Turquía nos pilla lejos geográfica, cultural y sentimentalmente. Pero en los últimos días se relaciona mucho con nosotros. Turkish Airlines se ha hecho con el 26% de Air Europa. Y Defensa ha comprado a Ankara 45 aviones Hürjet de entrenamiento avanzado para sustituir a los venerables F-5 del Ala 23, de la Escuela de Caza y Ataque. Sorprendente la adquisición de unos aparatos, de los que hay fabricados sólo dos prototipos en inicial fase de ensayos, a una nación que no constituye un referente mundial en aeronáutica civil o militar.
Pero bajemos a la tierra y al deporte. Jugó España el martes contra Turquía. El jueves, el Barça de baloncesto contra el Anadolu Efes. Y el sábado, el de fútbol frente al Athletic en el Camp Nou, remodelado por la firma turca Limak, de la misma escasa reputación como constructora inmobiliaria que su país como fabricante de aviones.
Aunque Ceferin, agradecido a la traición de Laporta a Florentino en la Superliga, permite que el día 9 de diciembre se celebre el partido contra el Eintracht, el Nou Camp Nou sigue en obras. Es el "Spotify interminable" frente al "Bernabéu infinito" que proyecta Pérez. Pero Laporta tiene prisa por "vender" a la hinchada el regreso del equipo, dos años y medio después, al sacrosanto y añorado recinto. Está en campaña electoral, en paralelo con la inaugurada por el tenaz opositor Víctor Font, tan renuente al desánimo como Laporta a la veracidad.
España entera está en campaña electoral. Siempre está en campaña electoral. Vive en son de mitin. Nos espera un aluvión de elecciones. En diciembre, en Extremadura. En 2026, en Andalucía y Castilla-León. En 2027, si es que alguna Comunidad, como Aragón, no se adelanta por la ausencia de presupuestos, se celebrarán, incluidas Ceuta y Melilla, 14 más. También las generales, si es que no se anticipan. En 2028, las de Galicia y País Vasco.
Los comicios en Can Barça, a final de temporada, oponen la candidatura asténica e ilustrada de Font a la oronda y populista de Laporta. Un pedagogo contra un demagogo. A Font lo apoya una élite descontenta y crítica. A Laporta, una masa amorfa y domesticada. En ambos bandos importan menos las personas y los programas que los resultados deportivos, único desvelo real del "soci".
La presidencia del Barça la decidirán veintitantos muchachos de una decena de nacionalidades y un señor alemán apellidado Flick. Si el equipo triunfa, a Laporta le irá bien. Esquizofrénica la posición de Font, obligado a desear que el equipo fracase -y a fingir que lo lamenta, llegado el caso- para acudir al rescate de una entidad arruinada y vencida. La ruina se soporta en la victoria. La derrota se tolera en la riqueza. Pero ruina y derrota no tienen, juntas, ni justificación ni perdón. Laporta y Font penden del mismo hilo esférico sobre el verde campo de Agramante.
También el Athletic irá a las urnas a final de temporada con un solo candidato de momento: Jon Uriarte, el presi actual. Pero si el equipo sigue peligrosamente con semejante miseria goleadora (12 tantos en 13 jornadas), quizás se anime algún valiente.
Resulta que el Real Madrid y el Barcelona se miden esta tarde en el que puede ser el clásico más igualado de los últimos años en cuanto a datos y sensaciones. Los eternos rivales del fútbol español se han enfrentado en 261 partidos oficiales, con 105 victorias para los blancos y 104 para los azulgrana. Igualdad extrema, con un empate en 52 ocasiones. Si el cuadro de Hansi Flick logra sacar los tres puntos de la Castellana, igualará en triunfos a su rival en los choques históricos entre ambos. Como si hiciera falta más tensión a un partido que, como todos los clásicos, decidirá media Liga y llega agitado por las declaraciones de Lamine Yamal sobre el Madrid, comparando a un equipo de la Kings League con el club blanco: «Sí (son como el Madrid). Roban y se quejan», dijo esta semana el joven delantero culé, encendiendo, en este fútbol viral y global que vivimos hoy en día, a gran parte del vestuario madridista, muy pendiente, como todos los jóvenes, de las redes sociales.
Las palabras de Yamal aterrizaron durante el viernes y el sábado en la ciudad deportiva de Valdebebas. Fueron comentadas dentro del vestuario, alentando la adrenalina de un equipo que busca redimirse de los cinco goles encajados en el Metropolitano, pero fuera de él reinó la calma, con Xabi Alonso echando balones fuera al ser preguntado por la estrella del Barça.
«No voy a entrar. Hay muchas declaraciones por parte de la gente del Barcelona y no puedo analizar todas», dijo el tolosarra en varias ocasiones. Unos minutos más tarde, Laporta añadió más picante a la previa: «Se ha creado un ambiente en torno al colectivo arbitral por parte de nuestro rival que está fuera de sitio. Con lo que hace su televisión se condiciona a los árbitros, es una estrategia para ganar que no debería ser. No pueden decir que los árbitros les perjudican ni que favorecen al Barça. No practicamos el victimismo, intentaremos ir a ganar al Bernabéu una vez más», dijo.
Los cuatro clásicos del año pasado
Sobre la mesa, la última temporada de clásicos, vestida de azul y grana después de los triunfos del Barça en la Supercopa, en la Copa y en los dos duelos ligueros. Cuatro derrotas y 16 goles encajados que provocaron una crisis en el conjunto blanco y el adiós definitivo de Ancelotti. 0-4 en el Bernabéu y 4-3 en Montjuic en la Liga, 5-2 en Arabia y 3-2 en la final de Copa. Demasiado sufrimiento para la galaxia blanca, necesitada de una alegría tras tantas penas.
«Podemos estar en situaciones parecidas a los clásicos del año pasado, pero estamos en momentos diferentes. Nuestro proyecto está empezando, lo hemos analizado todo y queremos potenciar nuestras fortalezas», destacó Alonso, insistiendo en la importancia del mensaje: su proyecto en Madrid está empezando y «no me fijo tanto en los resultados». Para él, dice, son más importantes las sensaciones, pero una derrota contra el Barça, la quinta consecutiva, llenaría Concha Espina de dudas y pondría la clasificación al rojo vivo. El Madrid es líder con 24 puntos, dos más que el Barça (22), que con una victoria en el Bernabéu superaría a su máximo rival y daría un puñetazo al campeonato.
Los blancos recuperan a Trent, Carvajal y Huijsen, fortaleciendo una defensa que fue uno de los grandes quebraderos de cabeza de Ancelotti durante los clásicos de la pasada campaña. En el 4-3 de Montjuic, duelo clave por el último título liguero, el italiano tuvo que saltar al césped con Lucas, Asencio, Tchouaméni y Fran en la defensa. El equipo se puso 0-2 en el inicio con tantos de Mbappé, pero tocó fondo cuando el Barça remontó antes del descanso.
Fran García y Alexander-Arnold, el sábado en Valdebebas.AFP
Esta tarde la defensa del Madrid será radicalmente diferente. A la espera de decidir quién será el lateral derecho de Alonso, debate que está entre Trent, Carvajal y Valverde, los tres que lo acompañarán serán caras nuevas: Militao, Huijsen y Carreras. Tres de las razones para contener el caudal ofensivo del Barça, lastrado por las bajas de Raphinha, Lewandowski y Olmo en ataque pero con Fermín en estado de gracia tras sus tres goles al Olympiacos y con Lamine Yamal confiado de mostrar su mejor nivel.
La debilidad defensiva de los azulgrana es la gran preocupación de Flick, que verá el partido desde la grada por su expulsión en el último duelo ante el Girona. Los azulgrana llevan seis encuentros sin dejar la portería a cero, mientras que Courtois y el Madrid suman dos partidos seguidos sin recibir un gol.
La táctica será clave. Flick apostará por tener el balón y por la superioridad de Pedri y De Jong sobre el centro del campo madridista y volverá a insistir en arriesgar con una línea defensiva adelantada. Ahí deberá manejarse Alonso, con la lección aprendida del curso pasado, cuando Vinicius y Mbappé se quedaron en varias ocasiones delante del portero pero fallaron. El clásico estará en unos milímetros.
A juicio de José Luis Mendilibar, la actuación de Urs Schnyder fue determinante para que Olympiacos no pudiera siquiera amenazar con llevarse un punto de su visita a Montjuïc. "Lo habéis visto todos, ¿no? En cuanto nos hemos metido en el partido, nos han sacado, sin hacer nada mal. Ha habido otro que ha cometido los errores", lamentó el técnico.
"En la víspera me recordasteis que nunca había ganado al Barça ni empatado aquí. En la 2017-2018, con el Eibar, íbamos 0-2 y luego el partido acabó 4-2. Mirad qué penaltis pitó un arbitro que está todavía en Primera. Así es imposible que pueda ganar aquí. En la segunda amarilla a Hezze, hace como que se para, ni le roza, y que eso sea segunda amarilla.... Y el penalti, que mi portero recoge los brazos para ni tocarle... Y él lo ha visto al revés que yo", abundó el entrenador, quien aseguró que ni siquiera se atrevió a hablar con el suizo.
"He hablado con el cuarto, que ha estado bastante educado, pero no quería hablar con el otro. Con las decisiones que ha tomado, sólo con ir a hablar seguro que también tomaba otra decisión equivocada conmigo", recalcó un Mendilibar que aboga por cambiar la normativa para que puedan revisarse segundas amarillas.
"Los que están ahí arriba comiendo y bebiendo"
"Como no pinto nada, absolutamente nada... Pintan los que están ahí arriba comiendo y bebiendo y nada más... Es increíble que esa jugada, determinante para un partido de fútbol, no se pueda ver en el VAR... Pero bueno, yo no pongo las reglas ni me van a dejar ponerlas", reiteró sin entrar a valorar la 'mano blanca' que habría mencionado Joan Laporta en la asamblea del domingo. "Estoy muy bien en Grecia con el Olympiacos. No quiero saber nada de aquí", zanjó.
"No sé, quizás sí les perjudicó. Hay situaciones que van más en contra de ellos y otras que van en contra de nosotros. No me gusta hablar de ello, pero entiendo que esté enfadado", aseveró por su parte Hansi Flick, que considera que el 6-1 será una inyección de moral con vistas al clásico.
Para todos y, muy especialmente, para Lamine Yamal. "Creo que tanto para él como para los otros es importante esta victoria y en su caso haber podido marcar. El domingo será otro Lamine y estará al 100%. En el último año rindió mucho en los grandes partidos y no tengo duda de que volverá a hacerlo", aseguró el alemán, quien se muestra muy optimista de cara al Bernabéu. "El pasado es pasado, pero pienso en positivo, por la temporada pasada y porque creo que somos capaces de ganar en Madrid", sentenció.
El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, ha alertado este domingo, en su discurso de apertura de la Asamblea telemática de socios compromisarios, de los peligros de escuchar a "los eruditos" que "hablan de la gestión" del club azulgrana, en alusión a los grupos que se oponen a su gestión.
En un discurso de 34 minutos de duración, el máximo dirigente del club catalán ha repasado, en la última asamblea antes de las elecciones del próximo año, la situación económica, deportiva y social de la entidad. Alabó el trabajo de Hansi Flick, que dio tres títulos en la primera temporada, y el que hace Deco al frente de la dirección deportiva. "Manteniendo el nivel competitivo, han mejorado la masa salarial dos puntos respecto a la pasada temporada", destacó.
Después de 4 años y medio de mandato, en su opinión, el Barça está "mucho mejor" de cuando él y su junta directiva asumieron el gobierno de la entidad. "Todos los que hablan de gestión, todos estos eruditos, sabelotodo...alerta y bien lejos. El Barça no es una empresa, es una institución global. Estamos mejor que cuando llegamos, pero no hay más ciego que el que no quiere ver", aseguró.
412 apoyos sobre 553
"Hemos trabajado mucho para llevar al Barça al lugar donde se merece. Nos dieron confianza para recuperar la economía, para sacar adelante el Spotify Camp Nou, un sueño colectivo del barcelonismo, y para fortalecer La Masia. Lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo", añadió.
Los socios compromisarios dieron su respaldo a la gestión con la aprobación de la liquidación del último ejercicio económico (2024-25) con 412 votos favorables, sobre un total de 553. Pese a que poco antes de la votación estaban acreditados 710 compromisarios de los 4.641 convocados, solo votaron 553 socios, de los cuales 412 lo hicieron a favor, 84 en contra y 31 en blanco.
El ejercicio contable presentado por la junta directiva se ha cerrado con 17 millones de pérdidas después de impuestos, aunque con 2 millones de beneficio ordinario. El impacto extraordinario de la reevaluación de la 'palanca' de Barça Produccions (inicialmente estaba valorada en 408 millones y actualmente en 178), la venta de PSL (asientos VIP, 70 millones) y la sanción de la UEFA (15 millones), a resultas de problemas con el 'fair play' financiero, explican el resultado neto negativo del último ejercicio.
Vista general de las obras en el Spotify Camp Nou.Alberto Estévez
Sobre estas tres cuestiones, el tesorero Ferran Olivé ahondó en los motivos de la nueva valoración de Barça Produccions, con un impacto negativo de 65 millones de euros en el último balance. "Hubo socios que no nos pagaron y devaluamos el crédito, pero con los auditores no nos pusimos de acuerdo con el valor de la compañía. El origen de valor de la compañía era de 400 millones, por lo que la parte proporcional del Barça era de 200 millones. Esta temporada estábamos listos para dar un paso adelante, pero uno de los socios nos vetó el ingreso de nuevos socios en la compañía. Esto ha hecho retrasar la puesta en marcha", ha recordado.
En este sentido, Laporta, en el turno de preguntas, ha puntualizado que la junta directiva "no esconde nada", en referencia a la "volatilidad" de Barça Produccions.
Sobre el impacto de los asientos VIP del Spotify Camp Nou, el tesorero de la entidad ha argumentado que en la memoria del club aparecen 70 millones de euros porque el auditor, "siguiendo un criterio conservador", solo aceptó poner la parte cobrada y no los 100 por los que se vendieron. "El año que viene estarán los 30 millones restantes. El resultado extraordinario es de -10 millones. Si hubieran entrado estos 30 millones estaría solucionado", ha añadido.
Con todo, Olivé ha destacado los "récords" en ingresos conseguidos en dos áreas, en la de patrocinio (259 millones) y en la de 'merchandising' (170), además de asegurar que la gira de verano en Estados Unidos supuso un resultado positivo de 15 millones de euros para el club. Así, el Barça cerró el ejercicio 2024-25 con unos ingresos de 994 millones y unos gastos de 965 millones.
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Sobre BLM, la empresa propiedad del club que gestiona las tiendas, la venta 'online' y a mayoristas y los productos bajo licencia de la entidad, el directivo ha revelado que tiene un valor de 800 millones de euros. Pese a que en 2022, los socios compromisarios dieron luz verde a la junta directiva de vender dicha empresa si así lo consideraba, Olivé ha insistido en que en ningún momento se lo han planteado.
El tesorero ha reconocido que "hay que ser extremadamente vigilantes con el gasto deportivo", si bien ha recordado que el club ha pasado de contabilizar una masa salarial del 98% respecto a los ingresos ordinarios en 2021 a un porcentaje del 54% en el pasado ejercicio.
"Hay que dar un mensaje de optimismo absoluto. Forbes dice que valemos 5.200 millones. Nuestro valor de plantilla es de 1.100 millones. Es muy superior lo que vale nuestra plantilla a lo que tenemos contabilizado en nuestro balance. Este año, el club ha sido el número uno en venta de merchandising. Somos el tercer club con más crecimiento de la temporada", sentenció.
Las previsiones del Barça aseguraban que, con vistas al 125 aniversario del club, conmemorado en noviembre del año pasado, el equipo azulgrana regresaría por la puerta grande a un Spotify Camp Nou que, finalmente, ha estado acumulando prácticamente más polémicas que avances sustanciales.
Desde que en junio de 2023 se derribó gran parte del antiguo estadio, conservando la estructura del recinto original al encontrarse esta protegida por el Ayuntamiento como patrimonio arquitectónico, las polémicas no han dejado de perseguir a un coliseo azulgrana que está tomando cada vez más forma, pero que, a día de hoy, aún no ha logrado albergar un partido, contradiciendo así unas previsiones que, quizás, fueron inicialmente demasiado optimistas.
La última polémica, de acuerdo con el programa Què t'hi jugues, donde ya se destapó el escándalo Negreira, señalaría que Limark ganó el concurso para remodelar el estadiopese a ser la peor calificada en los informes iniciales, de acuerdo con el club no vinculantes, en los que quedó por detrás de empresas como Ferrovial o FCC.
Los factores que, finalmente, auparían al triunfo a la constructora turca serían el precio, más barato que el previsto por sus competidoras, la garantía y la justificación de plazos, en los que se recogía que el exilio en Montjuïc duraría únicamente un año.
No solo este extremo no ha llegado a cumplirse sino que, además, por mucho que el club anunciara que Limark abonaría una penalización millonaria en caso de incumplimiento de los plazos, la entidad que preside Joan Laporta descartó aplicarla en cuanto se produjo el primer retraso de peso, en noviembre del año pasado.
Con todo, Joan Sentelles, directivo azulgrana responsable del Espai Barça, ha señalado en declaraciones al propio programa Què t'hi jugues que el club sí procederá a reclamar las penalizaciones que sean imputables a la empresa. La obra, de hecho, se vio asaltada por su primera polémica hace casi dos años, cuando se desvelaron presuntos fraudes en la contratación de trabajadores para llevar a cabo las obras a través de subcontratas, así como las extremas condiciones en las que llegarían a malvivir algunos de ellos, pernoctando incluso en las inmediaciones del estadio.
El hecho de que los plazos previstos de retorno al Spotify Camp Nou se fueran demorando cada vez más en el tiempo llegó a llevar que se solicitara aumentar los periodos de autorización para llevar a cabo las obras. Algo que, con todo, no evitó que la Guardia Urbana tuviera que intervenir para paralizar las obras este mismo verano, dado que se estaba trabajando en domingo, fecha no contemplada en ningún caso por los permisos.
Las ganas por sellar el tan deseado retorno, incluso, llevaron al club a anunciar prácticamente a bombo y platillo, con una gran campaña mediática, que el regreso tendría lugar en el tradicional trofeo Joan Gamper, en una especie de prueba piloto con aforo reducido. No obstante, a raíz de las inspecciones llevadas a cabo por el Ayuntamiento, la licencia de primera ocupación, con un aforo de 27.000 espectadores, ha ido retrasándose cada vez más y, ahora, se apunta a finales del próximo mes de noviembre, para que esta tenga lugar con un aforo de unos 45.000 espectadores, que significaría a su vez cumplir con el requisito de aforo que exige la UEFA para la Champions League.
En principio, el aforo completo del estadio, previsto en 104.000 espectadores, debería estar terminado en verano de 2026, si bien faltaría entonces aún instalar la cubierta que permitirá que todas las localidades estén resguardadas de las inclemencias meteorológicas. Unos trabajos que, de acuerdo con las previsiones, podrían alargarse por su parte hasta alrededor de unos tres meses. Con lo que, en el peor de los casos, si se produjeran nuevos retrasos, el final definitivo de las obras podría llegar a producirse de hecho a principios de 2027.
Problemas en el vecindario
Los vecinos de Les Corts que viven en las inmediaciones del futuro Spotify Camp Nou, por su parte, también han sufrido un buen número de incomodidades. A los ruidos propios de una obra de este calibre, se le sumaron también las molestias generadas por los escombros, acumulados inicialmente en la zona ocupada antiguamente por el Miniestadi para que gran parte de ellos pudieran reciclarse y ser reutilizados en la construcción del Spotify Camp Nou, y la polvareda generada por su correspondiente derribo.
Algo agravado, además, por el episodio de sequía que llevó a la Generalitat a impulsar fuertes restricciones en el uso del agua. Así, durante mucho tiempo, las inmediaciones del recinto azulgrana se vieron envueltas durante un buen tiempo por una suerte de neblina que causaba también molestias a los vecinos cuyos domicilios se encuentran en los alrededores de la zona que ocupa el recinto barcelonista.
Joan Laporta ha vuelto al redil. Balando mansamente, ha acelerado su regreso a los apriscos de Al Khelaifi y Ceferin, que le han pasado paternalmente la mano por el borreguil lomo y le han dado la bienvenida al abrevadero común. El regreso de la oveja pródiga. Bastante tiene Laporta en casa como para seguir indisponiéndose con quienes pastorean el rebaño en el continente.
En el fútbol la geografía es elástica. Al Khelaifi, presidente de la ECA, ahora rebautizada EFC (European Football Clubes), es qatarí y su organización reúne a 55 países. No hay tantos en Europa. Pero desde que Australia participa en Eurovisión, cualquier corrección del mapa es posible. Y, bueno, un partido de nuestra Liga en Miami es poca cosa en comparación con aquello de que la Supercopa de España se juega en Arabia Saudí.
Sea como fuere, el Madrid se ha quedado bailando solo con su fantasiosa Superliga, en mitad de la pista desierta, sin música y con las luces apagadas. Pero mejor solo que mal acompañado. El Barça actual puede ser compañero de celda, pero no de baile, ni de viaje, ni de cama.
De un modo u otro, el Madrid siempre ha estado solo. En su majestad; en su arrogancia; en su orgullo; en su ambición; en su coraje; en su negativa a la derrota, mal digerida, y en su resistencia mal tolerada a la crítica. En su mentalidad de máximos continuos y en el agotador esfuerzo de mantenerlos por el exclusivo procedimiento de aumentarlos. En el cultivo de su propio mito, porque nadie, excepto él, que convive consigo mismo, puede comprenderlo y transmitirlo en su totalidad. La soledad del Madrid no es la de la falta de seguidores en todo el globo. Al contrario, sino la de la imposibilidad de cotejo con el resto del planeta fútbol, dividido en dos hemisferios. En uno reina el Madrid. En el otro vive el resto. En su "splendid isolation", a falta de un interlocutor de su tamaño y tesitura, el Madrid se ve obligado a conversar en voz alta con su espejo. Goza y sufre la soledad de quien es único.
Florentino es un producto del madridismo imperial y un convencido de su providencialismo para representarlo. A sus virtudes gestoras y su moderno sentido del espectáculo une un concepto mesiánico de la presidencia. Se ha quedado solo con la Superliga, una criatura nonata, fecundada "in vitro", en cuya relación familiar el huérfano es el padre.
Florentino experimenta una comprensible fijación emuladora con Santiago Bernabéu. Les separan décadas y generaciones. Pero les empareja un mismo tinte visionario y una similar y máxima trascendencia histórica. Cada cual es hijo de su época, a la que ayudan a definir y entender en el plano futbolístico. Don Santiago nació en el siglo XIX, en 1895, y penetró en el XX. Florentino, en el XX, en 1947, y se ha adentrado en el XXI. Don Santiago levantó el estadio que lleva su nombre. Florentino lo ha convertido en el mejor del mundo. Don Santiago fue crucial para el nacimiento de la Copa de Europa.
Florentino quería crear la Superliga. Pero ha pinchado. Son otros tiempos, otra vida y otro fútbol.
Nasser Al-Khelaifi esperó a Joan Laporta en el hall del hotel, en Roma, como se espera a un matador de toros, al triunfador de la feria. A los abrazos siguieron las bromas con el presidente del Barcelona, acompañado por el vicepresidente Rafa Yuste. Los enemigos de Florentino Pérez, el Cid de la Superliga, confraternizaban con su gran aliado, que se mueve en un peligroso equilibrio. La realidad es que Laporta necesita las dos barajas por tres razones. La primera es porque, aunque aumenten los ingresos del Barcelona, nada supondría el fin de la crisis económica del club azulgrana como una Superliga, escindida o apadrinada por la UEFA. La segunda es porque necesita la benevolencia del organismo que preside Aleksander Ceferin por el cumplimiento del Fair Play, el Camp Nou y hasta el caso Negreira, en el largo plazo. La tercera es porque visualizarse en un decorado beligerante con el presidente del Madrid siempre suma en un curso que acaba con elecciones.
A Laporta no le asustan los ejercicios de funambulismo. Al contrario, es un especialista. Ya los ha practicado con LaLiga de Javier Tebas, condescendiente con sus palancas. Tebas desea la ruptura del Barça con la Superliga, incluso la ha dado por hecha, pero nada hace presagiar un posicionamiento oficial de ese tipo, no por ahora. Sobre todo, si existe un canal abierto entre la UEFA y A22 Sports Management, la sociedad que explota la Superliga, con la posibilidad de un acuerdo futuro. Lo único que podría provocar un giro radical de Laporta sería un horizonte electoral complejo, pero restan meses y no aparece un opositor amenazante. En el Madrid, pues, observan sus movimientos con calma.
Al-Khelaifi preside la Asociación de Clubes Europeos (ECA), que en su congreso de Roma cambia de nombre a Clubes de Fútbol Europeos (EFC). Integrada en la sociedad UC3, junto a la UEFA, el martes aprobaron la estrategia comercial para las competiciones masculinas durante el periodo 2027-33, como si la Superliga no existiera. Ese hecho no es óbice para que otras negociaciones continúen. Laporta es uno de los más interesados. Asistió anoche a la cena en Roma, pero no a las sesiones de la Asamblea, al no ser el Barcelona miembro del EFC. Una forma de estar sin estar.
Las 'palancas' y la UEFA
El dirigente acude después de presentar unas cuentas con dos caras, que deberán lograr el beneplácito de sus socios compromisarios, a los que Laporta seduce con facilidad. La buena cara es que han aumentado los ingresos en la temporada 2024/25 hasta los 964 millones, 100 más de lo presupuestado y 216 por encima de la anterior, gracias al nuevo contrato con Nike, el merchandising y el ticketing de Montjuïc. La previsión es alcanzar los 1.075 millones este curso, con la apertura del Spotify Camp Nou.
Aunque el club haya dado números rojos en 17 millones, la tendencia es buena. El problema es que Crowe, el auditor, ha corregido las pérdidas de 2023/24, que pasan de 90 millones a 180, por la pérdida de valor de Barça Studios, una de las mágicas palancas de Laporta. De una valoración de 400 millones en 2023 se ha pasado a 178, 226 millones menos.
Ello cuestiona uno de los ejes de la reconstrucción económica del dirigente, aprobada por LaLiga pero no por la UEFA, que multó al club por la palanca de la venta de derechos futuros. De 60 millones de sanción, el organismo de Ceferin la rebajó a 15 con la condición de cumplimientos futuros del Fair Play. Esa multa ha elevado las pérdidas del pasado ejercicio y podría lastrar el actual si el perdón del organismo decayera.
Laporta y Al-Khelaifi, el miércoles en Roma.EFE
Laporta se encontró de nuevo en Roma con el presidente de la UEFA, con el que ya estuvo la pasada semana, en el palco de Montjuïc, o en la gala del Balón de Oro, con el Barça en pleno. Donde no va Florentino, allí está el presidente azulgrana. El premio de France Football, con patrocinio de Qatar, tuvo en Ousmane Dembélé a su ganador y en Al-Khelaifi a su triunfador.
El sapo de Figo
Laporta estaba muy interesado en la presencia de Ceferin en Montjuïc, aunque eso implicara tragarse el sapo de Luis Figo. Pocos días después, la UEFA daba su aprobación al Barcelona-Villarreal en Miami, aunque en su razonamiento fuera crítica con el fondo y se acogiera a un vacío legal. El derecho puede ser muy creativo.
Ahí no acaban, sin embargo, los favores de Ceferin que puede necesitar el Barcelona. Con la apertura del nuevo Camp Nou pendiente, los criterios para disputar la Champions son más exigentes que en la Liga, por lo que la UEFA hará su propia peritación con vistas a la segunda fase de la competición, que se inicia en marzo.
En el largo plazo permanece, además, la amenaza del caso Negreira, aún en instrucción. Si hubiese condenas en el ámbito penal, la UEFA, a la espera de sentencia en España, podría activar el artículo 4.2 del Reglamento de la Champions y expulsar al Barça. En la partida de Roma, pues, había que estar con la baraja indicada.
P-E-S-E-T-E-R-O. En letras mayúsculas, el calificativo encabezaba un billete de mil pesetas tuneado, con el rostro de Luis Figo. El póster había sido editado por el periódico Sport, entonces el mejor tensiómetro del barcelonismo, ante el regreso del portugués al Camp Nou después de una marcha de telenovela, con llanto, despecho, dinero y mentiras, al Real Madrid de un ecléctico Florentino Pérez. Poco se sabía entonces de aquel candidato con aspecto de registrador de la propiedad que iba a cambiar el fútbol. Muchos socios se llevaron el póster a su asiento y lo levantaron cuando saltó el equipo blanco al césped, en mitad de un napalm acústico con la contribución del speaker azulgrana y su deliberada paradinha al llegar al nombre del delantero mientras recitaba la alienación madridista. Otros hinchas lanzaron copias reducidas del póster y billetes caseros fotocopiados. Fue lo más inocuo que escuchó y cayó sobre Figo en una noche que, 25 años después, no ha concluido, como quedó claro la semana pasada en Montjuïc, una coral del rencor: «¡Ese portugués...!»
Este mes de octubre se cumple un cuarto de siglo del clásico de la ira y la vergüenza, inmortalizadas, dos años después, en otro partido con Figo en la diana, por la cabeza de cochinillo, boca arriba sobre el césped del Camp Nou. El clásico disputado el 28 de octubre de 2000 fue resuelto con victoria por el Barcelona (2-0), con un primer gol de Luis Enrique, conectado a Figo en el voltaje amor-odio. Eran como el chile y la pimienta en la misma olla: el Camp Nou. El euro sustituyó a la peseta al año siguiente, pero el rencor permanece como moneda de cambio en las transacciones emocionales entre el Barcelona y el portugués. Es mutuo. Incluso quienes ya no usaron la peseta, nacieron después de aquel 21 de octubre de 2000 o jamás han probado un buen cochinillo, tienen la convicción entre la gent blaugrana de que Figo fue un pesetero, convertido ya en el icono de la traición que todo relato necesita, desde la Biblia al Barça.
Ni Schuster ni Laudrup
Milla, Schuster, Laudrup... Ha habido más casos de grandes jugadores que cambiaron el Camp Nou por el Bernabéu en la era moderna, sin necesidad de remontarse a Zamora, y ninguno fue ajeno a las controversias. Todos, sin embargo, han vuelto a Barcelona sin ira con el paso del tiempo, incluso reconocidos por los aficionados por su contribución al club azulgrana. «¡Tú, no!», espetó Hristo Stoichkov a Figo en un programa de Univisión, en el que le preguntó si le insultaban en la ciudad. El portugués dijo: «A lo mejor me insultas tú».
«Figo estaba encantado con su vida en Barcelona, él y su familia, y ahora prácticamente no puede volver sin que le escupan. Laudrup explicó en una rueda de prensa por qué se marchaba. No aguantaba más a Cruyff. Schuster había tenido muchos problemas con Núñez. Figo, en cambio, no ha sabido explicar en todo este tiempo cuáles fueron las razones que le llevaron a irse al Madrid, con sinceridad, sin mentiras. Al contrario, se ha comportado siempre de forma soberbia, y el tema se ha enquistado», explica Josep Maria Casanovas, fundador y editor del Sport durante la era dorada del rotativo, y uno de los creadores de opinión que mejor pulsaban la sensibilidad barcelonista.
Figo, en su regreso al Camp Nou, en octubre de 2000.MARCA
"Es alguien de sangre caliente"
«Ha quedado como el traidor de nuestra historia, mientras que a Laudrup y Schuster les piden autógrafos en la ciudad», continúa Casanovas, pionero del marketing y las promociones ligadas a un club de fútbol. Sport recibió críticas de muchos sectores por aquel póster de Figo, que todavía puede comprarse, como un fetiche para muchos barcelonistas. «Éramos un periódico valiente, que creaba mucha opinión, y cuando eres valiente siempre estás expuesto a las críticas. Las asumimos», contesta su antiguo editor, hoy «semiretirado».
Casanovas cree que «si Figo no hubiera venido con la UEFA a Montjuïc [con motivo del partido de Champions Barcelona-PSG], habría tenido algún altercado, y eso es un problema, porque hablamos de alguien de sangre caliente».
El portugués ha dado sobradas pruebas de ello. Se agarró los genitales y se encaró con un aficionado que le llamó «traidor», cuando se disponía a acudir a la cena de gala previa a la final de la Champions femenina, el pasado mayo en Lisboa. Semanas antes, había mantenido un escabroso careo con Toni Freixa, ex directivo azulgrana, en las redes sociales. Ante el duelo en semifinales de la Champions masculina con el Inter, el portugués dijo que era fan del club italiano, en el que jugó tras dejar el Madrid y con el que también regresó al Camp Nou. Freixa reaccionó con un «de cerdo y de señor se ha de venir por naturaleza». Figo no bajó el listón en la réplica: «Saliste de la tumba con la boca llena de mierda. Hueles mal».
Billete lanzado al Camp Nou.
Disputas con Florentino y Pedro Sánchez
La frontalidad, incluso desafiante, es un rasgo de su personalidad que Figo no sólo ha mostrado en las disputas con el Barça. También en sus irónicas opiniones políticas, muy crítico y vitriólico en general con la izquierda española, pese a ser ciudadano portugués. En concreto, con Pedro Sánchez, sea por la pandemia, la exhumación de los restos de Franco o la Ley de Amnistía, por ejemplo.
Las discrepancias han llegado también con el hombre que lo llevó al Madrid. «Yo me caso con nadie», suele decir, aunque ha reconocido que «por hablar de política tengo más enemigos, aunque no me dan de comer. Dedicado a los negocios, con inversiones hoteleras, y a labores de representatividad en el fútbol, como sucede con la UEFA, Figo, a sus 52 años, tiene más visibilidad que muchos futbolistas de su generación.
¿Una provocación de Ceferin?
La presencia de Figo en la delegación de la UEFA liderada por Aleksander Ceferin no fue muy comprendida por pesos pesados del entorno azulgrana. «Tuvo un punto provocador», señala un ex directivo. El portugués es miembro del Board del organismo, uno de sus embajadores, pero eso no implica que su presencia sea siempre necesaria. A Joan Laporta no le quedó más remedio que reprimir su perfil de hincha para dar la bienvenida a Figo al estadio, mientras Joan Gaspart, el ex presidente que sufrió su marcha y, en su opinión, el «engaño» y la «traición», podía permitirse el desahogo.
Gaspart, como muchos barcelonistas, no ha olvidado los cánticos de Figo, en el balcón de la Generalitat, en 1998: "¡¡Blancos, llorones, felicita a los campeones"!! El cántico le convirtió en un icono en Barcelona. Dos años después, recibía el Balón de Oro en el Bernabéu básicamente por los méritos contraídos en su último año como azulgrana, además de con la selección lusa.
Figo, junto a Aitana Bonmatí, en Montjuïc.Siu WuEFE
Con el caso Negreira pendiente en Nyón y la multa rebajada por las palancas que la UEFA no ve como LaLiga, Laporta necesita engrasar la relación con un Ceferin al que le gusta marcar territorio. Quizás con una salida del Barça de la Superliga.
"Si vendes a tu mujer pagamos bien"
Sentado junto una tensa pero diplomática Aitana Bonmatí, Figo escuchó en Montjuïc el insulto de catálogo inmortalizado con Cristiano. Una minucia si se compara con todo lo dedicado a él y a su esposa, Helen Svedin, hace 25 años. "Si vendes a tu mujer pagamos bien". "¿Harías lo mismo con tu hija?". Fueron algunas de las pancartas que el club retiró preceptivamente, pero después de dejar que se desplegaran lo justo para ser captadas por las televisiones, Figo y el resto de los jugadores del Madrid, cuyo autocar atravesó el estrecho túnel que daba acceso al Camp Nou como un carro de combate en Mogadiscio. Una piedra impactó en los cristales cerca de donde se sentaba Vicente del Bosque, impertérrito.
Cosas difíciles de olvidar, en definitiva, en un partido para el olvido. Decía Josep Pla que "el cultivo de la capacidad del olvido es algo excelente para saber vivir", y pocos sabían tanto de su gente y de lo peligrosa que es la palabra traición. Quizás también conviene que Figo lo incluya entre sus lecturas.
El Barcelona ha encontrado una vía inesperada para agilizar las inscripciones de los jugadores pendientes de obtener la correspondiente licencia federativa: el adiós de Iñigo Martínez. El central, que cumplió 34 años el pasado 17 de mayo y fue una pieza absolutamente clave para Hansi Flick en su primera temporada al frente del conjunto azulgrana, tiene sobre la mesa una oferta irrechazable por parte del Al-Nassr de Arabia Saudí, el equipo en el que juega actualmente Cristiano Ronaldo.
Una de las condiciones para cerrar su salida es que lo haga con la carta de libertad bajo el brazo, algo que la entidad barcelonista está dispuesta a aceptar como muestra de agradecimiento por su actitud a lo largo de su etapa en el club. Y que, además, le permitirá aligerar la masa salarial en 14 millones de euros, con lo que se facilitaría también la inscripción de algunos de los jugadores pendientes de contar con la correspondiente licencia federativa: Joan García, Wojciech Szczesny, Gerard Martín, Marcus Rashford y Roony Bardghji, fichado inicialmente para el filial pero que está siendo muy del agrado del técnico germano.
La salida de Iñigo Martínez podrá proporcionarle además un respiro a un Barça que sigue a la greña con Marc-André Ter Stegen. El enfado de Joan Laporta con el guardameta, quien se niega a firmar el consentimiento para ceder sus datos médicos a la Comisión Médica de LaLiga para que determine su periodo de baja tras su operación en la espalda es monumental. Ante esta actitud, la entidad ha ido también más allá. Ahora, no solo tiene un expediente abierto, sino que también se ha decidido apartarlo de la capitanía. Al menos, temporalmente.
Discurso en el Joan Gamper
El encargado de tomar las funciones de primer capitán, por ahora, será Ronald Araujo, cuyo nombre ha estado en la rampa de salida en los últimos meses. El uruguayo, en este caso, debería encargarse de dar el tradicional discurso ante los aficionados en los prolegómenos del trofeo Joan Gamper, que se disputará el próximo domingo en el estadio Johan Cruyff.
La decisión supone desoír en gran parte a un vestuario que, cómo no, cerró filas alrededor del alemán en la gira por Asia. Pero, por supuesto, tiene el visto bueno tanto de Deco como de Flick, a pesar de que el técnico alemán señalara también desde Corea del Sur que es el equipo el que debe decidir quiénes son los capitanes. ««El FC Barcelona informa que, a raíz del expediente disciplinario abierto al jugador Marc-André Ter Stegen, y mientras no se resuelva definitivamente este proceso, el club, de manera consensuada con la Dirección Deportiva y el staff técnico, ha decidido retirarle temporalmente la capitanía del primer equipo», señaló el club azulgrana de manera tremendamente concisa a través de un comunicado.
La negativa de Ter Stegen a firmar el consentimiento para compartir sus datos médicos con la Comisión Médica de LaLiga, la que debería definir, en principio, el periodo que deberá estar de baja tras pasar por el quirófano para solventar una recaída en sus problemas con las lumbares que ya le obligaron a operarse hace dos años, ha sido el detonante último de esta decisión, que rompe así la tradición instaurada en los últimos años en la entidad azulgrana de dejar la elección de los capitanes en manos de los propios jugadores.
Si la baja del alemán fuera superior a los cuatro meses, podría usarse también parte de su salario para inscribir nuevos futbolistas, entre ellos a un Joan García llamado a ser el titular bajo los palos este curso. El germano, no obstante, ya dejó caer a través de sus redes sociales, cuando anunció su intención de volver a pasar por el quirófano, que su ausencia iba a ser de unos tres meses. En 2023, la primera vez en que tuvo que intervenirse de la espalda, de hecho, solo estuvo en el dique seco durante 65 días.
Marc-André ter Stegen ya no es capitán del Barça. Por lo menos, de momento. En el pulso que mantienen el club azulgrana y el arquero alemán, la entidad azulgrana ha decidido ir un paso más allá, por mucho que sus compañeros cerraran filas en torno a la figura del arquero durante la gira por Asia. Por supuesto, con el visto bueno tanto de Deco como de Hansi Flick. «El FC Barcelona informa que, a raíz del expediente disciplinario abierto al jugador Marc-André ter Stegen, y mientras no se resuelva definitivamente este proceso, el club, de manera consensuada con la Dirección Deportiva y el staff técnico, ha decidido retirarle temporalmente la capitanía del primer equipo», señaló el club de manera concisa por medio de un comunicado.
El expediente abierto al jugador se debe a su negativa a firmar el consentimiento para compartir sus datos médicos con la Comisión Médica de LaLiga, la que debería definir, en principio, el periodo que deberá estar de baja tras pasar por el quirófano para solventar una recaída en sus problemas con las lumbares que ya le obligaron a operarse hace dos años. Si dicha baja fuera superior a los cuatro meses, podría utilizarse parte de su salario para inscribir nuevos futbolistas, entre ellos a Joan García, llamado a ser el titular bajo los palos este curso, pero el alemán argumenta que en ningún caso deberá estar parado por más de tres meses.
Por el momento, el encargado de tomar las funciones de primer capitán será el uruguayo Ronald Araujo, cuyo nombre ha estado en la rampa de salida a lo largo de los últimos meses. El central, en este caso, debería ser en principio el encargado de dar el tradicional discurso ante los aficionados en los prolegómenos del trofeo Joan Gamper, que se disputará el próximo domingo en el estadio Johan Cruyff.
Si la decisión de retirarle la primera capitanía a Ter Stegen acaba por ser definitiva, el germano será uno de los capitanes más breves de la historia del Barça, dado que solo habrá ejercido esta función durante apenas un año. Su ascenso se produjo a raíz de la salida del club de Sergi Roberto, en agosto del año pasado, si bien llevaba ya tiempo formando parte del grupo de capitanes del conjunto barcelonista ya había lucido el brazalete en los partidos en los que el polivalente jugador había estado fuera del terreno de juego.
Antes de que la entidad hiciera pública su decisión de retirarle la capitanía, Ter Stegen estuvo en la ciudad deportiva del Barça en la mañana de este jueves. El arquero acudió para someterse a un control médico y pudo estar unos minutos con sus compañeros de vestuario, pero no llegó a cruzar palabra alguna con el técnico, Hansi Flick, quien le habría puesto la cruz por una serie de acciones de su compatriota en la recta final del curso pasado que no le sentaron nada bien. Entre ellas, el hecho de que intentara reaparecer en la Champions, algo que habría supuesto dar obligatoriamente de baja a Szczesny en la máxima competición europea, o su negativa a hablar ante los aficionados una vez terminado el último partido de Liga en casa, ante el Villarreal, en el que fue titular y en el que los azulgrana cayeron finalmente por 2-3.