El reencuentro con Mourinho para los nostálgicos de la irreverencia, el orgullo y la ira: herencia, ocaso y conexión con el presidente

El reencuentro con Mourinho para los nostálgicos de la irreverencia, el orgullo y la ira: herencia, ocaso y conexión con el presidente

«Nunca amamos a alguien en concreto. Amamos tan sólo la idea que nos formamos de alguien». El madridismo que ama a José Mourinho, y que empieza por su presidente, lo hace por lo que dejó escrito Fernando Pessoa: ama lo que Mou significó en una etapa crítica. Un tiempo que fue de los aplausos en el Bernabéu a Ronaldinho por parte de un señor con bigote a ver el propio estadio arrasado por el paso de un Atila con zapatillas de ballet. Era Pep Guardiola. Mourinho también lo padeció, pero acabó por llevar a la implosión a su antónimo hasta derrotarlo, hecho que inflamó el orgullo de buena parte del madridismo, aunque fuera a costa de minar el campo con la irreverencia y la ira. El portugués se marchó, desgastado por su propia cruzada, pero la ira se quedó entre nosotros. La nostalgia no siempre es por amor.

La saudade, la nostalgia, es un sentimiento muy portugués. Está presente en los personajes de Pessoa como en los de Eça de Queiros u otros grandes escritores lusos, aunque Mourinho tenga poco que ver con el introspectivo Bernardo Soares, protagonista del Libro del desasosiego. Mou es The Special One, el mejor actor del fútbol, aunque ya sólo un gran entrenador en su invierno.

La nostalgia por el pasado de blanco es mayor por parte de una legión de fieles madridistas que por el propio técnico, cuya saudade es únicamente de sus tiempos de gloria. La realidad es que no los vivió en el Bernabéu, y no sólo por los títulos. También por el feeling. Mou se sintió en su salsa en la Premier, porque en Inglaterra era el personaje de una comedia. Aquí lo convertimos en el personaje de una tragedia, algo muy español. El error fue nuestro.

La superioridad moral del Barça

La era de Mourinho en el Madrid no fue únicamente la de los insultos o el juego extremo y duro. También la de la rebelión frente a un Barça que, además de dominar en el campo, se había situado en una posición moral de superioridad. Era el marketing de los valors. El caso Negreira y los audios de Piqué con Rubiales para repartir el oro de Arabia demostrarían que quienes predican desde atalayas morales suelen tener los pies en las cloacas.

El reencuentro del Madrid con Mou, el miércoles en Lisboa, evoca, pues, esa nostalgia en un tiempo que se asemeja en algunos aspectos al momento en el que llegó el portugués al banquillo del Bernabéu. La crisis deportiva y el dominio del Barcelona durante la temporada pasada invocan la necesidad de invertir la tendencia, aunque para ello haya que «poner una bomba». Es lo que dijo Mou en privado ante la superioridad, entonces, de los azulgrana. La puso. Los resultados fueron evidentes, al destruir al rival, aunque sin conseguir todos los objetivos esperados. Los efectos colaterales, con deterioro de la imagen del club y división, también.

El Madrid ha escogido para salir de su crisis actual a un mourinhito, después de destituir a otro de los entrenadores que, como futbolista, más conexión tuvo con el portugués. Sin embargo, como dijo Arbeloa en la más atinada de sus declaraciones, si intentara imitar a Mou, fracasaría. En lo suyo es único, el «puto amo».

Mourinho, durante un partido del Benfica.

Mourinho, durante un partido del Benfica.ALESSANDRO DI MARCOEFE

Veremos a ese Mourinho antes, durante y después del partido de Champions, porque el personaje necesita más que nunca de sus artes, dado el desequilibrio que existe, hoy, entre el Benfica y el Madrid, por irregular que esté el conjunto blanco. La primera indirecta la dejó al expresar su sorpresa por el hecho de que entrenadores sin experiencia accedieran al banquillo de grandes clubes. Arbeloa no respondió. Acertó.

Asesor en la distancia

«No cuenten conmigo para telenovelas», manifestó el portugués cuando le preguntaron si estaba entre las soluciones para el Madrid, después de la destitución de Xabi Alonso. La realidad es que no ha estado en el debate de las alternativas, aunque jamás haya dejado de ser como un sueño húmedo para Florentino Pérez, en especial en noches de tormenta. El contacto entre ambos ha permanecido, en ocasiones hasta como un asesor en la distancia.

Florentino encontró el éxito después de Mou. De hecho, el mayor de su era, con las tres Champions de Ancelotti, en dos etapas, y las tres de Zidane, dos apuestas suyas y dos personajes de su cabecera. Pero ni el francés ni el italiano hicieron seguidismo de su línea argumental en las guerras del presidente y el club. Tampoco en el maniqueísmo y la división. La que aparecía entre madridistas y «pseudomadridistas» fue acuñada por Mou.

Al portugués le ha ido peor desde que dejó el Madrid. Lo mejor de su carrera, las Champions con Oporto e Inter, fueron anteriores. Volvió a ganar la Premier con el Chelsea, un club con una afición a fuego, donde su estilo encajaba a la perfección, pero no alcanzó la gloria en uno de sus destinos más esperados, Old Trafford, y tampoco encontró el momento para ocupar el banquillo de Portugal. La Eurocopa conquistada en 2016 habría sido uno de sus grandes hits. En cambio, la conquistó alguien que no se parece en nada a Mou. Fernando Santos se había escapado, realmente, de un libro de Pessoa.

Arbeloa, entrenador del Madrid.

Arbeloa, entrenador del Madrid.J.J.GuillénEFE

El Benfica es su último destino, por el momento, pero no un destino más, porque Mou es benfiquista de corazón. Se trata del club de sus orígenes, en el que se formó. El entrenador, que hoy cumple 63 años, fue la baza electoral del actual presidente del Benfica, el ex jugador Rui Costa. Una gran figura para el banquillo del club que más estado de opinión crea en el país. Los resultados no han llegado, lejos del Oporto, líder. Las lesiones han minado a un Benfica en el que Mou hizo voto de prudencia al llegar, pero nadie puede ir contra su naturaleza.

Eso es lo que dijo Arbeloa con respecto a sus futbolistas tras la victoria en La Cerámica, un test de calidad que salvó el técnico. La declaración tiene una parte de sensatez y otra de capitulación para un entrenador que quiera desarrollar su obra. Como si el Madrid fuera El libro de la selva, aunque Vinicius no se parezca en nada a Mowgli ni en esa selva resuene, hoy, un grito como el de Mou, para lo bueno y para lo malo.

Arbeloa, entre la colonia y las campañas: "Sé por quién están organizadas"

Arbeloa, entre la colonia y las campañas: “Sé por quién están organizadas”

El entrenamiento de ayer en Valdebebas, abierto un cuarto de hora a la prensa, se inauguró con una conversación entre Álvaro Arbeloa y Vinicius. Un breve diálogo, justo delante de los numerosos micrófonos y cámaras que les apuntaban, donde el capitán y el entrenador del Real Madrid discutían sobre la conveniencia de las multas para acabar con algunos actos de indisciplina en el vestuario. Una hora más tarde, durante su rueda de prensa, Arbeloa quitó toda importancia a lo sucedido. «Ha sido una anécdota graciosa y nada más», zanjó, con una sonrisa, alegando que algunos de sus jugadores habían tardado más de la cuenta en saltar a la sesión preparatoria «porque estaban peinándose o echándose colonia».

Hubiese o no una excesiva dramatización por parte de Arbeloa, que en las horas previas de su debut frente al Levante ya había posado absorto junto a las 15 Champions, no parece buen momento para el excesivo celo en los cuidados faciales. Son días de aguas turbulentas y el Bernabéu sabe del poder de su dedo acusador. Hoy, frente al Mónaco, la afición no sólo volverá a pasar revista a sus futbolistas, sino que calibrará también el grado de responsabilidad de Florentino Pérez. Las escenas de máxima tensión vividas el sábado podrían repetirse en caso de que hoy vengan mal dadas frente al Mónaco. Sin embargo, Arbeloa no quiere saber nada de esa fractura en el madridismo.

«Sé cómo es el público del Bernabéu. Si hay algo que es, es justo y nos toca a nosotros cambiar esos pitos por aplausos. Que vean el esfuerzo, la calidad y el juego que les gusta. Estamos trabajando en ello y sabemos que van a estar de nuestro lado. El público quiere que su equipo transmita la emoción y pasión que siente por el Real Madrid», reveló el ex técnico del Castilla. Poco importa ahora que el Mónaco haya perdido siete de sus últimos ocho partidos en la Ligue 1. La única prioridad son los tres puntos con los que consolidarse en el top-8 y evitar una eliminatoria previa antes de los octavos de final.

"No me van a engañar"

Para alcanzar ese objetivo, Arbeloa tampoco va a renunciar a algunas maniobras de distracción, como las que ya apuntó tras el 2-0 del sábado, a propósito de quienes reclamaban la dimisión de Florentino. «Sé que hay campañas para debilitar al Real Madrid y sé por quién están organizadas. No me van a engañar. El máximo respeto y agradecimiento al Bernabéu, porque conmigo siempre se han portado excepcional y quieren lo mismo que yo, ganar títulos», subrayó ayer, sin hacer mención a las voces contra el presidente. Cuando le reclamaron más detalles sobre esa presuntas maniobras orquestadas optó por una excursión por la tangente: «Los periodistas sois vosotros».

Hoy, el preparador blanco no podrá contar con Rodrygo, aún renqueante de sus molestias musculares, Brahim Díaz, tras su derrota en la final de la Copa de África, el sancionado Álvaro Carreras, y los lesionados Trent Alexander-Arnold, Eder Militao, Antonio Rüdiger y Ferland Mendy.

Mbappé, sobre el clima de furia en el Bernabéu: "Entiendo a la gente, pero si pitan que nos piten a todos"

Mbappé, sobre el clima de furia en el Bernabéu: “Entiendo a la gente, pero si pitan que nos piten a todos”

El regreso Champions, el martes ante el Mónaco (21:00 horas), servirá otra vez como termómetro para medir el nivel de furia del Bernabéu contra los futbolistas del Real Madrid y contra su presidente, Florentino Pérez. Un plebiscito que Kylian Mbappé comprende en su justa medida. "Es algo que entiendo. Entiendo a la gente. Yo mismo lo hacía de joven, cuando acudía a un estadio. La única oportunidad de expresar su sentimiento es ir al estadio y pitar. Pero si pitan, que nos piten a toda la plantilla, no sólo a algunos futbolistas", relató el delantero durante su rueda de prensa.

Se refería Mbappé a las broncas dirigidas contra Vinicius, Jude Bellingham y Fede Valverde durante el triunfo ante el Levante. "Antes que nada pienso en Vini. No es su culpa cómo jugamos. Es culpa de toda la plantilla. Entiendo perfectamente que piten, pero a toda la plantilla"; reiteró el '10'. Cuando le insistieron sobre si debía dar algún consejo a su compañero brasileño, optó simplemente por el elogio. "Mi responsabilidad es cuidarle y protegerle para que se sienta bien y feliz, porque cuando es así, es un jugador totalmente diferente".

Había salido Mbappé con las ideas muy claras ante los periodistas, sin rehuir el choque y muy consciente del mensaje de unidad que quería transmitir. De modo que cuando le preguntaron por la situación de Bellingham tampoco titubeó a la hora repetirse, aunque fuese en inglés. "Nadie duda de la calidad de Jude, es un momento complicado para él, como para todos. Podemos aceptar que no estén contentos con nosotros, pero tienen que tratar a todos por igual, que no se centren en uno", insistió, antes de lanzar un par de vaticinios. "Si la gente ve que nos estamos esforzando, van a volver con nosotros y en el futuro nos reiremos cuando recordemos estos momentos", presagió.

Respecto a la situación del vestuario tras el despido de Xabi Alonso, el capitán de la selección francesa admitió la crisis, aunque también lanzó sus pullas contra la prensa. "Claro que han pasado cosas, pero hay muchas también que no son verdad. A veces se dice algo que es cierto, pero el 90% restante lo inventan", advirtió.

Ese clima tan enrarecido con todo lo que rodea al vestuario también ha servido de argumento para Álvaro Arbeloa. Justo después del 2-0 al Levante, el nuevo técnico ya advirtió de que los pitos contra el presidente provenían de "gente que no quiere" al Madrid. Esta vez reincidió en su análisis, aunque sin extenderse en detalles. "Las pitadas debilitan al equipo. Lo que dije el sábado es que sé que hay campañas para debilitar al club y sé por quién están organizadas, pero no me van a engañar", expresó el ex preparador del Castilla.

Respecto a la situación de Vinicius y Bellingham, Arbeloa considera que ambos no deben hacer "nada diferente" al sábado, sino también "correr, esforzarse y mostrar una grandísima actitud como durante la segunda parte ante el cuadro granota. "Ellos también necesitan a la afición para sacar su mejor versión", subrayó.

Quo vadis, Real Madrid: una crisis deportiva bajo la tormenta perfecta, un entrenador pretoriano y un líder desgastado

Quo vadis, Real Madrid: una crisis deportiva bajo la tormenta perfecta, un entrenador pretoriano y un líder desgastado

Quo vadis, Domine? «¿Adónde va, señor?», preguntó Pedro a Jesús mientras intentaba huir de Roma para ponerse a salvo de la persecución de los cristianos ordenada por el emperador Nerón. «Voy a ser crucificado en Roma por segunda vez, porque mis discípulos me abandonan», respondió Jesús. Avergonzado, Pedro le siguió para afrontar el martirio. La expresión Quo Vadis fue utilizada por Henryk Sienkiewicz para escribir la gran novela sobre la decadencia de Roma durante el autodestructivo periodo de Nerón, más tarde llevada al cine por Meryn LeRoy y convertida en uno de los grandes éxitos de taquilla de la historia de Hollywood. Muchos quisieron ver en la obra del escritor polaco, publicada a finales del siglo XIX, una metáfora de las calamidades y falta de rumbo de su propio país: ¿Adónde vas, Roma? ¿Adónde vas, Polonia? La expresión podría servir para preguntarse, hoy, adónde va el Real Madrid.

Florentino Pérez no es Nerón, tampoco Augusto, el fundador del imperio. Es Trajano, con el que Roma alcanzó su máximo esplendor territorial y se realizaron algunas de sus grandes obras públicas. Florentino, que ya lleva al mando del Madrid más tiempo de lo que lo hizo el emperador nacido en la Bética, no pretende quemar el Madrid, como Nerón. Una crisis deportiva, como la que el equipo atraviesa en la actualidad, es un hecho coyuntural, cíclico. Sin embargo, la forma de afrontarla, como el resto de las guerras en las que están inmersos club y presidente, hoy una unidad de destino, tienen tintes autodestructivos. Como si Trajano, al final de su tiempo, hubiera tenido la tentación de ser Nerón.

Miedo al estadio

El Coliseo se edificó después de la era de Nerón, precisamente en los terrenos de los que se había apropiado tras el incendio de Roma que, según algunos historiadores, el propio emperador habría provocado. Florentino ha hecho lo contrario: reedificar el coliseo blanco. Dirigente de amplio consenso entre los socios, como demuestran sus mayorías electorales, afronta a partir de ahora un escenario desconocido, después de escuchar los gritos de «¡Florentino, dimisión!» Nada teme tanto un presidente, desde Núñez a Jesús Gil o Florentino, como la voz de la grada, una voz insobornable, diga lo que diga Arbeloa, acerca de presuntas campañas, como si el último pretoriano del emperador.

Florentino Pérez, en el palco en el partido contra el Levante.

Florentino Pérez, en el palco en el partido contra el Levante.JAvier LizónEFE

El maniqueísmo que mostró el entrenador después de la pitada y la balsámica victoria ante el Levante, al decir que sabía de dónde venían los pitos, es, en realidad, una marca de la casa, un rasgo del Madrid de los últimos años, donde cualquier discrepancia se entiende como un ataque. Arbeloa se comportó como uno más en el núcleo duro, una tendencia nociva porque aplasta la masa crítica en el fiel entorno del líder, algo que apenas ejerce uno de sus primeros ejecutivos. Un mal asunto en cualquier sociedad o corporación.

Xabi Alonso también perdió la oportunidad de mostrar su personalidad y acabó devorado y superado por la dimensión del Madrid. El aficionado que esperaba al hombre duro que se enfrentó a Hacienda acabó por encontrarse únicamente con el que anunciaba trajes de El Corte Inglés. Nunca meó con la suya, como dijo Guardiola, que siempre muerde un chile antes de hablar del Madrid. Le pone.

Xabi Alonso abraza a Mbappé tras un cambio.

Xabi Alonso abraza a Mbappé tras un cambio.Manu FernandezAP

La preparación física es el mantra que siempre aparece cuando se buscan razones a una crisis, en el Madrid como en el Barça u otros equipos. Junto con el nombramiento de Arbeloa, el regreso de Antonio Pintus, al que algunos en Valdebebas ven como un mago y otros, obsoleto, va a significar mayor control por parte del club de lo que sucede en el día a día del equipo, una aspiración de todo presidente. Arbeloa es, además, uno de los representados por la agencia 'Best of You', bien relacionada con la cúpula del Madrid.

Declaración amor a Vinicius

En el pasado, algunos jugadores llegaron a creer que sólo si fichaban por dicha agencia serían titulares. Estaban equivocados, pero sólo el hecho de que lo pensaran plantea un peligro para el hábitat del equipo. Como también lo es que los futbolistas, con el instinto de los supervivientes, observen al entrenador como alguien que no obra de forma independiente. No hay peor mal para el principio de autoridad en un vestuario. Arbeloa bien lo sabe. Por ahora no se ha separado de la línea oficial, con una declaración de amor a Vinicius, el bien a proteger.

Arbeloa aplaude a sus jugadores desde la banda.

Arbeloa aplaude a sus jugadores desde la banda.Javier LizónEFE

La enmienda de cualquier aspecto respecto del Madrid es interpretada intramuros como una enmienda a la totalidad no sólo cuando se ejerce desde la Liga, la Federación o la UEFA, sino también desde los propios socios. La clasificación que acuñó Mourinho entre madridistas y pseudomadridistas está más vigente que entonces, con una diferencia: Arbeloa no es 'Special One', como el propio técnico del Madrid reconoció.

En varias de las disputas que mantiene el club con los organismos le asiste la razón, pero la guerra contra todo y contra todos le lleva a un aislamiento peligroso en el largo plazo, incluso si se tiene el músculo del Madrid. Acercarse a la FIFA de Infantino como forma de equilibrar su posición en el tablero dado su enfrentamiento con la UEFA tiene sentido, pero sin olvidar que el marco regulatorio en el que residen la mayor parte de sus intereses, sean en la Champions o en la agonizante Superliga, pertenece al organismo de Ceferin.

Malas estrategias contra Tebas y Laporta

El poder suele cometer los pecados de la suficiencia y la impunidad, y pocos se han sentido tan poderosos como Florentino. El caso de los problemas con los conciertos del Bernabéu por incumplir las normas de insonorización es un ejemplo. Difícilmente ocurriría algo así en ACS. La impunidad y la suficiencia menoscaban el sentido de la estrategia. Le faltó al dirigente en el lanzamiento de la Superliga y le falta en la guerra contra Javier Tebas, incluso para testar y recabar el descontento de otros clubes que se reúnen en silencio, cansados de una norma de control económico que consideran «enquistada en el tiempo y utilizada como medida de coacción».

Florentino hizo en la última Asamblea un ejercicio de 'laportismo' con un discurso populista que no se corresponde con el prohombre de la economía. En ese terreno siempre será mejor Laporta, que no sonríe únicamente por las carreras de Lamine Yamal o Raphinha, sino porque en este escenario de hiperactuaciones y rotura de relaciones con el Madrid se siente en su salsa, es el mejor. Con el 'caso Negreira' en el varadero judicial, la guerra frontal da más réditos a Laporta, pendiente de elecciones, que a Florentino. A no ser que Florentino no sea ya el de antes, no sea Trajano.

La sombra de la primera galaxia acecha al Madrid: "Los jugadores saben que tienen mucho poder"

La sombra de la primera galaxia acecha al Madrid: “Los jugadores saben que tienen mucho poder”

"Hemos hecho una plantilla de grandes jugadores de la que soy el único responsable. Les he maleducado y se han confundido. He actuado como un padre por darle lo mejor a los niños y eso hace que se confundan. Soy el único culpable". En poco más de un mes se cumplen 20 años de la dimisión de Florentino Pérez, un momento clave en la historia moderna del Real Madrid. Después de caer contra el Arsenal en la ida de los octavos de Champions y ante el Mallorca en Son Moix, el presidente del conjunto blanco decidió poner fin a la primera era Galáctica del Bernabéu. Lo hizo con una Copa de Europa, la de 2002, como techo de una galaxia convertida en el club con mayores ingresos del mundo. Pérez terminó echándose a un lado "para que los jugadores vean que lo único importante es el Madrid". Esas reflexiones del presidente sobre el vestuario tienen su eco ahora, en la realidad actual del club tras los últimos meses y el desastre de Albacete.

Dos décadas después, la nueva galaxia del Madrid (basta cambiar a Beckham, Zidane, Ronaldo o Robinho por Vinicius, Bellingham o Mbappé) afronta algunos de los problemas que tuvo la primera. Pérez regresó en 2009 con los errores aprendidos e inició una segunda etapa extraordinaria e irrepetible, con seis Champions y decenas de títulos que le han puesto por encima de Bernabéu en la historia de la institución, situado de nuevo el club como la organización futbolística con mayores beneficios, remodelado el estadio y ganando Balones de Oro más allá de Cristiano Ronaldo. Pero el paso de esa segunda galaxia (Cristiano era su rostro visible) a la tercera acumula 18 meses con más defectos que virtudes. Sin Modric, Kroos, Benzema, Marcelo o Casemiro, jugadores que fueron parte de la etapa dorada y sirvieron de puente entre galaxias (y que, por cierto, no responden al estereotipo de galácticos fuera del campo), el vestuario parece descompuesto.

La eliminación ante el Albacete, 17º clasificado en Segunda División, en los octavos de la Copa del Rey es un ejemplo más de esa situación. Una derrota que ha puesto en el punto de mira, más que nunca, a los futbolistas. No a Xabi Alonso, tampoco al recién llegado Álvaro Arbeloa, que intentó asumir la culpa del fracaso en la Mancha a pesar de llevar 24 horas en el cargo y quiso proteger a la plantilla, quizá no con las frases adecuadas. "Hay que agradecer a Vini que haya querido estar aquí", dijo exhibiendo, por un lado, pleitesía ante lo que debería ser normal y, por otro, abriendo la opción de pensar en cuál fue la postura de otros jugadores ante el partido de Albacete. No viajaron, sin aparente problema físico (el jueves entrenaron con normalidad) Bellingham, Mbappé, Tchouaméni y Carreras. Unos futbolistas que, más allá de la táctica de quien les dirige, llevan mucho tiempo lejos de su mayor nivel técnico, físico y mental.

El enfado de Vinicius, "un antes y un después"

Según fuentes cercanas a la plantilla del Madrid, el enfado de Vinicius en el clásico fue "un antes y un después" en Valdebebas. La protección de la dirección del club al brasileño, que no mencionó a Alonso en su comunicado de disculpas, provocó una catarata de actitudes en el día a día que agrietaron la relación con el entrenador y dieron mucho mando en plaza a los futbolistas. "Ahí supieron que tenían mucho poder", admiten en el entorno de uno de los pesos pesados de la plantilla. "En los años anteriores no había esa sensación", insisten, a pesar de que en el mes de diciembre, en plena crisis de resultados después de las derrotas contra el Celta y el City, el club les advirtió que serían los próximos señalados si no mejoraban su actitud.

El presidente, durante la última asamblea de socios.

El presidente, durante la última asamblea de socios.GETTY

Para la zona noble del Madrid, los jugadores siempre han sido más importantes que los entrenadores. Es un hecho y la forma en la que se han construido los éxitos dentro y fuera del campo de la era reciente del club. Un éxito rotundo a nivel futbolístico y económico. Las estrellas marcan goles, venden camisetas, consiguen patrocinios y llenan el estadio. Son activos económicos que generan trofeos y riqueza. Mientras, los técnicos son temporales. Van y vienen, con más o menos tiempo en el cargo, pero son prescindibles. Aún así, el Madrid de los últimos años solo ha ganado en Europa con dos: Ancelotti y Zidane.

Entrenadores que han tenido una buena relación con las estrellas, que dejaban hacer pero que también eran duros cuando había que serlo... Y lo eran porque el club también lo era. Los casos de Cristiano o Ramos, a los que Florentino abrió la puerta cuando tantearon con su futuro en el Madrid, muestran la dureza del presidente en determinados momentos.

"Hemos tocado fondo"

Ahora, la salida de Alonso parece algo diferente. El vasco llegó como una apuesta a medio-largo plazo para liderar la transición entre galaxias después de triunfar en Alemania con el Leverkusen. Era una leyenda del club, un caso distinto al de Benítez o Lopetegui, pero ha durado seis meses. Parte del vestuario se rebeló frente a las altas esferas del Bernabéu por sus métodos y Florentino decidió elegir a Arbeloa, que ha admitido a Pintus a su lado y en Albacete rechazó criticar a sus nuevos jugadores: "No puedo reprocharnada. Han querido ganar".

El Madrid ha pasado del vestuario "más sano al que he entrenado", como admitía Ancelotti en 2024, a uno que parece corrompido por el prematuro éxito. "Hemos tocado fondo estrepitosamente. Tenemos que hacer autocrítica a nivel individual y colectivo", reconoció Carvajal en Albacete. El capitán es el único superviviente de la segunda galaxia dentro de una plantilla joven que ha ganado una o dos Champions al abrigo de futbolistas que son leyenda de la institución. "Estamos a tiempo de reaccionar, quedan dos títulos", admiten en el club. La sombra de la primera galaxia es alargada.

El único plan del Real Madrid es tirarle fichas a la ruleta

El único plan del Real Madrid es tirarle fichas a la ruleta

Qué más dará Xabi Alonso que Arbeloa. Qué más daba Xabi Alonso que Ancelotti. Si ahora el asunto es el rol de Pintus, ¿quién se lo dio? ¿quién se lo quitó y se lo quiere devolver? ¿Cuál es la estructura profesional que toma las decisiones trascendentales en el Real Madrid? ¿Cuáles son los engranajes de la institución futbolística más relevante de la historia? No es la opacidad el problema, sino la transparencia: este club es exactamente lo que parece y funciona parecido a como nos imaginamos. La sensación es que en la época de la ultraprofesionalización y en el momento decisivo en el que España se queda atrás, el plan deportivo del Real Madrid es no tenerlo muy claro.

Sobre la era gloriosa de Florentino Pérez siempre ha planeado el mismo riesgo: creer que si acompañaban los números y el plan empresarial, en lo demás bastaba la historia, el escudo, la camiseta, el estadio, el impulso, el tópico. No basta. El fútbol no son once contra once y siempre gana Alemania. Italia jugó su último Mundial en 2014. 90 minutos en el Bernabéu no siempre son molto longos.

De fondo late el problema: pese a juntar las mejores plantillas de su historia, nadie sabía muy bien por qué se ganaba cuando se ganaba. Así es imposible entender ahora por qué se pierde. Hace sólo 18 meses desde que se ganó la última Champions League, pero aquella ya fue otoñal y si había un plan para el día después de la gloria es obvio que ha fracasado. Y que la responsabilidad no es del crupier que se ponga en el banquillo para tirar la bola a la ruleta mientras el público espera a ver si sale negro, rojo o verde. El madridismo esperaba muchas cosas de Xabi Alonso y apenas ha encontrado ninguna. Suponemos que el club tampoco, aunque nunca remó a su favor. Nadie se cree que Arbeloa sea una apuesta de futuro, aunque después resulte serlo. El Madrid se va acomodando poco a poco en el azar, tirando fichas al tapete, mientras los paganinis fantasean con centrocampistas y celebran los goles de Gonzalo.

La cruz del presidente

La cruz del presidente

La principal explicación a la marcha de Xabi Alonso después de una Supercopa en la que el Madrid cayó ante un Barça superior, pero evitó ser arrasado, es que ya tuviera puesta la cruz, y en el Bernabéu sólo hay una persona con capacidad de hacerla. Es el presidente.

Todo lo demás es reconducible, negociable, si existe realmente voluntad de continuidad. De lo contrario, a la primera discrepancia, todo se rompe. Del comunicado del Madrid, que habla de una ruptura de "mutuo acuerdo", podría deducirse que esas discrepancias hubieran aflorado en las últimas horas. Por ejemplo, respecto a las medidas a tomar para enderezar la marcha del equipo, con un intervencionismo del club sobre la parcela técnica que podía suponer, entre otras medidas, la vuelta de Antonio Pintus como preparador físico. Determinadas propuestas son como abrir la puerta de salida.

Los sorprendentes tiempos de la destitución, después de un día en el que los mensajes en ON de la plantilla y el entrenador iban en la dirección de tomar lo positivo de la final para encarar el futuro, y en el mismo sentido llegaban los mensajes en OFF del club, sugieren ciertamente que podría haberse producido un repentino detonante, pero la realidad es que la bomba ya estaba cebada.

Xabi Alonso aceptó dirigir al Madrid en el Mundial de Clubes, una vez destituido Ancelotti, en contra de su deseo de llegar después, y vio cómo el club era tolerante con Vinicius pese al desplante que le hizo en el clásico del Bernabéu. Si ante una supuesta medida invasiva sobre su espacio de trabajo ha decidido no transigir es sólo una hipótesis, algo que únicamente pueden aclarar los implicados.

La decisión es traumática, porque la apuesta por Xabi Alonso era de calado y largo recorrido. Un gran ex jugador del Madrid, un entrenador de nueva generación contrastado por el mercado tras su exitoso trabajo en el Bayer Leverkusen, y un tipo de carácter. Ese mismo carácter ha echado de menos públicamente la atmósfera del Madrid, que no es lo mismo que el club. El único momento en el que lo utilizó fue para recriminar a Simeone. En todo lo demás, con sus jugadores, fue demasiado 'polite'.

En el ecuador de la temporada, el proyecto ha estallado, con síntomas evidentes de que el entrenador no había conseguido su objetivo. El Madrid de Xabi que empezó por presionar y jugar en campo contrario, con Güler como faro, acabó acuartelado en su área en la Supercopa. No es el primer técnico que sucumbe ante el desafío de transformar futbolísticamente a un equipo que tiene el norte en el palco y el sur en el vestuario, y donde el técnico no está siempre en el ecuador. Depende. Los resultados son lo primero, pero también la química con Florentino Pérez. Xabi Alonso fue una apuesta de la cúpula, pero no personalísima del presidente, como Zidane o Mourinho.

El ejercicio de pragmatismo ante el Barça en la Supercopa dejó sensaciones encontradas. Por una parte, llevó equilibrio a un duelo a priori desequilibrado, pero con la callada conclusión de que el Madrid no podía jugar de ese modo y la duda de si con Xabi Alonso sería posible hacerlo de otro modo o el técnico ya había renunciado a sus principios y se había instalado en modo supervivencia. Cuando creyó encontrarla, ya estaba en la cruz.

Gianni Infantino: un año de cortejo a Donald Trump, entre el éxito del Mundial de clubes y el desafío del gran Mundial

Gianni Infantino: un año de cortejo a Donald Trump, entre el éxito del Mundial de clubes y el desafío del gran Mundial

Después de lidiar con la herencia de dos Mundiales envenenados, Rusia 2018 y Qatar 2022, era el momento de observar la verdadera obra de Gianni Infantino en la FIFA. Empezaba, ya en 2018, con la concesión de un Mundial a Estados Unidos, con México y Canadá como acompañantes, y posteriormente con la creación de un Mundial de clubes que se disputaría, un año antes, en el mismo territorio, hoy territorio Trump. Una apuesta sugerente en lo logístico y económico, pero arriesgada, dadas las múltiples aristas del presidente de Estados Unidos.

El primer envite, en el concluido 2025, lo saldó Infantino con buena nota, dado que el Mundial de clubes ha sido un éxito que apunta a la consolidación del evento, pese a estrecheces del calendario y las quejas de los sindicatos de futbolistas y los entrenadores por las altas temperaturas. Pero el dirigente de la FIFA sabe que el plato gordo es el próximo año, por lo que, además de haber puesto el pie en la tierra de Donald Trump, ha utilizado todas sus dotes para engrasar en lo posible la relación con el actual inquilino de la Casa Blanca.

La mejor prueba es la concesión al presidente estadounidense del Premio de la Paz de la FIFA. Creado justo en 2025, parecía hecho ad hoc para el personaje, que lo recibió de manos del suizo en la gala que acompañó al sorteo del Mundial del próximo verano, el pasado mes de noviembre en Washington. Fue justo unos días antes de que Carolina Machado, la opositora venezolana, recibiera el Nobel de la Paz, por el que suspiraba el propio Trump. Para el estadounidense fue como recibir un Nobel de la Paz de chocolate.

Inmigración y aranceles

Desde que a principios de 2025, Infantino presentará al dirigente republicano el Mundial de clubes en el salón oval de la Casa Blanca, el presidente de la FIFA no ha perdido oportunidad de agasajar al hombre más poderoso del mundo, al que necesita de su lado para que el próximo Mundial sea un éxito. Compartido con México y Canadá, dos países con los que Estados Unidos continúa en tensión a raíz de la guerra arancelaria, es clave lograr una tregua en las tensiones de cara al movimiento de aficionados en las fronteras durante el verano.

La controvertida política de Trump, en particular en asuntos de inmigración, es compleja para las grandes organizaciones deportivas como la FIFA, en cuyos estatutos se es tajantes en cuanto a la no discriminación. La labor diplomática resulta, pues, clave. Es la especialidad del dúctil Infantino, de 55 años. El suizo, hijo de inmigrantes italianos, ya enfrentó críticas mayores antes y durante el Mundial de Qatar 2022, por la vulneración de los derechos humanos en el país del Golfo.

El políglota Infantino se mueve, asimismo, con una equidistante habilidad entre los poderes del fútbol, no únicamente en la arena de la política internacional. Un ejemplo es, en el centenario del Mundial, la concesión de tres partidos en Argentina, Uruguay y Paraguay.

La relación con Florentino

Con un pasado como 'aparatchik' de la UEFA, en la que fue secretario general, conoce perfectamente a los personajes y sabe dónde están los límites. Lanzar el Mundial de clubes en paralelo a la construcción de la Superliga parecía un desafío destinado al naufragio, pero el hecho de que Florentino Pérez se quedara prácticamente solo en el pulso contra la UEFA y el nuevo ECC, antigua ECA, permitió a Infantino tener al Madrid como a un aliado indirecto y un ferviente impulsor de su competición. Nadie fue tan elocuente de los beneficios del Mundial de clubes desde Estados Unidos como Florentino.

Infantino, el pasado 6 de diciembre en Washington.

Infantino, el pasado 6 de diciembre en Washington.AFP

Al dirigente madridista había tenido de su lado, asimismo, justo antes de iniciarse 2025, al entregar a Vinicius el premio 'The Best', réplica del Balón de Oro. Lo hizo a la vez que daba el Mundial 2034 a Arabia de forma personalísima.

El Madrid, en pleno desembarque de Xabi Alonso, se quedó en semifinales del Mundial de clubes, masacrado por el PSG de Luis Enrique, pero dio empaque al torneo, ganado finalmente por el Chelsea, un triunfador inesperado. Eso bastaba para Infantino, que ahora puede retocar el modelo para que no se registren ausencias inesperadas, como la del Barcelona de Lamine Yamal.

El torneo, con 32 equipos, tuvo 2,4 millones de asistentes a los estadios (con llenos de hasta 80.000 espectadores), hecho que supuso un test muy positivo de cara al Mundial que debe celebrarse este año. La competición no se jugará obligatoriamente todos los años en el país o países donde vaya a disputarse después el Mundial absoluto, como sí ocurría con la Copa Confederaciones. Sería lo ideal desde la logística, pero la prioridad de la FIFA es su crecimiento como competición independiente.

Florentino ataca a los árbitros y al Barcelona durante la comida de Navidad: "Es posible que algún club haya descendido por el Caso Negreira"

Florentino ataca a los árbitros y al Barcelona durante la comida de Navidad: “Es posible que algún club haya descendido por el Caso Negreira”

Florentino Pérez volvió a la carga contra los árbitros y contra el Barcelona en la comida de Navidad del Real Madrid con los medios de comunicación. El presidente del conjunto blanco fue muy duro con el estamento y admitió que "la mayor preocupación del club es la situación del arbitraje en España".

En la reunión anual con los periodistas, los árbitros y el Caso Negreira coparon el foco del discurso de Pérez, uno de los más duros de los últimos tiempos. "La Navidad es un momento de reflexionar y la mayor preocupación del Madrid es la situación del arbitraje en España. Daña la reputación de nuestra la Liga. Lo ocurrido con Negreira durante dos décadas es obligado que se haga justicia... Y las instituciones han dejado solo al Madrid en esta lucha", declaró.

Florentino lanzó varios dardos a la Liga y a la Federación Española de Fútbol. ¿Cómo es posible que el jefe de los árbitros nos pida que pasemos página? ¿Cómo es posible que la Federación y la Liga se comporten así? Tienen el deber de velar por la integridad de la competición. El caso Negreira es el problema más grave que tiene el fútbol a día de hoy", añadió.

Y continuó, en un discurso que duró casi cinco minutos. "Se han pagado 8 millones por informes de árbitros que nunca fueron conocidos por los entrenadores . Son los informes más caros del mundo. Mancha la imagen de nuestro deporte y existe la necesidad de un cambio radical".

El caso Negreira

Pérez recordó los últimos arbitrajes al Madrid, incluido el de anoche en Mendizorroza. "Ayer fuimos arbitrados por un árbitro que nos amenazó antes de una final de Copa", dijo, refiriéndose a González Fuertes, árbitro de VAR en la final contra el Barça y ayer en Vitoria.

"Parece ser que las zancadillas a Rodrygo y Vinicius no son penalti. Es posible que algún club haya descendido víctima del Caso Negreira. Se ha dañado la imagen de nuestro fútbol y se debe hacer justicia. El juez lo definió como corrupción sistémica.ñ y dijeron que eran pagos convenientes, ¿por qué?", se preguntó.

Florentino evitó referirse a la situación de Xabi Alonso en el banquillo del primer equipo y se centró en la "ilusión por el futuro".

Florentino tiene prisa

Actualizado Domingo, 30 noviembre 2025 - 16:18

Expira noviembre e irrumpe diciembre, un mes distinto y paradójico. Su nacimiento anuncia el final del año. Produce vértigo. Florentino es un presidente decembrino. Sus ideas, sus planes, sus iniciativas se suceden, casi atropellándose, casi amontonándose, a toda velocidad mientras sobre él, como sobre todos nosotros, se van depositando los estratos del tiempo. En marzo cumplirá 79 años y desde ese mismo momento comenzará la octava década de su existencia, extraordinaria por tantos conceptos, en derechura hacia su octogésimo aniversario.

Los 80 años son una buena edad para retirarse del mundanal ruido en cualquier actividad y para cualquier persona. Nos atrevemos a aventurar que Pérez ya ha pensado en ello. Por eso tiene prisa para dejar acabada su obra y concretar su legado (y tal vez su sucesor). Por eso está pisando el acelerador en todos aquellos asuntos sin rematar o por emprender.

Por esa razón está forzando la máquina en la sobreexplotación del estadio para ir paliando el sobrecoste de su reforma y metiendo la quinta marcha en la futurista incorporación del recinto al metaverso y la tecnología inmersiva. Por esa razón ha dado el pistoletazo de salida para convertir el club en una sociedad mercantil y anuncia un referéndum al respecto. Se desdobla. Se bifurca. Mientras continúa escribiendo su biografía humana, redacta su testamento deportivo.

Se ha instalado en la Historia a la vez que la sigue haciendo. Le urge ajustar cuentas y avivar plazos. Lanza sus rayos jupiterinos contra Laporta y Tebas. Y sus misiles de largo alcance contra Ceferin, tratando de forzarle, mediante las primeras decisiones de los tribunales, a aplicar en la Champions algunas de sus propuestas para la Superliga. Y amenazándolo con una reclamación multimillonaria, tan excesiva que no resulta creíble más que como tasación de su inquina y reclamo para titulares llamativos. Pero no tiene tiempo ni ganas para medias palabras ni medias tintas.

Hoy es un presidente universal para un Real Madrid inmenso. Y lleva camino de ser un presidente eterno para un Real Madrid infinito.