Guardiola, los arañazos propios en su cabeza y un año complicado con el City: "Su comportamiento fue el de un hombre que está en un momento límite"

Guardiola, los arañazos propios en su cabeza y un año complicado con el City: “Su comportamiento fue el de un hombre que está en un momento límite”

Actualizado Jueves, 28 noviembre 2024 - 11:11

La imagen del técnico del Manchester City, Pep Guardiola, con su cabeza rapada llena de arañazos después de que su equipo se dejara empatar un partido que iba ganando 3-0, ha sido objeto de comentarios, algunos de ellos curiosos, como el del propio técnico: "Con los dedos, con las uñas... quiero hacerme daño".

Nada preocupante. Todo pareció indicar que se trató "de un episodio puntual que reflejó el nivel de ansiedad y tensión que estaba viviendo en el partido, comportamiento de una persona que está viviendo una situación límite y que no puede controlar en ese momento la frustración", comenta Enric Armengou, profesor de psiquiatría de la Universidad Abat CEU de Barcelona.

No soplan vientos favorables para el City, campeón de Europa 2023. Tras cinco derrotas consecutivas, el equipo celeste dejó escapar la victoria a pesar de que en el minuto 74 vencía por 3-0 en el Etihad al Feyenoord, en el partido de la quinta jornada de la Liga de Campeones.

Doloroso empate que se reflejó físicamente en la cabeza del técnico catalán. Se presentó en la rueda de prensa con la cabeza llena de arañazos, lo que despertó en la sala de prensa la curiosidad de los periodistas.

Fue un episodio puntual, no producto de una tendencia

"Hay que distinguir dos aspectos, si se trató de un episodio concreto y puntual o de una tendencia. En un momento puntual te puedes producir autolesiones, lo mismo que el que se pone nervioso y se come las uñas, pero hacerse daño, aunque sea superficial, es más grave. Lo que sucedió con Guardiola habla del nivel de ansiedad que tiene, pero es un hecho puntual en momentos de tensión máxima", explica el profesor Armengou.

Según el especialista, el técnico de los "citizens" debe controlar más las frustraciones. "Su comportamiento fue el de un hombre que está en un momento límite y se reguló haciéndose daño. Otros igual tiran la libreta contra el banquillo o pegan una patada a una botella".

Armengou subrayó que "no hay que darle al asunto mayor trascendencia porque fue un momento de enfado, que no tiene signos, por los antecedentes conocidos, de que se trate de una tendencia, por lo que no debe ser un problema".

El profesor universitario alejó la escena protagonizada por Guardiola de las tendencias de autolesión que, por ejemplo, se manifiestan en los adolescentes.

"Actualmente, en las consultas de psiquiatría, vemos adolescentes que se regulan la frustración y la ansiedad con autolesiones. El problema es que es un recurso conocido y buscado que acaba provocando grandes problemas psicológicos. Además se lesionan en sitios que no se ven para que no se noten las heridas. Lo de Guardiola fue un pronto gestionado de una forma muy inadecuada", explica.

Enric Armengou valoró el hecho de que Guardiola aclarase tras la rueda de prensa que no quiso "restarle importancia a los problemas de salud mental que afectan a muchas personas".

"No se le puede achacar poca sensibilidad con los problemas de ese tipo, simplemente se manifestó con una ironía", al decir que se quería "hacer daño" con los dedos y las uñas". Supo regular y dar la cara, admitiendo un gesto irascible".

También descartó Armengou que se tratara de un problema de autocontrol. "Creo que no se puede hablar de un problema de ese tipo. sería excesivo, de los contrario lo veríamos con ese comportamiento en otros ámbitos. Es un hombre que vive los partidos con intensidad, pero no tenenos constancia de que se le haya ido la olla en ningún momento".

Simeone es un hombre emocionalmente muy potente

También comentó el profesor de la Universidad Abat CEU el golpe de emotividad del técnico del Atlético de Madrid Diego Pablo 'Cholo' Simeone, quien fue presa de las lágrimas cuando en plena entrevista fue preguntado por los 700 partidos cumplidos en el banquillo rojiblanco.

"Simeone es un hombre emocionalmente potente, pero tiene mucha experiencia. Se emocionó y, como no quería montar el número, tuvo un golpe de autoridad tuvo la autoridad marchándose de la entrevista", comentó.

"Los entrenadores son personas muy expuestas, si Guardiola juega mal y pierde tiene que dar la cara ante los periodistas y si Simeone llora la siguiente pregunta sería más lacrimógena. La gente del fútbol suele ser muy disciplinada, a veces demasiado rígidos, pero siempre están a prueba de la afición y la prensa. A veces les encumbran y otras les bajan".

El día que Nadal observó el naufragio del Madrid: “Seguro que va a ser lo que se espera de él”

Actualizado Jueves, 28 noviembre 2024 - 09:44

La historia reciente de los enfrentamientos entre Liverpool y Real Madrid resumía el éxito del partido en un futbolista: Vinicius Júnior. El brasileño marcó en la final de la Champions de 2022 y repitió hace dos temporadas, en los octavos de final continentales, cuando el conjunto blanco salió triunfante de Anfield gracias a dos goles de su joven y nueva estrella. Fue el gran peligro madridista y la pesadilla 'red'. Pero ayer, en una noche helada en Liverpool, la ausencia por lesión del ex del Flamengo descolocó a los de Carlo Ancelotti, congeló sus ideas y situó en el juzgado mediático a otro jugador: Kylian Mbappé. Y el francés no tuvo defensa.

Todo bajo la atenta mirada de Rafa Nadal, estrella en el palco de Anfield después de visitar a Pep Guardiola y a la plantilla del City en Manchester, a una hora de distancia del estadio del Liverpool. El de Manacor, acompañado por su hermana, conversó con Emilio Butragueño, Santiago Solari y Juni Calafat, y se rodeó de otros miembros de la Junta Directiva del cuadro de Chamartín. Eso sí, fue testigo de una noche negra para el Madrid.

A unos metros, Gareth Bale, que acudió para trabajar como comentarista en TNT Sports, junto a Rio Ferdinand y Steve McManaman. El galés pisó el césped, saludó a Butragueño y a miembros del departamento de comunicación y del cuerpo técnico del conjunto blanco y se acercó a ver, ya en privado, a algunos de sus antiguos compañeros, aunque el partido lo ensombreció todo.

La lesión de Camavinga

En el campo, la cara de Mbappé fue la cara del conjunto blanco. Impotente ante Virgil van Dijk, Ibrahima Konaté y Conor Bradley. Inefable frente a lo que le fue sucediendo en el partido. Torpe en los controles y en los regates, tímido al encarar a sus rivales, como si fuera otro futbolista, y errático en el momento más importante del duelo, el penalti que podría haber supuesto el empate y que el atacante galo estrelló en las manos de Caoimhim Kelleher. Inexplicable.

Ese fallo completó los 10 minutos de deriva madridista en Anfield, convertidos en 90 bajo la capa de héroe de Thibaut Courtois. En el minuto 52, Alexis Mac Allister puso el merecido 1-0 para los locales. A los dos minutos se lesionó Eduardo Camavinga, el mejor de los visitantes en el duelo, y en el 61 Mbappé falló desde los 11 metros cuando el Madrid pensaba que podía seguir vivo en el encuentro.

"Nosotros lo vemos bien, entrenando bien, a veces sale, a veces no, hoy no ha salido el penalti pero tenemos confianza en él y seguro que Kylian va a ser lo que se espera de él", reflexionó Luka Modric.

Último con plaza

Ancelotti, que se pasó el partido desesperado, corrigiendo continuamente a sus futbolistas y muy pendiente de Arda Güler, se giró hacia sus asistentes, especialmente hacia Davide, su hijo, y Francesco Mauri, y no imploró palabra. El silencio lo hizo todo. Era la continuación de la pesadilla de Mbappé justo cuando su equipo más necesitaba de su talento.

El penalti fallado por Mo Salah no alentó al Madrid, perdido tras el error de Mbappé, sino que empujó todavía más a un Liverpool que amplió distancias gracias a Cody Gakpo. Ahí donde crecieron los blancos en febrero de 2023 cayeron en noviembre de 2024, complicándose mucho la vida en la liguilla de la Champions. Los blancos son ahora vigesimocuartos, situándose como el último equipo con plaza para el playoff de enero, en el que se miden todos los posicionados entre el 9º y el 24º. A falta de tres jornadas en las que debe visitar al Atalanta y el Brest y recibir al Salzburgo, el Madrid suma sólo seis puntos en cinco jornadas. Situación límite.

Mingma G, el mejor guía sherpa del mundo: "La primera vez que subí al Everest me emocioné; el resto fueron trabajo"

Mingma G, el mejor guía sherpa del mundo: “La primera vez que subí al Everest me emocioné; el resto fueron trabajo”

El pasado viernes una estrella del deporte mundial pasó por el Aeropuerto de Madrid, pero casi nadie se enteró. Era difícil reconocerle: no vestía su habitual ropa supertécnica -llevaba tejanos-, estaba lejos del lugar de sus gestas y suele esquivar el protagonismo. Pero el historial de Mingma G merecía que alguien le pidiera una foto en una de sus escalas entre Katmandú y el Aconcagua, su objetivo de este diciembre. «Es la primera vez que piso España, aunque sólo sea el aeropuerto. Estuve en Francia y Suiza esquiando», comenta a EL MUNDO quien seguramente sea el mejor guía de montaña del mundo.

La ascensión al K2 en invierno de 2021 junto a Chhang Dawa o Nirmal Purja le lanzó al estrellato, pero Mingma G acumula una larga listas de gestas, como sus 35 ascensos a ochomiles -seis al Everest, cinco al K2...-. En la comunidad sherpa del Nepal es un héroe, también por su trabajo al frente de Imagine Nepal, una de las compañías que copan el mercado del turismo en los techos del mundo.

Seis veces en la cima del Everest. ¿En todas sintió la misma emoción?
La primera fue especial, el resto fueron trabajo. En 2007, la primera vez que llegué a la cima, sentí una gran emoción. Siempre había querido llegar allí porque había escuchado hablar del Everest desde que nací. Mi padre, mi tío, muchos de mis familiares habían trabajado como guías y me habían explicado mil historias de la montaña. Después ya no sentí tanta excitación, sólo la responsabilidad de ayudar a quienes guiaba.

Estudios en Katmandú y proyectos propios

Como relata Bernadette McDonald en su libro Los verdaderos héroes del Himalaya (Desnivel 2024), Mingma G nació en 1987 en Na, una aldea a 4.100 metros de altitud, en el nepalí valle de Rolwaling. La zona es remota y de escasos recursos, pero el trabajo como guía de su padre, Dorjee Sherpa, uno de los más cotizados en la región en los años 80 y 90, le permitió estudiar en Katmandú, aprender inglés y licenciarse en Dirección y Administración de Empresas. «No tenía claro que quería ser alpinista, me gustaban las ciencias y los negocios, pero en mis primeras expediciones sentí una gran pasión. Muy pronto, en 2007, llegó mi primer ascenso al Everest», recuerda a este diario y tan pronto fue que apenas había cumplido 20 años.

Luego vendrían los cursos para convertirse en guía de la Unión Internacional de Asociaciones de Guías de Montaña (UIAGM), muchos encargos de clientes para subir a todos los ochomiles -ha completado los 14 sin oxígeno artificial- y también, raro para un sherpa, algunos proyectos propios. Su ascensión en solitario al Chobutse -en Nepal, de 6.686 metros- fue, según Himalayan Database, «la primera ascensión técnica en solitario realizada por un sherpa nepalí».

¿Qué opina de los atascos en la ruta de subida al Everest?
Creo que hay que poner límites. Tenemos que controlar el número de montañistas en las cuerdas para que no haya problemas. En Nepal hay una gran competencia entre empresas, algunas ofrecen precios muy bajos y aceptan escaladores sin experiencia. Nosotros no entramos en eso. Exigimos conocimientos y limitamos los grupos a 10 personas.

El reconocimiento a los sherpas

Mingma G vive en la ambivalencia que comparte gran parte de la comunidad sherpa. Sus montañas están siendo sobreexplotadas, pero eso ha permitido el crecimiento de la región del Khumbu, donde se alza gran parte del Himalaya. Él mismo participó en 2019 en el asombroso y polémico Project Possible en el que Nirmal Purja completó los 14 ochomiles en apenas seis meses. Luego llegaría la gloria, la verdadera gloria, con el K2 invernal de 2021 que aún hoy es el mayor orgullo del Nepal.

«En el pasado el trabajo de los sherpas no era reconocido porque no hablaban inglés y no tenían medios para explicar sus gestas al mundo. Ahora cada vez se nos tiene más en cuenta y contamos con las redes sociales como herramienta. En el K2 demostramos que somos capaces de cualquier cosa en la montaña, que los sherpas somos los más duros allí arriba. Es el mayor éxito de mi vida, mi legado para las próximas generaciones», proclama Mingma G, que la próxima primavera intentará subir nuevamente al Annapurna con varios clientes y que se ve con fuerza para seguir trabajando en las montañas «tres o cuatro años más».

Paulina Pérez, jugadora y sindicalista en la selección española: "He estado en muchas conversaciones incómodas, pero lucho por mis compañeras"

Paulina Pérez, jugadora y sindicalista en la selección española: “He estado en muchas conversaciones incómodas, pero lucho por mis compañeras”

«¿Cuál es el sentido de nuestra existencia?», se pregunta Paulina Pérez Buforn, lateral y extremo de España en el hotel de concentración de Basilea, antes del debut de la selección este jueves en el Europeo ante Portugal (18.00 horas, TDP). Está leyendo 'Criaturas efímeras', un libro de Mauro Bonazzi sobre cómo los pensadores griegos abordaron la certeza de la propia muerte y lo explica a sus compañeras.

«A la gente le sorprendería, mantenemos conversaciones muy interesantes. Quizá no hablamos del Ethos como tal, pero sí reflexionamos sobre quienes somos, cómo nos sentimos, por qué nos sentimos así, qué significado tiene la vida que llevamos... A mí me encanta hablar y creo que doy vidilla. En algunos equipos me han llamado empollona y lo acepto, pero de vez en cuando lo que explico puede ser interesante», asegura Pérez Buforn, lectora voraz, licenciada en Derecho, estudiante de Políticas y de un máster de Abogacía, representante sindical de todas las jugadoras de balonmano en España y parte del cambio en la selección.

Una plantilla diferente

Los Juegos Olímpicos de París fueron un desastre absoluto, cinco derrotas en cinco partidos, el equipo necesitaba una revolución y ya ha llegado. Sólo cuatro meses después, en este Europeo hay 11 caras nuevas -más de la mitad de la plantilla- y Pérez Buforn es una de ellas. «Hablamos de lo que pasó en los Juegos con naturalidad, intentando sacar las cosas positivas que hubo. Como ha habido muchos cambios, no lo sentimos como un manto pesado, no notamos esa carga», reconoce Pérez que estuvo a un paso de ser olímpica, pero fue el último descarte del seleccionador, Ambrós Martín.

¿Cómo lo vivió?
Fue complicado, no puedo negarlo. Tengo un gran recuerdo de la preparación, estuve muy concentrada, y luego me costó porque puedo ser muy competitiva. Pero entendí que era la decisión del cuerpo técnico y que quizá era lo mejor para el grupo. Me fui a casa con mi familia y eso me ayudó. Con mi psicóloga trabajo mucho aquello de no intentar controlar lo que no depende de ti.

Pérez Buforn nació en Ibiza, en Puig d'en Valls, un pueblo en la periferia de la ciudad, y a los 18 años parecía que tenía que abandonar el balonmano: llevaba toda la vida en el mismo club y se mudaba a Barcelona para estudiar Derecho. «Nunca pensé que podía dedicarme a esto. Pero me llamó el Granollers para jugar allí y pensé que era posible, que podía compaginarlo con los estudios. Luego fui a Baracaldo, a A Guarda, lo intenté en Francia y ahora estoy en Porriño, que ya es como mi casa. Estoy encantada, llegué a un club que luchaba por la permanencia y ahora estamos en Europa», cuenta la jugadora, que en Francia vivió la desilusión de su carrera.

Lucha por los derechos

Llegaba a la mejor liga del mundo, al Fleury Loiret, un club que fue campeón en 2015, y en pocos meses padeció su disolución por las deudas. Reconoce que lo pasó «fatal», pero que también le sirvió de aprendizaje como jugadora y como jurista.

Porque pese a que tiene 27 años ya lleva tiempo como responsable jurídica de la Asociación de Mujeres de Balonmano (AMBM). Si una jugadora tiene un problema con su club, acude a ella en busca de consejo.

«En la pandemia justo había acabado el Grado y me lo propusieron algunas jugadoras de la selección, como Nerea Pena. Enseguida dije que sí, entendí que hacía falta que nos uniésemos», recuerda quien después ha asumido luchas como la reclamación de impagos a un club de la Liga Guerreras, el Salud Tenerife, o la implantación de un contrato profesional, con sus retenciones y sus coberturas. «Quizá es rara esta figura de jugadora y jurista, pero nunca me ha perjudicado. He estado en muchas conversaciones incómodas, pero al final lucho por todas mis compañeras, no por mí sola. Además, puede sonar Mr. Wonderful, pero cuando las jugadoras están cómodas, rinden mejor», finaliza Pérez Buforn, cuya carrera avanza mientras ayuda a que avancen las de sus compañeras.

“Help”, gritó el Madrid

Actualizado Miércoles, 27 noviembre 2024 - 23:33

Un Real Madrid que bordeó el ridículo cayó en manos de un rabioso Liverpool. El equipo inglés no tuvo piedad y enterró en vida a un conjunto blanco que se queda semi-muerto para esta Champions de locos.

Fue una pena, pero el equipo de Ancelotti ni defendió bien ni tuvo centro del campo y, ¿dónde estuvo el ataque? En el limbo de los justos. Además, no sabe jugar ni con presión ni sin ella. Todo lo contrario de un Liverpool, que te acongoja con su p

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Sucumbe Mbappé, sucumbe el Madrid

Sucumbe Mbappé, sucumbe el Madrid

Sucumbe Mbappé, sucumbe el Madrid. No es necesariamente el axioma de lo que sucedió en Anfield, pero dada la jerarquía del futbolista y el esfuerzo e inversión del club en el francés, la relación es evidente. Lo fácil es señalar a Mbappé por el penalti errado cuando el Madrid se aferraba a esa acción como un náufrago a un tablón en mitad de la tempestad. Un penalti, sin embargo, lo falla el mejor. Que se lo pregunten a Salah. A Mbappé hay que preguntarle por otras cosas, después de un partido errático, repleto de imprecisiones. También lo hizo Güler, el esperado Güler, pero la espera de uno y otro no tienen nada que ver, ni cuestan lo mismo. [Narración y estadísticas (2-0)]

Mbappé no es el único culpable de esta derrota ante el Liverpool (2-0) que pone al Madrid en una situación muy comprometida en la Champions, destinado a luchar por la pedrea en una primera fase nueva y extraña. El tiempo de los miuras queda lejos y es el tiempo del Madrid, pero la primera feria deja muchas sospechas, tras caer ante el Lille, el Milan, peores equipos que este Liverpool, con pleno en la Champions y líder de la Premier. Siguiente parada, Bérgamo, el Atalanta. De este modo, cualquiera lugar invoca una oración.

Las sospechas se ciernen sobre Ancelotti, por la irregularidad del equipo, y sobre Mbappé. Al primero le excusan las lesiones; al segundo, nada. Sin Vinicius, lesionado, Anfield era la arena para que buscara su lugar en el sol, después de un arranque de temporada tibio, donde apenas ha sido un crack de highlights. Hoy, la distancia entre Vini y Mbappé es un abismo, una sima. La ansiedad del francés, que lo que más cerca estuvo del gol fue de rebote, es un hecho, pero la ansiedad difícilmente es titular en el Madrid.

El 'vietcong' del liverpool

Mbappé era uno de los perfiles ofensivos escogidos por Ancelotti para un Madrid poco ofensivo. Tampoco eso es una coartada. Puede ser un contrasentido o puede ser un ejercicio de realismo, dado el parte de bajas del Madrid y la vocación de un Liverpool capaz de poner Anfield cuesta abajo cuando ataca. El día después de Klopp es el día siguiente, ahora de la mano de un desconocido de los banquillos, Arne Slot, que parece sacado de la carpeta de un head hunter. Se va el divo, se queda la idea.

Presiona y corre, corre mucho el Liverpool, algo que al Madrid le cuesta mucho aguantar con el mismo lenguaje. En Anfield tocaba el Madrid de la resistencia, el Madrid del Etihad, frente a un fuego ofensivo frenético cuando encuentra su ritmo, con futbolistas que alternan posiciones y roles, sin ofrecer referencias, como un ataque del Vietcong. La única solución era romper ese ritmo.

Lo consiguió el Madrid con un buen repliegue, aunque sin impedir las oportunidades que se sucedieron en la primera mitad. Courtois paró a quemarropa ante Darwin Núñez, Rüdiger cortó un centro de gol con el rostro inyectado y Asencio reaccionó a tiempo de sacar el balón sobre la línea después de su propio rechace. Nada más llegar al primer equipo y nada más empezar, era la jugada que puede condenar a quien llega de la cantera, siempre en debate, siempre bajo sospecha y siempre, o casi siempre, demasiado lejos del primer equipo del Madrid. Los centímetros que le podían haber señalado, en cambio, lo elevaron en su autoestima, sólido en su papel y bravo a empujones con Darwin Núñez. Aunque le costara una tarjeta, demostró cuajo en el área de Anfield. No es cualquier lugar. La maniobra de Mac Allister antes del gol lo encontró en el pulso final, pero el problema se había originado con anterioridad, en la falta de anticipación antes de que recibiera el delantero en el área.

Gakpo festeja el 2-0 junto a Van Dijk, Salah y Luis Díaz.

Gakpo festeja el 2-0 junto a Van Dijk, Salah y Luis Díaz.AFP

El tanto fue la consecuencia del asedio que el Madrid no pudo impedir con el break del descanso. Fue peor. El segundo tiempo arrancó, de hecho, con la mejor intervención de Courtois, mano abajo, continuó con el gol y, de inmediato, la lesión de Camavinga, hasta entonces el mejor futbolista del Madrid, junto con Courtois.

Una serie negra que, sin embargo, dio paso a los cambios y a una ocasión aparecida de la nada gracias a uno de sus protagonistas. Lucas Vázquez saltó al campo para que Valverde, inicialmente lateral, pasara al centro del campo, junto a Ceballos. La primera vez que pisó el área, Lucas Vázquez provocó un penalti de Robertson. Mbappé dio entonces continuidad a su partido. Lo lanzó mal, como lo haría Salah, pero con mejores antecedentes. La mejora del Madrid fue insuficiente frente al gol de Gakpo. Mbappé miró al césped sin respuestas. A él lo mira el madridismo.

Regatear hacia el banquillo

Regatear hacia el banquillo

Más que un preparador físico, un psicólogo u otro sistema de juego, la temporada de Kylian Mbappé la salvaría una brújula. Le salen todos los regates en horizontal. Zigzaguea potente, se quita rivales en dribbling o manoteando, avanza en ilusionante carrera hasta que el espectador, a la vez que sus rivales y compañeros, advierte que su destino parece el banquillo o la propia cámara de televisión. Cuando intenta avanzar en vertical el desenlace es

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Un Mbappé inexplicable ante la mirada de Nadal: “Seguro que va a ser lo que se espera de él”

Actualizado Miércoles, 27 noviembre 2024 - 23:06

La historia reciente de los enfrentamientos entre Liverpool y Real Madrid resumía el éxito del partido en un futbolista: Vinicius Júnior. El brasileño marcó en la final de la Champions de 2022 y repitió hace dos temporadas, en los octavos de final continentales, cuando el conjunto blanco salió triunfante de Anfield Road gracias a dos goles de su joven y nueva estrella. Fue el gran peligro madridista y la pesadilla 'red'. Pero ayer, en una noche helada en Liverpool, la ausencia por lesión del ex del Flamengo descolocó a los de Ancelotti, congeló sus ideas y situó en el juzgado mediático a otro jugador: Kylian Mbappé. Y el francés no tuvo defensa.

Todo bajo la atenta mirada de Rafa Nadal, estrella en el palco de Anfield después de visitar a Guardiola y a la plantilla del City en Manchester, a una hora de distancia del estadio del Liverpool. El de Manacor, acompañado por su hermana, conversó con Butragueño, Solari y Juni Calafat, y se rodeó de otros miembros de la Junta Directiva del cuadro de Chamartín. Eso sí, fue testigo de una noche negra para el Madrid.

A unos metros, Gareth Bale, que acudió para trabajar como comentarista en TNT Sports, junto a Rio Ferdinand y Steve McManaman. El galés pisó el césped, saludó a Butragueño y a miembros del departamento de comunicación y del cuerpo técnico del conjunto blanco y se acercó a ver, ya en privado, a algunos de sus antiguos compañeros, aunque el partido lo ensombreció todo.

En el campo, la cara de Mbappé fue la cara del conjunto blanco. Impotente ante Van Dijk, Konaté y Bradley. Inefable frente a lo que le fue sucediendo en el partido. Torpe en los controles y en los regates, tímido al encarar a sus rivales, como si fuera otro futbolista, y errático en el momento más importante del duelo, el penalti que podría haber supuesto el empate y que el atacante galo estrelló en las manos de Kelleher. Inexplicable.

Ese fallo completó los 10 minutos de deriva madridista en Anfield, convertidos en 90 bajo la capa de héroe de Courtois. En el minuto 52, Mac Allister puso el merecido 1-0 para los locales. A los dos minutos se lesionó Camavinga, el mejor de los visitantes en el duelo, y en el 61 Mbappé falló desde los once metros cuando el Madrid pensaba que podía seguir vivo en el encuentro.

"Nosotros lo vemos bien, entrenando bien, a veces sale, a veces no, hoy no ha salido el penalti pero tenemos confianza en él y seguro que Kylian va a ser lo que se espera de él", reflexionó Modric.

Ancelotti, que se pasó el partido desesperado, corrigiendo continuamente a sus futbolistas y muy pendiente de Arda Güler, se giró hacia sus asistentes, especialmente hacia Davide, su hijo, y Francesco Mauri, y no imploró palabra. El silencio lo hizo todo. Era la continuación de la pesadilla de Mbappé justo cuando su equipo más necesitaba de su talento.

El penalti fallado por Salah no alentó al Madrid, perdido tras el error de Mbappé, sino que empujó todavía más a un Liverpool que amplió distancias gracias a Gakpo. Ahí donde crecieron los blancos en febrero de 2023 cayeron en noviembre de 2024, complicándose mucho la vida en la liguilla de la Champions. Los blancos son ahora 24º, situándose como el último equipo con plaza para el playoff del mes de enero, en el que se miden todos los posicionados entre el 9º y el 24º. A falta de tres jornadas en las que debe visitar al Atalanta y el Brest y recibir al Salzburgo, el Madrid suma sólo 6 puntos en cinco jornadas. Situación límite.

El Sturm Graz coloca al Girona al filo de lo imposible

El Sturm Graz coloca al Girona al filo de lo imposible

Actualizado Miércoles, 27 noviembre 2024 - 20:51

La Champions, lo que podía ser la prolongación del sueño vivido el curso pasado con su gran trayectoria en la Liga, sigue siendo toda una pesadilla para el Girona. Los de Míchel volvieron a caer, ante un rival en principio asequible, un Sturm Graz que contaba sus cuatro primeros partidos por derrotas y que acabó por imponer su solidez para llevarse el triunfo con un único tanto marcado por Mika Biereth. [Narración y estadísticas (1-0)]

La derrota es demoledora para el Girona. Le restan las visitas del Liverpool y el Arsenal y el viaje a Italia para medirse al Milan como últimas balas para buscar el milagro. Todo invita ahora mismo a pensar que sus opciones de meterse en la eliminatoria previa a los octavos de final son poco menos que una quimera. Por la que lucharan, eso sí, mientras haya la más tímida opción.

El Girona saltó al terreno de juego absolutamente fiel a las consignas de un Míchel que insistó por activa y por pasiva en la trascendencia del choque. Los visitantes, con un Bryan Gil capaz de volver loca a la zaga rival fuera cual fuera el flanco elegido para atacar, llegaron una y otra vez a las inmediaciones del área de Khuriakov, un joven portero ruso que se estrenaba en Champions tras pasarse muchisimo tiempo viendo los toros desde la barrera.

La pifia de Iván Martín

Lejos de poner a prueba los reflejos del joven arquero, el conjunto gerundense, a decir verdad, no logró enviar ningún balón con serio peligro entre palos. El más sangrante, quizás, fue un remate de Iván Martín, relevo a última hora de un Van de Beek aquejado de problemas gastrointestinales, que, a prácticamente un metro de la línea de gol, acabó por perderse por encima del travesaño. El Sturm Graz, en cambio, le dio algo más de trabajo, poco exigente, eso sí, a un Gazzaniga que dejó también su portería incólume a lo largo de la primera parte.

El Sturm Graz, ordenado en defensa y convencido de sus posibilidades en ataque, sería al final el que abriría el marcador tras el descanso, por mucho que el Girona amenazara de nuevo con insistencia con lograrlo. Mika Biereth, tras recoger un rechace forzado de Gazzaniga por un disparo de Jatta, se encargó de marcar el primer gol de los austríacos en el torneo. El único que constaba hasta ese momento en sus estadísticas, de hecho, se lo marcó el Brest en propia puerta.

Los de Míchel, tras el mazazo, redoblaron sus esfuerzos. No en vano, aún tenían minutos para tratar, por lo menos, de pescar un empate que les sirviera para lamerse un poco las heridas. Un punto, sobre el papel, seguía sirviendo de muy poco con vistas a tratar de meterse en la ronda previa a los octavos de final. No pudieron conseguirlo. Liverpool, Milan y Arsenal acechan en el horizonte.

Lamine Yamal, Golden Boy 2024

Lamine Yamal, Golden Boy 2024

Actualizado Miércoles, 27 noviembre 2024 - 17:45

Lamine Yamal, extremo del Barcelona, ganó el premio Golden Boy, galardón que otorga el diario Tuttosport al mayor talento de las ligas europeas menor de 21 años. El internacional español, de 17 años, protagonizó una formidable temporada, en la que se asentó como referente del equipo azulgrana y conquistó la Eurocopa, donde también fue distinguido como mejor jugador joven.

"Es un orgullo ganar este trofeo. Es un sueño, estoy muy contento. Gracias a Tuttosport y al jurado. No me quiero olvidar de mis compañeros y cuerpo técnico tanto del Barcelona y de la selección española", aseguró el ganador a través de un vídeo proyectado en Turín, sede del periódico. "Muy contento y a por más", añadió.

Nacido en 2007, el talentoso extremo sucede en el palmarés a Jude Bellingham y se une a sus compañeros azulgrananas Pedri y Gavi, ganadores de las ediciones de 2021 y 2022. En este momento, Lamine sigue recuperándose de su lesión en el tobillo derecho, que le hizo perderse los tres últimos partidos del Barça. Sin embargo, este miércoles ya pudo participar en el entrenamiento de Hansi Flick de cara al duelo liguero ante Las Palmas.

El índice del algoritmo

La 22ª edición del premio, que inauguró Rafael van der Vaart en 2003, cuenta con el llamado Golden Boy Index, un algoritmo que ha tenido en cuenta para elaborar la clasificación los minutos de juego, el rendimiento, el equipo, los posibles partidos con sus respectivas selecciones y las competiciones europeas.

Este algoritmo es una herramienta tecnológica creada en colaboración con Football Benchmark, encargado de los datos y el análisis, y su objetivo es convertirse en una especie de ránking que mezcle el funcionamiento del ránking de la ATP y un índice bursátil.

En la ceremonia participaron Guido Vaciago, director de Tuttosport, Massimo Franchi, creador del premio, e Ivana Andrés, ex jugadora del Real Madrid. La entrega del galardón tendrá lugar el 16 de diciembre en Turín.

Asimismo, el turco Kenan Yildiz, jugador de la Juventus, ganó el premio Golden Boy Web, elegido por los aficionados; y Michael Kayode, de la Fiorentina, Golden Boy italiano.