Simeone y la Champions, historia de una obsesión

Simeone y la Champions, historia de una obsesión

Simeone, que entiende los códigos emocionales del Atleti como si los hubiera escrito él, sacó el once que exigía el derbi y no el que proponía la lógica. Hizo bien. Por más que la situación, tras el sobreesfuerzo europeo y preparándose para un abril demencial, pidiera saltar al Bernabéu con el filial, ningún aficionado rojiblanco perdonaría no intentar reventarle la Liga al Madrid teniendo la oportunidad.

Cerca estuvo de lograrlo, pese a jugar al trote, pero los errores propios, un Vinicius que recordó que cuando se centra en jugar es decisivo y las cosas que pasan en ese estadio (nunca antes se vio a un árbitro dar tantas explicaciones a los afectados por una roja, quizás recordaba Munuera que la última vez que echó a un madridista casi lo exilian) le abocaron a una derrota sin secuelas. Lo serio llega ahora.

Tras el enésimo coitus interruptus por las selecciones, el Atleti decidirá su destino en dos semanas: cuartos de Champions y final de Copa. Es lo que tiene ser un estudiante tirando a vago, incapaz de acumular buenas notas en el día a día de la Liga y que acaba jugándoselo todo en un par de exámenes finales. Si los clava, puede cerrar un curso memorable y con el Cholo reforzado para otros diez años. Si patina, a mediados de abril estará discutiendo el futuro del técnico. No hay punto medio.

Ganar la Copa ya validaría la temporada, por supuesto, pero no es lo que tiene Simeone en mente. Desde hace unos años está obsesionado con la Champions. Lo disimuló durante un tiempo, pero ya ni siquiera hace ese esfuerzo. No es que la quiera ganar, cosa obvia, es que está convencido de que puede. Racionalmente, es una locura. No lo logró con equipos mucho mejores y, según lo que cada uno piense del Madrid, cinco o seis de los siete rivales que quedan vivos son superiores, pero le da igual. Está obcecado y ahí muero con él.

Para cualquier atlético, lograr ese maldito torneo es quedar en paz con el fútbol, olvidar torturas y llantos, querer más a tu padre, sentirte más tranquilo por el legado que pasas a tus hijos. Ganar la Champions, tirar la copa al río, cerrar el club y morir felices. Por eso, todos somos Simeone en esto. ¿Lo va a lograr? No, seguramente no. ¿Merece la pena hipotecar una vida estable por perseguir esa hazaña imposible? Cada día. Cada maldito día. Ya habrá tiempo para no creer, pero no es ahora.

Así ha acortado Simeone la distancia con el Barcelona: "Un equipo mejor que nosotros"

Así ha acortado Simeone la distancia con el Barcelona: “Un equipo mejor que nosotros”

Justo cuando Daniel Sieber pitó el final del encuentro entre el Tottenham y el Atlético de Madrid en Londres, Diego Simeone aún se quedó un rato deambulando pensativo por su zona técnica mientras sus jugadores celebraban haber conseguido mantener su renta de la ida y el pase a cuartos. Pasado un minuto, el argentino ya sí se fue a celebrar con los suyos, pero seguro que en su cabeza no estaba esa octava vez que metía a su equipo entre los ocho mejores de Europa en 13 años, sino que en apenas dos semanas estaba el doble enfrentamiento que les separa de las semifinales de Champions ante un rival al que se van a enfrentar seis veces esta temporada.

"El Barcelona es mejor que nosotros", soltó el Cholo en la rueda de prensa posterior a eliminar al Tottenham en su feudo. Otra afición se tomaría mal las palabras de su técnico, especialmente porque en eliminatorias ante los culés es directamente falsa desde que llegó al banquillo del Atlético hace ya 14 años. Simeone ha superado las mismas de las que ha sido eliminado: cuatro. El argentino consiguió echarlos de los cuartos de la Champions en 2014 y 2016 y de las semis de la Supercopa y de la Copa del Rey en 2020 y 2026, respectivamente. Cayó en una Supercopa de España en 2013 y luego tres veces en Copa: en 2015, 2017 y 2025.

El 8 de abril comienza la novena y la que desempataría entre los blaugrana y el técnico argentino. Lo cierto es que si avanza el Atlético a las semifinales, que se darían ante Arsenal o Sporting de Lisboa, mostraría una habilidad increíble ante un club que dobla el presupuesto a la entidad rojiblanca, pero que hace unos años se lo triplicaba. De ahí que, si nos fijamos puramente en enfrentamientos directos, la estadística sí muestra un claro favoritismo del FC Barcelona. De los 43 duelos: sólo 7 han caído del lado rojiblanco, 12 han terminado en empate y 24 en derrota. Y hay una espina que sigue clavada en el corazón del técnico y es que nunca ha conseguido vencer en el Camp Nou.

El argentino, con la victoria en el Metropolitano en la Copa del Rey, consiguió al menos igualar a Eugenio Bersellini con siete victorias ante su bestia negra y salir del top 5 de técnicos con menos victorias ante un mismo equipo. El ránking lo lidera otro italiano, Carlos Mazzone, que sólo pudo ganar cuatro veces el Milán en 49 encuentros como entrenador de Roma o Fiorentina.

Así, en otro momento de la comparecencia de ayer, Simeone hizo otra afirmación que tampoco se corresponde exactamente con los datos: "El Barcelona es el equipo que mejor ataca de Europa". Lo dijo, claro, después de que el equipo de Flick hiciera siete al Newcastle, cuatro de ellos en 20 minutos. Lo cierto es que el Atlético, con 31, ha marcado más goles que el Barça, 30, pero con la diferencia de que lo ha hecho en dos partidos más de Champions al no haberse clasificado dentro del top-8 en la fase de grupos. En disparos la ventaja también es colchonera con 135 frente a 123.

Así que enfrentarse a cuartos al FC Barcelona no será una tarea fácil para el conjunto colchonero, uno de los pocos que lleva tres de las últimas cinco temporadas entre los ocho mejores de Europa, pero tampoco se afrontará como un imposible porque, desde que llegó el Cholo, sencillamente, no lo es.

La anécdota del Mono

En la rueda de prensa tras eliminar al Tottenham, Simeone reveló una anécdota curiosa que siempre le comentaba el que fue su segundo durante muchos años como fue Germán El Mono Burgos: "Decía que había que jugar amistosos contra el Barcelona, el Madrid, el Bayern. Más partidos juegas contra ellos, menos miedo tienes. Jugando más seguido es probable que tengamos más opciones de buscarle la vuelta". Pues este año serán seis veces, tres de ellas en apenas dos semanas.

El hándicap que tiene el Atlético, y no es pequeño, es que sólo cinco días después de jugar la vuelta de Champions, el 14 de abril ante el Barça, viajará a la Cartuja en busca del primer titulo de la temporada y para el que eliminó a los culés en semifinales. Simeone tendrá que gestionar bien las cargas de sus jugadores porque, en una semana, se podría pasar de ganar un título y soñar con otro, a quedarte sin objetivos el resto de la temporada. Difícil dicotomía.

Julián, Musso y la octava vez de Simeone entre los ocho mejores de Europa: "Hay veces que no hace falta hablar"

Julián, Musso y la octava vez de Simeone entre los ocho mejores de Europa: “Hay veces que no hace falta hablar”

Cuesta mucho llegar a un equipo que llevaba cinco años sin estar entre los tres primeros de LaLiga y meterlo 13 años en ese podio que da acceso a la Champions League. Pero cuesta mucho más estar entre los ocho mejores de la máxima competición continental y eso es lo que ha conseguido Simeone por octava vez en ese periodo pese a la derrota ante el Tottenham. "Hay veces que no hace falta hablar, los hechos hablan por sí solos", expresó el Cholo tras el pase.

Quizás desde la perspectiva de los gigantes españoles como Real Madrid y Barcelona, ese reto no suponga la diferencia. Pero el crecimiento del Atlético tanto de manera económica como deportiva está ligado a ese rendimiento en esta Champions. "Contento por el crecimiento del club, por el del equipo y por la continuidad de poder avanzar a cuartos entre los ocho mejores de Europa. Cada vez va a ser más difícil, pero tenemos una ilusión bárbara", añadió el argentino.

Lo ha hecho sufriendo, como no podría ser de otra manera, y demostrando que la salud de LaLiga ante la Premier quizás sea mejor de la que los agoreros presagiaban. Ningún español ha perdido su eliminatoria de octavos ante sus rivales ingleses. Y se puede decir que los tres tienen una característica común más allá de las diferencias en el juego: un cerrojo en la portería y pólvora arriba.

El Atlético es uno de los equipos más goleadores de la Champions con 30 tantos. Sus goleadores están repartidos, pero la mejor noticia de la noche fue la recuperación definitiva de Julián Álvarez. Ya no han sido goles aislados los del argentino sino una actuación que valió unos cuartos para el Atlético con un gol y una asistencia. "Partido increíble, visión de juego, trabajo, interpretando bien los momentos del encuentro, golazo, juego ofensivo y dio la posibilidad de que cualquier situación de juego podía significar un tanto", ennumeró el Cholo sobre la resurrección definitiva del Spiderman rojiblanco.

Pero como esta eliminatoria estaba condicionada por los "30 minutos malos" que sufrió el Tottenham en Madrid, por culpa de la actuación de su portero hoy suplente, según dijo su técnico Igor Tudor, la importancia estaba también en no encajar. La ausencia de Pubill no presagiaba nada bueno a nivel defensivo. Y a ello se tuvo que reponer el equipo tras el gol de Kolo Muani.

Pero una figura emergió desde la última línea. Musso hizo olvidar a Oblak, portero de seis Zamoras, si es que eso es posible. Una mano prodigiosa a Pedro Porro terminó con las esperanzas del Tottenham y dijo el lateral que "si hubiera entrado...". "Orgulloso de tener a Oblak como compañero por que es una leyenda. La mejor parada fue el mano a mano porque si se ponían 2-0 ya era otro partido", definió por su parte el guardameta ese crucial momento.

Vuelve el Barça

Fue el portero el primero en mostrar confianza a la hora de encarar a su rival entre los ocho mejores de Europa. "Confianza, ya lo hemos eliminado, son de los mejores del mundo pero demostramos en Copa que podemos ganarles a cualquiera", certificó el portero y secundó su técnico, aunque con el matiz de que es el equipo "que mejor ataca de Europa".

No se olvida en el seno rojiblanco el 4-0 que consiguieron endosarles en la ida de la Copa del Rey y que casi malogran a la vuelta. "El Barça es mejor que nosotros", puntualizó también el técnico respecto a la distancia que aún piensa que queda entre ambos clubes. Pero es consciente de que, desde su llegada, ese gap se ha ido cerrando poco a poco. Simeone ha superado cuatro de las ocho eliminatorias que le han enfrentado al Barça.

La ventaja en esta ocasión correrá del lado rojiblanco. La eliminación del Tottenham, cuarto en la fase de grupos de la Champions, les otorga ventaja de campo respecto al FC Barcelona y la vuelta la jugarán en el Metropolitano. Con Simeone en eliminatorias como local: 14 victorias, 6 empates y 0 derrotas.

Lo que nadie podrá negar a Simeone

Lo que nadie podrá negar a Simeone

Cometió Simeone una contradicción de inicio que pudo costar cara: jugar, una vez más, a que no pase nada, pero meter a Nahuel Molina en el once. O lo uno o lo otro. Cuando el lateral argentino anda suelto por un campo de fútbol siempre pasan cosas. Todas inesperadas, la mayoría malas. Por cada gol de Puskas como el del Getafe, comete diez atrocidades defensivas como la que dio esperanza al Tottenham. Por algún motivo, decidió dejar de marcar a Kolo Muani, quizás esperando que Le Normand lo viera con sus inexistentes ojos en la nuca, y pasaron cosas, claro. Gol rival. Nunca te aburres con Nahuel. El problema es que hay días en los que el Atleti mataría por aburrirse. Este era uno.

El 1-0 obligó al Cholo a cambiar levemente el plan, ya no bastaba con dejar pasar el tiempo, algo habría que hacer. Sorprende el empeño del técnico en poner riendas a un equipo que lleva años sin saber defenderse y, por contra, cada vez es más capaz de avasallar a campo abierto. Tras el descanso, al fin se premió a Lookman correr hacia delante y no sólo hacia atrás y, en el primer balón que se le dio al espacio, empató el Atleti. Resulta que a Julián Álvarez le ha vuelto a apetecer jugar. Bienvenido sea, aunque estaría bien saber algún día por qué se tomó tres meses de vacaciones en pleno curso.

"Tranquilidad, al fin", pensó el ingenuo. Sin embargo, Giuliano tenía otros planes. Es un futbolista de múltiples virtudes, pero un peligro público cada vez que participa en la salida de balón. Su imprecisión en los pases más sencillos es una lacra en partidos exigentes. O afina eso, y ha mejorado tantas cosas que no es descartable, o podrá ser un recurso, pero no un referente. Urge. En un pase suicida regaló el 2-1 y volvió a meter al Tottenham en una eliminatoria de la que tendría que haber salido para siempre a los 20 minutos de la ida, pero el Atleti es el mejor samaritano: siempre que pueda mantener con vida a un rival va a hacerlo.

Por fortuna, nadie se lo ha explicado a Musso, portero más que serio, y Giménez entró lo suficientemente tarde como para no poder liarla del todo. Dos grandes paradas, un cabezazo de Hancko y pasó lo que tenía que pasar aunque con el doble de trabajo del necesario: el Atleti vuelve a estar entre los ocho mejores de Europa. Se podrán discutir muchas cosas a Simeone, pero que escribamos eso y a nadie le sorprenda era impensable hace nada y es obra suya. Ahora, otra vez el Barça. Sin miedo, pero, si pudiera ser, que Nahuel descanse.

Simeone: "La Premier tiene un ritmo superior a LaLiga"

Simeone: “La Premier tiene un ritmo superior a LaLiga”

Hay una victoria abrumadora de la Premier sobre LaLiga en estos octavos de final de la Champions League en donde seis de los 16 equipos son británicos y sólo tres son españoles. "Seguro, tienen un ritmo superior. Puede ser por los árbitros que dejan un juego más de ida y vuelta. No sé muy bien el motivo, pero tienen un ritmo superior al que se juega en España, en Italia... Es el campeonato con más ritmo", ha apuntado Diego Simeone en la rueda de prensa previa al enfrentamiento de los rojiblancos ante el Tottenham.

El argentino tiene claro que el poderío británico no se basa sólo en una cuestión de "intensidad" y cree que la "calidad técnica" puede también determinar partidos. Y el Atlético de Madrid tiene mayor arsenal que los Spurs, pese a que el entrenador pidió respeto para la plantilla del conjunto inglés.

El club londinense está coqueteando con el descenso, con todo lo que ello supone en un campeonato tan identitario como la Premier. "Cuando un equipo entra al campo no piensa donde está en la tabla o el momento que convive. Cualquier futbolista quiere ganar el partido, sucede así en todos los equipos", ha expresado el argentino.

El Atlético de Madrid se enfrentará este martes al Tottenham con 48 horas menos de descanso que los ingleses y con un calendario que le ha obligado a jugar cada tres días en todo este 2026. "No nos detenemos a pensar. Solo podemos trabajar para tener a todos bien. Estar bien es competencia de todos", ha explicado el técnico que también ha revelado que trata gestionar los entrenamientos para intentar "dar más descanso a los futbolistas" y luego ha apuntado a que a nivel familiar es importante "estar con la gente que uno quiere" en los pocos momentos que tienen.

También le ha tocado a Robin Le Normand opinar sobre la exigencia del calendario y el hispanofrancés ha reiterado que ya se ha dicho todo y que su obligación es "estar frescos", que "no depende de ellos" y que es importante que el grupo esté fuerte para afrontar un calendario tan exigente.

Sin favoritos

Precisamente, el internacional español no está contando como titular últimamente para el Cholo, pese a que comenzó como fijo en sus onces. Sin reproches a su técnico, el francés ha repetido la importancia de la plantilla. "La clave está en el grupo y es lo que estamos demostrando. Cuando nos toca es porque hemos trabajado bien. El míster lo gestiona muy bien", ha concedido.

Ni el entrenador ni el futbolista han querido adoptar el papel de favoritos en esta eliminatoria de octavos ante el Tottenham. "Estamos entre los 16 mejores equipos y todos tienen jugadores muy buenos", ha apuntado Le Normand que, como ha repetido hasta la saciedad su técnico, ha colocado la contundencia en las áreas, como clave para pasar a cuartos.

El miedo de Le Normand: suplente en el Atlético, un Pubill infranqueable y el Mundial en tres meses

El miedo de Le Normand: suplente en el Atlético, un Pubill infranqueable y el Mundial en tres meses

Era un jugador que se leía de corrido en las alineaciones de Diego Simeone. Vino para ocupar un puesto, el de central, que había ido perdiendo fuste con los años. Savic, un Witsel reconvertido, Hermoso, apuestas que no cuajaron, como Soyüncü, y otros que habían pasado, pero sin dejar la huella de Godín o Miranda. Entonces y por insistencia del técnico, el club se tira a por un central hispanofrancés que disputaba una Eurocopa que acabaría ganando con España.

Robin Le Normand llega al Atlético de Madrid el 27 de julio de 2024. El club paga 34,5 millones de euros más cinco en variables, un precio alto para un defensa, por un pilar de la Real Sociedad y también de la España de De la Fuente. Lo juega todo con el Cholo hasta que el 29 de septiembre un choque con Tchouaméni le abre la cabeza y tarda 67 días en volver a los terrenos de juego. Pero el jugador recupera su sitio y su estatus en el equipo. Es imprescindible y así se lo hace saber Simeone. "Es un defensa extraordinario", lanzó el técnico tras su ausencia por el traumatismo.

No parece que su situación cambiara con los fichajes de este verano. Pubill no contaba y Hancko alternaba la posición con Giménez y Ruggeri. Le Normand jugó de inicio los 10 primeros partidos de Liga, de los que sólo se perdió 13 minutos. Entonces llegó en Champions League el choque con Zorgane, jugador del Union Saint Gilloise, en el que se le produciría una hiperextensión de rodilla que le tendría más de un mes y cinco partidos fuera de las convocatorias. Pero a su vuelta, todo cambió.

Sin malas caras

Había tardado casi tres meses, pero cuando Simeone descubrió el rendimiento de Pubill y su sintonía con Hancko en el centro de la zaga se terminó el debate en el Atlético. "El trabajo acaba pagando", es una de las frases más repetidas por el Cholo y al defensa catalán se le devolvió con creces el tiempo de mili que pasó en detrimento de Le Normand, cuya presencia pasó a ser testimonial, especialmente en los grandes partidos.

De hecho, en la semifinal de Copa del Rey ante el FC Barcelona, el hispanofrancés sólo salió un minuto en los dos encuentros. "Él es muy humilde y de los que no se queja por salir poco", cuentan desde el club, que aseguran que su actitud no ha cambiado en los entrenamientos ni en la entidad. "Es un chico muy tranquilo", añaden sobre la personalidad de un futbolista que nunca pone malas caras, juegue o no juegue, a los compromisos que debe atender fuera del césped.

Cuestión técnica

Dicen en el vestuario que sus problemas por el traumatismo craneoencefálico o la hiperextensión de rodilla están olvidados. Ahora es una cuestión técnica la que hace que el Cholo no esté contando con él en los grandes duelos y sí lo haga en entreguerras donde, por desgracia, el equipo empató ante el Levante o perdió ante Betis y Rayo Vallecano.

En el entorno rojiblanco dicen que no le ven preocupado por el Mundial de este verano porque, como es un chico poco expresivo, es difícil saber lo que piensa cuando las cosas van bien y cuando van algo peor. Cuenta el hispanofrancés con la suerte de que su competencia para el puesto no está mucho mejor que él con un Vivian menos contundente, un Huijsen desinflado o un Laporte que ha vuelto hace poco a la titularidad. Sólo Cubarsí parece mantener un nivel seleccionable por Luis de la Fuente. Y Pubill, claro, que ya suena para la selección. Esta tarde ante su ex equipo, y como final de Copa anticipada, intentará redimirse.

El autobús del Atlético y la venganza de Griezmann, ¿estará o no en la final de Copa?: "Esta foto va muy dura"

El autobús del Atlético y la venganza de Griezmann, ¿estará o no en la final de Copa?: “Esta foto va muy dura”

El Atlético de Madrid vuelve a una final de Copa del Rey 13 años después. El Atlético de Madrid marcó cuatro goles al Barça en el Metropolitano y resistió perder 3-0 en el Camp Nou poniendo un muro frente a Musso. "El Atlético de Madrid está destinado a sufrir", dijo Diego Simeone en la sala de prensa del estadio blaugrana tras la dulce derrota. Pero, tras todo eso, había otro nombre que no paraba de repetirse en la boca de la expedición del Atlético de Madrid: Antoine Griezmann.

El francés entraba al autobús rojiblanco en las tripas del Camp Nou con una sonrisa en los labios. Él había sido la principal arma del Cholo en la eliminatoria de semifinales ante el todopoderoso Barça: dando una exhibición ofensiva sin precedentes en la goleada a favor de la ida y aguantando el balón cuando más quemaba en el ejercicio de supervivencia de la vuelta. Porque los culés dominaron la posesión, 71% frente a 29%, y remataron 21 veces, nueve a portería, frente a las siete rojiblancas, dos a puerta. Y sin embargo...

Él francés fue el que se dio el abrazo más emotivo con su entrenador cuando terminó la vuelta de las semifinales. Su hijo pequeño, Amaro, vino a verle sufrir al Camp Nou y sufrió él mismo porque quizás sabe que puede ser uno de los últimos días de su padre con la rojiblanca, aunque a su madre le decía: "Esto no se entiende, se siente". Y porque alguno de sus compañeros en la zona mixta hablaban de él en pasado.

"Antoine ha dado mucho al equipo y estos años al club", comenzaba Juan Musso, otro de los héroes de la eliminatoria que mantuvo al equipo cuando el Barça consiguió llegar hasta su portería, que fueron muchas veces. El argentino tuvo que realizar seis paradas y algunas de mucho mérito, porque sus compañeros no atinaban a alejar el balón. Apenas dieron 212 pases precisos frente a los 616 del FC Barcelona. Y sólo entre Ruggeri (9), Lookman (9), Giuliano (7) y Llorente (7), tuvieron 32 pérdidas.

Pero el siete rojiblanco terminó con 3 ocasiones creadas, 35 pases totales y nueve recuperaciones en un día en el que el mapa de calor del partido quemaba en campo propio ya que el 80% de los toques que se dieron en el encuentro fueron en terreno rojiblanco. "En la ida nos dio mucho y en esta fase fue fundamental, pero si clasificamos fue por nuestra cancha", concedió Musso.

También Simeone, cuyos ensayos previos a esta vuelta de Copa se centraron más en cómo seguir atacando al Barça más que en lo que se vio en el Camp Nou. El Atlético fue un equipo impreciso y tímido que puso siempre 11 jugadores por detrás del balón y que estuvo los 90 minutos intentando administrar los cuatro goles de renta, que casi se esfuman. "No pudimos jugar como quisimos. Pero nos encontramos con un pase importantísimo para nuestra gente, necesitaba una final", valoró el técnico argentino.

Así, el Atlético estará en La Cartuja frente a la Real Sociedad o el Athletic de Bilbao. Los rojiblancos apearon a un equipo que ha ganado seis de las últimas 11 ediciones de la Copa del Rey. Y Griezmann se pudo vengar de un club no sólo con el que no terminó de cuajar sino que le lanzó un dardito con una foto suya hundido tras la última derrota y que él devolvió con el mismo mensaje y una imagen similar pero con los protagonistas invertidos. "Esta foto va muy dura", escribió el francés en sus redes mientras celebraba el pase con dos futbolistas culés tumbados en el césped.

Pero la pregunta que seguía en los atléticos no era si Griezmann se vengaría, si no si estaría el 18 de abril en Sevilla o el 26 de marzo, día en que se cierra el mercado de la MLS, se marcharía a Orlando City. "No sé qué va a pasar con Antoine, es él quien tiene que decidir su futuro y ojalá sea lo mejor para él, para los atléticos y para el club. Todos queremos que esté con nosotros y con el Atlético", dijo Koke, uno de sus mejores amigos, en zona mixta. "Es una decisión superpersonal. Decidirá lo mejor para él y le apoyaremos. Grizzi para mí es un gran amigo, compañero y tenerle en el equipo viene bien. Pero somos personas y tenemos unos objetivos en la vida y unas sensaciones y hay que respetarlas", explicó Marcos Llorente.

Confianza en el club

Sin embargo, desde el club son conscientes de la importancia que tiene el francés, máximo goleador rojiblanco de la historia con 210 tantos, y Enrique Cerezo no paró de indicar que Griezmann tenía contrato con la entidad. "El misterio ya se sabe cuál es, que es jugador del Atlético de Madrid. ¿Se va a quedar? En un principio, no veo ningún problema", expresó el presidente a la Cadena Ser.

Tanto Carlos Bucero, director de fútbol del club, como Mateu Alemany, director deportivo de la primera plantilla, estaban el martes en el Camp Nou. El nivel exhibido por Griezmann merece atención para ambos directivos porque la del Cholo ya la tiene. "Ojalá que sí la juegue. Se la merece más que nadie. Su calidad y talento lo va a mantener toda la vida. Qué puedo agregar más. Lo quiero mucho, quiero siempre lo mejor, ojalá pueda jugar esa final", lanzó Simeone por enésima vez.

Simeone: "Cuando ellos se pusieron 3-0, pensé: 'esto es el Atlético'"

Simeone: “Cuando ellos se pusieron 3-0, pensé: ‘esto es el Atlético'”

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Diego Pablo Simeone respiró después de sufrir durante los 90 minutos. "Cuando nos metieron el tercero, pensé: 'esto es el Atlético'", manifestó con una sonrisa. El técnico rojiblanco puso la vista en un hipotético enfrentamiento continental, que podría producirse en cuartos de final. "Ojalá nos veamos de nuevo en la Champions y podamos seguir compitiendo. Sabíamos que iba a ser un partido difícil, porque ellos saben jugar muy bien al fútbol".

"Tenemos que hacer posible lo imposible", había arengado Hansi Flick en la previa. Y el ambiente que mostró el Spotify Camp Nou en los prolegómenos, desde luego, estuvo a la altura de las circunstancias: estreno de la grada de animación, pirotecnia, himno cantado a capella por un público entregado y despliegue de un tifo que mostraba jugadores azulgrana con aspecto de dibujos animados y el lema "Juguem com som" ("Jugamos como somos"). Había muchas ganas de vivir una noche mágica... Pero, al final, la lógica se impuso a la ilusión. Por mucho que los azulgrana saltaran al césped con el cuchillo entre los dientes, no lograron convertir los cuatro goles que, por lo menos, les habrían permitido llevar el partido a la prórroga y alargar un poco más un sueño que acabó por quedarse en el tintero.

Los de Flick lo buscaron con ahínco, espoleados por unos seguidores que les empujaron hasta el límite, pero les faltó un gol más. Solo uno."Salgo orgulloso del equipo. Han hecho lo que les había pedido y esto nos debe servir para los próximos partidos", comentó el técnico alemán. "Estoy muy feliz de que nada le haya sucedido", respondió sobre el estado de Pedri, admitiendo que había asumido un riesgo manteniéndole tanto tiempo sobre el terreno de juego.

"No hay que buscar excusas"

"Lo dimos todo desde el principio. Nos vamos decepcionados, porque queríamos estar en la final. Lo merecíamos por el partido que hemos hecho en el Spotify Camp Nou. No obstante, hay que respetar lo que ha hecho el Atlético. Son un gran equipo y lo han hecho muy bien, defendiendo lo suyo", señaló Raphinha en declaraciones a las televisiones al término del duelo. "Lo hemos dado todo, remontar un 4-0 no es nada fácil. Podríamos haberlo hecho mejor en la ida, pero no hay que buscar excusas. Con el apoyo de nuestra afición fue mucho más fácil y solo nos faltó un gol para empatar la eliminatoria. Me voy bastante orgulloso, con más cosas positivas que negativas. Si lo hacemos siempre como lo hemos hecho esta vez, tendremos un final de temporada espectacular", recalcó el brasileño.

"No se le puede reprochar nada al equipo, lo dimos todo, pero el partido de allí fue lo que nos complicó. Dimos la cara, ganamos el partido, pero nos faltó un poquito", señaló Araujo. "El míster dijo que estaba orgulloso del equipo. Creo que dimos la cara, hicimos un gran partido y nos faltó solo un poco. Nos condicionó la ida. Estas ganas y este espíritu es lo que hay que seguir mostrando. Ante todo, quiero agradecerle a nuestra gente su apoyo, porque es muy importante. Jugando de esta manera, podemos lograr los dos títulos que nos quedan", sentenció el uruguayo.

Recordar la remontada más reciente no fue talismán, por mucho que guardará muchos paralelismos con la que debían buscar frente al Atlético. En la Champions 2016-17, tras caer en París por 4-0 en la ida de los octavos de final, el equipo dirigido entonces por Luis Enrique debía lograr lo nunca visto. Y lo consiguió. En un encuentro cargado de épica, los azulgrana acabaron viéndose obligados a ganar por 6-1 al conjunto francés, después de llegar a mandar por 3-0 en el marcador y que Cavani pusiera el 3-1. Entre el minuto 88 y el 95, los culés lograron tres tantos más que permitieron darle la vuelta a la eliminatoria, el último de ellos obra de Sergi Roberto al límite del final del duelo.

Simeone casi se carga la final

Simeone casi se carga la final

La angustia del Atlético para que no le marcaran el 4-0 debe adjudicarse por completo a Simeone. Con un planteamiento miserable dejó al Barça que se comiera a su equipo con patatas. Fue inaudito ver el partido de ida, comparado con este lamentable de vuelta. Simeone hizo una genialidad en el Metropolitano. Y en el Camp Nou, un infame planteamiento. Su dispositivo miserable defensivo incluso desmotivó a su equipo con un espíritu perdedor.

Con decir que Griezmann fue el mejor del Atlético ya está todo dicho. Lo que ocurre es que pasado el minuto 60 el francés fue un artista paseante por el terreno de juego. ¿Por qué no alineó a Sorloth de inicio? Es otra de las desgraciadas decisiones de Simeone, que se garra a su propia salvación como alma que se lleva el diablo. El noruego es el goleador. El que puede jugar más en punta, sustentar el balón o una jugada de un centro para convertirlo en gol.

El Cholo se ha cargado definitivamente a Julián Alvarez. Me daba pena verle achicando balones en su área y tardando a incorporarse de punta. Ni se entera de que no es un jugador de ida y vuelta. También tiene culpa el argentino, porque no se atreve a contestar a su entrenador a la cara.

Hemos visto durante muchos años destrozar Simeone a futbolistas de una calidad sublime. Pero a él le importan un bledo los artistas. Sólo quiere siervos a los que manejar a placer. Y que no protesten. Ya se ha cargado a Julián y va camino de hacer lo mismo con Baena, aunque éste se rebele más. Por eso no le da tanta vida de titular.

Pese a la victoria, no me dio la impresión de que el juego rabioso del Barça pudiera con la línea Maginot rojiblanca. Además, dos goles, como siempre, fueron de arquitectura Negreira. Pedri buscaba el penalti y lo provocó con el pasmo de Pubill. Pero más escandaloso fue el 3-0 de Marc Bernal, cuando todos vimos el fuera de juego, pero el VAR, por sólo un tacón decidió otra cosa. En repeticiones televisivas se notó el off side, pero para el VAR de De Burgos Bengoetxea no lo fue. Lo que me gustaría siempre saber el punto del centro y cuando Bernal remata. Pero sólo ponen los cartones finales. Y nunca te enterarás.

Veo muy nervioso a Flick, como si supiera que su equipo sólo es un leve retrato del año pasado. Pero con la mortecina aptitud del Real Madrid, no va a atener ningún problema en ganar la Liga. Aunque, como siempre, la Champions será otra historia.

El Atleti te mata, te da la vida... aunque sea de milagro

El Atleti te mata, te da la vida… aunque sea de milagro

El lunes, el Madrid cayó contra el Getafe, en su estadio y perdiendo las formas y los nervios, un escenario que habría desatado el cachondeo en mis grupos de WhatsApp cualquier otra noche. Sin embargo, esta vez, la mayoría de atléticos callamos, preocupados porque cada pulla retornara 24 horas más tarde, asustados ante la posibilidad (absolutamente real en nuestras cabezas) de que el Barça remontara un 4-0 a los del Cholo. Yo mismo, que sólo creo en la ciencia y en la lógica, decidí, por si ayudaba, dejar esta columna escrita antes del comienzo del partido. Bueno, no exactamente esta, sino una versión en la que la catástrofe rojiblanca se consumaba y en vez de estar ahora mirando trenes a Sevilla, estaba buscando cuevas en las que esconderme un par de semanas.

Por supuesto, todas esas supersticiones y contragafes se transformaron en meras chorradas cuando la pelota echó a rodar. El fútbol es más lógico de lo que nos gusta pensar. Aunque ni él mismo parecía creérselo, el Atleti había cerrado la clasificación al descanso de la ida, pese al empeño de su entrenador y todos sus futbolistas, excepto Griezmann (sensacional), Llorente, Sorloth y Musso, en darle emoción. Extrema, eso sí.

Aun jugando fatal, la mezcla de riesgo extremo y defensa dadivosa del Barça dio al Atleti ocasiones de sobra para evitar el bochorno. Las falló todas. Un terrible cabezazo de Lookman, una colección de controles y pases malos de Giuliano, la absoluta insignificancia (una vez más) de Julián Álvarez, las imprecisiones de Koke y Johnny, los nervios de Pubill, el planteamiento timorato de Simeone... Fue un desastre absoluto, pero no lo suficiente como para borrar la exhibición del Metropolitano. Por poco, eso sí. Igual les salvó mi columna o su camiseta de la suerte o el muñeco girado en la estantería de mi padre. Cualquier cosa menos su juego.

"Las cosas que hacemos por amor", decía Jaime Lannister nada más tirar a un niño por la ventana para ocultar una relación, digamos, improcedente. Minucias, Jaime, comparado con las estupideces que hacemos por el fútbol. Lo asumo, pero sabe Luis Aragonés que horas antes de la final escribiré un texto titulado: "El Atleti regala la Copa". Por si acaso. Son nuestras costumbres y hay que respetarlas.

No venimos al fútbol a ser racionales. Y al Atleti, menos. Me mata, me da la vida. Más lo primero, no les voy a engañar.