James Rodríguez también gana a Hacienda y la Audiencia Nacional obliga a que le devuelva más de tres millones de euros

James Rodríguez también gana a Hacienda y la Audiencia Nacional obliga a que le devuelva más de tres millones de euros

La Sala de lo Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional da la razón al ex jugador del Real Madrid James Rodríguez y ordena que Hacienda le devuelva más de tres millones de euros.

El futbolista colombiano, que ahora milita en el Minessota United F.C. de Estados Unidos, fue sancionado por la Agencia Tributaria, que le acusó de evadir impuestos a lo largo del ejercicio 2014, año en el que fichó por el club madrileño procedente del Mónaco.

El Fisco ha venido argumentando que James fue residente fiscal en España a lo largo de ese ejercicio mientras que el jugador ha defendido en sus recursos que residió "más de 183 días en el Principado de Mónaco". Para ello aportó en el procedimiento judicial un certificado de las autoridades monegascas que sostiene que residió allí entre el uno de julio de 2013 y el 21 de julio de 2014. Asimismo, recalcó que "no existía ningún vínculo previo, ni económico ni personal con España" hasta el día 22, cuando fue anunciado su fichaje por el Real Madrid.

Pese a ello, Hacienda desestimó la argumentación del futbolista y situó su centro de actividad económica en España, aferrándose a que recibió en 2014 muchos más ingresos procedentes de territorio español. Puso así en contraposición los 2,2 millones que había percibido hasta julio del Mónaco, club en el que militaba hasta ese momento, frente a los 4,3 que percibió del conjunto blanco. A lo que añadía los 11 millones que percibió en concepto de derechos de imagen a través de su sociedad Kenalton Assets Ltd. A esta cuestión le descontó las ausencias que había tenido el futbolista para jugar el Mundial de Brasil o para concentrarse con la selección de Colombia.

La Sala de lo Contencioso concluye, sin embargo, que James ha podido acreditar sin género de dudas que residió al menos 202 días en Mónaco. Pone en valor el certificado que presentó y que Hacienda no dio por válido por ser expedido por la Policía y no por el Fisco monegasco y da por buenos todos los argumentos esgrimidos por la defensa del jugador, liderada por Manuel de Vicente Tutor, de Equipo Económico.

La Audiencia Nacional considera finalmente que James fue residente en Mónaco hasta que firmó por el Real Madrid, aunque "esporádicamente" se hubiera ausentado para "concentraciones o vacaciones", porque era evidente su "clara intención de retorno al lugar de partida". De ahí que estime la sentencia que "carecen de relevancia" las alegaciones de la Abogacía del Estado en representación de Hacienda, que descontaba los desplazamientos que tuvo que realizar el jugador para acudir con su selección y las vacaciones que se tomó.

Por todo ello, ha procedido a anular la resolución del Tribunal Económico Administrativo Central (TEAC) que fue dictada contra James Rodríguez el 27 de octubre de 2020 y todas las liquidaciones y sanciones remitidas al futbolista en relación con este procedimiento.

Rory McIlroy gana el Masters de Augusta y se ubica en la cima del golf europeo

Rory McIlroy gana el Masters de Augusta y se ubica en la cima del golf europeo

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Ni una sola gota de agua, muchos gnomos y un campeón aclamado por las masas. Rory McIlroy lo ha vuelto a hacer. Llegó y se irá vestido de verde. Tuvo que esperar casi 15 años para ponerse la chaqueta en 2025 y, de paso, completar los cuatro grandes. Ni doce meses han pasado desde aquella hazaña y Rory lo celebra repitiendo victoria e igualando a Nick Faldo como el mejor europeo en majors con seis triunfos. Además, se convierte en el cuarto jugador en defender con éxito la victoria en el primer major; antes lo hicieron Jack Nicklaus (1965-66), Nick Faldo (1989, 90) y Tiger Woods (2001-02).

El desenlace fue un domingo made in Augusta National. Hace ya algunos años, el Masters dio con la fórmula para que los domingos en Augusta sean aún más festivos. Una combinación de banderas accesibles con una preparación del campo en su justa medida daba el resultado de una jornada final repleta de sobresaltos, donde el público no dio abasto para celebrar los tiros a las banderas o las bolas cogiendo caídas, rodando generosamente hacia el hoyo; en definitiva, un festín siempre con el respeto debido al Amen Corner.

Rory, que partía en la jornada empatado en -11 con Cameron Young, sufrió como siempre, quizás lo que tocaba. Ya en el hoyo cuatro, un doble bogey con un tripateo desde apenas tres metros le hizo perder el liderato. A partir de entonces, el Masters fue una preciosa locura, con Justin Rose, Russell Henley, Tyrrell Hatton o Scottie Scheffler apurando sus opciones. Rose, Young y el propio McIlroy llegaron a liderar el torneo en el transcurso de la última jornada. Hatton protagonizó, con 66 golpes, la ronda más baja del día, que le sirvió para terminar con -10, empatar en la tercera posición y defender el honor del LIV Golf como único representante entre los 10 mejores. El Amen Corner hizo añicos las ilusiones de Haotong Li, que durante un tramo del día soñó con ser el primer chino vestido de verde. Triple bogey en el 12 y quíntuple bogey (10 golpes) en el 13. Justin Rose, segundo tres veces, tendría que conformarse con la tercera plaza.

La contienda pareció quedar para el número uno, dos y tres del mundo. Scheffler, segundo en solitario con -11, se dio una oportunidad final con un birdie antológico en el 15: mala salida a los árboles, segundo golpe que impacta en una rama, tercero desde el rough a 160 metros de la bandera y un putt de nueve metros. Atacó con un nuevo birdie en el 16 y se le escapó por milímetros en el 17. Rory, en el mismo Amen Corner que el año pasado lo torturó con saña, sacó dos birdies en el 12 y 13 y aguantó el sufrimiento con muy buenos pares, especialmente en el 17 y el 18, con una última espantada de salida que tensó más de la cuenta el final. El bogey en el 18 le sirvió para volver a emocionarse, cayó de rodillas como lo hiciera hace un año pero ya como doble campeón del Masters de Augusta.

El golf español, sin opciones La jornada fue completamente insulsa para los nuestros, que se citaron a las 9:30 horas para compartir partido con un resultado de partida de +5. Jon Rahm consiguió mejorar el sabor amargo del primer major con un -4, aunque su balance sigue siendo negativo en una semana de dudas con su juego. Un puesto 38 que no ayuda a mejorar su confianza en las grandes citas. Mucho más complicado fue el día de Sergio García, y no solo por el +3 de su resultado. En el hoyo dos, el ganador de 2017, víctima de la frustración y la ira, golpeó, tras un mal driver, una de las marcas de salida de Augusta National, que destrozó, para segundos después ensañarse con una nevera y partir su palo, que ya no pudo utilizar el resto de la ronda. Un par de hoyos más tarde, el español fue amonestado por uno de los árbitros del torneo. "Obviamente no estoy muy orgulloso de ello, pero a veces sucede". No se disculpó García por el incidente y su trato con la prensa volvió a ser desafiante. No es la primera vez que Sergio protagoniza un incidente en un campo de golf y veremos si, en un torneo tan especial como el Masters, la salida de tono del jugador no tiene consecuencias en el futuro.

Marie-Louise Eta, la primera ‘mister’ de las grandes ligas con “solo fútbol en la cabeza”

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«Crecí jugando al fútbol con chicos siendo niña y entreno a equipos masculinos y femeninos. No quiero que se me señale». Marie-Louise Eta (Dresde, 1991) no podía imaginarse en 2022 que esas palabras estarían plenamente vigentes el 12 de abril de 2026 cuando el Union Berlin tomó una decisión que haría que su nombre pasara a la historia. La alemana se ha convertido en la primera mujer que dirige a un equipo de las cinco grandes ligas europeas, haciendo añicos el techo de cristal que había mantenido a las entrenadoras, por exitosas que fueran, lejos de los banquillos de los clubes. En Berlín tiene el reto de mantener al equipo en la élite de la Bundesliga, con nueve puntos sobre el descenso y cinco partidos por delante ante Wolfsburgo, Leipzig, Colonia, Mainz y Ausgburgo.

Eta nunca ha huido de los desafíos. Ese deseo de no ser señalada lo mostró cuando en 2022, la Federación Alemana abrió solo 16 plazas para el curso de entrenadores UEFA Pro y fue la única mujer elegida. Incluso su marido, Benjamin Eta, también entrenador profesional, se quedó fuera. «Con más de 100 solicitantes, sabía que sería difícil, y ahora sé que esto me da una ventaja competitiva», decía entonces, cuando su intención, contada al diario alemán Kicker hace cuatro años, era «entrenar a alguna selección nacional juvenil, ser asistente en equipos masculinos o entrenar en la Bundesliga femenina». De entre esos 16 elegidos, solo ella trabajará en una de las cinco grandes ligas. Banquillo, en el histórico Glasgow Rangers, tiene también Danny Röhl.

Fue en ese curso, que acabó en abril de 2023, donde conoció al entonces entrenador del Colonia, Steffen Baumgert, el técnico al que sustituirá en Berlín. También se empapó del trabajo de Jürgen Klopp en el Liverpool y de Julian Nagelsmann, dos de sus referentes. Todos los pasos que se marcó, los ha dado.

Como futbolista, entonces de apellido Bagehorn, arrancó a los 13 años en el Turbine Potsdam, donde fue tres veces campeona sub-17, ganó la Eurocopa sub-17 en 2008 y el Mundial Sub-20 en 2010, aunque nunca llegó a debutar con la absoluta de Alemania. En Potsdam ganó la liga en 2009 y la Champions en 2010. Después firmó con el Hamburgo, pero a los pocos meses el club retiró a su equipo femenino de la Bundesliga, y se marchó dos años a BV Cloppenburg para acabar en el Werder Bremen entre 2014 y 2018, cuando puso fin a su carrera a los 26 años por las lesiones. «No puedo imaginarme haciendo nada sin el fútbol. Solo tengo eso en la cabeza», confiesa la alemana, que se encaminó a los banquillos mientras se licenciaba como gestora deportiva. Su primera experiencia fue en el equipo sub-13 del Werder Bremen, al que siguió hasta el sub-15. En otoño de 2019, Alemania la llamó para que fuera asistente de la selección femenina sub-19 para, un año después, ser segunda de la seleccionadora sub-15, Bettina Wiegmann.

Supera los precedentes de Wittmann y Diacre

Su salto al Union Berlin lo dio de la mano de Marco Grote, que la incorporó como su segunda para el juvenil de División de Honor. La destitución de Urs Fischer en noviembre de 2023 les hizo dar el salto al primer equipo, y Eta se convirtió en la primera mujer en un cuerpo técnico. Grote apenas estuvo un mes, porque llegó Nenad Bjelica, pero Eta siguió en el cuerpo técnico y, en enero, cuando al croata lo sancionaron con tres partidos por un manotazo a Leroy Sané, ella fue la que dirigió al equipo en el primer partido, con victoria.

El gran salto con el que pasará a los anales del fútbol europeo lo ha dado apenas unas semanas después de que Union Berlin hiciera público que sería la entrenadora de su equipo femenino la temporada 26/27.

De momento, esos planes tendrán que esperar. Eta ha adelantado a Sabrina Wittmann, que en mayo de 2024 comenzó a entrenar al Ingolstadt de tercera división alemana, y a la francesa Corinne Diacre, que entre 2014 y 2017, dirigió a Clermont francés en Segunda.

No lo ha hecho sin polémica, porque a su nombramiento han seguido tantos elogios como críticas que el propio Union Berlin ha definido en redes sociales como "machismo".

El amor por el riesgo de Neuer: pactar un partido con Guardiola como centrocampista, doblar a un personaje de Disney o dejar crecer el rumor de que era gay

El amor por el riesgo de Neuer: pactar un partido con Guardiola como centrocampista, doblar a un personaje de Disney o dejar crecer el rumor de que era gay

La crisis de los 40 no es únicamente una frase hecha o el título fácil para una comedia. Es un proceso analizado por la Psicología en el que algunas personas, especialmente varones, se cuestionan su existencia, producto de la rutina de su vida en pareja, los cambios físicos o las expectativas laborales frustradas. En el fútbol la cosa se agrava, porque los 40 marcan la frontera de la retirada para los más afortunados y el inicio de una nueva etapa con menos emociones. Es difícil igualar las que se sienten en el terreno de juego. Al paro de los millonarios parece irreverente llamarlo de tal forma, pero es también paro emocional y afecta a quienes lo sufren como a quienes lo comparten. Llegan los divorcios.

Manuel Neuer no esperó a los 40 para hacerlo, ni piensa en la retirada después de cumplirlos, el mes pasado. Puede mostrarse juguetón como un adolescente para lesionarse en una pista de esquí, o maduro como un cuarentón para ponerse un brazalete arcoíris y desafiar al establishment, pero siempre firme en la portería del Bayern cuando hay que estarlo. Lo estuvo en el Bernabéu y sabe que debe estarlo en el Allianz, como sabe bien este veterano de la portería que cualquier crisis, también la de los 40, se afronta mejor desde un muro, sea físico o emocional.

"Las dudas vienen de tu cuerpo"

«Las dos cosas son importantes, pero en este momento para Neuer lo principal es el físico. Cuando llegas a los 40 años bajo la portería, tu preocupación es que te responda, porque todo lo demás ya lo sabes, tienes experiencia y conoces las situaciones que pueden darse. Las dudas, en cambio, pueden venir de tu cuerpo», explica Andrés Palop, que llegó en activo hasta los 41, en el Bayer Leverkusen, aunque después de una última temporada con escaso protagonismo decidió retirarse.

«Por lo que vimos en el Bernabéu, no parece que Neuer se encuentre ante ese dilema, la verdad. Será su físico el que marque los tiempos», añade el ex portero del Valencia y Sevilla, entre otros, ahora en el equipo de la agencia AC Talent, liderada por el representante Arturo Canales.

«Otra de las cosas que nos ha ocurrido a los porteros que hemos estado tanto tiempo en activo es el tener que adaptarnos a los cambios, sean del reglamento o hasta de los balones, pensados siempre para el gol, para los delanteros, no para nosotros. Pero los porteros no somos como el resto de los jugadores. Somos sufridores, estamos solos en el campo, hacemos cosas distintas y no nos quejamos», continúa Palop. El valenciano enlaza su explicación con el caso del alemán: «Neuer ha tenido una ventaja, porque apareció ya con todo lo que se le exige hoy a un guardameta moderno, lo traía de serie. Creo que tiene el mejor juego de pies del mundo en una portería, y era ya de ese modo desde muy joven, en el Schalke».

Neuer rechaza un lanzamiento de Mbappé.

Neuer rechaza un lanzamiento de Mbappé.OSCAR DEL POZOAFP

La última temporada de Neuer en el conjunto de la cuenca del Ruhr fue la primera de Raúl, un cruce generacional entre dos líderes del fútbol europeo y de la Champions. Palop, que dejó el fútbol en 2014, se enfrentó a aquel Schalke, «aunque entonces Neuer era todavía suplente». Esa facilidad del alemán que describe para el juego con los pies fue una mina para Pep Guardiola cuando llegó al Bayern. Entre sus muchos experimentos, el catalán, un entrenador-alquimista, se planteó probar a Neuer en el centro del campo en un partido, según desveló en una entrevista Karl-Heinz Rummenige. «Fue difícil disuadirlo de esta intención, que podría haber sido interpretada como un acto de arrogancia. Sin embargo, creo que Neuer también lo habría hecho bien como volante», explicó el ex delantero y director general del Bayern.

A Guardiola le disuadieron, pues, de lo que hizo Javier Clemente con Molina en un partido de la selección, nada menos que el día del debut del portero, pero en el centro del campo. A Neuer le habría gustado la experiencia, seguro. Adora el riesgo, las experiencias nuevas, aunque alguna haya provocado controversias. Lo fue la decisión de irse a esquiar al volver del Mundial de Qatar, algo que prohíbe cualquier contrato del fútbol profesional, como ir en moto o practicar deportes de riesgo. Un futbolista es también un activo. El portero nacido en Gelsenkirchen lo minimizó al decir que era esquí de fondo. Es difícil romperse la tibia y el peroné en esa práctica, pero todo es posible. Consolidado ya como gran capitán del Bayern, el club donde más mandan los futbolistas, porque después de serlo se convierten en dirigentes, fue comprensivo con su portero. Ni un reproche. Quién sabe si Neuer, parte ya de la aristocracia del club bávaro, seguirá los pasos de Beckenbauer, Rummenigge o Hoeness.

Cáncer de piel

La pasión por el riesgo le llevó, asimismo, a aceptar una proposición de la Disney para doblar al alemán a uno de los personajes de Monster University, aunque otras arriesgadas decisiones han sido por convicción. Después de sufrir dos intervenciones en el rostro por carcinomas, una clase de cáncer de piel, decidió invertir en la creación de una línea de cosmética de protectores solares, junto a la tenista Angelique Kerber. «Ambos tenemos historias muy personales cuando se trata de enfermedades de la piel», explicó.

En 2011, animó a los futbolistas gays a salir del armario, «porque eso alivia». Cuando llegó la Eurocopa 2020, en la que la Hungría de ViktorOrban debía jugar en Múnich, se colocó un brazalete de capitán arcoíris por primera vez. Lo repitió en el Mundial de Qatar, un desafío a su propia Federación y a la UEFA y la FIFA.

La declaración alimentó los rumores sobre su propia homosexualidad, algo que ni se molestó en desmentir, mientras se le podía ver en Múnich con las modelos Katrin Gilch o Nina Weiss, con la que estuvo casado. A los meses de su divorcio, inició una relación con la jugadora de balonmano Alika Bisell, con un extraordinario parecido con su ex mujer, pero 15 años más joven que el portero. Todo un anticuerpo contra la crisis de los 40, si es que alguna vez merodeó alrededor de la portería de este amante de los riesgos al que buena parte de los alemanes pide que vuelva a la Mannschaft para el Mundial y entre los que el Madrid quiere encontrar su última prueba de vida.

Alcaraz, la recuperación exprés para el Godó, un problema reconocido y el halago a Sinner: "Es realmente peligroso"

Alcaraz, la recuperación exprés para el Godó, un problema reconocido y el halago a Sinner: “Es realmente peligroso”

Caía la noche en Montecarlo cuando Carlos Alcaraz llegaba a su hotel para una recuperación exprés. Horas después de su derrota en la final ante Jannik Sinner, este lunes, ya le tocaba ir al aeropuerto para volar hacia Barcelona y este martes debutará en el Trofeo Conde de Godó ante el finlandés Otto Virtanen. Su máxima concesión será saltarse el entrenamiento previo y plantarse directamente en competición.

El calendario ATP no ofrece un respiro, mucho menos unos días para llorar un título perdido, aunque sea un Masters 1000, aunque sea ante su rival histórico. «El objetivo sigue siendo jugar toda la temporada de tierra batida. Ya veremos cómo va. También quise hacerlo el año pasado y no pude por lesión. Así que cruzo los dedos y rezo para que no pase nada. Ahora escucho a mi cuerpo mucho mejor que el año pasado, eso seguro, y si tengo que perderme un torneo, lo haré», comentó mientras su rival, Sinner, anunciaba que no cogería una raqueta hasta el miércoles -no tiene torneo esta semana- y que después decidirá si va al Mutua Madrid Open.

Después de la derrota, Alcaraz podría recuperar el número uno si levanta el título del Godó -el año pasado perdió en la final-, pero eso no es lo primordial. Todo pasa ahora por reconstruir su tenis, por rehacer su confianza, por rearmarse de camino a Roland Garros. En solo seis semanas empieza el segundo Grand Slam de la temporada y, al contrario de lo que ocurrió en el Open de Australia, el español llegará por detrás de Sinner.

«No me sorprende en absoluto lo que ha hecho estos días en Montecarlo. Ya había visto el nivel de Jannik en tierra batida el año pasado, y creo que ha mejorado muchísimo. Está alcanzando un nivel en esta superficie que es realmente peligroso. Ahora entiende muy bien el juego en esta tierra», analizaba Alcaraz que, después del partido, en el típico intercambio en la red, quiso felicitar a su rival histórico por su evolución sobre arcilla. «Pista dura, hierba y tierra batida. Todas las superficies», le dijo, y Sinner le contestó, educado, que «siempre es un placer» enfrentarse a él.

"No jugué bien"

«En los momentos cruciales, en los puntos decisivos, no jugué bien. Tuve muchas oportunidades de break durante el partido y no las aproveché. Fallé en el tiebreak del primer set, cuando él jugó un tenis increíble. Esa fue la clave del partido de hoy. Las condiciones fueron difíciles. Me gusta jugar con viento, creo que me beneficia, y esta vez me pareció molesto porque no soplaba en una misma dirección. Pero el tenis de Jannik fue mejor», reconoció.

EFE

Por su parte, Sinner celebró el título con los recogepelotas y se marchó a su casa, pues vive en el Principado, en el barrio de La Condamine, donde asegura que puede hacer vida normal. Su emoción por la victoria pasaba por ahí, pues por primera vez en mucho tiempo su familia al completo estaba en las gradas. El italiano reconoció estar «sorprendido en el mejor sentido» por su rendimiento a lo largo de la semana.

«Creo que todavía necesito un poco de tiempo para darme cuenta de lo que ha pasado», admitió, antes de explicar que la clave había sido adaptar su juego a cada rival: «No he jugado el mismo tipo de tenis contra todos. Fuimos cambiando pequeñas cosas». De cara a lo que viene, el italiano no se confía: Roland Garros serán duro, pero llega a todos ellos con una certeza nueva bajo el brazo. Nunca había ganado un torneo importante en tierra batida, y ya lo ha hecho. El reto para Alcaraz será mayúsculo.

Carolina Marín, una carrera única en siete momentos: "Exprimí mi cuerpo más allá de lo imaginable"

Carolina Marín, una carrera única en siete momentos: “Exprimí mi cuerpo más allá de lo imaginable”

«No paro de ver las imágenes de mi lesión en los Juegos Olímpicos de París, no tengo más remedio, me las ponen allí donde voy, ¿y qué le voy a hacer? Lo tengo asimilado, lo tengo muy trabajado», reconoce Carolina Marín. Su dolor en aquellas semifinales trágicas vendrá a la memoria cuando se hable de ella en el futuro, pero tiene que haber otros recuerdos. Su palmarés enumera un oro olímpico, tres Mundiales y siete Europeos; su legado va más allá. De repente, de la nada, una española dominó Asia en bádminton. En Huelva, su ciudad, donde lleva días recibiendo homenajes, se sienta con EL MUNDO para repasar siete momentos de su carrera ya terminada.

1. UNA NIÑA EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS

Antes de ser conocida en el mundo, en España o incluso en su Huelva, Marín ya lucía especial en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, donde se instaló a los 14 años. Contaba su entrenador Fernando Rivas que tenía una ambición impropia.

«Cuando llegué a Madrid ya quería ser la mejor en todo, campeona olímpica, número uno, todo lo que fuera posible. Nunca me conformaba y creo que eso fue lo que me empujó hacia arriba. Tenía dudas por dentro, pero por fuera siempre me mostraba muy segura. Ya entonces, desde los 15 años, empecé a trabajar con psicólogos para controlar los miedos, las inseguridades, los nervios», rememora Marín, que fue bronce en un Mundial júnior, debutó en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 con 19 años y al año siguiente ganó el Grand Prix Gold de Londres, el equivalente a un Grand Slam en el tenis.

MUNDO

«Con Fernando creamos nuestra metodología, fuimos originales, hicimos nuestro propio camino. Si hubiera intentado imitar lo que hacían las asiáticas, tantas repeticiones, siempre hubiera ido por detrás», analiza.

2. EL PRIMER MUNDIAL: NACE EL MILAGRO

«Redunda su nombre, Carolina María Marín Martín, cumpliendo un cometido: la Historia ya no podrá olvidarlo», empezaba así este periódico la crónica de un éxito improbable. En 2014, en Copenhague, la española levantó su primer título en un Mundial y prometió más. «A principios de aquel año aprobé la selectividad y decidí dejar los estudios para centrarme en el bádminton. No es fácil dar ese paso, pero ahora sé que fue acerté», apunta Marín, que meses antes ya había ganado su primer Europeo. Acababa de cumplir 21 años y pasó de ser una rareza, una europea en la élite, a ser la rival más temible.

MUNDO

«Diría que todo cambió en la segunda ronda de aquel Mundial 2014. Gané a la china Wang Yihan, que era la número tres del mundo, y en Asia empezaron a mirarme con otros ojos. Hasta ese momento nadie me hacía caso. A partir de entonces cada vez que jugaba tenía 10 cámaras de televisiones asiáticas alrededor. 'Cuidado, que viene la española'. Hablaban de mi carácter. Cuando iba a los torneos ya era diferente. Para mí era importante ese respeto, ahí noté que me había hecho hueco en el bádminton».

3. CAMPEONA OLÍMPICA, FOTOS EN ESPAÑA

En los años de plenitud Marín controló su deporte como nadie lo había hecho. Después de dos Mundiales consecutivos llegó el oro en los Juegos de Río 2016 y desde fuera parecía que nada fallaba. Aunque ella lo recuerda de otra manera.

«Aquel oro fue el mejor momento de mi carrera. Para mí fue maravilloso que mis padres estuvieran allí, pero detrás de todas mis medallas siempre ha habido una angustia. Antes del Mundial de 2014 me hice una luxación de hombro y no podía levantar el brazo; antes del Mundial de 2015 me rompí el quinto metatarsiano del pie derecho; y antes de los Juegos de Río tuve un problema en el sacro. Estuve los cuatro meses sin poder hacer un buen entrenamiento. He tenido momentos de felicidad, pero mi camino nunca ha sido un camino de rosas», admite Marín, que asegura que aquel oro le cambió la vida.

MUNDO

«En el bádminton ya era conocida, pero después de los Juegos me di cuenta de que ya no sería anónima en España, que la gente me reconocía por la calle. Eso te cambia un poco la forma de actuar. Es bonito, pero siempre hay ese momento en el que alguien quiere una foto y no entiende que estás en algo personal».

4. EL TERCER MUNDIAL: ¿LA MEJOR DE LA HISTORIA?

«Después de aquellos Juegos fue el único momento en el que noté un vacío. Ya había ganado todo lo que soñaba desde niña; al volver de Río me costaba sacar motivación. Me senté con mi entrenador y pensé: '¿Y si me propongo ser la mejor de la historia?'», narra Marín, quien venció después de haber vencido, lo más difícil.

En 2018, en Nankín (China), se impuso en la final a la india Pusarla Sindhu, la rival más importante de su vida, también amiga, y se hizo con su tercer Mundial. Hasta ese momento ninguna jugadora había conquistado tres títulos, pero la española considera que eso no la convierte en la mejor de la historia en lo suyo.

MUNDO

«Me faltó un segundo oro en los Juegos . Pero igualmente yo ya no me quiero ni considerar ni la mejor ni nada de la historia. Ya no pienso así. Me quedo con que di todo lo que estaba en mis manos, exprimí mi cuerpo más allá de lo imaginable».

5. «EL PEOR MOMENTO DE MI VIDA»

En 2019, con todo su palmarés completo, Marín aún divisaba una década más de éxitos. Podría disputar dos o tres Juegos Olímpicos más y cinco o seis Mundiales... ¿Cuánto más ganaría? En realidad, ninguno. Lo cierto es que su carrera se frenó en seco después de que se rompiera la rodilla derecha primero y la rodilla izquierda después. Pese a sus esfuerzos, no pudo ir a los Juegos de Tokio 2020, aunque eso no fue lo más duro. A principios de 2020 su padre Gonzalo sufrió un accidente laboral y falleció meses después.

«El fallecimiento de mi padre fue el peor momento de mi vida, que a nadie le quepa duda. Las dos lesiones de rodilla que sufrí antes de París no fueron tan malas porque sabía que las podía superar. Me siento orgullosa de haber superado tantos obstáculos. La vida me ha puesto piedras grandes en el camino y siempre he querido tirar adelante. Al fin y al cabo he sido una privilegiada por haber vivido de mi deporte», proclama.

6. UN 'CREC' Y TODO SE ACABA

Un día después, su rival, la china He Bingjiao, contó que la admira. En semifinales de los Juegos de París 2024, tras recuperarse de todo, rozando ya su segundo oro, Marín se volvió a romper la rodilla derecha y toda España empatizó con sus lágrimas.

«Fue muy cruel», lamenta, y añade: «Había hecho la preparación más dura de toda mi carrera. Antes de empezar no confiaba en mí plenamente, pero una vez ya en semifinales la verdad es que tenía mucha confianza. Después tuve que trabajar mucho con mi psicóloga para entenderlo, para superarlo. Fue duro, evidentemente». En el momento de la lesión Marín tenía 31 años y por ello se agarró a un objetivo, un último objetivo. Huelva, su ciudad, había conseguido la organización del Europeo de 2026 y qué mejor lugar para retirarse, sobre la pista, con su gente. Tampoco pudo ser.

Después de un 2025 de dolores continuos, a principios de este año se volvió a operar y jugar de nuevo ya se convirtió en una quimera. «Hasta la última operación me costaba andar, iba coja. Sentía dolor desde que me levantaba hasta que me acostaba. Ahora tengo que ir con cuidado, no puedo salir a correr 10 kilómetros, pero puedo caminar y eso ya es vida», se congratula.

7. VIVIR DESPUÉS DEL BÁDMINTON

«¿Qué voy a hacer? Lo voy a hacer todo», resume Marín sobre lo que viene ahora. Desde la adolescencia su vida ha consistido en perseguir un volante con su raqueta y ahora brilla el sol y el mundo es infinito y no hay nada que la detenga. «Quiero probar todos los deportes que pueda, porque solo hacía bádminton. Quiero conocer mundo, no tenía tiempo libre. Quiero probar cosas diferentes. Estas primeras semanas las dedicaré a mi familia y a mis amigos, a recuperar las horas que no he tenido con ellos y después tengo el futuro abierto. No he decidido nada», asegura Marín, que en los últimos tiempos estudió a distancia Fisioterapia en la Universidad Católica San Antonio de Murcia y Dietética y Nutrición en la Universidad Alfonso X el Sabio, pero que parece improbable que vaya a ejercer.

EFE

Su vida laboral se intuye en los despachos, sean donde sean. «Ahora mismo puedo vivir tranquila. No voy a estar en el sofá de mi casa sin hacer nada, pero he tenido cabeza y he sabido invertir bien. Creo que con mi retirada he tomado la decisión acertada. Debía priorizar mi salud. Soy muy joven y ahora me toca vivir», finaliza.

Hezonja y Procida dominan en Burgos y mantienen el ritmo demoledor del Real Madrid en la ACB

Hezonja y Procida dominan en Burgos y mantienen el ritmo demoledor del Real Madrid en la ACB

La resaca de la semana europea, doble, clave y a domicilio esta vez para el Real Madrid, siempre trae marejada en la competición doméstica. La Liga Endesa tiene sus propios laberintos, equipos que se juegan la vida y que dedican toda una semana a la batalla. Merito tiene el equipo de Sergio Scariolo en mantener semejante ritmo demoledor, incontestable en la ACB, ganando con más o menos agobios cada fin de semana. Burgos no fue menos para los blancos. [78-94: Narración y estadísticas]

Plaza brava el Coliseum, afición que aprieta y rival con colmillo y con urgencias. Y sin Tavares, Deck ni Andrés Feliz -pero con "buena moral" tras la victoria en Estambul-, el Madrid amaneció parapetado en los puntos fáciles de Hezonja, como si el triple final al Fenerbahçe le hubiera liberado. El croata (20 puntos en 20 minutos) y después Gabriele Procida iban a ser los nombres propios de una victoria sin sudores.

Las ventajas iniciales fueron cómodas (9-18 con dos triples también de Okeke), aunque pronto, en el juego de defensas zonales, devinieron en una tarde algo más áspera para el Madrid. Fueron los mejores momentos del San Pablo Burgos.

Porque los de Porfi Fisac (quien, mediada la temporada sustituyó al brasileño Bruno Savignani, entrenador del retorno a la ACB), intentan escapar de la feroz pelea por el puesto de descenso que queda por resolver -el Covirán Granada hace tiempo que parece condenado-, y cada oportunidad de sumar es oro. Volvieron al duelo con un parcial de 13-2 y eso que su referente, ese argentino Corbalán de apellido ilustre (pero sin ningún parentesco con el mítico base blanco), no apareció.

Con la igualdad recobrada, a la vuelta de vestuarios se repitió el guion del amanecer. Hezonja anotando y Okeke metiendo triples. El duelo entre Happ y Len en la pintura era como un combate de pesos pesados. A los castellanos les costaba seguir el ritmo, pese al ímpetu de Meindl y los errores de Garuba. Y cuando Procida emergió para seguir reivindicándose -no desaprovecha un minuto el italiano-, pareció demasiado: fueron tres triples consecutivos del ex del Alba de Berlín y una distancia que se disparó (62-82).

No le dio para competir al Recoletas Salud San Pablo Burgos, lastrado por sus pobres porcentajes desde el perímetro y el tiro libre. Y el Real Madrid, en el que todos anotaron y que no pierde desde Navidad en ACB, sumó su 12º triunfo de carrerilla para seguir firme y destacado en cabeza.

Un día como un 'patron' más en el Masters de Augusta, el club más hermético del mundo del deporte: móviles prohibidos, gnomos de 10.000 dólares y sándwichs de pimiento y queso

Un día como un ‘patron’ más en el Masters de Augusta, el club más hermético del mundo del deporte: móviles prohibidos, gnomos de 10.000 dólares y sándwichs de pimiento y queso

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Faltan todavía un par de horas para que amanezca en Augusta y cientos de aficionados caminan como zombies en la oscuridad a lo largo de Washington Road, uniformados con bermudas, gorra de béisbol y, sobre todo, mucha ilusión. El Masters de Augusta es uno de los acontecimientos más exclusivos. Y su lotería, donde cada año se reparten entradas, es uno de los misterios que envuelve al torneo. Lo cierto es que la inmensa mayoría de los 40.000 espectadores que acude cada año tiene que conseguir su entrada en el mercado negro y someterse a las restricciones, normas anacrónicas y tradiciones del club más hermético del mundo. Este año EL MUNDO ha querido ser uno más, un patrón, como se denomina aquí a los espectadores, y vivir la experiencia.

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Para empezar, si este año hubiéramos querido conseguir una entrada, su precio ha oscilado entre los 3.000 y 6.000 dólares, dependiendo del momento. Los tickets se dispararon a su pico máximo cuando Tiger coqueteó con la posibilidad de acudir al torneo y finalmente se estancaron en alrededor de 4.500 dólares por día, cuando se produjo la renuncia definitiva del californiano. Cuatro días de torneo supondría un gasto de alrededor de 18.000 dólares, solo el acceso al campo.

La organización es quirúrgica. Hay dos entradas para el gran público con un gran parking gratuito. En los primeros controles de seguridad llegan los primeros obstáculos. Todavía hay mucha gente que va al torneo sin saber que Augusta National es el único reducto en el mundo donde los teléfonos móviles no son bienvenidos. Que se lo digan este año a Mark Calcavecchia, ganador de The Open en 1989 con un historial de 18 participaciones en Augusta; el martes, un operario de seguridad le identificó consultando su teléfono móvil y fue expulsado del campo. Augusta dispone de cabinas de teléfono gratuitas en diversos puntos del recorrido para que los patronos estemos conectados con el mundo exterior.

Un patron con un bolso del típico sandwich de pimiento y queso.

Un patron con un bolso del típico sandwich de pimiento y queso.MADDIE MEYERGetty Images via AFP

Minutos antes de las 7 de la mañana, el horario de entrada del público, se produce una curiosa imagen donde, a un lado del control de seguridad, los propios empleados del club se arengan ante una nueva edición del torneo, mientras el público, al otro lado, responde a la euforia con cánticos y gritos de celebración; serán los últimos del día, ya que Augusta regula hasta el comportamiento de sus aficionados. Con puntualidad precisa, pasamos el control y una hilera de cinco miembros de seguridad contiene a la ordenada masa, que inicia una procesión regulada por la entrada del club. Son unos 300 metros de caminata al amanecer donde nadie da un paso más largo que el otro.

A la altura del campo de prácticas hay los que toman un camino a la izquierda para ir directamente al campo de golf o los que seguimos la hilera de la derecha, que conduce a la gigantesca tienda. Allí las colas de la mañana suelen ser de 90 minutos. La culpa la tiene un enanito de 45 centímetros, el famoso gnomo del Masters, una tradición implantada desde 2016 que se ha descontrolado en las últimas ediciones. Hace solo unos meses uno de los gnomos originales de 2016 se llegó a subastar por 10.000 dólares, y el de este año ya se ofrece en preventa en el mercado negro por cantidades que oscilan entre los 700 y 1.500 dólares. El motivo del encarecimiento es que se dispararon los rumores de que podría ser el último año que el popular gnomo se pusiera a la venta. "No es trivial, he preguntado en los últimos años sobre esta cuestión y honestamente no sé qué va a pasar", contestó ayer en rueda de prensa el máximo dirigente de Augusta National, Fred Riley. Los productos del Masters solo pueden comprarse siete días al año y en la tienda de Augusta National, de ahí son muchos los que aprovechan su entrada para intentar hacer su 'agosto 'en pleno mes de abril.

Aficionados durante una de las jornadas del actual Masters de Augusta.

Aficionados durante una de las jornadas del actual Masters de Augusta.EFE

La ansiedad crece en la cola para acceder a la tienda, algunos preguntan a los empleados dónde están ubicados los famosos gnomos, de los que solo se ponen a la venta mil unidades diarias que suelen agotarse pasadas las 9 de la mañana. Augusta solo permite una unidad por patrón. Un par de horas más tarde de civilizada espera, objetivo cumplido, ya tenemos nuestro gnomo. Los días de torneo tampoco se permite entrar en el campo con cámaras o similar, así que si quiero inmortalizar este momento, solo tengo una opción: esperar otra hora de cola para inmortalizarme en la foto oficial en la entrada al club. Este servicio es gratuito, como la comida del campo, casi regalada, los icónicos sándwiches de pimiento y queso cuestan aquí dólar y medio. Como se trata de seguir las tradiciones, me como mi sandwich mientras llega mi turno para la foto, que por su puesto me hago con mi nuevo amigo.

Sinner derrota a Alcaraz en Montecarlo, levanta su primer trofeo grande en tierra batida y recupera el número uno

Sinner derrota a Alcaraz en Montecarlo, levanta su primer trofeo grande en tierra batida y recupera el número uno

De niño, Jannik Sinner nunca se soñó a sí mismo en París besando una copa enorme. En el refugio de sus padres en los Alpes, allí arriba, muy arriba, solo podía jugar sobre sintético y bajo techo y, por eso, cuando fantaseaba, se imaginaba como un tenista triunfante en Nueva York, si acaso en Melbourne. Pero ninguna leyenda se construye de un único material.

Hace un par de años, en su violento ascenso en el ranking ATP, comprendió que la grandeza pasaba por brillar también en hierba y en tierra batida, y ahora ya domina ambas superficies. Wimbledon cayó el verano pasado. Roland Garros, donde perdió la final ante Carlos Alcaraz, quedó como una deuda pendiente. Esta primavera ha venido a saldarla.

Este domingo, en la final del Masters 1000 de Montecarlo, Sinner venció por 7-6(5) y 6-3 al español, levantó su primer trofeo grande en tierra batida y recuperó el número uno del mundo. Con ese resultado en el bolsillo, París ya no es una quimera: es el siguiente paso lógico. Para Alcaraz, en cambio, las próximas semanas serán de examen. Antes del Grand Slam parisino debe rearmarse, adaptarse y mejorar. Este Sinner es otro, con otro juego, con otro físico, incluso con otra mentalidad. Ahora le toca evolucionar a él.

VALERY HACHEAFP

"Vine aquí para encontrar el feeling sobre tierra batida para los torneos que vendrán y me he sentido muy bien durante toda la semana. En la final las condiciones eran duras: bajó la temperatura, había viento, pero el resultado ha sido magnífico. Estoy muy contento de haber ganado un gran trofeo en esta superficie", resumía al acabar Sinner. En 2022 ya había ganado el ATP 250 de Umag ante el mismo rival, pero aquello era un torneo menor y la deuda con la arcilla seguía viva. Ya no lo está. Solo le queda la conquista de París.

Alcaraz, que en la derrota encontró palabras generosas, le tendió la mano con un dato: "Es increíble que hayas encadenado los títulos en Indian Wells, Miami y Montecarlo. Eres el segundo tenista que lo consigue [el primero fue Novak Djokovic]. Sé lo difícil que eso puede llegar a ser. Enhorabuena". Una frase que dice tanto del campeón como del derrotado.

El viento y el revés

La final, en realidad, no fue un partido excelente para ninguno de los dos. Después de toda una semana de sol, Montecarlo se despertó con nubes y viento, y eso ensució el duelo. El espectador esperaba vértigo y precisión, y hubo de todo; a ratos se encadenaron los fallos. Tanto uno como otro acabaron con el doble de errores no forzados que de golpes ganadores. Tanto Sinner -un 51 %- como Alcaraz -un 58 %- sufrieron para acertar con el primer servicio e incluso se enredaron en dobles faltas. Un desacierto raro en ellos; la culpa era del día.

Si Alcaraz celebraba un break de inicio, Sinner se lo devolvía, y ambos caminaban todo el rato sobre el abismo. En el intercambio de fondo, empate. El español dominaba con la derecha; el italiano, con el revés cruzado. Pero en los momentos clave ya se observaba quién acabaría celebrando. Como le había pasado en otros partidos durante la semana, a Alcaraz le faltó alegría, incluso se le notó irritado, y Sinner se mostró más agresivo.

EFE

El tie-break que decidió el primer set -y el encuentro- fue perfecto para enseñárselo a los críos que quieran dedicarse al tenis. Tanto Sinner como Alcaraz se transformaron de repente para sacar de manera excelente, pero ambos se equivocaron por culpa de los nervios. El italiano estrelló una volea contra la red y, a cambio, Alcaraz le cedió el set con una doble falta. Se suele decir que estos títulos se deciden por los detalles: ahí hubo dos.

El éxito se ponía cuesta arriba para el español, que igualmente intentó escalar. En los primeros juegos del segundo set exhibió su mejor versión y firmó su mejor punto: un pasante de contralejada para conseguir una rotura. Pero justo después reaparecieron sus males y, con ellos, la derrota. Sinner insistió en su dominio de revés y Alcaraz no arriesgó en el resto, siempre demasiado lejos. En cuanto recuperó el break, el italiano se abalanzó a por todos los honores y ya no hubo más discusión.

Queda Roland Garros. Si quiere mantener su reinado en París, Alcaraz necesita sanar algunas heridas de su tenis -el revés, sobre todo- y encontrar de nuevo esa alegría desbordante que le hace diferente. Sinner, mientras tanto, llega a la Philippe Chatrier como lo que ya es: el mejor jugador del mundo en cualquier superficie. Un niño de los Alpes que aprendió a soñar también en ganar sobre tierra batida.

Van Aert deja sin gloria a Pogacar en la París-Roubaix tras un duelo épico

Van Aert deja sin gloria a Pogacar en la París-Roubaix tras un duelo épico

A la París-Roubaix, la prueba más única y espectacular del ciclismo mundial, el verdadero Monumento de la emoción, se le podría aplicar aquello que dijo Churchill de Rusia: "Es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma". En la pregonanda batalla entre Tadej Pogacar y Mathieu Van der Poel se coló Wout Van Aert, heroico, premio a un tiempo de infortunios que hicieron dudar a todos menos a él. Sorteó desventuras y aguantó en la agonía épica del mano a mano la pujanza, la obsesión de Pogacar. Y en el golpe de velocidad del velódromo impuso su potencia de sprinter para la victoria de una vida.

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Lloró Van Aert, cómo no. El segundo Monumento de su carrera (tras San Remo en 2020). Señaló al cielo, el triunfo de quien nunca se dio por vencido, de un tipo que honra su deporte. Tantas veces cerca, no sólo en Roubaix (cuarto el año pasado, tercero en 2023 y segundo en 2022). Fue él, nunca cobarde, el que propició el viaje en solitario con Pogacar, a pesar de lo peligrosa que era la apuesta. Aguantó las embestidas del esloveno mientras les perseguían por detrás, distancias siempre intrigantes que nunca llegaron al minuto. Colaboró con inteligencia cuando tocó y le salió redondo al belga, otro ciclista de leyenda.

Una victoria que quiebra la racha de su Némesis Van der Poel, que impide la cuarta seguida de su rival desde la niñez. Y, más importante, que vuelve a apartar de la gloria eterna a Pogacar, segundo otra vez. Le impide completar el quinteto de Monumentos, igualar a Eddy Merckx, Roger de Vlaeminck y Rick van Looy. Conquistó al fin San Remo, pero Roubaix, su único 'imposible', tendrá que esperar.

El Infierno del Norte es una amalgama de malabarismos, de control de las emociones, de las malas pasadas que juegan los nervios cuando todo se desmorona. Y todo se desmorona, a todos, todo el rato. Quizá, incluso, en más de una ocasión. Camino del velódromo André Petreux de Roubaix, todavía con 120 kilómetros por delante, el primero en lidiar con las trampas que esconden los adoquines fue Tadej Pogacar. Un pinchazo en Quérénaing a Maing cuando el propio UAE empezaba a tensar al pelotón.

El esloveno, que acudió en diciembre y en marzo a la zona para seguir estudiando el terreno y perfeccionando su técnica en lo que iba a ser su segunda tentativa en la reina de las clásicas, no entra en pánico. Tan clave como la fuerza en esta gymkhana sin igual. Agarra la bicicleta neutra y avanza unos kilómetros mientras la carrera se le va por delante. En el siguiente tramo, adoquín seco y polvoriento, Maing a Monchaux-sur-Ecaillon, ya llega el coche de su equipo y vuelve a agarrar su Colnago, con calma relativa -"Eh, moto", grita-, con los favoritos 50 segundos por delante.

Pogacar, en el momento del cambio de bicicleta.

Pogacar, en el momento del cambio de bicicleta.ETIENNE GARNIERAFP

Pogacar salvado, reincorporado por sus compañeros, por el enorme Politt, por el esforzado Morgado, ahora es el turno de Van der Poel. Nada menos que en el mítico Bosque de Arenberg, es el neerlandés el que pincha. Y a él sí, al rey del adoquín, la tensión le juega una mala pasada en esas decisiones a tomar en segundos y con las pulsaciones disparadas. Su compañero Jasper Philipsen le cede su montura, pero el invento no funciona, pedales diferentes y vuelta a empezar. Segundos que son oro en medio del caos. Entonces es Tibor del Grosso es que cambia su rueda por la de su líder, pero ya se escapa la cabeza, casi dos minutos cuando vuelve a cambiar de bici al final del tramo. Peleó hasta el final (acabó cuarto), pero en ese instante se le estaban escapando todas las opciones de hacer historia al nieto de Poulidor.

Todo se ordena y se desordena una y otra vez. Ganna, Van Aert e incluso otra vez Pogacar, vuelven a tener problemas mecánicos. Van der Poel inicia un titánico trabajo de remontada. De grupo en grupo hasta que conecta con Ganna y se sienten aliados en el infortunio. Por delante, es Van Aert el que intuye la oportunidad de su vida. En Auchy-lez-Orchies Bersée lanza su órdago y le sale redondo. Sólo Pogacar es capaz de seguirle. Y juntos avanzan como malabaristas sosteniendo en el aire un puñado de platillos giratorios.

"Prefiero ganar mi primera Roubaix a mi quinto Tour", había reconocido Pogacar este invierno. Y lo peleó con todas sus fuerzas, con toda su inteligencia. Pero a la segunda tampoco lo logró. Porque un titán supo bailar sobre los adoquines mejor incluso que él.