El bueno de Cachín no tuvo derecho al aliento de la discreta hinchada argentina. Algún grito perdido de "¡Vamos Pedro!" adquirió de inmediato carácter conspirativo y encontró la reacción de un sonoro murmullo en la Caja Mágica. Mal día para llamarse Pedro en el templo del tenis madrileño. Vaya usted a saber por qué. Y eso que el jugador de Bell Ville reaccionó con bravura tras un pésimo primer set y obligó a Nadal, que afina su puesta a punto pero todavía carece de continuidad en el juego, a pasar tres horas y cuatro minutos, las que necesitó para certificar un éxito más sufrido de lo que se podía esperar: 6-1, 6-7 (5) y 6-3.
La victoria ante Pedro Cachín y la consiguiente clasificación para octavos de final fortalecen a Nadal en este largo tiempo de incertidumbre. Son ya tres triunfos consecutivos, registro insólito viniendo de donde viene, y este martes le espera Jiri Lehecka, 31º, un artillero checo de 23 años que no ha de resultarle inabordable, siempre que logre recuperarse bien. La paliza ante Cachín, con menos de 24 horas de descanso, elevará la exigencia en un periodo donde todos los cuidados son pocos.
Superado un top 20 como Alex de Miñaur, 11º en el escalafón, se suponía que Nadal no tendría demasiados problemas frente a Cachín, un argentino de 29 años sin demasiado peso en el circuito. La victoria del sábado, en una escenografía propia de su despedida del torneo, supuso un indudable empujón para el ex número 1 del mundo, urgido a recuperar crédito y autoestima a menos de un mes del inicio de Roland Garros, donde tiene depositadas buena parte de sus ilusiones.
La inesperada reacción
Sin embargo, este lunes, tras disfrutar de un largo pero plácido primer parcial, Cachín mejoró el porcentaje con su servicio y empezó a meter más bolas en pista, progresión confluyente con un decaimiento de su rival. Se situó 4-1 y dispuso de dos bolas de set antes de llegar al desempate, pero envío sendas derechas más allá de la línea de fondo. Fue en el tie break cuando logró igualar el partido tras un passing shot cruzado de revés ante un saque y volea de Nadal.
Octavofinalista el pasado año, Cachín había encontrado la redención en Madrid, tras una secuencia de 15 derrotas consecutivas desde octubre. Su triunfo en segunda ronda contra Frances Tiafoe fue el primero logrado a lo largo de su carrera ante un jugador de los 20 primeros del ránking. Tenista de crecimiento tardío, relanzó su carrera al trasladarse hace unos años a Barcelona y contar como asesor con Álex Corretja.
Dentro de su proceso de reincorporación al circuito, a Nadal le toca foguearse con experiencias de estas características. La temprana rotura en el inicio del tercer set le permitió llevarse un partido que manejó con determinación y oficio en los momentos culminantes. Además de ofrecer un tenis fluido en el primer parcial, fue capaz de sostenerse en pista en el encuentro más largo desde que perdió con Jordan Thompson a principios de año en cuartos del ATP 250 de Brisbane. Entonces fueron tres horas y 26 minutos, con el alto precio de no volver a competir hasta el Conde de Godó. "Vamos a ver cómo nos levantamos mañana, ojalá que bien", comentó a pie de pista.
El problema no es que el Madrid gane la Champions, el problema es saber que va a ganarla. La inevitabilidad. Vivir el proceso día tras día durante el mes y medio que va desde el milagro de Manchester hasta la final de Wembley, la frustración de que no exista Bayern ni Mbappé que te hagan dudar y ver los partidos con cierta esperanza. Mejor irse al cine.
Todos los antis supimos que el Madrid iba a ganar La Enésima en el mismo momento en que resisti
Hazte Premium desde 1€ el primer mes
Aprovecha esta oferta por tiempo limitado y accede a todo el contenido web
"Pocos aquí pensaban que yo podía estar en esta sala de prensa". En la segunda respuesta de la rueda de prensa, Carlo Ancelotti envió un mensaje a los que le escuchaban. El técnico italiano se reivindicó antes de disputar unas nuevas semifinales, las terceras consecutivas desde que volvió al Real Madrid. Así de contundente es el peso de la historia, como él mismo recordó al analizar al Bayern. "Tenemos mucho respeto, han hecho una eliminatoria contra el Arsenal espectacular y tenemos que mirar eso, la calidad y la historia de este club, que es más o menos la misma que la nuestra. Y la historia en la Champions League cuenta mucho", declaró.
Hay una duda por encima de cualquier otra en su alineación de este miércoles: el nombre del futbolista que acompañará a Antonio Rüdiger en el centro de la defensa. Y por su contestación a una pregunta sobre Tchouaméni, parece que puede ser el galo, que entraría en el lugar de Nacho y Militao. "Tchouaméni jugará. ¿Dónde? No lo sé", comentó. El italiano no va a sentar ni a Valverde ni a Kroos, y sería muy raro verle prescindir de Camavinga, así que el único puesto que queda libre es el de central. "¿Tchouaméni está invicto como titular? Bueno, ganamos en Manchester en penaltis sin él", bromeó. "Jugará", insistió.
El técnico anunció que no improvisará. "Hay dos tipos de entrenadores, los que no hacen nada y los que hacen daño a su equipo. Yo intento estar en los primeros", admitió entre risas. "Sé que he sido injusto en todos los partidos, ese es mi papel. No puedo pensar en eso".
Además, el transalpino explicó la situación de Jeremy de León, el futbolista puertorriqueño que ha viajado con el Madrid a Manchester y a Múnich a pesar de no estar convocado. Cuestionado sobre las teorías de algunos aficionados, que creen que lo hace por una especie de superstición, Ancelotti fue claro: "No es por una cábala. Son 19 jugadores disponibles y necesitamos 10 y 10 para entrenar. Llevamos a Jeremy porque hablando con Raúl nos dicen que entrena bien, es muy serio y tiene mucha calidad".
Antes, Fede Valverde había explicado las razones que le llevaron a decir "no" a lanzar un penalti durante la tanda contra el Manchester City. "Me acosté con remordimiento porque podía haber tenido la oportunidad de dejar esa huella en el Madrid, pero soy de los que les gusta clasificar como sea y hay veces que uno tiene que dejar de lado ese orgullo y decir 'no estoy tan preparado como creía'. El cansancio me jugó una mala pasada y lo mejor que se me vino a la cabeza fue decirle al cuerpo técnico que no estaba preparado para lanzar el penalti. Me encantaría en un futuro prepararme para que eso no vuelva a pasar y estar preparado mentalmente para disparar", reflexionó.
El ex presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, negó ante el juzgado número 4 de Majadahonda haber recibido ni pagado ninguna comisión por trasladar la Supercopa de España a Arabia Saudí. El mandatario aseguró que con esos contratos con Kosmos, la empresa de Gerard Piqué, "se salvó el fútbol".
Justifica que el dinero de la comisión para Kosmos procedía de la empresa árabe Sela, nunca de la RFEF, y que se incluyó en el contrato porque no perjudicaba a la Federación. Recuerda que la firma del mismo se produjo en pandemia y que sin esos ingresos el fútbol español podría haber muerto.
En su declaración, el que fuera máximo representante del fútbol español ha sacado pecho de su gestión. Entre sus logros, recordó que consiguió el Mundial de 2030 para España y que aumentó la facturación de la RFEF de 140 a 400 millones.
La jueza ha ordenado para el expresidente Rubiales como medidas cautelares la obligación de comparecer ante el órgano judicial una vez al mes y cuantas veces sea requerido por el Juzgado y la obligación de solicitar permiso al Juzgado cada vez que quiera salir del territorio nacional.
Rubiales ha llegado a las 9.30 con gesto tranquilo al juzgado número 4 de Majadahonda acompañado de su abogado, José Vicente Gómez Tejedor, donde debía comparecer media hora más tarde ante la jueza Delia Rodrigo.
A la salida, en una comparecencia en la que no ha admitido preguntas, el ex dirigente ha mantenido que seguirá colaborando con la justicia y que es el principal interesado en que "esto se aclare". "He mantenido y mantendré siempre que jamás ha habido dinero que se reciba de forma irregular, jamás habido una licitación irregular y hemos obrado con la máxima excelencia y en la búsqueda de la legalidad", expresó tras más de cuatro horas de declaración ante la jueza.
Rubiales conversa con su equipo legal.MariscalEFE
El ex mandatario fue detenido el pasado 3 de abril tras volver de la República Dominicana. Rubiales se encontraba en el país caribeño cuando estalló la operación policial que concluyó con la detención de siete personas y registró más de 11 localizaciones, entre ellas la sede de la Federación.
Esta operación, bautizada como caso Brody, investiga los delitos de actos de corrupción en los negocios, administración desleal y blanqueo de capitales durante los cinco años en los que estuvo al frente del máximo organismo del fútbol español.
La causa comenzó principalmente por las presuntas irregularidades en los contratos del traslado de la Supercopa de España a Arabia Saudí. No obstante, según fue avanzando la investigación, también se ha ampliado hacia otras vinculaciones como las concesiones a la constructora Gruconsa, entre ellas las obras del estadio de La Cartuja.
En una entrevista que concedió en República Dominicana a La Sexta, Rubiales aseguró que nunca en su vida había "pegado una mordida". Afirmo que era mentira que hubiera comisionado por pisos en el país caribeño, que tuviera un equipo de baseball allí, que hubiera pegado un pelotazo en Cabo Verde o que tenga terrenos para la construcción en Arabia Saudí. "El dinero que tengo es fruto de mi trabajo y de mis ahorros", afirmó.
Entre los investigados figura también Pedro Rocha, actual presidente de la RFEF, después de que la jueza que instruye la causa, Delia Rodrigo, cambiara su condición tras su declaración el pasado viernes 12 de abril como testigo.
Además de Rocha y Rubiales, ya han declarado en la causa el asesor jurídico externo de la Federación, Tomás González Cueto y Ángel González Segura, relacionado con la empresa que realizó obras en La Cartuja.
El beso
Esta es la segunda causa en la que Luis Rubiales figura como investigado. El ex presidente de la RFEF tiene pendiente el juicio por el beso no consentido a la futbolista Jenni Hermoso tras proclamarse España campeona del Mundial Femenino en Sydney.
La Audiencia Nacional rechazó los recursos del dirigente y de los otros investigados en la causa el director deportivo de la selección masculina, Albert Luque, el exentrenador de la selección femenina Jorge Vilda y el exresponsable de marketing de la Federación Rubén Rivera.
Rubiales deberá responder ante la justicia por un delito contra la libertad sexual y otro por coacciones, del que también son coautores los otros tres investigados. La Fiscalía pide para el ex dirigente dos años y medio de cárcel y un año y medio para el resto de acusados.
Tank Dell, receptor de los Houston Texans de la NFL, sufrió heridas menores en un tiroteo en Sanford, Florida, el sábado por la noche, anunció este domingo el equipo.
"Se nos ha informado que Tank Dell fue víctima de un tiroteo en Sanford, Florida, la noche del sábado. Sufrió una herida leve, pero ya fue dado de alta del hospital y se encuentra de buen humor", escribió el equipo a través de sus redes sociales.
El receptor de 24 años apenas lleva un año en la NFL. Fue reclutado por los Texans en el Draft del 2023 en la tercera ronda y en su campaña de novato contribuyó con 47 recepciones para 709 yardas y siete anotaciones.
En cuanto su equipo tuvo la información hizo lo posible para comunicarse con su jugador para asegurarse de que sus heridas no eran de gravedad.
"Ya estamos en contacto con él y su familia y proporcionaremos más actualizaciones cuando sea apropiado, pero en este momento pedimos que respete su privacidad. Nuestros pensamientos y oraciones están con todos los involucrados en el incidente", complementó el mensaje de la franquicia.
Según información de la cadena KPRC de Houston, Dell se encontraba en el momento en el que ocurrió el tiroteo en un club nocturno de Sanford. La cadena añadió que el receptor no estuvo involucrado en ningún altercado.
La Oficina del Sheriff del condado informó que casi una decena de personas terminaron con heridas que no pusieron en peligro sus vidas.
De la mano de su joven estrella Anthony Edwards, los Minnesota Timberwolves completaron este domingo una serie perfecta (4-0) ante los Phoenix Suns de Kevin Durant y avanzaron por primera vez en playoffs desde 2004, mientras los Clippers sobrevivieron a una épica remontada de los Mavericks.
Con este triunfo, los Clippers empataron 2-2 esta serie de primera ronda de la Conferencia Oeste de la NBA, en una jornada en que los Knicks y los Pacers avanzaron 3-1 ante los Sixers y los Bucks.
En el último partido de la noche, los Timberwolves fueron el primer equipo en superar la primera ronda con un cuarto y definitivo triunfo 122-116 en la cancha de los Suns.
Anthony Edwards, con 40 puntos, se ratificó como uno de los jóvenes llamados a dominar la liga con otra exhibición frente a su ídolo Kevin Durant, que acumuló una nueva decepción en playoffs a sus 35 años.
El veterano alero anotó 33 puntos y Devin Booker otros 49 en un intento por evitar la humillante eliminación de Phoenix ante su público, que quedó coronada con un espectacular mate de Edwards sobre Durant a dos minutos del final.
"Se siente muy bien. Tengo el mayor respeto por KD (Durant). Cada noche sale a competir, lo llevo viendo desde que tenía cinco años", dijo Edwards sobre Durant, con quien se fundió en un largo abrazo tras el partido.
Ambos jugadores, además de Booker, serán compañeros en el nuevo 'Dream Team' estadounidense de los Juegos Olímpicos de París.
"Me emociona jugar con él este verano (boreal). Hacerle un poco de 'trash talk' diciéndole que lo envié a casa", bromeó el talentoso escolta, de 22 años.
El 4-0 culmina el fracaso del ambicioso proyecto de esta temporada de los Suns, que hicieron uno de los grandes fichajes del año para reclutar a Bradley Beal y formar un potente 'Big 3' con Booker y Durant.
Minnesota, en cambio, jugará las semifinales del Oeste por segunda vez en sus 35 años de historia, después de un único precedente que se remonta a 2004.
El encuentro terminó de forma accidentada con una colisión involuntaria en la banda del base de los Timberwolves Mike Conley con su entrenador, Chris Finch, quien tuvo que ser ayudado para retirarse a vestuarios.
Clippers ganan sin Kawhi
Los Angeles Clippers derrotaron 116-111 a los Dallas Mavericks sobreviviendo a una remontada de 31 puntos del equipo de Luka Doncic.
De dominar 55-24 a mediados del segundo cuarto, los Clippers se llegaron a ver por debajo en el marcador a dos minutos del final pero resistieron el embate a pesar de la baja de su líder, Kawhi Leonard, por sus problemas de rodilla.
Paul George y James Harden, ambos con 33 puntos, prevalecieron en su vibrante duelo frente a la dupla estelar de los Mavericks formada por Kyrie Irving, que logró 40, y Luka Doncic, que firmó un triple doble de 29 tantos, 10 rebotes y 10 asistencias.
"Fue un show, un enfrentamiento entre jugadores de élite, (futuros miembros) del Salón de la Fama. No se puede hacer mucho defensivamente", describió Harden el choque.
El equipo angelino sorprendió a los Mavericks en un fulgurante inicio en el que los bombardearon desde la línea exterior.
Dallas fue recortando terreno hasta que Doncic colocó con un triple el empate a 98 a cinco minutos del final.
Dos minutos después, una estratosférica canasta de Irving ponía a los Mavericks en ventaja por primera vez desde el primer cuarto pero Harden y George aparecieron para rescatar a los Clippers.
Entre ambos se encargaron de anotar los últimos 18 puntos de su equipo con varias canastas imposibles que minaron la moral de los Mavericks, que perdieron la ventaja de campo en la serie.
Récord de Brunson
En el Este, los New York Knicks vencieron 97-92 a domicilio a los Philadelphia 76ers con 47 puntos y 10 asistencias de Jalen Brunson.
El base rompió así el récord de anotación de un jugador de la franquicia en postemporada, que ostentaba Bernard King con dos juegos de 46 tantos en los playoffs de 1984.
Los Sixers de Joel Embiid, que terminó con 27 puntos y 10 rebotes, necesitan ahora ganar tres partidos seguidos, comenzando por la visita del martes al Madison Square Garden.
En Indiana, los Pacers explotaron las ausencias por lesión de Giannis Antetokounmpo y Damian Lillard para batir a los Milwaukee Bucks por 126-113.
El pívot Myles Turner fue el máximo anotador con 29 puntos y 7 triples y el base Tyrese Haliburton aportó otros 24 y 5 para unos Pacers que acarician su retorno a la segunda ronda tras una década de espera.
«Para la mitad del mundo, sólo soy un mercado. Les hago ganar o perder dinero, nada más. Los únicos comentarios que he recibido durante las últimas semanas son 'como no llegues a esta cifra, estarás en mi lista negra'». Hace unos días, Tyrese Haliburton, jugador de los Indiana Pacers y uno de los mejores bases de la NBA, avisaba sobre la ola que ha llenado de toxicidad el día a día de la liga. Algo que se extiende también al resto de deportes de América, Europa y todo el planeta. «Los aficionados gritan constantemente a los jugadores por sus apuestas. Es una locura y un problema que hay que atajar», ampliaba PJ Tucker, de Los Angeles Clippers.
Las apuestas se han adueñado del deporte. No sólo de su economía, patrocinando equipos y organizaciones, sino de todo su contexto: de los jugadores, que son protagonistas de las mismas; de las plataformas de retransmisión, que las incentivan en sus propias emisiones; y de los aficionados, tan pendientes, o más, del partido que de su apuesta. Nadie escapa. ¿Por qué? Porque ahora es mucho más fácil apostar y hay muchas más posibilidades dentro de un mismo encuentro. Olvídese de acertar quién gana. Vaya a lo concreto.
Así se han adueñado del deporte las apuestasEL MUNDO (Vídeo)
Piense en LeBron James. ¿Anotará hoy más de 22 puntos? ¿Capturará más de 7 rebotes? ¿Dará más de 8 asistencias? ¿Meterá más de 1 triple? ¿La suma de sus puntos, rebotes y asistencias será mayor o menor que 43? ¿Perderá más de 3 balones? ¿Conseguirá más de 2 robos? ¿Pondrá más de un tapón? ¿Anotará la primera canasta del partido o de su equipo?
Ahora piense en Rafa Nadal. ¿Ganará el siguiente punto? ¿Ganará el segundo punto del próximo juego? ¿Y el tercero? ¿Y el cuarto? ¿Si gana el juego, lo hará dejando a su rival a 0, a 15, a 30 o a 40? ¿Cuando el primet set llegue a seis juegos, cómo irá el marcador? ¿Cuál será el resultado correcto de este set? ¿Ganará Nadal al menos 4 juegos? ¿Habrá tiebreak? ¿Cuántos juegos se disputarán en el set y en el partido? ¿Cuántos ganará Nadal? ¿Será el número de juegos disputados par o impar? ¿Quién llegará primero a 3 juegos ganados? ¿Y a 4?
Ahora piense en Jude Bellingham. ¿Marcará ante el Bayern? ¿Cuándo lo hará, el primer gol o el último? ¿Disparará más de una vez? ¿Más de dos? ¿Uno será a puerta? ¿Dará más de 60 pases? ¿Más de 65? ¿Dará una asistencia? ¿Dos? ¿Hará más de una entrada? ¿De dos? ¿De tres? ¿Cometerá una falta? ¿Le sacarán amarilla? ¿Le expulsarán?
"Es consecuencia del Siglo XXI"
«Los mercados deportivos permiten apostar hasta el último detalle. El Madrid-Barça, por ejemplo, tenía más de 400 mercados», explica a este periódico David Pere Martínez Oro, director de Episteme Social, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona y autor de Ludomorfina, el fenómeno de las apuestas en la juventud española. «Mientras tengamos esta oferta de mercados en las plataformas online, será condición inherente al deporte profesional. Es consecuencia del Siglo XXI, una industria que vela por ganar dinero y unas tecnologías que han evolucionado hasta el punto de monitorizar partidos de Tercera Regional», añade.
Las sanciones
Los mercados son los eventos dentro de un partido y son el principal foco de los problemas entre el mundo del deporte y de las apuestas. Presiones, sanciones... Les sonará el nombre de Sandro Tonali, centrocampista italiano del Newcastle suspendido diez meses por haber apostado en mercados de partidos que él mismo disputaba. De hecho, uno de los vídeos que más virales se han hecho sobre el tema es el de una amarilla que recibió por tardar, sospechosamente demasiado, en salir del campo.
No es el único. La NBA acaba de sancionar de por vida a Jontay Porter, jugador de los Raptors, que dio información a sus conocidos para que apostaran en sus propios mercados, apostó él mismo 54.000 dólares y limitó su participación en los encuentros para acertar. La MLB, la liga de béisbol, investiga a Shohei Ohtani, una de sus estrellas, por los gastos millonarios de su traductor en las casas de apuestas. Mientras que la NFL sancionó al receptor Calvin Ridley por apostar en partidos de la liga. Sin embargo, el deporte que más polémica tiene con este tema es el tenis.
"El tenis es el más fácil de adulterar"
En 2022, seis tenistas españoles fueron inhabilitados por amaños y cada mes hay noticias de nuevas sanciones. «El tenis es el deporte más fácil de adulterar, especialmente en el circuito ITF. Son chicos jóvenes que casi tienen que poner dinero de su bolsillo para viajar...», avisa Pere Martínez Oro. «Apuestas 10.000 euros, te dejas romper un servicio y te sacas el doble. Es facilísimo. Pero el problema es ético y del deportista, no sólo de los mercados. Puedes quitar partidos del circuito ITF de las casas de apuestas, pero a la industria no le interesa. Ellos quieren más mercados, más apuestas, más dinero», insiste.
La industria quiere más, y las organizaciones que gobiernan el deporte, también. «Nosotros no podemos llevar publicidad de las casas de apuestas, pero los torneos hacen acuerdos millonarios con ellas. Deberíamos quedarnos al menos el 50% de ese acuerdo, pero no recibimos nada. Miles de millones que circulan por el circuito y nosotros no vemos nada», se quejaba Novak Djokovic hace unas semanas.
Más apuestas, más audiencia
Una situación que también se vive en la NBA. La liga llegó a un acuerdo histórico con FanDuel y DraftKings, dos plataformas de apuestas, para permitir a los espectadores apostar durante los encuentros a través de la propia aplicación de la NBA. Más apuestas, más usuarios, más audiencia. Según un estudio de 'CRG Global', el 57% de los apostadores de la NBA ven mucho más la liga cuando apuestan, el 30% han escogido su equipo favorito según los aciertos en las apuestas y el 29% deja de ver el partido cuando su apuesta ya está resuelta. Mientras, las casas de apuestas han multiplicado sus ingresos hasta los 36.000 millones en 2023, según 'Statista'. En EE.UU, el valor de FanDuel ha superado los 31.000 millones.
"Cuando juegas bien y les haces acertar, está todo perfecto. Pero cuando fallas te tiran mierda, como que no he superado los 29,5 puntos y cosas así. Me siento mal porque no les quiero hacer perder dinero, pero sólo salgo e intento jugar", se quejaba Jason Tatum, de los Boston Celtics. "Estamos caminando por un hilo muy fino, es una situación muy complicada", advertía J. B. Bickerstaff, técnico de los Cavaliers, sobre la legalización de las apuestas deportivas en 38 estados de Estados Unidos desde 2018. Desde ese año, la NFL, la liga más seguida del país, ha incrementado sus audiencias un 8% y ha tenido 38,5 millones de espectadores por partido, cifra de récord.
La Liga, en alerta
LaLiga se salva de momento de polémicas, pero el debate existe. «El fútbol es más pausado que el tenis o el baloncesto. Hay menos mercados y no hay tanta presión en ese sentido por parte del aficionado, pero en los últimos años esos eventos se han multiplicado», explica a este periódico Iñaki Arbea, director de Integridad de LaLiga, que detalla que en cada campo hay un personal que se encarga de vigilar «actitudes raras» y advierte sobre las mafias que intentan controlar a los deportistas: «Son el principal problema, las mafias que usan las apuestas y amenazan a los jugadores para blanquear dinero».
El Betis necesitaba tanto ganar como no perder y se encontró con que el Sevilla le colocó un lastre en las alas europeas. Se revolvió el equipo de Quique Sánchez Flores ante el dominio verdiblanco y sacó un punto que, sin servirle de nada, le permite salir airoso de un derbi que se disputó al ritmo que marcó Isco. [Narración y estadísticas]
Ni se acordó de su pasado sevillista cuando gritó su gol como si hubiera nacido verdiblanco. No fueron buenos tiempos los que pasó en Nervión y se vengó quebrando al eterno rival en horas bajas. Llegaba el Sevilla al Villamarín con tres victorias y dispuesto a pinchar el globo europeo de los vecinos, el único consuelo que les queda en una temporada mediocre, pero se encontró con demasiados frentes que atender. Había medido Quique cómo intentar colapsar a Isco, el carburador de todo el juego del Betis, cuando se encontró con la lesión de Isaac Romero y la obligación de echar mano de un despistado Lukébakio, que arrancó estrellando un cabezazo a puerta vacía en Ocampos tras recoger el remate de En-Nesyri escupido por el poste. No sería el único error increíble del belga.
El Sevilla trataba de estirarse hacia la portería de Rui Silva pero, a la media hora, el Betis entró en calor. Justo cuando empezó a encontrar la brújula de Isco. Un preciso centro con el exterior buscando a Bakambu obligó a Nyland a despejar a los pies de Fornals, que vio cómo Sergio Ramos le arrebataba el gol sobre la línea. El veterano central veía como el Betis le iba hundiendo cada vez más hacia su portería sin que su equipo fuera capaz de reaccionar. El golpe definitivo lo provocó Lukébakio, girándose ante otro centro de Fornals que le golpeó en la mano. Pese a las dudas, no dudó Sánchez Martínez, ni el VAR, en señalar el punto de penalti ni Isco en marcar.
Se fue el Sevilla al descanso noqueado y pudo recibió el golpe definitivo cuando Bakambu corrió desde su campo a buscar un pase larguísimo de Miranda y encarar al meta sevillista. No lo frenó Nyland sino un tirón que le obligó a salir del campo. Sí tuvo que intervenir el noruego para salvar un disparo de Ayoze tras bailar con Badé hasta quebrarle la cintura.
Se encendió el duelo cuando la respuesta de Quique fue ir a por el empate y se lo dio Kike Salas con un testarazo incontestable. El Betis quiso agarrarse a otro penalti por manotazo de Badé a Isco, pero el VAR esta vez aclaró que no era punible.
Más que conformarse, el Sevilla se volcó en contener el impulso que no tenían más remedio que dar los béticos empujados por 55.000 gargantas. El victoria pasó primero por las botas de Isco, que se nubló ante Nyland tras una asistencia al corazón del área de Fekir le dio al Betis. Después por la cabeza de Abde, que estrelló el remate en el larguero, y por último en el ensayo de Chadi Riad. Nadie pudo ganar este derbi porque nadie lo quiso perder.
Es tal la suficiencia con que se maneja Carlos Alcaraz que cualquier rival corre el riesgo de ser reducido a escombros. Lo fue Alexander Shevchenko en el debut y corrió similar suerte Thiago Seyboth Wild, a quien se le presumía mayor resistencia sobre arcilla, el territorio donde ganó su único título hasta la fecha, en Santiago de Chile, hace cuatro años, y en el que sorprendió a Daniil Medvedev, nada menos que en Roland Garros.
Pero el bicampeón, que ganó por un doble 6-3, en una confortable hora y cuarto, no ha necesitado la máxima exigencia ni comprometer un físico delicado por la dolencia en el antebrazo derecho para citarse de nuevo este martes con Jan-Lennard Struff, el mismo hombre al que derrotó en la final del pasado año para revalidar el título.
«Sé de su nivel. Buen servicio, buen saque y volea, buenos tiros de fondo... Pero tal y como estoy puedo hacer grandes cosas y voy a provocar opciones para intentar ganar el partido y hacerle sentir incómodo», comentó el segundo cabeza de serie sobre el próximo encuentro.
Struff tuvo que esperar hasta cuatro días antes de cumplir los 33 años para ganar su primer título. Lo hizo hace poco más de una semana en el ATP 250 de Múnich, con una trayectoria impoluta, en la que sacó los colores a Holger Rune en semifinales (6-2 y 6-0) antes de imponerse a Taylor Fritz en la final.
Precedentes
Alto y buen sacador, el jugador de Warnstein, un municipio de Renania del Norte-Westfalia, formó parte del proceso de crecimiento de Alcaraz, que se le encontró en los octavos de Roland Garros de 2021, con derrota en tres sets, y volvió a topársele, un año más tarde, en la primera ronda de Wimbledon, en aquella ocasión con victoria en cinco parciales. Todo ello antes de la final de 2023 en la Caja Mágica, que se llevó por 6-4, 3-6 y 6-3.
Ahora 24º del mundo, Struff ha entrado este año directo al cuadro principal, con victorias en dos parciales frente a Jaume Munar y Ugo Humbert, 14º. Mucho más tortuoso fue su camino en la pasada edición, donde se vio obligado a disputar la fase previa y precisó ganar ocho partidos, dos de ellos frente a Aslan Karatsev, a quien superó en la qualy y en las semifinales, antes de litigar por el título con Alcaraz.
El alemán ha tardado en rentabilizar unas condiciones como las de Madrid, aptas para las características de su juego, de golpeo plano y tendente a conceder poco ritmo al oponente, pero en los dos últimos años, ya en el tramo final de su carrera, sabe extraer rédito de sus cualidades en la altura de la capital.
Nadie ha ganado a Alcaraz en Madrid desde que lo hiciera Rafael Nadal en la segunda ronda del torneo, en 2021 y el resultado de su duelo con Struff pasará más por sus manos que por lo que pueda hacer el alemán. «Sigo sin fiarme del todo del antebrazo, aún está en mi mento. Cada vez que voy forzado o pego una derecha más agresiva viene el pensamiento de cómo va a reaccionar. El objetivo es no hacerme daño», reiteró. «Físicamente estoy muy bien y me muevo bien, pero ese pensamiento va a tardar en irse».
Paradójicamente, la limitación le lleva a hacer de la necesidad virtud, a mostrarse más contenido. «Estoy jugando de una manera diferente. Juanqui [Juan Carlos Ferrero, su entrenador] me dice que no hace falta pegar la derecha al 200%, que basta con relajar y sacar la mano hacia delante, intentando que corra la bola».
La pelota viaja en buena dirección, como lo hace la de Nadal, quien, tras ganar el sábado a Alex de Miñaur, décimo cabeza de serie, en un partido que pudo ser el último en este torneo, jugará este lunes (16.00 h., Teledeporte y Movistar) contra Pedro Cachín, 91º, en un enfrentamiento inédito. El argentino, de 29 años, ha detenido en Madrid la sangría de 15 derrotas consecutivas y viene de superar a Frances Tiafoe, 20º preclasificado. Al igual que en el caso de Alcaraz, Nadal es favorito. Si se ha recuperado bien, tiene muchos números para unirse al murciano en los octavos del martes.
«Traed siempre el DNI de Christian, porque nos lo van a pedir». Este fue el consejo que recibieron los padres de Christian Mosquera (Alicante, 2004) cuando entró en la escuela del Hércules. Nadie se creía que con su envergadura pudiera ser alevín y cada semana sus entrenadores tenían que enfrentarse al mismo comentario: «Ese niño no cumple la edad». Apenas han pasado nueve años y su crecimiento como futbolista sigue provocando la misma pregunta: ¿Cómo puede liderar la defensa del tercer equipo menos goleado de la Liga, un chaval de 19 años?
Este Valencia de la 'Quinta del Pipo' está en el top 5 de las grandes ligas en minutos jugados por menores de 21 años. Un escaparate perfecto para que luzca un talento como el que tiene Mosquera, el defensa sub-19 con más minutos de Europa, nominado al Golden Boy y en el foco de media Premier... y del Atlético. Con contrato hasta 2026, el futuro en Mestalla lo marcará de Peter Lim.
Este chico que llegó al fútbol por casualidad. Christopher Mosquera y Loreydis Ibargüen dejaron Colombia hace 23 años y, tras un breve paso por la lluviosa Vilagarcía de Arousa, decidieron instalarse en Alicante, donde acabaron trabajando como conserje y cocinera de un colegio en San Vicente del Raspeig.
A Christian, un niño alto y muy espigado, le llamaba más la canasta de baloncesto hasta que un día su tío James se lo llevó a jugar al San Blas Cañavate, un equipo de fútbol sala de su barrio. De allí pasó al Carolinas y el Hércules no perdió la ocasión de ficharlo, aunque se cuestionara su edad en cada partido. Era una joya que pronto vio el Valencia.
Con 12 años, aquel niño tímido al que no le gustaba dormir fuera de casa, tenía que dejar a su familia y vivir en la residencia de Paterna. Dos meses tardaron sus padres en proponérselo. Pero ni un minuto él en decir que sí.
El pulido de Mosquera pasó por trabajar su coordinación y su elasticidad, pero el chico mostraba una predisposición y una humildad impropia. El detalle lo cuenta Javier Lafora, ex seleccionador valenciano sub-16, que lo dejó sin jugar los primeros partidos del Campeonato Nacional de Selecciones Autonómicas en diciembre de 2019 porque no podía alinear a tres del mismo club. «Y eso que era el capitán. Lo entendió y fue uno más animando desde el banquillo», recuerda. En ese momento, Mosquera, internacional en todas las inferiores con España, se estaba perfilando como central viendo desde el juvenil cada día a Ezequiel Garay y siguiendo de cerca a Varane. «Siempre me he fijado mucho en él», ha confesado.
Lejos de una familia sensata y protectora, que acudía cada fin de semana a verle jugar, a Mosquera le curtió la pandemia, que vivió en la residencia de Paterna y lesionado en el pubis tres meses. La recuperación tuvo como premio el debut en el filial y, a los tres meses, en el primer equipo con Bordalás ante el Atlético Baleares en la Copa del Rey de 2022, aquella que el joven central vio en la grada de La Cartuja cómo se la llevaba el Betis en los penaltis.
«Se veía que tenía mucho nivel, pero sobre todo es que era una esponja, siempre atento», recordaban el técnico. De esa dinámica ya nunca se bajó, pero la explosión llegó con Baraja, que le tiene absoluta fe.
Los Juegos de París y la saga
Ni sus errores le han penalizado para mantenerse en la titularidad y seguir asombrado con su madurez fuera del campo -donde estudia Ciencias de la Actividad Física y trata de sacarse el carnet-, y dentro, cuando confiesa que le encanta «defender a campo abierto y los duelos uno contra uno» y espera que le llegue la única reto que le falta: el gol de cabeza. Y es que el otro ya lo ha logrado.
Las puertas de la selección se le han abierto. Primero la Sub-21 y el sueño de los Juegos de París, donde le encantaría encontrarse con Mbappé o Messi. Colombia le ha tentado, pero no quiere anticipar ninguna decisión. Sus colores ahora son los de España.
No es el único Mosquera que asombra. Su hermano Yulian, de 13 años, es un clon, en el físico y en el campo. Ambos jugaron juntos en la Liga Promises, cuando el pequeño tuvo que elegir jugar con un ídolo y escogió a su hermano mayor. Una historia que, quién sabe, podría acabar como la de los hermanos Williams.