El Real Madrid, en una montaña rusa de victorias y traspiés

El Real Madrid, en una montaña rusa de victorias y traspiés

Actualizado Domingo, 3 marzo 2024 - 18:45

Líder de la Euroliga, líder de la ACB, campeón de la Copa del Rey, el Real Madrid podría ser juzgado y analizado como uno de los grandes de la temporada, pero una serie de imprevistos accidentes de recorrido, cuando apenas empieza marzo, han alimenta

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El Atlético gana ante el Betis tras jugar con fuego

El Atlético gana ante el Betis tras jugar con fuego

Había que ver cómo se levantaba el Atlético del varapalo de la Copa del Rey. No por la derrota, sino por las sensaciones que dejó a los rojiblancos el torneo del ko y de las que venía en Champions y en Liga. Afortunadamente, el equipo volvía a su guarida, donde se siente fuerte, donde sería líder si no existieran los partidos a domicilio. Y lo hacía ante una de las víctimas preferidas de Simeone. No ha perdido el argentino ante Pellegrini y le volvió a ganar, aunque con mucho suspense al final y con el equipo embotellado y plagado de defensas. [Narración y Estadísticas, 2-1]

Los colchoneros se pusieron el traje de casa, el que mejor le sienta. El de la presión alta y el rodillo al adversario. Tres ocasiones en los primeros 15 minutos tanto por mérito rojiblanco como por demérito de Bellerín, principal asistente de la ofensiva rival. El primer error terminó con un chut de De Paul al lateral de la red. En el siguiente, en cambio, el balón tocaba la red, pero por dentro.

Fue gracias al instinto de Hermoso, que cortó un pase en campo contrario, y a la fortuna rojiblanca en varios rebotes. El gol podría asignarse a Pezzella, aunque el argentino solo pasaba por allí. El Betis era un flan y eso es pecado en la catedral rojiblanca. Pudo Memphis en una doble ocasión darle la extrema unción en el minuto 12 y luego vino un nuevo capítulo de esa magnífica herramienta para sembrar polémica como es el VAR.

Tras el enésimo error de la zaga verdiblanca, Lino filtró a Morata que, en el límite del fuera de juego, encaró a Rui Silva. El madrileño cayó tras driblar al portugués y Soto Grado pitó penalti. Dos revisiones por una. El videoarbitraje concluyó que Morata estaba habilitado y que la pena máxima estaba bien pitada. La primera fue una cuestión de fe, la segunda... también. Algo debía de estar masticando la diosa Fortuna para que luego decidiera que el delantero fallara no solo el penalti, sino los dos disparos que tuvo tras el rechace de la pena máxima.

La lluvia se unió al frío para aplacar los ánimos rojiblancos y los del público, que redujo decibelios, aterido como estaba. Rodri casi silencia del todo a la grada si lleva a embocar una vaselina que tuvo al filo del descanso. Mala idea hubiera sido despertar a un equipo que estaba muerto. Un espejismo.

Fornals, con un cambio de banda horrible, dejó el balón franco a Memphis cuyo disparo terminó en córner. Tras el saque de esquina, el rechace llegó a las botas de De Paul que disparó fuerte y raso para que Rui Silva detuviera, pero su despeje terminó en la cabeza de Morata que buscó el fallo del cancerbero y lo encontró. Brazos al cielo. Por fin recuperó el madrileño su olfato en la mejor temporada como 9 rojiblanco, 20 chicharros lleva.

Necesita este Atlético al mejor Morata para afrontar este mes donde se juega la temporada. Aunque perdió la Copa, llega el Inter en 10 días y debe mantener la ventaja respecto al equipo que le despojó del sueño del torneo del Ko, quien acecha a un partido de los rojiblancos en el torneo doméstico. Además, sin Griezmann, lesionado con un esguince, aunque es probable que el francés pueda estar en la vuelta contra los italianos.

Salió el Betis en la segunda mitad con otra actitud gracias, en parte, a los cambios en el medio donde Guido, un futurible para el Atlético, y Carvalho dieron otro empaque al equipo de Manuel Pellegrini. Sería el portugués, tras una pérdida en defensa del Atlético quien pondría picante al choque con un golazo de bandera a la escuadra de Oblak desde 30 metros. Malas noticias para un equipo, el rojiblanco, que últimamente le están cayendo los goles en contra como mazazos.

Reacción bética

Pasó el Betis a tener la iniciativa en el juego mientras el Atlético esperaba para matar a la contra. No es mala situación para los rojiblancos. Saúl pudo hacerlo tras una pared de Morata con la espalda de un defensor verdiblanco, pero marró el disparo a tres metros del portero. Quién sabe si se acordarían de esa o de otra anterior que tuvo Hermoso algo menos clara.

Ayoze avisó en el 77 y Guido casi empata el partido a la salida de un córner, pero entre Oblak y el poste salvaron a los rojiblancos. La parada recordó la mejor versión del portero esloveno, algo que necesita el Atlético de Madrid. Simeone veía que se le escapaba el partido y decidió apuntalarlo atrás con la salida de Reinildo por Memphis. Si el equipo ya estaba atrás... entró también Savic, por si no se había entendido el mensaje. El plan, finalmente, salió bien.

La resaca de la polémica noche en Mestalla: “Shock” por el arbitraje, recurso y enfado por la roja a Bellingham y empatía con Diakhaby

Actualizado Domingo, 3 marzo 2024 - 17:52

El Real Madrid sigue sin entender cómo Gil Manzano pitó el final del partido ante el Valencia en Mestalla justo cuando el balón centrado por Brahim volaba hacia la cabeza de Bellingham, que lo envío al fondo de la red y hubiera dado la victoria al equipo en el último suspiro de un duelo en el que sufrió.

Para saber más

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Las horas no han sacado del "shock" al vestuario, que Ancelotti describió como "caliente" por la actuación del colegiado. En los despachos no tienen dudas: "el árbitro tuvo miedo". Anunció a los jugadores de que iba a silbar tras el saque de córner de Modric, pero permitió que el despeje de Mamardashvili acabara en los pies de Brahim.

Esta decisión la consideran sin precedentes y escandalosa y, más allá de los dos puntos perdidos, creen que marca de nuevo en negativo la actuación de los colegiados y las decisiones que se adoptan en el Comité Técnico de Árbitros, sobre los que defienden sigue habiendo dudas razonadas.

La denuncia del club blanco viene acompañada del recurso por la tarjeta roja que Gil Manzano mostró a Bellingham por sus protestas. Como desveló Ancelotti, el colegiado extremeño recogió en el acta que el inglés se dirigió a él con la expresión "fucking goal", y el Real Madrid puntualizará que fue "it's a fucking gol" (es un jodido gol). La intención es que el jugador no reciba sanción por menosprecio o insultos al colegiado, que va a dos a cuatro partidos, y se quede en uno por la expulsión.

Pero el duelo en Mestalla dejó mas golpes emocionales en esos minutos finales. La grave lesión de Mouctar Diakhaby en una desafortunada jugada con Tchouaméni provocó escenas de desánimo y preocupación entre los futbolistas en el terreno de juego y dejó anímicamente muy tocado al propio Tchouaméni,que no cesó de disculparse con su compañero.

Momento de la lesión de Diakhaby.

Momento de la lesión de Diakhaby.BIEL ALIÑOEFE

El primer parte médico indica que central sufre una "luxación de la rodilla derecha" y sigue ingresado en el hospital para someterse a nuevas pruebas que determinen el alcance de la lesión y, sobre todo, la afectación de los ligamentos. No se descarta que pase por el quirófano y los servicios médicos del Valencia no sólo temen que se pierda el resto de temporada, algo que dar por seguro, sino que la gravedad le lleve a estar alejado de los terrenos de juego un año.

Diakhaby había recuperado la titularidad después de superar una rotura fibrilar en la musculatura isquiotibial de la pierna izquierda que le mantuvo en la enfermería de octubre a diciembre y de haberse marchado a jugar la Copa África con Guinea.

Perder con dignidad

Perder con dignidad

Actualizado Domingo, 3 marzo 2024 - 17:33

Después de 27 jornadas, el Almería sigue sin ganar un partido. Al menos no los ha perdido todos (ha empatado nueve), seguramente porque perder todos los partidos es todavía más difícil que ganarlos. Antes del encuentro en Balaídos, el viernes, ya ven

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Ana Peleteiro celebra su regreso con un bronce en el Mundial indoor

Ana Peleteiro celebra su regreso con un bronce en el Mundial indoor

La primera medalla para Lúa, la primera de muchas. Un año después de ser madre, Ana Peleteiro certificó su regreso a la élite con un bronce en el triple salto del Mundial indoor de Glasgow. Fue como siempre, todo carácter, aunque esta vez de otra manera. La emoción le nacía de las entrañas, le enfriaba los nervios y al mismo tiempo le inflamaba las piernas. Desde los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 no saltaba tanto.

En su segundo intento, brincó hasta los 14,67 metros y ya no hubo manera de bajarla del podio. Su reacción fue resumen: en lugar de entusiasmarse, se quedó más seria que nunca mirando a su entrenador, Iván Pedroso. Era una reafirmación de ella misma: si alguien dudó de su vuelta, estaba errado. Era una reivindicación del muchísimo trabajo realizado para volver a estar ahí. En los próximos Juegos Olímpicos de París 2024 volverá a aspirar a todo.

La cita era una oportunidad para Peleteiro y ella lo sabía. Por primera vez en la última década, su amiga Yulimar Rojas, dominadora absoluta de la especialidad, no estaba presente y para más inri la cubana Liadagmis Povea se retiró antes de empezar. El oro no estaba sentenciado, todo era posible, había tres medallas al alcance. Para su desgracia duraron poco.

En el primer salto la dominiquesa Thea Lafond superó los 15 metros (15,01 metros) y en el cuarto intento la también cubana Leyanis PérezHernández se quedó cerca (14,90). Si quería superar el tercer puesto, Peleteiro tenía que completar la actuación de su vida, batir su propio récord de España y, aunque lo intentó -en su quinto salto llegó hasta los 14,75 metros-, su metal era el bronce.

Nadal: "Puede que esta sea mi última temporada de tierra batida, aún no lo tengo decidido"

Nadal: “Puede que esta sea mi última temporada de tierra batida, aún no lo tengo decidido”

Actualizado Domingo, 3 marzo 2024 - 08:50

Hay una sabiduría indiscutible en el discurso de Rafa Nadal. Hilvana ideas con sosiego y con la certeza de saber que a estas alturas de su vida poco tiene que perder sobre una cancha de tenis. Ni siquiera le altera la incómoda pregunta de su futura retirada a sus 37 años. Da la sensación de que los incómodos son los periodistas al tener que hacérsela, casi de manera obligada. Por eso ni siquiera la torea. Dice con honestidad que puede que este sea su último año. "No lo tengo decidido al 100%", dice a EL MUNDO en un encuentro con periodistas en Las Vegas, pero lo que sí tiene claro es no ha perdido la ilusión por seguir. Quiere ver hasta dónde le aguanta el cuerpo.

De momento ha logrado el primer objetivo marcado: jugar un partido de exhibición contra el número dos del mundo, el murciano Carlos Alcaraz, en el Michelob Ultra Arena del Mandalay Bay de Las Vegas. Lo retransmitirá Netflix en directo a partir de las 9:30 pm, hora española, una plataforma que se ha sumado con fuerza a los eventos deportivos. El encuentro servirá como preparación para Indian Wells, el Masters 1.000 californiano que arranca la semana que viene y del que Nadal espera "salir ileso". Con eso se conforma. "A partir de ahí tocará dejarlo todo en la temporada de tierra, que puede que sea la última". Dice que "de momento" todo parece indicar que será así. "Las cosas van por ese camino".

Para saber más

El manacorí no tiene más expectativa en Indian Wells que coger ritmo. "Llevo desde Brisbane sin jugar un set", donde se lesionó frente al australiano Jordan Thompson. "Para mí lo más importante no es cómo estoy sino dónde estoy. Si estoy aquí es una buena noticia. Mi objetivo, siendo totalmente realista, era jugar Las Vegas e Indian Wells. Y estoy más cerca de conseguirlo".

Sí deja claro que no está "haciendo ninguna despedida porque si lo hiciera diría que no juego más". Explica que no quiere anunciarlo de forma oficial "porque no lo tengo claro al cien por cien, pero la realidad es que en los últimos dos años he podido jugar nulo. La vida te va marcando el camino".

El ganador de 14 Roland Garros no se imagina su despedida, pero su anhelo es "despedirse bien, jugando, siendo competitivo y jugando en la pista. Si podrá ser o no, solo el tiempo lo dirá. Es un proceso de aceptación personal de las cosas. Es difícil de manejar. Voy a darme una oportunidad de disfrutar un poco más".

Delante, para su vuelta a las canchas, aunque sea en un amistoso, tendrá a un Alcaraz que no ha ganado un torneo desde Wimbledon. Sin embargo, siente que está cogiendo de nuevo el ritmo. "La gira americana que hice después de Wimbledon no fue nada mala. Lo que pasa es que la gente se piensa que si no ganas títulos es malo, y no es así", explica el murciano. "Hice unos cuartos de un Masters 1000, la final de Cincinnati con Djokovic y semifinales del US Open. Lo que sí se puede mejorar es a partir de septiembre. No bajar el nivel y la concentración cómo lo hice. Yo he hablado de ello, Juan Carlos ha hablado de ello y también lo hemos tratado internamente".

Del tobillo dice que se encuentra bien, tras caer lesionado en el torneo de Río de Janeiro. "El tiempo ha sido corto. He trabajado cada día desde que me lo hice para llegar preparado al partido de Netflix. Las sensaciones han ido mejorando y me encuentro bien".

El partido, bautizado como el Netflix Slam, supone el primer amistoso entre ambos y su cuarto choque en total -Nadal domina la serie por dos a uno-, un espectáculo a la altura de Las Vegas donde se están pagando una media de 464 dólares por asiento, de acuerdo al portal Vivid Beats, y donde habrá una nómina importante de caras conocidas, entre ellas André Agassi, Pau Gasol -amigo personal de Nadal-, David Ferrer, Feliciano López o la actriz Blanca Suárez.

Del final “insólito” para Ancelotti a la acusación de Vinicius: “No hemos podido ganar porque no nos han dejado”

Actualizado Domingo, 3 marzo 2024 - 00:32

El pitido final de Gil Manzano desató las acusaciones del Real Madrid. Si bien Carlo Ancelotti optó por la diplomacia, e incluso reconoció los problemas de su equipo para sumar en Mestalla, Vinicius no lo dudó: "No hemos ganado porque no nos han dejado", aseguró el brasileño en declaraciones a Real Madrid TV.

La decisión del colegiado extremeño fue tan extraña que incluso confundió al goleador valencianista Hugo Duro, que tampoco entendía por qué tardó en pitar. La primera voz del Real Madrid fue la de su entrenador. "Es algo inédito, nunca me ha pasado. No hay nada más que añadir". Así quiso esquivar la polémica, algo que resultó imposible.

"No tengo mucho más que decir. Después del rechace hemos tenido la posesión. La jugada tenía que haberla parado antes", insistió el entrenador que se fue buscar al colegiado. "Le he dicho que si él pita cuando el portero tiene el rechace no pasa nada, pero nos ha dejado continuar y ha cometido un error", sentenció el italiano, pesaroso también con la tarjeta roja que vio Bellingham en ese barullo final. "Nos ha molestado porque no le ha dicho nada. Sólo por la frustración ha dicho fucking goal (jodido gol)", desveló.

Camino del vestuario, según desveló la Cadena Ser, algunos jugadores del Real Madrid pagaron su frustración con elementos del túnel de vestuario y hubo momentos de tensión-. "El vestuario está caliente, enfadado y ahora de enfriarse un poco", admitió Ancelotti sin hacer referencia a esos incidentes. "¿Cómo? Basta con mirar la tabla para dormir tranquilo", aseguró.

"Vini, más efectivo en el área que fuera"

Analizó también el partido del que parecía que iba a ser el único de atención de la noche: Vinicius. "Ha jugado bien, ha sido determinante para nosotros, más efectivo en el área que fuera, porque Foulquier ha estado sobresaliente. Pero ha buscado su espacio y ha marcado dos goles importantes", reconoció.

"Ha sido un partido muy complicado. Con un rival fuerte, agresivo y con intensidad, que nos ha creado problemas en la primera parte. Pero hemos sido capaces de volver al partido. Tengo dudas con mis sensaciones. Se podía perder, porque jugamos muy mal la primera parte, pero también se podía ganar como otras veces, remontando. Es un empate en un campo difícil, un punto importante", concluyó.

Mensajes para Diakhaby

Otra de las consecuencias que dejó el duelo, la más penosa, fue la grave lesión de Diakhaby. El central del Valencia abandonó el campo en ambulancia y jugadores como Tchouaméni, Modric o el propio Vinicius enviaron los deseos de pronta recuperación a través de las redes sociales.

La batalla de Mestalla

La batalla de Mestalla

Caótico, absurdo y reprobable el tremendo empate de Mestalla, que acabó con otra "negreira" jugada , cuando realmente Gil Manzano, a pesar de las dificultades, había hecho un arbitraje excelente.

El hecho es que el Real Madrid perdió dos puntos y sól

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La polémica noche de Vinicius en Mestalla: ‘Black Power’, doblete y gestos a la grada

Actualizado Sábado, 2 marzo 2024 - 23:37

Mestalla no se olvidó de Vinicius ni el brasileño de la grada del estadio valencanista. Esta vez no se saltaron las líneas rojas, pero vivieron los 90 minutos en un duelo permanente. Hubo gritos de «tonto, tonto» y gestos de provocación evitables de un jugador sobre quien, gracias a sus dos goles, se sostuvo la remontada del Real Madrid. Alzó el puño recordando el Black Power en el primero; menos disciplinado fue en el segundo, cuando se llevó las manos tras las orejas reclamando a la tribuna que le pitara más.

El valencianismo ha aprendido del daño reputacional que ha soportado y quería pasar página, pero aún se le escaparon en algunos momentos del partido un «Vinicius, qué tonto eres» que supondrá una multa para el club y que no pasó a más. La grada se centró en silbarle de manera ensordecedora. Descentrar al rival sí está dentro de los cánones del fútbol, es casi un deber de los aficionados, que lo cumplieron desde que la megafonía anunció las alineaciones.

Si no fue una bronca constante se debió a que el brasileño, como el resto del Real Madrid, apenas apareció hasta el instante final de la primera parte, cuando cazó al segundo palo un centro de Carvajal, ligeramente desviado por Guerra para despistar a Mamardashvili. Buscó la pelota en fondo de la red bajo las protestas de la grada de animación, a la que miró de reojo pero decidió ignorar. Eso sí, cuando corría al centro del campo se giró y alzó el puño. Un gesto que quiere representar.

Apareció para mantener al Real Madrid en el partido, pero antes había dado más bien poco bien perseguido por Foulquier y Fran Pérez. Esa falta de ocasiones provocó que, tras una caída en el lateral del área, buscara a Gayà para recriminarle. Ambos evitaron la tensión, pero el veloz atacante siguió sin entrar en partido. Tan impotente como sus compañeros, incapaces de frenar a un Valencia cada minuto más intenso y más cerca de Lunin hasta que lo batió. Y en esa jugada que remató Hugo Duro colaboró Vinicius. Javi Guerra lanzó a Foulquier, que piso línea de fondo perseguido por el brasileño al tratrán que no impidió que sacara el centro.

Fruto del desconcierto, antes del fogonazo de su gol atropelló a Pepelu en el centro del campo que desató la ira de todo el estadio. Otra vez el cántico, que volvió a sonar cuando, en la segunda parte, vio la tarjeta amarilla. No le pesó, porque poco después, apareció para lograr el empate y desatar sus demonios pese a los esfuerzos de Bellingham.

La tensión con Vinicius esta vez no arrancó fuera del estadio, El valencianismo se centró en volver a levantarse contra Peter Lim. Cerca de 20.000 personas marcharon hasta Mestalla organizados por el colectivo Libertad VCF y dejando al brasileño en el olvido. Eso quisieron reflejar en el clásico cartel amarillo con el lema 'Lim go home', al que añadiero dos siluetas del jugador del Real Madrid con una larga nariz y un mensaje: Pinochius, I don't care (no me importas)».

Ni un solo grito entre las miles de personas que se congregaron para recibir a los equipos. Una pancarta casera iba destinada a Vinicius y a su documental: «Netflix presenta: Vini y los 40 ladrones. Basado en hechos reales». El brasileño no la vio porque el dispositivo de seguridad desvió el autobús del Real Madrid por un lateral del estadio. Evitar la ocasión es evitar el peligro.

Final de cómic para un partido de poder e igualdad en Mestalla entre Valencia y Real Madrid

Final de cómic para un partido de poder e igualdad en Mestalla entre Valencia y Real Madrid

El rival no era Mestalla, era el Valencia, pero el Madrid partió con la intención de contemporizar con la atmósfera, con un ojo en Vinicius como se tiene en el hijo que siempre se sube donde no debe. Cuando por fin miró al frente ya había encajado dos goles que eran como dos clavos a su indolencia. Si un clavo saca otro clavo, nadie como el propio Vinicius para hacerlo por dos veces, porque su martillo, en Mestalla, era el martillo del gol y de la ira. El gol pasa, la ira queda, después de que un partido poderoso tuviera un final de cómic, al pitar Gil Manzano el final justo cuando Brahim se disponía a centrar para que Bellingham rematara a la red. No fue claro. Más madera. Lástima que el fútbol que se había apoderado de Mestalla no pueda jamás respirar tranquilo.

El brasileño salvó a un Madrid que confundió inicialmente el objetivo y lo confundió todo con errores infantiles mientras avanzaba a la velocidad de un carro frente a jóvenes aurigas hambrientos de balón y de gloria. Este Valencia 'guerracivilista' tiene en ellos su prueba de vida, a pesar de Peter Lim y a pesar de la remontada del Madrid, capaz de sobreponerse a todo, también a sí mismo. Como Vinicius. A todo, menos a un final que lo devolvió a un lugar indeseado y que enseñó a Belligham su primera roja en España. Mal asunto.

Tonto, no mono

A Vini le llamaron tonto, no mono. Al menos de esa forma se escuchaba en la grada. Una cosa es la desconsideración y otra el racismo. Aunque nada está bien, por lo menos no incendia al jugador y al estadio como hace un año. El brasileño se sentía observado desde el principio y se sintió pitado, muy pitado, cada vez que tocaba la pelota. El Madrid quiso calmar el ambiente esperado con un inicio de largas posesiones, pero sin profundidad ni velocidad en las transiciones. Para el equipo de Baraja, alineado en un 4-4-2, era sencillo sentirse protegido, sin superioridades en las bandas por parte del Madrid ni conducciones mortales de Vini o Rodrygo.

La búsqueda de Bellingham, que regresaba al Madrid, estaba más en la intención de Vinicius que en la de progresar por su carril, con Foulquier muy atento. Protestó el brasileño un posible derribo sobre la línea del área. Nada más, nada hasta el gol. Hasta los 40 minutos no hizo el equipo de Ancelotti algo peligroso, en un disparo de Valverde. Todo lo demás, para olvidar por parte del italiano. O mejor, para tomar nota.

Sin Nacho

En el once había algo sorprendente: la presencia de Tochuaméni como central junto a Rüdiger, mientras Nacho se quedaba en el banco. En un lugar de alta exigencia, como siempre es Mestalla para los blancos, la decisión tiene algo de declaración de intenciones. Veremos. No puede decirse que el francés tuviera responsabilidad en los dos goles con los que se adelantó el Valencia, después de errores en cadena por parte de Valverde y Vinicius en el primero, y de Carvajal en el segundo. Tampoco llegaron de forma aislada, sino después de que el Valencia diera un paso al frente y se comiera al Madrid por intensidad. Todos los balones divididos eran para los locales, con Pepelu a los mandos y Javi Guerra lanzado.

Foulquier avanzó por la derecha y se abrió camino hasta la línea de fondo, sin encontrar la anticipación ajena. Su centro hacia la izquierda llegó a Fran Pérez, que no sabe si quiso centrar o hacer otra cosa, pero Hugo Duro convirtió lo que fuera en gol. Fuera del partido y del marcador, Carvajal hizo una entrega defectuosa a los dos minutos y Yaremchuk castigó la empanada del Madrid. Nada puede, sin embargo, con la moral de este lateral de acero templado, capaz de redimirse en el área contraria con un centro que llegara llorando a Vinicius y a la red.

Mucho premio para lo realizado por el Madrid en el primer tiempo, pero suficiente para volver al partido y expresar su superioridad física en la segunda mitad. Lo hizo para hacer que el Valencia se comprimiera, algo que Baraja vio muy pronto y movió el banquillo. Necesitaba otra cosa. También Ancelotti, que llamó a Brahim, Modric y Joselu.

Bellingham, menos omnipresente en el regreso de su lesión, llegó a un mano a mano con Mamardashvili que falló en el área y Diego López, uno de los hombres que saltó al terreno de juego, tuvo el suyo frente a Lunin. Bien los porteros. El Valencia supo sobreponerse al dominio visitante sin perder su lugar, aunque no lo suficiente para evitar el remate de Vinicius, al que hubo que añadir el suspense del VAR, fino, fino. Estalló el brasileño, pero, por fortuna, el fútbol se había comido ya a los pitos para devolver honra a Mestalla, que sólo lamenta, hoy, la lesión de Diakhaby. Del resto puede estar orgullosa. Del final, propio de cómic, ya hablaremos. Mucho.