Simeone se despide de Griezmann entre lágrimas: "Te quiero mucho, pero soy tu entrenador y sabes que si no corres vas afuera"

Simeone se despide de Griezmann entre lágrimas: “Te quiero mucho, pero soy tu entrenador y sabes que si no corres vas afuera”

No ha dejado empezar al jefe de prensa del Atlético de Madrid la comparecencia previa al duelo de Champions ante el FC Barcelona. Antes Diego Simeone tenía unas palabras que decir sobre "uno de los mejores jugadores a los que ha entrenado". Las había pensado apenas seis horas antes, cuando supo quién le acompañaría frente a los periodistas. Su jugador y amigo Antoine Griezmann.

"Quería dar desde el entrenador que soy y el hincha del Atlético que estaré en su lugar, agradecerte tu trabajo, tu humildad. Sos una persona admirable en una sociedad que necesita gente como vos. Gracias por lo que nos diste, nos das y seguís dando", ha expresado el argentino en un discruso de algo menos de dos minutos en el que, por partes, se le rompía la voz.

Pero el Cholo tiene claros los roles de ambos y en dos ocasiones repitió que el francés antes era jugador que amigo. "Quedan ocho partidos de Liga, uno de Copa y si Dios quiere, vamos a jugar cinco partidos más en Champions", ha añadido el argentino para luego recordarle: "Te quiero mucho, pero soy tu entrenador y sabes que si no corres vas afuera".

Parecía complicado, después de estas emotivas palabras, ponerse a hablar del FC Barcelona. Pero unos cuartos de Champions no se juegan todos los días. "Es un rival importante en un momento importante de su competición", ha apuntado el argentino sobre un equipo que sólo ha perdido un partido de los 23 duelos de esta temporada en el Camp Nou.

Precisamente, lo que más teme el técnico rojiblanco son los arranques ofensivos del Barça. El perfil ofensivo blaugrana, uno que también está adoptando el Atlético, tiene una máxima difícil de cambiar. "Todos los equipos cuando atacan mejor defienden peor. El Barcelona es uno de ellos porque se juega con riesgos", ha explicado.

Pero, esté quien esté, el argentino cree en las posibilidades del Atlético. Quiere "seguir adelante y adelante" sin importar quién esté y se ha mostrado ilusionado con la posibilidad de llegar a la final de un torneo que se le ha escurrido dos veces en su último escalón.

Ekitiké, tras ser marginado por Luis Enrique y brillar en el Liverpool, prepara la vendetta en el Parque de los Príncipes

Ekitiké, tras ser marginado por Luis Enrique y brillar en el Liverpool, prepara la vendetta en el Parque de los Príncipes

Banquillo, convocatorias en blanco y silencios. Hugo Ekitiké (Reims, 2002) nunca encajó en el sistema de Luis Enrique. El talentoso delantero, que despuntó en todas las categorías inferiores del fútbol francés, vio frenada su trayectoria en el PSG. Ni el entrenador ni la dirección del club parisino confiaron en las condiciones de un chaval, que tras estar apartado del equipo y sin posibilidad de entrenarse, tuvo que marcharse a Alemania para enderezar su camino. Ahora, el marginado se consolida en el Liverpool. Este miércoles, el goleador regresa al Parque de los Príncipes, allí donde le hicieron la vida imposible. Es la hora de la revancha en la ida de los cuartos de final de la Champions.

Ekitiké es un nómada con raíces multiculturales. Su padre es de origen camerunés y su madre francesa. Se formó en la cantera del Stade de Reims, donde destacó por su potencia física, técnica y olfato goleador. En 2020 firmó contrato profesional con el club francés. En enero de 2021 se incorporó al Vejle Boldklub de Dinamarca en calidad de cedido para el resto de la temporada. Regresó al Stade de Reims para sellar, con el español Óscar García como entrenador, un excelente curso, con 10 tantos en 24 partidos. «Ekitiké tiene algo especial, atesora calidad y trabaja mucho en los entrenamientos», dijo entonces el catalán sobre un jugador que contaba 19 años.

En julio de 2022 recaló en el PSG. Anotó cuatro goles en 33 partidos y se proclamó campeón de la Ligue 1. Christophe Galtier otorgó confianza a un jugador que se entendía bien con Mbappé.

La llegada de Luis Enrique al PSG en verano del 2023 lo cambió todo. Entonces, la dirección del club presentó una remodelación de la plantilla y Ekitiké se quedó en un rol secundario. El técnico asturiano sólo contó con él en la primera jornada de la liga, en la que jugó ocho minutos. Los responsables del club le ofrecieron salir traspasado para facilitar el fichaje de Kolo Muani, pero el joven francés rechazó la propuesta y luego fue apartado del equipo.

Estrellla de la Bundesliga

El marginado se angustiaba y el final del túnel lo divisó en febrero de 2024, cuando fue cedido al Eintracht Fráncfort, escuadra en la que volvió a exhibir un alto rendimiento. En la formación germana estuvo durante un año y medio y anotó 26 tantos en 64 encuentros. Tras la cesión, el Eintracht se quedó con el delantero por 20 millones de euros. Fue incluido en el equipo ideal de la temporada 2024-25 de la Bundesliga.

Sus goles cautivaron a Arne Slot y al cuerpo técnico del Liverpool y el pasado verano decidieron contratarlo por cerca de 95 millones de ueros. Hizo su debut oficial el 10 de agosto en la Community Shield y sólo tardó cuatro minutos en marcar. La semana siguiente, en su estreno en la Premier, anotó un gol y dio una asistencia en el triunfo ante el Bournemouth. En la Premier ya suma 28 partidos y 11 goles; en la Champions: 10 encuentros y tres goles. Es ocho veces internacional con la selección francesa.

Este miércoles, Ekitiké vuelve al Parc des Princes de París y lo hace, según dice, sin intención de ajustar cuentas pendientes. «Yo vengo a hacer mi trabajo. Me concentro en mi equipo y en mí. El PSG sigue siendo un club al que quiero», advirtió el delantero tras eliminar en octavos de final al Galatasaray y confirmarse que se reencontraría con un técnico con el que nunca congenió y con un club hostil.

Flick, sobre el enfado de Lamine: "Sólo tiene 18 años, le he dicho que puede cometer errores que yo le protegeré"

Flick, sobre el enfado de Lamine: “Sólo tiene 18 años, le he dicho que puede cometer errores que yo le protegeré”

Sonriente y sin perder la calma, Hansi Flick, entrenador del FC Barcelona, respondió de manera muy extensa, más de dos minutos, al enfado de Lamine Yamal en el duelo liguero ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano. "Todo el mundo tiene la mirada puesta en él porque es un jugador fantástico, pero sólo tiene 18 años. Le he dicho que puede cometer errores, que yo le protegeré", lanzó el entrenador germano.

Era la noticia que había estado circundando al Barça en la previa del duelo de Champions ante los rojiblancos, y el técnico alemán no quería que "el ruido" afectara al equipo ante uno de los objetivos de la temporada como es volver a pisar las semifinales de la máxima competición continental. "Puede ser frustrante si no logra marcar, pero es un jugador emocional y lo apoyo. Va por muy buen camino y le estamos ayudando a desarrollarse por el espacio adecuado", ha añadido.

Tanto Flick como Joao Cancelo, jugador que ha acompañado en la comparecencia a su técnico antes de los cuartos de Champions, confían en que el de Rocafonda pueda dar "su mejor versión" que es la de uno de los jugadores "con más talento del mundo".

Más allá de jugadores y del talento ofensivo de Yamal, o Rashford, para el que también ha tenido buenas palabras, el alemán ha querido incidir en multitud de ocasiones en el aspecto defensivo del equipo. "Es importante que todo el mundo aporte ofensiva y defensivamente", ha apuntado el técnico.

No obstante, hay algo que será innegociable en el Camp Nou mañana a las 21.00 horas y será "el estilo", al que Flick le da la máxima importancia para poder lograr el objetivo. Un estilo exigente y con "mucho riesgo", por la alta presión a la que obliga el germano, según ha expresado Cancelo. Y del que esperan que el esfuerzo que realizaron para llevarse la victoria en el Metropolitano "no les pase factura".

No obstante, el alemán habla de campeonatos "diferentes" respecto a LaLiga y a la Champions League, que la califica de "mejor competición del mundo" y apunta a que "todos los jugadores quieren dar su mejor versión en este tipo de partidos".

Aprovechar el Camp Nou

Flick ha hablado de igualdad y ha alabado la agresividad e intensidad que imprime el Atlético de Simeone en todos sus duelos. Eso hace que para el germano no haya favoritos y que mal harían en confiarse y relajarse en la presión, como les mostró el equipo rojiblanco en la ida de semifinales de Copa donde les endosó un 4-0.

Así, Cancelo ha apuntado la importancia de salir del Camp Nou con una renta importante para afrontar con mayor tranquilidad la vuelta en el Metropolitano. "Hay que hacer un buen resultado mañana y casi sentenciar la eliminatoria, pero debemos estar preparados para todo", expresó el portugués.

La eliminatoria contra el Bayern en Champions, último salvavidas para el vestuario del Madrid: ganar o reconstruir

La eliminatoria contra el Bayern en Champions, último salvavidas para el vestuario del Madrid: ganar o reconstruir

Pues aquí estamos todos de nuevo. El Real Madrid, como en el playoff contra el Benfica y en los octavos ante el Manchester City, se juega mucho más que la temporada en su cruce de Liga de Campeones contra el Bayern. Casi perdida la Liga después del tropiezo en Mallorca, a siete puntos del Barcelona tras caer también ante Osasuna y Getafe, y fuera de la Copa del Rey consumado el fracaso de Albacete a principios de enero, a los blancos sólo les queda la Copa de Europa. Su gran amor convertido ahora en último salvavidas de un proyecto que se asoma irremediablemente hacia una reconstrucción.

El aroma en Valdebebas es de juicio sumarísimo. La presión interna que en diciembre sufrió Xabi Alonso, sentenciado tras las derrotas ante Celta y City y despedido después de perder la final de la Supercopa contra el Barça, lo sufre ahora el vestuario. No el nuevo entrenador, Álvaro Arbeloa, libre de culpa en la ciudad deportiva en mitad del temporal, sino una plantilla acomodada que lleva año y medio dando más disgustos que alegrías.

Para saber más

En los despachos del Madrid el mensaje es claro y así se lo han transmitido los responsables a los futbolistas: o se gana al Bayern o se tomarán medidas importantes. El club vive en una contradicción permanente. Por un lado, acumula en ataque a algunos de los mejores futbolistas del mundo, tres en concreto, Mbappé, Vinicius y Bellingham, todos podio del Balón de Oro en algún momento de los últimos años.

Pero por otro, esa acumulación de determinadas virtudes ha generado una incómoda y constante sensación de fragilidad estructural. Como si el proyecto estuviera a medio construir, cuando sin Mbappé y con Kroos el equipo fue capaz de ganar Liga y Champions en 2024.

Desde entonces, los blancos suman una Supercopa de Europa y un Mundialito como únicos títulos de su supuesta galaxia, perdiendo una y otra vez en los torneos nacionales y el curso pasado en cuartos de Champions contra el Arsenal dando una preocupante sensación de impotencia: 3-0 en Londres y 1-2 en Madrid.

10 derrotas este curso, 25 en dos temporadas

El Madrid ha ido sobreviviendo como ha querido en los últimos meses, eligiendo la plantilla los partidos en los que aumentar la marcha (el clásico de Liga, el 0-3 de San Mamés o las eliminatorias contra Benfica y City), y dejándose llevar en otros, perdiendo puntos y sensaciones por el camino.

Lleva 10 derrotas esta temporada entre todas las competiciones, cinco bajo el mando de Alonso y cinco bajo el de Arbeloa. Camino de igualar las 15 citas que perdió en el curso 24-25, mientras que el anterior, el año del doblete, sólo había caído derrotado en dos ocasiones, una en Liga y otra en Copa, ambas ante el Atlético. Para encontrar 25 derrotas entre dos campañas hay que irse a la 18-19 y la 19-20, con 18 y 7 en cada una, y a la actual todavía le queda un mes y medio.

Estos números han elevado las alertas en la dirección general del club, que cada semana que pasa añade algún nombre más a la lista de posibles salidas en verano. Camavinga, con su error en Mallorca y el estancamiento en el que vive su fútbol desde hace un par de temporadas es el último que se ha sumado.

El francés, como sus compañeros, se juega mucho en esta eliminatoria y en las semanas que quedan de temporada. Las salidas de Kroos y Modric cerraron definitivamente el ciclo de un mediocampo que dominó Europa y ahora el Madrid empieza a asumir la necesidad de tomar decisiones difíciles en esa zona del campo. Las primeras apuestas no terminan de encajar en el puzle general y hay voces que piden una nueva redefinición del centro del campo madridista.

El Bayern, que bate récords de goles en Alemania, aparece como el metrónomo definitivo del Madrid.

Todos los ojos puestos en Julián Álvarez, el deseado del Barça y el 'nuevo' jugador franquicia del Atlético

Todos los ojos puestos en Julián Álvarez, el deseado del Barça y el ‘nuevo’ jugador franquicia del Atlético

"Estáis pesaditos con Julián". Eran las palabras de hartazgo del presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, antes del primero de los tres duelos entre los rojiblancos y el FC Barcelona. Joan Laporta, su homólogo barcelonista, había puesto el nombre del argentino sobre la mesa en plena campaña para la presidencia del club culé, ante las circunstancias que afectan a la delantera blaugrana, y los rumores han seguido llenando periódicos y cabreando a la cúpula del equipo rojiblanco.

El teórico titular, Lewandowski, se encuentra en una renovación de la que Flick no quiso hablar tras la victoria liguera en el Metropolitano y una edad que no le permite liderar un ataque como el del Barça. Ferran tampoco ha conseguido el estatus suficiente, pese a su buen rendimiento al inicio de la temporada, de mantenerse como primer espada. Así que el nombre de Julián, un delantero con gol y gran capacidad asociativa así como de presión sobre la salida de balón, muy del gusto del técnico culé, sería un guante para la plantilla blaugrana. Un guante muy caro.

Desde el Atlético de Madrid ya están cansados de recordar, lo volvió a hacer Cerezo el otro día, que Julián tiene "contrato a largo plazo". El argentino firmó hasta 2030 y su cláusula de rescisión asciende a 500 millones. A día de hoy, su salario ronda los 12,5 millones de euros anuales. La marcha de Griezmann este verano, podría hacer plantearse al club una mejora en sus emolumentos y convertirle en el jugador mejor pagado de la plantilla por delante de Oblak, del que también hay rumores de una posible salida a final de temporada tras 12 años como rojiblanco. El club se quedaría sin dos grandes referentes y Julián sería el relevo sobre el que recaería ese peso.

Lo primero es que Julián tiene que quererlo. El argentino pareció perder paso y hasta la sonrisa tras la sequía goleadora que le mantuvo sin marcar 12 partidos. Se le vio abatido tras varias sustituciones y fue cazado por las cámaras con un "siempre a mí" dirigido hacia un banquillo que. Lo cierto es que nunca dejó de apoyarle. "También nos pasó con Griezmann la temporada pasada. Lo ponía, lo ponía y no podía responder. Son decisiones, las asumo y creo en este tipo de futbolistas", explicó Simeone después de que Julián rompiera su sequía.

Un equipo propicio

Fue, precisamente, el Barcelona y aquel vendaval del Metropolitano en Copa del Rey el que devolvió la sonrisa al argentino. Luego llegó un gol ante el Brujas, tres en la eliminatoria frente al Tottenham y, en medio, uno al Oviedo, para devolver la ilusión a un delantero que habia impresionado en el Metropolitano en su llegada el curso pasado. No es Julián un delantero de números, aunque en el Atlético esté encontrando puerta con asiduidad, especialmente en su primera temporada donde anotó 29 goles y repartió 8 asistencias.

Este curso acumula 17 tantos y 9 pases de gol, pero, sequía aparte, no se ha mostrado tan resolutivo ni tan omnipresente en el ataque rojiblanco como en el curso anterior. De hecho, Griezmann por su magia y Sorloth por su contundencia, han sido los encargados, muchas veces de echarse el equipo a sus espaldas tanto en liga como en Copa del Rey. En Europa siempre ha funcionado el argentino que ha anotado ocho goles y brindado cuatro asistencias de los 17/9 totales.

Los orígenes de Kompany, el hijo de un alcalde inmigrante que "ha puesto paz" en la guerra del Bayern: "Guardiola nos lo recomendó"

Los orígenes de Kompany, el hijo de un alcalde inmigrante que “ha puesto paz” en la guerra del Bayern: “Guardiola nos lo recomendó”

Cuando Vincent Kompany, capitán y ganador de cuatro Premier League con el Manchester City, decidió dejar el equipo de Pep Guardiola en 2019, con 33 años, podría haber elegido casi cualquier conjunto del mundo. Todavía tenía físico para la elite europea, pero en su lugar se atrevió a ser entrenador-jugador del Anderlecht, el club en el que se había criado. Esa decisión define el carácter del central belga. «Tiene alma de líder», explican a este periódico los que mejor le conocen. Sólo cinco años después de aquello, se convirtió en técnico de un Bayern de Múnich en plena guerra donde él, hijo del primer alcalde de raza negra de Bélgica, «ha puesto paz», camino ahora de los cuartos de final contra el Real Madrid.

En el Allianz Arena, Kompany, también primer entrenador de raza negra de la Bundesliga, ha ganado una liga y va camino de lograr otra mientras trata de apagar los fuegos a su alrededor. «Se encontró un club en crisis total que venía de no ganar la Bundesliga por primera vez en 11 años. Había muchos problemas, muchas miniguerras internas y mucho escepticismo con él. No había entrenado a un gran club y no fue ni la primera ni la segunda opción, porque el Bayern intentó fichar a Xabi Alonso y a Nagelsmann. Al final apostaron por él, acabó con los incendios y puso paz», explica a este periódico Nico Linner, periodista de Bild.

Bajo su mandato, el Bayern ha vuelto a dar miedo en Europa. El curso pasado no pudo con el Inter en cuartos, más tarde finalista contra el PSG, y en el Mundial de Clubes sólo el conjunto galo pudo pararlo. Este año, el panorama les sitúa como uno de los favoritos al título. Marcaron casi tres goles por partido en la liguilla de la Champions y en octavos pasaron por encima de la Atalanta con un global de 10-2 a su favor. «Es puro rock & roll. Ha vuelto el Bayern que no tiene piedad, que no para nunca. Van a lograr pronto los 100 goles en liga, un récord histórico», insiste Linner.

"Se le veía que iba a ser entrenador"

Viajando a su pasado futbolístico, al Bayern no le importó firmar a un técnico que había descendido a Championship con el Burnley. Se fijó más en sus éxitos: el ascenso el curso anterior, la influencia de todos los años con Guardiola, la recomendación personal del catalán a Rummenigge y el cara a cara con el que Kompany convenció a los directivos del Bayern: «Pep nos echó una mano. Su opinión es muy importante para nosotros y nos lo recomendó totalmente».

«Se le veía que iba a ser entrenador. Era un referente en aquel City. Daba muchísimas órdenes en los entrenamientos y en los partidos. Entrenaba muy fuerte, muy duro. No me esperaba que llegara tan rápido a un club como el Bayern, pero se veía que iba para entrenador», explica a EL MUNDO el español Denis Suárez, ahora en el Alavés, que coincidió con Kompany en Manchester durante varios años.

Esa capacidad de liderazgo y pacificadora no se entiende sin observar las raíces familiares de Kompany. Su padre, Pierre, fue un inmigrante congoleño, encarcelado durante varios meses cuando era estudiante por protestar contra el dictador Mobutu, que llegó a Bélgica en 1975, en 2014 entró en el Parlamento del país y en 2018 se convirtió en el alcalde de Ganshoren, un municipio de la región de Bruselas.

La defensa a Vinicius

Seis años después del logro paterno, Kompany se convertía en el primer entrenador de raza negra de la Bundesliga y en el segundo en el fútbol profesional alemán. Un hito del que no escapa, situándose siempre en la lucha frontal contra el racismo, como cuando defendió a Vinicius después de su denuncia durante el Benfica - Real Madrid de Champions. «A mí me llamaban 'mono' y no se hacía nada. Y yo tenía una voz. ¿Qué creéis que pasa con la gente que no tiene voz?», reclamó en rueda de prensa tras la denuncia del brasileño en Lisboa.

El origen y la vida de sus padres le empujaron a actuar en causas sociales, como las reivindicaciones de la gente sin hogar de Manchester en 2018 creando una plataforma directamente con el alcalde de la ciudad. No es lo único que hace, trabaja con ONGs en el Congo construyendo escuelas y creó un club de fútbol en Bruselas para jóvenes en situaciones precarias.

«Le debo todo a mis padres. Si hubiera querido vender droga, sólo tenía que bajar a mi calle y podría haber entrado en una banda», dijo en una entrevista en The Guardian. De su madre Jocelyne, fallecida de cáncer en 2007, repite que «es la que me empujó a estudiar, la que me recordaba que el fútbol era temporal. Era socialista, casi comunista, luchaba por los derechos de los más desfavorecidos». «Cuando ella falleció, se convirtió en algo todavía más importante para mí», explicó.

Por todo eso, mientras ganaba títulos con el City completó un MBA en Administración de Empresas y se interesó todavía más por los idiomas que iba encontrando en el equipo británico. Habla con fluidez flamenco, francés, inglés y alemán, y es capaz de mantener una conversación en italiano y español, algo clave en un vestuario tan plurilingüe como el del Bayern, donde sigue participando en los rondos. «Creo que soy el que más en forma está de todo el cuerpo técnico y me sirve para conectar con los jugadores», dijo.

Esta semana llega al Bernabéu para vengar la remontada de hace dos temporadas.

Simeone y la Champions, historia de una obsesión

Simeone y la Champions, historia de una obsesión

Simeone, que entiende los códigos emocionales del Atleti como si los hubiera escrito él, sacó el once que exigía el derbi y no el que proponía la lógica. Hizo bien. Por más que la situación, tras el sobreesfuerzo europeo y preparándose para un abril demencial, pidiera saltar al Bernabéu con el filial, ningún aficionado rojiblanco perdonaría no intentar reventarle la Liga al Madrid teniendo la oportunidad.

Cerca estuvo de lograrlo, pese a jugar al trote, pero los errores propios, un Vinicius que recordó que cuando se centra en jugar es decisivo y las cosas que pasan en ese estadio (nunca antes se vio a un árbitro dar tantas explicaciones a los afectados por una roja, quizás recordaba Munuera que la última vez que echó a un madridista casi lo exilian) le abocaron a una derrota sin secuelas. Lo serio llega ahora.

Tras el enésimo coitus interruptus por las selecciones, el Atleti decidirá su destino en dos semanas: cuartos de Champions y final de Copa. Es lo que tiene ser un estudiante tirando a vago, incapaz de acumular buenas notas en el día a día de la Liga y que acaba jugándoselo todo en un par de exámenes finales. Si los clava, puede cerrar un curso memorable y con el Cholo reforzado para otros diez años. Si patina, a mediados de abril estará discutiendo el futuro del técnico. No hay punto medio.

Ganar la Copa ya validaría la temporada, por supuesto, pero no es lo que tiene Simeone en mente. Desde hace unos años está obsesionado con la Champions. Lo disimuló durante un tiempo, pero ya ni siquiera hace ese esfuerzo. No es que la quiera ganar, cosa obvia, es que está convencido de que puede. Racionalmente, es una locura. No lo logró con equipos mucho mejores y, según lo que cada uno piense del Madrid, cinco o seis de los siete rivales que quedan vivos son superiores, pero le da igual. Está obcecado y ahí muero con él.

Para cualquier atlético, lograr ese maldito torneo es quedar en paz con el fútbol, olvidar torturas y llantos, querer más a tu padre, sentirte más tranquilo por el legado que pasas a tus hijos. Ganar la Champions, tirar la copa al río, cerrar el club y morir felices. Por eso, todos somos Simeone en esto. ¿Lo va a lograr? No, seguramente no. ¿Merece la pena hipotecar una vida estable por perseguir esa hazaña imposible? Cada día. Cada maldito día. Ya habrá tiempo para no creer, pero no es ahora.

Así ha acortado Simeone la distancia con el Barcelona: "Un equipo mejor que nosotros"

Así ha acortado Simeone la distancia con el Barcelona: “Un equipo mejor que nosotros”

Justo cuando Daniel Sieber pitó el final del encuentro entre el Tottenham y el Atlético de Madrid en Londres, Diego Simeone aún se quedó un rato deambulando pensativo por su zona técnica mientras sus jugadores celebraban haber conseguido mantener su renta de la ida y el pase a cuartos. Pasado un minuto, el argentino ya sí se fue a celebrar con los suyos, pero seguro que en su cabeza no estaba esa octava vez que metía a su equipo entre los ocho mejores de Europa en 13 años, sino que en apenas dos semanas estaba el doble enfrentamiento que les separa de las semifinales de Champions ante un rival al que se van a enfrentar seis veces esta temporada.

"El Barcelona es mejor que nosotros", soltó el Cholo en la rueda de prensa posterior a eliminar al Tottenham en su feudo. Otra afición se tomaría mal las palabras de su técnico, especialmente porque en eliminatorias ante los culés es directamente falsa desde que llegó al banquillo del Atlético hace ya 14 años. Simeone ha superado las mismas de las que ha sido eliminado: cuatro. El argentino consiguió echarlos de los cuartos de la Champions en 2014 y 2016 y de las semis de la Supercopa y de la Copa del Rey en 2020 y 2026, respectivamente. Cayó en una Supercopa de España en 2013 y luego tres veces en Copa: en 2015, 2017 y 2025.

El 8 de abril comienza la novena y la que desempataría entre los blaugrana y el técnico argentino. Lo cierto es que si avanza el Atlético a las semifinales, que se darían ante Arsenal o Sporting de Lisboa, mostraría una habilidad increíble ante un club que dobla el presupuesto a la entidad rojiblanca, pero que hace unos años se lo triplicaba. De ahí que, si nos fijamos puramente en enfrentamientos directos, la estadística sí muestra un claro favoritismo del FC Barcelona. De los 43 duelos: sólo 7 han caído del lado rojiblanco, 12 han terminado en empate y 24 en derrota. Y hay una espina que sigue clavada en el corazón del técnico y es que nunca ha conseguido vencer en el Camp Nou.

El argentino, con la victoria en el Metropolitano en la Copa del Rey, consiguió al menos igualar a Eugenio Bersellini con siete victorias ante su bestia negra y salir del top 5 de técnicos con menos victorias ante un mismo equipo. El ránking lo lidera otro italiano, Carlos Mazzone, que sólo pudo ganar cuatro veces el Milán en 49 encuentros como entrenador de Roma o Fiorentina.

Así, en otro momento de la comparecencia de ayer, Simeone hizo otra afirmación que tampoco se corresponde exactamente con los datos: "El Barcelona es el equipo que mejor ataca de Europa". Lo dijo, claro, después de que el equipo de Flick hiciera siete al Newcastle, cuatro de ellos en 20 minutos. Lo cierto es que el Atlético, con 31, ha marcado más goles que el Barça, 30, pero con la diferencia de que lo ha hecho en dos partidos más de Champions al no haberse clasificado dentro del top-8 en la fase de grupos. En disparos la ventaja también es colchonera con 135 frente a 123.

Así que enfrentarse a cuartos al FC Barcelona no será una tarea fácil para el conjunto colchonero, uno de los pocos que lleva tres de las últimas cinco temporadas entre los ocho mejores de Europa, pero tampoco se afrontará como un imposible porque, desde que llegó el Cholo, sencillamente, no lo es.

La anécdota del Mono

En la rueda de prensa tras eliminar al Tottenham, Simeone reveló una anécdota curiosa que siempre le comentaba el que fue su segundo durante muchos años como fue Germán El Mono Burgos: "Decía que había que jugar amistosos contra el Barcelona, el Madrid, el Bayern. Más partidos juegas contra ellos, menos miedo tienes. Jugando más seguido es probable que tengamos más opciones de buscarle la vuelta". Pues este año serán seis veces, tres de ellas en apenas dos semanas.

El hándicap que tiene el Atlético, y no es pequeño, es que sólo cinco días después de jugar la vuelta de Champions, el 14 de abril ante el Barça, viajará a la Cartuja en busca del primer titulo de la temporada y para el que eliminó a los culés en semifinales. Simeone tendrá que gestionar bien las cargas de sus jugadores porque, en una semana, se podría pasar de ganar un título y soñar con otro, a quedarte sin objetivos el resto de la temporada. Difícil dicotomía.

Julián, Musso y la octava vez de Simeone entre los ocho mejores de Europa: "Hay veces que no hace falta hablar"

Julián, Musso y la octava vez de Simeone entre los ocho mejores de Europa: “Hay veces que no hace falta hablar”

Cuesta mucho llegar a un equipo que llevaba cinco años sin estar entre los tres primeros de LaLiga y meterlo 13 años en ese podio que da acceso a la Champions League. Pero cuesta mucho más estar entre los ocho mejores de la máxima competición continental y eso es lo que ha conseguido Simeone por octava vez en ese periodo pese a la derrota ante el Tottenham. "Hay veces que no hace falta hablar, los hechos hablan por sí solos", expresó el Cholo tras el pase.

Quizás desde la perspectiva de los gigantes españoles como Real Madrid y Barcelona, ese reto no suponga la diferencia. Pero el crecimiento del Atlético tanto de manera económica como deportiva está ligado a ese rendimiento en esta Champions. "Contento por el crecimiento del club, por el del equipo y por la continuidad de poder avanzar a cuartos entre los ocho mejores de Europa. Cada vez va a ser más difícil, pero tenemos una ilusión bárbara", añadió el argentino.

Lo ha hecho sufriendo, como no podría ser de otra manera, y demostrando que la salud de LaLiga ante la Premier quizás sea mejor de la que los agoreros presagiaban. Ningún español ha perdido su eliminatoria de octavos ante sus rivales ingleses. Y se puede decir que los tres tienen una característica común más allá de las diferencias en el juego: un cerrojo en la portería y pólvora arriba.

El Atlético es uno de los equipos más goleadores de la Champions con 30 tantos. Sus goleadores están repartidos, pero la mejor noticia de la noche fue la recuperación definitiva de Julián Álvarez. Ya no han sido goles aislados los del argentino sino una actuación que valió unos cuartos para el Atlético con un gol y una asistencia. "Partido increíble, visión de juego, trabajo, interpretando bien los momentos del encuentro, golazo, juego ofensivo y dio la posibilidad de que cualquier situación de juego podía significar un tanto", ennumeró el Cholo sobre la resurrección definitiva del Spiderman rojiblanco.

Pero como esta eliminatoria estaba condicionada por los "30 minutos malos" que sufrió el Tottenham en Madrid, por culpa de la actuación de su portero hoy suplente, según dijo su técnico Igor Tudor, la importancia estaba también en no encajar. La ausencia de Pubill no presagiaba nada bueno a nivel defensivo. Y a ello se tuvo que reponer el equipo tras el gol de Kolo Muani.

Pero una figura emergió desde la última línea. Musso hizo olvidar a Oblak, portero de seis Zamoras, si es que eso es posible. Una mano prodigiosa a Pedro Porro terminó con las esperanzas del Tottenham y dijo el lateral que "si hubiera entrado...". "Orgulloso de tener a Oblak como compañero por que es una leyenda. La mejor parada fue el mano a mano porque si se ponían 2-0 ya era otro partido", definió por su parte el guardameta ese crucial momento.

Vuelve el Barça

Fue el portero el primero en mostrar confianza a la hora de encarar a su rival entre los ocho mejores de Europa. "Confianza, ya lo hemos eliminado, son de los mejores del mundo pero demostramos en Copa que podemos ganarles a cualquiera", certificó el portero y secundó su técnico, aunque con el matiz de que es el equipo "que mejor ataca de Europa".

No se olvida en el seno rojiblanco el 4-0 que consiguieron endosarles en la ida de la Copa del Rey y que casi malogran a la vuelta. "El Barça es mejor que nosotros", puntualizó también el técnico respecto a la distancia que aún piensa que queda entre ambos clubes. Pero es consciente de que, desde su llegada, ese gap se ha ido cerrando poco a poco. Simeone ha superado cuatro de las ocho eliminatorias que le han enfrentado al Barça.

La ventaja en esta ocasión correrá del lado rojiblanco. La eliminación del Tottenham, cuarto en la fase de grupos de la Champions, les otorga ventaja de campo respecto al FC Barcelona y la vuelta la jugarán en el Metropolitano. Con Simeone en eliminatorias como local: 14 victorias, 6 empates y 0 derrotas.

Julián mete al Atlético en cuartos, donde se medirá al Barcelona

Julián mete al Atlético en cuartos, donde se medirá al Barcelona

Coraje y corazón... y sufrimiento. Está abonado el Atlético a saltar los marcapasos de sus aficionados. De las alegrías a los infartos en sólo una semana. Da igual Copa del Rey, da igual la Champions. Hubo 75 minutos de tensión hasta que Hancko puso el 2-2 en el marcador y provocó las primeras salidas del Tottenham Stadium y la bajada de brazos de los ingleses, que creyeron en la remontada tras adelantarse por dos veces en el marcador con goles de Muani y Simmons. Entonces Julián se vistió de Spiderman, algo que no habia hecho en meses, y con un gol y una asistencia se pidió al Barça en cuartos de Champions, pese al penalti final de Simmons. [Narración y estadísticas, 3-2]

Londres recibía al Atlético como si fuera el caribe y el Tottenham Stadium quiso ser una caldera. Pero al principio del encuentro fueron los jugadores los que pusieron más de su parte ante una afición desencantada con un equipo que en Premier League lucha por no descender. En Europa, la cosa cambia, son 24 duelos sin conocer la derrota y eso es mucho tiempo, muchas fases de grupos y muchas eliminatorias.

Los ingleses, vigentes campeones de la Europa League, se acodaron en sus bandas. Especialmente en la izquierda, donde detectaron la presencia de Nahuel Molina, titular por unas molestias en el costado de Pubill. Tan avisado estaba el Cholo que puso a su hijo casi de lateral derecho en defensa de cinco para proteger al argentino. Igualó así el dibujo de Tudor, pero al equipo le costaba salir.

Media hora aguantaron los rojiblancos con el marcador a cero. Lo que tardaron los ingleses en encontrar la espalda de Molina. El argentino olvidó que a su espalda vivía Kolo Muani, y el francés la cabeceó sin oposición. Cinco minutos después salvó Musso a su defensor porque Tel le volvió a encontrar despistado.

Lo increíble es que hasta ese arreón de cinco minutos, el Tottenham ladraba pero no mordía. Usaba las bandas, sí. Algún balón parado generaba cierto barullo en el área y nerviosismo en la grada rojiblanca, más de 2.800 personas situadas en la espalda de Musso. Sin embargo, el portero titular por la lesión de Oblak, sólo había tenido que intervenir en un par de ocasiones para despejar con los puños y a un disparo de Tel tras ganar una carrera a Le Normand.

Parte de la culpa de que el Atlético no pudiera salir con cierto peligro y apenas sumara dos posesiones largas en la primera mitad fue el mal concurso de Griezmann. El francés, que estaba siendo el mejor de la escuadra rojiblanca, y la punta de lanza de todos los contrataques fallaba controles y pases impropios no para su calidad, sino también para la de jugadores menos dotados.

El único que estuvo conectado el partido desde el inicio fue Llorente. El madrileño debe de tener sangre inglesa, por lo del ritmo y eso, su presencia era ubicua tanto en ataque como en defensa. En una de sus internadas pudo Lookman marcar el primero, pero corrigió bien Dragusin en área pequeña. La ventaja era aún cómoda al primer tiempo, pero nunca estaba de más marcar un gol para apagar todo atisbo de rebelión. Al Barça también le costó una mitad, pero luego... Giuliano pudo darle ese gusto al Atlético, pero el portero no era el de la ida. Vicario respondió de manera magistral a un disparo del argentino desviado por el Cuti Romero.

Spiderman resurge

Pero lo que no puedas hacer en un tiempo, tampoco está mal hacerlo en el inicio del otro. Fue Julián el que culminó la primera contra clara que encontró el Atlético. No hubo tiempo, sin embargo, para celebrarlo, una pérdida de Giuliano puso de nuevo por delante a los británicos con un gran disparo desde fuera del área de Xavi Simmons. No se puede uno confiar un segundo en Europa.

Musso no lo hace. Es, lo que se dice, un portero pesimista. El argentino sabía que por sus manos pasaba el sustento de su equipo y así lo demostró tras un paradón a uno contra uno de Pedro Porro y luego a un remate de cabeza de Dragusin. Repitió poco después con el lateral español. Los gallos sacaban por fin los espolones. Y Simeone quiso limárselos metiendo a Koke para dormir el encuentro y a Sorloth, para sujetar las contras.

Aunque el que devolvió el miedo fue Julián tras una jugada maradoniana a la que respondió bien Vicario. Era importante mostrarse en la otra portería. Y el argentino lo hizo de nuevo poniendo un córner a la cabeza de Hancko para finiquitar el encuentro. El Tottenham alcanzó la victoria con un penalti tonto de Giménez. Pero no quedaba tiempo. El Atlético está en cuartos por octava vez desde que está Simeone.