“Suspender la incredulidad” para dejar atrás el “sufringuismo”; la utilización de datos e inteligencia artificial para optimizar entrenamientos y fichajes; la profesionalización de la gestión empresarial; “volver a creérsela”. Así describe el matemático argentino Sebastián Ceria parte de la fórmula con la que logró el ascenso del Racing de Santander a La Liga después de 14 años, un éxito que, afirma, “no fue magia”.
Este académico y empresario se hizo cargo del club como accionista mayoritario en 2024, y en su tercera temporada alcanzó el gran objetivo. El proceso incluyó un saneamiento de cuentas del club y llevó a que, hoy, Ceria no pueda caminar por las calles de Santander sin que le soliciten selfies. En la casa de Cantabria en Madrid, donde conversa con EL MUNDO, también le piden fotos y que registre su firma en el libro de honor; lo llaman, con confianza, “Sebas”.
“Nosotros pensamos que el fútbol no es exclusivamente un negocio, que no es exclusivamente el deporte y que no es exclusivamente la afición, sino que es la unión de todo eso”, sostiene Ceria, que desde sus comienzos en el Racing se definió en lucha contra el “sufringuismo”: “No podemos estar confortables con la idea de sufrir. Tenemos que creérnosla”.
El inicio de la aventura
Nacido en Buenos Aires en 1965, se graduó en matemáticas y emigró en 1988 con una beca a Estados Unidos, donde desarrolló una carrera primero como académico y luego como empresario. Fundó una compañía dedicada a la utilización de datos para la toma de decisiones de inversión que terminó de vender en 2019 por 850 millones de dólares. Ya desligado del mundo financiero, se instaló en Santander, de donde es su esposa. Y así empezó la aventura con el Racing, junto con el presidente Manolo Higuera.
Con intereses en la política argentina (preside el think tank Fundar), se declara como “un gran admirador de España” y prepara una autobiografía “inspiradora”. Cuenta que en el comienzo en Santander buscaba actuar “en las sombras”, pero que decidió levantar el perfil para ganarse la confianza de los socios, debilitada por las malas gestiones anteriores.
Al club buscó llevar un mensaje de optimismo altruista, en línea con otras iniciativas filantrópicas que ha mantenido: “El fútbol tiene el poder de hacer a la gente feliz y eso es lo que nosotros proponemos. Nuestro objetivo es llegar a la felicidad de la afición a través del fútbol”.
Pero también imprimió su background empresarial: “En el fútbol a veces se olvida profesionalidad de la gestión. Eso quiere decir que vos elegís a personas competentes, las ponés en puestos de decisión y respetás su rol en la ecuación. El presidente no se mete a poner jugadores ni se establecen atajos para que los jugadores puedan llegar al presidente. Y eso va también para la persona que maneja el marketing, las operaciones, las finanzas… Hay un montón de prácticas de management que son básicas y que en el fútbol a veces se ignoran”.
Los análisis de datos
Sin embargo, aun con esos principios, hubo una salsa en la que sí se atrevió a mojar el pan: el equipo de análisis de datos, que hizo aportes a diferentes áreas del club, desde la cantera hasta el plantel profesional. Desarrollaron un modelo propio para identificar oportunidades de fichaje a buen precio, como el portero sueco Simon Eriksson, con contrato hasta 2030. También llegaron a “digitalizar la metodología de juego del Racing”, analizaron millones de jugadas en toda Europa para explorar las más efectivas y estandarizaron los ejercicios de individuales y colectivos de los entrenamientos.
Además, llevan un control personal de cada jugador que incluye desde la nutrición hasta su estado psicológico. “Los equipos son equipos pero están hechos de individualidades, y la diferencia entre que un tiro vaya al palo o vaya adentro es que el pie se colocó un milímetro para un lado o para el otro”, dice Ceria.
En el frente económico, el accionista que prefiere definirse como “cuidador” antes que dueño del Racing celebra el fin del déficit. “El club no quema más dinero porque se incrementaron mucho los ingresos. En merchadising, por ejemplo, pasamos de vender 700.000 euros a casi cuatro millones. Y ahora los ingresos se vuelven a incrementar por el ascenso”, comenta.
El inminente futuro
De cara al nuevo Racing de Primera, el argentino adelanta que “se vienen grandes incorporaciones” y que el club intentará repatriar a su hijo pródigo, Sergio Canales, ex jugador del Real Madrid, de 35 años, actualmente en el Monterrey de México. Y apunta a un proyecto a mediano plazo que incluye una ampliación del estadio hacia las 30.000 butacas y una nueva ciudad deportiva.
“Creo que los que apuntan al fútbol desde una perspectiva mercantilista están cometiendo un error. El poder del fútbol es todo lo que tiene alrededor y eso te genera un negocio o una empresa más saludable y mejor a largo plazo también”, marca. Y promete que, a diferencia de lo recomendable en el mundo de las finanzas, no tiene una estrategia de salida. Siente la responsabilidad que le transmitió, por ejemplo, un aficionado en el aeropuerto de Málaga, tras el empate del último domingo: “Ahora creemos en tus palabras”.







