El brasileño Moacir Rodrigues dos Santos, excentrocampista de equipos como Atlético de Madrid y Sevilla, ha fallecido a los 54 años, informó el Atletico Mineiro, club en el que comenzó su carrera.
"Galo lamenta profundamente el fallecimiento del ex jugador Moacir, esta mañana (20), a la edad de 54 años", señala el Atletico Mineiro, que precisa que será enterrado este sábado en el Cementerio Parque Renascer de Belo Horizonte.
Moacir llegó al Atlético de Madrid en junio de 1993. En su primera campaña participó en quince encuentros y luego pasó al Sevilla, en el que estuvo dos campañas antes de volver a su país al Internacional. Luego jugó en Flamengo, Portuguesa, Tokio Verdy, Ituano y Uberaba.
Con el Atletico Mineiro ganó tres veces el campeonato de Minas Gerais y la Copa Conmebol de 1992.
El español Rafa Nadal se ha sobrepuesto al cansancio acumulado y a la buena puesta en acción del croata Duje Ajdukovic para plantarse en la lucha por el título del ATP de Bastad (Suecia), su primera final desde Roland Garros 2022.
Tras haber eliminado al sueco Léo Borg, al británico Cameron Norrie y al argentino Mariano Navone, Nadal ha remontado ante Ajdukovic, 130º mundial, en dos horas y 12 minutos con un 4-6, 6-3 y 6-4.
Nadal se medirá en la final de Bastad al ganador del partido entre el argentino Thiago Agustín Tirante y el portugués Nuno Borges.
El tenista balear se encuentra en plena puesta a punto para su participación en los Juegos Olímpicos de París, donde jugará en individuales y en dobles, junto a Carlos Alcaraz.
Nadal ha demostrado que pese a todo mantiene muchas de esas cualidades que le han mantenido tantos años en la cima puede volver a ser competitivo y una lucha y fe incomparables.
Los torneos ATP 250, como este de Bastad (Suecia) son el nivel más bajo de los torneos anuales de tenis masculino en el ATP Tour principal.
Después de ganar el Giro hace mes y medio, de las infatigables 19 etapas del presente Tour (17 defendiendo el maillot amarillo), de ascender sólo ayer el Col de Vars y la elevadísima Cime de la Bonette a 2.802 metros (lo más alto de una gran vuelta), Tadej Pogacar subió a 25,3 kilómetros por hora los 16.100 metros de Isola 2000 (7,1% de desnivel medio). A pesar de que no le hacía falta por su ventaja en la general. A pesar de que Matteo Jorgenson y los restos de la escapada del día estaban tres minutos por delante. A pesar de todo, lo hizo cuatro minutos más rápido que Miguel Indurain y Tony Rominger hace 29 años.
Lo logró engullendo rivales, como poseído, dejando demasiado atrás y demasiado pronto a Jonas Vingegaard, en 38 minutos y 13 segundos. En 1993, la única meta anterior en Isola, la subida fue un kilómetro menos, y el suizo y el español lo hicieron en 41:49, cuatro kilómetros por hora más lento. Y eso que Pogacar exploró sus límites -«me quedé un poco vacío en los dos kilómetros finales y cuando apeté para pasar a Jorgenson me dejó las piernas muertas», reconoció cuando le preguntaron por qué miraba tanto atrás al final- en esta ascensión que tan bien conoce. No sólo porque resida en Montecarlo, también porque, consciente de que todo se iba a jugar aquí, pasó el mes entero entre Giro y Tour recorriendo estos puertos una y otra vez. «Fue una concentración muy dura, sin jornadas sencillas ya que teníamos que subir todos los días. Mis compañeros y yo ya habíamos hablado de las ganas que teníamos de correr esta etapa, y la hemos hecho como habíamos dicho, marcando un buen ritmo hasta el momento en que he atacado. Ha sido perfecto», dijo el líder, que al fin se abrazó (primero con mascarilla, luego ya sin ella) con su novia, la ciclista Urska Zigart, en meta.
Pero fue precisamente ahí donde se produjo la imagen del día. El larguísimo y emocionante abrazo de Vingegaard con su esposa embarazada. Las lágrimas incontenibles tras el esfuerzo, brotando del siempre gélido danés, quizá recordando en esos instantes en los que ya era consciente de que no iba a enlazar su tercer Tour seguido, el calvario que atravesó tras su accidente en la Itzulia en abril para siquiera poder intentarlo. «Volví a ver a Trine y fue un momento duro. De una forma u otra, había muchas emociones que necesitaban salir», confesó quien ya está a más de cinco minutos en la general, una distancia enorme, similar a la 2021, cuando también quedó segundo tras el esloveno.
Pogacar, feliz por su victoria.Stephane MaheAP
«Supongo que estos dos últimos años seguidos sin vencer han encendido cierto fuego dentro de mí y quiero aprovechar al máximo este Tour», pronunció un Pogacar que, aunque perdió el maillot de la montaña en favor de Carapaz, sacó bandera blanca al fin y prometió tregua para la montañosa jornada del sábado. Con su tercera victoria de etapa de amarillo, logra una hazaña no vista en el Tour desde 1984, cuando Laurent Fignon se impuso de líder en La Plagne, Crans-Montana y Villefranche-sur- Saona.
Jonas, por su parte, reconoció que en su cabeza estaba atacar en «la Bonette, a unos 10 kilómetros de la cima», pero que sus piernas «no estaban ahí» y corrió «por el segundo lugar» con Evenepoel. Eso sí, el líder del Visma no quiso poner excusas: «No estoy decepcionado con la historia que hemos tenido en los últimos tres meses. Vine al Tour a ganar».
Álvaro Morata es un chico especial. De entrada, es el futbolista español que más dinero ha movido en fichajes (220 millones) en su carrera, el quinto a nivel mundial por detrás de Neymar, Cristiano, Lukaku y Dembélé. De salida, se trata de un hombre de 31 años, en la cima de su carrera (la temporada pasada fue la mejor de su vida, 21 goles, y acaba de ganar, como capitán, la Eurocopa) que, sin embargo, no es feliz en su país porque hay quien, en las redes sociales, se burla de él. Este viernes, el Milan ha hecho oficial su fichaje para los próximos cuatro años tras pagar su cláusula de rescisión (13 millones). Es el final de un adiós que se empezó a gestar la pasada primavera.
Para saber más
Tras una primera parte del curso impresionante (19 goles hasta enero), las cosas se torcieron. Varias lesiones y, sobre todo, el gol fallado ante el Borussia Dortmund en la vuelta de los cuartos de Champions y los pitos que recibió, con España, en el Bernabéu en marzo, precipitaron un final de temporada oscuro para él. Junto a su mujer, Alice, tomó la decisión de marcharse de España, y así se lo transmitió personalmente a Miguel Ángel Gil, consejero delegado del Atlético, y a Simeone, su entrenador. ¿Las razones? Que ya estaba cansado de aguantar las críticas y, sobre todo, que la situación empezaba a afectar a sus hijos. Pensó incluso ir a Turquía, hasta que alguien le advirtió de que en ese país, con la fiebre que hay allí por el fútbol, no podría ni salir a la calle. Con varias opciones abiertas, firmó un acuerdo con un representante saudí para que le consiguiera un buen contrato en Arabia.
A la concentración de la selección llegó un futbolista atormentado. "Yo creo que, si gana, es posible que hasta deje el fútbol", contaban algunos de los que han convivido con él durante estos 45 días. Más que la ascendencia sobre el grupo que se le supone a un capitán, ha sido su bonhomía la que ha generado el cariño que le tenía el equipo campeón de Europa. Al igual que los casos de Nacho, Joselu (ya confirmados) o Dani Olmo, Le Normand, Laporte o Mikel Merino, Morata también ha estado decidiendo su futuro en mitad de la Eurocopa.
A última hora de la noche del 1 de julio, Morata, a través del representante saudí con el que había firmado un contrato, cierra las condiciones para firmar por el Al Qadsiah, el mismo por el que había fichado Nacho unos días antes y que acaba de subir a Primera División de la mano de Míchel. Sin embargo, algo ocurre en esas horas porque, a la mañana siguiente, cuelga un post en Instagram, en colaboración con el Atlético, y escribe: "No puedo imaginar lo que tiene que ser ganar con esta camiseta y no voy a parar hasta conseguirlo". Ese día, en el móvil de Simeone aparecen varias llamadas perdidas de Morata. También en el de Miguel Ángel Gil.
Morata.PABLO GARCÍARFEF
Tras el partido contra Alemania, 5 de julio, parece decidido a irse a Italia, con la Juventus y el Milan como opciones. De nuevo su mujer, Alice, tiene mucho peso en la decisión, que esta vez, ya sí, es definitiva. El acuerdo con el equipo rossonero lo cierran su representante, Juanma López, y su padre, fuera ya de la ecuación el agente saudí que sí había llevado las riendas de la operación fallida en Arabia.
Lo que va a cobrar en Italia es aproximadamente un tercio de lo que ya tenía apalabrado con el Al Qadsiah, y que rondaba los 13 millones netos por temporada, más incluso que Nacho. Firma en Milán para cuatro años, huyendo del ruido que, dice, le rodea en España. Sólo lo escuchará, si es que existe, cuando regrese con la selección, otro aparente cambio de opinión que, de pensar en el adiós (así lo dijo a este periódico), le deja en posición de seguir siendo capitán. De momento, porque con Morata nunca se sabe.
Un golpe para cambiar una vuelta, quizás una semana o un torneo, así se escribe esta crónica de la segunda jornada del Open Championship cuando Jon Rahm coqueteaba con sus fantasmas de su mala temporada en majors a mitad de ronda. Un +1 en su tarjeta, tres sobre el par en el acumulado y un extraño segundo golpe en el hoyo 9: "intenté una bola baja y me salió un filazo". Rodaba sin consuelo cuesta abajo la bola del español hasta quedar a 45 metros del hoyo hundida en el rough letal y mucho mas baja que los pies. Se recompuso en equilibrio y... zas..., la magia de Seve en las manos de 'Rahmbo' inundó Royal Troon, la bola fue rodando por la caída hasta desaparecer dentro del hoyo en un inverosímil birdie, el primero del día.
El approach lo cambió todo, y Rahm como en una inyección de confianza, se transformó en el jugador de siempre, las salidas empezaron a encontrar calles en medio de un vendaval que retorcía Royal Troon y llevó la media vespertina de golpes por encima de los 76. Se agigantaba la figura del golfista español.
En el hoyo 12 volvió a homenajear a Seve con otro par delicado salvado desde fuera del green, y logró dos birdies consecutivos en 14 y 15. En el 14 soberbio desde el tee de este par 3 dejando la bola a un metro del hoyo y en el 15 tras una salida de 400 yardas y rematando con un putt de unos cuatro metros.
La adrenalina estaba por las nubes y en el 16, último par cinco, siguió la estrategia de los días anteriores jugando un hierro tres para intentar quedarse antes del riachuelo que divide la calle a la altura de las 300 yardas. Se equivocó Rahm y el hierro como un misil terminó dentro del obstáculo de agua. "Pegué el mismo palo que en el día anterior, solo un poco más alta y ayer no llegué por mucho al río, no entiendo muy bien lo que ha pasado", explicaba. "Me he planteado jugar el driver pero si veis el rough de la izquierda y la derecha en ese hoyo es súper alto..., con que la ponga en calle en el 16 llego de dos... pocas veces digo que no he fallado un golpe en un par cinco y he hecho un seis", concluía el análisis. Pese a un buen approach, el error le costó un bogey. La inercia negativa duró hasta la salida en el 17 donde tiró su bola al búnker y culminó el 18 con otro drive monumental por encima de las 400 yardas, una lástima que el putt de dos metros de birdie se quedara corto del hoyo. "Pese a todo, ha sido un buen día, estoy contento de estar ahí", concluía Rahm ubicado en el puesto decimotercero con +1 y a ocho golpes del Shane Lowry, líder en solitario del torneo con -7 tras finalizar por la mañana con una ronda de 69 golpes.
A Rahm le acompañarán en el fin de semana, Jorge Campillo y el amateur Luis Masaveu, ambos con +6 entraron justo en la bocina, serán los únicos tres españoles de los siete presentes, supervivientes en Royal Troon.
Campillo terminó ayer con una muy abultada tarjeta de 80 golpes, y hoy ha tenido que firmar la mejor tarjeta del día, 68 golpes, -3, que solo han igualado cinco jugadores. Doce golpes de diferencia apenas unas horas. "He jugado bastante solido, una pena no haber metido más putts, así que nada, otra vez para casa por un golpe, hoy he jugado muy bien no creo que me ganen mas de tres o cuatro jugadores, es verdad que ayer (+9) debí ganar a solo tres o cuatro jugadores", decía el español entre risas, todavía sin tener claro que iba a poder jugar el fin de semana. aprovechando las condiciones menos ventosas significan el primer corte pasado en majors para Campillo. Siete torneos del grand slam había disputado en su historia el español para lograr llegar a un fin de semana.
El caso de Masaveu, fue muy diferente, ayer sus 73 golpes igualaron con Rahm el mejor registro español del día y hoy ha tocado sufrir y mucho, pero logró sacar adelante un consistente resultado de 75 golpes que al final tendrá su premio, son de esas rondas que curten como jugador y podrían convalidarse por un par de años de experiencia en los circuitos menores. Encomiable ha sido también el trabajo de su entrenador y caddie esta semana, el profesional Gonzalo Fernández Castaño, que ha puesto toda su experiencia al servicio de su jugador.
Fuera del torneo se han quedado, Nacho Elvira, Jaime Montojo, Ángel Hidalgo y David Puig, al igual que algunos de los nombres mas rutilantes como Tiger Woods, Cameron Smith, Bryson DeChambeau, Víctor Hovland o Rory McIIroy.
España derrotó este viernes a Argentina en su primer amistoso de preparación para los Juegos Olímpicos en un desenlace ajustado (76-72), que decidió el acierto de Xabier López-Arostegui en los tiros libres y un tapón de Usman Garuba a Facundo Campazzo en la acción que habría forzado la prórroga.
Sin Lorenzo Brown, Rudy Fernández ni Juan Núñez, el combinado entrenado por Sergio Scariolo fue de más a menos a lo largo del encuentro y sufrió para anotar cuando perdió la puntería en el lanzamiento exterior (8 de 30), pero tiró de oficio para doblegar la garra del cuadro albiceleste, que jamás tiró la toalla.
Willy Hernangómez, en su partido número 100 con la selección española, lideró en ataque al equipo anfitrión (13 puntos) junto a Sergio Llull (13) y Santi Aldama (14), mientras que Juan Fernández (13) fue el máximo anotador argentino.
En su primera aparición tras sellar el billete olímpico el 7 de julio, España gobernó el marcador desde el salto inicial gracias a la presencia interior de Hernangómez (6 puntos en el cuarto), y abrió brecha (15-6, min.4) gracias al acierto exterior de Llull, López-Arostegui (6) y Aldama (8).
La puntería española en el triple (4 de 6) contrastaba con el bloqueo de Argentina (2 de 10), que movía el balón con rapidez, pero no conseguía pisar pintura ni convertir tiros liberados, pese al empuje de Vaulet, el mejor de los visitantes en el primer periodo con seis puntos (29-18, min.10).
Con la entrada de la segunda unidad, el combinado dirigido por Scariolo entró en barrena y enlazó cuatro minutos sin anotar, un frenazo que la Albiceleste aprovechó para recortar distancias por mediación de Laprovittola y Juan Fernández (29-23, min.14).
El técnico italiano paró el partido para ordenar las ideas de la selección, que recuperó la fluidez y despegó nuevamente merced al acierto exterior de Abrines y la inspiración Llull, autor de dos bandejas seguidas y del triple sobre la bocina con el que terminó la primera mitad (51-42).
Pese a la desventaja, Argentina iba a más y ratificó la mejoría tras la reanudación. Mucho más agresivo en la defensa y el rebote, y dinámico bajo la dirección de Campazzo, el cuadro sudamericano remontó de forma coral (58-59, min.29) ante una España atascada, forzada a errar lanzamientos incómodos.
Aunque un gancho de Garuba y tres tiros libres de Llull dieron la ventaja al cuadro local al final del tercer cuarto (63-59), la igualdad imperó en el último asalto, marcado por el dominio de las defensas sobre los ataques.
El duelo entró empatado al minuto final y se decantó por dos acciones. López-Arostegui anotó dos tiros libres a falta de 22 segundos y Garuba, a falta de tres, taponó una bandeja de Campazzo que abría llevado el duelo a la prórroga.
López-Arostegui redondeó con dos tiros libres más el triunfo de España, que el martes tendrá en Madrid su último ensayo antes de los Juegos Olímpicos frente a Puerto Rico.
El británico Lando Norris (McLaren) superó a los Red Bull y se impuso en una accidentada segunda sesión de entrenamientos libres del GP de Hungría, en la que el monegasco Charles Leclerc (Ferrari) perdió el control de su monoplaza en la salida de la curva cuatro y rompió su alerón delantero tras chocar contra el muro.
Norris firmó un tiempo de 1:17.788 segundos, fue el único en bajar del minuto y dieciocho y le sacó 243 milésimas al monoplaza del tricampeón y líder del Mundial, el neerlandés Max Verstappen (Red Bull), que terminó por delante del español Carlos Sainz (Ferrari), tercero, y el mexicano 'Checo' Pérez (Red Bull), cuarto, que mejoró las prestaciones de la primera sesión.
El también español Fernando Alonso terminó la jornada décimo y mejoró la decimotercera plaza que había firmado en la jornada matinal, en la que había probado unas mejoras impulsadas por Aston Martin de las que no se quedó satisfecho, mientras que el compañero de Carlos Sainz apenas pudo rodar unos minutos con el monoplaza de la escudería italiana.
Y es que Leclerc, que pudo salir por su propio pie, propició una bandera roja a falta de 44 minutos del final de la sesión que se alargó durante dieciséis minutos. Los problemas a la hora de retirar el coche obligaron a todos los demás pilotos de la parrilla a salir en cuanto el semáforo volvió a mostrar la luz verde con el objetivo de probar los monoplazas de cara a la clasificación de este sábado.
Al piloto monegasco se le marchó la parte trasera del monoplaza al salir y pisar el piano de la curva cuatro, lo que le hizo perder el control del volante y dar un par de vueltas de campana en las que terminó perdiendo el alerón y dañó un vehículo que tuvo que salir del circuito de Hungaroring en grúa.
Minutos antes, los Red Bull habían marcado el ritmo al inicio de la sesión, con 'Checo' Pérez a la cabeza. El mexicano ya había batido el tiempo de Sainz -1:18.713 segundos- de unas horas antes, buscando reivindicarse tras una mala primera sesión en la que acabó undécimo.
No obstante, la pelea real de esta segunda tanda de libres empezó cuando se retiró el monoplaza de Leclerc. Los Mercedes salieron dispuestos a pelearle el liderato a los Red Bull, como ocurriera los dos últimos grandes premios, pero el ritmo de los Red Bull seguía siendo el referente de una sesión a la que volvió a sumarse a la fiesta Sainz, que minutos antes había terminado líder de los primeros libres.
Aunque ninguno de ellos mostró todas sus cartas, como muestra el hecho de que la 'pole position' del pasado curso fuera del británico Lewis Hamilton (Mercedes) con un tiempo de 1:16.609, más de un segundo respecto al tiempo final de Norris, el británico quiso mostrar que el McLaren sigue en la pelea por el liderato con Verstappen y marcó un registro que ninguno pudo igualar.
Ni Verstappen ni Pérez ni el chino Guangyu Zhou (Kick Sauber), que también perdió el monoplaza en el mismo lugar que Leclerc, al encontrarse de frente a Pérez, pero logró contravolantear y tras dos vueltas de campana, evitó chocar con el muro y poder seguir en la sesión, no sin antes pasar por 'boxes'.
Norris firmó el mejor registro del fin de semana, aunque todavía falta una tercera sesión en la mañana de este sábado, antes de la sesión de clasificación en la que Verstappen, que acumula dos fines de semana sin triunfo, buscará conseguir la 'pole position' y salir el domingo desde la primera plaza para sellar un nuevo triunfo que le acerque a un nuevo Mundial.
Rafa Nadal ha vencido a Mariano Navone en tres sets y pasa así a las semifinales del torneo de Bastad, donde se enfrentará al croata Duje Ajdukovic. El encuentro finalizó 6(2)-7; 7-5;7-5 en un durísimo partido para el balear, que puso a prueba sus capacidades tanto físicas como mentales.
Es el segundo partido más largo, a tres sets, al que se ha enfrentado Nadal, solo superado por el encuentro que le enfrentó a Djokovic en el Masters de Madrid en 2009, que tan solo duró dos minutos más que este.
En el primer set, logró ponerse arriba 6-5 y remontar un 1-4 a favor del argentino. Sin embargo, Navone empató con él a 6 puntos y se llevó el 'tie break' en el que el argentino fue superior frente a un Nadal más errático en el que perdió tres veces su servicio.
Nadal declaró que "no estaba concentrado durante el partido" y añadió que, a pesar de ello, "he podido aguantar físicamente hasta el final, eso es muy importante para mí".
La UEFA anunció este viernes que ha nombrado un inspector disciplinario para evaluar una posible violación de su normativa por parte de los jugadores de la selección española Álvaro Morata y Rodrigo Hernández durante la celebración de la consecución de la Eurocopa de Alemania el pasado día 15 en Madrid.
En dicha celebración, ambos entonaron el cántico "Gibraltar español", en los actos con el público que acudió a recibirlos en la capital para festejar el título, el cuarto europeo para España tras derrotar a Inglaterra en la final (2-1) en Berlín.
La UEFA apuntó que facilitará más información al respecto en su debido momento.
La Asociación de Fútbol de Gibraltar (FA) presentó el 16 de julio una queja oficial a la UEFA y calificó como "extremadamente provocativa e insultante" la celebración de la selección española.
La FA también definió los cánticos como "inaceptables" y señaló que en el "fútbol no hay lugar para un comportamiento de esta naturaleza".
El Gobierno de Gibraltarse mostró "decepcionado" con la celebración y definió los cánticos como "comentarios rancios sobre Gibraltar".
En su opinión, se trata de "una mezcla innecesaria de un gran éxito deportivo con declaraciones políticas discriminatorias".
El Gobierno del Peñón apuntó también que estas alusiones son "enormemente ofensivas para los gibraltareños".
Por su parte, el Ejecutivo español restó importancia a los hechos, según manifestó la ministra portavoz y titular de Educación, Formación Profesional y Deportes, Pilar Alegría.
"Si el contexto siempre es importante, en el caso de los cánticos que ayer se produjeron, más si cabe. Ayer hubo una gran celebración, y lo que se pudo escuchar hay que enmarcarlo en el contexto en que se produjo. Nadie tiene ninguna duda de que la política exterior de un país la establece el Gobierno de este país", añadió.
La UEFA admitió a Gibraltar como miembro de pleno derecho en mayo de 2013, tras una sentencia del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) y en contra de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y del gobierno español.
Voilà! El golpe de gracia de Tadej Pogacar llegó en los Alpes, allá donde sufrió los dos últimos veranos, donde se dejó dos Tours y se hizo de carne y hueso ante Jonas Vingegaard. Un remate en forma de exhibición en los cielos de Isola 2000, sin la piedad que tuvo Indurain con Rominger en 1993. Tantas cuentas pendientes para esta reconquista del esloveno que ya es un hecho con diferencias de otra época, a falta de la eléctrica jornada del sábado y de la contrarreloj del domingo en Niza. [Narración y clasificaciones]
En la Costa Azul se coronará Tadej, el imbatible, que alzó los brazos en la estación de Isola, tan poderoso en altitud, fatiga y calor, como si los días y las palizas de la tercera semana no contaran para él. Despejando cualquier incógnita. Los puños arriba y la reverencia, la rabia y la sonrisa, los mechones de su cabello asomando por el casco amarillo. Y el contraste con las lágrimas del caído, de un Vingegaard consciente de que todo se había acabado, abrazado a su mujer embarazada en la meta.
Son cuatro años golpeándose, una pelea de estilos y de orgullo, un bendito combate que ha engrandecido al Tour. La memoria llevaba al Granon y a la Loze, donde Pogacar dijo hace un año: "Se acabó, estoy muerto". Qué diferencia esta vez, tan pleno él, tan herido su rival que ni pudo salir esta vez al acelerón, que no ataque, del líder.
Ocurrió a nueve kilómetros del final. Como él había anticipado, "la mejor defensa es un buen ataque", y la Grande Boucle, si es que había alguna duda, resultó sentenciada. Vingegaard, que hace tres meses estaba inmóvil en una cuneta del País Vasco, se puso a rueda de Evenepoel -bien escoltado por un Mikel Landa que seguirá peleando con Joao Almeida por el cuarto puesto- para minimizar pérdidas. Marcó al que ahora es su oponente por el segundo puesto en la general. La diferencia en meta fue de 1:42 con la pareja.
Estas cumbres de los Alpes Marítimos habían sido una de las pocas etapas que el danés pudo reconocer después de su accidente en la Itzulia, pero también es territorio Pogacar (vive en Mónaco) y el propio Evenepoel había estado concentrado dos semanas antes del Tour. Pero quizá ya ni el propio Vingegaard ni su equipo confiaban.
El Visma Lease a Bike, otrora tirano incontestable, optó por una extraña táctica que anticipaba lo que iba a ocurrir. Mandó por delante bien pronto, ya la ascensión al Col de Vars, a los dos mejores hombres que tenía, Kelderman y Matteo Jorgenson, y dejó aislado a su jefe mientras los UAE hacían la selección en el grupo. Buscando el triunfo de etapa, hicieron camino junto a Carapaz (nuevo líder de la Montaña), Hindley, Simon Yates y el español Cristian Rodríguez (sin rastro de los Movistar), atravesando el temible Bonette, la carretera más alta jamás afrontada por una gran vuelta, los 2.802 metros por los que Federico Martín Bahamontes pasó dos veces primero en los años 60.
Iba a ser el norteamericano el último en ser engullido por el ciclón de amarillo, a dos kilómetros de meta, como antes lo habían sido Carapaz y Yates, que apenas resistían 100 metros a la rueda de la locomotora. Es la 15ª victoria en el Tour de Pogacar, la cuarta en esta edición, la que sentencia su tercera corona en la mayor ciclista del mundo, el año que también ganó el Giro. Como Pantani.