Una gran Real deja de piedra a San Mamés y ya ve la la final a un paso

Una gran Real deja de piedra a San Mamés y ya ve la la final a un paso

La Real Sociedad le pasó la mano por la cara al Athletic en San Mamés, con un fútbol de altos vuelos que le deja a un paso de la final de La Cartuja. El equipo de Matarazzo concretó su superioridad con el gol de Turrientes, superada la hora de juego, confirmando su formidable estado de forma, con nueve partidos seguidos ya sin conocer la derrota. [Narración y estadísticas (0-1)]

La prudencia guio los primeros pasos del Athletic tanto como sus propias dificultades creativas. El balón no circulaba entre sus centrocampistas y volantes, que lo acarreaban a trompicones. De modo que tuvo que ser Lekue, un lateral no precisamente ducho en tales fines, quien dejase la única pincelada. Regate en un palmo de terreno, centro preciso desde la derecha para el cabezazo duro de Guruzeta, a las manos del portero.

La Real, en cambio, sí tenía un plan prestablecido, con una naturalidad asombrosa para hacer vertical su fútbol. Soler puso sobre aviso, con un disparo a la media vuelta desde el balcón del área, aunque la mejor ocasión fue servida por Guedes, profundizando para la carrera de Pablo Marín. En su duelo frente a Padilla, el canterano txuri urdin, apuntó a la cabeza del portero, que se sacudió el peligro como mejor pudo.

Sin revisión en el monitor

Uno los avales de la Real, aparte de sus ocho partidos sin derrota, era su fantástica actuación en ese mismo escenario hace apenas 10 días, truncada por la inexplicable roja a Brais Méndez. Aun sin los lesionados Kubo, Sucic y Barrenetxea, su caudal ofensivo volvió a crecer por encima de los diques rojiblancos. Guedes, desde la izquierda, desarbolaba a Lekue. Poco antes del descanso, el portugués sirvió desde ese mismo lado un libre directo hacia la frente de Jon Martin, pero Padilla volvió a interponerse, tan efectivo como poco académico.

Tenía el partido por la mano el equipo de Matarazzo, gracias a también la infinita sabiduría de Oyarzabal. En un par de toques del capitán cabía todo el fútbol de la noche. Un disparo de Turrientes, repelido por Laporte, prologó la acción más discutida de la noche. Una mano de Laporte en el área, tan clamorosa como interpretable. Al menos para Sánchez Martínez. Casi cinco minutos anduvo dando vueltas al asunto el árbitro con su colega Melero López en el VAR. Y ni siquiera se acercó al monitor para revisar si se trataba de una acción voluntaria.

Bien pudo agradecer el Athletic tanta confusión, porque antes del descanso, Rego vio al fin una diagonal de Iñaki Williams. A ese disparo sencillo para Remiro hubo que añadir una trifulca entre Adama y Aramburu. Entre tanto trajín se enmascaraban mejor las carencias rojiblancas.

Aramburu, ante Robert Navarro.

Aramburu, ante Robert Navarro.AFP

Dominaban tanto los donostiarras que el descanso suponía para ellos todo un engorro. Así que cuando al fin pudieron reiniciar el juego, Turrientes comandó otra ofensiva con la autoridad de un mariscal. Fue una jugada asombrosa, con el centro de Sergio Gómez desde la izquierda, el remate de Oyarzabal y la aparición milagros de Padilla. No salía de su campo el Athletic. No le llegaba la camisa al cuello a Valverde, que metió cuatro cambios de una vez.

Nico Williams, Ruiz de Galarreta, Selton y Nico Serrano, si de algún modo podrían ordenarse en cuestión de importancia y necesidad. Precisaban calidad, clarividencia, frescura y piernas los locales, pero la suerte de un partido no varía con un simple golpe de timón. La Real era tan superior que sólo necesitaba la puntada final.

Guedes avisó con un disparo de esos que le valieron fama mundial en el PSG y el Valencia. Turrientes, poderosísimo, detectó una indecisión entre Jauregizar y Ruiz de Galarreta para montar la acción del 0-1. Un robo, el pase monumental de Soler hacia Guedes y la llegada del propio Turrientes donde se espera a los cracks.

Con media por delante, el Athletic sólo podía apelar ya a sus ancestrales vínculos con la Copa. Si la Real bajaba la guardia, allí lanzarían sus fauces Los Leones. Un saque de esquina, un coletazo de Nico Williams, cualquier recurso parecía bueno vista su inferioridad. Tan crecido andaba Matarazzo que no dudó en dar minutos a Odriozola, cargado con una amarilla por sus festejos en la banda tras el 0-1.

El Athletic vuelve a la vida con un triunfo en Bérgamo

El Athletic vuelve a la vida con un triunfo en Bérgamo

Llegaba con respiración asistida el Athletic a Atalanta y salió muy vivo, rescatadas sus opciones de clasificarse entre los veinticuatro primeros si gana el próximo miércoles al Sporting de Portugal en San Mamés. Los cambios transformaron al tímido equipo de Ernesto Valverde, de nuevo descapitalizado por las lesiones, una pesadilla a lo largo de la temporada. Más cómodo con cuatro defensas, sistema recuperado en la segunda parte tras empezar con una línea de cinco, y estimulado por la incorporación de Sancet, revertió el tanto inicial de Scamacca para lograr su segunda victoria del torneo. [Narración y estadísticas (2-3)]

Cuando menos se esperaba, tras superar momentos en los que parecía marchársele el partido, el Athletic ofreció los mejores minutos del curso. No era poca cosa el Atalanta, bien situado en la lucha por el top 8 y capaz de gobenar el juego con criterio y pujanza hasta que Robert Navarro, determinante en el desenlace, y Guruzeta se aliaron para que el delantero expresara su finura en el desmarque y la definición que supuso el empate.

Fue otro Athletic el de la segunda mitad, con capacidad de asociación en el centro del campo gracias también al criterio de Ruiz de Galarreta y a la buena actuación de Vesga. Sin los hermanos Williams, Berenguer ni Yuri, además de otras bajas de ya larga duración, como la de Laporte, tiene mucho mérito una victoria inesperada después de la mala dinámica con la que venía el equipo vasco.

La igualada supuso la espoleta para la reacción de un Athletic este miércoles sí certero ante el gol, que se le viene negando esta temporada. Le tocó sufrir pese a los tantos de Navarro y Nico Serrano que le pusieron con dos de margen. La incorporación de Lookman, recién llegado de la Copa de África, mantuvo alguna esperanza para los italianos, que apretaron tras el tanto de Krstovic. Resistió el Athletic, con un triunfo que puede marcarle un punto de inflexión este curso.

El eje Mbappé-Courtois impulsa al Real Madrid en San Mamés

El eje Mbappé-Courtois impulsa al Real Madrid en San Mamés

El eje norte-sur sostiene al Madrid. El norte es Mbappé; el sur es Courtois. El primero marca los goles y el segundo valida el valor de esos goles, al impedir que el contrario los iguale. El la periferia del eje crecen algunos jugadores y decrecen otros. Crece Trent, convertido en lo más parecido a un kicker del fútbol americano, un pateador que siempre encuentra el norte, pero un norte en movimiento. La lesión que se produjo el inglés es un contratiempo en el peor momento, para sí mismo y para el equipo. Veremos. Decrece Güler, suplente en San Mamés en una situación extraña, como extraño fue su cambio en Girona. La diferencia es el resultado, un marcador contundente en un lugar difícil, menos hoy que en otras ocasiones, seamos claros. La victoria es una prueba de vida para Xabi Alonso, escondida todavía en el norte y el sur del Madrid. [Narración y estadísticas (0-3)]

Nada hay que reprochar al técnico, después de un ejercicio de dominio de los suyos, de los que mandan, porque el Madrid fue lo más jerárquico posible. Estaba Valverde, y estaba donde le gusta jugar, salvo por las necesidades del desenlace. Estaba Vinicius y estaba Bellingham, un paso adelante por la inclusión de Camavinga junto a Tchouaméni, y estaba Rüdiger, que ha regresado de su larga lesión sin contar los minutos. Camavinga desplazaba a Güler, uno de los pocos futbolistas que alumbran los espacios frente a defensas en formación, pero el tanto del francés carga el argumentario del técnico. No hay debate que se resista a los goles, aunque la lesión del francés, otra, devolverá protagonismo al turco.

Es posible que Xabi Alonso quisiera más físico frente aún rival que siempre propone duelos a cuerpo, pero la realidad es que esté Athletic no está para proponer muchas cosas, lejos de las mejores versiones que ha ofrecido con Ernesto Valverde. La impresión es que la exigente Champions lo ha desgastado y descolocado, y eso se paga siempre en la Liga.

opacado por el depredador

La debilidad defensiva, con muchas dudas, fue una prueba y quedó de manifiesto en los dos primeros goles del Madrid, con independencia de los méritos de Mbappé, que sorteó rivales como se sortean puertas de esquí para batir a Unai Simón. Trent lo habilitó en el espacio justo, por lo que algunos madridistas se fueron a felicitar al inglés, pero a partir de ahí los movimientos de Mbappé fueron inaccesibles, como si se evaporara, para culminar uno de los mejores tantos desde que está en el Madrid, aunque no el gol en el que haya tenido mayor oposición.

La defensa del Athletic estuvo contemplativa, tibia, y su portero no hizo un imposible. Antes y después, en cambio, evitó Unai Simón que los males fueran mayores, ante el propio Mbappé o en un mano a mano ganado a Vinicius, activo en el arranque, pero irremediablemente cada vez más opacado por el depredador que tiene a su lado. Es inevitable. El día que toma la iniciativa, como sucedió en Atenas, Mbappé logró cuatro goles. Continúa.

El segundo gol de los blancos, obra de Camavinga, con dos cabezazos en el área ganados por los visitantes, y el tercero, en el que Mbappé tuvo tiempo para mirar, medir y disparar, sin que Vivian pusiera la cabeza donde debía ponerla, ahondaron en la debilidad local.

El cabezazo de Camavinga que valió el 0-2 en San Mamés.

El cabezazo de Camavinga que valió el 0-2 en San Mamés.EFE

En ataque, asimismo, le faltaron al Athletic tramos de alto ritmo de juego, aunque cazó acciones aisladas, gracias a segundas jugadas, en las que Courtois resultó fundamental, frente a Guruzeta, Berenguer o Jauregizar, en momentos importantes, sin que el marcador tuviera todavía la claridad del desenlace. Nico Williams tampoco consiguió poner en valor su explosión y ganar duelos individuales.

Zurcidos tras las lesiones

Ernesto Valverde intentó poner más agresividad tras el descanso con el recurso de Unai Gómez, pero no le sirvió para cambiar el escenario. Militao, Tchouaméni, Carreras o Camavinga eran ganadores de los duelos individuales, una especialidad habitual del Athletic debido a la intensidad que suele imponer en San Mamés. Ahora no está para eso.

El segundo gol de Mbappé, tercero del Madrid, tranquilizó a Xabi Alonso, que hasta entonces había tenido que zurcir al equipo por las lesiones. Primero al colocar a Asencio en el lateral derecho, por Trent, y a Güler por Camavinga. A partir de ahí, llegó el momento de pensar en lo que viene, el Celta y, especialmente, el City de Pep Guardiola, en el Bernabéu. Entre los que se fueron estaban Vinicius, Mbappé y Militao, jugadores indispensables.

En el caso del brasileño, además, quizás para evitar males mayores, ya que Vini hizo un feo gesto a la grada, al mostrar tres dedos en señal de la goleada. Se retiró de San Mamés al grito de «¡Tonto, tonto!». Tan feo como lo que había hecho. El Madrid lo necesita en su mejor versión, porque lo de San Mamés es sólo una prueba de vida. Si tiene dudas, que pregunte a Mbappé.

"Tiene un desparpajo y una calidad que llaman la atención": Selton Sánchez, un guiño de ilusión para el decaído Athletic

“Tiene un desparpajo y una calidad que llaman la atención”: Selton Sánchez, un guiño de ilusión para el decaído Athletic

Hay que viajar hasta el 31 de agosto, con el 1-2 ante el Real Betis, en el estadio de La Cartuja, para encontrar la última victoria del Athletic a domicilio. En la tercera jornada de Liga el equipo vasco compartía liderato con el Real Madrid, ambos con tres triunfos. Poco tardaron en difuminarse aquellos esperanzadores inicios de curso. Goleado el pasado sábado en la vuelta del Barcelona al Camp Nou (4-0), el conjunto que entrena Ernesto Valverde visita este martes al Slavia de Praga en la quinta fecha de la Liga de Campeones obligado a ganar si no quiere que sus opciones de terminar entre los 24 primeros queden en algo casi remoto.

Este Athletic tristón, sin gol, octavo en el torneo doméstico, vigesimoséptimo en la Champions, con Nico Williams mermado por una pubalgia y con una poblada enfermería, mira con ilusión a algunos jugadores que han precipitado su ingreso en el equipo por las delicadas circunstancias. Por su atrevimiento e instinto, destaca Selton Sánchez, un media punta nacido hace 18 años en Durango, de madre brasileña y padre vasco.

En los poco más de 20 minutos de los que gozó en su estreno con el primer equipo, en St. James' Park, tuvo un papel dinamizador, ya con el Newcastle ganando por el 2-0 que sería definitivo. Salió en el minuto 70 por Jauregizar y, entre otros detalles, dejó una sugerente cuchara para Unai Gómez, quien, al igual que en Barcelona, ocupó la plaza de delantero centro.

Empezó la temporada con el Baskonia, club que mantiene un convenio con el Athletic, en Segunda Federación. Después disputó la Youth League con los juveniles rojiblancos, con gol y asistencia en la goleada a domicilio al Borussia Dortmund (0-4). Antes de dar el salto con los mayores, pasó por el Bilbao Athletic.

Titular frente al Oviedo

Satisfecho con su rendimiento ante el Newcastle, Valverde le puso como titular frente al Oviedo, en el que fue su debut en San Mamés. Otra muestra de su desenfado fue una rabona que, aun sin tener mayores consecuencias, provocó el lógico asombro en la grada, ganándose que muchos aficionados corearan su nombre cuando fue relevado pasada una hora de partido.

«Tiene una calidad y un desparpajo que llaman la atención, no rehúye el esfuerzo y va hacia delante. Hay muchas esperanzas puestas en él. Tiene 18 años y todavía tiene que hacerse muscularmente», valoró su entrenador, que también le ha incluido en la convocatoria para el encuentro en la capital checa.

Además de la vistosidad de sus acciones, el chico se aplica con esmero a la hora de cumplir las instrucciones que le llegan desde el banquillo. Así volvió a hacerlo en un ejemplar despliegue físico durante el encuentro ante el conjunto asturiano, cuando Valverde le pidió saltar en la presión. Primo del ex jugador del Liverpool Roberto Firmino, ahora en el Al Sadd de la liga quatarí, tiene contrato hasta 2029 y una cláusula de rescisión de 30 millones de euros. Es, sin obviar a Asier Hierro, que también está en el grupo que viajó a Praga, y Nico Serrano, ausente en esta ocasión por una lesión muscular, la figura más visible de los jóvenes del Athletic.

La sequía de Sancet

Los vizcaínos han perdido seis de sus últimos siete partidos fuera de casa, con un empate a cero, ante el Elche, como mayor cosecha. En Europa, cayeron como locales ante el Arsenal y, además de contra el Newcastle, también cedieron en su visita al Dortmund (4-1). Sólo han superado al Qarabag (3-1). Si en el continente, con cuatro tantos, son uno de los equipos menos fecundos, en la Liga EA Sports únicamente suman 12 en 13 partidos, sólo por encima de Alavés, Osasuna y Oviedo.

Oihan Sancet, con 17 tantos, máximo realizador del equipo en el pasado ejercicio, sólo suma uno en éste y se encuentra lejos de su mejor forma después de un período señalado por las lesiones. Fue expulsado el sábado en el Camp Nou por una patada alevosa a Fermín. Gorka Guruzeta es el más fecundo este curso, con cuatro tantos, tres de ellos en Champions. Maroan, que en principio contó con la confianza de Valverde, estará tres meses de baja.

Gorrotxategi decide el derbi vasco con un gol en el añadido

Gorrotxategi decide el derbi vasco con un gol en el añadido

Actualizado Sábado, 1 noviembre 2025 - 22:02

Un tanto en el tiempo añadido, un disparo a bocajarro, con el alma, de Jon Gorrotxategi, premió a la Real Sociedad en el derbi vasco ante el Athletic, que mantuvo el tipo hasta el último tramo y cayó víctima del empuje blanquiazul. Los tres puntos suponen un balón de oxígeno para Sergio Francisco, técnico local, mientras Los Leones enlazan su cuarta jornada sin victoria lejos de San Mamés. [Narración y estadísticas (3-2)]

El Athletic tuvo más posesión durante el arranque, pero tampoco era superior a una Real que no había empezado bien. Eso sí, los guipuzcoanos crecían poco a poco y Mikel Oyarzabal pudo anotar con un disparo seco que se marchó ligeramente desviado.

En el minuto 30, la Real reclamó penalti por una mano de Andoni Gorosabel, pero ni Munuera Montero ni la sala VOR indicaron nada. La primera de los rojiblancos llegó en el minuto 35 con un testarazo de Gorka Guruzeta que se marchó arriba, y en esa misma jugada, Ander Barrenetxea cayó lesionado en el muslo derecho.

Asistencia del lesionado

El canterano pudo continuar solo una jugada más, y puso el centro en el gol de Brais Méndez. Los vizcaínos reaccionaron bien, y en el minuto 42 Guruzeta igualó el marcador con un efectivo remate tras una buena acción de Andoni Gorosabel.

La primera de la segunda mitad fue para la Real, y Gonçalo Guedes la mandó al fondo de la red tras una gran acción individual. Los donostiarras se volvían a poner por delante nada más salir de los vestuarios para la explosión de felicidad de la grada.

Para tratar de remontar el partido, Valverde introdujo a Nico Williams, suplente inesperado, en detrimento de un gris Oihan Sancet. Los Leones empezaron a apretar, y el primer disparo peligroso fue de Iñigo Ruiz de Galarreta, por encima del larguero. Cuando mejor estaba el Athletic, Arsen Zakharyan, recién incorporado, puso el 3-1 a pase de Take Kubo, pero el nipón estaba adelantado y la acción quedó invalidada.

Siete minutos de añadido

A los tres minutos de lo que pudo ser el 3-1, Nico Williams remató arriba en una buena jugada trenzada por el Athletic. Robert Navarro, a un cuarto de hora del final, casi marcó en un centro que se fue envenenando y que no remató nadie.

En el minuto 79, el Athletic logró la igualada en una acción embarullada que Robert Navarro culminó para hacer el 2-2. El árbitro añadió siete minutos, y en el 92 Gorrotxategi, tras un rechace a la salida de un córner, puso el definitivo 3-2 para la locura de la afición local.

Dovbyk, Bellingham, Budimir, Lewandowski... ¿Camino del peor Pichichi del siglo XXI?

Dovbyk, Bellingham, Budimir, Lewandowski… ¿Camino del peor Pichichi del siglo XXI?

En la temporada 2001-2002, Diego Tristán marcó 21 goles para el Deportivo de La Coruña. La Liga se la llevó el Valencia y el mal momento doméstico de Real Madrid y Barcelona dejó la peor tabla anotadora del siglo XXI en el fútbol español. Justo nada más empezarlo. El atacante sevillano fue el único capaz de superar los 20 goles y se llevó el Trofeo Pichichi con la media más baja en cuanto a goles por partido de los últimos 30 años: 0,62. Ni Kluivert ni Morientes, ambos con 18 tantos, consiguieron darle caza. La escasez goleadora en el fútbol español era alarmante hasta que llegaron Ronaldo, Forlán, Eto'o, Ruud van Nistelrooy y, por supuesto, Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Pero 22 años después, el problema se repite.

El ucraniano Artem Dovbyk (17), seguido por Jude Bellingham (16) y Ante Budimir (15) pelean por el Pichichi de la Liga. El croata de Osasuna ya no podrá sumar más, pues en el partido ante el Valencia se fracturó tres costillas y es baja para lo que queda de temporada. A siete jornadas del final de la competición, estamos oficialmente cerca del peor Pichichi del siglo XXI.

Las salidas de Messi, Cristiano, Luis Suárez o Benzema y el bajón físico de Lewandowski, máximo goleador del curso pasado con 23 anotaciones en 34 encuentros (a 0,68 por partido) han dejado a la Liga huérfana de grandes goleadores. Messi y Cristiano son un caso único, goleadores insaciables más allá de su época que elevaron el techo del galardón del Pichichi a los 40 goles por temporada, pero el fútbol español siempre ha tenido referentes goleadores. Algo que ahora mismo pende de un hilo, y un hilo muy fino.

El ejemplo de Sorloth

Dovbyk recibe al Cádiz esta noche con el Girona. El ucraniano no veía puerta desde el 21 de enero, pero ante el Betis anotó un doblete que le elevó posiciones en la clasificación y el gol conseguido ante el Atlético le deja como líder en solitario. Bellingham intentará retomar su olfato goleador en el clásico de mañana en el Bernabéu, porque después de un inicio de curso extraordinario, sólo suma tres tantos en Liga en 2024, dos de ellos ante el Girona.

Budimir, por su parte, era el atacante más en forma del campeonato. Acumulaba seis goles en los últimos ocho encuentros y tenía muchas posibilidades de llevarse el trofeo, pero esa lesión le aparta de la carrera. Por detrás de todos ellos aparece Borja Mayoral, con 15, también lesionado hasta mayo tras romperse el menisco. Con 14 están Álvaro Morata, que lleva un gol en los últimos dos meses, y AlexanderSorloth, en plena racha, con seis goles en las últimas seis fechas.

El ejemplo del noruego del Villarreal sirve para todos: una racha buena te mete de lleno en la pelea. Que se lo digan al azulgrana Lewandowski, que entre octubre y enero sólo marcó tres goles y al que su buen febrero, unido al tanto en el Metropolitano, le ha elevado a los 13 tantos, a cuatro de revalidar el Pichichi. En la pelea están todavía Guruzeta y Griezmann (13), Vinicius y Hugo Duro (12), y han bajado un escalón delanteros que otros años se han codeado con los mejores, como Gerard Moreno (10).

Juanito y Da Silva

La realidad, pese a todo, es que gane quien gane el premio será uno de los más baratos, o el que más, del siglo. A estas alturas del curso pasado, transcurridas 31 jornadas, Lewandowski llevaba 18 goles y acabó con 23 tras un buen tramo final. En la 21-22, Benzema ya llevaba 24, y si nos vamos a los años buenos de Cristiano y Messi, el portugués y el argentino ya habían superado los 25 o los 30 a estas alturas de varias de sus temporadas. Hay que remontarse de nuevo a esa 01-02 para encontrar un Pichichi tan rácano en la jornada 32. En esa campaña, Morientes y Kluivert lideraban con 16 tantos, por 15 de Tristán, que remontó al final hasta los 21 que le dieron el trofeo.

Hay que viajar todavía más al pasado para descubrir una jornada 32 peor que la actual a nivel goleador. En la 1990-1991, Manolo, delantero del Atlético, acumulaba 15 tantos, uno menos que los Pichichis actuales, mientras que Butragueño, que acabó siendo Pichichi con 19, sumaba sólo 10. El Buitre despertó al final y logró evitar ser el peor máximo goleador de los últimos 50 años en la Liga, mención que todavía tienen sobre sus hombros Juanito y Jorge Polilla Da Silva, que anotaron 17 en la 83-84.

Dovbyk, Bellingham, Morata o Lewandowski intentarán esquivar en estas últimas siete jornadas pasar a la historia como el peor Pichichi del siglo XXI (necesitan llegar a 22) o el peor de los últimos 50 años.

Rodrygo ilumina de púrpura el Bernabéu

Rodrygo ilumina de púrpura el Bernabéu

No hay apuros que valgan contra el Madrid, que resuelve con suficiencia, como sin darse importancia. Con esa holgura con la que dominan la Liga, los blancos derribaron al Athletic gracias a dos goles de Rodrygo. Otra vez los ocho puntos de margen ante el Barcelona y otra vez Militao sobre el césped, siete meses y medio después de su lesión. En el tiempo añadido, cuando apenas había opción para el cambio, Ancelotti ordenó que su equipo tirase el balón fuera para que reapareciese su central. Así va de sobrado el líder. [Narración y estadísticas (2-0)]

El Madrid tardó siete minutos hasta reconocerse en su indumentaria morada, obra del diseñador japonés Yohji Yamamoto. Uno de esos caprichos del marketing que obliga, además, a saltar al Athletic de blanco al Bernabéu. De inicio, el equipo de Valverde quiso ofrecer su perfil más académico. El que le ha dado fama en Liga, donde aún pelea por una plaza de Champions con el Atlético. Ayer, cuando incluso parecía que iba creérselo, Rodrygo desbarató sus planes con un golazo. Un balón de Brahim en zona de nadie lo convirtió el brasileño en proyectil incandescente fuera del alcance de Agirrezabala. Dicen que esta cuarta equipación púrpura se inspira en motivos florales, pero la historia del Madrid se fundamenta en el cañón. Y no en las rosas.

Tras la semana de parón de selecciones, en una noche casi invernal, sólo algún insensato podía esperar alardes de estética en el Madrid. Sin embargo, aun sin balón, el equipo de Ancelotti controló casi a placer tras el 1-0. En esa confianza estriba su auténtico poderío. Anclado en Kroos, arropado en Rüdiger, el líder viene sacando así sus partidos. Y quiere ser campeón de Liga, más pronto que tarde, sin cambiar ese guion. Durante la primera media hora, el único motivo de asombro para su gente fue una finta de Brahim. A quién le importa, cuando las ocasiones terminan cayendo casi por inercia. El disparo de Fede Valverde, el cabezazo de Tchouaméni y el acercamiento de Bellingham frustrado por Vivian, pudieron ser definitivos para el Athletic.

Sin hacer daño

A seis días de la final de Copa, poco más podía exigirse a los muchachos de Valverde. Escondían el balón, buscaban los espacios, pisaban campo rival... sin encontrar jamás el modo de hacer daño. La baja de Nico Williams mermó su ataque y la lesión muscular de Yeray, antes de la media hora, desestabilizó su defensa. A la vuelta del descanso, Brahim aprovechó el resquicio entre Paredes y Lekue para largar un derechazo que se estampó contra el palo. Puede que el Madrid no andase para fiestas, pero es que el Athletic parecía pensar en la del próximo sábado en La Cartuja.

El único motivo de inquietud para Lunin llegó a balón parado, con una volea de Iñaki Williams tras servicio de Berenguer. El ucraniano, como casi siempre, respondió donde se le espera. Y para no faltar a la costumbre, el Bernabéu volvió a escandalizarse con el árbitro tras una extraña decisión de Alberola Rojas. No hubo forma de entender qué pudo interpretar antes del derribo a Rodrygo en el área. Se nota algo sobreactuado el brasileño al mínimo contacto, aunque lo crucial para Ancelotti es que ha vuelto por donde solía.

A campo abierto

Antes de la hora, Valverde quiso dar otra vuelta de tuerca con Ruiz de Galarreta, Yuri Berchiche y Adu Ares, pero el partido se jugaba cada vez más a campo abierto. En la primera andanada del Athletic, Nacho frenó con amarilla a Iñaki Williams, pero Vivian, en la siguiente, nada pudo ante Rodrygo. Su quiebro y su disparo, exquisitamente pulcros, merecieron por sí solos el precio de una entrada.

Con la ida de cuartos ante el City a la vuelta de la esquina, Ancelotti pudo reservar a Kroos y Valverde, víctima de un fuerte golpe. Cuando Militao saltó al césped, el estadio tributó al central una fabulosa ovación. Por entonces, Bellingham ya se había tapado la boca con una cremallera para no protestar un penalti a Alberola Rojas. Y Rüdiger había dejado claro a Muniain que no toleraría más empujones así ante Carvajal. Asuntos menores, al fin y al cabo, antes de recibir a Pep Guardiola.