Kylian Mbappé, en la trampa de Hansi Flick: dos goles anulados y ocho fueras de juego

Kylian Mbappé, en la trampa de Hansi Flick: dos goles anulados y ocho fueras de juego

Era la noche tanto tiempo esperada por Kylian Mbappé, autor de seis goles con el PSG en sus cuatro partidos previos ante el Barça. Era el clásico ideal para su juego, basado en la potencia al espacio. El mejor modo de acabar con una defensa adelantada. Por tanto, el equipo de las cinco grandes ligas europeas que más hace caer a sus rivales en fuera de juego (6,95 por partido) debía extremar los cuidados ante los desmarques del francés. El riesgo exigía precisión extrema y antes de la media hora, el banderín del juez de línea frustró tres veces a Mbappé, incluido el gol anulado por el VAR. Apenas el preámbulo de una noche aciaga para el gran fichaje de Florentino Pérez.

En los primeros 45 minutos, la trampa de Flick hizo caer ocho veces al rival en off-side (seis de Mbappé, uno de Vinicius y otro de Jude Bellingham). De este modo, las oleadas del Madrid no cuajaron en un solo disparo legal ante Iñaki Peña. Tras el descanso, el ex futbolista del PSG vio anulado otro gol, por partir en clara posición adelantada desde el perfil derecho. Sólo cinco minutos después, estrelló su último mano a mano ante el guardameta azulgrana. Tampoco hubo consuelo para Bellingham, que venía con saldar con pleno de victoria sus tres clásicos, donde sumaba tres goles y una asistencia. Su clamoroso error tras un libre directo de Luka Modric ilustró también la debacle madridista.

El campeón debió inclinarse ante un líder implacable, un Barça que además salvó la memoria del pasado. Entre abril de 2017 y mayo de 2018, el equipo dirigido primero por Luis Enrique y más tarde por Ernesto Valverde había enlazado 43 partidos de Liga sin perder (34 victorias, nueve empates). La última derrota del Real Madrid se remontaba al 24 de septiembre de 2023 (3-1 en el Metropolitano), pero tras 31 victorias, 11 empates, los hombres de Carlo Ancelotti entregaron las armas ante su gran némesis.

Impecable Casadó

Ni siquiera hubo modo de apelar a la heroica del Bernabéu, ni a los arrebatos con los que Vinicius había zarandeado al Dortmund. A la espera de recoger el lunes el Balón de Oro, el brasileño nada pudo hacer ante Jules Koundé, el mejor defensa azulgrana desde el arranque de curso. Tampoco ante Marc Casadó, cuya irreprochable labor destructiva sólo iba a empañarse con una amarilla en el minuto 43. Esa supuesta debilidad ni siquiera hizo titubear a Flick, que tras el descanso prescindió de Fermín López para dar entrada a Frenkie de Jong. El regreso del holandés, después de seis meses, al escenario donde sufrió una grave lesión de tobillo. Con el brazalete de capitán cedido por Raphinha, la primera acción del ex futbolista del Ajax fue tirar al suelo a Vinicius.

Casadó, con mando en plaza, trazaría con el tiralíneas para el 0-1 de Robert Lewandowski. Alejandro Balde, básico para dar amplitud desde la izquierda, dejaría el 0-2 en la cabeza del polaco. Son ya 17 goles en 14 partidos para el máximo realizador del continente, que además ha aportado el tanto de la victoria en seis jornadas ligueras para el Barça. Los 406 aficionados en la zona visitante, algo así como la mitad de las solicitudes azulgranas, gritaban hasta el delirio en un Bernabéu teñido de notas fúnebres. Desde el techo cerrado, en el flamante videomarcador de 360º, lucía el 0-4, gracias también a Lamine Yamal y Raphinha.

Un terrible revés para Carlo Ancelotti y la confirmación definitiva de Flick, que aún tuvo tiempo para pedir prudencia a sus suplentes y colaboradores durante la celebración del tanto del brasileño. La alineación del alemán, idéntica a la del miércoles ante el Bayern, promediaba 24 años y 188 días. Otro dato que presagia una nueva dinastía azulgrana. Al menos, en esta Liga donde ya cuenta con seis puntos de margen. Joan Laporta, desde el palco, sólo pudo echar de menos ese 0-5 de tan simbólicas connotaciones.

Luka no ‘caduka’

Actualizado Domingo, 20 octubre 2024 - 17:40

Espléndido en su asistencia victoriosa a Vinicius, abarcando mucho campo y poniendo orden en sus filas, Luka Modric, a los 39 años y 40 días, se convirtió ante el Celta en el futbolista más veterano en vestir la camiseta del Real Madrid. Su antecesor estadístico, un Puskas ya esférico, disputó su último encuentro de blanco, una eliminatoria copera contra el Betis, con 39 años y 36 días. El croata accede así a uno de esos exclusivos laureles indiv

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¿Jugó en Balaídos el campeón de Europa?

¿Jugó en Balaídos el campeón de Europa?

Actualizado Sábado, 19 octubre 2024 - 23:57

Dos fogonazos, uno de Mbappé y una genialidad de Modric, salvaron al Real Madrid de una derrota muy tóxica. El equipo de Ancelotti siempre puede jugar peor, sea cual sea el enemigo. Y sólo se salvan los grises-morados con un par de destellos. El Madrid actual es una calamidad.

A veces, me pregunto si este equipo es el campeón de Europa. Es imposible. Es una blanca palidez del año pasado. Cada vez más perjudicado por los estúpidos inventos de Ancel

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De Lucas a Alexander-Arnold: las opciones del Real Madrid para tapar el hueco de Carvajal

De Lucas a Alexander-Arnold: las opciones del Real Madrid para tapar el hueco de Carvajal

Acudir a los recursos propios para tapar el socavón de la banda derecha. Esa es la estrategia del Real Madrid para cerrar el hueco dejado por Dani Carvajal. A corto plazo, la intención de Carlo Ancelotti es apostar por los efectivos de la plantilla. La normativa señala que hasta que no se abra el mercado de invierno, los equipos sólo pueden sustituir a los jugadores damnificados por una larga baja con futbolistas que no tengan contrato con otro club, como ha hecho el Barcelona con el portero Wojciech Szczesny tras la lesión de rodilla de Ter Stegen.

Para saber más

En la actualidad, en la relación de jugadores en paro, sólo Sergio Ramos tendría el nivel adecuado para incorporarse al campeón de Europa, pero su regreso al Bernabéu es una quimera. En este parón provocado por los partidos de las selecciones, Ancelotti terminará de sellar su plan para sustituir a Carvajal. Su intención, como ya señaló el pasado sábado, es apostar por Lucas Vázquez: «Ya tendremos tiempo para hablar del tema. Lucas nos da mucha confianza. El mercado está cerrado y no hay muchas opciones. Tenemos que tirar del único lateral derecho que tenemos ahora, que es Lucas Vázquez. También tenemos que manejar bien la plantilla y en caso de la ausencia de Lucas, pensar a quién podemos meter en esta posición».

Una segunda alternativa es trasladar a Militao a la banda y a Tchouaméni a la posición de central. La tercera es retrasar a Fede Valverde a la zona del lateral.

Ancelotti siempre ha sido poco partidario de acudir a la cantera, pero ahora podría ampliar su visión. Lorenzo Aguado (22 años), que ya viajó con el equipo a la pretemporada de Estados Unidos, podría tener su oportunidad. En el equipo de Raúl ha disputado tres partidos y ha marcado un gol. Otro candidato es David Jiménez (20 años), seis partidos y una asistencia. Jesús Fortea, un juvenil de 17 años, renovado hasta 2026 y formado en el Atlético de Madrid, gusta mucho.

Dumfries, Juanlu...

Una opción no descartable es acudir al mercado de invierno, y en ese contexto el preferido es Trent Alexander-Arnold (26 años) del Liverpool. El contrato del internacional británico expira en verano, lo que le convierte en un interesante fichaje a bajo costo. Para incorporarse en enero sería necesario negociar con el club inglés, pero hasta el momento no parece muy dispuesto. Su llegada sería más factible a final de curso.

Otro que ha figurado en el cásting del futuribles es Denzel Dumfries (28 años), lateral del Inter de Milán. Al igual que Alexander-Arnold, el neerlandés termina contrato al final de esta temporada. La renovación del lateral con el conjunto italiano se ha estancado. En verano también salió el nombre de Juanlu Sánchez. El chaval de 21 años podría representar una suculenta fuente de ingresos para el Sevilla.

A Carlo Ancelotti le agradan los jugadores polivalentes, por eso tampoco sería descartable la llegada de un defensa de segundo escalón que se desenvolviera con soltura como central y lateral derecho.

Un panorama con muchos frentes abiertos en un escenario que no entusiasma al Madrid. El club es remiso a acudir al mercado de invierno por las numerosas experiencias negativas acumuladas. Los mejores resultados de las últimas temporadas los han proporcionado Casemiro y Brahim Díaz. También cuajaron, tiempo atrás, las llegadas de Marcelo, Higuaín, Diego López, Panucci o Diarra. Sin embargo, fueron cortas las trayectorias, entre otros, de Adebayor, Cassano, Huntelaar, Gravesen, Odegaard o Lucas Silva.

Bellingham y los problemas del Madrid: 0 goles en 10 partidos frente a los ocho del año pasado

Bellingham y los problemas del Madrid: 0 goles en 10 partidos frente a los ocho del año pasado

El estreno que pulverizó todos los récords ya es un página releída en el libro de los mejores recuerdos. Cambio radical en sólo un año para Jude Bellingham. La polivalencia del británico impactó en el inicio de la anterior temporada, con una efectividad superior a la del insaciable Cristiano Ronaldo. A estas alturas del curso 2023-24, en la jornada octava de la Liga, una antes a la previa del parón por los compromisos de las selecciones, el internacional inglés sumaba seis goles en el campeonato doméstico y dos en la Champions y tres asistencias. Casi llegó a un gol por partido.

«Es increíble. Ha nacido para jugar en el Real Madrid y para marcar una época en el equipo más grande del mundo. Ojalá que nuestra conexión dure muchos años porque creo que vamos a jugar juntos aquí durante mucho tiempo. Estoy encantado con él», dijo entonces Vinicius sobre su nuevo compañero. «Tenemos la suerte de haber fichado a un jugador espectacular. Es muy inteligente y aprende muy rápido», añadió Carlo Ancelotti

Los guarismos asombrosos de hace un año contrastan con los pobres resultados del presente. Bellingham aún no ha marcado esta campaña, en la que ha disputado cuatro partidos en la Liga y dos en la Champions. Esa falta de eficacia es una de las causas del bajón exhibido durante el último mes y medio por el equipo de Ancelotti, que este sábado recibe (21:00 horas), al Villarreal, tercero en la clasificación.

«nos falta intensidad con balón»

En la Liga, Bellingham, mermado por una lesión muscular en la pierna derecha, sólo ha participado en cuatro citas, en todas ellas jugando como titular, con un total de 351 minutos y una media de 87,7 minutos por encuentro. Ha sumado una asistencia y ha lanzado a portería en cinco ocasiones, tres de ellas entre palos.

Para Ancelotti, el inglés, por su versatilidad, se ha consolidado como una pieza básica porque se desenvuelve con soltura tanto en la medular como en la línea de ataque. En este momento de juego muy discreto, el técnico pide a todos más intensidad.

«No creo que al equipo le falte un jugador de toque. Camavinga, Modric, Valverde, Bellingham tienen toque. Tchouaméni es fundamental en el aspecto defensivo del equipo. Tenemos mucha variedad, pero nos falta intensidad con balón. Tiene que haber una circulación más rápida para llegar a los delanteros. También hay que tener más intensidad a nivel defensivo», apuntó ayer el italiano, que espera estirar la racha de 40 partidos consecutivos sin perder en Primera División. Para seguir invictos y cautivar al público de Chamartín se antoja necesaria una conexión fluida entre Mbappé, Vinicius y Bellingham.

Marcelino y el Villarreal, las pequeñas historias de un feliz reencuentro: del funeral de Llaneza a una secuela de éxito

Marcelino y el Villarreal, las pequeñas historias de un feliz reencuentro: del funeral de Llaneza a una secuela de éxito

Actualizado Viernes, 4 octubre 2024 - 20:11

A Marcelino García Toral (Villaviciosa, 1965) lo echaron del Villarreal en 2016 a una semana de jugar una previa de Champions frente al Mónaco. Los roces del técnico con el vestuario y el club acabaron desencadenando una salida inesperada cuyas heridas fueron cicatrizando poco a poco. «El tiempo todo lo cura y todo se restablece. Lo más importante fue la relación que tuvimos y que sostuvimos durante muchísimo tiempo», decía en su regreso el asturiano, a quien no se le pasó felicitar a su ex equipo por su centenario (2023) o por el título de la Europa League (2021).

Cuando falleció José Manuel Llaneza, hace un par de años, Marcelino tampoco faltó al funeral del que fuera mano derecha de los Roig (padre e hijo) desde su llegada al club hasta su fallecimiento. Allí quedó patente el acercamiento que el propio Llaneza había ido propiciando tiempo atrás. Por entonces, ya había agotado su etapa en el Valencia y el Athletic y meses después iniciaría la que, de momento, es su única aventura en el extranjero. Un breve periplo en el Olympique de Marsella, cuyo abrupto final por la presión de los ultras facilitó al Villarreal y al técnico la oportunidad de retomar esa relación rota siete años atrás.

«Sé que el final no fue el mejor ni el deseado, tuvimos culpa ambas partes, aunque yo asumo la mía. Por suerte yo soy de recordar lo bueno. Y lo bueno pesó infinitamente más que algún mal momento», admitía a su vuelta a La Cerámica, más pendiente del descenso que de los puestos europeos. Por ese banquillo ya habían desfilado Quique Setién, destituido tras cuatro jornadas, y Pacheta, que duró apenas dos meses. En su presentación, Marcelino dejó un gran titular: «No me llamo Salvador ni me apellido Milagros. Vengo aquí a trabajar», dijo. Ahora, desde dentro del club, le ven «más tranquilo» que durante su primera etapa.

Más voluble y asimétrico

El milagro no llegó, pero sí quedó cerca. A pesar de que el Villarreal tardó en reaccionar, cuando el equipo empezó a adaptarse a las ideas del técnico fue tomando velocidad y firmó una gran segunda vuelta que a punto estuvo de otorgarle un billete para la Europa League. Ese es el objetivo de esta temporada, en la que el club, de la mano de Marcelino, ha acometido una importante reestructuración.

La pasada campaña ya trató de incorporar al extremo Ismaïla Sarr, a quien dirigió en el Olympique, aunque finalmente no pudo concretarse su llegada. Sí ha conseguido reclutar este verano a otro futbolista del conjunto francés, el mediocentro Pape Gueye, un buen ejemplo del perfil que le gusta para un estilo de juego muy exigente a nivel físico, pero que ha ido evolucionando.

Marcelino fue conocido por su fidelidad a un sistema tan clásico como el 4-4-2. Sin embargo, este Villarreal anda ofreciendo un dibujo más voluble y asimétrico que varía también entre la fase defensiva y la ofensiva. Todo facilitado por la versatilidad de Álex Baena. El almeriense, campeón de la Eurocopa y oro olímpico en un verano donde no pudo disfrutar de vacaciones, es quien marca las diferencias.

La ausencia de Ayoze

En el área rival destaca la presencia de Ayoze Pérez, un recambio perfecto para Alexander Sorloth, la gran venta veraniega. El canario, autor de seis goles en las siete primeras jornadas, no podrá saltar al césped del Bernabéu por unas molestias que ya le impidieron formar ante Las Palmas.

Sólo un punto separa a Villarreal y Real Madrid, pero Marcelino no piensa que sea «un partido entre rivales directos porque el Madrid es uno de los mejores clubes del mundo, si no el mejor». Tampoco cree el asturiano que los hombres de Carlo Ancelotti vayan a acusar su reciente derrota ante el Lille. «No me da la sensación que el Madrid esté mal. Cuentan con el futbolista que más remata a portería, otro en el top-5, es de los equipos que más juega en campo contrario... Si el año pasado lo ganaron casi todo y además viene Mbappé, el subconsciente nos dice que van a ganar cada partido por cuatro goles. Pero ese listón de exigencia a lo mejor no es justo, y más al principio de la competición, cuando hace falta un proceso de adaptación», concluye.

Jesús Navas, el plusmarquista de los derbis sevillanos: ''Quiero disfrutar y dar una alegría a la afición''

Jesús Navas, el plusmarquista de los derbis sevillanos: ”Quiero disfrutar y dar una alegría a la afición”

Actualizado Viernes, 4 octubre 2024 - 19:48

Jesús Navas lleva meses jugando con dolor. Quiere aguantar, al menos, hasta diciembre, pero la cadera se ha convertido en un calvario diario. Si el sufrimiento no lo evita, este domingo disputará su derbi número 28, convirtiéndose en el futbolista que más partidos Sevilla-Betis ha disputado. Joaquín sumó 27. La figura de Navas es inseparable de la historia reciente de su club. El niño de Los Palacios, que el próximo mes cumplirá los 39 años, debutó como un extremo veloz, infatigable y preciso. Su largo camino hasta la leyenda está lleno de títulos, sacrificios y lealtad al blanco y al rojo.

En mayo de 2024, en vísperas de la Eurocopa, con el Sevilla sumido en una crisis institucional y deportiva, Navas anunció su salida del equipo al final de la temporada. En la carta mostró su sorpresa y su pena por la falta de comunicación por parte del club respecto a su renovación. Aclaró que, a pesar de lo que se había especulado, no tenía la decisión tomada desde hacía meses y que no había recibido ninguna llamada de la directiva para ofrecerle continuar en el equipo. Navas mencionó lo difícil que era para él despedirse, dado su fuerte vínculo emocional con el club y la afición, y lamentó que no hubiera una respuesta del club para intentar retenerlo. Era una traición a su compromiso.

El feo gesto fue reprobado inmediatamente por los aficionados, que achacaron la falta de tacto de José María del Nido Carrasco con el capitán al caos de la entidad, a los recortes y a la mala planificación de la plantilla. A pesar de las tensiones iniciales, el club finalmente recapacitó y decidió renovarle el contrato. Ese giro inesperado en las negociaciones, cuando ya parecía rota la relación, permitió que Navas llegara a la Eurocopa como jugador nervionense, siendo campeón, y que estuviera en los planes del nuevo entrenador, Francisco Javier García Pimienta. Una prórroga de apenas unos meses que está complicándose por las lesiones. Navas apenas ha jugado 198 minutos en lo que va de temporada.

El aprendizaje con Guardiola

El palaciego fue pieza clave en los años dorados del Sevilla a mediados de los 2000. Llevó al club a conquistar la Copa de la UEFA en dos ocasiones consecutivas (2006 y 2007), además de otros títulos como la Supercopa de Europa y la Copa del Rey. En 2013, Navas tomó la decisión más difícil de su carrera: abandonar el Sevilla para unirse al Manchester City.

Allí aprendió a jugar más atrás, aprendió a defender y asumió un nuevo rol en el campo. Fue un 2 de abril del 2017, en el Emirates Stadium. Se enfrentaban el Arsenal de Arsene Wenger y el City de Pep Guardiola. El de Sampedor, que aquella temporada debutaba como entrenador blue, tenía lesionados a Zabaleta y Sagna. El canterano sevillista apenas contaba para su nuevo entrenador, pero decidió darle la titularidad como lateral derecho. Empataron a dos. «Jesús es un tipo magnífico y estoy muy feliz con su actuación ante Alexis Sánchez, que es uno de los mejores extremos del mundo», dijo Pep tras el partido.

En 2017, tras cuatro temporadas en Inglaterra, Navas decidió regresar a casa. Ya era un jugador diferente, menos explosivo, más defensivo, con mucho más campo que ocupar. Bajo su capitanía, el Sevilla levantó la Europa League en 2020, la sexta en la historia del club. Con casi 700 partidos disputados, Navas ha roto todos los récords posibles en la entidad sevillista, convirtiéndose en el jugador que más veces ha vestido la camiseta del club.

Fundamental en la convivencia

El equipo no atraviesa un buen momento. La falta de efectividad en ataque y una defensa insegura han llevado al Sevilla a un momento difícil. En este contexto, Navas sigue siendo fundamental en la convivencia de un vestuario renovado, con muchos futbolistas jóvenes y jugadores que no conocen ni la Liga ni la esencia nervionense. Delante tienen un ejemplo, un espejo y un guardián de los valores sevillistas.

«Es mi último derbi y estoy con muchas ganas de disfrutarlo y de darle una alegría a la afición», dijo Navas en rueda de prensa. Si el dolor lo permite, será el primer adiós de un futbolista ovacionado que echará tanto de menos el Sánchez-Pizjuán como el Sánchez-Pizjuán lo extrañará a él.

El 'efecto Arrasate' lleva al Mallorca a puestos europeos y seduce a la grada: "Al fin ha llegado el fútbol moderno"

El ‘efecto Arrasate’ lleva al Mallorca a puestos europeos y seduce a la grada: “Al fin ha llegado el fútbol moderno”

Cuando en junio se sorteó el calendario liguero, el Mallorca se asomó a los titulares de la aristocracia futbolera. No por su nuevo y sigiloso proyecto, encabezado por un vizcaíno de 46 años curtido en el fútbol del norte, hombre sin aspavientos, de la inagotable cantera de entrenadores vascos. Sino porque la isla iba a presenciar el debut de Mbappé, casi una epifanía.

Pero noventa minutos después de aquella noche de fútbol en Son Moix, la ilusión desembarcó en la orilla más inesperada. Fue la afición bermellona la que salió eufórica tras ver a su equipo poner contra las cuerdas al Real Madrid y empatarle (1-1) ante la mirada en la grada de tres titanes del deporte: Nadal, Scaloni y Rudy Fernández.

Algo había cambiado. El equipo fluía con otro ritmo. Tenía casi la misma cara, pero otra mirada.

Hoy, ocho jornadas después, el RCD Mallorca de Jagoba Arrasate se ha colado entre los seis primeros equipos del campeonato. Es el único que ha ganado los tres últimos partidos, encadenando así una racha que el club llevaba doce años sin lograr. Nueve puntos en diez días. Un hito que descorcha la alegría en un club que el año pasado sufrió para quedarse en Primera.

«se apostó por crecer»

Para entender la dimensión de este buen arranque, otros dos datos. En ocho partidos lleva la mitad de todas las victorias que sumó el año pasado. Y lo ha logrado antes de octubre, cuando la pasada temporada (pese a llegar a la final de la Copa) no alcanzó esa cifra hasta febrero.

Los analistas coinciden en dar el mérito al banquillo. «Es una consecuencia evidente del cambio de entrenador», explica Álvaro Delgado, ex consejero del club que, sin denostar a los anteriores preparadores, valora que con Jagoba «se tomó una decisión valiente y se apostó por crecer, dando entrada al fútbol moderno».

«No ha cambiado tanto la plantilla», apunta el ex directivo, «pero ha cambiado el sistema y la actitud, se juega con defensa de cuatro y no de cinco, con líneas adelantadas, sin miedo, presionando arriba».

Algo así explica Francisco Chichi Soler, leyenda del club, el jugador que más veces vistió su camiseta (419). «El equipo se atreve, sigue combinando arriba todo el partido y eso ha desencorsetado a los jugadores». «Ya no sólo se valora el repliegue y el orden, todos están enchufados y no renuncian a nada», apostilla el ex centrocampista, oro en Barcelona 92.

Una tendencia ancestral

Con ese libreto y un coraje propio de un Mallorca de otra década se le ganó al Valladolid en Pucela. El gol decisivo llegó con un extremo presionando y robando picudo en el área rival a pesar de ir ganando en el minuto 82. Sin rastro del viejo parking de autobuses en área propia. Valery corrió sin mirar atrás. Robó y batió por abajo. Tan sencillo y tan difícil en un club con una tendencia ancestral al conservadurismo, indisociable del carácter de los mallorquines.

Arrasate, estudioso del fútbol y aficionado a los deportes rurales vascos, veraneaba en la isla, donde vive uno de sus buenos amigos, Aritz Aduriz, icono del Athletic y ex del Mallorca.

Entrenador y ex profesor de colegio, Arrasate aplica la pedagogía a sus jugadores. De momento, el ex técnico de Osasuna ha caído de pie. Dentro del club se alaba su afabilidad, su capacidad de trabajo y sus ganas de dar oportunidades a la cantera. Ha hecho debutar a Marc Doménech (nacido en 2006), un juvenil. Fichajes como Mojica, Takuma Asano o el hábil Robert Navarro han reforzado ese carácter ofensivo, permitiendo que otros centrocampistas de toque como Sergi Darder o Dani Rodríguez crezcan en la asociación.

La temporada no ha hecho más que empezar. En la grada algunos mencionan ya Europa como un ensalmo prohibido ante la mirada socarrona de los que saben que el año es largo. Y que, usando la metáfora empleada estos días por Arrasate, no siempre se surfean estas «buenas olas».

Los derbis de Vinicius y la 'zona cero' del Metropolitano: "Si le atacan, va a responder"

Los derbis de Vinicius y la ‘zona cero’ del Metropolitano: “Si le atacan, va a responder”

«Si le atacan, responde». Los que mejor conocen a Vinicius Júnior llevan repitiendo desde 2018 la misma frase. No hay rendición en el brasileño, convencido de ganar la batalla contra los insultos racistas que ha sufrido en algunos estadios de España. «No va a parar», insisten, aunque varios le adviertan que no merece la pena responder a los ataques y aunque otros le echen la culpa de los cánticos que recibe. «Es que provoca», le critican. Esta noche vuelve al Metropolitano, zona cero de aquel Baila, Vini, baila que hace dos años lo inició todo. 24 meses después, la polémica no ha cesado.

En septiembre de 2022, Vinicius celebró con un baile un gol al Mallorca en el Bernabéu, como tantos otros futbolistas. El gesto generó muchos comentarios de cara al siguiente partido de los blancos, el derbi contra el Atlético en el Metropolitano. Un comentarista de El Chiringuito le dijo que dejara de hacer «el mono» y Koke le recomendó que no bailara, que «habría lío». Sus compañeros en la selección brasileña le apoyaron con el hashtag #BailaVinibaila, algunos ultras rojiblancos le cantaron «Vinicius eres un mono» antes del duelo y el Madrid marcó. Y Vini miró a la grada y bailó.

Y desde entonces, todo ha escalado hasta el derbi de esta noche, donde la Policía espera un recibimiento muy hostil al Madrid y especialmente al brasileño, y donde LaLiga ha intensificado sus controles sobre los cánticos racistas, utilizando cámaras y denunciando en los juzgados cualquier insulto contra los futbolistas.

«Un problema del fútbol español»

En el pasado, pero todavía en el recuerdo de Vinicius, está el muñeco colgado en la M-30 por miembros del Frente Atlético, los insultos racistas en Mestalla, los «Vinicius, eres un mono» de los aledaños del Metropolitano en ya varios derbis, los gritos de «Vinicius, chimpancé» previos al Atlético-Inter de Champions la temporada pasada... Demasiadas situaciones vergonzosas que el brasileño ha sido incapaz de obviar. No es su estilo. Y quizás eso sea lo que más molesta a sus críticos. No agacha la cabeza.

En el vestuario del Madrid el apoyo es total en el tema del racismo, sin excepciones. «No es un problema de Vinicius, es un problema del fútbol español», ha repetido Carlo Ancelotti. Sus mejores amigos en Valdebebas, especialmente Tchouaméni y Camavinga, han sido sus primeros defensores durante estos meses de polémica.

Eso sí, los más veteranos también le han recomendado que, en los casos en los que no haya insultos racistas y sí presión de los rivales o de la grada, trate de obviarlo. El vestuario, a pesar de todo, es el primero que sabe de la dificultad que eso tiene. Se entiende en las palabras de Ancelotti. «Lo que ha pasado Vini desde que he llegado yo es algo que no se puede soportar. Desde el calentamiento. No es normal, ¿quién lo puede aguantar? Menos fijarse en la figura de este joven y más en lo que pasa en el estadio. Hacen esto porque Vinicius es un peligro deportivo e intentan descolocarlo», admitió el técnico italiano en San Sebastián.

«no soy un santo»

Vinicius ha intentado varias veces reflexionar sobre sus errores y su carácter, como en aquella sorprendente rueda de prensa en Riad, durante la última Supercopa de España, en la que admitió que «no soy un santo». «Intento estar centrado, sé que hablo demasiado, todos quieren pelear conmigo porque saben que va a salir en la prensa, que he hecho esto o lo otro... El míster y mis compañeros me están enseñando lo que tengo que hacer», declaró.

Un par de meses después de aquello y tras el doblete de insultos racistas en el Metropolitano, el brasileño se rompió en otra rueda de prensa, en ese caso en Valdebebas, antes del amistoso entre España y Brasil organizado, entre otras cosas, para mostrar unión entre los países en mitad de la serie de insultos racistas hacia el delantero. «Me insultan porque lucho contra esto», declaró entre lágrimas.

En junio ganó su segunda Champions, marcando un gol que le pone como máximo candidato al Balón de Oro. Y todo en un torneo que confirma sus sospechas, las de su entorno y las del Madrid: «Es un problema del fútbol español, no de Vini». En Europa, el brasileño no ha tenido ningún problema ni ha sufrido insultos racistas. Juega, marca, gana y lo celebra sin guerras ni ataques.

Ahora llega otro derbi justo después de la tercera condena penal dictada en los últimos meses por insultos racistas hacia el futbolista.

Bryan Zaragoza se ceba con el Barça en El Sadar

Bryan Zaragoza se ceba con el Barça en El Sadar

Actualizado Sábado, 28 septiembre 2024 - 23:16

La buena racha del Barça en la Liga llegó a su final en El Sadar. Un Osasuna inasequible al desaliento supo sacarle partido al olfato goleador de Ante Budimir, autor de dos tantos, el segundo de ellos de penalti, a la calidad de un Bryan Zaragoza a quien se le dan muy bien jugar contra los azulgrana y que, además, marcó el 2-0, y a un zapatazo final de Abel Bretones para cortarle las alas al equipo de Hansi Flick. Pau Víctor, en su estreno como titular en el campeonato, y Lamine Yamal fueron los goleadores para un conjunto que escribió en Pamplona sus peores minutos en lo que llevamos de temporada. [Narración y estadísticas (4-2)]

Los azulgrana empezaron a condenarse a la derrota en la primera parte. Más allá de que Flick dejara en el banquillo a jugadores que habían sido clave como Raphinha, Íñigo Martínez o Lamine Yamal, lo cierto es que el Barça se vio desbordado a lo largo de la primera parte por un Osasuna dispuesto a dejarse la piel sobre el césped.

La actitud de los locales, además, se vio complementada por el buen hacer de un Bryan Zaragoza que el año pasado ya hizo estragos ante los barcelonistas vistiendo la camiseta del Granada en Los Cármenes. Suyo fue el centro con el que Budimir, ganándole la espalda a Pau Cubarsí, se encargó de abrir el marcador. Una acción notable que se vería seguida, 10 minutos más tarde, por una genialidad del malagueño para el 2-0.

Capacidad de destrucción

Tras una finta cargada a partes iguales de calidad y sutileza ante un Iñaki Peña al que encaró prácticamente solo tras una fabulosa asistencia de Pablo Ibáñez, sólo tuvo que empujar el balón a la red. De nada les sirvió a los azulgrana protestar una posible falta de Torró sobre Pau Víctor en el arranque de la jugada. Ni el árbitro, Cuadra Fernández, ni el VAR consideraron que la acción, por mucho que el centrocampista rojillo acabara pisando al joven delantero, fuera merecedora de castigo.

Pero, más allá de la falta de solidez en defensa, lo que más sorprendió de la primera parte del Barça fue su incapacidad para generar peligro genuino ante la portería contraria. Algo con lo que también tuvo mucho que ver, desde luego, el enorme desgaste en tareas destructivas que exhibió el equipo de Vicente Moreno a lo largo de unos 45 minutos en los que se vaciaron físicamente.

Tras el descanso, el Barça peleó por meterse en el partido acosando el área local. Pau Víctor, aprovechando la recuperación de Gerard Martín tras un mal saque de Sergio Herrera, tuvo toda la suerte que le faltó al meta osasunista para poner un 2-1 en el marcador que significaba su primer gol en la Liga y la mejor forma de celebrar su primera titularidad en el campeonato.

Los futbolistas del Barça, tras el 3-1 de Budimir.

Los futbolistas del Barça, tras el 3-1 de Budimir.AP

Tras el tanto, Flick movió el banquillo para dar entrada tanto a Lamine Yamal como a Raphinha y los rojillos pidieron penalti por un forcejeo entre Eric García y Pablo Ibáñez que ni el árbitro ni el VAR consideraron punible. Lo mismo sucedió con una entrada contundente de Jules Koundé sobre Budimir en la que el francés, todo sea dicho, tocó el balón. Y, también, con un contacto de Gerard Martín con Bryan Zaragoza.

La zurda de Lamine Yamal

Lewandowski, mientras, entre todas esas acciones, había rozado el gol en un disparo finamente bien salvado por un Herrera que se emplearía más tarde a fondo para salvar una internada de Ferran Torres. Budimir, tras un penalti de Sergi Domínguez, acabaría por cortar el arreón visitante desde los 11 metros. Un golpe definitivo para el líder, que aún debería sufrir un último sopapo. Bretones, en la recta final, largó una volea de zurdas que pilló desprevenido a Peña.

El Sadar enloquecía ante un resultado histórico, aunque aún tuvo que sufrir en los siete minutos del añadido. Todo por la inspiración de Lamine Yamal, que se inventó un golazo a la escuadra desde la media luna. Pese a los dos goles de margen, los nervios atenazaron a la defensa local, que tampoco supo detectar a Ferran Torres en el segundo palo. En ese cabezazo al palo derecho se extinguió definitivamente la noche para el Barça.