Un agobiante triunfo de Xabi Alonso

Un agobiante triunfo de Xabi Alonso

Actualizado

Un gol de los de antaño de dos brasileños, entre Vinicius y Rodrygo rompió el gafe en el Real Madrid. Un partido en que el Alavés parecía que se jugaba una final. Se demostró palmariamente que los jugadores están con Xabi Alonso y que la directiva que buscaba el fin del técnico, que se quedó con cara de tonto.

Cruelmente, la Casa Blanca ha jugado a incidir en los medios con que todo era un ultimátum. Lo cierto es que desde que Vinicius fue relevado ante el Barça parece que Alonso estaba camino del cadalso de cara a la presidencia.

Pues ha resultado que no, que la plantilla lucha con toda su fe en el técnico. Incluso cuenta con Vinicius siempre que no le releven. Y luego está el factor Mbappé. Sin contar con el equipo, el Madrid juega con un gol de más y eso es mucho castigo para un equipo menos técnico como el Alavés, al que le cuesta una barbaridad ver portería.

Con el el empate vitoriano parecía que Alonso ya había subido la escalera del cadalso. Pero no fue así, porque los jugadores mordieron y dieron la cara hasta que Rodrygo marcó el 1-2, refrendando el criterio de Xabi, que siempre quiere que juegue el brasileño.

Una vez más se demuestra que el VAR se manipula desde Barcelona. No aparecieron las repeticiones de ese penalti que le hicieron a Osasuna. No hubo dudas en el empate del Alavés y fue gol con la alabanza del VAR. Sin embargo, un penalti clarísimo a Vinicius en los últimos minutos ni se pudo ver con el VAR. No podía ser más claro el penalti. Y luego hablan de la estirpe del affaire Negreira.

Al final, cuando el Alavés quiso otra vez empatar, ni tenía físico, ni alma. Al revés, el Madrid perdió ocasiones, con un Gonzalo que no puede jugar en este equipo y con un Bellingham que no puede marcar ni con la ayuda del rey Arturo.

Naturalmente alabar un triunfo ante un rival como el Alavés es una trampa saducea. Jamás el Madrid por superioridad técnica puede ganar tan opresivamente, como si se acabase el mundo.

Se dice que la caída en desgracia de Alonso ocurrió cuando en pleno triunfo frente al Barcelona, el técnico se atrevió quitar a Vinicius. El brasileño escupía por la boca y estoy seguro que llamó a papaíto Florentino para que metiera a su entrenador en la cárcel del fútbol.

No hubo apoyo del club en ningún momento a Alonso y ni siquiera el inicuo de Vini le pidió perdón a su entrenador, cuando estaba jugando que daba pena, como tantos partidos desde más de 18 meses. Alonso se descompuso. Vio un complot en el vestuario y ya nunca fue él mismo.

Creo, al contrario, que la carretera hacia el infierno de cara al presidente fue cuando Xabi le djo a Florentino que no quería ya empezar en el Mundial de clubes. Florentino le dijo que eso o no fichaba para el Madrid. Desde aquel día, al presidente no le gusta Xabi ni personal ni futbolísticamente. Lo tiene enterrado en su cabeza. Hay muchos testigos que lo confirman.

¿Cómo es posible que ante el runrún continuo del ultimátum a Alonso, la directiva calle como un muerto y no lo defienda públicamente jamás? Recuerdo que cuando sucedió la primera de sus dimisiones del Madrid, dijo Florentino: "Quizá me he equivocado con tantos mimos a los jugadores". Como dice el refrán: "El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra".

Raphinha-Flick: plena sintonía, fruto del agradecimiento y la confianza recíproca

Raphinha-Flick: plena sintonía, fruto del agradecimiento y la confianza recíproca

Actualizado Lunes, 1 diciembre 2025 - 23:22

La imagen de Raphinha consolando a Hansi Flick mientras el técnico exhibía su tristeza en el banquillo tras la poco convincente victoria frente al Alavés se ha convertido en viral. Hay un agradecimiento recíproco de gran calado entre ambos. El brasileño ha alcanzado su máximo rendimiento como profesional de la mano del técnico. Flick ha encontrado en él su aliado más comprometido y fiable.

La mejor noticia del sábado fue el regreso a la titularidad de Raphinha. El brasileño es el jugador que mejor interpreta y aplica esa presión asfixiante hasta lo indecible que tan buenos resultados le dio al conjunto azulgrana en la primera temporada del alemán en su banquillo. Y, también por eso mismo, está llamado a ser determinante en el duelo frente al Atlético que los barcelonistas disputan esta noche a las 21.00 (Movistar) en partido adelantado de la decimonovena jornada de Liga por la disputa de la Supercopa de España entre el 7 y el 11 de enero del año que viene.

En el campo, una vez superada ya la lesión que lo tuvo de baja durante casi dos meses, Raphinha exhibió a partes iguales ese perfil a veces un tanto anárquico con el que busca romper el orden de las defensas rivales como su capacidad para morder al adversario cuando este tiene el balón en sus botas con el objetivo de recuperarlo lo antes posible.

Seis partidos ausente

Raphinha sufrió una lesión en el bíceps femoral del muslo derecho el pasado 25 de septiembre, en el partido de Liga disputado en el Carlos Tartiere frente al Oviedo. En principio se estimaba que su baja sería de unas tres semanas, pero tuvo varias recaídas, en parte debidas a su propia ansiedad por regresar cuanto antes, según él mismo admitió. Se perdió seis partidos del torneo, entre ellos el del Sánchez Pizjuán, donde el Barcelona salió goleado frente al Sevilla (4-1) y el jugado en el Santiago Bernabéu, también saldado con derrota, 2-1. Su progresiva incorporación al equipo es una noticia esperanzadora para Flick en su deseo de recobrar el espíritu del colectivo la temporada pasada.

El brasileño confesaba ante las cámaras de DAZN que a veces se vuelve demasiado insistente a la hora de recalcarles al resto de jugadores que le acompañen en la presión. «Hay muchos momentos en los que mis compañeros pensarán que hablo demasiado, que soy un pesado, que les exijo mucho, pero así soy yo: exijo a las personas que sé que pueden dar mucho más», comentaba tras la victoria frente al Alavés.

Con números exorbitantes en el último curso, en este ejercicio ha disputado ocho partidos, seis como titular. Suma tres goles, tres asistencias y 15 disparos a portería. Menos cuantificable es su despliegue físico y su capacidad para tirar continuos desmarques. Dentro de lo intangible se encuentra su capacidad para revitalizar el compromiso de un grupo amenazado por la tentación de aburguesamiento y por la fractura de los egos, sobre la que ya alertó Flick.

Un Barça con luces y sombras se impone al Alavés y se aúpa al liderato

Un Barça con luces y sombras se impone al Alavés y se aúpa al liderato

Actualizado Sábado, 29 noviembre 2025 - 18:37

Al Barça le tocó sufrir más de lo previsto para imponerse por 3-1 al Alavés en un partido con luces y sombras. Con Raphinha como titular, el ataque azulgrana exhibió voracidad en un primer tiempo en el que los visitantes lograron adelantarse en el marcador y mostraron por momentos un mejor juego que un equipo que remontó con tantos de Lamine Yamal y Dani Olmo. [Narración y estadísticas, 3-1]

En la segunda parte, mientras, por mucho que los de Hansi Flick casi monopolizaran el balón, los visitantes lograron plantarse en los últimos instantes con serias opciones de llevarse por lo menos un punto de su visita al Spotify Camp Nou. No onstante, el centrocampista egarense, en el añadido, acabó por frustrar las ilusiones vitorianas con el tercer tanto de los barcelonistas.

El Alavés, antes de que se cumpliera el primer minuto, golpeó por medio de Pablo Ibáñez en un córner mal defendido por los locales. Con el 0-1, las cosas amenazaban con ponerse muy complicadas para un Barça que, lejos de acusar el tanto, se puso manos a la obra para meterse en el partido lo antes posible.

De la mano, sobre todo, de un Raphinha eléctrico, al que los azulgrana han echado mucho de menos, no tardó en conseguirlo. Lamine Yamal, aprovechando el centro con el que el brasileño culminó una buena internada de Balde, puso la igualada en el luminoso cuando faltaban aún un par de minutos para llegar a los diez del duelo.

Pero los visitantes tampoco parecieron acusar el golpe. Y, a decir verdad, tendrían varias ocasiones para irse al descanso con algún gol más en el zurrón. En el añadido del primer tiempo, Boyé envío fuera por poco un balón perfectamente centrado por Parada. Pero más clara, tal vez, fue la acción que acabaría precediendo al segundo tanto barcelonista y en la que Joan García la salvó haciendo gala de reflejos felinos.

En la siguiente jugada a la atajada del portero culé, Dani Olmo, que recibió en el interior del área el pase atrás de Raphinha, puso el 2-1. Tanto Eric García, que se llevaría después un golpe fortuito en la cara de Denis Suárez, como el propio Flick, que aprovechó la celebración para darle instrucciones al zaguero, no dudaron a la hora de volver a felicitar a su arquero por su actuación anterior.

También, por supuesto, tendría el Barça una opción clarísima para poner algo más de distancia en el marcador cuando moría el primer tiempo por medio de un Lamine Yamal que pidió antes, sin éxito, penalti tras verse obstaculizado en el área rival al intentar llegar hasta la cocina. El de Rocafonda recibió un pase de Lewandowski, que sacó petróleo de la recuperación de Marc Bernal, y acabó viendo cómo su disparo se perdía por la linea de fondo tras tocar el palo una vez había superado ya la salida a la desesperada de Sivera.

Duelo de porteros

Tras la reanudación, el Barça mejoró a nivel de control de juego, pero le costó mucho encontrar un tercer tanto que pudiera darle una seguridad casi absoluta de llevarse el partido frente a un Alavés que apostó por cerrarse a cal y cantó en defensa y fiar todas sus opciones de rascar un punto a alguna salida a la contra. Lo intentaron Raphinha, en jugada ensayada, y el propio Lewandowski, a la salida de un córner, pero ambos vieron frustradas sus aspiraciones por el meta visitante.

Con la entrada en el césped de un Pedri ovacionado por la grada, el control del juego quedó completamente en manos de los azulgrana, pero a punto estuvo el equipo vitoriano de aguarles la fiesta con una internada de Carlos Vicente que Cubarsí envió a córner y una acción de Guridi salvada de manera providencial por Joan García y finalmente invalidada por fuera de juego.

El Alavés, espoleado por la cercanía del tanto, estiró un poco más sus líneas en el ocaso del duelo, poniendo por momentos el miedo en el cuerpo a la grada de un Spotify Camp Nou que sólo pudo respirar aliviada cuando Olmo, de nuevo, en el añadido, marcó para poner el definitivo 3-1 en el marcador.

Un Valencia desnortado araña un punto de milagro en Mendizorroza

Un Valencia desnortado araña un punto de milagro en Mendizorroza

¿Se puede ganar un partido en Primera sin imponerse en un duelo y sin generar ocasiones? La respuesta es sencilla: es imposible. Pero por si alguien tenía dudas, el Valencia lleva semanas demostrándolo. En Mendizorroza sobrevivió y salió con un punto porque el Alavés anduvo falto de puntería, y porque apareció una mano de Agirrezabala en la segunda parte y un poste donde se estrelló la falta primorosa de Denis Suárez en los instantes finales. Golpes de fortuna que no entierran una crisis galopante de juego y resultados. [Narración y estadísticas:0-0]

Necesitaba demostrar el Valencia mucho más de lo que enseñó en este arranque liguero, pero el ímpetu le duró 20 minutos, los únicos en los que, por intensidad, fueron algo más reconocibles. La intención era ahogar al Alavés y convertir cada robo en una carrera hacia Sivera. Justo lo que hizo Javi Guerra, pero sin errar en la decisión de asistir a la incorporación de Danjuma en lugar de armar un tiro. Como declaración de intenciones, valía. Para ganar el partido, no. Era necesario convertir esa actitud en costumbre, algo que no lograron.

Había confiado Corberán en un once reconocible, con el regreso de Thierry y la apuesta por Pepelu en el eje, con Diego López en la media punta y Hugo Duro dispuesto, como siempre, a la brega con los centrales. Una alineación en la que Copete y Danjuma eran la diferencia con alguna de las que pudieron verse hace ahora un año. Sin embargo, esa sensación de despertar desapareció de un plumazo en cuanto la pelota empezó a llegar a Lucas Boyé.

Antonio Blanco y Pablo Ibáñez bajaron las revoluciones del partido y empezaron a encontrar al argentino con una movilidad que producía crujidos en la defensa valencianista. La primera ocasión la envió por encima del larguero; la segunda, doble, la salvaron también, pero el equipo de Corberán ya vivía atrincherado, con dudas y problemas de idea de juego. El plan se había agotado muy pronto y nadie sabía cómo pasar la página. Solo en la primera parte, el Alavés fue capaz de generar más ocasiones que la media que había alcanzado en las ocho jornadas anteriores.

Tras el descanso, poco cambió. Los valencianistas seguían persiguiendo sombras blanquiazules. La única diferencia es que el peligro que había creado Boyé lo retomó Toni Martínez. El murciano calentó con un disparo al lateral de la red para, poco después, rematar una falta telegrafiada por Abde obligando a Agirrezabala a lucirse bajo los palos.

El Valencia necesitaba soluciones y Corberán parecía dudar de por dónde empezar a taponar fugas que Coudet iba alimentando con Carlos Vicente, Denis Suárez, Guridi o Aleñá. Todos los duelos eran babazorros porque el rival había decidido cavar la trinchera y jugársela a la fortuna de no recibir gol. Cömert y Santamaría, para intentar apuntalar; Lucas Beltrán para entorpecer, pero el partido seguía estando en las botas del Alavés. Y pudo llevárselo si la falta magistral de Denis Suárez no se hubiera estrellado en un poste ante la impasible mirada de toda la zaga valencianista. Cosido a córners, solo se esforzaban en resistir en una batalla absolutamente imposible de ganar.

El Alavés, el clavo ardiendo al que se quiere agarrar Mariano: "Tiene ganas de demostrar que le queda fútbol"

El Alavés, el clavo ardiendo al que se quiere agarrar Mariano: “Tiene ganas de demostrar que le queda fútbol”

Dos pulgares arriba y media sonrisa, equipado con la camiseta del Alavés y de fondo el cielo encapotado de Vitoria. El lunes Mariano Díaz (Premiá de Mar, 1993) posaba de esta manera ante los medios oficiales del club babazorro quien comunicaba que el delantero entrenaría en la dinámica del primer equipo "a petición propia" aprovechando las buenas relaciones que tiene el futbolista con el club.

El jugador no disputa un partido oficial desde el 26 de marzo de 2025. Un encuentro en el que compareció durante 88 minutos y anotó uno de los dos goles con los que su selección, República Dominicana, venció a Puerto Rico. Y es que desde que abandonara el Sevilla, club que le rescindió el contrato en enero de 2024, no ha tenido otro duelo en un año y medio por lo que su estado de forma es una incógnita.

Su entorno cuenta a EL MUNDO que "está muy bien" y que tiene "ganas de demostrar que le queda mucho fútbol". Aseguran que mantiene "la ilusión y el compromiso", virtudes de las que le acusaron de carecer en clubes anteriores, especialmente en un conjunto hispalense en el que apenas jugó 319 minutos y del que salió sin pena ni gloria pese a que iba a ser el trampolín para impulsar de nuevo su carrera.

Hace un mes, concedió una entrevista en la que explicaba que, pese a llevar un año y medio sin equipo, era muy disciplinado y nunca había parado de entrenarse. Por lo que fuentes próximas mantienen que físicamente "está bien" y que está "poniéndose a punto para en pocas semanas ser capaz de alcanzar su 100%".

Lo intentará en un equipo, el Alavés, del que han asegurado a este periódico que no tienen intención de firmar al jugador. "De momento únicamente viene a entrenarse. No está a prueba", apuntan desde el club babazorro sobre un delantero que, en forma, podría ser un activo muy útil en una entidad que ha perdido para la próxima temporada a Kike García, rumbo el Espanyol, una de sus mejores armas ofensivas.

No obstante, para suplir esa marcha, al equipo blanquiazul ha retornado esta temporada Joaquín Panichelli, segundo máximo goleador de LaLiga Hypermotion y delantero centro del Mirandés, equipo en el que militó como cedido. También están Toni Martínez y Asier Villalibre, aunque ninguno ha contado demasiado con la confianza del Chacho Coudet la temporada pasada.

Mariano podría tomar esta ventana del Alavés como la oportunidad de mantenerse en el fútbol europeo, después de asegurar que había tenido ofertas de clubes de Qatar, Turquía y Arabia, pero que no veía que fueran sitios adecuados para él. Quizás Vitoria, si se le da la oportunidad, pueda ser el 'nuevo' Olympique de Lyon para el hispanodominicano.

Su temporada en la liga francesa con el conjunto del norte del país fue la mejor que ha tenido el delantero en su carrera como futbolista. El jugador anotó 21 goles y repartió seis asistencias para convertirse en uno de los mejores de la Ligue1. Un oasis entre dos épocas de poco protagonismo en el Real Madrid.

El reto del 7

El retorno al conjunto blanco, del que fue canterano y aportó siempre saliendo desde el banquillo, fue un poco la bajada a los infiernos de un futbolista que se atrevió incluso a heredar el 7 de Cristiano Ronaldo, uno de sus ídolos, cuando el portugués se marchó a la Juventus. Apenas 69 partidos jugados en cinco temporadas, 13 goles y cinco asistencias, pero con poco más de 2.000 minutos jugados, que equivalen a algo menos de los que disputa un jugador titular en una sola temporada.

Tiene un mes exactamente para intentar convencer a los dirigentes de la entidad y a un Chacho Coudet que llegó al Alavés para asegurar una salvación, que consiguió sobre la bocina. Las instalaciones de la Ciudad Deportiva José Luis Compañón ya le han visto de corto con los colores babazorros desde el lunes por la tarde. El Alavés, además, inaugura LaLiga el 16 de agosto ante el Levante en el primer partido de la temporada 2025/26. ¿Estará Mariano en sus filas?

Joan Jordán, de polémico penalti, ata al Alavés a Primera ante un Valencia que no alcanza Europa

Actualizado Miércoles, 14 mayo 2025 - 21:17

Cerró los ojos, respiró hondo y miró a Mamardashvili. No pasó por la mente de Joan Jordán ni por un instante aquel lanzamiento a lo panenka que le adivinó Batalla hace unas semanas para enfado de Coudet. Quería chutar el penalti que les había servido el bandeja la polémica decisión de Gil Manzano. Era su forma de resarcirse un momento histórico. Sumar una victoria cuando el Leganés caía goleado en Villarreal significaba atar al Alavés a Primera. Eso era lo único que importaba. [Narración y estadísticas: 1-0].

Fue capaz del conjunto vitoriano incomodar a un rival desdibujado, que se apagó y en nada recordó al equipo capaz de encadenar diez jornadas sin perder. El Valencia tuvo que agarrarse a Mamardashvili para sobreponerse a las dentelladas que daba un Alavés con hambre de permanencia. Si bien las dos primeras, y tímidas, ocasiones del partido las generó Luis Rioja y no llegaron a rematarlas ni Hugo Duro ni Diego López, a los 15 minutos, y en solo cinco, se vio el georgiano obligado a levantar un muro en su portería.

Atajó un testarazo a bocajarro de Guridi tras un saque de córner que Facundo, desde la frontal, colgó para el remate del guipuzcoano. Después fue Tenaglia quien lo forzó a parar en dos tiempos su disparo cruzado y también tuvo que volar para evitar que el zurdazo de libre indirecto de Aleñá se le colara hasta el fondo de la red. Solo vestirá dos jornadas más la camiseta del Valencia, pero este portero será recordado siempre en Mestalla por emerger de un ofrecimiento por correo electrónico para sostener al equipo justo cuando más lo necesitaba.

El empuje del Alavés no cesó, ni siquiera mientras la grada celebraba los tres goles del Villarreal al Leganés en la Cerámica. Era un alivio, pero no suficiente. Tenían que insistir en complicar al Valencia el control del juego, porque cuando Enzo Barrenechea se adueñaba, el Valencia fluía. Lo hizo con el argentino llegando al área, apoyándose en Diego López para que le filtraba un pase al corazón del área sin precisión para que pudiera armar el remate ante Sivera.

Pepelu, en disputa con Kike García.

Pepelu, en disputa con Kike García.EFE

Tras el descanso tampoco afloró en el Valencia el colmillo necesario para buscar plaza europea. Es más, fue quedando a merced del Alavés. Buscó Coudet mantener esa presión con Joan Jordán y replicó Corberán con Sadiq. No sirvió de nada. Tárrega tuvo que aparecer dos veces para bloquear a Kike García y evitar un cabezazo de Mouriño. Era el minuto 70 y los babazorros apretaban a Mamardashvili, que volvió a ser protagonista.

Primero despejando un tiro lejano de Antonio Blanco y después arrollando a Mouriño en un mala salida, un lance del juego en el que Gil Manzano vio penalti. Le llamó el VAR, lo vio pero no rectificó. Desde los 11 metros, Joan Jordán sostuvo al Alavés a Primera División. Coudet protegió el tesoro y el banquillo del Valencia, que reclamó otro penalti por agarrón y derribo de Gayà en el último segundo, intentó sin éxito reactivar a un equipo que sumó su cuarta derrota de la era Corberán cuando nadie lo esperaba.

Un gol de García Pascual atenúa la grave crisis del Sevilla y le deja cerca de la permanencia

Un gol de García Pascual atenúa la grave crisis del Sevilla y le deja cerca de la permanencia

Actualizado Martes, 13 mayo 2025 - 23:35

En el descanso se habían revitalizado en la grada los gritos contra el presidente y el director deportivo. Al regreso de Vigo, donde el Sevilla perdió 3-2 ante el Celta, los jugadores durmieron en la ciudad deportiva debido a la amenaza de los ultras. La atmósfera en el Sánchez Pizjuán era de extraordinaria tensión después de que la amenaza de perder la categoría se hubiese hecho real. La llegada de Joaquín Caparrós no había frenado la caída: dos puntos de 12 posibles antes de la visita de la Unión Deportiva Las Palmas en la noche de este martes.

Los nervios dominaron a ambos conjuntos en la primera parte. Los canarios llegaban a Sevilla en una situación dramática, obligados a todo para no quedar casi sentenciados. Tras la derrota, si el Alavés vence al Valencia este miércoles, serán equipo de segunda división. El tanto salvador de los locales lo marcó de cabeza García Pascual en el minuto 58, tras un golpe franco lanzado por Suso que prolongó Agoumé de cabeza para que el goleador se elevase por encima de la defensa y enviase el balón a la red.

En el minuto 77 el árbitro anuló un gol a McBurnie por falta previa de Cardona sobre el guardameta Nyland, una decisión muy protestada por los jugadores de Las Palmas y su técnico, Diego Martínez.

Desenlace angustioso

El tramo final del encuentro se vivió con angustia entre los aficionados, que olvidaron por unos instantes la reprobación a la directiva por un fervoroso apoyo a su equipo. Los visitantes atacaban de manera desesperada. El Sevilla esperaba terminar de resolver el partido al contragolpe. Caparrós transitaba por la banda, con la lógica inquietud.

Fueron 12 minutos de prolongación. Sandro tuvo oportunidad de lograr la igualada con un lanzamiento de falta. Supo sufrir el Sevilla, que si el Villarreal gana al Leganés se asegurará continuar en primera después de una temporada muy convulsa que acabará dejando cicatrices. Tras la celebración, resurgieron los gritos de "¡Junior vete ya!", pidiendo la renuncia del presidente.

Los números del Valencia que colocan a Corberán a la altura de Benítez, Marcelino o Cúper

Actualizado Martes, 13 mayo 2025 - 22:37

«No me siento un héroe, no lo soy». Carlos Corberán sigue siendo el mismo «extraterrestre», como le define su entorno, que llegó a Paterna el 27 de diciembre con el Valencia penúltimo con 12 puntos. No se alteró entonces por coger al borde del abismo a un equipo histórico, el de su abuelo, en el que jugó de portero siendo niño, ni lo hace ahora que le ha catapultado a la pelea por Europa. Han sido 18 partidos en los que ha sumado 33 puntos en nueve victorias, seis empates y solo tres derrotas. El Valencia ha encadenado diez jornadas sin perder, la cuarta mejor racha de las cincos grandes ligas que iguala el Nápoles, que pelea por el título en la Serie A, y superan el Estrasburgo (12), que busca plaza Champions, el Barça (17) y encabeza la Roma de Claudio Ranieri, que perdió con Atalanta tras una racha de 19 partidos (14 victorias y cinco empates) que le sacó del pozo de la clasificación en una vida casi paralela con este Valencia.

La racha de ex técnico valencianista ha acabado, la de Corberán está pendiente de que el equipo logre ampliarla ante el Alavés, Athletic y Betis. La pelea empezará en Mendizorroza ante un rival que se juega la permanencia, pero al entrenador los retos no le alteran. Sigue su camino sin pronunciar la palabra Europa, aunque con ella en mente. «Este equipo no negocia competir. En este partido no se pueden ganar cuatro puntos. Se pueden ganar tres como máximo y mi ambición es que el equipo los sume», aseguraba.

No depende el Valencia de sí mismo para alcanzar un objetivo en el que le llevan ventaja el Celta y el Rayo, pero quiere estar al acecho de un error -hay un enfrentamiento entre ellos en la penúltima jornada- y porque tiene al alcance acabar con estadísticas de campeón.

Si los valencianistas suman los 9 puntos en disputa, alcanzarán los 42 desde que Corberán se sienta en el banquillo. Como uno de ellos lo sumó antes de que acabara la primera vuelta, se quedaría solo un punto por debajo de los números que hizo el equipo con Rafa Benítez en la segunda vuelta de la temporada 2001/02, la primera del entrenador madrileño en la que conquistó el título de Liga tras 31 años de sequía. Desde entonces, nadie ha logrado ese rendimiento. Con Nuno se sumaron 39 en la 14/15 y con Marcelino 38 en la 18/19. En ambos casos, el Valencia se clasificó entre los cuatro primeros y jugó Champions. Con 36 acabó Héctor Cúper la temporada 99/2000, que llevaría de nuevo al club a la máxima competición y a su segunda final consecutiva.

Jugadores clave

La proeza de Corberán es volver a colocar al Valencia en ese rendimiento, que lastra una primera vuelta horrorosa que dejó solo 13 puntos. ¿Cómo lo ha logrado? A través de la mejora del juego colectivo y, en especial, del rendimiento de algunos jugadores.

La incorporación de Sadiq y Enzo Barrenechea en el mercado de enero, cedidos por la Real Sociedad y el Aston Villa, ha sido determinante. Los cinco goles del nigeriano se convirtieron en puntos que encarrilaron la salvación y permitieron al equipo sobrevivir a la ausencia de Hugo Duro, renacido tras superar una lesión en enero. El equilibrio del argentino en el centro del campo permitió al equipo interpretar la propuesta que el entrenador quería para su bloque: no huir de control del balón pero tampoco renunciar al arma de las transiciones rápidas.

Y ahí ha sido esencial el despertar de Javi Guerra, que no estará por sanción ante el Alavés, y el olfato de Diego López. El centrocampista ha pasado de no encontrar su hueco en el once a ser catalizador del juego y pieza imprescindible en la identidad que busca Corberán. Ha emergido un futbolista incluso más completo que el que se vio en su aparición en Primera hace dos temporadas.

En el caso del asturiano, sus registros goleadores se han recuperado. Hasta estas últimas diez jornadas había marcado tres, a los que ha sumado cinco más. De hecho, es el tercer jugador de la Liga con más goles generados por detrás de Álex Baena y Lamine Yamal.

Ante este giro completo que ha experimentado el Valencia en apenas cinco meses, Corberán se esfuerza en que se le dé valor, que el valencianismo disfrute haber llegado a los últimos tres partidos sin sufrir, que es el mayor premio, lo que no significa relajación. Todos quieren más.

Lo que queda de campeonato: dos plazas de Champions, varias de Europa League y dos de descenso, aún por decidir

Lo que queda de campeonato: dos plazas de Champions, varias de Europa League y dos de descenso, aún por decidir

Hay aún muchas trincheras abiertas a falta de tres jornadas para la conclusión del campeonato. Casi resuelto el título, a falta de una victoria del Barcelona en los duelos que le restan, y definidas tres de las cuatro plazas para la próxima Liga de Campeones, después de que el Atlético de Madrid la certificase el sábado con su goleada a la Real Sociedad, están en juego los otros dos equipos, pues serán cinco españoles, que disputen el máximo torneo continental. También sigue abierta la pelea por acceder en la Liga Europa, donde hasta el decaído conjunto guipuzcoano, que es duodécimo, podría contar con opciones.

Salvo el Atlético de Madrid, que ya puede pensar en el Mundial de Clubes, todos los equipos de la Liga EA Sports se juegan algo en lo que resta de campeonato. A los rojiblancos les quedaría el plus de poder terminar subcampeones.

CHAMPIONS. Entre Athletic, Villarreal y Betis se disputarán las dos plazas de Champions. Los vizcaínos, aún convalecientes de la cruda eliminación ante el Manchester United en las semifinales de la Europa League, torneo cuya final se jugará en San Mamés, han llegado justos al tramo definitivo del curso. El triunfo ante el Alavés (1-0), gracias al autogol de Sánchez, les permite, no obstante, asentarse en la cuarta posición, con tres puntos sobre el Villarreal y seis sobre el Betis. El Athletic visita al Getafe el jueves y al Valencia el domingo. Cierra la temporada frente al Barcelona, en San Mamés.

El Villarreal puja fuerte después de su victoria en Montilivi. Recibe el miércoles al Leganés, visita al Barcelona el domingo y se despide como local el día 25 frente al Sevilla.

El Betis, eufórico tras clasificarse para la final de la Conference League, en la que se medirá con el Chelsea. sólo pudo empatar ante Osasuna (1-1). Viaja a Valllecas el jueves y al Metropolitano el domingo y cierran en el Villamarín frente al Valencia.

LIGA EUROPA. En principio, salvo que el Betis gane la Conference y la muy improbable hipótesis de que caiga hasta el noveno puesto, en cuyo caso habría nueve equipos españoles en Europa, serán un total de ocho. Aquí sí que la pugna está muy abierta. Además del descartado en la lucha por la Champions, tienen opciones Celta, Rayo, Mallorca, Valencia, Osasuna y Real Sociedad.

DESCENSO. La victoria del Leganés, que se impuso por 3-2 al Espanyol, le mantiene vivo en busca de la permanencia. Pocos se libran de problemas en la zona baja, donde la inquietud, si bien escasa para los madrileños, alcanza hasta el Getafe, que es decimotercero, con 39 puntos. El Leganés acabó apurado ante el Espanyol después de ir 3-0 por delante hasta el minuto 79, cuando Cabrera hizo el primer tanto de los catalanes, que volvieron a marcar gracias a Milla en el 98. Cissé (min. 33), Diomandé (min. 41) y Kumbulla (min. 63, en propia puerta) habían dado la holgada ventaja al equipo que entrena Borja Jiménez. Capaz de derrotar al Barcelona en Montjuïc y al Atlético de Madrid en Butarque, y de exigir al Real Madrid tanto en Liga como en Copa, el Leganés sufre por sus dificultades para litigar con rivales de su clase. Ayer respondió en una cita crucial para mantenerse vivo, beneficiado, además, por la derrota del Alavés. Todo indica que entre Alavés, Leganés y Las Palmas saldrán los dos equipos que acompañen al Valladolid a segunda. Pero Sevilla, Girona, Espanyol e incluso Getafe no pueden descuidarse.

El Atlético y el Alavés firman una siesta en Mendizorroza

El Atlético y el Alavés firman una siesta en Mendizorroza

Sería la hora, sería el hambre, pero lo cierto es que el partido en Mendizorroza fue para masticarlo. La primera parte se pareció a un bocadillo de polvorones y la segunda tuvo algo más de picante, pero sin echar cohetes. Densidad, equipos juntos y pocas ocasiones. El mediocampo era una batalla entre guerrillas. Se contaron más duelos que disparos y la imaginación y las rupturas brillaron por su ausencia. Resultado: empate a cero. [Narración y estadísticas, 0-0]

Sólo De Paul y un sorprendentemente ágil Griezmann parecieron querer salirse de la norma. A través de conducciones y de algún que otro pase con más filo, intentaron romper la monotonía futbolera a la hora de la comida. Lo que pasa es que el argentino, en ocasiones, arriesgaba demasiado ante un conjunto babazorro muy mordedor. Y al Cholo le llevaban los demonios cuando el balón cambiaba de posesión más cerca de su portería que de la contraria.

El Alavés está en otra guerra. Una más importante a luchar por la segunda plaza y asegurar la Champions, algo ya casi hecho. Los babazorros pelean por mantener la categoría. La victoria ante la Real Sociedad fue un gran paso, el de depender de uno mismo y un empate ante el tercero de LaLiga puede valer oro al final.

En mitad del primer tiempo hubo una especie de tiempo muerto causado por un desvanecimiento sin consecuencias en la grada de Mendizorroza. Ambos técnicos aprovecharon para corregir cosas, siendo el Cholo, bastante más intenso en sus explicaciones que el Chacho Coudet. No porque el Atlético tuviera un título a mano, es simplemente como vive el fútbol el argentino.

No pareció cambiar mucho el ritmo del encuentro. El único que mostraba otra velocidad era Giuliano. Como siempre. No le hace falta al argentino volver a un equipo especial para él para motivarse a la hora de salir al césped. Allí vivió las dos caras del fútbol, la de las lesiones y la de convertirse en futbolista de Primera.

Sólo una roja en un lance entre Julián y Garcés provocó la emoción que no estaba brindando el fútbol. Fue una disputa en la que el argentino llegó tarde y terminó golpeando al defensor con los tacos de manera fortuita. Munuera desenfundó demasiado rápido y el VAR le tuvo que corregir para bajarle el color a la amonestación.

Y no fue una pérdida de De Paul, sino de Barrios, la que marcó la primera gran ocasión del partido en el inicio de la segunda parte. Antonio Blanco robó, corrió al espacio y asistió a Kike García al primer palo, pero Le Normand estuvo muy atento para obstaculizar al rejuvenecido delantero babazorro. Doce tantos este curso que están contribuyendo, y mucho, a la salvación del Glorioso, aunque el equipo lleva solo dos derrotas en los últimos ocho encuentros.

Justo antes del 60, como en él es habitual, Simeone movió el banquillo. Salió Sorloth para dar más presencia en ataque que un Griezmann que apareció más en la construcción que en el remate. También Lino, un puñal el curso pasado y éste un cuchillo de sierra, partidos incisivo, otros, intrascendente.

Descontrol final

Una diagonal del brasileño terminó con la primera gran ocasión rojiblanca. Fue en el minuto 63, aunque parezca mentira. El balón terminó en las botas de De Paul, que filtró a Julián y éste puso un pase al corazón del área pequeña que obligó a Guevara a despejar en uno de esos lances que tienen más probabilidades de acabar dentro que fuera.

Devolvió el golpe por el Alavés el de siempre. Kike García aprovechó una siesta de Le Normand y Molina, que había salido por Barrios, y les encontró el espacio a la espalda para meter la puntera y obligar a Oblak a meter una soberbia mano abajo. Y la tarde estaba de devoluciones porque un minuto después fue Sivera el que desbarató una doble ocasión rojiblanca con otra manopla de dibujos a un remate de Lenglet.

Los últimos minutos hubo algo más de descontrol que apunto estuvo de aprovechar Kike García por un lado y Correa por el otro. El vitoriano definió bien, pero respondió igual Oblak, mientras que el argentino se durmió y permitió llegar a Tenaglia. Una siesta es la que se echó seguro el espectador ante este duelo.