Sorloth, el 'sicario' errante, ha jugado en 11 equipos en poco más de una década: "Turquía era como entrar en un campo de guerra"

Sorloth, el ‘sicario’ errante, ha jugado en 11 equipos en poco más de una década: “Turquía era como entrar en un campo de guerra”

Era el minuto 56 en el partido ante el Leganés, cuando el árbitro del encuentro, José Luis Munuera Montero, avisó de cambios en el Atlético de Madrid. Alexander Sorloth (Trondheim, 1995) miró al banquillo con tristeza. Sabía que le tocaba abandonar el terreno de juego, el noruego no había jugado completo ni un encuentro con la camiseta rojiblanca. Entonces, en la planilla salió el 10 y no el nueve que él porta y el gesto le cambió. "Tras cocnocer el cambio de Correa, se sintió más fuerte al ver que tenía todo el partido por delante y cumplió con lo que necesitamos de él", notó también Simeone.

Y es que el Atlético fichó no sólo al segundo máximo goleador de la temporada pasada, también a un delantero centro con movilidad, presencia en el área y juego de espaldas. Pero un jugador que, según sus propias palabras: "Soy muy impaciente, si no juego muchos minutos no me siento parte del equipo", explicó en una entrevista anterior en la que añadió que si perdía confianza en sí mismo "un cambio de aires puede ser positivo para un cambio de rumbo".

Parece ser la máxima de este nómada del fútbol. Sorloth nunca ha jugado más de dos temporadas en un equipo y lo ha hecho ya en 11 clubes en los mismos años de carrera profesional. El Rosenborg, entidad en la que empezó, le firmó su contrato profesional el mismo día de su debut con la primera plantilla. Un día, por cierto, en el que lo hizo marcando. Luego vinieron: FK Bodø/Glimt (Noruega), FC Groningen (Países Bajos), Midtjylland (Dinamarca), Crystal Palace (Reino Unido), Gante (Bélgica), Trabzonspor (Turquía), RB Leipzig (Alemania), Real Sociedad y Villarreal.

El no de Dovbyk

Su estallido llegó el año pasado con el conjunto groguet, donde anotó 26 goles, 23 de ellos en LaLiga, a uno del pichichi, Artem Dovbyk. Especialmente recordado fue su póker al Real Madrid en 17 minutos en la penúltima jornada, con los blancos, eso sí, ya campeones en aquel momento. Quizás fueron esos cuatro tantos los que le trajeron al Metropolitano. Esos y el no del ucraniano a recalar en el conjunto de Simeone tras deshojar la margarita durante un mes.

"Uno de los clubes más grandes del mundo", según contó el noruego, pero sobre todo con "un gran grupo" que le acogió muy bien, algo que él siempre ha necesitado. Otra de las cosas que destaca el delantero es el ambiente en el Metropolitano, una afición que la conoce bien tanto en contra, fue el primer campo en el que marcó cuando recaló en España como jugador de la Real Sociedad, como a favor. Dice que le recuerda a su época en Turquía "una de las experiencias más locas de su vida" en las que entrar en un campo era como hacerlo "en una zona de guerra".

Tranquilo y familiar

Quién hubiera dicho que un noruego silencioso y errante, el primero de la historia del Atlético de Madrid y cuyo máximo divertimento es estar con su novia y su hija recién nacida, tranquilos, disfrute de ambientes muy diferentes a su modo de vida y a su Trondheim natal. Una ciudad cuyo termómetro puede bajar hasta los -13 grados centígrados en invierno en el que apenas hay siete horas de luz al día, por las más de 20 que hay en verano. De ahí que, de pequeño, Sorloth fuera también un gran patinador de velocidad.

No obstante, aunque también probó en el balonmano, con 14 años se decidió por el fútbol, deporte que mejor porvenir le ofrecía y en el que se veía más cualidades, pero siempre que en el equipo en el que esté le den confianza. Confianza que se traduce en minutos y en partidos completos porque la impaciencia del noruego se muestra en su carácter.

"Estaba muy feliz. Es importante para él. A partir de ahora, en su cabeza va a sentirse liberado". Era Witsel, el compañero que deslizaba la importancia de la confianza para la mente de Sorloth, Alex, dentro del vestuario tras su doblete ante el Leganés. Algo atenazaba al noruego con sólo un gol en su casillero pese a sus 24 disparos en 12 partidos, siete más que el segundo del equipo que es Julián. Ahora, con tres tantos, las circunstancias cambian y el noruego vuelve a ser el sicario de Simeone, como le apodó el entrenador.

El silencio en el vestuario y la explosión de Vinicius para otra noche loca en el Bernabéu: "Hay que mejorar o el míster no aguanta"

El silencio en el vestuario y la explosión de Vinicius para otra noche loca en el Bernabéu: “Hay que mejorar o el míster no aguanta”

«Nuestra corona, nuestra copa», rezaba el tifo del fondo sur del Santiago Bernabéu. Un aviso al Borussia Dortmund, pero por encima de todo un recordatorio a los propios futbolistas del Real Madrid tras la derrota en Lille. Los pinchazos en la Liga duelen, pero se asumen en un camino de 38 jornadas. En Europa, sin embargo, cada punto es sagrado. Es la competición del Madrid, no hay excusas. Por eso el 0-2 del descanso dolió como una derrota mayúscula. El segundo Madrid galáctico parecía tocar fondo, pero igual que en 2022 y 2024, resucitó cuando se encontró muerto en la orilla del torneo.

«En la segunda parte cambiamos la dinámica y así hay que jugar. Esta es nuestra competición y queremos ganarla otra vez», admitió Vinicius Júnior, autor de un extraordinario hat-trick, recordando ese tifo del inicio. El Madrid pasó del drama al éxtasis en 45 minutos de locura, unos que suma, otra vez, a la historia del estadio.

«El secreto ha sido creer en nosotros. Sabemos que en casa, con nuestra afición, puede pasar de todo. Cuando llegamos al vestuario estábamos todos muy callados, sólo escuchábamos al míster... Y únicamente se decía una cosa: si metemos el primero, vamos a remontar otra vez. Y lo hicimos. Pero hay que mejorar y jugar así desde el principio. ¡Si no, el míster no aguanta!», bromeaba Vinicius.

Ataque inédito

La realidad es que el descanso aterrizó con abucheos en el Bernabéu. Los vientos ya venían turbios después de los empates en liga, la mala noche en Francia y los problemas de juego. Ante el Dortmund, Ancelotti probó un ataque inédito. Sentó a Camavinga y a Tchouaméni y optó por Valverde, Modric y Bellingham en el centro del campo, con Rodrygo, Vinicius y Mbappé arriba. Los seis no habían salido de inicio a la vez en todo el año.

Las continuas pruebas del técnico italiano explican las dudas que existen en el cuerpo técnico y en la plantilla, potenciadas por las lesiones, algunas leves y otras graves como la de Carvajal, que dejan a un vestuario tocado. El italiano no encuentra la tecla que sustituya a Kroos, presente ayer en uno de los palcos del estadio, y se le nota intranquilo. Consciente de la categoría de la plantilla y de que el doblete de hace unos meses ya no importa.

"El sistema no es lo más importante"

Pero Ancelotti también sabe dón de reside el principal problema futbolístico del Madrid ahora mismo: «La actitud», insistió en rueda de prensa. «El sistema no es lo más importante. Lo más importante es la actitud», declaró. Mensaje contundente al vestuario: «Hay que aprender de la segunda parte y tener más intensidad y ritmo, empezar así y no esperar a que te marquen dos para reaccionar», sentenció.

El Dortmund, enrabietado por la final de Champions perdida en Wembley, tuvo claras sus ideas. Nuri Sahin, su entrenador y ex del Madrid, descubrió los lunares del conjunto blanco, dominó la posesión y castigó la pésima transición defensiva del cuadro de Ancelotti.

Nadie se ponía 0-2 al descanso en casa del Madrid en Champions desde el Shakhtar en 2020, en aquella racha de derrotas que vieron triunfar también al Brujas (2019) y al CSKA (2018). Años de duelo postgaláctico. Este 2024 no está pensado así, pero el Madrid sufre, a veces, como si hubiera perdido sus poderes. «Nos han marcado goles con poco y luego hemos demostrado que podemos jugar con más energía y que tenemos el físico para presionar más», volvió a insistir el técnico italiano.

Ancelotti reconoció que en el descanso no hubo bronca, sino que se centró en los «pequeños detalles». «Presionar, no fallar pases y ganar duelos. Y el Madrid reaccionó a hombros de Vinicius, que consiguió el tercer hat-trick de su carrera y terminó coreado por el Bernabéu camino de su primer Balón de Oro, que recibirá el próximo lunes. «Ancelotti me dice que siga así, que sólo tengo 24 años. Quiero quedarme aquí para siempre», dijo Vini.

El Madrid pasó del drama al éxtasis y remontó el primer 0-2 al descanso continental desde que ganara a la Roma en 2004 (4-3). Un día más en el manicomio europeo de Chamartín.

El Barça de Flick, ante su ogro en la Champions: "El pasado no cuenta"

El Barça de Flick, ante su ogro en la Champions: “El pasado no cuenta”

Actualizado Miércoles, 23 octubre 2024 - 00:06

Si hay un equipo que ha angustiado al Barcelona en los últimos cuatro años, ese es el Bayern de Múnich, al que se medirá esta noche en Montjuïc (21.00 horas) en la tercera jornada de la liguilla de la Champions. Desde que el conjunto bávaro, de la mano en aquel entonces del actual técnico azulgrana, Hansi Flick, le endosara un demoledor 2-8 en los cuartos de final de la Champions de la temporada 2019-20, cada partido entre los azulgrana y la formación alemana ha caído del mismo lado. Y, además, casi siempre por goleada.

Por eso, el Bayern se antoja como la piedra de toque ideal para medir realmente el momento de forma de los culés. «El pasado no cuenta, lo que vale es el aquí y el ahora. Ya no podemos influir en lo que ocurrió, pero sí podemos influir en lo que va a pasar. Y lo que queremos es ganar al Bayern», recalcó ayer en la sala de prensa el siempre prudente Flick.

Las dos últimas visitas de los alemanes a Barcelona se saldaron con sendos 0-3. En el primero, en la temporada 2021-22, Ronald Koeman apuraba sus últimas fechas en el banquillo azulgrana. En el segundo, en la 2022-23, era ya Xavi Hernández quien dirigía los destinos barcelonistas. Ambos, eso sí, tuvieron como escenario el antiguo Camp Nou. El técnico de Terrassa, además, fue el responsable de preparar al equipo en sus dos últimos desplazamientos al estadio Allianz Arena. En el primero de ellos, cerró la fase de grupos con un 3-0 en contra. En el último, mientras, encajó un 2-0 en la segunda jornada de la liguilla.

«Siento la amabilidad con que me tratan»

En la Champions, ambos equipos se han enfrentado en 13 ocasiones, con 10 triunfos del Bayern, un empate y dos victorias del Barça. 33 goles a favor de los alemanes y 13 de los catalanes.

Según señaló Flick, los aficionados no le tienen en cuenta que él fuera el artífice de la mayor humillación del Barça en Europa. «Todos los días siento la amabilidad con que me tratan los seguidores, no tiene nada que ver con el pasado o con promesas de futuro. Lo que tenemos que hacer es trabajar cada día. El equipo está muy unido y La Masia influye en cómo trabajan los futbolistas, juntos, con entrega y respeto. Se preocupan los unos de los otros. La vuelta de Gavi, con el ambiente y el aplauso de los compañeros, me puso la piel de gallina. No sé si ganaremos todos los partidos, pero trabajaremos duro para lograrlo», recalcó el germano en la previa del encuentro de hoy.

Con los fríos números de lo que llevamos hasta ahora de temporada, la verdad es que el choque entre el Barça y el Bayern promete emociones fuertes. Ambos lideran sus respectivas ligas. En el caso de los azulgrana, con nueve victorias y una derrota en 10 jornadas disputadas, en las que han marcado 33 tantos y han encajado 10. Los bávaros, por su parte, suman cinco victorias y dos empates en siete jornadas, con 24 tantos a favor y siete en contra.

«una broma de mal gusto»

En el caso de los barcelonistas, gran parte de sus brillantes estadísticas anotadoras se debe al excelente momento de forma por el que atraviesa Robert Lewandowski, capaz de sumar 12 goles en el torneo de la regularidad. Por parte germana, su estilete es Harry Kane, quien acumula ocho goles en la presente edición de la Bundesliga. Tres de ellos, eso sí, los anotó el pasado fin de semana frente al Stuttgart.

Por parte azulgrana, además, destaca también Raphinha, incansable al que, según ha señalado, no le sentaron bien las especulaciones de que Nico Williams le tomara el relevo en el equipo el verano pasado. «Lo que hicieron en Instagram con las camisetas de Nico y la mía fue una broma de mal gusto. La gente puede hacer lo que quiera, pero me pareció una falta de respeto. Aunque no ha influido en mi arranque, sí debo decir que estoy muy motivado. Si antes daba el 100%, ahora doy el 200», recalcó el brasileño.

El huracán europeo del Real Madrid

El huracán europeo del Real Madrid

Si no fuera porque el Real Madrid aniquila a sus rivales europeos con morbosa asiduidad, nadie podría asimilar en el fútbol actual que, burlado en el primer tiempo y con dos goles en contra, pudiera en sólo 45 minutos masacrar a un equipo alemán con cinco goles.

Increíble, sí, pero ya no se puede hablar de milagro, porque esos presuntos milagros son habituales en las noches europeas del Real Madrid. Fue un huracán, un tornado y se gustó masacrando

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La historia derrota al juego en el Bernabéu con un Vinicius imparable ante el Dortmund

La historia derrota al juego en el Bernabéu con un Vinicius imparable ante el Dortmund

El carro se transformó en cuadriga con el sonido seco del latigazo que el coliseo blanco espera, paciente, por mala que haya sido la noche. Es el latigazo del gol. Lo soltó Rüdiger, un tipo con aspecto de gladiador que llegó hace poco tiempo a la verde arena, pero contagiado ya de lo incomprensible. Lo incomprensible sucede en el Bernabéu. Lo incomprensible es lo que se preguntan los jugadores del Borussia Dortmund. Lo incomprensible lo personifica Vinicius, dueño de un hat trick que precede a su Balón de Oro. Noches como ésta lo explican.

La historia dice que cuando ese latigazo se escucha en esta grada, la victoria llega por la ley de la naturaleza, como el verano sucede a la primavera. A la historia, sin embargo, hay que acompañarla. El Madrid lo hizo con el alma y el Bernabéu, con la liturgia, para superar a un rival que había sido mejor con la pelota. Ahora queda acompañarla con el juego, aunque el juego, hoy, parezca algo que nada tiene que ver con el Madrid, con lo que acontece en el Bernabéu. También es fútbol.

Vinicius logró un empate que parecía imposible después del dominio incontestable del Dortmund, plasmado en dos goles de ventaja al descanso. En el segundo tiempo, el Madrid consiguió cinco, tres del brasileño en total, una de esas remontadas que quedan para el recuerdo, una más, aunque no tenga la trascendencia de otras. Queda mucho para los títulos. El final del brasileño, un demonio, resultó incontenible para un rival que no cayó jamás, que obligó a lo mejor a Courtois y que incluso hasta los últimos minutos pisó el área contraria. No pudo, sin embargo, con la escena, ni con Vinicius.

Mbappé frente a Vinicius

Mbappé observó la crecida de Vinicius como un subalterno. Fue importante en el centro del primer gol a Rüdiger, clave, y en el trámite del segundo, pero fue uno más. Más peso tuvo Modric, titular después de iluminar al Madrid en Vigo, porque Ancelotti necesita un auriga, aunque sea un viejo auriga, para poner a correr a los 'purasangre'.

El papel de Vinicius es el que debía corresponder a Mbappé, o eso debe pensar el francés. En ese duelo debe encontrar una motivación. Vinicius le dará todos los pases posibles, pero no le va a dar un metro en el pulso de ídolos y de egos cuando toque el oro. Será el lunes.

Mbappé apareció en el centro del área, un lugar donde no explota sus mejores condiciones, la carrera al espacio. La posición de delantero centro no le beneficia. Ancelotti no es el primer entrenador que lo sitúa en el área, ya lo hicieron Deschamps o Luis Enrique. La decisión es el resultado de la optimización de recursos, al dejar la banda izquierda a Vinicius, como el PSG o Francia sucedía con Barcola o Dembélé. Una volea en los primeros minutos, desviada por un defensa, fue de lo poco que el francés pudo encontrar en el primer periodo. Sus cualidades piden espacio para activar su físico, para explotar en la carrera, el desborde y el gol. Por supuesto que tiene calidad para hacerlo como delantero centro, pero es en el primer rol en el que es mortal pero no único, no con Vinicius. El área puede acercarle al gol, pero también le acerca a la prisión.

Ancelotti ha repetido que Mbappé y Vinicius tienen libertad para moverse en el frente de ataque. Frente al Dortmund no lo hicieron inicialmente, estáticos, lentos. Eso provocó que el Madrid jugará en exceso al pie, en lugar de hacerlo al espacio, hecho que facilitó el trabajo defensivo del Dortmund. Ryerson, en la derecha, lo hizo con una solvencia sorprendente, dado que suele ser la zona cero para un rival del Madrid, al tratarse de la banda por la que encara Vinicius y a la que cae Mbappé.

Inacción por falta de plan

A Vinicius y Mbappé les acompañaba Rodrygo, titular en el regreso de Ancelotti al 4-3-3, después de la mala experiencia, pese a la victoria, con los tres centrales en Vigo. Modric, clave en ese triunfo, volvía al once en un centro del campo, junto a Valverde y Bellingham. Ni Tchouaméni ni Camavinga. La experiencia no funcionó, con un dominio total de Nmecha, Sabitzer y Brandt durante la primera hora. Nmecha dio un curso de mediocentro y Brandt estuvo en todas partes. La razón no era únicamente su calidad, sino también la inacción del Madrid. Inacción por falta de plan, de ideas y, especialmente, de presión, agresividad y velocidad con la pelota. Sin presión alta, el Madrid replegaba frente a un rival que tocaba y tocaba hasta hacer eternas las posesiones.

Ese planteamiento no es el que corresponde al Madrid, pero, en cualquier caso, únicamente tiene sentido con una eficacia defensiva altísima. No la tiene el conjunto de Ancelotti y al Dortmund le costó poco, muy poco, demostrarlo. Llegó al área y encontró en las dudas de Lucas Vázquez una mina. Tras una de sus pérdidas, Gurassy cedió a Malen para abrir el marcador y, más tarde, el lateral no pudo anticiparse a Gittens en un centro.

Lucas Vázquez pudo resarcirse con su gol, tercero del Madrid, después del empate. El hueco dejado por el lesionado Carvajal no es cualquier cosa, porque aportaba mucho más que un lateral. De lo que sucedió después del latigazo de Rüdiger, con Vinicius desencadenado, sabe mucho Carvajal. De lo que pasó antes, hay que preguntar a Ancelotti. Mejor antes del clásico.

Danjuma y Juanpe dan al Girona su primera victoria de Champions

Danjuma y Juanpe dan al Girona su primera victoria de Champions

Actualizado Martes, 22 octubre 2024 - 23:37

La electricidad de Danjuma, su jugador más desequilibrante, con una jugada personal perfectamente finalizada por MiguelGutiérrez, y una falta transformada por Juanpe ya en la recta final de la segunda parte fueron los grandes argumentos que le permitieron al Girona sumar, por fin, su primera victoria en la Champions.

Los de Míchel, que venían de sendas derrotas ante PSG y Feyenoord, se impusieron por 2-0 a un Slovan de Bratislava muy mermado por las lesiones en Montilivi. Pese a sus esfuerzos por rascar algo gracias a un trabajo incansable en tareas defensivas, el cuadro eslovaco no tuvo más remedio que hincar la rodilla.

El sueño local, eso sí, se vio levemente ensombrencido por una nueva lesión, en este caso de un Iván Martín que cuenta con la plena confianza del técnico madrileño y cuya baja supone otro quebranto para un equipo incapaz de reencontrarse con las sensaciones del curso pasado.

El Girona, a lo largo de los primeros 45 minutos, sí ofreció síntomas de recuperación y frescura, con ese fútbol que convirtió su estadio en la envidia de la elite. El conjunto de Míchel dominó el juego y llegó cada vez con más insistencia al área de un Slovan de Bratislava que, mientras trataban de sorprender a la contra, se las veía canutas para alejar el peligro de sus dominios.

Los locales se estrellaban una y otra vez contra un ordenadísimo muro rival, capaz de repeler todo balón que amenazara con acabar en el fondo de su portería. Hasta que Danjuma, al límite del tiempo reglamentario para el descanso, protagonizó una brillante cabalgada hasta la línea de fondo, como en sus mejores días en el Villarreal. El holandés colocó un centro perfecto a Miguel, que el zaguero se encargó de convertir en el 1-0 y desatar así la euforia en la grada de Montilivi, volcada con su equipo.

Libre directo

En la reanudación, el Girona bajó un poco el ritmo, ante un adversario que trataba de seguir metido en el partido evitando nuevos sustos. No obstante, fueron los locales los que tuvieron inicialmente claras opciones para aumentar la brecha en el marcador, siempre perfectamente respondidas por Takac.

El Slovan, con ese panorama, desperdició algunas oportunidades, malogradas siempre por su falta de puntería. Hasta que Juanpe, con un libre directo levemente desviado por la barrera, puso el 2-0 en una recta final que se vería también a su vez marcada por las molestias de un Van de Beek que, tras consultar con los fisios, fue sustituido por David López. El otro punto negativo de la noche fue el penalti errado por Stuani. Un triste epílogo para el ídolo de Montilivi.

Emery poner líder a su Aston Villa, mientras Luis Enrique y la Juventus pinchan en casa

Emery poner líder a su Aston Villa, mientras Luis Enrique y la Juventus pinchan en casa

Actualizado Martes, 22 octubre 2024 - 23:02

Jornada plácida para los favoritos en esta Champions, salvo los sustos de Madrid y París, que permite a los históricos cometer errores y seguir con opciones de entrar entre los puestos que evitan el cruce de dieciseisavos de final.

El que estuvo cerca de la sorpresa fue el PSV en el Parque de los Principes ante un PSG de Luis Enrique, que dominó la posesión, pero tardó en rehacerse al tanto de Noa Lang. Fue el ex madridista, Achraf Hakimi, el que igualó el marcador y dejó el duelo en empate.

La manita del Mónaco al Estrella Roja puso líder provisional a los franceses al haber disputado su partido en el primer turno de la jornada. El doblete de Minamino y el tanto de Embolo encaminaron un partido que nunca peligró para los franceses. Ndiaye de penalti hizo el tanto del honor de los serbios.

Doblete de Reijnders

Se aprovechó el Milan de una temprana expulsión de Onyedika, el mediocentro nigeriano, para vencer con comodidad al Brujas y sumar su primera victoria a su casillero de Champions. No es el equipo belga el mismo que sorprendió la temporada pasada con Jutglá en la punta de ataque y los italianos aupados a un gran Reijnders, autor de un doblete, consiguieron sus primeros tres puntos.

El otro conjunto italiano, la Juventus, perdió en casa ante el Stuttgart, en lo que podría ser otro de los pinchazos de la noche. La Vecchia Signora lo intentó ante el conjunto alemán, pero estrelló sus acometidas ante Nübel. Y luego, tras la expulsión de Danilo

Mención aparte merece el equipo de Unai Emery que se pone líder provisional de la Champions con tres victorias en tres partidos. Vencieron sin dificultad al Bolonia y sorprenden en este nuevo formato a la espera de los encuentros de la segunda jornada. McGuinn y Duran fueron los goleadores para los villanos.

Cómo no mirar a Rubén Baraja en medio del caos del Valencia

Actualizado Martes, 22 octubre 2024 - 14:32

Nada de lo que ocurre en el Valencia es culpa de Rubén Baraja, pero tampoco se le puede eximir de su responsabilidad. Su figura de leyenda se agigantó cuando se atrevió a dar un paso al frente, coger un equipo al borde del desahucio y mantenerlo en Primera a base de energía e ilusión de canteranos. Mostró liderazgo, empatía con Mestalla y capacidad de hacer creer a un vestuario golpeado con demasiadas cicatrices y cuentas pendientes. Se abrieron las ventanas, entró aire purificador y el Valencia emergió con más coraje que fútbol, aunque con los cimientos igual de carcomidos.

El aviso de coqueteo con el descenso no cambió nada. Un refuerzo, Pepelu, y esperar que la Quinta del Pipo explotara. Lo hizo, permitió soñar hasta tres cuartos de temporada y sostener el trampantojo que es hoy el Valencia. En la base, una vez más, avanzaba la putrefacción. Y no por culpa de Baraja. La falta de inversión es la clave para que el equipo sea sólo aseado al que Baraja tenía que volver a exprimir. Por eso se olvidó del librillo el entrenador cuando la derrota ante Las Palmas le desnudó.

Le salió la vena de capitán del Valencia campeón, sin pelos en la lengua, para reclamar apoyo de la afición. "No es momento de incendios, sino de unirnos y apoyar", dijo. La interpretación de que pretendía parar las protestas contra Peter Lim soliviantó a una afición hastiada. En realidad, era un grito de auxilio porque, sin Mestalla alentando, el Valencia se derrumba y él ya no puede evitarlo. El escudo que protegía y aislaba al vestuario se resquebrajó hace semanas.

Aunque el club se esfuerza por transmitir que mantiene en él una férrea confianza, cuesta pensar que el técnico no sufre el mismo bloqueo que algunos jugadores cuando desarma su sistema para jugar con cinco defensas en Leganés, cuando alinea un once con un debutante en una final, cuando piensa en proteger a Diego López para seguir esperando algo de Canós o echa mano de Almeida de manera acelerada buscando fútbol. No da en la tecla.

Baraja las mismas sensaciones de frustración que Hugo Duro al fallar ante Cillessen. No sabe qué más puede hacer, hay momentos de bloqueo y está solo. La compañía de Marchena le sirvió de refugio los primeros meses. Después recurrió a Chema Sanz y Toni Seligrat, que ya no sigue en el club. Su cuerpo técnico está tan jibarizado como la plantilla y sus recetas ya no llegan a los jugadores. Su apuesta por Rafa Mir le pasa factura y no sólo por el comportamiento que le tiene en los juzgados. El apadrinamiento previo ya generó alguna tensión que sólo podía aliviar un rendimiento deportivo que nunca llegará a producirse. Mir es un jugador perdido para el Valencia.

La situación requiere de una experiencia en el banquillo que no se percibe y la autogestión está a punto de aparecer porque, en debilidad, cualquier orden, como la dada a Mamardashvili de no subir a rematar un córner, o el cambio de Barrenechea, se cuestionan. El entrenador tiene que hacer más o la necesidad de cambio, por miedo que dé, será imperiosa. El Valencia es un club gigantesco en las buenas, pero también en las malas. Por eso es imposible no mirar a Baraja, aunque diga verdades.

El vestuario necesita a su afición, es una realidad aunque duela. Sin la grada, el equipo esté desahuciado. Lo sabe Baraja y lo dijo Gayà. Las protestas, legítimas y necesarias, si traspasan los muros de Mestalla y se convierten en pitidos y amenazas, serán un empujón más al precipicio de Segunda División.

Meriton nunca ha sabido reaccionar ante situaciones así. La visita de la presidenta Layhoon Chan a Paterna es un gesto sin contenido. Uno más. No se olvidan de que cada destitución ha sido un calvario del que ha costado recuperarse. Ya no hay Voro que lo aguante todo. Por eso, le transmiten a Baraja confianza en su trabajo. Además, el vallisoletano tiene la protección de un contrato de cinco millones que, si se rompe, lleva consigo un gasto que lastraría las cuentas. Sólo en Singapur pueden tomar esa decisión. Eso si encuentran un técnico que se ajuste a precio y estimule a una plantilla justa y desorientada. Y la pregunta será de nuevo la misma: ¿se puede salir del infierno?

Simeone: "Puedo no estar de acuerdo con Courtois en la forma de ver las cosas"

Simeone: “Puedo no estar de acuerdo con Courtois en la forma de ver las cosas”

Casi se cumple un mes desde los incidentes del derbi, pero las ruedas de prensa en una y otra acera siguen visitando los incidentes que obligaron a suspender provisionalmente el encuentro entre Atlético y Real Madrid. No ayuda que los protagonistas se sigan lanzando dardos en las comparecencias previas a su partido de Champions League como en la de este mediodía antes del partido ante el Lille.

"Courtois merece el lugar que tiene. Es de los mejores porteros del mundo. Podemos no estar de acuerdo en las formas de ver situaciones, pero estoy agradecido por el trabajo que hizo aqui. Jugamos una final de Champions y ganamos una liga con él", respondió Diego Simeone a las palabras del belga en la aseguraba que sus ideas de provocación no coinciden.

Unos incidentes que también se vio obligado a recordar José María Giménez. El central uruguayo fue uno de los que acudió al fondo sur para intentar apaciguar los ánimos tras los lanzamientos de mecheros al portero del Real Madrid y también de los que, al término del encuentro, fue a agradecer el apoyo al mismo sector. "Fui a transmitir tranquilidad, que era lo que necesitábamos en ese momento porque teniamos confianza de empatar. Era una situación incómoda", apuntó el jugador rojiblanco.

El uruguayo también se alegró de que el miércoles, ante el Lille, puedan contar de nuevo con el Metropolitano al completo. "Significa mucho que esté el estadio con nosotros en un partido como el de mañana, los necesitamos a todos", comentó el futbolista que, probablemente, ocupe el centro de la zaga, lugar en el que se acumulan las bajas para el Atlético de Madrid. Le Normand, Azpilicueta y Lenglet serán baja en la línea defensiva rojiblanca.

El conjunto francés viene de subidón en esta competición después de la victoria ante el Real Madrid en su estadio. Y eso que se coló en la fase de grupos después de ganar por la mínima al débil Slavia de Praga. Simeone alabó al rival por su "fútbol vistoso y atractivo" y por su capacidad de competir los encuentros.

Para los rojiblancos no hay dudas respecto a su juego y Giménez ha querido destacar que el análisis dependerá de lo que ponga el electrónico. "Cuando termine el partido y tengamos un gol mas que el rival dirá si hemos jugado bien o mal. Lo importante es ganar. Sumar de a tres para afianzarse y seguir confiando en nosotros", declaró el jugador.

Es cierto que este nuevo formato de la Champions es, quizás, más benévolo con los tropiezos como el de Lisboa. Una derrota dolorosa en el que "no juegas bien" y se cometieron muchos errores desde el "trabajo colectivo", según detalló Simeone.

Dos de los jugadores que mañana espera la afición colchonera son Julián Álvarez y Antoine Griezmann. Del primero su entrenador reveló que está cada vez más cómodo tanto con sus compañeros como en la ciudad y del segundo se alegró de no tener que dividir el talento con Francia y que le vendrá muy bien esa descarga de minutos de no jugar con su selección.

El mundo Indurain

El mundo Indurain

El 23 de octubre de 1989, seis días antes de las elecciones generales que renovarían la mayoría del PSOE felipista, las páginas de EL MUNDO del siglo XXI (nombre completo de la cabecera) se abrían a la luz. El mundo mundial, al que se incorporaban con declaración bautismal de universalidad y duración, era reconocible. Permanecía, en cierto modo, estable en sus grandes magnitudes. Incluso llegó a parecer incólume. Muy pronto iba a cambiar de modo radical, acelerando prematuramente el final de la centuria a partir de la década de los 90.
También el deporte español iba a variar simultánea y drásticamente. En 1988, un año antes del alborear del diario, España obtenía en los Juegos Olímpicos de Seúl un raquítico balance de cuatro medallas (una de oro, otra de plata y dos de bronce). Cuatro años más tarde, en los de Barcelona, la cifra ascendía a una insuperada 22, con una cosecha de oros (13) que duplicaba, sumadas, todas las anteriores. EL MUNDO, cercano a cumplir tres años apasionantes, debutaba olímpicamente del mejor modo posible. Había enviado a cubrir los Juegos a una nutrida remesa de redactores. Reconocía así la importancia del deporte en el desenvolvimiento del país.

Para saber más

En aquel octubre de 1989, Miguel Indurain, un ciclista español, navarro, tenía 25 años. Ya había participado en cuatro Tours, con resultados discretos, aunque en ese mismo 89 ganaría una etapa. Estaba aprendiendo y transformando, aligerándolo, un corpachón poco apto para subir los grandes puertos. En 1990 ganó otra etapa y ya fue décimo, a pesar de sacrificarse para un Pedro Delgado que sólo pudo ser cuarto. En 1991 inició la relación de sus cinco triunfos consecutivos, únicos en la historia de la bicicleta, los más importantes del casi centenar, entre ellos un oro olímpico en la contrarreloj de Atlanta?96, que acabarían adornando su historial. Cinco redactores de EL MUNDO lo acompañamos en su quinto Tour triunfal. Miguel era algo muy nuestro, amén de muy de todos.
Una España distinta descubría en él a un deportista diferente, exportable a la transformada Europa en la que el país seguía integrándose de la manera más homologable posible. Una España de la que EL MUNDO levantaba acta y daba fe, y a la que, desde la mejor tradición del periodismo más activo, riguroso y creíble, estaba contribuyendo a cambiar.

Más allá del ciclismo, que había formado con el fútbol y el boxeo el tríptico de deportes de la España inmóvil, Indurain, persona e imagen, era el deportista metafórico de la España nueva y, por así decirlo, moderna, internacional. Expresaba seguridad sin arrogancia. Superioridad sin alardes. Tranquilo hasta casi la impasibilidad, respetuoso, parco, cerebral, generoso, metódico, rompía con los arquetipos ciclistas de la cepa hispana: escaladores enjutos, intuitivos, irreflexivos. Ofrecía a todos los demás deportistas, a los que representaba desde su talla profesional y su trazo humano, un ejemplo de madurez innata e irrompible.
Luis Ocaña se le habría parecido. Pero, si bien residente en Francia, emigrante en su niñez, era conquense de nacimiento y muy español por genética. Por su interior vagaba errante no la sombra de Caín, pero sí la del 'unamuniano' sentimiento trágico de la vida. Era, en suma, opuesto a Miguelón. Le podían los impulsos y, por añadidura, había nacido en 1945, en la posguerra.

Indurain no la había conocido ni padecido sus secuelas. No arrastraba taras ni complejos. En su prestigiosa individualidad que personificaba el equilibrio y la naturalidad sin concesiones a la galería, encarnaba una especie de ideal de presencia, convivencia, competencia e influencia. Ciudadano y campeón, héroe sin evitarlo y símbolo sin pretenderlo, podría haber compartido un eslogan fundacional del periódico.