El clima pone en jaque al Mundial de clubes: quejas por el calor, suspensiones por tormentas y partidos con 3.000 aficionados

Actualizado Viernes, 20 junio 2025 - 23:42

Una señora se abanica en la grada y suspira que ya no puede más. El calor es sofocante. En el césped, Xabi Alonso usa el agua que sale de la manguera que riega la hierba para refrescarse la cara, y Vinicius y Jude Bellingham cogen dos de las toallas húmedas que habían dejado los asistentes del Real Madrid en una nevera para enfriarse la nuca. La temperatura alcanza los 35 grados en el Hard Rock Stadium de Miami, 40 de sensación térmica y 78% de humedad. «Ha hecho mucho calor», admite el técnico. A cientos de kilómetros de distancia, en Cincinnati, el Pachuca - Salzburgo se suspende temporalmente por la amenaza extrema de tormenta y los 5.282 espectadores que hay en el partido, segunda cifra más baja del torneo, deben abandonar el estadio. El clima ha puesto en jaque un Mundial de clubes de contrastes.

Hay dos Mundiales este mes de junio en Estados Unidos. El que se vive en California, Miami o Nueva Jersey y el que sucede en otras ciudades como Atlanta, Seattle, Orlando o Cincinnati. Uno con mucha afición, muchísima, con estadios llenos, fiesta en las calles y en las gradas y un ambiente digno del torneo que se imaginó Gianni Infantino. 80.619 personas llenaron el Rose Bowl de Pasadena para el PSG - Atlético y 62.415 vieron el Real Madrid - Al Hilal en Miami, 2.000 más que en el Al Ahly - Inter Miami que abrió el torneo en el sur de Florida. Y hay otro Mundial en la sombra, con las 3.412 personas que acudieron al Exploria Stadium de Orlando para ver el Ulsan Hyundai - Mamelodi Sundowns, con capacidad para 25.000 espectadores, los 5.282 aficionados del Pachuca - Salzburgo en Cincinnati, un campo de 26.000 fans, o los 11.974 del River Plate - Urawa en el Lumen Field de Seattle, un campo gigante para 68.000. Caso similar a los 22.137 que se dieron cita en Atlanta, con hueco para 71.000.

58% del aforo total

El contraste de ambiente y espectadores «extraña» a los equipos, como comentó Enzo Maresca, técnico de los blues: «Fue un ambiente extraño. Estaba casi vacío». La FIFA, sin embargo, saca pecho de la asistencia acumulada a los campos, que supera ya el medio millón en la primera semana de torneo: 556.369 espectadores y una media de 34.773, cifra con cierta trampa porque supone el 58% del aforo total de los estadios. Según datos de la organización, los estadounidenses son los que más entradas compran, junto a brasileños, argentinos y mexicanos. Los europeos, lejos.

La distancia con el viejo continente, las dudas iniciales por la competitividad en el torneo, el miedo por los posibles controles del gobierno antes y después de los partidos buscando a aficionados sin papeles han podido influir. Y también el calor, clave en todo esto. No todos los estadios tienen techo y para potenciar las audiencias de televisión la FIFA ha encajado los partidos en 'horario europeo'. Es decir, PSG, Atlético, Madrid, City o Juventus han jugado a mediodía en condiciones casi extremas.

«Me dolían los dedos de los pies», admitió Llorente. «Es imposible mantener un nivel alto los 90 minutos así. Es una buena hora para el aficionado europeo, pero se sufre», declaró Luis Enrique. «Es la primera vez en mi vida que siento un calor así», reconoció Anatoli Trubin, portero del Benfica. «Xabi nos dijo que con este calor tuviéramos más control del juego porque sino íbamos a perseguir sombras», comentó Trent Alexander-Arnold.

Cuatro suspensiones

El momento de más calor del año ha coincidido también con la época de tormentas eléctricas en Estados Unidos, cuya mayor probabilidad de aparición es entre las cuatro y las ocho de la tarde. Si la FIFA no tenía suficiente con algunos estadios vacíos y las quejas por los horarios y el calor, la organización ya ha tenido que suspender temporalmente cuatro encuentros por amenaza extrema, el último ayer, el Benfica - Auckland City en Orlando.

Según el Instituto Nacional de Seguridad contra Rayos (NLSI), el metal y los materiales conductores de los estadios los convierten en destino habitual de los rayos, y en concreto en Estados Unidos el peligro es real: durante 2024 se registraron 12 muertes por esa causa, cinco en Florida.

El Mundial de los 1.000 millones es también el del calor y los rayos.

El famoso gol de Atilano en otra lucha por el ascenso entre Oviedo y Mirandés: "Lo nuestro fue sólo un equipo asturiano que fastidió a Miranda"

El famoso gol de Atilano en otra lucha por el ascenso entre Oviedo y Mirandés: “Lo nuestro fue sólo un equipo asturiano que fastidió a Miranda”

Atilano Agüería (Muncó, Siero, 1953) podría ser un abuelo cualquiera que va a recoger a sus nietos al colegio para llevarlos a las instalaciones del Astur, donde entrenan ambos al fútbol. A sus 71 años ya se ha jubilado tras más de 40 trabajando en el ayuntamiento de la localidad asturiana de Pola de Siero, una población que dista casi lo mismo de Gijón que de Oviedo. Pero no son los gijoneses los que le tienen en su memoria pese a que "él es un poco más del Sporting", según revela a EL MUNDO, sino los carbayones por una hazaña que protagonizó hace justo 46 años.

A él siempre le gustó el fútbol y, tras comenzar en el club de su localidad, fichó por el Langreo de Segunda B donde el destino le tenía reservado un momento histórico un 17 de junio de 1979. Los langreanos ya habían conseguido la salvación ese año y en la última jornada iban a ser jueces del equipo que ascendiera a Segunda División. Los contendientes, les sonarán, eran el Oviedo y el Mirandés.

Los burgaleses tenían la sartén por el mango puesto que con un empate en esa última fecha les valía para alcanzar por primera vez en su historia el fútbol profesional. Los azulones, por contra, debían ganar al Pegaso y esperar que el Mirandés no puntuase contra, precisamente, el Langreo de Atilano. "Todavía me acuerdo de todo, son partidos especiales", rememora a este periódico.

"delantero reconvertido en lateral"

El primer detalle que le viene a Atilano sobre ese día es cuando paseaba por el campo de Anduva junto a un compañero y se encontraron a un señor con un bidón gigante con botellas de sidra y champán dentro. "No eches mucho hielo a ver si se te va a derretir", le gritó en broma su colega. Un grito que se convertiría en una premonición algunas horas después.

La última jornada de 2ªB comenzó unificada para que no tuviera ventaja ninguno de los aspirantes. "Nosotros íbamos allí a ganar y encima podíamos beneficiar a un equipo asturiano, me daba igual que fuera el Oviedo", cuenta Atilano. Transcurridos los primeros 45 minutos, la cosa pintaba mal para los carbayones, ganaba el Mirandés y ellos no habían conseguido marcar ante el Pegaso. Entonces anotó Herbera para los azulones en el 70 y 10 minutos después hacía lo propio Manzano para el Langreo. Pese a la unificación horaria, los ovetenses se iban a la caseta con el partido empatado en Miranda en su recta final. "El Oviedo tardó en meter su gol y nunca imaginó que íbamos a marcar, pero esperaban todos en el vestuario", explica el ex futbolista.

Así que llegó ese momento clave en la vida de un jugador y que comenzó con Atilano, un "delantero reconvertido en lateral derecho", haciendo una diagonal hacia el centro donde llegó al pase atrás de Mortera y empaló a gol desde la frontal. "Cuando metí el tanto pensé: 'Ay vamos a tener lío para salir'. Pero a nosotros nada, ni un mal silbido. La afición la tomó con el Mirandés'", describe.

Héroes o villanos

El Tartiere se desbordó de alegría y los jugadores retornaron al césped para festejar con los aficionados que esperaron confiando en el milagro y los que retornaron al campo tras iniciar la vuelta a sus hogares. "Me llamaron muchísimos amigos de la Pola después del partido para felicitarme", apunta un ex futbolista que volvería al campo del Oviedo unos días después para jugar un amistoso contra el club azulón. "Fue un agradecimiento por haber conseguido el ascenso y luego nos invitaron a cenar en un llagar de Colloto", revela Atilano sobre la 'supuesta' prima que recibieron por derrotar al equipo burgalés.

Casi medio siglo después no habrá intermediarios para dilucidar el equipo que ascienda no al fútbol profesional sino a Primera División, categoría que el Mirandés no ha pisado en toda su historia. "Con la ventaja del campo, yo creo que el Oviedo lo tiene en su mano y va a conseguir el ascenso", predice el ex jugador, pero no se quiere mojar en quién será el héroe que logre obrar ese "nuevo milagro". "Que fuera Santi Cazorla sería el colofón porque el hombre dio y da todo lo que tiene", desea.

Este 21 de junio, es el partido de vuelta en el Tartiere entre Oviedo y Mirandés con ligera ventaja para los visitantes que ganaron 1-0 en Anduva. Pero, como dice el ex futbolista y ex entrenador del Siero, Navia, Tuilla y Sariego, entre otros: "Lo nuestro fue sólo un equipo asturiano que fastidió a Miranda". De hecho, el equipo burgalés volvió a Tercera años después mientras que el Oviedo alcanzó la Primera División. El sábado será una moneda al aire. Si cae cara, ambas hazañas serán recordadas por Atilano y sus compañeros de la selección asturiana, en la que jugó con 16 años, y con los que se sigue juntando, "menos tres que ya no están", en cualquier llagar de la zona, quizás el de Colloto. Si cae cruz, el Mirandés habrá podido consumar la venganza del gol de Atilano.

Otro puño de América en la mesa de Europa en el Mundial: el Flamengo de Filipe Luis remonta y somete al Chelsea

Actualizado Viernes, 20 junio 2025 - 22:38

América sigue sorprendiendo a Europa y al mundo entero. Después de las victorias del Botafogo y el Inter Miami sobre el PSG y el Porto, hoy ha sido el Flamengo el que ha dado otra de las grandes sorpresas del Mundial de clubes. El conjunto dirigido por Filipe Luis, ex del Atlético de Madrid, ha remontado al Chelsea y ha terminado sometiendo al cuadro londinense en un final de dominio absoluto: 3-1, seis puntos de seis posibles y el liderato de su grupo encauzado hacia octavos de final.

El fútbol europeo está en el tramo final de su temporada y el americano en mitad de la misma, pero aún así el Mundial está dejando resultados totalmente inesperados. El Oporto ha sido una de las grandes decepciones, empatando contra Palmeiras y perdiendo ante Inter Miami. Pero muchos otros han sufrido. Benfica no pasó de las tablas ante Boca, igual que el Dortmund contra el Fluminense o el Inter deMilán frente a Monterrey. El jueves, el PSG cayó ante Botafogo y hoy ha sido el Chelsea el que ha hincado la rodilla ante un Flamengo comandado por Bruno Henrique.

El delantero de 34 años dio la vuelta al gol inicial de Pedro Neto con un tanto y una asistencia en apenas tres minutos, poco tiempo después de sustituir a De Arrascaeta en un cambio clave de Filipe Luis.

Junto a él, el joven Wallace Yan, de 20 años, que sentenció el duelo en el 83 con el 3-1. Después de empezar el torneo con victoria ante el Esperance de Túnez por 2-0, este triunfo les deja con pie y medio en los octavos de final y con muchas opciones de ser primeros del Grupo D.

El Chelsea, por su parte, se desinfló en el encuentro. Comenzó con dominio y con efectividad en el gol de Pedro Neto, pero el paso de los minutos, el físico, el calor y el superior estado de forma de los brasileños terminaron decantando el duelo. Tampoco ayudó Nico Jackson, que saltó desde el banquillo en la segunda parte y acabó expulsado en su primera acción por una salvaje entrada.

El Flamengo, líder del Brasileirao o guiado también por los veteranos Jorginho, ex del Chelsea, y Danilo, ex del Madrid, autor del segundo gol, aguantó con calma los últimos instantes del duelo y selló una remontada extraordinaria.

Barrios da aire al Atlético ante un Seattle Sounders respondón

Barrios da aire al Atlético ante un Seattle Sounders respondón

No responde mal el Atlético de Simeone en los partidos de matar o morir. Se crecen el argentino y su plantilla al filo de la navaja. Una navaja que afilaron ellos mismos con una actuación muy pobre ante el campeón de Europa. Ahora, este duelo ante la cenicienta de su grupo se antojaba imprescindible no sólo por los puntos, también por las sensaciones. Salió respondona, aunque pesó la calidad y la urgencia. Barrios se vistió de héroe inesperado. Necesita muchos el técnico argentino, los cuartos aún están lejos. [Narración y estadísticas, 1-3]

El Cholo aplicó la lógica desde la salida. Sacó a Griezmann y a Lino del once, los grandes señalados de la derrota ante el PSG, y sacó a Koke, el jugador que reactivó a los suyos y a Sorloth, un jugador con pólvora toda vez que la del francés está mojada desde enero. Ya remató a puerta en el minuto cuatro de encuentro tras un centro flojo de Llorente. No es mala carta de presentación pese a que estos de Seattle distan mucho del conjunto francés.

El joker del Atlético, en cambio, es Julián Álvarez. Sin embargo, el argentino no pudo aprovechar una preciosa jugada trenzada del conjunto rojiblanco que terminó con un pase filtrado de De Paul para dejarle solo. Perdonó el mano a mano ante Frei. No habría tiempo ni para lamentarse, porque apenas un minuto después, a la carrera, como le gusta al Cholo, llegó el primer tanto rojiblanco. Fue Barrios, a lo Michel, pero con un claro bote dentro y con la tecnología como backup para confirmarlo. Sonreía el canterano, respiraba Simeone.

En 15 minutos, el Atlético había pisado más campo contrario que en todo el partido contra el PSG. La pena es que no aprovechara todas las ocasiones que tuvo. Clarísima fue la de Sorloth tras otro pase maravilloso de De Paul. El noruego la echó arriba casi desde el área pequeña. Al técnico argentino le llevaban los demonios, consciente de la importancia de los goles tras haber recibido un 0-4 en contra, y más cuando poco después un error de Giménez dejó a Musovski sólo ante Oblak, aunque resolvió con acierto el esloveno.

El partido se puso rumbero y el mediocampo rojiblanco, especialmente Koke, quiso atornillar con criterio el balón al suelo. El Atlético tenía capacidad para hacer daño desde la pausa, pero Seattle necesitaba vértigo. De hecho, Sorloth se volvió a encontrar con Frei, en área pequeña, tras una gran jugada de Julián. La calma funcionaba, sólo hacía falta materializarla. De hecho, en la primera media hora, 9 disparos y tres de ellos a portería.

Quien no entiende de calma es Giuliano. Es un electrón buscando trayectorias diferentes en cada carrera. En una de ellas ganó a su par en un forcejeo y Baker-Whiting no tuvo más remedio que terminar derribándolo dentro del área. Penalti. Pero el VAR corrigió al colegiado Falcón Pérez, que retiró su decisión. Un sainete, porque el futbolista norteamericano se cae en las piernas del argentino y le derriba. La pena es que fue justo antes del descanso y duplicar la ventaja hubiera otorgado más tranquilidad a los rojiblancos.

Lo bueno es que ocurrió justo al iniciarse en el segundo tiempo tras una jugada ensayada de saque de esquina que terminó con un zambombazo de Llorente que desvió Frei a duras penas, pero Witsel terminó por introducir el balón en la portería. Apenas dio tiempo de alegrarse porque Seattle recortó poco tiempo después por falta de contundencia de la defensa colchonera. Un centro llovido terminó en las botas de Rusnak, que anotó solo casi en área pequeña. A seguir remando.

Otra vez Barrios

Menos mal que Barrios, un futbolista que sólo llevaba un tanto en lo que iba de temporada y al que el técnico argentino reclamaba más llegada al área, decidió erigirse en goleador, de nuevo, para devolver la relajación al conjunto del Cholo. Necesitaban los rojiblancos más tantos para intentar enjuagar el borrón de la primera jornada. Casi hace uno de bandera Julián con una volea desde fuera del área que se estrelló en la cruceta.

El partido fue perdiendo intensidad, con la victoria abrochada para los de Simeone y el conjunto norteamericano ya eliminado del torneo, el primero en caer de esta nueva experiencia de la FIFA. Aunque aún tuvieron tiempo de dar un último susto al Atlético, un tanto que fue anulado por fuera de juego.

Quizás los rojiblancos quieran buscar el pase con otro partido en el filo de la navaja. Una nueva prueba más de matar o morir. Su rival será el Botafogo, no será fácil a juzgar por cómo estan los conjuntos brasileños en este Mundial de Clubes.

Messi sorprende al Oporto y deja al Inter de Miami cerca de la clasificación

Messi sorprende al Oporto y deja al Inter de Miami cerca de la clasificación

Actualizado Jueves, 19 junio 2025 - 23:44

Un golpeo de falta magistral de Leo Messi, de zurda a la escuadra, con música, impulsó a Inter Miami en el Mundial de Clubes, a un paso de los octavos de final, tras remontar a un Oporto endeble en defensa y sin capacidad de reacción en un partido en el que se jugó a lo que impuso el astro argentino.

A cinco días de cumplir 38 años, Messi sigue dando lecciones de fútbol en los terrenos de juego. Eterno Leo, haciendo jugar a Inter Miami, diseñando cada acción de peligro con una visión privilegiada a la que ya no le acompaña a su velocidad Luis Suárez. A falta de socios, el argentino se bastó para tumbar a un decepcionante Oporto.

Era el 1:45 de partido y una acción devolvió a la memoria de cualquier aficionado al fútbol, tantas otras conexiones del pasado. Como si el tiempo no hubiera pasado. Messi se descuelga, la pone de zurda al espacio, donde tantas veces apareció Jordi Alba, hoy suplente, para que la enganchase de zurda Luis Suárez. La imaginación, la precisión en el toque suave a espalda de la defensa. La parada abajo de Claudio Ramos.

Fue toda una declaración de intenciones. En Atlanta se iba a jugar a lo que quisiera Leo. Arrancó dando una 'masterclass'. Inventando asistencias que en otros tiempos de Luis Suárez habrían acabado en la red. Al uruguayo le pesa la edad. Falto de velocidad pese a seguir viendo, como goleador hasta el último de sus días, el espacio por donde aparecer y la zona donde generar peligro.

Era un monólogo del Inter Miami hasta que la primera aparición del Oporto acabó en penalti. Una de esas acciones castigadas desde el videoarbitraje que un colegiado no considera penalti en directo. Allen, con la punta de la bota, impactó en la carrera de João Mario. Samu asumió la responsabilidad y, pese a que Ustari le adivinó el lado, la potencia del golpeo mantuvo su pleno de acierto en penas máximas. Su tanto 26 del curso. Un 9 potente al servicio de Luis de la Fuente en la selección española.

En el campo había un jugador que, pese a su edad, 18 años, asumió el pulso de calidad con Messi. Es Rodrigo Mora y cada partido deja gestos repletos de calidad. Uno de esos futbolistas diferentes que ya han derribado la puerta de la elite de forma prematura. Un gran control, un taconazo para inventar una ocasión de Samu, derrochando personalidad cada vez que entra en contacto con el balón.

En sus botas estuvo una acción que pudo cambiar el rumbo. Antes respondió Messi. Todo oscilaba en torno a su figura, sin un marcaje estrecho de ningún rival, disfrutando de su libertad de movimientos. Regates en seco y pases a los movimientos de sus compañeros. La velocidad por fuera Allende y Segovia, la aparición al espacio de Cremaschi. A Inter Miami le castigaba el error en la finalización.

Perdonaba una más Luis Suárez, con todo para marcar, en carrera, después de que un error en el inicio de jugada de Marcano acabase con el pase perfecto de Messi. El mano a mano ante el portero lo culminaba con un disparo al cuerpo. Sin confianza en la definición. Demostrando que su perfil actual no es el del 9 que pide la visión asistente de Leo.

El Oporto dio un paso atrás para rebajar sufrimiento. Pecó de conformismo. Se olvidó de atacar, no explotó el contragolpe que sacase a relucir las carencias defensivas del equipo de Mascherano. En acciones aisladas lo pudo comprobar. Cuando Samu pidió un penalti, agarrado en el momento de rematar un servicio desde la derecha de João Mário. Antes de la acción de Rodrigo Mora clave. Tras amagos y con un disparo de diestra que sacó bajo palos Falcon.

Esa renacer inesperado del Oporto le pudo dar el partido en momentos de cansancio del rival. Samu, exhibiendo potencia en carrera en una acción en solitario, se topaba con el portero rival de zurda. El poste repelía un gran disparo desde fuera del área de Alan Varela.

De golpe, todo cambió en la segunda parte. El Oporto se deshizo tras dos golpes recibidos en siete minutos. El primero nada más reanudarse el partido. Tras un gesto de calidad de Busquets, al mando del juego, girando y lanzando una acción que acabó en centro la derecha de Weigandt y un golpeo potente de Velasco Segovia castigando la pasividad defensiva portuguesa.

Sin tiempo para reaccionar, Messi era derribado al borde del área y no desaprovechaba la oportunidad. El golpeo con guante de seda de zurda a la escuadra. La locura desatada en un estadio vestido con su camiseta. Un nuevo capítulo de una leyenda que sigue ganando partidos.

Acoso final

Le tocaba proponer al Oporto y le faltaron cualidades. Incluso sufrió cuando Inter Miami, bien replegado, interpretando bien lo que le pedía el partido, le buscó en contragolpes. Los intentos portugueses fueron a la desesperada, sin espacios para correr. La única vez que lo hizo William Gomes se topó con la rápida salida de Ustari.

Y así murió el partido, entre intentos de Samu que no encontraron puerta, y dos ocasiones para hacer mayor la herida de Picault y un balón picado de Messi que habría sido la guinda al primer triunfo de Inter Miami que acaricia los octavos y llena de dudas al Oporto.

Gerard Garriga, el español del Auckland City que sufrió el 10-0 del Bayern: “Cobramos 300 euros al mes y nos hemos pedido vacaciones en el trabajo”

Actualizado Jueves, 19 junio 2025 - 23:26

Se fue a Nueva Zelanda a aprender inglés y ha terminado disputando el Mundial de clubes contra el Bayern Múnich de Harry Kane. La historia de Gerard Garriga es de cuento, a pesar del 10-0 encajado ante los alemanes en la primera jornada. "Es la realidad de los dos equipos", admite en una conversación con EL MUNDO. Su Auckland City es amateur, cobran 300 euros al mes y han tenido que pedir vacaciones para el torneo.

¿Cómo se encuentra después de la derrota por 10-0 contra el Bayern de la primera jornada?
Fue duro. Al descanso estábamos todos bastante jodidos porque a nadie le gusta perder de esa manera en una competición tan grande y en un partido al que llegas con tanta ilusión de hacerlo bien y dar buena imagen y te llevas un 10-0. Pero bueno, sabíamos que podía pasar, que había mucha diferencia entre ellos y nosotros aunque siempre intentas soñar. Y una vez en el campo pues no se dio, fueron muy superiores y el resultado es totalmente justo. Refleja la realidad de los dos clubes que estamos en dos mundos completamente diferentes. Aún así, fue una experiencia única encontrarnos en el túnel con leyendas como Müller, Kimmich o Kane y poder jugar contra ellos. Un sueño.
Les quedan dos partidos.
Al día siguiente ya nos levantamos con ganas de entrenar, de preparar el partido contra el Benfica porque para nosotros es una oportunidad inmensa de dejar atrás el 10-0, aprender de lo que no hicimos bien y ojalá nos salga un buen partido para olvidar el otro. Luego el empate entre Boca y Benfica no nos ayuda porque se clasificará el segundo por diferencia de goles y puede que vengan a intentar meternos la mayor cantidad posible, pero no cambia nuestra intención de hacerlo lo mejor posible.
¿Qué opina de las críticas de aquellos que dicen que no deberían jugar el Mundial?
Todo el mundo tiene derecho a opinar, pero en este caso creo que lo que intenta el Mundial de clubes, como hace el de selecciones, es globalizar el fútbol. Que todos los países y continentes tengan visibilidad. Y no que por ser un país donde el fútbol esté menos profesionalizado no tengas derecho a participar. Creo que este Mundial, aunque nos hayan metido 10, servirá para que el fútbol crezca en Oceanía. Muchos niños nos están animado tras la derrota, somos sus ídolos y algún día quieren ser como nosotros. Que haya un equipo que represente a Oceanía es súper legítimo y así tiene que ser. Si cortas la invitación para meter más clubes europeos el fútbol se centrificará, y ya lo está. Todo el dinero está en Europa. Si no se clasifica nadie de Oceanía, ¿cómo haces que esa gente algún día quiera jugar un Mundial si no lo tienen cerca? ¿Quién va a invertir en fútbol?
¿Cómo acaba usted jugando al fútbol en Nueva Zelanda?
Llegué hace ocho años. Estaba jugando en Primera Catalana, una división por debajo de Tercera RFEF, en nivel totalmente amateur, y a la vez estudiaba la carrera, INEF. Y nada, un año decidí parar un poco con el fútbol e irme a estudiar inglés. Mi idea era irme tres o seis meses a Inglaterra, pero un compañero se había ido a Nueva Zelanda de año sabático y me convenció. No fui para jugar al fútbol, pero al llegar como él y unos amigos jugaban, pues me volvió el gusanillo y fui a probar a equipos, hasta que el Western Springs de Segunda División me fichó por tres meses. Allí trabajé en una empresa de limpieza y tenía vuelos para volver a casa en junio, pero lo fui alargando porque peleábamos para subir. Me quedé más tiempo, me aplicaron el Visado, pasé el Covid allí y después firmé con Auckland City. Hemos estado en el Mundialito de Marruecos, en el de Arabia, en Emiratos... Y ahora este Mundial de Estados Unidos. Se fue dando todo.
¿Cuál es la realidad del equipo y del fútbol allí?
Sí, la liga es toda amateur. Tenemos otros trabajos para subsistir y para el alquiler y la comida. Somos el único club amateur del Mundial. Todos cobramos casi lo mismo, nadie puede cobrar más de 80 euros a la semana, 300 al mes. Con 300 al mes en Nueva Zelanda no te pagas ni una semana. Lo que hace el club con algunos como yo, que somos de fuera, es que trabajes con ellos en la academia o en colegios para cumplir las horas y cobrar un extra. El resto son trabajadores de almacén, reponedores, profesores, gente de marketing, pintores, otros que tienen una empresa, otros estudiantes... Hay de todo. Y nuestro entrenador es dentista. Cada uno tiramos del carro como podemos, pero es complicado, claro. El que trabaja ocho horas al día y luego tiene que ir a entrenar sufre.
¿Están de vacaciones en sus trabajos?
Sí. Y luego no tendrán vacaciones, porque las han cogido para venir aquí. En la final de la Champions, que fue en Islas Salomon, tuvimos a cinco jugadores que no pudieron venir, entre ellos el capitán, porque ya se habían pedido vacaciones para este Mundial. En estos cuatro años hemos jugado más de 200 partidos y es un esfuerzo muy grande a nivel laboral.
La FIFA les otorga 3,5 millones por participar, la cifra más baja del torneo.
Sí, es una pena, pensábamos que sería más. Creo que la diferencia entre nosotros y el resto es muy grande. Creíamos que estaríamos sobre 10 millones. El 20% o el 30% de esos 3,5 se queda en Estados Unidos por los impuestos, luego la Confederación se queda una parte y la Federación otra. Y de lo que quede, la mitad para el club y la mitad para nosotros a partes iguales. Creo que al final nos llegarán entre 10.000 o 15.000 euros por cabeza... Para pipas. Si nos hubiera dado 10 millones, quizás hubieran sido 50.000. Veníamos con la ilusión de invertir ese dinero y ha sido un bajón, la verdad. Nos dijeron que un empate era un millón y una victoria dos, que de ahí sería todo para nosotros, así que a ver... El grupo es duro, pero vamos a disfrutar mucho la experiencia.
La venenosa herencia de Xabi Alonso

La venenosa herencia de Xabi Alonso

Un Madrid desamparado, sin estilo ni perspectivas, casi pierde un partido con un equipo de Arabia Saudí que este año ni ganó su liga. Y tuvieron que fichar a Simone Inzaghi para ajustar cuentas. Pero en tan sólo cuatro días de entrenamientos, casi tantos como los de Xabi Alonso, poco podían cambiar en sus envenenadas herencias.

Supongo que la decisión de tirar un penalti la tomó el propio Fede Valverde. No creo que se le ocurriera a Alonso. No es un especialista y nunca lo será. Con esa victoria pírrica hubiera podido dibujar un cuadro madridista menos mediocre. Pero ni por esas.

Quiero contar que ni loco Alonso quería iniciarse con este maldito Mundial. Pero le dijeron que o lo aceptaba o no le fichaban. A Xabi le faltó personalidad para rebelarse. Esa es la verdad.

Prefería iniciarse con una herencia envenenada. Sí, porque el síndrome Ancelotti en el Madrid todavía es impactante y poderoso. Acabar el partido con Lucas Vázquez y Modric era aceptar la pobredumbe del viejo estigma.

Pero Xabi no sabía lo que hacer. Ficharon a Alexander-Arnold sin preguntárselo. El Trent de ahora ni me gusta ni me me gustará nunca. Lo quitó por Lucas Vázquez, algo inaudito.

Xabi se volvía loco en la primera parte, porque el Madrid jugaba con centrocampistas que no crean y encima con un Bellingham que ya nadie conoce. Una idiotez de Asencio incluso le costó el empate y, otra vez, el fuerte estigma de Ancelotti hacía que Tchouaméni fuera central, que al final es su puesto en el Madrid.

Lo primero que tiene que fichar el Madrid, si no quiere ahogar a su nuevo entrenador es dejarle richar un Xabi. Y al menos tres creadores de juego en el centro del campo. De otra forma, ¿para qué han fichado a Aloso? Es absurdo.

Pero hasta la fecha no le han dejado ni siquiera elegir un jugador como si el oráculo de Florentino fuera eterno. El Madrid debe cambiar la estructura defensiva y creativa en intensidad o será un desastre y Xabi no durará ni lo que Rafa Benítez.

El equipo actual es un engendro y sin Mbappé el retrato es aún más deprimente. Y todo eso lo veremos para más desgracias blancas, porque con Gonzalo y Arda Güler, los malditos de Ancelotti, no se puede arreglar todo.

Un empate del pasado en el debut del futuro

Un empate del pasado en el debut del futuro

Lo mejor del debut es olvidarlo y volver a empezar, aunque la impresión es que para los buenos comienzos habrá que esperar a que pase este Mundial de clubes. Por algo Xabi Alonso quería llegar después. Todo lo que quiere hacer necesita tiempo, entrenamientos y, si es posible, no realizados en una caldera como la de Miami. Pedir tiempo en el Madrid, sin embargo, es como pedir el cielo. Imposible.

El tono inicial del equipo fue el tono del tardomadrid de Carlo Ancelotti, hasta que en la segunda parte lo acaleró la entrada de Arda Güler y es de suponer que unas palabritas del entrenador. Incluso el gol había llegado del mismo modo que siempre, en una contra que en este equipo no necesita entrenarse, porque forma parte de su instinto. El Madrid corre sin pensar. Lo que hay que valorar es qué hace a partir de lo que piensa su nuevo entrenador. La respuesta está pendiente.

La presión está en su cabeza y la prueba es la intención que partía de la posición inicial ante la salida de balón del Al Hilal. Cuando el rival la superaba, el desconcierto. Como antes. Dice Xabi Alonso que quiere que Jude Bellingham sea más centrocampista, es decir que juegue más atrás. En Miami no vimos exactamente dónde.

Más centrocampista fue Dean Huijsen, el jugador de los mejores pases interiores en la salida de la pelota. El suyo fue un debut emergente en el bajo tono general. Sin embargo, hablamos de un central, un defensa, y la línea de la que formó parte estuvo mal, y no sólo por el penalti de Raúl Asencio, a merced de las combinaciones ofensivas en el arranque del Al Hilal, mejor equipo de lo que piensan quienes miran con desdén lo que se cuece en Arabia. Simone Inzaghi lleva en su banquillo tan poco tiempo como Xabi Alonso. Al contrario que Huijsen, la première de Trent Alexander-Arnold fue inocua. Su profundidad ha de llegar. En la banda opuesta, cada día está más claro la necesidad de un fichaje, sea Álvaro Carreras u otro.

La entrada de Güler llevó a Tchouaméni al central, otra maniobra conocida, aunque es la prueba de que el entrenador, un ex mediocentro, sabe por dónde hay que dinamizar el juego del Madrid. A ese tramo le faltó gol, no únicamente el que falló Fede Valverde en el penalti. Nadie sabe si lo habría encontrado Mbappé, resfriado. Gonzalo marcó el suyo en una aparición que sí marca diferencias con el pasado.

Xabi Alonso no hace milagros y su etapa en el Madrid se inicia con empate y dudas ante el Al Hilal

Xabi Alonso no hace milagros y su etapa en el Madrid se inicia con empate y dudas ante el Al Hilal

Xabi Alonso se encontró con una piedra en el inicio de su camino como entrenador del Real Madrid. Decía Carlo Ancelotti que un empate en el club era la antesala de la crisis, y el conjunto blanco se estrenó con tablas ante el Al Hilal en su estreno en el Mundial de clubes. Ofreció una imagen muy gris, se adelantó por medio de Gonzalo, vio cómo Neves igualaba de penalti y pudo ganar desde los once metros, pero Valverde falló la pena máxima rozando el final. [Narración y estadísticas (1-1)]

En su primera alineación, y sin Mbappé por fiebre, Xabi rompió con el modelo táctico que había usado en el Leverkusen (tres centrales) y mantuvo el sistema al que han estado acostumbrados los futbolistas del conjunto blanco durante los últimos meses: 4-3-3, con Rodrygo y Vini en las bandas, Bellingham como centrocampista y Gonzalo en lugar del francés. Y el plan, como en el tramo final de Ancelotti, hizo aguas.

Trent, titular en su debut junto a Huijsen, avanzó hacia el doble pivote en ataque para liberar a Valverde, pero el intento duró unos minutos. No por decisión de Alonso, sino porque no tuvo el balón.

El Al Hilal, que también estrenaba entrenador en Inzaghi, finalista de Champions con el Inter, dominó la posesión, calmó y aceleró el ritmo del partido cuando quiso y mareó a los blancos en el centro del campo. Aprovechó la poca ayuda defensiva de Vinicius a García y la superioridad que se generaba en ese carril para producir peligro en casi cada acción, y cuando no lo vio claro buscó cambios de juego a la espalda de Trent. Parecía sencillo.

Incapaz de más de tres pases

Milinkovic-Savic probó a Courtois en el primer minuto y a Leonardo, en el nueve, se le escapó un remate por milímetros tras una buena llegada de Cancelo a línea de fondo. Los saudíes, segundos en la última liga por detrás del Al-Ittihad de Benzema, demostraron nivel de competición europea, lo que decía su alineación, y fueron superiores en juego al Madrid, impotente, incapaz de dar más de tres pases seguidos.

Alonso se desesperó por momentos con la pasividad defensiva de sus futbolistas, tanto en la presión como en la intensidad en los duelos individuales. El gol anulado a Lodi por fuera de juego fue un aviso, y el parón de un par de minutos por el calor sirvió al técnico para concretar ideas con sus futbolistas. «Toco y me muevo», explicaba, pidiendo movimiento a los suyos.

En el 33, llegó el alivio en mitad del sofoco. Trent robó un balón y Gonzalo arrancó la contra. Cedió a Vinicius, éste a Valverde y el uruguayo a Rodrygo, que dibujó un buen pase en diagonal a Gonzalo para que el canterano batiera a Bono con un disparo mordido.

Valverde lamenta su fallo en el penalti.

Valverde lamenta su fallo en el penalti.AFP

El Madrid encontró un oasis cuando no merecía agua, pero lo estropeó en un par de minutos. En el 39, Asencio, demasiado blando, se equivocó al agarrar a Leonardo dentro del área y el colegiado señaló penalti. Rubén Neves, con pausa, batió a Courtois. El camino hacia el descanso tuvo otro susto para los blancos, porque Al Dawsari, en otra diagonal a la espalda, encaró a Trent, compartió una pared con Savic y buscó una rosca que desvió ligeramente Asencio cuando parecía gol.

En el vestuario, Alonso tomó una decisión drástica. Sentó a Asencio y dio entrada a Güler, bajando a Tchouaméni a la posición de central. El cambio empujó al Madrid y el turco casi marca en el 46, pero se encontró con el larguero.

El paso de los minutos inclinó el campo hacia la portería saudí, aunque sin demasiados intentos madridistas y con cierta decepción en la tarde de Vinicius y Bellingham, muy desaparecidos. Alonso optó por Lucas y Brahim en lugar de Trent y Rodrygo para los últimos 20 minutos y más tarde por el canterano Víctor Muñoz y Modric en lugar de Vinicius y Bellingham. Una delantera de canteranos y secundarios para solventar la ausencia de estrellas.

Los blancos tuvieron el triunfo en un penalti señalado tras revisión de VAR por un codazo de Al Qahtani a Fran. Sin Mbappé, Vini ni Bellingham, se atrevió Fede, que se encontró con Bono. El Madrid, que necesita mejorar, se jugará el pase en los dos próximos partidos contra Pachuca y Salzburgo.

Raúl, obligado a hacer madridismo en el exilio: deseos, desengaños, ofertas y un legado que no olvidan sus jugadores

Raúl, obligado a hacer madridismo en el exilio: deseos, desengaños, ofertas y un legado que no olvidan sus jugadores

El destino obsesiona al ser humano desde el principio de los tiempos. Ni siquiera para todos los creyentes lo resuelve un «si Dios quiere», un «in sha'a Allah». La filosofía, la literatura y también la teología, con perdón del ser superior, se preguntan por el devenir que nos espera. Uno de los pensadores de culto actuales, el japonés Haruki Murakami, define al destino como una tormenta de arena que cambia de dirección sin patrón alguno. Cuando crees haberla esquivado, la tienes a tu espalda, en cambio constante, como la propia naturaleza. Sobre esos cambios escribió siglos atrás Heráclito de Efeso para concluir que el único destino posible es el carácter. Es decir, la capacidad que tenemos de determinarlo, ya que aguardarlo es inútil. Carácter es lo que define a Raúl González, que ha esperado demasiado tiempo a un destino para el que parecía señalado, el banquillo del Madrid, como un príncipe heredero. Ni siquiera las monarquías lo garantizan, como bien supieron Juan de Borbón y otros nacidos para ser reyes. El Madrid no es una monarquía, no se hereda, se gana. Es un club, pero también una fe que el antiguo capitán representa en carne y hueso. Tras esperar largo tiempo el «si Dios quiere», es momento del carácter, de Heráclito, de Raúl, de hacer madridismo en el exilio para seguir en pie tras la tormenta de arena.

Es la prueba que necesita Raúl y la prueba que necesitan los demás para saber si uno de los futbolistas que mejor ha representado lo que significa el Madrid, está capacitado para dirigir algún día al primer equipo. Quienes han estado cerca lo creen, y es lo que cuentan los futbolistas de la cantera que se han marchado en busca de minutos. Esa información maneja un puñado de directores deportivos, incluso de presidentes, que pensaron en Raúl durante estos últimos años. La respuesta fue siempre la misma, vehiculada a través de su fiel e inseparable agente, Ginés Carvajal. No.

Espanyol, Sevilla, Leeds...

Han sido años de repetirlo. Al Espanyol, en la etapa de Rufete como director deportivo; a este Sevilla a la deriva; al Leeds que dejó Marcelo Bielsa, y al Schalke, donde militó como jugador, aunque el hecho de estar en Segunda es un freno. Raúl busca un proyecto, por eso le tentó la idea del Villarreal, no una urgencia. El Getafe, donde Ángel Torres sabe de la visibilidad que ofrece un gran nombre del pasado en el inicio de su carrera como entrenador, desde Quique Sánchez Flores a Laudrup, Schuster o Míchel, que bien sabe cómo se siente Raúl, le permitiría mantener a su familia en Madrid, pero eso, con sus hijos criados, no es ya una prioridad, salvo por María, la pequeña, de 15 años, que sigue sus pasos como goleadora del cadete del Madrid.

Raúl González, en Valdebebas.

Raúl González, en Valdebebas.Angel MartinezMUNDO

Raúl esperaba una transición natural, la de un ex canterano, ex capitán y estandarte de una época, al que se da la oportunidad después de dirigir al filial. Quizás faltó el ascenso a Segunda del Castilla, pero en ninguna de las dos promociones que disputó en sus seis años lo consiguió. La caída más dura, ante el Eldense. Guardiola, en el Barcelona, ascendió al filial de Tercera a Segunda B, la actual Primera RFEF, pero no a Segunda, algo que sí hizo Luis Enrique. Los madridistas no están en la categoría de plata desde la temporada 2013-14; los azulgrana, desde la 2017/18, hecho que habla de las dificultades.

Esta temporada los azulgrana han caído a Segunda RFEF, algo que puede parecer contradictorio con su cantera, pero los frutos están en el primer equipo. En el Madrid, apenas Asencio, aunque Raúl preparó a otros para probar el salto, Rafa Marín, Mario Gila, Jacobo Ramón, finalmente utilizado, o Joan Martínez, que sufrió una larga lesión. Al técnico le gustaba jugar con tres centrales y carrileros largos, un equipo sólido y vertical, vertiginoso en el despliegue, con jugadores como Peter, y delanteros de potente remate, para lo que reconvirtió a Gonzalo. Puro Madrid. Lo recuerdan como un «entrenador didáctico, que nos hacía mejorar», y estricto en el comportamiento.

El objetivo del ascenso tampoco lo consiguieron Zidane ni Solari, pero tuvieron sus oportunidades. Raúl, nunca. La querencia de Florentino Pérez por el francés, uno de sus grandes fichajes estratégicos, su galáctico preferido, nunca fue la que tuvo por Raúl, cuya mejor conexión en el Madrid fue siempre Jorge Valdano, que lo hizo debutar a los 17 años para sentar a Butragueño. Dentro y fuera del club, como demuestra que pusiera Jorge a su primogénito.

Xabi Alonso, en su presentación.

Xabi Alonso, en su presentación.MUNDO

La prueba definitiva

La contratación de Xabi Alonso fue definitiva para el adiós de Raúl. Un ex jugador, aunque no formado en la casa, que dirigió en categorías inferiores en Valdebebas, pero decidió hacer el recorrido que Raúl tiene pendiente. Ni siquiera cuando el tolosarra planteó su idea de incorporarse después del Mundial de clubes, el Madrid pensó en Raúl. Antes estaba Solari. Era imposible tener más pruebas y, a la vez, sentir más desconfianza.

"Estoy preparado para cualquier reto. Y cuando digo cualquier reto, es cualquier reto", dijo Raúl en sala de prensa. No hacía falta ponerle nombre. Podría haber seguido en otro cargo en la cantera que no dirige un ex jugador, sino Manu Fernández, el hijo de un histórico gerente. También antes podría haber entrado en el 'staff' del primer equipo con Ancelotti, con el que tenía una excelente relación. Nada de eso era lo que quería, y menos al final.

La salida tiene, pues, un efecto liberador para Raúl, aunque también para el club, porque el movimiento permite ascender a entrenadores. Arbeloa ocupará su puesto en el Castilla, quizás el compañero que mejor conectó con Xabi Alonso, y bien anclado a los poderes en el entorno del club. Raúl no regala sonrisas ni frecuenta despachos. Recluido en su trabajo y su familia, mitad monje, mitad guerrero, como los templarios, su pasado es el único poder al que puede sujetarse para vencer a la tormenta y, a sus 47 años, ganarse el futuro.