El Mallorca ensaya la final de Copa atascando al Valencia en Mestalla

Actualizado Sábado, 30 marzo 2024 - 20:59

Un empate a nada, intenso pero estéril y con apenas valor ni para el Valencia, que busca pelear las plazas europeas con recursos limitados, ni para el Mallorca, que necesita poner más puntos de distancia con la zona del peligro, algo que aplaza una semana porque la mirada está puesta en la final de la Copa del Rey ante el Athletic. Como ensayo general sí tuvo valor el empate arañado en Mestalla. [Narración y estadísticas]

Había que parar a un equipo veloz de transiciones rápidas, mucho menos maduro que el Athletic pero igual de eléctrico e impredecible. Y lo lograron sin sufrir. Al veterano Aguirre no le nubló la cita con la historia y optó por una mezcla que le garantizara no correr riesgos al tiempo que maniatar a Valencia. Eso sí, a Greif lo puso bajo palos a modo de calentamiento. La apuesta a punto estuvo de salirle cara cuando Jaume Costa cayó fulminado por un codazo fortuito en el cuello, pero el capitán, que amagó con salir del campo, se sostuvo en la orilla izquierda con solvencia y descaro.

El problema lo tuvo Baraja. A los 14 minutos perdió a Yaremchuk, héroe en la clasificación de Ucrania para la Eurocopa. Una lesión muscular que aliviaba la presión sobre los tres centrales baleares y le dejaba con menos recursos, el talón de Aquiles de un equipo férreo pero limitado de talento y de gol. Bajo una fina y constante lluvia, en Mestalla no se jugó a nada.

Pepelu encontró una grieta para filtrar la pelota al área para Hugo Duro, el único recurso efectivo, pero apareció Nastasic para atajarla. La respuesta fue un disparo lejano y sin fe de Omar Mascarell. El Mallorca comenzaba a acercarse y a encontrar tímidamente a Muriqi, que no pudo cazar un centro de Darder al segundo palo, pero lo arregló Jaume Costa rescatándolo para dejar el golpeo a Nacho Vidal.

Con el duelo trabado, Arias Ortiz señaló un penalti por manos de Mascarell, antes de salir del campo también lesionado, que el VAR le hizo rectificar. Nadie encontraba el camino para descoser al rival. El Mallorca, porque no encontraba a Larin y Muriqi empeñado en asfixiar al Valencia; el equipo de Baraja porque ni Fran Pérez, a quien se le enredaban los pies, ni Peter Federico encendían la chispa que electrificara el ataque.

Aparecen los porteros

A la vuelta del vestuario, Aguirre siguió con su plan pero fue el Valencia quien espabiló para crear la mejor ocasión: una falta de Pepelu que obligó a volar a Greif para estrellarla rozando la cruceta y que Peter, a puerta vacía, no pudo embocar. La mano del meta volvió a aparecer para despejar un cabezazo de Hugo Duro.

Sin alterar sus pulsaciones, el Mallorca tuvo la suya en un cabezazo a bocajarro de Muriqi por encima del larguero.

Se refrescaron los baleares y enloquecieron el partido hasta que apareció Mamardashvili para atajar el remate de Radonjic y de Abdón y sostener el empate a nada.

La resurrección de Dimitrov y el fin de la "maldición" de ser el nuevo Federer: "Quiero ganar en mis términos"

La resurrección de Dimitrov y el fin de la “maldición” de ser el nuevo Federer: “Quiero ganar en mis términos”

En su autobiografía Unstoppable: My life so far, publicada en 2017, Maria Sharapova ya advertía sobre el problema que más tarde hundiría la carrera de su ex novio, Grigor Dimitrov. «Grigor está llamado a ser el próximo Roger Federer, tiene mucho potencial. Su tenis es fantástico. La forma en la que golpea, cómo se desliza... es capaz de hacer cosas increíbles. Tiene un don, pero también una maldición. No sólo debe ganar, debe hacerlo bonito. O juego perfecto o no juega. O es increíble o cae eliminado. Eso le está frenando», advertía la rusa con precisión. En las temporadas siguientes, Dimitrov, entonces un joven fantástico, campeón de las ATP Finals de aquel 2017, incluso número tres del ranking, desapareció de la élite. De sucesor del Big Three a verse fuera del Top 50. De unas inolvidables semifinales contra Rafa Nadal en el Abierto de Australia a ser completamente olvidado. ¿Qué le pasó?

Una lesión de hombro o un covid severo son las explicaciones más sencillas. El motivo real de su crisis está en el libro de Sharapova: su don era una maldición. Aquellas comparaciones con Federer por su estilo -sobre todo por el revés a una mano- no le hacían ningún bien.

Ahora, a los 32 años, Dimitrov ha vuelto. Este domingo disputará la final del Masters 1000 de Miami contra Jannik Sinner (no antes de las 20.00 horas, Movistar) y mañana volverá a estar entre los 10 mejores tenistas del mundo, un hito que no alcanzaba desde 2018. En semifinales ante Alexander Zverev completó una actuación notable, pero en cuartos ante Carlos Alcaraz desplegó un juego extraordinario, preciso, brillante. No fue el Dimitrov de antes, fue un Dimitrov mejor.

La sencillez, motivo de su mejora

La confirmación de su regreso a la cima. El pasado otoño ya lo anunció, con unas semifinales en el Masters 1000 de Shanghai y una final en el Masters 1000 de París, donde cayó contra Novak Djokovic, pero esta primavera lo ha certificado. En la segunda línea que va detrás de Djokovic, Carlos Alcaraz, Jannik Sinner y Daniil Medvedev asoma su figura, único treintañero en ese grupo. En Roland Garros nunca brilló, pero en la cercana gira de tierra batida es igualmente candidato a todo.

Y todo gracias a hacerlo simple. Durante varios años, Dimitrov se bloqueó en un juego que buscaba el preciosismo y, lejos de la plenitud física, los mejores tenistas del circuito casi siempre le ganaban. Antes de derrotar a Zverev en Miami había caído siete veces contra él, por ejemplo. Pero en la temporada pasada recuperó a sus dos entrenadores de los inicios, el venezolano Dani Vallverdu y el inglés Jamie Delgado, y entre todos acordaron un plan de juego: primeros servicios, dominio con su derecha y reveses cortados. Se acabaron los trucos, se acabaron los inventos, se acabaron los problemas. Dimitrov ya no quiere ganar como Federer, sólo quiere ganar.

«Ahora quiero ganar o perder en mis propios términos, no en los de otros. He vuelto a ser un jugador consciente de sus propias armas y así controlo mejor mis emociones. He recuperado la confianza en mi tenis», analizó el búlgaro en Miami preguntado por su resurrección. «Quizá mucho público no se acordaba de mí, pero yo siento que nunca me fui. ¿Lo pasé mal? Sí, lo pasé mal. ¿Tuve muchos altibajos? Sí, absolutamente. No me avergüenzo de ello, pero nunca abandoné el tenis», reivindicaba también Dimitrov, que advertía sobre lo que viene. Con su edad, su carrera no es sólo pasado, con aquel brillante 2017 como momento culminante, también puede ser futuro. En sus planes está jugar «entre seis y ocho años» y quién sabe lo que puede conseguir. Aquellas comparaciones con Federer ya no le amargan. Liberado de su maldición, ahora sólo brilla su don.

El regreso de Militao y la cautela para evitar la desgracia de Courtois

El regreso de Militao y la cautela para evitar la desgracia de Courtois

Actualizado Sábado, 30 marzo 2024 - 19:26

El destino ha querido que Éder Militao vuelva a una convocatoria del Real Madrid ante el Athletic, el mismo rival frente a quien sufrió una grave lesión de rodilla. "Es la noticia más importante. Está disponible. Ha entrenado bien, aunque obviamente no está al 100% porque le falta jugar", adelantó ayer Carlo Ancelotti sobre el regreso del central.

Han transcurrido siete meses y medio desde el pasado 12 de agosto en San Mamés cuando, tras una disputa con Oihan Sancet, Militao se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Tras ser operado por el doctor Manuel Leyes, bajo la supervisión de los servicios médicos del club, el brasileño comenzó una dura rehabilitación, con altos y bajos, que ahora le permite afrontar el momento decisivo de la temporada.

"Se ha recuperado muy bien", valoró ayer Ancelotti en la sala de prensa, poco después de que se hiciese pública la lista de 21 convocados ante el Ahtletic. La alegría del técnico, en cualquier caso, no acelerará los plazos con Militao, que irá entrando poco a poco en la dinámica del equipo, como ya se hizo, por ejemplo, con Arda Güler. Nadie quiere que se repita la desgracia de Thibaut Courtois, víctima de una lesión de menisco cuando apuraba su regreso tras siete meses de baja.

En las últimas semanas, Militao se ha entrenado con normalidad junto a sus compañeros e incluso ha disputado un amistoso ante el Castilla en Valdedebas. El ex futbolista del Oporto acabó ese partido sin dolores y con la articulación totalmente estabilizada. Sin embargo, aún necesita mucho rodaje para exprimir todo su potencial. De hecho, el cuerpo médico y técnico tampoco pretenden forzar al futbolista de cara a la eliminatoria de cuartos de la Champions ante el City, que arranca el 9 de abril en el Bernabéu.

Insultos racistas contra Marcos Acuña en Getafe y contundente respuesta de Quique: "Es aberrante"

Insultos racistas contra Marcos Acuña en Getafe y contundente respuesta de Quique: “Es aberrante”

Actualizado Sábado, 30 marzo 2024 - 19:34

Javier Iglesias Villanueva detuvo el partido entre Getafe y Sevilla debido a los insultos racistas que recibió Marcos Acuña por un sector de la grada del Coliseum. El árbitro reflejó con exactitud en el acta lo que tuvo que escuchar el defensa argentino del Sevilla. "En el minuto 68 tuve que detener el encuentro debido a que se produjeron insultos racistas sobre el dorsal 19 del equipo visitante, con palabras como 'Acuña mono' y 'Acuña vienes del mono' desde aficionados situados en la zona central del campo detrás de la posición de mi árbitro asistente".

De inmediato, el árbitro avisó al delegado del Getafe, Manuel Mejuto González para lanzar por megafonía el habitual mensaje del protocolo contra el racismo. Tal y como explica Iglesias Villanueva en el acta, el juego se reanudó dos minutos después y los insultos no se volvieron a repetir en ningún momento.

Sin embargo, Quique Sánchez Flores, entrenador del Sevilla, también denunció haber recibido otro insulto racista. Algunos aficionados del que fue su equipo durante tres etapas le llamaron 'gitano'. "Quiero decir que estoy orgulloso de cada poro de mis venas que pueda respirar gitano. Pero una cosa es ser gitano y otra es que lo utilicen como un insulto racista. Me parece aberrante. Aquí, parte del público, porque hay parte que no, se cree que puede ir a un estadio a decir lo que quiera", denunció.

"esto no puede ser"

En el Getafe, su entrenador José Bordalás respaldó sus palabras. También el defensa Djené Dakonam. No se escondieron. Aunque los insultos, tanto a Acuña como a Quique, venían de su afición, criticaron y condenaron unas acciones que parecen enquistadas en el fútbol. "Estoy en contra de cualquier cántico, aunque sea una minoría. Estoy de acuerdo con Quique. Llevamos tiempo denunciándolo y hasta que no se tomen medidas serias, desafortunadamente vamos a seguir oyéndolos. Nuestros jugadores lo han sufrido en muchos escenarios. Estoy en contra de cualquier insulto o cántico racista sea a quien sea y en el estadio que sea", manifestó Bordalás. "Si hay un cántico aquí (en el Coliseum), el partido tiene que pararse porque esto no puede ser", añadió Djené.

Sergio Ramos, el autor del gol de la victoria del Sevilla (0-1), también se pronunció al respecto. "Venimos reclamando respeto dentro del fútbol. Que la gente no venga a un estadio a liberarse y a decir tonterías, a insultar a los jugadores. Hay que acabar con este tipo de gente, señalarlo, que la gente lo vea y que se le prohíba la entrada a los estadios para ir limpiando la imagen del fútbol, que debe ser un deporte maravilloso para unir y no separar", comentó el capitán sevillista.

Otro Mundial de cross de dominio africano... con España en cuarto puesto

Otro Mundial de cross de dominio africano… con España en cuarto puesto

Actualizado Sábado, 30 marzo 2024 - 15:33

El ugandés Jacob Kiplimo y la keniana Beatrice Chebet revalidaron sus títulos mundiales absolutos de cross. Kiplimo, plusmarquista mundial de medio maratón, atacó a falta de algo más de un kilómetro para la meta y nadie pudo seguirle. Detrás, el etíope Berihu Aregawi y el keniano Benson Kiplangat se disputaron a mordiscos de dientes apretados la plata y el bronce.

Un ugandés, un etíope, un keniano. Altérnense las fichas y el resultado sería el mismo: otro festival, otro festín africano. Catorce africanos entre los 15 primeros clasificados. Bueno, con el español Thierry Ndikumwenayo en novena posición, la misma que obtuvo en 2019 con los colores de Burundi. Ese puesto y los de Aarón Las Heras (17º), Fernando Carro (34º) y Miguel Baidal (39º), le proporcionaron a España la cuarta plaza por equipos, tras Kenia, Uganda y Etiopía. Buena actuación, dadas las circunstancias. Imposible aspirar a más.

Cinco kenianas coparon los primeros puestos en la carrera femenina. Chebet, Noah Rengeruk y Kipkemboi atraparon las medallas. Y hubo 19 nacidas en África en los 19 primeros lugares. La kazaja Daisy Jepkemoi vio la luz como keniana. Y la estadounidense Weini Kelathi Frezghi, como eritrea. Carolina Robles, vigesimocuarta, fue la primera española. Irene Sánchez Escribano (26ª), la segunda. El equipo, quinto.

Condiciones amables

Hierba de parque y no de bosque. Pequeños obstáculos artificiales: arena regada para producir un rectángulo de barro, dos puentecitos en rampa, unos fardos de paja, unas curvas cerradas... Sol. Calor que fue ascendiendo desde los 24 hasta los 29 grados. Buenas condiciones para la gente de pista, que abundaba.

Volviendo a los africanos, su dominio -el de los subsaharianos, para precisar- en las carreras de fondo es aún más patente en el campo a través. Una superioridad hiriente, infamante que abre una zanja, un abismo entre dos mundos dispares. No diferentes: opuestos.

Para empezar, en las categorías senior masculina y femenina, sólo siete países europeos (y algunos, ya se ve, con atletas africanos de cuna o sangre en sus filas) pisaron la campa de este Mundial celebrado en... Europa. En la categoría Sub-20 femenina, triple triunfo etíope (Marta Alemayo, ¡de 15 años!, ungida con el oro). Las africanas abrazaron las 14 mejores plazas, con Eva Méndez, primera española, en la 48ª posición. En la masculina, los 15 primeros, con el keniano Samuel Kibathi al frente, nacieron al sur del Sahara, con Mesfin Escamilla, en el puesto 32.

Éste es el presente del cross, éste el futuro que aguarda. Por otra parte, una maravilla de facultades, soltura, fluidez y pies alados que flotan sobre el piso sin herirlo.

Araujo: talento en el campo o dinero en el banco

Araujo: talento en el campo o dinero en el banco

Actualizado Viernes, 29 marzo 2024 - 23:57

Ronald Araujo es una pieza fundamental para el Barça. Así no deja de recalcarlo una y otra vez el propio club azulgrana. Se le considera un activo importantísimo y, no en vano, se ha erigido en uno de los capitanes del equipo. Su talento, no obstante, no ha pasado inadvertido a lo largo y ancho de Europa. Muy especialmente, para un Bayern de Múnich que, en los últimos días, ha vuelto a dejar claro que está dispuesto a apostar muy fuerte para hacerse con su fichaje. De hecho, a través de un intermediario, ya le habría hecho saber a la entidad que preside Joan Laporta que cuenta con 100 millones de euros para lanzarse a por su fichaje. Una cantidad considerable que sería toda una inyección monetaria para la economía de la entidad, aún en proceso de recuperación tras los estragos que, de acuerdo con los números de la actual junta, acabó por dejar el paso por la presidencia de Josep Maria Bartomeu.

Desde el club azulgrana, por supuesto, no están ahora mismo por la labor de vender al central uruguayo. No obstante, las maltrechas arcas de la entidad barcelonista, unidas a la necesidad de cerrar un par de ventas millonarias el próximo verano para apuntalar de una vez por todas su fair play financiero podrían ser todo un motivo de peso para acabar prestándole algo de atención a la propuesta del conjunto bávaro. Actualmente, además, el Barça cuenta con un buen número de centrales en su plantilla que, en principio, deberían segur en el club más allá del próximo 30 de junio: Koundé, Íñigo Martínez, Christensen, quien podría estar también en la rampa de salida, pero se niega por ahora a contemplar tal opción, y el propio Araujo. Cuatro futbolistas a los que se ha unido este mismo curso un Pau Cubarsí a quien se le considera un activo de futuro con un grandísimo presente y, en la recámara, hay también otros nombres, como los de un Mika Faye que, tal vez, podría tener minutos este mismo sábado contra Las Palmas.

«Ya ha jugado algún amistoso con nosotros. Es agresivo, rápido, tiene buena salida del balón y cuenta con muy buen nivel», señaló Xavi en relación con el central senegalés. La defensa del Barça, con todos estos nombres, parece estar en muy buenas manos. Y esa realidad, a su vez, podría ser la que acabara por llevar al club a reconsiderar su por ahora innegociable negativa a desprenderse de Araujo. Deco, mientras, ya le puso hace varias semanas sobre la mesa a su representante la opción de ampliar el contrato del uruguayo hasta el 30 de junio de 2029. Una propuesta que, por el momento, no ha tenido aún respuesta afirmativa por parte del jugador, a pesar de que no se ha cansado de señalar, una y otra vez, que no se ve fuera del club azulgrana. El propio presidente, Joan Laporta, incluso habría tomado ya también cartas en el asunto para que así sea. Pero en un mundo tan cambiante como el del fútbol hay que contemplar siempre todas las opciones, por muy duras que, sobre el papel, puedan parecer.

Por lo pronto, no obstante, salvo que el club acepte finalmente ponerse a negociar, la salida de Araujo se antoja realmente complicada. No hay que olvida que la última vez que selló la renovación de su contrato, en 2022 y con vigencia hasta el 30 de junio de 2026, se estableció que su cláusula de rescisión quedaba cifrada en 1.000 millones de euros. Una cantidad que se entiende como absolutamente prohibitiva para cualquier club y que se ha convertido en la tónica habitual en la entidad barcelonista con sus activos más importantes desde que Neymar, en verano de 2017, abonó los 222 millones que acabaron por propiciar su fichaje por el PSG. Llegados a ese punto, teniendo en cuenta todos los pros y las contras, la hipotética marcha del uruguayo, previo pago de una cantidad que el club acabe por considerar aceptable, sería muchísimo menos traumática que la del brasileño. En este caso, tanto por las necesidades económicas del club como por el hecho de que no haría falta gastarse precisamente una millonada para encontrarle relevo.

El Real Madrid de Musa convierte una noche intrascendente en una estupenda remontada ante el Estrella Roja

El Real Madrid de Musa convierte una noche intrascendente en una estupenda remontada ante el Estrella Roja

No hay noche intrascendente en el WiZink. Un Viernes Santo lluvioso y frío no hay mejor atracción en la capital, aunque ni el Real Madrid ni el Estrella Roja, los dos contendientes, se jugasen ya nada a estas alturas de la Euroliga en las que todos andan a la gresca por meterse en los playoffs. Hubo diversión, actuaciones de estrella (Musa vs Nedovic), muchos puntos y hasta una remontada marca de la casa. Y un récord: los blancos se convirtieron en el primer equipo en la historia de la competición que llega a 26 victorias en la Liga regular.

Mediado el tercer cuarto, el run run en las gradas. Sumido en cierta apatía (Hugo González, Carlos Alocén y Eli Ndiaye partieron como titulares), con tres de sus referentes vestidos de calle (no jugaron por descanso ni Campazzo, ni Poirier, ni Deck), el Madrid caía por 16 (54-70) ante un Estrella Roja que, pese a sus nombres, hace tiempo que perdió cualquier opción de disputar ni siquiera el novedoso play in de la Euroliga. Sólo era cuestión de aplicar un poco de energía y de anular el talento veterano Nedovic y el ex Adam Hanga, ovacionado de vuelta. Y de encomendarse a Musa y Hezonja para deleite de las tribunas, bien repletas.

En un abrir y cerrar de ojos, un 13-0 que igualó la contienda, con el Chacho a los mandos. Lo volvió a intentar el equipo de Sfeiropoulos, que se presentó sin el mago Teodosic y también aún sin Trey Thompkins, recién fichado. Pero el Madrid tenía su puñadito de épica para sumar otro triunfo. Un estupendo mate de Hezonja tras robo y los puntos del incontenible Musa (acabó con 30 y 40 de valoración) cerraron una noche de 101 puntos, en la que Llull sumó un triple más (también clave) y ya está a sólo dos del récord de Juan Carlos Navarro.

Mamardashvili, el muro que sostiene al Valencia: “No sabemos su techo”

Actualizado Viernes, 29 marzo 2024 - 23:45

El Valencia tiene al portero más cotizado de LaLiga casi por casualidad. Giorgi Mamardashvili, a sus 23 años, es un pilar del equipo de Rubén Baraja, fundamental para pelear en las últimas 10 jornadas por volver a las competiciones europeas. Ese objetivo era impensable hace un año pero hoy es una realidad a la que el vestuario no quiere renunciar. Entre ellos, el georgiano, que vive el momento más dulce de su carrera.

En la portería del Valencia es indiscutible. Acumula 67 jornadas en la titularidad, es tercero en el Trofeo Zamora -con 32 goles recibidos y sólo superado por Unai Simón y Vallés- y su cotización se ha disparado por encima de los 35 millones. No hay en el campeonato español un cancerbero con mayor valoración. "Es un jugador que gana puntos y nos sostiene partidos", aseguró sin dudar Baraja. "No sabemos su techo", apostilló.

Llegó a Valencia en 2021, sin hablar ni una palabra de castellano, con un sueldo de 70.000 euros brutos anuales y su destino en el filial. Fue Pepe Bordalás quien empezó a ver el espigado y ágil guardameta un chico con futuro. Sin portero por las lesiones de Cillessen y Jaume Domenech, no dudó en echar mano del recién llegado. Si jugaba 21 partidos, recibiría 7.000 euros más por cada encuentro disputado. Esa temporada, en la que fue titular en la final de Copa del Rey, acabó ganando por esa prima que por el sueldo pactado.

Su irrupción en el Valencia también le abrió las puertas de la selección de Georgia. Willy Sagnol empezó a citarle como suplente del veterano Giorgi Loira hasta que Mamardashvili ha acabado por jubilarle. El pasado martes en Tiflis fue el héroe que abrió las puertas de la Eurocopa a su país. Desde 1991, cuando se independizaron de la URSS, el fútbol georgiano buscaba dar un salto que ha llegado de las botas de Kvaratskhelia y las manos de Mamardashvili. En la 'final' ante Grecia, el meta valencianista salvó una ocasión de los griegos en la prórroga para sostener el empate a cero y paró el segundo lanzamiento de penalti. Bakasetas no pudo batirle y, cuando se consumó la victoria, subido en el techo del banquillo, Mamardashvili fue vitoreado por todo su país.

Mamardashvili, ante Grecia.

Mamardashvili, ante Grecia.GIORGI ARJEVANIDZEAFP

En la grada, su padre, antiguo portero con menos suerte que su hijo pero que no dudó en enviarle a Dinamo de Tiflis para que hiciera carrera. El gobierno de Georgia le entregará la Orden de Honor junto al resto de jugadores que lograron una proeza histórica.

Para ser protagonista, tuvo que volver a crecer. Con extraordinarios reflejos felinos, la mejorado en su juego aéreo y, sobre todo, con los pies, la gran asignatura pendiente cuando llegó a la Ciudad Deportiva de Paterna y a una competición como la española. Pero vio que tenía clavada una espina más: los penaltis. No era capaz de atajar uno. No lo hizo en la Liga ni en las decisivas tandas ante el Betis en la final de la Copa del Rey de 2022 ni en frente al Real Madrid en la Supercopa 2023. Sin embargo, fue atajar el lanzamiento de Álex Baena en el derbi contra el Villarreal y ser determinante en la tanda con Georgia.

Su rendimiento no pasa desapercibido. Lo tanteó el pasado verano el Real Madrid para cubrir la baja de Courtois, pero no cuajó. Tampoco llegó la gran oferta que hubiera hecho a Peter Lim cerrar su venta. Con contrato hasta 2027 y una cláusula de 100 millones, es la gran salida que puede cuadrar las cuentas este próximo verano y permitir que el equipo de Baraja pueda acudir al mercado a reforzarse.

De momento, la prioridad es que apoye para tratar de alcanzar Europa. "Nos quedan los postres, que eso siempre es lo mejor", auguraba Baraja. Los próximos siete días son vitales. Llega el Mallorca a Mestalla, con un Valencia sin Gayà y con la duda de Sergi Canós, pero el equipo de Javier Aguirre tiene en el horizonte la final de Copa. Después se jugará el duelo ante el Granada aplazado por el incendio de Campanar. Seis puntos que serían una catapulta para enfilar el camino a Europa.

Carlos Alcaraz, un rival "perfecto" y la confesión ante una derrota pasajera: "Me sentía como cuando tenía 13 años"

Carlos Alcaraz, un rival “perfecto” y la confesión ante una derrota pasajera: “Me sentía como cuando tenía 13 años”

Hay derrotas que son remolinos: la corriente es violenta, cuesta horrores salir de ellas, son muy peligrosas. Pero hay derrotas que son lo contrario: una nube tapa el sol, se siente un ligero escalofrío y al rato todo brilla. La derrota de Carlos Alcaraz contra Grigor Dimitrov en los cuartos de final del Masters 1000 de Miami fue así, una molestia pasajera. Este viernes, dormida la noche, quizá el español ya ni recuerde el feo marcador (6-2 y 6-4) y encare despreocupado la preparación para la gira de tierra batida que viene. Es el ideal para el deportista: si hay que caer que sea porque el adversario fue mejor. Y Dimitrov fue mejor, mucho mejor.

«Grigor jugó un tenis casi perfecto. No he podido encontrar soluciones ni hacerle sentir incómodo. Yo he jugado un gran tenis, no perfecto, pero bueno. Se lo he dicho a mi equipo: me ha hecho sentir como si tuviera 13 años. Ha sido una locura. No sabía qué hacer. No tenía debilidades. No recuerdo haberme sentido de esta manera. Si me pasó antes, fue hace muchísimo tiempo. He sentido una frustración inmensa», reconoció Alcaraz en la rueda de prensa posterior con una sonrisa en la cara.

Dimitrov sumerge a Alcaraz en un mar de dudas y lo elimina en cuartos de Miami

Nada tuvo que ver su tropiezo este jueves contra Dimitrov con sus otras caídas recientes. Ni ante Alexander Zverev en el último Open de Australia ni ante Novak Djokovic en las ATP Finals ni ante Jannik Sinner en el ATP 500 de Pekín salió tan tranquilo. Entonces el número dos del mundo se sumergió en una crisis personal, dejó de disfrutar sobre la pista, dudó sobre su tenis al completo. Esta vez simplemente aplaudió a su rival y a otra cosa. En realidad no había otro camino. Dimitrov, un tenista excepcional hundido por el peso de su apodo -Baby Federer-, jugó uno de los mejores partidos de su vida con un servicio firme y su resto de revés realmente violento. Cada saque de Alcaraz encontraba una respuesta inmediata, directa, una raquetazo que no había manera de devolver. Al final, el español recogió sus raquetas, su trofeo de ganador del Masters 1000 de Indian Wells y regresó de Estados Unidos con alegría.

«Ha sido un mes de marzo muy positivo ganando un Masters 1000 y sintiéndome como me he sentido. Ha sido súper positivo. A pesar de la derrota, me voy con sensación de haber jugado un buen tenis y sólo he encontrado un rival que me ha pasado por encima. Tengo ya ganas de empezar la gira de tierra batida», concluyó y ese es ahora el desafío que viene.

Los torneos sobre arcilla

Pese a sus condiciones físicas, Alcaraz todavía no ha completado un tour de arcilla completamente satisfactorio. Tanto en 2022 como en 2023 venció en el Conde de Godó y el Mutua Madrid Open de Madrid, los dos torneos de casa, pero en los Masters 1000 de Montecarlo y Roma todavía no ha disputado los cuartos de final y siempre se ha marchado de Roland Garros con la sensación de haber podido llegar más lejos. En 2022, ante Zverev, le pudo su propia mente y en 2023, ante Djokovic, le pudo su propio cuerpo, lesionado a medio partido. Este año tiene en París el desafío de la temporada por partida doble. Primero, a principios de junio, buscará su primer título de Grand Slam, y después, a principios de agosto, el oro olímpico en los Juegos Olímpicos. Quien acierte en Francia puede encadenar una racha antológica y no hay un candidato por delante de Alcaraz.

Más allá de la incógnita de Rafa Nadal, Novak Djokovic atraviesa una crisis -más después de separarse de su entrenador, Goran Ivanisevic- y habrá que ver el nivel del resto. Sinner, Daniil Medvedev y Zverev sí se han presentado en las semifinales del Masters 1000 de Miami, pero en tierra les esperará Alcaraz con una derrota superada, una molestia pasajera.

Adrián Vicente y el sabor "agridulce" de unos Juegos: "Me insultaban por redes, me llamaban 'robaplazas'. Fue chungo"

Adrián Vicente y el sabor “agridulce” de unos Juegos: “Me insultaban por redes, me llamaban ‘robaplazas’. Fue chungo”

Cuando era niño, Adrián Vicente (Madrid, 1999) se acurrucaba con su padre en el sofá en su casa de Mejorada del Campo y veía películas de Van Damme, Bruce Lee y Jackie Chan. «Terminaban y ya estaba por el salón pegando patadas», revive ahora que hizo del taekwondo su vida, con billete para París (-58 kilos), donde tratará de superar los cuartos de Tokio y continuar con la tradición española olímpica de este deporte nacido en Corea.

Para saber más

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Pero tantas veces la reacción a un hecho inesperado es lo que define a las personas, lo que propulsa las tramas posteriores. Hace seis años, este chico espigado y sonriente, que habla tan rápido como golpea, tenía 19 y se vio en mitad de una guerra. La Federación de Taekwondo, apoyándose en los resultados, había decidido que iba a ser él quien representara a España en Tokio en detrimento de Jesús Tortosa, quien había logrado la plaza para el país. En mitad de ataques, denuncias e insinuaciones, él optó por el silencio.

«Soy una persona positiva y afronto todo así. Pero esos meses... Yo no dije ni mú, me callé la boca, no actué. Pero sí, fue duro. Por redes me atacaron mucho, me insultaron, me llamaba 'robaplazas'. Gente anónima. Yo pasaba. E intentaba que todos a mi alrededor estuvieran tranquilos. Pero fue chungo, difícil», recuerda ahora de aquel trayecto que le obligó a «tener que demostrar algo». «Pensaba, si no gano, a ver qué van a pensar. Era top 10 mundial y decían que acababa de llegar. Pero en el Europeo hice final. Sólo faltó la medalla en los Juegos. Ahora vendrá. La verdad es que maduré», cuenta si atisbo de rencor.

Porque el tiempo parece haberle dado la razón. El año pasado fue bronce mundial y junto a su amiga, paisana y tocaya Adriana Cerezo (ambos empezaron en el mismo gimnasio de Alcalá de Henares) disparan las expectativas nacionales (también tienen billete Javi Pérez Polo y Cecilia Castro). «Eso nos preguntamos nosotros, de dónde viene la tradición. Tenemos un gran bagaje, las medallas están aseguradas. La clave es el alto nivel que hay en España, en la competición interna que tenemos», apunta.

Adrián Vicente, durante un entrenamiento en el CAR de Madrid.

Adrián Vicente, durante un entrenamiento en el CAR de Madrid.SERGIO ENRIQUEZ-NISTALMUNDO

Adri, que además de su dedicación al taekwondo estudia dos carreras a la vez (Educación Infantil e INEF), no fue el típico niño prodigio. «No empecé hasta los 12. Hubo una exhibición del club al que luego iría. Había atletas coreanos, dando patadas por el aire, rompiendo maderas... Terminó y dije: 'Mamá, yo quiero hacer eso'», hace memoria del flechazo. «Tenía un poco el biotipo: alto, patas largas... Mi entrenador lo vio, pero durante más de un año sólo entrenábamos. No tenía ninguna base. Y las primeras competiciones fueron fatal, me quedaba bloqueado, me entraban muchos nervios. Pero me gustaba. Mis padres me decían, 'pero por qué sigues'»

Fue en un Campeonato de España en 2016 cuando se convenció de que realmente era lo suyo. Cinco años después estaba a centímetros de una medalla en Tokio, aunque eso supusiera un trago «agridulce». «Las semanas posteriores estaba triste y melancólico», desvela quien hace bandera de su normalidad, de sus paseos por Meco con sus perros los fines de semana, de su vermut y sus cenas de desconexión, de ese lado tan opuesto a su agresividad en el tapiz. «Soy delgadito, no tengo aspecto fiero... pero soy cañero. Me va la gresca y muchas veces me tienen que frenar. Entro a los palos, me encanta. Pero hay que ser inteligente, si voy 8-0, no voy a seguir yendo. Pero entrenando, si toca gresca...», ríe Adrián mientras sueña con verse de oro en el Gran Palais de París en unos meses.