Real Madrid y Atlético, el derbi de los extremos: "Hay una escalada de violencia, un ambiente muy encanallado"

Real Madrid y Atlético, el derbi de los extremos: “Hay una escalada de violencia, un ambiente muy encanallado”

Hace unos meses que Jota, cantante de Los Planetas, preguntó a Álvaro Rivas por qué se había hecho del Real Madrid si su padre era del Atlético. «Hasta ese momento, nunca lo había verbalizado», admite el cantante de Alcalá Norte, antes de razonar su respuesta. «Cuando yo nací, mi madre murió en el parto. Hacerme del Madrid fue un detalle con mi abuelo materno, que era muy del Madrid y vecino de Chamartín. De un modo inconsciente tomé esa elección para darle cariño a mi familia materna», desarrolla Rivas, en conversación con EL MUNDO. En febrero de 2007, días antes de cumplir 12 años, Álvaro vio en el Vicente Calderón junto a su padre el primer gol de Fernando Torres en un derbi. Sin embargo, mañana no querrá compañía para disfrutar de la ida de octavos de Champions. «Ni de broma voy a verlo con él. En estas ocasiones preferimos harcelo por separado», añade el autor de La vida cañón, uno de los grandes himnos de 2024. En un momento de distanciamiento entre los clubes, con Florentino Pérez y Miguel Ángel Gil enfrentados a propósito de los árbitros, el caso de Rivas ilustra la rivalidad ciudadana. La de un derbi agitado por las vaivenes históricos y marcado por los extremos.

Estos días, en la sede del Partido Popular de Madrid se suceden las escenas de sano pique deportivo. «Debido a mi cargo, a mí se me respeta bastante. Es cierto que en el PP hay mucho madridista, pero como soy un liberal convencido, allá cada cual con sus decisiones y sus errores», bromea Alfonso Serrano, secretario general de los populares madrileños. Durante su época de portavoz, Serrano inició una tradición que mantiene hasta hoy. «Tras alguna gran victoria, las reuniones del grupo parlamentario arrancan con el himno del Atleti», desvela Serrano, apoyado por el alcalde, José Luis Martínez-Almeida y con la frontal oposición de Carlos Díaz-Pache, portavoz en la Asamblea.

Una marcada división interna en el PP que derriba algunos tópicos sobre el extracto social de las aficiones. «Hemos superado los estereotipos y ahora vivimos un fenómeno totalmente transversal, que trasciende el barrio y la ciudad, la clase social o los niveles de renta. Aun así, creo que el madridista es más prepotente y el aficionado del Atlético, más dado a saborear la victoria. La pasión de un partido en el Metropolitano no tiene nada que ver con el ambiente del Bernabéu, donde además de apoyar y disfrutar, lo que la gente quiere es exigir a su equipo», relata Serrano.

«Romantización excesiva»

La bipolaridad entre un Madrid supuestamente favorecido, desde los tiempos del franquismo, por las instituciones, frente a un Atlético sufridor, bohemio y canalla, también es puesta en cuestión en nuestros días. «Eso del adalid de las causas perdidas supone una romantización excesiva. Nos gusta montarnos muchas películas, pero no creo que haya tanta profundidad. ¿Por qué somos del Atleti? Porque es el equipo que nos emociona. Pero no tiene nada que ver con las victorias o las derrotas. Como decía Luis Aragonés: "Si el Atlético es El Pupas, ¿los demás qué son, El Costras? La grandeza va por otro lado, no por el número de copas expuestas en una vitrina», apunta a este periódico Juanan Cantelar, socio fundador de Los 50, una asociación que lucha por recuperar la verdadera historia del club rojiblanco.

El veredicto de Cantelar sobre la presunta filiación franquista del gran rival ciudadano derriba algunos mitos. «A Franco no le gustaba el fútbol, pero cuando el Madrid empieza a ganar Copas de Europa, ese éxito le viene fenomenal como instrumento de propaganda de la Dictadura. Por tanto, no oculta una cierta simpatía por ellos, dado el aperturismo que suponía en un momento de aislamiento internacional. ¿Esto quiere decir que el Madrid fuese un club franquista? Sólo hay que analizar las cosas a la luz de su momento».

Tampoco conviene olvidar que el mismísimo Santiago Bernabéu, durante su etapa como futbolista, traicionó al Real Madrid para disputar la temporada 1920-21 con los colchoneros. Y que, pese a su sincera amistad con Javier Barrios, presidente del Atlético, siempre consideró al vecino con mucha más antipatía que al Barça, cuya enemistad fue posterior y de carácter sociopolítico. «Obviamente había rivalidad, pero también otro tipo de valores», completa Cantelar. «En 1964, el Atlético jugó unas semifinales de la Recopa contra el Nuremberg en el Bernabéu y la opinión general del madridista era que ganara el vecino. De igual modo que entre la afición rojiblanca no se veían con odio los títulos de Copa de Europa del Madrid», sostiene el autor de 95-96: El año del doblete (Alborada, 2005).

Santiago Bernabéu y Vicente Calderón, en una imagen de 1975.

Santiago Bernabéu y Vicente Calderón, en una imagen de 1975.EFE

A estas muestras de mutuo respeto, Cantelar añade el gol de Rubén Cano en Belgrado, que otorgaría el billete a España para el Mundial de 1978, cuando Juanito salió «a abrazar como un loco a un jugador al que odiaba a muerte en el campo»; la cesión de Ramón Grosso en 1963, cuando el Atlético coqueteaba con el descenso; o la fotografía de Alfredo Di Stéfano con la camiseta rojiblanca en 1955, durante un partido homenaje a Adrián Escudero. Entonces, muchos madrileños adquirían los carnets de socio de ambos equipos para ver cada domingo a uno. «No había un clima de antimadridismo, ni viceversa», finaliza Cantelar, subrayando que ahora vivimos «en una escalada de violencia», con un ambiente «muy encanallado».

Este feo panorama, sin embargo, se matiza en boca de Miguel Aguilar, director literario de Debate, Taurus y Random House. «Aún tengo grabado un derbi en los 90, cuando a la salida del estadio vi a un tipo a quien estaban zurrando con una cadena. Ni siquiera recuerdo si eran Ultras Sur los que pegaban y alguno del Frente Atlético quien recibía. O viceversa. Esa violencia tan exacerbada, afortunadamente, se da mucho menos. Ahora hay otra más gestual, como esta moda de colgar monigotes en los puentes de la M-30», apunta este confeso madridista, en cuya memoria aún permanecen el doblete de Raúl en el Calderón en 1997, el cabezazo de Sergio Ramos en la final de Lisboa o la inmortal jugada de Karim Benzema en las semifinales de 2017, el último derbi disputado en el Calderón.

«Identificación con la hinchada»

A juicio del prestigioso editor, tanto Diego Simeone como Carlo Ancelotti juegan un papel «muy representativo» en la historia de sus clubes. La pasión del argentino conecta con el Metropolitano, mientras la mano izquierda de Carletto siempre ha encandilado a Chamartín. «Admiro la identificación del Atlético con su hinchada. Ganar una Liga al Madrid de Cristiano Ronaldo y el Barça de Leo Messi tuvo un mérito asombroso. Jugar dos finales de Champions, también. Mantenerse tanto tiempo es algo que muy pocos han conseguido. Pero no me quedaría con muchas características de Simeone. Hay una broma que suelo hacer a mis amigos colchoneros: El Cholo debería fichar por el Madrid sólo para que pudiéramos destituirlo en la segunda jornada».

El reciente mensaje de Simeone a propósito de los árbitros, apuntando a favores que se remontan a más de un siglo, tampoco ha pasado desapercibido entre sus fieles. «Si alguien no tiene motivos para quejarse del trato arbitral es el Madrid. En los derbis tenemos ejemplos a manos llenas. Soy un firme defensor del VAR, porque reduce el margen de error y convierte en más legítima cualquier victoria o derrota», desvela Serrano. Por el contrario, Rivas observa con «bastante distancia» las polémicas. «El caso Negreira pinta bastante feo, pero también hay que asumir que todo ha salido a la luz cuando ya no tiene consecuencias deportivas. Por mucho que quieras amañar o inclinar el campo hacia un lado, el deporte siempre se va a imponer», cierra el músico, recuperado de sus cuatro cirugías para corregir una rara infección intestintal.

Sorloth, el ogro que sale del banquillo para aterrar al Barça: cinco goles en los últimos cinco partidos

El revulsivo de Diego Simeone es el látigo que castiga al Barcelona. Alexander Sorloth (Trondheim, 1995) es el gigante que rescata al Atlético de Madrid en el borde del abismo. Nadie como el noruego asusta tanto a los escuderos azulgranas. El fornido delantero centro ha marcado al equipo culé cinco goles en los últimos cinco partidos disputados y, casi siempre, lo ha hecho saliendo desde el banquillo o en el tiempo añadido.

Lo ocurrido en la locura del pasado martes en el estadio olímpico de Montjuic es una historia repetida. Sorloth, tras relevar a Griezmann en el minuto 67, salió para igualar la eliminatoria de ida de semifinales de la Copa. En el 93 anotó el tanto del empate (4-4) y puso al Atlético en la rampa de lanzamiento para la vuelta en el Metropolitano.

El Barça, una vez más, fue azotado por el delantero nórdico, como ya ocurrió en el partido de Liga de esta temporada, también disputado en la montaña olímpica. En diciembre marcó el 1-2 del triunfo del Atlético, en el minuto 96. En el curso 2023-24 firmó el definitivo 3-5 de la victoria del Villarreal, en el minuto 99. En esa misma temporada también anotó en el derrota del Villarreal en La Cerámica por 2-4. En su última campaña con la Real Sociedad (2022-23), también logró la victoria en el Camp Nou por 1-2, marcando en el minuto 72.

Piñedo y el tramo final

Sorloth es el recuso de Simeone para los instantes desesperados. Siete de sus 13 goles los ha conseguido después del minuto 80. El golpe ganador en el último asalto es el arma del noruego y del propio equipo rojiblanco. En la Copa del Rey, el Atlético suma 19 goles, nueve de ellos en el último cuarto de hora. En Liga, 17 de 42 marcados llegaron a partir del minuto 75. En Champions, fueron cinco de 20. En total, 31 de los 81 anotados se consiguieron en el último tramo, algo que dice mucho de la preparación física del grupo, parcela que ahora está dirigida por Luis Piñedo, sustituto del Profe Ortega.

El Atlético es el equipo de las grandes ligas europeas con más goles, entre todas las competiciones, a partir del minuto 80, con un total de 28, de los que 16 fueron decisivos para lograr 11 victorias y tres empates.

Déficits de atención

En el intervalo postrero de los partidos, Simeone, con sus modificaciones tácticas y decisivos relevos desde el banquillo, obtiene altos réditos. Eso lo sabe muy bien el Barcelona que afrontará la vuelta de la semifinal copera tras desperdiciar una buena renta. El equipo de Hansi Flick brilla por su juego, pero en numerosas ocasiones muestra déficits de atención en los prólogos y epílogos de los duelos.

De los 45 goles encajados este temporada, 18 de ellos (el 40%) llegaron en los primeros 10 minutos o en los últimos 10, más el tiempo añadido. Esa tendencia a desconectarse al principio o al final se ha manifestado en 14 de los 45 encuentros, informa Efe.

Simeone se siente cómodo en los partidos largos y Flick sufre para cerrar los partidos. El yin y yang.

Pedri, de la exhibición al desencanto: "Tenemos que aprender de este tipo de cosas"

Pedri, de la exhibición al desencanto: “Tenemos que aprender de este tipo de cosas”

Actualizado Miércoles, 26 febrero 2025 - 00:20

Tras remontar un 0-2 en contra encajado en los primeros minutos y llegar a ponerse 4-2, el Barça acabó por permitir que el Atlético se llevara un 4-4 de Montjuïc con sabor a derrota. Así pareció entenderlo Pedri, uno de los más destacados por parte de los locales, en declaraciones a TVE. «Es el peor resultado cuando te pones 4-2. Ya nos pasó en la Liga y hemos vuelto a repetirlo. Ha que tener cuidado y tenemos que aprender de este tipo de cosas», señaló el centrocampista, autor del 1-2. En la Liga, el pasado 21 de diciembre, las ansias por buscar el triunfo acabó por provocar que los rojiblancos acabaran por llevarse la victoria. De nuevo, como en esta ocasión, con Sorloth como autor del último tanto.

«Creo que las dos veces que hemos jugado contra el Atlético hemos hecho un gran partido. Esta vez empezamos con un palo muy duro, pero me quedo con cómo ha reaccionado. Cuando nos ponemos por delante hay que tener más calma y jugar. Me siento importante, pero prefiero que el equipo gane y se hable del equipo», apuntó un Pedri que prometió dejarse la piel en la vuelta que se jugará el 2 de abril en el Metropolitano.

«Tengo confianza plena en este grupo. Va a ser difícil allí, pero vamos a ir a por todas. Eso, seguro», sentenció el canario. En el Atlético, mientras, las sensaciones finales fueron muy diferentes a las de los azulgrana, a pesar de que las cosas se les llegaron a poner terriblemente cuesta arriba tras ponerse 0-2 en los primeros seis minutos.

«Pensando que podemos»

«Sabíamos que no iba a ser fácil, es uno de los mejores equipos de Europa. Hicimos un gran trabajo y aún quedan 90 minutos todavía», aseveró un Julián Álvarez decisivo en el arranque. «Queda todo muy igualado. Íbamos ganando por dos goles de diferencia muy temprano y a balón parado nos metieron varios tantos. Con el 4-2, la clave era aguantar e intentar achicar la diferencia para la vuelta. Ahora, quedan 90 minutos, hicimos un gran partido y tenemos que pensar ya en el próximo», insistió el argentino.

«La clave es estar siempre metidos, siempre con la cabeza arriba, pensando que podemos. Siempre lo trabajamos de esta forma y el equipo lo demuestra, tanto los titulares como los que salen desde el banquillo, que siempre nos dan una gran ayuda», insistió. «Con nuestras armas y nuestra fuerza como equipo, siempre hacemos lo nuestro para intentar ganar», sentenció.

«Los cambios dieron frescura»

«El equipo demostró un espíritu de competir enorme. El 1-2 nos hace el daño, lógico de un equipo que pierde en casa 0-2 y te empieza a acorralar hasta que llegó el 3-2. Empezaron bien, llegó su 4-2, pero los cambios revitalizaron al equipo, le dieron frescura. El partido no estaba fácil y los chicos mostraron unas ganas de competir que me apasionan. Es un rival muy difícil, pero también tenemos nuestras armas», apuntó Diego Simeone en rueda de prensa.

«Para el 2 de abril queda muchísimo, ya llegará el momento de pensar en lo que pasará en ese momento. Ahora, lo que toca es el Athletic. La eliminatoria está abierta, es un rival muy difícil, pero tenemos nuestras herramientas», insistió el entrenador del Atlético.

Barça y Atlético escriben su elogio de la locura en Montjuïc

Barça y Atlético escriben su elogio de la locura en Montjuïc

No hay destino al que no se sobreponga el Barça ni reto del que se apee el Atlético. Ambos trasmutan en indestructibles cuando se enfrentan. Como forjados en una siderurgia, pueden tambalearse pero no caen. Resisten, toman aire y empiezan a mostrar sutileza, talento o resiliencia que acaba noqueando a los rivales. Hasta en la locura pueden reinar los dos. Y loco fue un duelo que olió a partido de otro milenio, de aquellos que crearon memoria. Barça y Atlético en esencia pura, rompiéndose a golpes sin cálculos, pero ambos muriendo y resucitando.[Narración y estadísticas (4-4)]

El Atlético salió al asalto, como si quisiera prolongar el duelo de la Liga que se llevó por empuje en el último suspiro. No pudo ser más calcado el final, con Sorloth de protagonista, pero como entonces, los rojiblancos tardaron en sonreír. Y eso que Szczesny tuvo que tocar la primera pelota en juego para mandarla a córner porque Griezmann ya había colocado la pelota para el remate de Julián Álvarez. La supervivencia culé apenas duró un instante. Puso el francés la bola en juego desde la esquina, se tiró el apoyo con De Paul y la recogió para telegrafiarla al segundo palo, donde apareció La Araña. 53 segundos y ya estaban por delante de un Barça que aún ni sudaba.

El arañazo se convirtió en herida cuando el argentino aprovechó el pase blando de Koundé a De Jong para robar y lanzar la carrera del Principito, que quebró a Balde en el punto de penalti para engordar el marcador y sólo habían transcurrido seis minutos. Grogui estaban los azulgranas, que tardaron diez en tirar a puerta.

Resetear en dos minutos

El vendaval que se intuía empezó a amainarlo Ferran, al que Pedri y Raphinha dejaron solo ante Musso, que le ganó por serenidad. Empezaba a desperezarse el Barça bajo la seria mirada de Flick en la banda. Todo empezaba por jugar y eso fue lo que hizo Lamine, lanzando a Koundé hasta la línea de fondo para que pusiera el balón atrás, al corazón del área, donde apareció Pedri. Casi en la celebración, Gallagher cede un córner que Raphinha pone al segundo palo para que Cubarsí marcara. El Barça en dos minutos, en dos jugadas, había reseteado el duelo.

Entonces la intención fue dominarlo y no tardó en conseguirlo, porque la efervescencia del Atlético desapareció en media hora. Es cierto que se ajustó para no sufrir, pero vivió tan alejado de Szczesny que le costó poner a prueba al polaco, por momentos más un libre de antaño que un guardameta. Los rojiblancos eran incapaces de arrebatarle la pelota al Barça y no podían correr. Tampoco Simeone pareció enloquecido, más bien amarró muy consciente de que la eliminatoria tenía minutos por delante y 90 más en el Metropolitano.

Era el consuelo que le quedaba mientras suspiraba aliviado al ver a Ferran birlarle la pelota a su defensa pero volver a ser presa del ansia, pegarle mordida y tan floja que apareció Giménez a despejarla con Musso vencido. Necesitaba pasar por el vestuario el Atlético a recomponerse, pero lo hizo con un gol más en contra. Nació de un caño de Lamine a Galán un córner que Raphinha mandó de nuevo al segundo palo donde esta vez, solo, apareció Iñigo Martínez para poner un testarazo cruzado al fondo de la red. En el añadido apareció de nuevo Yamal para soltar su zurdazo fetiche y hasta Olmo, con poco brillo.

El remate de Pedri en la acción del 1-2.

El remate de Pedri en la acción del 1-2.AFP

En la segunda parte, los rojiblancos volvieron a descifrar cómo hacer daño. Se encontraron con que Pedri no cazó otro balón lateral de Raphinha y que Hernández Hernández no consideró penalti la caída de Lamine en el área, pero también con que Julián Álvarez leía que había una pradera tras la espalda de la defensa culé. No dejó de intentar forzar el fallo una y otra vez. Buscó en largo a De Paul que aparecía por la orilla derecha, pero se rehízo Balde antes de que el centrocampista pudiera armar el remate. Además, Julián se encontró a Correa como socio para castigar al Barça en transiciones que les hacían correr demasiado hacia atrás.

El partido había entrado en una fase de locura que bien podía acabar con un empate porque el Atlético quería resucitar. Lo había intuido Flick y mandó al campo a Lewandowski. No tardó el polaco en demostrar que huele el gol. Pedri habilitó a Lamine en la banda para que rompiera a Reinildo y su centro tenso lo cazó el goleador culé. Fue entonces cuando el alemán quiso poner la pausa y mandar piernas frescas al campo y a Pedri a descansar al banco.

Era el minuto 85 y, lejos de cerrarse, el duelo siguió siendo de ida y vuelta. Por eso Julián Álvarez encontró premio a su tesón, aunque tuviera que ser en forma de asistencia a Llorente para que recortara distancias. Todo era posible, tanto como que un resbalón de Koundé dejó solo a Lino en su carrera hacia el área para darle a Sorloth el empate con sabor de déjà vu liguero.

¿Seguro que el filial del Barcelona es el Atleti?

¿Seguro que el filial del Barcelona es el Atleti?

En lo que va de temporada se han producido los siguientes hechos: el Real Madrid ha perdido sus dos partidos contra el Barça por un global de 2-9, el Atlético ganó 1-2 a los de Hansi Flick en Montjuïc y Gil Marín lideró el veto de LaLiga a la inscripción de Dani Olmo mientras Florentino Pérez, que ya dijo en su día que "necesitamos un Barça fuerte". respaldaba a su aliado Joan Laporta. Repito: son hechos. No sospechas, suspicacias o teorías de la conspiración. Fríos datos. Pese a ello, cierto madridismo aún acusa al Atleti de ser un filial culé.

Quizás esta noche los azulgrana arrollen al Atleti, pero eso no cambiaría una realidad indiscutible: el mayor aliado del Barcelona en el fútbol español es el Real Madrid. Y entiendo que eso duela a sus aficionados, porque es una postura empresarial absolutamente contraria a la esencia sentimental de este juego, pero es lo que hay.

Esa esencia sentimental es la misma que provoca, por supuesto, eso que tanto molesta al madridismo: que el aficionado atlético prefiera de manera abrumadora que, no afectando a su equipo, gane el Barça y no el Madrid. Obvio. No entender eso es no entender nada.

El fútbol no tiene sentido sin rivalidades y el rival del Atleti es y siempre será a quien sufre cada día en su ciudad. El Barça ha sido incluso un aliado, un placebo, un alivio efímero durante esos tiempos oscuros, hasta que llegó el Cholo, en que los rojiblancos eran incapaces de estar a la altura de su historia. Cuando no peleaban los tuyos, sólo quedaba que Messi peleara por ti.

"Pero al madridista le da igual el Atleti", claman. Falso. Pregunten a Florentino, que creció en una época en que su vecino era un rival real, cuál es su enemigo de cabecera. O miren ahora, que vuelve a ser un equipo de élite, el odio que genera Simeone en Chamartín. La diferencia es que el Madrid tiene dos enemigos, uno ciudadano y otro nacional, donde Atleti y Barça sólo tienen uno, pero su comportamiento es exactamente el mismo que critica. Y es normal, todos somos antis en el fútbol. También ellos.

Lo curioso es que en los últimos tiempos, como reacción al procés en determinado sector y tras desvelarse el caso Negreira en el resto, se ha producido en la masa atlética un claro desapego hacia el Barça, hasta el punto incluso de equipararlo al Madrid en una aristocracia contra la que luchar. Eso duró, claro, hasta que el Madrid decidió recordarle, a base de ataques y lloros, que aún hay diferencias. Sustanciales.

La epifanía de Ancelotti, el Triángulo de las Bermudas y la mímica de Asencio

La epifanía de Ancelotti, el Triángulo de las Bermudas y la mímica de Asencio

El Bernabéu ejerce una función civilizadora. Venía el derbi como un huracán, con la ciudad eléctrica, los whatsapps llenos de insultos y la M-30 engalanada de pancartas. El Madrid le había mandado una carta a Sánchez, el Atlético respondió prestándole su cuenta de Twitter a Kanye West y, en la comida de directivas, Cerezo saludó a Florentino como Trump saluda a Macron. Dominando con la mano derecha, imponiéndole la izquierda sobre el hombro. Demasiado populismo, pensó Ancelotti, que durmió la emoción poniendo el once que todo el mundo sabía que iba a poner y nadie quería que pusiera. Consiguió su objetivo. Calmó la guerra y convirtió el partido en un bodrio que solo se agitó como cualquiera con nociones de sociología habría adivinado que se agitaría según avanzaba la semana: con un penalti para el Atlético de Madrid.

Activado el despertador, Simeone ordenó mandar los aviones a ese Triángulo de las Bermudas que es la banda derecha del Real Madrid, un polo magnético terrible que imantaba hasta a Vinicius, separándole del costado opuesto y diluyéndole en la maraña. El agónico camino hasta el descanso tuvo a Carletto en el alambre, a punto de privarle de volver a poner a los mismos once en la inminente eliminatoria contra el Manchester City.

La única manera de poder seguir haciendo lo mismo era cambiarlo todo, así que en el descanso debió producirse una epifanía. De repente, un extremo se pegaba a una banda. Otro extremo a la otra. En la primera jugada, por la derecha con Rodrygo, empató Mbappé. En la segunda, con Vinicius por la izquierda, la estampó Bellingham en el larguero. Pero al ajedrez del Madrid le faltan fichas, así que la defensa seguía siendo una invitación orgiástica, con ese emocionante Asencio apagando fuegos y haciendo mímica de Sergio Ramos con el hijo del Cholo.

Una especie de magia negra iba abriéndose paso entonces. El madridismo seguía temblando con Lucas y gritándole a Ceballos que dejase de girar sobre la pelota. Cuando Simeone ya había agotado todos sus cambios, Ancelotti hizo los primeros y quitó a los dos, asumiendo un riesgo kármico inmenso. Si salía mal, la culpa no sería suya sino de la mente colmena madridista, que por entonces ya detectaba que las Bermudas ahora revoloteaban sobre Fran García. Cuando la pizarra pedía a Brahim o Arda, el hincha ultraconservador fantaseaba con sacar al Mendy de otras épocas. Al final, otro empate. El mismo derbi de siempre.

Asombro en el Real Madrid: pisar a un rival no vale

Asombro en el Real Madrid: pisar a un rival no vale

La mejor manera de que no te piten penalti es no pisar a los contrarios dentro del área. Alguien debería explicarle esto a Tchouaméni, a Ancelotti y a quien esté redactando el próximo comunicado del Real Madrid. En defensa del jugador francés diré que, viendo que 10 minutos antes Soto Grado y el VAR le habían perdonado la roja a Ceballos por un pisotón macarra a Barrios, tal vez pensara que había barra libre de clavar tacos. Resultó que no.

Un datito: tras este penalti, el saldo blanco en la materia es de 10 a favor y uno en contra. Le adulteran raro las Ligas al Madrid, un poco como si te quejas de que te han adulterado el whisky y lo que pasa es que te han convertido uno de garrafa en un Blue Label. Pero, en fin, cada uno bebe lo que quiere.

Zanjado el tema arbitral porque no da más de sí, aunque ya se encargarán algunos de alargarlo hasta el bostezo o la carcajada durante la semana, hablemos del Atleti, que debe irse del Bernabéu satisfecho, pero con sensación de ocasión perdida. Esta temporada ya había ganado en los estadios de PSG y Barça, pero ambos triunfos tuvieron algo de accidentales. Resistencia heroica, sufrimiento, competitividad y gol milagroso. Supo llevarse partidos que nunca se jugaron como Simeone quería, pero el de Chamartín fue como si lo hubiera guionizado él.

Sufrió en la segunda parte, por supuesto, pero con eso contaba. El Madrid junta a cuatro de los mejores jugadores ofensivos del mundo y es inevitable que generen ocasiones. Tan inevitable como que uno de los mejores porteros del planeta, Oblak, las frustre en un alto porcentaje. Nadie en el Atleti esperaba otra cosa, pero lo que sí esperaba el Cholo era abusar al espacio de un mediocampo y una defensa absolutamente impropias. El Madrid parece dibujado en colaboración por una madre con talento y carboncillo (el ataque) y un niño de cuatro años con los dedos (lo demás).

Tras el gol de Julián Álvarez (zanjando a lo panenka el tema de quién lanza los penalti) debió cerrar el partido antes el descanso y pudo repetir final apoteósico en unos últimos 20 minutos en los que salió en manada a campo abierto. Le falto precisión en el control y en el último pase, pero tuvo el derbi donde lo quería. Pese a ello, sale enganchadísimo a la Liga y con la certeza de que este año puede jugar de igual a igual contra cualquiera. No es poca cosa.

Y, además, no pisó a nadie.

Simeone: "No estoy pensando en cómo va a salir el árbitro sino en cómo vamos a salir nosotros"

Simeone: “No estoy pensando en cómo va a salir el árbitro sino en cómo vamos a salir nosotros”

Es Diego Simeone un técnico indescifrable, un entrenador que golpea y contiene según estime de manera individual, sin dejarse llevar por corrientes de opinión. Si hace un par de semanas salió con lo de los "episodios del partido del Madrid llevan pasando cien años", en la previa del derbi ha decidido esquivar todas las preguntas referentes al tema arbitral.

"No estoy pensando en cómo va salir el árbitro sino nosotros en consecuencia de lo que venimos haciendo y de un rival con grandes individualidades", toreó la primera pregunta en un movimiento que se prolongó durante toda la rueda de prensa.

Hasta cinco cuestiones más se le lanzaron respecto al comunicado de los blancos, el supuesto aislamiento del Real Madrid en la cuestión arbitral o los tuits que su club lanzó en respuesta a las presiones que, entienden está ejerciendo el Madrid sobre el colectivo.

Para esta última cuestión recogió las palabras de Ancelotti sobre que vería "la televisión para relajarse" en lugar de redes sociales y en el resto mantuvo una actitud cerrada a seguir avivando la polémica respecto al quinteto arbitral en el derbi. "Estoy centrado en el partido, ustedes necesitan más respuestas a estas polémicas, pero yo estoy centrado en el partido", comunicó el entrenador rojiblanco.

Ya en lo que respecta al fútbol, el técnico argentino no paró de alabar las "individualidades" del Real Madrid y en la dificultad del rival que se les presenta el próximo sábado a las 21.00 en el Santiago Bernabéu. Aprovechó una pregunta jocosa de un periodista para explicar la supuesta técnica defensiva que usarán en el coliseo blanco: "Claro que vamos a poner el autobús", explicó entre risas.

Simeone alabó a los jugadores rojiblancos de mediocampo, quizás la principal duda a la hora de seleccionar once para el derbi. Si antes se turnaban un puesto como titular Lino y Gallagher, uno "creciendo y con gran participación en ataque" y el otro que "aporta más trabajo", las buenas actuaciones de Koke en los últimos partidos vuelven a poner el capitán como posibilidad en el puesto de cinco.

"Tendremos que interpretar lo que será mas importante para el equipo y mostrarlo con los que inicien, pero no me imagino el partido solo con los que inician", apuntó el Cholo sobre la posible presencia del 8 rojiblanco y la fuerza que está mostrando el Atlético desde el banquillo.

Mañana el equipo se concentrará en el hotel Mirasierra Suites desde las 12.45 y será entonces cuando Simeone defina a los suyos la manera de enfrentar a un rival "con muchas individualidades" resaltó de nuevo.

¿Qué fútbol nos quedaría si los jugadores se hartasen de los ultras?

¿Qué fútbol nos quedaría si los jugadores se hartasen de los ultras?

"Los que no dejan animar, que se queden en casa", soltó Unai Simón y cambió el paradigma. Anda San Mamés revuelto porque el grupo que lidera la grada de animación, ICHH, ha decidido dejar de jalear a los suyos y, para darse una importancia que estos grupos siempre sueñan tener y jamás alcanzan, amedrentar a sus vecinos de zona para que ellos tampoco lo hagan. ¿El motivo? Creen que el club no les respalda ante un supuesto acoso policial que se traduce en multas constantes (que abona el Athletic) por sus cánticos gañanes. Que les paguen la juerga no les basta.

Tras empatar con el Leganés, el portero e Iñaki Williams, dos pesos pesados de ese vestuario, se hartaron y dejaron en evidencia que no es que estos ultras (ligeramente) disfrazados no sean indispensables, sino que sobran. Es importante porque los futbolistas son un refugio clave para este tipo de hinchas que creen que el campo es más suyo que del resto de aficionados y que ellos representan el escudo cuando, en general, sólo lo manchan. Pero el jugador, egoísta por naturaleza, no ve el daño cívico y reputacional que suponen, sólo que cantan, aplauden y empujan. Primero, yo; mucho después, el resto. Quieren sentirles cueste lo que cueste, y cuestan mucho, pero Unai e Iñaki se han cansado y, tal vez, sobre esos pilares edifiquemos un fútbol en el que cantar no valga más que pensar.

Este chantaje mafioso de ICHH llega poco después de que el Frente Atlético (ese que según el club "no existe", pero dicta el comportamiento del fondo sur del Metropolitano desde sus redes sociales) protagonizara uno similar durante cinco partidos, en protesta por el castigo tras los incidentes con Courtois. A diferencia de lo que pasa en Bilbao, ellos no intentaron que el resto del estadio callase sino, en un clásico de su estilo pasivo-agresivo, indicaron una y otra vez que a ver si animaban los demás, para así exponer al máximo la diferencia.

¿Y existe? Por supuesto que existe. No tiene nada que ver el ambiente del campo cuando canta el Frente (o lo que sea) y cuando calla. Sería ridículo decir otra cosa. ¿E influye? Simeone y Griezmann parecen pensarlo, porque llamaron a la unidad sin afearles nada y el equipo sigue dirigiéndose primero a ellos para celebrar los triunfos, pero lo cierto es que el Atleti ganó cuatro de los cinco partidos sin sus gritos. ¿Y compensa ceder al chantaje? Ni por asomo. Y ya es hora de que los futbolistas lo vean.

El Atlético nunca deja de creer, 8 remontadas y 24 goles en los últimos minutos: "Ojalá no tengamos que atravesar siempre estos caminos"

El Atlético nunca deja de creer, 8 remontadas y 24 goles en los últimos minutos: “Ojalá no tengamos que atravesar siempre estos caminos”

Y vibró el Metropolitano con el cabezazo de Giménez. Y se heló el Parque de los Príncipes con el tanto de Correa. Y se tuvo que frotar los ojos el público rojiblanco en Madrid cuando Julián Álvarez ponía el segundo tanto en el marcador y culminaba la victoria rojiblanca ante un Bayer Leverkusen que sólo había perdido tres partidos en el último año y medio.

Hablamos de tres tantos en el minuto 90, 93 y 89 para dar la victoria a un conjunto, el de Simeone, que nunca deja de creer. "Cuando uno repite, se alimenta la sensación y el rival lo recibe. Se va generando lo que se ha generado en millones de equipos que tienen esa costumbre", comentó Simeone en la rueda de prensa posterior a la épica victoria ante el Leverkusen de Xabi Alonso de este martes.

Estos son los tres tantos que llegaron en la Champions, pero el equipo ha logrado 24 en lo que va de temporada en los últimos 15 minutos de encuentro. Una barbaridad que le ha fraguado esa fama este año de equipo peligroso en el tramo final y que en Copa lo sufrió el humilde Vic y en liga lo probó el Barcelona con el tanto de Sorloth en el descuento.

Ese gol supuso la remontada para el conjunto rojiblanco y no son pocas esta temporada. Se cuentan hasta ocho en las tres competiciones que ha jugado el club colchonero. "Ojalá no tengamos que atravesar siempre estos caminos. El equipo en el segundo tiempo fue emocionante, lindo de ver. Fue mucho más allá de solamente remontar el partido. Jugó con valentía y supo elegir sus momentos", pidió el argentino.

Esa característica, por cierto, también la exhibió el Bayer de Xabi Alonso la temporada pasada. Hasta 12 encuentros ganó sobre la bocina. Pero el Atlético le cambió el traje. "No sé si es mejor el equipo de Europa en lo emocional, ellos juegan mucho con esa manera de jugar y hacen que el rival no juegue tan bien. Tienen una buena conexión con el público, por eso han conseguido tantas remontadas", expresó el tolosarra, incrédulo al partido que había vivido.

Y es que pocas veces se puede ver un primer tiempo como el del Bayer en el Metropolitano, con un gol, una expulsión a favor y multitud de ocasiones marradas. Pero incapaz de doblegar la fe del Atlético y, sobre todo, de su nueva estrella. "Julián vino para darnos lo que nos está dando. Siempre pensamos en el presente, pero ojalá se pueda quedar muchos años porque lo disfrutaremos. Tiene humildad, trabajo, talento, gol, es un chico muy noble, se ha adaptado de menos a más y hoy es uno de esos partidos inolvidables para los deportistas", valoró el Cholo sobre su pupilo.

La estrella es Julián

Y tampoco escatimó elogios el entrenador rival. "Yo valoro mucho a Julián, es uno de los mejores del mundo y lo ha demostrado con su rol en el Atlético y también y con su traspaso. Ha hecho un gol de la nada, que solo los grandes jugadores pueden sacar en esas situaciones", detalló el tolosarra.

El propio delantero argentino estaba encantado tras una victoria que nunca vieron clara. "Muy contento por los tres puntos. No fue fácil. Por todo lo que pasó en el partido, quedar con uno menos, nos hacen un gol, lo veíamos un poco negro, pero haciendo nuestro juego, con humildad llegó el empata y luego 10 contra 10 vimos la chance de poder ganar", declaró en el postpartido.

El equipo fue inteligente en saber jugar su encuentro y en conseguir algo que se propusieron en el descanso. "El segundo tiempo estuvimos viendo quién tenía amarilla de ellos para encararlo e intentar igualar el partido. Con esa doble amarilla de Hincapié pudimos estar un poco mejor. Con la ayuda de toda la gente pudimos sacar el partido adelante que no fue nada fácil", reveló Giuliano.

Tácticas y estrategias aparte, lo del martes en el Metropolitano es un ejercicio de resiliencia y fe como se ve en pocos lugares. Un ejercicio de club, como dice el Cholo, porque todo el mundo sabe que el Atlético "nunca deja de creer".