El hijo de Eto'o: un futbolista ''moderno'' a quien ''no le pesa el apellido del padre'' y aprovecha la Copa como escaparate

El hijo de Eto’o: un futbolista ”moderno” a quien ”no le pesa el apellido del padre” y aprovecha la Copa como escaparate

Delantero por genética. Etienne Eto'o Pineda (Palma de Mallorca, 2002) creció con un balón pegado a sus pies. Ser el hijo de Samuel, ex jugador del Real Madrid, Barcelona, Inter, Mallorca, Espanyol y Leganés, marca del destino. El chaval se abre camino en el filial del Rayo Vallecano. En la última eliminatoria de la Copa del Rey, frente al Villamuriel, se estrenó con el primer equipo. En apenas un par de chispazos exhibió su calidad, sólo disputó 15 minutos y marcó un tanto. Este miércoles espera contar con una nueva oportunidad en el Unionistas-Rayo (19.00 horas, Movistar). Curiosamente, Samuel Eto'o también hizo su primer gol como profesional en un partido de Copa, disputado el 10 de septiembre de 1997, en Vallecas, entre el Rayo y el Leganés.

Etienne Eto'o también juega de delantero, pero es más alto (1.89). Comenzó en las categorías inferiores del Mallorca, luego pasó por Atlético Baleares, Oviedo, Poblense, Guimares y Unión Collado Villalba. Esta temporada ha jugado 13 partidos con el Rayo B y ha marcado ocho goles. Posee doble nacionalidad, pero se ha decantado por Camerún, con la sub-23 ha participado tres partidos y ha marcado un tanto.

El Rayo controla con celo las intervenciones públicas de Etienne y aplaza para más adelante las numerosas peticiones de entrevista. En febrero de 2021, en la Copa de África sub 20, el jugador dijo, en la web de la Confederación Africana de Fútbol, que aspira a emular a su progenitor: «Quiero aprender y seguir los pasos de mi padre. Intentaré ser mejor que él, aunque sé que será difícil. Quiero trabajar duro para tener éxito como él. Él siempre está ahí para apoyarme y darme consejos».

David Cobeño, secretario técnico de Rayo Vallecano, en conversación con EL MUNDO, destaca la madurez del delantero: «Es muy educado. Desde el primer día se ganó el cariño de los jugadores del primer equipo. Da la sensación de que no le pesa el apellido, él lo sabe llevar muy bien y está orgulloso de lo que representó su padre».

Rápido y con recursos técnicos

Etienne vive solo en Madrid. Su madre, que reside en Mallorca, le visita periódicamente. Con su padre (actual presidente de la Federación de fútbol de Camerún) mantiene buena relación, coincidió con él en la pretemporada del Rayo. «Etienne es una referencia en el área, rápido, con recursos técnicos. Se sacrifica en beneficio del equipo y es muy efectivo en la primera presión adelantada. Es un jugador moderno. Si tuviera que compararle con alguien sería con Morata, por su facilidad de moverse en varias posiciones y jugar al espacio. Es más dinámico que Joselu. El tiempo dirá si triunfa en algún equipo grande, pero tiene mimbres para ello», señala Cobeño.

Ínigo Pérez, que le hizo debutar el 29 de octubre, este miércoles podría otorgarle otra oportunidad. La Copa, como gran escaparate. Quien sí jugará seguro contra Unionistas será James Rodríguez, según ha confirmado el técnico.

El hijo de Samuel Eto'o tiene contrato con el Rayo hasta junio y en el pasado curso destacó como goleador del Unión Collado Villalba, de Tercera Federación. Su entrenador entonces, David Bohega, valora su polivalencia: «Es rápido, remata fenomenal de cabeza y va bien con ambas piernas. Es muy completo. En la pasada temporada, con el Collado Villalba, marcó 15 goles y fue el autor del tanto con el que derrotamos al Real Madrid y logramos la permanencia. Ese gol fue muy especial para él».

Estudios superiores

«Es un chaval que sabe estar en su sitio, nunca tiene un mal gesto, cursa estudios superiores y lleva bien eso de ser el hijo de una estrella del fútbol», añade Bohega, que ahora trabaja como técnico en el Rayo Majadonda.

Silvia Díaz, gestora del Unión Collado Villalba, destaca que una de las virtudes de Etienne es la competitividad: «Es muy exigente consigo mismo. A mí me tenía frita todos los días, me llamaba para que le abriera las puertas del campo para entrenarse fuera de hora, al margen del equipo. El pasado 13 de octubre vino a jugar aquí con el Rayo B, la gente de la grada le ovacionaba. Al final del partido ganamos nosotros por 2-1 y él se cogió un enfadado monumental. Es un chico muy respetuoso, tiene un feeling especial para contactar rápidamente con la gente».

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Antiviolencia propone multas a los aficionados que insultaron a Lamine Yamal en el Clásico, pero excluye al Real Madrid

Antiviolencia propone multas a los aficionados que insultaron a Lamine Yamal en el Clásico, pero excluye al Real Madrid

La Comisión Antiviolencia ha propuesto multas económicas para los aficionados que profirieron insultos y gestos de carácter racista a Lamine Yamal y a otros jugadores del FC Barcelona durante el Clásico, el pasado 26 de octubre, pero ha excluido al Real Madrid de la propuesta de sanción.

El organismo sugiere sanciones que van de los 5.000 a los 4.000 euros y la prohibición de acceso a recintos deportivos durante 12 meses a cuatro aficionados que insultaron de manera racista a Lamine Yamal y a otros jugadores culés. También propone una multa de 4.000 euros y la misma prohibición de acceder a un estadio para otro sujeto que "agredió violentamente a dos aficionados visitantes" por llevar una camiseta del Barça.

El organismo responde así a la denuncia de LaLiga en la que se recogen improperios al futbolista culé en el minuto 77 del encuentro. Según el informe se escucha: "Hijo de puta, eres un hijo de puta. Mena de mierda, que sois unos menas. Menas de mierda. Hijos de puta" y "puto negro".

La propia denuncia de la patronal habla de "numerosos insultos por parte de algunos aficionados, sin ser en ningún caso ni generalizados ni coordinados" referentes a ese minuto. Ansu Fati y Raphinha, también recibieron gritos racistas durante el choque.

No obstante, el documento también incluye otras cinco ofensas proferidas por el público madridista y una, por el visitante durante el encuentro. El equipo arbitral y el obervador de la Federación, en cambio, no recogieron ningún incidente en el acta del partido.

Por su parte, la Comisión Permanente de Antiviolencia ya había anunciado, el lunes posterior a la victoria blaugrana por 0-4, que estaba estudiando las imágenes para "depurar las responsabilidades pertinentes". Imágenes que no hacen referencia únicamente al minuto 77, momento en que LaLiga recoge en su informe los insultos a los dos futbolistas del Barça, también sobre improperios durante el calentamiento del equipo visitante.

Esta comisión advirtió que "para la erradicación de este tipo de actitudes y comportamientos, resulta imprescindible el trabajo coordinado de todos los actores implicados" y habla de la "especial colaboración de los clubes" para identificar a los responsables. El Real Madrid ya anunció que había localizado a los individuos que profirieron los insultos y advirtió de que les impondría las medidas más estrictas en su régimen interno.

Estos hechos fueron denunciados también por parte de LaLiga ante la Brigada Provincial de Información de Madrid, acción a la que se ha sumado el Real Madrid, para que sean investigados además en la Justicia ordinaria.

Lamine Yamal, por su parte, quitó hierro a los insultos recibidos durante su celebración. "Que te digan aficionados de fuera cuatro tonterías no te tiene que importar. Es al revés. Cuando te dicen eso es que lo estás haciendo muy bien", declaró el futbolista culé tras recoger el trofeo Kopa al mejor jugador joven de la temporada pasada.

El barcelonista recibió en su momento el apoyo del madridista, Vinicius Junior, que condenó los hechos tras el encuentro. "Lamentable lo que ha pasado ayer en el Bernabéu con insultos racistas. No hay espacio para estos criminosos en nuestra sociedad. Todo mi apoyo a Lamine, Ansu y Raphinha", expresó el brasileño.

Precedentes

El caso similar más reciente fue el que sufrió Nico Williams en el Metropolitano la temporada pasada. En aquella ocasión, la comisión centró su dictamen en castigar al individuo localizado y expulsado por el club, al que le propuso una sanción de 6.000 euros y la prohibición de entrar a un recinto deportivo durante 18 meses.

No se puede comparar en cambio la propuesta que recibió el Atlético de Madrid por los incidentes registrados en su feudo en su duelo ante el Real Madrid esta temporada. En esa ocasión, la comisión juzgó, principalmente, el lanzamiento de objetos contra el portero merengue, Thibaut Courtois, la invasión de campo por parte de algunos aficionados radicales del Frente Atlético y la suspensión provisional del encuentro durante 14 minutos.

Por esos hechos, la Comisión propuso el cierre total del Metropolitano durante dos semanas y una multa pecuniaria al Atlético de Madrid de 65.000 euros.

Courtois y el "ruido" con Mbappé: "Es como lo de la botella, de pronto le das y sale todo"

Courtois y el “ruido” con Mbappé: “Es como lo de la botella, de pronto le das y sale todo”

Thibaut Courtois cumplió ayer 250 partidos con el Real Madrid. Siete temporadas y 13 títulos, entre ellos dos Champions League y tres Ligas siendo continuamente uno de los héroes del equipo. Todo después de un inicio de etapa, en 2018 y con 26 años, con dudas y con alternancia en la portería con Keylor Navas. Una situación que es historia para el belga, convertido en uno de los mejores porteros de la historia del conjunto blanco. O el mejor. Quizás por eso, pocos como él para aconsejar y reflexionar sobre el momento que vive Kylian Mbappé en el Bernabéu. El francés va a cumplir 26 años, los mismos que tenía Tibu cuando aterrizó en Chamartín, y suma ocho goles en Liga y uno en Champions, donde su última actuación en Anfield dejó algunas críticas entre los aficionados.

«Lo suyo es como lo de la botella, que le das y sale un poco nada más, y de pronto le das y sale todo. Va a ser lo mismo con él. Meterá más goles, está trabajando duro y hay que apoyarle. Hay mucho ruido por fuera, él quiere marcar y a veces cuando lo quieres demasiado no sale. Pero es un gran jugador, tiene mucha calidad y al final el gol más difícil es el que ha metido», declaró Courtois en la zona mixta del estadio.

Desde que volvió de la lesión muscular que le apartó durante tres jornadas, el belga ha dejado la portería a cero en los dos duelos ligueros que ha disputado, contra el Leganés y ante el Getafe. Y frente al Liverpool, a pesar del 2-0, evitó varios tantos del cuadro local.

Ante la prensa, Courtois recordó también sus primeras semanas en el Madrid y las comparó con las de Mbappé. «Llegas a un equipo nuevo, con la exigencia del Madrid y no sabes lo que te esperas. A veces te sale. Y cuanto más quieres, menos sale. Se trata de estar tranquilo, hacer bien lo fácil y ya luego harás bien lo difícil. Y eso saldrá, va a meter muchos goles. A mí también me costó. A veces necesitas un partido de referencia y todo sale bien, y estoy seguro que le pasará también», insistió el portero, convencido del éxito del delantero: «Ojalá ante el Athletic marque tres».

Contra el Getafe, Mbappé disparó cinco veces, dos de ellas a portería. Una fue gol y la otra se la sacó David Soria. De las otras tres, dos se fueron rozando el palo de la portería. Unos centímetros de suerte que, según Ancelotti, no opacan su «gran partido». «Ha jugado muy bien, ha estado activo, peligroso y ha marcado un gol muy importante para controlar mejor el partido. Se creó las oportunidades, que es lo que queremos de él», explicó el entrenador.

El apoyo de la grada a su nuevo delantero sigue intacto, con ovaciones constantes y con un gran aplauso en la última ocasión errada, rozando el final del partido y tras una gran combinación con Güler. El francés sólo podía reír ante la desesperación de no marcar.

Más allá de las ocasiones falladas, Mbappé tuvo la opción de anotar en el penalti señalado por Hernández Hernández en la primera parte por agarrón de Nyom a Rüdiger, pero el encargado de lanzar la peña máxima fue Jude Bellingham. Hasta ahora, los penaltis se los habían repartido Vinicius y el francés, por lo que sin el brasileño, el elegido parecía ser el galo, que falló en Anfield. «Antes eran Vinicius o Mbappé, hoy Bellingham o Mbappé, y entre ambos decidieron que lanzara Jude», explicó Ancelotti.

El inglés anotó el primer gol y se quedó en el vestuario en el descanso tras sentirse mareado después de un golpe en un salto con Soria. Una vez terminado el duelo, acudió a Valdebebas para pasar pruebas médicas, que descartaron una lesión. Según el club, sufrió un tirón cervical pero no tendrá problemas para jugar el miércoles contra el Athletic en San Mamés.

Mbappé, un caso clínico

Mbappé, un caso clínico

Otro partido fallido del Madrid. Incompleto, destartalado y sin que su juego tenga sentido. El Getafe fue un equipo, sucio, desaprensivo, que sólo quiso jugar al fútbol cuando ya estaba muy perdido.

Pero el tema estrella del partido es Mbappé. Logró un gol de los de antaño. Maravilloso. Todo a partir de ahí fue in desfile indecente de errores, de fallar tres goles solo ante el excelente Soria.

Es un caso clínico para un psicólogo. No llega a ser u

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El Madrid aprieta la Liga mientras Mbappé sigue buscando su liberación

El Madrid aprieta la Liga mientras Mbappé sigue buscando su liberación

Dos chispazos, varios fallos ante la portería rival y dos sustos. Así fue la tarde del Real Madrid ante el Getafe. Los blancos apretaron la Liga, situándose a un punto del Barça con un partido menos, al vencer al equipo de Bordalás con goles de Bellingham de penalti, y de Mbappé. El galo anotó un gol y erró tres ocasiones claras ante Soria que pudieron convertir el duelo en goleada y su momento en una liberación. La grada tembló con los dos palos del Getafe, pero el choque fue madridista.

Después de la decepción de Liverpool, el Bernabéu recibió con cariño a Mbappé. Cánticos, alguna ovación, ánimos tras los primeros errores... Y delirio con el 2-0 del francés, un golazo desde fuera del área. Así le quiere Chamartín, atrevido y con éxito. No es una mezcla fácil en semejante escenario, apto solo para las cabezas más amuebladas. En ello trabaja el ex del PSG, calmando su ansiedad a base de goles.

Ante el Getafe, Ancelotti le escoró a la izquierda, aprovechando la vuelta de Rodrygo y acumulando entre el centro y la derecha al brasileño, a Brahim, a Lucas y Valverde. Liberando el carril zurdo para la conexión entre Mbappé y Bellingham, triunfadora contra los de Bordalás.

En el medio, el técnico le entregó el timón a Ceballos y demostró que el andaluz tiene ante sí una de las grandes oportunidades de su carrera. Parece, junto a Modric, el único capaz de aportar sentido constante al juego del Madrid. Camavinga y Fede son explosivos y verticales, Tchouaméni es un eje defensivo y no se sitúa como organizador. Así, el andaluz compró billetes contra el Getafe, demostrando que bajo sus pies puede correr el fútbol del conjunto blanco ante gran parte de los equipos de la Liga.

A pesar de todo, al Madrid le costó derribar el muro del Getafe. Una situación esperada dado el estilo de Bordalás, sus virtudes y sus defectos. Sin grandes delanteros ni hombres creativos en su rotación, al entrenador valenciano no le queda otra opción que apostarlo todo a la parcela defensiva y una suerte de contragolpe que casi nunca llega.

Aguantó durante la primera media hora, pero se rompió a partir del penalti de Nyom a Rüdiger. Hernández Hernández, que ya había avisado y amonestado al francés en un lance similar unos minutos antes, señaló pena máxima por un agarrón del defensa sobre el central alemán en un córner. Lo revisó y lo confirmó el VAR, y lo transformó Bellingham, que cogió el balón desde el pitido y engañó a David Soria tras un pequeño salto.

A unos metros, Mbappé ni siquiera hizo amago de intentar el lanzamiento tras su error en Anfield. Una decisión consensuada durante la semana a la espera del regreso de Vinicius.

Ocho minutos después, el galo se desquitó y dio el primer paso para superar el bache futbolístico y mental en el que parece estar sumido. Aprovechó un genial pase al hueco de Bellingham en una contra del Madrid y se atrevió a disparar desde veinte metros. Un lanzamiento bajo, con efecto a la izquierda de Soria, que pegó en el palo y se coló en la portería del Getafe.

Estalló de alegría el Bernabéu, la plantilla y el cuerpo técnico, conscientes todos de que Mbappé necesita acertar para engancharse al ritmo del calendario, que no descansa. Lo necesita él y lo necesita el conjunto blanco.

En el descanso, Ancelotti dejó en el vestuario a Bellingham, mareado tras un golpe con Soria, y le dio más minutos a Güler, irregular en su oportunidad en Anfield. El partido entró en una pequeña siesta, fruto del resultado, cómodo para los blancos, de las pocas virtudes ofensivas del Getafe, del cansancio y de las próximas obligaciones del calendario.

El VAR tuvo que corregir a Hernández Hernández, que había señalado penalti por mano de Berrocal tras un disparo de Mbappé. El francés había cogido el balón para lanzarlo después de que la grada coreara su nombre pidiéndole tirar, pero se quedó con las ganas.

Uche metió algo de miedo en el cuerpo al estadio con un disparo al palo y Mbappé volvió a tener una clarísima, recibiendo un pase de Güler al espacio, regateando a Soria y definiendo fuera, inexplicablemente, cuando tenía toda la portería para él. No sería la última del galo, que estrelló en el portero un nuevo remate minutos después.

El Getafe se estrellaría otra vez contra el palo tras un disparo de Patrick mientras el Madrid pensaba ya en el duelo del miércoles en Bilbao, en el del fin de semana en Girona, en el de Champions en Bérgamo y en el siguiente en Vallecas. Demasiadas preocupaciones como para gastar oxígeno ampliando rentas. Mbappé, eso sí, volvió a tener una ocasión clarísima tras una combinación con Güler. Sigue sin suerte.

Luis Milla: "Tenemos un país maravilloso con políticos que no están a la altura, de un lado y de otro"

Luis Milla: “Tenemos un país maravilloso con políticos que no están a la altura, de un lado y de otro”

Debutó en Primera División con 23 años, tarde, según las costumbres de hoy en día, después de una carrera en el "barro" de divisiones inferiores, de lesiones, de varios "no" en las canteras de Valencia, Real Madrid y Atlético. Lejos de hacerle tirar la toalla, el rechazo le impulsó. Luis Milla Manzanares (Majadahonda, 1994), hijo del que fuera centrocampista de Barça, Madrid y Valencia, es el cerebro de un Getafe que hoy visita el Bernabéu. Se sienta con EL MUNDO para reflexionar sobre la vida, el fútbol, las amistades o la política. De todo.

El Getafe está sufriendo en este inicio. ¿Cómo lo está viviendo?
Ha sido un verano complicado pero ahora tenemos que ser conscientes de que esto es lo que hay, que los nuestros son los mejores que podemos tener y que tenemos que creer en nosotros. El equipo ha hecho méritos para tener más puntos, pero esto es fútbol.
¿Cómo es una pretemporada con Bordalás?
Dura, dura, muy exigente. Te exprime. Recuerdo algún día de terminar con una cara de muerto... Llegamos a límites que yo casi no había conocido y es una gran suerte porque te saca el máximo. He vuelto a disfrutar y creo que me ha hecho mejorar. A pesar del sufrimiento, es una maravilla porque el fútbol va muy rápido y si te frenas, cualquiera te pasa por encima. Él es un motivador desde siempre y sus discursos llegan. A mí me llegan. Sus equipos se pegan contra una pared si hace falta para chocarla y derribarla. Te hace valorar lo que significa esta profesión, que es la mejor del mundo y a veces te puedes relajar o no ser consciente de lo que tienes, que el fútbol dura poco y hay que exprimirlo, no dejar nada por hacer.
En esa reflexión sobre la profesión, usted es hijo de futbolista, ha estado en canteras importantes... Pero luego le ha tocado vivir el barro de categorías más humildes. ¿Ha habido algún cambio de actitud en su vida?
Creo que no, porque mis padres siempre me han transmitido humildad y trabajo, que no me creyera más que nadie. Pero también mi carrera me ha llevado a no creerme nada porque me han echado de todos los lados (risas). Me han dicho que no contaban conmigo en cuatro canteras diferentes, he jugado en Tercera, en Segunda B, en Segunda... No ha habido momentos en los que pudiera pensar que era más que otra persona porque he estado en el barro total. Y estoy orgulloso de eso porque me ha hecho valorar lo que tengo y crecer personal y futbolísticamente. Es más difícil jugar en esas categorías que en Primera, sin duda. Ha sido un camino espectacular.
Durante su carrera, ¿su padre era de los que estaba muy encima o dejaba hacer?
Siempre me ha dicho que disfrutara, nunca me ha puesto presión, jamás me ha corregido cosas de mala manera y todo lo que hemos hablado ha sido natural. Creo que vemos el fútbol y la vida de la misma manera. Ahora que muchas veces voy a ver partidos de niños y de adolescentes me da pena ver a padres que hablan como si fueran los entrenadores. Los niños tienen que jugar, aprender y escuchar al entrenador, ya está.
¿Cómo ha sido ser hijo de futbolista en un vestuario adolescente y de una cantera importante?
Pues cuando somos niños creo que de forma inconsciente hay más comentarios, pero nunca he tenido la sensación de sufrir en exceso por esas cosas. Iba un poco a mi bola, disfrutaba de jugar, escuchaba alguna cosa pero nada. Me llevé palos por no estar en un sitio, en otro y en otro, pero volví a levantarme.
¿Qué saca de tanto "no"?
El "no" duele, claro. Me acuerdo de llegar a casa cuando me dijeron que no seguía en el Cadete del Madrid y ver a mi madre llorar pero porque estaba llorando yo, porque me veía sufrir. Y mira, al final me fui a Majadahonda y fui feliz tres años. Así ha sido mi carrera. En Valencia no contaron conmigo en infantiles y me fui a una academia de allí.
¿Cuál fue el punto de inflexión?
Creo que llegó después de romperme el cruzado, cuando me fui a Fuenlabrada. Llevaba ocho jornadas y no jugaba nada, pero nada de nada. De repente expulsaron a un compañero y tuve una oportunidad, una. Era contra el Real Unión de Irún. Siempre he dicho que hay que estar preparado para cuando llegue la oportunidad, ese día la agarré y no la solté.
Al año siguiente, en noviembre de 2017, visitó el Bernabéu con el Fuenlabrada y marcó un golazo.
Ese gol es especial por lo que significó. Disfrutaba como un niño con ese grupo, el entrenador, Antonio Calderón, confió en mi y me dijo nada más llegar al banquillo que iba a ser jugador de Primera... Le competimos al Madrid (2-2), el gol tuvo se repercusión, la gente me conoció un poquito... Todo ayuda.
A partir de ahí va escalando. De Segunda B al Tenerife en Segunda. Tres años en Canarias y ficha por el Granada, ya en Primera, donde llegan a jugar Europa. Eso sí, sufre varias lesiones musculares. ¿Se llega a obsesionar?
Jugar Europa fue un sueño cumplido que quiero volver a cumplir y que voy a pelear a muerte. Quizás en algunos momentos te obsesionas, pero con el tiempo lo he normalizado y he puesto todos los medios que están en mi mano para recuperarme y rendir mejor. Sin volverme loco, eso sí, porque creo que la obsesión no ayuda. Cuando uno tiene demasiadas preocupaciones, problemas o piensa demasiado las cosas, es difícil rendir. Por eso intento estar tranquilo.
¿Usted, a nivel profesional, qué tiene alrededor?
Preparador físico, los medios en casa para descansar, entrenar y rendir... Pero insisto, la ayuda está bien pero lo más importante es estar tranquilo de cabeza y canalizar bien los problemas que puedas tener. Mis mejores momentos han sido cuando no pienso, cuando estoy en un 'estado de flow' donde todo fluye, concentrado 100%. Eso lo aprendí gracias a unos profesionales con los que trabajé el tema mental. Me ha ayudado muchísimo. Llego al campo y se me olvida lo de fuera.
Cambiando de tema, Marcos Llorente es uno de sus mejores amigos.
Sí, desde que teníamos 13 años hasta ahora. Coincidimos en la cantera del Madrid. Estábamos en equipos distintos, pero íbamos al mismo colegio, el bus nos dejaba en la misma parada... Le admiro mucho, personal y futbolísticamente. Me ha hecho crecer mucho en lo deportivo, porque he seguido un poco sus pasos. Fue de los primeros en trabajar fuera de lo que es el día a día del club y con el tiempo hemos conseguido encontrar el equilibrio. La gente piensa que es un enfermo del físico pero él disfruta la vida, que hay tiempo para todo, y siempre ha sido muy exigente consigo mismo. No hay nada más que verle en el campo. Es una barbaridad.
Me han dicho que están picados al golf y que él es mejor que usted...
Eso es inviable (risas). Lleva menos tiempo que yo jugando, me habrá ganado un par de veces nada más. No tengo rivales en mi grupo de amigos. Nos gusta mucho el golf, nos despeja y es un deporte que si lo haces con cabeza es bueno.
¿Cómo lleva un futbolista la fiebre por el Fantasy?
Pues es curioso, eh. Yo he tenido mala suerte, porque mi jugador franquicia es Olmo y ha estado lesionado dos meses, pero le he aguantado. Tenemos mucho pique. Y luego tienes en tu equipo Fantasy a jugadores que tienes enfrente, o mete un gol Mauro (Arambarri), que lo tiene un rival, y dices 'me cago en... este ya se lleva doce puntos' (risas).
¿Durante el partido hacen alguna broma con los rivales?
No, no. Durante el partido te olvidas. De hecho contra el Girona nos metió Yangel Herrera, que lo tenía yo en mi equipo, y no lo pensaba. Luego llegué al vestuario y me dicen en el grupo de WhatsApp 'Yangel te ha salvado la jornada', y digo 'no me fastidies, si nos ha metido gol a nosotros'. Pero la gente está enferma con el tema eh, me llegan muchísimos mensajes, algunos buenos y otros con insultos, pero me río y no le doy importancia.
Le cambio el tercio. Además de la Fantasy, ¿en los vestuarios de LaLiga se habla de política?
Sí, sí. Y me puedes preguntar, no tengo problema.
Desde fuera parece que los futbolistas no quieren hablar nunca de política. ¿O es que no les preguntamos?
Bueno, creo que al final se ha generado una cosa en este país que es que no se puede hablar de nada. Que todo lleva una crítica. Hablas y te dicen 'tal futbolista no se entera de nada'. Y sale un actor o actriz y lo mismo. Hay un clima muy feo en el país, los políticos nos han llevado a un punto de crispación que no lleva a ningún lado. Todo se lleva al extremo y en vez de acercarnos nos estamos alejando cada vez más. Y es una pena, porque tenemos un país maravilloso, pero tenemos un ambiente que no me gusta nada.
¿En el vestuario se debate y se discute?
Claro, pero como con tus padres y amigos. Tengo amigos de una forma, amigos de otra... En mi caso, ni para un lado ni para otro, tengo la capacidad de saber y decir si uno se equivoca en un momento, que otro se equivoca en otro... La sensación es que hay que defender a capa y espada a alguien por tus ideas, y no es así. No es la forma de mejorar las cosas. Y claro que se habla de lo que pasa en el país, no estamos al margen de las cosas como muchas veces piensa la gente. Hay gente que puede estar al margen, y es lícito, pero no todos.
Hablando de eso, ¿cómo han reaccionado aquí a una situación como la de la DANA?
Creo que hemos intentado ayudar y que necesitan mucha más ayuda de la que podemos dar nosotros. Aquí se promovió la recogida de muchas cosas, pero no hay que decir lo que uno hace, el acto ya vale. Lo que sí está claro es que no hemos tenido gente al mando a la altura de lo que requería la situación y es una pena. Tenemos un país maravilloso con políticos que no están a la altura de lo que merece el país, de un lado y de otro. Hay que intentar acercarnos y no estar en una guerra constante de ideas. De verdad que no lo entiendo, veo programas porque me gusta saber, escuchar opiniones de un lado y de otro... Y me alucina la sensación de tener que defender cosas que son indefendibles por tus ideales. No es así. No es la forma de ser autocríticos. Es una pena.
Los datos que describen la peor versión de Mbappé: "Le tenemos que esperar"

Los datos que describen la peor versión de Mbappé: “Le tenemos que esperar”

Si uno acude a las plataformas de análisis estadístico del fútbol europeo y observa las temporadas de Kylian Mbappé en la elite, no encontrará peor momento del francés que el actual. Porque los números no lo son todo, pero ayudan a explicar las sensaciones que está dejando el delantero. Y su partido en Anfield Road se suma a una temporada irregular, lejos del nivel mostrado en Francia y deseado en Chamartín. "La mejor medicina es la paciencia", le recomendaba Carlo Ancelotti en sala de prensa. A unos metros, sus compañeros cerraban filas a su alrededor, apoyando al atacante tras su error en el penalti y pidiendo tiempo a los críticos.

"Le tenemos que esperar", aseguró Dani Ceballos. "Los primeros años siempre son difíciles", admitió Luka Modric. Y el primer año, los primeros meses, de Mbappé con la camiseta blanca están siendo extraordinariamente complicados.

El futbolista con el que el Santiago Bernabéu, sus directivos, su vestuario y su afición, lleva soñando seis años ha aterrizado en un equipo campeón de Europa, después de un verano en el que apenas ha realizado pretemporada y a una plantilla condicionada en su juego por el adiós de Toni Kroos y las lesiones. Todo eso se suma a un Mbappé tímido en sus elecciones sobre el césped y torpe, por momentos, con el balón.

El resultado, según la web de estadística avanzada WhoScored, que analiza parámetros más allá de los goles y las asistencias, es la peor nota media de su carrera en Champions: 7,11. El lector pensará que es alta, pero es que el delantero ha superado con creces el 7,5 durante toda su vida continental.

Lleva un gol en cinco partidos, cuando en las últimas cuatro ediciones terminó con ocho, siete, seis y ocho. Y su actuación en Anfield ha sembrado las dudas que acercaban a su alrededor. Tuvo un 75% de acierto en el pase, el peor de todos los futbolistas de campo del Madrid, y perdió la posesión del balón, ya sea por un mal pase, un mal control o un mal regate, en 15 ocasiones. Es decir, los datos confirman las sensaciones.

Hasta ahora, la peor nota media de Mbappé en Champions había sido 7,16 en su debut con el Mónaco, allá por 2016, y en Liga, a pesar de sus siete goles en 12 jornadas, tampoco alcanza los registros estadísticos de su carrera. Promedia 7,42 de nota, de nuevo según WhoScored, el peor dato de su vida liguera desde su primer año completo con el Mónaco (7,22).

El mes de noviembre, lejos de aliviar la presión sobre él, parece haberla aumentado. Ha marcado un gol en los últimos seis partidos y sigue sin encontrar la forma a pesar de no haber acudido a la concentración de Francia en el parón de selecciones. "Pasa por una situación complicada", dijo Deschamps en ese momento. Una frase que repitió Ancelotti en los pasillos de Anfield.

"Hay momentos en los que a los delanteros les cuesta marcar y están decepcionados. Y hay una medicina, que es ser paciente. Es un momento difícil para él, pero todo el mundo tiene que apoyarle y pronto saldrá de ahí", reflexionó el italiano, que mencionó la "falta de confianza" como uno de los motivos. "Puede ser. A veces cuando no te salen las cosas tienes que jugar sencillo, y a veces te complicas un poco más...Está trabajando bien y tiene que ser paciente".

Mbappé, que terminó el duelo con molestias, abandonó Anfield junto a Camavinga y Mendy, sus mejores amigos dentro de un vestuario que quiso tener varios detalles con él en sus declaraciones a los medios. "No tiene que perder confianza, tiene que trabajar día a día, tiene nuestra confianza", dijo Modric. "Sé que va a dar grandes momentos a este club, es muy bueno", le elogió Bellingham. "Es un jugador de clase mundial y lo demostrará", admitió Lucas Vázquez.

El día que Nadal observó el naufragio del Madrid: “Seguro que va a ser lo que se espera de él”

Actualizado Jueves, 28 noviembre 2024 - 09:44

La historia reciente de los enfrentamientos entre Liverpool y Real Madrid resumía el éxito del partido en un futbolista: Vinicius Júnior. El brasileño marcó en la final de la Champions de 2022 y repitió hace dos temporadas, en los octavos de final continentales, cuando el conjunto blanco salió triunfante de Anfield gracias a dos goles de su joven y nueva estrella. Fue el gran peligro madridista y la pesadilla 'red'. Pero ayer, en una noche helada en Liverpool, la ausencia por lesión del ex del Flamengo descolocó a los de Carlo Ancelotti, congeló sus ideas y situó en el juzgado mediático a otro jugador: Kylian Mbappé. Y el francés no tuvo defensa.

Todo bajo la atenta mirada de Rafa Nadal, estrella en el palco de Anfield después de visitar a Pep Guardiola y a la plantilla del City en Manchester, a una hora de distancia del estadio del Liverpool. El de Manacor, acompañado por su hermana, conversó con Emilio Butragueño, Santiago Solari y Juni Calafat, y se rodeó de otros miembros de la Junta Directiva del cuadro de Chamartín. Eso sí, fue testigo de una noche negra para el Madrid.

A unos metros, Gareth Bale, que acudió para trabajar como comentarista en TNT Sports, junto a Rio Ferdinand y Steve McManaman. El galés pisó el césped, saludó a Butragueño y a miembros del departamento de comunicación y del cuerpo técnico del conjunto blanco y se acercó a ver, ya en privado, a algunos de sus antiguos compañeros, aunque el partido lo ensombreció todo.

La lesión de Camavinga

En el campo, la cara de Mbappé fue la cara del conjunto blanco. Impotente ante Virgil van Dijk, Ibrahima Konaté y Conor Bradley. Inefable frente a lo que le fue sucediendo en el partido. Torpe en los controles y en los regates, tímido al encarar a sus rivales, como si fuera otro futbolista, y errático en el momento más importante del duelo, el penalti que podría haber supuesto el empate y que el atacante galo estrelló en las manos de Caoimhim Kelleher. Inexplicable.

Ese fallo completó los 10 minutos de deriva madridista en Anfield, convertidos en 90 bajo la capa de héroe de Thibaut Courtois. En el minuto 52, Alexis Mac Allister puso el merecido 1-0 para los locales. A los dos minutos se lesionó Eduardo Camavinga, el mejor de los visitantes en el duelo, y en el 61 Mbappé falló desde los 11 metros cuando el Madrid pensaba que podía seguir vivo en el encuentro.

"Nosotros lo vemos bien, entrenando bien, a veces sale, a veces no, hoy no ha salido el penalti pero tenemos confianza en él y seguro que Kylian va a ser lo que se espera de él", reflexionó Luka Modric.

Último con plaza

Ancelotti, que se pasó el partido desesperado, corrigiendo continuamente a sus futbolistas y muy pendiente de Arda Güler, se giró hacia sus asistentes, especialmente hacia Davide, su hijo, y Francesco Mauri, y no imploró palabra. El silencio lo hizo todo. Era la continuación de la pesadilla de Mbappé justo cuando su equipo más necesitaba de su talento.

El penalti fallado por Mo Salah no alentó al Madrid, perdido tras el error de Mbappé, sino que empujó todavía más a un Liverpool que amplió distancias gracias a Cody Gakpo. Ahí donde crecieron los blancos en febrero de 2023 cayeron en noviembre de 2024, complicándose mucho la vida en la liguilla de la Champions. Los blancos son ahora vigesimocuartos, situándose como el último equipo con plaza para el playoff de enero, en el que se miden todos los posicionados entre el 9º y el 24º. A falta de tres jornadas en las que debe visitar al Atalanta y el Brest y recibir al Salzburgo, el Madrid suma sólo seis puntos en cinco jornadas. Situación límite.

“Help”, gritó el Madrid

Actualizado Miércoles, 27 noviembre 2024 - 23:33

Un Real Madrid que bordeó el ridículo cayó en manos de un rabioso Liverpool. El equipo inglés no tuvo piedad y enterró en vida a un conjunto blanco que se queda semi-muerto para esta Champions de locos.

Fue una pena, pero el equipo de Ancelotti ni defendió bien ni tuvo centro del campo y, ¿dónde estuvo el ataque? En el limbo de los justos. Además, no sabe jugar ni con presión ni sin ella. Todo lo contrario de un Liverpool, que te acongoja con su p

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