El portero Trubin culmina el desastre del Madrid en Da Luz, fuera del Top8 de la Champions tras caer ante Mourinho

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Allí donde gritó en 2014, en el escenario de la mayor alegría del Real Madrid en su era moderna, al conjunto de Arbeloa le pasó por encima la lluvia incesante de Lisboa y las ganas de un Benfica que con los tres puntos y los cuatro goles, especialmente el cuarto del portero Trubin, coronó su remontada hacia el playoff. Los goles portugueses condenaron al Madrid en Da Luz, dejándole noveno, fuera de los ochos mejores, obligado a jugar el playoff ante el Bodo Glimt noruego o el propio Benfica. Un desastre de última hora.

Quiso Arbeloa mantener el bloque que había dejado buenas sensaciones en La Cerámica, continuando Mastantuono en la derecha y Güler en el centro del campo, pero Lisboa fue mucho más duro que Villarreal. La tormenta Kristin entró con fuerza por una de las esquinas de Da Luz e incidió en un duelo marcado por el coraje lisboeta y la pasividad merengue. Mourinho advertía en la previa que «esto es matar o morir» y el Benfica, fuera de los 24 mejores antes del inicio de la octava jornada, no se dejó ni un poco de aire en sus pulmones.

Los lusos mordieron la apática salida de balón del Madrid, con los pies en el agua de Da Luz pero la cabeza pensando en el calor del vestuario. Los blancos dominaron la posesión pero de forma estéril, recordando por momentos algunos de los peores instantes de la recta final de Xabi Alonso. No apareció esa supuesta resurrección mental, y eso que a la media hora Mbappé puso por delante a los suyos en el primer tiro a puerta del equipo en todo el encuentro.

Antes, todo sucedió en el área de Courtois, de vuelta a Da Luz tras caer con el Atlético hace 12 años. El belga, como es costumbre en los últimos años, evitó lo que parecía casi inevitable hasta que no tuvo manos y piernas suficientes para detener toda la avalancha lisboeta.

El bajito argentino Prestianni fue un incordio para Carreras, errático en la marca de la banda que un día fue su casa. Por ese lado llegaron las mejores ocasiones del Benfica, siempre con Pavlidis activo en la frontal del área para repartir juego y buscar la portería rival.

En el minuto 14, Davide Massa pitó penalti de Bellingham sobre Prestianni, pero se arrepintió al ver la repetición en la pantalla del VAR. Un aviso que no despertó al Madrid, volando de nuevo Courtois ante la rosca de Prestianni en el 19. El Benfica ganaba duelos y aceleraba en transiciones ante un Madrid permeable.

El gol de Mbappé, libre de marca para cabecear un buen centro de Asencio, relajó todavía más al Madrid y enrabietó a los portugueses, muertos en Europa con ese resultado. En el 35, Asencio se resbaló dos veces en una contra dejando libre a Pavlidis, que puso un centro medido para el cabezazo de Schjelderup por debajo de las piernas de Courtois.

Empate merecido y asedio continuado. Barreiro perdonó el segundo, de cabeza al lateral de la red, Valverde salvó bajo palos el disparo de Schjelderup y en el 48, rozando el descanso, Tchouaméni agarró a Otamendi en un córner y Massa pitó un nuevo penalti, esta vez confirmado tras la revisión. Pavlidis marcó desde los once metros y el intermedio encontró al Madrid en problemas.

La segunda parte no despertó a los blancos, inexplicablemente ausentes en Da Luz en mitad de la guerra de 18 partidos de la última jornada de la Champions. En el 54, Schjelderup, que llevaba un gol este curso, anotó el segundo de su noche tras una contra mal defendida para poner al Madrid al borde de los ocho primeros.

Arbeloa apostó por Rodrygo y Camavinga y el equipo reaccionó para poner el 3-2 con Mbappé, pero no quemó las naves ni apretó. Asencio y Rodrygo terminaron expulsados y el Benfica, al que le faltaba un gol para consumar su heroicidad, encontró premio en la cabeza milagrosa del portero Trubin, ídolo local en el minuto 98. El Madrid se obliga a jugar el playoff ante Bodo o Benfica.

Mourinho-Arbeloa, 13 años de fidelidad, cambios de móvil y “mucha influencia”: “Le cambió la vida”

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El 1 de junio de 2013, durante el último entrenamiento de José Mourinho y su cuerpo técnico al mando del Real Madrid, Álvaro Arbeloa quiso recordar el momento con una foto con el entrenador portugués y sus asistentes. Se los llevó al banquillo del campo 3 de la ciudad deportiva y demostró con una imagen la fuerte influencia que habían tenido sobre él en esas últimas tres temporadas. «Nos vemos pronto, amigos», escribió en sus redes sociales. «La amistad no se negocia, son mis amigos porque se lo han ganado», explicó. Casi 13 años después de aquella imagen, Arbeloa y Mourinho se reencontrarán por primera vez en el césped en un Benfica - Real Madrid que puede condenar a los portugueses y enviar a los blancos a los octavos de final de la Champions. Un reencuentro en persona tras años de contacto en la distancia, de charlas por teléfono a pesar de los cambios de número del portugués, y de influencia, mucha influencia. «Le cambió la vida, es su gran referente», admiten a este periódico los que mejor conocen a Arbeloa.

«No habrá nadie como José. Es un espejo. Ha tenido mucha influencia en mí. Sentó las bases de lo que sucedió después en el Madrid con Ancelotti y Zidane. Y sé que el club se lo ha valorado estos años. Fue, es y será uno di noi», dijo el salmantino en la sala de prensa del Estadio Da Luz, donde el Madrid consiguió la ansiada décima Copa de Europa en 2014. Unas horas antes, cruzando el puente 25 de abril hacia la otra orilla del río Tajo, Mourinho se emocionaba al recordar a «mi niño» Arbeloa. «Es mi Arbeloa, antes y después del partido. Es mi niño, uno de los mejores hombres que tuve en el Madrid, uno de mis favoritos», dijo el de Setúbal en la sala de prensa de la ciudad deportiva de Seixal, a apenas media hora en coche del pueblo natal del entrenador portugués.

Ahí entrenó el Benfica 24 horas antes del encuentro ante los blancos y ahí se emocionó el portugués al recordar a Arbeloa y Xabi Alonso, cuestionado en cinco ocasiones por los medios españoles. «Son mis chicos. Me emocioné cuando jugué contra Xabi, cuando estaba en Leverkusen, y me emociona pensar en jugar contra Álvaro», dijo, serio y preocupado por la situación de su equipo, al borde de la eliminación continental. «En cómo terminó lo de Xabi no entro, no me interesa. En el fútbol es muy difícil que algo me sorprenda», declaró, sin entrar tampoco en el caso Negreira: «No me interesa».

"Una manera de hacer las cosas"

Esa relación entre Mourinho, Arbeloa y Alonso creció durante las tres temporadas del técnico en el Bernabéu, durísimas a nivel deportivo y emocional, con una grieta importante en aquel vestuario pero con los mimbres de un Madrid que terminaría ganando cuatro de las siguientes cinco Champions que disputó entre 2014 y 2018. «Ser mourinhista es una manera de ser y de hacer las cosas, de ir siempre de frente, defender tus ideas a muerte, ser honesto e íntegro, y no tener miedo a ser como eres», reflexionó Arbeloa un par de años más tarde sobre una palabra que terminó dividiendo al madridismo, a su afición y a algunos de sus jugadores, y que enfrentó más que nunca a varios futbolistas y al entrenador con parte de la prensa.

Mientras la polémica crecía en los clásicos y en la selección española, Arbeloa se convirtió en uno de los grandes defensores de Mourinho, tanto en público como en privado. «Hay un sector de la prensa que está cogiendo un camino equivocado. El club debe apoyar a Mourinho a muerte y ojalá que así sea», dijo en 2011, entre el Mundial y la Eurocopa y en mitad de la guerra de clásicos contra el cuadro de Guardiola, con la final de la Copa en Mestalla como uno de los puntos de inflexión.

"Puedo llamarle a las tres de la mañana"

La selección terminaría ganando el torneo, el siguiente año sería el último de Mourinho y Arbeloa ganaría la Copa de Europa con el Madrid, pero aquellos meses crearon una relación que dura hasta hoy. «Es la persona más valiente que he conocido en el mundo del fútbol», admitió años después el futbolista. Las carreras de ambos les separaron, pero la tecnología les mantuvo «cerca», cuentan en sus entornos, a pesar de la distancia.

Mourinho se fue unos años a Inglaterra y después a Italia, Turquía y ahora Portugal, cambiando «mucho» de número de móvil, pero manteniendo el contacto con «sus chicos», Arbeloa entre ellos: «He intentado molestarle poco porque sé quién es, que ha cambiado de teléfono varias veces, pero hemos mantenido el contacto. Sé que puedo llamarle a las tres de la mañana».

El reencuentro con Mourinho para los nostálgicos de la irreverencia, el orgullo y la ira: herencia, ocaso y conexión con el presidente

El reencuentro con Mourinho para los nostálgicos de la irreverencia, el orgullo y la ira: herencia, ocaso y conexión con el presidente

«Nunca amamos a alguien en concreto. Amamos tan sólo la idea que nos formamos de alguien». El madridismo que ama a José Mourinho, y que empieza por su presidente, lo hace por lo que dejó escrito Fernando Pessoa: ama lo que Mou significó en una etapa crítica. Un tiempo que fue de los aplausos en el Bernabéu a Ronaldinho por parte de un señor con bigote a ver el propio estadio arrasado por el paso de un Atila con zapatillas de ballet. Era Pep Guardiola. Mourinho también lo padeció, pero acabó por llevar a la implosión a su antónimo hasta derrotarlo, hecho que inflamó el orgullo de buena parte del madridismo, aunque fuera a costa de minar el campo con la irreverencia y la ira. El portugués se marchó, desgastado por su propia cruzada, pero la ira se quedó entre nosotros. La nostalgia no siempre es por amor.

La saudade, la nostalgia, es un sentimiento muy portugués. Está presente en los personajes de Pessoa como en los de Eça de Queiros u otros grandes escritores lusos, aunque Mourinho tenga poco que ver con el introspectivo Bernardo Soares, protagonista del Libro del desasosiego. Mou es The Special One, el mejor actor del fútbol, aunque ya sólo un gran entrenador en su invierno.

La nostalgia por el pasado de blanco es mayor por parte de una legión de fieles madridistas que por el propio técnico, cuya saudade es únicamente de sus tiempos de gloria. La realidad es que no los vivió en el Bernabéu, y no sólo por los títulos. También por el feeling. Mou se sintió en su salsa en la Premier, porque en Inglaterra era el personaje de una comedia. Aquí lo convertimos en el personaje de una tragedia, algo muy español. El error fue nuestro.

La superioridad moral del Barça

La era de Mourinho en el Madrid no fue únicamente la de los insultos o el juego extremo y duro. También la de la rebelión frente a un Barça que, además de dominar en el campo, se había situado en una posición moral de superioridad. Era el marketing de los valors. El caso Negreira y los audios de Piqué con Rubiales para repartir el oro de Arabia demostrarían que quienes predican desde atalayas morales suelen tener los pies en las cloacas.

El reencuentro del Madrid con Mou, el miércoles en Lisboa, evoca, pues, esa nostalgia en un tiempo que se asemeja en algunos aspectos al momento en el que llegó el portugués al banquillo del Bernabéu. La crisis deportiva y el dominio del Barcelona durante la temporada pasada invocan la necesidad de invertir la tendencia, aunque para ello haya que «poner una bomba». Es lo que dijo Mou en privado ante la superioridad, entonces, de los azulgrana. La puso. Los resultados fueron evidentes, al destruir al rival, aunque sin conseguir todos los objetivos esperados. Los efectos colaterales, con deterioro de la imagen del club y división, también.

El Madrid ha escogido para salir de su crisis actual a un mourinhito, después de destituir a otro de los entrenadores que, como futbolista, más conexión tuvo con el portugués. Sin embargo, como dijo Arbeloa en la más atinada de sus declaraciones, si intentara imitar a Mou, fracasaría. En lo suyo es único, el «puto amo».

Mourinho, durante un partido del Benfica.

Mourinho, durante un partido del Benfica.ALESSANDRO DI MARCOEFE

Veremos a ese Mourinho antes, durante y después del partido de Champions, porque el personaje necesita más que nunca de sus artes, dado el desequilibrio que existe, hoy, entre el Benfica y el Madrid, por irregular que esté el conjunto blanco. La primera indirecta la dejó al expresar su sorpresa por el hecho de que entrenadores sin experiencia accedieran al banquillo de grandes clubes. Arbeloa no respondió. Acertó.

Asesor en la distancia

«No cuenten conmigo para telenovelas», manifestó el portugués cuando le preguntaron si estaba entre las soluciones para el Madrid, después de la destitución de Xabi Alonso. La realidad es que no ha estado en el debate de las alternativas, aunque jamás haya dejado de ser como un sueño húmedo para Florentino Pérez, en especial en noches de tormenta. El contacto entre ambos ha permanecido, en ocasiones hasta como un asesor en la distancia.

Florentino encontró el éxito después de Mou. De hecho, el mayor de su era, con las tres Champions de Ancelotti, en dos etapas, y las tres de Zidane, dos apuestas suyas y dos personajes de su cabecera. Pero ni el francés ni el italiano hicieron seguidismo de su línea argumental en las guerras del presidente y el club. Tampoco en el maniqueísmo y la división. La que aparecía entre madridistas y «pseudomadridistas» fue acuñada por Mou.

Al portugués le ha ido peor desde que dejó el Madrid. Lo mejor de su carrera, las Champions con Oporto e Inter, fueron anteriores. Volvió a ganar la Premier con el Chelsea, un club con una afición a fuego, donde su estilo encajaba a la perfección, pero no alcanzó la gloria en uno de sus destinos más esperados, Old Trafford, y tampoco encontró el momento para ocupar el banquillo de Portugal. La Eurocopa conquistada en 2016 habría sido uno de sus grandes hits. En cambio, la conquistó alguien que no se parece en nada a Mou. Fernando Santos se había escapado, realmente, de un libro de Pessoa.

Arbeloa, entrenador del Madrid.

Arbeloa, entrenador del Madrid.J.J.GuillénEFE

El Benfica es su último destino, por el momento, pero no un destino más, porque Mou es benfiquista de corazón. Se trata del club de sus orígenes, en el que se formó. El entrenador, que hoy cumple 63 años, fue la baza electoral del actual presidente del Benfica, el ex jugador Rui Costa. Una gran figura para el banquillo del club que más estado de opinión crea en el país. Los resultados no han llegado, lejos del Oporto, líder. Las lesiones han minado a un Benfica en el que Mou hizo voto de prudencia al llegar, pero nadie puede ir contra su naturaleza.

Eso es lo que dijo Arbeloa con respecto a sus futbolistas tras la victoria en La Cerámica, un test de calidad que salvó el técnico. La declaración tiene una parte de sensatez y otra de capitulación para un entrenador que quiera desarrollar su obra. Como si el Madrid fuera El libro de la selva, aunque Vinicius no se parezca en nada a Mowgli ni en esa selva resuene, hoy, un grito como el de Mou, para lo bueno y para lo malo.

El Athletic logra su primera victoria después de sufrir mucho ante el Qarabag

El Athletic logra su primera victoria después de sufrir mucho ante el Qarabag

El gol de Leandro Andrade a los 52 segundos incrementó la dificultad del partido para el Athletic, que ya llegaba con deberes pendientes y sufrió lo suyo ante el Qarabag. Los vizcaínos se presentaban urgidos tras sendas derrotas en las dos primeras jornadas, ambas dentro de la lógica, al tratarse del Arsenal, que se confirma como uno de los favoritos del torneo, y de la visita al Borussia Dortmund, saldada con un 4-1. [Narración y estadísticas (3-1)]

Lo ha pasado mal el equipo de Ernesto Valverde sin Nico Williams, cuyo regreso había tenido un efecto revitalizador en un equipo que empezó bien la temporada en el torneo doméstico para entrar en crisis antes de la victoria ante el Mallorca y el empate del pasado domingo contra el Elche. Todos los triunfos rojiblancos llegaron con él sobre el campo, aunque este miércoles estuvo muy por debajo de sus habituales prestaciones.

Reaccionaron bien los locales al desencuentro entre Laporte y Paredes que provocó el 0-1. Plantado en cancha rival, aunque sin demasiado juego, el Athletic vio cómo se sucedían las ocasiones para empatar. La tuvo Sancet tras un pase filtrado de Rego, brillante en la medular, pero no anduvo fino en el remate. Un disparo de Guruzeta, también a pase del joven centrocampista, lo rechazó el guardameta Kochalski. Nico lo intentó desde fuera del área, pero sus buenas intenciones quedaron desbaratadas por la bota de un defensor.

Falta de acierto

Frente a la corriente de esperanza que generaban las apariciones del Athletic por el área del Qarabag pesaba uno de los males recurrentes en este comienzo de temporada, como es la falta de eficacia ante el marco. La lesión de Iñaki Williams en el minuto 37 fue un quebranto más, poco antes de que Guruzeta levantase el ánimo de la hinchada al rentabilizar un formidable pase de Jauregizar, colosal de principio a fin, dejando en evidencia el entramado defensivo del equipo azerí.

Escaso de cualquier vitola, el Qarabag se presentó en San Mamés con el sorprendente balance de dos triunfos en la máxima competición continental, uno de ellos tan llamativo como el logrado en el estadio del Benfica, tras sobreponerse a un 2-0 adverso. El equipo de Gurban Gurbanov explota el carácter lúdico de su presencia en la Liga de Campeones, invitado por derecho a una fiesta donde ni mucho menos se cuenta con él para los mejores bailes.

El Athletic percutió una y otra vez en busca de tres puntos obligatorios. En el horizonte europeo le aguarda viajar a Newcastle y Praga para recibir después al hegemónico Paris Saint Germain. Casi nada. Había indicios más que suficientes para pensar en el segundo tanto, pero el tiempo pasaba y no faltaba alguna inquietante transición del Qarabag, imprevisible y algo caótico.

Nico Williams, ante Pedro Bicalho, el miércoles en San Mamés.

Nico Williams, ante Pedro Bicalho, el miércoles en San Mamés.EFE

Valverde retiró a Gorosabel, Rego y Nico Williams. Su relevo natural, Robert Navarro, se sacó un derechazo a la escuadra desde la frontal del área para hacer el 2-1 a falta de 20 minutos para la conclusión. Navarro mejoró a Nico, como Berenguer había hecho con el lesionado Iñaki. No fue la mejor tarde de los Williams.

Aún tuvo que sacar una pelota de la línea Yuri, quien antes estuvo cerca de cometer penalti. De nuevo Guruzeta, con un remate desde fuera del área, puso fin a la incertidumbre. Tres de los cuatro goles del Athletic en esta Champions son suyos. El puesto de delantero centro tiene dueño.

El Real Madrid confirma el fichaje de Álvaro Carreras

El Real Madrid confirma el fichaje de Álvaro Carreras

Actualizado Lunes, 14 julio 2025 - 19:55

El lateral del Benfica, Álvaro Carreras, ficha por el Real Madrid para las próximas seis temporadas. El que fuera canterano blanco entre 2017 y 2020, retorna a la disciplina de Chamartín tras el acuerdo alcanzado con el club lisboeta, donde militaba desde julio de 2024.

Carreras firma hasta el 30 de junio de 2031 y viene a reforzar el lateral izquierdo, pese al buen rendimiento de Fran García en esa demarcación durante el Mundial de clubes. El otro jugador para ese puesto, Ferland Mendy, ha sufrido numerosas lesiones y su rendimiento es irregular, lo que ha forzado a la directiva blanca a realizar este movimiento.

La presentación se celebrará este martes en la Ciudad Deportiva de Valdebebas a las 13.00 horas. No obstante, por su participación también en el torneo internacional con el Benfica, su incorporación a las órdenes de Xabi Alonso se retrasará hasta la vuelta de las vacaciones estivales.

Cláusula de rescisión

Carreras dejó La Fábrica en 2020 para irse al Manchester United, donde no llegó a debutar. El equipo de Old Trafford, de hecho, mantenía una cláusula de compra de 18 millones que ha decidido no hacer efectiva. Se estima que el precio pagado ahora es el de la cláusula de rescisión, cifrada en 50 millones de euros. Algo que se confirmará en los próximos días, ya que al ser una sociedad con presencia en bolsa, el Benfica deberá hacer públicas las cifras del traspaso.

El lateral se convierte en el tercer fichaje del verano para el Real Madrid, tras la llegada de Dean Huijsen y Trent Alexander-Arnold. Curiosamente, los tres refuerzos han sido para la zaga, una de las líneas más castigadas por las lesiones en los últimos años.

El defensa llegó al Benfica en el último mercado estival y consiguió ganarse la titularidad tanto en liga como en Champions. Durante el último curso marcó cuatro goles y dio cinco asistencias. El Real Madrid seguía la progresión del que fuera su jugador y ahora lo recompra, ya que había otros rivales interesados.

Olise apaga el sueño de la Bombonera de Miami y Boca Juniors necesitará un milagro en la última jornada

Actualizado Sábado, 21 junio 2025 - 05:12

El Bayern Múnich, y en concreto Michael Olise, apagó el sueño de la Bombonera de Miami, nombre con el que se conoce estos días al Hard Rock Stadium de los Dolphins de la NFL, inundado una noche más por decenas de miles de aficionados de Boca Juniors. Una fiesta xeneize al grito de "Dale Boca" que contra el Benfica empujó al equipo al empate y que ante los alemanes aguantó hasta el minuto 84, momento en el que el delantero galo anotó el definitivo 2-1. Boca necesitará un milagro en la última jornada: golear al Auckland City por más de seis goles y esperar un triunfo alemán ante Benfica.

Boca gritó, lo hizo su gente, sin parar durante los 90 minutos, en la previa y en el post, pero en el verde, donde se decide el fútbol, el Bayern fue superior durante gran parte del duelo. Después del 10-0 al Auckland City, los alemanes no bajaron el ritmo, asentaron su juego sobre el regate y la velocidad de Coman y Olise, siempre al son de Kimmich, y vio por fin cómo Harry Kane se estrenaba como goleador en el torneo.

La primera parte se disputó en el campo de Boca, especialmente cerca de la meta de Marchesín. Olise anotó un gol olímpico al poco de empezar el partido, pero el colegiado lo anuló, tras revisión de VAR, por falta al portero.

Antes del minuto 20, Harry Kane encontraba un rechace en el área tras un centro y definía de zurda, forzado pero efectivo, al palo izquierdo de Marchesín. El tanto fue un golpe a Boca, que no pudo reaccionar.

Los de Russo apenas pasaron del círculo central en los primeros 45 minutos y Coman casi puso el segundo un minuto más tarde. Olise no dejaba de hacer daño a la espalda de la defensa, siempre en un uno contra uno contra su par. Demasiado fácil para el francés, talentoso y técnico.

El galo tuvo la más clara de la primera parte cuando se plantó solo ante Marchesín tras un buen pase en largo. Trato de regatear al guardameta, pero el portero estuvo ágil para agarrar el balón.

Reaccionó Boca por un instante, con una ocasión de Zenon que despejó Neuer. Un espejismo en los 45 primeros minutos. Al descanso se llegó tras dos intentos de falta de Olise y Kane y con la misma superioridad germana.

El intermedio encontró a Boca en plena reflexión. El Benfica venía de ganar 6-0, por lo que más allá de los puntos eran importantes los goles. En la última jornada los lusos se miden al Bayern y los argentinos al débil Auckland City, por lo que cada gol era importante en el desenlace del grupo.

Despertó Boca, empujado por su gente, y Merentiel se inventó el golazo de la noche en el 66. El delantero recibió un pase al espacio, dobló con un autopase a Tah y definió con clase ante Neuer para hacer estallar al Hard Rock Stadium.

El empate no detuvo a Boca, que se vio superior por momentos a un Bayern tocado. Kompany metió a Musiala en el campo, pero el mediapunta alemán se volvió a lesionar. Y cuando parecía que Boca llegaba al Dorado del empate, Olise culminó una buena jugada colectiva, aprovechó un balón muerto en el área y de zurda completó un extraordinario partido.

Las cuentas de Boca son tan simples como difíciles en la última jornada: debe esperar un triunfo del Bayern contra el Benfica (los alemanes tienen los octavos asegurados pero necesitan una victoria o un empate para ser líderes de grupo) y golear al Auckland City para recuperar la diferencia de goles con los lusos. Ahora mismo Benfica tiene +6 y Boca -1. Si Benfica pierde por un gol, por ejemplo, Boca necesitaría ganar por siete, porque en el empate a diferencia de goles, las tarjetas amarillas perjudican a los xeneizes.

Raphinha, Iñigo Martínez, De Jong... Flick revaloriza al Barcelona de pies a cabeza

Raphinha, Iñigo Martínez, De Jong… Flick revaloriza al Barcelona de pies a cabeza

Actualizado Jueves, 15 mayo 2025 - 23:42

Hansi Flick ha sido el gran artífice del resurgir meteórico del Barcelona y ni siquiera le ha hecho falta que haya habido un periodo de transición de por medio. Con Dani Olmo como único factor diferencial con respecto al curso pasado, entre los indiscutibles méritos del técnico alemán se encuentra su capacidad para revalorizar al equipo y encontrar soluciones a los distintos problemas que se fue encontrando.

En una temporada en la que ha cerrado un doblete de Liga y Copa del Rey y en la que cayó de la Champions en semifinales tras dos espectaculares partidos ante el Inter de Milán, el alemán no solo ha contado con la inusitada solidez de un Pau Cubarsí, que se afianzó como titular en el centro de la zaga antes de sacarse el carné de conducir, el enorme talento en la medular de un Pedri a quien las lesiones, por fin, parecen haberlo dejado en paz de una vez por todas y la genialidad de un Lamine Yamal que, pese a su juventud, es a todas luces el nuevo gran estandarte del club.

También ha sido capaz de recuperar o darles la confianza necesaria a jugadores que, a la postre, han sido también del todo determinantes para armar la columna vertebral de su equipo: Wojtiech Szczesny, Iñigo Martínez, Frenkie de Jong y Raphinha. La gravísima lesión de Marc-André ter Stegen a finales de septiembre del año pasado dejó la portería azulgrana en vilo. Flick, inicialmente, quería contar con un portero con experiencia en caso de que cayera también Iñaki Peña y Robert Lewandowski, otro de los jugadores que ha tenido un gran rendimiento bajo su mando, se puso en contacto con su compatriota Szczesny para que descolgara los guantes y se enrolara en la aventura azulgrana.

Szczesny, talismán

Al polaco le costó entrar en el equipo. No en vano, llevaba retirado desde el verano. Pero una vez empezó a jugar con asiduidad, Flick dejó sin duda alguna la portería en sus manos, incluso después de un desafortunado partido en el estadio del Benfica. Pasó a considerarlo su talismán particular durante el gran número de partidos en los que, con él bajo los palos, el equipo no conoció la derrota. Pese a algunos fallos puntuales y a que su rendimiento parece haber bajado últimamente algunos enteros, la solidez que transmite desde un puesto tan delicado como el de arquero ha sido vital.

En el centro de la defensa, la gran apuesta de Flick fue la de Iñigo Martínez. Hasta tal punto, que priorizó sin dudarlo su inscripción en la Liga por encima de la del gran fichaje de este curso, Dani Olmo. El zaguero, quien llegó al club el curso pasado en la recta final de una lesión que impidió que Xavi pudiera contar con él en los primeros compases de la competición, ha sido fundamental en sus esquemas.

Tanto a la hora de poner en práctica con éxito la trampa del fuera de juego en la que tantos y tantos rivales han caído a lo largo de la presente campaña como por todo lo que transmite en el vestuario. No en vano, el vasco, de 33 años, es uno de los más veteranos de una plantilla en la que los jóvenes talentos de La Masia no paran de demostrar una calidad intachable, trufada a veces por algunos inevitables pecados de juventud. La experiencia que puede aportar Iñigo Martínez, tanto dentro como fuera del campo, también ha sido clave en la gran temporada que han firmado los azulgrana.

El regreso del neerlandés

En el centro del campo, mientras, además de propiciar las irrupciones del también lesionado de larga duración Marc Bernal o de un todoterreno inasequible al desaliento como Marc Casadó, Flick ha sido el artífice de la recuperación de un jugador que parecía aparentemente perdido para la causa: Frenkie de Jong.

En cuanto llegó al club dejó claro desde el primer momento que el neerlandés iba a ser fundamental para sus esquemas. Y, poco a poco, también con algunas fases de cierta incertidumbre de por medio, parece haber logrado su objetivo. Tanto a nivel de juego como, sobre todo, de implicación por parte de un futbolista que, al fin, lució como es debido galones de capitán en un duelo tan comprometido como el protagonizado ante el Real Madrid en Montjuïc el pasado domingo. Se espera que su estela no vuelva a decaer por enésima vez.

Pero quien ha protagonizado la metamorfosis más decididamente espectacular, a pesar de todo, ha sido sin duda Raphinha. El brasileño, que nunca llegó a gozar del todo de la confianza de Xavi Hernández, ha firmado unos números que podrían hacerlo candidato, por lo menos, a estar en el podio del próximo Balón de Oro.

Con Flick, se ha erigido en el segundo máximo anotador de los azulgrana, con un total de 34 goles en 54 partidos, a los que les suma también 25 asistencias. Su actitud de darlo todo hasta el final le ha permitido firmar varias acciones decisivas. Como, por ejemplo, el gol, prácticamente en el último suspiro, con el que los azulgrana se impusieron por 4-5 al Benfica en la fase de liguilla de la Champions a finales del pasado mes de enero. Infatigable, también hizo dos tantos en una nueva remontada de los azulgrana, esta vez ante el Real Madrid, en Montjuïc, en un duelo que se reveló crucial para que el Barcelona conquistase su vigésimoctavo título de Liga.

11 goles en 10 partidos europeos: el Barcelona espera que Raphinha recupere su brillo ante el Borussia Dortmund

11 goles en 10 partidos europeos: el Barcelona espera que Raphinha recupere su brillo ante el Borussia Dortmund

Actualizado Martes, 8 abril 2025 - 23:23

La luz más brillante suele consumirse antes, dice la sabiduría popular. En el caso de Raphinha, el jugador más en forma del Barcelona en los primeros meses de la temporada, el aforismo lleva unas semanas cumpliéndose. Su garra y su desgaste se mantienen como de costumbre, pero ha perdido brillantez ante la portería contraria. En la Liga, no marca desde el pasado 9 de febrero, ante el Sevilla, a domicilio, en un partido que acabó con triunfo de su equipo por 1-4, mientras que en la Copa del Rey su último tanto se remonta hasta el 15 de enero, en el enfrentamiento a partido único de octavos de final ante el Betis que se saldó con victoria barcelonista por 5-1. Este miércoles vuelve la Champions. Tal vez, en su competición fetiche por antonomasia, esta sequía anotadora llegará a su final de una vez por todas.

En la máxima competición europea Raphinha atesora unos números demoledores. Hasta el momento, ha sido capaz de convertir 11 goles en los diez partidos que ha disputado. Entre ellos, destaca el hat trick conseguido frente al Bayern o los cinco, en total, anotados frente al Benfica entre su duelo en la fase de liguilla en Da Luz (4-5), la ida de los octavos de final (0-1, con los azulgrana con uno menos sobre el césped por la expulsión de Cubarsí) o los dos con los que remató la faena en la vuelta en Montjuïc (3-1).

En la Liga, mientras, el brasileño suma 13 goles en el total de 28 encuentros que ha jugado hasta ahora, teniendo en cuenta, además, que no fue convocado para el duelo disputado frente a Osasuna el pasado 27 de marzo, que ante el Girona, tres días después, no llegó a moverse en ningún momento del banquillo y que fue suplente el sábado ante el Betis. Una serie de movimientos con los que Hansi Flick quiso darle algo de descanso a un jugador caracterizado por su entrega.

La fatiga

En el encuentro ante Osasuna, el técnico alemán esgrimió el cansancio por el viaje desde Sudamérica como el motivo para dejarlo fuera de su lista. También es cierto, además, que el delantero brasileño volvía con el ánimo algo tocado, después de que Argentina pasara factura a sus excesivamente seguras convicciones de triunfo en superclásico sudamericano, infligiéndole un demoledor 4-1 a la canarinha. Flick, pese a haberlo protegido últimamente un poco entre algodones, con la excepción de una vuelta de las semifinales de Copa del Rey a vida o muerte contra el Atlético de Madrid, quiso romper una lanza en favor del brasileño en la rueda de prensa previa al duelo frente al Dortmund.

"Tras el parón por las selecciones, hemos intentado que se recupere. Lo que veo en los entrenamientos es lo mismo que veía antes: está muy activo, despierto, con buena dinámica... Demuestra que está preparado para afrontar este partido", zanjó el entrenador.

La ida de los cuartos de final de la Champions ante el Dortmund es la primera gran oportunidad de Raphinha de volver por sus fueros. Sobre todo, teniendo en cuenta que la vuelta se disputará la semana que viene en el Signal Iduna Park, un escenario que puede ser tremendamente complicado y para el que los azulgrana bien harían en llevarse una buena renta de Montjuïc.

En el centro del campo, mientras, está por ver si Flick mantendrá o no a un Gavi tan fiel a su causa como contundente a la hora de valorar a aquellos que critican su estilo. «Mucha gente se cree que no sé jugar al fútbol y no tiene ni puta idea. Es entendible, cada uno piensa lo que quiere, y está bien», sentenció el sevillano.

El partido contra el Benfica: sin jugadores en la rueda de prensa, pendientes del minuto de silencio y a una hora extraña

El partido contra el Benfica: sin jugadores en la rueda de prensa, pendientes del minuto de silencio y a una hora extraña

Los jugadores del Barça se han marcado un objetivo muy claro: dedicar el partido ante el Benfica a la memoria del doctor Carles Miñarro. El súbito fallecimiento de uno de los responsables de los cuidados médicos de la plantilla del primer equipo azulgrana dejó a los futbolistas muy tocados. Tanto, que el partido que debían jugar el pasado sábado frente a Osasuna fue finalmente suspendido. Ahora, a pesar de que han pasado apenas unos días desde tan terrible suceso, los futbolistas y el 'staff' técnico que dirige Hansi Flick quieren homenajear al doctor, que tenía una relación muy próxima con varios de los miembros de la plantilla, dándolo todo sobre el césped.

La sesión preparatoria del domingo fue extraña. Los sentimientos seguían a flor de piel y el presidente, Joan Laporta, se acercó a la ciudad deportiva Joan Gamper acompañado por el director deportivo, Deco, y por Bojan Krkic, coordinador del área de fútbol y mano derecha del portugués. Antes de esa sesión, se guardó un sentido minuto de silencio que, de hecho, se repitió a lo largo de este lunes tanto en las oficinas como en la ciudad deportiva. En las instalaciones de Sant Joan Despí, además, fue especialmente emotivo el acto llevado a cabo por la sección de fútbol sala, en la que desempeñó su labor el doctor Miñarro justo antes de incorporarse al primer equipo el pasado verano.

Cómo no, antes de la protocolaria rueda de prensa, en la que únicamente participó Flick tras petición del club y con permiso de la UEFA, también hubo unos instantes de recogimiento. La entidad azulgrana prefirió que los jugadores quedaran al margen en este caso de los actos que se llevan a cabo antes de un partido europeo. Sabedora, seguro, de que los sentimientos seguían aún a flor de piel. El técnico fue el único que habló. Y, a decir verdad, su intervención fue quizás incluso más breve y concisa de lo que suele serlo habitualmente. Aunque, eso sí, contundente en cuanto al objetivo que se ha marcado el equipo para este martes.

"Queremos ganar por él"

«La de Carles ha sido una pérdida muy sensible para el equipo, porque ha sido una parte importante del rompecabezas con el que queremos lograr el éxito esta temporada. Era una gran persona y un gran médico, una pieza muy importante, lo extrañaremos y queremos ganar por él. Todos quieren dedicarle el partido, es un momento trascendental para el club y para la afición, el equipo está centrado, tenemos que seguir adelante y es muy importante conseguir este triunfo», reiteró el técnico barcelonista quien, desde luego, huye del papel de favorito pese al 0-1 logrado en la ida. «Nadie cree que esto ya está hecho y, para mí, eso es lo más importante», sentenció.

El club está además pendiente de que la UEFA les permita también guardar un minuto de silencio justo antes de que se inicie el partido contra el Benfica, el primero de las eliminatorias que se disputarán en esta jornada, dado que su inicio está previsto para las 18.45 horas. El máximo organismo del fútbol europeo suele ser muy estricto con la oficialidad de este tipo de actos, pero lo cierto es que ya ha tenido un gesto con el club al permitir que únicamente hablara Flick en la previa y eso puede invitar a pensar que tampoco pondrán problemas a que se prolonguen un poco más los actos de homenaje para el doctor Miñarro, cuyo funeral se celebra esta mañana, horas antes del partido.

Para el partido en sí, el técnico tiene la baja confirmada de Pau Cubarsí, expulsado con roja directa en Da Luz, pero todo invita a pensar que podrá contar con un Robert Lewandowski que iba a ser baja frente a Osasuna tras resentirse de una contractura en la sesión de activación previa a ese encuentro. El Benfica, por su parte, también se plantará en Montjuïc con dos ausencias muy sensibles. Álvaro Carreras no podrá jugar por acumulación de amonestaciones a causa de la amarilla que vio en Lisboa tras una dura entrada sobre Jules Koundé y el ex madridista Ángel di María, por su parte, sigue convaleciente de la lesión muscular sufrida ante el Mónaco y no pudo entrar finalmente en la convocatoria del Benfica que, hoy, se unirá al luto del Barça. Después, ambos buscarán la victoria.

Pedri, ante la supervivencia del Barça: "Sczcesny nos ha salvado muchas veces"

Pedri, ante la supervivencia del Barça: “Sczcesny nos ha salvado muchas veces”

Actualizado Miércoles, 5 marzo 2025 - 23:57

En Da Luz, Raphinha repitió en su papel de héroe, marcando otra vez el gol que le dio el triunfo al Barça ante el Benfica. Pero incluso por encima del brasileño, que sigue atravesando un momento de juego muy dulce, quien se alzó como la figura clave de los azulgrana fue un Wojciech Szczesny que se resarció de la mala velada vivida en su última visita a Lisboa, en la que encajó cuatro goles, dejando la portería a cero frente a un rival que llegó a tener hasta ocho ocasiones muy claras de gol. Muy especialmente, desde que Pau Cubarsí, con 18 años y 42 días, se convirtió en el segundo expulsado más joven de la historia de la Champions, solo por detrás de Celestine Babayaro.

"La última vez no se fue muy contento de aquí y hoy Szczesny nos ha salvado muchas veces. Sobre todo, recuerdo una en los primeros minutos, de esas en que, si marcan, empiezas el partido mal. Para muchos es muy grande y es muy agradecido tenerlo con nosotros", señaló tras el partido en declaraciones a Movistar Liga de Campeones un Pedri que, por su capacidad de llevar de cabeza a los rivales con su capacidad para conservar el balón y templar el juego, acabó por llevarse el MVP del partido. "Él ha conseguido el trofeo, pero creo que me puedo llevar la mitad a casa", bromearía por su parte tras el partido el polaco, a quien nada parece capaz de sacarle de un gesto calmado, casi imperturbable.

"Estamos muy felices, pero el trabajo no ha terminado todavía. Queda un partido y tenemos que acabarlo de manera profesional, como hemos hecho hoy", recalcó el arquero barcelonista, quien tuvo palabras de elogio para la actitud mostrada por todo el equipo. "Hemos entendido lo que teníamos que hacer, no podíamos jugar abiertos, hemos estado compactos y hemos evitado sus contraataques. Ha sido un gran esfuerzo por parte de todos y hemos demostrado que podemos ganar luchando. Se ha visto la otra cara que también tiene este equipo", recalcó el polaco, quien está más que convencido de sus capacidades. "Lo mejor está por llegar", advirtió.

"Lo tengo en el Fantasy y creo que me ha dado bastantes puntos", apuntó por su parte un Raphinha tan feliz como extenuado al término del partido. "Es imposible no estar cansado después de un partido como este. Teníamos una idea y la expulsión lo cambió todo", apuntó el brasileño. "Lo que me pasó por la cabeza es que iba a ser aún más complicado, que íbamos a sufrir y que tendríamos que defender para lograr la victoria. Al final, nos llevamos un resultado muy importante para Barcelona", abundó el delantero.

"Estoy muy orgulloso. Después de jugar con uno menos desde el minuto 22, con uno menos, hemos visto una gran actuación del equipo", valoró tras el duelo un Hansi Flick que repartió elogios entre todos. "La mentalidad ha sido clave, hemos tenido un buen portero, que ha estado fantástico para nosotros y lo hemos hecho genial. Hemos defendido como una unidad y estoy muy contento", insistió el alemán, quien, además, quiso destacar también el juego de Pedri. "Ahora mismo, está a un nivel brutal, increíble, y estamos muy felices de tenerlo", apostilló. El canario, mientras, advirtió que aún queda trabajo por hacer en Montjuïc. "Estamos muy satisfechos por cómo se ha dado el partido, pero aún queda la mitad del trabajo. Hay que ganar en casa y pasar ronda", sentenció.