UEFA y CONMEBOL han hecho oficial el lugar y la fecha de la celebración de la Finalissima 2026 que enfrentará a España contra Argentina, vigentes campeonas de Europa y de América, respectivamente. El encuentro se llevará a cabo en el estadio Lusail de Doha (Qatar) el próximo 27 de marzo a las 19:00 (horario peninsular).
Será la primera vez que la Selección española pelee por este título, del que se han disputado tres ediciones. Las primeras en 1985 y 1993 bajo el nombre de Copa Artemio Franchi y que se adjudicaron Francia y Argentina. En 2022 se retomó la competición con el partido que enfrentó a Argentina e Italia en Londres con victoria para el conjunto albiceleste, que dispone de dos de los tres títulos.
España llegará al duelo contra el plantel de Lionel Scaloni no solo como vigente campeona de Europa, sino que además ocupa actualmente el puesto número uno en el ranking FIFA por delante precisamente del combinado sudamericano. El último duelo oficial entre ambas selecciones data de marzo de 2018, cuando se enfrentaron en un partido amistoso en Madrid con victoria para España por 6-1.
El Real Madrid sufrió para superar la trampa de Talavera, pero lo terminó consiguiendo gracias a dos goles de Kylian Mbappé, uno de ellos de penalti, y aunque sufrió en el tramo final estará en el sorteo de octavos de la Copa. Dos acciones de los locales, el penalti y un tanto en propia portería, limpiaron el camino de los blancos en la Mancha, Nahuel puso pimienta con el 1-2, el galo pareció sentenciar en el 86 y Di Renzo metió el miedo en el cuerpo a Xabi Alonso, en plena diana mediática. [Narración y estadísticas (2-3)]
Cuando cada traspiés es un salto al vacío no hay tiempo para pasos en falso. Así ha entendido Alonso las últimas dos semanas en el Madrid, condicionadas por la crisis de resultados que le ha dejado en el umbral de salida de Valdebebas. Por eso, y por la tentación de un récord propiedad de Cristiano Ronaldo, Kylian Mbappé fue titular en el hogar de la Cenicienta de esta Copa del Rey tras ganar al Málaga y penúltimo clasificado del Grupo A de Primera RFEF.
El galo, ausente contra el City por molestias en la rodilla, disputó los 90 minutos en Mendizorroza y repitió titularidad en el modesto césped de El Prado. Lo hizo para asegurar los goles del Madrid y para ver si era capaz de igualar el récord de tantos en año natural con el cuadro madridista, cuyo dueño es ahora mismo el portugués con 59. 56 tenía el francés al aterrizar en la Mancha.
La estrategia del humilde
El Talavera cumplió la estrategia del humilde. Apretó en los primeros instantes del partido, trató de aprovechar las segundas jugadas, insistió en las bandas, lados supuestamente débiles de los blancos con Fran García y el canterano David Jiménez. Y casi mete en problemas el futuro más cercano de Xabi.
Y eso que Mbappé pudo sentenciar la noche en la primera jugada del partido, cuando Endrick le dejó sólo ante el portero rival. Un gol que hubiera relajado el contexto de Alonso, pero que el '10' erró ante Jaime González.
Endrick, a punto de irse al Olympique de Lyon, protagonizó las mejores arrancadas del Madrid en los primeros minutos. En el 17 aprovechó un taconazo de Mbappé para adentrarse en el área y fue derribado por la defensa, pero Cuadra Fernández no señaló nada ni había VAR (así es en esta ronda copera).
Los jugadores del Talavera, tras el 2-3, obra de Di Renzo.EFE
El empate, pasados 20 minutos, empujó las ganas locales, que veían espacios a la contra con Gallardo, muy rápido por la derecha, y con Di Renzo y Moreno, pareja de delanteros inteligentes y capaces de ganar balones por alto.
El Madrid, mientras, durmió el partido con posesiones eternas ante las dos líneas defensivas de su rival, calcando los encuentros que tiene que afrontar en la Liga. De una banda a otra y vuelta a empezar, sin roturas, sin diagonales, sin apenas movimientos. Es curioso lo que la confianza y el momento puede hacerle a un equipo de fútbol que hace tres meses funcionaba mucho más engrasado.
Ceballos, con un eslalom, y Güler, de falta, intentaron estrenar el marcador, pero sus disparos rozaron los palos de González. Tampoco Mastantuono, de cabeza, pudo poner un gol en su cuenta tras muchas semanas fuera por una pubalgia.
Penalti de VAR... sin VAR
El duelo se acercaba al descanso y al terreno del peligro para el Madrid, que vio la experiencia del Barça en Guadalajara (0-0 hasta el minuto 76). Y encontró premio en el 41 con la decisión de Cuadra Fernández de pitar penalti por mano de Marcos Moreno en el rechace de un córner. El colegiado, sin VAR, se arriesgó a castigar la pena máxima a pesar de las dudas del directo. En el forcejeo con Carreras, el balón impacta en el brazo de Moreno, con la extremidad no demasiado extendida. Penalti de VAR... sin VAR. Mbappé, abajo a la izquierda del portero, marcó su gol número 57 del año. A dos de Cristiano.
La parada de Lunin que evitó la prórroga en El Prado.AP
Si el 0-1 era un palo para el Talavera, justo antes del descanso Farrando se metió en su propia portería un balón enviado al área pequeña por Mbappé, que había realizado una buena carrera por la línea de fondo.
El Madrid sentenció el duelo en dos acciones de su rival y pudo pensar en nuevos horizontes, aunque a ratos sufrió más de la cuenta. Tras el descanso el Talavera se dejó el oxígeno y las piernas en cada jugada y peleó la dignidad y el resultado, corto para los intereses de los blancos, erráticos ante Jaime González.
Lo apretada de la noche, donde un gol metía a los ribereños en el partido, obligó a Alonso a introducir a Rodrygo, Bellingham y Tchouaméni. El vasco adivinaba problemas. Así fue. En el 80, Nahuel culminó una buena contra por la derecha del Talavera y dejó 10 minutos de tensión en La Mancha. Pero intervino de nuevo Mbappé y la pizca de suerte madridista. El galo disparó desde la frontal y su tiro, centrado, no lo atajó González, en su único error de la noche. 58 goles para el delantero. Di Renzo puso el 2-3 y Lunin voló en el descuento para salvar la prórroga... Y a Xabi.
Salió el Atlético con las orejas tiesas avisado por su técnico. Y lo cierto es que en un once plagado de suplentes y grandes nombres, los rojiblancos fueron desde el minuto 1 a resolver el duelo ante el conjunto isleño de Segunda RFEF. Tienen esos peligros estos primeros compases de Copa, la relajación. El Barça tardó 74 minutos en perforar la portería del Guadalajara, pero a Griezmann le costó menos hacer lo propio con la meta defendida por Rivas. [Narración y estadísticas, 2-3]
Tuvo varios toques excelentes la jugada del primer tanto colchonero. El primero, el pase de Almada entre líneas a Gallagher. El segundo, el control orientado del británico, exquisito y luego, como no, la calma de Griezmann para definir abajo y sin prisas. Está de dulce el máximo goleador de la historia rojiblanca. Un tanto que plasmó lo que estaban mostrando los menos habituales en el once del Cholo: presión, agresividad e intensidad.
El gol no relajó a los rojiblancos que mantuvieron lejos de Musso a los chicos del Atlético de Baleares. Su único acercamiento había sido un error grosero de Molina que despejó a la cara de un jugador isleño y el rebote dejó sólo ante el guardameta argentino a Juanmi Durán. Resolvió con el pie el cancerbero una jugada que podría haber causado un disgusto inicial ya que se produjo unos minutos antes del tanto de Griezmann.
No obstante, salvo por errores propios, el trabajo corría a cargo de la zaga de Luis Blanco. De hecho, a los 20 minutos de juego, Molina realizó el quite del perdón. El defensa, que va mucho mejor hacia delante que hacia atrás, puso un centro tenso a la cabeza de Raspadori que el italiano sólo tuvo que colocar entre los tres palos. Ese tanto parecía alejar definitivamente el sueño del equipo mallorquín hasta que una jugada a balón parado reinició las esperanzas.
Nada como un córner para igualar fuerzas entre equipos de diferentes categorías. Un saque de esquina refleja más voluntad que la calidad técnica y los blanquiazules se tiraron al balón como lobos, primero para peinarlo al primer palo y después para entrar al segundo. Bonet fue el que metió el puntín en el barullo que se formó en el área pequeña de Musso. Más allá del tanto, la peor noticia para Simeone fue la temprana lesión de Lenglet en una jugada tonta. Un giro de la rodilla le obligó a abandonar el terreno de juego cuando sólo llevaba nueve minutos en el campo.
La segunda mitad comenzó con dos ocasiones por bando cada una más clara que la anterior. Carlos Martín falló sólo al segundo palo a la salida de un córner, mientras que en una contra blanquiazul, Tovar perdonó un mano a mano ante Musso. Y apenas dos minutos después ambos protagonistas se volverían a encontrar con idéntico resultado. El Atlético jugaba con fuego pensando que con 45 minutos buenos, valía.
Tensión y paradas
Pero los mallorquines fueron creciendo en la segunda mitad y las apariciones de Musso fueron bastante más habituales que las de Rivas. El Cholo movió el banquillo para agitar a los suyos y metió a Barrios, Giuliano y Koke para refrescar el medio y crecer en intensidad. Y sin llegar a conectarse del todo, apareció Griezmann para dar un toque de tranquilidad tras un gran centro de Galán.
Pero Musso, que había mostrado un gran nivel durante todo el encuentro, quiso dar picante al duelo con una salida que provocó un penalti absurdo. Como Molina, el argentino se desquitó parando la pena máxima. A cinco del final realizó otro paradón a un cabezazo franco de Catalá. No pudo, sin embargo, con otro penalti que esta vez transformó Keita. Fue casi en el 90 y el sueño del Baleares murió por falta de minutos.
El último -y casi único- destello de la elite del fútbol en Talavera de la Reina se remonta a 1995, cuando Milinko Pantic abrió la pretemporada del Atlético, rumbo a un histórico doblete, con su primer gol de libre directo. Hoy, 30 años después, la cuarta ciudad más poblada de Castilla-La Mancha se engalana para recibir al Real Madrid en la Copa del Rey. No será una noche más para el equipo blanco, pese a las turbulencias en torno a su banquillo, sino la del homenaje a Javier Dorado, fallecido el pasado 27 de febrero, víctima de una leucemia. Natural de Talavera, el ex madridista hubiese cumplido hoy 48 años.
«Siempre, desde el principio de la enfermedad, nos dijo que iba a luchar hasta el final. Cuando se fue complicando todo, nos puso un whatsapp donde nos decía que él había sido un afortunado y que nosotros fuésemos felices, porque la vida tiene estas cosas. Así de bueno era Javi», explica a este diario su hermano José Antonio, que ejerció como presidente del CF Talavera entre 2012 y 2021. Un club, ahora en Primera RFEF, entregado hoy a su paisano, pese a que él nunca defendiese la camiseta blanquiazul. Javi se había iniciado en la Ciudad Deportiva del Madrid, desde donde partió para hacer carrera en Salamanca, Rayo, Sporting de Gijón, Mallorca y Atlético Baleares.
Entre 1999 y 2012 sólo pudo disputar 16 partidos en Primera y 12 en Copa del Rey. De hecho, la gloria le llegó demasiado pronto. Fue el 24 de mayo de 2000, fecha de la final de la octava Copa de Europa. «Mis padres y mi hermana viajaron en un avión fletado para los familiares. Mis hermanos y yo fuimos en coche con unos amigos. Todo sucedió muy rápido, pero fue un momento inolvidable. Especialmente la cena de celebración allí en París, con la Orejona presidiendo la mesa», rememora José Antonio sobre aquel 3-0 al Valencia.
9 de junio de 1999
«Javi era un jugador muy elegante, con mucha proyección. Muy buen chico, muy educado, algo tímido, pero que caía muy bien», relata Javier Casquero, otro talaverano, viejo camarada de los tiempos de la Ciudad Deportiva. «Tenía muy buena pierna izquierda, pero le faltó un poquito de mal genio. Eso es lo que nos dijo Pirri durante una pretemporada, en una de sus valoraciones», apunta su hermano. Un análisis enmendado por Miguel Ángel Corona, nacido también a la ribera del Tajo, canterano del Madrid y actual director deportivo del Panathinaikos: «Me acuerdo perfectamente de su técnica para decidir con centros en los metros finales. Así que quizá se hubiese adaptado mucho mejor al fútbol actual».
El 3-0 del Stade de France supuso una peculiar revancha de Dorado ante el rival que le había amargado su debut con el Madrid. Un 9 de junio de 1999, ida de semifinales de Copa, resuelto con 6-0 en Mestalla. Roberto Carlos tuvo que viajar a un amistoso previo a la Copa América, así que John Benjamin Toshack debió recurrir de inicio al lateral del Castilla. Tras la roja directa a Fernando Redondo, al descanso ya escocía aquel 4-0. En el minuto 77, el galés retiró a Dorado para dar paso a Manuel Tena. Las pesadillas persistieron hasta el 31 de julio, cuando JB dio otra titularidad a Dorado en un amistoso en San Siro, resuelto con 2-3. «La foto que guardo con más cariño es una de Javi con la Champions, junto a Roberto Carlos en Cibeles, pero también tengo mucho aprecio a otra de aquella victoria ante el Inter», admite su hermano.
Porque, en los 90, cualquier triunfo ante un equipo italiano debía interpretarse como un hito. Bien lo sabía Dorado, que llegó a Madrid con 15 años, directo a la pensión Don Juan, situada en la calle Recoletos. «Ahora todo está focalizado en Valdebebas, pero entonces no había una sola sede. Yo estudiaba en el Colegio Cumbre, en la calle Costa Rica», relata Casquero, ex de Getafe y Sevilla. «Nos juntábamos en una sala común de la pensión a ver los partidos por la tele. Había unos cuantos sofás y sillones, pero no cabíamos todos, así que los mayores acaparaban los mejores sitios», puntualiza Corona, ex secretario técnico del Valencia.
José Antonio Dorado, en El Prado.EFE
Las primeras patadas al balón llegaron en la Peña Real Madrid de Talavera, preámbulo de una cita clave, en el Salto de Caballo de Toledo. A aquel partido entre la selección de Castilla-La Mancha y la Comunidad de Madrid se habían acercado José Martínez Pirri y su jefe de ojeadores, Paco de Gracia. «Nos llamaron por teléfono a casa, porque por entonces no había móviles. Hablaron con mis padres y Javi se marchó para Madrid con 15 años», relata su hermano.
«figura paternal y de respeto»
Más allá de las exigencias de cada entrenador, como el caso de Luis Palmero con Dorado, muy por encima del resto destacaba la imagen de Vicente del Bosque. «Aunque no fuese una persona autoritaria, para todos nosotros Vicente representaba esa figura paternal y de respeto», recuerda el ex centrocampista del Almería. Cuando llegó al banquillo del primer equipo, Del Bosque dio la primera oportunidad a Dorado en el Mundial de clubes, durante el partido por el tercer puesto ante el Necaxa. Un mes después, el 20 de febrero de 2000, el zurdo se estrenaría en Liga, esta vez con un 1-1 mucho más amable en Mestalla.
Hoy, la afición de El Prado rendirá tributo a Javi durante el saque de honor, en el que participarán la mujer y los hijos de Dorado, desplazados desde Mallorca. Este acto debe considerarse una reparación al penoso episodio vivido el 5 de marzo en el Bernabéu, cuando el minuo de silencio en su memoria fue interrumpido por parte de la afición del Atlético. «Si esa gente del Frente hubiese conocido a Javi, estoy seguro que no lo hubieran pitado», concluye su hermano.
Casquero, hijo del histórico capitán del Talavera en los años 60, no acudirá al estadio para atender sus labores de comentarista. Corona, residente en Atenas, deberá conformarse con la nostalgia de aquellos partidos de su infancia, que precedieron al glorioso bienio comandado por Gregorio Manzano (1996-1998). «Tengo un recuerdo muy nítido de acudir a El Prado con mi abuelo, que muchas veces había trabajado como voluntario en las taquillas. Recuerdo, sobre todo a Luengo y Quini», finaliza el ex del Real Zaragoza.
Endrick quiere jugar el próximo Mundial. Es su gran obsesión. A sus 19 años, el delantero del Real Madrid ha desaparecido de las alineaciones del conjunto blanco y, con ello, ha perdido toda la presencia que había ganado en la selección brasileña. Por eso, su gran objetivo en este mercado de invierno es conseguir una cesión que le permita sumar minutos en la segunda parte de la temporada y convencer así a Carlo Ancelotti para que le convoque a la cita mundialista. Y el Olympique de Lyon parece haber accedido a sus peticiones. Según adelantó As y ha podido confirmar este periódico, las negociaciones entre el cuadro galo y el equipo del Bernabéu están muy avanzadas, con el «sí» del futbolista y de su entorno para la operación.
Si las conversaciones terminan en buen puerto, Endrick estaría en Lyon después del parón navideño y ya no contaría para Xabi Alonso en el duelo liguero del día 3 de enero ante el Betis. Antes, le queda un partido para demostrar lo que pueda, si es que el técnico se lo permite. El brasileño apunta a titular en el partido de Copa en Talavera, en lo que será su primera titularidad con el vasco en seis meses, y al estar sancionado en Liga, no podrá ni sentarse en el banquillo en el último encuentro del año, ante el Sevilla en Chamartín.
La vida de Endrick a las órdenes de Xabi Alonso no ha sido fácil. El brasileño fue titular en dos de los partidos del Real Madrid en el mes de mayo, los últimos de Ancelotti en equipo madridista, pero una lesión en los isquiotibiales le hizo perderse el Mundial de clubes. Aún así, y ante el empuje de Gonzalo, viajó a Miami para unirse a la nueva expedición de Alonso para conocer al nuevo cuerpo técnico y recuperarse al lado de sus nuevos jefes.
24 minutos con Alonso
La recuperación le tuvo de baja hasta la mitad del mes de septiembre, volviendo a una convocatoria 124 días después en el duelo ante el Espanyol. A pesar de eso, acumuló ocho partidos seguidos sin minutos, hasta que sumó sus primeros 12 en el 4-0 ante el Valencia. Después, otros siete en la banda, disputando otros 12 minutos contra el City en la última cita de Champions.
En total, Endrick ha jugado sólo 24 minutos bajo las órdenes de Alonso, distando mucho de las oportunidades que le dio Ancelotti en la parte final de la pasada campaña. Al italiano también le costó encontrarle sitio en la amplia rotación del ataque madridista, pero contó con el joven delantero en nueve de los últimos doce partidos del curso en los que estuvo disponible. Un tiempo de juego que ilusionaba al Bernabéu con una siguiente temporada en la que fuera importante.
Mientras, Endrick no faltó en las listas de Brasil, teniendo minutos en los parones de septiembre y octubre de 2024 y en el de marzo de 2025. Pero su lesión y la llegada de Alonso lo han cambiado todo. Joao Pedro, delantero centro del Chelsea, Richarlison, del Tottenham, y Vitor Roque, del Palmeiras, fueron los elegidos por Ancelotti para la posición de nueve en la última convocatoria, jugadores que junto a Vinicius, Raphinha, Rodrygo, Estevao y Cunha parecen ahora mismo por delante de Endrick en el ataque de Brasil.
Por eso Endrick quiere salir, jugar en Lyon y recuperar un puesto en la rotación de la canarinha.
Resulta curioso que un 20 de noviembre, día de la muerte de Franco pero 55 años antes, naciera un club cuyos jugadores estuvieron a punto de ser fusilados por el propio dictador. No ayudaba su origen proletario, ni sus ideas de izquierdas, ni sus valores, feministas, entre otros. Pero la casualidad quiso que los integrantes de la plantilla del Atlético Baleares, que viajaron como miembros de la selección de Mallorca en 1936, salvaran su cuello porque el día del alzamiento nacional les cogió viajando de las islas a Barcelona para participar en la Olimpiada Popular de Barcelona.
Ese viaje a la Ciudad Condal, donde se celebraría un acto deportivo y cultural en protesta a la promoción del nazismo de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, se convirtió en un trayecto hacia la salvación de muchos de los integrantes de ese barco. "Se salvaron de ser fusilados", apunta a EL MUNDO Manel García Gargallo, historiador y autor del libro Els origens de l'Atlètic Balears (1920-1942). Dels inicis a la fusió (Lulú, 2013). De aquel pasaje, algunos se quedaron a luchar en Cataluña, otros se exiliaron y pocos pudieron volver a su vida anterior ya que Mallorca se significó del bando nacional desde el inicio de la contienda.
Una vez triunfó el bando nacional en la Guerra Civil española, el Atlético Baleares, tras absorber a otros clubes más pequeños de la isla de Mallorca, realizó en 1942 un "lavado de imagen" para desligarse de su pasado proletario, subversivo, republicano y muy progresista y así poder sobrevivir durante el franquismo. Fue el primer club español que nombró a una mujer, presidenta de Honor: Lita Soler Arimón, miss Baleares y pionera del deporte femenino en la isla. Fue en 1935.
Monos recortados para jugar
Feminismo aparte, el Atlético Baleares nace en 1920 como el primer gran club proletario, de la unión de dos entidades muy ligadas a Mallorca y al trabajo raso: Isleña (actualmente Trasmediterránea) y la Fundición Carbonell, de nombre deportivo, Mallorca FC, que no el actual, que se llamaba Alfonso XIII. "En aquella época, todos los clubes pertenecían a la clase media o alta, eran de gente con posibles que podían sacar tiempo para jugar", revela García Gargallo. Mientras que los jugadores del Isleña y del Mallorca se aprovecharon del decreto del Conde Romanones de 1919, que limitaba la jornada laboral a ocho horas para poder jugar y entrenar.
Esos trabajadores usaban los monos de trabajo recortados para jugar al fútbol a modo de equipación. Cuando se unieron en el Atlético Baleares, adoptaron una mezcla de los colores de ambos conjuntos: la camiseta blanquiazul de Isleña (los colores de la empresa) y el pantalón blanco del Mallorca FC (la equipación más barata porque no requería tintes).
El periodo dorado del club mallorquín osciló entre las décadas de inicios de los 50 e inicios de los 60. Fueron cuatro temporadas las que el Atlético Baleares peleó en la Segunda División española. "Fue la época en la que los dos principales clubes de Mallorca estuvieron más parejos", apunta el historiador.
Caída y supervivencia
Mientras que el club bermellón se profesionalizó y aglutinó la mayor parte de la masa social de la isla, el Baleares se fue hundiendo en las categorías de barro hasta que en 2005 a punto estuvo de desaparecer para luego reflotarse de mala manera tras convertirse en sociedad anónima deportiva en 2014.
Hoy, en manos del empresario alemán habitante de la isla, Ingo Volkman, va segundo en el grupo 3 de la Segunda RFEF y viene de eliminar al Espanyol de Manolo González en la segunda ronda de Copa. El Atlético de Madrid (hoy, 19.00 horas) será su segundo equipo de Primera en este torneo, ya que en primera ronda eliminó al Nastic, de Primera RFEF. Pero lejos quedan ya sus valores y sus orígenes ante una masa social que se ha ido transformando con los años.
¿Cuál es el equipo titular del Real Madrid con Xabi Alonso? Complicado saberlo. En los 23 partidos oficiales de este curso (sin contar el Mundial de clubes y pretemporada), el preparador vasco sólo ha repetido alineación titular en una ocasión. Ese 11 lo integran Courtois; Valverde, Militao, Hujsen, Carreras; Güler, Tchouaméni, Camavinga, Brahim; Mbappé y Vinicius. Fue el equipo que comenzó el clásico contra el Barcelona (2-1), aquel de las protestas de Vinicius y del desplante a Xabi, disputado el 26 de octubre, y volvió a juntarse nueve días después en la visita al Liverpool, en la Champions (1-0).
Un 11 distinto al presentado en el primer encuentro de la temporada, 19 de agosto contra Osasuna (Courtois; Trent, Militao, Huijsen, Carreras; Güler, Tchouaméni, Camavinga, Bellingham; Mbappé y Vinicius) y del último contra el Alavés (Courtois; Valverde, Asensio, Rüdiger, Valdepeñas; Güler, Tchouaméni, Bellingham; Rodrygo, Mbappé y Vinicius).
Las certezas más claras tras el análisis del sudoku de las alineaciones titulares presentadas por el técnico tolosarra apuntan a que tiene un grupo de fijos: Courtois bajo los palos, Militao en el eje central de la defensa, Carreras en la banda izquierda, Valverde de multiusos, Tchouaméni de pivote, Bellingham como enganche y Vinicius y Mbappé arriba. El resto de los puestos, debido a las ausencias por lesiones (muchísimas), castigos reglamentarios (numerosos), cambios táctivos (varios) y rotaciones (pocas) quedan abiertos a un amplio margen de aspirantes e interpretaciones. Carvajal podría estar por delante de Trent en la banda derecha, Huijsen superaría a Rüdiger en labores de contención y Güler se adelantaría a Ceballos y Camavinga en la zona de creación. El revulsivo en momentos críticos tampoco ha quedado claro, Brahim, Rodrygo y Gonzalo se han repartido la función de animador del zafarrancho de combate. Franco Mastantuono arrancó firme, pero desde su lesión de pubalgia desapareció de la pizarra.
Larga lista de ausencias
Y es que los contratiempos físicos han condicionado la estrategia de Xabi Alonso. Ante el Manchester City y el Alavés no pudo contar con más de media docena de jugadores. La preparación física y la planificación facultativa erosionan los planteamientos tácticos. Y esa nómina de damnificados ha estado dominada por la presencia de jugadores con lesiones reincidentes. Carvajal apenas pudo disponer de siete partidos tras recuperarse de su lesión de rodilla. Militao, Alaba y Mendy también hicieron camino de ida y vuelta por la enfermería.
Xabi, que nunca pierde las formas, lamenta la extensa lista de ausencias, pero entiende que es algo inherente el fútbol, como dejó claro el pasado sábado en la víspera del viaje a Mendizorroza: «Evidentemente, a pesar de las bajas tenemos fortalezas y equipo suficiente para tener 11 jugadores del Madrid que lo darán todo. Las ganas y el compromiso para ganar van a estar ahí. El del Alavés es un partido importante antes del parón. Los 11 que salgan darán lo mejor».
En el club, algunos se ha acordado de Antonio Pintus, el preparador físico italiano, que tras la llegada de Xabi Alonso ha quedado apartado de la actividad diaria.
4-4-3 y 4-4-2
Las bajas, sin duda, condicionan las alineaciones, pero también han influido la modificación de criterios técnicos del staff de Alonso. Tras el estreno del vasco en el Mundial de clubes parecía que el modelo de tres centrales (utilizado en el Bayer Leverkusen) podría ser una opción, pero sólo lo ha utilizado en momentos puntuales de los partidos. Apostó más por el 4-3-3 y el 4-4-2, siempre en función de la labor de Bellingham, un media punta que ha tardado en encajar en el sistema.
El técnico sabe que el inglés debe jugar, pero este no termina de sentirse cómodo. No es casualidad que la racha más fructífera de resultados del Real Madrid en este temporada se firmara antes de su regreso por la operación de un hombro. El internacional inglés volvió a ser titular ante el Atlético de Madrid y los blancos perdieron 5-2. Antes, el Madrid había ganado a Osasuna (1-0), Oviedo (0-3), Mallorca (2-1), Real Sociedad (1-2), Marsella (2-1), Espanyol (2-0) y Levante (1-4). Ahora, Bellingham ha recuperado su mejor versión y una pieza clave en el grupo de Xabi.
Arda Güler es el único que ha participado en todos los partidos (19 como titular). Lo otros que no se han perdido ninguna convocatoria son Valverde, Mbappé, Vinicius, Brahim y Gonzalo.
«Lo que más preocupa al Madrid es la situación del arbitraje en España». El pabellón de baloncesto de la ciudad deportiva de Valdebebas acogió ayer el clásico encuentro navideño entre los responsables del Real Madrid y los medios de comunicación. Evento que aterrizó en plena actualidad deportiva del primer equipo de fútbol, inmerso en una crisis de resultados, suavizada tímidamente tras el triunfo en Mendizorroza, que tiene a Xabi Alonso contra las cuerdas.
El lunes se vivió con cierta calma tensa y con bastantes dudas en el seno del conjunto blanco, a la espera de los resultados contra el Talavera en Copa del Rey y ante el Sevilla en el último partido del año en el Santiago Bernabéu, para decidir qué hacer con el técnico vasco. Los últimos siete días han sido frenéticos en Chamartín, con la derrota ante el Celta, la reunión en el estadio después del partido, la advertencia de la dirección a los futbolistas sobre su actitud, el 1-2 contra el Manchester City y el triunfo balsámico en Vitoria como punto y seguido a una situación extraña en Valdebebas. Nadie se atreve a pronosticar.
«Puede pasar de todo», es una de las respuestas que llegan desde el césped de la ciudad deportiva madridista, donde nadie sabe muy bien qué esperar de los próximos días. Alonso parecía más fuera que dentro después del duelo ante el Celta, pero la mejoría en intensidad ante el City le dio aire hasta Mendizorroza, donde su equipo sumó tres puntos que calmaron un poco las aguas.
Florentino insiste con Negreira
Aún así, la sensación dentro de la organización madridista es que un pinchazo ante otro rival inferior(al City no se le consideraba como tal) pondría fin al camino del vasco en el banquillo. Algunas voces, sin embargo, confían en que el Madrid termine de despegar en enero y en que las soluciones que están sobre la mesa para sustituir a Alonso, que ahora mismo son Solari y Arbeloa, no cambiarían demasiado la perspectiva actual del conjunto blanco.
En la comida con los medios, Florentino Pérez evitó mencionar el nombre de su entrenador en el discurso que realizó durante cinco minutos ante la prensa. El presidente del cuadro madridista centró sus esfuerzos en el Caso Negreira y en los errores que, según él, han tenido los árbitros que han dirigido los últimos encuentros del Madrid. «Ante el Alavés fuimos arbitrados por un colegiado que nos amenazó antes de una final de Copa. Parece ser que las zancadillas a Rodrygo y Vinicius no son penalti. Es posible que algún club haya descendido víctima del caso Negreira, se ha dañado la imagen de nuestro fútbol y se debe hacer justicia. El juez lo definió como corrupción sistémica y dijeron que eran pagos convenientes, ¿por qué?», reflexionó Pérez.
Más allá de los árbitros, nada. Ni un mensaje de apoyo ni uno de aviso a sus jugadores o a su cuerpo técnico. Nada. El presidente del Madrid y el resto de responsables del conjunto blanco esperan ahora acontecimientos, con el duelo copero contra el Talavera y el de Liga ante el Sevilla como siguientes piedras de toque. Ese es el futuro cercano del club, el único que existe ahora mismo. Después llegará la Supercopa de Arabia, competición que el año pasado hizo mucho daño a Carlo Ancelotti al perder la final contra el Barça por 2-5. Nadie quiere observar tan lejos porque ahora mismo en el Madrid «cada partido es un mundo», como se reconoce de puertas para dentro. Nadie se atreve a decir que será el técnico ahí.
cambio de tono
No hay, pues, una fecha límite para Alonso. Por ahora, todas lo son. La relación con el vestuario, al menos en público, ha mejorado después de la advertencia del club a los futbolistas, y los abrazos de Rodrygo y Vinicius en los partidos ante City y Alavés han reflejado ese cambio de tono de la plantilla, pero los problemas internos siguen siendo similares. El equipo no termina de jugar bien y depende de la calidad individual de sus delanteros, las piezas del centro del campo no encajan, con Alonso buscando nuevas soluciones cada día, y la forma física de los jugadores dista de ser la mejor.
Calma tensa, y con bastantes dudas, antes de la Copa y la Liga. Así es la realidad navideña de este Madrid. Una que puede cambiar en cualquier momento.
A finales del siglo pasado, el fútbol había colonizado casi toda la tierra, pero el casi que faltaba no era despreciable: India, China y Estados Unidos. En el último país hubo un hombre llamado Henry Kissinger, primero secretario de Defensa y luego de Estado, que dedicó el tiempo que le dejaba libre su tarea de pactar paces en Oriente y agitar golpes en Latinoamérica a predicar el fútbol entre los suyos. Incluso logró la organización de la Copa del Mundo de 1994 para EEUU, remando río arriba contra escépticos en su tierra y fuera de ella.
Kissinger había nacido en Fürth, Baviera, en 1923, hijo de un maestro de escuela judío y una ama de casa. El crecimiento del nazismo llevó a la familia a tomar la sabia decisión de emigrar a EEUU cuando él tenía 15 años. Mundo nuevo, vida nueva. Pero su infancia y preadolescencia en el Viejo Mundo ya le habían enamorado del fútbol, que definía como «una complejidad disfrazada de simplicidad». Cuando alcanzó los más altos cargos en la administración republicana, sus colaboradores tenían entre otras tareas la de suministrarle sobres con recortes del fútbol europeo, soccer en su nuevo país, que designa con la palabra fútbol esa variante suya del rugby, tuneado con cascos y corazas.
Para saber más
Finalizando los 70, estuvo entre los impulsores de la North American Soccer League (NASL), aquel intento algo postizo de meter el fútbol por arriba, con un supercampeonato cuya bandera fue un declinante pero aún válido Pelé, al que se juntarían Beckenbauer, Cruyff, Eusebio y otros nombres de relumbrón. Aquello sólo duró hasta 1984, y digamos que si no cuajó allí como espectáculo sí dejó un estímulo para su práctica. Colegios y universidades se interesaron por este deporte, al que veían valores europeos, y practicarlo pasó a ser un signo distintivo de los y las jóvenes de clases distinguidas. De ahí derivó el excelente desarrollo de su fútbol femenino, en la vanguardia mundial desde años atrás.
El 'aprendizaje' de 1986
Kissinger había intentado hacerse con el Mundial de 1986, al que renunció Colombia tras tenerlo atribuido. La causa fue que la FIFA se descolgó con unas exigencias inéditas que elevaban exponencialmente el costo: 12 estadios de 40.000 espectadores para la primera fase, más cuatro de 60.000 para la segunda, más dos de 80.000 para el partido inaugural y la final, más una torre de comunicación en Bogotá, más congelación de las tarifas hoteleras para los miembros de la FIFA desde el 1 de enero de 1986, más un decreto de libre circulación de divisas internacionales por el país, más una flota de limusinas para los directivos de la FIFA, más una red de trenes entre sedes, más aeropuerto con capacidad para los más modernos jets en todas las sedes, más red de carreteras rápidas para conectar las sedes entre sí.
Ante semejantes imposiciones, Colombia renunció, no sin gran polémica nacional. Kissinger impulsó a Estados Unidos a proponerse, y lo hizo, junto a Canadá, Brasil y México, que al final se lo llevaría. México tenía un gran padrino, Guillermo Cañedo, vicepresidente de Televisa y de la FIFA, de quien en Colombia siempre se malició que fue el urdidor de aquel pliego de exigencias. Kissinger declararía más tarde al respecto: «Los enredos y conspiraciones por la Copa del Mundo de 1986 me hicieron nostálgico de las conversaciones de paz en Oriente Medio». Se compensó publicando tras el campeonato un impactante artículo titulado El fútbol y las actitudes, donde señalaba que cada país juega al fútbol como vive y como hace la guerra.
Pero aprendió a manejarse en la FIFA, y el de 1994 sí lo conseguría, por delante de Marruecos y Brasil. Al presidente de la FIFA, Joao Havelange, cómplice en aquellos años de Juan Antonio Samaranch y Primo Nebiolo (presidente mundial del atletismo) en la causa de allegar grandes patrocinios para el deporte, le pareció oportuno un Mundial en Estados Unidos. Las críticas en Europa y Sudamérica fueron demoledoras, y tampoco puede decirse que Estados Unidos recibiera la noticia con entusiasmo. The Washington Post escribió en su editorial: «El fútbol es un juego que los estadounidenses enseñamos a nuestros niños hasta que alcanzan la edad suficiente para hacer algo interesante». Y también: «Aquí es el deporte del futuro y siempre lo será».
El Soldier Field de Chicago, durante la ceremonia inaugural.FIFA
Kissinger se reservó el papel de vicepresidente del comité organizador, aunque en verdad lo manejaba todo. EEUU ya acudió al Mundial previo, Italia-1990, pero perdió los tres partidos. Ahora que estaba clasificada de oficio necesitaba un equipo competitivo para no hacer el ridículo y Kissinger, aconsejado por su ídolo Beckenbauer, escogió como seleccionador al yugoslavo Bora Milutinovic, un arquetipo de trotamundos de esos que da el fútbol; lo había sido como futbolista y lo sería también como entrenador. En México-1986 dirigió a la selección local y en Italia-1990, a la de Costa Rica, a la que clasificó previamente. Fue una buena elección. Trabajó a fondo, con una larga concentración en Mission Viejo (California) por la que pasaron muchos jugadores hasta ir afinando el grupo definitivo, entre cuyos supervivientes se contó el bético Tab Ramos. Si hasta aquellas fechas Estados Unidos había jugado 80 partidos en toda su historia, ahora iba a jugar 89 antes del Mundial, lo que incluyó el torneo de la CONCACAF, la Copa América y un torneo Internacional en Riad con Arabia y Costa de Marfil. El resto fue una nube de amistosos bien programados y graduados.
Concurrieron 24 equipos, la mitad que al de este próximo verano, divididos en seis grupos de cuatro; pasaban a octavos los dos primeros y los cuatro mejores terceros, con la novedad que la victoria daba tres puntos, no dos, como venía siendo hasta entonces. Los jugadores llevaron el nombre en la espalda sobre el número, costumbre inveterada en los deportes americanos y ya adoptada entonces por la Premier. Se jugó en ocho ciudades, en campos de fútbol americano, en general viejos. Un contraste con Italia-1990, donde se construyeron o renovaron casi todos.
La primera impresión fue desoladora: el 17 de junio abrieron plaza en el Soldier Field, de Chicago, Alemania, como campeona vigente, y Bolivia, entrenada por nuestro recién fallecido Xabier Azkargorta, El Bigotón, al mismo tiempo que coches de policía perseguían por las autopistas al que conducía O.J. Simpson, celebérrimo jugador de fútbol americano (incluso había participado en la exitosa Aterriza como puedas), presunto culpable de asesinar a su esposa y su amante. El fútbol perdió interés, hasta los espectadores de Chicago dejaron los asientos para seguir en los televisores de las galerías la cinematográfica persecución, filmada desde un helicóptero. Ese primer día el Mundial se sintió en casa ajena.
86.016 espectadores en San Francisco
Y, sin embargo, todo fue creciendo sobre la marcha. Una causa fue la inmensidad de aquel país, donde desde cualquier lugar puede salir gente para cualquier cosa. Y luego, el inesperado buen papel del equipo local, bien armonizado por Milutinovic. Se hizo muy popular el defensa Alexi Lalas, un hippy pelirrojo de melena rizosa y perilla, que evocaba a Buffalo Bill, pero también llamaron la atención el portero Meola, el líbero Reyna, el cerebral Wynalda y el alborotador atacante Coby Jones. Empezaron empatando con Suiza y dieron la campanada al ganar en el segundo partido a Colombia, 2-1, con aquel autogol de Escobar que le costaría la vida al cabo de pocas semanas. Cerraron el grupo perdiendo 1-0 con Rumanía, pero eso les dio para pasar el cruce y enfrentarse en octavos a Brasil.
Ese día el fútbol pisó fuerte en Estados Unidos. Se acreditaron 1.500 periodistas. En la víspera, el presidente Bill Clinton llamó personalmente a Milutinovic para desearle suerte, y el partido concentró 86.016 espectadores en el Stanford de San Francisco, 2.000 más que la Super Bowl de 1985, récord hasta la fecha. Ganó Brasil 1-0, gol de Bebeto, pero puede decirse que aquella fue una derrota de prestigio. La ABC batió su récord de audiencia. Los muchachos de Milutinovic habían cumplido, logrando lo que la NASL había intentado infructuosamente con sus pelés, beckenbauers, cruyffs, eusebios y demás.
Por lo demás, aquel Mundial dejó cosas interesantes para el recuerdo: Franco Baresi se lesionó de menisco en el primer partido. Dada su edad, 34 años le dimos por retirado. Pero resultó que la entonces modernísima técnica de la artroscopia le permitió reaparecer en la final, donde iba a fallar el primer penalti de la tanda.
Salenko, durante su histórico partido ante Camerún.FIFA
Rusia participó por primera vez como tal, una vez disuelta la URSS. Uno de sus jugadores, Oleg Salenko, marcó cinco goles en un partido, cosa que nadie hizo antes y no haría después, en ese verano estaba pasando del Logroñés al Valencia, y más adelante jugaría en el Córdoba. Rusia ganó 6-1 a Camerún, con el meta Songo'o, que luego pasaría por el Depor, como víctima. Pero esa goleada no le dio para clasificarse. Salenko fue Bota de Oro con seis goles, los mismos que Hristo Stoichkov, aunque conseguidos en menos minutos.
Maradona vivió el definitivo drama de su suspensión por dopaje, después de haber vencido su adicción a la cocaína con un tremendo esfuerzo. El error de uno de sus colaboradores al reponer un medicamento agotado por otro muy parecido, pero que contenía efedrina, hundió su carrera y su vida para siempre.
Roger Milla, que había asombrado en Italia-1990 con su incorporación a Camerún por orden del presidente cuando ya estaba retirado, regresó a este Mundial, ya con 42 años. En el partido de los cinco goles de Salenko marcó el único de los suyos, con lo que se convirtió en el goleador de mayor edad en la historia de la Copa del Mundo.
Hemorragia nasal
España acudió con el polémico Javier Clemente como seleccionador e hizo un buen campeonato. Su equipo, granítico, cargado de defensas centrales, llegó hasta cuartos, donde perdió contra Italia por un gol de Roberto Baggio. A muy poco del final, Mauro Tassotti provocó una fuerte hemorragia nasal a Luis Enrique con un codazo en el área que ni el árbitro ni el linier vieron. Quién sabe si con ese penalti...
La final fue Brasil-Italia. Terminó 0-0 tras prórroga y por primera vez el título se decidió en la tanda penaltis. Ganó Brasil, con un fallo final de Baggio, la estrella de Italia.
En términos generales, aquel Mundial fue un éxito inesperado. Frente al escepticismo inicial, EEUU metió 3.587.538 espectadores en los 52 partidos, con un promedio de 68.991, récord absoluto. Esa fue la más grata de las sorpresas. El fútbol había metido un pie en el país, para felicidad de Kissinger. Desde entonces se ha clasificado a todas las ediciones, excepto el de Rusia-2018 (antes había faltado a todas las celebradas entre Brasil-1950 e Italia-1990) y ha ganado la Copa de Oro (que enfrenta a los países de Centro y Norteamérica) en seis ocasiones.
Ahora, el capital estadounidense asalta los grandes clubes de la Champions y el país se prepara para organizar un nuevo Mundial, apoyado en Canadá y México. Sólo que ya no está Kissinger al cargo, sino Trump...
Vitoria era una final para Xabi Alonso. Otra más después de la serie de resultados que han dejado al entrenador vasco en el umbral de salida del Real Madrid. Los cuatro puntos de diferencia con el Barça en Liga y las dos derrotas seguidas ante Celta y Manchester City ponían el encuentro ante el Alavés como vital en el destino del técnico. Y Xabi salvó la noche del domingo, aunque con sufrimiento y fútbol gris. Su abrazo con Vinicius en el cambio del brasileño, eso sí, reflejó el cambio de tono del vestuario después de la advertencia del club hace unos días. Con Xabi o sin él, la actitud debía cambiar.
"Estamos peleando en los momentos buenos y en los no tan buenos. La unión es fundamental. Es la única manera de conseguir la mejora que queremos", respondió el de Tolosa, cuestionado por su abrazo con Vinicius. Hace un par de meses, la sustitución del brasileño en el clásico contra el Barça desencadenó una crisis entre cuerpo técnico y vestuario en la que tuvo que intervenir la dirección del club y que alejó por completo al entrenador de la plantilla. Tiempo después, esa relación sigue con grietas, pero el propio club lanzó hace unos días un mensaje de aviso al vestuario para que cambiara la actitud y la intensidad en los encuentros. Y parece que ha surtido efecto.
Ante el Alavés, el Madrid jugó mal a partir del 0-1, pero tuvo actitud en un encuentro al que llegó plagado de bajas. "Hoy le doy mucho mérito a la victoria. Veníamos con muchas bajas y estamos todos juntos en esto. Un partido no es suficiente, ahora tenemos la Copa el miércoles y luego el Sevilla en casa. Queda mucho. Era un momento importante pero hay que darle continuidad a las cosas buenas que hemos hecho", declaró Alonso ante los medios.
Preguntado por sus sensaciones durante el encuentro, y consciente de que durante los diez minutos que duró el 1-1 su puesto estuvo tambaleándose, admitió que se centró en estar cerca de sus futbolistas. "Nosotros estamos enfocados en lo nuestro. Estamos juntos preparando cada partido. Lo he vivido intentando estar conectado al juego, intentando ayudar a los jugadores. Era difícil ganar aquí y lo más importante eran los tres puntos", aseguró.
Eso sí, el técnico pidió que lo positivo del encuentro "no quede en el olvido". "El día del Celta no fue un buen partido y nos faltaron muchas cosas. Pero hoy han habido cosas positivas, también otras que mejorar. Necesitamos constancia, así que si sirve para aprender, que no se quede en el olvido", insistió.
La acción polémica del encuentro fue el penalti no pitado sobre Vinicius en el tramo final del partido, ya con 1-2 en el marcador. El brasileño fue derribado dentro del área y García Verdura, colegiado del duelo, no señaló pena máxima. Tampoco desde el VAR se avisó al árbitro de que fuera a verlo a la pantalla, algo que provocó la ironía de Alonso. "Me parece un penalti claro porque hay contacto. Me sorprende mucho que no vaya ni al VAR. Bueno, no nos sorprende, hay que seguir", dijo.
Además, el vasco valoró el debut de Valdepeñas, defensa del Castilla que tuvo que ser titular en el lateral izquierdo ante las ausencias de Carreras, Fran García y Mendy. "Hemos concedido el gol en la única acción en la que Valdepeñas ha fallado. El resto del partido ha estado muy bien. Debutar con el Madrid es un día muy señalado y ha estado muy bien".