Djokovic impone su prodigiosa longevidad ante Sinner y será el rival de Alcaraz en la final

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Sobre la pista donde ya levantó 10 títulos, Novak Djokovic se santiguaba de rodillas y agradecía a Dios lo que acababa de ocurrir. A sus 38 años, con sus 24 Grand Slam, el domingo volverá a una final «grande» después de derrotar a JannikSinner en otra asombrosa semifinal por 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4, en más de cuatro horas de juego.

Eran ya las dos de la madrugada en Melbourne cuando el serbio hacía lo que se creía imposible. En los cinco enfrentamientos previos entre ambos, Sinner le había derrotado una y otra vez para negarle la gloria; este viernes, en cambio, acabó atrapado en su tela de araña. Cualquier análisis técnico o táctico desaparece ante el desenlace. Sinner sacó mejor, desplegó sus golpes letales —hasta 72 «winners»— e incluso varió su juego, pero Djokovic resistió. La ausencia de desgaste en los partidos previos, gracias a las retiradas de Jakub Mensik y Lorenzo Musetti, le permitió volver a flotar sobre la pista y, entre otras muchas cosas, salvar hasta 16 bolas de «break» en contra. Una estadística sí permite entender y entregarse al asombro: pese a su edad, Djokovic ganó más intercambios largos que Sinner, que tomó peores decisiones.

«Ahora mismo me faltan las palabras», aseguraba el serbio al terminar el partido, mientras todos los miembros de su equipo rompían en lágrimas, especialmente el español Carlos Gómez Herrera. «Me parece surrealista haber jugado más de cuatro horas. Me recuerda a la final de 2012 contra Rafa [Nadal]. La intensidad, la calidad del tenis... todo ha sido extremadamente alto. Sinner me había ganado demasiadas veces», proclamaba quien, en la red, durante el saludo habitual entre jugadores, agradeció a su rival que le dejara jugar una final más.

Alcaraz como rival

Su triunfo fue la enésima demostración de que es el mejor jugador de la historia y ahora tendrá delante a quien más amenaza su trono, Carlos Alcaraz. Después de la semifinal del español ante Alexander Zverev, Djokovic se acercó a felicitarle y bromeó con él: «Mi partido va a empezar tarde y las personas mayores tenemos que irnos pronto a la cama». Unas horas después, serán rivales por un Grand Slam.

Será un partido con una elevada carga psicológica, como lo fueron los anteriores. El pasado verano, Alcaraz superó sin remedio a Djokovic en las semifinales del US Open, pero este le había derrotado meses antes precisamente en los cuartos de final del Open de Australia y, sobre todo, en la final de los Juegos Olímpicos de París. Aquel partido sigue en la memoria del español como una de sus grandes derrotas, porque no tendrá oportunidad de colgarse un oro hasta 2028 y porque no solo se representaba a sí mismo.

La relación entre ambos fuera de la pista es magnífica —de ahí las bromas sobre que Alcaraz había copiado el saque de Djokovic—, pero el domingo ambos buscarán escribir la historia por su cuenta. «Yo siento que ya he ganado. El domingo tengo que volver y pelear contra el número uno. Solo espero tener suficiente gasolina para poder hacerlo codo con codo», finalizó el vencedor de 24 Grand Slam, que busca el número 25.

El Madrid tendrá su revancha contra el Benfica de Mourinho y el Atlético se medirá al Brujas en el playoff de la Liga de Campeones

El Madrid tendrá su revancha contra el Benfica de Mourinho y el Atlético se medirá al Brujas en el playoff de la Liga de Campeones

Pues el sorteo del playoff de la Liga de Campeones le ha regalado al Real Madrid una revancha. El conjunto blanco se medirá al Benfica de Jose Mourinho, que le ganó 4-2 el miércoles, en los dieciseisavos de final de la competición continental. La ida será en el Estadio Da Luz de Lisboa el 17 o el 18 de febrero y la vuelta en el Santiago Bernabéu el 24 o 25 del mismo mes, en lo que será el regreso de Mourinho a Chamartín. El Atlético de Madrid, por su parte, viajará hasta Bélgica para enfrentarse al Brujas, también con la ida en campo rival y el segundo encuentro en el Metropolitano.

El cuadro de Álvaro Arbeloa, que cayó derrotado con estrépito hace 48 horas y quedó fuera de los ocho mejores de la Champions, deberá mejorar su actuación para evitar un resultado parecido al de Da Luz, donde terminó con nueve jugadores por las expulsiones de Asencio y Rodrygo y en el que acabó encajando un gol del portero ucraniano Trubin. El central español y el delantero brasileño son bajas confirmadas para la ida por sanción, así que la defensa del Madrid llegará en cuadro, a la espera de la recuperación milagrosa de Rüdiger y de la mejoría física de Alaba.

A pesar de todo, en el Madrid confían en que la vuelta en el Bernabéu, en un momento de máxima exigencia de la grada hacia el equipo, actúe como impulso para una plantilla que debe dar mucho más después de perder su puesto entre los ocho mejores. En caso de superar la eliminatoria, el Madrid se medirá al Manchester City o al Sporting de Lisboa, circunstancia que conocerá en el sorteo de octavos, que se celebrará el 27 de febrero, justo después de esta ronda.

El viaje a Lisboa será algo más amable que la otra opción que le daba el sorteo, una visita al Bodo/Glimt de Noruega, situado su estadio casi en el Círculo Polar Ártico con temperaturas bajo cero. El conjunto nórdico, que venció al Atlético el miércoles, se medirá al Inter de Milán.

El Atlético viajará a Brujas para cruzarse con un equipo que no se le da demasiado bien. Las últimas cuatro veces que se han enfrentado han sido en fase de grupos, con un triunfo para cada equipo y dos empates. Hace tres cursos, los de Simeone cayeron 2-0. Aún así, los belgas, que han terminado 19º en la fase de liga, parecen inferiores a los colchoneros. Si gana, el Atlético se cruzaría con el Tottenham o el Liverpool.

Eliminatorias del playoff:

Olympiacos - Leverkusen

Galatasaray - Juventus

Brujas - Atlético de Madrid

Mónaco - PSG

Qarabag - Newcastle

Benfica - Real Madrid

Bodo - Inter

Dortmund - Atalanta

La colecta del ex tenista David Català para luchar contra su leucemia aguda: "Lo importante es que no vaya al cerebro"

La colecta del ex tenista David Català para luchar contra su leucemia aguda: “Lo importante es que no vaya al cerebro”

«Fue un sábado, lo recuerdo. El domingo anterior había ganado un torneo ITF de veteranos aquí en Hong Kong, pero durante la semana sintó mucho dolor en la espalda y al final fue al hospital. Empezaron las pruebas. Y en el análisis de sangre vieron que tenía los leucocitos muy altos. Podía ser una infección o algo más serio así que le hicieron una biopsia. Solamente 48 horas después, el lunes, ya le habían diagnosticado una leucemia linfoblástica aguda y empezaba con la quimioterapia».

Habla Ayelen Alcover al salir del hospital Queen Mary de Hong Kong, donde su marido, David Català, entrenador y ex tenista, lleva un mes ingresado luchando contra una leucemia. A sus 36 años los médicos son optimistas con su recuperación, «tienen mucha esperanza», aunque necesita algo primordial en su caso: dinero. El tratamiento en Hong Kong -donde reside- es caro, especialmente un medicamento oncológico específico llamado Ponatinib y por eso Alcover ha iniciado un crowdfunding en la web GoFundMe. Català necesita unos 30.000 euros y ya lleva más de 23.000. «Estamos extremadamente agradecidos por la cantidad de apoyo que hemos recibido. Nos han ayudado amigos, conocidos, conocidos de conocidos, incluso desconocidos, es muy bonito», admite Alcover.

¿Se plantearon la vuelta a España, donde el medicamento es gratuito?
Hubiera sido arriesgado y muy difícil de gestionar. Según nos dijeron, David necesitaba empezar la quimioterapia de inmediato y en pleno tratamiento no puede coger un avión. Además llevamos 15 años en Hong Kong, tenemos tres hijos escolarizados aquí, yo tengo mi trabajo... Fue todo tan rápido que ni nos lo planteamos.
¿Cómo acabaron mudándose a Hong Kong hace 15 años?
Vivíamos y trabajabamos en Tarragona, pero la Federación de Tenis del Hong Kong ofreció un contrato de entrenador a David y pensamos que por qué no probarlo. Éramos jóvenes. Nos lo planteamos como aventura de dos años como máximo. Pero nos encantó el lugar, nos enamoramos y ya nos quedamos.

"Lo han pillado pronto"

Nacido en Tarragona y formado en el Club de Tenis Tarragona, David Català fue uno de esos muchos currantes del tenis que rozan con los dedos el circuito ATP, pero que nunca llegan a disfrutarlo. En su juventud jugó varios torneos Futures y Challenger y se enfrentó a rivales como Albert Ramos y Joao Sousa, que llegarían a estar entre los 30 mejores del mundo, hasta que dijo basta. Llegó un momento en el que el dinero ya no alcanzaba. Como tantos en su posición, se puso a entrenar a jóvenes, pero un día apareció Hong Kong. A través de dos amigos que ya se buscaban la vida por el mundo, Jaume Monfort y Pepe Caballero, Català supo de una oferta en la región autónoma de China y se lanzó a la aventura junto a su pareja. Desde el inicio, le fue muy bien.

Tan bien le fue que al poco tiempo le hicieron seleccionador y hasta le nacionalizaron. En 2014 se convirtió en el primer tenista español en jugar la Copa Davis con un país extranjero y, aunque no consiguió salvar a su equipo del descenso al Grupo III, el más bajo de la competición, se hizo referente.

En los últimos años le habían contratado como manager en un club mientras preparaba un Ironman y seguía jugando torneos ITF para mayores de 35 años.

«Lo han pillado pronto, lo están atendiendo muy bien y tiene a su favor que es joven y deportista», comenta su mujer, Alcover, que expone que estos días Català será sometido a una punción lumbar para saber el efecto de la primera fase del tratamiento antes de comenzar la segunda. «Según me explicaron los médicos lo importante es que el cáncer no vaya al cerebro», cuenta Alcover, siempre en positivo.

En plena lucha cuenta que, más allá del dinero, ha encontrado en su petición de GoFundMe una manera de relatar lo ocurrido y concienciar a los jóvenes para que no duden en hacerse revisiones médicas. «Vamos día a día. Con una enfermedad así no hay que plantearse plazos. El único plan es luchar para que David se recupere y que pueda ver cómo crecen sus hijos», finaliza Alcover desde Hong Kong.

Un abrazo y una bandera, la celebración de un Alcaraz exhausto: “Tenía que poner el corazón en el partido”

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Carlos Alcaraz no sabía qué hacer. Al acabar su partido de semifinales del Open de Australia ante Alexander Zverev se tiró al suelo, como acostumbran los campeones, se fue a abrazar con su equipo y, a partir de ahí, qué. Ahora qué. El hermano de su médico, Juanjo López, le lanzó desde las gradas una bandera de Murcia y la ondeó un poco, pero no sabía qué más hacer para celebrarlo. Es muy difícil encontrar un festejo a la altura de un triunfo tan épico. A toda prisa le abordó Jim Courier, el entrevistador habitual de los vencedores en Melbourne, y Alcaraz tuvo que entregarse a la conversación.

"¿Cómo has podido conseguir una victoria así?—, le preguntó el ex número uno, y Alcaraz respondió: "Creyendo".

"Siempre he dicho que tienes que creer sin importar cuánto estés sufriendo. Tienes que seguir creyendo en ti. A mediados del tercer set he empezado a sufrir; físicamente ha sido uno de los partidos más exigentes de mi carrera, pero ya he vivido partidos así y sé lo que tengo que hacer. Tengo que poner el corazón en el partido. Sabía que, si aguantaba, tendría opciones. Estoy muy orgulloso de mí mismo", confesaba el ya finalista del Open de Australia, que espera rival entre Jannik Sinner y Novak Djokovic.

Dita AlangakraAP

En plena entrevista ya se le notaba exhausto, vacío, pero fue después cuando le llegó el bajón definitivo. Su hermano Álvaro tuvo que entrar en la pista para ayudarle a recoger sus raquetas y sus toallas, y Alcaraz le pidió unos segundos. Sin camiseta, a medio cambiar, se sentó en el banquillo, se llevó las manos a la cara y amagó con ponerse a llorar. Ni para eso tenía fuerzas. Al final, sin lágrimas, todavía cojeando, se marchó al vestuario para continuar con su recuperación.

"Si ganas el domingo serás el jugador más joven en vencer en los cuatro Grand Slam", le lanzaba de nuevo Courier, y el español tiraba de humor: "Gracias por la presión. Estoy de broma, estoy de broma. Estoy muy contento de jugar mi primera final aquí. Es algo que llevo persiguiendo mucho tiempo No estaría aquí sin este público. Ha sido un placer. Me han apoyado en cada bola. Estoy muy agradecido".

El público australiano enloqueció con sus palabras. En los dos primeros sets se había mostrado neutral y, si alguien decantaba la balanza, era un grupo de seis jóvenes españoles llegados desde Sídney que hacía mucho ruido. Pero en cuanto empezaron los problemas físicos de Alcaraz, todos los aficionados presentes en la pista Rod Laver se volcaron en apoyarle. Cada vez que salvaba una situación comprometida, las gradas temblaban como si fueran a venirse abajo.

Alcaraz consigue una de las victorias más épicas de su vida al superar a Zverev y a los calambres para clasficarse para la final de Australia

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Otra victoria para la leyenda, la segunda de su carrera. Cuando todavía retumban los ecos de su remontada en la final de Roland Garros del año pasado, esta vez Carlos Alcaraz hizo el más difícil todavía. En las semifinales del Open de Australia, ante Alexander Zverev, ganó dolorido, acalambrado, cojo por 6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4) y 7-5 en una gesta de cinco horas y 25 minutos que se recordará por los siglos. No habrá mayor prueba de su grandeza. No habrá mayor prueba de su dominio. Cómo negarle la invencibilidad si aún así, lastrado por su propio cuerpo, pudo clasificarse para una nueva final de Grand Slam.

"Tenemos calambres hasta en el dedo meñique, hasta en el último pelo de la cabeza", confesaba Alcaraz a su entrenador, Samu López, a principios del cuarto set y entonces era imposible imaginarle dos horas después celebrando ante una pista Rod Laver entregada a él. A sus 22 años, su talento y su mentalidad han llegado a tal nivel que no requieren de su físico. Del abismo de la derrota retrocedió con el alma y el domingo (09.30 horas) buscará el título en el único Grand Slam que le falta ante Jannik Sinner o Novak Djokovic.

El drama se desató a mediados del tercer set. Con dos sets en su marcador, Alcaraz se acercaba a una victoria fugaz, pero su cuerpo empezó a quejarse. El día era caluroso en Melbourne, alrededor de unos 30 grados de temperatura, el sol cubría toda la pista Rod Laver y el esfuerzo le sobrevino. En un descanso, el número uno hizo algo raro con una toalla. "¿Qué le pasa?", se preguntaban los miembros de su equipo y Alcaraz se lo explicó: "He vomitado, no sé si tengo que tomarme algo". A partir de entonces el partido se convirtió en un ejercicio de supervivencia.

Las quejas de Zverev

Con cierta polémica. El reglamento de la Federación Internacional de Tenis (ITF) impide que un jugador sea tratado por un fisioterapeuta si sufre calambras, pero Alcaraz alegó un tirón muscular en el muslo derecho y recibió el consecuente masaje. Su rival, Zverev, enloqueció: "Es una absoluta verguenza. Le están tratando de calambres. Siempre protegéis a estos dos [en referencia a Alcaraz y Sinner]. Es increible, no me lo creo". Para presionar a la juez de silla, la serbia Marijana Veljovic, el alemán se fue a la pista esperando que se reanudara el juego, pero no surgió efecto. Alcaraz igualmente recibió la ayuda del masajista y ambos encararon un encuentro distinto.

MARTIN KEEPAFP

¿Cómo podía aguantar el español? Con medicación -se tomó una pastilla-, con vinagre de manzana y con paciencia. "Poco a poco. Respira bien. Te encontrarás mejor. Ya tenemos dos sets nosotros", le aseguraba López y Alcaraz le hacía caso. Dejó de correr, incluso dejó de saltar en el saque, pero se mantuvo en el encuentro. Con su paleta de golpes aguantó, aguantó y aguantó. Hasta el quinto set no le concedió ni un 'break' a su adversario y sólo se doblegó en los tie-breaks del tercer y el cuarto set.

El momento decisivo

Entonces llegó la resurrección. "Voy mejor", admitía Alcaraz en conversación con su banquillo, pero justo en el momento en el que empezaba a correr, a moverse con más soltura, a sentirse rehecho, Zverev le rompió el servicio. En el segundo set, una eternidad antes, ya le había remontado un 'break' en contra, pero esta vez, ya en el quinto set, tenía que hacerlo con el cuerpo todavía mermado. Daba igual. En cada juego al servicio del alemán, buscó su oportunidad, la buscó y la buscó hasta que la encontró.

Sus argumentos eran la magia y la fe; ya no le quedaba más. Había puntos en el cansancio le frenaba, pero en los momentos decisivos Alcaraz era Alcaraz. Su paleta de golpes y una confianza única en sí mismo. Con 5-4 y saque para que Zverev cerrara la victoria, el español recuperó la igualdad y el triunfo ya era suyo. Su rival, un tenista siempre inseguro, entendió que la gloria se le había escapado y se rindió. Alcaraz celebra una nueva gesta. Otra victoria para la leyenda, la segunda de su carrera.

El momento crítico de Alcaraz durante la semifinal con Zverev: "He vomitado, no sé si tengo que tomarme algo"

El momento crítico de Alcaraz durante la semifinal con Zverev: “He vomitado, no sé si tengo que tomarme algo”

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Cuando parecía que estaba a punto de conseguir su pase a para la final del Open de Australia por primera vez en su carrera, llegaron los problemas físicos. Carlos Alcaraz había ganado los dos primeros sets a Alexander Zverev, el marcador lucía un 3-3 en el tercero y entonces el murciano dio la voz de alarma: "He vomitado, no sé si tengo que tomarme algo".

A partir de ese momento, al número 1 le fallaban las piernas. Escaso de movilidad, empezaron los calambres y tuvo que pedir la asistencia del fisio, lo que provocó el enfado de su rival.

Ante el bajón físico el encuentro se igualó n el marcador, el alemán se llevó el tercer y el cuarto set en el tie-break. Y así el pase a la final se decide en el quinto.

El Betis doblega al Feyenoord comandado por Antony y certifica su plaza en el 'top 8'

El Betis doblega al Feyenoord comandado por Antony y certifica su plaza en el ‘top 8’

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Goleador y asistente, Antony recuperó su versión más decisiva para liderar el paso adelante del Betis, dentro de los ocho primeros de la liguilla y directo a los octavos de final en la Europa League. El brasileño puso su firma al golazo del 1-0, en el minuto 17, y al el centro del 2-0, que peinó Abde Ezzalzouli para sentenciar a la media hora. [Narración y estadísticas (2-1)]

Tras esa rápida ventaja, el Betis quiso aplicar la ley del mínimo esfuerzo, sesteando en cuando tenía el balón y confiado en que la falta de puntería de Cyle Larin, que pifió un cabezazo franco en el arranque del segundo tiempo, iba a contagiarse al resto de sus compañeros.

Esta actitud especulativa terminó costándole el gol del descuento, anotado por Casper Tengstedt de espectacular media vuelta después de porfiar por el balón con Pau López, que había abandonado su portería para obstaculizar el avance del delantero, muy hábil para embocar su tiro parabólico.

"Me sacrifico por este club"

Aunque la lesión de Shaqueel van Persie, cuando su padre ya había agotado los cambios hizo que el Feyenoord jugase el cuarto de hora final en inferioridad numérica, el Betis no respiró tranquilo hasta el pitido final, ya que se empeñó en defender durante el último tramo demasiado cerca de su área.

El conjunto de Manuel Pellegrini cierra pues la liguilla en la cuarta posición y en su horizonte asoman ahora cuatro rivales: Panathinaikos, Fenerbahce, Viktoria Plzen y Nottingham Forest, dependiendo de quiénes superen los dieciseisavos.

"Estoy jugando con dolor desde el día del Getafe. Pero me sacrifico por este club. Juego con mucha molestia, paré una semana, pero con la camiseta del Betis hay sacrifico porque el club lo merece todo", confesó Antony en los micrófonos de Movistar Plus.

Vuelta en Balaídos

El Celta, mientras, se ganó un sitio entre los cabezas de serie en dieciseisavos. Lo hizo con su 1-1 en Belgrado contra el Estrella Roja. En su reestreno, Fer López marcó el 0-1 en los instantes finales, pero en la siguiente acción lo niveló el conjunto serbio. El equipo de Claudio Giráldez es decimosexto, por lo que disputará la vuelta en Balaídos, con dos posibles oponentes: Lille o PAOK Salónica.

Javi Rueda, ante Avdic, el jueves en Belgrado.

Javi Rueda, ante Avdic, el jueves en Belgrado.AFP

Sólo el Olympique de Lyon y el Aston Villa llegaban con plaza segura entre los ocho primeros y el billete a octavos en el bolsillo. Ambos ganaron al PAOK (4-2) y al Salzburgo (3-2), respectivamente, asentándose en las dos primeras plazas, que les permiten jugar la vuelta como local en todas las eliminatorias previas a la final.

El Oporto, dos veces campeón de Europa (1987, 2004) y líder destacado en la Primeira Liga, se clasificó quinto tras su victoria 3-1 ante el Glasgow Rangers, mientras que la Roma se quedó con el octavo y último puesto que otorgaba el pase tras un 1-1 a domicilio frente al Panathinaikos.

El Barça se derrumba en el último cuarto en El Pireo

El Barça se derrumba en el último cuarto en El Pireo

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Un parcial de 15-2 en los últimos minutos frustró al Barcelona en el Palacio de la Paz y la Amistad, una de las pistas más exigentes de la Euroliga, donde el Olympiacos sólo ha dejado escapar tres victorias esta temporada. Tyrique Jones (16 puntos y ocho rebotes para 29 de valoración) y Sasha Vezenkov (20 puntos, 11 rebotes) lideraron a los locales, mientras Will Clyburn, recuperado de su lesión, brilló para los azulgrana, con 14 puntos en 17 minutos. [Narración y estadísticas (87-75)]

La mejor noticia para el equipo de Xavi Pascual llegó a siete décimas para la bocina, cuando Jan Vesely conectó un lanzamiento que permite al Barça conservar el basket average particular, gracias al 98-85 rubricado a comienzos de diciembre en el Palau. El otro motivo para el optimismo fue el regreso de Clyburn, que no jugaba desde diciembre por un problema en el bíceps femoral izquierdo. El alero estadounidense mostró gran personalidad, liderando el ataque en los momentos más complicados.

Sin embargo, un último cuarto nefasto, donde arrancó con ventaja (61-66) truncó las aspiraciones de un equipo que venía de ofrecer un buen nivel ante ASVEL y Dubai. También pesó lo suyo el arrollador arranque del Olympiacos, cuando mostró su superioridad en el rebote (15 en el aro contrario tras los 40 minutos). A los 12 puntos de Vezenkov en ese primer cuarto se sumó un parcial de 13-0.

Superioridad física

Una canasta de Shaquielle McKissic a falta de tres minutos para el descanso complicaba aún más la situación (42-26) pero a partir de ese momento el Barça pudo cambiar la dinámica. Guiado por el descaro de Clyburn y Kevin Punter, el conjunto azulgrana retomó incluso la iniciativa en el marcador (56-58, min. 28).

Toda esa inercia positiva se vino abajo en el último periodo, cuando los hombres de Pascual pasaron casi seis minutos sin anotar. Del 68-68, a falta de 6:41, se pasó al 80-69, con sólo 46 segundos en disputa.

El nivel físico de Olympiacos hizo imposible cualquier amago de remontada y un triple Tyler Dorsey, con dos defensores encima, llevó el delirio a las gradas (87-73). Aún restaban 13 segundos, tiempo suficiente para que Vesely minimizase los daños.

Los viejos y nuevos problemas del Madrid: los enfados en el vestuario, la pretemporada de Pintus y el "no" a fichar en enero

Los viejos y nuevos problemas del Madrid: los enfados en el vestuario, la pretemporada de Pintus y el “no” a fichar en enero

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La de Lisboa fue la séptima derrota del Real Madrid esta temporada. Siete ocasiones en las que se quedó lejos de su rival y de su propia historia. Atlético, Liverpool, Celta, City, Barcelona, Albacete y Benfica han podido con el conjunto blanco, dejándole sin Supercopa de España, sin Copa del Rey, sin liderato en Liga y ahora sin Top8 en la Champions League, obligado a disputar el playoff ante Benfica o Bodo/Glimt (el sorteo será hoy) en las dos últimas semanas de febrero. Y todo, según las fuentes consultadas por este periódico, sin fichar en el mercado de invierno y mientras en el grupo se reabre las heridas y los problemas de hace unas semanas.

Decía Carlo Ancelotti que «el empate es la antesala de la crisis en el Bernabéu» y con tantas noches negras en pocos meses es normal que el estadio prepare una nueva pitada a su equipo antes del duelo ante el Rayo Vallecano, este domingo a las dos de la tarde. «Da un poco de vergüenza», admitía Kylian Mbappé en la zona mixta del Estadio Da Luz. El francés, que marcó dos goles, fue otra vez el portavoz de la plantilla, como en Atenas y antes del duelo contra el Mónaco. Molesto por la actitud del grupo, el galo parece elevarse como nuevo líder del vestuario.

«Uno sí y uno no... Eso no es de un equipo campeón», declaró el delantero. Tener al Pichichi de la Champions (13 goles) y al segundo portero con más paradas no le ha servido al Madrid para ser uno de los ocho mejores. El belga, el otro líder sin brazalete, se enfadó con sus compañeros por no saludar a los aficionados después del encuentro y sólo sus gestos y gritos llamaron la atención de algunos para acercarse a la grada madridista.

No fue el único enfado de la noche, porque Arda Güler se fue repitiendo «siempre yo, siempre yo» al ser sustituido en la segunda parte, generando un nuevo caso de rebeldía en el vestuario.

Pintus y febrero

En el área técnica, Antonio Pintus, de vuelta a la jefatura de la preparación física del primer equipo tras la salida de Xabi Alonso y la llegada de Arbeloa, analizaba ya los problemas del futuro a corto plazo. El italiano veía en el mes de febrero el momento ideal para intentar una minipretemporada que empujara la condición de su plantilla. Sin Copa del Rey y con el Top8 encarrilado antes de Lisboa, febrero aparecía sin partidos entre semana y sólo con las jornadas de Liga como preocupación. Al caer en Lisboa ya no será así, y el Madrid deberá viajar en la semana del 16 al Círculo Polar Ártico o a la capital de Portugal, y siete días después se jugará su futuro continental en el Bernabéu.

Eso se sabrá en el sorteo de este mediodía, que también dibujará el camino hacia la final de Budapest. En caso de pasar la eliminatoria, al Madrid le tocará cruzarse con el Sporting de Portugal o el Manchester City.

Una situación que ahora queda muy lejana en Valdebebas, donde se piensa en el día a día y en ganar el partido del domingo al Rayo para seguir en la pelea por la Liga. Es la realidad de un vestuario con errores claros en su configuración y de una organización que espera al verano para tomar decisiones importantes. El Madrid nunca ha sido amigo de recurrir al mercado de invierno, y a pesar de la crisis de resultados de esta temporada y de los síntomas que se llevan viendo en el día a día durante los últimos meses, este enero tampoco será diferente.

Ofrecimientos y bajas

Al Bernabéu han llegado varios ofrecimientos, especialmente para la posición de mediocentro y la de central, pero la negativa del club ha sido constante. El único movimiento previsto en el mercado es la cesión de Endrick al Olympique de Lyon, una operación que surgió a petición del futbolista por su falta de minutos con Alonso y que el Madrid ha permitido a pesar de que prefería que siguiera en plantilla. No habrá más, salvo que lleguen ofertas de momento inesperadas por jugadores que no cuentan demasiado, como Alaba o Ceballos, dejando para verano la reflexión sobre el futuro de varios jugadores con más peso en el equipo.

En la zona noble del Bernabéu se empiezan a deslizar nombres en la lista de bajas que hasta hace unos meses parecían intocables, escritos ahora en tinta roja después de unos meses que han dinamitado parte del proyecto construido en los últimos años. Los constantes problemas de actitud y de fútbol del equipo tendrán consecuencias, pero no en este mes de enero.

El Red Bull Bora de Remco Evenepoel intimida en la Challenge de Mallorca

El Red Bull Bora de Remco Evenepoel intimida en la Challenge de Mallorca

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Remco Evenepoel completó un feliz debut con su nuevo equipo, el Red Bull-Bora-Hansgrohe, que se impuso en el Trofeo Ses Salines, la primera contrarreloj por equipos de la historia de la Challenge Ciclista Mallorca. El triple campeón mundial de la especialidad fue determinante en el triunfo de la formación alemana, que devoró los 23,8 km en 23 minutos y 55 segundos, a 59,7 km/h de media.

Red Bull Bora, que también alineó a Florian Lipowitz, tercero en el último Tour de Francia, superó al Movistar Team por apenas cuatro segundos. El conjunto español contó con Enric Mas, de regreso a la competición tras la caída que le obligó a abandonar el Tour de Francia.

"Ha ido bien; no era un recorrido difícil en cuanto al desnivel, pero una contrarreloj por equipos siempre es muy dura. Es bonito empezar la temporada con una victoria, es bueno para la moral", comentó Evenepoel, acompañado por el citado Lipowitz, Mattia Cattaneo, Nico Denz, Lorenzo Finn, Gianni Moscon y Maxim Van Gils.

"cerca de la perfección"

Esta crono, inédita en el Challenge de Mallorca, que propone cinco carreras en otros tantos días hasta el domingo, era muy esperada, ya que también figura en el programa de la primera etapa del Tour de Francia, el próximo 4 de julio en Barcelona. La posibilidad de rodarse en este esfuerzo de equipo espectacular y milimétrico atrajo a los equipos a las Islas Baleares, entre ellos Stefan Küng, quinto con su nueva formación, Tudor.

Evenepoel consideró que era "difícil" sacar conclusiones, puesto que "cada recorrido es diferente". "Pero hoy estuvimos cerca de la perfección, ya apetece estar en el Tour", añadió el belga, que también debe participar en el Trofeo Serra de Tramuntana el viernes y probablemente en el Trofeo Andratx-Pollença el sábado.