En el segundo día de competición del Campeonato de Europa de Natación en Piscina Corta que se disputa en Lublin (Polonia), llegó la primera medalla española. Y fue de oro. Carmen Weiler lo obtuvo en los 200 espalda.
No pudo imitarla Carles Coll en los 100 braza. Tenía consistentes opciones de metal. Pero acabó en quinta posición con 56.42, algo lejos de su récord de España batido en las series (56.28) y a 15 centésimas del podio, que cerró el austriaco Luka Mladenovic (56.27) con el turco Huseyin Emre Sakci en segunda posición (56.22). El fenómeno neerlandés Caspar Corbeau fue el único que bajó de los 56 segundos (55.85).
Cumplió Iván Martínez, octavo en los 200 espalda con 1:51.58 en una prueba dominada por el irlandés John Shortt, soberbio récord mundial júnior con 1:47.89.
Weiler, 21 años, paradigma del cosmopolitismo, nacida en Bangkok, criada en Singapur y discípula de Sergi López en la estadounidense Virginia Tech, culminó, física y tácticamente, una actuación perfecta. Graduó esfuerzos desde una superioridad incontestable que le dio una seguridad absoluta en su desempeño. Fue a más metro a metro para acabar apoteósicamente en 2:01.66, récord de España. Mejoraba de largo su primado anterior de 2:02.16. La británica Katie Shanahan, segunda con 2:02.79, no tuvo nunca opción alguna de victoria. Micho menos la francesa Pauline Mahieu (2:03.02).
Weiler, estrella júnior, campeona de esa categoría en 50 metros en 2021, conquistó un oro que ninguna otra nadadora española tocaba desde Jessica Vall en 2017, en Copenhague, en los 200 braza. El resto de las pruebas de espalda la aguardan.
El eje norte-sur sostiene al Madrid. El norte es Mbappé; el sur es Courtois. El primero marca los goles y el segundo valida el valor de esos goles, al impedir que el contrario los iguale. El la periferia del eje crecen algunos jugadores y decrecen otros. Crece Trent, convertido en lo más parecido a un kicker del fútbol americano, un pateador que siempre encuentra el norte, pero un norte en movimiento. La lesión que se produjo el inglés es un contratiempo en el peor momento, para sí mismo y para el equipo. Veremos. Decrece Güler, suplente en San Mamés en una situación extraña, como extraño fue su cambio en Girona. La diferencia es el resultado, un marcador contundente en un lugar difícil, menos hoy que en otras ocasiones, seamos claros. La victoria es una prueba de vida para Xabi Alonso, escondida todavía en el norte y el sur del Madrid. [Narración y estadísticas (0-3)]
Nada hay que reprochar al técnico, después de un ejercicio de dominio de los suyos, de los que mandan, porque el Madrid fue lo más jerárquico posible. Estaba Valverde, y estaba donde le gusta jugar, salvo por las necesidades del desenlace. Estaba Vinicius y estaba Bellingham, un paso adelante por la inclusión de Camavinga junto a Tchouaméni, y estaba Rüdiger, que ha regresado de su larga lesión sin contar los minutos. Camavinga desplazaba a Güler, uno de los pocos futbolistas que alumbran los espacios frente a defensas en formación, pero el tanto del francés carga el argumentario del técnico. No hay debate que se resista a los goles, aunque la lesión del francés, otra, devolverá protagonismo al turco.
Es posible que Xabi Alonso quisiera más físico frente aún rival que siempre propone duelos a cuerpo, pero la realidad es que esté Athletic no está para proponer muchas cosas, lejos de las mejores versiones que ha ofrecido con Ernesto Valverde. La impresión es que la exigente Champions lo ha desgastado y descolocado, y eso se paga siempre en la Liga.
opacado por el depredador
La debilidad defensiva, con muchas dudas, fue una prueba y quedó de manifiesto en los dos primeros goles del Madrid, con independencia de los méritos de Mbappé, que sorteó rivales como se sortean puertas de esquí para batir a Unai Simón. Trent lo habilitó en el espacio justo, por lo que algunos madridistas se fueron a felicitar al inglés, pero a partir de ahí los movimientos de Mbappé fueron inaccesibles, como si se evaporara, para culminar uno de los mejores tantos desde que está en el Madrid, aunque no el gol en el que haya tenido mayor oposición.
La defensa del Athletic estuvo contemplativa, tibia, y su portero no hizo un imposible. Antes y después, en cambio, evitó Unai Simón que los males fueran mayores, ante el propio Mbappé o en un mano a mano ganado a Vinicius, activo en el arranque, pero irremediablemente cada vez más opacado por el depredador que tiene a su lado. Es inevitable. El día que toma la iniciativa, como sucedió en Atenas, Mbappé logró cuatro goles. Continúa.
El segundo gol de los blancos, obra de Camavinga, con dos cabezazos en el área ganados por los visitantes, y el tercero, en el que Mbappé tuvo tiempo para mirar, medir y disparar, sin que Vivian pusiera la cabeza donde debía ponerla, ahondaron en la debilidad local.
El cabezazo de Camavinga que valió el 0-2 en San Mamés.EFE
En ataque, asimismo, le faltaron al Athletic tramos de alto ritmo de juego, aunque cazó acciones aisladas, gracias a segundas jugadas, en las que Courtois resultó fundamental, frente a Guruzeta, Berenguer o Jauregizar, en momentos importantes, sin que el marcador tuviera todavía la claridad del desenlace. Nico Williams tampoco consiguió poner en valor su explosión y ganar duelos individuales.
Zurcidos tras las lesiones
Ernesto Valverde intentó poner más agresividad tras el descanso con el recurso de Unai Gómez, pero no le sirvió para cambiar el escenario. Militao, Tchouaméni, Carreras o Camavinga eran ganadores de los duelos individuales, una especialidad habitual del Athletic debido a la intensidad que suele imponer en San Mamés. Ahora no está para eso.
El segundo gol de Mbappé, tercero del Madrid, tranquilizó a Xabi Alonso, que hasta entonces había tenido que zurcir al equipo por las lesiones. Primero al colocar a Asencio en el lateral derecho, por Trent, y a Güler por Camavinga. A partir de ahí, llegó el momento de pensar en lo que viene, el Celta y, especialmente, el City de Pep Guardiola, en el Bernabéu. Entre los que se fueron estaban Vinicius, Mbappé y Militao, jugadores indispensables.
En el caso del brasileño, además, quizás para evitar males mayores, ya que Vini hizo un feo gesto a la grada, al mostrar tres dedos en señal de la goleada. Se retiró de San Mamés al grito de «¡Tonto, tonto!». Tan feo como lo que había hecho. El Madrid lo necesita en su mejor versión, porque lo de San Mamés es sólo una prueba de vida. Si tiene dudas, que pregunte a Mbappé.
Sorteo del Mundial de Rugby y, por primera vez desde 1999, con la presencia de España. En el campeonato que se disputará en Australia en octubre y noviembre de 2027, los jugadores de Pablo Bouza han quedado encuadrados en el mismo grupo que Argentina, Fiyi y Canadá. Un grupo que cuenta con dos favoritos claros, Argentina y Fiyi. Pero que, a la vista de la evolución del conjunto español, abre la posibilidad de sumar un triunfo y pasar a octavos.
Argentina se ha sumado a las grandes potencias del rugby y fue semifinalista en el último mundial. Evitar un tanteo abultado ante los Pumas no será nada fácil en un deporte con unas jerarquías tan marcadas. El último partido entre Argentina y España se celebró en Madrid y en unas circunstancias algo especiales. Los sudamericanos, que entonces preparaban el Mundial de 2023, ganaron 3-62 a una España que había sido descalificada por alineación indebida y no tenía otro objetivo que la reconstrucción. En Australia el reto de los Leones consistirá en acompañar de una buena imagen la realidad del marcador. Precisamente con Argentina disputó el Mundial de 2003 el actual seleccionador español, Pablo Bouza.
Fiyi es un equipo de alto nivel. No figura entre la élite absoluta pero se quedó a un ensayo de colarse en las semifinales del Mundial de 2023. Está integrado por jugadores que se alinean en las ligas profesionales europeas. Aunque ha corregido la irregularidad que le caracterizaba, es capaz tanto de disputar el primer puesto del grupo a Argentina como de sufrir ante España o Canadá. Su actuación puede depender del resultado que precise para pasar a octavos. Curiosamente, ha visitado a España dos veces en fechas recientes. En noviembre de 2024 ganó 19-33 y hace unas semanas se impuso 33-41 en un partido que mostró la progresión del conjunto español, con opciones de victoria hasta los últimos minutos.
Canadá, por último, es una selección muy habitual en los mundiales aunque ha atravesado un bache del que parece salir. De imponerse con claridad a España ha pasado a perder en los dos últimos partidos disputados en su país. En julio, el conjunto de Bouza venció por un solo punto (23-24) en un encuentro con alternativas que remontó en el último suspiro. El choque entre ambos conjuntos será importante no sólo por la victoria, sino mirando de reojo al resto de los grupos. Porque en este campeonato de 24 equipos se clasifican para octavos de final los dos primeros de los seis grupos y los cuatro mejores terceros.
El sorteo no ha satisfecho los deseos de los españoles. Francia, por el vínculo, y Nueva Zelanda, por su carisma, figuraban entre los rivales favoritos de los jugadores que se habían pronunciado en las redes sociales. Entre los más asequibles, los preferidos eran Zimbabwe y Hong Kong, que harían algo más fácil la primera victoria española en un mundial. Ahora esas preferencias quedan atrás. Por delante, casi dos años de puesta a punto.
Sorteo Mundial 2027
Grupo A: Nueva Zelanda, Australia, Chile, Hong Kong
Varias jugadoras de la selección española de balonmano han roto el silencio. Denuncian públicamente —con pantallazos en redes sociales— los insultos racistas que recibieron tras la derrota ante Islas Feroe en el Mundial. Palabras ignominiosas como "mete a más negras" o "todo lleno de negras y aun así perdéis" inundaron los comentarios a un post de ánimo del presidente de la Federación.
Las afectadas, Danila So Delgado, Kaba Gassama o las hermanas Lyndie Tchaptchet y Lysa Tchaptchet, compartieron las mismas capturas de los mensajes xenófobos con un mensaje claro: "Perdamos o ganemos, esto es inadmisible".Varias de ellas tienen raíces familiares fuera de España —Guinea-Bissau, Senegal, Colombia, Camerún— y han pasado a convertirse, sin pedirlo, en símbolo contra el racismo.
El momento no puede ser más delicado. La denuncia pública coincide con una derrota ante Serbia (29-31) que complicó las opciones del equipo de meterse en los cuartos de final del torneo. Para clasificarse para cuartos de final, el equipo ahora deberá vencer a Islandia y Alemania y esperar que otros resultados le favorezcan.
El gesto de Hansi Flick al término del triunfo frente al Altético no tuvo nada que ver con el que mostró tras la victoria ante el Alavés del sábado pasado. El técnico alemán se mostró más que satisfecho con el rendimiento de los suyos, pese a que, en esta ocasión, se vieran obligados a hacer un ejercicio de supervivencia por las bajas y por el hecho de que, por ahora, aún debe ser prudente con dos jugadores clave en sus esquemas: Pedri y Raphinha.
"Creo que nuestra actuación ha estado hoy en otro nivel. Hemos jugado contra un gran equipo. Hemos luchado, juntos, eso es lo que he visto, y ha sido genial, fantástico", aseguró el entrenador azulgrana en declaraciones a Movistar al término del duelo.
"Estoy muy satisfecho y se ha demostrado la importancia de que vayan llegando nuevos jugadores. Algunos no están al 100% y por eso hemos tenido que hacer cambios, pero hemos controlado más y hemos creado más espacios", sentenció el alemán, quien señaló que el cambio de Pedri se debió solo al cansancio y que Olmo deberá someterse a pruebas por la lesión que sufrió en el hombro tras marcar.
Eso sí, sin olvidarse de destacar el papel de Raphinha. "Es un jugador muy importante para nosotros, tenerlo de vuelta es genial para el equipo. Lo hemos podido ver en este partido, pero también frente al Alavés. Estoy muy contento", aseveró.
El brasileño volvió a vaciarse en el terreno de juego y, además, marcó el gol que le permitió al Barça igualar el 0-1 inicial marcado por Baena para los rojiblancos. "Lo más importante es creer en el trabajo. Hay muchos partidos que podemos empezar perdiendo y hay que estar preparados para eso. Lo estamos trabajando muy bien y pienso que este es el espíritu que hay que tener para sacar partidos así", señaló también en Movistar un Raphinha que confesó que llegó a estar fundido físicamente. "Aún estoy buscando mi mejor versión física. Lo he notado, he sentido un poco de cansancio y he pedido el cambio porque no podía más. Lo pedimos tanto yo como Pedri, pero tenemos jugadores de mucha calidad que pueden estar en el campo", recalcó.
En su manual, como en el de Flick, la presión es clave. "Pienso que cuanto más presionemos arriba, más cerca de la portería rival estaremos y tendremos más opciones para marcar", insistió un jugador que se llevó encendidos elogios incluso por parte de Simeone.
"Raphinha juega de todo. Marca goles, presiona... No sé cómo no ganó el Balón de Oro", explicó el técnico rojiblanco, quien quiso sacar conclusiones positivas pese a la derrota. "Me voy muy contento con el trabajo del equipo. Empezamos muy bien, luego ellos lograron hacernos daño por dentro. En el segundo, ellos empezaron algo mejor y a partir de los 20 minutos buscamos el partido y tuvimos tres situaciones de gol importantes que no pudimos concretar, pero estoy contento", explicó el argentino.
También admitió que Julián no tuvo el día en el Spotify Camp Nou. "Siempre esperamos más de él, es un jugador diferencial y el más importante del equipo. Seguramente, aparecerá en el siguiente partido o en el próximo", apuntó el entrenador del Atlético. "El partido, en general fue colectivamente bueno. Me siento muy tranquilo y contento con el equipo, porque perdimos contra un gran rival. Creo que esto nos ayuda a mejorar y toca afrontar el partido de Bilbao, que será muy duró", zanjó.
Atenas alicató las paredes de la crisis del Madrid, pero Montilivi volvió a reabrir las grietas de un equipo en constante duda. El conjunto blanco sólo fue capaz de ganar dos de los seis encuentros que disputó en noviembre, donde acumuló tres empates seguidos en Liga y una derrota en Champions contra el Liverpool que han dejado a Xabi Alonso caminando sobre arenas movedizas. Los próximos siete días, con tres encuentros ante Athletic Club, Celta de Vigo y Manchester City, marcarán el camino de su proyecto, con la dirección del club pidiendo una reacción al cuerpo técnico y a los futbolistas para enderezar una situación cada vez más complicada.
El Madrid, que inició noviembre con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona y ocho sobre el Atlético tras ganar al Valencia el día 1, es ahora segundo en la clasificación, a un punto del cuadro azulgrana, uno por encima del Villarreal y con dos de diferencia con los colchoneros. Ha perdido un colchón que puede ser clave en el curso doméstico y lo ha hecho todo lejos del Bernabéu. Sumará, entre Liga y Champions, seis partidos seguidos sin pisar Chamartín, una situación inusual que no ha ayudado a que el equipo mostrara su mejor versión.
Desde el 4-0 contra el Valencia, la plantilla de Alonso se ha descompuesto. Ha encajado goles en todos los partidos menos en Vallecas, se ha cortocircuitado en el centro del campo, donde no encuentra el timón tras la vuelta de Bellingham, ha perdido chispa en ataque, como demostraron las ocasiones perdidas en Girona, y ha tenido que poner parches en el vestuario, donde la relación entre los futbolistas y Xabi tuvo que recomponerse de forma obligada en Grecia para evitar males mayores.
Florentino Pérez llamó al técnico vasco y le pidió reconducir el feeling con el equipo, y habló con algunos pesos pesados para tratar de acercarles de nuevo al entrenador. Se hablaron las cosas y bajó el nivel de críticas, quejas e intensidad por ambos bandos, pero los resultados lo son todo y el empate en Girona, con la pérdida del liderato como golpe de efecto, ha vuelto a poner al proyecto al filo del precipicio.
La actitud del equipo en Montilivi fue mejor que en Elche y en Vallecas, pero el fútbol sigue sin fluir en el Madrid. Y sin fútbol no hay resultados. Y sin resultados no hay proyecto. En un club que prioriza las estrellas sobre los entrenadores, «el empate es la antesala de la crisis», como ya decía Ancelotti.
El Madrid suma ahora tres tablas consecutivas y una victoria en cinco encuentros. Datos imposibles de soportar por cualquier técnico. Lo sabe Alonso, que afronta estos días un examen final. Desde el inicio de su segunda etapa en 2009, Florentino sólo apretó el botón de despido a mitad de año con Benítez, Lopetegui y Solari.
«Sí que he vuelto a hablar con el presidente. Las conversaciones son positivas, en buen tono, y hablamos de revertir los resultados. Convivimos con las críticas y la exigencia, es inherente al club, así que tenemos que centrarnos en mejorar», dijo ante la prensa.
Lebrija vivirá esta noche (21.00 h.) una jornada festiva que tendrá como colofón la eliminatoria de Copa del Rey entre el Atlético Antoniano, uno de los dos equipos de este municipio sevillano de algo menos de 30.000 habitantes, y el Villarreal. "Vamos a poner una fan zone y a montar una fiesta porque creemos que el partido lo merece. La idea es cortar las calles alrededor del campo desde las dos de la tarde para que la gente pueda disfrutar de música, barras y comida y tener así un empujoncito a nivel económico porque el campo es pequeño y no da para meter las 4.000 o 4.500 personas que nos hubiera gustado", explica Antonio Alcón, director deportivo, entre otros menesteres, del club andaluz, "el tercero de Sevilla", como recalca.
Sin la opción de medirse a alguno de los equipos que todos los clubes modestos anhelan en el sorteo -Barcelona, Real Madrid, Atlético y Athletic están exentos en esta ronda-, Alcón no oculta que hubieran preferido enfrentarse a uno de los dos primeros equipos de la provincia. "Por cercanía y porque en Lebrija la mayoría de los aficionados son del Betis o del Sevilla, hubiéramos preferido alguno de los dos. Ya habíamos vivido una eliminatoria de Copa contra el Betis y nos quedamos con ganas porque aquel día cayó la mundial y deslució el partido. Pero después de esos dos rivales, el más atractivo en el bombo era el Villarreal. Es un orgullo para nosotros recibir al tercero de LaLiga".
Y hay un jugador del Atlético Antoniano para el que medirse al equipo castellonense va a ser no solo un orgullo sino también "un sueño". Se trata de José Pedraza, a quien el sorteo va a dar la oportunidad de enfrentarse cara a cara con su tío Alfonso, el lateral del Villarreal. "Cuando salió el Antoniano le dije a uno de los capitanes que iba a tocar el Villarreal y cuando salió me derrumbé", explicaba tras el sorteo el joven futbolista de 19 años, que llegó al conjunto andaluz este pasado verano procedente del juvenil del San Fernando.
"Cuando fichamos a José no tenía ni idea de que era familia del jugador del Villarreal. Me enteré el mismo día del sorteo, cuando le entrevistaron y estuvo hablando de su tío. Su familia es de un pueblo de Córdoba pequeñito... Él está muy orgulloso de Alfonso y vendrá toda la familia a verlo", explica Alcón. El futbolista del Villarreal también espera un partido "muy especial para mis padres, mi hermano y todo el pueblo, porque que nos enfrentemos en un partido profesional es algo muy especial para nosotros".
Cerca del ascenso
El equipo de Marcelino tendrá enfrente un rival que protagonizó una de las sorpresas de la primera ronda eliminando al Castellón, situado en puestos de playoff de ascenso a Primera actualmente. El Atlético Antoniano, que debe su nombre a que en esta localidad nació Elio Antonio de Nebrija, autor de la primera gramática castellana, vive su tercera temporada consecutiva en Segunda Federación, aunque estuvo cerca de ascender la pasada campaña. "Es nuestro momento de gloria, estamos tocando el cielo con la yema de los dedos porque somos un club humilde y llegar aquí ha sido ya un logro. Encima que ahora nos visite un equipo como el Villarreal es un orgullo y lo vivimos como una fiesta", señala Alcón, que sólo lamenta que el escenario del partido no sea el mejor.
"El estadio es para unas 1.100 personas y para esta ocasión hemos puesto gradas supletorias, con lo que esperamos llegar a los 3.000. Hablaba con Miguel Ángel Tena [director deportivo del Villarreal] y le pedía disculpas porque el césped artificial es del malo. Me da pena que se tenga que jugar aquí pero poco podemos hacer. Es un estadio municipal. Podríamos habernos planteado jugar en otro campo, pero pensamos que la gente se merece disfrutar de un partido así en casa. Somos un club humilde que vive por y para el pueblo y pocas veces tenemos la oportunidad de que un equipo como el Villarreal pueda venir a Lebrija".
Pese a no ser una localidad muy grande, el Atlético Antoniano cuenta con 25 equipos de cantera y unas 500 licencias. "En el equipo hay seis canteranos, aunque también tenemos que tirar de gente de fuera porque la categoría es muy exigente. Cuando subimos a Segunda Federación entrenábamos de tarde, pero vimos que había que profesionalizarse y ahora entrenamos por las mañanas. Hay algún chico que estudia, pero la mayoría vive del fútbol". Con un presupuesto de unos 650.000 euros, el equipo andaluz tratará de plantar cara a un Villarreal que se ha hecho un hueco entre los mejores de la liga.
Hace años ya que el Atleti dejó de ser lo que el cliché dicta que es un "Atleti de Simeone", pero no por ello deja de repetirse el tópico en análisis y tertulias. No es que ya no sea un equipo conservador, es que hace tiempo que, directamente, no sabe defender. Lo sostienen a duras penas Oblak y Giménez, cuando está sano, pero el Cholo lleva tiempo acumulando planteamientos valientes, incluso en el Camp Nou. Queda la duda de si lo hace más por necesidad que por convencimiento porque, a veces, cuando se ve en ventaja, se le olvida que la actual plantilla, plagada de recursos ofensivos, no ganaría un sólo pulso a la de hace 10 años y recula directo al harakiri.
Le pasó con el Inter hasta regalar el momentáneo empate, pero no tanto ante el Barça. Tras el 0-1, fueron Pedri, Lamine y Raphinha los que le empujaron a donde no quería estar. No hay pecado en que tres de los diez mejores del mundo te encierren un rato, pero lo pagó, claro. Atrás es transparente, casi tanto como los de Flick, que sobrevivieron porque Baena, Giuliano, Almada y Griezmann no aprovecharon los regalos en el duelo de despropósitos defensivos y Olmo y Ferrán, sí. Ahí se decidió un partido que era de empate.
El encuentro, más divertido que bueno, mostró el actual nivel de la Liga española. Es bajo. El Atleti, que llegaba como equipo más en forma, está en proceso de transformación y tiene aún más talento que identidad. Ante rivales grandes le cuesta sentirse un igual cuando, a menudo, es superior. Le falta una hora de horno y un socio para Barrios.
Y el Barça, más líder hoy, vive de tres futbolistas mayúsculos. Lo que les rodea, excepto Joan García, está lejos de lo que debe ser un candidato a todo. Especialmente preocupante es su mediocampo, tantos años la joya de la corona. Si van a decirme que faltaba De Jong, dejémoslo en que su opinión sobre el neerlandés y la mía son muy distintas.
No es casual lo que estamos viviendo en la Champions. Excepto la milagrosa victoria culé en Newcastle, los equipos de la Liga han jugado ocho partidos contra la Premier y los han perdido todos con un marcador global de 18-2. Son dos universos distintos y, mientras el británico se expande, el nuestro amenaza con encaminarse hacia la destrucción. Ninguno de los tres grandes españoles parece en condiciones de competir pronto contra los gigantes ingleses y este Barça-Atleti fue buena prueba. Los dos están lejos de ser quien fueron.
¿Recuerdan aquella frase de los abuelos de que cualquier tiempo pasado fue mejor? Los millenials y sus padres tienen que tener en sus recuerdos de adolescencia aquellos duelos entre FC Barcelona y Atlético de Madrid. Pantic, Pizzi, Caminero,Guardiola y otros futbolistas que convirtieron este duelo en uno de los mayores espectáculos de entonces en la Liga. La noche de este martes fue una oda al recuerdo, a la nostalgia, al fútbol de antes, valiente y con grandes opciones ofensivas. Y, como entonces, se lo llevó el Barça remontando el tanto inicial de los rojiblancos. [Narración y estadísticas, 3-1]
Qué partido se vio en el Camp Nou con dos equipos en la cumbre, con dos entrenadores buscando la victoria, incluso el Cholo, que los que no le conocen se quedarán con aquel equipo cimentado en una defensa amurallada. El Atlético ya no es eso y el Barcelona tampoco es el de Guardiola. Les gusta el toque, pero siempre hacia delante, como los toros. Lo que pasa es que en sus filas cuentan con un torero y cuando coge el balón, lo mima, lo mece, lo acuna y lo coloca donde pide el juego.
La vuelta de Pedri ha sido la vuelta del fútbol al Barça de Flick. Porque los blaugrana podían ganar sin él, pero su presencia en el césped da otro tempo al juego culé. El Atlético cometió el error de darle muchos metros en la primera parte y lo pagó con el tanto de Raphinha tras una asistencia del canario que penetró en la defensa rojiblanca como cuchillo en mantequilla. El brasileño luego resolvió bien recortando a Oblak. La pena para los culés es que no aguantó todo el partido y tuvo que ser sustituido por lo que parecía otra dolencia muscular.
Lo bueno para el Atlético es que la defensa del Barça sigue concediendo lo indecible y, tras sorprender a los cules los primeros veinte minutos con una gran presión, lo hicieron doblemente tras aprovechar un despiste de Gerard Martín. El canterano repitió de central tras su buena actuación ante el Alavés y se comió el pase en largo de Molina que aprovechó Baena de manera magistral ante Joan García. El de Roquetas tendría poco después un mano a mano similar, pero allí el que ganó el duelo fue el portero blaugrana.
Los primeros 45 minutos fueron un minipartido en sí mismos. Los rojiblancos salieron de la caseta a ahogar al Barça presionando arriba y los culés esperaban las contras lanzadas de manera maravillosa por la trivela de Lamine. Con el gol de Baena cambiaron las tornas y se vio cómo el conjunto de Flick retomó su control habitual y el Atlético se olvidó algo de amenazar a la espalda de los blaugrana. Lo justo fue el empate, que pudo no ser si Lewandowski no manda a las nubes un penaltito cometido sobre Olmo.
La primera amenaza del segundo tiempo volvió a ser de Baena, pese a que a la hora de partido se tuvo que retirar por lesión. Más profundo el almeriense que Julián Álvarez, desaparecido entre líneas, aunque una picadita suya casi sorprende a Joan García para ser el gol del partido. Un parcial que se inició con otro cambio del Cholo, Nico por Gallagher, más pierna fuerte. El primero fue obligado, el de Cardoso por Koke al principio del partido. No tiene suerte en el Atlético el estadounidense, sale de una y se mete en otra.
Lamine comenzó tímido, más focalizado en pasar el balón que en regatear rivales, pero en el segundo tiempo un eslalon suyo dejó sólo a Raphinha en el segundo palo que el brasileño no acertó a embocar. Con poco, el de Rocafonda, mostraba su aura en el Camp Nou, aunque Simeone le tenía siempre preparadas emboscadas de 2 contra uno para evitar sus peligrosas diagonales. Falló con estrépito en el minuto 68 una ocasión que le brindó un fallo en la salida de Giménez.
Aparición sorpresa
Olmo, tras anotar su gol en el Camp Nou.JOSEP LAGOAFP
Cuando el partido parecía perder fuelle, en una jugada aislada que peleó Lewandowski, Olmo apareció para birlársela al polaco y colocarla en el ángulo de Oblak. La inercia del disparo provocó una caída al egarense que le sacó el hombro de sitio. Flick aprovechó para sustituir a los dos protagonistas de la jugada: Ferran por Olmo y Rashford por Lewandowski. Poco después fue cuando cayó Pedri. Accidentado duelo.
Y cuando las lesiones parecían haberle quitado electricidad al encuentro, un pase en profundidad de Hancko se encontró a Almada con tiempo para hacer de todo. Y lo hizo. Paró, regateó, se abrió espacio y, cuando le tocó rematar, la echó arriba. A Simeone le llevaban los demonios. Tocó asediar al final la portería de un seguro Joan García. La tuvo Sorloth, pero se embolicó y también el francés, que falló con estrépito. Y con un Atlético volcado, aprovechó Ferran para poner el tercero y cerrar el partido en el descuento. El líder tuvo suerte y temple. Primer duelo que gana a un grande este curso.
España mandó mil mensajes con su goleada ante Alemania para proclamarse campeona de la Nations League. Se sacudió la sombra de un rival siempre incómodo porque estas jugadoras nunca dejan ya de creer en ellas. «Queremos seguir inspirando», resumió Alexia Putellas que, con una sonrisa, agradeció a los 55.843 espectadores que fueran «la jugadora número 12» en una noche en que se fijó un nuevo récord de asistencia a un partido de la selección. Disfrutaron todos los que estuvieron, también Felipe VI, que por primera vez presidió un partido de la selección femenina y posó con el trofeo en medio de una fiesta desatada, imparable.
Irene Paredes levantó, por segunda vez, una Nations League mirando al cielo, de donde recibe la fuerza de su aita, y Jenni Hermoso, que fue ovacionada cuando saltó al campo en el 80, emocionada, se envolvió en la bandera de la Comunidad de Madrid. «Ha costado mucho. Ha habido meses de mucho trabajo y de pensar si volvería a ponerme esta camiseta. Y como se dice, a veces todo tiene su recompensa», admitió exultante. La tercera de las dinosaurias, Alexia, volvió a acaparar trofeos individuales, como mejor jugadora de las finales. «Ha sido una de las mejores noches de mi carrera», reconoció.
Ella ha tenido muchas, por eso sabe lo importante que era para Vicky López. Entre ellas hay complicidad que lleva a bromas y también a celebraciones especiales. La madrileña marcó ante su gente. «Me he vuelto loca. He jugado titular y he marcado. Esta noche va a haber muchos bailes», confesó la joven jugadora. Vicky es el futuro, como Clàudia Pina, la jugadora que ha tenido un idilio con esta Nations. Suyos fueron los dos goles ante Inglaterra que dieron la clasificación para la fase final y anoche descorchó un partido igualado. «Han sido dos goles de los que me gustan: chutando desde lejos. Es un título que me hace especial ilusión porque es el primero con la selección», confesó la goleadora, que no se despegaba del trofeo, aunque también recibió el de mejor jugadora de la final.
Sonia Bermúdez también agarró la extraña copa, para celebrar con su staff, pero antes pasó por el clásico manteo. «Es un día de disfrutar porque ellas, con su fútbol, han traído a toda esta gente. En Alemania no fuimos la España que queremos, pero el objetivo era volver a ganar y revalidar la Nations League, así que todo ha merecido la pena», aseguró la seleccionadora mientras sus futbolistas daban la vuelta de honor amenizada por Cristina Martín Prieto con un bombo en ristre.
Hubo más gestos en esta final, como que Salma Paralluelo estuviera en el partido después de la lesión que sufrió en la ida de las semifinales ante Suecia. No pudo hacerlo Aitana Bonmatí, que ayer mismo fue operada de la fractura en el peroné que la tendrá fuera de los terrenos de juego al menos cinco meses. Sus compañeras posaron en la foto del once inicial con una camiseta que ponía «Ánimo, Aitana». Ella, desde el hospital, las felicitó en redes.
La fiesta se prolongó en las entrañas del estadio, con las jugadoras con sus camisetas de campeonas y sus medallas bailando con la música en directo del grupo Bombai, autores del que pretenden que sean el himno de la selección, Contigo, que actuaron solo para ellas.