El fútbol de élite también es este Atleti-Arsenal

El fútbol de élite también es este Atleti-Arsenal

El aficionado 'neutral' se pasó las 24 horas entre el sensacional PSG-Bayern y el Atleti-Arsenal haciendo de menos a la segunda semifinal. El aficionado 'neutral' tuvo el partido que anunciaba, un partido táctico definido por dos penaltis, el que adelantó a los gunners un penaltito de esos que te recuerdan dónde está el poder. El aficionado 'neutral' no se entera. El aficionado 'neutral' que criticaba era, curiosamente y en su mayoría, hincha de un equipo al que se ha cargado el Atleti dos veces este curso y de otro que no vio pasar hace un año a un Arsenal peor que el actual. El aficionado 'neutral' no importa nada, es un mero cliente en un deporte donde lo único trascendente es el sentimiento.

La gente que ve al fútbol por el espectáculo es necesaria. Lo pienso cada vez que, antes de los partidos, veo a decenas de cataríes, japoneses y venezolanos salir de la tienda del Metropolitano cargados de bolsas de a 100 euros la pieza. Son necesarios porque pagan los fichajes de Lookman y Pubill aunque no los reconocerían si coincidieran con ellos en el ascensor. Son plancton. Alimentan, pero son intrascendentes. ¿A cuántos de los cientos de miles de hinchas de Atleti y Arsenal, de esos que hoy se acuestan aún temblando, les importa un comino que un tipo en Denver se haya divertido? A ninguno. Si ahora me cruzo con uno de esos y me dice que se ha aburrido, acabo en comisaría. El fútbol de élite no son highlights.

Si la Champions, ese sueño maldito que el Atleti no suelta, es gigante no es por lo que divierte sino por lo que emociona, por lo que exige, por lo que duele. Los del Cholo, inferiores en lo individual pero impecables en lo competitivo, se levantaron en una segunda parte admirable ante un rival que cada jugador que sacaba del banquillo valía 100 millones y un árbitro loco por la música (inglesa).

El aficionado rojiblanco dormirá pensando en el palo de Griezmann, las de Lookman, el tiro de Nahuel... pero, sobre todo, dormirá soñando con Budapest. Noche tras noche hasta el martes. Porque está ahí, a un cara o cruz en Londres. Y, pase quien pase, el aficionado 'neutral' verá a uno de estos dos estupendos equipos en la final. Así debe ser porque el fútbol es mucho más que un show. Si quiere espectáculo, que se vaya al zoo, que hay monos y focas. A Budapest ya irán otros. Bien orgullosos.

Atlético y Arsenal empatan en un combate nulo y lo dejan todo para Londres

Atlético y Arsenal empatan en un combate nulo y lo dejan todo para Londres

Es raro cuando suena la campana en un combate de boxeo de pesos pesados que los púgiles se tiren a dar puñetazos al otro. El respeto impera siempre en los primeros compases. O tal vez el miedo. Dos de los cuatro pesos pesados europeos quisieron ganar sin abrir la guardia en el Metropolitano. Guantes arriba y golpes rápidos en forma de penaltis. Gyokeres y Julián metieron los goles. Se mantuvieron ambos contendientes de pie. Sin noquear al rival. Habrá que esperar a Londres. [Narración y estadísticas, 1-1]

Y eso que el Atlético salió a morder. Como esos perros a los que asoma la baba cuando enseñan los dientes, los jugadores rojiblancos fueron a complicar la salida del Arsenal hasta provocarle dos pérdidas en los primeros cinco minutos. Los laterales, Llorente y Ruggeri, doblando de manera contínua a sus extremos y Koke emulando a Benjamin Button en cada partido de esta temporada, 90 minutos más joven cada vez.

Y lo mejor del todo era ver a un Julián plenamente enchufado. Era un espectáculo el argentino repartiendo juego desde tres cuartos y llegando luego a finalizar, los primeros cinco disparos del Atlético fueron suyos así como una ocasión a los cuarenta segundos. En un eslalon en el borde del área 10 minutos después, obligó a Raya a poner a prueba los principios de De la Fuente con una mano monumental.

El Arsenal no se sentía incómodo. Quizás Odegaard era el más impaciente por llevar el cuero arriba. Tardaron los británicos 10 minutos en tener una posesión larga y 15 en gozar de su primera gran ocasión. Una cabalgada de Gyokeres, que pudo hasta con Llorente, terminó con un centro que cayó en las botas del noruego al borde del área pequeña. Su disparo lo taponó Cardoso in extremis.

El duelo era de control, todo lo contrario que el espectáculo de la otra semifinal. Con dos equipos más concentrados en no cometer errores que en hacer daño al rival. El primer córner del encuentro para los británicos llegó en el minuto 20 y un pequeño escalofrío recorrió a una grada que conocía que el Arsenal había batido el récord de tantos en la Premier con 17. No ocurrió nada y respiró tranquilo tanto el Rey Felipe VI, que había acudido en visita no oficial, como José Luis Martínez Almeida, ya más templado tras su coro del himno rojiblanco durante la salida del equipo rojiblanco.

Gyokeres celebra su tanto de penalti en el Metropolitano.

Gyokeres celebra su tanto de penalti en el Metropolitano.EFE

Pero las cosas y los nervios iban a jugar una mala pasada al futbolista que menos minutos había disputado en el último mes. David Hancko, tras una pérdida absurda en el centro del campo y con el equipo abierto, atropelló a Gyokeres en el área. Makkelie señaló la pena máxima y el sueco la transformó a la derecha de Oblak, al que le pasó el balón entre los antebrazos. Lo peor era que ese error llegaba en el minuto 44, al borde del descanso, donde las puñaladas provocan más sangre.

Había trabajo que hacer en la caseta y riesgos que tomar en el campo. El control estaba bien, pero este duelo necesitaba caos. El Arsenal se desempeña bien en el aburrimiento. Simeone tenía que recordar a los suyos que este equipo estaba hecho un flan en la Premier, que aún se la estaba jugando, y había que trasladarlo a una competición en la que este curso aún no había perdido un duelo. Este tenía que ser el primero porque en el Emirates las cosas iban a ser diferentes. Las eliminatorias son 180 minutos, pero uno no puede cambiar de asalto sin lanzar un golpe al mentón.

Riesgo controlado

Julián Álvarez, tras empatar el duelo.

Julián Álvarez, tras empatar el duelo.Manu FernandezAP

El primer movimiento fue retirar a un Giuliano tocado en el costado por Le Normand y poner al multiusos Llorente de interior. Pero lo que se vio también fue un cambio de actitud que se refrendó con tres acciones casi consecutivas: una falta directa de Julián, una contra que pudo suponer el empate si Griezmann acierta una doble ocasión y un penalti por mano de White con el que Julián, ya sí, volvió a poner las cosas en su sitio. El gol trajo colmillo al Atlético que ya se echó a campo rival y Griezmann mandó una contra al palo y el rechace terminó en córner. Se olía la sangre en el Metropolitano.

Estaba el partido esperando un chispazo o un error. Pudo llegar en una carrera de Llorente que Lookman no pudo convertir. Una jugada en la que Julián terminó en el suelo con una torsión de rodilla y el Metropolitano contuvo el aliento. Simeone respondió pronto sacando al argentino por Baena. Había una vuelta a la que llegar. Pero el error llegó del lado rojiblanco. Repitió Hancko, que pisó a Eze porque se le adelantó en el área. Makkelie pitó penalti, pero el VAR le desdijo. Eso en España...

El susto encerró al Atlético y el Arsenal se echó encima. Los rojiblancos pasaron de la ofensiva a la ressistencia. Lo dicho, 180 minutos. Por qué no hacer la machada a domicilio. La Liga está perdida y el sueño está en Europa. Aún no hay que levantarse.

Tres heridos leves y un detenido en los enfrentamientos entre la Policía y aficionados del Atlético de Madrid en el recibimiento al equipo en el Metropolitano

Tres heridos leves y un detenido en los enfrentamientos entre la Policía y aficionados del Atlético de Madrid en el recibimiento al equipo en el Metropolitano

Centenares de aficionados del Atlético de Madrid se han enfrentado a la policía en los alrededores del Metropolitano poco después de la llegada del autobús del equipo al estadio rojiblanco. Varios encapuchados han lanzado hielos, botellas y piedras a los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) tan pronto ha pasado el vehículo que transportaba al equipo. El resultado ha sido tres heridos leves y un detenido por desórdenes públicos tras las cargas policiales.

Los enfrentamientos han continuado luego por el parque que rodea al estadio obligando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a lanzar botes de gas lacrimógeno para dispersar a los violentos. La unidad de caballería también se ha visto obligada a intervenir para controlar a la masa que se acumulaba cerca del estadio desde antes de las 19.00 horas.

Como cada partido grande del Atlético de Madrid, y la ida de semifinales ante el Arsenal era uno de ellos, miles de aficionados rojiblancos se habían agrupado en torno a la avenida de Arcentales para recibir al autobús del equipo antes del duelo de Champions. Los cánticos de los aficionados han dado paso a las bengalas tan pronto como el autobús del equipo ha asomado por la plaza de Grecia.

Pero ese momento de celebración ha dado paso a los enfrentamientos que han terminado en torno a las ocho de la tarde, con la policía ya habiendo controlado todos los focos que se habían reproducido en torno a varios puntos del parque del Metropolitano.

No es la primera vez que se producen este tipo de enfrentamientos. En el duelo de ida de Copa del Rey ante el Barcelona también hubo un conato de violencia contra los agentes que se saldaron con varios heridos y un detenido.

Todos los detalles del PSG-Bayern, un partido para la historia de la Champions: 9 goles en 13 remates, 90 ataques y 223,6 kilómetros recorridos a un ritmo brutal

Actualizado

Fue vertiginoso, caótico, impredecible, fue una hora y media de entretenimiento maravilloso en mitad de la atonía que mayoritariamente preside el 90% de las sesiones de fútbol. PSG y Bayern, Luis Enrique y Kompany, perpetraron anoche un partido que pasará a la historia del fútbol, no solamente de la competición que lo acogió. Y lo hará por muchos motivos, pero sobre todo porque recuperó la esencia perdida de este deporte: coger la pelota y, sin pensárselo mucho, intentar meterle un gol al portero del otro equipo. Tan fácil. Tan difícil.

El duelo se jugó a un ritmo salvaje. La imagen de Hakimi, inmovilizado por unos calambres en su pierna derecha durante los últimos minutos, sirven para ilustrar que, entre los dos equipos, corrieron 223,6 kilómetros (109 el PSG y 114,6 el Bayern). No son datos escandalosos vistos de forma aséptica, pero sí cuando se tiene en cuenta a la velocidad de ese recorrido. En casi un 40% de esos kilómetros, los esfuerzos de los jugadores fueron de alta intensidad. Brutal.

Entre los dos equipos, dispararon 13 veces a portería. Nueve goles, es decir, el 70% de los tiros a puerta acertaron. Entre ambos equipos iniciaron 90 veces un ataque, aunque aquí el desequilibrio es evidente, pues el Bayern lo intentó 62 veces y el PSG solamente 28. También la posesión fue favorable a los alemanes (45%-55%) y llama la atención, por último, un detalle. Jugado a un ritmo espeluznante, la precisión en el pase de los futbolistas fue del 87% en el caso de los locales y del 88% en el caso de los visitantes.

Sin embargo, lo que queda de la noche de ayer en París no son los números. Son las sensaciones: "Es, sin duda, el mejor partido en el que he estado como entrenador", dijo Luis Enrique, eufórico, como todos los presentes en el Parque de los Príncipes, poco después de haber terminado. "Ha sido increíble", concedió Kompany, algo molesto, eso sí, por el penalti que le pitaron a Davies. "Es el partido que siempre soñé jugar desde niño", contaba Marquinhos, el capitán del PSG sobre el tercer partido en toda la historia de las semifinales de la Copa de Europa en el que se marcaban nueve goles.

Pero lo mejor del partido de ayer es que, quizá, lo (también) mejor esté por venir. "Estoy seguro de que la vuelta será una fiesta como la de hoy". Palabra de Luis Enrique.

Atlético y Arsenal, cuatro finales de Champions perdidas entre ambos, en busca de la redención: "El fútbol no te debe nada"

Atlético y Arsenal, cuatro finales de Champions perdidas entre ambos, en busca de la redención: “El fútbol no te debe nada”

El Atlético amagó con lograr el título con un partido de desempate en 1974, estuvo a segundos de conseguirlo en 2014 y un poste le privó de hacerlo en 2016. El Arsenal ha visitado el último escalón sólo en una ocasión, pero una tempranera expulsión de Lehman, su portero, fue el primer clavo de su ataúd ante Barcelona de Rijkaard. Fue aquella Champions League de 2006 que Messi no celebró porque un desgarro le sacó de la convocatoria y él decidió quedarse en el vestuario.

Ganar una Champions es muy difícil. Comprende una cantidad de intangibles entre los que están, además del juego, la suerte, el estado anímico y, claro, la historia. "La historia la queremos hacer nosotros", dijo Julián Álvarez sobre la aún lejana posibilidad de alcanzar el partido de Budapest. "No sé si pesa en ese ámbito, pero creo que tenemos un buen equipo, hemos hecho un buen campeonato", respondió, por su parte, Piero Hincapie, lateral del Arsenal.

Para saber más

Es el duelo hispanobritánico una semifinal de aspirantes, de equipos que han rozado la gloria. Los rojiblancos son los que más veces la han disputado sin haberla conseguido, lo han hecho las tres mencionadas. Dos subcampeonatos tienen el Reims y el Valencia y con uno hay 18 equipos, entre los que está el propio conjunto inglés.

Rice, en el entrenamiento previo al duelo con el Atlético.

Rice, en el entrenamiento previo al duelo con el Atlético.AFP

La estadística que debe servir de acicate a ambos es que hay más ganadores de Champions que finalistas que nunca la han conseguido. Son 24 equipos los que han logrado la Orejona, con el PSG como último en hacerlo y salir del grupo de aspirantes. El Bayern, rival de los franceses en la otra semifinal, la ha conquistado en seis ocasiones, pero ha perdido cinco finales, las mismas que el Benfica. El club que más ha perdido es la Juventus, con siete.

"Es lindo soñar, por qué no pensar en eso, siempre pensamos en positivo. ¿Por qué no soñar si no cuesta nada?". Es Nico González un hombre de fe, un futbolista que nunca ha vivido las decepciones que sí han sufrido tanto Diego Simeone como Koke Resurrección. La segunda casi hace que el técnico argentino abandonara su puesto por el duro golpe sufrido. De hecho tuvo que ir el propio Miguel Ángel Gil a Buenos Aires a ayudar al Cholo para superar un "duelo" del que no se habría repuesto. "Ahí interpreté que no había manera (de dejar al Atlético) venga quién venga. En ese momento hubo novias que querían seducirme", reveló Simeone en una entrevista al club.

El pasado y el fútbol son dos elementos crueles, que no pagan siempre, que no son justos y que no deben nada a nadie. Así lo ven los rojiblancos. "No siento que se le deba una Champions al Atlético. El fútbol no te debe nada, la vida no te debe nada", apuntó Llorente, que, curiosamente, sí ganó una Champions en 2018, pero como jugador del Real Madrid. Precisamente, fueron los blancos los dos últimos verdugos del Atlético, en 2014 y 2016, mientras que el papel de villano en 1974 le tocó al Bayern Munich, que arrasó al equipo de Adelardo y Reina en el partido de desempate por cuatro tantos en el mítico estadio de Heysel, en Bélgica.

Griezmann remata de cabeza en un entrenamiento.

Griezmann remata de cabeza en un entrenamiento.AFP

Tampoco Oblak, uno de los capitanes de la plantilla, y sufridor de una de las dos finales perdidas en la época del Cholo, cree que Europa es un deudor del Atlético. "El fútbol no lo veo así, lo que debe o no debe. La vida no siempre es justa y si piensas así, a cada uno de nosotros le falta algo. Estamos vivos y con opciones de pelearlos", dijo el probable portero titular en esta eliminatoria ante un Arsenal que no es el equipo que arrasó a los rojiblancos en el Emirates en el pasado octubre.

Un Arsenal diferente

Están los ingleses en un periodo convulso de su temporada. Los gunners han dilapidado 12 puntos de ventaja en la Premier ante el Manchester City y, aunque no han perdido ningún partido en esta Champions, han mostrado signos de debilidad ante el Sporting de Portugal en los cuartos de final. "Tenemos que vactuar como si ahora hubiéramos empezado la liga y volver a nuestros inicios, que hicimos un buen trabajo desde el principio", ha pedido Hincapie, que también añadió que es consciente de que las cosas se "vuelven difíciles" tan pronto avanzan las competiciones.

Uno de los dos volverá a tener una oportunidad de cumplir un sueño, aunque Simeone quiere bajar el suflé: "Soñar está bien, pero la realidad es lo que pasa en la tierra". Koke, el otro futbolista que tiene la doble herida europea espera que se puedan restañar las suyas y la de Griezmann. "Si se puede despedir con la Champions sería increíble para todos. Más allá de su despedida, es nuestra máxima motivación", concluye.

Mikel Arteta quiere llevar al Arsenal a Budapest: "Es el momento de dar un golpe sobre la mesa"

Mikel Arteta quiere llevar al Arsenal a Budapest: “Es el momento de dar un golpe sobre la mesa”

Hay importancia y peso respecto a una oportunidad que el año pasado se escurrió entre los dedos ante un PSG que terminó consiguiendo el título. Así lo ha mostrado Mikel Arteta durante la comperecencia previa al duelo de semifinales de Champions ante el Atlético de Madrid. "Agarraremos la oportunidad con las dos manos", ha declarado el técnico vasco y ha añadido: "Es el momento de dar un golpe sobre la mesa".

Es consciente el técnico de que este Arsenal no es el martillo pilón que comenzó la temporada, pero su última victoria en Premier le ha dado oxígeno para una competición que, según la prensa inglesa, no es tan importante como la liga local para el público gunner. "Hace poco este club estuvo siete años sin Champions, así que no lo doy por hecho", ha admitido el vasco.

No será la primera vez que se enfrente al Atlético, ya lo hicieron en fase de grupos en octubre y le golearon 4-0, pero sí será la primera en Madrid y en el Metropolitano. "Es diferente", ha apuntado el entrenador que ha recordado lo dominantes que se han mostrado los rojiblancos en sus eliminatorias en su feudo.

Es Arteta consciente de la dificultad de enfrentarse a uno de los "cuatro mejores equipos de Europa" y explica que la única manera de hacerlo es "ser excepcional". "Tenemos que saber manejar los momentos", ha expresado el entrenador del Arsenal.

El vasco ha tenido numerosas palabras de elogio para su homólogo rojiblanco al que considera un "referente absoluto" y con el que comparte muchas visiones. "La primera, la pasión por el juego, alguien que ha transformado el club. Se ha rebelado ante cualquier cosa. Esas personas siempre las he admirado. Luego tiene su estilo", ha piropeado al argentino.

No ha querido, sin embargo, valorar el estado del césped del Metropolitano, motivo de queja por otros entrenadores, y ha manifestado que ya son "nueve meses jugando en diferentes contextos" y que el del miércoles no será diferente aunque ha admitido que lo poco que lo ha pisado estaba bien.

Sueño masivo

También el capitán gunner, Martin Odegaard es consciente de la gran oportunidad que se les presenta. A él, en concreto, de convertirse en el primero en alzar una Champions en el club británico. "Es masivo, para todos. Estamos en una gran posición para hacer historia. Es apasionante ser parte de ello. Es el principal objetivo y el sueño", ha declarado el noruego.

Dice el centrocampista que para él resulta sencillo abstraerse de la presión que conllevan estos partidos y que "hay que ser fuerte mentalmente" y estar "enfocado en lo que podamos controlar".

El noruego ha tenido palabra de elogio tanto para su compañero de selección Alexander Sorloth como para la leyenda rojiblanca Antoine Griezmann. "Intentaremos frenarlos mañana", ha expresado el centrocampista.

Simeone, ante una nueva oportunidad de gloria en su 56 cumpleaños: "Soñar está bien, pero la realidad es lo que pasa en la tierra"

Simeone, ante una nueva oportunidad de gloria en su 56 cumpleaños: “Soñar está bien, pero la realidad es lo que pasa en la tierra”

Es la cuarta semifinal de Champions League de Simeone de las siete que ha jugado el Atlético en su historia. Ya son mayoría las que ha conseguido con el equipo rojiblanco y el entrenador quiere a todos sus jugadores centrados en el Arsenal. No quiere ninguna cabeza pensando en Budapest y así lo ha manifestado durante su comparecencia previa al duelo europeo.

"Soñar está bien, pero la realidad es lo que pasa en la tierra", ha respondido el entrenador a lo que dijo en el Media Day Nico González sobre la posibilidad de conseguir la primera Champions para el Atlético de Madrid. El jugador hablaba de soñar y pensar en positivo, pero el técnico ha querido bajar a sus jugadores al césped del Metropolitano.

Son dos las finales de Champions perdidas por Simeone y el entrenador es consciente de que el pasado no influye en el presente. "No nos debe nada nadie. Las cosas se merecen y se logran, hay que trabajar para conseguirlas y luego tener una pizca de suerte para lograrlas", ha apuntado el Cholo.

Dice el argentino que no siente presión sino "responsabilidad". Tiene la ilusión de estar cerca de un "objetivo enorme", pero es consciente de que estos partidos los definen los futbolistas y los detalles. El balón parado es un factor que le tiene preocupado y más después de recibir tres de los cuatro goles que encajaron en el duelo de grupos ante el conjunto británico. Para su equipo pide que siga en esa "búsqueda ofensiva" que lleva este año.

Este duelo llega en un momento muy emotivo para el entrenador ya que justo este martes cumplía 56 años. Sus jugadores le hacían el pertinente pasillo en el entrenamiento previo al duelo europeo y sus hijos estaban en la grada para acompañar al técnico. "No tengo ningún deseo, agradecimiento puro. Estar con mis tres hijos, mis dos hijas, mi mamá y sólo agradecer lo que me toca vivir en esta vida", ha apuntado el entrenador.

Primera cita

No es un cumpleaños, pero Koke asemejaba estos duelos de semifinales de Champions a "la primera cita con una chica". Hablaba de "ese nerviosismo y el estomago revuelto" que se quita luego cuando llega el calentamiento del partido.

El capitán pide un balance entre intensidad y cabeza y repite que estos duelos los definen los detalles. "Hay que tener cabeza fría para saber cuándo atacar y cuándo replegar", ha apuntado el jugador que dice estar disfrutando mucho y si es su última semifinal o no dice que va a disfrutarlas al máximo.

Sin querer caer en la euforia, como buen discípulo del Cholo, a Koke le encantaría que Griezmann, su amigo y compañero, se despidiera del Atlético de Madrid con una Champions. "Mas allá de su despedida es nuestra máxima motivación. Es un equipo y jugamos para intentar lograr lo máximo y es la Champions", ha explicado.

El partido de fútbol más salvaje: "La exhibición más estúpida, espantosa, repugnante y vergonzosa de la historia de este juego"

El partido de fútbol más salvaje: “La exhibición más estúpida, espantosa, repugnante y vergonzosa de la historia de este juego”

"Buenas noches. El partido que están a punto de ver es posiblemente la exhibició

Para saber más

n de fútbol más estúpida, espantosa, repugnante y vergonzosa en la historia de este juego". Así presentó David Coleman en la BBC la emisión en diferido del Chile-Italia del Mundial Chile 1962. Y es que, en efecto, aquel partido fue una ignominia.

Chile organizó aquel Mundial, de obligado regreso a América tras dos en Europa, tras pugna con Argentina, de más enjundia futbolística y mejor dotada de estadios. Carlos Dittborn, presidente de la Asociación de Clubes chilena, hizo de su debilidad una ventaja con el argumento de que llevar el Mundial a su país "sería llenar una función básica de la FIFA, fomentar el desarrollo del fútbol en esa región, que lo merece y desea". Y ganó contra pronóstico por 28 votos a 10.

Poco se sabía de Chile en los grandes foros futbolísticos y en cualesquiera otros. Aplastado entre los Andes y el Pacífico, poco visitado, distaba de ser una potencia en fútbol. Jugó en Uruguay 1930 y Brasil 1950, sin destacar. En la Copa América su máximo fue un segundo puesto en la de 1955, jugada en su suelo. Sólo habían tenido un jugador de renombre, Jorge Robledo Oliver, hijo de chileno e inglesa y criado en Inglaterra. En la temporada 195152 fue máximo goleador inglés, con 32 goles en 33 partidos. John Lennon, fan del Newcastle y suyo, inmortalizó uno de esos goles en un dibujo infantil que desempolvaría para la portada de su álbum Walls and Bridges. En 1953 fichó por Colo Colo, adonde llegó sin hablar palabra de español, y completó su carrera en Chile. Con 36 años, llevaba dos retirado.

Chile vivía volcada en la preparación del evento cuando el 21 de mayo de 1960 sufrió un devastador terremoto, que se cobró 5.000 vidas y dejó a dos millones de personas sin hogar. Concepción y Talca, designadas como subsedes, quedaron arrasadas. Los gastos para el Mundial parecieron entonces superfluos ante la magnitud de la reconstrucción, pero el país perseveró, inspirado por una frase de Dittborn: "Puesto que nada tenemos, todo lo haremos", regada desde carteles por todo el país. La FIFA contribuyó con 20.000 dólares y Chile estuvo a punto en 1962, con cuatro sedes. El Estadio Nacional de Santiago alcanzó los 75.000 espectadores. Pero Dittborn no pudo disfrutarlo, porque una pancreatitis se lo llevó poco antes del inicio. Se le recuerda como un héroe nacional.

Todo el país había derrochado esfuerzo, recursos e ilusión en este proyecto, concebido como su apertura al mundo. Así que es muy de entender el impacto que produjo el artículo publicado por Il Resto del Carlino, diario de Bolonia, firmado por su redactor Corrado Pizzinelli tras un viaje al país previo al campeonato.

Los agentes se llevan al italiano Salvatore del campo.

Los agentes se llevan al italiano Salvatore del campo.GETTY

Título: "Santiago, el confín del mundo"; subtítulo: "La infinita tristeza de la capital chilena"; sumarios: "En ningún otro lugar uno se siente tan perdido y solo como en la ciudad huésped del Campeonato Mundial de fútbol". "Para los extranjeros es imposible huir de la nostalgia". "Los jugadores se resentirán de este clima depresivo".

Lo que sigue es el texto, recortado por su extensión, pero sin merma de su sentido esencial:

"Desde que estoy en Chile tengo la curiosa sensación de llevar el mundo sobre las espaldas. Se le siente encima igual que la tristeza de los habitantes, y ello provoca un malestar curioso que se agrava por los enormes saltos de la temperatura. Ayer en la mañana el termómetro marcaba cuatro grados; a las catorce horas, más de veintinueve. La sangre se torna torpe y parece faltar en las venas. Y después de permanecer algún tiempo en Chile uno se siente extraño a todo y a todos. El virus de la lejanía más abandonada, más solitaria, más anónima, se mete en el ánimo de todos y creo que ello incidirá en el estado anímico de los atletas. (...). Desde que estoy en Chile me parece estar condenado a vivir en esa tierra triste y fantástica en la que se desarrolla la acción de ese libro no olvidado, premio Goncourt, de Julien Gracq, 'La orilla de las Sirtes'.

La tristeza brota en todas las conversaciones, como una doliente espera y resignación; no demora en apoderarse del ánimo del europeo más activo y lleno de buen humor (...). Esta capital es el símbolo triste de uno de los países más subdesarrollados del mundo y afligido por todos los males posibles: desnutrición, prostitución, analfabetismo, alcoholismo, miseria... (...). Chile es terrible y su capital, Santiago, su más doliente expresión, tan doliente que pierde en ello sus características de ciudad anónima. Barrios enteros practican la prostitución al aire libre: un espectáculo desolador y terrible, que se desarrolla a la vista de las 'callampas', un cinturón de casuchas que circundan las ya pobres de la periferia y habitadas por la más doliente humanidad (...). Que se entienda bien: no son de origen indio. El 98 o 99 por ciento de la población chilena es de origen europeo, lo que nos hace pensar que Chile, en el problema del subdesarrollo, no debe colocarse en el nivel de Asia y África porque aquí, por la formación de su población, la degeneración es mucho más grave que en los casos citados. Los habitantes de esos continentes no progresan, los de Chile se retrasan.

Santiago es campeón en los problemas más terribles de América Latina y es necesario señalar que si la actual clase dirigente, organizando el actual campeonato del mundo, buscaba para sí buena propaganda para las próximas elecciones, no cabe duda de que ha cometido el más craso error (...). Hay una huelga de médicos, que se niegan a prestar atención a quien quiera que la solicite; está la extraña lucha por las aguas del Lauca, que Bolivia reivindica para sí; existe la situación del campesinado, donde hay trabajadores agrícolas por doce liras; están los problemas de la luz eléctrica y el agua potable de Santiago. No es en absoluto una ciudad fascinante, sin grandes monumentos ni recuerdos históricos, sin palacios que destaquen.

Y todo esto se da en Santiago, tal vez por símbolo de todos los problemas de Chile, de esta estrecha franja entre mar y montaña que tiene 3.500 kilómetros de largo, que comienza en el norte con el desierto y termina en el sur con los hielos del polo, con el océano al oeste y la cordillera de los Andes al este, que la separan, al igual que el polo y el desierto, del resto del mundo (...)."

La crónica fue rebotada a Chile, por su principal diario, El Mercurio, con el consiguiente revuelo. Para más inri, Italia y Chile compartían grupo, con sede en Santiago. Los jugadores italianos, que poco o nada supieron del asunto, se vieron metidos en un avispero desde el día de su llegada. El diario Última Hora les tildaba de "fascistas, mafiosos, maníacos sexuales y drogadictos". Las declaraciones cordiales y las protestas de inocencia no les sirvieron de nada. Visitaron el cementerio de la capital para depositar coronas de flores en las tumbas de los héroes nacionales, pero fue inútil. El país entero hervía contra ellos, que se movieron con constante escolta del Ejército.

Se estrenaron el 31 de mayo (0-0 ante Alemania), con todo el Estadio Nacional a favor de los teutones. Fue un partido duro, con las patadas alemanas clamoreadas y las italianas reprobadas con furia.

El 2 de junio tocó el inevitable Chile-Italia. Chile había batido a Suiza; aseguraría la clasificación a cuartos ganando a Italia, pero más importante era reparar la ofensa nacional. Paolo Mazza, seleccionador italiano, no saca a los mejores, sino a los que se atreven a salir. Hay seis cambios respecto al equipo de Alemania, en puridad seis deserciones, entre ellas la de Omar Sívori, argentino nacionalizado, Balón de Oro de 1961. Los elegidos son todos bravos, decididos. De salida intentan endulzar el ambiente con ramos de claveles blancos que acercan al público, pero son rechazados con insultos, escupitajos y objetos arrojadizos.

Bueno, pues en la guerra, como en la guerra, pensarían. Salen pegando, los chilenos responden doblando la apuesta ("sólo falta que vengan a pegarnos en nuestra casa", fue el razonamiento común) y el árbitro inglés Ken Aston asiste atónito a aquella ordalía de patadas para la que nada le ha preparado antes el duro pero noble y respetuoso fútbol inglés. "No me vi arbitrando un partido, sino una guerra", diría después. Más adelante idearía las tarjetas como ayuda arbitral para ocasiones así.

En el 7' cree que puede frenar la histeria expulsando a Giorgio Ferrini, medio defensivo apodado "La Diga" ("El Dique") por su capacidad para pintar la raya, que ha respondido a un planchazo de Honorino Landa con una patada por detrás. No es la peor fechoría vista hasta el momento, pero Aston decide expulsarle. Se niega a salir; Aston trata de sacarle del brazo, él se resiste; acaba entrando una docena de policías con sus pesados abrigos (era invierno) y sus gorras de plato para llevárselo. Luego sigue el festival. Las patadas nublan el sol. El duelo Humberto Maschio (otro argentino italianizado) y Jorge Toro, habitantes del medio campo, hubiera asustado a Ilia Topuria. Todos pegaban, todos recibían, y Aston se movía como un pánfilo, sólo estricto, y hasta lo ridículo, a la hora de fijar el punto de saque de cada falta.

La Policía trata de separar a los futbolistas al término del partido.

La Policía trata de separar a los futbolistas al término del partido.E. P.

El otro gran foco estaba en la banda izquierda chilena, el duelo entre Leonel Sánchez, la estrella local, y Mario David, un acreditado duro. Después de varios entreveros hay una jugada en la que Leonel cae, retiene el balón entre las rodillas y David le patea ardorosamente hasta que el chileno se levanta y le tumba con un académico crochet de izquierda. Aston se hace el despistado. David se tomará la revancha en el 43', aprovechando un balón alto para soltar una patada voladora en la sien a Leonel. Esta vez Aston no tiene más remedio que expulsarle.

Italia juega toda la segunda parte con nueve, en táctica romana de tortuga erizada, pegando a todo el que se acerca y recibiendo en la misma proporción cuando pretende salir. El duelo Maschio-Toro sigue siendo estelar. El marcador no se mueve hasta el 73', en un cabezazo de Jaime Ramírez a la salida de una falta. Lo cierra en el 87' Toro, con un tirazo desde fuera. Es admirable que haya llegado hasta ahí con ese poderío en el disparo. Era de hierro. Cuando Aston pita el final, se organiza un tumulto con jugadores y asistentes, todos como gallos de pelea. La policía irrumpe; tarda en disolverlo.

Italia queda eliminada, pese a ganar el último día a Suiza. Había ido sintiéndose aspirante, pero la dichosa crónica les mandó al matadero. Chile ha lavado la ofensa, eso era lo principal, y aunque pierde el tercer día contra Alemania, pasa. Luego gana en cuartos a la URSS con un gran golpe franco de Leonel Sánchez a Lev Yashin, cae en semifinales ante Brasil y es tercero al batir en la final de consolación a Yugoslavia. Buen papel. Y tiene a Leonel Sánchez en el grupo de seis máximos goleadores del torneo, junto a Garrincha, Vavá, Draan Jerkovi, Valentin Ivanov y Albert Brülls.

Pero quedó flotando en el aire una sensación ominosa por lo que aún se recuerda como "La Batalla de Santiago". El partido más feroz en la historia de la Copa del Mundo.

La vuelta de Fabián y la doble alegría en París y en la selección: renovación y Mundial

La vuelta de Fabián y la doble alegría en París y en la selección: renovación y Mundial

Este pasado sábado, Luis de la Fuente sonrió cuando vio la alineación inicial del PSG contra el Angers. En ella apareció por primera vez en los últimos tres meses Fabián Ruiz, una de las grandes revelaciones de la última Eurocopa y clave en la conquista continental de la selección y del conjunto de Luis Enrique durante los últimos dos años. Su regreso tranquiliza los ánimos en Las Rozas en plena vorágine de lesiones, afianza la rotación del PSG en la eliminatoria que comienza esta noche contra el Bayern y acerca todavía más una renovación de la que sólo falta su anuncio. El de Los Palacios, que termina contrato en junio de 2027, se quedará en la capital gala hasta 2029, rechazando los cantos de sirena de otros grandes de Europa.

El centrocampista español sufrió en enero una fisura en la rótula de su rodilla izquierda que le ha tenido apartado más tiempo del esperado, perdiéndose el parón internacional de marzo y las eliminatorias de octavos y cuartos de Champions, creando un runrún en París sobre si estaba pensando demasiado en el Mundial. Nada más lejos de la realidad. Ahora, en pleno momento clave del curso para los parisinos, Fabián está de vuelta. Disputó sus primeros minutos desde el 20 de enero el pasado día 19 ante el Lyon, donde asistió a Kvaratskhelia en un gol vital para la carrera por el título de la Ligue 1.

El sábado, ante el Angers, fue titular por primera vez y con el partido resuelto Luis Enrique le rotó, junto a Hakimi y Lucas Hernández, pensando en el cruce ante el Bayern. Parece difícil que el técnico asturiano le sitúe como titular esta misma noche, consciente de que le quedan varios partidos para recuperar su máximo nivel, pero los buenos minutos de los últimos días le aseguran un puesto privilegiado en la rotación, compitiendo por un hueco con el francés Zaire-Emery, indiscutible durante la lesión del futbolista andaluz.

Fabián aterrizó en París en 2022 a cambio de 23 millones de euros tras descartar continuar en el Nápoles, donde terminaba contrato en 2023. Ese mismo proceso de decisión ha tenido que hacer el andaluz esta temporada. Finaliza su vinculación con el PSG en junio de 2027, dentro de un año, y ha estado valorando las ofertas que ha tenido sobre la mesa antes de apalabrar su renovación con el equipo del Parque de los Príncipes. A falta de confirmación oficial, el español seguirá en el PSG hasta junio de 2029. Una noticia que comenzó a deslizarse en enero pero que ahora, ya casi entrados en mayo, se da por hecha en el conjunto galo.

Varios clubes importantes de Europa habían preguntado por el andaluz, especialmente a raíz de su gran Eurocopa en 2024, pero la confianza de Luis Enrique ha convencido a Luis Campos y a Nasser Al-Khelaifi. La opinión del asturiano lo es todo en París, donde puede repetir Copa de Europa por segundo año consecutivo.

En ese proceso, Fabián ha sido uno de los motores del equipo junto a Vitinha y Joao Neves, un trío convertido en envidia y deseo de muchas direcciones deportivas del viejo continente. El Real Madrid, por ejemplo, que ya valoró el fichaje del español en 2022, ha preguntado por las diferentes situaciones de los tres centrocampistas en los últimos meses, encontrándose siempre con un muro. O no están en venta o su precio es prohibitivo para las arcas del Santiago Bernabéu.

En el caso de Fabián, las conversaciones para ampliar su contrato han sido positivas desde el inicio y el PSG no ha valorado una venta para evitar que se fuera gratis el verano que viene, sino que apretó para pactar la renovación antes de que el jugador estuviera en el mercado.

Si le renovación se termina anunciando, como parece que así será, Fabián terminará su vinculación con el PSG en 2029, con 33 años, en una edad interesante para cumplir una de las promesas que le quedan pendientes: volver al Betis. El jugador ingresó en la cantera verdiblanca en edad benjamín y fue dando pasos hasta debutar con el primer equipo en Segunda División. En 2018 se fue al Nápoles por 30 millones, pero con la convicción de volver algún día. De momento, regreso con el PSG, renovación y Mundial.

Esteban Andrada, portero del Zaragoza, o el ataque de locura de un hombre tranquilo: "Me sorprendió, le conozco y nunca tuvo una reacción así"

Esteban Andrada, portero del Zaragoza, o el ataque de locura de un hombre tranquilo: “Me sorprendió, le conozco y nunca tuvo una reacción así”

El puñetazo de Esteban Andrada, portero de Real Zaragoza, al capitán del Huesca, Jorge Pulido, durante el último derbi aragonés es la acción más comentada en el mundo del fútbol en las últimas 24 horas. Desde el final del partido, el guardameta argentino se ha convertido en el futbolista más mencionado en redes sociales, mientras aguarda la ejecución de una sanción que podría superar los 12 partidos sin jugar.

Una vez se confirme, Andrada verá finalizada su carrera en el conjunto maño, en el que ha sido titular indiscutible desde su llegada en el último día del mercado de fichajes. Fuentes cercanas al portero cuentan a EL MUNDO cómo está: "Se encuentra tranquilo y apartado de todo el ruido mediático". Aseguran también que está "muy arrepentido de todo lo sucedido porque él no es así y es consciente de que ha cometido un error gravísimo que no puede volver a suceder".

A lo largo de toda su carrera, desarrollada previamente en Argentina (Lanús, Arsenal de Sarandí y Boca Juniors) y México (Monterrey), solo había sido expulsado en una ocasión durante toda su carrera y, tal y como explicó en su video de perdón, "fue por tocar el balón con la mano fuera del área". Por ello, en Argentina, un veterano periodista que lo conoció en su etapa como arquero del club xeneize (donde disputó la final de la Copa Libertadores en el Santiago Bernabéu), se mostró sorprendido por lo ocurrido: "Le conozco y nunca tuvo una reacción así; es recontra tranquilo".

Andrada pide disculpas a su afición y a Jorge Pulido

Andrada pide disculpas a su afición y a Jorge PulidoReal Zaragoza

Sin embargo, durante esta temporada en el Real Zaragoza, su primera experiencia en el fútbol europeo, no ha sido capaz de dar esa sensación de tranquilidad en ninguno de los 28 partidos que ha disputado. A los graves errores que han costado una buena cantidad de puntos al conjunto maño, que lleva toda la temporada en puestos de descenso, se suman un total de nueve amarillas recibidas, siendo, de largo, el portero más amonestado de la categoría. Una vez acabe la campaña, se mantenga o no el club en la categoría de plata del fútbol español, Andrada volverá al Monterrey, con el que tiene contrato en vigor hasta junio de 2027.

De este modo, el guardameta de 35 años dejará su vida en la capital del Ebro, en la que está totalmente instalado con su mujer e hijos. Ellos son los que siempre la han arropado a lo largo de toda su carrera, junto a su madre, quien le terminó de criar en solitario tras la muerte de su padre y uno de sus seis hermanos cuando era un adolescente. "En cuatro meses perdí a mi esposo y a uno de mis hijos", expresaba la mujer en una entrevista en Argentina, lo que llevó a Andrada a trabajar en el campo con 16 años para ganar dinero rápido, pese a haber debutado en el fútbol profesional.

"Cuando mi papá murió, se hizo muy difícil salir adelante. Mi mamá era empleada en un café y con su sueldo no alcanzaba para darnos de comer a mis hermanos y a mí. Y como yo no tenía contrato en San Martín de Mendoza, donde había debutado en Primera de la liga, seguí jugando, pero a su vez me puse a trabajar en un viñedo. No ganaba mucha plata, pero cada centavo ayudaba", expresaba en una entrevista al medio argentino Olé publicada hace nueve años.

Andrada estuvo recolectando uvas durante dos meses, cuando le fichó Lanús, un histórico del fútbol argentino. Antes de debutar, fue convocado por la selección argentina sub-20 para disputar el Sudamericano de 2011, en el que sus buenas actuaciones generaron el interés del PSV Eindhoven e, incluso, del FC Barcelona. "Me llamaron de la recepción del hotel y me entregaron un sobre con una carta. Era gente del PSV que quería saber mi situación. Y unas semanas más tarde apareció el Barcelona; ofrecía una buena cifra más un convenio con Lanús. Fue algo muy gratificante, y una linda oportunidad porque yo en el club estaba muy tapado. Pero la dirigencia no vendía a juveniles antes de que debutaran y tampoco hice fuerza para irme. No podía ir contra el club que me estaba dando absolutamente todo. Si a Lanús no le servía, chau", explicaba en la pieza mencionada.

Se quedó en Lanús y, con los años, acabó haciéndose con la titularidad. En 2014, meses antes de salir cedido al Arsenal de Sarandí en busca de más minutos, fue víctima de un secuestro exprés. "Estaba en la puerta de la casa de mi cuñado, que me había invitado a cenar. Estaba por tocar el timbre y fui interceptado por un auto. Me llevaron en mi auto y a las 15 cuadras me cambiaron de coche y ahí no vi nada más porque me taparon y empezaron a hablar con mi cuñado. Querían plata. Me acuerdo que arrancaron pidiéndole 80 mil pesos a mi cuñado, después 50 mil y terminó dándoles 23 mil, que era todo lo que él tenía, más dos mil que yo tenía en la billetera. Después me soltaron a los 10 minutos", explicaba.

Es la "cosa más fea que he vivido en mi vida", aseguraba un tipo "tranquilo" que ahora espera para recibir la que puede ser la mayor sanción de este siglo en el fútbol español.