El madridista Rodrygo, antes de la final de la Champions: "El Manchester City es el mejor equipo del mundo"

El madridista Rodrygo, antes de la final de la Champions: “El Manchester City es el mejor equipo del mundo”

Actualizado Jueves, 30 mayo 2024 - 18:24

"Del uno al diez, mi ilusión por ganar es mil". Son palabras del delantero brasileño del Real Madrid Rodrygo Goes en un reportaje publicado en la revista GQ Hype a tan sólo dos días de la final de la Champions League.

Un largo artículo en el que el jugador desliza una afirmación llamativa. Se refiere a la clasificación del Real Madrid, en cuartos de final, ante el Manchester City. "Siendo sincero, sabíamos que ellos eran mejores", asegura sobre el equipo liderado por Pep Guardiola. "Para mí es el mejor equipo del mundo, el que juega el mejor fútbol", recalca.

Con esa perspectiva, Rodrygo encara el partido del sábado. "Creo que el rival más difícil ya se fue", explica, "pero eso no quiere decir que vaya a ser fácil ahora ganar la final. Con el Bayern fue muy difícil y con el Borussia va a ser muy difícil también".

Rodrygo, en la portada de GQ Hype

Rodrygo, en la portada de GQ HypeJesús Leonardo

Pese a lo anterior, Rodrygo mezcla prudencia y confianza al hablar sobre las posibilidades del equipo de Ancelotti. "Siempre he visto al Madrid ganar todas las finales y espero que siga así. Yo siempre digo una final es al 50-50. Claro que por ser el Madrid siempre nos ponen como favoritos, pero para mí sigue estando al 50-50".

En el reportaje, ilustrado con fotos del futbolista `vistiendo ropa de marca, el jugador elogia la actitud de sus compañeros más veteranos. "Nacho, Modric, Carvajal... llevan muchísimos años y siguen queriendo ganar como el primer día", afirma.

Elogia además Rodrygo el liderazgo de Carlo Ancelotti. "Creo que ha sacado lo mejor de mí. Siempre me intenta ayudar, habla conmigo, me dice lo que tengo que mejorar. Y eso me viene muy bien. Desde que llegó, creo que soy otro jugador", asegura sobre el entrenador italiano.

El brasileño muestra además su cariño por el alemán Toni Kroos, que ha anunciado su retirada. "Estamos todos muy tristes en el vestuario. Tristes porque va a dejar el fútbol y no lo vamos a ver jugar más. Es una noticia triste, pero también alegre, por todo lo que hemos disfrutado con él. Yo todavía más, porque he jugado con él y hemos ganado una Champions juntos", añade Rodrygo sobre el centrocampista alemán.

Mats Hummels, el capitán eterno y mejor jugador de esta Champions que ha retirado a todos

Mats Hummels, el capitán eterno y mejor jugador de esta Champions que ha retirado a todos

Cuando Mats Hummels debutó en el Borussia Dortmund en la temporada 2007/2008, era el más joven del campo. Cuando Mats Hummels salte al césped de Wembley este sábado, será el más viejo del terreno de juego... hasta que salga Modric. Han pasado casi 17 años desde que disputó su primer partido como jugador amarillo y, a día de hoy, todos los compañeros de aquella plantilla están retirados.

No es que Hummels sea alguien muy mayor, 'solo' tiene 35 años, pero ha sido uno de esos jugadores rara avis que se mantienen en la élite mucho tiempo. Tanto y a un nivel tan alto, que el central amarillo es, por puntución UEFA, el mejor jugador de esta Champions, por delante de Mbappé y Vinicius. El alemán tiene 586 puntos, por 576 del francés y 504 del brasileño. Dependerá de lo que ocurra en Wembley que la clasificación se mantenga así, toda vez que Mbappé ya no podrá sumar más puntos en su casillero.

Precisamente, su marcaje al parisino y las dos porterías a cero del Borussia frente al PSG en las semifinales de la competición son los que le han permitido distanciarse de los dos grandes delanteros del momento y que, si no hay un terremoto, jugarán juntos en el equipo blanco el año que viene.

"Mats supo cuestionarse para volver a ser imprescindible. Actualmente es impresionante. Han pasado años desde que fue tan convincente. Permite a nuestro equipo estar mejor equilibrado y gestionar situaciones de peligro con mayor tranquilidad", es Edin Terzic quien elogia a su pupilo y el nivel que ha alcanzado este año.

Hummels le limpia un balón a Mbappé.

Hummels le limpia un balón a Mbappé.FRANCK FIFEAFP

Seguro que tras llegar a la final, algo que el jugador alemán calificó de ser "un sueño" en un aceptable español que aprendió en el colegio, obtuvo el pulgar hacia arriba de su padre y representante Herman Hummels. Costumbre que realiza con su hijo, al que entrenó en las categorías inferiores del Bayern, después de cada encuentro. "Conoce el fútbol desde hace 35 años y no me gustan mucho los representantes", explicó el futbolista sobre él en una entrevista. A día de hoy, ninguno está ya en las filas del gigante bávaro, pese a que Mats volviera tres años entre 2016 y 2019.

Precisamente fue Hermann, como entrenador de fútbol base del Bayern Múnich, quien retrasó la posición del pequeño Mats desde la punta de ataque, primero hasta el mediocentro defensivo y después hasta la posición de central que ocupa hoy. De hecho, cada vez que le preguntan a Hummels quién es su jugador preferido, sigue eligiendo a Zinedine Zidane, fruto de ese deje ofensivo que le dejaron sus años en el último cuarto de campo.

Ya son muchos años jugando como central, primero formando una pareja indiscutible junto al serbio Subotic, que llegó a la cumbre en 2013. El 25 de mayo de ese año se jugó en Wembley la primera final alemana de Champions de la historia. Borussia y Bayern disputaron 90 minutos a sangre y fuego, pero Hummels no llegó en las mejores condiciones. Al final, los bávaros impusieron su condición de favoritos ante el imberbe Dortmund de un ya conocido Jurgen Klopp.

Amistad con Klopp

Precisamente, el ya ex entrenador de Liverpool fue uno de los primeros en felicitar a Hummels cuando fichó por el Bayern en aquel periodo de tres años. El central alemán siempre ha admitido que sin sus consejos no cree que pudiera haber llegado al nivel que está exhibiendo hoy y el que le ha permitido tener una nueva oportunidad en Wembley.

Aunque mantenga el 7-1 de Alemania a Brasil en el Mundial carioca como el partido preferido en su carrera, quién sabe si no tiene la oportunidad de hacer historia en Londres y ayudar al Borussia a conquistar su segunda Champions. Lo que es seguro es que si lo consigue, no lo celebrará con una cerveza, la aborrece, lo hará con uno o varios gin tonics.

Rüdiger: "No le tengo miedo a nadie, sólo a Dios"

Rüdiger: “No le tengo miedo a nadie, sólo a Dios”

Antonio Rüdiger (Berlín, 1993) impresiona. Camina entre los periodistas de Valdebebas como Moisés entre las aguas, abriéndose paso con sólo respirar, sin necesidad de tocar a nadie. Sus casi dos metros (191 centímetros), su barba de varios días y esa fachada de tipo duro le otorgan a la imagen un aura de gladiador entrando en el coliseo romano. Eso es lo que es. «I'm a warrior (Soy un guerrero)», contesta a este periódico en inglés, porque el castellano lo entiende pero todavía no lo domina, aunque lo intenta: «¿Cómo estás, amigo?», pregunta en nuestro idioma. El guerrero «Rüdi» se sienta con EL MUNDO durante unos minutos antes de su primera final de la Liga de Campeones como futbolista del Real Madrid. Y no sólo eso. Como futbolista del conjunto blanco, como héroe de la grada después del penalti anotado en Manchester y como líder del vestuario tras una temporada extraordinaria.

¿Qué sentimientos tiene ahora mismo?
Unos increíbles. Mira, estos son los momentos que había soñado, el estar en una final con el Real Madrid. Teniendo en cuenta su historia, la han ganado tantas veces pero aún así es especial... Es mi primera final de Champions con el Real y me siento bien, sólo intento disfrutar del momento.
¿Qué le han dicho en estos dos años para hacerle entender ese ADN Real Madrid? No puede ser suerte.
No, no, no... Si alguien gana 14 veces no puedes hablar de suerte. Lo que la gente te dice en la calle, vayas donde vayas, es «a por la 15, a por la 15». Te lo dice un niño pequeño de cuatro años y una mujer anciana... Eso es el ADN. El ADN es ganar. Me gusta y es por lo que firmé. Siento mucha responsabilidad porque este club va sólo sobre ganar y para mí la vida va sólo sobre ganar, así que es perfecto, un buen encaje.
Y el vestuario, ¿qué le dice?
El vestuario está tranquilo y centrado, porque no puedes estar sobreexcitado... Y estos jugadores conocen este tipo de partidos. Los han jugado muchas veces y tienen calma, una calma que transmiten al equipo. La vida se trata de equilibrio, tienes que encontrar el punto medio entre la excitación y la calma. Y eso es lo que el vestuario tiene.
El día del Manchester City- Real Madrid marcó el penalti decisivo y corrió durante 100 metros hacia los aficionados. ¿Fue el mejor día de su etapa en Madrid?
(Piensa) El mejor día en el Madrid fue el día que firmé, absolutamente. Ese fue el número uno porque es algo que nunca olvidaré. Pero claro, esa noche fue mágica, en ese momento del penalti estaba todo en mí, podía tocar el cielo o el infierno porque en el fútbol a veces no existe ese punto medio. Y mira... Fue un momento de mucho orgullo, las emociones recorrían todo mi cuerpo y mente... Dejé todo salir. Un gran día.
Estuvo en el Borussia Dortmund entre los 17 y 19 años, ¿qué recuerda y qué aprendió allí? ¿Eso hace más especial para usted esta final?
Fue la primera vez que estuve lejos de mi familia, lejos de Berlín... Aprendí mucho, aprendí a madurar, a creer en mí mismo... Pero no llegué a debutar como profesional en Dortmund y esto es una final de Liga de Campeones. No es más que eso, que ya es mucho.
Toni Kroos se retira, a Luka Modric le queda poco... Usted tiene 31 años. ¿Cree que es el líder de esta nueva generación madridista?
Bueno... Las cosas siempre tienen un final y por desgracia para Toni es ahora. Le echaremos mucho de menos porque es un jugador único e irremplazable. Modric todavía es joven (risas), está fresco y jugando muy bien. Y bueno, tienes veteranos como Lucas Vázquez, Nacho, Carvajal... Pero sí, me veo a mí mismo como líder del equipo. Tal vez no soy un líder de grandes palabras, pero sí un líder en la acción.
¿Qué memoria se lleva de Kroos?
Le conocía de la selección, pero no habíamos sido tan cercanos. Y voy a ser honesto aquí, tenía una percepción diferente sobre él, pero cuando llegué aquí conocí al Toni Kroos real. Un gran tipo que ama a su familia, y como yo también soy padre me hace respetarle mucho. Le miro y veo a un gran modelo a seguir porque la forma en la que ama y trata a su familia no lo he visto en ningún otro futbolista. Del futbolista no tengo necesidad de hablar porque en Alemania es el mejor que hemos tenido, sin duda, y es una leyenda del Real Madrid, pero como persona es simplemente fantástico.
¿A usted el Madrid le ha cambiado en algo?
Creo que no he cambiado mucho. Siempre es cuestión de si te sientes importante o no. En mi primer año el club venía de ganar la Liga y la Champions y obviamente los dos jugadores que estaban delante tenían una ventaja, lo entiendo. No jugué muchos partidos importantes y honestamente no me sentía importante, pero este año, también por las lesiones que han cambiado las cosas, ha sido importante para mí no sólo para mostrarle a la gente que puedo estar aquí sino también para mí mismo. Para verme aquí, victorioso. Y por eso esta final es importante para mí, para ponerle el sello a este año.
Su madre le llamaba 'Warrior' (Guerrero). ¿Lo sigue siendo?
Es mi ADN: ser un guerrero. Siempre lo he sido y siempre lo seré.
Wembley, Dortmund, el Madrid, una final de Champions League... ¿Tiene miedo de algo?
Miedo sólo a Dios. Al final del día somos seres humanos, no tienes por qué temer a ningún ser humano. Soy musulmán y tengo una creencia muy fuerte, por eso sólo le temo a Dios, porque es el creador de todo. No tienes que temer a nadie más.
Ancelotti comentó en sala de prensa su rutina previa a los partidos: salmón, brócoli, pasta y una siesta. ¿Usted tiene alguna?
Igual lo dijo porque está perdiendo peso (risas). Él lleva mucho tiempo en este negocio, sabe mucho. Yo siempre como espagueti boloñesa antes de los partidos, hablo con mi madre, que es es lo más importante, y rezo cinco veces al día.
Tchouaméni toca el piano, Camavinga canta, Rodrygo toca la guitarra... ¿Cuál es su talento secreto?
Yo soy un buen payaso para mis hijos. Siempre intento hacerles feliz en casa, esa es mi gran virtud.
Wembley: la final de los 10 minutos que conviene al Real Madrid

Wembley: la final de los 10 minutos que conviene al Real Madrid

De las finales de Champions que ha disputado el Madrid contemporáneo, a la que más podría parecerse la de Wembley es a la que jugó frente al Bayer Leverkusen, en 2002. Un rival alemán de clase media, inferior desde cualquier ángulo a los blancos, que desde 1988 han ganado dos veces a la Juventus, dos al Liverpool, dos al Atlético, una al Valencia y otra al citado Leverkusen: ocho de las 14. Sin embargo, la Novena, resuelta con la volea de Zidane en el minuto 45, fue la que supuso un mayor padecimiento para el Madrid, junto con la disputada en París, con un desenlace heroico para Casillas. La radiografía de los finalistas en el trayecto hacia Wembley no augura, inicialmente, algo similar, ya que de todas las superioridades que pueden apreciarse en el Madrid frente a su rival, ninguna es tan evidente como su producción goleadora en los 10 últimos minutos de los partidos o su alargue. Las estadísticas de este curso dicen que en ese tramo es imbatible, y no precisamente por su portero. Si es capaz de llegar sin sorpresas, nadie como el equipo de Carlo Ancelotti juega mejor la final de los 10 minutos.

Entre el gol que marcó Vinicius al Bayern Múnich en el minuto 83, en la ida de las semifinales, y el de Bellingham al Unión Berlín, en el minuto 93, en el primer encuentro de la fase de grupos, el Madrid ha conseguido cinco más (ver gráfico). Es decir, siete a partir del minuto 80 de los 26 marcados en total en la competición, un 26,9%. El porcentaje de su producción goleadora ya es mayor en el segundo tiempo (61,5%), aunque con una gran concentración en esa franja final. En el mismo segmento, el Dortmund sólo ha marcado dos tantos, el que anotó en el Metropolitano por medio de Haller (minuto 81), en cuartos, y el logrado frente al PSV Eindhoven, en la ida de los cuartos, a cargo de Reus (minuto 94). Un 11,7% de su bagaje goleador en esta Champions.

Al contrario, los alemanes han conseguido dos tantos en los primeros 10 minutos por ninguno de los blancos, que lograron el primero por parte de Rodrygo frente al Nápoles en el Bernabéu, a los 11 minutos. Sugiere el dato que el Dortmund parte más activado en los partidos frente a un Madrid que ha tenido arranques perezosos, algo de lo que los propios protagonistas han hecho autocrítica repetidamente. Los anticuerpos que son necesarios para evitarlo es de suponer que son más fáciles de activar en una finalísima.

UN RIVAL MEJOR EN EL ECUADOR

Los goles alemanes se reparten prácticamente a partes iguales entre los dos tiempos, tan sólo uno más tras el descanso. Sorprende que, pese a la diferencia en la producción (17 frente a 26), el Dortmund ha marcado más en el ecuador de los encuentros, entre los minutos 30 y 50 (cinco frente a dos). Las dos salidas al terreno de juego y el final del primer periodo son, según el recorrido anterior de los equipos, fases en las que el Madrid ha de estar especialmente vigilante.

Con muchos menos goles, en el equipo de Edin Terzic, en cambio, han marcado más futbolistas que en el de Ancelotti (12 por 10). Vinicius, Rodrygo y Joselu han anotado cinco cada uno, por cuatro de Bellingham. Ningún jugador del rival en Wembley ha conseguido tantos. Füllkrug suma tres por dos de Brandt, Reus y Adeyemi. Se trata de un equipo muy coral tanto en lo defensivo como en lo ofensivo, donde el despliegue de Adeyemi, Jadon Sancho y Brandt multiplica las opciones. El balón parado le da, asimismo, buenos frutos, como demostró Hummels en París. Füllkrug es un 'delantero-tanque' poderoso físicamente.

"NUESTRA AUTOESTIMA CRECIÓ"

El Madrid ha marcado en todos los partidos mientras que el Dortmund no lo hizo en los dos primeros, ante PSG y Milan. Curiosamente, no pudo ganar a los de Luis Enrique en ninguno de los dos encuentros de la fase de grupos, pero les derrotó en ambos en semifinales. Ello dice mucho de un equipo que ha crecido en los momentos de presión, como era la vuelta de cuartos después de perder en el Metropolitano. «A partir de la tercera jornada, cuando jugamos contra el Newcastle y ganamos, notamos cómo empezábamos a creer que podíamos conseguir algo. Nuestra autoestima comenzó a crecer», dice Terzic. La realidad es ya no dejó de hacerlo. La final es su premio. «Si jugáramos 10 veces contra el Madrid, sería difícil ganar en el balance general, pero a 90 minutos o 120 más los penaltis, podemos vencer a cualquiera».

El Dortmund será el cuarto rival alemán del Madrid en esta Champions, que la empezó ante el Unión Berlín, con una victoria pírrica en el Bernabéu, y en el mismo lugar tuvo su momento crítico del torneo ante el Leipzig. Padecer ante el Bayern estaba en el guion. Las finales tienen el suyo propio. Mejor para el Madrid sise decide en los 10 últimos minutos.

Los orígenes del niño Vinicius en Sao Gonçalo, mudanzas, autobuses y goles: "Era tímido, pero dentro del campo se transformaba"

Los orígenes del niño Vinicius en Sao Gonçalo, mudanzas, autobuses y goles: “Era tímido, pero dentro del campo se transformaba”

Son unos metros de césped artificial rodeados de tres muros y una verja horizontal gigante. La pared está pintada de blanco, rojo y negro y apenas la separa medio metro de la hierba. Si la pelota sale fuera, rebota. Así de fácil. "Isso aquí é Flamengo (Esto de aquí es el Flamengo)" y "Raça, amor, educaçao (Raza, amor y educación)" rezan dos lemas gigantes en la fachada. Más allá de los muros, entre pobreza, delincuencia e ilusión, nace el barrio de Mutua, centro del municipio de Sao Gonçalo, en la Región Metropolitana de Río de Janeiro. A esa academia del Flamengo, una de las 125 que tiene el club por todo Brasil, llegó en 2006 Vinicius José Paixao de Oliveira, padre, se lo imaginarán, de Vini Jr, a su lado, hoy estrella mundial en el Real Madrid, camino de su segunda final de Champions.

El niño Vinicius tenía entonces seis años y su primera ficha deportiva decía que era lateral izquierdo. Compaginó el fútbol en la academia del 'Fla' con el fútbol sala en el Canto do Río, otro club humilde de la zona, hasta los nueve años, donde tuvo que decidir. Hizo las pruebas para el Flamengo de fútbol indoor, pero le invitaron a volver al año siguiente, cuando fuera un poco más mayor. Jamás volvió, claro, convencido, él y su padre, de su futuro sobre el verde.

El niño Vinicius era "muy tímido", pero "se transformaba dentro del campo", recuerda en una conversación con EL MUNDO Carlos Eduardo Abrantes, más conocido como Cacau, el director de la Escolinha de Flamengo. El hombre que recibió al padre de Vinicius en aquel edificio de Sao Gonçalo sale en muchas de las fotos de la infancia del futbolista. Fue, si hay que buscar una palabra, su descubridor. El primero en ver los regates que le enamoraron y que Vini había aprendido de su primer gran ídolo: Robinho. "Le conocí ese día... Tenía seis años cuando su padre le llevó a nuestra academia".

La situación económica de la familia de Vinicius era bastante precaria, como la de casi todos en Sao Gonçalo. Casi no tenían dinero para pagar la cuota de la academia y el propio Cacau les ayudaba a conseguir las botas de fútbol, pero el niño Vini lo compensaba todo en el campo. Comenzó a acumular trofeos en los torneos de la zona y a llamar la atención de los entrenadores del Flamengo, el club matriz. Los compañeros, mientras, le llamaba "¡Robinho! ¡Robinho!"

En agosto de 2010, pasó las pruebas y entró en el Flamengo. Una alegría para el niño y un cambio de vida para la familia. Vivían en la casa de la abuela, en la calle Heitor Rodríguez 40, en Porto da Rosa, un barrio de Sao Gonçalo pegado a Mutua, donde estaba la Escolinha. A mano. Pero Ninho do Urubu, el centro de entrenamiento del Flamengo, estaba en la otra punta de Río de Janeiro, a 70 kilómetros de distancia cruzando el infernal tráfico de la gran ciudad. Más de dos horas en coche, más de tres horas en autobús. Una odisea para un niño de 10 años y un esfuerzo económico y personal para sus padres. Su padre, que se dedicaba a la informática, se fue a trabajar a Sao Paulo para ganar algo más de dinero y la madre le acompañaba todos los días hasta Gávea, un barrio de clase media alta de Río, situado a medio camino desde Sao Gonçalo, donde Vini cogía el autobús hasta la ciudad deportiva.

Fueron unos meses duros, pero "el padre y la madre hicieron todos los esfuerzos posibles para que Vini pudiera jugar en el Flamengo", recuerda Cacau. "Fueron fundamentales para lo que pasó después, confiaban muchísimo en él". Con el tiempo, la familia consiguió que un autobús le llevara directamente desde Sao Gonçalo y más tarde se mudó con un primo que vivía algo más cerca. Así estuvo entre viajes y mudanzas durante seis años, hasta que a los 16 firmó su primer contrato profesional y se mudó con sus padres y hermanos a la zona oeste de Río, más cerca del campo de entrenamiento. "Cuando comenzó a avanzar en las categorías inferiores del Flamengo empecé a pensar: lo va a conseguir", admite Cacau, que elogia su determinación y cómo ha encajado la presión desde muy niño.

Vinicius, con Cacau, director de la academia.

Vinicius, con Cacau, director de la academia.

"Vini siempre superó muchos obstáculos con su dedicación y esfuerzo, es un futbolista muy decidido y mentalmente está preparado y acostumbrado a toda esa presión desde muy joven", reflexiona. Y es que los focos tras su llegada a Madrid no eran nada para Vini, con los ojos de Sao Gonçalo y de su familia sobre sus hombros desde que se recorriera todo Río de Janeiro con 10 años para entrenar.

"Lo que más me ha sorprendido de él es su capacidad para pasar por todos esos momentos difíciles, ha sido extraordinario", dice Cacau, que hace un par de años estuvo 15 días en Madrid, en casa de Vinicius, porque la estrella mundial no pierde contacto con las personas que acogieron a aquel niño. "Es un orgullo máximo porque su sueño también es nuestro sueño, verle triunfar por el mundo es un regalo. Es el mismo hoy que en Sao Gonçalo, va hacia el rival buscando el gol con mucha personalidad. No ha cambiado".

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Hay voces que son deportes y la de Javier Ares es el ciclismo. Ha hecho muchas más cosas, desde dirigir los Deportes de las dos Antena 3 (radio y tele) hasta conducir el Radioestadio de Onda Cero durante 15 años, de narrar Mundiales, Champions y Juegos a poner en marcha Real Madrid TV, de luchar para García a acompañar a De la Morena, pero si el vallisoletano nacido en Zamora (Villamayor de Campos, 1954) abre la boca, uno visualiza a Hinault, a

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El esperpento de la portería derribada en el primer Madrid-Dortmund: un camión milagroso, un alunizaje y una meta con ''suerte''

El esperpento de la portería derribada en el primer Madrid-Dortmund: un camión milagroso, un alunizaje y una meta con ”suerte”

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Ancelotti: "El sábado brócoli, salmón, pasta, siesta... Y luego por la tarde ya llegan los sudores fríos"

Ancelotti: “El sábado brócoli, salmón, pasta, siesta… Y luego por la tarde ya llegan los sudores fríos”

A cinco días de la final de la Champions League, Carlo Ancelotti se presentó en la sala de prensa de Valdebebas tan relajado como siempre. Lejos quedan todavía los "sudores fríos", que según el técnico italiano llegarán el sábado por la tarde, justo antes del camino desde el hotel hacia Wembley. "Las previas de estos partidos son siempre iguales. Es mi novena final si tengo en cuenta las que jugué como jugador, así que va a ser la misma semana. Estoy contento de estar aquí y después vendrá la preocupación, los sudores fríos del sábado por la tarde, el miedo... Antes quiero disfrutar. Brócoli, salmón, pasta, una siesta... Luego las pulsaciones suben a 120".

Cuestionado sobre su rival, el transalpino elogió al Borussia Dortmund y lanzó un mensaje a aquellos que menosprecian la final: "Llegan los dos mejores equipos. Muchos están de vacaciones y verán el partido por la televisión", declaró, antes de alabar las virtudes de su rival: "Tenemos que estar preparados para todas las facetas del partido, el Dortmund es formidable en transiciones. Sancho, Adeyemi... Luego tienen un bloque defensivo compacto, tienen un tipo de características como nosotros, pueden presionar, van fuerte... Va a ser un partido competido y luchado, ganará quien hace mejor las cosas", y recordó que "no pensamos en ser favoritos, el Dortmund ha eliminado a equipos de mucho nivel".

Sobre el césped, pocas dudas. La baja de Tchouaméni sitúa a Nacho como central junto a Rüdiger, con Carvajal y Mendy en las bandas, dejando el centro del campo para Camavinga, Kroos, Valverde y Bellingham y la punta del ataque para Vinicius y Rodrygo. El único debate de estos días ha sido el de la portería entre Courtois y Lunin, y como le gusta el debate, Ancelotti no quiso acabar con él: "Llega el mejor portero del mundo... Va a jugar uno de los dos y el otro estará en el banquillo. La decisión la tomaré antes del partido y como me gusta el debate y no tengo nada que hacer esta semana...", bromeó.

Ancelotti ha destacado que a pesar de ser una temporada complicada, los futbolistas nunca han pensado que tenían "un problema". "Esto ha sido lo más importante. A Tchouaméni no le gustaba ser central, pero lo prefería antes que el banquillo, Camavinga con el lateral igual...".

Sobre el futuro de sus jugadores, admitió que Nacho "lo único que me ha dicho 'hablamos después de la final'. Le he dicho 'llámame por teléfono porque yo estaré de vacaciones'", dijo sobre la situación del central, que todavía no ha renovado su contrato para la temporada que viene.

Será la sexta final de Ancelotti como entrenador y hasta ahora ha ganado cuatro, dos de ellas con el Madrid. "La historia de este club nace con esta competición. La mayor motivación es seguir ganando", y resumió su forma de dirigir un vestuario: "No soy psicólogo, pero las relaciones son lo más importante. Estoy más con ellos que con mi mujer y mis hijos. Si no hay buena atmósfera, no hay buen trabajo".

En ese vestuario, dos protagonistas, Kroos, que disputará su último partido, y Vinicius, convertido en estrella mundial. "Ojalá Toni se pueda despedir con una Champions, pero ganar otra no cambiará su carrera", dijo sobre el alemán. "Vinicius está más centrado en los premios colectivos que en los individuales. Hemos hecho un gran trabajo con él", comentó sobre el brasileño.

Tras los pasos de Ancelotti en Reggiolo: "Viene de la tierra, por eso es tan humilde y trabajador"

Tras los pasos de Ancelotti en Reggiolo: “Viene de la tierra, por eso es tan humilde y trabajador”

Cada mañana, Peppino, su padre, se ponía al volante para recorrer los 50 kilómetros que separan Reggiolo de Parma. Un hombre de pocas palabras, pero tifoso enfermizo del Milan, que se hizo enterrar con el uniforme oficial del heptacampeón de Europa. Cada 10 de mayo, fecha de su cumpleños, Carlo Ancelotti acudía puntual a felicitarle. Y la pasada semana, aprovechando un hueco previo a la final de Wembley, el entrenador del Real Madrid tampoco olvidó la visita al cementerio. Junto a él, su hermana Angela, que reside en la cercana Novi di Modena. Por las riberas del Po, el sol aprieta y la vida pasa despacio. Nadie olvida de dónde viene y todos saben que volverán. La gente se remanga a disposición del bien común, como tras el terremoto que devastó la zona, un 29 de mayo de 2012. Carletto, que nació, creció y salió de aquí camino de la eternidad, también regresará. Como uno más.

A la sombra de las almenas de la Rocca di Reggiolo, una fortaleza medieval cuyos muros resistieron los embates del seísmo, Fausto Mazza regenta el Ristorante Toscanini. «El jueves [16], a las nueve de la mañana, Carlo estaba sentado conmigo en esta misma mesa», revela, con la misma naturalidad con la que arrastra su corpachón entre los manteles. En su aire socarrón y hospitalario, en el apretón de sus manos callosas, cabe toda la Bassa Emilia. «Ancelotti proviene de una familia campesina muy pobre. Así que, pese a los éxitos, esa herencia siempre va a estar ahí. Dice mucho de él que un personaje de su relevancia entre aquí a saludar y a tomar un café con los amigos».

Junto a un banderín rossonero del Milan, Mazza guarda dos fotos como alhajas. Una, de 1974, el año que compartió junto a Carlo en el Reggiolo Calcio. La otra, de 1995, cuando organizó un torneo al que su camarada, entonces técnico de la Reggiana, quiso apuntarse. «A los 14 años todos queríamos ser profesionales, pero la mayoría no teníamos ni para las botas. Las que nos dejaba al club, a menudo no nos servían, porque ya las habían destrozado los mayores», recuerda Fausto. Y su sonrisa, deshilachada entre la barba entrecana, se despliega al presentar los cappelletti in brodo, especialidad gastronómica de la Bassa. Una pasta rellena sumergida en caldo de carne y aderezada con el toque preferido de Ancelotti: «Un dedo de vino tinto. Sólo un dedo».

«¿De verdad no se marcha?»

Entre las celebridades locales, la popularidad de Mazza rivaliza con la de Giancarlo Simonazzi, párroco de Santa Maria Assunta y guardián de la llave del Oratorio San Giuseppe. Entre sotanas y alzacuellos marcó sus primeros goles, hace casi medio siglo, aquel niño tan glotón. Pero de camino al número 96 de la Via Giacomo Matteotti hay parada preceptiva en la Ferretería Ancelotti. Gaetano y Roberto, remotos parientes por parte de abuelos, regentan el negocio. Son tan gentiles, tan a la vieja usanza, que hasta su duda enternece: «¿De verdad que no va a marcharse a Brasil?» Al fondo, varios militantes de Forza Italia faenan con las pancartas en una calle dedicada al ilustre mártir del socialismo. Los ojos de Don Giancarlo, casi octogenarios, ya parecen haberlo visto todo un par de veces. Pero cuando abre la cancela, también en su voz se derraman unos acentos de nostalgia.

«Todo este vestíbulo tuvo que reconstruirse tras el terremoto, aunque la parte de dentro no ha cambiado», explica el sacerdote, apuntando a un solar donde las matas de hierba crecen desordenadas. Hace tiempo que arrancaron las porterías y hay que forzar demasiado la imaginación. Así que mejor dejar constancia de la última prédica antes de partir. «Nadie podrá objetar nada de Carlo como futbolista y entrenador, pero a nivel personal, hay quien piensa que ha cometido graves errores». No hay forma, divina o humana, de sonsacarle algo más. Simonazzi habla y se mueve como aquel Don Camilo de las novelas de Giovanni Guareschi.

El Stadio Comunale Rinaldi, sede del Reggiolo Calcio.

El Stadio Comunale Rinaldi, sede del Reggiolo Calcio.M.A.H.

Por estos contornos, los caminos son rectos y los vecinos conocen, terrón a terrón, cada palmo cultivable. En primavera, algunos diques se desbordan y el agua, fangosa, engulle las tierras bajas. Los mosquitos devoran. El sol curte incluso el pellejo de Adone Bertazzoni, labrador a tiempo completo y presidente, en los ratos libres, del Reggiolo Calcio. Como cada sábado a mediodía, Adone acude con su furgoneta al Stadio Comunale Rinaldi. Trajina con unas sillas de plástico y enseña al periodista las instalaciones municipales. «Carlo, como yo, viene de la tierra, de la estructura de la tierra. Por eso es un tipo tan humilde y trabajador». Bertazzoni, con sus ojillos vivaces y su dentadura de niño pobre, representa el testimonio de un mundo que se acaba.

«Tenemos un terreno fértil. Yo cultivo maíz, trigo y soja. Disfruto con mi vida tranquila y con mi casa en el campo», confiesa. Pero desde la construcción de la autopista a Brennero, la arcadia se ha visto azotada por el progreso. Comer Industries, suministradora de Jeep, y la farmacéutica Sarong, abrieron sede en los alrededores. Disminuyó el desempleo, aunque el orgullo de Reggiolo no se mide en datos macro. «En este club contamos con 50 voluntarios. Empezamos con niños de cinco años hasta el equipo senior. Siempre intentamos hacer bien las cosas. Ancelotti empezó aquí en 1974 y mira su trayectoria tan increíble». Bajo la tribuna principal, en un cuartillo carcomido por el polvo, se amontonan trofeos, testigos de aquel tiempo, cuando Carletto partió hacia Parma. Del Ennio Tardini, al Olímpico de Roma y San Siro. Del banquillo de la Reggiana a las puertas de su quinta Champions.

"Durante su primera etapa en la Reggiana tenía dudas sobre si valía para los banquillos"

Han transcurrido casi tres décadas desde aquel debut en los banquillos en la Serie B, quizá la fase menos conocida de su carrera. «En esa época Carlo estaba preocupado, con dudas sobre si valía o no, pero también tenía mucha motivación», apuntan sus conocidos de entonces. Reggio Emilia, capital de la región, no entendía el pésimo momento de un equipo que únicamente sumó cuatro puntos en las siete primeras jornadas. «Él siempre repite que fue uno de sus peores momentos. Incluso se planteó la dimisión, pero le dieron confianza y terminaron ascendiendo».

Adone Bertazzoni y Roberto Angeli.

Adone Bertazzoni y Roberto Angeli.

Su filosofía originaria aún encaja en las horas previas de una séptima final de Champions: «Ninguna noche impide al sol salir por la mañana». No obstante, al éxito con la Reggiana le sucedió una repentina crisis. «Repetía a sus asistentes: "Esto es demasiado estresante". Decía que lo iba a dejar en tres o cuatro años. De hecho se ponía como fecha límite el año 2000».

La electricidad de un banquillo quizá sólo sea equipareble a la de la política. Y de eso va sabiendo lo suyo Roberto Angeli, con tres legislaturas ya a las espaldas. «Le conocí en casa de Angela, durante la fase de reconstrucción del pueblo. Hace tiempo que no nos vemos, porque siempre anda muy ocupado, pero cuando gana algún título hablamos por teléfono», comenta el alcalde de Reggiolo. Aunque comparta una casa en Vancouver con Mariann, su esposa, Carlo guarda otros proyectos para la jubilación. «Todos esperamos con ilusión su regreso a Reggiolo. Ya me han pedido un homenaje de bienvenida, así que lo recibiremos con los brazos abiertos. Organizaremos una gran fiesta en la que participará todo el pueblo», finaliza Angeli.

Entre la brisa mecida por los cerezos llegan ecos lejanos de la Champions. Algo especial habrá en la Emilia-Romagna, tierra de Arrigo Sacchi y Alberto Zaccheroni. O de Simone Inzaghi, natural de Piacenza y Stefano Pioli, de Parma. Sacchi revolucionó el fútbol, pero Ancelotti ha perfeccionado, como ningún otro, la fórmula ganadora.

El Ristorante Toscanini, el favorito de Carlo en Reggiolo.

El Ristorante Toscanini, el favorito de Carlo en Reggiolo.M.A.H.

Sus rutas gastronómicas

M.A.H.

Durante su niñez de posguerra y privaciones, la dieta semanal se limitaba a una sopa con tocino, unos huevos con cebolla y un trago de vino. Para los días de fiesta, alguna perdiz o gallina frita. El pequeño Carletto siempre tuvo buen apetito y el dinero del fútbol simplemente hizo aflorar su lado más gourmet. Apasionado del jamón ibérico y los caldos gran reserva, el técnico blanco no pierde ocasión, cuando viaja a su tierra, para el buen yantar. Entre sus rincones favoritos, el Ristorante La Pinta, en San Bernardino di Novellara. Regentado por Jeris Folloni, en sus paredes aún cuelga una foto del entonces centrocampista del Milan. De sus tiempos en el Parma queda registro en cada visita a la Hostaria da Ivan, situada en la pequeña localidad de Fontanelle di Roccabianca. Sobre estas líneas, el Ristorante Toscanini, su favorito de Reggiolo.

Edin Terzic, el entrenador que, contra pronóstico, ha devuelto al Dortmund a la final de la Champions

Edin Terzic, el entrenador que, contra pronóstico, ha devuelto al Dortmund a la final de la Champions

Actualizado Domingo, 26 mayo 2024 - 23:35

Nadie le esperaba. Nadie contaba con él y sin embargo, Edin Terzic (Menden, Alemania, 41 años) ha conseguido devolver al Borussia Dortmund a la final de la Champions League once años después de que el Bayern les venciera, curiosidades del destino, en el mismo estadio en el que ahora intentará derrotar al Real Madrid, en Wembley.

Pero esta no es la única paradoja que deja la historia. Aquella noche, el ahora entrenador del Borussia animaba a su equipo como un aficionado más en la grada mientras Marco Reus jugaba su primera final. Una leyenda que disputará el 1 de junio su último partido de amarillo donde todo empezó. No podía ser de otra manera.

El vínculo entre el Dortmund y su entrenador se empezó a tejer muy pronto, cuando Terzic acudía al estadio siendo un niño. "Él siempre ha sido fan del equipo" comenta Sebastian Kolsberger, periodista de Bild. Su recorrido comienza en Bochum, mientras estudiaba deporte en la universidad. Allí conoció a una de las personas más importantes en su carrera, Hannes Wolf, actual entrenador en las inferiores de Alemania y clave para entender todo su recorrido como técnico.

"NUNCA PENSARON EN OTRO ENTRENADOR"

Tras dos buenas temporadas en la academia germana, Terzic se marchó a la Premier y a Turquía para ser asistente de Slaven Bilic, pero regresó de nuevo al club en 2018 al recibir la llamada de Lucien Favre para ser su segundo. "Cuando contratan al francés sabían que si se marchaba por alguna razón, Terzic era la solución más directa. Era un buen entrenador, con experiencia y que conocía muy bien el club. Todo el mundo estaba contento con él y nunca pensaron en traer otro entrenador", afirma el periodista.

Calmado, amable y atento con los aficionados, su oportunidad llegó en diciembre de 2020, cuando le nombraron técnico interino. No la desaprovechó. El equipo comenzó a crecer y logró ganar la Copa de Alemania ante el Leipzig.

A pesar del triunfo, Terzic tuvo que dar un paso al lado debido a la apuesta del club por Marco Rose. Un cambio que, por poco tiempo, le llevó a los despachos. "Al ver que el nuevo entrenador no había funcionado, todo el mundo pidió su vuelta", asegura Kolsberger. Y como aquella vez, el hombre de club volvió a ocupar el banquillo, pero nada comenzó con buen pie. "Antes de que comenzara el Mundial, el Dortmund no conseguía buenos resultados y todo el mundo le criticaba por el manejo del equipo, pero después del parón todo cambió. Empezó de nuevo a ganar y perdió el título en la última jornada con un empate ante el Mainz", dice Kolsberger.

LA SOMBRA DE KLOPP

En este primer año sin grandes estrellas en el Borussia, tras las venta de Haaland y de Jude Bellingham este último verano, el juego de Terzic tampoco ha sido brillante. Las dudas regresaron al Signal Iduna Park, pero cuando el sorteo de Champions les mandó viajar a París en semifinales, un cambio de mentalidad en esos días previos fue clave: "Todo el mundo se pregunta por qué no ha jugado así en la Bundelisga. Él tuvo claro que, si querían tener opciones en las semifinales, debían hacer su fútbol, ser ofensivos y presionar al rival", afirma el periodista alemán.

Todo es posible en la gran final del próximo sábado. "Creo que estará igualada, es un partido y todo puede pasar", comenta, pero una victoria ante el Real Madrid no sólo significaría la segunda Copa de Europa en la historia del club (la primera la ganaron en 1997), sino que la alargada sombra que dejó Jürgen Klopp, comience a poco a poco a desaparecer. "Si realmente puede ganar la final, puede ser la primera vez que su nombre deje de sonar por Dortmund", comenta.