La venganza de Nuri Sahin: alumno de Klopp, máster en Harvard y el sueño del '5' del Madrid

La venganza de Nuri Sahin: alumno de Klopp, máster en Harvard y el sueño del ‘5’ del Madrid

Nuri Sahin (Lüdenscheid, 1988) sabe de herencias. Fue uno de los primeros en ponerse el '5' de Zidane en el Madrid cuando todavía nadie había sido capaz de portarlo durante varios años seguidos y este año ha asumido el banquillo del Borussia Dortmund, último finalista de la Champions. Después de Cannavaro y Gago, le tocó el '5' a él. Era 2011 y Mourinho le había elegido como centrocampista clave para el futuro del Madrid. Tenía 23 años y todo para triunfar, pero las lesiones lastraron su paso por un Bernabéu al que hoy regresa para clamar venganza: la suya personal y la del Dortmund, que hincó la rodilla en Wembley ante los blancos el pasado mes de junio.

Sahin fue el cerebro del éxito del cuadro alemán la pasada temporada. Llegó en diciembre para ser el asistente de Edin Terzic, pero su inclusión fue clave en el devenir de la campaña del cuadro alemán. Tanto que la directiva no dudó en darle el puesto cuando decidió terminar con la etapa de Terzic. No ha cambiado mucho el panorama en Dortmund, porque el conjunto minero lidera la Champions con dos goleadas en dos partidos: 0-3 al Brujas y 7-1 al Celtic.

Cuentan en Dortmund que a Sahin no le ha temblado el pulso y que lleva los galones de entrenador en la sangre. Habla cinco idiomas, clave en un vestuario multicultural, e incluso un master en Gestión Deportiva en la Universidad de Harvard, logros académicos que ha acompañado a su propia experiencia futbolística. La positiva y la negativa.

Porque la carrera de Sahin no se entiende sin el sufrimiento por las lesiones, circunstancia capital para que a los 36 años ya sea entrenador de máximo nivel. Después de su corto paso por el Madrid y tras fracasar también en el Liverpool, volvió a su casa, a Dortmund. Allí arrancó con buen pie pero en la tercera temporada volvió a sufrir una grave lesión de rodilla. Tenía 26 años y se acercó del todo al aprendizaje para los banquillos.

Una lesión, 'clave' en su aprendizaje

Tanto en Alemania como en España, Sahin era uno de esos jugadores con mente de entrenador. Solía apuntar ejercicios y discursos en una libreta y sus problemas físicos le llevaron a acelerar sus lecciones para ser técnico. «Con esa lesión empecé a disfrutar pensando en tácticas, sesiones de entrenamiento, reuniones, análisis de vídeo... Todas estas cosas relacionadas con el entrenamiento», admite. Se hizo cargo del equipo de su niñez, el Meinerzhagen, mientras se recuperaba de su lesión en el Dortmund, y comenzó a deslizar su interés en poner fin a su carrera. Dejó el Borussia y fichó por el Antalyaspor turco, y sólo necesitó un año y medio para que le ofrecieran dar el salto del campo al banquillo. Así lo hizo. 24 meses después, volvió a Dortmund.

Su buen hacer en Turquía llamó la atención del Dortmund, que a mitad de la pasada temporada le ofreció el puesto de asistente. Era un mensaje claro: querían que fuese su siguiente entrenador. Seis meses y una final de Champions más tarde, Sahin aterriza en el Bernabéu convertido en técnico.

Alumno de Klopp, admite que conversa de forma constante con él y que le pide consejos. Admira la presión de sus equipos y la motivación que fue capaz de darle a sus vestuarios. Ambos, técnico y futbolista, lograron juntos la histórica Bundesliga de 2011.

Espacio para Mbappé, la obsesión del cuerpo técnico del Madrid: acumulación en el lado derecho, intercambios con Vinicius...

Espacio para Mbappé, la obsesión del cuerpo técnico del Madrid: acumulación en el lado derecho, intercambios con Vinicius…

Kylian Mbappé es el máximo goleador del Real Madrid esta temporada. Suma ocho tantos en los 12 partidos que ha disputado, cinco en los últimos siete. Cifras decentes pero no extraordinarias, que es lo que busca el conjunto blanco en un fichaje de su envergadura. El futbolista mejor pagado de la plantilla es también la gran pieza del puzle global de Ancelotti, un rompecabezas que de momento no termina de encajar y que busca cada semana nuevas soluciones. Y es que el cuerpo técnico lleva ya tres meses instalado en una obsesión: la liberación de Mbappé. Un pensamiento que lo condiciona todo. Hoy, ante el Dortmund, vivirá una nueva prueba.

El delantero francés ve puerta cada 121 minutos y dispara más que nadie, pero más por ansia individual que por las ocasiones que el equipo genera para él. Tres de sus ocho goles han llegado de penalti y se le nota encajonado en el embudo del Madrid. Todos parecen estarlo y romperlo es la obsesión de Ancelotti y sus asistentes. Pero, ¿cómo?

El Madrid, salvo en Balaídos, no ha cambiado demasiado de sistema, pero sí de piezas. Sigue jugando en 4-4-2 con rombo o en 4-3-3 con Rodrygo en la derecha, pero la salida de Kroos y la llegada de Mbappé han trastocado el sistema, la ocupación de los espacios y el estilo de juego del equipo. Sin el alemán y con el galo, Ancelotti ha sumado un delantero más y ha perdido a un centrocampista en salida de balón, obligando a situar a Mbappé entre Vinicius y Rodrygo y retrasando a Bellingham a la medular, alejándole de la frontal del área y haciendo más difícil su llegada a la frontal, salvadora para el Madrid el año pasado. El británico todavía no se ha estrenado este curso y su frustración es cada día más evidente.

El problema de juego de los de Ancelotti es claro, pero también es obvio que el Madrid morirá con estas piezas, de ahí las mil pruebas en este inicio de curso y el pequeño caos que sufrió el equipo en Vigo al intentar el sistema de tres centrales. ¿Para qué? Por los espacios.

Acumulación en el lado derecho

Una de las situaciones que ha observado el cuerpo técnico es precisamente esa acumulación de jugadores en tres cuartos de campo. Demasiada. Tchouaméni, Camavinga, Valverde, Bellingham, Vinicius y Mbappé, con Rodrygo como alternativa a uno de los centrocampistas franceses. Son seis hombres para el ataque, los mismos que el año pasado, pero solapados.

Hasta este verano, Kroos asumía el lado izquierdo en salida, Tchouaméni o Camavinga el eje, Valverde el interior derecho, Vinicius y Rodrygo las bandas, siempre en diagonal hacia el centro, y Bellingham tenía para él todo el frente de ataque para moverse en libertad hacia el área o para ayudar en salida. Desde agosto, nada cuadra.

El mapa de calor de los futbolistas ante el Celta fue contundente. La zona más pisada por los jugadores del Madrid fue el interior derecho, ahí intentaron conectar Valverde, Bellingham, Tchouaméni e incluso Camavinga. La izquierda, toda para Vinicius y para las apariciones de Mbappé, y nadie en el lado zurdo en salida de balón. Ni siquiera Bellingham, que ha jugado en ese lado en varias ocasiones pero al que Ancelotti quiere en la derecha. ¿Por qué? Por Mbappé. «A Kylian le gusta caer a la izquierda, a Jude le queremos por la derecha con Rodrygo», explicó ayer el técnico.

Intercambios con Vinicius

Lo ideal, reflexiona el cuerpo técnico, es que los seis de ataque intercambien posiciones, como en el gol de Vinicius para el 1-2 en Vigo, donde el brasileño se desmarcó en diagonal para terminar definiendo en la derecha del área. Crear espacios para que las estrellas puedan potenciar su gran virtud: correr al hueco. Pero eso no está pasando, ni siquiera al poner a Tchouaméni como tercer central para centrar a Camavinga y Valverde y generar más espacios por dentro para Mbappé y Bellingham. Esa es la teoría, pero a la práctica le quedan muchas pruebas. «No lo he explicado bien», asume Ancelotti.

En Lille se vio la peor imagen del equipo. El 4-4-2 con Camavinga, Valverde, Tchouaméni y Bellingham fracasó, con los tres primeros ocupando prácticamente la misma zona del campo. Ahí nació la idea de jugar con tres centrales en Vigo, pero en defensa no funcionó.

Mbappé, mientras, busca su espacio. En el PSG fue delantero y extremo izquierdo, en Francia disfrutó escorado al lado zurdo con Thuram en punta... En Madrid, parece clave su comunicación con Vinicius para intercambiar posiciones y alternar egos.

Día 1 de Carvajal en Valdebebas: un primer paso para su recuperación en compañía de Ancelotti

Día 1 de Carvajal en Valdebebas: un primer paso para su recuperación en compañía de Ancelotti

Actualizado Lunes, 21 octubre 2024 - 19:34

Dani Carvajal dio el lunes el primer paso de un largo camino. El lateral del Real Madrid comenzó en Valdebebas el proceso de recuperación tras su grave lesión de rodilla y aprovechó para saludar a sus compañeros en la víspera del partido de Champions ante el Borussia Dortmund.

La presencia de Carvajal fue la nota más destacada en la Ciudad Deportiva Real Madrid, donde el capitán siguió el entrenamiento dirigido por Carlo Ancelotti. Su presencia supuso un motivo de alegría para el resto de la plantilla, que desde el momento del infortunio ha querido mostrarle su total apoyo.

El pasado 5 de octubre, tras un choque con Yéremy Pino, Carvajal sufrió una triple rotura en la rodilla derecha, con afectación al ligamento cruzado, el colateral externo y el tendón poplíteo. Unos días más tarde pasó por el quirófano para ser intervenido por el doctor Manuel Leyes.

Desde entonces, el internacional español, de 32 años, ha mantenido contacto constante con sus compañeros, convencido de que podrá acortar los plazos para volver a los terrenos de juego.

Courtois, sobre la acusación de Simeone: "Tenemos ideas distintas sobre lo que es una provocación"

Courtois, sobre la acusación de Simeone: “Tenemos ideas distintas sobre lo que es una provocación”

Thibaut Courtois llevaba algo más de tres semanas de silencio desde el derbi del Metropolitano, en el que le lanzaron mecheros y objetos desde la grada del Frente Atlético y el duelo se detuvo durante unos minutos. Con tiempo para reflexionar sobre el tema y después de las acusaciones de Simeone, que denunció que el belga había provocado a la grada, el guardameta del Real Madrid habló sobre ello en la previa de la tercera jornada de la Champions League ante el Borussia Dortmund.

"Respeto la opinión de Simeone, pero no la comparto. Tenemos ideas distintas sobre lo que es una provocación. Los organismos que han decidido ya lo han hecho y no quiero comentar nada más", dijo el portero sobre las palabras del técnico rojiblanco.

Courtois, eso sí, reflexionó sobre los ultras en la siguiente pregunta, justo después de avisar que no hablaría más del tema. Para el portero, la rivalidad sana está bien, le gusta, admite en eso los cánticos y el pique entre un futbolista y la grada, como el que él tenía con el fondo del Atlético, pero advierte que el límite es la violencia.

"Lo importante es que no haya violencia. En Bélgica he vivido cosas así, hay mucha cultura ultra. No tengo problemas con los que animan a su equipo y crean rivalidad, tampoco con los derbis calientes, con grandes ambientes... Eso me gusta, me da más adrenalina jugar en esos ambientes y con esos cánticos, pero siempre desde el respeto al que juega", argumentó, e insistió: "A veces hay juego entre el jugador y la afición y yo no tengo problema en que me canten, pero si metemos gol puede haber una reacción pequeña. Pero sin violencia no hay problema. Hay que eliminar a esos que quieren hacer daño", finalizó el portero.

Ancelotti: "Es un problema de condición física"

Antes, Carlo Ancelotti había contestado sobre los problemas del equipo y sobre lo que le pide a Mbappé y a Bellingham. "A Mbappé le pido que marque goles. Prefiero que marque goles a que presione. Le pido lo mismo que a Benzema, posicionarse bien y ser listo cuando recuperamos el balón para hacer una transición rápida", respondió el técnico.

Al británico, por su parte, reconoció que le pide más trabajo que goles. "No nos faltan sus goles porque siempre hemos marcado y siempre vamos a marcar. En este momento es más importante el trabajo que está haciendo. La banda izquierda está más ocupada este año porque a Mbappé le gusta combinar ahí con Vinicius, y pensamos que en la derecha Bellingham y Rodrygo pueden ser igual de efectivos".

El italiano admitió que "no estamos al 100%". "El equipo es menos sólido, es un problema de condición física. No están todos al 100%, y poco más", valoró, haciendo hincapié en el cansancio acumulado de sus futbolistas durante estas primeras semanas: "A veces tienes idea de presionar arriba pero los automatismos todavía... Nos falta solidez cuando tenemos el bloque medio"

Ancelotti, eso sí, rechazó la defensa de tres centrales. "Sin balón, siempre estaremos con cuatro. Siempre. Necesitamos replegar más con los delanteros y salir más con la defensa. Tenemos que leer mejor la situación de los partidos, a veces se olvida", advirtió.

Morata, cuando el ruido interior es peor que el ruido del estadio: silencio, llanto y personas de soporte en el fútbol y los negocios

Morata, cuando el ruido interior es peor que el ruido del estadio: silencio, llanto y personas de soporte en el fútbol y los negocios

Tres días antes de que España se enfrente a Alemania, durante la Eurocopa, la cúpula del Atlético celebra la puesta de la primera piedra de la Ciudad Deportiva. Uno de sus miembros recibe una llamada: Morata se queda. No es un gag. Las miradas se suceden, no sin incredulidad. Hay razones. Los mismos interlocutores habían escuchado del propio jugador, semanas atrás, su deseo de dejar el fútbol español, hastiado por críticas y pitos insoportables p

Hazte Premium desde 1€ el primer mes

Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web

Si lo prefieres
<!--

¿Ya eres Premium? Inicia sesión

--> <!--

Cancela cuando quieras

-->

Luka no ‘caduka’

Actualizado Domingo, 20 octubre 2024 - 17:40

Espléndido en su asistencia victoriosa a Vinicius, abarcando mucho campo y poniendo orden en sus filas, Luka Modric, a los 39 años y 40 días, se convirtió ante el Celta en el futbolista más veterano en vestir la camiseta del Real Madrid. Su antecesor estadístico, un Puskas ya esférico, disputó su último encuentro de blanco, una eliminatoria copera contra el Betis, con 39 años y 36 días. El croata accede así a uno de esos exclusivos laureles indiv

Hazte Premium desde 1€ el primer mes

Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web

Si lo prefieres
<!--

¿Ya eres Premium? Inicia sesión

--> <!--

Cancela cuando quieras

-->
La espiral constante de Modric en el "desequilibrio" del Madrid: 180 minutos con Croacia, un récord de Puskas y una asistencia clave

La espiral constante de Modric en el “desequilibrio” del Madrid: 180 minutos con Croacia, un récord de Puskas y una asistencia clave

Hay cosas que no cambian. Luka Modric ganando partidos y trofeos con el Real Madrid y Luka Modric acumulando capitanías con la selección croata. Es una espiral que dura más de una década y que por mucho que en el Bernabéu intenten, cada vez menos, convencer al centrocampista para lo contrario, se mantiene imparable en el tiempo. En Vigo, el de Zadar volvió a demostrar que puede hacer todo a la vez.

A sus 39 años, cumplidos el pasado mes de septiembre, Modric disputó 180 minutos con Croacia en el último parón internacional. Completó dos encuentros con su selección, una victoria en casa contra Escocia y un empate en Polonia, y regresó a Valdebebas para ponerse a las órdenes de Carlo Ancelotti. En Balaídos fue suplente, aunque si por él hubiera sido, hubiera salido en el once inicial. Se ve joven, se siente joven.

Cuando saltó al terreno de juego de la ciudad gallega, Modric tiró abajo un récord de longevidad del mismísimo Puskas. Se convirtió, con 39 años y 40 días, en el jugador más veterano en disputar un partido oficial en toda la historia del Real Madrid. 'Cañoncito' lo había hecho a los 39 y 36 días. Y Modric, para celebrarlo, se inventó un pase a Vinicius que resultó en el 1-2 salvador del conjunto blanco ante el Celta.

"Fue un pase fantástico de Modric. Algo normal en él, por su enorme calidad. Luka siempre aporta, sea titular o saliendo desde el banquillo", admitió en sala de prensa Carlo Ancelotti, que definió al croata como "un hombre tranquilo". "Un profesional extraordinario. Un hombre tranquilo, pero con carácter. Ha sido una suerte para el Madrid tener a este jugador", reflexionó el italiano.

A unos metros de su entrenador, Modric admitió entre risas, pero de verdad, que "no me gusta que me sigan recordando lo de la edad", "pero es algo impresionante", matizó. "Estoy muy orgulloso de conseguir este récord y de seguir con esta edad en el mejor club del mundo", añadió.

El croata reconoció que se siente "bien física y mentalmente". "Eso es lo que quiero y siempre intento ayudar", insistió. Y fue muy claro con la situación del equipo: "Nos esperan semanas muy difíciles y hay que seguir unidos y sacar esto adelante, tenemos calidad pero sólo con calidad no basta. El fútbol te devuelve si tú lo das todo".

"No lo expliqué bien"

En líneas generales, en Vigo el Madrid estuvo lejos de su mejor nivel. Sostenido por Courtois, Modric, Mbappé y Vinicius, el conjunto blanco cuajó otra actuación irregular con algunos tramos de caos provocados por el cambio de sistema de Ancelotti. El técnico probó el esquema de tres centrales, con Tchouaméni al lado de Rüdiger y Militao, y durante algunas fases del partido había demasiados espacios en la defensa.

"Cuando teníamos el balón, Tchouaméni jugaba entre los dos centrales. Ahí tuvimos un problema de desequilibrio en la primera parte porque, si con balón eran tres, sin él tenía que adelantarse... Y cometíamos errores. Yo no lo expliqué bien", se culpó el italiano, que aseguró que lo arreglarán. "Calma, podemos hacerlo. Pero tampoco vamos a jugar así siempre. Puede que algunos partidos lo hagamos para tener una salida sin mucha presión, pero ante dibujos diferentes del rival, se puede jugar con el pivote de siempre", declaró Carletto el día que cumplía 200 partidos en Liga con el Madrid. "Muy contento. La pregunta es: ¿Cuántos de estos 200 no hemos sufrido? Ni uno. Han sido 200 sufridos. Muchos con éxito, pocos con tristeza", admitió.

¿Jugó en Balaídos el campeón de Europa?

¿Jugó en Balaídos el campeón de Europa?

Actualizado Sábado, 19 octubre 2024 - 23:57

Dos fogonazos, uno de Mbappé y una genialidad de Modric, salvaron al Real Madrid de una derrota muy tóxica. El equipo de Ancelotti siempre puede jugar peor, sea cual sea el enemigo. Y sólo se salvan los grises-morados con un par de destellos. El Madrid actual es una calamidad.

A veces, me pregunto si este equipo es el campeón de Europa. Es imposible. Es una blanca palidez del año pasado. Cada vez más perjudicado por los estúpidos inventos de Ancel

Hazte Premium desde 1€ el primer mes

Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web

Si lo prefieres
<!--

¿Ya eres Premium? Inicia sesión

--> <!--

Cancela cuando quieras

-->
Mbappé, Vinicius y Courtois condenan al Celta y salvan el galimatías del Madrid

Mbappé, Vinicius y Courtois condenan al Celta y salvan el galimatías del Madrid

Las estrellas aparecieron en Vigo para dar tres puntos y mucho aire a un Madrid necesitado. Un Madrid irregular, extraño, confundido a ratos por el cambio de sistema de Ancelotti... Un galimatías. Pero un Madrid que suma, resoplando las ocasiones falladas del Celta, gracias a los goles de Mbappé y Vinicius y las paradas de Courtois.

Con su delantera de vuelta en plena forma física y con Rodrygo recién llegado de Brasil, Ancelotti buscó una nueva manera de encajar todas sus piezas más valiosas. Un trabajo de relojería que en el Madrid, un club de estrellas, muchas veces es complicado. La situación no le dejó más remedio al italiano que cambiar el sistema y probar por primera vez en este curso el esquema de tres centrales, con Tchouaméni pegado a Militao y a Rüdiger. Si algo había demostrado el conjunto blanco en este inicio es que tenía un overbooking en ataque que ralentizaba su juego y no dejaba espacios, lo más importante para sus grandes nombres. Sin espacios, Mbappé y Vinicius se ahogan.

En Vigo, en una de las visitas más complicadas del año, el Madrid salió con cinco defensas, Camavinga y Valverde en el medio y Bellingham enganchando con Vinicius y Mbappé. Hubo cierto caos en el inicio, brotes verdes durante el partido y muchas dudas al final. Ancelotti abroncó en varias ocasiones a Tchouaméni porque el francés no tenía claro dónde situarse. Sin balón aparecía a la derecha de Militao y con él, en el centro, de eje. Ese era el plan, pero los desajustes en el tramo inicial casi provocan el gol del Celta.

Para suerte de los blancos, apareció Courtois. En un contragolpe vigués, Iglesias dejó solo a Swedberg ante el portero belga, el sueco definió abajo y Courtois alargó su pie izquierdo para evitar el 1-0. Era el minuto 7 y los de Claudio Giráldez le perdonaban la vida al Madrid para desesperación del técnico, una de las revelaciones de LaLiga. Su Celta dista mucho del de Benítez, propone, es valiente, exprime sus recursos y hace daño, que es lo importante.

Los errores del Madrid en la transición y la valentía, a veces demasiada, del Celta en la presión rompieron el partido en el inicio. Fue un correcalles en el que pudo pasar de todo y en el que salió sonriendo el cuadro con mayor talento. En el 8, Guaita salvó un disparo duro de Valverde y en el 19, mientras Ancelotti discutía con sus asistentes por el mal funcionamiento de su esquema, Mbappé decantó el duelo.

Beltrán falló en salida de balón, su pase fue interceptado por Camavinga, el rechace llegó a Mbappé y éste, desde la frontal, se inventó un derechazo a la escuadra de Guaita. Alivio para el cuerpo técnico madridista y para el delantero, que anotó el gran tanto de su temporada hasta ahora para ganar sensaciones y méritos.

El gol asentó al Madrid y calmó al Celta, que prefirió dar un paso atrás en ritmo y colocación esperando alguna contra. Sin Aspas, sancionado, los vigueses perdieron el hilo entre su centro del campo y la delantera, y encomendaron su suerte a las ideas de Bamba y Mingueza, demasiado precipitados con balón. Ansiosos por empatar pero buscando el gol cuando la jugada todavía no lo pedía. Esa aceleración celeste la aprovechó el Madrid, que no perdía en Vigo desde mayo de 2014 (2-0) y que equilibró sus ideas a base de voces. Ancelotti convenció a Tchouaméni y entre Valverde y Camavinga gobernaron el medio en ataque y defensa, demostrando que no les hace falta nadie más.

El intermedio durmió al Madrid, que reinició el duelo lento y sin sangre en las acciones y se encontró con el empate a los cinco minutos. Mingueza dibujó un pase perfecto a Swedberg y el sueco, libre de la marca de Lucas, batió a Courtois. El tanto empujó al Celta, que quiso más y casi obtuvo más.

Reaccionó Ancelotti sentando a Camavinga y Valverde y apostando por Modric y Rodrygo. Y a los dos minutos, el croata se inventó el 1-2 con un pase al hueco perfecto a Vinicius que el brasileño transformó el gol al evitar la salida de Guaita. Da la sensación de que el Madrid brilla cuando quiere, y que no quiere demasiado. Sufrió al final, con momentos taquicárdicos para Balaídos, que lamentó el poco acierto de Bamba, Alfon o Douvikas. El tópico dice que no puedes perdonar al Madrid. Así fue. En una semana el Barça visitará el Bernabéu para tomar el pulso de la Liga.

Claudio Giráldez: "Con 13 años me fichó el Madrid, agradezco la valentía de mis padres y me siento responsable por no haberme implicado del todo"

Claudio Giráldez: “Con 13 años me fichó el Madrid, agradezco la valentía de mis padres y me siento responsable por no haberme implicado del todo”

El fútbol no está acostumbrado a que el entrenador sea más joven que la estrella del equipo, pero en Balaídos sonríen con la batuta de Claudio Giráldez (O Porriño, 1988) y los goles de Iago Aspas (Moaña, 1986). El entrenador llegó en el tramo final de la pasada temporada tras el adiós de Rafa Benítez y ha devuelto la ilusión a un club que parecía hundido. Antes de recibir al Real Madrid, cuya camiseta vistió durante años en Valdebebas, reflexiona con EL MUNDO sobre el fútbol y la vida.

Ha pasado del filial a salvador en unos meses. ¿Le ha cambiado mucho la vida?
Me ha cambiado muchísimo. Soy de O Porriño y salvo cuando estuve en Madrid, siempre he vivido aquí. A mí me gusta ser anónimo y ahora es más complicado, aunque tenemos la suerte de que todo lo que nos da la gente es cariño e ilusión por lo que tiene que ver con el Celta. Sí es más difícil pasear con las niñas o comer tranquilo, ya no somos anónimos, pero siempre es con respeto y lo agradezco. Me preocupo por mis hijas, porque prefiero que estén en el anonimato y esto no les afecte, pero todavía son pequeñas.
El club ha despertado. Noveno a un punto de Europa, fútbol alegre, canteranos, la afición y el equipo unidos...
Sí, pero no me vuelvo loco con lo bueno ni con lo malo. Intento tener los pies en la tierra y sé que habrá momentos complicados, que nos echarán, no sé si de aquí o del siguiente, que vamos a perder, que no jugaremos igual de bien... Pero tenemos que seguir trabajando y ser fieles a nuestra manera de ver el fútbol, dar el máximo y echar horas.
En su infancia, ¿era de los que escribía alineaciones en una libreta?
Siempre fui un poco friki de esas cosas. Soy de la generación del PC Fútbol, le metí muy duro y ya me sentía entrenador desde pequeño. Empecé a escribir y a leer con la Guía Marca y ese tipo de revistas, me las aprendía, iba identificando jugadores... Soy del 88, así que el Mundial del 94 fue el primero para mí. Compraba un montón de cromos y siempre me veía más como entrenador que como jugador, y creo que es lo que me ha traído hasta aquí, porque creo que no he sido todo lo tenaz o implicado como jugador, no me apasionaba tanto como desde el primer día que empecé a entrenar.
Le gustaba más el banquillo.
Siempre me inquietó más el fútbol como algo colectivo, no como yo lo hacía en el campo. Intentaba entender lo que pasaba, el porqué y discutía mucho, me han tenido que aguantar muchísimo porque daba mi opinión e iba más allá de hacer mi trabajo como jugador. Un poco insoportable (risas). Y creo que eso me quitó el foco a la hora de centrarme en mi carrera como jugador a nivel individual, en centrarme más en mi físico, en cuidarme más, en ser más egoísta, en completarme como futbolista... Tenía carencias y creo que me faltó eso para dar ese salto final que me faltó.
¿Cómo llega a Valdebebas?
Pues fue en una Vigo Cup con el Porriño,. Ya había jugado un torneo de Brunete con el Celta, pero todavía no tenía categoría alevín, así que seguía en el Porriño. En ese torneo, donde ya era infantil de primer año, pues jugué bien, me dieron el premio a mejor jugador, era grande, zurdo... Bueno, creo que por eso llamaba la atención. Había algún ojeador del Madrid y me plantearon hacer una prueba. Fui, la hice y me dijeron si me quería mudar. Era muy pequeño, 13 años, mis padres no querían, pero tampoco querían quitarme la ilusión y agradezco mucho la valentía que tuvieron, ahora que soy padre lo entiendo mucho más. Viví en la residencia de Valdebebas y todos los fines de semana venían a verme. Creo que de aquella aventura he aprendido muchísimo porque estaba solo, con los educadores y los compañeros, pero sin familia. Creo que maduré antes, que aprendí las dificultades de llegar a ser profesional, de vivir solo, de ganarte todo por ti mismo desde los 13 años... Agradezco la valentía de mis padres y me siento responsable por no haberme implicado del todo. Echo la vista atrás y veo cómo se cuida ahora el jugador de fútbol y es una cultura distinta a aquella, creo que podría haber puesto más huevos en la cesta. Lo tuve muy cerca.
La parte mental es clave para llegar.
Hay una parte mental de estar permanentemente bajo presión desde que tienes 13 años. Mantenerte en el Madrid cada año es muy difícil, llegan jugadores nuevos y tienes que superar esa presión, rendir e intentar disfrutar del fútbol. Yo he tenido la suerte de, salvo años puntuales, siempre sentir que disfrutaba. Y ahora intento trasladarlo a mis jugadores, que no sean tan burros como yo de irse a casa al acabar el entrenamiento, que se cuiden, que hoy en día la gente eso lo hace mejor y entienden que el físico es más importante, que la diferencia está en ese 1% de más y ser capaz de rendir física y mentalmente. Yo creo que en mi época intentaba vivir de mi talento, de mi pierna izquierda y de mi entendimiento del juego, otros tenían más físico y más capacidad de competir. Y me he ido haciendo más competitivo cuando se veía que se cerraban puertas y el fútbol se acababa. Pero creo que ese proceso me ha venido bien para convertirme en lo que soy.
Después de una cantera tan grande pasa al 'barro': Pontevedra, Ourense, Coruxo... ¿Bajas a la tierra?
A todos los niveles, desde las infraestructuras a la ropa, que tienes que volver a lavarte la ropa, al salario... Piensas que vas a jugar con gente de menos nivel y te das cuenta de lo contrario. Y tienes que asumirlo. Te hace no convertirte en el tonto o el inconsciente que podías haber sido. Venías de tener 18 años y un salario que no vas a repetir en tu carrera y te ponen los pies en la tierra, porque es inevitable que en algún momento la tentación te pueda confundir. En ese sentido me siento formador. Llevo 10 años aquí intentando que la gente no cometa esos errores, hablo mucho de mi experiencia y aunque es inevitable que los jugadores se equivoquen, porque hay dinero alrededor del fuego. Y creo que les sirve.
¿Dónde nace su manera de ver el fútbol?
Primero del Claudio jugador, de lo que me gustaba, de lo que veía en Balaídos, en el Bernabéu, en el Calderón... De lo que ví del Barça de Cruyff, de la selección española... Analizaba lo que hacían mis entrenadores y entiendo el fútbol como ser valiente y propositivo, que no ganas nada especulando o jugando en función del rival. Parece que soy joven, pero llevo desde los 20 entrenando y es un ensayo-error continuo. Equivocarte, entender el porqué de las cosas, escuchar a los jugadores y tener soluciones. En todas las categorías me han dicho que lo que hacíamos no lo íbamos a poder hacer en el siguiente nivel, y mira.
¿Cómo se convence al jugador? Usted no viene de la elite y es joven.
Intento no hablar mucho de mí porque no quiero ser ese abuelo que cuenta historias. Eso lo hago en privado. En este caso, tenía ganados a muchos porque vienen de la cantera, de esa manera de jugar. Y luego creo que el jugador está más cómodo cuando es capaz de tener el control, no cuando sabe que va a sufrir. Y vuelvo al ensayo-error. El jugador necesita ayuda, necesitar dudar, que hablemos de fútbol y que tengan la naturalidad de decirlo. Sabiendo que el que decide soy yo, porque me pagan por ello, pero que lo que quiero es que sean mejores. Y creo que estamos convenciendo a la mayoría.
Su único partido con el Real Madrid Castilla lo juega en 2007 ante el Celta B y ante Iago Aspas. Lo que es el destino.
Es el mejor de la historia del club desde hace muchos años. Yo era muy de Mostovoi pero su periodo fue más corto. Lo que ha hecho Iago es muy difícil. Le conozco desde alevines porque compartimos selección de Vigo y fuimos campeones gallegos, y desde aquella pues habíamos coincidido alguna vez, pero no teníamos mucho trato. Ahora he descubierto a un jugador ilusionado. Es el primero en salir a entrenar y nunca quiere que se acabe la sesión.
¿Es más 'friki' que usted?
Ahora mismo en cuanto a nombres de jugadores y tal... Seguro. Creo que está ya en modo director deportivo (risas). Sigue muchísimas ligas y a mí el tiempo ya no me da, sigo varias categorías del fútbol español, a jóvenes de otros campeonatos, pero no veo ligas más exóticas y él en eso es espectacular.
Ha fichado a una psicóloga para el cuerpo técnico. ¿Por qué?
Creo que la salud mental es el motor de todo. Yo he tenido casos muy duros a mi alrededor y valoro mucho la estabilidad mental, el tener herramientas y no volvernos locos. Y creo que la vida del futbolista es una montaña rusa que hay que saber gestionar. Creo que la psicóloga ahora mismo es la figura más importante de nuestro staff. Nos da un plus de tranquilidad y motivación para entender cómo estamos, nuestra cabeza, la dinámica del equipo y para preparar conmigo los mensajes colectivos.
Recibe al Madrid. Se habla mucho de 'fútbol moderno', el Madrid es campeón de Europa ante un Borussia potente físicamente, como la selección inglesa que pierde la Euro. En el otro frente, la selección española o, en otro escalón, su Celta, con centrocampistas más livianos como Damián, Sotelo o Hugo Álvarez.
Es un buen cierre para lo que hemos hablado antes. Decía que en mi carrera como jugador me había faltado completarme a nivel individual. Ahora mismo todos tienen que completarse. Los que son peores físicamente o los que entienden peor el juego. Creo que el gran mérito que hemos tenido en España en estos últimos años es que hemos evolucionado físicamente, no somos tan poderosos como otros, pero sí ganamos situaciones de duelo y competimos. Damián, Sotelo o Hugo son jugadores con una capacidad brutal para resistir esfuerzos y recorrer kilómetros. Dicho esto, la entrada al campo se paga para ver talento, goles, lo que hace Iago de manera espontánea... Con ese talento se nace y no lo podemos controlar del todo. Nace en la calle y en los genes. Es arte. Eso no tiene que ver con el fútbol moderno. Pero creo que se ha evolucionado físicamente. El Madrid, por ejemplo, ha fichado futbolistas con un físico muy privilegiado, pero muchos de ellos también venían educados en lo táctico y en lo técnico. Son jugadores que ganan partidos de cualquiera de las maneras. Dominan muchos recursos y hay una parte que creo que no se valora: la mentalidad del Madrid y de sus jugadores. Que todo lo demás no sirve, sólo ganar. Y aquí vamos a luchar por ser cada día más fuertes mentalmente, por completarnos físicamente y mejorar técnicamente porque tenemos recursos, aunque los presupuestos sean diferentes, para hacer al club más grande y no conformarnos. Somos pequeños, pero podemos competir y tenemos recursos.