Una gran Real deja de piedra a San Mamés y ya ve la la final a un paso

Una gran Real deja de piedra a San Mamés y ya ve la la final a un paso

La Real Sociedad le pasó la mano por la cara al Athletic en San Mamés, con un fútbol de altos vuelos que le deja a un paso de la final de La Cartuja. El equipo de Matarazzo concretó su superioridad con el gol de Turrientes, superada la hora de juego, confirmando su formidable estado de forma, con nueve partidos seguidos ya sin conocer la derrota. [Narración y estadísticas (0-1)]

La prudencia guio los primeros pasos del Athletic tanto como sus propias dificultades creativas. El balón no circulaba entre sus centrocampistas y volantes, que lo acarreaban a trompicones. De modo que tuvo que ser Lekue, un lateral no precisamente ducho en tales fines, quien dejase la única pincelada. Regate en un palmo de terreno, centro preciso desde la derecha para el cabezazo duro de Guruzeta, a las manos del portero.

La Real, en cambio, sí tenía un plan prestablecido, con una naturalidad asombrosa para hacer vertical su fútbol. Soler puso sobre aviso, con un disparo a la media vuelta desde el balcón del área, aunque la mejor ocasión fue servida por Guedes, profundizando para la carrera de Pablo Marín. En su duelo frente a Padilla, el canterano txuri urdin, apuntó a la cabeza del portero, que se sacudió el peligro como mejor pudo.

Sin revisión en el monitor

Uno los avales de la Real, aparte de sus ocho partidos sin derrota, era su fantástica actuación en ese mismo escenario hace apenas 10 días, truncada por la inexplicable roja a Brais Méndez. Aun sin los lesionados Kubo, Sucic y Barrenetxea, su caudal ofensivo volvió a crecer por encima de los diques rojiblancos. Guedes, desde la izquierda, desarbolaba a Lekue. Poco antes del descanso, el portugués sirvió desde ese mismo lado un libre directo hacia la frente de Jon Martin, pero Padilla volvió a interponerse, tan efectivo como poco académico.

Tenía el partido por la mano el equipo de Matarazzo, gracias a también la infinita sabiduría de Oyarzabal. En un par de toques del capitán cabía todo el fútbol de la noche. Un disparo de Turrientes, repelido por Laporte, prologó la acción más discutida de la noche. Una mano de Laporte en el área, tan clamorosa como interpretable. Al menos para Sánchez Martínez. Casi cinco minutos anduvo dando vueltas al asunto el árbitro con su colega Melero López en el VAR. Y ni siquiera se acercó al monitor para revisar si se trataba de una acción voluntaria.

Bien pudo agradecer el Athletic tanta confusión, porque antes del descanso, Rego vio al fin una diagonal de Iñaki Williams. A ese disparo sencillo para Remiro hubo que añadir una trifulca entre Adama y Aramburu. Entre tanto trajín se enmascaraban mejor las carencias rojiblancas.

Aramburu, ante Robert Navarro.

Aramburu, ante Robert Navarro.AFP

Dominaban tanto los donostiarras que el descanso suponía para ellos todo un engorro. Así que cuando al fin pudieron reiniciar el juego, Turrientes comandó otra ofensiva con la autoridad de un mariscal. Fue una jugada asombrosa, con el centro de Sergio Gómez desde la izquierda, el remate de Oyarzabal y la aparición milagros de Padilla. No salía de su campo el Athletic. No le llegaba la camisa al cuello a Valverde, que metió cuatro cambios de una vez.

Nico Williams, Ruiz de Galarreta, Selton y Nico Serrano, si de algún modo podrían ordenarse en cuestión de importancia y necesidad. Precisaban calidad, clarividencia, frescura y piernas los locales, pero la suerte de un partido no varía con un simple golpe de timón. La Real era tan superior que sólo necesitaba la puntada final.

Guedes avisó con un disparo de esos que le valieron fama mundial en el PSG y el Valencia. Turrientes, poderosísimo, detectó una indecisión entre Jauregizar y Ruiz de Galarreta para montar la acción del 0-1. Un robo, el pase monumental de Soler hacia Guedes y la llegada del propio Turrientes donde se espera a los cracks.

Con media por delante, el Athletic sólo podía apelar ya a sus ancestrales vínculos con la Copa. Si la Real bajaba la guardia, allí lanzarían sus fauces Los Leones. Un saque de esquina, un coletazo de Nico Williams, cualquier recurso parecía bueno vista su inferioridad. Tan crecido andaba Matarazzo que no dudó en dar minutos a Odriozola, cargado con una amarilla por sus festejos en la banda tras el 0-1.

Pellegrino Matarazzo, el catalizador de la Real Sociedad: autoestima, récord invicto y "café con ron" para Oskarsson

Pellegrino Matarazzo, el catalizador de la Real Sociedad: autoestima, récord invicto y “café con ron” para Oskarsson

Desde su primer entrenamiento en Zubieta, el pasado 26 de diciembre, Pellegrino Matarazzo quiso dejar claro a todos en la Real Sociedad que se dirigieran a él por el diminutivo familiar: Rino. Hijo de inmigrantes italianos, nacido en 1977 en Wayne (Nueva Jersey, 1977), Matarazzo tiene en tan alta estima los valores inculcados en casa como los códigos del vestuario. Por eso, su prioridad a lo largo de estas seis semanas no ha pasado por la táctica. El modo en que Matarazzo ha cambiado el rumbo de la Real Sociedad se ha fundamentado en la confianza.

Cinco victorias y tres empates en ocho partidos convierten a la Real en uno de los tres equipos invictos, junto con Olympique de Lyon y Milan, de las grandes ligas en 2026. Durante ese mismo periodo, sólo el Real Madrid ha sumado más en el torneo de la regularidad. Un balance que ni uno de los hinchas presentes en aquella sesión abierta en el campo José Luis Orbegozo pudo imaginar. Apenas seis semanas después, aquella Real deprimida, plana y pasiva, con dos puntos de margen sobre los puestos de descenso, es hoy un torrente de energía, vértigo y decisión, a un paso de disputar la final de la Copa del Rey.

Nada compendia mejor la metamorfosis moldeada por Matarazzo que una canción de la Grada Aitor Zabaleta. «Por la mañana café, por la tarde ron, llévame a Sevilla, Orri Oskarsson». Así corearon el domingo en Anoeta el gol con el que el delantero cerraba el triunfo ante el Elche (3-1). Los mismos acordes de Café con ron, el éxito de Bad Bunny, servían ahora para el islandés, un fichaje de 20 millones de euros que en 18 meses sólo había destacado por su propensión a las lesiones. Hoy, Oskarsson representa uno de las grandes bazas de los txuri urdin para disputar la final copera, el 18 o 19 de abril en La Cartuja.

Los tiempos de Montanier

Matarazzo se comunica en inglés con Orri y con Luka Sucic, otro futbolista que ha multiplicado su rendimiento respecto a su etapa con Imanol Alguacil y Sergio Francisco. Desde el primer día, las instrucciones en español quedaron en manos de John Maisano, su primer ayudante, conocido en la caseta por dirigirse a Mikel Oyarzabal como Michele. Más allá del idioma, Matarazzo nunca quiso agobiar con revoluciones en la pizarra, sino que puso el foco en alimentar la autoestima de sus futbolistas. Tal y como había intuido en los vídeos previos, la calidad estaba ahí. Simplemente había que liberarla.

Más de una década después, Matarazzo ha recuperado una de las fórmulas que mejor funcionaron en San Sebastián. Se trata del fútbol vertical, basado en las transiciones rápidas. El estilo con el que Philippe Montanier logró la clasificación para la Champions, con Asier Illarramendi como lanzador de Carlos Vela y Antoine Griezmann. Esta Real no necesita el balón para mandar en el partido, porque sabe la zona en que va a robarlo y el flanco débil donde desarbolar al rival. El guion es claro y el equipo lo aplica sobre el verde de un modo muy efectivo.

Nadie en Anoeta pudo extrañarse con el primer once de Matarazzo ante el Atlético, pero aquel domingo, cerrado con una clamorosa ocasión de Carlos Soler ante Jan Oblak (1-1), hubo un par de detalles que sorprendieron. Desde el minuto 15, seis suplentes saltaron a calentar. Una muestra de la activación y la agresividad que quería su técnico. Desde la banda, Matarazzo también se hacía muy presente. Esa energía a la hora de dar instrucciones, celebrar el gol y protestar a los árbitros, pronto también ante los micrófonos, calaron en la grada. Tras el 2-1 frente al Barcelona, el estadio coreó por primera vez su nombre.

Matarazzo, junto a Oyarzabal, el pasado sábado en Anoeta.

Matarazzo, junto a Oyarzabal, el pasado sábado en Anoeta.EFE

Aquel domingo, la gente salía atónita de Anoeta, no sólo porque Gonçalo Guedes había marcado en la jugada inmediata al gol de Marcus Rashford, sino porque su Real pudo resistir, en inferioridad numérica, ante el mejor frente de ataque de LaLiga. En las antípodas de aquel equipo que se desplomaba físicamente durante los últimos minutos, perdiendo puntos decisivos frente a Villarreal, Girona o Levante.

Nadie puede engañarse con Matarazzo, el primer técnico estadounidense en la historia de LaLiga, pero con nacionalidad e ideosincrasia italianas. De sus cuatro hermanos, todos varones, Leopoldo y Antonio también se han dedicado al fútbol. Los tres comenzaron en la Universidad de Columbia, donde Rino se graduó en Matemáticas Aplicadas en 1999. Era el sueño de sus padres, pero incluso a los 22 años él mantenía viva la llama de ser futbolista. Así que cambió el cálculo avanzado multivariable y la geometría diferencial por un salto al vacío. No cuajó nada en Italia, así que, sin conocer una palabra del idioma, tomó un avión hacia Alemania. Allí nunca pasaría de cuarta división, pero sí supo hacer contactos.

En aquel 62º curso de entrenadores de la Federación Alemana (DFB) conoció a Julian Nagelsmann, con quien compartió habitación en la ciudad deportiva de Hennef, a las afueras de Colonia. La sintonía entre ambos fue inmediata y en enero de 2018, el actual seleccionador de la Mannschaft contrató a su amigo como primer ayudante en el Hoffenheim. Tras casi dos temporadas juntos, Rino optó por volar solo en el Stuttgart, a quien ascendió a la Bundesliga. De ahí, vuelta a Hoffenheim, con billete para la Europa League. Su despido, en noviembre de 2024, cambió tanto su perspectiva que terminaría aceptando la oferta de DAZN como comentarista durante el Mundial de clubes.

Cosas de la buena ventura

Tras perder la carrera para dirigir a Estados Unidos en el Mundial, cuya responsabilidad acabaría en poder de Mauricio Pochettino, todos los azares del fútbol se han alineado para Matarazzo. En Zubieta no se olvidan de los cinco disparos a la madera del Barcelona, incapaz de batir a Alex Remiro tras la roja a Soler; ni de las paradas de Aitor Marrero durante la tanda de penaltis frente a Osasuna en octavos de Copa; ni de la asombrosa irrupción del balón parado, en manos de José Rodríguez, el especialista fichado en verano procedente del Aston Villa. Tras una angustiosa sequía en la estrategia, Jon Aramburu rubricó el 1-2 en Getafe tras cabecear un córner botado por Takefusa Kubo.

Matarazzo, durante el entrenamiento del martes en Zubieta.

Matarazzo, durante el entrenamiento del martes en Zubieta.EFE

Hoy, Matarazzo no podrá contar ante el Athletic con el japonés, ni con Ander Barrenetxea, ni con el citado Sucic, pero en Donosti ven la final más cerca que nunca. De las 8.000 peticiones, sólo 410 agraciados podrán disfrutarlo en directo en San Mamés. Se trata de la cuarta semifinal en siete años para la Real, tercera seguida, algo nunca visto en su historia. Los dos precedentes coperos ante el Athletic en esta instancia se saldaron con una remota eliminación (1923) y un triunfo (1987) que conduciría al título ante el Atlético en La Romareda.

"Tenemos que jugar con intensidad y conexión, todas las cosas que nos ha hecho muy fuertes, debemos seguir haciéndolas, porque si no, no funcionaremos bien", admitió el martes Matarazzo. Aún queda mucho margen para un conjunto incapaz de mantener su portería a cero desde el 24 de septiembre ante el Mallorca. Y que sobrevive en defensa pese a las tribulaciones de Duje Çaleta-Car, autor de un esperpéntico penalti sobre Toni Martínez, a quien cegó con su propia camiseta.

Esa remontada en Mendizorroza (2-3), sin embargo, fraguó también la conexión entre el vestuario y la afición. Muchos realzales se las habían ingeniado para conseguir una localidad fuera de la grada visitante y vibraron con las lágrimas de Marrero, baja para el que debía ser su día grande por un golpe fortuito con Guedes durante un entrenamiento. Tampoco olvidaron el detalle de Brais Mendes, que se sumó a la convocatoria apenas unas horas después del nacimiento de su segundo hijo. Inequívocos síntomas ambos de la salud del vestuario.

La nueva Real Sociedad de Matarazzo ejecuta al Getafe en el caos del añadido

La nueva Real Sociedad de Matarazzo ejecuta al Getafe en el caos del añadido

Actualizado

La Real Sociedad reinó en el caos del tiempo añadido y ganó en el Coliseum con un tanto en el minuto 96 de Mikel Aramburu con el que derrotó al Getafe, hundido tras celebrar el empate en el 90 de Juanmi Jiménez y tocado moralmente mientras vive rodeado de una larga lista de problemas que auguran sufrimiento. [Narración y estadísticas (1-2)]

Cinco días después de su debut ante el Atlético en el banquillo de Anoeta (1-1), Pellegrino Matarazzo dio otra alegría para una Real que siempre mereció el triunfo. Incluso desperdiciando ocasiones claras con las que confirmar el 0-1 de Brais Méndez. Una salida de David Soria en un saque de esquina permitió a Aramburu ellevarse la victoria.

Los problemas del equipo de José Bordalás son más evidentes cada semana que pasa y las soluciones no llegan. Tiene cinco fichas sin cubrir, seis lesionados, entre ellos todos sus centrales y problemas burocráticos para firmar jugadores en el mercado de invierno. Y para culminar la lista de problemas, Bordalás jugó sin delanteros y con un centrocampista como Mario Martín en la punta de ataque.

Respirando pesimismo

Al Getafe sólo se le vio sufrimiento y un ejercicio de resistencia estéril. Se notaba que ni siquiera la cultura del esfuerzo iba a ser suficiente en el conjunto azulón. Se respiraba hasta pesimismo en la cara de Bordalás, que por una vez apareció sin sus características gafas, que tal vez escondían un cansancio que sin ellas reflejó su rostro.

La consecuencia de tanto hastío dejó al Getafe a merced de la Real, dominadora absoluta del balón. Aun así, le costó sumar ocasiones. De hecho, hasta el descanso, sólo gozó de una, pero fue suficiente. En el minuto 36, Brais aprovechó un mal despeje de Juan Iglesias para batir a Soria con un zurdazo espectacular.

El 0-1 deprimió al Getafe, que volvió de los vestuarios aún más errático, como un equipo sin alma, perdido y a merced de un rival que olió la sangre. Matarazzo adelantó líneas y ordenó una presión sobre los dos centrales de circunstancias del equipo de Bordalás, poco acostumbrados a lucirse con la salida del balón.

Luis Milla, cariacontecido tras una ocasión errada.

Luis Milla, cariacontecido tras una ocasión errada.EFE

Pronto comenzó la cascada de ocasiones y la Real no aumentó su renta en el primer cuarto de hora de milagro. Pudo marcar Gonçalo Guedes con un disparo desde fuera del área y después Mikel Oyarzabal desperdició dos mano a mano ante Soria. El primero, clarísimo tras un error garrafal de Diego Rico en una entrega hacia atrás, lo mandó fuera; el segundo, lo estrelló contra el cuerpo del portero.

Al Getafe aún le quedó un pequeño arranque de orgullo y dispuso de un cabezazo de Mauro Arambarri y de un 'casi remate' de Juanmi, que estuvo a punto de empujar el balón tras un centro de Jorge Montes desde la izquierda.

Esas ocasiones no fueron un espejismo ni una especie de último estertor del Getafe, que como la pasada jornada en Vallecas tiró de orgullo para sacar petróleo. Luis Milla sacó una falta y el hombre menos esperado, Juanmi, que no marcaba un gol en Liga desde la 28ª jornada del curso 2023/24, apareció de la nada para empatar. Sin embargo, esa alegría fue efímera. La grada celebraba un empate milagroso cuando apareció Aramburu para marcar el 1-2. Soria falló en una salida y el jugador de la Real cabeceó picado a la red.

La explosión definitiva de Ferran Torres, máximo goleador español en 2025

La explosión definitiva de Ferran Torres, máximo goleador español en 2025

Actualizado Lunes, 24 noviembre 2025 - 19:00

Ferran Torres está destapando en la segunda campaña de Hansi Flick al frente del Barça un asombroso instinto asesino ante la portería contraria. Del Tiburón siempre se ha valorado su capacidad para combinar juego en tareas ofensivas y romper las defensas rivales, pero las cifras anotadoras podrían considerarse como más que discretas para alguien con tanta calidad. El técnico, no obstante, parece haber dado con la tecla para que las cosas sean muy diferentes. A lo largo del año natural 2025, Ferran se ha consolidado como el máximo artillero español en las cinco grandes ligas europeas. De momento suma 23 goles en todas las competiciones, por delante de Lamine Yamal (18) y Mikel Oyarzabal (17).

Todo parece fluir a las órdenes de Flick y esa confianza se entiende mejor al calor de los datos. Mientras con Xavi Hernández, Ferran tuvo que conformarse con 25 goles en 113 partidos, con el alemán ha multiplicado su rendimiento: 28 tantos en 60 encuentros.

El curso pasado, Ferran ya firmó los mejores registros de su carrera, con un total de 19 goles en 45 partidos, y esa voracidad fue muy valiosa para que los suyos se alzaran con la Copa del Rey. En ese torneo hizo seis tantos en cinco encuentros, incluida la final, cuando forzó una prórroga que culminó con triunfo ante el Real Madrid.

Incrementando la media

En esa exitosa campaña, Ferran añadió a esos seis goles en la Copa 10 más en 27 partidos de Liga y tres en 11 de Champions. Sus números totales, 19 tantos en 45 citas, le permitieron firmar una media anotadora de 0,42 goles que, a estas alturas de la presente campaña, está superando con creces. Ahora mismo, lleva casi la mitad de los goles conseguidos el curso pasado, nueve, en estos momentos, en un tercio de partidos disputados (15).

Los dos tantos anotados el pasado sábado frente al Athletic le permiten atesorar siete en 12 encuentros de Liga, a los que hay que sumar además dos en tres duelos de Champions. Unos guarismos que le permiten presentar una media de 0,6 goles. Con el Manchester City, en la temporada y media que estuvo en la Premier, mientras, consiguió 11 tantos en 43 encuentros.

Sus buenas vibraciones ante la portería contraria, unidas al retomado gran rendimiento de Robert Lewandowski, le permiten al Barça afrontar el duelo frente al Chelsea en Stamford Bridge con claras aspiraciones de sumar una victoria que se ha resistido en las dos últimas jornadas. Frente al PSG cayeron a última hora por 1-2, mientras que ante el Brujas, hace casi tres semanas, en una noche de locura, no pudieron pasar de un 3-3.

Evitar la eliminatoria previa

Llevarse una victoria de su visita a Londres, frente a un rival que llega a este choque también con dos victorias, un empate y una derrota, tras firmar tablas por 2-2 con el Qarabag en la última jornada y caer por 3-1 en la primera frente al Bayern, les permitiría a los de Flick buscar una crucial escalada. No en vano, acabar entre los ocho primeros en la fase de liguilla permite clasificarse directamente para octavos y ahorrarse así una eliminatoria de desenlace incierto.

Para aspirar a ganar al conjunto blue, además del olfato anotador de sus puntas, el Barça dependerá también de retomar una solidez defensiva muy añorada hasta que Joan García regresó bajo los palos el pasado sábado. Wojciech Szczesny, cuya seguridad fue determinante la temporada pasada para sumar Liga, Copa del Rey y Supercopa de España, así como para plantarse en semifinales de la Champions, no había sido capaz de mantener la portería a cero en los nueve duelos que el ex guardameta del Espanyol ha tenido que perderse por lesión. El de Sallent, con intervenciones más que destacadas cuando el Athletic pudo ponerle a prueba, se empeñó en proclamar que la meta azulgrana vuelve a estar en muy buenas manos.

España fue cabeza de turco

España fue cabeza de turco

Actualizado Martes, 18 noviembre 2025 - 23:24

Desencanto, tristeza y casi Turquía mata el récord de la selección milagro. Un empate paupérrimo y también hasta una alarma, porque la selección fue cabeza de turco. Hizo un mal partido y llegó a recordar la tontería de De la Fuente en Glasgow, la última derrota de su selección.

Este equipo es también vulnerable. Se le pueden hacer goles. Incluso dos y casi tres. Aunque sólo cuatro minutos había tardado Olmo en marcar, como precipicio de la goleada (?). Pero lo que ocurrió después es que la selección era una pura caricatura de otros partidos.

Menudo repaso táctico le dio Montella a nuestro seleccionador. Con jugadores suplentes y con el lujo de reservar a Güler. Su defensa de cinco deslomó la pretenciosidad y la falta de ambición de España.

De la Fuente alineó mal, muy mal. Sólo hizo cuatro cambios, pero destrozó todas las coordenadas de su grupo. Se hacía muy mal la presión para amargar a los turcos.

Así que los turcos salían con facilidad de vez en cuando y había excesivos metros entre el centro del campo y los defensores. ¿Por qué? La clave fue que el péndulo de esta selección, Zubimendi, no puede ser sustituido por un mediocre Aleix García, que provocó un agujero en el equipo.

Yeremi Pino fue un patinazo, que incluso molestaba las incursiones de Llorente. Fabíán Ruiz parecía un fantasma en el centro del campo. Ni presionaba ni creaba. Encima desaprovechó una oportunidad de las que no se fallan, nunca. Desde la lesión es otro jugador.

De la Fuente presume que ve todos los partidos de los españoles en Europa. Pues no debido de ver mucho a Aleix, que está siendo un fracaso en el anterior equipo de Xabi Alonso. Aleix no hacía lo que tenía que hacer. Y parecía un jugador perdido, como si estuviera en Leverkusen. No era el día , porque hasta a Oyarzabal se le veía muy cansado y falló dos ocasiones fáciles. Si estuvo entonado Olmo, que era el mejor.

Además, a la selección se la vio cansada, rígida, poco centrada en lo que jugaba, con la desesperación de ser villanos en esa isla maldita para su entrada y salida.

Ignoro y me sonrojo que no apareciera Barrios en el medio del campo. Y Fermín demostró que debería ser insustituible. Hay otros jugadores que son para el seleccionador como su guardia pretoriana, pero le fallan.

España se ha clasificado, aunque el empate turco fue como una señal de alarma. Un arañazo al corazón de esta selección. Una preclaro aviso si De la Fuente vuelve a destrozar a la columna cerebral del equipo.

Se dirá que ha arrasado en esta fase clasificatoria, pero con Bulgaria y Georgia no se puede presumir mucho. Fue una noche nefasta, con la tristeza de no llenar ni medio campo de La Cartuja, como una dormida en el limbo en una pesadilla de la que ni se puede entrar ni salir. Te vuelves un cartujano como lo que vivían en esta Cartuja.

La España perfecta que tritura estadísticas: “Tenemos jugadores de una dimensión histórica”

Actualizado Sábado, 15 noviembre 2025 - 21:40

«Podría decir que he estudiado en Harvard la filosofía del fútbol, pero soy más básico. Nuestra fortaleza es que nadie conoce mejor que nosotros el fútbol español. Tenemos jugadores de una dimensión histórica, es un privilegio dirigirlos». Así resumió Luis de la Fuente la trayectoria de su España, que ya mira al Mundial del próximo verano relamiéndose. Le falta un pasito que nadie se atreve a menospreciar, pero que se antoja de trámite viendo cómo este equipo tritura estadísticas. De momento, ya supera con 30 partidos sin perder a la España gloriosa de Vicente Del Bosque entre 2010 y 2013.

¿Cómo va siquiera a soñar Turquía hacerle un 0-7 a una selección que es «contundente en defensa y con una pegada tremenda»? No puede ser modesto el seleccionar porque los datos son incontestables. España ha encadenado 12 partidos marcando al menos dos goles. En esta fase de clasificación han sido 19, con una media de casi cuatro por jornada, y la portería la ha dejado a cero. A expensas de lo que ocurra en el último encuentro, Suiza e Inglaterra son los únicos equipos que no han recibido un gol en esta clasificación. Los ingleses y Noruega, además, tampoco han perdido ningún partido.

La responsabilidad de este éxito la pone De la Fuente en la espalda de sus jugadores. «Hay tantos futbolistas buenos... Es un lujo, un privilegio dirigir a un grupo que no se cansa de mejorar, fantásticos profesionales y buenas personas», insistió. Quizá el técnico riojano tenga mucha responsabilidad, al menos, en la apuesta invariable por alguno de ellos. Mikel Oyarzabal es el mejor ejemplo. Como falso nueve, ante Georgia marcó el gol 100 de la era De la Fuente. En total, con España suma 21, 15 con este seleccionador, lo que significa que ha anotado el 15% de los tantos españoles en los últimos dos años y medio. 2025 está siendo su año, porque suma, entre la Real y la selección, 25 goles. «Estoy aquí para lo que Luis pida. Sabemos lo difícil que es estar y la competencia que hay, así que lo importante es estar listo para cuando llegue su momento», explicó el donostiarra, siempre con perfil bajo fuera del campo y dentro, ayer, con el brazalete de capitán, marcando y asistiendo.

Precisamente a Ferran Torres le regaló el tercero de España. «Me ha puesto perfecta», reconocía el valenciano, que suma 23 goles y se cuela, junto a dos mitos como Sergio Ramos y Di Stefano, en la lista de los diez máximos goleadores. «Es un sueño estar ahí e igualar a dos defensas. Vamos a por más y a subir en esa tabla», se marcó como reto el Tiburón.

Cada vez más acostumbrado a celebrar está Martín Zubimendi, que suma tres goles, pero mira más allá, al juego colectivo y las mejoras que puede aportar. No le falta razón a De la Fuente de que sus hombres siempre están pensando en la mejora. «En la presión no hemos estado del todo bien. En las vigilancias en la segunda parte, nos hemos dejado llevar... Hay cosas que mejorar. Por momentos nos ha quitado la pelota y nos ha metido un poco atrás, pero el equipo ha sabido sufrir», analizaba el centrocampista del Arsenal.

Dos molestias

El lunar de la noche georgiana fue la «ligera molestia» que sintió Huijsen antes del partido y que le dejó fuera. ¿Será desconvocado? «De momento no se va nadie. Es una ligera molestia, estamos en comunicación con los servicios médicos del Real Madrid y valoraremos. La prioridad es cuidar al jugador, aunque algunos no lo crean», dijo De la Fuente con retintín.

Esa frase se la recordará el Athletic de Bilbao si la ligera cojera con la que Unai Simón abandonó el estadio tras el partido se convierte una molestia mayor.

Gorrotxategi decide el derbi vasco con un gol en el añadido

Gorrotxategi decide el derbi vasco con un gol en el añadido

Actualizado Sábado, 1 noviembre 2025 - 22:02

Un tanto en el tiempo añadido, un disparo a bocajarro, con el alma, de Jon Gorrotxategi, premió a la Real Sociedad en el derbi vasco ante el Athletic, que mantuvo el tipo hasta el último tramo y cayó víctima del empuje blanquiazul. Los tres puntos suponen un balón de oxígeno para Sergio Francisco, técnico local, mientras Los Leones enlazan su cuarta jornada sin victoria lejos de San Mamés. [Narración y estadísticas (3-2)]

El Athletic tuvo más posesión durante el arranque, pero tampoco era superior a una Real que no había empezado bien. Eso sí, los guipuzcoanos crecían poco a poco y Mikel Oyarzabal pudo anotar con un disparo seco que se marchó ligeramente desviado.

En el minuto 30, la Real reclamó penalti por una mano de Andoni Gorosabel, pero ni Munuera Montero ni la sala VOR indicaron nada. La primera de los rojiblancos llegó en el minuto 35 con un testarazo de Gorka Guruzeta que se marchó arriba, y en esa misma jugada, Ander Barrenetxea cayó lesionado en el muslo derecho.

Asistencia del lesionado

El canterano pudo continuar solo una jugada más, y puso el centro en el gol de Brais Méndez. Los vizcaínos reaccionaron bien, y en el minuto 42 Guruzeta igualó el marcador con un efectivo remate tras una buena acción de Andoni Gorosabel.

La primera de la segunda mitad fue para la Real, y Gonçalo Guedes la mandó al fondo de la red tras una gran acción individual. Los donostiarras se volvían a poner por delante nada más salir de los vestuarios para la explosión de felicidad de la grada.

Para tratar de remontar el partido, Valverde introdujo a Nico Williams, suplente inesperado, en detrimento de un gris Oihan Sancet. Los Leones empezaron a apretar, y el primer disparo peligroso fue de Iñigo Ruiz de Galarreta, por encima del larguero. Cuando mejor estaba el Athletic, Arsen Zakharyan, recién incorporado, puso el 3-1 a pase de Take Kubo, pero el nipón estaba adelantado y la acción quedó invalidada.

Siete minutos de añadido

A los tres minutos de lo que pudo ser el 3-1, Nico Williams remató arriba en una buena jugada trenzada por el Athletic. Robert Navarro, a un cuarto de hora del final, casi marcó en un centro que se fue envenenando y que no remató nadie.

En el minuto 79, el Athletic logró la igualada en una acción embarullada que Robert Navarro culminó para hacer el 2-2. El árbitro añadió siete minutos, y en el 92 Gorrotxategi, tras un rechace a la salida de un córner, puso el definitivo 3-2 para la locura de la afición local.

A De la Fuente no le preocupa el 'casting' del '9' para el Mundial: "La fortaleza es que muchos jugadores meten muchos goles"

A De la Fuente no le preocupa el ‘casting’ del ‘9’ para el Mundial: “La fortaleza es que muchos jugadores meten muchos goles”

Con el billete al Mundial casi en el bolsillo, Luis de la Fuente tiene un objetivo: encontrar un '9' antes de mayo. Si en la Eurocopa y la Nations League se amparó en Álvaro Morata, y aunque el capitán no está descartado, necesita un delantero centro puro que convocar entre los 26 que buscarán llegar a la final de Nueva Jersey el próximo 19 de julio. Eso sí, mientras se decide a escoger, Oyarzabal y Mikel Merino se han puesto ese disfraz para cumplir a la perfección. Suyos están siendo los goles decisivos que impulsan a España.

Sin agobios pero sin confianzas, el técnico riojano sigue con su casting. Ante Georgia y Bulgaria tenía dos opciones en la convocatoria y, aun así, no dudó en alinear a Oyarzabal el pasado sábado en Elche hasta que, con el encuentro cerrado -precisamente, por un gol de falta del capitán de la Real-, le dio minutos a Borja Iglesias. Anoche en Valladolid, apostó por el joven futbolista del Oporto de inicio para mandarlo al banquillo y en favor del atacante gallego en el descanso.

"Han hecho los dos un trabajo fantástico, lo que teníamos previsto. Samu ha trabajo mucho para abrir espacios en una defensa muy cerrada, cuando lo suyo es correr al espacio, en transición. De eso luego se ha beneficiado Borja, porque esto es un equipo. Estoy contentísimo con los dos. Su carencia no es el gol, ya lo meterán", aseguró el seleccionador que se acogió a una gran evidencia para sustentar su falta de preocupación por no temer un killer de área: "La fortaleza de este equipo es que muchos futbolistas meten muchos goles".

103 minutos en ocho partidos

Sin faltarle razón al seleccionador, Samu salió de Valladolid con el pesar de haber tenido hasta tres ocasiones claras ante Vutsov para haber cogido algo de ventaja en el casting del seleccionador. La primera se la fabricó Pedri y la tercera fue un regalo de Merino, pero en la segunda, en el minuto 23, fue capaz de revolverse atosigado por defensas búlgaros para armar un zurdazo... al cuerpo del guardameta. No acaba de romper un joven futbolista, a quien el seleccionador ha llamado en ocho partidos, pero apenas le ha dado 103 minutos en total: 45 en su debut ante Suiza en la Nations League, 13 en la semifinal ante Francia y la media parte en el Nuevo Zorrilla.

Si sus fallos se lamentaron en el primer tiempo, los de Borja Iglesias lo hicieron en el segundo. El atacante del Celta, con el 9 a la espalda, cruzó en exceso su primer remate y no cabeceó con acierto un centro perfecto que le puso Álex Baena. Era un caramelo para el jugador gallego que en toda su trayectoria solo ha disputado tres partidos como internacional: el de su debut ante Suiza con Luis Enrique en 2022 y, hasta el partido ante Georgia, De la Fuente solo lo había alineado durante 24 minutos en el partido ante Escocia de la ventana de su debut en el banquillo, el peor partido de la era del riojano. En esta búsqueda necesita testar cómo se acoplaría a esta España muy hecha.

El que no hay dudas de que encaja como anillo al dedo es Mikel Merino. Su figura ha crecido en el centro del campo, más aún con la ausencia de Fabián Ruiz, pero su descorche como goleador le está haciendo brillar. Con España no solo se recuerda su testarazo ante Alemania en los cuartos de final de la Eurocopa, sino también los tres goles que le marcó a Turquía, a los que sumó los dos en Valladolid. Y eso que forzó un penalti que no se atrevió a pedir. Suma diez en sus 39 partidos como internacional, de los que seis son en los últimos tres años para convertirse en el segundo máximo goleador de la España de Luis de la Fuente, solo superado por Oyarzabal.

Mikel Merino marca su primer gol ante Bulgaria en Valladolid.

Mikel Merino marca su primer gol ante Bulgaria en Valladolid.R. GARCÍAEFE

"Esto llegando y me caen los balones. No es casualidad, pero hay que tener un poco de fortuna. La verdad es que es la primera vez que estoy tan acertado, pero ojalá siga, porque es importante que un centrocampista sume goles", aseguró el jugador reconociendo que era una faceta que quería mejorar. A lo que no se atrevió es a pedirle a Oyarzabal el penalti que provocó. "Con la que se montó el otro día... Él es el designado, el que pone en la pizarrita, y decidí seguir las reglas", bromeó.

El navarro arrancó su relación con el gol en la temporada 23/24, cuando marcó ocho goles en la temporada -cinco en Liga, dos en Champions y uno en Copa-. La cifra la superó con la camiseta del Arsenal, convertido precisamente en delantero centro por Arteta. Entonces hizo nueve, siete en la Premier y dos en la Liga de Campeones. Esta temporada, con su club solo ha logrado uno, pero con la selección suma cinco en cuatro partidos en las últimas dos ventanas. A Bulgaria ya le marcó en Sofía y se marcó de Turquía con un hat trick. Con él, De la Fuente gana tiempo para buscar al mejor matador.

Una selección prodigiosa con un vergonzoso final

Una selección prodigiosa con un vergonzoso final

Actualizado Jueves, 5 junio 2025 - 23:40

Una selección prodigiosa acabó con la soga al cuello y pidiendo la hora, cuando había hecho un milagroso 5-1, nada menos que a Francia, que quizá tiene mejores jugadores. Pero Deschamps es un un pecado mortal francés.

Todo había sido lujo y maravilla excepcional en la selección española. Con un iluminado llamado Lamine Yamal. Un fenómeno que juega a otro fútbol y que no es de nuestro tiempo. Juega el futuro del fútbol.

Pero la descomunal exhibición acabó en ridículo, con una España que se marcaba en propia puerta, mientras el equipo galo era una apisonadora. Y la pena es que lo que hubiera sido un tanteo escandaloso acabó en una final vergonzoso, con una victoria pírrica, incluso dudosa por la enorme cantidad de goles fustrados por el desacierto francés o las paradas imposibles de Unai Simón.

El gran mérito de esta selección había sido la apabullante lección táctica, posicional, inconcebible porque jamás dejó ni un sólo contragolpe a los galos, justo con los diablos como Dembelé y Mbappé, reyes y rayos vertiginosos, que jamás pudieron ejercer lo mejor que saben hacer.

La horrorosa Francia posicional de Deschamps siempre tuvo que atacar en estático, sin metros para sus fenómenos, sin lineas de tiro siquiera.

Pero llegaron los torpes cambios del seleccionador español, que con las salidas de Pedri y Nico Williams descompuso tácticamente en ataque y en sentido posicional a un equipo donde ni Zubimendi ni los defensas podían creer en sus propias fuerzas.

En cualquier caso, otra muesca más de una selección absolutamente invencible, a pesar de todo sus errores de libro. Ya está en otra final europea. Con esfuerzo, desastre final, pero con el tanteo a favor.

Por mucho que cuenten de Luis de la Fuente siempre salen sus horrores. No es de recibo para ningún técnico que con un 5-1 expusiera a su selección en la disyuntiva del fracaso.

Muchas veces De la Fuentes es de aplaudir y otras incomprensiblemente caprichoso, con todos los centrales, incluido Asencio, al que le tiene manía, prefiera a un tal Vivian con el escarnio de su gol en propia meta, que incluso descompuso moralmente a su equipo.

Es de esperar que Portugal sea un hueso, con ese equipo revolucionario que ha creado el sensacional Roberto Martínez. Atención, que con el agrio gusto que deja España ya no se ve tan favorita como parecía cuando goleaba a Francia. Ya veremos.

España salva un día gris en el descuento y deja para Mestalla el pase a la Final Four

Actualizado Jueves, 20 marzo 2025 - 23:06

No se le da bien el mes de marzo a España. Perdió hace dos años ante Escocia metiéndose en un buen lío. Perdió el año pasado ante Colombia en un amistoso intrascendente, y estuvo a punto de perder este jueves de nuevo ante Países Bajos, aunque un fallo de Verbruggen le permitó salvar los muebles en el descuento. Decidirá Mestalla el domingo en la vuelta de estos cuartos de final de la Liga de Naciones, con la campeona de Europa obligada a ganar después de una noche gris donde las piernas pesaron más de la cuenta, donde el balón no transitó como suele y donde, en fin, España fue mucho menos España. [Narración y estadísticas (2-2)]

La selección ya se fue al descanso con mala cara. Después de muchos meses sin verse, en mitad de una temporada asfixiante, Luis de la Fuente apenas había tenido tiempo de juntarles para descansar, relajarles y recordarles mínimamente los automatismos que les han llevado hasta aquí, ganando Liga de Naciones y Eurocopa por el camino. España se fue con mala cara al descanso porque hacía mucho tiempo que un equipo no le metía en su campo para no dejarle salir. Y eso fue lo que consiguió Países Bajos en la primera parte.

Y eso que la noche no pudo empezar mejor. Con la alineación que todo el mundo esperaba, porque el seleccionador no es amigo de experimentos, el partido se rompió enseguida gracias a un jugador mayúsculo, seguramente el mejor centrocampista del mundo hoy. En el minuto ocho, lo primero que pasó es que Hato se hizo un lío morrocotudo y Lamine Yamal porfió hasta quitarle la pelota. Se la dio a Pedri, ese jugador mayúsculo, ese que es seguramente el mejor centrocampista del mundo hoy, e hizo algo que muy pocos hacen. Casi en el área pequeña, recibió de espaldas. Paró el balón, se giró, levantó la cabeza (todo esto, conviene insistir, con un central encima y cerca del área pequeña) y se la dio a Nico, que finalizó con un giro sobre sí mismo.

Sin balón se apaga la luz

Muy pronto, pues, España estaba por delante y todo parecía ir cuesta abajo, en la línea que acompaña a este equipo desde hace tiempo. De hecho, un rato después Morata tuvo el segundo tras una jugada colectiva impecable. Pero ahí se apagó la luz. Epaña perdió el balón y se fue metiendo atrás. Le costaba incluso atravesar el centro del campo, y eso permitía a los holandeses merodear por el área hasta que encontraron el hueco tras una jugada de Frimpong que terminó Gakpo en el otro costado.

El empate no era, sin embargo, la peor noticia. La peor noticia es que no había noticias de jugadores como Zubimendi, Fabián o Pedri. Tampoco de Nico ni de Lamine. Morata bastante tenía con ayudar a achicar agua allá donde hiciera falta, lo mismo daba en una banda que por el centro que defendiendo un córner.

Al ritmo de De Jong, que ha recuperado el nivel con el que un día deslumbró, el equipo de Koeman se sintió cómodo ante la campeona, a la que arrinconó en su propio campo y a la que hizo correr detrás de la pelota durante demasiado tiempo. Porque a España, a esta España, no le incomoda meterse atrás. Pero un rato. No durante casi media hora. La lesión de Cubarsí, que dio paso a otro jovencísimo que llega, Huijsen, cerró un primer asalto en el que Reijnders pudo haber puesto las cosas peor si su remate desde la frontal hubiese encontrado la red en lugar del larguero.

Van Hecke salta con Ayoze.

Van Hecke salta con Ayoze.NICOLAS TUCATAFP

Falló antes del descanso, pero no después. No tardó ni un minuto en marcar el segundo gracias, de nuevo, al velocísimo Frimpong, cuyo pase atrás lo estampó el jugador del Milan en la red. Por debajo en el marcador, la selección reaccionó y al menos tuvo la pelota. No hizo gran cosa con ella, pero jugó en campo contrario. A falda de media hora, De la Fuente renovó al equipo metiendo a Oyarzabal por Lamine, a Olmo por Pedri y a Ayoze por Morata.

No cambió el panorama. Olmo sí fue capaz de hilar un poco más el ataque español, que terminó el partido en busca del empate, más cuando Países Bajos se quedó con uno menos por una entrada a destiempo de Hato sobre Le Normand. Pudo en un último suspiro igualar gracias a un error grosero de Verbruggen a disparo de Nico. Mikel Merino, que pasaba por allí y que le está cogiendo el gusto en el Arsenal a esto de jugar como delantero, salvó los dos años sin perder un partido oficial y puso a Mestalla bajo el foco.