No hubo ninguna opción para una heroica, que en el fondo todos esperábamos. Jon Rahm terminó la tercera jornada con una vuelta del par, 72 golpes no han sido suficientes para que el español llegara al domingo de Masters de Augusta con opciones de formar un lío. El +5 durante las tres primeras rondas le deja en el puesto 34º y el de Barrika tendrá que buscar nuevos alicientes. «Mañana es otro día; si empiezo bien y me acerco al par total... Yo creo que me puedo meter en el top 10. Ganar ya, complicado, pero al menos terminar el torneo con buen sabor de boca», comentaba el campeón defensor que se tomó el varapalo con bastante filosofía.
Rahm salvó el honor con un único birdie en el hoyo 17 y un solitario tropiezo en el 7 y se dejó por el camino innumerables opciones de birdie, porque el swing no está acompañando al golfista de Barrika en este Masters de Augusta. «He estado mejor que ayer, pero tampoco es que me haya sentido muy cómodo. Estoy buscando algún gesto en el swing que me ayude, entre comillas a tirarla pa'lante... y al final he cogido un poco de confianza», admitía.
Jon Rahm parece resignado a tener un papel secundario en la ceremonia de imposición de la chaqueta verde el domingo. «Me ponéis en un compromiso», respondía ante la pregunta de a quién le gustaría coronar de verde, y tras unos segundos repasando la clasificación se moja, «A Nicolai (Hojgaard), por el buen rato que pasé con él en la Ryder y por la amistad que hemos creado... Pero le queda mucho para ganar». Al ser el campeón de 2023, le corresponde vestir de verde a su sucesor.
Sopló el viento con mucha menos intensidad que en el día de ayer, pero lo suficiente como para seguir complicando las vueltas de los jugadores y sobre todo llevar a un extremo de dureza los greenes de Augusta National: «El campo está muy duro y rápido y cualquier ronda bajo par será un buen resultado».
No fue un día propicio para los más románticos del golf, Txema Olazábal terminó con +3 y 9 sobre par en el total empatado provisionalmente en el puesto 53, mientras que Tiger Woods volvió a sufrir con su maltrecho físico y perdió todas las posibilidades de acercarse al grupo de cabeza.
Al Barça le bastó con un latigazo de Joao Félix, hiperactivo sobre el césped del Nuevo Mirandilla, para acabar sumando los tres puntos en un partido otrora proclive a despistes carísimos. Con el clásico ante el Real Madrid en el Bernabéu ya a la vuelta de la esquina y a las puertas del trascendental partido con el PSG del martes, que puede volver a meter a los azulgrana en unas semifinales de la máxima competición europea cinco años después, el portugués aprovechó el duelo para reivindicarse y postularse como la primera opción a tener en cuenta en caso de que alguno de los más utilizados no esté.
El equipo titular del Barça no dejó lugar a dudas. En el once de Xavi sólo había tres jugadores que entrarían ahora mismo en el conjunto de gala azulgrana: Ter Stegen, Cubarsí y Christensen. Con el danés reubicado de nuevo, en este caso, en el centro de la zaga. Vitor Roque, tal y como llegó a deslizar el de Terrassa en la rueda de prensa del viernes, estuvo también de inicio sobre el césped, con otros dos futbolistas que han perdido protagonismo en los últimos tiempos, como Ferran Torres y Joao Félix, acompañándolo en labores ofensivas. Y fue el portugués, precisamente, el encargado finalmente de abrir el marcador en el ocaso del primer tiempo, con un remate de chilena que tomó por sorpresa a propios y extraños y que, a su vez, hizo en parte justicia a los méritos que acumularon los visitantes a lo largo de la primera mitad.
El tanto del portugués, el séptimo en la Liga en lo que llevamos de temporada, les permitió a los barcelonistas marcharse con ventaja al descanso tras unos primeros 45 minutos en los que tuvieron más el balón más que el Cádiz, aunque les costó crear ocasiones decididamente claras. En defensa, mientras, con Héctor Font y Marcos Alonso escoltando a Cubarsí y Christensen en las alas, el Barça no sufrió demasiado. Y en las contadas ocasiones en las que los delanteros locales se las arreglaron para encontrar algún resquicio para amenazar seriamente a su rival, se encontraron siempre con la seguridad bajo los palos de Ter Stegen. Las cosas, además, podrían haberse puesto aún mejor para los visitantes si Chust no hubiera andado atentísimo para sacar sobre la línea un remate de Fermín que ya había superado a Ledesma.
Tras el descanso, el equipo de Pellegrino saltó al terreno de juego tremendamente acelerado, espoleado por la necesidad de marcar al menos un tanto que le diera el empate. Y lo encontró, con un remate de Juanmi finalmente invalidado por un claro fuera de juego. La acción empujó tanto al propio Cádiz como a los aficionados congregados en el Nuevo Mirandilla. Para apaciguar esa efervescencia, Xavi movió el banquillo con un triple cambio con el que incorporó al duelo a Koundé, Pedri y Lamine Yamal.
Una decisión que se mostró eficaz tanto para maniatar un poco más a los locales como para recuperar el protagonismo en labores ofensivas. La mejor ocasión, con todo, sería un disparo desde fuera del área de Samassékou que obligó a Ter Stegen a lucirse para mantener su portería imbatida.
La incertidumbre del 0-1, cómo no, acabó por llevar al Cádiz a volcarse en las inmediaciones del área rival, con un Barça que supo aguantar perfectamente sus embestidas para llevarse tres puntos muy trabajados a una semana de plantarse en el clásico del Bernabéu y con la vuelta de los cuartos de la Champions ante el PSG centrando ya todas las miradas.
Llevaba Michel, entrenador del Girona, cinco respuestas en la rueda de prensa posterior al partido que enfrentó a su equipo ante el Atlético de Madrid y en la mayoría deslizaba un nombre que explicaba la derrota del conjunto que dirige en el Metropolitano: Antoine Griezmann.
Entonces, el corresponsal de L'Equipe le preguntaba directamente por el francés y el entrenador madrileño no escatimaba en elogios para el jugador rojiblanco. "Está en el sitio idóneo con el entrenador idóneo y se le nota. Cambia el ritmo del juego del equipo con un toque o una posición. Tiene un talento brutal y hace mejores a todos sus compañeros. Si Bellingham fue la sensación inicial, Griezmann es uno de los dos o tres mejores jugadores de la liga", apuntaba.
Y es que Griezmann ha vuelto. Ante el Girona no fue el primer partido que jugó tras la lesión de tobillo que le tuvo un mes alejado de los terrenos de juego y que, pese a un "vendaje bien gordo", según él confesó, aún le obliga a ponerse hielo cada vez que es sustituido. Pero sí que, como apuntó Diego Simeone en rueda de prensa: "Estuvo más suelto, fue más él".
Griezmann volvió a dar un clínic en todas las facetas del juego y, por fin, lo pudo coronar con dos goles. El primero de penalti y el segundo tras evidenciar que es uno de los más listos de la clase tras aprovecharse de un mal despeje de la defensa del Girona. "Es nuestro jugador más importante y ojalá nos dé todo lo que tiene", comentó Simeone.
Ese segundo tanto, además, le celebró se señalándose su pie lesionado para agradecer el trabajo de los servicios médicos y de fisioterapia del club por permitirle acortar los plazos de su esguince.
Griezmann tiene fútbol y, además, ha vuelto a recuperar los goles. El francés no marcaba en liga desde el 19 de diciembre ante el Getafe, casi cuatro meses. Fue también otro doblete aunque en aquella ocasión sólo sirvió para empatar. Son ya 21 goles y ocho asistencias su contribución en números, pero a nivel de juego su aportación es imposible de cuantificar.
"Ya es una leyenda en el club. Es lindo poder jugar con él. Es un grandísimo jugador que te soluciona jugadas". Es NahuelMolina quien así le define. Sus compañeros saben muy bien todo lo que es dentro y fuera del campo, y hablan que su aportación es igual de importante en los dos sitios.
Jugador de equipo
Estos goles del francés afianzan al Atlético de Madrid en la cuarta plaza. "Era muy importante ganar a un rival directo. De nuevo fue una linda fiesta con nuestra gente", admitió Molina. Le alejan del Athletic de Bilbao que juega en casa ante el Villarreal tras proclamarse campeón de Copa y le acercan al propio Girona, del que se sitúa a sólo cuatro puntos.
Es consciente el francés de la importancia de terminar en puestos Champions tanto para el club, como para su técnico. Unas plazas de las que el equipo no se apea desde que Simeone completara su primera temporada como entrenador del Atlético de Madrid hace ya 11 temporadas.
Una competición que afrontan con la "mayor ilusión" según admitió Molina. "Necesitábamos ganar hoy para llegar bien al partido que tenemos esta semana", comentó Álvaro Morata, que agradeció a la afición su compromiso. El martes, ante el Borussia Dortmund, el Atlético se jugará acceder a sus terceras semifinales desde la llegada de Simeone, en dos de ellas alcanzaron la final.
El Madrid no pierde en Liga desde su derrota en el Metropolitano, el 24 de septiembre de 2023. Una derrota en 31 jornadas y 78 puntos en total, los mismos, curiosamente, que en toda la temporada pasada. El conjunto de Carlo Ancelotti ha cogido velocidad de crucero en el torneo doméstico y el italiano, como con todo, tiene una reflexión sobre ello. En este caso sobre la calidad y el compromiso de su vestuario: "El equipo ha sido muy sólido y continuo. No siempre hemos jugado bien, pero siempre hemos competido. Esto es lo bueno. Todos hablan de la calidad, y es una verdad (sonríe)... Tenemos una plantilla con mucha calidad, pero a más calidad, más difícil es buscar el compromiso. Hasta ahora, lo hemos buscado", comentó en la sala de prensa de Son Moix.
Como decía Tchouaméni en zona mixta, el cuadro madridista está ante el "sprint" final de la temporada, donde cada partido "es una final". Dos tópicos que se repiten año a año pero que bien consumados, dan títulos. "Sabemos que hay un partido muy importante contra el City, pero teníamos que estar centrados en lo de hoy. No es fácil, porque hicimos un partido difícil ante el City y estamos algo cansados, pero al final sabemos que cuando jugamos para el Madrid, hay que ganar. Y ganamos", explicó el goleador del encuentro.
Mientras Tchouaméni hacía un saludo militar en el córner donde celebró el gol, Vinicius y Camavinga, dos de sus mejores amigos en Valdebebas, lo repetían desde la banda, donde estaban calentando. A los jóvenes de la plantilla les une una amistad real y los resultados acompañan. "Tenemos una plantilla muy importante, me acuerdo del gol de Bellingham ante el Getafe en casa, o el de Modric ante el Sevilla, o el mío ante Las Palmas", recordó el galo, que admitió que su tanto al Mallorca, desde 30 metros, es "calidad y entrenamiento". "Sé que puedo chutar así. Lo entrenamos mucho y mira, hoy fue gol. Debo seguir así. Es calidad y es entrenamiento, creo que justo ayer lo entrené", confesó.
En un día de rotaciones, Tchouaméni, que se perderá la vuelta contra el City, fue indiscutible. Ancelotti dejó en el banquillo a Carvajal, Camavinga, Kroos, Vinicius y Rodrygo, y todos terminaron teniendo minutos salvo el ex del Santos. "Llegamos bien. No he dado descanso por un aspecto físico, todos estaban bien. El único Rodrygo, que tenía un golpe y no quería problemas. No vamos a ganar el partido contra el City físicamente, sino por la actitud".
El técnico también mencionó la suplencia de Militao, que parecía que podía recibir contra el Mallorca la primera titularidad de la temporada. "Era un partido muy exigente. Estaba Muriqi y preferí no empezar con Militao. Quería darle más minutos en la segunda parte, pero el encuentro estaba ahí. Le metimos al final para potenciar el juego aéreo".
Después del 0-1, la entrada de Vinicius despertó la ira de parte de la afición local, que le recibió con una sonora pitada cuando saltó a calentar y cuando entró en el partido. Durante los últimos años, el brasileño ha recibido insultos racistas en dos de sus visitas al estadio mallorquín y las ha denunciado, obligando a su autor a comparecer ante la justicia.
Sobre el césped, Vinicius tuvo varias oportunidades para hacer el 0-2, pero no estuvo acertado hacia portería. En sala de prensa, Ancelotti valoró los abucheos a su futbolista. "Se sabía que era un ambiente especial para él, pero cuando ha entrado ha sido peligroso, ha encarado, estaba fresco... Los pitos son el éxito. Son normales", declaró.
La confesión de Maffeo
Vinicius apenas coincidió unos minutos sobre el terreno de juego con Pablo Maffeo, con el que había tenido sus más y sus menos en los últimos enfrentamientos entre ambos equipos. En esta ocasión la situación no se tornó en polémica, no hubo gestos, faltas ni discusiones.
El lateral, eso sí, fue protagonista después del partido al confesar que ha tenido que cerrar sus redes sociales después de los comentarios recibidos tras la final de la Copa del Rey. "A mí que tres idiotas me digan cosas no me afecta. Ha afectado más a mi familia. Yo simplemente cerré las redes porque vi un comentario hacia mi hija y antes de entrar al trapo, calentarme y mandar a tomar por culo a alguien y luego ser yo el quinqui y el macarra y tal, me las cierro, mejor. Sólo las usaba para leer cosas, a mí no me afecta".
El virtual nuevo presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Pedro Rocha, mantuvo una agria discusión con el fiscal Anticorrupción en su declaración del pasado viernes que desembocó en su automática imputación en el Caso Rubiales'. EL MUNDO ha tenido acceso en exclusiva al audio de la comparecencia de Rocha ante el Juzgado de Instrucción número 4 de Majadahonda, en la que Rocha se desvinculó totalmente de las operaciones investiga
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Entre el Santiago Bernabéu y el Etihad Stadium, el Real Madrid se vio obligado a realizar una escala en Son Moix para disputar un duelo que no cuadraba en sus planes continentales pero sí en la pelea constante por la Liga. Y ahí, ante las armas del Mallorca de Aguirre, siempre preparado para la guerra, Tchouaméni se inventó un disparo desde 30 metros que amplió la ventaja madridista en el liderato. Un 0-1 para acercarse al título.
Ancelotti reflejó en su alineación sus pensamientos. Sin Carvajal, Camavinga, Kroos, Vinicius ni Rodrygo, pero con Rüdiger, Mendy, Valverde y Bellingham. Sabe el italiano que no todo es descansar, que también hay que jugar, y que levantar el título doméstico es clave para el análisis de su temporada.
El Mallorca, con la derrota en la final de Copa todavía en el ambiente, fue fiel a los principios que le han llevado al éxito. Aguirre plantó un muro en su campo, encerró a sus jugadores tras él y buscó las transiciones rápidas y las jugadas a balón parado cuando el Madrid se relajó.
Ancelotti le entregó el timón a Modric, pero su equipo fue plano, horizontal y lento con balón en la primera parte. Acostumbrado a la presencia de los dos brasileños en ataque, echó de menos su movilidad y regate. Joselu fijó más a los centrales, pero ni Brahim ni Bellingham lo aprovecharon, siempre por el centro, rodeados de jugadores mallorquines. Imposible.
En el minuto 30, Raíllo estuvo a punto de poner el 1-0 al cabecear un córner, pero Lunin estuvo rápido de reflejos. Dos minutos más tarde, Bellingham encontró un segundo para pensar en la frontal, se perfiló y envió un disparo al larguero. Hubiera sido su 17º tanto del curso, el que empatara con Dobvyk en el Pichichi, pero suma dos meses sin dar en la diana.
Tras el descanso, el Madrid despertó, consciente de que la Liga también merecía su atención. En la primera jugada del segundo tiempo, Bellingham probó a Rajkovic, y en la siguiente, Tchouaméni se atrevió a disparar desde 30 metros, su lanzamiento tocó en Morlanes y se coló en las redes del Mallorca mientras el portero hacía la estatua.
El Madrid perdonó el 0-2
El tanto acomodó al Madrid en el césped y desequilibró al Mallorca, cansado y menos valiente a la hora de intentar robar el balón, dando pie a los mejores minutos de los de Ancelotti, con Brahim como protagonista. El andaluz tuvo el 0-2 dos veces seguidas. Primero con un disparo ante Rajkovic que detuvo bien el portero y después al no culminar una combinación genial entre Joselu y Modric. El croata le entregó un pase de la muerte perfecto que sólo necesitaba un toque de Brahim a la red, pero el andaluz se durmió y Rajkovic estuvo rápido para evitar el gol.
Esas dos acciones fueron la excusa de Ancelotti para acelerar los cambios. Retiró al ex del Milán y a Bellingham, este último pensando en Manchester, y le dio media hora a Vinicius y Camavinga, también con la mente en el Etihad.
El brasileño hizo suyo el partido en el tramo final y sus primeros toques al balón fueron regates y disparos, pero el Madrid siguió sin ver puerta, para desesperación de su entrenador. Valverde, en el 71, definió sin portero tras una jugada de Vinicius pero la defensa del Mallorca rechazó el tanto sobre la línea.
Aguirre asumió el desgaste de su equipo y agitó el árbol para intentar el empate. Dio entrada a Darder, que probó a Lunin con una volea desde lejos, y el Mallorca apretó en el tramo final. Tanto que estuvo a punto de dar un susto, y de quitar dos puntos, al líder de la Liga. Son 11 de ventaja sobre el Barça a la espera de lo que hagan los azulgrana en Cádiz. Y el próximo domingo llega el Clásico.
"Recuerdo muchos nervios pero me sentía muy arropada, fuerte". Laura Bimba Delgado rememora la primera vez que ganó el Campeonato de Europa con la selección femenina de rugby. Primavera de 2016. "Era la más novata". Este sábado, a los 34 años, y como una de las capitanas, ha conquistado el mismo título por séptima vez consecutiva. Respaldando a las recién llegadas. "Esa sigue siendo la filosofía".
Sin repetir las llamativas palizas de ediciones anteriores pero siempre mandando, las Leonas han derrotado este sábado a Suecia (0-53) después de haber vencido a Portugal (24-0) y a Países Bajos (5-22) las semanas previas. "Es una buena noticia que suba el nivel", asegura el seleccionador, Juan González Marruecos, dos años en el cargo. Porque la ausencia de una competición exigente las ha lastrado en la última década. La selección española femenina, como la masculina de Georgia, domina con claridad el segundo nivel europeo. Pero no puede acceder al Seis Naciones, un torneo privado y cerrado.
"Hace años estábamos frustradas porque pertenecíamos al Seis Naciones y nos sacaron", admite Bimba en conversación telefónica. Alude a la etapa entre 2000 y 2006, cuando España sí disputó, y sin desentonar, la prestigiosa competición. Sólo en dos de esas ediciones no ganó ningún partido. La sustitución por Italia se produjo para unificar las selecciones que disputaban el torneo masculino y el femenino. Las Leonas se vieron resignadas a reinar en terreno de nadie.
Sin Seis Naciones, la vía de desarrollo se ha reactivado gracias a giras y torneos alternativos. Japón, Estados Unidos, Sudáfrica, selecciones muy consolidadas, han sido rivales de la española en el último año y medio. Los marcadores, cada vez más ajustados. "En el pasado se encontraban a una gran distancia y actualmente estamos compitiendo". Juan González Marruecos siente "un crecimiento en el aspecto mental, nos faltaba ser una selección madura". Y apunta al siguiente paso. "En delantera somos un equipo pequeño pero lo gestionamos bien, tenemos un margen de mejora en fases estáticas, problemas que no son insalvables". Un diagnóstico similar al de selección masculina.
"Lo que nos falta son minutos y rodaje para conseguir un equipo sólido", completa Bimba. Experiencia para una selección cuya media de edad ronda los 23 años. En un deporte que apenas ofrece ingresos -y menos a las mujeres- a cambio del sacrificio que exige, esta primera línea nacida en Jerez disputa su cuarta temporada como profesional. Su club es Gloucester Hartpury, vigente campeón y aspirante al título en la liga inglesa.
Esa pesada sombra del Seis Naciones volverá a proyectarse en breve sobre la selección española. El Campeonato de Europa recién revalidado supone el primer paso hacia el próximo mundial. El segundo será un partido contra la última clasificada en la edición actual del legendario torneo. La selección ganadora estará virtualmente clasificada para Inglaterra 2025; la perdedora tendrá otra oportunidad contra rivales más asequibles.
Los antecedentes hablan de igualdad. Hace medio año las Leonas perdieron con Irlanda por un apretado 15-13. Y en el torneo clasificatorio para el mundial anterior, en septiembre de 2021, España derrotó a Irlanda, perdió ante Escocia un partido muy igualado y cayó con claridad frente a Italia. Quedó fuera y comenzó su renovación. "El cambio de generación fue un momento de aprendizaje", recuerda Bimba, superviviente de aquel equipo que acusó, sobre todo, la falta de partidos de calidad.
Nadina Cisa avanza hacia el ensayo contra SueciaChrister ThorellRFER
Ella, como tantas en su época, aterrizó en este deporte en edad casi universitaria. Por recomendación de un amigo y cuando aún -comenta entre risas- lo confundía con el fútbol americano. Procedente de una familia de atletas, antes practicaba el lanzamiento de martillo. Hoy describe cómo sus compañeras noveles "tienen muchísimo rugby, juegan desde pequeñitas en la cantera con chicos, tienen habilidades y visión". Las define con dos palabras muy parecidas: "descaro" y "desparpajo".
Juan González Marruecos ha conducido esa transición. Conocía bien al grupo porque fue ayudante de su predecesor, José Antonio Barrio. Subraya las virtudes de la plantilla actual. "La seriedad, son muy disciplinadas en su trabajo cuando no estamos en las concentraciones, que es la mayor parte del tiempo, y con una claridad sorprendente sobre lo que quieren".
En paralelo, cada vez son más las jugadoras que saltan a clubes extranjeros. "Algunas chicas de la liga española podrían perfectamente estar de titulares en buenos equipos ingleses y franceses", apunta el seleccionador. De partida, no aprecia una diferencia de nivel entre las que han emigrado y las que continúan en nuestro país. Pero a medio plazo, detalla, el entorno profesional mejora el rendimiento. "No es lo mismo la chica que va sola al gimnasio que la que va con el grupo y el preparador físico, y después tiene una sesión de destrezas, y se tira toda la mañana entrenando y va a casa a descansar. La jugadora española luego estudia, y alguna tiene algún trabajo, y llega a las once de la noche muerta", resume.
Pese a esos condicionantes, la selección femenina, en busca de un camino y un techo para romper, aspira a clasificarse entre los 16 equipos del próximo mundial. "Lo vemos, estamos cada vez más cerca y se tiene que construir sobre hechos, pero hay posibilidades reales", asegura Juan González Marruecos.
También lo cree probable Laura Bimba Delgado. Aquel deporte que desconocía le ha llevado hasta equipos de Francia, Estados Unidos, Nueva Zelanda, y ya profesionalmente, Inglaterra. "El currazo, las locuras que he hecho... A base de trabajo y de suerte se me han ofrecido muchas oportunidades y no he dicho 'no' a nada", recapitula. "Me siento muy afortunada de vivir de mi pasión". Es el sentimiento que la ha inspirado y que, como veterana, trata de transmitir a sus jóvenes compañeras en la selección.
No hace tanto, sólo un par de años, la tierra aún giraba alrededor de Rafael Nadal. El mejor especialista que ha conocido este deporte pasaba con discreción por los torneos previos a Roland Garros, ausente en Montecarlo, ausente en Barcelona, cuartos de final en Madrid, neutralizado por la explosión de Carlos Alcaraz, y tercera ronda en Roma Escaso bagaje tras ciclos de dominio estremecedor, para llegar a París con el desenlace acostumbrado: decimocuarta corona en el templo de la arcilla, vigesimosegundo título del Grand Slam, último hasta la fecha.
Tras ausentarse del circuito durante un año debido a una lesión en el psoas ilíaco de la pierna izquierda, desde la derrota ante Mackenzie McDonald en segunda ronda del Abierto de Australia, el 18 de enero de 2023 hasta el triunfo contra Dominic Thiem en su regreso en el ATP 250 de Brisbane, el pasado 2 de enero, y verse obligado de nuevo a aparcar la competición por una microrotura muscular sufrida en cuartos de final de ese mismo torneo ante Jordan Thompson, el ex número 1 del mundo volverá el martes en el Open Banc Sabadell.
Nadal reaparecerá en la pista que lleva su nombre, en el Real Club de Tenis Barcelona, su club de toda la vida, en un torneo que ha ganado en 12 ocasiones, que solía ser botín asegurado en sus espectaculares periplos sobre el polvo de ladrillo. Lo hará ante el italiano Flavio Cobolli, 63º, 21 años, cuya mejor carta de presentación esta temporada son los cuartos de final de Delray Beach y de Montpellier.
Objetivo París
Vuelve Nadal, que el 3 de junio cumplirá los 38, dispuesto a afinar en la que, salvo felices imprevistos, será su última temporada en el circuito. Lo hace desde el puesto 646, dispuesto a afilar la raqueta para enfrentar esta temporada un doble desafío en tierra de sobra conocida: Roland Garros, desde el 20 de mayo al 9 de junio, y los Juegos Olímpicos de París, que se disputarán en el mismo escenario del 26 de julio al 11 de agosto.
El Conde de Godó adquiere, así, un peso aún mayor del habitual, el que le distingue como uno de los torneos con mayor tradición. No sólo reaparece Nadal sino que también lo hace Carlos Alcaraz, defensor de la copa y ganador de las últimas ediciones, que se bajó de Montecarlo debido a una lesión en el antebrazo derecho. Es la primera que ambos, que se midieron el 3 de marzo en una exhibición en Las Vegas, coinciden en el cuadro de un torneo desde el Masters 100 de Paris-Bercy de 2022. Entonces, Nadal cayó de entrada contra Tommy Paul y Alcaraz se despidió en cuartos, lesionado cuando perdía frenta a Holger Rune. En Barcelona no se cruzarían hasta unas hipotéticas semifinales.
Siempre a la espera de su evolución tras jugar tan sólo tres partidos oficiales en los últimos quince meses, Nadal también está inscrito en el Mutua Madrid Open, que se jugará en la Caja Mágica del 22 de abril al 5 de mayo, y en el torneo de Roma, del 8 al 19 de mayo. De momento, lo que si está garantizado es que el campeón del torneo en 2021 regresa a Barcelona tres años después, en esta ocasión con la prioridad de poner a prueba sus reservas tras el largo tiempo en el arcén.
Si hay un Gran Premio de MotoGP que sea especialmente propicio para Marc Márquez, ese es el de Las Américas. En las 10 ediciones anteriores, teniendo en cuenta que la de 2020 no pudo disputarse a causa del estallido de la pandemia, el piloto de Cervera sumó siete victorias, seis de ellas consecutivas. Un dominio que se vio roto en primera instancia, en 2019, por Álex Rins, al manillar de una Suzuki. El año pasado ganó con una Honda. En 2022, Enea Bastianini, con una Ducati, la marca que se ha erigido en la gran dominadora de los circuitos en los últimos años, inscribió su nombre al pequeño grupo de vencedores en Austin.
En la clasificación del sábado, Máquez fue tercero, sólo superado por Marevick Viñales y Pedro Acosta. El cuarto fue Pecco Bagnaia. Jorge Martín saldrá sexto.
Honda, a pesar de los problemas que ha venido evidenciando a lo largo de las últimas temporadas, encontró el curso pasado un breve oasis en un circuito en el que, junto con Marc Márquez, mandó con mano de hierro. La marca japonesa suma ocho triunfos en el Gran Premio de Las Américas. El seis veces campeón del mundo de MotoGP, en su primer año con Ducati, desea, seguro, reverdecer antiguos laureles y lograr que Austin se convierta en su gran rampa de lanzamiento. Las sensaciones de Marc Márquez, hasta el momento, y a pesar del incidente que protagonizó con Bagnaia en Portimao, están siendo muy positivas. Ahora, de lo que se trata es de refrendarlas.
«Hemos sufrido en el primer entrenamiento libre, hemos tenido que entender muy bien lo que realmente necesitaba con esta moto. El Gran Premio, prácticamente, ha empezado en esa segunda salida de la práctica, donde nos hemos entendido bien con el técnico. Él ha entendido bien lo que necesitaba y, a partir de ahí, me he empezado a sentir mucho más cómodo», señaló el piloto español, que no ha dudado a la hora de deslizar los gratísimos recuerdos que guarda de este circuito. «Es una pista particular, una pista en la que en los años previos, sobre todo cuando ganaba, sabía exactamente lo que necesitaba con la Honda», destacó un Marc Márquez a quien, por momentos, parece haberle ganado un poco la nostalgia.
«Es una pista en la que la Honda iba muy bien. Se me daba muy bien a mí. No todo es malo en una moto y no todo es bueno en otra. Sabía los puntos en los que sufriría un poquito más, por la memoria que tenía del circuito, pero, poco a poco, me he ido acostumbrando a parar, a hacer unas trazadas un poco diferentes a lo que tenía en la cabeza y me he ido acercando a los tres o cuatro pilotos más rápidos», reflexionó.
«Con esta moto el tiempo se hace de una manera diferente. El primer sector es mi peor sector, pero sé por qué. Veremos si logro ser rápido. Lo que más me está costando es la última parte de la frenada», desveló antes de la sesión clasificatoria de la jornada del sábado.
Quien llegó pisando muy fuerte desde el primer momento, cómo no, es Jorge Martín, que se ha plantado en el Gran Premio de Las Américas como líder del Mundial. El madrileño, de hecho, incluso batió el récord de velocidad del circuito en las sesiones de entrenamiento libres en un circuito que no le dejó precisamente el mejor de los recuerdos el año pasado. Entonces, fue tercero en la sprint race, por detrás de Bagnaia y Álex Rins, a la postre vencedor el domingo, pero, en el Gran Premio, se fue al suelo en los primeros compases de la carrera en un choque en el que también se vio afectado Álex Márquez.
El piloto de San Sebastián de los Reyes, a buen seguro, buscará que esta vez la prueba tenga un desenlace completamente diferente. Llegar también como líder al Gran Premio de España, dentro de un par de semanas, puede depender de ello.
Lucía el sol en el Metropolitano. Un día perfecto para jugar al fútbol, un día perfecto para venir con la familia a disfrutar de un espectáculo deportivo. Sin embargo, ese buen clima, esas sonrisas, este magnífico sábado, escondía muchos peligros que debía afrontar el Atlético. Toda jornada intereuropea es complicada, el Girona es el peor rival posible y la hora del almuerzo no le suele gustar a los futbolistas, aunque luego se rehicieran. [Narración y Estadísticas, 3-1]
En estas ocasiones, para pasar el trago, se trata, normalmente, de hacer lo que sabes y mantenerte fiel a tu identidad y, en el caso del Atlético, también a tu fortaleza en casa. Pero la tarde ya empezó rara con un 4-4-2 con el que los rojiblancos nunca han arrancado este año. Encima, ante lo que pudo ser el primer gol del Atlético si Correa hubiera dado una zancada más ante una mala cesión a Gazzaniga, llegó el golpe de los catalanes.
Arrancó Savio con una diagonal sin que nadie le agarrara o amenazara con entrarle, cedió a Herrera que vio a Couto más profundo y el brasileño metió un pase que cruzó el área pequeña del Atlético hasta las botas de Dovbyk, que no perdonó. Un buen mazazo del que, con 17 tantos, se acababa de convertir en el nuevo pichichi con un gol más que Bellingham. El inglés lleva dos meses sin marcar en liga y sus últimos goles, un doblete, fueron precisamente al Girona.
El gol desubicó aún más al Atlético tanto física como tácticamente y el Girona, en cambio, siguió creciendo a lomos de Savio, una absoluta fuerza de la naturaleza muy complicada de contener sin hacerle falta. Simeone, desesperado en la banda, protestaba todo. Se ganó una tarjeta, pero también decidió olvidar las probaturas y volver a su clásico 5-3-2.
El equipo se reconoció y empezó a combinar mejor y a acercarse más al área gironí. Entonces, una falta lateral botada por Griezmann terminó en la mano de Miguel Gutiérrez tras un remate un tanto defectuoso de Hermoso. Penalti que se encargó de transformar el propio francés. Borrón y cuenta nueva.
Morata ante David López.THOMAS COEXAFP
El gol generó el cambio emocional que necesitaba el Atlético y aplacó bastante los ánimos del Girona, que ya no tenía tanta facilidad para combinar y acabar jugadas. El Cholo detectó esa marea y decidió aprovechar la lesión de Saúl para sacar a Morata y tocar la corneta. Griezmann, al medio y el español a acompañar a Correa en ataque. No le suele ir mal a los rojiblancos con el francés un poquito más presente en la construcción del juego.
Sin embargo, fue Morata el que tuvo más impacto. El madrileño fue el responsable de remontar el partido antes del fin de la primera mitad en una acción que lo hizo todo bien. La salida a la contra, la descarga, la pelea por el rechace y un centro medido para que Correa solo tuviera que poner la cabeza. La inteligencia de Molina le abstuvo de intervenir en la jugada ya que estaba en claro fuera de juego. La fe de Simeone en el trabajo de Morata pese a su sequía goleadora se la devolvió el delantero con creces.
Quiso el Atlético devolverle el impacto al Girona de la primera mitad. Ese que se produce cuando no has terminado de salir del vestuario y ya tienes que recoger el balón de la red. Lo hizo Griezmann, tras un rechace de Solís hacia su propia portería. Media vuelta y derechazo a a la escuadra que sorprendió a Gazzaniga. Nada como oler la sangre de un rival, que apenas ha jugado un partido en 14 días, para ir a por él.
Los ojos en Dortmund
Sin embargo, el tanto obró el efecto contrario en el Girona que el empate en el Atlético de Madrid en la primera mitad. Los catalanes se enrabietaron y volvieron a parecerse al equipo que, durante muchas jornadas, lideró la primera división. Tuvo Dovbyk un minuto después una ocasión clarísima para acortar distancias tras un centro chut de Yángel Herrera, pero el ucraniano, a medio metro de la portería de Oblak, no acertó a poner el pie.
Y de fallo estrepitoso a fallo estrepitoso. En esta ocasión no fue uno sino dos. El primero lo protagonizó Molina con un tiro alto con Gazzaniga fuera de la portería tras una buena presión rojiblanca. El segundo fue Morata que tuvo dos disparos para poner el cuarto. Un defensa y el palo lo impidieron.
No se movería un marcador que asienta al Atlético en su deseada cuarta plaza y aleja al Girona del Barcelona por el segundo puesto. Los ojos de los rojiblancos, y de Simeone, vuelven a la Champions. El Dortmund espera el próximo martes y un empate metería a los colchoneros en semis.