El Rayo Vallecano está hoy más cerca que ayer de jugar la primera final europea de su historia. Palabras mayores para el humilde proyecto del barrio de Vallecas. El conjunto franjirrojo venció al Estrasburgo por la mínima y volará al noreste de Francia la semana que viene para defender el resultado camino de la final de la Conference League. Alemao marcó el único tanto del encuentro al aprovechar un córner lanzado por Isi y los de Iñigo Pérez pudieron ampliar la renta en el tramo final.
Fue un partido equilibrado, donde hubo más miedo que fútbol y en el que el Rayo fue mejor cuando creyó de verdad en el tipo de plantilla que es. Cuando se vio más talentoso, más fuerte, más equipo. Todo eso ha conseguido Iñigo Pérez, uno de los entrenadores revelación del fútbol español, capaz de llevar al «barrio más grande de Europa», como rezaba el tifo que se construyó en la grada, a las puertas de una finalísima continental.
Enciso fue el futbolista más peligroso del Estrasburgo en el primer tiempo, capaz de llevar la voz cantante del juego galo ante un Rayo demasiado pasivo, demasiado pendiente de la trascendencia histórica de la noche en Vallecas. Isi trató de poner pausa, pero los primeros 45 minutos no dejaron muchas ocasiones en la memoria. Ni un tiro a puerta, un córner a favor del Estrasburgo y empate en la posesión. Nadie quería perder, nadie hizo lo suficiente por ganar.
Tras el descanso, sin embargo, el Rayo fue otro. Sirvió la charla de Iñigo en los vestuarios, porque los locales apretaron hacia la portería rival en el segundo acto. Ilias fue la chispa, Isi el control, Lejeune la fuerza y Alemao el gol. Después de varias llegadas peligrosas sin encontrar la meta francesa, Alemao apareció en el área pequeña, en el primer palo, para cabecear a la red un buen córner de Isi. Locura en Vallecas y merecido 1-0 para el conjunto español, que lo quería más que el Estrasburgo.
El tanto noqueó a los galos y el Rayo pudo llevarse un resultado más amplio hacia Francia, pero apareció el joven portero belga Penders, llamado a ser el heredero de Courtois en la selección. A sus 20 años, voló varias veces para evitar los tantos de Lejeune y Alemao, perdonando el Rayo el segundo. Todo se decidirá en Estrasburgo.



