Lewandowski-Lautaro: duelo de goleadores entre algodones

Lewandowski-Lautaro: duelo de goleadores entre algodones

Actualizado Lunes, 5 mayo 2025 - 20:33

El duelo de alto voltaje que el Barça y el Inter disputan en Milán para meterse en la final de la Champions tendrá dos protagonistas que llegan entre algodones: Robert Lewandowski y Lautaro Martínez. El polaco, máximo anotador de los azulgrana con 40 goles en 48 partidos, se ha perdido los últimos cuatro encuentros (en Liga frente al Mallorca y el Valladolid, la final de Copa ante el Real Madrid y la ida contra los neroazzurri) a causa de una lesión en el semitendinoso del muslo izquierdo, pero recibió este mismo lunes el alta médica y entró en una convocatoria en la que Alejandro Balde sí causó baja.

El argentino, mientras, el principal goleador de los italianos con 21 tantos en 47 partidos, tuvo que dejar el césped el martes pasado antes de tiempo también por problemas musculares, pero trabajó con el grupo y todo invita a pensar que podrá tener por lo menos algunos minutos, por mucho que Simone Inzaghi jugara al gato y al ratón a la hora de hablar de su punta de lanza como también de Benjamin Pavard.

La capacidad de intimidación de Lewandowski (sus números anotadores, de hecho, ya son los mejores desde que aterrizó en el club en verano de 2022) puede ser trascendental para que el Barça logre imponerse a un equipo que, hasta su visita a Montjuïc, sólo había encajado cinco goles en la presente edición del gran torneo continental. Incluso, aunque se quede fuera del equipo titular, tal y como dejó caer Hansi Flick en la rueda de prensa previa al partido. «Hablé con él el domingo y se está recuperando mucho mejor de lo que esperábamos. Pienso que está preparado para estar en el banquillo y, cuando lo necesitemos, volver a entrar», señaló el técnico.

Lautaro, durante el último entrenamiento del Inter en Appiano Gentile.

Lautaro, durante el último entrenamiento del Inter en Appiano Gentile.EFE

En la Champions, el polaco suma un total de 11 tantos en 12 jornadas y lo supera únicamente Raphinha, que acumula 13 en 12 duelos. El brasileño, de hecho, fue decisivo en la ida, con un disparo que, tras estrellarse en el travesaño, tocó en la espalda de Yann Sommer para convertirse en el definitivo 3-3. El colmillo del brasileño, quien inició la última remontada en el José Zorrilla contra el Valladolid y que acumula 31 goles en 52 partidos, puede ser también determinante en un mano a mano con Marcus Thuram, el segundo máximo anotador interista, que suma hasta el momento 18 goles en 45 partidos. El último, un taconazo espectacular, inauguró el marcador la semana pasada.

Otro delantero con algo menos de olfato anotador, pero con gran talento, como Lamine Yamal, puede volver a ser también decisivo, después de la exhibición en Montjuïc. Así lo espera un Flick que, pese a que siempre pone al equipo por encima de todo, es muy consciente del tipo de jugador que tiene entre manos. «Para mí, el equipo es lo más importante, pero es verdad que hay jugadores excepcionales y Lamine es un genio. El miércoles nos ayudó y fue genial verlo, pero lo tiene que demostrar siempre. Queremos llegar a la final y esperamos que todos estén al máximo nivel», concluyó.

Las mejores narraciones de José Ángel de la Casa: del "¡gol de Señor!" en el 12-1 a Malta al "¡ha marcado Mijatovic!" en la Séptima del Madrid

Las mejores narraciones de José Ángel de la Casa: del “¡gol de Señor!” en el 12-1 a Malta al “¡ha marcado Mijatovic!” en la Séptima del Madrid

Actualizado Lunes, 5 mayo 2025 - 17:40

José Ángel de la Casa, fallecido este lunes a los 74 años, fue la voz de la selección española, del fútbol europeo y del deporte de nuestro país durante décadas, desde su debut como narrador de España en 1979 hasta su jubilación en 2007, justo antes del ciclo ganador del combinado nacional. A sus espaldas, el legado deportivo de todo un país: el gol de Señor en el 12-1 a Malta, el tanto de Maceda para superar las semifinales contra Alemania en la Eurocopa del 84, los cuatro goles de Butragueño a Dinamarca en el Mundial 86, el tanto de Koeman en Wembley para dar la Copa de Europa al Barça, el de Nayim para la Recopa del Zaragoza, el de Mijatovic para la Séptima del Madrid... Y más allá del fútbol, un momento por encima de los demás: el oro de Fermín Cacho en Barcelona 92. Aquí los mejores momentos.

El gol de Señor en el 12-1 a Malta

21 de diciembre de 1983. España necesitaba golear a Malta para clasificarse para la Eurocopa de 1984 y el tanto del futbolista del Zaragoza se convirtió en el momento icónico de la carrera periodística de De la Casa.

"Víctor, Víctor, ha caído... Señor... ¡Gol! ¡Gooooool! ¡Goooool de Señor! ¡Gol de Señor, el número 12! ... Y ahí está el golazo, el golazo de Juan Señor", cantó el narrador.

Gol de Maceda a Alemania en la semi de la Euro 84

Unos meses más tarde, el propio Señor asistiría a Maceda en lo que por entonces fue uno de los mejores momentos de la selección española. Maceda cabeceó a la red y España se metió en la final de la Eurocopa, que posteriormente perdería contra Francia. "Señor... La oportunidad ¡y el gol! ¡Goooool de Maceda!"

Los cuatro goles de Butragueño a Dinamarca en el 86

Siguiendo en los 80, los cuatro tantos de Emilio Butragueño a Dinamarca en los octavos de final del Mundial de México fueron otro de esos grandes instantes del fútbol español y de la carrera de De la Casa.

"La pelota para Butragueño y ¡gol!. El error de Olsen lo ha aprovechado Butragueño. Atento, envió la pelota al fondo de la red. El empate de Butragueño en el minuto 43", cantó en el primero.

"Ahí va Víctor al lanzamiento y ¡Butragueño gol! ¡Gol de Butragueño!", cerró en el segundo.

Koeman, Wembley y la primera del Barça

El Barça consiguió su primera Copa de Europa en 1992 gracias a un genial lanzamiento de falta de Ronald Koeman.

"La barrera está encima... Van a tocar para Koeman, pero se le han echado tres ¡y gol! ¡El gol de Koeman! ¡El gol de Koeman en el minuto seis! Koeman acaba de marcar para el Barcelona", narró De la Casa.

La Recopa de Nayim

En mayo de 1995, Nayim se inventó uno de los mejores goles de la historia de las competiciones europeas para dar al Zaragoza la Recopa de aquel año, y De la Casa estuvo ahí para contarlo.

"El balón para Nayim, y Nayim lo que ha intentado es... batir a ¡Seaman! ¡Gol! ¡Gol de Nayim! ¡Gol de Nayim!"

Mijatovic y la Séptima

1998. Uno de los goles más importantes en la historia del Madrid, o el más... El atacante yugoslavo puso por delante a su equipo en la final de la Copa de Europa contra la Juventus. "¡Ha marcado Mijatovic!", gritó De la Casa.

"El balón de Panucci, a punto de llegar Raúl... Roberto Carlos, Roberto Carlos, ¡Mijatovic! ¡Ha marcado el Madrid! ¡Ha marcado Mijatovic! Minuto 21 de la segunda parte , ha marcado Mijatovic, el balón se le quedó ahí a Mijatovic y ha adelantado al Madrid".

Más allá del fútbol: Cacho en Barcelona 92

Una de las narraciones más recordadas de José Ángel de la Casa fue en Barcelona 92, el oro olímpico de Fermín Cacho en los 1.500 metros. "¡Cacho va a ser campeón olímpico!".

"Y vean como Cacho va a aprovechar el interior, Cacho en primera posición... Hay que ponerse en pie porque Cacho está en primera posición... ¡Cacho va a ser campeón olímpico! Va a ser oro, va a derrotar a todos por K.O. técnico. ¡Cacho campeón olímpico!

El único autógrafo en la vida de José Ángel de la Casa

El único autógrafo en la vida de José Ángel de la Casa

Lo primero que aprendí de José Ángel de la Casa fue que los días de los partidos importantes, de las grandes finales, había que recogerse. Nada de buscar el mejor restaurante de la ciudad, por buena que fuera la dieta. Un paseo, una comida frugal, agua y descanso. El Tofo no lo hacía únicamente para cuidar la voz, su instrumento. También, decía, para tener la mente fresca, la atención en plenitud, abierta, en el caso de quienes escribimos, a las metáforas con las que transmitir la pasión que todo relato deportivo necesita. José Ángel las admiraba, pero te lo decía con la serenidad y austeridad de la Mancha en carne y hueso. La misma con la que impregnaba sus retransmisiones en TVE, porque la televisión pública, insistía, necesitaba ese equilibrio. Sólo el gallo en el gol de Señor, en el 13-1 a Malta, lo alteró. No fue intencionado, pero fue musical, el gallo de todo un país.

Desde entonces, mantuve la costumbre, alguna vez en su compañía, mientras se lo permitió el maldito Parkinson, pero la mayor parte de las veces solo, porque la soledad es la mejor compañía para seguir su consejo: pensar en el partido del que se va a escribir o se va a narrar. Hay que hacerlo pronto, no tarde, insistía, lo que te llevaba a comer solo, a menudo en el hotel donde te hospedabas. En más de una ocasión coincidí con personajes que hacían lo mismo. Eran matadores de toros en ciudades en feria. Nada tenía que ver su trabajo con el de José Ángel o el mío, pero al verlos siempre pensaba en la profesionalidad con la que el Tofo se tomaba el suyo, comparable con la de quien se enfrenta a la muerte.

José Ángel me enseñó más cosas. A tener la distancia justa con los grandes personajes del deporte, una distancia mágica, que se consigue con el respeto por el off de récord, con el conocimiento y con la crítica fundamentada. A las ruedas de prensa se va estudiado. El periodismo en un lugar de privilegio, como la voz principal de la televisión en tiempos del monopolio, le acercó a los más grandes, no sólo como locutor, también como gestor y negociador de derechos en nombre de TVE.

Podía haber tenido todas las camisetas, fotografías o autógrafos que hubiese querido, pero únicamente pidió uno en toda su vida profesional. Durante un vuelo, José Ángel se levantó, se dirigió a los asientos de delante y dijo: "Por favor, puede firmarme, es para mi madre". La mujer sonrió y correspondió. Era la Madre Teresa de Calcuta.

La caridad y la austeridad personificadas en aquella diminuta mujer hicieron que el Tofo rompiera su norma. El gesto define a un profesional que ayudó a muchos compañeros en momentos difíciles, entre los que me incluyo, y otros como Roberto Gómez. En mi caso, cuando me trasladé por trabajo de Barcelona a Madrid, hace ya 25 años, con dos hijas pequeñas. José Ángel fue de los que siempre se ofrecía, junto a otras personas, como los ex atletas José Luis González o José María Nombela, y compañeros en El Mundo como Carlos Toro, Fernando Baeta o Fernando Bermejo, claves para comprender el periódico por dentro, tomar las medidas a la ciudad y al deporte de la corte .

Había conocido a José Ángel antes de cubrir partidos de fútbol, precisamente en las competiciones de atletismo, una pasión compartida. También lo había hecho en alguna final del Barcelona, la primera en Wembley, pero no fue hasta el seguimiento del Real Madrid en la Champions cuando pude hacerlo mejor, junto a Míchel, su compañero de retransmisiones, el mejor analista y una de las mejores personas con las que me he cruzado en el fútbol. Eran vecinos en Majadahonda, al lado del escritor Paco Umbral. Coincidíamos en la población y, además, en algo que habríamos querido contar como periodistas: una medalla olímpica de José Luis González en 1.500 y una Copa de Europa de la Quinta del Buitre.

Entonces, ganar un Mundial para España era más que una utopía. Por eso, al llegar al Soccer City para disputar la final, en 2010, una de las primeras personas en las que pensé fue en José Ángel. Toda una vida dedicada a la selección y no estaba para contar lo mejor. En algo me equivoqué. Estaba allí, ya afectado por la enfermedad que nos lo ha arrebatado prematuramente. Cuando tres horas después de la final entró en el autocar de la prensa, fue como si la familia estuviera al completo. Se sentó a mi lado y, antes de hablar del partido, me contó que la entonces novia de Iniesta, el héroe de la final, se había perdido y la había ayudado a encontrar el camino de salida y el parking de los autocares. Después, hablamos de la campeona. Primero la ayuda, después el fútbol, compañero del alma, compañero.

Trent Alexander-Arnold anuncia su salida del Liverpool... Y será el primer fichaje del Madrid para el Mundial de Clubes

Trent Alexander-Arnold anuncia su salida del Liverpool… Y será el primer fichaje del Madrid para el Mundial de Clubes

"Esta es la decisión más difícil que he tomado en mi vida". Con estas palabras, Trent Alexander-Arnold anunciaba que no renovará su contrato con el Liverpool, club con el que debutó en el fútbol profesional y con el que ha ganado una Liga de Campeones y dos Premier League. A sus 26 años, el lateral derecho de la selección inglesa termina contrato este 30 de junio y, según ha podido confirmar este periódico, firmará por el Real Madrid.

"Tras 20 años en el Liverpool Football Club, ha llegado el momento de confirmar que me marcharé al final de la temporada. Sin duda, esta es la decisión más difícil que he tomado en mi vida", explicó el futbolista en un comunicado. "Sé que muchos se han preguntado por qué o se han sentido frustrados por no haber hablado de esto todavía, pero siempre fue mi intención centrarme en lo mejor para el equipo: asegurar el título de Liga número 20", aseguró.

El Liverpool, por su parte, compartió también un mensaje: "El jugador de 26 años pondrá fin a su relación de dos décadas con los 'reds' tras haber tomado la decisión de abandonar Anfield una vez que su contrato finalice el 30 de junio de 2025".

Alexander-Arnold, buen amigo de Jude Bellingham, no ha confirmado que su futuro esté en el Santiago Bernabéu, mientras espera a que el conjunto blanco decida el momento del anuncio, seguramente cuando finalice la Liga el próximo 25 de mayo.

"Este club ha sido mi vida entera, mi mundo entero, durante 20 años. Desde la Academia hasta ahora, el apoyo y el cariño que he sentido de todos, dentro y fuera del club, me acompañarán para siempre. Les estaré eternamente en deuda. Pero nunca he conocido otra cosa y esta decisión se trata de experimentar un nuevo desafío, salir de mi zona de confort y superarme tanto profesional como personalmente. Lo he dado todo cada día que he estado en este club, y espero que sientan que he devuelto algo a cambio durante mi tiempo aquí", reconoció el jugador.

Los papeles están ahora en la mesa del Madrid, que lleva trabajando en la adquisición del inglés desde hace más de un año, de ahí su negativa a firmar a un lateral derecho cuando Carvajal se lesionó la rodilla al principio de esta temporada. Ancelotti se vio obligado a tirar de Lucas Vázquez y de Fede Valverde porque desde el club se confiaba en la llegada de Alexander-Arnold, al que consideran un jugador "generacional" en su puesto.

Una vez anunciada su salida del Liverpool y acordado, a la espera del anuncio oficial, su fichaje por el conjunto blanco, el Madrid trabaja ahora en negociar con el equipo 'red' para que el lateral pueda disputar con el cuadro español el próximo Mundial de Clubes. El torneo comienza la madrugada del 14 al 15 de junio y el contrato del lateral con el Liverpool, que no disputa el torneo, finaliza el día 30 del mismo mes. La organización de Anfield Road pedirá una compensación económica al Madrid, pero el conjunto blanco confía en que Alexander-Arnold sea el primer fichaje del equipo para la cita estadounidense.

La revolución de Luis Enrique sin Mbappé seduce a París: "Es provocador y soberbio, y eso, unido al éxito, encaja bien con esta ciudad"

La revolución de Luis Enrique sin Mbappé seduce a París: “Es provocador y soberbio, y eso, unido al éxito, encaja bien con esta ciudad”

Luis es nombre de reyes en el país que sublima la república. Los Luises de Francia fueron prácticamente una veintena, incluido Luis Felipe I, de la Casa de Orleans, que reinó durante un breve periodo, conocido como la Monarquía de Julio, antes de abdicar y dar paso, en 1848, a la creación de la Segunda República Francesa. Desde Luis I el Piadoso, los franceses tuvieron de todo: Luis II el Tartamudo, Luis V el Holgazán, Luis VI el Gordo, Luis XI el Prudente o Luis XII del Pueblo hasta el gran Luis XIV o Rey Sol, cuyo reinado, de 72 años, fue el más largo de la historia y marcó un tiempo de esplendor militar, además de reorganizar administrativamente el país y aplacar a la nobleza en favor de la política. También llevó el centralismo y el absolutismo al extremo, con el lujo de Versalles como metáfora. Luis XV, su nieto, fue su némesis, un desastre, y Luis XVI acabó por pagar los desmanes heredados y propios en la guillotina. La restauración trajo a otro Luis, un Borbón, pero la fascinación por la Revolución había cambiado a Francia para siempre. El país de todas las revoluciones, la burguesa, la estudiantil y hasta la sexual, vive otra en el fútbol de la mano de un Luis que no llega de Versalles. Es un sans-culotte del fútbol y la Champions, su Bastilla.

La seducción que produce Luis Enrique en Francia no tiene que ver únicamente con su trabajo en el PSG, a un paso de clasificarse para la finalísima de Múnich, si es capaz de hacer valer su ventaja sobre el Arsenal (0-1)m en la vuelta de las semifinales. Los resultados provocan crítica o reconocimiento, pero con el asturiano existe identificación merced a su personalidad en un país que ama la rebeldía, la irreverencia. Más que un país, una ciudad: París. «Luis Enrique es perfecto, porque es provocador y soberbio, y eso, unido al éxito, encaja bien con la ciudad», dice el filósofo y editor Thibaud Leplat, profesor en el Liceo Internacional de Madrid.

Luis Enrique da instrucciones, junto a Arteta, en Londres.

Luis Enrique da instrucciones, junto a Arteta, en Londres.NEIL HALLEFE

«Existe una fascinación entre la intelectualidad francesa por los personajes irreverentes, provocadores, y Luis Enrique lo es», añade Leplat. Es patente en la literatura, desde Simone de Beauvoir a Michel Houellebecq, pero también en el cine y hasta en el fútbol. Uno de los jugadores más contraculturales y antisistema de la historia fue el francés Éric Cantona, nieto de un exiliado de la Guerra Civil española. Cantonà era la revolución en carne y hueso contra cualquier forma de poder, incluidos los del propio fútbol que adoraba y le encolerizaba.

Cantonà acabó por pasarse al cine, aunque jamás jugó en el PSG, en cuyo origen se implicaron muchos personajes de la farándula, humoristas y actores como Jean-Paul Belmondo, uno de los canallas de la ficción. El entrenador Luis Fernández o David Ginola fueron en el campo fieles a esa condición que encaja con el carácter del español. "Es un club latino, mediterráneo, en el París que buena parte de Francia mira con desdén por el centralismo, porque para todo hay que pasar por la capital. Eso también contribuye a ser un club más odiado y a convertir cada partido en Estrasburgo, Lille, Niza o Marsella en choques con mucha tensión, algo a lo que se adapta bien un carácter frontal como el de Luis Enrique", continúa el profesor de filosofía afincado en España.

«Cualquiera que represente la revolución es, asimismo, adorado, porque la Revolución no es únicamente un periodo de nuestra historia, sino parte de la idiosincrasia de Francia. Hasta Emmanuel Macron título su autobiografía Révolution, aunque realmente su revolución no sea tal. En cambio, Luis Enrique, de alguna forma, ha impuesto la suya en un club sometido al dictado y los caprichos de las grandes estrellas», prosigue Leplat.

Mbappé, en un partido con el Madrid en el Bernabéu.

Mbappé, en un partido con el Madrid en el Bernabéu.BallesterosEFE

El PSG al que llegó era, en realidad, un Versalles de futbolistas siempre adocenados por el lujo, desde Ibrahimovic hasta Messi, y donde sólo existía un Rey Sol: Kylian Mbappé. Cuando se marchó, Luis Enrique dijo que el PSG jugaría mejor sin el actual delantero del Madrid. Una declaración más que provocadora, temeraria. El tiempo ha demostrado que tenía razón. «Se ha producido un efecto liberador con su marcha de París. Liberador para todos, el entrenador, el resto de jugadores, la hinchada y hasta los propietarios qataríes, que ahora están encantados con Luis Enrique, aunque los inicios fueron difíciles», recuerda Leplat.

Broncas a Mbappé, Dembélé o Asensio

El asturiano mantuvo su dialéctica habitual con los periodistas, una frontalidad que, unida a la irregularidad inicial del equipo, generó muchas críticas en su contra. A pesar de alcanzar las semifinales de la Champions, la temporada pasada, la forma de caer ante el Borussia Dortmund aumentó la sensación de impotencia en un momento de depresión por la pérdida de Mbappé, que meses atrás había comunicado al club su decisión. El documental No tenéis ni puta idea, sobre la figura del asturiano y su método de trabajo, realizado el pasado año por Movistar, no tenía inicialmente compradores en Francia, al contrario que en otros países. Esas voces críticas volvieron a arreciar ante las dificultades en la fase previa de esta edición de la Champions, pero a partir de noviembre, con el despegue del equipo, todo cambió y el documental, finalmente estrenado, arrasó.

«Michael Jordan cogía de los huevos a sus compañeros y se ponía a defender como un hijo de puta. Te vas a pegar todo el partido presionando a Cubarsí, a Ter Stegen y volviendo rápido... Para ser un líder», dice Luis Enrique a Mbappé en una escena recogida por el documental. Hiperactuada o no, ha habido muchas broncas más. Mbappé se marchó a un lugar donde presionar no es una obligación, no por ahora, y también lo hizo Asensio, pese a pedir al asturiano discutir el problema en grupo. De eso nada.

Ni siquiera Dembélé, al que llamó personalmente para que dejara el Barcelona y fichara por el PSG, se libró de sus medidas disciplinarias por no respetar normas que el técnico considera claves para el crecimiento del equipo. Dembélé fue una petición expresa que Luis Enrique hizo a NasserAl-Khelaifi al llegar al club, la temporada pasada. Un futbolista de una verticalidad tan mortal como incomprensible, algo que conecta con el pasado como jugador del asturiano, delantero en el Sporting, lateral en el Madrid y prácticamente extremo en el Barcelona, pero siempre en vertical.

Dembélé celebra su gol en Londres.

Dembélé celebra su gol en Londres.NEIL HALLEFE

La salida de Mbappé tras las de Neymar o Messi, convertía al ex azulgrana en la gran referencia. Por ello, su caída de la convocatoria antes de jugar en el Emirates, durante la primera fase de esta Champions, desató una crisis. «Lo volvería a hacer», dijo Luis Enrique, pese a caer (2-0). «Ousmane no tiene un problema conmigo, es un problema de sus obligaciones con el equipo», añadió. El delantero acudió a pedir disculpas al técnico. Meses después, en el mismo escenario, el titularísimo Dembélé cobraba la valiosa ventaja de la semifinal.

El técnico ha conseguido optimizar las cualidades de Dembélé, al que suele llevar al centro para dejar las bandas a Barcola o Doué, el gran talento que viene. El crecimiento individual de todos los jugadores ha sido enorme, y la prueba está en el mediocentro Vitinha o hasta en la renovada confianza del gigante Donnarumma. Hay equipo y hay juego, "el mejor de la historia del PSG", según concluye en Francia, claro, pero lo que verdaderamente hay es un liderazgo desconocido, que asombra e inquieta a los dueños qataríes, y enamora a los parisinos. C'est la révolution.

La evolución de Arda Güler y la gestión de Ancelotti: "Ha chupado banquillo muy bien"

La evolución de Arda Güler y la gestión de Ancelotti: “Ha chupado banquillo muy bien”

Arda Güler lleva cuatro goles y ocho asistencias en 1.478 minutos. Es decir, produce un tanto cada partido y medio. Eso teniendo en cuenta que ha sido titular sólo en 16 ocasiones, que muchas de ellas (5) han sido en Copa del Rey y que otras se han dado en cuatro de las últimas seis jornadas de Liga. Y ha sido ahí, en el momento de la temporada más complicado para el Madrid tras la eliminación en Champions contra el Arsenal, donde no disputó ni un minuto, cuando el turco ha dado un paso adelante, coronado con el gol, segundo seguido, y la asistencia de ayer ante el Celta.

«El Güler de septiembre no es el mismo que el de hoy», admitía Carlo Ancelotti en sala de prensa. El nombre del turco ha sido una constante durante las comparecencias del italiano esta temporada. El público quería más minutos, los periodistas preguntaban por sus minutos y el entorno del futbolista, algo desesperado por momentos, dejaba caer directa o indirectamente que el técnico estaba siendo injusto con el joven centrocampista.

Entre septiembre y octubre se quedó en el banquillo sin jugar en cuatro encuentros, lo que provocó el nerviosismo de Arda, que intentaba brillar con Turquía en los parones internacionales. Quería más después de un primer curso en el que había anotado seis goles con el Madrid y había terminado siendo una de las revelaciones de la Eurocopa.

Pero Ancelotti no lo veía claro. No disputó ni un minuto en ninguna de las eliminatorias de Champions, tampoco en los dos duelos de la Supercopa de Arabia, y en febrero enlazó cuatro jornadas seguidas sin jugar y varias en las que apenas contó. Se desesperó y en Turquía se desesperaron con él, mientras Ancelotti pedía «paciencia» públicamente al futbolista y a su entorno.

El "palo" al entorno

Ahora la situación es diferente. Ancelotti le ha dado minutos y el turco ha respondido. «Hace dos meses le di un palo a su entorno y ahora les tengo que felicitar porque han hecho un buen trabajo», dijo ayer el italiano, contento por la «progresión natural» de su joven talento, aunque con mensajes hacia aquellos que dudan sobre cómo ha gestionado este curso del turco y también el del brasileño Endrick, otro de los futbolistas por los que ha recibido comentarios sobre su gestión.

«Yo tengo la responsabilidad de manejar la plantilla, no el individuo. A veces el no tener minutos afecta más a unos jugadores que a otros, es normal. Son jugadores jóvenes (Endrick y Güler) y lo he dicho ya antes, hay que chupar banquillo para ser titular indiscutible en el Madrid», declaró el entrenador transalpino.

«Arda lo hizo bien en el pasado, lo ha hecho bien este año y lo hará bien los próximos años. Tiene el perfil de un jugador importante para el Madrid, pero creo que el banquillo lo ha chupado muy bien, no le ha molestado, lo ha chupado bien», insistió, centrándose en el trabajo físico que ha hecho el futbolista.

«Tiene mucha calidad y ha trabajado mucho, nunca ha perdido la confianza. Es evidente que el Güler de septiembre no es el Güler de hoy, ha cambiado mucho, también su perfil físico, donde es más contundente y mantiene la calidad. Es la progresión normal de un joven en el Real Madrid», añadió.

La evolución del turco le da muchas papeletas para ser titular en el clásico de Montjuic ante el Barça, donde el Madrid, a cuatro puntos de los azulgrana, se juega la Liga. «Tengo el equipo claro. Rodrygo tenía fiebre para este partido, pero se recuperará y tenemos tiempo para preparar el encuentro. Güler va a competir por estar en el once titular», finalizó Ancelotti.

Contrastes

Contrastes

La Liga ofreció el sábado el máximo contraste posible. El primero de la clasificación contra el último. El casi campeón contra el ya descendido. Ese tipo de contraste se llama desigualdad. Pero el Barça lo pasó mal y, difuminado el abismo diferencial, elevó el contraste a, casi, contradicción. Salvó la papeleta en la contrastada distancia que media entre la unidad B y la A, que acudió al rescate.

Unos días antes, el martes, habían coincidido, en expresivo contraste, el ejemplo de modestia de un hombre que lleva fallecido 86 años y el de engreimiento de un mozalbete que aún no ha cumplido los 18. En la Real Academia de la Lengua, José Sacristán leía, como si fuera Antonio Machado, el discurso de ingreso que el poeta, elegido miembro de la Docta Casa en 1927, no leyó nunca, a pesar de haberlo prácticamente acabado en 1931.

En Barcelona, en rueda de prensa, Lamine Yamal se pavoneaba, desenvuelto, exhibiendo, en contraste con el torpe aliño indumentario machadiano, un extravagante aliño capilar, teñido de un dorado chillón que ofendía a la vista. Nadie del club le ha aconsejado u ordenado que sea más natural, en beneficio de la propia imagen de la entidad. Ni mucho menos, claro, reprendido por presentarse de modo impropio ante el Rey tras la final de Copa. Desinhibido hasta lo irrespetuoso, el chaval dio, desafinada, la nota

Leía Machado con la voz de Sacristán: "No creo poseer las dotes del académico. No soy humanista, ni filólogo, ni erudito". Se iba arriba Lamine: "¿Crecido? Mientras gane, no pueden decirme nada. Con 17 años, el nivel al que juego no lo hace (sic) cualquiera". Para aficionados y periodistas no es incompatible la admiración por el juego de la criatura con la censura a esa forma de arrogancia que es el excesivo desparpajo. Sería recomendable que el muchacho, en lugar de ponerse ante su narcisista espejo a ver cómo le queda el "Flequillo de Oro", se mire en el discreto de Messi, con el que algunos ya le comparan.

Al día siguiente, contra el Inter, contraste del Barça entre su ataque y su defensa. El 3-3, a pesar de su paridad aritmética, reflejó desequilibrio. Expresó fortaleza ofensiva y debilidad defensiva. Así es el Barça de toda la temporada, en un contraste que equivale a descompensación.

Destaca, aunque no extraña, que, centrado en la figura de Ancelotti, que lleva en el Madrid desde 2021, se hable de fin de ciclo, y ni siquiera se roce el tema en la de Simeone, que aterrizó en el Atleti 11 años antes. Los ciclos, poco más que episodios, del Madrid son los de sus entrenadores. Los del Atleti no existen desde que está Simeone. Cuando se vaya, si es que eso ocurre alguna vez, no acabará un ciclo, sino una época. Más aún: una era. El contraste entre el Madrid y el Atleti en este campo es sinónimo de disparidad. Y se explica por la devoradora exigencia de máximos del Madrid frente a la resignación de secundario del Atleti a causa del contraste, dígase abismo, presupuestario.

No cabe mayor contraste que el del Madrid consigo mismo ante el Celta. De un 3-0 a un 3-2, y gracias. El equipo se aferra al clavo ardiendo del próximo "clásico". No será un duelo de detalles. Será de contrastes.

Güler y Mbappé aceleran hacia el clásico, el Madrid termina sufriendo ante el Celta y Montjuic decidirá la Liga

Güler y Mbappé aceleran hacia el clásico, el Madrid termina sufriendo ante el Celta y Montjuic decidirá la Liga

La Liga sigue en cuatro puntos antes del clásico de Montjuic gracias a Arda Güler, a Kylian Mbappé... y a Thibaut Courtois. El turco, que no disputó ni un minuto en la eliminatoria de Champions ante el Arsenal, brilló ante el Celta, abrió el marcador con un golazo y fue de nuevo el faro del Madrid en esta parte del curso, con el equipo tocado anímicamente. El galo marcó dos tantos y el belga salvó a su equipo en el tramo final, donde los blancos sufrieron con los dos goles de los gallegos, pero se mantienen a la sombra del Barça siete días antes del clásico.

Con una defensa de entreguerras, Carlo Ancelotti apostó a lo seguro. Retrasó a Tchouaméni y le acompañó por los tres únicos zagueros del primer equipo con salud: Lucas, Asencio y Fran. A partir de ahí, este final de temporada madridista parece dejar una cosa clara: el equipo es Arda Güler y diez más. El turco, que ya marcó en Getafe, se ha hecho con el centro del campo del Madrid y ha despegado cuando el técnico italiano le ha dejado. Es el único capaz de mezclar líneas en el 4-4-2 de Carletto, tiene visión, calma con balón y un disparo extraordinario, como demostró ante el Celta.

Y eso que el 2-0 del descanso fue un tanto engañoso. El cuadro de Claudio Giráldez fue valiente con balón y puso a prueba a Courtois en varias ocasiones, pero el belga voló para salvar a sus compañeros.

A los cinco minutos, Marcos Alonso ya acumulaba dos ocasiones claras en dos centros. Un cabezazo alto y otro que obligó a estirarse a Courtois para evitar el 0-1, todo bajo el runrún del Bernabéu.

El Madrid, lento con balón, algo que no es casualidad, se sintió más cómodo en el contragolpe, al espacio. Así llegaron sus mejores ocasiones, casi siempre desde los pies de un Vinicius irregular pero con capacidad para romper las líneas defensivas del Celta.

Por momentos, a los blancos les faltaba una pizca más de intensidad, como si el título de Liga no estuviera en juego. Ancelotti, tranquilo, pedía a Ceballos que moviera más al equipo con la pelota. Y en estas, a la media hora, el gol. El golazo.

Güler sacó un córner, se apoyó en Lucas, que se la devolvió, y desde el pico del área el turco se inventó un zurdazo con música que se coló en la escuadra de Guaita. El Madrid, sin juego, encontró el premio gracias al talento individual de un futbolista al que le ha costado tener minutos este curso, pero que le está salvando la pelea por la Liga en los últimos días.

El tanto golpeó a un Celta que era consciente de las ocasiones que había perdonado, y a los cinco minutos sufrió otro mazazo. De nuevo, con Courtois como protagonista.

Borja Iglesias recibió al espacio, remató, el disparo tocó en un defensa e hizo volar de nuevo a Courtois, que salvó la acción. En esa misma contra, el Madrid ejecutó a su rival. Vinicius, Bellingham y balón largo a Mbappé, que aceleró hasta la frontal y se sacó un misil a la escuadra de Guaita.

Tras el descanso, el guion fue el mismo. Un Madrid cómodo entregando el balón al Celta y esperando el error del joven equipo vigués. Y llegó pronto. En el 47, Güler recibió en el centro del campo, tuvo tiempo para pensar y vio el desmarque de Mbappé al espacio, entre los dos centrales gallegos. Diagonal al hueco y definición tranquila del francés para ponerse a un gol de Lewandowski en la lucha por el Pichichi.

El Celta mantuvo la posesión, pero aumentó demasiado sus propios errores. Pérdidas innecesarias que el Madrid convirtió en espacio para su mayor placer: correr en vertical hacia la portería. Así lo hizo Bellingham en el 55, tras una cabalgada extraordinaria y un disparo que se le fue alto, o Güler, al minuto siguiente, combinando con Mbappé para que Guaita salvara el cuarto.

El Madrid se gustó y se relajó mientras el Celta no le perdió la cara al partido. Los de Giráldez, que pelean por Europa este año, anotaron el primero tras un córner y se pusieron a uno tras un pase extraordinario de Aspas, que acababa de entrar, a Swedberg. Quedaban 15 largos minutos, los blancos perdonaron varias contras ante Guaita y Aspas tuvo el empate en el 87.

Examen de final de curso para los canteranos: Jacobo Ramón, Yusi, Lorenzo, Joan y el casting del Madrid para el Mundial de Clubes

Examen de final de curso para los canteranos: Jacobo Ramón, Yusi, Lorenzo, Joan y el casting del Madrid para el Mundial de Clubes

El Madrid se va a jugar la Liga, hoy (14 horas) ante el Celta y el próximo domingo contra el Barcelona, con Lucas, Tchouaméni, Asencio y Fran García como únicos defensas del primer equipo. No hay más después de una plaga de lesiones que ha dejado en la enfermería a Carvajal, Militao, Rüdiger, Alaba, Mendy y Camavinga. Configurar una zaga a la altura del desafío es casi misión imposible para Ancelotti, al que no le ha quedado más opción que 'pescar' en el Castilla de Raúl. Jacobo Ramón, central, y Youssef, Yusi, lateral izquierdo, estarán ante el conjunto vigués e iniciarán así el examen de final de curso de La Fábrica, un casting para las últimas semanas de Liga y para el Mundial de Clubes en el que participarán varios canteranos, todos con papeletas para viajar a EE.UU.

Mendy y Camavinga no estarán en el torneo estadounidense, que comienza el próximo 15 de junio en Miami, Rüdiger podría llegar, igual que Alaba, mientras que Carvajal y Militao, con lesiones de larga duración, siguen el proceso de recuperación sin prisa. Así que Ancelotti mira al Castilla. Contra el Celta ha llamado a Jacobo Ramón y a Yusi.

El primero ya debutó como titular en Copa del Rey contra el Leganés, donde sufrió por la presión del momento, pero tiene la plena confianza de Ancelotti. «Jacobo no es lo que hemos visto hoy», dijo el italiano en la rueda de prensa de aquel día. A los 20 años, sus 195 centímetros le convierten en un buen defensor aéreo y sólo las lesiones han evitado que tuviera más minutos con el primer equipo. De hecho, partía por delante de Asencio en las quinielas para dar el salto, pero un inoportuno problema muscular le dejó fuera unas semanas y Ancelotti terminó llamando a su compañero, que ha terminado siendo la gran sorpresa del curso. Jacobo es indiscutible en el filial, donde Raúl no conoce la derrota cuando puede contar con él

En cuanto a Yusi, a sus 19 años es uno de los mayores proyectos del carril izquierdo de La Fábrica. Nacido en Madrid, jugó por España en categorías inferiores, pero finalmente eligió la selección de Marruecos, el país de su madre, y ya ha sido citado por la absoluta, como Brahim. Es vital para Raúl en el filial, con el que suma 2.626 minutos, un gol y cuatro asistencias este año. Las puertas del primer equipo parecen cerradas a medio plazo, con la presencia de Fran y de Mendy y el interés del Madrid en fichar a un nuevo lateral izquierdo, pero Yusi ya ha recibido llamadas de equipos de la Liga y se espera que salga cedido en el futuro.

Lorenzo y Joan, en la recámara

Ambos estarán en el banquillo ante el Celta, pero Ancelotti, y el club, a la espera de decidir qué entrenador dirige al equipo durante el Mundial, también cuentan con Lorenzo Aguado, lateral derecho del filial.

Además, la directiva sigue esperando a Joan Martínez, joven central de 17 años que se lesionó de gravedad en la rodilla en la pasada pretemporada, cuando brilló con el primer equipo, y vuelve ahora a los entrenamientos con el Juvenil A. Tampoco hay prisa con él, pero como el Mundial actuará también de pretemporada, se cuenta con su presencia en Estados Unidos junto a canteranos de otras posiciones como Chema, mediocentro, o Gonzalo, delantero.

El Atlético y el Alavés firman una siesta en Mendizorroza

El Atlético y el Alavés firman una siesta en Mendizorroza

Sería la hora, sería el hambre, pero lo cierto es que el partido en Mendizorroza fue para masticarlo. La primera parte se pareció a un bocadillo de polvorones y la segunda tuvo algo más de picante, pero sin echar cohetes. Densidad, equipos juntos y pocas ocasiones. El mediocampo era una batalla entre guerrillas. Se contaron más duelos que disparos y la imaginación y las rupturas brillaron por su ausencia. Resultado: empate a cero. [Narración y estadísticas, 0-0]

Sólo De Paul y un sorprendentemente ágil Griezmann parecieron querer salirse de la norma. A través de conducciones y de algún que otro pase con más filo, intentaron romper la monotonía futbolera a la hora de la comida. Lo que pasa es que el argentino, en ocasiones, arriesgaba demasiado ante un conjunto babazorro muy mordedor. Y al Cholo le llevaban los demonios cuando el balón cambiaba de posesión más cerca de su portería que de la contraria.

El Alavés está en otra guerra. Una más importante a luchar por la segunda plaza y asegurar la Champions, algo ya casi hecho. Los babazorros pelean por mantener la categoría. La victoria ante la Real Sociedad fue un gran paso, el de depender de uno mismo y un empate ante el tercero de LaLiga puede valer oro al final.

En mitad del primer tiempo hubo una especie de tiempo muerto causado por un desvanecimiento sin consecuencias en la grada de Mendizorroza. Ambos técnicos aprovecharon para corregir cosas, siendo el Cholo, bastante más intenso en sus explicaciones que el Chacho Coudet. No porque el Atlético tuviera un título a mano, es simplemente como vive el fútbol el argentino.

No pareció cambiar mucho el ritmo del encuentro. El único que mostraba otra velocidad era Giuliano. Como siempre. No le hace falta al argentino volver a un equipo especial para él para motivarse a la hora de salir al césped. Allí vivió las dos caras del fútbol, la de las lesiones y la de convertirse en futbolista de Primera.

Sólo una roja en un lance entre Julián y Garcés provocó la emoción que no estaba brindando el fútbol. Fue una disputa en la que el argentino llegó tarde y terminó golpeando al defensor con los tacos de manera fortuita. Munuera desenfundó demasiado rápido y el VAR le tuvo que corregir para bajarle el color a la amonestación.

Y no fue una pérdida de De Paul, sino de Barrios, la que marcó la primera gran ocasión del partido en el inicio de la segunda parte. Antonio Blanco robó, corrió al espacio y asistió a Kike García al primer palo, pero Le Normand estuvo muy atento para obstaculizar al rejuvenecido delantero babazorro. Doce tantos este curso que están contribuyendo, y mucho, a la salvación del Glorioso, aunque el equipo lleva solo dos derrotas en los últimos ocho encuentros.

Justo antes del 60, como en él es habitual, Simeone movió el banquillo. Salió Sorloth para dar más presencia en ataque que un Griezmann que apareció más en la construcción que en el remate. También Lino, un puñal el curso pasado y éste un cuchillo de sierra, partidos incisivo, otros, intrascendente.

Descontrol final

Una diagonal del brasileño terminó con la primera gran ocasión rojiblanca. Fue en el minuto 63, aunque parezca mentira. El balón terminó en las botas de De Paul, que filtró a Julián y éste puso un pase al corazón del área pequeña que obligó a Guevara a despejar en uno de esos lances que tienen más probabilidades de acabar dentro que fuera.

Devolvió el golpe por el Alavés el de siempre. Kike García aprovechó una siesta de Le Normand y Molina, que había salido por Barrios, y les encontró el espacio a la espalda para meter la puntera y obligar a Oblak a meter una soberbia mano abajo. Y la tarde estaba de devoluciones porque un minuto después fue Sivera el que desbarató una doble ocasión rojiblanca con otra manopla de dibujos a un remate de Lenglet.

Los últimos minutos hubo algo más de descontrol que apunto estuvo de aprovechar Kike García por un lado y Correa por el otro. El vitoriano definió bien, pero respondió igual Oblak, mientras que el argentino se durmió y permitió llegar a Tenaglia. Una siesta es la que se echó seguro el espectador ante este duelo.