Así es la pubalgia, la lesión ''puñetera y traicionera'' que castiga a Lamine, Nico y Mastantuono, generada por el exceso de partidos

Así es la pubalgia, la lesión ”puñetera y traicionera” que castiga a Lamine, Nico y Mastantuono, generada por el exceso de partidos

Explican los manuales de medicina que la técnica de radiofrecuencia para combatir la pubalgia consiste en la aplicación de ondas electromagnéticas para generar calor controlado en los tejidos afectados, reducir el dolor y la inflamación y acelerar la regeneración. Este es el método utilizado por el doctor Ernest Schilders para tratar la lesión de Lamine Yamal. En otros casos se mezclan fisioterapia, trabajo activo y punción seca, que es lo que podrían estar siguiendo Franco Mastantuono y Nico Williams, que también sufren desde hacen varias jornadas un dolor en la zona del pubis provocado por una sobrecarga muscular.

Son tratamientos conservadores que que evitan el paso por el quirófano. «Las intervenciones por osteopatía de pubis en deporte profesional ya apenas se realizan porque se ha avanzado mucho en prevención y fisioterapia. Antes, pasar por el quirófano suponía estar de baja durante un par de meses», explica David López Capapé, traumatólogo, especialista en medicina deportiva.

Este doctor incide en que una de las causas de la pubalgia es el recargado calendario: «Las lesiones en la zona que ocupa el abdomen, el aductor y la pelvis se genera por actividad intensa y exigente. En los futbolistas, el elevado número de partidos y entrenamientos favorece el aumento de las lesiones. Hay que llegar a un equilibrio entre trabajo y descanso. Hay que utilizar el sentido común y disputar menos encuentros».

«Lo peor de la pubalgia es que puede terminar siendo una dolencia crónica. Sin duda que estas lesiones están relacionadas con el tiempo de exposición de los futbolistas y la elevada nómina de partidos», añade Diego García-Germán, taumatólogo.

«Los regates, los chuts, forzando la cadera, favorecen la aparición de la pubalgia», recalca, a EL MUNDO, García-Germán.

«Esta lesión es muy puñetera, porque no hay nada que lo solucione de forma de rápida y porque puede convertirse en crónica. También es traicionera, porque unos días parece que estás bien y más tarde reaparece», incide López Capapé.

Los expertos sostienen que la radiofrecuencia que se ha aplicado a Lamine va directamente al nervio, quita la sensación de dolor, pero no es un remedio definitivo. El autor de esta técnica es el belga Ernest Schilders, un prestigioso cirujano ortopédico especialista en cirugía mínimamente invasiva en cadera e ingle. Ha tratado a futbolistas, tenistas, jugadores de rugby y estrellas de la NBA.

Ondas de choque

«Últimamente han surgido nuevos enfoques de tratamiento que combinan fisioterapia avanzada, readaptación funcional y técnicas regenerativas. Entre ellas, destacan las infiltraciones de corticoides de depósito guiadas por ecografía, la aplicación de plasma rico en plaquetas o el uso de ondas de choque para estimular la reparación de los tejidos. Además, la planificación de un programa de fortalecimiento progresivo y coordinado entre abdomen, aductores y musculatura de toda la faja abdominal es esencial para corregir el desequilibrio que originó la lesión», explica Luis García, fisio especializado en deporte y profesional de la clínica iQtra Medicina Avanzada.

El objetivo, según Luis García, es recuperar la función, eliminar el dolor y permitir al futbolista volver a entrenar y jugar con seguridad, evitando recaídas: «Un abordaje multidisciplinar y personalizado es clave para lograr una recuperación completa, que puede producirse entre tres y seis semanas si se detecta y se trata en fases tempranas. La clave es no competir con dolor, porque eso prolonga la lesión y alarga los plazos hasta cuatro o seis meses».

Asimismo, los facultativos consultados por este periódico advierten de que el reposo absoluto no es recomendable y que la pubalgia puede generar descompensaciones biomecánicas que provocan molestias y lesiones.

Algunos señalan que no es casualidad que Lamine, Nico Williams y Mastantuono sufran esta lesión, los tres son muy jóvenes, en proceso de formación y regateadores que hacen movimientos explosivos. «Los futbolistas realizan carreras con aceleraciones y frenadas bruscas, giros rápidos y golpes al balón que exigen un trabajo constante de la musculatura abdominal y aductora», dice Luis García. Eso sí, es necesario fortalecer la musculatura pélvica y abdominal, descansar adecuadamente y evitar el sobre entrenamiento. También hay que reducir los sprint, saltos y cambios de dirección... Todo eso que distingue a Lamine, Nico y Mastantuono.

Cronología de la 'guerra' por Lamine: dudas, mentiras (o medias verdades) y traiciones

Cronología de la ‘guerra’ por Lamine: dudas, mentiras (o medias verdades) y traiciones

No fueron pocos los insultos y las palabrotas que se escucharon el lunes por la noche en la residencia de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Mientras los jugadores reposaban la cena, unos en los salones comunes y otros ya en sus habitaciones, los médicos y el cuerpo técnico de la selección no salían de su asombro al leer, y releer, el informe médico donde los doctores del Barça explicaban el «procedimiento invasivo de radiofrecuencia» que le habían hecho a Lamine Yamal esa misma mañana. Les habían pedido más datos hacía horas, cuando supieron del tratamiento con una escueta descripción, pero no fue hasta las 22.37 de la noche del lunes cuando leyeron, y releyeron, especialmente la frase final, donde se recomendaba reposo «entre 7-10 días».

Para saber más

«¿Y qué hacemos nosotros con eso?», se preguntaban ayer en Las Rozas. La recomendación era en realidad una amenaza. Si no se cumplen las prescripciones médicas y el jugador recae... «No había otra salida», insisten fuentes de la Federación, que comunicaron ayer por la mañana la desconvocatoria de su estrella para los partidos donde se decide la clasificación para el Mundial. Ni más ni menos. Era el colofón a dos meses de guerra entre la selección y el Barça a cuenta de una lesión en cuyo origen no se ponen de acuerdo. La historia es tal que así.

Lamine llega a Las Rozas el 1 de septiembre. Normalidad. Juega en Bulgaria el día 4 y en Turquía el día 7, completando su mejor partido de la temporada (hasta que jugó ante el Brujas la semana pasada). El lunes 8 regresa a Barcelona. Tras una semana de aparente normalidad, habiendo entrenado en al menos una ocasión con su equipo, el sábado 13 Hansi Flick, técnico del Barça, sale muy enfadado con De la Fuente. «Es una pena. Ya se fue de aquí con dolor. Le dieron analgésicos y jugó 73 y 79 minutos. Y entre los partidos no entrenó. Eso no es tener cuidado con los jugadores», dijo, enfadado por una lesión descrita así en el comunicado médico del Barça: «El jugador presenta molestias en el pubis que le impiden entrenar y jugar a día de hoy».

La sorpresa en la selección fue grande. Durante los días que pasó con el grupo, no refirió dolor alguno en el pubis. Habló siempre de molestias en la espalda, y por ellas recibió un analgésico por vía intramuscular (un pinchazo en el culo) para el segundo partido. Esa es la laguna principal que desde la Federación observan en toda esta historia. Si Lamine volvió el lunes 8 a Barcelona sin haber dicho nada del pubis, entrenó, al menos una vez, entre el martes 9, miércoles 10 y jueves 11, si incluso rodó un anuncio publicitario ese miércoles... ¿dónde aparece la lesión en el pubis? Así se queda la cosa (de momento).

Lamine Yamal, en su último partido con España.

Lamine Yamal, en su último partido con España.AP

El día 28 de septiembre, Lamine reaparece ante la Real sociedad. Han sido, pues, 15 días de baja (tomando como inicio el 13, el día del parte médico del Barça). El 1 de octubre, el extremo juega contra el PSG y, dos días más tarde, el 3, De la Fuente le convoca, respondiendo de paso a Flick: «Me extraña que diga eso habiendo sido seleccionador, esperaba algo más de empatía», dice el riojano. Pero tres horas después de esas palabras, el Barça emite otro comunicado médico. «Lamine ha recaído de sus molestias» y filtra que estará entre dos y tres semanas de baja. La noche anterior, la del 2 de octubre, en las conversaciones habituales entre los médicos del equipo nacional y de los clubes, ni una palabra sobre esas molestias. En la Federación intuyen la mentira, pero no lo explicitan, pues la naturaleza misma de la pubalgia hace muy difícil esa vía.

La recuperación, entre dos y tres semanas, se sustancia en dos, y Lamine juega unos minutos contra el Girona el día 18 de octubre. Desde ese día, participa en todos los partidos disputados hasta ayer, y marca cuatro goles, y vuelve a ser, a ratos, el Lamine deslumbrante, ruptura con Nicki Nicole mediante e ignorando todos los comentarios a su alrededor. Así que De la Fuente le llama. El Mundial está en juego. Y el Barça responde como responde, con ese tratamiento «invasivo» sin consultar a la Federación el día en que el jugador debía concentrarse y con ese informe médico donde se «recomienda» un reposo de 7-10 días.

«No me parece muy normal lo que ha pasado. Nunca había vivido una situación similar», dijo ayer Luis de la Fuente, mordiéndose la lengua porque el horizonte es el que es. Cuando se cierre esta concentración, hasta marzo todo quedará dormido. Eso si la selección logra el billete para el Mundial, porque si no, el lío sí que puede ser morrocotudo. Será el momento de la diplomacia pensando en ese Mundial del próximo verano, donde España va a necesitar a su máxima estrella y donde quizá Adidas, la marca que tiene en Lamine a su máxima figura, no sea tan neutral como hasta ahora. Esa diplomacia en Las Rozas, por cierto, debería estar en manos de Aitor Karanka. Aunque el que dio el primer paso ayer fue Rafael Louzán, el presidente de la Federación, hablando de "no avivar la polémica".

La primera crisis de Xabi Alonso: parálisis en el campo y dudas, mesuradas, en el club

La primera crisis de Xabi Alonso: parálisis en el campo y dudas, mesuradas, en el club

El Madrid es el líder de la Liga y Xabi Alonso ha llegado para ser el líder del Madrid, el líder del juego, se entiende, no el líder máximo. La primera crisis del equipo blanco, porque de ese modo se califica en el Bernabéu a una serie de dos partidos sin ganar, no es tanto la del líder que todavía manda en la tabla como la del líder que pretende ser su entrenador. La atonía del Madrid en Anfield y en Vallecas apuntan a una acelerada descompresión del conjunto que propuso con fuerza el sorpasso en el fútbol español tras dominar el clásico ante el Barça.

La reacción de Xabi Alonso, más allá de sus comprimidas palabras y llamadas a la «mesura», no ha sido suficiente, como si no tuviera un plan B, como si la parálisis hubiera afectado, asimismo, al banquillo. Liverpool y Rayo no recibían al Madrid en su mejor momento. Irregulares los primeros en la Premier, los rayistas acababan de celebrar una remontada ante el Lech Poznan, pero su último resultado en Liga había sido un 0-4 frente al Villarreal en el mismo escenario.

Cualquiera de los dos resultados, derrota y empate, por separado habría tenido coartada, fuera el nivel del rival en el caso de los ingleses, o los antecedentes del Madrid en Vallecas, donde esta temporada también ha empatado el Barça. Los dos resultados encadenados crean, en cambio, una tendencia, mala para Xabi Alonso.

lesiones y cambios

Obligado a realizar cambios por la lesión de Tchouaméni, convertido en la boya del juego posicional que el tolosarra desea, Xabi Alonso retrasó a Güler en Vallecas. El futbolista con mejor visión para el último pase estaba demasiado lejos de la portería contraria, hecho que, además, rompió la excepcional conexión del turco con Mbappé.

El delantero francés estuvo ausente, tanto que únicamente tocó 11 veces la pelota en el primer periodo ante el Rayo. En su caso, no hubo diferencias con el partido que realizó en Anfield, donde estuvo desaparecido. No es casual que en esos dos encuentros el Madrid no consiguiera ni un solo gol, ya que Mbappé ha marcado el 52% de los tantos de los blancos esta temporada, 13 de 26 en Liga, la mitad exacta, y seis de ocho en Champions. En la posición de 9, hablamos de un finalizador que se resiente del mal juego de los suyos, por supuesto, pero al que en los dos últimos partidos se le ha observado desconectado, sin la rebeldía necesaria para generar ocasiones de la nada, como se espera de un futbolista de su jerarquía. Con sus luces y sombras, lo que hace Vinicius.

El brasileño y el entrenador dieron por cerrado el episodio del clásico, aunque con las dudas que generó su comunicado, sin mencionar explícitamente al técnico. Un caldo de cultivo peligroso si la duda acerca de su trabajo germina en el vestuario. Vini, su entorno y buena parte del club no han entendido alguna de sus suplencias y cambios. En definitiva, la pérdida de la condición de titularísimo. Lo mismo siente Valverde, anclado de momento al lateral, con Carvajal lesionado y Trent en el banquillo.

Xabi Alonso, el domingo, en el estadio de Vallecas.

Xabi Alonso, el domingo, en el estadio de Vallecas.EFE

Pese a observar a un Madrid sin gol y con un Mbappé ofuscado, Xabi Alonso no utilizó a Gonzalo, su gran hallazgo en el Mundial de clubes, donde demostró valentía ante las jerarquías, pese a la lesión del francés. Endrick, por su parte, parece olvidado, a la espera de una cesión. En ataque, además, el técnico todavía no ha definido con claridad la banda derecha, en la que su preferencia es Mastantuono, lesionado. En Vallecas apareció Brahim y después Rodrygo. Ninguno funcionó. No es únicamente una definición de hombres, también de sistema.

Bajada de Huijsen

La inclusión de Camavinga en el centro del campo, para pasar de un 4-3-3 a un 4-4-2, funcionó ante el Barça, pero no en Anfield. En Vallecas, el francés sustituyó a su compatriota Tchouaméni, pero Xabi Alonso acabó por llamar a Ceballos, y es que la crecida del Rayo podría haber supuesto algo peor. Lo mismo ocurrió con Militao, que empezó en el banquillo para dar minutos a Asencio y tuvo que entrar debido a la tarjeta amarilla e inseguridad de Huijsen. El central ha bajado en su rendimiento con respecto a su autoritario inicio.

Orden, meritocracia e intensidad en la presión fueron constantes que el Madrid apuntó en el Mundial de Clubes, pese a caer con un PSG mucho mejor, y empezó a consolidar en el arranque del curso. Todo progresaba adecuadamente en busca de un equipo dominante, que presione en campo del rival y tenga el control del juego a través de la posición, con sus centrales avanzados, como quiere Xabi Alonso. Un nuevo Madrid, en definitiva. Sin embargo, la abrupta desconexión en el Metropolitano y en Anfield y Vallecas, con el paréntesis del clásico, abre dudas que escalan hasta la cúpula del club, aunque con mesura, como pide Xabi Alonso, al que esperan dos largas semanas, por el parón, y tres visitas a domicilio: Elche, Girona y Olimpyakos. Después será el turno del revitalizado City de Guardiola en el Bernabéu. Otro grande. Otra prueba.

De campeón del mundo a 'ladrón' de joyas: la esperpéntica historia de Bobby Moore, el 'Sir' inglés que anuló a Pelé

De campeón del mundo a ‘ladrón’ de joyas: la esperpéntica historia de Bobby Moore, el ‘Sir’ inglés que anuló a Pelé

"¡Sólo mide 14 centímetros, sólo pesa ocho libras, pero significa que somos campeones del mundo!", clamaba el célebre locutor de la BBC Kenneth Wolstenholme mientras un muchacho rubio elevaba al cielo la copa Jules Rimet. Inglaterra había ganado por fin la Copa del Mundo en su deporte más popular y querido. El muchacho que elevaba el trofeo, una victoria alada, se llamaba Robert Frederick Chelsea Moore, Bobby Moore para el fútbol. Había nacido 25 años atrás en Barking, un suburbio del este de Londres muy cerca del estadio del West Ham. Su madre dio a luz en la estación de metro, bajo los bombardeos de los Heinkel He-111 alemanes. Al levantar esa Copa, ganada en final contra Alemania, cumplía una curiosa justicia poética.

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Aquel muchacho fue portada el 31 de julio de 1966 en la mayoría de los periódicos mundiales. Ufano, sonriente, la copa en alto, la reina Isabel II orgullosa detrás. Volvería a copar portadas el 25 de mayo de 1970, pero en una circunstancia muy distinta: circunspecto, declarando en una comisaría de Bogotá, acusado de haber sustraído un valioso brazalete de oro, esmeraldas y diamantes en la joyería del hotel donde se había alojado el equipo inglés camino del Mundial de México. El escándalo fue mayúsculo. ¿Cómo había sido posible? Moore era un tipo ejemplar, defensa de guante blanco, limpio, de gran manejo del balón en corto y en largo, correcto con los árbitros, medido en sus declaraciones. Era Caballero de la Orden del Imperio Británico, con tratamiento de Sir, amigo de la familia real, de los Beatles, orgullo del fútbol y de Inglaterra. Un perfecto gentleman convertido en alguien capaz de robar una joya en un descuido de la encargada de la tienda. No cuadraba.

La selección de los Three Lions estaba en Bogotá como parte de su plan de preparación para el Mundial inminente, al que acudía como campeona. Adelantaré aquí que su título de 1966 fue visto con reparos fuera de la isla, por los arbitrajes de que gozó y por su gol fantasma en la final. Y sobre todo en Sudamérica. El Mundial en tierras británicas produjo un distanciamiento serio en materia de fútbol entre aquella parte del mundo e Inglaterra. Brasil volvió humillada, con Pelé maltrecho por culpa de la indulgencia arbitral para con sus marcadores de Bulgaria y Portugal; Uruguay, que empezó con un empate ante Inglaterra, cayó en cuartos ante Alemania con dos expulsados después de que el árbitro se hiciera el loco cuando con 0-0 el defensa Schnellinger repelió con el puño (la foto no ofrece dudas) un balón que se colaba en el marco alemán; Argentina sufrió el mismo día la célebre expulsión de Rattín. La lectura fue: un árbitro inglés fundió a los uruguayos ante Alemania, y un alemán hizo lo propio con Argentina ante Inglaterra. De todo aquello quedó un resquemor colectivo contra Europa y sus manejos en la FIFA, contra Stanley Rous, inglés y presidente de la misma, y contra Inglaterra toda y su orgullo imperial.

Ahora la selección inglesa cruzaba el océano llevando en el equipaje la vieja Jules Rimet, que iba a ser puesta en juego en México. En el grupo repetían muchos de los campeones. El seleccionador, Alf Ramsey, era el mismo, y también estaban los señoriales Bobby Charlton y Bobby Moore. El 18 de julio aterrizaron en Bogotá, pues Ramsey había decidido completar la preparación con dos partidos ya en América, ambos en altitud, como habría que jugar en México. Primero el 20, en Bogotá, después el 24, en Quito. Y de ahí, previa nueva escala en la capital de Colombia, el viaje definitivo a México.

El grupo se hospeda en el hotel Tequendama, el mejor de la ciudad, destacado por sus comodidades, hospedaje obligado de los turistas adinerados, desconocedores de inquietantes hablillas extendidas por la ciudad, según las cuales lo habitaban las almas de los muchos suicidas que elegían el barranco sobre el que estaba construido para suicidarse. Los jugadores se ducharon y bajaron a curiosear, aburridos, por el hall del hotel. Las instalaciones incluían una joyería cuyo nombre, Fuego Verde, aludía al color y brillo de la esmeralda, riqueza nacional del país.

Charlton entró en busca de un regalo para su esposa. Le llamó la atención un brazalete de oro que llevaba engastadas esmeraldas y lágrimas de diamante. La encargada, Clara Padilla, la sacó de la vitrina, se la mostró, pero no se decidió y la muchacha la guardó. Junto a él estaba Moore y dentro de la tienda también el seleccionador, Ramsey, y Peter Thompson, uno de los suplentes. Luego salen de nuevo a pasear su ocio por el hall hasta que de repente aparece la empleada dando gritos: "¡Robo, robo!". El dueño de la tienda, Danilo Rojas, le había ordenado dar la voz de alarma, porque afirmaba haber visto desde su despacho a Bobby Moore hurtando el brazalete. Padilla le acusa y el barullo en el hall, en el que hay muchos periodistas, es tremendo. Aparece la policía, Moore se deja registrar pacíficamente y no tiene nada. También es registrado Bobby Charlton, por si habían hecho una acción combinada y se lo había pasado, pero tampoco en su chándal había nada.

Moore levanta la Copa Jules Rimet en Wembley en 1966.

Moore levanta la Copa Jules Rimet en Wembley en 1966.GETTY

Tras 15 minutos de revuelo, los curiosos se fueron desperdigando y la policía inició sus pesquisas. Ramsey y el director del hotel rogaron a los periodistas ingleses y locales que obviaran el incidente. Cumplieron todos menos un joven reportero colombiano, Germán Castro Caycedo, que publicó en El Tiempo un pequeño suelto iniciado con la posterior pérdida (o sustracción) de la cartera sufrida por Bobby Charlton, tras lo que añadía incidente en torno a Bobby Moore, narrado de forma sucinta. Castro Caycedo sería más adelante una celebridad como periodista y escritor.

Sin más problemas, Inglaterra juega el día 20 en el Campín, estadio del Millonarios, ante Colombia, y gana 0-4. El 21 vuela a Quito, donde el 24 repite victoria, ahora ante Ecuador, por 0-2.

El regreso estaba programado con escala en Bogotá, donde habrían de pasar ocho horas antes de volar a México. Alguien sugirió cambiar el plan y hacer la escala en Panamá, por si había alguna mala sorpresa en Bogotá, pero se descartó. "Quien nada debe, nada teme", vino a decir Moore, al que se consultó. Así que hicieron lo previsto y a media mañana ya estaban en el Tequendama, pasando el rato antes de ir al aeropuerto. Para matar el rato entraron en el cine del propio hotel, donde se proyectaba Shenandoah (El valle de la violencia, en español), protagonizada por James Stewart y ambientada en la Guerra de Secesión.

Moore está tan tranquilo, metido en la película, cuando alguien le toca el hombro y se encuentra con dos agentes que le sacan fuera y le enseñan un mandato de arresto por el robo del brazalete. Se arma un revuelo, se acaba la proyección. Ramsey, nervioso, comete la imprudencia de decir que Moore tiene dinero para comprarse el hotel si quiere, lo que herirá el orgullo local. Pero no hay remedio, queda detenido y es llevado a comisaría a declarar.

Faltan seis días para el Mundial, ocho para el primer partido de Inglaterra, contra Rumanía. Los compañeros quieren quedarse, pero al final se decide que la expedición ha de seguir, dejando, eso sí, a dos federativos, Denis Follows y Andrew Stephen, a los que enseguida se une el embajador, Sir Thomas Edward Rogers. Moore hace su primera declaración y le anuncian que deberá dormir en el calabozo para comparecer la mañana siguiente ante el juez. Aparece entonces Alfonso Senior, presidente del Millonarios (el que traspasó a Di Stéfano al Madrid) y de la Federación Colombiana, hombre fuerte en la FIFA. Consigue del comisario, gracias a su influencia, que el jugador pase el arresto en casa del propio Senior, admitiendo en ella la presencia de policías para su vigilancia. Al tiempo contrata para la defensa a una eminencia, Vicente Laverde Aponte, ex ministro, un abogado duro, ganador de causas difíciles. Entre tanto en Inglaterra ya es de madrugada. Las rotativas han parado tras su arranque para meter la sensacional noticia, con alguna foto del interrogatorio. Inglaterra se despierta con ese sobresalto, que durante todo el día será el tema estrella de la BBC.

Una imagen de la película 'Evasión o victoria'.

Una imagen de la película 'Evasión o victoria'.E. M.

A todo esto, el juez, Pedro Mayo, era uno de los pocos ciudadanos colombianos sin menor noción del fútbol. Desconocía quién era Moore ni qué cosa era la Copa del Mundo y a preguntas de los reporteros hizo el cálculo de que el caso llevaría tres meses. Harold Wilson, el premier británico, trató el tema en el consejo de ministros y estableció desde el 10 de Downing Street una línea directa con la embajada. En México, Charlton solicita regresar para ayudar a Moore con su testimonio, pero no se le permite.

El 26 el juez hace una reconstrucción de los hechos. Ahí se enteran de por qué se ha reabierto el caso: el encargado de la tienda, Danilo Rojas, había encontrado un transeúnte llamado Álvaro Suárez que a través del cristal del escaparate habría visto a Moore sustraer el brazalete por la abertura de la vitrina. Pero ni el ángulo de visión del testigo (que resultó ser un golfante, con un historial de detenciones) permitía ver la vitrina ni los dedos de Moore, como se comprobó, podían penetrar por la ranura.

El 27, el juez toma declaración a Danilo Rojas, Álvaro Suárez y Clara Padilla delante de Laverde Aponte, al que no le cuesta mucho desmontar sus contradicciones, desde el valor de la joya, que fueron haciendo ascender de 500 dólares a 1.400 y finalmente a 4.000, a la descripción de la escena. Las presiones diplomáticas y los apremios del abogado hicieron que el juez levantara ese mismo día el arresto previo depósito por parte de la embajada del de la joya. El 28, Moore embarcó hacia México. En el amplio jardín de Senior se había podido ejercitar y hasta jugar al fútbol con los policías de custodia. Estaba en forma, aunque perdió tres kilos, por los nervios.

Moore jugó los cuatro partidos de Inglaterra, incluido el primero, ganado 1-0 ante Rumanía. La segunda jornada fue contra Brasil, que ganó 1-0 con gol de Jairzinho; al final Pelé ofrece su camiseta a Moore en lo que parece un desagravio por la escena de Bogotá. Luego se vuelca en elogios: "Es el jugador que mejor me ha marcado en mi vida, y el más deportivo". Inglaterra ganará 1-0 el tercer partido del grupo, ante Checoslovaquia, para luego caer ante Alemania 3-2, en la prórroga.

Semanas después, el juez sobreseería el caso por falta de pruebas.

Moore extenderá su carrera internacional hasta los 105 partidos, con 90 capitanías, empatando en esto con el mítico Billy Wright. En 1981 rodaría con Pelé Evasión o Victoria, de John Huston. Falleció muy joven, con 51 años, víctima de un cáncer de colon. Para entonces se había reabierto y resuelto el caso, resultando ser un autorrobo fingido por Danilo Rojas. Fue a la cárcel, pero aquello apenas trascendió. Yo lo supe allí, ya en este por un colega colombiano. Apenas se difundió, pues se consideraba vergonzoso. Clara Padilla vivía ilocalizable en Nueva York cuando se celebró el nuevo juicio.

El Atlético ya no es de la familia Gil: así es el fondo de inversión, creado hace un mes, que ha comprado el club

El Atlético ya no es de la familia Gil: así es el fondo de inversión, creado hace un mes, que ha comprado el club

La compra del Atlético ha sido el primer gran negocio tras el nacimiento de Apollo Sports Capital (ASC). El 29 de septiembre, Apollo Global Management, el fondo estadounidense creado por Leon Black, Josh Harris y Marc Rowan en 1990 y que gestiona un volumen de 850.000 millones en activos (de los que 17.000 millones estaban ya relacionados con el mundo del deporte), decidía inaugurar esta filial.

Liderada por Al Tylis, ASC tiene 5.000 millones de dólares para invertir en oportunidades dentro del deporte para proveerlas de "capital paciente" o a largo plazo. "Se trata de brindar muchos recursos para fomentar un crecimiento muy rápido, como una start-up, pero manteniéndolo en el tiempo", explica Jorge López, profesor de gestión Deportiva de la Universidad Europea.

Tylis, un ejecutivo e inversionista con participaciones en clubes de fútbol británicos, mexicanos y colombianos junto con actores de Hollywood como Ryan Reynolds y Eva Longoria y futbolistas como Mesut Özil explicaba así su desembarco en Apollo: "Habiendo sido inversor en varios clubes a lo largo de los años, sé de primera mano cómo de importante será Apollo Sports Capital en el mercado. Llevaremos capital paciente, estructuras transversales y un rango de soluciones superior a las típicas estrategias vistas hasta ahora".

Su primera gran operación ha sido introducirse en el Atlético de Madrid adquiriendo el 55% de las acciones del club, principalmente de Atlético Holdco, el holding en el que figuraban Miguel Ángel Gil Marín, Ares Managment y Enrique Cerezo y que hasta ayer representaba más de un 70% de la entidad.

Con el movimiento de Apollo, el actual CEO rojiblanco pasa de un 50,8% de las participaciones a un 10%, el fondo americano de un 34% a un 5% y Cerezo de un 15% a un 3%. Quantum Pacific, grupo empresarial liderado por el israelí Idan Ofer, también reduce su participación pero se mantiene como segundo accionista con un 27%. "El Atlético es un club con un recorrido sólido y su futuro desarrollo lo convierte en una inversión muy atractiva", explica Carlos Cantó, CEO de SPSG consulting. Es también la primera gran entidad en España que pasa a manos extranjeras.

El fondo estadounidense ha valorado el club en unos 2.500 millones de euros incluyendo la deuda que tiene pendiente que se eleva, según el último balance de la entidad, a 510. "Esta operación proporcionará un futuro más sólido al club para competir con los gigantes del fútbol europeo", apuntan desde el Metropolitano.

De hecho, para continuar con esa estabilidad, la primera medida es mantener a Gil Marín como CEO rojiblanco y a Cerezo como presidente. Aunque, según apunta el profesor de la Universidad Europea: "Cuando entra un fondo se suelen traer gestores propios y ese 55% le permite tomar las acciones que quiera, incluso prescindir de cualquiera de los dos cuando quieran". No obstante, entre las cláusulas del acuerdo que aún se desconocen, Miguel Ángel Gil podría haber exigido un periodo mínimo al frente de la entidad.

El académico cree que esta compra se ha sustentado en cuatro pilares: la internacionalización de la marca, una ampliación de la parcela deportiva, la mejora en la eficiencia de ingresos y, más importante, la explotación de la Ciudad del Deporte, gran proyecto rojiblanco para 2026. "Quieren transformar un club deportivo en una empresa de entretenimiento y deporte", explica Jorge López.

La entidad, en su comunicado, confirma que esta entrada de capital se realiza para "respaldar los planes del club a largo plazo" entre los que detallan una "inversión adicional en los equipos del Atlético de Madrid y en importantes proyectos de infraestructura".

Ciudad del Deporte

La Ciudad del Deporte era un diseño que necesitaba de una inversión cercana a los 800 millones de euros y fue el primer motivo por el que se iniciaron las conversaciones entre Apollo y el club, primero como potencial inversor y luego como accionista mayoritario. "Para mí era importante contar con un socio a largo plazo que creyera en nuestra estrategia y pudiera potenciar nuestras actividades fuera del terreno de juego con el desarrollo de la Ciudad del Deporte", explicó Gil Marín.

Así lo certificó también Robert Givone, socio de Apollo y co-gestor de ASC, en sus primeras declaraciones tras la adquisición del club: "Respaldar los ambiciosos planes para la Ciudad del Deporte puede generar un valor significativo tanto para el club como para la economía local". Para ello, antes de que acabe la temporada, se llevará a cabo una ampliación de capital, a la que se han comprometido a acudir todos los accionistas.

La inversión de Apollo Sports Capital está sujeta al cumplimiento de las condiciones habituales de cierre, incluidas las autorizaciones regulatorias, y se prevé que se completen entre los próximos tres a seis meses, probablemente en el primer trimestre de 2026. Es lo que le queda a la familia Gil como propietaria del Atlético tras más de 30 años.

Gil Marín vende el Atlético de Madrid a Apollo, un fondo de inversión americano

Gil Marín vende el Atlético de Madrid a Apollo, un fondo de inversión americano

Apollo Sports Capital, compañía global de inversión en deporte, ha comprado una parte mayoritaria del Atlético de Madrid, aunque mantendrá al frente de la entidad tanto a Miguel Ángel Gil como consejero delegado como a Enrique Cerezo como presidente.

El fondo de inversión americano ha adquirido un 55% de las participaciones del club rojiblanco según el diario Expansión y ha dejado la participación del CEO en un 10% y del presidente en un 3%. Quantum Pacific, firma británica fundada por el magnate israelí Idan Ofer, será el segundo accionista con un 25%, mientras que el otro fondo americano, Ares, reduce su cuota hasta el 5%.

Según el diario económico, la valoración del club a la hora de realizar la compra se sitúa en torno a los 2.500 millones de euros, incluyendo la deuda de algo más de 500 que todavía pende sobre la entidad.

La entrada de Apollo en el Atlético de Madrid "reforzará la posición de nuestro club entre la élite del fútbol y apoyará nuestra ambición de ofrecer éxitos a largo plazo para nuestros millones de aficionados en todo el mundo", según escribe la entidad en el comunicado en el que han confirmado la noticia.

Esta entrada de capital se realiza para "respaldar los planes del club a largo plazo". Se habla de una "inversión adicional en los equipos del Atlético de Madrid y en importantes proyectos de infraestructura".

El principal es la Ciudad del Deporte para la que se necesitaban en torno a los 800 millones de euros y, hasta esta adquisición, aún faltaban 600 para completar su financiación. "El objetivo de este proyecto es convertirse en un destino de referencia mundial para el deporte, el ocio, la cultura y la actividad comunitaria", apuntan en la nota de prensa.

"Apollo Sports Capital es un gran aliado que respeta la historia, las tradiciones y la identidad del Atlético de Madrid y de su afición, al tiempo que aporta recursos y entusiasmo adicionales para ayudar a mantener nuestro crecimiento y competitividad", valora Miguel Ángel Gil. Añade también el consejero que es "una gran oportunidad para impulsar un crecimiento sólido y sostenible".

Por su parte, Robert Givone, socio de Apollo y co-gestor de ASC, declaró: "El Atlético de Madrid es una de las grandes instituciones deportivas de Europa y es un honor para Apollo Sports Capital invertir en este club histórico y en su legado de más de 120 años. Miguel Ángel ha hecho un trabajo extraordinario transformando al Atlético y para nosotros era fundamental invertir respaldando la continuidad de su liderazgo, además de invertir en el equipo y en la comunidad local".

La inversión estará sujeta a ciertas condiciones que se prevé que se cumplan en el primer trimestre de 2026. Se incluyen ciertas autorizaciones regulatorias y otros términos como el compromiso de una ampliación de capital antes de que termine esta temporada.

LaLiga suspende el partido entre la AD Ceuta y la UD Almería tras fallecer un aficionado en las gradas

LaLiga suspende el partido entre la AD Ceuta y la UD Almería tras fallecer un aficionado en las gradas

Actualizado Domingo, 9 noviembre 2025 - 20:04

El encuentro entre la AD Ceuta y la UD Almería, correspondiente a LaLiga Hypermotion, ha sido suspendido este domingo durante el descanso tras el fallecimiento de un aficionado en el estadio Alfonso Murube.

El seguidor, conocido en la ciudad como Manolo Carreto, excomisario del Puerto de Ceuta ya jubilado, ha sufrido una parada cardiorrespiratoria en la grada y ha fallecido pese a la rápida intervención de los servicios sanitarios.

El incidente se ha producido en torno al minuto 17 de partido, momento en el que el árbitro ha detenido el juego para permitir la asistencia de Cruz Roja, que ha tratado de reanimar al afectado durante varios minutos. Agentes de la Policía Nacional han colaborado despejando la zona para facilitar el trabajo sanitario.

Tras el descanso, y una vez confirmado el fallecimiento, los equipos contrincantes han decidido no reanudar el partido. La fecha para su continuación queda pendiente de determinación por parte de LaLiga. Los espectadores han abandonado las gradas de forma ordenada tras ser informados oficialmente de la suspensión. La AD Ceuta y la UD Almería han expresado sus condolencias a la familia a través de sus cuentas en la red social X.

Un Madrid lento y ramplón empata en Vallecas con los mismos síntomas de Anfield

Un Madrid lento y ramplón empata en Vallecas con los mismos síntomas de Anfield

La derrota en Anfield dejó malas caras y malas sensaciones. La de Xabi Alonso lo decía todo sin decir nada. Hay silencios elocuentes. En semejante estadio puede justificarse perder, pero perder de cualquier modo, sin amenaza, es otra cosa, es otro Madrid. Vallecas tiene alma, como Anfield, pero no tiene comparación el reparto de sus actores en la hierba. A los grandes, sin embargo, suele torturarlos su atmósfera de avispero. Le ocurría al Madrid de Ancelotti, le pasó este mismo año al Barça y acaba de sucederle al equipo de Xabi Alonso, que por primera vez desde que llegó al Bernabéu encadena dos partidos sin ganar. Un paso atrás que alimenta la leyenda de Vallecas, un lugar especial, aunque para este acto no necesitó de un Rayo matagigantes porque no había gigante que matar, sólo un grande mediocre, lento y ramplón.

El técnico repitió que todo lo ocurrido ante el Liverpool, donde el Madrid apenas creó una ocasión, aferrado a Courtois como al último mástil durante la tempestad, estaba analizado. De ese análisis surgieron pocos cambios en el equipo. El de Asencio por Militao, que regresó al campo tras el descanso para sustituir a Huijsen, amonestado, parecía obedecer más a las oportunidades de rotar. La lesión de Tchouaméni, sin embargo, sí representaba un problema estructural para Xabi Alonso. El francés se ha convertido en un fijo y en una pieza clave para el juego posicional que pretende el tolosarra. Camavinga se colocó en su lugar con un Güler algo más retrasado, lo que resta al Madrid último pase en fase ofensiva. Finalmente, con Mastantuono también lesionado, la alternancia en la derecha encontró en la pizarra a Brahim.

Fracasan Brahim y Mbappé

Al hispano-marroquí le faltó ir hacia dentro para enriquecer el juego interior, muy pobre por parte del Madrid en Vallecas, con Güler anclado a la medular, salvo en los minutos de la desesperación, y Mbappé en su solitud. Hasta la hora de juego no disparó el francés con intención. C'est fini. Minutos después, Brahim dejaba el campo, sustituido por Ceballos, con las peores sensaciones posibles. No había aportada nada y había restado muchos enteros en la oposición abierta por la titularidad en el costado derecho del ataque.Todo indica, no obstante, que el análisis al que se refería Xabi Alonso no tenía que ver tanto con la elección de las piezas como con la actitud, inferior a la del rival en Anfield y también en Vallecas.

Íñigo Pérez hizo hasta seis cambios con respecto al Rayo que remontó en la Conference ante el Lech Poznan, caso Balliu incluido. El catalán hizo un Vinicius al entrenador navarro. Con Ratiu y Pep Chavarría lanzados por los costados, los locales pisaron con facilidad el área de Courtois, aunque con una definición deficiente. Cuando lo hizo el Madrid, encontró la respuesta firme de Batalla, pero únicamente ante Vinicius o Valverde, nada más.

Las dos caras de Vinicius

Vini era, de hecho, el único que lo intentó en el plano ofensivo, sobre todo en el primer tiempo. Profundizó, tocó, pasó y hasta disparó, después de una jugada coral y de altísima precisión técnica, como si los madridistas jugaran en una salita de estar, que acabó en la mano de Batalla. Fue un espejismo. La cruz del brasileño, en cambio, llegaba cuando debía dedicar esfuerzos defensivos para dar ayudas a Carreras ante las acometidas de Ratiu. Lo de siempre.

Íñigo Pérez no renegó de sus principios, al contrario, y el Rayo creció tras el descanso, siempre más intenso y rápido en los duelos individuales. Era a Xabi Alonso al que correspondía cambiar cosas, no únicamente futbolistas, porque el partido no se jugaba a lo que deseaba. Pedía desde la banda a sus jugadores que estuvieran más juntos y con esa intención puso en escena a Ceballos, un centrocampista-pegamento que contribuyó a ordenar a los suyos.

El entrenador tolosarra quería ganar, por supuesto, pero sentía que lo veía podía llevarle a perder. También Vallecas, entregado al frenesí final, al rock de barrio que tan bien interpreta. El empate deja a su parroquia sabor de victoria. Al Madrid y a su entrenador, un sabor amargo que durará demasiado debido al parón de selecciones. Demasiado tiempo, quizás, para el análisis.

El Atlético, la "no suerte" en los córners y la fortuna de contar con Griezmann: "Nadie pone malas caras"

El Atlético, la “no suerte” en los córners y la fortuna de contar con Griezmann: “Nadie pone malas caras”

El dato es llamativo y más con lo que ocurrió en el primer tiempo ante el Levante. El Atlético sacó 13 córners de los 21 que botaría en los 90 minutos. Una suerte que no fue capaz de aprovechar en el partido ante la escuadra levantinista como no ha hecho a lo largo de toda la temporada, aunque Griezmann le sacó del embrollo con su doblete postrero.

Son 92 saques de esquina en lo que va de curso y cero goles a favor. Este sábado, el conjunto de Julián Calero les hizo uno, el ex rojiblanco Manu Sánchez y por el que pidió perdón, y a punto estuvo de empatar en otro. "La pelota parada no es suerte. Es trabajo, insistir y encontrar las mejores sociedades para encontrar soluciones", apuntó Diego Simeone. No debe de serlo porque Sánchez, el goleador levantinista, es un especialista. "Estuve aquí y no quise celebrarlo. Llevo tres goles en Primera y todos de cabeza", apuntó al término del partido.

Sólo el Elche y el Sevilla, además del equipo del Cholo, no han conseguido sacar nada positivo de esta suerte en lo que va de temporada. Claro que ninguno ha disfrutado de tantos lanzamientos como los chicos del argentino. Dijo Julián Calero, técnico del Levante, que la fórmula para aprovecharlos es tan sencilla como "tener a un buen lanzador y a jugadores que rematen". Algo que secundó el entrenador rojiblanco y recordó que su equipo dispone de esos perfiles y reveló que trabajarán para mejorar esa suerte para lo que queda de temporada.

Precisamente, Koyalipou estuvo a punto de aprovechar otro al final del tiempo reglamentario, lo que hubiera supuesto el 2-2 hasta que Griezmann volvió a demostrar, como hiciera a los 37 segundos de entrar en el campo, por qué es el máximo goleador de la historia rojiblanca con 203 tantos, y por qué es una leyenda del Atlético de Madrid esté en el campo o saliendo desde el banquillo. "Al final cada jugador quiere jugar, lo que hace feliz es estar en el campo, pero tengo la suerte de que en el banquillo están todos con muchas ganas y me motivan a hacer lo mismo", apuntó el protagonista tras firmar un doblete.

En el mismo sentido se expresó su entrenador sobre la suplencia del astro francés. "La idea nuestra es que el equipo somos todos y luego empiezan 11 con el portero, a partir de ahí está la fortaleza del grupo", comenzó Simeone, visiblemente molesto por responder a varias preguntas sobre la suplencia del siete. "Necesitamos a tener a todos enganchados", reiteró el entrenador. Y Griezmann le secundó poco después en rueda de prensa."Todos somos iguales. Nadie pones malas cara y yo tengo que dar ejemplo", explicó el francés.

Koke y Griezmann parecen haber cambiado las tornas de un año a otro. Si la temporada pasada era el francés el teórico titular, en esta es el capitán rojiblanco el que está partiendo más veces de inicio. "Es imposible convencer al jugador de salir desde el banquillo. Fui jugador de fútbol y el futbolista quiere jugar. No quiere verse esperando la oportunidad. Pero cuando firman el contrato no firman jugar, firman ser un equipo" concluyó el Cholo.

Griezmann no entiende de minutos ni de roles y da la victoria al Atlético ante el Levante

Griezmann no entiende de minutos ni de roles y da la victoria al Atlético ante el Levante

Ocurrió el curso pasado. El otoño fue dulce para el Atlético. Una racha de 12 victorias consecutivas le terminó por dar el campeonato de invierno. Este curso quieren replicarlo los colchoneros, con la diferencia de que el inicio fue diferente en la cabeza de la liga. El Metropolitano es un fortín y a él se agarran los de Simeone para seguir escalando posiciones tras un mal inicio. Durmieron igualados a puntos con el Barça, aunque estos deben aún jugar el domingo. Y todo gracias a un francés que puede que tenga otro rol, pero los goles no se le ha olvidado marcarlos. Hizo dos, y los dos por listo, por estar en el momento y en el lugar oportunos. [Narración y estadísticas, 3-1]

Empezó el Atlético el choque confiado. Se creían mejores. Quizás lo eran. En los primeros 10 minutos, todo parecía indicar que el resultado sería abultado. Barrios jugaba profundo, Baena hacía diabluras en tres cuartos y Giuliano seguía castigando a su par. Nada nuevo bajo el sol. De hecho, cuando Dela metió en su propia puerta el primer gol del partido, medio estadio celebraba contenido, como una consecuencia lógica de lo que debía suceder. Pero Julián Calero no perdía la tranquilidad.

El entrenador del Levante sabe que los rojiblancos han perdido las ventajas en muchos de sus partidos de esta temporada. Esta vez no sería menos. Lo peor es quien lo certificaría. Si Manu Sánchez recibía unos tímidos aplausos en su presentación como ex rojiblanco, 20 minutos después era él quien alzaba los brazos para pedir perdón. Acababa de cumplir la ley del ex. El lateral del Levante decidió aprovechar no un espacio, sino una llanura que el Atlético le había dejado al segundo palo en un córner. El defensa más cercano era un Giménez que, a cinco metros, sólo pudo ver como el menudo lateral se lanzaba en plancha para batir a Oblak.

Manu Sánchez pide perdón tras marcar en el Metropolitano.

Manu Sánchez pide perdón tras marcar en el Metropolitano.SERGIO PEREZEFE

El gol no afectó a los de Simeone. Mantuvieron ese juego alegre y ofensivo que caracteriza a un entrenador al que la etiqueta de defensivo ya no se le aplica en el 90% de los partidos. Lo cierto es que este Atlético se podría decir que ataca mejor que defiende, aunque suene a sacrilegio viniendo de un equipo del Cholo, que se sitúa en el top-3 de equipos más goleadores. La estadística que lo demuestra es que los colchoneros botaron 13 córners y llegaron 16 veces al área con un 77% de posesión sólo en el primer tiempo.

El arsenal que se ha fichado arriba lo justifica, desde luego. Aunque en estos últimos tiempos, quizás no en cifras, pero en sensaciones, Julián, la gran estrella rojiblanca, esté algo más fallón. No termina de ser tan certero como ha mostrado en este equipo, anotando todo o casi todo lo que le llegaba. En Champions, ante el Saint-Gilloise, falló un mano a mano impropio de él. Y ante el Levante tuvo un par de disparos claros que echó fuera.

Tampoco Sorloth estaba acusando los elogios del Cholo sobre sus últimos partidos. Desaparecido el noruego, salió Griezmann y a los 10 segundos consiguió el francés anotar el segundo gol rojiblanco. No muestra incomodidad el francés con su nuevo rol esta temporada. Juega lo que le toca y aprovecha los minutos que le brinda su entrenador sin un mal gesto y con una gran actitud. Ya son 700 esta temporada, quizás más de los que esperaba.

Susto y VAR

Pero el resultado era más corto quizás de lo que esperaban los cochoneros y aún quedaba hueco para la sorpresa como la que casi da Koyalipu tras un saque de esquina. El fútbol no entiende de merecimientos sino de contundencia. Menos mal que a 10 del final volvió a aparecer la leyenda rojiblanca para poner las cosas en su lugar. Porque en el sitio estaba el 7 del Atlético. Esperando los rebotes de una jugada trabada en el área del Levante. Se acabaron los sustos. O no, porque Carlos Álvarez en el 90 quiso dar emoción al partido. Una falta directa que se comió Oblak, pero la presencia de Matías Moreno, en fuera de juego, salvó a los rojiblancos.

Calcan los colchoneros el resultado con el que iniciaron esta racha en casa: 3-1. Quizás engañosos todos, también este, no por merecerlo sino por todo lo que ocurrió en los partidos. La suerte y la contundencia también cuentan.