Las pruebas a las que se sometió Brahim Díaz en la mañana del domingo en la Ciudad Real Madrid confirmaron la lesión muscular que sufre en el abductor derecho, que le dejará fuera de los terrenos de juego por un periodo cercano a los tres meses.
El Real Madrid confirmó la mala noticia en un parte médico. “Tras las pruebas realizadas hoy a nuestro jugador Brahim Díaz por los Servicios Médicos del Real Madrid se le ha diagnosticado una lesión en el abductor largo de la pierna derecha. Pendiente de evolución”, apuntó.
Brahim sintió la lesión muscular en la primera parte del encuentro ante la Real Sociedad, en el que disfrutaba de su segunda titularidad del curso, en una acción en la que conectó con Kylian Mbappé. Intentó seguir en el partido durante varios minutos pero a los 25 tenía que ser sustituido por el brasileño Rodrygo Goes.
La resonancia magnética a la que sometió pasadas unas horas, confirmó el peor de los pronósticos y confirmó la rotura de mayor gravedad. Brahim, venía de jugar con Marruecos dos encuentros y amplía la plaga de lesiones que está sufriendo el Real Madrid en el arranque de temporada.
Se suma en la enfermería a David Alaba, Eduardo Camavinga y Dani Ceballos, ampliando a cuatro las bajas confirmadas que sufrirá Carlo Ancelotti en el primer partido de la Liga de Campeones ante el Stuttgart. Están a punto de salir de ella Jude Bellingham y Aurélien Tchouaméni, mientras que la revisión médica realizada a Éder Militao confirma que sufre “pequeñas molestias en la pierna derecha”, pero ningún percance en la rodilla operada.
Una Juventus que no es la Juventus de las leyendas, sin haber ganado un solo partido, deja claro que esta Champios es cosa seria, y con seriedad responde el Madrid, más maduro, más cohesionado, sin los excesos ni las orgías goleadoras, al menos no todavía, y sufriente pero firme, como firme es Courtois, su portero de guardia. Es un buen camino, con Güler en crecimiento y Bellingham de nuevo en el gol, un solo gol. De lo demás que le pregunten a los porteros. La meta, sin embargo, es otra cosa. Está lejos, muy lejos. Lo que está cerca es el Barça, que llegará al Bernabéu, el domingo, con más botín de su cita europea, pero también con más inseguridades. Un clásico, no obstante, es como un baile de carnaval. Nada es lo que parece. [Narración y estadísticas (1-0)]
La derecha es la ruleta del Madrid. Mastantuono, Brahim y Rodrygo viajan en un tiovivo que Xabi Alonso no quiere detener para que ninguno sienta que es el dueño de un puesto sin dueño. Valverde podría subirse, pero la realidad es que desde que el uruguayo dijo que no le gustaba jugar de lateral, no ha jugado en otro sitio. Tres tazas. Las lesiones de Carvajal y Trent son poderosas razones. Veremos después, porque lo que mejor hace Valverde no es lo que inicialmente quiere su entrenador.
Ante la Juve, se bajó del tiovivo Brahim, el mejor de todos para el desborde, un futbolista que parece de otro tiempo, pero domina algo que nunca pasa de moda: el regate. El Madrid lo necesita, en especial cuando comprime la defensa del rival y desaparecen los espacios. Ocurrió frente a una Juventus que fue de más a menos, que exigió lo mejor de Courtois antes de que Di Gregorio le diera la réplica, después de una conexión, precisamente, entre Brahim y Mbappé. En la segunda parte siguió el tuya-mía entre los dos porteros. A Brahim y Mbappé les hizo Di Gregorio un uno-dos.
Rehabilitación emocional
Güler también partía en un caballito del tiovivo, pero el turco ve tantas cosas que es mejor llevarlo al centro. En la banda tiene un lado ciego, que no sirve para nada. Es un desperdició. Le ocurrió en el Metropolitano, donde Alonso se equivocó. Güler crece porque crece su confianza, y la confianza rompe las cadenas del talento. La rehabilitación emocional de este futbolista cabe anotarla en el haber del técnico. Ahora toca comprobar su progresión, sentarse y disfrutar. El Madrid es distinto con y sin su presencia. Mbappé, también. La mejor prueba, Getafe.
Ante la Juve, Güler demostró precisión, en saques de esquina que eran centros con telemetría, pero también sacrificio, en la presión y en el repliegue. Buena cosa. El duelo lo necesitaba, porque la Juve, pese a su irregularidad y la última derrota en Como, frente al baile de Nico Paz, es un equipo competitivo, con conceptos y roles muy claros. El primero, el de Vlahovic, como rematador o como vértice. En su mejor escapada, al inicio de la segunda parte, recorrió más de medio campo, aguantó el envite al veloz Militao y sólo la inmensidad de Courtois evitó el gol. Lo hizo todo bien el delantero, pero eso no basta ante un portero sobrenatural.
La Juve sometió al Madrid en el arranque e intentó volver del mismo modo tras el descanso, pero la propuesta del intercambio de golpes siempre encuentra al Madrid en su salsa, que tiene tres cosas fundamentales: un portero que hace no-goles, unos delanteros implacables y una atmósfera que empieza a hervir cuando los suyos empiezan a correr. Necesita el equipo blanco el ataque posicional, claro. La organización, también. Pero donde es imbatible es en el caos. Bendito caos con Courtois en la puerta de la habitación.
Vinicius, tras errar una ocasión en el área de Di Gregorio.AFP
Corrió el Madrid y corrió Vinicius, hasta entonces apagado, y en su salida del regate envió al palo. Bellingham estuvo listo para el rechace, en la tierra del nueve. En ese lugar pasó mucho tiempo durante su primera temporada en el Bernabéu, un año antes de la llegada de Mbappé. El día que estrañamente el francés no encontró el gol, volvió a aparecer el inglés como un nueve sin invitación.
El tanto pudo haber llegado en cualquiera de las porterías, aunque el Madrid había vuelto a volcarse con más intenciones sobre la de Di Gregorio, que en nada tuvo que desmerecer a Courtois. Tudor movió su banquillo para retirar a algunos de sus mejores futbolistas sobre el césped, como Vlahovic, primero, y Cambiaso, después, porque necesitaba piernas y pimienta. La hubo hasta el final con una acción al límite que salvó Asencio, aunque le costara la lesión. Xabi Alonso gestionó la situación, porque el peligro no cesaba, a costa de sacrificar a Güler y Vinicius, pese a la cortedad del marcador, y acabar con tres centrales, Militao, Carreras y Tchouaméni. Courtois seguía en su sitio, decisivo ante Kostic. Un portero serio, en su partido 300, para un serio Madrid.
Dos penaltis, dos fogonazos de Arda Güler y Vinicius, salvaron al Madrid de una catástrofe, porque estuvo rendido a la Real Sociedad, con un sistema antediluviano. El Madrid habló con el santo Sebastián.
Una vez más, como tantos partidos, con líneas tan escasas de jugadores, porque el secretario técnico lo quiere así y Ancelotti hace reverencias, el Madrid pide a gritos a tres jugadores. Al menos. Un defensa y dos centrocampistas. Y un goleador. E
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La tarde empezó con lágrimas en Los Cármenes. El Granada conoció su descenso a Segunda División un par de horas antes de enfrentarse al Real Madrid porque la victoria del Mallorca ante Las Palmas le condenó a volver al infierno. Poco valor tenía ya su duelo contra los blancos, sin salvación ni Liga en juego. Sobre el césped, el orgullo de la afición andaluza y la ambición de la unidad B del Madrid, que brilló mientras los locales competían contra su dolor. Fran García y Güler sentenciaron el choque en la primera parte y Brahim culminó con dos goles una actuación extraordinaria. Otra más.
Ancelotti realizó diez cambios con respecto al equipo que ganó al Bayern en Champions y sólo repitió Rüdiger. A su lado, Courtois, Lucas, Militao, Fran, Camavinga, Modric, Ceballos, Güler, Brahim y Joselu. Premio y oportunidad para todos en el inicio del sprint final hacia Wembley. La mayoría, salvo Rüdiger, Camavinga y veremos si Courtois, saben que no habrá sitio para ellos en el once de la final continental.
El Granada, a pesar de la tristeza, tuvo el honor de homenajear al campeón con un pasillo que fue aplaudido en la grada antes de iniciar los cánticos de crítica contra la directiva del club. Con sólo 21 puntos, los nazaríes han pagado una horrible primera parte de la temporada.
El partido tardó en coger ritmo. La tristeza local y la relajación visitante dejaron unos primeros minutos de siesta hasta que el Madrid empezó a hilar posesiones a través de los pies de Modric, Brahim y Güler. El turco tuvo la primera buena opción del duelo al robarle un balón a Piatkowski y arrancar hacia portería, pero decidió mal y su pase no encontró a Joselu.
El lastre futbolístico del Granada es evidente y se notó cuando el Madrid aceleró marchas y Brahim se hizo dueño del partido. Los andaluces realizaron una primera media hora decente, más por orgullo que por talento, y se hundieron cuando Fran García puso el 0-1 en el 37. Lucas encontró a Brahim en el pico derecho del área grande, el malagueño se internó en el área, esperó al desmarque de sus compañeros y cedió atrás para que Fran llegara en carrera y definiera de primeras.
Güler, de nuevo gol
Por si fuera poco, justo antes del descanso, el Madrid sentenció un duelo que ya se había iniciado con demasiadas diferencias. Brahim volvió a arrancar, cedió a la carrera de Fran García, el lateral vio atras a Güler y el turco marcó su tercer gol de la temporada con un disparo cruzado raso. Dos buenas combinaciones, dos goles. El curso desastroso del Granada se explica desde una defensa demasiado débil, mentalmente hundida desde el inicio.
Tras el intermedio, el partido se mantuvo en las botas de Brahim. En el 49, el andaluz se inventó un zigzag extraordinario para superar a varios defensas, adentrarse en zona de peligro, volver a recortar a Gumbau y anotar con la derecha ante la estirada de Batalla. Y no se quedó ahí el ex del Milán.
La goleada madridista no tuvo respuesta por parte del Granada, incapaz de crear peligro o de contener el caudal ofensivo de los blancos, siempre liderado por Brahim. Si ya era una tarde mentalmente dolorosa para los andaluces, enfrentarse al campeón no ayudó.
En el 59, Brahim concluyó una eterna posesión del Madrid para anotar el 0-4. Sin acelerar demasiado el ritmo y combinando con pases cortos, entre Güler y Modric se plantaron en el área andaluza. El croata vio a Brahim y éste, a la media vuelta, anotó ante Batalla su segundo tanto de la tarde. Dos goles y una asistencia que le hacen acumular 12 y 7 en la temporada. Un fichaje soberbio.
El Granada despertó un poco tras el cuarto gol y tuvo varias oportunidades para marcar el gol del honor, pero no acertó, para desesperación de su afición. Mientras, Ancelotti movió su banquillo pensando en el futuro y en dar algo de ritmo a sus titulares. Kroos entró por Modric, que se fue ovacionado de Los Cármenes, y Nacho por Rüdiger. Cambios hombre por hombre tras el esfuerzo contra el Bayern.
Se quedaron sin saltar al césped Carvajal, Mendy, Bellingham, Vinicius, Rodrygo y Valverde, columna vertebral para el técnico italiano. Una desconexión necesaria después de la Champions. El martes, ante el Alavés en el Bernabéu, podrán reconectarse. Joselu pudo marcar su gol pero falló, no como ante el Bayern, y el duelo murió entre las lágrimas del Granada.