El brillo de Modric en Milán y la contradicción en el vestuario del Madrid: "Era el gran referente"

El brillo de Modric en Milán y la contradicción en el vestuario del Madrid: “Era el gran referente”

Luka Modric cumplió 40 años el pasado 9 de septiembre, entrando en una especie de cuarta juventud, la primera lejos del Santiago Bernabéu después de 13 temporadas en las que se convirtió en Balón de Oro y en el futbolista con más títulos, 28, en la historia del Real Madrid. La dirección del conjunto blanco decidió no renovar su contrato, se fue al Milán y, lejos de asomarse al horizonte de una retirada, es el jugador más utilizado por Massimiliano Allegri en un equipo que compite de tú a tú con el Inter y Nápoles por la Serie A.

Modric ha sido titular en todas y cada una de las 15 jornadas del Calcio, algo impensable en sus últimos años en Chamartín. Y no sólo eso. Ha disputado los 90 minutos en 13 de esos encuentros y sólo ha sido sustituido en dos, en los minutos 74 y 81 de los partidos. Es decir, ha jugado más que Maignan, el portero del Milán, baja en una cita por una lesión muscular. Nadie acumula más minutos que él en la plantilla rossonera: 1.325.

«Yo me siento bien, me gusta lo que hago. Me encuentro bien física y mentalmente, me estoy divirtiendo y todo está saliendo bien. Espero seguir así», dijo el croata este mes, comparando también el futbol italiano con el español: «El fútbol italiano es diferente al español, pero es una liga muy competitiva. Desde fuera quizá no se aprecia lo difícil que es. A mí no me ha sorprendido porque siempre lo he seguido».

Uno de los mejores medios del Calcio

Esa cifra le deja a sólo seis partidos de superar lo que disputó en la última Liga con el Madrid (1.820) y a tres de lo jugado hace dos cursos (1.744). Y todavía estamos a finales de diciembre. Allegri le ha entregado las llaves del centro del campo de su equipo y Modric ha respondido con un gol, dos asistencias y el quinto mejor 'rating' de todos los centrocampistas de la Serie A, según la plataforma de estadística avanzada WhoScored. Al croata sólo le superan el canterano madridista Nico Paz (Como), Calhanoglu (Inter), Anguissa (Nápoles) y Barella (Inter).

Un 7,12 de media que curiosamente mejora a todos los centrocampistas del Real Madrid salvo a Jude Bellingham (7,25). Ni Tchouaméni (6,97), ni Güler (6,89), ni Fede Valverde (6,75) ni Eduardo Camavinga (6,74) llegan a los números de Modric.

Ahí reside la contradicción madridista de estos meses. Mientras el conjunto blanco sufre problemas en la construcción de juego, Modric lidera a un aspirante al Calcio jugándolo todo. En el Bernabéu saben que los minutos que acumula en Italia serían imposibles de igualar en el Madrid, pero algunas voces dentro del club también reclaman que su incidencia dentro y fuera del campo hubiera sido necesaria en este vestuario madridista.

Según confirman varias fuentes cercanas al vestuario, Modric era, junto a Carvajal y Lucas, uno de los futbolistas veteranos que ponía las normas y controlaba que la plantilla no se saliera del camino correcto. El gallego se ha ido al Bayer Leverkusen, el de Leganés está lesionado y el croata está ahora en Milán, dejando al vestuario vacío. «Era el gran referente», explican desde Valdebebas, donde le echan de menos en el día a día.

Y dentro del césped, Ancelotti le rotaba lo justo y necesario, aprovechándole en los últimos minutos de los encuentros o para controlar el juego desde el inicio. Ahí están también sus números, dos goles y seis asistencias en las 35 jornadas que disputó en la última Liga, titular en la final de Copa contra el Barça y en la ida de Champions contra el Arsenal, donde el Madrid cayó.

El decidido "no" del Madrid

El equipo blanco ha perdido su juego y la ascendencia que tenía sobre la plantilla, donde ahora sólo Carvajal, Courtois y un poco Militao son lo suficientemente veteranos y con peso en el club como para lidiar con los problemas. El resto, demasiado jóvenes o con poco tiempo en la institución para tener la suficiente influencia sobre el resto de compañeros del club.

Pero la decisión de la dirección del Bernabéu estaba tomada desde hacía meses. Ya en la primavera de 2024 hubo dudas en la cúpula del Madrid sobre la continuidad del croata, pero la insistencia de Ancelotti y del vestuario y la importante salida de Toni Kroos decantaron la balanza por una renovación de una única campaña. Doce meses después, ganó el «no» a Modric.

El croata quería terminar su carrera en la Castellana y ofreció diferentes rebajas en su salario, pero la idea de la dirección era dar el relevo definitivo a Tchouaméni, Camavinga, Valverde y Güler en el centro de la medular, todos por detrás de Bellingham, jefe de la mediapunta.

Esa idea la asumió también Xabi Alonso, que en el Mundial de clubes dirigió los últimos encuentros de Modric en el Madrid y usó al croata como futbolista de rotación en los últimos minutos de los encuentros. Le hubiera gustado que siguiera, pero sabía que no era su decisión y se centró en explotar a los jóvenes. Unos meses después, Modric brilla en Italia y la medular del Madrid, y el vestuario, sufre para encajar sus piezas.

La eterna rabieta del peor Vinicius: con Alonso, con la grada y con el Madrid por una cifra que no llega

La eterna rabieta del peor Vinicius: con Alonso, con la grada y con el Madrid por una cifra que no llega

En dos meses, Vinicius Júnior ha protagonizado dos enfados totalmente opuestos, pero que resumen el clima de tensión en el que vive el brasileño desde que dejó de estar conectado con el balón. Se enfureció en mitad del campo cuando Xabi Alonso le retiró del clásico contra el Barça, el pasado 26 de octubre, mientras la afición observaba sin pronunciarse y la dirección del club fruncía el ceño ante la decisión del vasco. "Me voy del club", gritó en repetidas ocasiones delante del entrenador.

El sábado, sin embargo, abucheado por el Bernabéu al abandonar el duelo contra el Sevilla, se fue cabizbajo, sin gestos ni palabras, y terminó abrazado a Alonso en el área técnica mientras el ruido de los pitos opacaba la megafonía. Unos minutos más tarde, publicó una foto acompañada de tres puntos suspensivos y cambió su foto de perfil en redes sociales. Quitó la del Madrid y puso una con Brasil.

La diferencia en la forma de los enfados es curiosa. Del desplante a Alonso a la cercanía con él. De la indiferencia de la grada a los silbidos. Del apoyo del club a un momento, ahora, en el que la dirección madridista no entiende su reacción a los pitos y suscribe la soberanía del Bernabéu. El público, que ha tardado en tomarla con el equipo durante esta crisis de resultados, estalló contra Vinicius y contra sus compañeros durante gran parte del partido ante el Sevilla, provocando los mayores abucheos al equipo en toda la temporada.

Y Vinicius, cambiado por Alonso en el tramo final, se llevó la mayor parte de la culpa. El brasileño fue de más a menos en el duelo. Empezó activo, recibiendo muchas veces de espaldas, encarando a su par y llegando al área rival, pero no estuvo acertado en los últimos metros. Aún así, si Mbappé hubiera definido como acostumbra en un par de ocasiones, Vinicius se hubiera ido con varias asistencias. El final, sin embargo, le pilló en el foco. Desapareció del encuentro, tanto en ataque como en defensa, y el público pagó en ese momento los malos meses del brasileño.

Vinicius no marca desde el 4 de octubre, 17 citas seguidas en blanco, y lleva sólo cinco goles este curso, todos en Liga. En Champions ni siquiera se ha estrenado. Si Mbappé ha terminado el 2025 con 59 goles, el brasileño se ha quedado como segundo máximo goleador del equipo, pero con 13. Una cifra extraordinariamente baja que preocupa también en los despachos de Valdebebas.

El delantero marcó 17 tantos en la Liga 21-22, 10 en la 22-23 y 15 el curso pasado. Cifras a las que sumó 11, 10, 6 y 10 asistencias. En esta edición del campeonato liguero acumula cinco, pero sólo una en los últimos tres meses.

Vive, y así lo resumen las estadísticas, su peor momento como jugador del Madrid desde los primeros meses de 2021, justo antes de la llegada de Ancelotti. El aterrizaje del italiano en Chamartín cambió al brasileño, con él explotó todas sus cualidades y terminó marcando en dos finales de Champions y ascendiendo al podio del Balón de Oro. Pero ya nada es igual.

Con Alonso ha vivido una montaña rusa. Se enfrentó a él cuando el vasco decidió rotarle en el comienzo de la temporada, explotó (a nivel emocional y no deportivo) en el clásico y ha sido indiscutible para el técnico desde la famosa conjura de Atenas, cuando Xabi y los futbolistas hablaron y pusieron sobre la mesa todos sus problemas. A partir de ahí, el brasileño ha sido indiscutible, coincidiendo esa confianza de Alonso en la peor versión del atacante en todos estos meses. Errático y con poco esfuerzo en la presión, como sus compañeros, ha ido acumulando rabia a la grada hasta que el público explotó ante el Sevilla.

Renovación

El mal momento deportivo, además, coincide también con el parón en las negociaciones por su renovación, algo que no está ayudando a llegar a un acuerdo. El Madrid cree que podrá conseguir un pacto pronto, pero el entorno de Vinicius se mantiene en cifras económicas que ahora mismo no compensan lo deportivo. Su contrato termina en julio de 2027, en apenas año y medio, y ambas partes entran ahora en meses clave de las conversaciones.

El delantero renovó su contrato en 2022 y contando los diferentes bonus que cumplió, incluida la conquista de la Champions, se situó en más de 15 millones netos al año. El Madrid le ofreció cerca de 20 para renovar el contrato actual, pero los agentes del brasileño han pedido una cifra cercana a los 30, algo que el conjunto blanco no planea igualar. Y menos con su nivel actual.

El Atlético vuelve a recurrir a sus clásicos para triunfar en Girona

El Atlético vuelve a recurrir a sus clásicos para triunfar en Girona

Aprendió el Atlético algo de Eindhoven. Un esfuerzo inicial con premio ayuda al desarrollo posterior de los acontecimientos. Si además sumas la contundencia, esa palabra que siempre está en la boca del Cholo, parece que los dramas a domicilio son menos. Triunfaron en Países Bajos e hicieron lo propio en Girona. Koke, Griezmann y Oblak pusieron los highlights y la experiencia del partido y Gallagher se sumó con suerte a la fiesta. [Narración y estadísticas, 0-3]

Lo dicho, los chicos de Simeone salieron a morder al mismo Gazzaniga, que seguía sacando el balón con pisaditas. Un presión alta y agresiva ponía en apuros la defensa de cinco que Míchel había instalado para protegerse de uno de los gigantes ligueros y, de paso, cortar la hemorragia goleadora. El Girona es el equipo más goleado de Primera División con 33 tantos en contra.

El Cholo, que ya intuía las intenciones del técnico madrileño, colocaba a su hijo en paralelo a Llorente e igualaban dibujos en fase defensiva. Pero tácticas aparte, la intensidad no era la misma en ambos bandos. Tras unos minutos rondando el gol, éste lo encontró Koke. O se podría decir que lo inventó. El golpeo del vallecano desde el borde del área fue uno de los goles del campeonato. Se coló por la escuadra.

El tanto retrasó algo las líneas y las intenciones de los rojiblancos y creció el Girona sin llegar a generar verdadero peligro. Sólo amenazó a balón parado y ahí llegó la gran ocasión de cambiar el duelo. Tras una falta que botó Tsygankov, el balón encontró a Witsel sólo en el segundo palo que fusiló a Oblak. El esloveno sacó una mano firme, que pareció llevar seis dedos, como los Zamoras que acumula. El público se llevó las manos a la cabeza. Ahí estaba el empate y otra de las jugadas de la Liga.

Pese a estar el duelo igualado en fuerzas, el marcador favorable a los colchoneros pesaba en los catalanes. Las contras rojiblancas llevaban veneno y una de ellas, además, una pizca de suerte. Gallagher, que había entrado por Nico poco antes, por una lesión en su pierna derecha, disparó desde fuera del área y el balón pegó en Reis, que engañó involuntariamente a Gazzaniga.

La mejoría del Girona en los últimos duelos fue borrada por el Atlético. Los rojiblancos se aprovecharon del toque catalán para matarlos con la velocidad. Mejor tres pases que treinta y mejor robar en campo contrario que recorrer 70 metros con el balón. Esa superioridad le insufló cierto bajón anímico al equipo de Míchel, que no sabía cómo hacer daño a los de Simeone que supieron cómo dormir el juego con balón. De hecho, al comenzar el segundo tiempo por poco estuvo Koke de repetir suerte.

El yin y el yang

Sólo un despiste podía cambiar la suerte del encuentro. Llegó a 15 minutos del final con una ruptura de Álex Moreno al espacio. De nuevo apareció el Oblak más brillante. Pero ese susto y los cambios de Míchel dieon ánimos a los gironís, que jugaron más agresivos y consiguieron embotellar por momentos a los colchoneros, que esperaban cerrar el duelo a la contra.

Contra pronóstico, el partido se fue apagando a medida que el tiempo se iba consumiendo. Parecían ambos púgiles dispuestos a aceptar su destino hasta que apareció Griezmann que quiso reclamar su cuota de protagonismo con un gol de clase. El destino del Atlético, claro, era más positivo porque sigue la estela de la cabeza, pero para el Girona vuelven los problemas y se queda en descenso. La guerra ahí abajo requiere mucho carácter.

Champions, Ligas, Balones de Oro, goles... Los retos de Mbappé a la sombra de Cristiano: "La celebración es para él, es mi ídolo"

Champions, Ligas, Balones de Oro, goles… Los retos de Mbappé a la sombra de Cristiano: “La celebración es para él, es mi ídolo”

Cristiano Ronaldo ganó cinco Champions, cuatro con el Madrid y una con el Manchester United, levantó cinco Balones de Oro, tres Botas de Oro, se convirtió en máximo goleador de la historia del club (450 tantos), de la historia de la Copa de Europa (141), batió el récord de goles en una edición del torneo continental (17), fue pichichi europeo en seis ocasiones, es el futbolista con más goles en las eliminatorias continentales (67)... Elijan uno de los récords.. Todos ellos están en el horizonte de Kylian Mbappé.

A sus 27 años, cumplidos este sábado en plena acción en el Bernabéu, el delantero francés tocó uno de los cielos de Cristiano, su ídolo. Marcó de penalti (celebrado al estilo Ronaldo) ante el Sevilla e igualó el récord de goles en un año natural con el Real Madrid, situado por el portugués en 59 durante el año 2013.

"Es increíble, mi ídolo, el mejor jugador de la historia del Real Madrid. La celebración es para él, quería tener un guiño para él porque siempre ha estado bien conmigo, me ha ayudado a adaptarme a Madrid y ahora está bien ayudar yo al Madrid a ganar partidos. Hoy quería compartir eso con él, tengo una muy buena relación con él, es mi amigo ahora y le mando un saludo a él y a todos los madridistas y una feliz Navidad y feliz año nuevo", dijo Mbappé nada más acabar el encuentro.

Cinco años para una Champions

A lo lejos, todas las cifras de un futbolista único. «Es el heredero de Di Stéfano», denominó Florentino Pérez a Cristiano Ronaldo. «Querido Kylian, vistes ahora la camiseta de las 15 Copas de Europa», le dijo el presidente al francés en su presentación.

Esa Copa de Europa es el gran deber de Mbappé en el Bernabéu. Tiene ya un Mundial con Francia y una Bota de Oro, conquistada tras su primer curso en Chamartín, pero no tiene ninguna Orejona, reflejo del paraíso madridista y objeto más preciado en la vida de Cristiano.

El delantero portugués, que aterrizó en la Castellana en 2009, tardó cinco años en levantar su primera Champions con el Madrid. Llegó al conjunto blanco con 24 años, por los 235 de Mbappé, y sufrió tres derrotas en semifinales antes de conquistar la Décima en Lisboa. Ese tiempo sin ganar creó en Cristiano una rabia y un ansia que empujó su destino.

Goles Mbappe y Cristiano. Igualan

El dorado también ahoga su futuro. Cristiano Ronaldo ganó cinco Balones de Oro, el primero con 23 en el United, el segundo con 28 en el Madrid. Es decir, a Mbappé le quedan doce meses para vestirse de oro y blanco casi a la misma edad que el primer galardón de Ronaldo como futbolista del cuadro de Chamartín. El galo, de momento, sólo ha conseguido entrar en el podio del premio una vez, con su tercer puesto en 2023 por detrás de Messi y Haaland tras el Mundial y el triplete del City.

Objetivo 450

Al Balón de Oro le llevarán los títulos, y a los títulos los goles. Es decir, la aspiración a la Bota de Oro. Cristiano ganó cuatro y Mbappé conquistó la primera el curso pasado. También va lento en ese sentido. A nivel interno, Mbappé lleva 73 goles en el Real Madrid, y está a (sólo) 377 de Cristiano. Tendría que batir el récord de goles en año natural para conseguir superarle en los próximos seis años, hasta las 34 primaveras, a una media de 62 cada 12 meses. Una barbaridad estadística que explica a la perfección la extraordinaria de lo logrado por el portugués.

Para su moral, hay que decir que el galo ha cumplido a nivel goleador en su primer año. Ha marcado en todas las competiciones, una de las virtudes de Cristiano, viendo puerta en Liga, Champions, Copa, Supercopa de Europa, Supercopa de España, Intercontinental, Mundial de clubes.

Pero claro, Cristiano es Cristiano. Marcó 61 goles en una única temporada con el Madrid, la 14-15, mientras que Mbappé se quedó en 43 en su primer curso y lleva 28 en este. Y tiene el récord anotador en una edición de la Copa de Europa, con 17, por los nueve que lleva Mbappé. El Mónaco y el Benfica aparecen como posibles víctimas en enero antes de aplicar a las eliminatorias de la Champions.

Xabi Alonso ya no tiene vida en el Madrid

Xabi Alonso ya no tiene vida en el Madrid

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Vale ya de tanta guillotina perpetua para el Madrid por culpa de su entrenador. Dije antes de que llegara Xabi Alonso que no daba la talla. Pero ahora es una realidad. No tiene más perdón.

La duda ahora es si Florentino Pérez se va a atrever o escucha al nuevo secretario técnico Jose Ángel Sánchez. Pero de no acabar esta agonía, el Madrid se expone a una temporada grotesca. No se puede jugar con tanta duda.

El técnico vasco ya no tiene defensa de ningún tipo. El Madrid es la nada. Sólo vive del increíble Courtois, que salvó una derrota. Y de algunas dentelladas de Rodrygo o Bellingham. Sí, porque Mbappé jugó todo el partido tan sólo para él. Quería goles, sin tener al equipo en su cabeza. Sí que empató al final con Cristiano, de penalti, pero no lo mereció. Hizo un partido horrible.

Luego, en televisión vi la cara del presidente blanco cuando Alonso se atrevió y volvió a quitar a Vinicius. Hubo expectación y en la pequeña pantalla se pudo ver que al presidente no le gustaba nada. Pero Rodrygo le dio la razón a Xabi, porque por la izquierda es mucho mejor que Vinicius, que no hizo absolutamente nada, borrado de la lista de goleadores, mientras su compatriota provocó un penalti y casi dos. No hay más que hablar.

Puede que Vinicius fuera una llamada para la despedida de Alonso, pero el nene del presidente es nada ahora mismo. Y no lo puede vender, porque el mercado del astro está muy a la baja.

En resumen, el partido del Madrid fue un esperpento, frente a un rival rabioso con uno menos.Alonso no sirve ni para animar al equipo, por su exquisita frialdad. Sólo jugó uno de los fichajes de han costado más de 250 millones de euros. Y fue Huijsen, que fue una puñetera vergüenza.

Lento, sin enterarse ni de un maravilloso jugador de casi 40 años como Alexis Sánchez y de la rapidez de Isaac Romero. Huijsen es una farsa como central sin protección. Tantos millones por ese jugador es una barbaridad de las mentes pensantes de la Casa Blanca.

Así que con un endiablada, mediocre y deslavazada plantilla y un errático entrenador, sólo se salva por dos fenónemos: Courtois y Mbappé. Y el último cuando no tiene miedo al error en partidos importantes.

El Madrid es un horror, el futuro es lo peor y lo que faltaba por decir es que se oye en nombre de Davide, el hijo de Ancelotti, justo el que llevó a su padre a los infiernos. En fin, crisis muy profunda en el Madrid, más de lo que ellos creen.

Una vez más el estado del césped del Bernabeú era pésimo. Se pasaron con el riego y destrozaron a los jugadores, que se resbalaban constantemente. Con la famosa lona del cielo del Bernbaeú, la pradera ni se corta ni se engrandece. Es una pesadilla.

Es un estadio sólo de fútbol. No es para la NFL, ni para sala de conciertos, ni para espectáculos pugilísticos u otras habilidades circenses. Es el Bernabéu. No un circo.

Justo desde la NFL, con el retraso de jugar en casa más partidos, el resto ha sido sólo una rémora el Madrid. Sobre todo para Alonso, con angustia perpetua. Sólo porque al presidente no le gusta, no le soporta. Si no les gustó desde el 4-0 del PSG en el Mundialito, debió despedirlo tras el bochornoso 5-2 del Metropolitano. Era el momento para despejar sus inquietudes. No lo hizo y desde aquello el Madrid va de zozobra en zozobra.

El Madrid gana al Sevilla entre silbidos y Mbappé iguala los 59 goles de Cristiano

El Madrid gana al Sevilla entre silbidos y Mbappé iguala los 59 goles de Cristiano

El tópico invitaría a recordar Pesadilla antes de Navidad, pero el sábado, que empezó con pitos, terminó con tres puntos para el Madrid y con Kylian Mbappé igualando los 59 goles en año natural de Cristiano Ronaldo. Los blancos se irán de vacaciones con mucho que reflexionar, con poco fútbol, poca actitud y con Xabi Alonso en mitad de las mismas dudas que antes. Bellingham, de cabeza, y el francés, de penalti, marcaron para superar a un Sevilla que se quedó con uno menos y mereció más suerte.

Dos semanas después, el Madrid volvió en Liga al Bernabéu y repitió la desidia del día del Celta, terminado aquel domingo con un desastroso 0-2 que provocó la reunión de urgencia para tratar el futuro de Alonso. El técnico apostó ante el Sevilla por un 4-2-4 sin ningún rigor táctico. Acumuló talento individual en ataque, pero sus cuatro estrellas apenas se movieron sin balón.

Mbappé, Vinicius, Rodrygo y Bellingham, aunque también Tchouaméni, Güler, Asencio y Fran García, quisieron todos los pases al pie, siempre con un sevillista a su espalda, convirtiendo el ataque estático de su equipo en una figura oxidada.

Por si fuera poco, el Madrid volvió a olvidarse de la famosa presión tras pérdida que el equipo de Xabi sí realizó en el comienzo de la etapa del vasco. No mordió, sólo tanteó, y el Sevilla le perdonó la vida que el Celta puso sobre el precipicio.

En el minuto siete, así de pronto, Chamartín estalló en abucheos hacia su equipo porque los andaluces fallaron dos ocasiones claras que les hubieran dado la ventaja nada más estrenarse el reloj del encuentro. Dos errores de Huijsen provocaron dos llegadas de Isaac Romero y Alexis, poco acertados, y Romero repitió intento unos segundos después al quedarse sólo ante Courtois, pero su vaselina se fue desviada.

Los pitos del público fueron constantes en el inicio de un duelo en el que el Madrid sólo gozó de una ocasión de Fran, tapada bien por Vlachodimos. Después, ataque posicional con muchos errores en los controles y en los pases, varios de ellos inexplicables en jugadores que venían de una racha extraordinaria como Mbappé. Noche extraña, como si hubiera perdido sus superpoderes en el día que debía superar el récord de goles en año natural de Cristiano Ronaldo.

Quizás fue el ansia por mejorar a su ídolo el que desvió la atención del francés, desaparecido en la Castellana. Huijsen y Rüdiger repitieron una salida de balón errática, donde sólo Vinicius, y de espaldas, se ofrecía a recibir para apostarlo todo a un giro exitoso sobre su rival.

Tchouaméni se situó entre centrales y dejó el mediocampo para Bellingham y Güler, intermitentes con balón, más deseosos de correr al espacio que de masticar jugadas. Es la contradicción constante de este Madrid, que imagina puzles que sus piezas no completan.

En el tramo final del primer tiempo, y justo cuando crecían las dudas, Bellingham conectó un buen cabezazo tras una falta lateral de Rodrygo y abrió el marcador de la única forma posible. A balón parado. Mientras, el Sevilla, con un Alexis Sánchez muy activo, seguía acumulando llegadas sobre el área pequeña de Courtois.

El descanso preparó una ensalada de calamidades en ambas áreas que rompieron el partido y desesperaron todavía más al Bernabéu. Mbappé, con Huijsen y Vinicius libres de marca, se jugó un disparo desde la frontal que enfadó a sus compañeros antes de que Courtois apareciera ante Alexis para salvar el empate.

El duelo aceleró, con Mbappé volviendo a fallar ante Vlachodimos tras la primera buena arrancada de la noche y errando de nuevo frente al portero después de una asistencia de Vinicius. Ambos intentos los había facturado durante estos meses, pero la sombra de Cristiano era alargada.

Al minuto, sin pausa, Courtois voló de nuevo para impedir el tanto de Isaac Romero tras una buena combinación sevilla ante la inconcebible apatía madridista. Situación que se repitió dos minutos después: Mbappé envió un cabezazo al palo y Courtois despejó un disparo de Alexis. El Bernabéu temblaba.

La roja a Marcao por doble amarilla después de una falta sobre Bellingham parecía relajar el sábado en el Bernabéu, pero siguieron las dudas y los pitos hasta el penalti de Juanlu a Rodrygo que transformó Mbappé, celebrando el gol como Cristiano. Aún así, volvió a aparecer Courtois. El Madrid se va de vacaciones con las mismas malas sensaciones.

Xabi Alonso, el mal juego, la presión del club y las risas en el banquillo, bajo el juicio del Bernabéu

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A la crisis de juego y la irregularidad de los resultados se unen, ahora, las risas. Mal asunto. Que jugadores fueran cazados sonrientes en el banquillo mientras quienes estaban en el campo padecían en Talavera, justo durante los goles locales, no parece, al menos, decoroso y se añade a las dudas en la cúpula del club sobre el control y la sintonía con el vestuario por parte de Xabi Alonso.

El entrenador dijo, ayer, no haberlas visto, en la voluntad de no abrir ningún conflicto más antes de recibir al Sevilla en el Bernabéu, el último compromiso del Real Madrid antes de Navidad. No es que el duelo se trate de un nuevo match ball, porque es la existencia del tolosarra en el banquillo la que se ha convertido en un permanente e insoportable match ball.

«No he visto las imágenes, conseguimos pasar la eliminatoria y ya pensamos en el Sevilla», afirmó, en el mismo tono de siempre, alejado de cualquier declaración que pueda generar polémica. Desde luego, no ha seguido el consejo de su alter ego Pep Guardiola: «Mear con la suya».

Las pipas de 2006

En esas imágenes no sonríe cualquiera. Lo hace Vinicius, suplente en Talavera. También Endrick, pero no es lo mismo. El primero es la estrella que habita en el filo, el futbolista que se rebeló contra su sustitución en el clásico. El segundo, en cambio, se marcha cedido del Madrid.

La situación recuerda a la que ya originó una gran crisis en el Madrid, en el año 2006, cuando Iván Helguera y Míchel Salgado comían pipas mientras el equipo caía estrepitosamente en Mallorca. Las consecuencias de aquel deterioro llevaron a dejar el club al propio Florentino Pérez. Entonces dijo que había malcriado a los futbolistas. Ahora sus dudas van en otra dirección.

«Desde el inicio, hemos tenido una relación cercana, de respeto y cariño. La exigencia es máxima. Es un camino largo, habrá momentos buenos y no tan buenos», explicó Alonso acerca de sus tratos con el club. En otros momentos críticos aseguró haber hablado con Florentino, pero el técnico sabe lo que se dice y se piensa en el entorno del presidente, donde hay voces, o voz, que piden más tiempo para su trabajo.

Los pitos frente al City

La victoria en Vitoria lo concedió, pero el sufrimiento en Talavera no alimenta esa prórroga. La imagen del tolosarra en el banquillo tras el pitido final era elocuente de su situación. El contexto convierte el duelo con el Sevilla, bajo el juicio del Bernabéu, en un partido envenenado. Pero envenenado para todos, también para los futbolistas, pitados por la grada en el último partido disputado ante su afición, frente al Manchester City. Cuidado.

A todos les conviene ganar, pues, al Sevilla, sea en el banquillo, en el campo o en el palco, porque lo único incontrolable es el Bernabéu.

Filipe Luis o cómo superar a tu "padre" futbolístico: cuatro títulos en 14 meses, autoridad y tan competitivo como Simeone

Filipe Luis o cómo superar a tu “padre” futbolístico: cuatro títulos en 14 meses, autoridad y tan competitivo como Simeone

Resulta curioso que Diego Simeone no viera a Filipe Luis como técnico. El argentino le consideraba entusiasta, dicharachero "pero no entrenador". Sin embargo, en apenas un año, el brasileño, que estuvo en sus filas durante siete temporadas como jugador, ha querido llevar la contraria al que considera un "mentor". "Es como un padre para mí. Hoy estoy sentado aquí porque él me inspiró, cambió mi vida y le estoy muy agradecido. Le deseo lo mejor porque le quiero mucho", respondió el de Flamengo que hoy, pese a la derrota en la Copa Intercontinental ante el PSG en los penaltis, dispone de mejores cifras que su maestro.

Es Filipe Luis un técnico que ha caído de pie. Desde su llegada a Flamengo en sustitución de Tite, despedido pese a que su porcentaje de victorias se elevaba en el conjunto brasileño hasta un 65%, su equipo ha sido una apisonadora. Y eso que llegó en un principio como interino ya que entrenaba al sub-20 y su posición parecía provisional. Pero el alumno ha superado a su maestro. Filipe Luis mantiene una media de 2,20 puntos por partido frente al 1,90 de Simeone. "No te hace mejor futbolista, te hace mejor competidor", expresó el brasileño del argentino para luego añadir "eso es lo primero que quiero conseguir como entrenador".

Pero estos números no son pura estadística, Filipe Luis ha conseguido generar un espíritu competitivo inigualable en su club y lo ha reflejado en títulos pese a las derrotas en el Mundial de Clubes y la Intercontinental, esta en los penaltis. En tan sólo 14 meses ha logrado todos los campeonatos posibles para un club brasileño. Comenzó con una Copa nada más llegar y luego llegó la Liga. La consiguió con 40 años el 3 de diciembre de 2025. La misma fecha en la que justo dos años antes se despidió como jugador profesional en Maracaná.

Para el recuerdo quedará el tuit del equipo rojinegro tras ganar la Libertadores ante el Palmeiras en el que el club escribía: "Gracias Atleti", con las fotos del técnico y de Saúl, canterano rojiblanco que había llegado esta misma temporada al equipo carioca. Era el noveno entrenador que lograba el gran título sudamericano de clubes habiéndolo conseguido también como jugador. Además, ponía al Flamengo como único club brasileño con cuatro entorchados.

Las únicas derrotas de Filipe como inquilino del banquillo carioca se han producido en el Mundial de Clubes, donde se esperaba más del campeón brasileño, y la del miércoles en la Copa Intercontinental. Esta última no se puede considerar como tal puesto que el encuentro terminó en empate. Y, si no fuera por el desempeño heorico de Safonov, que paró cuatro penaltis, quizás no estaríamos hablando de esta derrota y sí de un título heroico ante el campeón europeo.

Pero, pese a que el Cholo no le viera en su momento, el jugador de Depor, Atlético, Chelsea y del propio Flamengo ya mostraba señales respecto al interés por las cuestiones tácticas del fútbol. El defensa siempre encargaba vídeos al equipo técnico de los partidos que jugaba para revisar su posicionamiento en el campo y sus respuestas ante las diversas fases del juego y también era de los primeros que reposicionaba a sus compañeros si veía que no estaban bien colocados. De hecho, se cuenta que en su última etapa, ya como veterano del Flamengo, se quedaba con los canteranos entrenando para enseñarles disposiciones tácticas, pero no de una manera autoritaria sino didáctica, para que aprendieran el porqué de las acciones.

Autoridad y competitividad

Pero la actitud en el banco del brasileño no es sólo didáctica, pese a su juventud Filipe Luis ya ha dado muestras de autoridad ante las pequeñas rebeliones que se le han podido formar en el vestuario. Primero en la final de Copa cuando sólo llevaba un mes en el cargo con el ídolo del equipo, Gabriel Barbosa, Gabigol, al que le dijo: "Me respetas, chaval". Jugador que terminó por salir del club a la siguiente temporada. Y este curso tuvo otra cuita con Pedro al que acusó de "entrenar mal". "La actitud de Pedro esta semana rozó lo deplorable", llegó a decir en rueda de prensa.

Es esa combinación y sus conocimientos del juego, claro, que desarrolla a través de un 4-2-3-1 con gran presencia ofensiva de sus laterales, en recuerdo quizás a su desempeño en el campo, le convierten en uno de los futuribles al banquillo del Atlético cuando el Cholo decida poner fin a su etapa como rojiblanco. Gusta en el Metropolitano y gusta en Europa por sus números (66 victoria en 100 encuentros) su fútbol, por su personalidad y su capacidad de motivación de los jugadores. Partido a partido.

España y Argentina jugarán la 'Finalissima' en marzo en Qatar

España y Argentina jugarán la ‘Finalissima’ en marzo en Qatar

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UEFA y CONMEBOL han hecho oficial el lugar y la fecha de la celebración de la Finalissima 2026 que enfrentará a España contra Argentina, vigentes campeonas de Europa y de América, respectivamente. El encuentro se llevará a cabo en el estadio Lusail de Doha (Qatar) el próximo 27 de marzo a las 19:00 (horario peninsular).

Será la primera vez que la Selección española pelee por este título, del que se han disputado tres ediciones. Las primeras en 1985 y 1993 bajo el nombre de Copa Artemio Franchi y que se adjudicaron Francia y Argentina. En 2022 se retomó la competición con el partido que enfrentó a Argentina e Italia en Londres con victoria para el conjunto albiceleste, que dispone de dos de los tres títulos.

España llegará al duelo contra el plantel de Lionel Scaloni no solo como vigente campeona de Europa, sino que además ocupa actualmente el puesto número uno en el ranking FIFA por delante precisamente del combinado sudamericano. El último duelo oficial entre ambas selecciones data de marzo de 2018, cuando se enfrentaron en un partido amistoso en Madrid con victoria para España por 6-1.

El Real Madrid tiembla en Talavera, pero salva la trampa con dos goles de Mbappé

El Real Madrid tiembla en Talavera, pero salva la trampa con dos goles de Mbappé

El Real Madrid sufrió para superar la trampa de Talavera, pero lo terminó consiguiendo gracias a dos goles de Kylian Mbappé, uno de ellos de penalti, y aunque sufrió en el tramo final estará en el sorteo de octavos de la Copa. Dos acciones de los locales, el penalti y un tanto en propia portería, limpiaron el camino de los blancos en la Mancha, Nahuel puso pimienta con el 1-2, el galo pareció sentenciar en el 86 y Di Renzo metió el miedo en el cuerpo a Xabi Alonso, en plena diana mediática. [Narración y estadísticas (2-3)]

Cuando cada traspiés es un salto al vacío no hay tiempo para pasos en falso. Así ha entendido Alonso las últimas dos semanas en el Madrid, condicionadas por la crisis de resultados que le ha dejado en el umbral de salida de Valdebebas. Por eso, y por la tentación de un récord propiedad de Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé fue titular en el hogar de la Cenicienta de esta Copa del Rey tras ganar al Málaga y penúltimo clasificado del Grupo A de Primera RFEF.

El galo, ausente contra el City por molestias en la rodilla, disputó los 90 minutos en Mendizorroza y repitió titularidad en el modesto césped de El Prado. Lo hizo para asegurar los goles del Madrid y para ver si era capaz de igualar el récord de tantos en año natural con el cuadro madridista, cuyo dueño es ahora mismo el portugués con 59. 56 tenía el francés al aterrizar en la Mancha.

La estrategia del humilde

El Talavera cumplió la estrategia del humilde. Apretó en los primeros instantes del partido, trató de aprovechar las segundas jugadas, insistió en las bandas, lados supuestamente débiles de los blancos con Fran García y el canterano David Jiménez. Y casi mete en problemas el futuro más cercano de Xabi.

Y eso que Mbappé pudo sentenciar la noche en la primera jugada del partido, cuando Endrick le dejó sólo ante el portero rival. Un gol que hubiera relajado el contexto de Alonso, pero que el '10' erró ante Jaime González.

Endrick, a punto de irse al Olympique de Lyon, protagonizó las mejores arrancadas del Madrid en los primeros minutos. En el 17 aprovechó un taconazo de Mbappé para adentrarse en el área y fue derribado por la defensa, pero Cuadra Fernández no señaló nada ni había VAR (así es en esta ronda copera).

Los jugadores del Talavera, tras el 2-3, obra de Di Renzo.

Los jugadores del Talavera, tras el 2-3, obra de Di Renzo.EFE

El empate, pasados 20 minutos, empujó las ganas locales, que veían espacios a la contra con Gallardo, muy rápido por la derecha, y con Di Renzo y Moreno, pareja de delanteros inteligentes y capaces de ganar balones por alto.

El Madrid, mientras, durmió el partido con posesiones eternas ante las dos líneas defensivas de su rival, calcando los encuentros que tiene que afrontar en la Liga. De una banda a otra y vuelta a empezar, sin roturas, sin diagonales, sin apenas movimientos. Es curioso lo que la confianza y el momento puede hacerle a un equipo de fútbol que hace tres meses funcionaba mucho más engrasado.

Ceballos, con un eslalom, y Güler, de falta, intentaron estrenar el marcador, pero sus disparos rozaron los palos de González. Tampoco Mastantuono, de cabeza, pudo poner un gol en su cuenta tras muchas semanas fuera por una pubalgia.

Penalti de VAR... sin VAR

El duelo se acercaba al descanso y al terreno del peligro para el Madrid, que vio la experiencia del Barça en Guadalajara (0-0 hasta el minuto 76). Y encontró premio en el 41 con la decisión de Cuadra Fernández de pitar penalti por mano de Marcos Moreno en el rechace de un córner. El colegiado, sin VAR, se arriesgó a castigar la pena máxima a pesar de las dudas del directo. En el forcejeo con Carreras, el balón impacta en el brazo de Moreno, con la extremidad no demasiado extendida. Penalti de VAR... sin VAR. Mbappé, abajo a la izquierda del portero, marcó su gol número 57 del año. A dos de Cristiano.

La parada de Lunin que evitó la prórroga en El Prado.

La parada de Lunin que evitó la prórroga en El Prado.AP

Si el 0-1 era un palo para el Talavera, justo antes del descanso Farrando se metió en su propia portería un balón enviado al área pequeña por Mbappé, que había realizado una buena carrera por la línea de fondo.

El Madrid sentenció el duelo en dos acciones de su rival y pudo pensar en nuevos horizontes, aunque a ratos sufrió más de la cuenta. Tras el descanso el Talavera se dejó el oxígeno y las piernas en cada jugada y peleó la dignidad y el resultado, corto para los intereses de los blancos, erráticos ante Jaime González.

Lo apretada de la noche, donde un gol metía a los ribereños en el partido, obligó a Alonso a introducir a Rodrygo, Bellingham y Tchouaméni. El vasco adivinaba problemas. Así fue. En el 80, Nahuel culminó una buena contra por la derecha del Talavera y dejó 10 minutos de tensión en La Mancha. Pero intervino de nuevo Mbappé y la pizca de suerte madridista. El galo disparó desde la frontal y su tiro, centrado, no lo atajó González, en su único error de la noche. 58 goles para el delantero. Di Renzo puso el 2-3 y Lunin voló en el descuento para salvar la prórroga... Y a Xabi.