Mbappé y Rodrygo le dan una vida extra a Xabi Alonso

Mbappé y Rodrygo le dan una vida extra a Xabi Alonso

Xabi Alonso ganó una vida extra en Mendizorroza gracias a los goles de Mbappé y Rodrygo para superar al Alavés y evitar que el proyecto terminase de entrar en caída libre. El francés estrenó el marcador, Carlos Vicente puso en duda el futuro del técnico vasco con el empate pero Rodrygo, tras una buena jugada de Vinicius, dio los tres puntos a un Madrid necesitado que vuelve a sumar de tres en tres después de las derrotas ante el Celta y el Manchester City. [Narración y estadísticas (1-2)]

Con la guadaña en su sombra, Alonso le entregó su destino a sus estrellas, al mismo vestuario que en las últimas semanas parecía dejarle caer. El vasco le dio la titularidad, a la vez y por primera vez desde que es entrenador del conjunto blanco, a Bellingham, Rodrygo, Vinicius y Mbappé. Los cuatro grandes nombres del equipo. El francés, ausente contra el City por molestias en su rodilla izquierda y uno de los que mejor ha conectado con el técnico estos meses, forzó para estar en la 'final' de Mendizorroza. Y sirvió.

A pesar de cojear tras sus dos primeras acciones del partido, primero en la pierna izquierda y luego en la derecha por sendos golpes, Mbappé hizo suyo el ataque del Madrid. Los blancos se asentaron bien sobre el césped, con Vinicius como nueve y el resto moviéndose por todo el frente de ataque. Güler y Bellingham, en un escalón inferior de la ofensiva, cogieron el timón en derecha e izquierda y el fútbol fluyó con lógica espacial ante su rival.

Buena nota para Valdepeñas

De un lado a otro, el Madrid tuvo pausa y calidad en el pase para marear al Alavés y plantarse de forma clara ante Sivera. Perdonó Mbappé la primera, perdonó Rodrygo la segunda tras un buen balón al hueco de Valverde, pero el galo no falló en la tercera. Rodrygo robó en el centro del campo, Bellingham encontró rápido a Mbappé al espacio y el francés, tras amargar varias veces a su par mientras entraba en diagonal hacia el área, definió con calidad al lado izquierdo de Sivera.

El tanto fue psicológico, porque cambió la cara de los dos equipos. El Alavés encajó el golpe y reaccionó a través de la pelota, centrando sus esfuerzos por el supuesto lado débil de la defensa del Madrid, el carril zurdo del canterano Valdepeñas. El joven defensa se midió una y otra vez con Calebe, encarador, y tapó lo que pudo a su paso para terminar con nota la noche.

Los vitorianos acumularon llegadas y córners, aunque pecaron de falta de calidad y claridad en el último pase para meter más miedo a Courtois. El Madrid, mientras, desapareció, perdiendo la batalla de la posesión y siendo incapaz de morder en los contragolpes. Pudo meter el segundo, pero Bellingham controló con la mano dentro del área. Y poco más, con Vinicius inoperante, Mbappé dosificando esfuerzos y Rodrygo y Güler sufriendo sin balón.

El remate de Mbappé para el 0-1 en Mendizorroza.

El remate de Mbappé para el 0-1 en Mendizorroza.AFP

Rozando el descanso y con el Alavés exprimiendo oxígeno, Pablo Ibáñez tuvo el empate al rematar un rechace en el área pequeña, pero el balón impacto milagrosamente en la cara de Courtois, gigante delante de la línea de gol.

El empate y la tensión

Tras el paso por vestuarios, Sivera salvó dos veces a su equipo con dos paradas ante Mbappé y Vinicius y el Madrid se volvió a descomponer. Permitió demasiada reflexión en el centro del campo del Alavés, regaló el balón, llegó tarde y flojo a los duelos y Coudet leyó el termómetro del partido. Realizó un triple cambio y le dio premio al instante. Carlos Vicente aprovechó un balón largo a la espalda de Rüdiger y definió con calma y calidad ante Courtois para empatar el partido. Lo anuló primero el árbitro pero le corrigió el VAR para situar al proyecto de Alonso sobre una cuerda peligrosa.

Toni Martínez perdonó el 2-1 en la siguiente acción y el Madrid reaccionó cuando más lo necesitaba su entrenador. Fue Vinicius, cuestionado en estas últimas semanas y desaparecido durante la primera hora del encuentro, el que superó a Jonny por primera vez en el partido para ganar línea de fondo y asistir con el exterior a Rodrygo. El brasileño marcó otra vez y dio aire a Alonso.

Sufrió el Madrid, pidió un penalti a Vinicius, perdonó la sentencia y sumó tres puntos de máxima vitalidad, para la clasificación, para su entrenador y para su proyecto.

1.173 partidos, una charla con Simeone y la continuidad de Koke y Griezmann, dos 'viejas' leyendas: "Los cracks nunca traen problemas"

1.173 partidos, una charla con Simeone y la continuidad de Koke y Griezmann, dos ‘viejas’ leyendas: “Los cracks nunca traen problemas”

Fue una charla distendida entre los tres, que Diego Simeone quiso revelar en la sala de prensa posterior a la victoria frente al Valencia. "Ganamos con dos goles de los dos", ha resaltado el técnico antes de explicar cómo en esa conversación entre el técnico y Griezmann y Koke se transmitieron las necesidades de todos. De jugar para los futbolistas, aunque "Koke ha jugado mucho", y de la necesidad que den todo lo que les toque jugar, el técnico. "Antoine viene jugando menos y no es fácil no darle esa titularidad que uno cree merecer y le quería transmitir lo importante que es siempre, no sólo cuando es titular. Tiene cosas diferenciales. No hay muchos en la plantilla que lo tengan", ha alabado el técnico a su pupilo.

Esas cosas diferenciales son un control estratosférico a un pase de 40 metros de Pubill, en el que durmió el balón con la punterita y la puso luego a guardar. "Pongo el pie, me la encuentro con un poco de suerte, pero el control me permitió ponerme en el mejor momento para golpear", ha explicado la acción el propio protagonista. Una acción que valió tres puntos en un duelo muy espeso para el Atlético y que, con apenas media hora en el césped, Griezmann pudo cambiar.

Simeone, que ha explicado la acción en rueda de prensa juntando las manos como si rezara a Dios, ha contado que "el control es de un jugador eterno", el de alguien "legendario" y a la que el técnico se muestra agradecido por la actitud que está mostrando pese a que el francés es el jugador número 12 en minutos esta temporada con 885, y en la anterior llegó un momento en el que sólo Oblak jugaba más que él. "Los cracks nunca traen problemas porque entienden su lugar. Saben que han pasado los años, aceptan el por qué están en otro lugar en la plantilla y dan el máximo", ha concedido el argentino.

El galo lleva cinco goles y una asistencia esta temporada. El curso pasado llevaba 11 y seis pases de gol a estas alturas de un curso en el que fue insustituible. "Sé que los minutos que me dé intentaré hacer lo mejor posible y a veces como hoy, marcando, o como en Bilbao no tocar un balón, es lo que hay", ha asumido el máximo goleador de la historia del Atlético de Madrid con 204 tantos.

Entre el francés y el capitán del Atlético suman 1.173 partidos como rojiblancos: 705, Koke y 468, Griezmann. El siete, además, llega hasta los 546 duelos en liga, el quinto con más partidos y a tan sólo cuatro de Raúl González Blanco, cuarto, al que debería superar esta temporada. Además, cuando le preguntan sobre su futuro, lo tiene claro: "Ganar un título con el Atlético. Quedan meses así que estar bien física y mentalmente para ayudar al equipo", ha explicado el francés.

El secreto de Griezmann

Su secreto es un "amor por el fútbol" que lo vive cada vez que entra al campo tanto a entrenar como para jugar. "Ponerme las botas me hace feliz", ha revelado Griezmann. Y también debe de ocurrirle al capitán que hoy volvía a marcar tras más de un año sin ver portería. Fue en la victoria por 3-0 ante el Girona, en agosto del curso pasado. "Para mí es un honor compartir el vestuario con una leyenda como él", ha agradecido Griezmann a Koke y este le ha devuelto el halago y ha pedido "ganar títulos" al 2026 "por el trabajo que llevan haciendo".

El encuentro ante el Valencia ha sido el último del año en el Metropolitano ya que el Atlético cerrará 2025 en Girona. Los rojiblancos han ganado 21 de 26 duelos en su feudo y Simeone espera mejorar esa asignatura pendiente que tiene estos últimos años como son las victorias fuera de casa.

Un Atlético de viejos rockeros derriba al Valencia

Un Atlético de viejos rockeros derriba al Valencia

Al descanso del encuentro en el Metropolitano sonó Si te vas en homenaje a Robe Iniesta. Pero el verdadero recuerdo para el cantante de Extremoduro lo realizaron dos viejos rockeros. Koke y Griezmann siempre tienen un acorde más en una canción lenta, como la que sonó el sábado en el Metropolitano. Sus bises hicieron inerme el susto de Beltrán y dieron la victoria a un Atlético que jugó con fuego durante muchos minutos. [Narración y estadísticas, 2-1]

No se sabe qué sorpresa fue mayor, si el buen inicio del Valencia o la empanada con la que salió el Atlético. Antes de que se cumpliera el minuto, Hugo Duro pudo adelantar al conjunto ché tras un error en área propia de Giuliano. El delantero madrileño echó la vaselina por encima de Oblak. El susto estaba metido y se mantuvo casi hasta que Koke decidió marcar su primer tanto en más de un año.

Siempre se puede contar con el capitán, que este curso está contando más de lo que seguro él esperaba. El vallecano embocó bien el rechace de un córner poco después del primer cuarto de hora del encuentro. Ha necesitado 116 saques de esquina el Atlético para sacar algo positivo de este tipo de jugadas.

Pero en el mediocampo del Atlético hay otro nombre que, con gol o sin él, ha dejado atrás su faceta de promesa para convertirse en un jugador generacional. Pablo Barrios lleva tiempo mostrando que su presencia en el juego tanto ofensivo como defensivo del Atlético es esencial. El ejemplo fue una jugada que robó, condujo y cedió en profundidad a Sorloth, pero el noruego estrelló su disparo en el cuerpo de Agirrezabala.

Volvió el noruego a su versión fallona para desesperación del Cholo y del Metropolitano. Algo desconectado del juego, no encontró el nueve rojiblanco el feeling que sí halló en Eindhoven. Y quien quizás preocupe incluso más que el gigante rubio es Julián Ávarez. Y preocupa más porque estadio y directiva saben de la calidad que atesora el argentino, pero no termina de mostrarla de un tiempo a esta parte. Los primeros 45 minutos no existió y eso siempre son malas noticias para el Atlético. De hecho, antes del 60, Simeone le sustituyó por Griezmann.

Griezmann, después de anotar el segundo tanto.

Griezmann, después de anotar el segundo tanto.JAVIER SORIANOAFP

El primer tiempo fue de una densidad difícil de digerir. Mucha pérdida, poca intensidad y menos ocasiones. Las únicas, las que llegaban de balón parado. Más allá de la que propició el gol del Atlético, las dos que hubo fueron para el Valencia. Una falta ensayada botada por Pepelu que Duro no pudo dirigir hacia la portería de Oblak y un córner en el que pareció que había llegado el empate del Valencia hasta la intervención del VAR. Tras un barullo, el balón llegó al capitán del equipo ché que lo introdujo en la portería pero desde la sala VOR avisaron a Soto Grado de que en la jugada previa, la rótula de Hugo Duro estaba adelantada.

No mejoró demasiado el juego a la salida de los vestuarios. Seguía faltando precisión y a los rojiblancos, intensidad. Así que el Valencia decidió seguir transitando en ese limbo de perder por poco y esperar las suyas hasta que Beltrán no quiso esperar y, tras un uno- dos a Almada, metió un latigazo imposible para Oblak. Si eso ya no sacudía al Atlético...

Música y rock

Los rojiblancos dieron un paso adelante conscientes de que no podían dejarse más puntos de cara a la cabeza. El primer aviso fue un centro de Ruggeri que Giuliano no pudo embocar y el segundo ya no fue aviso sino un tanto espectacular de Griezmann. El pase de Pubill en largo fue bueno, pero el control con la punterita y el remate están fuera de categoría. Podrá perder físico, pero ese toque que muestra el galo no es algo que se entrene.

Los viejos rockeros nunca mueren. Koke y Griezmann son eternos y siempre estarán en la memoria rojiblanca. También Robe y su foto icónica junto a Rosendo con la camiseta del Atlético. 'Si se van..."

Los 100 días de 'mili' de Pubill, una costumbre del Cholo por la que también pasaron Griezmann o Llorente

Los 100 días de ‘mili’ de Pubill, una costumbre del Cholo por la que también pasaron Griezmann o Llorente

"Me encanta su determinación. Ya les comenté que podía ayudarnos. Va creciendo. Tiene velocidad enorme, buen pie, pero tiene hambre y los que tienen hambre me gustan". Son las palabras de Diego Simeone sobre Marc Pubill al término del encuentro en Eindhoven, donde el defensa volvió a sobresalir en la zaga. Un Pubill que, hasta el 26 de noviembre, sólo había jugado 37 minutos de 1.530 posibles y que su entrenador le llamó Pulic en una entrevista sea por un descuido, un lapsus o, como luego se explicó, porque en los entrenos siempre le llama Marc.

Esa anécdota le sirvió a los compañeros del catalán para felicitar entre risas al 18 rojiblanco por su buen partido en Eindhoven. "Enorme Pulic", escribió David Hancko, "Pulich" y unos emojis de un fuego y un corazón, alabó Koke también en las redes sociales del defensa. El resumen en cifras de su partido europeo es de cuatro recuperaciones de balón, dos disparos interceptados, 10 despejes y cinco duelos ganados. El MVP del partido fue para Sorloth, pero seguro que Pubill no estuvo lejos del noruego en la victoria por 2-3 en Eindhoven.

Pero los 90 minutos del defensa ante el PSV o el partido completo ante el Oviedo y el Athletic no fueron los que cambiaron el status de Pubill respecto a Simeone, fue su energía y aportación aquella media hora ante el Inter de Milán, que terminó con victoria rojiblanca con el vuelo de Giménez lo que hizo clic en el técnico argentino. La mili del Cholo había terminado tres meses después.

No son pocos los jugadores que han pasado por ese tiempo de adaptación que impone con asiduidad el cuerpo técnico del argentino. La de Javi Galán, el último en vivir este periodo de ostracismo, también se terminó con otra media hora maravillosa en el derbi ante el Real Madrid que culminó con la asistencia del empate a Correa en el descuento del encuentro. Pero el extremeño, de nuevo en el fondo del armario, había tenido que salir un año antes a demostrar su valía en la Real Sociedad, donde fue un fijo en los planes de Imanol Alguacil.

Otro que sufrió una de las milis más largas de Simeone fue Marcos Llorente. El mediocentro llegó al Atlético en la 19/20 con vitola de titular, pero nada más lejos de la realidad. Tardó casi seis meses en aparecer de manera regular en el once del Cholo y sería su hazaña en Anfield, un doblete que valió al Atlético pasar a cuartos de Champions, la que le elevaría la estima del entrenador argentino.

Esta técnica del Cholo es algo normalmente democrático y por la que suelen pasar todos los futbolistas, incluso los más renombrados. Antoine Griezmann tardó más de cuatro meses en jugar un partido completo en el Atlético de Madrid. Para hacerlo tuvo que anotar un hat-trick ante el que era su gran rival cuando era jugador txuri-urdin, el Athletic Club. Hoy el francés es el máximo anotador de la historia del club rojiblanco con 203 tantos y uno de los futbolistas con más partidos de LaLiga, concretamente el quinto, con 546 duelos.

Debutantes sin mili

Lo sorprendente de estos periodos de adaptación es que, en la hornada de esta temporada, sólo Pubill ha sufrido esta mili, toda vez que en el primer duelo del curso prácticamente todos los nuevos fichajes debutaron ante el Espanyol en Cornellá. Aunque lo cierto es que luego la situación de muchos ha sido irregular o por las lesiones o por el 'olvido' del entrenador como ha tenido con Almada, con menos minutos que los otros recién llegados después de su dolencia en el sóleo que le tuvo casi un mes apartado de la competición.

Volviendo a Pubill, falta determinar qué pasará con él cuando Le Normand, que ya dispuso de unos minutos ante el PSV, Llorente y Giménez, estén disponibles para el Cholo. Es el argentino un técnico que suele respetar los galones pese a que su autoridad está fuera de toda duda en el club rojiblanco. De momento, ante el Valencia, contra el que el Atlético no pierde en su casa desde 2011, parte como favorito para el once el defensa catalán, una vez asimilados al completo los requerimientos del cuerpo técnico de adaptar su posición a la de central derecho, espacio que ha ocupado en todos los duelos en los que ha partido como titular.

El principio del fin del Madrid de Xabi Alonso: de la grieta con Vinicius en el Mundialito y en el clásico a la noche "innecesaria" en Bilbao

El principio del fin del Madrid de Xabi Alonso: de la grieta con Vinicius en el Mundialito y en el clásico a la noche “innecesaria” en Bilbao

Todo ha cambiado en Valdebebas en apenas mes y medio. El 26 de octubre, el Real Madrid ganaba al Barça en el clásico y se ponía con cinco puntos de ventaja sobre su máximo rival en el liderato de la Liga. Hoy, el equipo de Xabi Alonso suma una victoria en las últimas cinco jornadas, es segundo a cuatro de su eterno rival y se desliza ya el final del técnico vasco en el banquillo del Bernabéu. Después de la reunión de madrugada que tuvo lugar el domingo por la noche en Chamartín, los días del tolosarra parecen contados. La dirección del club ya busca entrenadores y un pinchazo ante el City sería el fin definitivo para un proyecto que ilusionó futbolísticamente en el Mundial de clubes, pero que sufrió fricciones internas desde ese mismo momento.

La lesión de Alexander-Arnold antes de la semifinal contra el PSG permitió ser titular a Vinicius, pero la idea de Alonso ante los galos era sentar el brasileño. Una decisión que no había sentado bien al futbolista y que fue el inicio de una relación extremadamente difícil entre la estrella y el técnico. Vinicius venía de ser el ojito derecho de Ancelotti durante cuatro años y no entendía no ser el centro de atención de Xabi.

Para saber más

La cosa, pues, ya venía torcida desde Estados Unidos. El batacazo ante los galos se tomó en el club como un punto de partida y Alonso insistió en que su proyecto empezaba en agosto, con la nueva temporada. Ahí, alegría a todos los niveles por las 12 victorias en 13 encuentros en el inicio del curso.

El enfado de Vinicius

Pero después del clásico todo cambió. La sustitución de Vinicius ante los azulgrana molestó en las altas esferas del club y el enfado del brasileño hizo pública la brecha entre el banquillo y el vestuario. La directiva, entre la espada y la pared, no castigó al futbolista y deslizó que dejaba en manos del técnico la gestión de la situación, pero la grieta ya era real, aumentada por la insistencia de Xabi en no darle minutos a Endrick, ojito derecho del sector brasileño del vestuario y respaldado también por Juni Calafat, el que les ha traído a todos y cuyas opiniones pesan mucho en las altas esferas del Madrid.

Los futbolistas, que estaban acostumbrados a unos métodos con Ancelotti, no estaban de acuerdo con la forma de manejar el día a día que tenía Alonso y su staff. Muchas indicaciones, muchas horas de vídeo, mucha táctica... Y menos libertad. Grandes estrellas como Bellingham o Fede Valverde no siempre asimilan bien las correcciones, constantes, de quienes les entrenan, especialmente si no son observados (los miembros del cuerpo técnico) como élite.

La lesión de Carvajal volvió a alejar al capitán de un vestuario en el que es clave, la plantilla viajó a Anfield y perdió con contundencia antes de sumirse en una crisis de resultados en Liga que revolvió internamente al equipo: dos empates seguidos ante Rayo y Elche que obligaron a poner todas las cartas sobre la mesa en el viaje a Atenas. Había jugadores que no comulgaban con Xabi y futbolistas a los que el entrenador pedía dar mucho más. Las diferencias eran grandes, pero parecían todavía salvables. El Madrid ganó en Grecia y solventó rencillas, pero empató en Girona y entró de nuevo en el bucle.

La derrota definitiva

A pesar del triunfo en Bilbao, la derrota contra el Celta, ya de vuelta en el Bernabéu después de 36 días, lo ha desmoronado todo definitivamente. La confianza de la plantilla en Alonso está por los suelos y la de la dirección, bajo mínimos. Más allá del resultado, preocupan las sensaciones generales, tanto a nivel personal como futbolístico. Muchos jugadores están lejos de tener una actitud acorde a su responsabilidad y desde el banquillo no se observan las soluciones para poner freno a esta situación. Jugadores como Endrick, una de las mayores inversiones del club en los últimos años, fichado mientras era titular en la selección brasileña y muy cercano a Vinicius, están desaparecidos.

La última polémica ha sido el viaje a Bilbao. El Madrid está acostumbrado a viajar el mismo día a los encuentros de Liga, pero voló a San Mamés en la previa del partido, algo que no sentó bien en el vestuario. "Era innecesario", aseguran fuentes del vestuario. Como compensación, Alonso les dio dos días libres después del triunfo en el País Vasco, llegando al Celta con sólo un entrenamiento previo.

Xabi, valiente en el Mundial de clubes variando esquemas, parece ahora enquistado en el mismo modelo que falló la temporada pasada. Ante el Celta, descartó situar a Valverde en el lateral derecho tanto en la alineación titular como tras la lesión de Militao, y en su lugar apostó por Asencio, un central, en el carril, obligando a Carreras, lateral izquierdo, a jugar en el centro de la zaga.

La realidad es que ante el City de Guardiola Xabi Alonso se juega mucho más que tres puntos. Se juega su puesto como entrenador del Madrid, que ya pende de un hilo. Un nuevo pinchazo, y uno contra un rival como el de Santpedor, le acercaría a la puerta de salida del club. Una victoria le ayudaría a remontar el vuelo, pero necesita muchas para recuperar la confianza perdida. Mientras, se va abriendo el horizonte para dos nombres que ya el domingo se escribían en algunos de los móviles más importantes del conjunto blanco: Zinedine Zidane y Jurgen Klopp. Solari y Arbeloa serían opciones de emergencia por si mañana hay caos.

Del "Fran, no me jodas" de Xabi Alonso a un Madrid "desquiciado": "Contra el City nos jugamos tres puntos"

Del “Fran, no me jodas” de Xabi Alonso a un Madrid “desquiciado”: “Contra el City nos jugamos tres puntos”

"Fran, ¡no me jodas!". La televisión cazó a Xabi Alonso en el momento decisivo del partido ante el Celta, quizás en un momento decisivo también para su carrera como entrenador del Real Madrid. La expulsión del lateral izquierdo del conjunto blanco tras recibir dos amarillas en dos minutos por sendas entradas terminó de hundir la noche de su equipo, que ya en ese momento iba 0-1 en el marcador y apenas había dado signos de vida. El Madrid de Alonso acumula un triunfo (en Bilbao) en las últimas cinco jornadas de Liga. Una crisis colosal que el técnico desliza en "un partido malo en casa se puede tener" y una situación que asegura poder "revertir".

"Por supuesto", respondió a la pregunta sobre si se veía con fuerzas para continuar. "Todos unidos sabemos que podemos revertir la situación. Un partido malo en casa se puede tener. La autocrítica y la exigencia sabemos cuál es en este club, y las derrotas duelen, pero todos juntos el miércoles tenemos la mejor oportunidad para revertir esto", reflexionó en la sala de prensa.

La noche del domingo fue caótica para los blancos y para Xabi. Después de una hora de partido desastrosa, el equipo entró en bucle contra el árbitro, terminó con dos futbolistas menos sobre el césped y con un tercero, Endrick, también expulsado por protestar.

"Nos han desquiciado las decisiones del árbitro. La expulsión de Fran, luego ralentizaban el juego y no les advertía, estaba muy permisivo... No me ha gustado la actuación y luego la tarjeta a Álvaro la ha sacado con muchas ganas. Nos ha descontrolado y nos ha sacado en esas fases del partido", aseguró el técnico, muy crítico con el colegiado Alejandro Quintero.

El Madrid, que salió con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona tras el clásico del 26 de octubre, está ahora a cuatro del conjunto culé, líder en solitario de la Liga. Nueve puntos en apenas 40 días. Sonrojante para un proyecto madridista que había iniciado el año con 13 victorias en los primeros 14 partidos del curso.

"Todos estamos enfadados, evidentemente, porque no era el resultado que queríamos. Desde el inicio esa lesión de Militao nos ha hecho daño, nos ha costado recomponernos anímicamente. Hemos ido ajustando y no ha salido el partido que queríamos. Tenemos que intentar pasar página, son solo tres puntos, queda mucha Liga y tenemos el partido del City para reaccionar", aseguró.

Lo de Militao, "muy preocupante"

La lesión de Militao, "muy preocupante" según el club, es un problema muscular en el isquio que podría dejarle varios meses lejos de los terrenos de juego. El brasileño se une a una enfermería en la que ya están Carvajal, Huijsen y Alaba. "Es una muy mala noticia, estamos sufriendo bastante con las lesiones y nos ha costado reaccionar", explicó Alonso.

La reacción, tímida, llegó tras la expulsión de Fran García. Ahí los futbolistas comenzaron a presionar durante unos minutos y Mbappé pudo empatar con una vaselina que se fue alta, pero el Celta sentenció en el descuento, ya con Carreras expulsado. "La reacción ha sido cuando nos hemos quedado con uno menos, ahí el equipo ha apretado, ha corrido... Estamos enfadados y entendemos que la gente también. Es responsabilidad de todos".

"¿Se juega el puesto el miércoles ante el City?", le preguntaron los medios a Alonso. "Nos jugamos tres puntos", contestó, contundente.

La polémica

Más allá del resultado, el partido terminó con polémica por las tres expulsiones al Madrid, dos a futbolistas de campo y la tercera a Endrick. En cuanto a Carreras, el colegiado, según el acta, le expulsó por decirle "eres malísimo".

Una vez terminado el encuentro, Carvajal, en ropa de calle, se ha acercado al colegiado y le ha dicho "el nivel que dais y luego llorando en las ruedas de prensa":

Caos y desastre del Madrid

Caos y desastre del Madrid

Actualizado

Caos y desastre del Madrid. Y pierde un partido en casa cuando no había ocurrido nunca. La sensación es que XabiAlonso no puede ser el entrenador del Madrid: todo le viene muy grande y es caprichoso hasta para hacerlo mal.

El final fue como una mediocre comedia bufa. El Madrid y el árbitro hicieron también un ridículo descomunal. Ya se sabía que le gustaba sacar tarjetas, anular goles, hacerse notar... de todo. Llegaba para hacerse famoso en el arrebato del castigo.

Es como un pobre diablo de la lista de Negreira, antimadridista, sin carisma, y como nadie le conoce, decidió armarla en el Bernabéu. Y ahora todo el mundo sabe quién es: el pequeño andaluz sin criterio que quiso ser el actor del partido. Más que Alonso.

Eso no exime a un Madrid que es como un dibujo difuminado por la personalidad de Alonso. Sacó una defensa horrible. ¿Por qué no jugó Rüdiger de inicio? Ya no tiene lo que hay que tener para poner a Valverde de lateral derecho, y eso sólo provocó que jugara de extremo-estorbo.

El Madrid ya se había convertido en el Mr. Hyde, el malo del Doctor Jekyll Ancelotti. Es decir: pases largos a la punta, evitar el toqueteo del balón y ser radicalmente superiores. La escuela Ancelotti y la táctica del contragolpe.

El equilibrio táctico del Madrid

Desde el primer minuto, el Celta se convirtió en el amo del fútbol y del partido. Manejó mucho mejor el balón y con más rapidez. Era el mejor Celta en muchos meses, pero es que jugaba contra este Madrid. Ya veremos cómo resiste las próximas jornadas. Fíjense en el Girona.

Es cierto que el Celta, que se queja de que no marca goles, logró un churro: el del sueco-valenciano Williot. Hasta para un crack es muy difícil meter un gol así. Pero en el Bernabéu lo ve todo el mundo, e incluso cuando el Madrid ya jugaba con nueve, metió también el segundo.

En ningún momento el equilibrio táctico o la estructura del Madrid pudieron con los vigueses. Con Bellingham y Arda Güler —que cada día juega peor—, el equipo de Alonso no puede crear jugadas ni ocasiones de gol. A Vini y Mbappé los encerraron entre una maraña, un enjambre céltico. Xabi nunca tuvo soluciones ni personalidad. Es difícil que recupere la credibilidad ante sus jugadores. Le han convertido en un pelele. Y frente al Manchester puede ser su último partido en el Madrid. Lo escribí: no llegaba ni a Navidad.

El numerito de Quintero González provocó el delirio final, la perversión del sentido. Pero ese pobre hombre quiso hacerse famoso y lo consiguió.

La política ACS del club gira peligrosamente hacia convertir el Santiago Bernabéu en un circo de novedades, como el partido de la NFL. Horroroso, una mierda, porque tras el partido de la puñetera NFL, otra vez el terreno de juego está espantoso, lleno de barro y de baches. Y obligó al equipo a jugar muchos partidos fuera de casa. Creo que provocó la lesión de Militao. El Madrid sale a lesión por partido.

Este fue el partido más horroroso del Madrid en toda la temporada de Xabi Alonso. Lo peor es que no acierta, se equivoca siempre y tiene miedo a sus estrellas. Y eso supone el fin. Porque nadie en la Casa Blanca tuvo respeto por él desde el principio.

El Celta asalta el Bernabéu ante un Madrid desesperado que terminó con nueve jugadores

El Celta asalta el Bernabéu ante un Madrid desesperado que terminó con nueve jugadores

El Madrid volvió a entrar en crisis el domingo por la noche en el Bernabéu. Sin fútbol ni ideas, con escasa actitud, con errores y desesperado con el árbitro en el tramo final del duelo, cayó contra un gran Celta en Chamartín. Los blancos terminaron con dos expulsados, Fran García y Carreras, uno por dos faltas y otro por protestar, y abrió de nuevo su herida. Swedberg ejecutó dos brillantes contras del cuadro vigués y sentenció el triunfo de los de Giraldez.

Las lesiones traían de cabeza a Xabi Alonso. Entre la de Carvajal, la de Huijsen y la de Trent, el técnico vasco se encontró con una zaga bajo mínimos y en alerta máxima. Decidió dar descanso a Rüdiger y volver a confiar en Carreras, que hizo de central junto a Militao, pero tuvo que utilizar al alemán por la lesión, aparentemente grave, del brasileño a la media hora.

La noche del domingo encontró al Madrid en extrema calma, demasiado lento con balón, ante un Celta con las ideas muy claras. Los de Giráldez se encerraron atrás con un muro de cinco defensas y un doble pivote y buscaron lo que busca casi toda la Liga cuando juega contra el cuadro de Alonso: regalarle el balón, esperar el error y la falta de claridad, robar y correr. A veces los blancos evitan el plan del rival con menos fallos con la pelota y una presión tras pérdida intensa, pero cuando no lo hacen dejan a Courtois sólo ante el peligro.

Bryan Zaragoza tuvo varias contras en los primeros minutos del duelo al aprovechar varias transiciones rápidas de su equipo y superando a Asencio en los uno contra uno, pero le faltó aliento para elegir mejor la última opción. El Madrid perdía demasiado pronto la pelota y no tenía movilidad en campo rival, algo que notó Alonso, que aprovechó un parón en el minuto 17 para hablar con Bellingham, Güler y Vinicius.

Antes, sólo Arda, con una internada por la derecha del área, y Militao, de cabeza tras un centro, habían hecho trabajar a Radu.

La lesión de Militao

Llegó entonces la lesión de Militao tras una carrera de tú a tú con Durán en un balón largo tras otra buena transición de los vigueses. El brasileño evitó el remate final del delantero gallego, pero se rompió, sufriendo una grave lesión muscular en la pierna izquierda que no le dejaba apoyar. Salvo milagro, estará mucho tiempo de baja.

Un percance que obligó a Alonso a tirar de Rüdiger y que deja al Madrid sin su mejor central a campo abierto, eso que tantas veces necesita cuando no hace bien la presión.

Con el paso de los minutos, el Madrid fue encerrando en su campo al Celta, más por cansancio rival y por la inercia del partido que por fútbol. Bellingham comenzó a aparecer entre las rocosas líneas rivales y la calidad individual de los blancos permitió algunas ocasiones. Güler lo intentó desde lejos, tuvo después la más clara de la primera parte al definir desviado una dejada de Mbappé y Vinicius perdonó ante Radu con una volea tras un envío largo de Tchouaméni. Poca producción para lo que necesitaba el partido.

En el área rival, el Celta mantenía la misma idea: robar y plantarse en tres toques en zona de peligro. Así lo hizo en el 40, pero Courtois salvó el flojo disparo de Durán en el mano a mano.

Goles y rojas en el segundo tiempo

Tras el descanso, el guión se mantuvo, creciendo el drama madridista. Los blancos, sin ideas, sin movilidad y sin fútbol, fueron regalando metros a un Celta que creció en los pies de Borja Iglesias, amo y señor de las contras de su equipo. En el 53 y tras una buena gestión del delantero, los de Vigo se encontraron con el balón en tres cuartos, Bryan recibió en la izquierda, puso un buen centro raso para Williot y el sueco, de espuela, definió con arte hacia Courtois.

Alonso movió su árbol, dando entrada a Rodrygo por Asencio, pero se encontró con el error de Fran García diez minutos después. El zurdo vio la roja por dos entradas a destiempo en apenas dos minutos, lo que desesperó a Xabi: «b», le dijo el vasco a su futbolista, tal y como se vio en televisión.

Con el gol el contra y un hombre menos, el Bernabéu entró en caos. Contra sí mismo y contra Alejandro Quintero, el colegiado. La grada se echó encima del árbitro en cada parón y en cada decisión, y los jugadores se contagiaron de la desesperación generalizada.

Mbappé pudo empatar en el 73, pero su vaselina se fue alta. Gonzalo tuvo un cabezazo claro, pero salió desviado. Y a partir de ahí el Madrid cortocircuitó. Todavía con 0-1, Carreras vio la roja por protestar y los blancos se quedaron con nueve. Máxima desesperación y el segundo de Swedberg para confirmar la primera derrota del curso en casa y la tercera en general. Es una victoria en cinco partidos de Liga. Crisis total.

El Atlético no sabe vivir lejos del Metropolitano y pierde en San Mamés

El Atlético no sabe vivir lejos del Metropolitano y pierde en San Mamés

Visitar San Mamés suele ser sinónimo de visitar al dentista. Se retrasa, se sufre y deja un amargor desagradable al salir. El Atlético lo vivió desde la llegada, con un retraso inesperado y molesto por las medidas de seguridad y lo terminó a la salida, con un obús de Berenguer para el que Oblak sólo pudo posar para la foto. Los colchoneros son muy vulnerables lejos del Metropolitano. Su gran racha este otoño había llegado en casa, salvo el desplazamiento a Getafe. Y el Athletic renació ante uno de sus rivales fetiche. [Narración y estadísticas, 1-0]

Y eso que los vascos este año no respiraban bien en las cumbres. Sus bajas ofensivas son sangrantes y la defensa no termina de cerrar bien la portería de un Unai Simón, que vive en una montaña rusa de emociones. El Atlético también sufre visitas asiduas a la enfermería, pero el fondo de armario de unos y otros es diametralmente diferente. Almada y Pubill serían titulares en el conjunto de Valverde. Afortunadamente, en la visita colchonera, el txingurri tenía disponibles a Nico y a Sancet y se notaron todo el encuentro.

La pubalgia tiene al menor de los Williams en versión Guadiana, aparece y desaparece del equipo según le permitan sus molestias y, lo que es peor, no siempre en sus vueltas disfruta de la explosividad que ha mostrado en temporadas precedentes. Y Sancet, quizás el hombre más imaginativo de los leones, tiene la misma irregularidad que Nico. Pero cuando el Athletic recupera esa presión asfixiante sobre los rivales, no necesita inventar. Así lo mostró en el minuto 10 cuando, tras un mal pase de Gallagher, Guruzeta no acertó a embocar un buen centro de Areso.

El Athletic empujó a los colchoneros hacia su portería, pero como en el refrán de la manta, su espalda se encontró desprotegida en ciertas jugadas estilo británico: pase largo, peinada y segunda jugada. Así encontró Julián a Almada que remató franco ante Simón y este respondió con brillantez. Resultaba extraño ver al Atlético recurriendo únicamente a la contra en los compases iniciales, no por voluntad, quizás, sino por momentos de juego y el inicio de los leones les obligó a ello.

Heridos por la dolorosa derrota contra el vecino rojiblanco en la anterior jornada, el Athletic salió con otra actitud, más firme, mandón incluso, y con mayor presencia ofensiva. Nico y Sancet influyen, claro, porque los bilbaínos no pueden vivir sólo de Berenguer. Aunque se hable menos de él, el centrocampista navarro tiene mucho fútbol en sus botas. Y entre los tres siguieron hundiendo a un Atlético que, más allá de balones largos, no encontró continuidad en su juego.

Guruzeta se lamenta por una ocasión perdida.

Guruzeta se lamenta por una ocasión perdida.Javier ZorrillaEFE

La presencia de Gallagher pone músculo y despliegue, pero le falta visión de juego para sacar al equipo cuando se reducen los espacios y Barrios no fue capaz de encontrar el tempo, ahogado entre el pujante medio campo bilbaíno. El Cholo pedía calma desde el banco, pero el Athletic no la permitía. Vértigo. La primera parte fue un suspiro. Intensidad y electricidad, pero poca contundencia y así lo reflejó el marcador.

Pudo desnivelarlo Julián al borde del descanso, pero su disparo se fue desviado. No está la Araña fina en este tramo del curso. Demasiadas defensas tiene que hacer el Cholo en cada rueda de prensa y no marca el argentino fuera de casa desde el primer encuentro ante el Espanyol. Simeone le brindó 65 minutos hasta que le sustituyó por Griezmann.

Más control, menos filo

Se incorporó Koke para ayudar más a Barrios e intentar cambiar el dominio del encuentro. El control cambió, pero la primera amenaza la puso Williams con una preciosa bicicleta y un pase atrás a Guruzeta que el delantero marrró. El partido continuó con mucho duelo, intercambio de posesión y llegadas, pero poco remate. No se terminaban de conseguir ocasiones claras y daba la impresión de que el primero que lograra romper el muro rival, alcanzaría la gloria.

El Athletic se encomendó a Nico, muy ágil y desequilibrante, y los rojiblancos, con Julián fuera, buscaron a Sorloth, pero el noruego necesita muchas para hacer gol. Berenguer en cambio, no. La que tuvo, la embocó desde la lejanía. Oblak no pudo hacer nada y las dudas rojiblancas lejos del Metropolitano se acrecentaron a un par de días de visitar Eindhoven. Dos partidos consecutivos, dos derrotas.

La condena a Hugo Mallo por abuso sexual contra la mujer que hacía de mascota del Espanyol durante un partido ya es firme

La condena a Hugo Mallo por abuso sexual contra la mujer que hacía de mascota del Espanyol durante un partido ya es firme

Actualizado

Hugo Mallo, ex capitán del Celta de Vigo, fue sido declarado culpable en 2024 de un delito de abusos sexuales contra una empleada del RCD Espanyol que ejercía de mascota del equipo antes de un partido de Liga de la temporada 2018-19. Este jueves, la condena fue ratificada por la Sección Octava de la Audiencia Provincial de Barcelona y ahora ha sido confirmada por José Manuel Delgado Seoane, Magistrado del Juzgado de lo Penal número 21 de Barcelona.

Tras este último paso en el proceso judicial al que ha sido sometido el jugador, deberá asumir las penas que le fueron impuestas en la sentencia emitida en 2024. El documento condenaba al lateral español a "una pena de 20 meses de multa con una cuota diaria de 10 euros con la responsabilidad personal del artículo 53 del Cp. en caso de impago, y al pago de las costas procesales causadas, con inclusión de las costas procesales causadas a la Acusación Particular, valoradas en su integridad. Asimismo, el referido acusado indemnizará a la víctima la suma de 1.000 euros más los intereses legales artículo 576 y 580 de la LEC por daño moral".

El defensa gallego tocó los pechos a la persona caracterizada como la mascota 'Periquita' en el saludo inicial del encuentro que que Celta y Espanyol disputaron en el estadio de Cornellà-El Prat el 24 de abril de 2019.

Durante el juicio, el juez consideró probado que, al llegar a la altura de la empleada del Espanyol, y "con la intención de satisfacer su ánimo libidinoso y de menoscabar la indemnidad sexual" de la mujer, Hugo Mallo "le metió las manos por debajo del disfraz y le tocó los pechos, viéndose obligada ella a retroceder y apartar al acusado con la mano derecha".