Flick alza la voz contra el arbitraje: "No entiendo para qué tenemos el VAR"

Flick alza la voz contra el arbitraje: “No entiendo para qué tenemos el VAR”

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Pau Cubarsí se vio abocado a ponerse en la piel de Araujo en uno de los momentos más tristemente célebres del uruguayo con la elástica azulgrana. En este caso, el de aquella roja trascendental que vio en la vuelta de los cuartos de final de la Champions 2023-24 frente al PSG, que puso al conjunto francés en bandeja la remontada (1-4) tras la derrota encajada en la ida (2-3) y el pase a unas semifinales en las que se verían, a su vez, eliminados por el Borussia Dortmund.

Su expulsión, la segunda desde su estreno con el primer equipo barcelonista, supuso ponerle las cosas muy cuesta arriba a un Barça que, finalmente, cayó por 0-2 ante el Atlético.

"No estoy seguro de si lo toca lo suficiente", deslizó Hansi Flick tras el duelo en Movistar. Para el alemán, en cambio, sí fue más clara una acción de Pubill que, como sus jugadores y la grada, reclamó como penalti. "En la situación en la que ellos tocan el balón con la mano en el área, no entiendo por qué no entró el VAR. Es normal cometer errores, pero en este tipo de situaciones, ¿para qué lo tenemos si no? Debería haber sido penalti, segunda amarilla y, por tanto, roja", se quejó.

EFE

"Se centraron mucho en la expulsión y no entiendo por qué esto no lo han pitado. Lo tendrán que explicar, pero las cosas son como son y hay que aceptarlo. Mejor no hablo más del árbitro. Mejor para mí y para ellos", ahondó el germano.

"No vi la jugada de la expulsión"

En el caso de Cubarsí, hasta este duelo frente al Atlético, solo había sido expulsado una vez desde su estreno con el primer equipo azulgrana. También con roja directa. Fue el curso pasado, en la ida de los octavos de final frente al Benfica, que se saldó con triunfo de los azulgrana por 0-1.

"No vi la jugada de la expulsión, así que no puedo opinar, pero este equipo tiene capacidad para remontar. Estoy convencido: lo hicimos muchas veces en el pasado. En su campo será muy difícil, pero, si hay alguien capaz de hacerlo, somos nosotros. Iremos a por ello", arengó por su parte también en Movistar Araujo, quien lamentó que su equipo no lograra anotar al menos un gol.

AntoineGriezmann, mientras, evitó dar el pase por hecho. "Nos vamos contentos con la victoria, pero queda mucho por hacer. La semifinal está todavía muy lejos", apuntó el francés, quien concedió que Simeone no iba a estar muy contento con el despliegue de los suyos. "Está un poco caliente con nuestro juego. A ver qué nos dice en el vestuario", zanjó el ariete.

El choque no estuvo exento de tensión. Como ya ocurrió en la Copa, el autocar del Atlético fue recibido con una lluvia de objetos que provocó la rotura de dos lunas, pese al férreo dispositivo policial que acordonó la zona de acceso al estadio para ambos equipos.

Un despliegue que, sobre todo, desesperó tanto a los aficionados más tranquilos como a los vecinos de la zona, obligados a apelotonarse hasta el agobio y a ceder el paso como pudieron a quienes más lo necesitaban.

Adiós de Europa del Barça, otra vez

Adiós de Europa del Barça, otra vez

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El Barcelona es nuevamente un cadáver en la Champions, que siempre es un torneo maldito para los azulgrana. La jugada decisiva del partido fue obra, una vez más, del hijo Simeone. Cubarsí picó cuando era el último defensor. Roja y sablazo de Julián que aniquiló a un Barça que es la mitad del equipo del año pasado.

Flick es un gran culpable del despropósito táctico. El Barça del supuesto gran Lamine Yamal fue una paradoja en los primeros veinticinco minutos. El sistema resultó casi defensivo, porque cuando el Atleti le arrolla padece pánico por recuerdos recientes.

Al Atleti le faltó gas y el Barça se adueñó del partido. Y llegó la tragedia con el despido de Hanckok. De manera inesperada, el gran correcaminos Giuliano se encontró con un balón fenomenal de Julián en velocidad, y el mediocre Cubarsí provocó una roja.

El implacable disparo de Julián Álvarez ejecutó al despistado Joan Garcia, víctima de la propaganda catalana. Fue la clave de este partido de Champions y un ejercicio que envió al Barça al patíbulo europeo.

Tengo muchas razones para explicar por qué el Barcelona es un pobre tonto en la Copa de Europa. Piensen en la jugada de Cubarsí con un árbitro español. Ni borracho, el árbitro hubiera señalado la roja a Cubarsí.

Así que el Barcelona se confirma como un equipo de naciones español y es un cero a la izquierda en Europa, porque no cuenta con los Negreira boys. Siempre muere por intoxicación publicitaria nacionalista. No es más que un club, por más que lo prediquen.

La segunda parte del Atlético

No me gustó ese Atlético acomodándose al iniciar la segunda parte. Pero ya sabemos que con un gol a favor, Simeone se convierte en el 'avaro' de Molière. Es cierto que el Barça lo jugó todo en los primeros minutos, pero no tuvo ocasiones, se cansó y dio el partido por perdido. Mientras, el alemán Flick comía cerillas. Porque esto es un fracaso europeo más.

El Atlético no se cansó, naturalmente. Un centro a la zona de Sorloth y el noruego, un témpano, fue el verdugo de la eliminatoria. No entiendo la depresión de Simeone con Sorloth.

Ha demostrado mil veces que es un goleador implacable. Pero la frialdad nórdica le pone de los nervios al muy 'latino' Simeone. Sorloth fue quien llevó a la tumba en Europa al Barcelona enfermo de Flick. Esta vez no llegan ni a las semifinales.

Una vez más el Barça es un fiambre en Europa. Solo había que fijarse en la imagen de Laporta en el palco, entre el pasmo y la tragedia.

Julián Álvarez se aclimata al Camp Nou y Dios pone fecha a su venta

Julián Álvarez se aclimata al Camp Nou y Dios pone fecha a su venta

Aún no había empezado la comida de directivas y el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, ya estaba poniendo fecha a la marcha de Julián Álvarez al Barça. "Yo soy Dios, y hasta que no le diga que se marche, no se va a marchar", anunció a los periodistas. Su nombre suena tanto en el Camp Nou que su golazo de falta a Joan García pareció en propia puerta. Y se da la casualidad de que los culés llevan el mismo tiempo sin ver golazos de falta que sin ver a Dios.

Ya se ha dicho que una eliminatoria de Champions es cuestión de momentos, que en el caso del Atleti a veces duran unos segundos, y ni siquiera suceden en el campo. Simeone suele pedir al cuarto árbitro una media de 23 expulsiones por partido. A veces le dan la razón, y a veces incluso son. La de ayer de Pau Cubarsí, el mejor defensa de España, y casi siempre del Barça, resucitó el fantasma de Araújo, solo que enfrente estaba el Atleti que, con un gol a favor, suele recular tanto que a sus rivales le sobran dos o tres jugadores.

A Flick le está costando entender esta temporada que si sus dos nueves no están bien, y el que quiere juega en el otro equipo, lo mejor es no poner a ninguno. Con eso y con la expulsión el Barça mejoró muchísimo. Lamine celebraba los goles en fuera de juego, los que no entraban, y habría celebrado un penalti a favor, si el árbitro hubiera aplicado esa vieja norma que impide a los defensas, e incluso a Pubill, coger la pelota con la mano dentro del área. La presencia del VAR es lo está impidiendo a los árbitros ver las manos clarísimas.

Las celebraciones privadas de Lamine, y sus no celebraciones públicas, han sido elevadas a debate futbolístico, especialmente por los poco simpatizantes del Barça, que vienen a decir que da igual que sigan ganando partidos porque nunca encontrarán la felicidad. Y ya no digamos si los pierden. El mejor Barça coincidió con el segundo del Atleti en su tercer tiro a puerta de todo el partido. Los de Flick se están pareciendo cada vez más a los mejores años de Guardiola, cuyo preciosismo en el City le tiene en casa desde los octavos.

La semana que viene Atlético-Barça. Otra vez. La sexta esta temporada. Y ni tan mal.

Cuidado: nunca hay que dar por vivo al Atleti

Cuidado: nunca hay que dar por vivo al Atleti

Sospecho de la gente que disfruta del fútbol. No es de fiar. No lo entiende. Serán turistas.

Mientras ves un partido importante de tu equipo, todo lo que sucede te va mal. Las dos horas de este Barça-Atleti fueron una experiencia insana. Los del Cholo salieron valientes, presionando arriba, arriesgando en la salida y asumiendo el intercambio de golpes, así que miles de atléticos padecieron 20 minutos en los que sólo podían pensar en el inevitable error que estaba por llegar, en que recogidos estamos más guapos, en que ver a Lamine Yamal con tanto verde es una autopista hacia el ictus. Mal. Todo mal.

Entonces, como estabas pidiendo y empujado por la presencia de Pedri y la ausencia de Barrios y Cardoso más que por su deseo, el Atleti reculó, llevando tu estado de ánimo a un buen rato de mensajes apocalípticos con tu amigo Miki, más rojiblanco que Wally. "Ya estamos". "Siempre igual". "Convendría salir del área". "Hay que ser valientes, coño". Si tu yo del minuto 10 conoce a tu yo del minuto 30, acaban a tortas. Todo mal, de nuevo.

De golpe, roja a Cubarsí. Buena noticia, ¿no? En absoluto. Kovács odia al Atleti y no se la quería sacar, va a compensar seguro, el Barça nota menos la inferioridad que el resto, no vamos a saberlo aprovechar... Todo mal, ya saben, pero... ¡Golazo de Julián! "Ahora sí que estarán contentos", pensará el turista ese que disfruta del fútbol. Ignorante. ¡Es demasiado pronto para adelantarse! ¡Nos vamos a confiar! ¡Seguro que no rematamos! En fin, mal la roja y peor el gol. Miki lo resume con la genialidad de la noche: "Nunca hay que dar por vivo al Atleti". En el descanso, antiacido y lexatín. Ojalá ser canadiense y seguir el hockey.

En la segunda parte, absolutamente hundido porque tu equipo va ganando en el Camp Nou, la cosa no mejora. Sufres porque ves que van a echar a Koke, pero cuando lo quitan, te aterroriza un centro del campo con Baena y Griezmann de interiores. Te molesta que el Atleti no busque el segundo, pero gritas a la pantalla cada vez que alguien se da una alegría. Marca Sorloth el 0-2 y temes que se confíen para la vuelta. Quieres soplar y sorber, todo el rato. Sólo deseas que el suplicio acabe.

Y acaba, y el resultado es fabuloso, y no lo has pasado bien ni un segundo. Y en seis días otra vez. Puta vida. Bendita vida. Sospecho de la gente que disfruta del fútbol, pero todavía más de a quien no le gusta.

El Atlético toma el Camp Nou tras dos picotazos y jugar una parte contra diez

El Atlético toma el Camp Nou tras dos picotazos y jugar una parte contra diez

La liga es regularidad, pero la Champions son detalles. Y no nimios. El primer nivel hace que el aleteo de una mariposa cambie las apuestas y el futuro. O no. Pero este primer envite partió de un error doblemente castigado con una roja y una genialidad de un superhéroe. La Araña, deseada en la Ciudad Condal, presentaba su candidatura. El quinto combate fue suyo. También del dios noruego, al que se le da bien el Barça. Y del Cholo, que nunca había ganado en el Camp Nou. Los suyos quisieron enjugarle las lágrimas que soltó al despedir a Griezmann. [Narración y estadísticas, 0-2]

Divertía una lucha de poder a poder que nadie hubiera imaginado antaño. Seis disparos en 10 minutos, tres por bando, demostraban que la defensa no es la disciplina preferida de ambas escuadras. Ni siquiera para la del Cholo. Apenas costaba transitar por el medio, el balón iba como una flecha de área a área. Bueno para el público, no tanto para los entrenadores. Quizás un poco más claras las ocasiones iniciales de los culés.

El problema de defensas laxas es que se prioriza el toque y la precisión y, de los 22, hay un tal Pedri que de eso anda sobrado. Pese a que Griezmann le hacía la primera vigilancia, y Llorente, la segunda, el canario terminaba por encontrar espacio entre líneas para habilitar a sus compañeros. Especialmente bueno fue un pase quirúrgico que dejó sólo a Lamine Yamal para que diera el pase de la muerte a Rashford. No hizo falta el VAR, el propio juez de línea anuló el tanto por un fuera de juego justito.

A veces, tanta velocidad causaba atropellos y había numerosos jugadores con antecedentes de amarilla. Multitud en el Atlético y dos muy importantes, Yamal y Fermín, en el Barcelona. Koke no era uno de ellos y decidió embestir a Olmo para parar una salida del Barça, pero Kovacs, un árbitro con el que nunca ha ganado el equipo rojiblanco, le perdonó la amarilla. Se la sacó poco después tras patear otra vez al egarense. Así que mediada la primera parte, el equipo blaugrana decidió templar más el juego y cambió el vértigo por el control. Flick respiraba tranquilo.

A Simeone, en cambio, le llevaban los demonios. Hancko se lesionó en un salto y el cambio de Pubill se demoraba demasiado por burocracias. Intercambio entre los mejores centrales rojiblancos, pero se perdía la salida de balón del eslovaco. Gastar una ventana en media hora es algo que se puede llegar a sufrir en un campo como el Camp Nou, en el que hay que estar al 110% cada minuto.

Al 200% debían estar Molina y Ruggeri porque el duelo contra Rashford y Lamine era complicado de mantenerse. La suerte del italiano es que el de Rocafonda estuvo más impreciso en el pase de lo que acostumbra. Las diagonales regateando a tres y hasta cuatro rivales, en cambio, eran pura adrenalina. El inglés, por su parte, es menos habilidad y más velocidad, pero qué velocidad. Se lanzó a un centro largo de Eric, que si pilla a Musso despistado, le clava el primero.

Expulsión de Cubarsí.

Expulsión de Cubarsí.EFE

La polémica llegó al filo del descanso, como en el de la liga. Un balón largo cogió a la defensa del Barça dormida y Giuliano, el más listo, apareció por ahí para provocar a Cubarsí como último hombre. Kovacs necesitó del VAR para expulsar al central cuando su posición era clamorosa. Julián castigó doblemente la torpeza blaugrana clavando la falta en el ángulo. Se le ponía cuesta abajo la eliminatoria al Atlético y más después de que los cambios de Flick fueran Pedri y Lewandowski. No por que los que entraban, Fermín y Gavi, no fueran buenos peloteros, pero el canario es diferencial.

Pero aún quedaba en el campo Lamine Yamal. Y, cuando el campo se venía un poco abajo por la inferioridad numérica, un pase milimétrico a Rashford puso al inglés el empate. Lo falló, pero al menos se volvió a conectar el Camp Nou. Poco después casi emboca, en cambio, una falta similar a la que anotó Julián, pero Musso intervino con ayuda del larguero. Casi devuelve el favor el Atlético al Barça con un saque de puerta que Pubill, inocente, toca con la mano pensando que el balón no estaba el juego. Afortunadamente, Kovacs pensó lo mismo que el defensa.

La pausa de Baena

El juego, en contra del número de contendientes, lo manejaba el Barça. Y las ocasiones, también. Sacó el Cholo a Koke del campo para evitar igualar jugadores e ingresó Baena para recordar a los suyos que el fútbol se juega con balón. Y lo cierto es que el de Roquetas dio la pausa que necesitaban los rojiblancos para jugar contra diez y, gracias a eso, en la primera jugada trenzada del segundo tiempo llegó el segundo del Atlético con un gran remate de Sorloth a centro de Ruggeri.

El gol relajó al Atlético, mal hizo. El Barça es un equipo de vendavales y capaz es de generar una tormenta en el Metropolitano. Era mejor llevar más ventaja. Pero la primera batalla se decidió con dos picotazos. Suficiente. Las estadísticas están para romperlas y el Cholo puso una pica en semis. En una semana se volverán a ver las caras. Esta vez once contra once, lo que duren...

La lágrimas del 'dernière danse' de Griezmann ante uno de sus peores rivales: "Era el mejor momento para decirlo"

La lágrimas del ‘dernière danse’ de Griezmann ante uno de sus peores rivales: “Era el mejor momento para decirlo”

«Había llegado al límite mentalmente, buscaba excusas cuando no me salían las cosas, probé, pero a los meses me di cuenta de lo feliz que era». Es Antoine Griezmann el que pronunció esta frase sobre La Decisión justo después de convertirse en el máximo goleador de la historia del club rojiblanco. La Decisión del francés, hoy con 211 goles como colchonero, fue buscar nuevos retos en el Barcelona al lado de Messi en 2019, pero aquella aventura de dos años no funcionó ni para él, ni para su familia, ni para el club culé. Tenía 28 años.

Con 35 le ha llegado la oportunidad de otro cambio de rumbo. Una oportunidad que apareció en enero, cuando el jugador era un buen sexto hombre, pero sin el peso que el futbolista atesora en el club y sin la importancia que merece en el juego del Atlético de Madrid. "En septiembre fue algo más difícil de gestionar. Pero con el vestuario que hay y la familia en casa se ha ido trabajando y buscando lo que necesitaba el Cholo. Lo entendí e intenté hacer lo mejor posible", apuntó el jugador

La oportunidad se la brindó el Orlando City con una petición inicial muy difícil para el francés que era que llegara en la ventana principal del mercado de la MLS que concluía el 26 de marzo. Entonces llegó la enésima explosión del francés. Dando exhibiciones, primero partiendo del banquillo y luego como titular.

Especialmente memorables fueron las de Copa del Rey ante Betis en cuartos y FC Barcelona en semifinales. "Parece tan ligero... Es como si estuviera bailando", calificó Hansi Flick al francés su habilidad para jugar entre líneas, girarse y, especialmente, lanzar los contraataques del conjunto colchonero. Esos partidos han colocado a su Atlético de Madrid en la final de Copa y en los cuartos de Champions ante su ex equipo. "Ojalá que sí la juegue. Se la merece más que nadie. Su calidad y talento lo va a mantener toda la vida. Qué puedo agregar más. Lo quiero mucho, quiero siempre lo mejor, ojalá pueda jugar esa final", pidió el Cholo.

Mientras, su entrenador y compañeros como Koke y Llorente hablaban de esa duda. "No sé qué va a pasar" decían sus amigos. "Tenemos unos objetivos en la vida y unas sensaciones y hay que respetarlas", añadió el 14 del Atlético sobre el galo. Pero el francés, callaba. Su situación inicial de la temporada a nivel individual había cambiado y, a nivel colectivo, el equipo tenía un título a tiro y la final de Champions, el mayor objeto de deseo de la historia del Atlético de Madrid, a cuatro partidos.

Lo cierto es que el futbolista nunca llegó a tomar una decisión definitiva y su entorno tuvo claro que la opción de quedarse hasta final de temporada era la más lógica. Había una parte sentimental tras un adiós difícil y feo al FC Barcelona y una reconciliación larga, lenta y muy trabajada. Y una deportiva que se fundamentaba en la posibilidad de ganar títulos con el Atlético de Madrid toda vez que él jugador se perdió la segunda liga del Cholo por estar en el FC Barcelona y sólo pudo conquistar, a nivel nacional, una Supercopa en 2014. "Siempre pienso en el equipo y creo que lo mejor para estar tranquilo y que no haya duda es que el cielo esté despejado y que era el mejor momento para decirlo", reveló el francés.

El peor enemigo

Precisamente el Barça se vuelve a interponer en el camino de sus sueños. Lo intentó antes en 2016 también en cuartos, pero el galo les ajustició a la vuelta con un doblete, después de perder 2-1 en el Camp Nou en la ida. Y no es precisamente el conjunto culé uno de los favoritos del francés. Nunca le ha marcado en liga con el Atlético y apenas le ha anotado seis tantos en 31 partidos de los que sólo ha ganado tres.

"Si Dios quiere vamos a jugar cinco partidos más en Champions". Era Simeone el que auguraba o deseaba lo que sería el dernière danse del francés. Un jugador, "de los mejores que ha entrenado" al que le dedicó un emotivo discurso de despedida para su sorpresa. "Gracias por lo que nos diste, nos das y seguís dando", apuntó el técnico en la rueda de prensa previa para luego recordar al jugador que primero es su entrenador y luego su amigo. "Te quiero mucho, pero soy tu entrenador y sabes que si no corres vas afuera", se despidió.

Simeone se despide de Griezmann entre lágrimas: "Te quiero mucho, pero soy tu entrenador y sabes que si no corres vas afuera"

Simeone se despide de Griezmann entre lágrimas: “Te quiero mucho, pero soy tu entrenador y sabes que si no corres vas afuera”

No ha dejado empezar al jefe de prensa del Atlético de Madrid la comparecencia previa al duelo de Champions ante el FC Barcelona. Antes Diego Simeone tenía unas palabras que decir sobre "uno de los mejores jugadores a los que ha entrenado". Las había pensado apenas seis horas antes, cuando supo quién le acompañaría frente a los periodistas. Su jugador y amigo Antoine Griezmann.

"Quería dar desde el entrenador que soy y el hincha del Atlético que estaré en su lugar, agradecerte tu trabajo, tu humildad. Sos una persona admirable en una sociedad que necesita gente como vos. Gracias por lo que nos diste, nos das y seguís dando", ha expresado el argentino en un discruso de algo menos de dos minutos en el que, por partes, se le rompía la voz.

Pero el Cholo tiene claros los roles de ambos y en dos ocasiones repitió que el francés antes era jugador que amigo. "Quedan ocho partidos de Liga, uno de Copa y si Dios quiere, vamos a jugar cinco partidos más en Champions", ha añadido el argentino para luego recordarle: "Te quiero mucho, pero soy tu entrenador y sabes que si no corres vas afuera".

Parecía complicado, después de estas emotivas palabras, ponerse a hablar del FC Barcelona. Pero unos cuartos de Champions no se juegan todos los días. "Es un rival importante en un momento importante de su competición", ha apuntado el argentino sobre un equipo que sólo ha perdido un partido de los 23 duelos de esta temporada en el Camp Nou.

Precisamente, lo que más teme el técnico rojiblanco son los arranques ofensivos del Barça. El perfil ofensivo blaugrana, uno que también está adoptando el Atlético, tiene una máxima difícil de cambiar. "Todos los equipos cuando atacan mejor defienden peor. El Barcelona es uno de ellos porque se juega con riesgos", ha explicado.

Pero, esté quien esté, el argentino cree en las posibilidades del Atlético. Quiere "seguir adelante y adelante" sin importar quién esté y se ha mostrado ilusionado con la posibilidad de llegar a la final de un torneo que se le ha escurrido dos veces en su último escalón.

El Comité Técnico de Árbitros considera que Gerard Martín debió de ser expulsado en el partido ante el Atlético

El Comité Técnico de Árbitros considera que Gerard Martín debió de ser expulsado en el partido ante el Atlético

Acababa de iniciarse el segundo tiempo de un partido crucial para el desenlace de la Liga, en el que el Barcelona se impuso por 1-2 en el Metropolitano. El Atlético de Madrid jugaba con diez hombres después de que Nico González viese la roja directa (contaba ya con una amarilla) por derribar a Lamine Yamal al borde del área. Atlético y Barcelona empataban a uno. Rashford había neutralizado antes del descanso el tanto marcado por Giuliano Simeone.

Fue entonces cuando se produjo una jugada de la que aún se habla, y se seguirá hablando. Mateo Busquets, árbitro de campo, mostró la tarjeta roja a Gerard Martín después de que el central del Barcelona impactase violentamente sobre el tobillo de Thiago Almada en su intento de disputar el balón. Tras ser llamado por Melero López desde el VAR, con la reconvención de que no se trataba de tarjeta roja, Busquets dejó la sanción en tarjeta amarilla.

"Mateo te recomiendo una revisión para que valores una posible cancelación de la tarjeta roja que has mostrado, por favor. En mi opinión es una acción en la que el jugador del Barcelona juega el balón de forma normal, una dinámica de forma normal, y luego se produce de manera natural el contacto con el jugador del Atlético. Sueltásela", se le aconsejó al árbitro, transgrediendo el protocolo del VAR.

Este martes, en su programa 'Tiempo de revisión', donde analiza las jugadas más controvertidas de cada jornada, el Comité Técnico de Árbitros (CTA) concluyó que el árbitro debió haber mantenido la decisión de expulsar a Gerard Martín.

"Se produce una disputa con el balón dividido, claramente alcanzable para ambos futbolistas. Es el jugador visitante quien llega en primer lugar y golpea el balón. Sin embargo, en la continuación de la acción, impacta con los tacos en la parte lateral de la pierna de adversario. Justo por encima del tobillo, generando una torsión de la articulación. El árbitro en directo valora la intensidad, la zona consecuencias de la entrada y sanciona con tarjeta roja por juego brusco grave", explica el CTA, antes de concluir que la rectificación fue errónea.

"El hecho de tocar primero el balón da prioridad en la disputa, pero no anula las consecuencias posteriores de la acción ni la posibilidad del juego brusco generado. La sanción disciplinaria correcta debe de ser tarjeta roja", argumenta este organismo, que estima que el VAR no debió intervenir y "que indujo a una modificación incorrecta".

Flick, sobre el enfado de Lamine: "Sólo tiene 18 años, le he dicho que puede cometer errores que yo le protegeré"

Flick, sobre el enfado de Lamine: “Sólo tiene 18 años, le he dicho que puede cometer errores que yo le protegeré”

Sonriente y sin perder la calma, Hansi Flick, entrenador del FC Barcelona, respondió de manera muy extensa, más de dos minutos, al enfado de Lamine Yamal en el duelo liguero ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano. "Todo el mundo tiene la mirada puesta en él porque es un jugador fantástico, pero sólo tiene 18 años. Le he dicho que puede cometer errores, que yo le protegeré", lanzó el entrenador germano.

Era la noticia que había estado circundando al Barça en la previa del duelo de Champions ante los rojiblancos, y el técnico alemán no quería que "el ruido" afectara al equipo ante uno de los objetivos de la temporada como es volver a pisar las semifinales de la máxima competición continental. "Puede ser frustrante si no logra marcar, pero es un jugador emocional y lo apoyo. Va por muy buen camino y le estamos ayudando a desarrollarse por el espacio adecuado", ha añadido.

Tanto Flick como Joao Cancelo, jugador que ha acompañado en la comparecencia a su técnico antes de los cuartos de Champions, confían en que el de Rocafonda pueda dar "su mejor versión" que es la de uno de los jugadores "con más talento del mundo".

Más allá de jugadores y del talento ofensivo de Yamal, o Rashford, para el que también ha tenido buenas palabras, el alemán ha querido incidir en multitud de ocasiones en el aspecto defensivo del equipo. "Es importante que todo el mundo aporte ofensiva y defensivamente", ha apuntado el técnico.

No obstante, hay algo que será innegociable en el Camp Nou mañana a las 21.00 horas y será "el estilo", al que Flick le da la máxima importancia para poder lograr el objetivo. Un estilo exigente y con "mucho riesgo", por la alta presión a la que obliga el germano, según ha expresado Cancelo. Y del que esperan que el esfuerzo que realizaron para llevarse la victoria en el Metropolitano "no les pase factura".

No obstante, el alemán habla de campeonatos "diferentes" respecto a LaLiga y a la Champions League, que la califica de "mejor competición del mundo" y apunta a que "todos los jugadores quieren dar su mejor versión en este tipo de partidos".

Aprovechar el Camp Nou

Flick ha hablado de igualdad y ha alabado la agresividad e intensidad que imprime el Atlético de Simeone en todos sus duelos. Eso hace que para el germano no haya favoritos y que mal harían en confiarse y relajarse en la presión, como les mostró el equipo rojiblanco en la ida de semifinales de Copa donde les endosó un 4-0.

Así, Cancelo ha apuntado la importancia de salir del Camp Nou con una renta importante para afrontar con mayor tranquilidad la vuelta en el Metropolitano. "Hay que hacer un buen resultado mañana y casi sentenciar la eliminatoria, pero debemos estar preparados para todo", expresó el portugués.

Francisco Trincao, del paso fugaz por el Barcelona a la explosión con el Sporting de Lisboa

Francisco Trincao, del paso fugaz por el Barcelona a la explosión con el Sporting de Lisboa

Instantes después de ser reconocido como el jugador más valioso de la noche en la que el Sporting de Portugal ganó 5-0 al Bodo Glimt en el estadio José Alvalade para disolver el 3-0 adverso del partido de ida, Francisco Trincao cedió tales honores a su compañero Maximiliano Araujo, el lateral zurdo que había marcado el cuarto tanto.

El equipo portugués alcanzaba los cuartos de final de la Liga de Campeones ante un rival que se había ganado el corazón de los aficionadosen las dos últimas temporadas, desde que alcanzó las semifinales de la pasada edición de la Liga Europa, antes de lucir en la primera fase del máximo torneo continental con triunfos como el también logrado en la primera fase del torneo ante el Manchester City.

Francisco Trincao lideró la revuelta del Sporting para someter al atrevido conjunto noruego y esta noche, ante el Arsenal, de nuevo como local, intentará compremeter las opciones de uno de los candidatos al título.

Sus dos formidables asistencias y la determinación con la que empujó a sus compañeros en busca de una tarea de cuidado le convirtieron en el protagonista de un partido que se fue hasta los 12O minutos. A sus 26 años, el que fuera jugador del Barcelona en el curso 2020/21, aún tierno y en una etapa convulsa del club azulgrana, luce como uno de los futbolistas interesantes en Europa gracias a la madurez adquirida y a un rendimiento también secundado por las estadísticas. Suma 11 goles y 17 asistencias en los 41 partidos que ha jugado esta temporada.

Ni Koeman ni Xavi

Nacido en Viana do Castelo, una pequeña localidad del norte de Portugal, jugó cinco temporadas en el Braga antes de que el Barcelona le contratase por 30 millones de euros. Tras un curso discreto, en el que ni Ronald Koeman ni después Xavi Hernández acabaron de contar con él, salió cedido al Wolverhampton y de allí al Sporting de Portugal, equipo que finalmente le fichó y con el que ha renovado su contrato hasta 2030.

La amplicación de su vínculo con el segundo clasificado de la Liga portuguesa no ha rebajado el volumen de su nombre en el mercado de la Premier. Zurdo de exquisito trato con el balón, Trincao suele jugar a banda cambiada y parte del centro del campo para moverse por la media punta. Aún sin un puesto fijo en una selección con alta competencia en esa zona del campo, sí será uno de los convocados por Roberto Martínez para el Mundial de Estados Unidos. Ha marcado tres goles en sus 17 partidos con Portugal.

Admirador de Michael Jordan y Nicolas Anelka,es un joven de carácter discreto, ajeno a cualquier manifestación de divismo. Desde ahí ha crecido hasta convertirse en uno de los mejores argumentos del conjunto entrenado por Rui Borges, que tiene en Luis Suárez, autor de 29 goles este curso, cinco de ellos en la Liga de Campeones, a su bota más feraz.

El Arsenal, favorito para estar en semifinales, no podrá descuidarse, menos aún después de caer eliminado ante el Southampton en los cuartos de final de la Copa Inglesa. Los de Mikel Arteta, líderes en la Premier, también perdieron recientemente, contra el Manchester City, la final de la Carabao Cup. Y sufrieron en octavos de la Champions ante el Bayer Leverkusen.