Sinner se planta en la final y está a una victoria de convertirse en el primer hombre que gana cinco Masters 1000 consecutivos

Sinner se planta en la final y está a una victoria de convertirse en el primer hombre que gana cinco Masters 1000 consecutivos

Nadie puede detener a Jannik Sinner, que sumó ante Arthur Fils en las semifinales de Madrid su 27ª victoria en un Masters 1000 y buscará este domingo convertirse en el primer jugador capaz de ganar cinco títulos consecutivos de este rango. No alcanzó con la mejoría del francés, avasallado en el primer parcial, para comprometer el porvenir del número 1 del mundo, que respondió a las dificultades agregadas para imponerse por 6-2 y 6-4, en una hora y 26 minutos.

El paralelo de revés con el que consumó la rotura en el noveno juego del segundo set después de un intenso peloteo fue la expresión manifiesta de la distancia entre uno y otro a lo largo del partido.

Campeón el pasado año en Paris-Bercy y esta temporada en Indian Wells, Miami y Montecarlo, Sinner se encuentra a una victoria de conseguir algo insólito, un registro que, se concrete o no, demuestra la temperatura que ha tomado su raqueta y el dominio que ejerce en la competición.

Superado Rafael Jódar en un exigente partido de cuartos de final, Sinner se enfrentaba al hombre que detuvo al español en las semifinales del Conde de Godó para llevarse después del torneo. Fils, vigésimoprimer favorito, llegaba como un tiro, con nueve victorias consecutivas sobre arcilla, dispuesto a poner fin a la espectacular racha del italiano.

Quedaba por ver hasta dónde llegaría el tenis de Sinner, que se confesó fatigado tras el encuentro ante Jódar y tiene en las dos próximas semanas en Roma la penúltima cita antes de Roland Garros, donde, ausente por lesión Carlos Alcaraz, aparecerá como principal favorito.

Una tormenta incontenible

Las dudas sobre su plena implicación en el partido quedaron pronto resueltas. Tras un primer juego de siete minutos en el que el francés mantuvo a duras penas su servicio, Sinner desató una tormenta incontenible, arrinconando a su rival. Dominaba con su servicio y lo hacía también con el resto, castigando cualquier titubeo de su oponente con formidables devoluciones de revés.

Fils no encontraba su saque y pagó un alto precio por ello. Sinner ganaba en todas las circunstancias posibles: los largos intercambios, que alguno hubo, y los cortos, cuando encontraba el camino directo con la pulcritud y potencia de sus impactos. No daba con soluciones el francés, que se vio pronto un set por debajo.

Más afinado en el segundo, también por el receso que se tomó su oponente, nunca se le vio con verdaderas opciones de voltear el marcador. No creó una sola pelota de break e incluso con su mejoría fue siempre con el agua al cuello. Salvó dos amenazas sobre su saque en el quinto juego, pero no fue capaz de neutralizar la que enseñaría a Sinner el definitivo camino del triunfo. Será su primera final en Madrid, el único Masters 1000 donde no había litigado por el título.

Algo se mueve en el circuito: Alexander Blockx, otro agitador a escena

Algo se mueve en el circuito: Alexander Blockx, otro agitador a escena

Algo se mueve en el circuito. Lo recordaba Jannik Sinner tras vencer a Rafael Jódar en cuartos de final: ahora mismo hay jugadores jóvenes muy capacitados que en cualquier momento pueden sorprender. Citaba entre ellos a Alexander Blockx, un belga de 21 años que hasta el pasado torneo de Montecarlo no sabía lo que era ganar un partido sobre arcilla y este jueves, en el encuentro que abrió la jornada, despachó en dos sets a Casper Ruud, defensor del título, y se plantó en Madrid en las primeras semifinales de su carrera.

Ex número 1 del mundo júnior, Blockx es uno de los aventajados de esa generación que parece ajena a la duda. En la misma onda que Jódar, de 19, con quien coincidió en la última edición del Masters para jóvenes, el pasado diciembre, en Jeddah, donde el jugador de Amberes cedió en la final ante el estadounidense Learner Tiem, Blockx es un tenista resolutivo al que no le tiembla la mano.

Así volvió a demostrarlo ante Ruud a lo largo del duelo y en su desenlace, cuando, después de ver esfumarse dos bolas de partido al resto, cerró con naturalidad el encuentro con su servicio y sumó al noruego a su ilustre lista de damnificados en este torneo, en la que figuran Felix Auger-Aliassime, quinto cabeza de serie, y Francisco Cerúndolo, vigésimo, un argentino que se maneja bien en arcilla.

Blockx, que se impuso a Ruud por un doble 6-4 en una hora y 36 minutos, mide 1,91 y destaca por su poderoso servicio y la pegada que distingue a esta camada a la que también pertenece, entre otros, Joao Fonseca, superado por Jódar en tercera ronda, y Martín Landaluce, cuartofinalista en el Masters 1000 de Miami y recién ingresado entres los cien primeros del ránking.

Proyección en el ránking

"He jugado sólido y con algunos golpes increíbles. Me sentí muy cómodo con el saque", comentó Blockx una vez culminada la victoria más importante de su carrera, que le proyecta de momento hasta el puesto 35º del ránking. Hijo de Oleg y Natalia, ambos ex deportistas profesionales de origen ucraniano, alcanzó los octavos de Montecarlo tras disputar la fase previa. "Es muy firme desde el fondo, se apoya bien en su saque y puede hacer muchas cosas: atacar, irse a la red, defender, moverse bien. También tiene buena lectura del juego.No sólo me sorprendió su saque, sino su consistencia desde el fondo", dijo de él Ruud, tres veces finalista del Grand Slam, también subcampeón de las ATP Finals, y, a los 27 años, en un precipitado declinar. El próximo lunes caerá hasta el puesto 25º cuando buscaba regresar a unas semifinales, algo que hizo por última vez hace un año en Madrid.

Aún lejos de discutir con los mejores en los grandes escenarios, la aparición de agitadores de estas características resulta estimulante. Sinner, en su reflexivo discurso tras ver cómo Jódar no le bajaba la mirada en los cuartos del miércoles, dejaba la puerta abierta a lo que pueda suceder en un par de temporadas, también con la incorporación de otros nombres aún por determinar.

"Vamos a intentar competir con ellos, aunque todavía están un paso por delante, pero por eso jugamos, para darnos esa oportunidad", explicaba Blockx en relación a Sinner y Carlos Alcaraz, feliz en un torneo que, por sus singulares características de altitud, también propicia resultados inesperados. "Aquí las condiciones son un poco más rápidas que en la tierra habitual".

Sinner estrena su número 1 con una racha de 22 victorias consecutivas en Masters 1000

Sinner estrena su número 1 con una racha de 22 victorias consecutivas en Masters 1000

No estará Alcaraz, pero sí Jannik Sinner, que competirá por primera vez en Madrid como número 1 del mundo, rango recuperado gracias a su victoria ante el español en Montecarlo, donde logró su título más importante hasta la fecha sobre tierra batida. Será la cuarta participación del italiano en un torneo donde su techo está en los cuartos de final de 2024, cuando no pudo disputar por lesión la antepenúltima ronda ante Felix Auger-Aliassime.

Sinner presenta una secuencia intimidatoria en torneos Masters 1000. Desde que el pasado 5 de octubre, víctima de severos calambres, se retiró ante Tallon Griekspoor en la tercera ronda de Shanghai, suma 22 victorias consecutivas, las que corresponden a los títulos de Paris-Bercy, en 2025, y de Indian Wells, Miami y Montecarlo en la presente temporada. Desde 2015 nadie había ganado los tres primeros Masters 1000 de la temporada.

Tras descansar la pasada semana, en la cuidada administración de energías para llegar con todo a Roland Garros, donde en 2025 dispuso ante Alcaraz de tres pelotas para hacerse con el torneo, Sinner buscará corroborar su potencial en la superficie, en unas circunstancias muy distintas a las del Principado.

Su presencia será el mayor atractivo de un torneo que cuenta con sobrados reclamos para el público madrileño. Rafael Jódar aparece como brillante semifinalista del Conde de Godó después de conquistar su primer título en el ATP 250 de Marrakech. Martín Landaluce lo hace como cuartofinalista del Masters 1000 de Miami.

La baja de Djokovic era previsible. En el que parece claro que será su último curso en activo, el ganador de 24 títulos del Grand Slam pasará de puntillas por la tierra batida, en busca de apurar sus remotas opciones de añadir un major a sus incomparables registros en Wimbledon o el Abierto de Estados Unidos. Su derrota de entrada ante Matteo Arnaldi en la pasada edición quedará como la despedida de un torneo que ganó en tres ocasiones: 2011, 2016 y 2019. Hoy se presenta el torneo y se sortean los cuadros, con la presencia de los dos defensores del título: Casper Ruud y Coco Gauff, además de José Luis Martínez- Almeida, alcalde de Madrid, y de Feliciano López y Garbiñe Muguruza, codirectores de la competición.

Alcaraz, la recuperación exprés para el Godó, un problema reconocido y el halago a Sinner: "Es realmente peligroso"

Alcaraz, la recuperación exprés para el Godó, un problema reconocido y el halago a Sinner: “Es realmente peligroso”

Caía la noche en Montecarlo cuando Carlos Alcaraz llegaba a su hotel para una recuperación exprés. Horas después de su derrota en la final ante Jannik Sinner, este lunes, ya le tocaba ir al aeropuerto para volar hacia Barcelona y este martes debutará en el Trofeo Conde de Godó ante el finlandés Otto Virtanen. Su máxima concesión será saltarse el entrenamiento previo y plantarse directamente en competición.

El calendario ATP no ofrece un respiro, mucho menos unos días para llorar un título perdido, aunque sea un Masters 1000, aunque sea ante su rival histórico. «El objetivo sigue siendo jugar toda la temporada de tierra batida. Ya veremos cómo va. También quise hacerlo el año pasado y no pude por lesión. Así que cruzo los dedos y rezo para que no pase nada. Ahora escucho a mi cuerpo mucho mejor que el año pasado, eso seguro, y si tengo que perderme un torneo, lo haré», comentó mientras su rival, Sinner, anunciaba que no cogería una raqueta hasta el miércoles -no tiene torneo esta semana- y que después decidirá si va al Mutua Madrid Open.

Después de la derrota, Alcaraz podría recuperar el número uno si levanta el título del Godó -el año pasado perdió en la final-, pero eso no es lo primordial. Todo pasa ahora por reconstruir su tenis, por rehacer su confianza, por rearmarse de camino a Roland Garros. En solo seis semanas empieza el segundo Grand Slam de la temporada y, al contrario de lo que ocurrió en el Open de Australia, el español llegará por detrás de Sinner.

«No me sorprende en absoluto lo que ha hecho estos días en Montecarlo. Ya había visto el nivel de Jannik en tierra batida el año pasado, y creo que ha mejorado muchísimo. Está alcanzando un nivel en esta superficie que es realmente peligroso. Ahora entiende muy bien el juego en esta tierra», analizaba Alcaraz que, después del partido, en el típico intercambio en la red, quiso felicitar a su rival histórico por su evolución sobre arcilla. «Pista dura, hierba y tierra batida. Todas las superficies», le dijo, y Sinner le contestó, educado, que «siempre es un placer» enfrentarse a él.

"No jugué bien"

«En los momentos cruciales, en los puntos decisivos, no jugué bien. Tuve muchas oportunidades de break durante el partido y no las aproveché. Fallé en el tiebreak del primer set, cuando él jugó un tenis increíble. Esa fue la clave del partido de hoy. Las condiciones fueron difíciles. Me gusta jugar con viento, creo que me beneficia, y esta vez me pareció molesto porque no soplaba en una misma dirección. Pero el tenis de Jannik fue mejor», reconoció.

EFE

Por su parte, Sinner celebró el título con los recogepelotas y se marchó a su casa, pues vive en el Principado, en el barrio de La Condamine, donde asegura que puede hacer vida normal. Su emoción por la victoria pasaba por ahí, pues por primera vez en mucho tiempo su familia al completo estaba en las gradas. El italiano reconoció estar «sorprendido en el mejor sentido» por su rendimiento a lo largo de la semana.

«Creo que todavía necesito un poco de tiempo para darme cuenta de lo que ha pasado», admitió, antes de explicar que la clave había sido adaptar su juego a cada rival: «No he jugado el mismo tipo de tenis contra todos. Fuimos cambiando pequeñas cosas». De cara a lo que viene, el italiano no se confía: Roland Garros serán duro, pero llega a todos ellos con una certeza nueva bajo el brazo. Nunca había ganado un torneo importante en tierra batida, y ya lo ha hecho. El reto para Alcaraz será mayúsculo.

Sinner derrota a Alcaraz en Montecarlo, levanta su primer trofeo grande en tierra batida y recupera el número uno

Sinner derrota a Alcaraz en Montecarlo, levanta su primer trofeo grande en tierra batida y recupera el número uno

De niño, Jannik Sinner nunca se soñó a sí mismo en París besando una copa enorme. En el refugio de sus padres en los Alpes, allí arriba, muy arriba, solo podía jugar sobre sintético y bajo techo y, por eso, cuando fantaseaba, se imaginaba como un tenista triunfante en Nueva York, si acaso en Melbourne. Pero ninguna leyenda se construye de un único material.

Hace un par de años, en su violento ascenso en el ranking ATP, comprendió que la grandeza pasaba por brillar también en hierba y en tierra batida, y ahora ya domina ambas superficies. Wimbledon cayó el verano pasado. Roland Garros, donde perdió la final ante Carlos Alcaraz, quedó como una deuda pendiente. Esta primavera ha venido a saldarla.

Este domingo, en la final del Masters 1000 de Montecarlo, Sinner venció por 7-6(5) y 6-3 al español, levantó su primer trofeo grande en tierra batida y recuperó el número uno del mundo. Con ese resultado en el bolsillo, París ya no es una quimera: es el siguiente paso lógico. Para Alcaraz, en cambio, las próximas semanas serán de examen. Antes del Grand Slam parisino debe rearmarse, adaptarse y mejorar. Este Sinner es otro, con otro juego, con otro físico, incluso con otra mentalidad. Ahora le toca evolucionar a él.

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"Vine aquí para encontrar el feeling sobre tierra batida para los torneos que vendrán y me he sentido muy bien durante toda la semana. En la final las condiciones eran duras: bajó la temperatura, había viento, pero el resultado ha sido magnífico. Estoy muy contento de haber ganado un gran trofeo en esta superficie", resumía al acabar Sinner. En 2022 ya había ganado el ATP 250 de Umag ante el mismo rival, pero aquello era un torneo menor y la deuda con la arcilla seguía viva. Ya no lo está. Solo le queda la conquista de París.

Alcaraz, que en la derrota encontró palabras generosas, le tendió la mano con un dato: "Es increíble que hayas encadenado los títulos en Indian Wells, Miami y Montecarlo. Eres el segundo tenista que lo consigue [el primero fue Novak Djokovic]. Sé lo difícil que eso puede llegar a ser. Enhorabuena". Una frase que dice tanto del campeón como del derrotado.

El viento y el revés

La final, en realidad, no fue un partido excelente para ninguno de los dos. Después de toda una semana de sol, Montecarlo se despertó con nubes y viento, y eso ensució el duelo. El espectador esperaba vértigo y precisión, y hubo de todo; a ratos se encadenaron los fallos. Tanto uno como otro acabaron con el doble de errores no forzados que de golpes ganadores. Tanto Sinner -un 51 %- como Alcaraz -un 58 %- sufrieron para acertar con el primer servicio e incluso se enredaron en dobles faltas. Un desacierto raro en ellos; la culpa era del día.

Si Alcaraz celebraba un break de inicio, Sinner se lo devolvía, y ambos caminaban todo el rato sobre el abismo. En el intercambio de fondo, empate. El español dominaba con la derecha; el italiano, con el revés cruzado. Pero en los momentos clave ya se observaba quién acabaría celebrando. Como le había pasado en otros partidos durante la semana, a Alcaraz le faltó alegría, incluso se le notó irritado, y Sinner se mostró más agresivo.

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El tie-break que decidió el primer set -y el encuentro- fue perfecto para enseñárselo a los críos que quieran dedicarse al tenis. Tanto Sinner como Alcaraz se transformaron de repente para sacar de manera excelente, pero ambos se equivocaron por culpa de los nervios. El italiano estrelló una volea contra la red y, a cambio, Alcaraz le cedió el set con una doble falta. Se suele decir que estos títulos se deciden por los detalles: ahí hubo dos.

El éxito se ponía cuesta arriba para el español, que igualmente intentó escalar. En los primeros juegos del segundo set exhibió su mejor versión y firmó su mejor punto: un pasante de contralejada para conseguir una rotura. Pero justo después reaparecieron sus males y, con ellos, la derrota. Sinner insistió en su dominio de revés y Alcaraz no arriesgó en el resto, siempre demasiado lejos. En cuanto recuperó el break, el italiano se abalanzó a por todos los honores y ya no hubo más discusión.

Queda Roland Garros. Si quiere mantener su reinado en París, Alcaraz necesita sanar algunas heridas de su tenis -el revés, sobre todo- y encontrar de nuevo esa alegría desbordante que le hace diferente. Sinner, mientras tanto, llega a la Philippe Chatrier como lo que ya es: el mejor jugador del mundo en cualquier superficie. Un niño de los Alpes que aprendió a soñar también en ganar sobre tierra batida.

Alcaraz mide la transformación de Sinner en la final de Montecarlo: su primer duelo del año, un duelo clave

Alcaraz mide la transformación de Sinner en la final de Montecarlo: su primer duelo del año, un duelo clave

Hay derrotas que duelen y derrotas que transforman. En el pasado US Open, Jannik Sinner salió de la final ante Carlos Alcaraz sin el título, sin el número uno del mundo y con solo una certeza: había sido demasiado predecible. Su tenis había quedado en evidencia, o así lo entendió. «No hice ni un saque-volea, no usé las dejadas, me quedé siempre en el fondo y, ante Carlos, no puedo hacer eso, tengo que salir de mi zona de confort», admitió en rueda de prensa, donde hizo una promesa: «Voy a perder algunos partidos, pero haré cambios en mi juego. Si quiero ser mejor tenista tengo que ser menos predecible». Aquel objetivo tuvo, en efecto, un coste.

En el último Open de Australia, el italiano perdió en semifinales ante Novak Djokovic y poco después cayó en cuartos del ATP 500 de Doha frente a Jakub Mensik. Pero la inversión ya rinde dividendos. Después de conquistar el llamado Sunshine Double en Indian Wells y Miami, el italiano llegó lanzado al Masters 1000 de Montecarlo y, ayer, en las semifinales ante Alexander Zverev -ganó por 6-1 y 6-4- corroboró que el proceso ha culminado. Este domingo (a partir de las 15.00 horas, Movistar) el nuevo Sinner se medirá en la final a Alcaraz, que derrotó a Valentin Vacherot por 6-4 y 6-4. La rivalidad de la década vivirá su primer episodio de 2026 como un desafío para el español.

Los cambios de Sinner

Porque Sinner ha conseguido mejorar en hasta tres frentes. El primero, el saque. «Voy a cambiar un par de cosas, son pequeños detalles, pero pueden marcar una gran diferencia», avanzó tiempo atrás, y el trabajo ha dado sus frutos. «Ha mejorado mucho su servicio en los últimos meses», admitió esta semana el mismísimo Alcaraz.

EFE

El segundo frente es la variedad táctica. Estos días, su entrenador, Simone Vagnozzi, reconoció que Sinner «antes era más rígido, ahora es mucho más camaleónico», y ciertamente el italiano alterna posiciones y golpes para ser todavía más incómodo para su rival. Y el tercero, y más llamativo, es la red. A lo largo de su carrera apenas subía a volear en el 13% de los puntos y en las últimas semanas ha elevado esa cifra hasta alcanzar el 25% en algunos partidos.

Alcaraz llega a la final en Mónaco como campeón defensor, como número uno y como el jugador que mejor conoce al nuevo Sinner, porque fue él quien lo obligó a reinventarse. Este sábado, ante Vacherot, demostró que la falta de confianza que arrastraba desde su derrota en Miami ya es cosa del pasado. Si en las primeras rondas en Montecarlo se enredó con su mente y su revés, en las semifinales fue el tenista sólido que es, seguro de sus capacidades. Pero ante Sinner todo será distinto.

Una guerra mental

La teoría indica que el español tendrá que impedir que su adversario se instale en el intercambio largo desde el fondo -su terreno más cómodo-, usando las mismas herramientas que forzaron su metamorfosis: dejadas, variaciones de velocidad y subidas propias a la red. Quizá esta vez la clave sea otra. En realidad, el duelo será un espejo: dos jugadores que se han transformado mutuamente, que se piensan constantemente, que se conocen tan bien que la diferencia estará en unos pocos puntos.

Porque en la final estará en juego mucho más que un trofeo. Alcaraz encabeza el ranking con 13.590 puntos, pero esta semana defiende los 1.000 obtenidos como campeón el año pasado sin poder sumar más, solo restar. Sinner parte de 12.400 y no tenía puntos que defender: si gana el encuentro, recuperará el número uno. Los dos han ocupado durante 66 semanas cada uno el primer puesto del ranking, y Montecarlo servirá para romper ese empate histórico. Pero hay algo más trascendente incluso.

Este 2026 todavía no se han medido ni una sola vez -«espero que podamos enfrentarnos aquí, ni siquiera hemos jugado una vez esta temporada», reconoció el propio Alcaraz a media semana- y por ello el duelo llega cargado de una dimensión psicológica distinta. Con los cambios propuestos por Sinner en su juego, quien gane arrastrará esa victoria hasta que empiece Roland Garros el próximo 24 de mayo. Y eso, en una batalla tan cerrada, tan única, tan mental, puede valer oro si se reencuentran en París.

Alcaraz confirma su recuperación para llegar a la final de Montecarlo y medirse a Sinner por primera vez este año

Alcaraz confirma su recuperación para llegar a la final de Montecarlo y medirse a Sinner por primera vez este año

De aquellas dudas ya solo queda el recuerdo. Si hace unos días Carlos Alcaraz parecía otro, envuelto en un halo de inseguridad, ahora ya es él. Está preparado. Este domingo (a las 15.00 horas, Movistar) se medirá por primera vez este año a su rival generacional, Jannik Sinner, en la final del Masters 1000 de Montecarlo después de derrotar en las semifinales a Valentin Vacherot por 6-4 y 6-4.

Pese a la peculiaridad de su rival, un desconocido hace medio año antes de que ganara en el Masters 1000 de Shanghái, no era un partido fácil para el español y lo resolvió en una hora y 24 minutos de juego. La serenidad, recobrada. La confianza, reencontrada. Su fiabilidad en el servicio en el primer set y la capacidad de sufrir en el segundo confirmaron que su mejor nivel está de vuelta. Sinner ha cambiado su juego para poder desafiarle; otro duelo entre ambos que será interesantísimo.

«Es un escenario de ensueño. Yo lucharé por mi segundo título aquí en Montecarlo y Jannik por el primero. Además el número uno del ranking está en juego y eso hace que la final sea aún más especial. Tengo muchas ganas de enfrentarme a Jannik por primera vez este 2026», aseguró Alcaraz tras la victoria ante Vacherot que le dejó varias buenas noticias.

Un enredo en el segundo set

La primera es su recuperación en el servicio. En partidos anteriores había estado incluso por debajo del 50% de primeros y este sábado rondó el 70% en el primer periodo, es decir, regresó a los números del Open de Australia. Sobre tierra batida el servicio no es tan decisivo, pero la mejoría permitió que Alcaraz tomara el control del partido. No tenía que enfrentar bolas de rotura; solo debía mover a su adversario.

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Vacherot se presentaba en el encuentro con la confianza por las nubes, en casa -es uno de los escasos 10.000 monegascos- y sin presión alguna. Con su altura -1,93 metros- y su servicio obligaba al español a mantener la concentración, un despiste podría tener un alto precio, pero Alcaraz estuvo firme. Si vaciló, fue únicamente en el segundo set, y para entonces ya tenía margen. Con una rotura a su favor, se enredó con un par de errores y una doble falta, permitió que su adversario le devolviera el 'break' y tuvo que sufrir.

Su reacción en los puntos decisivos, especialmente la devolución a la línea de un 'smash' de Vacherot, fue el reflejo de su regreso. «Estoy muy contento por la victoria. Valentin venía con mucha confianza, jugaba en casa y sabía que iba a ser un partido duro. Creo que he estado muy sólido y me voy satisfecho», concluyó Alcaraz antes de su primer enfrentamiento con Sinner de este año. En juego, revalidar el título. En juego, mantener el número uno del ranking ATP. Otro duelo entre ambos que será interesantísimo.

Alcaraz se sacude las angustias ante Bublik y mantiene el pulso por el número uno en Montecarlo

Alcaraz se sacude las angustias ante Bublik y mantiene el pulso por el número uno en Montecarlo

Carlos Alcaraz ya camina por las alturas sobre un alambre: a partir de ahora, si pierde, perderá el número uno. Con ambos en semifinales del Masters 1000 de Montecarlo, Jannik Sinner acecha la mejor posición del tenis mundial y quizá se acabe decidiendo todo el domingo en un cara a cara. Pero de momento el español no se asusta. Si las matemáticas del ranking ATP añaden presión a estas semanas tontas, irregulares, extrañas, a esta leve crisis de confianza, Alcaraz responde con su genialidad.

Este viernes lo hizo para derrotar en cuartos de final a Aleksandr Búblik por 6-3 y 6-0 en una hora y tres minutos de juego y sacudirse las angustias. Hubo más historia de la que muestra el marcador, pero las sensaciones que quedaron fueron mucho mejores que en octavos de final ante Tomás Etcheverry. «En otra vida quizá te gano», admitió el kazajo en la red al finalizar el encuentro, y Alcaraz le devolvió el halago: «Espera a la hierba».

El amable intercambio de palabras, en realidad, sirvió como resumen del partido. Búblik, un bicho raro en la tierra batida, tenista de golpes planos, apareció convencido de que iba a perder y perdió. Capaz de ganar a Sinner dos veces sobre hierba en los últimos años, sabía que ante el español sobre arcilla sus opciones eran pocas, pero tampoco hizo mucho para incrementarlas. Salió a golpear. Salió a arriesgar. Y no le funcionó. Acabó con 28 errores no forzados y, como mucho, dejó alguna invención sorprendente para contentar al público monegasco. Poco más.

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Lo más interesante del partido estuvo en el rendimiento de Alcaraz. «He vuelto a perder un poco de feeling con la bola, pero he corrido para recuperarlo. Al final he conseguido grandes puntos, he completado grandes intercambios y me voy con más confianza. He sabido jugar ante un tenista anárquico como es Aleksandr, y estoy satisfecho», analizó el número uno que, en efecto, vivió un bloqueo parecido al sufrido ante Etcheverry. Su virtud estuvo en que esta vez lo minimizó.

Un mal rato más corto

Otra vez sus primeros minutos sobre la pista Rainiero III provocaron vértigo y otra vez su tenis se frenó en seco. A los cinco minutos de partido disfrutaba de cuatro bolas de rotura para ponerse 3-0; cinco minutos después no solo había dejado escapar la oportunidad, también había permitido un break de Búblik. Con problemas con su primer saque -acabó con un 57%-, volvió a encallarse en el revés, campo de batalla estos días. Pero se rehizo. Al contrario que el día anterior, controló los pensamientos negativos, estiró los puntos y poco a poco volvió a fluir. De hecho, encadenó nueve juegos consecutivos a favor para decidir.

Con las rarezas de Búblik, tuvo tiempo incluso para entretenerse y multiplicar sus highlights. Si buscan el vídeo del partido, encontrarán la defensa de un smash que cambió el partido, una contradejada deliciosa, un globo a un rival de casi dos metros y, entre otras cosas, un raro remate dándose la vuelta que nadie esperaba. Sus estadísticas no fueron gran cosa -13 ganadores-, pero esta vez se marchó con una sonrisa.

Un hito histórico y a semifinales

«Estoy muy contento de haber llegado a mi victoria número 300 en la ATP», aseguró cuando le mencionaron el hito histórico. Más allá de eso, el valor de haber alcanzado el número 300 está en que solo necesitó 67 derrotas para hacerlo, menos que Novak Djokovic, Rafa Nadal o Roger Federer. De hecho, en toda la historia, solo Rod Laver y Jimmy Connors lo hicieron con mejor balance. «Ahora que sean más», proclamó Alcaraz, y este mismo sábado tendrá la oportunidad.

Ante Valentin Vacherot (no antes de las 15.30 horas, Movistar) buscará el pase a su segunda final consecutiva en Montecarlo para revalidar el título y mantener el pulso con Sinner por el trono del tenis mundial. El italiano se medirá antes (no antes de las 13.30 horas, Movistar) a Alexander Zverev en unas semifinales recurrentes -este año ya se enfrentaron en Indian Wells y Miami- que suelen caer de su lado. El número uno se decide estos días y Alcaraz aglutina argumentos para defenderlo.

Alcaraz supera el bloqueo mental ante Etcheverry para llegar a cuartos de final de Montecarlo

Alcaraz supera el bloqueo mental ante Etcheverry para llegar a cuartos de final de Montecarlo

«Tengo muy poca confianza en el revés». «Es muy difícil confiar cuando no tengo feeling con la bola ahora». «Es complicado insistir cuando tengo cero feeling». Quedan en Carlos Alcaraz heridas de aquella fea derrota en el Masters 1000 de Miami. Qué cruel es el tenis: incluso el número uno del mundo, el reciente campeón del Open de Australia, un virtuoso como pocos en la historia, puede perder su autoestima por culpa de un mal día. Este jueves Alcaraz venció al argentino Tomás Etcheverry por 6-1, 4-6 y 6-3 en octavos de final del Masters 1000 de Montecarlo, pero para hacerlo tuvo que pasar de las dos horas de juego y superar un bloqueo mental.

En el segundo set acumuló un par de errores con su revés y le abordaron todos los pensamientos negativos del mundo. En comunicación con su entrenador, Samuel López, sus palabras recordaban a su desespero reciente en la gira estadounidense: «No puedo», «No me sale»... El técnico insistía en darle ánimos, pero no había manera. Desconectado de su revés, Alcaraz se invertía una y otra vez para golpear de derecha y así se sucedían los fallos y los puntos perdidos. Llegó a estar dos breaks abajo, intentó remontar, no lo logró y de ahí tuvo que salir.

Pese a un primer set electrizante, pese a la extraordinaria velocidad de su drive, pese a su toque en la red, pese a su superioridad, el español se descubrió nuevamente en el barro. Para su fortuna, esta vez supo escapar. En el tercer set despejó las ideas para volver a dominar a Etcheverry desde el fondo de la pista e incluso se soltó con algún winner de revés. Para los próximos días, quizá quedará el recuerdo del atasco, pero también su capacidad para liberarse y vencer.

VALERY HACHEAFP

Aprender de ello es esencial. Este mismo viernes, en cuartos de final, Alcaraz deberá enfrentarse al kazajo Aleksandr Búblik, un rival incómodo por su imprevisibilidad, y si vence, el fin de semana, sin descanso, se encontrará con adversarios de mejor ranking. En el horizonte, como siempre, una posible final el domingo ante Jannik Sinner, que también venció en tres sets -por 6-1, 6-7(4) y 6-3- en su caso a Tomás Machác, pero antes toca rehacer el amor propio.

Alcaraz vence al argentino Báez en Montecarlo e impone su condición de campeón

Alcaraz vence al argentino Báez en Montecarlo e impone su condición de campeón

Actualizado

Carlos Alcaraz inició la temporada de tierra con autoridad y comenzó la defensa del título de Montecarlo que logró hace uno año con un contundente triunfo ante el argentino Sebastian Báez por 6-1 y 6-3, en una hora y 10 minutos. Alcaraz acepta el desafío de Jannik Sinner; ambos asumen que el punto de partida de esta etapa de arcilla es un mano a mano por el número uno del mundo.

El murciano, que ya sumó su sexta victoria seguida en el Principado y la decimotercera consecutiva sobre polvo de ladrillo, respondió al estupendo arranque del transalpino que todo lo que gane le supone puntos en su cuenta. Sinner, que previamente ganó con facilidad a Ugo Humbert 6-3 y 6-0, no disputó nada hasta el Masters 1000 de Roma por la sanción de dopaje. Lo que acumule ahora, en estas semanas, será de más. Todo lo contrario que Alcaraz que defiende los títulos de Montecarlo, la final de Barcelona, el éxito en Roma y en Roland Garros. Solo se perdió Madrid.

Pero si Sinner tuvo un arranque autoritario en Montecarlo también lo tuvo Alcaraz que ganó por 6-1 y 6-3. Sinner tardó 65 minutos en atravesar la segunda ronda. El murciano, 70. El pulso está en lo alto.

Carlos Alcaraz ganó por cuarta vez a Báez en otros tantos enfrentamientos para citarse en tercer tramo con el ganador del duelo entre el también argentino Juan Martín Etcheverry y el que se imponga en el partido entre el francés Terence Atmane y el estadounidense Ethan Quinn.

No tuvo casi contratiempos ante Báez verdugo en primera ronda del veterano Stanislas Wawrinka y sumar su sexta victoria seguida en Montecarlo y catorce del tirón en arcilla. "Estoy muy contento, hace casi un año desde el último partido en tierra y ya la echaba de menos. Tenía ganas de ensuciarme los calcetines", bromeó el español en la pista, tras ganar a Báez." Creo que he jugado un gran partido. Me he preparado muy bien. Estoy muy contento y veremos a dónde lleva la semana", añadió Alcaraz que dijo que antes o después, lo normal "es perder el número uno".

"Sinner no defiende puntos y es normal que tarde o temprano lo pierda. Luego me tocará recuperarlo", dijo Alcaraz que este año se convirtió en el jugador más joven en ganar los cuatro Grand Slam al vencer en el Abierto de Australia.

El ganador de siete grandes, que el pasado año se apuntó un registro de veintidós victorias y solo una derrota en este tipo de superficie, fue a toda prisa a por su primera victoria en pista de tierra. No dio opción al argentino en el primer parcial y en el segundo con 4-1 perdió por primera vez su saque. Sin embargo, compensó pronto la situación y evitó que Baez equilibrara el choque que cerró en poco más de una hora.

Alcaraz inició su semana 67 como número uno del mundo. Sinner, que llegó a Montecarlo tras vencer en los Masters 1000 de Indian Wells y Miami, se lo arrebatará si gana el torneo.