Álvaro Rodríguez: "Con 18 años no estaba preparado mentalmente para asimilar lo que me estaba pasando en el Madrid"

Álvaro Rodríguez: “Con 18 años no estaba preparado mentalmente para asimilar lo que me estaba pasando en el Madrid”

El joven delantero del Elche, nacido en Palamós e internacional con Uruguay, vive su mejor momento con cinco goles. En la memoria, el debut con el Madrid siendo todavía un niño. «Raúl es el mejor entrenador que he tenido, se merece entrenar al primer equipo», cuenta a EL MUNDO.

La denuncia racista de El Hilali que paró tres minutos el Elche-Espanyol por el insulto de Rafa Mir: "Viniste en patera"

La denuncia racista de El Hilali que paró tres minutos el Elche-Espanyol por el insulto de Rafa Mir: “Viniste en patera”

El fútbol español se enfrenta a otra denuncia de racismo que salpica la competición y la pone a prueba. La decisión de la UEFA de sancionar de manera preventiva a Prestiani por el presunto insulto racista a Vinicius en el Benfica-Real Madrid puede marcar un antes y un después. Esta vez serán la RFEF y LaLiga quienes tendrán que actuar ante lo ocurrido en el Elche- Espanyol.

Con el partido 1-2, en el minuto 78, el colegiado Iosu Galech, paró el encuentro, cruzó los brazos, el signo de que se activaba el protocolo antirracismo, y se fue a la banda a hablar con Eder Sarabia y Manolo González. Nadie en el estadio comprendía muy bien qué pasaba, pero sí que los protagonistas eran el delantero Rafa Mir y el lateral perico Omar El Hilali en una 'conversación' que produjo mientras esperaban un saque de puerta.

Ambos jugadores se reprocharon conforme se iban alejando el uno del otro y, cuando el árbitro trató de mediar, el marroquí le comunicó el insulto y decidió activar el protocolo. Todo en menos de tres minutos, tras los que reanudó el juego sin que ni siquiera hubiera advertencia por la megafonía del Martínez Valero.

Lo que pasó se conoció a través del acta del colegiado. "En el minuto 78, Omar El Hilali me comunicó que Rafa Mir se dirigió a él en los siguientes términos: «Viniste en patera», no pudiendo ser escuchado por ninguno de los componentes del equipo arbitral. En consecuencia, procedí a activar el protocolo contra el racismo, motivo por el cual el partido estuvo parado durante tres minutos", redactó el árbitro.

De esas palabras, por el momento, no han aparecido imágenes y los dos jugadores se taparon la boca en su cruce de palabras.

El Hilali salió del estadio en silencio y tampoco fue explícito su entrenador, que aseguró en rueda de prensa que no había hablado con su futbolista. "El racismo se debe sacar del fútbol y de la vida. Y todo tipo de insultos", se limitó a comentar.

Más contundente fue Edu Expósito. "Es un acto racista, LaLiga tiene que meterse. Hay micrófonos y cámaras. Además, lo ha escuchado un compañero. A ver si tantas campañas que se hacen sirven para algo", aseguró. Ese compañero más cercano podría ser Urko, cuyo testimonio puede resultar muy relevante.

El Espanyol dio apoyo a su futbolista, que acabó un partido en el que, después del incidente, el propio Rafa Mir marcó el 2-2 desde el punto de penalti tras una clara mano de Carlos Romero. Sin embargo, el club obedecerá el deseo de El Hilali de que el incidente, una vez denunciado, quede en manos de los comités. El Elche y su jugador tampoco han expresado su punto de vista de la denuncia por racismo.

El precedente de Diakhaby

El caso Prestiani y la determinación de la UEFA de sancionar al argentino aunque no hubiera imágenes ni sonidos de lo ocurrido entre el argentino y Vini Jr. ha convertido los indicios, en este caso la reacción del brasileño y el rotundo testimonio de Mbappé, en pruebas de cargo, al menos para que el jugador se perdiera el partido de vuelta.

En LaLiga solo ha habido un precedente similar que la RFEF y LaLiga dejaron sin sanción. El 4 de abril de 2022, en el minuto 29 del Cádiz-Valencia, Diakhaby informó de que el jugador Juan Cala le había insultado. "Interrumpí el partido debido a una confrontación entre jugadores de ambos equipos. El jugador Nº 12 del Valencia C.F. Mouctar Diakhaby, una vez amonestado por discutir con un contrario, me dice textualmente: "Me ha llamado negro de mierda" en referencia al jugador Nº 16 del Cádiz C.F. Juan Torres Ruiz. Este hecho no fue percibido por ningún integrante del equipo arbitral", recogió el acta arbitral.

Aquel partido estuvo parado durante 24 minutos, el Valencia se retiró del campo y solo volvió, ya con Diakhaby en la grada, muy afectado, ante la amenaza de perder los tres puntos. En ese momento, no había protocolo antirracista en LaLiga.

La conclusión del Comité de Competición, en una resolución firmada por Carmen Pérez, fue que "el indicio de la reacción del jugador del Valencia no es la única forma de entender el hecho de la autoría del insulto racista, pues es perfectamente compatible esa reacción con la creencia de haber escuchado el insulto, a pesar de que no se produjo", firmaba.

A eso añadía que "todas las pruebas periciales practicadas por diferentes expertos sobre los archivos audiovisuales concluyen de forma unánime lo contrario" y no existía "ningún testimonio directo ni indirecto del insulto (jugadores de un equipo, jugadores de otro, colegiado, etcétera)".

El Barça pasa por encima del Elche

El Barça pasa por encima del Elche

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Al Barça solo le faltó algo más de efectividad para llevarse un triunfo escandaloso de su visita al Martínez Valero. Los azulgrana se llevaron al final una victoria clara frente a un correoso Elche, capaz a pesar de todo de no perderle nunca la cara al partido, gracias a los tantos transformados por Lamine Yamal, el jugador más eléctrico de los de Hansi Flick sobre el terreno de juego, Ferran Torres y Marcus Rashford. [1-3: Narración y estadísticas]

Álvaro, por su parte, se encargó de poner el momentáneo 1-1 en el marcador para los locales, que tuvieron que multiplicarse también en tareas defensivas para evitar que el balón besara en más ocasiones la red de su portería. Y, de hecho, el hispano-uruguayo tuvo también una oportunidad muy clara para volver a poner otra vez la igualada en el marcador, en los primeros instantes de la segunda parte, que acabaría finalmente por marcharse al limbo. Con su victoria, los azulgrana se aseguran mantenerse una semana más en lo más alto de la tabla, haga lo que haga el Real Madrid en su choque frente al Rayo Vallecano de este domingo.

Que el marcador del Martínez Valero indicara un 1-2 al descanso era poco menos que sorprendente. Tal y como le pasó en Anoeta, el Barça acumuló un buen número de llegadas ante la portería de Iñaki Peña. Ferran Torres fue quien más podía maldecirse. El de Foios tuvo por lo menos cuatro acciones clarísimas para dar más lustre a su estadística de goles marcados, pero solo acertó a enviar el balón al fondo de la red una de ellas. Fue, de hecho, la acción que permitió a los suyos volver a ponerse por delante en el marcador, a cinco minutos del final del primer tiempo. Mucho antes, en los compases iniciales, Lamine Yamal, tras un gran pase de Dani Olmo, se había encargado de poner por delante a los suyos frente a un rival que trató en todo momento de jugar de tú a tú con los de Flick. Una actitud digna de elogio que encontraría premio en el tanto de la momentánea igualada transformado por Álvaro, quien le ganó la espalda a a zaga barcelonista rompiendo su siempre arriesgada táctica del fuera de juego.

La manera en que Frenkie de Jong se revolvió para aprovechar la asistencia de Ferran y la sangre fría con la que acarició el balón ante la salida de Iñaki Peña para devolvérselo acto seguido al Tiburón en la jugada del 1-2fue también más que elogiable. El holandés, de hecho, estuvo entre los más destacados de los primeros 45 minutos, tanto por sus buenas elecciones a la hora de desplazar el esférico como en sus bajadas para recibir entre los centrales e iniciar la jugada. En la reanudación, Rashford entró por un Raphinha que acusó algunas molestias musculares, pero eso no cambió ni un ápice la apuesta del entrenador barcelonista. Fue el Elche, quizás espoleado por verse aún con vida en el partido, no obstante, el que tuvo una gran ocasión para que el marcador volviera a moverse. El disparo de Álvaro, con todo, se perdió lejos del marco defendido por Joan García.

En el otro extremo del campo, mientras, Ferran volvió a marrar una opción aparentemente clara de echar más tierra de por medio. Y las cosas no cambiaron tampoco, al menos inicialmente, con la entrada en el campo de Robert Lewandowski. El Elche, por su parte, se apuntó aparentemente también al juego de errores en el que parecía encasillarse el Barça desaprovechando quizás su opción más clara de poner de nuevo el empate en el luminoso. Tampoco acertó Rashford, quien se plantó solo ante el arquero local tras conducir en carrera durante un buen rato, a la hora de enviar el balón al fondo de la red. El inglés, en cambio, no marró el remate tras una acción en la que Lamine Yamal salvó aparentemente al límite el fuera de banda para plantarse en el área rival y dar una asistencia que, un poco a trompicones, acabaría por convertirse en el 1-3. Los locales, pese al mazazo, no renunciaron a seguir buscando sus opciones en ataque, mientras que los visitantes pudieron levantar levemente el pie del acelerador pensando, por ejemplo, en los cuartos de final de la Copa del Rey frente al Albacete. Con la mala noticia, eso sí, de la postrera lesión de Koundé. El francés se lesionó aparentemente solo, sin que nadie más interviniera en la acción, y tuvo que ser sustituido en la recta final del duelo por un Araujo que, poco a poco, va entrando en los planes de Flick para la zaga barcelonista. Tanto Eric García como el recientemente retornado Joao Cancelo, eso sí, pueden tomarle perfectamente el relevo al galo.

De líder en la Liga Europa a la lucha por sobrevivir en la Liga de Campeones: el desplome del peor Athletic de la era Valverde

De líder en la Liga Europa a la lucha por sobrevivir en la Liga de Campeones: el desplome del peor Athletic de la era Valverde

Hace un año a estas alturas del curso el Athletic lideraba la clasificación de la Liga Europa, era tercero en la Liga EA Sports, igualado con 41 puntos con el Barcelona, entonces segundo, había marcado 33 goles y encajado 20, perdió 2-0 con el Barcelona en las semifinales de la Supercopa de Europa y acababa de ser eliminado en los octavos por Osasuna en octavos de final de la Copa del Rey. El equipo de Ernesto Valverde viajaba a velocidad de crucero por el continente, con el estímulo agregado de vislumbrar la final del torneo en San Mamés, y se posicionaba firme en el torneo doméstico. Más allá del inesperado tropiezo en Copa, que hasta pudo venir bien para acometer objetivos prioritarios, la temporada respondía plenamente a las expectativas.

Este miércoles (21.00 h. Movistar) el Athletic apura en su visita al Atalanta de Bérgamo las escasas opciones de clasificarse entre los 24 primeros en la Liga de Campeones. Es trigésimo, a dos puntos del Qarabag, que marca la frontera para seguir adelante. Ha ganado un partido, ha empatado dos y ha perdido tres. El peor Athletic de la era Valverde es décimo en la Liga EA Sports, con 24 puntos, a 17 del Atlético de Madrid, que señala la última plaza para el máximo torneo continental. Ha marcado 19 goles y soporta 28. Cayó 5-0 ante el Barcelona en semifinales de la Supercopa. Algo ha mejorado con respecto al ejercicio precedente: el 4 de febrero visitará al Valencia en los cuartos de final de la Copa.

Nico Williams, Berenguer y Yuri no viajaron a Bérgamo por problemas físicos, una rémora que figura como principal atenuante para el bajo rendimiento del Athletic, que sufrió el pasado sábado ante el Mallorca (3-2), cierto es que en un partido condicionado por dos discutibles penaltis en contra, su décima derrota en la Liga española. El carrusel de damnificados no ha cesado, con bajas significativas también en defensa, pues a la sanción de diez meses a Yeray Álvarez por dar positivo en un control antidopaje, se unió en diciembre la de Aymeric Laporte, llamado a un papel central en su regreso al club. Egiluz, Prados y Sannadi son otros de los perseguidos por la mala fortuna.

La pubalgia de Nico Williams

Frustrada su marcha al Barcelona, Nico Williams, la gran estrella del equipo, sólo ha tenido una presencia intermitente y atenuada, víctima de una pubalgia a la que ahora se suma una sobrecarga muscular. Oihan Sancet, que en este trance del pasado curso sumaba 15 goles, presenta sólo uno, golpeado también por sucesivas lesiones. En su décima temporada al frente de equipo, la cuarta de su tercera etapa, Valverde trata de levantar a un grupo que emite sensaciones de agotamiento.

En estos momentos parece difícil que el técnico, entre cuyos notables méritos se encuentra volver a llevar al equipo al título de Copa 40 años después, renueve su contrato y ya circulan hipotéticos relevos. Andoni Iraola, que está haciendo un buen trabajo en el Bournemouth y cuenta con el pedigrí de sus 12 brillantes temporadas en el Athletic, sería el mejor situado para un hipotético relevo. Más arriesgada se intuye la opción de Eder Sarabia, que ascendió con el Elche y circula con garbo al frente del conjunto alicantino en la máxima categoría.

El Atalanta es quinto en la Liga de Campeones, con 13 puntos. En caso de conseguir un resultado positivo, y siempre dependiendo de los equipos que le preceden, el Athletic mantendría sus opciones ante el último encuentro de esta fase regular, este 28 de enero, en San Mamés, contra el Sporting de Portugal. En el curso 2024/2025, el Athletic perdió ante el Manchester United en semifinales de la Liga Europa y certificó el tercer puesto en la Liga EA Sports. La mejor noticia para los vizcaínos es que aún queda mucho por jugar.

Chimy Ávila rescata al Betis y el Alavés golpea al Rayo para colarse en los cuartos de final

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Betis y Alavés también estarán en cuartos de final. A los verdiblancos los salvó Chimy Ávila con dos goles de remontada ante el Elche (2-1) y los vitorianos desmontaron al Rayo, algo desquiciado (2-0).

Al Betis le costó entrar en su duelo ante un Elche que, durante toda la primera mitad consiguió tener el control, pero no hacer daño. Las ocasiones más claras fueron para los locales, un cañonazo de Ruibal que rozó el larguero en el minuto 25 y una falta desde la frontal de Lo Celso que atajó el vuelo de Dituro al filo del descanso.

El susto no doblegó al Elche y, en el arranque de la segunda parte, encontró premio. Ruibal apareció de la nada para rebañarle al joven Adam un remate que olía a gol y, de ese saque de esquina, nació el gol. Balón al área pequeña para que la empujara Leo Petrot en el minuto 58. El segundo de los ilicitanos lo evitó el palo cuando Álvaro enganchó un centro perfecto de Josean y, como castigo, vieron cómo una contra dibujada por Fornals y Antony acabaron en el empate del Chimy Ávila. El argentino, con rumores de marcha al Getafe, le dio vida al Betis y lo metió en cuartos con otro gol en el 80.

En Vitoria, el Alavés impuso su ley. El tanteo con el Rayo duró media hora. La lesión de Camello en el 39 y, sobre todo, la decisión de Iñigo Pérez de sacar del campo a Baillu sin motivo aparente pusieron el morbo y distrajeron a los vallecanos que, aún así, tuvieron la mejor ocasión de la primera mitad en un remate de Fran Pérez en el punto de penalti que obligó a lucirse al guardameta Raúl Fernández.

Tenaglia impide a Fran Pérez pelear un balón.

Tenaglia impide a Fran Pérez pelear un balón.EFE

El segundo tiempo arrancó con un libre directo de Gumbau, pero fue el Alavés quien logró golpear. Una pérdida de balón en el inicio de la jugada la aprovechó Denis para colgar una pelota que Mañas, con fe, peleó hasta controlarla y ponerla al punto de penalti donde, en acrobacia, la cazó Toni Martínez para batir a Cárdenas y adelantar a los vitorianos.

De Frutos pudo empatar para el Rayo, sin embargo, la roja a Isi Palazón por una entrada a Aleñá se lo complicó todo un poco más y Carlos Vicente, reservado por Coudet para asestarel golpe, hizo crecer la ventaja en el 89 para amarrar los cuartos.

El Valencia no da para más: se hunde en el descenso tras un empate ante un Elche gris

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"Carlos, vete ya". Lo cantó a coro un Mestalla asqueado que no puede más. La fidelidad tiene un límite y, como de una pasión no se puede dimitir, solo hay una opción: protestar, aunque sea como desahogo porque la Avenida de Suecia queda demasiado lejos de Singapur. El Elche, más gris que nunca, prendió la mecha del estadio con un gol de Diang en el minuto 75 que Pelelu, con un gol de penalti, no pudo apagar. No hay quien aguante tanta mediocridad. [Narración y estadísticas (1-1)]

Corberán llegó hace un año con una varita para salvar al equipo del descenso, pero la magia apenas duró seis meses. Hundido en la clasificación, solo en el palco lo ven capaz de obrar otro milagro. Eso o es que temen más llamar a los Lim para pedirles el cese de otro entrenador.

El Valencia atravesó un calvario ante el Elche. Y no porque le atosigara, sino porque es víctima de sus propios errores, algunos tan inverosímiles que parecen fruto de un mal de ojo. Todo el estadio, asqueado, cansado de empujar, acudió dispuesto a cobrarse facturas. Abroncó a sus jugadores antes de arrancar el partido, la grada de animación le dio la espalda en el primer minuto y no hubo piedad con algún futbolista. Sadiq, el flamante fichaje que esperó en el banquillo su momento, debió pensar que ha vuelto, y esta vez para quedarse, en otro Valencia desquiciado.

Una lesión y un susto

El Elche quiso desplegar su alabado fútbol, pero llegó agarrado al empate a cero al descanso de milagro. Aunque en la estadística la posesión fue suya, Dimitrievski, que se estrenaba en la portería vivió tranquilo. El Valencia encontró la forma de sacar partido a la propuesta casi suicida de Sarabia: cada robo era una ocasión para plantarse ante Dituro. Lo hizo Rioja, en sus duelos con Víctor Chust y abriéndose hueco en una defensa con una pradera a la espalda, pero el sevillano, sobreexcitado después de la suplencia en Vigo, no hizo más que equivocarse.

No había transcurrido un cuarto de hora cuando llegó la primera señal de que al Valencia no le libra nadie esta temporada de empujar una piedra por la ladera sin que, de vez en cuando, corra riesgo de aplastamiento. Eso fue la lesión muscular de Thierry, que hizo a la grada castigar a Foulquier cuando pisó el césped. La marcha del portugués no cambió un panorama en el que el Elche seguía sin arrancar, pero el Valencia, con mal colmillo, no conseguía asestar el bocado y, además, tuvo otro susto. Dimitrievski se fue al suelo con la mano en la rodilla derecha. Una lesión del macedonio, con Agirrezabala en el palco, era otro mal presagio. Por suerte, se recompuso para mantenerse en un duelo soso. Ni el Elche llenaba la vista.

El peligro llegaba a balón parado, desde las esquinas, con balones que Rioja o Pepelu teledirigían al punto de penalti sin encontrar rematador, con contras ganadas en la carrera y perdidas con remates de infantil. Todo en campo ilicitano, con Sarabia intentando que su equipo despertara del sopor, pero todo lo que hizo fue un buen centro de cabeza de Álvaro en el área pequeña que salvó sin despeinarse Copete.

Corberán, el sábado, en la zona técnica de Mestalla.

Corberán, el sábado, en la zona técnica de Mestalla.EFE

El Valencia necesitaba volver del descanso a por más. Un empate no sirve para salir del descenso ni para calmar los ánimos de una parroquia en colerizada ante tanta mediocridad. Por eso aplaudió a Sadiq en cuanto salió a calentar, como quien ve una luz esperanza ante tanta negrura. Lo que llegó fue el gol de del Elche para incendiar Mestalla. Un error de Tárrega en la salida de balón lo aprovechó Pedrosa para asistir a Diang. Pañuelos blancos en la grada y, sobre todo, un cántico contra un entrenador que no consigue que este Valencia no parezca aún más insignificante lo que es.

De un ridículo aún más letal le salvó Diang con una mano en el área que Pepelu, con coraje y personalidad, convirtió en el empate. Esos últimos 15 minutos fueron eléctricos. Ramazani cruzó un disparo ante Dituro, Foulquier se instaló cerca del área y cada pelota a Sadiq era jaleado. Pero los arreones no son suficientes cuando el lastre arrastra cada vez más al abismo.

El Elche fue casi un cementerio para el Madrid

El Elche fue casi un cementerio para el Madrid

Un empate canino, en un par de rebotes, mete al Real Madrid en un gran jeroglífico de existencia. Siempre jugó mejor el Elche, porque tiene en Febas un centrocampista sensacional, que ni si quiera lo huele el Madrid en su equipo. La vida blanca actual es angustiosa, con el inmenso peso de las dudas.

Tras la décimo tercera jornada de Liga, cuando ni siquiera sabes cuál es el equipo titular y ni tampoco conoces el sistema de juego que vas a utilizar, Xabi Alonso se convierte en un entrenador sospechoso, propenso a caer en el circo del fútbol y ser devorado.

Y como hemos dicho que es un rehén de Vinicius, para hacer creer que domina, dejó al brasileño en el banquillo. Igual que a Valverde, otro que ha protestado de la autoridad de su entrenador

Lo cierto es que no tiene jugadores para jugar como lo hacía en el Bayer, con tres centrales. Quería volver a sus raíces y ha vuelto a fracasar. Trent es un sonámbulo todavía y Fran Garcia simplemente no da la talla. No son carrileros fiables.

Encima colocas a Rodrygo por el lado que odia y se convierte en un monigote. A Arda Güler le pones de falso medio centro a setenta metros de la porteria y es más que probable que hayas perdido el compás, la brújula y no sabes donde está la estrella Polar, la de los éxitos.

El Elche fue inteligente, obediente al fútbol y se rió de todo el sistema de Xabi Alonso. Hasta sus goles fueron de dos ex jugadores madridistas. El de Álvaro fue un gol de delantero centro que el Madrid no tiene desde hace años. Quien lleva la Fábrica es simplemente obsceno.

Alonso tiene unos jugadores que no tienen garra, con una frialdad germana y sin genitales para dar patadas milagrosas en el campo. Solo hay un jugador de carácter. Es Antonio Rüdiger, que está lesionado o trata de escaparse del camino del ocaso. La única salvación son los milagros de Mbappé y de Courtois.

El francés lo intentó todo, pero está muy sólo, porque se tiene que buscar él mismo los goles. Sus compañeros no le ayudan, lo ven como un fenómeno lejos de su alcance.

No se le puede matar directamente a Alonso, porque es una víctima también de la política vetusta de la Casa Blanca. Es insoportable pensar que el Madrid pagara por eso llamado Mastantuono y prohiba a fichar a Zubimendi, que era la única petición que había hecho su nuevo entrenador. No sé lo que le queda Alonso. Pero depende de dos dioses llamados Courtois y Mbappé. Es una situación entre el caos y la desilusión madridista

Medio siglo de los brazaletes contra Franco en El Sardinero: "La Policía no nos dio de hostias porque éramos futbolistas"

Medio siglo de los brazaletes contra Franco en El Sardinero: “La Policía no nos dio de hostias porque éramos futbolistas”

El 27 de septiembre de 1975, tres miembros del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) y dos de ETA político-militar fueron fusilados en Hoyo de Manzanares, Burgos y Barcelona. Aquel mismo sábado, desde su habitación en el Hotel Rhin de Santander, Aitor Aguirre y Sergio Manzanera se enteraron de la noticia a través de Radio España Independiente, La Pirenaica. Al día siguiente, los dos futbolistas del Racing saltaron al césped de El Sardinero para jugar ante el Elche ataviados con unos brazaletes negros en señal de protesta. «No eran unos héroes. Eran terroristas y tenían que estar en la cárcel, pero una cosa es la cárcel y otra es la pena de muerte. Tanto nacionalcatolicismo para terminar olvidando lo que dice el quinto mandamiento: no matarás», cuenta Manzanera a EL MUNDO, medio siglo después.

Durante la primera parte, casi nadie reparó en aquellos cordones de botas que ellos mismos se habían atado -a hurtadillas, junto a las duchas- poco antes del pitido inicial. Ni siquiera cuando Aguirre anotó el 1-0 en el minuto 29, tras centro de Manzanera con la zurda. Sin embargo, poco a poco se fue extendiendo la voz. El runrún llegó hasta el palco, donde el gobernador civil dio orden a la policía. Una decensa de agentes se personaron en el vestuario durante el descanso. Debían retirar los brazaletes. «Accedimos porque ya habíamos conseguido la atención que pretendíamos. No tenía sentido perjudicar al equipo», añade Manzanera.

Aquel mismo domingo, los futbolistas del Athletic, con José Ángel Iribar al frente, también habían lucido brazaletes negros durante su visita a Los Cármenes. Aun con su indudable riesgo, aquella protesta resultaba por entonces más tolerable que la de dos futbolistas en la muy conservadora Santander. «Al término del partido, la Policía nos esperaba a la salida para llevarnos a la comisaría. Allí nos interrogaron por separado y nos dijeron de todo, auténticas barbaridades. Y no nos dieron de hostias porque éramos personajes públicos. Si nos hacían cualquier avería sabían de la repercusión que tendría aquello. De no ser por eso, nos linchan seguro», relata Aguirre, que en el minuto 88 había certificado el triunfo (2-1) con otro de sus certeros cabezazos.

«No había quien se lo creyera»

El gobernador civil impuso sendas multas de 300.000 pesetas «por alteración del orden público» y el fiscal del caso pidió una condena de cinco años de cárcel, en aplicación de la Ley Antiterrorista. Gracias a la labor del abogado de los acusados, la cantidad se redujo a 100.000 pesetas para cada uno. Una cantidad que representaba, aproximadamente, cuatro meses de ficha. «Les dije que aquella misma mañana había leído que era el aniversario de la muerte de un presidente del Racing, muerto el año anterior. No había quien se lo creyera. Me dijeron: "Joder, todavía entendemos lo de Aitor, por ser vasco. Pero tú, que eres de Valencia, ¿qué tienes que ver con esto?»

«Tuvimos suerte porque la Ley Antiterrorista decía que para que se aplicase la pena había que ir detenido a comisaría. Y nosotros no fuimos arrestados en ningún momento. Nos dijeron que debíamos ir a comisaría y fuimos. También que aquella misma tarde teníamos que acudir a los juzgados y fuimos por nuestro propio pie», detalla el ex jugador del Valencia, campeón de Liga en 1970 a las órdenes de Alfredo di Stéfano.

Aguirre, un mocetón de 188 centímetros, optó por mandar a su mujer a Sestao, para que atendiera allí, en compañía de su suegra, a sus dos hijos. «Me quedé solo en Santander y dije a mis amigos: "No llaméis a casa, porque no voy a abrir la puerta a nadie"», recuerda sobre aquellos días terribles, infectados de miedo. A las amenazas de los Guerrilleros de Cristo Rey, el brazo armado de la extrema derecha, se sumó el diario Alerta. «En Consejo de Guerra, celebrado en Toledo, se ha acordado ejecutar a Sergio Manzanera y Aitor Aguirre», publicó el rotativo local.

«Tenía la escopeta al lado de la puerta, como podía haber tenido un palo. Llegado el momento, no sé si la hubiera usado»

El asunto se puso tan feo que Rafa Alsúa, ex jugador del Racing en los años 50 y propietario de una armería, tuvo que facilitar la vida a sus dos colegas. «Tenía la escopeta al lado de la puerta, como podía haber tenido un palo. Llegado el momento, no sé si la hubiera usado. Yo también vivía solo y sentía una cierta aprensión. Aitor miraba debajo del coche por si nos habían puesto alguna bomba. Yo de vez en cuando también miraba, aunque cuando pasaron unos cuantos días, todo se normalizó», relata Manzanera, de 75 años, que ejerció durante más de dos décadas como dentista.

A los 27 años, en el cenit de su carrera, optó por colgar las botas para estudiar Medicina. «A veces no se veía bien que en el vestuario te pusieras a leer una revista así un poquito medio intelectual. Cuando llegaban las derrotas todos buscaban excusas y justificaciones. Entonces venía aquello de "a ver si leemos menos y trabajamos más"», rememora. Aguirre sí prosiguió la lucha, ejerciendo como cabecilla en la primera huelga de futbolistas. Fue en 1979, al lado de Luis Miguel Arconada o Vicente del Bosque, luchando contra el abusivo derecho de retención y en favor de incluir al fútbol en el régimen de la Seguridad Social.

En su memoria aún resiste el día que acudió en compañía de Sergio al Banco de España, en Santander, para la devolución de la multa. «Había policías en la entrada de la oficina y aún nos miraban con cara de mala leche. Cuando nos hicieron el reembolso nos fuimos a Suances a celebrarlo con nuestras esposas», relata Aguirre, con inequívoco acento rebelde.

«Pedagogía con los jóvenes»

En la voz de Manzanera, hijo de un represaliado que perdió su trabajo durante la atroz posguerra, también perviven ecos indomables. «Esto no va de que a ti te vaya bien, sino que le vaya bien a mucha gente. No me vale con eso de que pobres y ricos ha habido siempre. Lo que importa es que no siempre sean los mismos. La clave no está en que tú vivas muy bien. Si tú vives muy bien y a tu alrededor resulta que sólo encuentras miseria moral y miseria económica, no tiene ningún sentido», subraya. «Ahora todo es muy bonito gracias a la libertad de asociación o a la libertad de expresión, gracias a todas esas cosas que uno ahora ve como lo más normal y que entonces no podías hacer. Como por ejemplo, salir a la calle con banderas y gritar "¡Pedro Sánchez, hijo de puta!"», sentencia.

«Hay que hacer pedagogía, sobre todo con los jóvenes, para tener una conciencia de lo que fue la dictadura y para que aquello no vuelva a repetirse. La juventud actual debe saber que aquel régimen se mantenía a base de represión. Y la paz no se logra matando a gente que piensa diferente», concluye Manzanera sobre aquellos cinco asesinatos.

Los últimos de un régimen agonizante, pero firme en su determinación de morir matando. De nada sirvieron las manifestaciones en Atenas, París, Londres y Lisboa, ni la llamada de Pablo VI, implorando clemencia en El Pardo. Los nombres de Xosé Humberto Baena Alonso, Ramón García Sanz y José Luis Sánchez Bravo, militantes del FRAP, se sumaron a los de Ángel Otaegi Etxeberria (Caraquemada) y Juan Paredes Manotas (Txiki), miembros de ETA, en la desmesurada lista de la ignominia.

El Barça impone su autoridad frente a la insolencia del Elche

El Barça impone su autoridad frente a la insolencia del Elche

Actualizado Domingo, 2 noviembre 2025 - 20:44

El Barça consiguió reengancharse a la Liga con una victoria que pintaba clara en el inicio y por la que tuvo que apretar finalmente los dientes. El triunfo frente al Elche, con goles de Lamine Yamal, Ferran Torres y Marcus Rashford para los locales y Rafa Mir reduciendo momentáneamente la ventaja con el 2-1 para los visitantes, permite a los de Hansi Flick recuperar un poco las buenas sensaciones tras la derrota en el clásico. [Narración y estadísticas (3-1)]

Fue un domingo muy movido, de fútbol vistoso, que permitió además el regreso de Robert Lewandowski y Dani Olmo, ya recuperados de sus lesiones, así como una oportunidad para Lamine Yamal de retomar tímidamente sus buenas sensaciones. El Brujas, el miércoles, y el Celta, antes del parón, serán las próximas piedras de toque para confirmar esta recuperación aparente.

No tardó demasiado el Barça en conseguir una ventaja considerable en el marcador. Cuando apenas se habían disputado 11 minutos del duelo, ya mandaba por 2-0. Dos tantos en los que los azulgrana, recuperando en gran parte esa presión que los caracterizó en la primera temporada de Flick, aprovecharon dos errores en el desplazamiento de balón del conjunto visitante para hacérselos pagar muy caros.

Riesgos en la salida

En el primero, Alejandro Balde recuperó el esférico para adentrarse en dirección al área rival y asistir a un Lamine Yamal que, tras su más que discreta actuación en el Bernabéu, se reencontraba con el gol tras recortar a un defensa rival y mandar su disparo al fondo de la red. Apenas un minuto después, sería Ferran Torres, también más que discreto en el último clásico, quien aprovecharía una asistencia de Fermín López, que robó en la medular para correr hacia la portería contraria como alma perseguida por el diablo para aumentar las distancias, celebrado por el valenciano mostrando un mensaje en recuerdo de las victimas de la dana.

Los visitantes, no obstante, lejos de perderle la cara al partido, mantuvieron sus riesgos en la salida desde la defensa. Y, también, todo sea dicho, empezaron a mostrarse contundentes a la hora de cortar los avances rivales. Muchas, demasiadas veces, al límite. Su entrega acabaría por encontrar premio.

Rafa Mir, aprovechando una desconexión defensiva de los locales, recortó distancias tras plantarse con ventaja en el área azulgrana y batir a Wojciech Szczesny con un remate casi perfecto cuando moría la primera parte. Los locales, eso sí, aún tendrían opciones para volver a poner tierra de por medio antes del descanso. La primera, un disparo de Ferran que Iñaki Peña frustró con una felina intervención. La segunda, un remate por encima del larguero de Lamine tras asistencia de Fermín.

El zurdazo de Lamine que valió el 1-0 ante el Elche.

El zurdazo de Lamine que valió el 1-0 ante el Elche.AFP

En la reanudación, unos y otros volvieron a buscar reencontrarse con el gol. El Elche, sobre todo, por medio del hiperactivo Rafa Mir, capaz de buscar el gol desde cualquier rincón, autor de un soberbio disparo que besó el travesaño. En el otro extremo del campo, Rashford se mostraba más que dispuesto a convertirse en su espejo. Y, tras un tanto anulado por fuera de juego de Fermín, el inglés acabó por encontrar el 3-1 tras un buen centro del onubense, quien había aprovechado un medido servicio de falta de Marc Casadó.

El futbolista cedido por el United, además, fue también el protagonista de una acción que provocó amplias críticas contra Sesma Espinosa, siempre superado por el devenir del partido. El árbitro obvió una posible falta sobre el punta, cuya cabeza chocó además con la de Affengruber, la acción se vio prolongada con un remate al poste de Rafa Mir, que optó por seguir en lugar de ceder saque de banda, y Olmo enviando el balón fuera cuando Lamine buscaba pagar con la misma moneda.

Pese a los intentos de unos y otros, tal vez demasiado tímidos en ambos casos, el marcador no volvería a moverse y los locales acabarían por llevarse una victoria más o menos plácida para retomar el segundo puesto.

Pedri se suma a la larga lista de bajas del Barcelona y estará ausente al menos tres semanas

Pedri se suma a la larga lista de bajas del Barcelona y estará ausente al menos tres semanas

Actualizado Jueves, 30 octubre 2025 - 18:03

La enfermería está siendo toda una pesadilla para el Barcelona en este arranque de temporada. Por mucho que el pasado 18 de octubre Hansi Flick lograra recuperar a dos piezas tan importantes como Lamine Yamal y Fermín, con rendimiento por ahora dispar, después de que ambos se vieran obligados a parar por sendas lesiones, un nombre de peso ha vuelto a engrosar sus filas: el de Pedri.

El centrocampista, imprescindible en los esquemas del germano (por eso prácticamente no ha tenido descanso en lo que llevamos de curso) tendrá que estar en el dique seco por lo menos un mínimo de entre tres y cuatro semanas.

El último clásico le salió muy caro al canario. Además de ver dos tarjetas amarillas, que le costaron la consiguiente expulsión y que ya le impedían estar sobre el césped este domingo ante el Elche en Montjuïc, se marchó con unos problemas musculares cuyo diagnóstico ha sido todo un jarro de agua fría: una rotura del bíceps femoral distal de la pierna izquierda que le obligará a perderse, por lo menos, hasta el próximo parón por las selecciones.

Así, el jugador, además del duelo contra el Elche para el que ya estaba descartado, se perderá al menos los partidos frente al Brujas, en la Champions, y el Celta, en la Liga. Si se cumplen las peores previsiones y su ausencia se prolonga hasta finales de noviembre, en este caso también sería baja contra el Chelsea, el Athletic y el Alavés en el torneo de la regularidad. E incluso podría llegar muy justo para medirse con el Atlético de Madrid el próximo 2 de diciembre, en jornada adelantada por la disputa de la Supercopa de España que se celebrará entre el 7 y el 11 de enero en Yeda.

Un futbolista capital

Pedri es desde hace tiempo un jugador capital en el equipo de Flick, no solo por su capacidad de generar juego sino también por su eficacia a la hora de ejecutar la presión y recuperar balones. Dos de los goles del Barcelona en los dos últimos partidos, ante Olympiacos, en la Liga de Campeones, y frente al Real Madrid, nacieron de un robo suyo en las cercanías del área. Su crecimiento ha sido exponencial desde la llegada del entrenador alemán.

Con el canario, ahora mismo la enfermería del Barça cuenta con un total de ocho inquilinos. Marc-André ter Stegen fue de los primeros en caer en ella. El capitán azulgrana, tras un rifirrafe con el club, decidido a buscarle una salida el pasado verano, se operó de una lesión en la espalda y actualmente ni siquiera tiene ficha, dado que se consideró que su lesión era de larga duración.

Gavi, por su parte, tuvo que someterse a una artroscopia en su rodilla derecha, la misma que lo tuvo de baja casi un año tras romperse el ligamento cruzado anterior con la selección española en 2023, por problemas con el menisco interno y su reaparición está prevista para finales de febrero de 2026.

Andreas Christensen, por otro lado, está de baja indefinida por problemas musculares, mientras que Joan García, que tuvo que ser intervenido también por una rotura de menisco, en este caso el interno de su rodilla izquierda, podría reaparecer después del próximo parón por los compromisos de los diferentes combinados nacionales. La recuperación del portero sería bastante más rápida que la de Gavi debido a que en el caso del sevillano se optó por suturar el menisco como mejor método para solventar su dolencia, a pesar de que ello implica un periodo de baja más prolongado.

Raphinha, por su parte, con una lesión en el muslo de la que no acaba de recuperarse del todo, por mucho que se especulara con un hipotético retorno en el último clásico, también volvería en principio a ponerse bajo las órdenes de Flick tras el próximo parón, y Dani Olmo, que regresó de la última convocatoria de la Roja con problemas en el sóleo de la pierna izquierda, podría estar a punto para regresar a los terrenos de juego la semana que viene, ya sea frente al Brujas, en la Champions, o ante el Celta, en la Liga.

Quien parece haber pulverizado las previsiones, finalmente, sería un Robert Lewandowski que, pese a que se señaló que estaría de baja entre tres y seis semanas tras romperse con su selección el pasado 12 de octubre, ya ha hecho una parte del trabajo con el grupo y podría formar parte de la convocatoria para el partido de este domingo frente al Elche.