Los pitos a Vinicius y el "sueño" de Gonzalo: "Repetiré botas el jueves, si marco otros tres las guardaré"

Los pitos a Vinicius y el “sueño” de Gonzalo: “Repetiré botas el jueves, si marco otros tres las guardaré”

Gonzalo García y Vinicius Júnior fueron ayer las dos caras de la moneda del Santiago Bernabéu. Así es el fútbol y Chamartín, que no entiende de pasados y sí de realidades. El estadio se entregó al hat-trick perfecto del canterano, estudiante, cuando puede (cada vez menos) de Administración, Dirección de Empresas y Big Data. Sus tres goles abrieron el año con alegría en La Castellana y fueron el contrapunto a los silbidos de la grada al brasileño, dos veces goleador en finales de Copa de Europa y estrella del equipo.

«No había pedido esto a los Reyes. Es una bonita manera de empezar el año. Un sueño, y estoy emocionado porque soy madridista desde pequeño. Pediré a los compañeros que me firmen la camiseta y el balón y las botas las repetiré el jueves. Si marco otro hat-trick las guardaré. Todo esto es muy especial», bromeó Gonzalo en la zona mixta del Bernabéu. A unos metros, Xabi Alonso elogió su partido, sus goles y su trabajo: «Me alegro por el trabajo que hace a diario, cuando le toca y cuando no. Siempre con una actitud impresionante. Es un gran ejemplo de lo que es un canterano del Madrid».

Ese detalle, el de ser canterano, abre el libro de historia del club y coloca los cinco goles marcados por jugadores de la cantera en un sólo partido (tres de Gonzalo, uno de Asencio y otro de Fran García) en el abanico del pasado: la última vez que sucedió algo así en el Madrid fue el 25 de noviembre de 1989, cuando el conjunto blanco venció al Zaragoza por 7-2 con goles de Míchel, Sanchís, Butragueño y dos de Martín Vázquez.

Del virus de Mbappé a 2026

«Trabajo para aprovechar las oportunidades y cada cosa es especial. El Mundial lo fue, pero empezar 2026 así, con mi primer gol en el Bernabéu y el primero en Liga, es bastante especial», aseguró Gonzalo, que no se había estrenado en Liga y no marcaba con el Madrid desde el Mundial de clubes, donde terminó como máximo goleador.

El virus de Mbappé en Estados Unidos le ofreció a Gonzalo la oportunidad de su vida y no lo desaprovechó, y aunque el francés no se ha cansado de marcar goles, convirtiéndose en Bota de Oro, igualando el récord anotador de Cristiano Ronaldo en año natural y liderando al Madrid tanto en Liga como en Champions, Gonzalo ha revolucionado Chamartín en la primera oportunidad seria que ha tenido. Fue titular en la ausencia del francés ante el Manchester City, pero no consiguió brillar.

Sin embargo, ante el Betis hizo suya la tarde de la capital con la derecha, la izquierda y la cabeza. Tres goles perfectos: «Tengo delante a los mejores jugadores del mundo. Obviamente Mbappé es el mejor del mundo. Nos da mucho. Yo sólo trato de hacerlo lo mejor posible», insistió.

El remate de Gonzalo para el 2-0 ante el Betis.

El remate de Gonzalo para el 2-0 ante el Betis.AP

En el otro lado de la moneda, Vinicius, de más a menos en el partido y silbado por la grada cuando Alonso decidió sustituirle. El brasileño masculló algo hacia el suelo, pero se fue al banquillo con la cabeza baja, asumiendo la actitud del público y saludando a Alonso, que le defendió en sala de prensa.

«Vini ha aportado mucho, ha entrado muy bien, ha conseguido la tarjeta del rival, ha sido muy desequilibrante, es insistente, aporta... El partido que ha hecho me ha gustado. Ahora vamos a la Supercopa y Vini va a ser muy importante», dijo, e insistió en que «le volverán a aplaudir, no tengo dudas». «Ha sido, es y será fundamental en el Madrid», volvió a incidir, recalcando el apoyo del técnico al futbolista tras la turbia relación del principio.

El Atlético pierde sensaciones antes de la Supercopa ante una resucitada Real Sociedad

El Atlético pierde sensaciones antes de la Supercopa ante una resucitada Real Sociedad

A veces el fútbol es impaciente y pide imposibles. A veces el deporte reclama que un técnico que lleva 14 días y que no había debutado en la liga venza a uno que acumula 14 años y ocho títulos. Pero este juego es tan bonito e impredecible que todo pudo ocurrir en San Sebastián. Finalmente, el empate fue justo. Algo también raro. No siempre ocurre lo que uno merece, pero hubo alternativas tanto para el gigante que quiere seguir el ritmo a los transatlánticos como para un equipo que pudo mostrar señales de resurrección. [Narración y estadísticas, 1-1]

Lo cierto es que los donostiarras evocaron a aquella Real asfixiante de los primeros años con Imanol Alguacil. Kubo volvió a ser un puñal por la izquierda y Oyarzabal mantuvo el nivel de esta temporada, que está siendo estratosférico. Faltaban muchos nombres, pero estaba aquella energía alentada por un Reale Arena que vio mejores entradas otros años. Los rojiblancos, en cambio, no entraron al duelo como le gusta al Cholo pese a que en los inicios Julián perdonó una volea sólo en el área tras un córner. Una que no suele perdonar el argentino.

Tuvo otra poco después que también falló tras una cesión de Baena, y los atléticos se preguntaban si el hijo que acaba de recibir Julián y su pareja, Emilia Ferrero, vendría con algún que otro gol debajo del brazo. Empezó con un 0 de 2, pero con uno que entrara, valdría para que el delantero intentara recuperar el estatus y la confianza que alcanzó el año pasado. Pese a esos fallos, los rojiblancos inclinaron poco a poco el campo hacia la portería de Remiro.

Brais y Turrientes son buenos centrocampistas, pero no llegan al nivel de los Zubimendi y Merino que pusieron rumbo al líder de la Premier con un año de diferencia. Y eso, la Real era imposible que no lo terminara notando tarde o temprano. Si además tienes enfrente a Koke y Barrios, ambos en un gran estado de forma, parecía difícil que los donostiarras consiguieran imponerse en el tempo del encuentro.

Terminara como terminaran los 90 minutos, Matarazzo ha conseguido reactivar a las huestes realistas, decaídas y al borde del descenso en un tren de cola preocupante especialmente para clubes que ya se han olvidado de esas latitudes. Será la disciplina alemana y el espíritu estadounidense del técnico con raíces italianas. Rarezas.

Como la que le hizo Sorloth a Gómez antes del descanso, como si de Lamine Yamal se tratara. Tiene esas cosas el noruego que sorprenden a propios y a extraños. Es capaz también de fallar ocasiones increíbles, pero en cambio embocó la primera que tuvo aunque en la portería contraria tras una falta botada por Carlos Soler. Le salvó el VAR por fuera de juego posicional de Brais que le despistó en el salto.

Una de cal y otra de arena

La precaución deportiva y física obligó a la entrada de Gallagher y Le Normand por Barrios y Ruggeri tras el descanso. Perdían toque los colchoneros y ganaban físico. Pero hemos de volver al noruego, que esta vez sí, al principio del segundo tiempo, acertó en la portería buena tras una jugada increíble de Giuliano. Una de cal y otra de arena. Pudo duplicar la ventaja el Atlético dos minutos después, pero el británico desperdició un pase maravilloso de Baena.

La pregunta era cómo respondería la Real a ese aluvión rojiblanco. No se arredraron los donostiarras y aprovecharon una subida de Le Normand al ataque para coger desprevenido al Atlético a la espalda de Hancko. Kubo se la puso a Guedes que tuvo todo el tiempo que quiso para ponerla en la escuadra.

El duelo perdió finura y ganó en nervio. Había urgencia por los puntos, unos para alejarse del infierno y otros para no perder comba con la cabeza. Había que agarrarse a los líderes y la Real apelaba a la maestría de Oyarzabal, que tuvo un encuentro con Oblak que el público reclamó como penalti. El Cholo mandó a los suyos al banquillo, salvo Griezmann, al que no se le da mal el conjunto donostiarra. Ocho tantos le ha hecho para cumplir la ley del ex. Aunque tuvo un mano a mano sólo que marró con una vaselina muy complicada. Empujaron más en los últimos minutos los realistas, con cambios ofensivos y con una actitud muy diferente al del primer tercio de tempoarada. Pero al final, nadie contento.

Gonzalo le regala a Xabi Alonso y al Madrid un hat-trick de aire y goles antes de la Supercopa

Gonzalo le regala a Xabi Alonso y al Madrid un hat-trick de aire y goles antes de la Supercopa

Xabi Alonso estrenó el año cambiando la capa de su salvador. Con Kylian Mbappé, el hombre que más goles le ha regalado en estos meses, lesionado, el técnico vasco apostó por Gonzalo García en la punta del ataque y el canterano le entregó un hat-trick de aire antes de la Supercopa. Los tres tantos del delantero, junto al de Asencio y Fran, tumbaron al Betis.

El cambio Mbappé-Gonzalo fue hombre por hombre en una decisión evidente. El español es el único nueve que le queda al fondo del armario tras la salida de Endrick hacia Lyon, presiona, insiste y libera un poco a Vinicius en el trabajo defensivo.

La entrada del canterano acompañó unos buenos primeros minutos del Madrid, asentado sobre la posición de Bellingham en la mediapunta y la finura de Rodrygo en la derecha, siendo el brasileño el mejor jugador del equipo en esta parte de la temporada. De esa asociación, de la fluidez con Camavinga y de las arrancadas de Vinicius vivieron los blancos en el tramo inicial.

El brasileño (y Xabi, y el Bernabéu...) pidió un penalti en el minuto 5, pero ni Hernández Hernández ni el VAR observaron que el empujón de Ortiz fuera suficiente. El Madrid dominó al Betis con balón, moviendo la pelota con cierta facilidad y acercándose al área, pero le faltó pegada. Lógico, también, ante la ausencia del futbolista que ha metido el 60% de los goles del conjunto blanco este curso.

En el 19 llegó el 1-0 que apaciguó la tarde en Chamartín. Una jugada simple en mitad de un fútbol cada vez más complejo. Rodrygo puso un centro al segundo palo, Gonzalo le ganó el metro a su defensor y cruzó el balón de cabeza ante la salida de Valles. Un centro, un cabezazo, un gol, demostrando que el fútbol, a veces, no es tan complicado.

El tanto del delantero fue el primero con el Madrid en esta temporada y el cuarto si contamos los tres que había anotado con la selección sub'21. Premio a la oportunidad que le entregó Alonso y a unos meses en los que ha trabajado a la sombra de Mbappé.

La ventaja relajó al Madrid con el paso de los minutos. Tuvo la posesión, pero apenas puso en peligro la meta rival, encontrando con facilidad la zona de tres cuartos pero apagándose al acariciar el área. Lo vio el Betis, que dio un paso adelante después de sus dudas iniciales. Equipo de Europa League y sexto en la tabla actual, los de Pellegrini llevaron el peso del duelo hasta el descanso, provocando córners e insistiendo en la espalda de Carreras a través de Cucho y Antony. Ahí llegaron sus mejores opciones.

Valverde, en dos ocasiones, salvó dos llegadas claras del Betis, y el descanso aterrizó en el Bernabéu con un pequeño runrún que los vestuarios despejaron. El Madrid sentenció el duelo en diez minutos y con dos acciones marca de la casa.

En el 50, Gonzalo coronó su tarde con una extraordinaria volea desde la frontal. Recibió un pase alto de Valverde, controló con el pecho y sin que el balón botara en el suelo, golpeó con fuerza hacia la derecha de Valles.

La sentencia y las dudas

Cinco minutos después, otra jugada a balón parado. Centro de Rodrygo y remate de cabeza de Asencio para poner al Madrid con tres goles de diferencia. Ventaja suficiente, parecía, para controlar el juego y vivir con cierta calma los últimos minutos. Pero este Madrid no entiende de pausas. El Betis no le perdió la cara a la tarde madrileña y comenzó a acechar la meta de Courtois. Lo Celso envió una falta al palo, el portero belga salvó un buen disparo de Ruibal y Cucho, aprovechando un pase al hueco, regateó a Courtois y batió a Rüdiger en la línea para acercar a los sevillanos en el marcador.

Runrún de nuevo en el Bernabéu y varios vuelos de Courtois para evitar males mayores en un Madrid totalmente roto, incapaz de mantener cierto control de la posesión y dejando al Betis crecer en transiciones. Todo antes de que Alonso, quizás un poco tarde, decidiera tomar las riendas del equipo haciendo los cambios que pedía el partido.

Los cambios

El vasco retiró a Vinicius, intermitente y abucheado por la grada, y a Rodrygo, el mejor junto a Gonzalo pero ya sin oxígeno, y metió a Güler y Mastantuono. Aire fresco que el conjunto blanco agradeció.

En el 82, Güler recibió un balón largo en la izquierda, observó dentro del área y vio el desmarque de Gonzalo, que con un taconazo genial culminó su gran tarde y el hat-trick perfecto (derecha, izquierda y cabeza). En el descuento, Fran García puso el quinto y redondeó el estreno madridista en 2026.

El fútbol, al límite por las lesiones: 22.596 en cinco años en las grandes ligas y 3.450 millones de impacto económico

El fútbol, al límite por las lesiones: 22.596 en cinco años en las grandes ligas y 3.450 millones de impacto económico

Es curioso lo que sucede en el fútbol europeo desde hace varios años. Los salarios de los jugadores, el coste de los fichajes, las entradas a los estadios o los derechos de televisión son más altos y caros que nunca. La burbuja se ha inflado hasta casi reventar y nadie parece tener ganas de detenerla, con un Mundial de 48 selecciones, una Champions de 36 equipos o un SuperMundial de clubes como ejemplos de esa evolución. Pero en paralelo, hay una realidad silenciosa que lo condiciona todo, a los torneos, a los clubes y a los futbolistas: las lesiones.

En las últimas cinco temporadas, las grandes ligas de Europa, que son la Liga española, la Premier inglesa, la Bundesliga alemana, la Serie A italiana y la Ligue 1 francesa, han registrado 22.596 lesiones en total, con un impacto económico para los clubes que alcanza los 3.450 millones. Es decir, parte de lo que se gana por el crecimiento de los precios y el aumento de los partidos y torneos, se va por la enfermería.

Así se entiende tras la publicación del informe anual sobre el Índice Europeo de Lesiones en las principales ligas elaborado por Howden Iberia, uno principales de los brókers de seguros de Europa. Las grandes competiciones del viejo continente se enfrentan a una epidemia que, como la burbuja económica, nadie parece dispuesto a detener.

«Hoy teníamos nueve bajas, creo, entre lesionados y sancionados. Nos está pasando a nosotros y también a otros clubes en Europa. Tienes que convivir con ello, pero hay que ponerle contexto al momento en el que estamos», admitía Xabi Alonso en la rueda de prensa después del partido ante el Sevilla.

El Madrid sufre ahora mismos las bajas de larga duración de Militao, Carvajal y Alexander-Arnold, Alaba sigue en la enfermería y Fede Valverde se perdió el último partido por molestias. El Barça tiene a Gavi, Christensen, Olmo y Pedri de baja y el Atlético de Madrid a Lenglet, Giménez, Baena y Nico González. Y no son los únicos.

Sea el equipo que sea, todos caminan en Liga con el lastre de los problemas físicos de sus futbolistas. Algo que sucede también en el resto de ligas y que tiene su influencia económica más allá del balón. El estudio de Howden calcula el coste de cada lesión en base al salario diario del jugador y los días que está de baja, y de ahí salen los millones perdidos.

Lesionado cada 637 minutos

Según el análisis de los últimos cinco años, un jugador de la Liga se lesiona de media cada 637 minutos, es decir, cada siete partidos. Si un club disputa tres encuentros por semana, en poco más de 15 días le tocaría pasar por la enfermería. Los delanteros son los que sufren molestias de forma más frecuente, cada 534 minutos, por los 622 de los centrocampistas y los 699 de los defensas, aunque hay casos excepcionales como el del Madrid, cuyos delanteros no parecen tener problemas y sus defensores han sufrido diversos percances a lo largo del curso. Carvajal, Trent, Militao y Alaba están ahora de baja y Rüdiger, Huijsen y Mendy han tenido que parar en algún momento de los últimos meses.

168 millones de impacto en el Madrid

El acumulado de las lesiones en el conjunto blanco ha tenido un impacto económico de 168 millones de euros en el último lustro, por los 122 del Barça y los 60 del Atlético de Madrid, condicionado todo al sueldo de cada futbolista. El promedio de la Liga es de 834 lesiones por temporada y de 19 días de baja por cada lesión de un jugador.

«El informe de este año subraya las exigencias físicas cada vez mayores a las que se ven sometidos los jugadores de élite. Hemos observado una evolución en el número de lesiones y los costes asociados, lo que se hace eco de los debates actuales sobre la mejora de la protección de los jugadores dentro del juego», comenta el experto James Burrows, director deportivo de Howden.

«Hay que aceptarlo. El riesgo de las lesiones forma parte del fútbol», afirmó Luis Enrique, entrenador del PSG, hace unos días. «Si piensas en no lesionarte, no puedes ser futbolista profesional», añadió.

4.456 lesiones en una temporada

Las 4.456 lesiones de la temporada2024-2025 en las cinco grandes ligas es el dato más alto de la serie desde histórica desde 2021, curso condicionado por el Covid-19, porque las ausencias por el virus también se cuentan como lesión en el informe. En resumen, la evolución es alcista en toda Europa. 4.310 en la 2022-2023, 4.429 en la 2023-2024 y 4.456 el último curso.

El calendario es la primera causa que aterriza en la reflexión. Equipos como Madrid, Barça o Atlético superan con facilidad los 60 partidos cada año, lo que unido a los cuatro parones anuales por los partidos de las selecciones elevan la cifra para los jugadores internacionales a más de 70. La acumulación de minutos y viajes multiplica el riesgo de lesión tanto en jóvenes como en veteranos. Nadie se salva.

Según el estudio de Howden, los jugadores de menos de 21 años se lesionan de media cada 185 minutos, es decir, cada dos partidos. Si la edad se aumenta al rango entre los 21 y los 25 años, las lesiones llegan, de media, cada 569 minutos. Y el promedio sigue subiendo si elevamos la edad a casi 30 años. Una estadística que se observa también en la realidad, donde hemos visto lesiones en jóvenes como Lamine Yamal, Gavi, Nico Williams, Camavinga o Musiala, entre otros, y veteranos que aguantan el ritmo de la temporada con menos parones.

El fútbol sigue, y las lesiones también, camino de una temporada que terminará con el Mundial.

La eterna rabieta del peor Vinicius: con Alonso, con la grada y con el Madrid por una cifra que no llega

La eterna rabieta del peor Vinicius: con Alonso, con la grada y con el Madrid por una cifra que no llega

En dos meses, Vinicius Júnior ha protagonizado dos enfados totalmente opuestos, pero que resumen el clima de tensión en el que vive el brasileño desde que dejó de estar conectado con el balón. Se enfureció en mitad del campo cuando Xabi Alonso le retiró del clásico contra el Barça, el pasado 26 de octubre, mientras la afición observaba sin pronunciarse y la dirección del club fruncía el ceño ante la decisión del vasco. "Me voy del club", gritó en repetidas ocasiones delante del entrenador.

El sábado, sin embargo, abucheado por el Bernabéu al abandonar el duelo contra el Sevilla, se fue cabizbajo, sin gestos ni palabras, y terminó abrazado a Alonso en el área técnica mientras el ruido de los pitos opacaba la megafonía. Unos minutos más tarde, publicó una foto acompañada de tres puntos suspensivos y cambió su foto de perfil en redes sociales. Quitó la del Madrid y puso una con Brasil.

La diferencia en la forma de los enfados es curiosa. Del desplante a Alonso a la cercanía con él. De la indiferencia de la grada a los silbidos. Del apoyo del club a un momento, ahora, en el que la dirección madridista no entiende su reacción a los pitos y suscribe la soberanía del Bernabéu. El público, que ha tardado en tomarla con el equipo durante esta crisis de resultados, estalló contra Vinicius y contra sus compañeros durante gran parte del partido ante el Sevilla, provocando los mayores abucheos al equipo en toda la temporada.

Y Vinicius, cambiado por Alonso en el tramo final, se llevó la mayor parte de la culpa. El brasileño fue de más a menos en el duelo. Empezó activo, recibiendo muchas veces de espaldas, encarando a su par y llegando al área rival, pero no estuvo acertado en los últimos metros. Aún así, si Mbappé hubiera definido como acostumbra en un par de ocasiones, Vinicius se hubiera ido con varias asistencias. El final, sin embargo, le pilló en el foco. Desapareció del encuentro, tanto en ataque como en defensa, y el público pagó en ese momento los malos meses del brasileño.

Vinicius no marca desde el 4 de octubre, 17 citas seguidas en blanco, y lleva sólo cinco goles este curso, todos en Liga. En Champions ni siquiera se ha estrenado. Si Mbappé ha terminado el 2025 con 59 goles, el brasileño se ha quedado como segundo máximo goleador del equipo, pero con 13. Una cifra extraordinariamente baja que preocupa también en los despachos de Valdebebas.

El delantero marcó 17 tantos en la Liga 21-22, 10 en la 22-23 y 15 el curso pasado. Cifras a las que sumó 11, 10, 6 y 10 asistencias. En esta edición del campeonato liguero acumula cinco, pero sólo una en los últimos tres meses.

Vive, y así lo resumen las estadísticas, su peor momento como jugador del Madrid desde los primeros meses de 2021, justo antes de la llegada de Ancelotti. El aterrizaje del italiano en Chamartín cambió al brasileño, con él explotó todas sus cualidades y terminó marcando en dos finales de Champions y ascendiendo al podio del Balón de Oro. Pero ya nada es igual.

Con Alonso ha vivido una montaña rusa. Se enfrentó a él cuando el vasco decidió rotarle en el comienzo de la temporada, explotó (a nivel emocional y no deportivo) en el clásico y ha sido indiscutible para el técnico desde la famosa conjura de Atenas, cuando Xabi y los futbolistas hablaron y pusieron sobre la mesa todos sus problemas. A partir de ahí, el brasileño ha sido indiscutible, coincidiendo esa confianza de Alonso en la peor versión del atacante en todos estos meses. Errático y con poco esfuerzo en la presión, como sus compañeros, ha ido acumulando rabia a la grada hasta que el público explotó ante el Sevilla.

Renovación

El mal momento deportivo, además, coincide también con el parón en las negociaciones por su renovación, algo que no está ayudando a llegar a un acuerdo. El Madrid cree que podrá conseguir un pacto pronto, pero el entorno de Vinicius se mantiene en cifras económicas que ahora mismo no compensan lo deportivo. Su contrato termina en julio de 2027, en apenas año y medio, y ambas partes entran ahora en meses clave de las conversaciones.

El delantero renovó su contrato en 2022 y contando los diferentes bonus que cumplió, incluida la conquista de la Champions, se situó en más de 15 millones netos al año. El Madrid le ofreció cerca de 20 para renovar el contrato actual, pero los agentes del brasileño han pedido una cifra cercana a los 30, algo que el conjunto blanco no planea igualar. Y menos con su nivel actual.

El gran reproche de Marcelino: "Cuanto más veo la jugada de Rafa, más veo penalti"

El gran reproche de Marcelino: “Cuanto más veo la jugada de Rafa, más veo penalti”

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Marcelino García Toral acabó el partido muy molesto por una acción en la que, en su opinión, Alberola Rojas no estuvo del todo acertado: un choque entre Joan García y Rafa Marín que, desde su punto de vista, era merecedor de pena máxima.

«Viéndolo, para mí es penalti. Cuanto más veo la jugada de Rafa, más claro tengo que es penalti», se quejó el técnico del Villarreal en declaraciones a DAZN nada más acabar el partido. «No sé qué diferencia hay con el penalti que nos han pitado a nosotros. Joan se levanta para impedir que un jugador nuestro vaya a por el balón», abundó Marcelino, que a regañadientes acabó por admitir que la expulsión de Renato Veiga sí podía estar justificada.

«Cometimos un error evitable en la expulsión, que está claro que condiciona mucho. Le decía al árbitro que era mejor que mostrara amarilla y que el VAR ya daría roja si lo consideraba oportuno, porque creo que al revés no se puede... Pero, viendo ahora esa cámara, igual sí es roja...», explicó el entrenador del Villarreal. «El tobillo no se dobla, no hay torsión... Si luego entra el VAR, pues vale. Si el árbitro vio gravedad... Pero con el bonito espectáculo que estábamos viendo, para dejar a un equipo con diez... Después hablé con el árbitro y me dijo que lo había visto muy claro. Y si él lo ve claro...», insistió el técnico, cuyas opiniones, en este caso, se vieron muy secundadas por Dani Parejo.

«En el campo ha sido una acción rápida. No sé si lo puede expulsar o no... Igual con una amarilla hubiera estado bien, y si es roja, que le ayude el VAR. Si le saca roja directamente, es difícil que entren. El árbitro ha visto una cosa, yo habría pitado otra. A veces se equivocan, otras aciertan, pero no hay que olvidar que son personas y también que podemos jugar gracias a ellos», señaló también en DAZN el futbolista de un Villarreal muy elogiado por Hansi Flick.

Esperanza con Koundé

«Por supuesto, me marcho muy contento de aquí. Sabíamos que tienen un equipo fantástico, con mucha velocidad en ataque, y estoy muy feliz de lograr los tres puntos», aseguró el técnico barcelonista, quien quiso lanzar un mensaje esperanzador sobre la posible lesión de Koundé.

«Creo que está bien. Llevaba unos días con algunos problemas, ha estado enfermo y creo que no es para tanto, pero era mejor darle reposo», explicó el entrenador del Barça, quien quiso destacar el gran partido de Joan García bajo palos y recalcó también que no perdió la fe en los suyos ni siquiera cuando los resultados no les acompañaban.

«La mentalidad y la calidad son buenas. Para mí, lo más importante son los entrenamientos. Cuando los veo con intensidad, con calidad, siempre activos... siempre dan el 100 %, y eso para mí es lo más importante. Hubo unas semanas en las que no jugábamos tan bien, pero viendo cómo trabajaban en los entrenamientos sabía que volveríamos a hacerlo. Quiero tener un recuerdo para Andreas, que se lesionó ayer, y le deseamos lo mejor», apuntó Flick, que también quiso acordarse del danés Christensen, quien estará de baja por tiempo indefinido a causa de una rotura parcial del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y seguirá un tratamiento conservador para su recuperación.

El Barcelona vence al Villarreal y despide el año como líder

El Barcelona vence al Villarreal y despide el año como líder

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El Barcelona asaltó este domingo el Estadio de la Cerámica (0-2) en un partido en el que el Villarreal se quedó en inferioridad numérica en la primera parte por una entrada de Renato Veiga sobre Lamine Yamal. En cuanto a los tantos, Raphinha sería el responsable de abrir la lata del choque desde los once metros en la primera parte, mientras que Lamine pondría el broche al resultado con un punterazo.

Ambos equipos arrancaron con una electricidad pasmosa que supuso un correcalles en el que los dos pudieron acercarse al meta rival para amenazar a su oponente. En este cambio de golpes, fue el Villarreal quien pudo amenazar con seriedad a un Joan García que fue capaz de frenar los arreones amarillos.

Sin embargo, en el mejor momento de los locales, Raphinha fue derribado por Comesaña dentro del área en una jugada que acabó en el punto de penalti y que supuso el cero a uno después de que el propio brasileño transformara la pena máxima.

Pese al tanto, los de Flick fueron a por el segundo y lo habrían conseguido de no ser porque la cruceta le negó el doblete a Raphinha. Al verse vivo después de esta ocasión, el Villarreal volvió a lanzarse al ataque llegando a empatar el partido con un tanto que no subiría al marcador por fuera de juego de Sergi Cardona.

El control de Pedri

Esto dio alas a los locales que, ante un Barcelona huérfano de Pedri en la medular, comenzó a mover el balón de lado a lado, imposibilitando el control de la posesión al conjunto culé. No obstante, los azulgranas encontraron la forma de bloquear al Villarreal e impusieron un monopolio del balón en el que los amarillos tan solo encontraron varias jugadas de peligro para igualar el choque.

Pero lo que realmente determinó el partido fue la expulsión de Renato Veiga al filo del descanso tras una entrada a Lamine Yamal que dejó al internacional dolorido y que supuso que los locales estuvieran en inferioridad numérica prácticamente una hora de juego.

Tras volver de vestuarios, el conjunto catalán siguió con la idea de embotellar al Villarreal en área propia, así como de controlar la posesión para evitar transiciones, lo que supuso un panorama de partido en el que el juego se desarrollaba prácticamente en el área de Luiz Júnior. Si bien es cierto que el atrincheramiento azulgrana en campo rival suponía una presión constante, los de Marcelino no renunciaban a salir a la contra al estar únicamente por uno abajo.

La lucha del Villarreal

Por este motivo, Flick decidió agitar el avispero e introdujo en el campo a dos delanteros letales como Lewandowski y Rashford. Con ambos en el campo, el segundo gol solo tardó un minuto en llegar y, en esta ocasión, sería Lamine Yamal quien perforara la portería amarilla con un disparo con la puntera al que no consiguió llegar el meta amarillo.

Pese al resultado desfavorable, el Villarreal se mostró guerrero y fue capaz de trenzar jugadas que generaron cierto peligro al arquero azulgrana pero que acabaron en agua de borrajas. Esta impotencia, junto con el paso de los minutos significó que el Barcelona fuera arrebatándole toda esperanza a los amarillos de conseguir anotar un gol que les metiera en el partido de cara a los últimos minutos del encuentro.

Así, con un Barcelona jugando al trilero frente a un Villarreal extenuado se llegaría al final del partido clave y así de un 2025 de resurgimiento para ambas escuadras.

El Atlético vuelve a recurrir a sus clásicos para triunfar en Girona

El Atlético vuelve a recurrir a sus clásicos para triunfar en Girona

Aprendió el Atlético algo de Eindhoven. Un esfuerzo inicial con premio ayuda al desarrollo posterior de los acontecimientos. Si además sumas la contundencia, esa palabra que siempre está en la boca del Cholo, parece que los dramas a domicilio son menos. Triunfaron en Países Bajos e hicieron lo propio en Girona. Koke, Griezmann y Oblak pusieron los highlights y la experiencia del partido y Gallagher se sumó con suerte a la fiesta. [Narración y estadísticas, 0-3]

Lo dicho, los chicos de Simeone salieron a morder al mismo Gazzaniga, que seguía sacando el balón con pisaditas. Un presión alta y agresiva ponía en apuros la defensa de cinco que Míchel había instalado para protegerse de uno de los gigantes ligueros y, de paso, cortar la hemorragia goleadora. El Girona es el equipo más goleado de Primera División con 33 tantos en contra.

El Cholo, que ya intuía las intenciones del técnico madrileño, colocaba a su hijo en paralelo a Llorente e igualaban dibujos en fase defensiva. Pero tácticas aparte, la intensidad no era la misma en ambos bandos. Tras unos minutos rondando el gol, éste lo encontró Koke. O se podría decir que lo inventó. El golpeo del vallecano desde el borde del área fue uno de los goles del campeonato. Se coló por la escuadra.

El tanto retrasó algo las líneas y las intenciones de los rojiblancos y creció el Girona sin llegar a generar verdadero peligro. Sólo amenazó a balón parado y ahí llegó la gran ocasión de cambiar el duelo. Tras una falta que botó Tsygankov, el balón encontró a Witsel sólo en el segundo palo que fusiló a Oblak. El esloveno sacó una mano firme, que pareció llevar seis dedos, como los Zamoras que acumula. El público se llevó las manos a la cabeza. Ahí estaba el empate y otra de las jugadas de la Liga.

Pese a estar el duelo igualado en fuerzas, el marcador favorable a los colchoneros pesaba en los catalanes. Las contras rojiblancas llevaban veneno y una de ellas, además, una pizca de suerte. Gallagher, que había entrado por Nico poco antes, por una lesión en su pierna derecha, disparó desde fuera del área y el balón pegó en Reis, que engañó involuntariamente a Gazzaniga.

La mejoría del Girona en los últimos duelos fue borrada por el Atlético. Los rojiblancos se aprovecharon del toque catalán para matarlos con la velocidad. Mejor tres pases que treinta y mejor robar en campo contrario que recorrer 70 metros con el balón. Esa superioridad le insufló cierto bajón anímico al equipo de Míchel, que no sabía cómo hacer daño a los de Simeone que supieron cómo dormir el juego con balón. De hecho, al comenzar el segundo tiempo por poco estuvo Koke de repetir suerte.

El yin y el yang

Sólo un despiste podía cambiar la suerte del encuentro. Llegó a 15 minutos del final con una ruptura de Álex Moreno al espacio. De nuevo apareció el Oblak más brillante. Pero ese susto y los cambios de Míchel dieon ánimos a los gironís, que jugaron más agresivos y consiguieron embotellar por momentos a los colchoneros, que esperaban cerrar el duelo a la contra.

Contra pronóstico, el partido se fue apagando a medida que el tiempo se iba consumiendo. Parecían ambos púgiles dispuestos a aceptar su destino hasta que apareció Griezmann que quiso reclamar su cuota de protagonismo con un gol de clase. El destino del Atlético, claro, era más positivo porque sigue la estela de la cabeza, pero para el Girona vuelven los problemas y se queda en descenso. La guerra ahí abajo requiere mucho carácter.

El Madrid gana al Sevilla entre silbidos y Mbappé iguala los 59 goles de Cristiano

El Madrid gana al Sevilla entre silbidos y Mbappé iguala los 59 goles de Cristiano

El tópico invitaría a recordar Pesadilla antes de Navidad, pero el sábado, que empezó con pitos, terminó con tres puntos para el Madrid y con Kylian Mbappé igualando los 59 goles en año natural de Cristiano Ronaldo. Los blancos se irán de vacaciones con mucho que reflexionar, con poco fútbol, poca actitud y con Xabi Alonso en mitad de las mismas dudas que antes. Bellingham, de cabeza, y el francés, de penalti, marcaron para superar a un Sevilla que se quedó con uno menos y mereció más suerte.

Dos semanas después, el Madrid volvió en Liga al Bernabéu y repitió la desidia del día del Celta, terminado aquel domingo con un desastroso 0-2 que provocó la reunión de urgencia para tratar el futuro de Alonso. El técnico apostó ante el Sevilla por un 4-2-4 sin ningún rigor táctico. Acumuló talento individual en ataque, pero sus cuatro estrellas apenas se movieron sin balón.

Mbappé, Vinicius, Rodrygo y Bellingham, aunque también Tchouaméni, Güler, Asencio y Fran García, quisieron todos los pases al pie, siempre con un sevillista a su espalda, convirtiendo el ataque estático de su equipo en una figura oxidada.

Por si fuera poco, el Madrid volvió a olvidarse de la famosa presión tras pérdida que el equipo de Xabi sí realizó en el comienzo de la etapa del vasco. No mordió, sólo tanteó, y el Sevilla le perdonó la vida que el Celta puso sobre el precipicio.

En el minuto siete, así de pronto, Chamartín estalló en abucheos hacia su equipo porque los andaluces fallaron dos ocasiones claras que les hubieran dado la ventaja nada más estrenarse el reloj del encuentro. Dos errores de Huijsen provocaron dos llegadas de Isaac Romero y Alexis, poco acertados, y Romero repitió intento unos segundos después al quedarse sólo ante Courtois, pero su vaselina se fue desviada.

Los pitos del público fueron constantes en el inicio de un duelo en el que el Madrid sólo gozó de una ocasión de Fran, tapada bien por Vlachodimos. Después, ataque posicional con muchos errores en los controles y en los pases, varios de ellos inexplicables en jugadores que venían de una racha extraordinaria como Mbappé. Noche extraña, como si hubiera perdido sus superpoderes en el día que debía superar el récord de goles en año natural de Cristiano Ronaldo.

Quizás fue el ansia por mejorar a su ídolo el que desvió la atención del francés, desaparecido en la Castellana. Huijsen y Rüdiger repitieron una salida de balón errática, donde sólo Vinicius, y de espaldas, se ofrecía a recibir para apostarlo todo a un giro exitoso sobre su rival.

Tchouaméni se situó entre centrales y dejó el mediocampo para Bellingham y Güler, intermitentes con balón, más deseosos de correr al espacio que de masticar jugadas. Es la contradicción constante de este Madrid, que imagina puzles que sus piezas no completan.

En el tramo final del primer tiempo, y justo cuando crecían las dudas, Bellingham conectó un buen cabezazo tras una falta lateral de Rodrygo y abrió el marcador de la única forma posible. A balón parado. Mientras, el Sevilla, con un Alexis Sánchez muy activo, seguía acumulando llegadas sobre el área pequeña de Courtois.

El descanso preparó una ensalada de calamidades en ambas áreas que rompieron el partido y desesperaron todavía más al Bernabéu. Mbappé, con Huijsen y Vinicius libres de marca, se jugó un disparo desde la frontal que enfadó a sus compañeros antes de que Courtois apareciera ante Alexis para salvar el empate.

El duelo aceleró, con Mbappé volviendo a fallar ante Vlachodimos tras la primera buena arrancada de la noche y errando de nuevo frente al portero después de una asistencia de Vinicius. Ambos intentos los había facturado durante estos meses, pero la sombra de Cristiano era alargada.

Al minuto, sin pausa, Courtois voló de nuevo para impedir el tanto de Isaac Romero tras una buena combinación sevilla ante la inconcebible apatía madridista. Situación que se repitió dos minutos después: Mbappé envió un cabezazo al palo y Courtois despejó un disparo de Alexis. El Bernabéu temblaba.

La roja a Marcao por doble amarilla después de una falta sobre Bellingham parecía relajar el sábado en el Bernabéu, pero siguieron las dudas y los pitos hasta el penalti de Juanlu a Rodrygo que transformó Mbappé, celebrando el gol como Cristiano. Aún así, volvió a aparecer Courtois. El Madrid se va de vacaciones con las mismas malas sensaciones.

Xabi Alonso, del abrazo con Vinicius al "no me sorprende que no haya ido al VAR" tras el penalti: "La unión es fundamental"

Xabi Alonso, del abrazo con Vinicius al “no me sorprende que no haya ido al VAR” tras el penalti: “La unión es fundamental”

Vitoria era una final para Xabi Alonso. Otra más después de la serie de resultados que han dejado al entrenador vasco en el umbral de salida del Real Madrid. Los cuatro puntos de diferencia con el Barça en Liga y las dos derrotas seguidas ante Celta y Manchester City ponían el encuentro ante el Alavés como vital en el destino del técnico. Y Xabi salvó la noche del domingo, aunque con sufrimiento y fútbol gris. Su abrazo con Vinicius en el cambio del brasileño, eso sí, reflejó el cambio de tono del vestuario después de la advertencia del club hace unos días. Con Xabi o sin él, la actitud debía cambiar.

"Estamos peleando en los momentos buenos y en los no tan buenos. La unión es fundamental. Es la única manera de conseguir la mejora que queremos", respondió el de Tolosa, cuestionado por su abrazo con Vinicius. Hace un par de meses, la sustitución del brasileño en el clásico contra el Barça desencadenó una crisis entre cuerpo técnico y vestuario en la que tuvo que intervenir la dirección del club y que alejó por completo al entrenador de la plantilla. Tiempo después, esa relación sigue con grietas, pero el propio club lanzó hace unos días un mensaje de aviso al vestuario para que cambiara la actitud y la intensidad en los encuentros. Y parece que ha surtido efecto.

Ante el Alavés, el Madrid jugó mal a partir del 0-1, pero tuvo actitud en un encuentro al que llegó plagado de bajas. "Hoy le doy mucho mérito a la victoria. Veníamos con muchas bajas y estamos todos juntos en esto. Un partido no es suficiente, ahora tenemos la Copa el miércoles y luego el Sevilla en casa. Queda mucho. Era un momento importante pero hay que darle continuidad a las cosas buenas que hemos hecho", declaró Alonso ante los medios.

Preguntado por sus sensaciones durante el encuentro, y consciente de que durante los diez minutos que duró el 1-1 su puesto estuvo tambaleándose, admitió que se centró en estar cerca de sus futbolistas. "Nosotros estamos enfocados en lo nuestro. Estamos juntos preparando cada partido. Lo he vivido intentando estar conectado al juego, intentando ayudar a los jugadores. Era difícil ganar aquí y lo más importante eran los tres puntos", aseguró.

Eso sí, el técnico pidió que lo positivo del encuentro "no quede en el olvido". "El día del Celta no fue un buen partido y nos faltaron muchas cosas. Pero hoy han habido cosas positivas, también otras que mejorar. Necesitamos constancia, así que si sirve para aprender, que no se quede en el olvido", insistió.

La acción polémica del encuentro fue el penalti no pitado sobre Vinicius en el tramo final del partido, ya con 1-2 en el marcador. El brasileño fue derribado dentro del área y García Verdura, colegiado del duelo, no señaló pena máxima. Tampoco desde el VAR se avisó al árbitro de que fuera a verlo a la pantalla, algo que provocó la ironía de Alonso. "Me parece un penalti claro porque hay contacto. Me sorprende mucho que no vaya ni al VAR. Bueno, no nos sorprende, hay que seguir", dijo.

Además, el vasco valoró el debut de Valdepeñas, defensa del Castilla que tuvo que ser titular en el lateral izquierdo ante las ausencias de Carreras, Fran García y Mendy. "Hemos concedido el gol en la única acción en la que Valdepeñas ha fallado. El resto del partido ha estado muy bien. Debutar con el Madrid es un día muy señalado y ha estado muy bien".