Vicente Moreno, el entrenador de Primera que estuvo 15 días limpiando el barro de la dana: "No sabía si mis hijos se habían podido poner a salvo. Imagínate la agonía"

Vicente Moreno, el entrenador de Primera que estuvo 15 días limpiando el barro de la dana: “No sabía si mis hijos se habían podido poner a salvo. Imagínate la agonía”

Hace justo un año desde que el cielo descargó más de 700 litros por metro cuadrado en gran parte de Valencia y Castilla-La Mancha. Aquella terrible dana dejó 229 personas fallecidas y millones de euros en daños materiales, y a muchas otras personas afectadas a nivel físico y psicológico. Osasuna venía de ganar 0-2 en Anoeta, pero la semana de Vicente Moreno (Massanassa, 1974) no la marcaría el fútbol sino lo ocurrido en su tierra. A la que se fue 15 días en plena temporada con permiso del club rojillo.

¿Se esperaba aquello?
Inimaginable. Aunque habían pasado días y uno había visto imágenes... te puedo asegurar que hasta que no entras, no eres consciente de lo que realmente ha pasado, de la magnitud. Aquellos primeros días eran una cosa de locos.
¿Cómo fue el impacto visual?
Increíble. A una orilla del río parecía todo normal y en la otra, cuando pasamos, mi mujer y yo no podíamos ni articular palabra. Coches unos encima de otros, la carretera arrancada, la marca del agua a dos o tres metros en los edificios. Entiendo que se ha dado mucha importancia, cobertura y que ha afectado a todo el mundo, pero realmente no llegas a sentirlo de la misma manera si no lo ves.
¿Y qué sintió?
Impotencia. Ahora con el tiempo, entiendo que haya mucha gente que ha tenido problemas como la depresión, porque la sensación era que todos los días eran igual. O sea, tú te levantabas, te volvías a poner la ropa del día anterior y otra vez a sacar barro, a ayudar como podías y la sensación era de no avanzar, de volver a empezar cada día. Éramos hormiguitas. Había días que no tenías ganas de levantarte. Me acuerdo de las colas para poder comer y cosas que uno hoy no le da importancia, pero al acabar el día tenías que intentar ducharte y no tenías agua ni luz en casa.
Fue uno más.
Sí, como no puede ser de otra manera, con la fortuna de dedicarme a algo con el potencial de solucionar a nivel económico muchos de los problemas que has tenido. La diferencia es que mucha gente no puede y yo 15 días después salí de esa burbuja e intenté seguir con mi vida profesional. Pero me costó mucho.
El técnico ayudando durante la DANA en Masanasa.

El técnico ayudando durante la DANA en Masanasa.EM

El peor momento fue no poder hablar con sus hijos.
Jugábamos Copa al Rey en Chiclana, aunque el partido se terminó suspendiendo, y tener que hacer el viaje sin saber nada de ellos... Te puedes imaginar, te pones en lo peor. Por suerte vivo en un bajo en el casco antiguo con las habitaciones en una primera planta, entonces tenía la tranquilidad de que podían subir. Pero al no tener noticias, al escuchar tantas cosas, ya no sabía uno si se habían podido poner a salvo. Te puedes imaginar la agonía. Cuando por fin les vi pues les abracé y bueno, la tranquilidad. Aunque esas semanas estuvimos muy descolocados y ya después de 15 días te tienes que incorporar otra vez al fútbol.
De una burbuja a otra.
Imagínate, me fui directo al Bernabéu. Jugamos contra el Real Madrid y bueno, estuve en el partido, pero en la cabina de arriba. No me veía con fuerza para estar en el banquillo y la cabeza no la tenía en la parte profesional. Tuve que hacer un esfuerzo bastante grande porque tuve mis dudas incluso de si merecía la pena seguir con lo profesional. Luego, con el tiempo, hablando con mi mujer y viéndome en el día a día después de aquello, lo llevé muy por dentro. No lo comenté con nadie, pero estuve tocado a nivel anímico. Intenté seguir con mi vida, pero me costaba levantarme por la mañana.
¿Tuvo una minidepresión?
Sí, sin duda. Me cambió mucho el pensamiento en todo. Aunque uno intenta ser muy profesional y a veces incluso he puesto mi vida profesional por delante de la personal, creo que me pasó factura y seguramente lo bien que tiene que estar uno para poder ejercer esa profesión, pasé unos meses en los que no lo estuve, esa es la realidad.
Bien Osasuna, que le permitió ir.
Increíble, pero, y esto lo voy a decir por primera vez, estuve dudando de dejar mi cargo de entrenador en Osasuna y quedarme en casa con mi familia. Fue muy duro no estar en ese momento con mis hijos. Realmente lo pasé mal. Pero mi conciencia con mi profesión me hizo llevarlo por dentro y tirar para adelante. Sentía una obligación hacia la gente que se portó bien conmigo. En todo momento se pusieron a mi disposición el presidente, la dirección deportiva, la dirección general, empleados, jugadores... Estaré toda mi vida muy agradecido a la gente de Pamplona y de Osasuna.
El entrenador en una rueda de prensa en Qatar.

El entrenador en una rueda de prensa en Qatar.Al Wakrah

¿Cree ahora que quizás salió de Osasuna porque lo necesitaba?
La decisión seguramente va por ahí. Sin ninguna duda. Lo vivido en mi tierra te va marcando en lo sucesivo y aunque todas las decisiones son maduradas, tus vivencias te van haciendo pensar de forma distinta, darle más importancia o menos a ciertas cosas y querer vivir un tiempo de forma diferente.
Además de eso, ¿por qué se marchó a Qatar?
Es un poco todo, siempre hay un componente económico allá donde vayas, pero no es lo que me mueve. Y más ahora que ya llevas un recorrido y tienes una libertad que a lo mejor no tenías hace unos años. Quería venir aquí, de hecho tuve otras opciones pero quise venir aquí.

Miedos y futuro

¿Le da miedo que en Europa se olviden de usted?
Creo que escuché a Vicente del Bosque decir que muchas veces manifestamos que no tenemos miedos, y en absoluto. Los tenemos como cualquiera, y también dudas. El problema no es tenerlos, sino que te paralicen. Yo tengo los míos, pero a mí lo que hacen es empujarme, volverme más competitivo. En ese sentido no tengo ningún miedo.
¿Echa de menos su casa?
No he tenido tiempo de pensar, pero estoy bien aquí. Y ha sido una decisión que no era fácil, estar entrenando al máximo nivel en España y salir de una liga por la que se mataría todo el mundo.
¿Qué sensaciones ha tenido cuando ha vuelto a Valencia?
Ha mejorado todo notablemente, pero sigue habiendo heridas, es muy difícil borrar lo que pasó. Por ejemplo, el colegio al que fui de pequeño tuvieron que derribarlo y ahora se da clase en uno de los campos de fútbol. Con el paso de los años, las nuevas generaciones lo irán olvidando, pero esto ha sido una de las peores cosas que han pasado en España.
Paliza del Getafe, 0-11, y sorpresa por la derrota del Oviedo ante el Ourense

Paliza del Getafe, 0-11, y sorpresa por la derrota del Oviedo ante el Ourense

Hay milagros imposibles y sorpresas recurrentes. Ambas situaciones son las que trae la Copa del Rey en sus primeros compases, especialmente cuando entran en los bombos los equipos de Primera División. El milagro imposible fue el de la familia Mayoral o el del Negreira, no pudo ganar el Inter de Valdemoro al Getafe, que le goleó, ni tampoco el equipo de apellido prohibido en el fútbol a la Real Sociedad.

Por contra, el Oviedo es la sorpresa. el primer grande caído ante un rival de inferior categoría. Fue el Ourense, de primera RFEF, el que dio la campanada en la prórroga y lo hizo por dos tantos. Menudo inicio el de Carrión en esta vuelta al conjunto ovetense. El Sevilla sufrió en el inicio en el Salto del Caballo con el Toledo, de Tercera RFEF, pero consiguió sacar el partido adelante con el oficio que le ha traído la llegada de Matías Almeyda.

Los carbayones tuvieron uno de los partidos más complicados para los Primeras en esta ronda inicial. El Ourense es un equipo tapado de la antigua Segunda B con más fútbol del que dicta su categoría. Pese a que los de Carrión se adelantaron hasta en dos ocasiones, los gallegos lograron llevar el partido al tiempo añadido en el 94. En la prórroga fueron muy superiores a los asturianos y la renta pudo ser mayor si aciertan con el penalti que erró Guerrero en el último minuto.

En el partido del Getafe hay que destacar a otro delantero que no es Borja Mayoral, aunque el de Parla anotó un doblete. Fue Juanmi, con poca participación este temporada por culpa de las lesiones, quien volvió por la puerta grande a la titularidad y anotó un póker en el 0-11 al equipo del mayor de los Mayoral. El Coliseum, estadio en el que pidió jugar el Inter de Valdemoro, se les hizo demasiado grande a los modestos fubolistas de un equipo que milita en la Primera Autonómica de Madrid, la sexta categoría del fútbol.

Otra de las goleadas de la jornada la propinó el Valencia al Maracena. Necesitaba este espaldarazo Corberán tras los últimos resultados cosechados en Liga. Los goles del conjunto ché, una manita, se repartieron entre toda su pléyade de delanteros. Partido fácil y a centrarse en LaLiga.

El Girona, por su parte, sufrió lo suyo también ante un Constancia al que venció 2-3, pero un gol a 10 minutos del final consiguió llevar el partido a la prórroga. Una vez en el tiempo añadido, los cambios, especialmente la salida de Tsygankov y Vanat, pusieron fin al sueño del equipo mallorquín que milita en Tercera Federación pese a su tanto en las postrimerías del encuentro.

La Real Sociedad cumplió con su papel sin brillo ante el gallego Negreira. Más allá del apellido, los donostiarras se hicieron con el choque sin polémicas arbitrales y con la sobriedad que da la falta de gol de este equipo. Anotó tres tantos, y con ellos terminaron con el sueño de este conjunto humilde que fue pasando rondas hasta obtener este premio gordo.

También los equipos de Segunda consiguieron en su mayoría ganar con suficiencia sus partidos de esta Primera Ronda. Racing de Santander y de Ferrol, Cádiz, Granada, Burgos, Albacete y Huesca estarán en el siguiente bombo de la Copa del Rey. No así Las Palmas, que cayó ante el Extremadura por 3-1, un equipo de Segunda Federación.

Hoy debutan el Osasuna de Lisci, que no atraviesa su mejor momento, como tampoco el Mallorca de Arrasate. Mientras que también lo harán Elche, Rayo y Villarreal, el único equipo que se encuentra entre los tres primeros de LaLiga en Primera División. Será más difícil, por la entidad de los rivales, que esta jornada se preste a sorpresas como la que ha sufrido el Oviedo de Luis Carrión.

Un insólito hundimiento en Múnich agrava la herida del Real Madrid

Un insólito hundimiento en Múnich agrava la herida del Real Madrid

El Real Madrid de Scariolo no despega. Es más, empieza a preocupar. En Múnich encadenó su sexta derrota del curso, la cuarta en Euroliga, después de una segunda parte horrible. Un hundimiento total ante un Bayern en cuadro al que llegó a dominar por 16 puntos en el segundo cuarto. Individualismo, desacierto, lagunas defensivas... Una noche para recapacitar. [90-84: Narración y estadísticas]

Dos triples postreros, con todo ya perdido, maquillaron un segundo acto en el que el Madrid sólo había sido capaz de anotar 21 puntos. Un apagón difícil de explicar que ahonda en la mala racha blanca a domicilio: todo son derrotas de momento cuando juega lejos del Palacio.

Esa misión, la de derribar el muro psicológico de ganar, al fin, más allá de Madrid, no comenzó de la mejor forma. En un amanecer intolerable, los blancos encajaron un 10-0 en menos de dos minutos. Fue el peor de los presagios ante un rival plagado de bajas (Harris, Jokubaitis, Giffey...) y que todavía no pudo contar con su gran estrella -Dinwiddie, otra estrella NBA en Europa-. No iba a tardar en arreglar el desaguisado.

Primero con un parcial de vuelta de 8-19, con Trey Lyles (el único junto a Tavares que se iba a salvar de la quema) desplegando su enorme talento. Y después, con otro de 0-11 al comienzo del segundo cuarto, ahora con el caboverdiano dominando la pintura ajena. Que no la propia, pues Isiaha Mike se ponía las botas (iba a acabar con 29 puntos y siete rebotes). En el baile de parciales, ahora un 8-0 del Bayern para volver a equilibrar. Y, de vuelta, un 4-21 blanco (39-55) que puso una ventaja que pareció el inicio de una noche plácida.

Nada más lejos de la realidad para un Madrid que volvió a las andadas tras el paso por el vestuario. Completamente bloqueado, comprobó como el Bayern se metía de lleno en la batalla (hasta el 65-63), con un Mike inabordable y una preocupante inoperancia ofensiva. En ese tramo se puso de manifiesto algo que viene siendo tendencia, el mal momento de Campazzo. Y el de Hezonja, al que Scariolo ni siquiera puso en pista en el intento de remontada.

El hundimiento que hizo saltar todas las alarmas cuando, para más inri, Rathan-Mayes se sumó a la fiesta alemana. El ex agarró la responsabilidad y agradeció cada regalo blanco. A falta de seis minutos caía por 10 el Madrid, con apenas 15 puntos en todo ese tramo de segunda mitad. Y sin visos de reacción. Los continuos errores no permitieron ni la épica. El jueves, en el Palacio, aguarda el Fenerbahçe, el campeón, para corregir la nefasta noche de Múnich.

Carlos Alcaraz se desespera en su peor partido del año y cae eliminado en su debut en el Masters 1000 de París

Carlos Alcaraz se desespera en su peor partido del año y cae eliminado en su debut en el Masters 1000 de París

Se gritaba, clamaba al cielo, se encogía de hombros, desesperaba. No, no y no. Hasta Carlos Alcaraz sufre días de esos en los que nada funciona, todo se tuerce y lo mejor es irse a la cama a esperar el amanecer siguiente. Este martes lo hizo ya eliminado en segunda ronda del Masters 1000 de París por el británico Cameron Norrie, por 4-6, 6-3 y 6-4. Fue su peor partido del año, un desastre. Fue una tortura, mejor olvidarlo rápido.

Si llevaba nueve finales seguidas, su eliminación fue la constatación de que es humano. Hay que remontarse muy atrás en su carrera para recordar un partido en el que estuviera tan perdido, pero sobre todo hay que forzar mucho la memoria para dar con un encuentro suyo con tantos errores. Sumó hasta 54 fallos no forzados, algunos difíciles de creer, como un remate que lanzó directamente a la red. Era un superhéroe confuso y perdido sin sus poderes.

"Esto es peor que Montecarlo; esta pista es más lenta que la tierra batida", le aseguraba Alcaraz a su entrenador, Juan Carlos Ferrero, con quien mantuvo una constante comunicación durante su crisis. El número uno del mundo no entendía nada. Pero nada de nada. No entendía cómo botaba la bola. No entendía por qué siempre estaba mal colocado. No entendía qué tenía que hacer.

Una pista incomprensible, un rival incómodo

Desde su último partido oficial, en Tokio a finales de septiembre, se había preparado durante un mes entero para domar la velocidad de vértigo del cemento indoor y, de repente, se encontraba sobre la superficie más lenta de la historia. El Masters 1000 de París trasladó este año su sede de Bercy a La Défense, el precioso pabellón donde se disputó la natación en los últimos Juegos Olímpicos, y en la transición la pista cambió radicalmente. La victoria obligaba a Alcaraz a borrarlo todo y jugar como en Roland Garros: con bolas altas y ángulos, con mucha paciencia. Pero el cambio resultó demasiado exigente.

A estas alturas de la temporada, con 75 partidos en sus piernas y en su cabeza, el número uno no estaba para ese ejercicio y, poco a poco, minuto a minuto, fue perdiéndose. En el primer set se impuso pese a sus problemas con el juego, pero después la angustia se comió su confianza. "No estoy haciendo nada bien", le soltaba a Ferrero, que le reclamaba una positividad imposible.

YOAN VALATEFE

Tampoco ayudaba Norrie, un rival incómodo que siempre hizo lo que tenía que hacer. En los primeros puntos sorprendió por sus piernas, devolviéndolo todo de lado a lado de la pista, y en los instantes finales se hizo una estrella. Con su zurda dominó la derecha torcida del español e incluso se atrevió a vencerle en esos highlights en la red tan suyos. En el último set, de hecho, sólo existió Norrie, que amenazó una y otra vez con el break hasta que se lo llevó junto al triunfo.

Objetivo: mantener el número uno

"Es un éxito enorme para mí, muy importante. Es mi primera victoria contra un número uno. Sólo intentaba disfrutar de mi tenis. Sabía que tenía que presionarle, que luchar, que crearme oportunidades y estoy muy contento de haberlo hecho", proclamó el británico, el número 31 del ranking ATP, poco después de que Alcaraz se marchara alicaído a los vestuarios.

Desde que levantó el US Open, su objetivo era terminar este 2025 con mejores resultados que en los cierres de 2024 y 2023 y todavía está a tiempo de conseguirlo. Pese al traspiés en París, aún le quedan dos torneos para celebrar un final de temporada por todo lo alto, literalmente. Antes de la Copa Davis, en las ATP Finals de Turín que se disputarán entre el 10 y el 16 de noviembre el español debe asegurarse el número uno ante la amenaza de Jannik Sinner. Si el italiano vence en el Masters 1000 francés regresará a la cima, pero a Alcaraz le bastarán con 500 puntos en la Copa de Maestros para recuperar ese honor y mantenerlo hasta Año Nuevo.

Para obtenerlos necesitaría ganar los tres partidos de la fase de grupos o alcanzar la final. Para obtenerlos necesitará borrar la zozobra ante Norrie y recuperar la alegría que le llevó a tantos éxitos. Fue su peor partido del año, un desastre. Fue una tortura, mejor olvidarlo rápido.

Alexia Putellas confirma con un gol que da la victoria ante Suecia que España estará en la final de la Nations League

Alexia Putellas confirma con un gol que da la victoria ante Suecia que España estará en la final de la Nations League

Hay equipos que no necesitan jugar bien para ganar, ni siquiera para pelear por títulos. El talento siempre aparece cuando más lo necesitan y los impulsa, los salva. Eso fue lo que le ocurrió a España en el Gamla Ullevi de Gotemburgo. En un partido gris, con Suecia incapaz de encontrar la forma de dañarle, superó su falta de chispa con la aparición de Alexia Putellas para certificar que España sigue saltando de final en final. Desde agosto de 2023, y con la única excepción de la final de los Juegos de París, la selección disputa todas las finales de las competiciones que disputa. Ganó el Mundial, venció en la primera edición de la Nations League femenina, se le escapó la Eurocopa en los penaltis y a finales de noviembre defenderá título en una final que, por primera vez, se jugará a doble partido.

No fue un partido con el sello que suele imprimirle España. El juego fue espeso y las ocasiones pocas y no muy claras, como si el 4-0 de La Rosaleda se interpretara como una renta suficiente que evitaba tener que forzar en el frío estadio de Gotemburgo. Sonia Bermúdez mandó al césped a las mejores jugadoras, intentando evitar que se manejara el marcador, lo que pasa es que Suecia le invitó a hacerlo.

Su seleccionador, Thomas Gustavsson, consciente de que ante la mejor selección del mundo necesitaba poco menos que un milagro para remontar, se tomó el partido como un test para sus jóvenes talentos, las que tendrán que llevar a Suecia al Mundial de Brasil de 2026. En esa tarea están las nórdicas tras verse lejos de la pelea por los títulos, en reconstruirse para volver con más fuerza. Ese ímpetu complicó que España arrollara como lo hizo en La Rosaleda.

Dominaba el juego lo suficiente para no verse sorprendida, pero con imprecisiones y sin la fluidez que acostumbra. Rondaba el área, aunque sin ocasiones claras hasta que, en el minuto 11, apareció Mariona con un remate forzado que se perdió por encima del larguero, y en el 18, otra vez a balón parado, Mapi León colgó una falta que Irene Paredes cabeceó buscando portería. Ni eso aceleró un duelo, que volvió a languidecer hasta que Schröder, rondando el minuto 40, se plantó ante Cata Coll para calentarla.

Buscó Bermúdez tras el descanso la amenaza en el área de Martín-Prieto y la frescura de Jana Fernández en la banda, incluso del debut de la jovencísima Clara Serrajordi al mando de la sala de máquinas, pero no sirvió de mucho. Tampoco a las suecas la mayor amenaza que supuso ver en el campo a Rolfö y, sobre todo, a Blackstenius, que mostró colmillo nada más saltar.

Sin embargo, se escapó por la orilla derecha de Clàudia Pina para rasear un balón al punto de penalti donde aparecía Alexia. Gol, tercero en esta ventana, que daba la segunda victoria de España en Gotemburgo en toda su historia. Un tiro de Jana que salió rozando el palo pudo ser el segundo, pero la corta ventaja en el partido la salvó Cata Coll con una doble parada a tiro de Angeldahl que no pudo atrapar y al rechazo que cazó Holmberg. Una noche gris que acaba con victoria, redondeando una eliminatoria con 5-0 y en una final.

El CTA considera que Soto Grado se equivocó en dos decisiones claves del clásico: "Lamine se anticipa"

El CTA considera que Soto Grado se equivocó en dos decisiones claves del clásico: “Lamine se anticipa”

El Comité Técnico de Árbitros (CTA) ha considerado erróneas las dos decisiones de César Soto Grado en el clásico entre Real Madrid y Barcelona, que corrigió con acierto el VAR. Según el organismo, la acción de Vinicius con Lamine Yamal no fue penalti y la mano de Eric García debió sancionarse como pena máxima.

En su Tiempo de Revisión, espacio audiovisual semanal donde se revisan las jugadas polémicas de la jornada pasada elegidas por un comité de expertos, dos de los análisis fueron de estas acciones ocurridas en el partido en el que los blancos vencieron a los culés en el Bernabéu.

La primera que se estudia en la pieza es la de Lamine Yamal con Vinicius, que Soto Grado castigó inicialmente como penalti, aunque fue corregido por el VAR en el que estaba Javier Iglesias Villanueva. Marta Frías, portavoz del CTA, explica que "el defensor barcelonista se anticipa, gana la posición y va a disputar el balón". Posteriormente, añade que el que la sanción corresponde al que golpea y este es el futbolista brasileño.

Así, el CTA considera incorrecta la decisión del árbitro de campo y correcta y justificada, porque "es un error manifiesto" la intervención del VAR. Lo mismo que apunta en la siguiente jugada polémica que es la de Eric García y Bellingham.

"Sin opciones de jugarlo legalmente, el defensor realiza un movimiento claro con su brazo izquierdo para cortar la jugada", comienzas Frías la explicación de la visión del CTA. "El movimiento del brazo es intencionado y antinatural buscando ampliar el volumen corporal para impedir el avance del balón", concluye la portavoz.

Un nuevo escándalo sacude el fútbol turco: centenares de árbitros investigados por apostar

Un nuevo escándalo sacude el fútbol turco: centenares de árbitros investigados por apostar

Actualizado Martes, 28 octubre 2025 - 14:46

Apuestan, arbitran y ganan. Así han trabajado durante años centenares de árbitros de partido, en el último escándalo del fútbol turco, en el que están implicados incluso colegiados de la primera división. La investigación fue desvelada por el presidente de la Federación Turca de Fútbol (TFF), Ibrahim Haciosmanoglu, que señaló que al menos 371 árbitros activos tienen cuentas de apuestas, de los cuáles 152 juegan habitualmente y llegaron a apostar en partidos oficiales. Eso supone que más de la mitad de todos los jueces federados han abierto una cuenta y apostado a lo largo de su carrera.

"Entre los que tienen cuentas de apuestas se encuentran siete árbitros de primer nivel y quince asistentes de primer nivel", declaró Haciosmanoglu, tras anunciar que han informado del caso a la FIFA y UEFA por su posible impacto en la integridad de las competiciones. El presidente de la federación dio detalles de algunos casos, en los que árbitros jugaron en más de mil partidos -uno incluso en 18.000 encuentros- aunque se abstuvo de dar nombres ni fechas.

La ausencia de detalles ha provocado preocupación entre los clubes, especialmente en la Süper Lig, en la primera división, porque la temporada sigue sin medidas administrativas contra estos árbitros. "Sabemos que el fútbol turco necesita un cambio", admitió el jefe de la federación, tras prometer que la investigación iniciada hace unos meses, también pondrá el foco en los clubes. "Hemos comenzado a limpiar nuestra propia casa", aseguró. "Empezamos con los árbitros, el resto de la comunidad futbolística, especialmente los presidentes de los clubes, deberían hacer lo mismo, también sus jugadores", advirtió.

La Fiscalía de Estambul ha iniciado una investigación por irregularidades en el deporte, ya que los árbitros deben mantener su imparcialidad y no pueden participar en apuestas. Según el reglamento, los jueces de partido podrían enfrentar inhabilitaciones de entre tres meses y un año por apostar.

Mientras, crecen las voces para suspender las ligas hasta que se aclare lo sucedido y se revelen los nombres de los árbitros implicados. Clubes de la primera división como el Besiktas, han pedido que no haya descensos en esta temporada, al considerar que algunos de los encuentros ya celebrados podrían haber sido amañados. Otros equipos como el Fenerbahçe -que habitualmente acusa al arbitraje de ser parcial- señalaron que estas revelaciones "justifican la preocupación del club por los árbitros". "Nuestra rectitud está saliendo a la luz", señaló Sadettin Saran, su presidente. "Seguiremos el proceso hasta el final", declaró por su parte el presidente del Galatasaray, Dursun Özbek.

Desde el inicio de la liga, la prensa turca especulaba sobre que los árbitros de partido apostaban, pero por primera vez se conoce el alcance del escándalo. La revelación llega en un momento de gran escepticismo en torno al arbitraje turco. Gran parte de la afición del país cree que los árbitros conspiran a favor de sus equipos rivales e incluso que forman parte de un pacto estatal futbolístico empeñado en sabotear el progreso de sus equipos. Esta creencia ha provocado escenas de violencia contra árbitros, tanto por parte de aficionados como miembros de clubes.

Sin ir más lejos, el año pasado, el presidente del MKE Ankaragücü, Faruk Koca, irrumpió en el campo tras el último pitido contra el Çaykur Rizespor para dar un puñetazo en la cara al árbitro, Halil Umut Meler. Tras la agresión, se suspendieron las ligas durante varios días y Koca fue inhabilitado.

Hace un año, el expresidente del Fenerbahçe, Ali Koç, -conocido por sus provocaciones-, incluso señaló a cuatro árbitros con nombres y apellidos en una rueda de prensa. "Ha habido decisiones arbitrales muy extrañas en las últimas semanas, en casi todos los partidos estas decisiones han afectado el marcador". En un encuentro con su gran enemigo futbolístico, el Trabzonspor, fans de éste último club irrumpieron en el campo y atacaron a los jugadores del Fenerbahçe, en una trifulca que dejó varios heridos.

Josep Martínez, portero español del Inter de Milán, atropella mortalmente a un anciano de 81 años en silla de ruedas en Italia

Josep Martínez, portero español del Inter de Milán, atropella mortalmente a un anciano de 81 años en silla de ruedas en Italia

Actualizado Martes, 28 octubre 2025 - 12:00

El portero suplente del Inter de Milán, el español Josep Martínez, atropelló este martes por la mañana a un hombre de 81 años que se iba en una silla de ruedas eléctrica en el municipio de Fenegrò, en la provincia de Como.

El accidente se produjo alrededor de las 10:00 horas en la Via Bergamo, a pocos kilómetros de las instalaciones de Appiano Gentile, donde entrena habitualmente el conjunto 'nerazzurro'. Según los primeros informes, el anciano circulaba solo cuando fue arrollado por el vehículo conducido por el futbolista español, de 26 años.

Los servicios de emergencia acudieron de inmediato con una ambulancia y un helicóptero médico, pero no pudieron salvar la vida de la víctima, que falleció prácticamente en el acto debido a la gravedad de las heridas.

El español se encuentra en estado de shock pero ileso. Los carabinieri de Cantù se hicieron cargo de la investigación para determinar las causas exactas del siniestro, aunque por el momento no se han facilitado detalles sobre las circunstancias del impacto.

A raíz del suceso, el Inter decidió anular la rueda de prensa prevista para las 14:00 horas del entrenador Cristian Chivu, previa al encuentro de este miércoles frente a la Fiorentina.

El club aún no ha emitido un comunicado oficial sobre el incidente, mientras la policía continúa recabando testimonios y analizando las grabaciones de seguridad de la zona para esclarecer los hechos.

Una batalla campal por culpa de un periodista, un semáforo y el corte y confección: así nacieron las tarjetas en los Mundiales de fútbol

Una batalla campal por culpa de un periodista, un semáforo y el corte y confección: así nacieron las tarjetas en los Mundiales de fútbol

Kenneth George Aston, Ken Aston para el mundo del fútbol, fue un destacado árbitro a mediados del siglo pasado. Tipo inquieto e innovador, dejaría como legado la invención de las tarjetas, amarilla y roja, para simplificar el trabajo de sus sucesores. Era inglés, de Colchester, Essex, profesor y teniente coronel del Ejército en excedencia. La suya es una biografía interesante. Se graduó en el Saint Luke's College de Exeter, que algo tendría porque por el mismo pasaron Stanley Rous, célebre árbitro de principios del siglo pasado, hombre que dio una forma definitiva (hasta las payasadas de hogaño) al Reglamento y llegó a presidir la FIFA, y George Reader, árbitro en la final de Brasil 1950, la del Maracanazo.

Para saber más

Aston empezó a arbitrar en 1936, en categorías bajas y como linier hasta que la guerra dispuso lo contrario. Con 21 años quiso entrar en la RAF, donde fue rechazado por un problema en un tobillo, y entró en la Royal Artillery, incorporado al British Indian Army, de modo que le correspondió hacer la guerra en el sureste asiático. Alcanzó el grado de teniente coronel y al final de la contienda, dada su personalidad y formación, fue integrado en el Changi War Crimes Tribunal, la réplica de los Juicios de Nuremberg en la localidad de Changi, en Singapur, para los crímenes contra la Humanidad en el Pacífico. Al regreso, en 1946, retomó su actividad de árbitro y comenzó a trabajar como profesor, lo que sería su profesión para el resto de su vida, aunque se mantuvo como teniente coronel en la reserva.

Fue un buen árbitro, con estatura, una cabeza alargada provista de tan grandes y abiertas orejas que habrían podido inspirar el trofeo al ganador de la Copa de Europa en su diseño de 1967, la popular orejona. Recomendó, y le hicieron caso, sustituir los banderines de los liniers, que hasta entonces proporcionaba el equipo local con propios colores, por otros de color rojo y amarillo, más visibles en las tardes neblinosas de Londres. Y sustituyó la vieja chaqueta por una prenda más cómoda, también provista de bolsillos para el pito y la libreta, con un diseño de inspiración militar. En 1953 llegó a Primera División, al tiempo que alcanzaba el grado de jefe de estudios en la Newbury Park Primary School de Ilford, Essex, donde fijó su residencia.

Respetado, con autoridad, buen conocimiento y mejor interpretación de las XIV Reglas, alcanzó la internacionalidad. En 1960 le fue confiado el partido de vuelta de la primera Copa Intercontinental, Real Madrid-Peñarol, ganado por los blancos 5-1 en la más grande ocasión que viviera, y quizá haya de vivir, en el estadio Bernabéu. También arbitró fuera de su isla bastantes partidos de Copa de Europa, Recopa y Copa de Ferias, advirtiendo que los usos y costumbres del fútbol continental eran diferentes de los de su país, donde los jugadores no pretendían engañar y los públicos respetaban escrupulosamente las decisiones arbitrales. La misma línea seguían los periódicos, donde al pie de las alineaciones se colocaba el nombre del árbitro, sin comentarios.

Ken Aston, en una imagen tomada en Londres en 1960.

Ken Aston, en una imagen tomada en Londres en 1960.GETTY

Pero nada comparado con lo que le tocó vivir en 1962 en el Mundial de Chile, donde las circunstancias le colocaron frente al partido más difícil de arbitrar de nunca. Semanas antes del campeonato dos periodistas italianos fueron destacados a Chile para mandar crónicas de ambiente sobre aquel país desconocido para los italianos. Digamos que no fueron muy prudentes a la hora de verter sus impresiones. La crónica de Corrado Pizzinelli para Il Resto del Carlino, boloñés, era de aúpa. Se titulaba «Santiago, el fin del mundo», y el subtítulo era: «La infinita tristeza de la capital chilena», y lo dibujaba como un país triste, sin esperanza, carente de la vitalidad, «con barrios enteros entregados a la prostitución al aire libre». Lo describe como «una franja de 3.500 kilómetros de largo que comienza a borde del desierto y termina al sur con los hielos del Polo, con el océano al oeste y la cordillera de los Andes al este, que la separan, igual que el desierto y el Polo, del resto del mundo».

La crónica fue rebotada por una agencia internacional y la publicó El Mercurio, el diario más importante del país. La indignación fue tremenda. Chile había hecho un esfuerzo descomunal, superando incluso un destructivo terremoto en mayo de 1960 que dejó a más de dos millones de personas sin hogar, para tenerlo todo a punto y organizar un Mundial que se concibió como el ingreso de Chile como país de progreso en la comunidad internacional. Y ahora les venía un periodista italiano con esas...

Lo peor fue que Italia y Chile quedaron emparejadas en el sorteo, destinadas a jugar entre sí en la segunda jornada. La Azzurra estuvo siempre rodeada de máxima protección por parte del Ejército, tanto en el hotel como en sus salidas para entrenar o para jugar los partidos. En el primero, contra Alemania, tuvieron el público radicalmente en contra, pero sacaron un 0-0. Por su parte, Chile ganó 3-1 a Suiza. El 2 de junio se enfrentaron el país anfitrión y el indeseado visitante en Santiago de Chile. El francés Robert Vergne escribiría esto en su Libro de oro sobre la Copa del Mundo: «El partido Chile-Italia permanecerá en los anales y en la memoria de aquellos que lo vieron como el ejemplo-tipo de partido afrentoso, horroroso, incluso insoportable. Los incidentes, agarrones y golpes prohibidos constituyeron lo esencial del partido, bajo la mirada de un lamentable árbitro inglés, Míster Aston».

Admoniciones en saco roto

El caldeamiento en la víspera fue tal que, pese al digno empate ante Alemania, Italia sustituyó a seis jugadores simplemente porque no se atrevían a salir. Chile pegó horrores, alentada por su público, Italia respondió porque había sacado a los más bravos, y Aston, desbordado, sólo se atrevió a expulsar a dos italianos (el primero se negaba a salir y tuvo que pedir a las fuerzas del orden que lo sacaran) dejando en el campo a los once chilenos, incluido a Leonel Sánchez después de un puñetazo a Mario David con estilo de estrella del boxeo. Por supuesto, ningún jugador sabía inglés ni Aston español o italiano, de manera que sus admoniciones caían en saco roto. Por primera vez se vio impotente, necesitado de algún salvavidas con el que reforzar su autoridad.

Aquello le desanimó y acabó su carrera arbitral. Sólo siguió un año más, en Inglaterra, y se despidió con todos los honores dirigiendo la final de la FA Cup de 1963 entre el Leicester y el Manchester United. No fue una final cualquiera: aquel año se celebraba el centenario del nacimiento del fútbol y de la creación de la Football Association. Una ocasión solemne, una despedida digna.

Para el Mundial inmediato, Inglaterra 1966, presidía la Comisión de Arbitraje como sumo responsable en materia de elección, instrucciones y designaciones. Presenció, obviamente, el célebre Inglaterra-Argentina en el que el alemán Kreitlein expulsó a Rattín, capitán argentino. Éste lo explicó luego así: «Aquel tipo nos cobraba todo, y a ellos no les pitaba ni un foul. Le protestaba y no me hacía caso. Le mostré el brazalete, le pedí un intérprete, insistí y empezaron los gestos de que me fuera». El propio Aston, el seleccionador argentino Toto Lorenzo y algún bobby tuvieron que ir al centro del campo a retirarle. Aquello creó revuelo. Rattín se sentó, desafiante, en la alfombra roja que conducía al palco. Cuando le hicieron marchar al vestuario retorció con desprecio el banderín córner, que mostraba la Union Jack.

Ken Aston.

Ken Aston.E. M.

Al día siguiente estaba en su despacho en Wembley cuando llamó Jackie Charlton. Un periódico había publicado que habían sido advertidos de expulsión él y su hermano Bobby. No lo sabían y querían certificarlo. Juntando los dos casos, el de Rattín y el de los hermanos Charlton, con el recuerdo de La Batalla de Santiago, Aston se puso a pensar en la necesidad de crear un sistema fácil, internacional, indudable, para que los jugadores amonestados por el árbitro lo supieran. Y también los espectadores, para que no hubiera duda. Parado en un semáforo en Kensington, pensó: «Debería ser algo tan claro como esto: amarillo, prevención, rojo, prohibido pasar... Pero ¿cómo? ¡Si fuera tan fácil como poner un semáforo con luces en el campo...!». Llegó a casa y compartió su preocupación a su esposa, Hilda, que pareció no escucharle, atenta como estaba a sus patrones, pues era aficionada a las revistas de corte y confección. Luego se puso a leer el periódico. Al rato, Hilda apareció ante él. Había recortado dos trozos de cartulina, una amarilla y otra roja, y se los mostró: «¿Y si los árbitros llevaran dos de estas en el bolsillo? La amarilla como advertencia y la roja para expulsar».

Aston se sintió feliz con la idea y tras muchas discusiones y algunos ensayos entró en funcionamiento con todas las de la ley en el Mundial de 1970, en México. La primera llegó ya en el partido inaugural, México-URSS, el 31 de mayo de 1970. Se la mostró el alemán Tschenscher al soviético Asatiani por una entrada dura sobre el local Velarde, a los 27 minutos. Ese primer amonestado moriría violentamente con 55 años en Tbilisi. Director durante un tiempo del Departamento de Deportes de Georgia, se metió en negocios y fue ametrallado por dos desconocidos que le esperaban en un coche a la salida de una reunión. No aparecieron. Un crimen de tantos en las convulsiones que se sucedieron a la disolución de la URSS.

Las protestas de Quini

La primera roja en un Mundial (que no la primera expulsión, ya en 1930, el inaugural, hubo) no llegó hasta el siguiente, Alemania 1974, y la vio el chileno Carlos Caszely, célebre por su gallardía cuando le negó la mano a Pinochet. Entonces pertenecía al Levante, recién descendido a Tercera. Se la mostró nuestro conocido Babacan por revolverse contra la dureza de su marcador, Vogts. La sintió injusta.

A España llegaron con la temporada 1970-1971 ya en marcha, el 15 de enero de 1971. La amarilla mutó en blanca por idea del secretario de la Federación, Andrés Ramírez, que temió que en nuestros viejos televisores en blanco y negro las amarillas se podían confundir con las rojas. La primera la vio en España el gran Quini jugando en el Sporting, por protestar al mallorquín Balaguer, y las dos primeras rojas, simultáneas, se las mostró Orrantía al sportinguista Lavandera y al céltico Hidalgo por pelearse. Las blancas duraron aquí hasta la 1976-1977, cuando se consideró el parque de teles renovado.

En cuanto a Ken Aston, también fue suya la idea de introducir el cuarto árbitro, en funciones de suplente para lesión de cualquiera de los del trío inicial, y el cartelón con número para los cambios. Tuvo un papel destacado como instructor y formador de árbitros en Estados Unidos, cuando el fútbol empezó a cuajar allí, y falleció en 2001, con 86 años. Cuatro años antes había sido condecorado como Miembro de la Orden del Imperio Británico. Dejó su huella en la pequeña historia del fútbol, que definió como «una obra de teatro en dos actos con 22 intérpretes y un director de escena, el árbitro».

El otro caso Negreira: el modesto club gallego que desafía a la Real Sociedad en la Copa del Rey

El otro caso Negreira: el modesto club gallego que desafía a la Real Sociedad en la Copa del Rey

Hasta hace poco, decir "Negreira" era invocar uno de los mayores escándalos del fútbol español. Pero este deporte, que a veces devuelve los golpes con gracia, ha querido regalarle al nombre un poco de alegría inesperada. Porque en Galicia, a apenas 20 kilómetros de Santiago de Compostela, seis mil habitantes saben que existe otro Negreira, uno que huele a hierba mojada, donde los vecinos se conocen "de toda la vida" y con un equipo de Preferente que, contra todo pronóstico, se ajusta las botas para recibir esta noche a la Real Sociedad en la primera ronda eliminatoria de la Copa del Rey, ese torneo que permite poner a los modestos frente a los gigantes del fútbol nacional.

La palabra suena ahora a himnos ensayados en el bar del pueblo, chavales agotando las camisetas del club y un equipo de técnicos colocando las gradas provisionales. "Nadie en su sano juicio cree que vayamos a ganar", reconocen los jugadores. Pero da igual. Ellos saben que esto no va de goles, sino de 90 minutos para "hacer historia" y recordarle al fútbol de Primera División que todo empezó con coñas en los vestuarios y balones embarrados.

"Es una delicia. He visto a la mayoría de estos chicos dar sus primeras patadas, y que ahora vayan a medirse con jugadores como Kubo, Oyarzabal o Odriozola es algo inexplicable", confiesa el director deportivo de la SD Negreira, Carlos Berdullas. Como casi todos los que han pisado el césped del municipal García Calvo, la suya es una historia de lealtad. Empezó a vestir el rojo del equipo con nueve años, luego lo hizo su hermano, y hoy su hijo también juega. "Aquí no hay glamour, ni portadas ni focos. Lo que hay es unión, grupo y familia", dice.

"Nos lo pasamos bien"

Quizá por eso nadie en el pueblo sueñe con una victoria milagrosa. En el SD Negreira no ha habido contratos millonarios ni estrellas colgando de la camiseta. Sus futbolistas han aprendido a compaginar la pasión por el deporte con la vida real y se pegan madrugones para cargar cajas en el supermercado o apilar papeles en la imprenta. Alberto Freire, uno de los que más expectación levantan sobre el campo, combina la pelota con su trabajo de policía en Santiago de Compostela.

"Llego a los entrenos a las 20.00 horas, salgo a las 22.00 y muchas veces me voy a trabajar ya agotado y sin cenar", confiesa. Lo más duro llega los fines de semana, cuando trabaja de noche y al día siguiente tiene que saltar al césped sin haber dormido. "No somos profesionales, cada uno tiene su vida, sus problemas, pero al final lo que cuenta es que nos lo pasamos bien", añade.

El equipo, que se clasificó para la Copa del Rey tras un año recorriendo las competiciones regionales y alzarse con la Copa del Sar, la Copa de la Diputación y la Supercopa Galicia, sigue frotándose los ojos cada mañana. "Nadie esperaba esto. Íbamos ganando torneos, pero lo veíamos tan lejos... y al final decíamos, joder, pues a lo mejor sí que puede pasar", explica el entrenador Adrián Vázquez.

"no podemos soltar tantas animaladas"

El momento más surrealista llegó con el sorteo, cuando todos los ojos se posaron sobre el equipo que comparte nombre con el ex número dos de los árbitros, José María Enríquez Negreira, protagonista del caso que puso en entredicho la limpieza arbitral al descubrirse que el FC Barcelona le pagó más de ocho millones de euros durante dos décadas. El propio Adrián no pudo evitar bromear entonces: "A ver si hay un pequeño amaño y nos toca contra ellos", dijo en referencia al equipo culé.

Desde entonces las coñas en los vestuarios del equipo gallego no han parado de repetirse. "Para nosotros era normal, es el nombre de nuestro pueblo y aprovechábamos para hacer la broma. Pero ya hemos visto que en el fútbol profesional hay que medir lo que se dice, porque genera revuelo. Ahora ya somos más conscientes de que no podemos soltar tantas animaladas como en nuestra categoría", dice Alberto.

Dentro de Galicia son conocidos desde hace años como uno de los equipos más fuertes de la Preferente, pero a ojos ajenos siguen cargando con la broma del nombre. Queda por ver cómo se portará realmente el equipo arbitral con ellos.

El modesto vestuario local del SD Negreira.

El modesto vestuario local del SD Negreira.J. B. C

Tomar consciencia de todo lo que se les venía encima fue imposible. Desde el último mes, todo llegó como un vendaval. Miradas que se cruzan, llamadas a cualquier hora, cafés tibios en despachos a puerta cerrada, discusiones con la RFEF. Tanto trajín que tuvieron que fichar a alguien a última hora para que controlase la comunicación del equipo y gestionar el contacto con la prensa. Todo, claro, para que hoy (21.00 horas) 3.030 vecinos puedan llenar las gradas frente a la Real Sociedad. Literalmente, la mitad del pueblo (6.000) mirando de cerca lo imposible.

Los vestuarios que recibirán a la Real Sociedad son pequeños, sencillos, con paredes de azulejos blancos que guardan la memoria del club desde su fundación en 1963. Allí cuelgan fotos de momentos históricos, como la visita del balón de oro coruñés Luis Suárez, y retratos de generaciones que han vestido la camiseta. Cada rincón refleja humildad y orgullo. El pueblo entero se ha volcado para que el partido sea perfecto. Los vecinos se han ofrecido desinteresadamente para gestionar los minibares o colocar grúas con focos improvisados. Todo es artesanal, hecho con esfuerzo, mimo y mucha improvisación.

"Vivir la experiencia de Primera División con nuestros recursos está siendo agotador, pero lo hacemos por los nuestros", explica Carlos. Los "nuestros", son también los ultras de la barandilla, un puñado de "unos 20 locos" -dice con cariño-, que cada domingo se amontonan en la barandilla del campo, con la misma entrega que un estadio de Primera, y por un par de horas convierten un partido de Preferente gallega en un Bernabéu en miniatura.

"cambiar el turno a algún compañero"

Lo que tienen claro es que el encuentro supondrá "una importante inyección de dinero para el club" y también es una oportunidad para ganar visibilidad y atraer a más gente. Nada les hace más ilusión que poner en el foco a un equipo "de toda la vida", donde los jugadores llevan los motes del pueblo como si fueran medallas. 'Juan de Selia', extremo del equipo desde hace tres años, se llama así por su madre, Celia, y por su seseo, y el apodo se quedó pegado a él. "Antes del partido voy a tener que currar de 7 a 3, no sé cómo voy a organizarlo. Todavía estoy viendo si puedo cambiarle el turno a algún compañero", cuenta.

La experiencia es lo que más esperan. Angelo Liñares la vivirá por segunda vez, ya que hace unos años, cuando jugaba en el CD Boiro, tuvo la oportunidad de medirse con el RCD Mallorca en la Copa del Rey. "Perdimos 4-0, pero nos lo pasamos como críos. Espero que esta vez sea igual", dice. Y lo que sueña, lo que de verdad le hace ilusión, es intercambiar alguna camiseta con los rivales. "Ya le escribí a Brais Méndez por privado, pero no me contestó. A ver si con esto de la entrevista le llega y consigo su camiseta después del partido", ríe.

Cuando el último rayo de luz se apaga sobre el campo del SD Negreira, los camiones y las grúas siguen despiertas. Alberto se marcha a patrullar Santiago, Carlos aún sigue pegado al teléfono y Adrián repasa la alineación. Como un comentario inocente, el redactor suelta un "ahora solo queda ganar", a lo que responden: "Ganar está bien, pero aquí tiramos del corazón y de las ganas de disfrutar".