Las mil y una anécdotas del Mundial de México'86: los 'vis a vis' con las mujeres, el Bisolvón y los spaguettis que Lobo Carrasco tiró en la mesa del presidente

Las mil y una anécdotas del Mundial de México’86: los ‘vis a vis’ con las mujeres, el Bisolvón y los spaguettis que Lobo Carrasco tiró en la mesa del presidente

Desde que en Brasil 1950 quedamos cuartos, todo lo posterior fue desdichado: Suiza 1954 y Suecia 1958, no clasificados; Chile 1962 e Inglaterra 1966, caídos en la primera fase; México 1970 y Alemania 1974, no clasificados; Argentina 1978, caídos en la primera fase; España 1982, corramos un tupido velo... Sólo en México 1986 vimos, por fin, algunos brotes verdes.

Para saber más

La ola comenzó con el 12-1 a Malta que nos clasificó para la Eurocopa Francia 1984, en la que fuimos segundos. La fase de clasificación para México la pasamos sin angustia. El Barça llegó a la final de la Copa de Europa, el Atlético a la de la Recopa y el Madrid a la de la Copa de la UEFA, lo que contribuyó a darnos sensación de fortaleza, aunque sólo el Madrid ganara la suya. Emergía la Quinta del Buitre y seguía el seleccionador del 12-1 a Malta, Miguel Muñoz, cuya lista incluyó siete del Madrid, cinco del Barça, tres del Athletic, dos del Atlético y el Sporting, y uno del Zaragoza, el Betis y el Sevilla. Veintidós, con la precaución de llevar tres porteros. Cometió un serio error: ir sin cuarto central. La pareja Goikoetxea-Maceda era soberbia, pero junto a ellos sólo fue Gallego, un mediocentro de muy buen pie y estaca si hacía falta, adaptable a líbero. Sanchís, el central de la Quinta, estaba lesionado. Muñoz desdeñó a Salva, del Barça, habitual en el equipo.

Se programó una concentración en Santa Cruz de Tlaxcala, 45 días de encierro a 2.300 metros de altitud, en una antigua fábrica de hilaturas llamada La Trinidad, convertida en centro vacacional de la Seguridad Social mexicana. Perdido en la nada, era ideal para la paz y el aburrimiento, con México D.F. a dos horas de autocar. La Federación alojó a las esposas o novias de los jugadores en el D.F. y cada semana organizaba una excursión allí de los casados o emparejados en lo que llamaron "el autobús del semen", para dos horas de intimidad con sus parejas en una especie de vis a vis carcelario. Los solteros se quedaban más aburridos y solitarios que nunca.

Una sola línea de teléfono, cartas, billar, ping pong y paseo por la carretera al anochecer. Ese era el cuadro, pasto de problemas entre jugadores y periodistas y de los jugadores entre sí. Muñoz programó partidos entre titulares y suplentes, haciendo muy visibles los respectivos papeles, y los segundos, al ver cara a cara su destino, se desahogaban con entradas furiosas. Así que, pensando que si tenían que lesionar a alguien que fuese de otro equipo, cambió el plan por dos partidos en Guadalajara (uno contra el local, otro contra el Atlas) y dos en Tlaxcala, ante el Puebla y la sub'21 mexicana. Eso sí: en ambos casos separó las aguas y jugaron el primer partido los titulares y el otro los suplentes, lo que profundizó el ánimo lúgubre de estos. El viaje a Guadalajara llevó dos horas de autocar hasta México D.F. y dos más de vuelo, pero a todos les pareció una liberación del encierro.

Para aliviar el tedio, la Federación organizó una comida de convivencia a la que invitó a Rocío Jurado, de gira por allí. Asistieron las mujeres de los jugadores, todos los directivos y trabajadores de la Federación y hasta los ex jugadores Lángara e Iborra, flecos sueltos de la Guerra Civil instalados allí. Sólo faltaron los periodistas, en solidaridad con sus compañeros de la radio Antena 3, expulsados del hotel porque uno de ellos había insinuado que a un federativo se la pegaba su mujer. De aquella juerga se contó y no se acabó. Hubo descuidos en la dieta y a algunos jugadores les alcanzó el "mal de Moctezuma". Los más afectados fueron Calderé, al que se le complicó con una bronquitis y hubo de ser internado, Tomás, Gallego y Gordillo.

Butragueño, en el partido contra Dinamarca.

Butragueño, en el partido contra Dinamarca.E. M.

Por fin, el 1 de junio (habían llegado a Tlaxcala el 11 de mayo) llegó el primer partido. Fue en Puebla (12:00), ante Brasil, nada menos. La alineación era casi la que se venía cantando desde los inicios: Zubizarreta; Tomás, Goikoetxea, Maceda, Camacho; Míchel, Víctor (por Calderé), Francisco, Julio Alberto (por Gordillo); Butragueño y Julio Salinas. En el minuto 53 Míchel caza el balón tras un córner, su remate pega en la cara inferior del larguero, bota dentro, sale, y el australiano Bambridge no da gol. Sí dará once minutos más tarde el de Sócrates, recogiendo un rebote en el larguero; estaba adelantado cuando se produjo el disparo previo, pero...

Un fotoperiodista cazó la foto perfecta y la vendió a Interviú por 10.000 dólares. Demostraba inequívocamente que el balón había entrado, pues el sol del mediodía proyectaba su sombra dentro. Un español buscavidas, que se pegó a la selección por el procedimiento de hacerse amigo de Manolo el del Bombo, cameló al fotógrafo para que le diera una copia, de la que sacó muchas más que iba vendiendo a 10 dólares. Era un cara que pedía autógrafos a los jugadores y luego hacía camisetas con ellas para venderlas.

A la derrota se sumó una noticia pésima: Maceda no podría seguir jugando. Había llegado mal curado de una lesión de rodilla, entrenaba con pantalón largo para que los periodistas no vieran que la llevaba vendada. Al día siguiente al partido se le puso más grande que la cabeza. No podía seguir. Regresó a España.

Repuesto de su "mal de Moctezuma" y de su bronquitis, Calderé pudo estar en el banquillo el segundo día (7 de junio, ante Irlanda del Norte, en Zapopan, 12:00). Ganamos 2-1 y jugó 25 minutos, henchido de felicidad. Pero al día siguiente tuvo el susto de su vida: dio positivo en el antidopaje. Resultó que por la bronquitis le habían dado Bisolvón, que llevaba una sustancia prohibida. El médico asumió el error y la FIFA exoneró al jugador. Se sintió como si volviera a nacer.

En Tlaxcala los suplentes no aguantan más. Lobo Carrasco tira su plato de espaguetis en la mesa de Muñoz y los directivos porque les han servido antes y a él le han llegado fríos. Poli Rincón hace un amago de marcharse, bajando incluso la maleta a la recepción. Se sabía vetado. ("Un célebre conductor de programa deportivo me quiso hacer su informador dentro del grupo. Me daba mil euros por día, 89.000 pesetas, una barbaridad. Pero le dije que no, y él presionó a Muñoz para que no jugara". No dice el nombre, pero no hace falta. Fallado ese tiro, el informador encontró otro que aceptó la oferta).

España gana 3-0 el tercer partido (Argelia, Monterrey, 12:00), con un calor de mil demonios, y pasa como segunda de grupo. Acabado el partido, Muñoz decide no regresar a Tlaxcala sino dormir en México D.F. para a la mañana siguiente volar a Querétaro y ver el Dinamarca-Alemania (16:00), del que saldrá nuestro rival de octavos, a jugar precisamente allí. El vuelo de Monterrey al D.F. se retrasa cuatro horas y Muñoz decide anular el hotel del aeropuerto y seguir por carretera hasta Querétaro para no llegar tarde al partido. Son tres horas en autocar. En Querétaro hay dos hoteles de la organización: uno lo ocupa Alemania y está lleno; en el otro hay plazas, pero se desaconseja que dos selecciones compartan hotel y Dinamarca se agarra a eso. Aparece uno al que llegan rendidos, a las dos de la mañana, y resulta que en cada habitación hay un ejército de cucarachas. Se amotinan, se hacen llevar al hotel de Dinamarca, lo toman por asalto y se acuestan.

Eloy, fallando el penalti decisivo ante Bélgica.

Eloy, fallando el penalti decisivo ante Bélgica.E. M.

Presenciaron el Dinamarca-Alemania, ganado por los primeros, con los que deberán enfrentarse en octavos... después de cuatro días compartiendo hotel. Los daneses protestan, pero los españoles se han hecho fuertes y, por complicidad de idioma y carácter con los empleados, se apoderan de las zonas comunes.

Llega el partido, esperado con aprensión. Es el 18 de junio en Querétaro (16:00). Dinamarca ha ganado a Escocia, Uruguay y Alemania; viene como una moto. El balón es de Lerby y Laudrup, ElkjaerLarsen amenaza... Se masca el gol danés, que se retrasa hasta el 33', de penalti, y lo suponemos inicio de la goleada. Pero cerca del descanso Butragueño caza un pase horizontal en la defensa danesa y marca el 1-1. Un alivio. Muñoz sustituye a Julio Salinas por Eloy, buscando su velocidad; sigue el dominio danés y en la primera salida hay un córner que Camacho cabecea en semipifia y el balón va a la frente de Butragueño, que lo percute a la red: 2-1 en el 56'. Dinamarca se lanza y en el 69', en otra salida de España, Butragueño le hace un regate descatalogado a Olsen, que le derriba. Penalti transformado por Goikoetxea y 3-1. Dinamarca se ofusca, Tomás está cumbre ante ElkjaerLarsen, España ya cree y en el 80' Eloy se escapa, cede a Butragueño y este remata a placer el 4-1.

En el 90', nuevo penalti a Butragueño, que transforma él mismo en su cuarto gol. El 5-1 en el marcador coge por sorpresa a la multitud de madrileños que en aquellos años ocupaba de noche las terrazas de la Castellana. Se desata un grito espontáneo: "¡Oa, oa, oa, el Buitre a la Moncloa!" (había elecciones inminentes) y muchos se bañan en la fuente de Cibeles. Ahí nació la costumbre de celebrar los triunfos del Madrid en esa plaza. Al día siguiente, sobre los goles en el Telediario, alguien pulsó una tecla con el rótulo "Vota PSOE". RTVE lo atribuyó a un error humano...

Se despertó la euforia para el partido de cuartos, contra Bélgica, tenida en menos que Dinamarca, pero lo afrontamos con una seria merma: Goikoetxea no puede jugar por tarjetas y tiene que salir Chendo, lateral, en el centro de la defensa junto a Gallego. La cita es en el Cuauhtémoc de Puebla, el 22 de junio (16:00). Tenemos el público a favor, por hispanidad, por el partido de Dinamarca y porque allí habían jugado Pirri y Asensi, dejando muy buena imagen.

En el 33', Ceulemans, acreditadísimo cabeceador, gana a Chendo por arriba y marca. Bélgica se encierra y Muñoz sustituye al lateral Tomás por Señor, un interior de ataque. La presión es continua. En el banquillo, Rincón se come los puños y mira a Muñoz como diciéndole "sácame", pero el míster no se decide. Está vetado por el dichoso comentarista. En el 63' entra Eloy, de nuevo por Julio Salinas. Por fin, en el 83', a la salida del enésimo córner, Señor clava un disparo raso, imparable.

La prórroga sigue en el mismo son, con Bélgica nadando como náufrago hacia la orilla de los penaltis, que al fin alcanza. Allí marcarán Señor, Chendo, Butragueño y Víctor, pero Eloy falla el segundo ("se me hizo eterno el caminar desde el centro del campo hasta allí"), mientras Míchel era reservado por Muñoz para el sexto. Por nuestra parte, Zubizarreta no detiene ninguno. Fue desesperante verle volcarse una y otra vez blandamente, casi como un saco mal asentado, al lado contrario del balón.

Estábamos fuera. La concentración argentina lo celebró, según confesión posterior de Valdano, porque nos temían más que a Bélgica en la semifinal.

Aquello de "jugamos como nunca y perdimos como siempre" valió más que nunca. Por encima de conflictos y errores, la programación de entrenamientos había resultado, el equipo cuajó y había roto el techo de la fase de grupos, que no se traspasaba desde 1950. Fue un leve apunte de que los tiempos estaban cambiando.

La eliminatoria contra el Bayern en Champions, último salvavidas para el vestuario del Madrid: ganar o reconstruir

La eliminatoria contra el Bayern en Champions, último salvavidas para el vestuario del Madrid: ganar o reconstruir

Pues aquí estamos todos de nuevo. El Real Madrid, como en el playoff contra el Benfica y en los octavos ante el Manchester City, se juega mucho más que la temporada en su cruce de Liga de Campeones contra el Bayern. Casi perdida la Liga después del tropiezo en Mallorca, a siete puntos del Barcelona tras caer también ante Osasuna y Getafe, y fuera de la Copa del Rey consumado el fracaso de Albacete a principios de enero, a los blancos sólo les queda la Copa de Europa. Su gran amor convertido ahora en último salvavidas de un proyecto que se asoma irremediablemente hacia una reconstrucción.

El aroma en Valdebebas es de juicio sumarísimo. La presión interna que en diciembre sufrió Xabi Alonso, sentenciado tras las derrotas ante Celta y City y despedido después de perder la final de la Supercopa contra el Barça, lo sufre ahora el vestuario. No el nuevo entrenador, Álvaro Arbeloa, libre de culpa en la ciudad deportiva en mitad del temporal, sino una plantilla acomodada que lleva año y medio dando más disgustos que alegrías.

Para saber más

En los despachos del Madrid el mensaje es claro y así se lo han transmitido los responsables a los futbolistas: o se gana al Bayern o se tomarán medidas importantes. El club vive en una contradicción permanente. Por un lado, acumula en ataque a algunos de los mejores futbolistas del mundo, tres en concreto, Mbappé, Vinicius y Bellingham, todos podio del Balón de Oro en algún momento de los últimos años.

Pero por otro, esa acumulación de determinadas virtudes ha generado una incómoda y constante sensación de fragilidad estructural. Como si el proyecto estuviera a medio construir, cuando sin Mbappé y con Kroos el equipo fue capaz de ganar Liga y Champions en 2024.

Desde entonces, los blancos suman una Supercopa de Europa y un Mundialito como únicos títulos de su supuesta galaxia, perdiendo una y otra vez en los torneos nacionales y el curso pasado en cuartos de Champions contra el Arsenal dando una preocupante sensación de impotencia: 3-0 en Londres y 1-2 en Madrid.

10 derrotas este curso, 25 en dos temporadas

El Madrid ha ido sobreviviendo como ha querido en los últimos meses, eligiendo la plantilla los partidos en los que aumentar la marcha (el clásico de Liga, el 0-3 de San Mamés o las eliminatorias contra Benfica y City), y dejándose llevar en otros, perdiendo puntos y sensaciones por el camino.

Lleva 10 derrotas esta temporada entre todas las competiciones, cinco bajo el mando de Alonso y cinco bajo el de Arbeloa. Camino de igualar las 15 citas que perdió en el curso 24-25, mientras que el anterior, el año del doblete, sólo había caído derrotado en dos ocasiones, una en Liga y otra en Copa, ambas ante el Atlético. Para encontrar 25 derrotas entre dos campañas hay que irse a la 18-19 y la 19-20, con 18 y 7 en cada una, y a la actual todavía le queda un mes y medio.

Estos números han elevado las alertas en la dirección general del club, que cada semana que pasa añade algún nombre más a la lista de posibles salidas en verano. Camavinga, con su error en Mallorca y el estancamiento en el que vive su fútbol desde hace un par de temporadas es el último que se ha sumado.

El francés, como sus compañeros, se juega mucho en esta eliminatoria y en las semanas que quedan de temporada. Las salidas de Kroos y Modric cerraron definitivamente el ciclo de un mediocampo que dominó Europa y ahora el Madrid empieza a asumir la necesidad de tomar decisiones difíciles en esa zona del campo. Las primeras apuestas no terminan de encajar en el puzle general y hay voces que piden una nueva redefinición del centro del campo madridista.

El Bayern, que bate récords de goles en Alemania, aparece como el metrónomo definitivo del Madrid.

Todos los ojos puestos en Julián Álvarez, el deseado del Barça y el 'nuevo' jugador franquicia del Atlético

Todos los ojos puestos en Julián Álvarez, el deseado del Barça y el ‘nuevo’ jugador franquicia del Atlético

"Estáis pesaditos con Julián". Eran las palabras de hartazgo del presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, antes del primero de los tres duelos entre los rojiblancos y el FC Barcelona. Joan Laporta, su homólogo barcelonista, había puesto el nombre del argentino sobre la mesa en plena campaña para la presidencia del club culé, ante las circunstancias que afectan a la delantera blaugrana, y los rumores han seguido llenando periódicos y cabreando a la cúpula del equipo rojiblanco.

El teórico titular, Lewandowski, se encuentra en una renovación de la que Flick no quiso hablar tras la victoria liguera en el Metropolitano y una edad que no le permite liderar un ataque como el del Barça. Ferran tampoco ha conseguido el estatus suficiente, pese a su buen rendimiento al inicio de la temporada, de mantenerse como primer espada. Así que el nombre de Julián, un delantero con gol y gran capacidad asociativa así como de presión sobre la salida de balón, muy del gusto del técnico culé, sería un guante para la plantilla blaugrana. Un guante muy caro.

Desde el Atlético de Madrid ya están cansados de recordar, lo volvió a hacer Cerezo el otro día, que Julián tiene "contrato a largo plazo". El argentino firmó hasta 2030 y su cláusula de rescisión asciende a 500 millones. A día de hoy, su salario ronda los 12,5 millones de euros anuales. La marcha de Griezmann este verano, podría hacer plantearse al club una mejora en sus emolumentos y convertirle en el jugador mejor pagado de la plantilla por delante de Oblak, del que también hay rumores de una posible salida a final de temporada tras 12 años como rojiblanco. El club se quedaría sin dos grandes referentes y Julián sería el relevo sobre el que recaería ese peso.

Lo primero es que Julián tiene que quererlo. El argentino pareció perder paso y hasta la sonrisa tras la sequía goleadora que le mantuvo sin marcar 12 partidos. Se le vio abatido tras varias sustituciones y fue cazado por las cámaras con un "siempre a mí" dirigido hacia un banquillo que. Lo cierto es que nunca dejó de apoyarle. "También nos pasó con Griezmann la temporada pasada. Lo ponía, lo ponía y no podía responder. Son decisiones, las asumo y creo en este tipo de futbolistas", explicó Simeone después de que Julián rompiera su sequía.

Un equipo propicio

Fue, precisamente, el Barcelona y aquel vendaval del Metropolitano en Copa del Rey el que devolvió la sonrisa al argentino. Luego llegó un gol ante el Brujas, tres en la eliminatoria frente al Tottenham y, en medio, uno al Oviedo, para devolver la ilusión a un delantero que habia impresionado en el Metropolitano en su llegada el curso pasado. No es Julián un delantero de números, aunque en el Atlético esté encontrando puerta con asiduidad, especialmente en su primera temporada donde anotó 29 goles y repartió 8 asistencias.

Este curso acumula 17 tantos y 9 pases de gol, pero, sequía aparte, no se ha mostrado tan resolutivo ni tan omnipresente en el ataque rojiblanco como en el curso anterior. De hecho, Griezmann por su magia y Sorloth por su contundencia, han sido los encargados, muchas veces de echarse el equipo a sus espaldas tanto en liga como en Copa del Rey. En Europa siempre ha funcionado el argentino que ha anotado ocho goles y brindado cuatro asistencias de los 17/9 totales.

Los orígenes de Kompany, el hijo de un alcalde inmigrante que "ha puesto paz" en la guerra del Bayern: "Guardiola nos lo recomendó"

Los orígenes de Kompany, el hijo de un alcalde inmigrante que “ha puesto paz” en la guerra del Bayern: “Guardiola nos lo recomendó”

Cuando Vincent Kompany, capitán y ganador de cuatro Premier League con el Manchester City, decidió dejar el equipo de Pep Guardiola en 2019, con 33 años, podría haber elegido casi cualquier conjunto del mundo. Todavía tenía físico para la elite europea, pero en su lugar se atrevió a ser entrenador-jugador del Anderlecht, el club en el que se había criado. Esa decisión define el carácter del central belga. «Tiene alma de líder», explican a este periódico los que mejor le conocen. Sólo cinco años después de aquello, se convirtió en técnico de un Bayern de Múnich en plena guerra donde él, hijo del primer alcalde de raza negra de Bélgica, «ha puesto paz», camino ahora de los cuartos de final contra el Real Madrid.

En el Allianz Arena, Kompany, también primer entrenador de raza negra de la Bundesliga, ha ganado una liga y va camino de lograr otra mientras trata de apagar los fuegos a su alrededor. «Se encontró un club en crisis total que venía de no ganar la Bundesliga por primera vez en 11 años. Había muchos problemas, muchas miniguerras internas y mucho escepticismo con él. No había entrenado a un gran club y no fue ni la primera ni la segunda opción, porque el Bayern intentó fichar a Xabi Alonso y a Nagelsmann. Al final apostaron por él, acabó con los incendios y puso paz», explica a este periódico Nico Linner, periodista de Bild.

Bajo su mandato, el Bayern ha vuelto a dar miedo en Europa. El curso pasado no pudo con el Inter en cuartos, más tarde finalista contra el PSG, y en el Mundial de Clubes sólo el conjunto galo pudo pararlo. Este año, el panorama les sitúa como uno de los favoritos al título. Marcaron casi tres goles por partido en la liguilla de la Champions y en octavos pasaron por encima de la Atalanta con un global de 10-2 a su favor. «Es puro rock & roll. Ha vuelto el Bayern que no tiene piedad, que no para nunca. Van a lograr pronto los 100 goles en liga, un récord histórico», insiste Linner.

"Se le veía que iba a ser entrenador"

Viajando a su pasado futbolístico, al Bayern no le importó firmar a un técnico que había descendido a Championship con el Burnley. Se fijó más en sus éxitos: el ascenso el curso anterior, la influencia de todos los años con Guardiola, la recomendación personal del catalán a Rummenigge y el cara a cara con el que Kompany convenció a los directivos del Bayern: «Pep nos echó una mano. Su opinión es muy importante para nosotros y nos lo recomendó totalmente».

«Se le veía que iba a ser entrenador. Era un referente en aquel City. Daba muchísimas órdenes en los entrenamientos y en los partidos. Entrenaba muy fuerte, muy duro. No me esperaba que llegara tan rápido a un club como el Bayern, pero se veía que iba para entrenador», explica a EL MUNDO el español Denis Suárez, ahora en el Alavés, que coincidió con Kompany en Manchester durante varios años.

Esa capacidad de liderazgo y pacificadora no se entiende sin observar las raíces familiares de Kompany. Su padre, Pierre, fue un inmigrante congoleño, encarcelado durante varios meses cuando era estudiante por protestar contra el dictador Mobutu, que llegó a Bélgica en 1975, en 2014 entró en el Parlamento del país y en 2018 se convirtió en el alcalde de Ganshoren, un municipio de la región de Bruselas.

La defensa a Vinicius

Seis años después del logro paterno, Kompany se convertía en el primer entrenador de raza negra de la Bundesliga y en el segundo en el fútbol profesional alemán. Un hito del que no escapa, situándose siempre en la lucha frontal contra el racismo, como cuando defendió a Vinicius después de su denuncia durante el Benfica - Real Madrid de Champions. «A mí me llamaban 'mono' y no se hacía nada. Y yo tenía una voz. ¿Qué creéis que pasa con la gente que no tiene voz?», reclamó en rueda de prensa tras la denuncia del brasileño en Lisboa.

El origen y la vida de sus padres le empujaron a actuar en causas sociales, como las reivindicaciones de la gente sin hogar de Manchester en 2018 creando una plataforma directamente con el alcalde de la ciudad. No es lo único que hace, trabaja con ONGs en el Congo construyendo escuelas y creó un club de fútbol en Bruselas para jóvenes en situaciones precarias.

«Le debo todo a mis padres. Si hubiera querido vender droga, sólo tenía que bajar a mi calle y podría haber entrado en una banda», dijo en una entrevista en The Guardian. De su madre Jocelyne, fallecida de cáncer en 2007, repite que «es la que me empujó a estudiar, la que me recordaba que el fútbol era temporal. Era socialista, casi comunista, luchaba por los derechos de los más desfavorecidos». «Cuando ella falleció, se convirtió en algo todavía más importante para mí», explicó.

Por todo eso, mientras ganaba títulos con el City completó un MBA en Administración de Empresas y se interesó todavía más por los idiomas que iba encontrando en el equipo británico. Habla con fluidez flamenco, francés, inglés y alemán, y es capaz de mantener una conversación en italiano y español, algo clave en un vestuario tan plurilingüe como el del Bayern, donde sigue participando en los rondos. «Creo que soy el que más en forma está de todo el cuerpo técnico y me sirve para conectar con los jugadores», dijo.

Esta semana llega al Bernabéu para vengar la remontada de hace dos temporadas.

Un enfado monumental del Atlético con el árbitro en el día que un hombro aclara la Liga: "Cuando la jugada es tan clara, prefiero no hablar"

Un enfado monumental del Atlético con el árbitro en el día que un hombro aclara la Liga: “Cuando la jugada es tan clara, prefiero no hablar”

"Cuando la jugada es tan clara no hace falta ni hablar", sentenciaba, muy caliente, Diego Simeone en la entrevista postpartido acerca del lance entre Gerard Martin y Almada. El argentino tiraba de hemeroteca y recordaba una jugada similar en el Betis - Rayo, de la jornada 25 de la Liga.

En ese lance en el que estaban involucrados Valentín Gómez y Ratiu, el bético impactó en el tobillo del rumano tras despejar un balón. Según el Tiempo de Revisión, ese programa en el que el CTA analiza los errores arbitrales, hablaron de que el toque del esférico es irrelevante frente al "juego brusco grave". El bético tampoco fue expulsado lo que costó la corrección del máximo organismo arbitral.

"No me han perjudicado, se han equivocado, como lo hacen los entrenadores y los jugadores", explicó luego el técnico argentino en rueda de prensa. Y pedía al CTA a que la volviera a ver para aclarar a futuro ese impacto en la pierna de un rival.

No consideró tampoco la expulsión la sala VOR en el Metropolitano, después de que Gerard Martín hiciera lo propio con el tobillo de Almada. Una imagen horrorosa y violenta. "No vi lo de Gerard en la televisión. Lo que yo veo en directo es que él saca la pelota primero y para mí no es tarjeta roja", respondió por su parte el técnico azulgrana, Hansi Flick.

Así, tras la expulsión de Nico en el primer tiempo, el Barça pudo disfrutar de 45 minutos con un jugador más. Medio tiempo en los que los rojiblancos aguantaron a pie quieto las embestidas de los azulgranas. Gracias, en parte, al buen hacer de Juan Musso, MVP del partido. "La roja nos penalizó. Es muy difícil con uno menos. También creo que era roja para ellos. Lo vio el árbitro en la cancha. Eso podía haber hecho que el partido fuese más real. Pero bueno, a seguir", apuntó por su parte el guardameta.

El portero, al que ya no se le puede llamar suplente de Oblak, lo sacó casi todo hasta que Lewandowski se encontró un rechace en su hombro. El polaco, bien colocado, lo metió por inercia. Y con ese tanto la liga perdía color y fuste. Siete puntos son un abismo pese a que queden 24 en juego.

Flick salió sin nueves de inicio y fue el polaco el que le solucionó la papeleta. "Esto es mirar muy lejos ahora mismo. Tenemos ocho partidos para jugar de LaLiga, tenemos que estar centrados y preparados", apuntó el técnico germano cuando le preguntaron sobre la renovación de su ariete.

Llega la Champions

El siguiente episodio entre ambos será dentro de sólo dos días. La Champions espera. El Atlético pudo reservar a muchos titulares. No así Giuliano, incombustible y goleador de la noche. "Todos los partidos son importantes. Los jugamos al cien por cien", expresó el argentino.

En Champions, el hijo del Cholo se imagina una eliminatoria cambiante que puede ir de momentos en "bloque bajo", de "presión alta" o de "correr a los espacios". "Iremos al Camp Nou a correr y jugar igual que acá. Luego tendrán que venir aquí, con nuestra gente, que es el número doce. Podemos soñar", concluyó.

El Barça acaricia la Liga en el Metropolitano

El Barça acaricia la Liga en el Metropolitano

Los ensayos tienen cosas traicioneras. Inesperadas. Como las balas de fogueo antes de meter los cartuchos en la escopeta. Suenan mucho, pero uno nunca sabe cómo va a salir. El Barça, claro, venía con la media sonrisa de la derrota del Real Madrid tras el almuerzo. Se le atragantaron los postres a los blancos y los culés lo aprovecharon con un atropello arbitral al Atlético. Se terminó la Liga. Lewandowski la acercó para el Barça, que remontó el tanto inicial de Giuliano. [Narración y estadísticas, 1-2]

El público dentro y fuera en el Metropolitano no sabía qué esperar en su feudo después del último vendaval con el que arrastraron al equipo culé. La motivación, claro, no es la misma en un torneo del ko que en uno en el que estás lejos de la meta, pero oye, siempre da gusto meter presión para batallas venideras y la del miércoles, se antoja dura. Así son los sueños. No se alcanzan sólo cerrando los ojos.

Aprendidos los errores, los blaugrana no vinieron de vacaciones al feudo rojiblanco. Y es que cuando el general de tu ejército es Pedri, la vida se ve de otra manera. Te faltaba el coronel, Raphinha, lesionado con Brasil, pero el que marca el tempo es el canario que ya avisó en el primer minuto con un pase a Rashford para que Musso oliera ya sudor azulgrana cerca de su marco. Lamine terminó la jugada estrellando el balón en la espalda de Nico.

Estuvo activo el inglés por banda izquierda. La espalda de Nahuel es un espacio muy jugoso para cualquier rival de los rojiblancos. Aunque la primera gran oportunidad de los azulgrana fue la de Fermín que desbarató Musso después de que el barcelonista dejara a sus espaldas a un Nico González que el Cholo quiso meterle de lateral para dar descanso a Ruggeri para la Champions. Tres minutos después, Lamine volvió a habilitar al interior barcelonista, pero esta vez fue Molina el que le cerró el espacio y provocó que su disparo se fuera.

Sorprendió Flick sin un nueve en el Metropolitano y hubo pasillos para que varios jugadores llegaran en segunda línea sorprendiendo a la pareja de Le Normand y Lenglet. Fermín fue el que más apareció por esos lares. Ya lo hace cuando están Ferran o Lewandowski, con más razón si no hay nadie fijo que cargue el área defendida por el arquero argentino, con un Oblak apurando los últimos días de du recuperación.

El partido esperaba al mago del bando contrario. Tardó en aparecer, pero lo hizo en el diez con un caño y un amago que terminó en las manos de Joan García. Es un jugador que "baila", según le concedió Hansi Flick, que va de puntillas, se suele decir. La segunda terminó en el limbo, un cuarto de hora después. El Atlético necesita más apariciones de su estrella, aunque esté en el ocaso de su etapa.

Se tiró a por la puerta de Joan García el equipo de Simeone a la media hora de juego. Quizás el periodo de mayor dominio claro de uno de los dos contendientes, con hasta tres acercamientos peligrosos casi consecutivos. Si tenía que haber liga, no sería por el Atlético. Pero siempre estará Lamine, que con una picadita tras una pared en el borde del área pegó con su balón en el palo y silenció el Metropolitano. Pero cinco minutos después, el estadio rojiblanco rugiría tras el tanto de Giuliano con un pase medido de Lenglet. El control orientado del argentino fue maravilloso y la definición certera. Lástima que la alegría apenas durara tres minutos, porque una pared entre Olmo y Rashford terminaría con el empate del británico.

Giuliano, tras el primer tanto.

Giuliano, tras el primer tanto.EFE

Disparidad del VAR

Justo antes del descanso se dio una jugada que cambiaría el encuentro. Nico, con amarilla por intentar coger un balón en la mano de manera infantil, entró a Lamine por detrás y Busquets Ferrer expulsó al argentino. Entró el VAR, pero no fue para salvar al jugador, sino para expulsarlo por roja directa, un doble castigo absurdo y arbitrario. Los errores se pagan y nadie se quiere imaginar la charla del Cholo en el vestuario. Con la Champions el miércoles, esta tontería cuesta minutos y sobreesfuerzo a los compañeros. Pero al rojiblanco le pudo salvar un rival. Fue Gerard Martín el que se jugó la roja con una entrada criminal a la tibia de Almada. El videoarbitraje, en cambio, entendió que con hueso intacto se puede seguir jugando al fútbol.

El partido se endureció con ese impasse, aunque el Barça intentó alejarse de eso por sus intereses y por su integridad. Tenían que ganar y para eso sacó Flick a Ferran al descanso, para buscar el gol que sentenciara la liga. Simeone respondería con la entrada de Sorloth. El poco balón rojiblanco, debía ganarlo el noruego en largo viniera por alto o por bajo. Junto a él salió también Morcillo, inédito con el primer equipo. Una marcianada de Simeone o un mensaje contra el agravio sufrido desde Las Rozas.

Con 10, y medio equipo suplente, era tiempo de Musso. El argentino sacó unas manos monumentales a disparo de Ferran tras una pared con Olmo. No parece un segundo portero el argentino. Serio, sobrio y con grandes actuaciones en momentos clave. Volvió a responder ante Ferran poco después. Resulta increíble que el Atlético cuente con estos dos porteros.

Nada pudo hacer el argentino al hombro circunstancial de Lewandowski. A veces, saber estar en el lugar es suficiente. La jugada y el disparo fueron de Cancelo, pero lo que cuenta es quien la mete en la red. Esas cosas tiene el polaco y tiene el Barça. La Liga está casi hecha. La Champions espera.

La cara de Militao, la cruz de Camavinga y la "culpa" (otra vez) de Arbeloa: "La derrota es toda mía"

La cara de Militao, la cruz de Camavinga y la “culpa” (otra vez) de Arbeloa: “La derrota es toda mía”

Álvaro Arbeloa sufrió en Mallorca su quinta derrota como entrenador del Real Madrid, tras las vividas ante Albacete (Copa del Rey), Benfica (Champions), Osasuna y Getafe, estas últimas en Liga. Por el camino, nueve puntos al limbo de la pelea liguera contra un Barça que no parece relajarse en la lucha por el título. A pesar de esas derrotas, Arbeloa se niega a criticar en público a su equipo, que en Son Moix estuvo muy lejos del nivel mostrado en los encuentros anteriores.

El Madrid, que llevaba cinco victorias consecutivas ante Celta, City (dos veces), Elche y Atlético de Madrid, recuperó su peor versión ante un equipo que está peleando por el descenso y que sólo había ganado un partido de los últimos siete.

"Esta derrota es culpa mía y se lo he dicho a los jugadores. Toda mía y necesito que piensen ya en el partido del martes. Yo soy el que tomo las decisiones, el que hago los cambios y el que digo cómo tienen que jugar", repitió, en un mensaje que sonó similar al dado en el Carlos Belmonte de Albacete, donde los blancos quedaron eliminados en Copa del Rey.

Una derrota del Madrid y una espalda cargada de culpa para Arbeloa y ni una crítica pública hacia sus futbolistas. Sólo un pequeño desliz: "Lo complicado es que los jugadores sepan entender que hoy sin el 200% hoy no íbamos a poder ganar. Hemos sido superiores en la primera parte, pero en un desajuste nos han marcado. Aquí te despistas un momento, no ajustas bien, pierdes una marca, no la sigues... Y lo acabas pagando. Esto es la élite, es Primera División". Una declaración que suena directa hacia Eduardo Camavinga.

El centrocampista francés, que hace unas semanas decía en zona mixta que el Madrid no necesitaba nuevos centrocampistas, se despistó en su marca sobre Morlanes y dejó al jugador del Mallorca liberado para marcar a placer el 1-0. Un tanto que condicionó el guion de la tarde balear.

Camavinga, que lleva meses estancado, tampoco tiene asegurado su puesto en la selección francesa de cara al próximo Mundial y empieza a generar debate en la planta noble del Bernabéu sobre su futuro. A sus 23 años y después de haber ganado dos Champions en el Madrid, sigue estando lejos del nivel que ofreció en sus primeras dos temporadas en Chamartín y en Valdebebas existe mucha preocupación sobre su actitud sobre el césped y lo poco que ha evolucionado en estos últimos años. Su carrera, al trote detrás de un Morlanes liberado, tiró media Liga del Madrid.

En el tramo final, Militao ilusionó a los suyos con sacar algún punto en la visita a Palma gracias a un sensacional cabezazo desde el punto de penalti. No jugaba un partido oficial desde el 7 de diciembre de 2025, hace cuatro meses, y demostró que debe entrar directo al once para elevar el nivel competitivo y la actitud de un equipo que parece elegir los días para dar su mejor nivel. "Hay veces que no tienen su día y las cosas no salen. Hay que cambiar el chip", pidió Arbeloa, que volvió a mandar un mensaje a los suyos: "Sé de lo que son capaces mis jugadores. Sé que entienden la importancia del partido del martes. Necesito que crean en ganar el encuentro del martes. Es una competición muy importante ante un grandísimo rival", recalcó.

El mensaje sobre la Champions refleja también la realidad del club. Con la Liga cada vez más difícil, eliminados de Copa y con la Supercopa de España perdida ante el Barça, la Copa de Europa aparece como el único título en el que el Madrid mantiene todavía opciones reales de tocar metal.

¡Adiós, Madrid!

¡Adiós, Madrid!

En poco más de dos meses, Arbeloa ha perdido dos títulos para el Madrid. Primero con aquel infame partido con el Albacete y, en un partido muy similar, ante el Mallorca, que llevaba una carrera hacia el infierno. El Madrid de Arbeloa, ahora, hasta ha resucitado al equipo balear.

En el primer período, el meta mallorquín Leo Román le robó hasta tres ocasiones de gol a Mbappé casi milagrosamente. Y eso fue decisivo para el partido. El Madrid solo era Mbappé y el resto una panda de muertos, que jugaban a la velocidad mínima, aplastados por el calor y el espíritu de salvación mallorquín.

Siempre dije que Arbeloa no daba la talla, aunque fuera un capricho del presidente. Lo del City solo fue un espejismo. En Son Moix volvió a tomar una entrada hacia el cadalso. Hizo una alineación repleta de desastres. Sacó otro conejo de la manga, pero era negro, porque Manuel Ángel no puede jugar en el Madrid. No tiene ni cuerpo ni calidad.

Todo para tapar el lado derecho de Trent, porque Arbeloa sabe que no defiende bien. Pero lo que logró fue que aún empeorara la situación. A Trent le tapó cualquier tipo de penetración y, defensivamente, el Mallorca se aprovechó.

Dejó a Vini para que descansara. Pero castigó a Güler, que se había dejado la vida con Turquía. Mantenía a Brahim, que parecía un muerto andante, tras jugar dos partidos con Marruecos. Pero también se le vio a Tchouaméni gastado por el fervor francés.

Llegó un momento en el que solo había quedado el petardo de Mastantuono, y el director técnico del Madrid había quemado en la hoguera de las vanidades a Carreras, que es un coladero, como demostró en el primer gol balear. Huijsen daba más sensación de error que de confianza. Y Trent era un fantasma.

En cuanto a Mastantuono, no más comentarios. Doscientos millones tirados a la basura, cuando hasta un tuerto veía que al Madrid le hacían falta dos creadores. Fue la aniquilación de la plantilla, con el error reforzado de Xabi Alonso.

Arbeloa es tan mediocre para hacer los cambios que, cansado y todo, el único que podía dar un pase de gol era Arda Güler, y lo quitó para que actuara su "descubrimiento", Thiago, cuando solo es un jugador de ir detrás de un balón.

Luego, cuando salieron Bellingham, Vini y Militao, sólo uno funcionó: el gran cabeceador Militao. Con él, Huijsen que se vaya despidiendo. Pero con todos los cambios, lo que logró Arbeloa fue cortarle los caminos a Mbappé. Le anularon en el segundo tiempo, porque le quitaron todos los conductos hacia la gloria. Vini y Bellingham lo taponaron, y hasta Thiago iba por la izquierda. ¿Quién había por la derecha? Nadie.

Efectivamente, Demichelis se burló de las posiciones tácticas, que hasta a cualquiera le hubieran provocado vergüenza. Y es que el Madrid sigue estando tan mal como cuando inició el Mundialito. No ha dado tregua a los malditos errores de falta de creación de fútbol.

¿Qué hará la Casa Blanca cuando el próximo martes el Bayern le deje otra vez desnudo? Dos temporadas con los títulos tirados a la cuneta; se me antoja que el equipo está ahogándose en la miseria. ¡Adiós, Madrid!

Muriqi noquea al Madrid en la pelea por la Liga

Muriqi noquea al Madrid en la pelea por la Liga

Muriqi había fallado un penalti clave contra el Elche y había sufrido la eliminación de Kosovo en el camino del Mundial, pero el destino del balón le tenía reservado al gigante de Prizren un momento icónico: noquear al Madrid en la pelea por la Liga y darle tres puntos vitales a su equipo en la lucha por la salvación. El delantero anotó un golazo en el descuento y dejó en la lona al cuadro de Arbeloa, inoperante a pesar de juntar a Mbappé, Vinicius y Bellingham en el tramo final. Sólo Militao, de vuelta tras meses lesionado, se elevó lo suficiente para prometer un empate que Muriqi dejó a cero con su gol. Si el Barça gana en el Metropolitano, se irá a siete puntos de los blancos.

"Mi amigo Carletto no le ha dado mucho descanso", ironizaba Arbeloa en la previa sobre el tiempo de juego de Vinicius con Brasil. Dos partidos como titular, uno entero y otro en el que disputó 70 minutos, que provocaron que el técnico salmantino dejara al brasileño en el banquillo en Mallorca. Una decisión que lastró al Madrid en la isla, aunque los defectos madridistas fueron más allá de la ausencia del brasileño.

El tópico dice que al Madrid le suele costar activarse después de un parón de selecciones y las sensaciones en Son Moix no ayudaron a reflexionar lo contrario. En plena urgencia por la Liga, con el Barça a cuatro puntos y visitando los azulgrana el Metropolitano, al Madrid le faltó preocupación e ímpetu. Todo lo que sí había tenido en las últimas fechas. Camavinga, estancado desde hace meses, fue el reflejo de esa autocomplacencia.

Sin Vinicius, Arbeloa apostó por Mbappé como titular y el francés fue el mejor del Madrid sobre el césped, pero se encontró con Leo Román una y otra vez durante los primeros 45 minutos, los únicos en los que el Madrid amagó con querer el triunfo. Iniciaron los blancos con Manuel Ángel sustituyendo al sancionado Valverde, suelto el canterano a un lado de Tchouaméni con Camavinga a la izquierda. Por delante, Güler surtiendo de balones a Mbappé y Brahim.

El plan tardó en funcionar porque el Mallorca de Demichelis se asentó bien sobre el campo al principio, pero con el paso de la primera parte el Madrid inclinó el juego sobre Román, héroe local.

En el 21, el portero local sacó el primer pie a disparo de Mbappé, siempre al espacio y casi siempre con la zurda de Güler como origen de todo. En el 24, la segunda, con un vuelo del guardameta a un intento de rosca del francés.

El error de Camavinga

Los roles se cambiaron unos minutos después, con Güler probando a Román dentro del área y encontrándose de nuevo con el portero. Tres acciones de 'valor gol' que terminaron en frustración para el Madrid. Más todavía cuando Morlanes, libre de marca, aprovechó para poner el 1-0 en el minuto 40 tras aterrizar en el área y controlar con calma un centro de Maffeo. Nadie le acompañó y Rüdiger se comió a Camavinga, dormido en la marca.

El tanto dejó en shock al Madrid, que no se volvió a despertar en todo el encuentro mientras la Liga se le escapaba entre las manos. Román volvió a hacerse grande ante Mbappé en el 54 y el Madrid desapareció.

Arbeloa lo intentó todo en cuanto a los nombres, pero los blancos no se levantaron del golpe. Militao, Vinicius, Bellingham, Pitarch y Mastantuono entraron de refresco en el segundo tiempo ante un Mallorca que sólo había ganado uno de los últimos siete partidos, pero no hubo manera.

Las estrellas del Madrid se acumularon sobre la frontal del área, sin movimiento, sin juego, sin combinaciones, sin nada... Sin un tiro a puerta y dependiendo únicamente de los regates de Vinicius en la izquierda, incapaz el brasileño ante Maffeo. Militao, de cabeza en el 87, demostrando que ninguna lesión puede con su fe, le entregaba un punto de oro en una tarde horrible al Madrid, pero Muriqi, cinco minutos después y en un despiste defensivo de los de Arbeloa, casi sentencia la Liga con un control sensacional y un disparo con la derecha que Lunin no pudo detener.

Revolución 'central' en el Madrid: "sí' a Rüdiger, "no" a Alaba, duda con Asencio, negociación con Schlotterbeck y un ojo a Jacobo Ramón y Jon Martín

Revolución ‘central’ en el Madrid: “sí’ a Rüdiger, “no” a Alaba, duda con Asencio, negociación con Schlotterbeck y un ojo a Jacobo Ramón y Jon Martín

La primavera ya llegó a Valdebebas y con ella el foco hacia el tramo final de la Liga y la Champions, pero en algunos despachos de la ciudad deportiva del Real Madrid también se empieza a reflexionar sobre el próximo mercado de fichajes y sobre las necesidades de la plantilla. En la lista de prioridades aparece la posición de central, con los nombres de Antonio Rüdiger, Raúl Asencio, David Alaba, Nico Schlotterbeck, Jacobo Ramón o Jon Martín a debate.

Para saber más

El conjunto blanco tendrá que tomar decisiones complicadas en su zaga. Después de fichar a Trent Alexander-Arnold, Dean Huijsen y Álvaro Carreras el pasado verano, dejándose en ello 120 millones de euros, la preocupación por la situación de la defensa se mantiene. La dirección del Madrid tiene tomadas algunas decisiones: David Alaba, uno de los futbolistas con mayor salario de la plantilla, termina contrato en junio y no renovará. A sus 33 años, a punto de 34, y tras varias lesiones de rodilla, dejará el club.

El otro que acaba contrato es Rüdiger, aunque el caso del alemán es diferente. Ha cumplido 33 años hace un mes y ha demostrado que todavía puede ser importante en el campo. Después de exprimirse al máximo durante el curso pasado, llegando a jugar bastantes partidos con molestias en la rodilla, pasó por el quirófano y en el último mes y medio ha sido el mejor central de la plantilla. A este nivel, el club priorizará su renovación, aunque su salario no será el mismo que en los últimos años, cuando alcanzaba los nueve millones de euros netos. Un detalle que no importa al alemán, que quiere seguir en la capital de España y aún se ve con nivel para jugar en el Madrid. En las próximas semanas se debería llegar a un acuerdo definitivo para la ampliación por una temporada.

La continuidad de Rüdiger dejaría al Madrid con cuatro centrales en nómina. El alemán, Militao, que regresa a la convocatoria de este sábado para el partido de Liga ante el Mallorca, Huijsen y Asencio. El brasileño tiene contrato hasta 2028 y es un fijo para la dirección deportiva porque ya demostró que podía volver bien de su lesión de cruzado y porque tiene una influencia vital en el vestuario, siendo uno de sus líderes. Huijsen es la apuesta de futuro y a Asencio se le considera un complemento, aunque su nivel haya bajado en el último par de meses y en Valdebebas ya existan voces que no descartan una venta en caso de que llegue una oferta "interesante".

Jacobo Ramón, este verano o el siguiente

Entramos ahora en el terreno de los fichajes. En la lista de opciones del Madrid aparecen tres nombres, cada uno con sus circunstancias. Jacobo Ramón salió del Madrid al Como el pasado verano a cambio de 2,5 millones por el 50% de su pase, guardándose el cuadro madridista una opción de recompra en cada una de las tres primeras temporadas. En Chamartín se valora su gran año en Italia a las órdenes de Cesc Fábregas y le ven con opciones de regresar a casa, aunque la ventana que más gusta es la de 2027, ya sin Rüdiger.

Buscando un central que pueda dar un nivel inmediato, en Valdebebas aparece el nombre de Nico Schlotterbeck, defensa alemán zurdo de 26 años del Borussia Dortmund. Termina contrato en 2027 y entra dentro de ese plan de fichajes de jugadores con uno o dos años de contrato restante, aunque el conjunto alemán está intentando renovar (de momento sin éxito) al futbolista. El Madrid está tratando su fichaje y formaría junto a Huijsen una rotación ideal en el lado izquierdo del centro de la zaga.

Para el central derecho, el Madrid mantiene la esperanza en el canterano de 18 años Joan Martínez, que se rompió el cruzado en el verano de 2024 cuando ya participaba en entrenamientos del primer equipo. Ha jugado esta temporada en el Castilla y en Valdebebas esperan que su evolución continúe.

Observando fuera de la ciudad deportiva, en el Madrid gusta mucho Jon Martín, central de la Real Sociedad que a finales de mes cumplirá 20 años. Es un fijo en la selección sub'21 y se ha hecho con un hueco importante en la rotación del cuadro txuri-urdin. Renovó el año pasado, pero mantuvo su cláusula en 50 millones de euros.