Joselu, de la final de París con su padre a héroe inesperado ante el Bayern: "El destino me lo tenía preparado"

Joselu, de la final de París con su padre a héroe inesperado ante el Bayern: “El destino me lo tenía preparado”

"¿Alguien me puede dar un link bueno para ver el Madrid?". En agosto de 2012, Joselu Mato (Stuttgart, 1990) pedía a través de su cuenta de Twitter un enlace pirata para poder ver un partido del Madrid. El Hoffenheim acababa de pagar 6 millones de euros por él al conjunto blanco tras haber destacado en el Castilla y no tenía forma, legal, de animar a su equipo desde Alemania. Diez años después, en 2022, el delantero, en ese momento en el Espanyol, acudió con su padre a la final de la Champions en París. Dos más tarde, en 2024, el hombre que buscaba partidos en internet y que se cogió un vuelo para asistir como público a la Decimocuarta es el héroe del madridismo ante el Bayern.

"Eso es sentimiento. Eso es ser madridista. El destino me lo tenía preparado", admitió el atacante en zona mixta, donde fue el gran protagonista. "En 2022 fui como un aficionado más, fui a apoyar a Carvajal y al Madrid porque era importante en mi casa también. Así que estuve muy feliz por él y por el club. Ahora estoy yo en la siguiente final, me ha tocado... Feliz por mí y la plantilla", resumía, todavía con la respiración acelerada por una noche de éxtasis.

Joselu tardó 163 segundos en marcar los goles que enviaron al Madrid a Wembley. Dos minutos y 43 segundos. Un rechace de un disparo de Vinicius y una asistencia de Rüdiger. "Valen igual en 163 segundos, ¿no?", bromeó. "Uno se hace futbolista para vivir esto y también para vivir todo lo que viví en mi pasado. El trabajo me ha traído hasta aquí".

Dos zarpazos de un delantero de 34 años cedido por el Espanyol, un equipo que ahora mismo está en Segunda División. Un préstamo que le costó 500.000 euros al conjunto blanco y que fue la única manera, junto al cambio de posición de Bellingham, que encontró la directiva de sustituir a Benzema mientras esperaba a Mbappé.

Joselu dejó en la cuneta al Bayern de Harry Kane, el nueve de la temporada y el hombre que también sonó para ser el recambio de Benzema. Al final el Madrid decidió aguardar a Mbappé, que llegará este verano junto a Endrick, y optó por pagar medio millón de euros al Espanyol para contar una temporada con Joselu. Unos meses después, la final de la Champions no ha podido salir más barata. "Hay gente que dudaría a principio de temporada, pero con el trabajo y la confianza del míster y los compañeros... El trabajo da sus frutos", declaró el futbolista, que a lo largo de su carrera ha pasado por 10 equipos y tres Ligas. Celta, Real Madrid, Deportivo, Alavés y Espanyol en LaLiga, Hoffenheim, Eintracht y Hannover en la Bundesliga y Stoke y Newcastle en la Premier.

Ahora el conjunto blanco debe decidir qué hacer con la opción de compra sobre el futbolista gallego. Puede pagar 1,5 millones para que siga en la plantilla y parece que lo hará, aprovechándose de un perfil que no existe en la plantilla. El hueco con Mbappé, Vinicius, Rodrygo y Endrick será pequeño, pero ninguno aporta lo que es capaz de dar Joselu. "Joselu es el reflejo de lo que es esta plantilla. Todo compromiso, todo trabajo", le elogiaba Carlo Ancelotti.

El técnico italiano ha confiado de manera constante en el ariete, a veces como titular por la lesión de Vinicius y otras como solución de emergencia en el tramo final de los partidos. Y Joselu ha respondido. Acumula 9 goles y 2 asistencias en Liga, 2 en Copa, uno en la Supercopa de España y 5 en la Champions. 17 goles. "Ancelotti nos dijo antes del partido que hay partidos que se ganan con el corazón. Me abracé con él y lo que nos dijimos queda entre él y yo. Ha confiado en mí y solo tengo palabras de agradecimiento".

Su llegada no fue del todo fácil y ni siquiera él confiaba demasiado en volver al Madrid. "Yo estoy muy feliz en el Espanyol y esa etapa ya pasó. Al final tengo que mirar por mí aquí y luchar por nuestros objetivos", contestó en abril de 2023 preguntado por el interés de los blancos. Se equivocó, porque el descenso de su equipo activó una cláusula que fue 'calderilla' para el Madrid. Unos meses después regresaría a la que había sido su casa y no ha parado de hacer goles: uno cada 112 minutos.

Pau Cubarsí renueva con el Barça hasta 2027

Pau Cubarsí renueva con el Barça hasta 2027

Actualizado Jueves, 9 mayo 2024 - 15:08

El Barça tiene muy claro que Pau Cubarsí es un valor con un grandísimo futuro. Y, también, un presente más que esplendoroso. Por eso, no es nada raro que se haya puesto manos a la obra para asegurarse su continuidad en el club. Sobre todo, después de que haya trascendido el interés de varios clubs de la Premier, entre los que estarían el Arsenal, el Manchester United, el Chelsea o el Manchester City, por hacerse con sus servicios. Una serie de cantos de sirena a los que la entidad que preside Joan Laporta ha apostado por silenciar de una vez por todas renovando el contrato del joven central hasta el 30 de junio de 2027 y asignándole una cláusula de rescisión de 500 millones de euros, 50 veces más que la que figuraba en el que hasta ahora era su último contrato, que concluía en 2026.

La progresión del central azulgrana, hasta el momento el último talento de La Masía que se ha hecho con un puesto fijo en el equipo titular del Barça, ha sido del todo meteórica. Hasta tal punto, que no sólo se ha convertido en un fijo en los esquemas de un Xavi Hernández que asegura sin tapujos que, cuando Cubarsí tiene el balón en los pies, su tranquilidad es absoluta. También ya ha tenido la oportunidad de estrenarse con la selección española absoluta y podría tener un verano especialmente movido a nivel deportivo, con la posibilidad de formar parte de los combinados españoles que pelearán por la Eurocopa de Alemania y por hacerse con una medalla en los Juegos Olímpicos de París.

El defensa, que se incorporó al fútbol base azulgrana en 2018 para incorporarse a las filas del Alevín B, firmó su nuevo compromiso con la entidad barcelonista este mismo jueves por la mañana, en una reunión en la que tomaron parte el presidente del club, Joan Laporta, el vicepresidente primero, Rafael Yuste, el directivo responsable del fútbol formativo del Barça, Joan Soler, y el director deportivo, Deco, está llamado a ser uno de los pilares del próximo proyecto de Xavi Hernández al frente del primer equipo azulgrana.

Hasta tal punto, que, con su presencia en los esquemas del técnico, hay muchos que no verían con malos ojos la posibilidad de aceptar los insistentes intentos del Bayern para hacerse con los servicios de un jugador que ha sido hasta el momento vital en la zaga: Ronald Araujo. Sobre todo, porque la venta del defensa uruguayo, aunque dolorosa, podría ayudar en gran manera a arreglar los delicados números económicos que aún maneja el club.

El misterio de la desaparición de una tenista: su teléfono apagado, el antidopaje, la huida al extranjero... ¿Qué ha pasado con Camila Giorgi?

El misterio de la desaparición de una tenista: su teléfono apagado, el antidopaje, la huida al extranjero… ¿Qué ha pasado con Camila Giorgi?

Actualizado Jueves, 9 mayo 2024 - 14:44

Última ubicación conocida: una historia en Instagram de hace 20 horas con un vestido de encaje escotado con pequeñas rosas, plagada de comentarios masculinos (corteses, atrevidos, aduladores: el habitual clímax desencadenado por su innegable belleza) y corazones virtuales.

Fuera del ámbito de las redes sociales, se han perdido las huellas de Camila Giorgi, de 32 años, originaria de la región italiana de Las Marcas, de la ciudad de Macerata. Es hija de un argentino (Sergio, también su entrenador) y de una italiana (Claudia, estilista personal de su hija), con pies de una pintura del siglo XV -Steffi Graf también los tenía: es un cumplido- y un talento tenístico intermitente, debido a limitaciones personales. Ha desaparecido repentinamente, sin previo aviso, y sin seguir, como es habitual, el curso lógico de las cosas.

De hecho, antes de comunicar su voluntad de retirarse a la WTA, el circuito profesional femenino, con un movimiento astuto del que no había informado a nadie, Camila se ausentó del protocolo antidopaje. Quienes con la curiosidad de revisar el archivo (público) del organismo responsable de la integridad del tenis (la Itia se ocupa de sustancias prohibidas y apuestas) son los que descubrieron que Giorgi ya no era una tenista en activo desde el 7 de mayo, fecha de inicio de la competición en el Foro Itálico, a la que no se había inscrito.

Atónita, la WTA la buscó para hacer un comentario, encontrando teléfonos desconectados (el suyo, el de su padre, los de sus hermanos Leandro y Amadeus), un mensaje vago y sibilino (Camila dará noticias no antes de Roland Garros, tal vez), y el eco de un rumor que sugería que se había trasladado precipitadamente al extranjero debido a problemas en Italia.

Lo único cierto, porque se ha registrado, es el reciente enjuiciamiento por parte de la Fiscalía de Vicenza por el asunto de los certificados falsos de Covid. "Las investigaciones se centran en una médica de Vicenza que, para cubrirse las espaldas, ha mencionado a personas famosas: yo me vacuné en varios lugares, estoy tranquila", según la última entrevista en el Corriere, también involucrando a la cantante Madame.

Emigrada por elección o necesidad, este parece ser el punto final de una jugadora llena de cualidades no materializadas: número 26 del mundo en su mejor clasificación, un Masters 1000 (Montreal 2021) y los cuartos de final en Wimbledon (2018) como punto culminante. Siempre con una fe ciega en las habilidades como entrenador de su padre, un veterano de la guerra de las Falkland con ideas propias sobre preparación, táctica y técnica, locura y carisma bajo la misma cabellera despeinada, capaz de mantener unida a la familia Giorgi después de la más terrible de las pérdidas: la muerte a los 23 años de su hija mayor, Antonela, en un accidente automovilístico en París.

Es ahí donde Camila se entregó por completo a Sergio, adoptando sus métodos, defendiéndolo a capa y espada ("Papá ha creído en mí desde el principio, tenemos un vínculo único, ha dedicado su vida a mí"), rechazando entrenadores mucho más cualificados, patrocinadores prominentes y consejos, Camila y Sergio contra el mundo, una batalla personal hasta la derrota contra Swiatek -la número 1 de la WTA- en Miami, fue el 23 de marzo, su último partido.

A las pocas colegas con las que hablaba les reveló su intención de abandonar el tenis para tener un futuro en la moda. La apatía de los últimos meses era evidente, pero nadie pensaba en un final así, lleno de prisa y sospechas. Derrotada por Swiatek, sonreía, casi liberada: "Finalmente puedo ir a Orlando al parque de atracciones de Harry Potter", dijo. Perdida en el mundo mágico de Hogwarts, precisamente, así es como está Camila.

El Comité de Apelación revoca el cierre del Metropolitano y le retira la multa al Atlético

El Comité de Apelación revoca el cierre del Metropolitano y le retira la multa al Atlético

El Comité de Apelación de la Real Federación Española de Fútbol ha decidido aceptar el recurso del Atlético de Madrid contra la sanción impuesta al club por los insultos racistas a Nico Williams en el Metropolitano y ha revocado el cierre parcial de dos encuentros así como la sanción pecuniaria impuesta por el Comité de Disciplina.

Así, el sector del fondo sur desde donde se lanzaron los gritos de imitación de un mono contra el jugador del Athletic de Bilbao estará abierto para los partidos ante el Celta y el Osasuna. Además, se ha retirado la sanción de 20.000 euros que se había impuesto al club por tales hechos.

El Comité de Disciplina había calificado de infracciones muy graves tipificadas en los artículos 69.1.c), 69.2.d) y 76.2, apartados b) y d), ambos del Código Disciplinario de la RFEF los insultos a Williams.

El club respondió en su recurso que existen numerosos avisos contra el racismo en todas las instalaciones del estadio, que se activó el protocolo tan pronto como se produjeron los hechos y que desde sus canales públicos emitió un mensaje de condena contra cualquier acto de intolerancia.

Además, arguyó que su colaboración con la policía en la localización del individuo fue total y que dispone de numerosas cámaras por todo el estadio para garantizar la seguridad y vigilancia del mismo.

A su juicio, no cabe sanción para un club, según el artículo 15 del Código Disciplinario de la RFEF, que acredite "el cumplimiento diligente de sus obligaciones y la adopción de las medidas de prevención exigidas por la legislación deportiva para evitar tales hechos o mitigar su gravedad". Y recuerdan que, tras el anuncio de la megafonía, no se volvieron a producir ningún tipo de cánticos ofensivos.

El club no niega los hechos ocurridos, pero reitera que las medidas que adoptaron fueron adecuadas y mantiene que, concurriendo adicionalmente las circunstancias atenuantes recogidas en el artículo 27 de la Ley 19/2007, de 11 de julio, y atendiendo al principio de proporcionalidad, considera que se les puede exonerar de la sanción adoptada.

Diligencia debida

El Comité recoge que esta colaboración activa, la identificación del responsable y el hecho de que fuera un incidente aislado, protagonizado por un único sujeto, según ha resultado acreditado y no por un colectivo indeterminado, permite afirmar, que concurre la máxima diligencia posible por parte del Club.

Así, concurren sus actuaciones dentro del artículo 15 del Código Disciplinario que permite exonerar a la entidad por actuar con la mayor de las diligencias posibles.

Jokic gana su tercer MVP de la NBA tras imponerse a Doncic y Gilgeous Alexander

Jokic gana su tercer MVP de la NBA tras imponerse a Doncic y Gilgeous Alexander

Actualizado Jueves, 9 mayo 2024 - 08:05

El serbio Nikola Jokic, pívot de los Denver Nuggets, ganó este miércoles el tercer MVP (Jugador Más Valioso de la temporada regular) de la NBA, al preceder en las votaciones al canadiense Shai Gilgeous Alexander, de los Oklahoma City Thunder, y al esloveno Luka Doncic, de los Dallas Mavericks.

Jokic ya había ganado el MVP en la temporada 2020-2021 y 2021-2022 y remplazó este año a Joel Embiid, pívot de los Philadelphia 76ers, quien quedó fuera de la pugna por este premio al no haber cumplido con el mínimo de partidos necesarios (65) previstos por las reglas de la NBA.

El líder de los Nuggets recibió un total de 79 votos; Gilgeous Alexander fue segundo con 15, mientras que Doncic recibió 4. El griego Giannis Antetokounmpo, de los Milwaukee Bucks, recibió un voto.

Jokic promedió 26.4 puntos, 12.4 rebotes y 9 asistencias por partido en esta temporada con los Nuggets, que accedieron a los 'playoffs' como segundos clasificados en la Conferencia Oeste detrás de los Oklahoma City Thunder.

El pívot serbio logró 25 triples dobles en la temporada regular y lleva dos en la postemporada, en la que los Nuggets eliminaron a Los Ángeles Lakers en la primera ronda (4-1).

En la segunda, los campeones de la NBA están perdiendo 0-2 en la serie contra los Minnesota Timberwolves, terceros cabezas de serie.

Doncic promedió 33.9 puntos, 9.2 rebotes y 9.8 asistencias este curso con los Dallas Mavericks.

Gilgeous Alexander promedió 30.1 puntos, 5.5 rebotes y 6.2 asistencias por encuentro con los Thunder, rivales de los Mavericks en la segunda ronda de los 'playoffs' del Oeste.

Jokic luce ahora tres MVP en sus vitrinas y se sumó a un grupo de otros ocho jugadores: Kareem Abdul Jabbar (6), Michael Jordan (5), Bill Russell (5), Wilt Chamberlain (4), LeBron James (4), Magic Johnson (3), Moses Malone (3) y Larry Bird (3).

El Madrid siempre te mata

El Madrid siempre te mata

Actualizado Jueves, 9 mayo 2024 - 00:19

Cuando ni todos los dioses amparan ya al monarca de la Champions, en dos flashes aparece Joselu. Tocó sólo dos balones y marcó dos goles que llevaron al infierno a un Bayern que sólo había jugado al catenaccio. Lo surrealista de esta última epopeya del invencible Real Madrid fue que se topó contra un rival alemán que jugó como uno italiano y encontró un gol gracias a un contragolpe. Exactamente lo que hace Ancelotti en muchas ocasiones: bloque ba

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Olympiacos aparta al Barça de la Final Four de Berlín

Olympiacos aparta al Barça de la Final Four de Berlín

Actualizado Miércoles, 8 mayo 2024 - 23:30

Nunca había logrado un equipo visitante imponerse en un quinto partido de la Euroliga y, en apenas unas horas, esa estadística se rompió doblemente. Venció el Fenerbahçe en la pista del Mónaco y se impuso también el Olympiacos al Barça en el Palau, en un partido en el que los azulgrana sólo fueron por detrás en los cinco últimos minutos. [Narración y estadísticas (59-63)]

De nada sirvieron las destacadas actuaciones de Laprovittola y Ricky Rubio, casi siempre providencial en las recuperaciones. La tardía pero oportuna explosión anotadora de McKissic, unida a las buenas actuaciones de Papanikolau y Milutinov, acabó por condenarlos a una derrota.

Todo lo que había en juego quedó más que patente en un primer cuarto con un tanteo impropio. El Barça se las arregló para llevarse el primer asalto por 12-9. Brilló, sobre todo, un Laprovittola que recuperó sus mejores sensaciones y fue vital también la irrupción de Ricky Rubio, con una lectura de juego que le permitió desesperar al conjunto griego con sus robos de balón.

El arranque del equipo de Grimau en el segundo periodo pareció empujar a los azulgrana a romper por primera vez claramente el duelo con un parcial de 6-0 que les permitió ponerse nueve arriba (18-9). Olympiacos, lejos de desesperarse, encontró la manera de apretar de nuevo las cosas, con un ataque eminentemente coral. El triunfo parcial, en este caso, caería del lado de los de Bartzokas (15-16).

Parcial de 2-15

Olympiacos, no obstante, haciendo gala de una mentalidad de hierro, confirmó su aparente recuperación forzando el empate al límite del final del tercer cuarto, tras responder con contundencia a un intento de escapada que tuvo a Vesely, Laprovittola y Abrines como protagonistas. Canaan, sobre todo, y Petrusev fueron los grandes argumentos para no sólo evitar que los azulgrana volvieran a sentirse cómodos sobre la pista, sino que propiciaron además que todo quedara pendiente de un último cuarto no apto para corazones débiles.

Un periodo en el que a los azulgrana les temblaron las rodillas en el peor momento. Con un parcial de 2-15, en el que brilló un al final inspiradísimo McKissic, los griegos lograron un 49-57 que acabó por convertirse en una losa demasiado pesada para los de Grimau, por mucho que, en un conato de arreón final parecieran capaces de volver a meterse en el partido, y que acabó por cristalizar en una derrota final por 59-63.

La hegemonía del Real Madrid en la Champions, con seis finales en 11 años

La hegemonía del Real Madrid en la Champions, con seis finales en 11 años

La sexta final de la Champions en 11 años conecta al actual Real Madrid con el legendario campeón de los albores de la Copa de Europa. Desde entonces, ningún equipo había dominado el torneo con semejante poderío. Entre 1956 y 1966, el club blanco avasalló en el panorama continental con seis títulos, cinco de ellos consecutivos, y ocho finales, incluidas las derrotas ante Benfica (1962) e Inter de Milán (1964). Ahora, los futbolistas de Carlo Ancelotti pueden igualar aquel registro. En caso de vencer al Borussia Dortmund en Wembley conquistarán su decimoquinta Orejona, la sexta en poco más de una década.

El próximo 1 de junio, sobre la sagrada pradera londinense, el Madrid disputará su decimoctava final de la Copa de Europa, con la que aumenta la diferencia histórica ante Milan y Bayern, ambos con 11. A este logro deportivo hay que añadir los premios de la UEFA, cifrados en torno a los 130 millones de euros. De momento, el club de Chamartín ya se ha embolsado 114,75 millones por las tres eliminatorias y su inmaculado trayecto en la fase de grupos. A la espera del reparto del mercado televisivo, quedarían pendientes los 4,5 millones que distinguen al campeón, más los 3,5 millones por el derecho a disputar la Supercopa de Europa.

La actual hegemonía dio comienzo el 24 de mayo de 2014, con la final ante el Atlético (4-1 en la prórroga). De aquella plantilla de la Décima, dirigida también por Ancelotti, únicamente sobreviven Dani Carvajal y Luka Modric -que disputaron los 120 minutos- más Nacho, que se quedó fuera de la convocatoria en Lisboa. Tras la decepción en semifinales de 2015 ante la Juventus, Zinedine Zidane protagonizó desde el banquillo el periodo más glorioso de la historia reciente. La tanda de penaltis en San Siro ante el Atlético (2016), el inolvidable 4-1 a la Juve en Cardiff (2017) y la chilena de Gareth Bale en Kiev ante el Liverpool, en el último partido de Cristiano Ronaldo (2018), plasmaron la tiranía merengue. Desde mediados de los 70, con el Ajax de Johan Cruyff y el Bayern de Franz Beckenbauer, ningún equipo había encadenado tres títulos consecutivos.

Siete intentos fallidos

El triunfo de ayer en el Bernabéu abre una oportunidad histórica para el 14 veces campeón de Europa, que podría al fin coronarse en el estadio más legendario del continente. Desde 1963, Wembley ha albergado siete finales de la Copa de Europa, pero los blancos, hasta ahora, ni siquiera pudieron pisar su césped. La primera decepción se produjo en mayo de 1968, cuando el conjunto dirigido por Miguel Muñoz cayó en semifinales (1-0, 3-3) ante el Manchester United de Bobby Charlton y George Best, a la postre campeón tras su 4-1 en la prórroga ante el Benfica. Ya en la segunda década de este siglo, el Madrid se quedó a las puertas con sus tropiezos en las semifinales de 2011 ante el Barcelona (0-2, 1-1) y las de 2013 frente al Borussia Dortmund (4-1, 2-0). Curiosamente, Wembley ha resultado históricamente propicio para los azulgranas, que alzaron los títulos de 1992 y 2011 a la sombra de su mítico arco.

A nivel individual, el pase deja a Ancelotti a un paso de su quinta Orejona, tras las dos previas de blanco (2014, 2022) y las levantadas con el Milan (2003, 2007). Este hito le afianzaría en el olimpo de los banquillos, con dos títulos más que Pep Guardiola (2009, 2011, 2023), Bob Paisley (1977, 1978, 1981) y Zidane (2016, 2017, 2018). Asimismo, le permitiría igualar a Zizou como el preparador madridista más laureado, ya por delante de José Villalonga (1956, 1957), Luis Carniglia (1958, 1959) y Vicente del Bosque (2000, 2002).

Carvajal y Modric

La final supone una oportunidad histórica para Carvajal y Modric, que podrían igualar en Wembley el récord de Paco Gento, el único futbolista capaz de alzar seis veces la Copa de Europa. A esa nómina también cabría añadir a Toni Kroos y Nacho. No obstante, el alemán sólo tomó parte en cuatro finales y se quedó fuera de la de 2013, donde el Bayern derrotó al Dortmund (2-1). El primer capitán, por su parte, sólo participó en la final de Kiev, sin disputar un minuto de las de 2014, 2016, 2017 y 2022. Además de Cristiano Ronaldo y Alfredo Di Stéfano, los grandes emblemas del club, otros pentacampeones de blanco fueron Karim Benzema, Marcelo, Casemiro, Isco y Bale. Y en el siglo pasado cabe mencionar a José María Zárraga, Juanito Alonso, Rafael Lesmes, Marcos Alonso y Héctor Rial, todos ellos durante el periodo 1956-1960.

Modric, por último, se enfrenta a otro notable desafío en Wembley. En caso de victoria, el centrocampista croata se convertiría en el segundo futbolista más veterano en proclamarse campeón de la Champions. A los 38 años y 245 días quedaría muy cerca del récord de Paolo Maldini, quien en 2007 levantó el trofeo para el Milan a los 38 años y 331 días.

Ave, César de Europa: el Madrid lleva el imperio de la fe hasta Wembley

Ave, César de Europa: el Madrid lleva el imperio de la fe hasta Wembley

Ave, César, los que van a ganar te saludan. El César de la Champions no es el César de Roma, al que ofrecían su muerte delincuentes y gladiadores en el coso del Capitolio. La gente del Madrid no piensa jamás en la muerte, ni siquiera con los dos pies en el cadalso, como volvió a estar ante el Bayern, porque su único 'memento mori' es la victoria, la cumpla la estrella de Vinicius o la buena estrella de Joselu en su 'momento Champions', en su 'momento Mbappé'. [Narración y Estadísticas, 2-1]

Una transformación indescifrable la de este antidivo como indescifrable es este equipo. De Lisboa a Kiev, el rastro de sus conquistas es como el perímetro de un imperio, la Roma del fútbol. El apolíneo templo de Wembley aguarda, pues, al Madrid de los increíbles, al Madrid Imperator.

La vida y la muerte, la victoria y la derrota juegan con nosotros, nos escogen, pero no hay nadie a quien el destino quiera tanto como al Madrid, como prueban sus 14 triunfos en 17 finales, no siempre en partidos dominados, en ocasiones asediado, como en Saint Denis o en el Etihad, y al borde de la eliminación, que es como estaba en el Bernabéu cuando Neuer, dueño de un acto pletórico, fue un niño en el patio del colegio. Joselu, el más pillo de la clase, lanzó el balón a la esperanza, a dos minutos del final, y a Wembley, cuando todos mueren menos el Madrid.

Al Bayern le quedan las quejas, y seguramente con razón, por un polémico final en el que se hizo un lío incomprensible el colegiado Marciniak, al pitar antes una acción que debería haber dejado continuar y en la que el balón acabó en la red de Lunin. Para eso está el VAR. Pero la realidad es que el equipo bávaro perdió el partido por sus errores en los momentos de temblor del Bernabéu que nadie sabe explicar. Ni Tuchel ni Guardiola. Nadie.

EL MIEDO A LOS ERRORES

Al Bayern le gustan las mismas cosas que al Madrid. Le gusta correr. Si algo le importaba, sin embargo, es que no lo hiciera el rival, porque cuando eso sucede, el Bernabéu es como un desfiladero por el que no se desboca simplemente un equipo de fútbol. Es un alud, un alud blanco. Las precauciones mandaban, pues, sobre los atrevimientos, con dos futbolistas más capaces de estar en su sitio frente a un ataque posicional que los que lo hicieron en la ida. Se trataba de De Ligt y Pavlovic. Tuchel no tenía prisa ni obligaciones por el resultado, y tenía miedo.

También Ancelotti, que no tuvo reparo en reconocerlo, pese a las bromas de Carvajal. Ningún inteligente esconde el miedo. Lo siente, lo observa, lo analiza y lo combate. Ancelotti no podía hacerlo como Tuchel en el Bernabéu, por lo que lo hizo mediante la seguridad en los pases.

Una pérdida era un apretón del rosario, y en esto es mejor mirar a la pelota que al cielo. Cuando eso ocurre, mal asunto. El Madrid sabía que debería llevar el peso del juego y la instrucción es que siempre empezara en Kroos, un tipo con aspecto de no perder nunca las llaves de casa. Asegurar las transiciones y arriesgar solo cuando el balón llegara a Vinicus y Rodrygo.

El show de Vinicius

Vinicius, en un lance del juego.

Vinicius, en un lance del juego.MariscalEFE

Lo hizo Vinicius nada más sonar el silbato y perder la primera pelota el Bayern. Levantó los brazos y se dirigió a la grada en busca de la acústica que provoca el techo cerrado del Bernabéu. Estaba inyectado, quizá demasiado, pero era lo que el momento pedía. Vini, centrado o en la banda, iba a demostrar quién es, y quién es en la Champions, lo que no ha podido hacer Mbappé, ya eliminado.

Empezó por un lanzamiento al palo que Rodrygo remachó al cuerpo de Neuer. Nada más empezar la segunda parte buscó el uno a uno en la izquierda. Ni Laimer ni Kimmich, dos jugadores excepcionales, pudieron, ni por separado ni juntos, frente al brasileño. Otra vez Rodrygo desperdició el regalo de su compatriota, pero Vini no paró hasta provocar lo mejor de Neuer y, finalmente, lo peor, su error fatal.

La segunda consigna de Ancelotti era cerrar las bandas a Sané y Gnabry, en las que Carvajal y Mendy empezaron por no ceder ni un palmo. Gnabry encontró un aclarado gracias a Musiala en el arranque, aunque mal solucionado. Poco después fue al banquillo, lesionado, para dejar su lugar a Davies. Diablo por diablo, era más diablo en segundo, como demostraría con el 'zigzag' y el latigazo que cambiaba el decorado.

Musiala y el diablo Davis

Que se equivoque el contrario, pensaba Tuchel, al que no le importaba un partido largo, larguísimo, mientras estuviera en la eliminatoria. Renunció a cualquier tipo de presión alta y esperó a que aparecieran los espacios. No llegarían para el Bayern hasta la segunda parte y cuando eso ocurrió aparecieron Musiala y Harry Kane.

Pocos se mueven igual en ese territorio. Tuchel cambió la posición de Musiala, de la banda, donde jugó en Múnich, a la mediapunta. Lo poco que el Bayern podía filtrar con intenciones partía de sus botas, muy poco durante el primer tiempo. Apenas una volea de Kane pudo encontrar el equipo alemán en ese tramo, un pobre balance ofensivo.

La estirada del Madrid en el segundo y el desgaste acumulado los permitieron y fue Musiala el primero que provocó lo mejor de Lunin en un disparo a quemarropa. Estaba claro que el Bayern había encontrado caminos hasta enconces cerrados. Kane se unió a su compañero para encontrarlos. En el caso del inglés hablamos de un delantero centro que es mucho más, con movimientos y cambios de juego propios de un centrocampista cuando se retrasa unos metros. Cumple ese rol en el equipo bávaro como en la selección inglesa. La acción en la que cedió para la carrera de Davies fue un ejemplo.

Ancelotti buscó entonces en el banquillo soluciones, con Joselu y Brahim, como soldados de reemplazo que siempre están en su sitio, dispuestos para la misión. El cazagoles que llegó sin jerarquía para llevar el 9 las encontró en el miedo ajeno, por dos veces, para citarse con el sorprendente Borussia Dortmund en la final del 1 de junio y llevar más allá los límites de este imperio que pocos comprenden y tantos aman.

De los penaltis de 2012 a la agonía de 2024: un Bernabéu agónico olvida su drama contra el Bayern

De los penaltis de 2012 a la agonía de 2024: un Bernabéu agónico olvida su drama contra el Bayern

«Son parecidos a nosotros». Carlo Ancelotti clavó el perfil de la eliminatoria justo antes de que empezara. En Múnich dominó el Bayern, en el Bernabéu lo hizo el Madrid. Ambos, quizás, más cómodos en el rol del que tiene que esperar y no en la piel del que debe proponer. Lo sufrieron los alemanes en el Allianz, condenados a no acertar ante Lunin y a una arrancada de Vinicius cuando casi nadie lo esperaba. Y lo vivieron los blancos en Chamartín, perdonando ocasiones muy claras durante una hora de partido, dejando vivo a un equipo al que, como el Madrid, hay que matar varias veces para tumbar en la arena.

Los 0,71 goles esperados del cuadro de Ancelotti al descanso, esa estadística que sacó a relucir Luis Enrique tras caer ante el Dortmund, hablaban de la superioridad madridista en las sensaciones, pero no en el marcador. Y los tópicos del fútbol siempre dicen que eso se paga. Ocho remates, dos de ellos a puerta, uno al palo... Vinicius, en una actuación colosal, acumuló regates sin parar, se convirtió en el mejor futbolista del duelo e inició todos los ataques del Madrid, que no pudo concretar ni uno frente a un Neuer gigante.

Y de repente, el chispazo. Como el de Rodrygo en Manchester ante el asedio del City, como el de Vinicius en Múnich... Una contra de Musiala, un pase en largo de Kane, una arrancada de Davies y un derechazo impecable del canadiense para destrozar el Bernabéu.

El lateral es, curiosamente, uno de los nombres que suenan para reforzar la plantilla del Madrid. Termina contrato en 2025 y el conjunto blanco le quiere, quizás más tras un gol que celebró con rabia, sin guardarse nada. Lógico.

El exorcismo de Joselu

Tras el gol, Ancelotti sentó a Kroos y apostó por Modric, norma no escrita de esta Champions en la que el italiano no jugado ni un sólo minuto sin alguno de los dos sobre el césped. El Madrid reaccionó, pero se encontró con el VAR.

Szymon Marciniak anuló el empate de Nacho por un manotazo y parecía que la decisión había hundido al psicológicamente al Madrid, centrado en las ocasiones falladas. Pero quién va a hundir al Madrid.

Los blancos olvidaron el 25 de abril de 2012 y aquellos penaltis dramáticos contra el Bayern. Aquel Mourinho de rodillas en el césped, aquel disparo de Ramos a las nubes y aquel Cristiano llorando a mares. Una de las noches más tristes de la historia reciente del madridismo desapareció ayer, fundida a negro tras otra remontada histórica.

El doblete de Joselu evitó la primera eliminación europea del Madrid en casa desde 2019 contra el Ajax y continuó la serie de inexplicables triunfos ante la orilla de la Champions. PSG, City y Chelsea en 2022, Bayern en 2024, otro gigante de Europa que se vio triunfando en el Bernabéu y que murió sin saber cómo.