Un punto que sabe a poco o a mucho cuando lo que está en juego es evitar el descenso a Segunda. Al Mallorca seguro le dejó un mal sabor de boca, porque tuvo el control del juego, las ocasiones y el gol de Samu Costa, pero luego se estrelló en Dimitrievski. Al Valencia le permite respirar tras otro desastre lejos de Mestalla. Apareció el portero macedonio y un remate en plancha de Sadiq para arañar algo cuando todo parecía perdido. No lo pudieron rescatar de penalti, el que le hizo Maffeo a Gayà en el último suspiro, porque el VAR no lo revisó. [Narración y estadísticas: 1-1]
El equipo de Corberán saltó a Son Moix buscando más salir vivo de allí que con los tres puntos en el bolsillo. Salvo una cabalgada por la banda de Gayà que acabó en un centro perfecto que no acertó a empujar Lucas Beltrán, el Valencia ni se acercó a Leo Román. Es más, apenas cruzó la línea del centro del campo a pesar de que el Mallorca no era un vendaval. El repliegue pareció más por voluntad propia que por ímpetu del rival. Quizá afectó la lesión de Thierry, que obligó al debut, notable, de Sarabia en una defensa ya remendada con Pepelu de central. Fue el lateral argentino el único que se atrevió, con un disparo lejano que ni fue entre los tres palos.
Fue una primera parte tediosa, con el fútbol secuestrado por la tensión y sin que apareciera ni una pizca de talento. No tuvo acierto ni Muriqi, el homenajeado de la tarde, que se estorbó con Asano en la primera ocasión clara. El resto fueron dos disparos lejanos y cómodos de Darder a las manos de Dimitrievski y una bolea de Asano desviada. El japonés volvió a tener otra oportunidad al filo del descanso, con un pase filtrado de Pablo Torre al área que no aprovechó.
El Mallorca tenía domesticado al Valencia, incapaz de inquietarles y esforzado en mantener el empate. Un plan de partido que desespera al valencianismo y que en casi ninguna ocasión ha dado frutos. La fortuna es que los nervios del rival provocaban que sus intentos de dentellada toparan en hueso. Eso acabó al inicio de la segunda parte.
Darder sacó el guante para poner un córner al segundo palo donde, solo y sin ni siquiera tener que saltar, apareció Samu Costa para rematar. Había llegado el error que siempre aparece cuando el Valencia se empequeñece.
Como la derrota dejaba a Valencia con pie en el descenso, mientras Corberán echaba mano de Danjuma, Rioja y Javi Guerra, apareció Dimitrievski. Salvó un golpeo de Virgili y otro a bocajarro de Muriqi. El Valencia era incapaz de hilvanar más de dos toques y empezaba a temblar.
En ese momento trenzó la mejor jugada. Buscaron una y otra vez el duelo de Rioja contra Mojica hasta que el sevillano encontró el hueco para poner un centro a Guerra al área que peinó de cabeza al segundo palo donde apareció Sadiq para empatar. Primer remate con peligro del nigeriano, no por fallón, sino porque antes no había pisado el área pequeña.
El duelo se abrió y si Dimitrievski atajó otro tiro a quemarropa de Virgili, Ramazani echó fuera un pase de Sadiq con Leo Román vencido. El Mallorca tuvo las dos últimas ocasiones, con un remate de Llabrés en el segundo palo al que llegó forzado y otro de Samu Costa. Tuvo el Valencia la réplica en el último minuto del tiempo añadido en un centro de Gayà que, por centímetros, no llegó a empujar Danjuma. No quiso complicarse el colegiado Soto Grado, pero el pisotón de Maffeo al capitán valencianista pudo haber dado al Valencia un penalti que le hubiera sabido a gloria. Así, toca sufrir.
La FIFA pondrá a la venta más entradas para el Mundial después de enfurecer a algunos aficionados al añadir nuevas categorías, más caras.
El organismo rector del fútbol anunció el martes que pondrá más boletos a disposición a las 11 de la mañana del miércoles (hora de Nueva York) para los 104 partidos en las Categorías 1, 2 y 3, además de la nueva tarifa de asientos de "primera fila" que añadió este mes.
La nueva categoría desató quejas en internet de aficionados que afirmaron que creían que se habían obtenido los mejores asientos dentro de las categorías para las que habían comprado entradas y que a ellos se les asignaron ubicaciones menos favorables.
La FIFA puso entradas a la venta en diciembre con precios que iban desde 140 dólares para la Categoría 3 en la primera ronda hasta 8.680 dólares para la final, y luego elevó los precios hasta 10.990 dólares cuando se reabrieron las ventas el 1 de abril.
La FIFA no respondió a una solicitud de comentarios del 9 de abril sobre las nuevas categorías de entradas que añadió.
También el martes, The Athletic informó que las ventas de entradas van rezagadas para el debut de Estados Unidos contra Paraguay el 12 de junio en Inglewood, California. El medio indicó que un documento distribuido a los organizadores locales, con fecha del 10 de abril, señalaba que se habían comprado 40.934 entradas para el partido Estados Unidos-Paraguay y 50.661 para el encuentro Irán-Nueva Zelanda el 15 de abril. La FIFA proyecta la capacidad del SoFi para el Mundial en alrededor de 69.650, y precisó que podría cambiar.
La venta de diciembre de la FIFA fijó los precios de las entradas para Estados Unidos-Paraguay en 1.120, 1.940 y 2.735 dólares, y los asientos para Irán-Nueva Zelanda en 140, 380 y 450 dólares.
La Fiscalía pide 9 años de prisión para el futbolista Álvaro Agudo, exjugador del Espanyol, acusado de agredir sexualmente a una trabajadora de ese club en el baño de una discoteca de Barcelona en junio de 2024.
El ministerio público pide también que el futbolista indemnice con 65.000 euros a la víctima por el daño moral y las secuelas psicológicas causadas por la agresión sexual.
Según el escrito de acusación del ministerio público, al que ha tenido acceso EFE, Aguado, de 28 años, agredió a la mujer durante la madrugada del 24 de junio en el lavabo masculino de la discoteca Opium de Barcelona pese a que la víctima, que se hallaba en "estado de shock", le pidió que "parase", que "no quería tener relaciones sexuales".
Finalmente, sostiene la fiscal en su acusación, el procesado, que se encuentra en libertad provisional por esta causa, "cejó en su actitud, volvió a vestirse y le dijo a la mujer: 'Tú no me conoces, y yo a ti tampoco'.
De acuerdo con las conclusiones provisionales de la Fiscalía, sobre las cinco de la madrugada del 24 de junio, acusado y víctima se encontraban en una sala reservada de la discoteca Opium de Barcelona con motivo de la celebración del ascenso a Primera División del Espanyol donde estuvieron bailando juntos.
Tras haber bailado, el futbolista cogió de la mano a la mujer, que se hallaba "transitoriamente mareada y afectada" a consecuencia del consumo de bebidas alcohólicas, si bien no se encontraba totalmente privada de consciencia, la sacó de la sala y la condujo hasta las escaleras del aparcamiento del local de ocio, relata el ministerio público.
Después de que un miembro del personal de la discoteca les prohibiera el paso por dichas escaleras, añade, el procesado la llevó al lavabo masculino, donde la agredió sexualmente sin utilizar preservativo, con penetración vaginal y oral.
A raíz de esta agresión sexual, la mujer ha sufrido secuelas psicológicas.
Por estos hechos, la fiscal imputa a Aguado un delito de agresión sexual con penetración bucal y vaginal, por el que pide una condena de 9 años de prisión, y la medida de libertad vigilada por un periodo de 10 años una vez cumplida la pena privativa de libertad.
Asimismo, solicita que se le imponga la prohibición de aproximarse a menos de 1.000 metros de la víctima y a comunicarse con ella por cualquier medio durante 8 años, una vez cumplida la pena de cárcel.
En concepto de responsabilidad civil, el ministerio público pide una indemnización de 55.000 euros por el daño moral causado y otros 10.000 por las secuelas psicológicas que ha sufrido la víctima.
Palidece el recuerdo de aquella Paula Badosa que, hace apenas un año, alcanzaba las semifinales del Open de Australia con un tenis de puro físico: potencia y control; fuerza y confianza. Hoy, después de otro parón por culpa de la maldita espalda, la española es otra. Aquellos golpeos han perdido velocidad y también lo han hecho sus movimientos, pero, sobre todo, le falta la seguridad que entonces tenía.
En su debut en el Mutua Madrid Open, ante Julia Grabher, número 107 del mundo, Badosa cayó este martes por 7-6(3), 4-6 y 6-0 tras dos horas y media de sufrimiento. No se le puede negar la intención, la lucha o la garra, pero su juego necesita una reconstrucción profunda.
"Siempre he salido de los momentos difíciles. El tenis está ahí y tengo que esperar a que la dinámica cambie. Cuando alguien ha sido una de las mejores jugadoras del mundo, todo puede cambiar en cualquier torneo. Estoy en un momento complicado, pero mantengo la fe", aseguraba Badosa, y esa esperanza es ahora su mejor arma.
Otra quizá ya habría bajado los brazos. Ante Grabher se pudieron ver todas sus carencias y, al mismo tiempo, todos sus deseos. Tan pronto dominaba los puntos como encadenaba errores por su falta de confianza. Llegó a mandar en el primer set antes de perderlo, resistió con todo en el segundo y se desmoronó en el tercero. Fue el cansancio, claro, pero sobre todo la tensión: querer y no poder.
El ranking, un problema
A diferencia de lo que ocurrió en su anterior parón, cuando regresó con rapidez e incluso volvió al Top 10 del ranking WTA, esta vez la recuperación se antoja más lenta. "Desde hace cuatro semanas, físicamente me siento bien. Estoy intentando recobrar la confianza y es cuestión de tiempo encontrarme a mí misma de nuevo", analizaba la española, que contó durante el partido con el apoyo de su amiga Aryna Sabalenka, número uno del mundo, presente en las gradas de la Caja Mágica.
EFE
Ahora, a Badosa le toca prepararse para la fase previa de Roland Garros, una exigente obligación tras no haber logrado entrar directamente en el cuadro principal. Su crisis la ha llevado hasta el puesto 103 del ranking, lastrada también por las cuatro derrotas consecutivas que acumula, lo que complica aún más su situación. Solo su fe puede devolverla a la gloria.
Del resto de la jornada destacó la victoria de Jessica Bouzas, que firmó un triunfo ante Beatriz Haddad Maia por 6-1 y 6-1 para avanzar de ronda y confirmar su recuperación. También arrastra dudas de las últimas citas, pero parece lista para solventarlas. "Estoy muy contento, no me esperaba empezar tan bien. La Manolo Santana impone, pero estoy supercontenta de estar compitiendo en casa, ante mi gente. Siento el apoyo desde que entro al recinto, me motiva muchísimo", aseguraba.
Este miércoles será el turno del estreno del cuadro masculino, con el debut de Rafa Jódar frente a Jesper de Jong (sobre las 19.00 horas) o de Roberto Bautista ante Thiago Tirante (15.00 horas). Después de su excelente Conde de Godó, Jódar buscará aprovechar el apoyo del público madrileño para seguir ganando partidos y mantener su asombrosa escalada en el ranking ATP.
Una organización con estructura empresarial garantizaba a cerca de 50 futbolistas de equipos de la Serie A —tanto del Inter y del Milan como de equipos que jugaban como visitantes en la ciudad— una relajante fiesta postpartido "todo incluido".
La jornada empezaba en los locales más exclusivos de la vida nocturna milanesa y, para quienes lo deseaban, que eran muchos, continuaba en compañía de una joven escort en la habitación de un hotel. Todo ello tras haber inhalado, en algunos casos, gas de la risa: una sustancia de efectos embriagadores que cuenta con la ventaja no despreciable para un atleta de no ser detectada en los controles antidopaje.
Los cuatro gestores de la organización, que lograron recaudar más de un millón de euros mediante este sistema, han sido puestos bajo arresto domiciliario acusados de asociación ilícita dedicada al favorecimiento y explotación de la prostitución, entre otros delitos.
Tanto las jóvenes como la mayoría de los atletas eran de corta edad; no así los empresarios, dispuestos a rascarse el bolsillo al mismo nivel que los futbolistas. El encuentro entre la "oferta" y la "demanda" de compañía era promovido por relaciones públicas vinculados a una agencia de Cinisello Balsamo, dirigida por los dos principales investigados. En su objeto social figuraba la organización de eventos en locales de moda de Milán y otros lugares, incluido el extranjero.
En total, reclutaron a un centenar de modelos de imagen cuya tarea era entretener a los invitados en las pistas de baile y en los reservados durante fiestas publicitadas en redes sociales como exclusivas. A los futbolistas y empresarios les correspondía, por supuesto, pagar facturas astronómicas de miles de euros por mesas donde, junto a los cócteles, se acumulaban botellas del champán más costoso.
Una cosa es el acompañamiento de las modelos de imagen y otra muy distinta el de las escorts que prestaban servicios sexuales previo pago de otros miles de euros. Lo primero no constituye delito, y no habría nada ilegal en lo segundo si no fuera porque alguien, además de las mujeres, se lucraba con ello. La investigación de la Fiscalía de Milán, dirigida por la fiscal adjunta Bruna Albertini, señala a dos de los cuatro investigados como el núcleo de la trama.
Según documentos de la acusación revelados por el Tg1, las jóvenes que trabajaban para la pareja eran instadas a mantener relaciones sexuales remuneradas con los clientes, seleccionados principalmente entre futbolistas profesionales. Para garantizar la máxima discreción y evitar el riesgo de ser reconocidos en hoteles comerciales, la organización ponía a disposición sus propias estancias.
El piloto de F1 y el gas de la risa
"Tengo un amigo piloto de Fórmula 1 que viene a Milán esta noche y quiere a una chica", se recoge una de las escuchas telefónicas. Menos de una decena de mujeres ejercían la prostitución —italianas y extranjeras de entre 18 y 30 años—, quienes recibían el 50% de los beneficios obtenidos tanto en la zona de Milán como en la isla griega de Mykonos.
El consumo de sustancias representa un gran riesgo para los futbolistas. Para animarse utilizaban protóxido de nitrógeno, conocido como "gas de la risa". Empleado habitualmente como anestésico, provoca euforia y, según los investigadores, "se usa como sustancia psicoactiva porque no es detectable en los test antidopaje convencionales", lo que lo hacía muy atractivo para los atletas de élite.
La Guardia di Finanza, encargada de ejecutar la orden de custodia cautelar, ha realizado diversos registros y el embargo preventivo de más de 1,2 millones de euros, considerados beneficios de delitos que incluyen blanqueo de capitales y tráfico de estupefacientes. Según una nota del fiscal Marcello Viola, los investigados poseían ingresos reales totalmente desproporcionados respecto a los declarados oficialmente, los cuales procedían exclusivamente de este lucrativo negocio vinculado a la organización de eventos.
Roland Garros, en peligro. Después de una semana de pruebas en Barcelona y reposo en Murcia, Carlos Alcaraz reapareció ante las cámaras este lunes en la gala de los Premios Laureus del Deporte para confirmar aquello insinuado en el Conde de Godó: quizá no pueda jugar el próximo Grand Slam. El número dos del mundo sufrió una inflamación del tendón de la muñeca derecha con posible afectación del cartílago ante Otto Virtanen y el dolor todavía no remite.
Pese a que lleva cuatro días con medicación y una férula de inmovilización en la zona, la dolencia exige más reposo y los próximos pasos son inciertos. Es muy difícil que pueda competir en el Masters 1000 de Roma que empieza el próximo 6 de mayo y está por ver si puede hacerlo en el torneo parisino que arranca el 24 del mismo mes.
"La siguiente prueba va a ser crucial, que digamos. Estamos intentando hacer todo lo que está en nuestras manos para que esa prueba salga bien. Estoy intentando ser positivo, estar animado, con paciencia, aunque estos días se están haciendo largos. No puedo dar un plazo para volver", sentenció Alcaraz en la alfombra ronda de la gala antes de llevarse el galardón a Mejor Deportista Masculino Internacional del año 2025 por delante de Jannik Sinner, Tadej Pogacar, Ousmane Dembelé y Marc Márquez
El caso de Del Potro
La retirada de Roland Garros sería un duro golpe para el español, que debería olvidar su sueño de ganar los cuatro ‘grandes’ en un año y prácticamente renunciar al número uno hasta 2027, pero evitaría males mayores. "Con suerte tendré una carrera muy larga, muchos años por delante y que fuerce en este Roland-Garros me puede perjudicar mucho para el futuro", reconocía Alcaraz.
La muñeca es una articulación esencial en el tenis y cualquier tipo de dolor es un obstáculo mayúsculo. Entre sesiones con su fisioterapeuta, Juanjo Moreno, el número dos del ranking ATP estudia casos como el sufrido por Juan Martín del Potro, que tuvo que recortar su carrera drásticamente por problemas en ambas muñecas. De momento, la operación está descartada, se espera que la lesión remita con medicación y reposo, y ese no está mal escenario. "Podría estar mejor, pero también podría estar peor", resumía Alcaraz en los premios celebrados en el Palacio de Cibeles de Madrid.
La tabla de Natxo González, una plancha de fibra de más de dos metros y medio, botaba en una ola de más de 10 metros como si fuera un caballo sin domar que quisiera tirar a su jinete. Un viento cortante norirlandés sacudía el cuerpo del surfista, embotado en una armadura formada por un neopreno de 5 milímetros y dos chalecos, uno para absorber los golpes y otro para ganar flotabilidad. Mullaghmore, gran cumbre en gaélico, mostraba todo su potencial con un agua revuelta a siete grados centígrados y una temperatura exterior de cero grados. "Apenas cubría un palmo. Me pregunté: '¿Qué hago aquí? Voy a morir'", cuenta Natxo a EL MUNDO.
Entonces, como si fuera conduciendo en un túnel a 150 kilómetros por hora en una carretera de 80, aparece una luz al final de aquel monstruo con un labio de tres metros de grosor. "Era una visión brutal, la mejor de mi vida", explica Natxo como si contara su entrada en el paraíso. Pero no era una entrada al paraíso, era la salida del infierno. El surfista escapa del tubo llorando consciente de que ha cogido la ola de su vida. "Es un momento de euforia que no se puede comparar con nada en el mundo", intenta describir.
México, Portugal, El Salvador... Son muchos los puntos del globo a los que Natxo está a golpe de un parte de olas adecuado. Con la logística siempre a punto para saltar a cualquier parte del globo para probar sus límites una y otra vez. Pero hay algo en Irlanda que le atrae desde que la conoció hace ya 10 años. "Cuando vine la primera vez, veía a locos tirarse a este tipo de olas y pensé que eso es algo que jamás haría", recuerda el deportista. Sin embargo, hoy son esos locos y los lugareños los que le dicen a él que es "la ola más heavy que han visto a alguien a remo".
Porque el surfista vasco es de los que trata de coger las olas con la fuerza de sus brazos, de ahí que marcas como Red Bull y Breitling le tengan entre sus embajadores. No recurre a las motos de agua para ser remolcado a estas bestias de muchos metros. Y quizás eso hace que le respeten más en los pubs en los que ha estado dos meses y medio esperando este momento. "Realmente el swell que esperábamos lo había surfeado cinco días antes y yo ya tenía billete para irme", apunta González.
González, equipado para entrar en las aguas irlandesas.Breitling
Pero cuando vio lo que asomaba en las isobaras, decidió cambiar el billete de ferry y esperar a ese mítico ya 22 de diciembre. "Estaba tan cansado que sólo podía llorar. Con la adrenalina a tope no me podía dormir de la llorera", rememora un joven que tardó casi ocho días en volver a poner los pies en el suelo. Que pasó las Navidades en Euskadi aún flotando. "¿Qué voy a hacer ahora en mi vida después de esto?", dijo Natxo tan pronto terminó de surfear la ola de su vida.
Era la meta después de dos años fuera del agua. De dos años luchando por volver a surfear tras dos accidentes que le dejaron con mareos, vómitos, migrañas... y otros síntomas que apenas le permitían hacer vida normal. "Me daba igual volver a surfear, lo que quería era estar bien, contento, con eso me sobraba. Obviamente el surf es mi pasión, pero eso no me preocupaba tanto. Lo que quería era volver a ser Natxo González", revela el deportista.
Puerto Escondido y un wipeout (una caída de la ola) fue el primer aviso y Nazaré y una experiencia cercana a la muerte tras ser golpeado en la espalda por una ola como un edificio, el segundo. El chaleco salvavidas no funcionó y seis más le cayeron encima. "Pese a haberme quedado sin aire no sentí agobio, mi cerebro me dijo: 'Se te ha ido de las manos, ahora, relájate. Fue como quedarse dormido pero debajo del agua', relata un deportista al que un amigo le salvó la vida cogiéndole de la cabeza porque no tenía ni fuerzas de agarrarse al corcho que remolcan las motos de agua. Los caballos salvavidas que rescatan en olas grandes.
Un surfista sin ansia
Porque a Natxo le gusta surfear, pero no tiene el ansia de entrar todos los días al mar y puede estar perfectamente tranquilo en su sofá durante 10 días si el parte de olas no le satisface. Lo que le apasiona son las olas grandes. Esas en las que comenzó a hacer sus pinitos con 13 años para "reventar las de medio metro" en los campeonatos. Al principio eran un medio para alcanzar un fin. Ahora son la meta absoluta. El Santo Grial. El motivo por el que este deportista recorre el mundo en busca de sus límites y los de la naturaleza.
Y es cierto que, hablando con él, se percibe una persona completamente en plenitud. Que podría irse a pescar, actividad que le apasiona y que le ayudó a pasar su convalecencia, sin mirar con ansia su siguiente reto. "Estoy en paz. He empujado mis límites a otro nivel", apunta el surfista. Porque esa ola es la que marca una carrera, la que te dice dónde estás ahora porque eres consciente de que "el Natxo de 17 años habría muerto". Pero no el experimentado de 31. El que probablemente vuelva a Irlanda, "un templo salvaje y único" o busque un siguiente reto en el que poner a prueba sus límites en el agua porque es su pasión. "La vida es para sentirte vivo", concluye.
La "Guerra Fría" marcó las relaciones entre bloques (Estados Unidos y Europa occidental por un lado; la URSS y la Europa del Este por el otro) desde el final de la II Guerra Mundial (1945) hasta la caída del Muro de Berlín (1989). El gran público lo siguió especialmente a través de la carrera espacial y los Juegos Olímpicos, y en una sola ocasión en el fútbol, cuando la RFA y la RDA se enfrentaron en el Mundial de 1974. Tras la guerra, Alemania fue dividida en cuatro zonas de ocupación; la mitad occidental quedó administrada por Francia, Inglaterra y Estados Unidos, y la oriental, por la URSS. A partir de 1955, los tres primeros dejaron su parte en manos de un gobierno democrático, dando lugar a la República Federal de Alemania, RFA. Por su parte, la URSS convirtió su lado en un país satélite, denominado República Democrática Alemana, RDA. Hasta Tokio 1964 aún acudirían juntas a los Juegos Olímpicos como "Alemania Unificada", pero en fútbol vivieron separadas desde 1949.
En los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 les tocó enfrentarse, pero no trascendió. El fútbol era y es un deporte menor en el océano olímpico. Expulsado tras Ámsterdam 1928 por su contaminación profesional, creó su propia Copa del Mundo en 1930, haciendo vida aparte. En Berlín 1936 fue readmitido con la condición de sólo llevar "amateurs", lo que daría ventaja durante muchos años a los países de la Europa del Este, que no reconocían el profesionalismo. Compensaban a sus futbolistas con buenos empleos en el Estado (ejército, policía, ferrocarriles, administración...) a los que apenas tenían que acudir, y fungían de "amateurs" aunque gozaran de las mismas ventajas en tiempo y atenciones que los profesionales de Europa occidental. Sus selecciones olímpicas utilizaban a los mejores, mientras las restantes presentaban jóvenes en formación. Desde Helsinki 1952 hasta Moscú 1980, ambos inclusive, las selecciones de la Europa comunista ganaron 17 de las 21 medallas de fútbol, entre ellas todas las de oro. Eso acabó cuando, a partir de Los Ángeles 1984, esfumándose ya el tabú del profesionalismo en el mundo olímpico, se derivó el campeonato de fútbol a una categoría sub-23, con admisión de dos de mayor edad.
De modo que no se prestó atención al enfrentamiento entre las dos Alemanias en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972. Ganó la RDA por 3-2. Ya jugaba un tal Jürgen Sparwasser con la RDA, mientras en la RFA emergía un joven Uli Hoeneß, que marcó un gol ese día. No hubo ruido de Guerra Fría. Aquel encuentro quedó diluido en un mar de sucesos, entre los que destacan el asalto terrorista al pabellón israelí y los siete oros de Mark Spitz.
Más sonó el cruce en la Copa de Europa 1973-74 entre el Dinamo de Dresde y el Bayern de Múnich. Fuera de Alemania no se siguió con especial atención (el Bayern aún no había ganado ninguna Copa de Europa; la de ese año iba a ser la primera), pero sí en las dos mitades del país. Al partido de ida en Múnich (24 de octubre de 1973) viajaron mil aficionados de Dresde... previa selección del Ministerio de Seguridad, que dirigía el feroz Erich Mielke. Las expediciones deportivas al exterior de los países de la órbita soviética eran muy controladas para evitar tentaciones de fuga. Con el equipo viajaban agentes de la Stasi y se hacía un gran cribado de los acompañantes. Tener familiares en Occidente era causa excluyente y se prohibían los contactos con autóctonos. Aquellos mil hinchas seleccionados viajaron en tren el mismo día, comieron juntos, regresaron juntos.
El partido resultó interesante y movido: 1-0, 2-0, 2-1, 2-2, 2-3; descanso con bajada del presidente muniqués, Wilhelm Neudecker, que en la fecha cumplía 60 años, para aumentar la prima a 12.000 marcos; y tras la reanudación, 3-3 y el 4-3 final, marcado por Gerd "Torpedo" Müller. Para la vuelta (7 de noviembre), el Bayern no viajó la víspera por temor a que le intoxicaran la comida y le espiaran las charlas tácticas. Durmió en Hof, junto a la frontera de la RDA, a 280 kilómetros de Dresde. Pretextó ante la UEFA, que obligaba a la presencia en la ciudad del partido en la víspera, "problemas de aclimatación por la diferencia de altitud entre las ciudades", excusa ridícula, porque Múnich sólo está 400 metros más alta que Dresde, menos que Madrid respecto a cualquier ciudad de la costa. Pero en el campeonato de selecciones juveniles de la UEFA de 1969, disputado en Leipzig, se dieron muchos casos de diarreas entre los chicos de la RFA, lo que despertó sospechas. Ahora, cuando el Bayern, ya en Dresde, fue al lugar designado para celebrar la reunión del equipo, encontró micrófonos camuflados.
Los 1.600 hinchas muniqueses viajaron en tren especial y en la ciudad se les mantuvo aislados. En cuanto a los locales, hubo 8.500 abonados del club, 8.000 entradas vendidas libremente y 35.000 reservadas a personal de seguridad. También aquí el marcador fue llamativo: 0-1, 0-2 (ambos de Hoeneß), 1-2; descanso; 2-2, 3-2 y 3-3 (Müller), con lo que se clasificó el Bayern. Cuatro meses después sería campeón tras ganar en Bruselas la final con desempate ante el Atlético.
Esos eran los antecedentes cuando la RFA y la RDA se cruzaron en el Mundial 1974. Los duendecillos del fútbol les colocaron en el mismo grupo, junto a Australia y Chile. La RFA ganó a ambas; la RDA, que jugó sus dos partidos hostigada por el público local, venció a la primera y empató con Chile. Se enfrentaron en la tercera jornada, ya clasificadas, con el primer puesto en juego. Australia y Chile empataron su partido, jugado antes, a las 16:00, en Berlín.
Se daba por ganadores a los occidentales, campeones de la Eurocopa de 1972. Sus principales nombres aún resuenan: Sepp Maier, Berti Vogts, Franz Beckenbauer, Paul Breitner, Müller, Günter Netzer, Hoeneß... Por comparación, los de la RDA parecían insignificantes, aunque cuatro de ellos formaran parte del Magdeburgo, campeón de la Recopa cinco semanas antes ante el Milán de Gianni Rivera. La RDA fue un poderío en deportes olímpicos (ganó la pugna con la RFA en este campo por 280 medallas a 159 al cabo de siete ediciones), pero no en fútbol. Se examinaba a los chicos y a las chicas, se determinaba para qué deporte tenían más aptitudes y se les encaminaba hacia él, sin tener en cuenta sus preferencias, de manera que el fútbol no allegaba tantos practicantes como donde imperaba la libre elección. El Bild hizo un despliegue de euforia preventiva: "Por qué ganamos hoy", tituló, y el subtítulo aludía a Múnich 1972: "Ahora sí les daremos una paliza alineando a los profesionales y no sólo al equipo nacional amateur". Su informe comparaba jugador por jugador, ensalzando a los propios y rebajando a los rivales.
Sparwasser (derecha) durante un homenaje a Pelé.AP
Sparwasser era uno de los cuatro del Magdeburgo. Había nacido en 1948 en Halberstadt, Sajonia, hijo del entrenador del equipo local. En 1963 entró en la cantera del Magdeburgo, debutó con los mayores en la 1964-65 y se consagró en la 1966-67 con sus 22 goles en 27 partidos para el ascenso a la Oberliga. Era un medio de ataque o segundo punta de buena planta, 1,80 y 78 kilos, rápido y decidido ante el gol. Fue internacional desde 1969.
El partido fue espeso por el nerviosismo de los locales, sobre los que recaía toda la presión, y el juego prudente de la RDA. El único gol llegó en el 77', exactamente a las 21:03 del día 22 de junio de 1974, fecha para la historia del fútbol. El meta Jürgen Croy recogió el balón y lo envió con la mano, adelantado, a Eberhard Hamann, que inició un contraataque rápido por la banda derecha y, al pasar la divisoria, soltó un gran pase de 40 metros hacia la media luna del área; Sparwasser lo persiguió en oblicuo desde el "callejón del diez": "Fue una locura echar a correr, porque iba a confluir con Vogts, Horst Höttges y Bernard Cullmann. Pero tuve suerte: quise controlar con el pecho, el balón me dio en la nariz y les despistó. Vencí la entrada deslizante de Höttges y en lugar de tirar de primeras me acerqué a Maier y le batí. Lo celebré con una voltereta, aún no sé por qué. Es la única vez que lo hice". No fue ese el gol favorito de su carrera, sino uno que le marcó al Sporting de Portugal en la semifinal de la Recopa.
Cambió con Breitner su camiseta, hoy expuesta en la Casa de la Historia de Bonn. A la noche sufrió el primer impacto de la fama: tres compañeros y él pidieron permiso al vigilante de su hotel, en Quickborn, para una escapada a la Reeperbahn, la calle golfa del barrio de St. Pauli. Se lo permitió a los otros; a él, no: "Te reconocerán y perderé mi empleo".
Fue un gol espléndido, relampagueante (12 segundos de la mano de Croy a la red), un gol para la historia, pero le iba a servir más a la RFA que a la RDA. Por ganar el grupo, la RDA se las tuvo que ver en la siguiente fase con Holanda, Brasil y Argentina, mientras la RFA tuvo rivales más fáciles: Polonia, Suecia y Yugoslavia. Él vio la final, ganada por los alemanes occidentales a Holanda, en su casa de Magdeburgo: "A los cinco minutos llegó un telegrama, dirigido a 'Jürgen Sparwasser, Magdeburgo', sin más señas. Decía: 'Spari -mi mote-, te damos las gracias. Toda Alemania te da las gracias'". Beckenbauer incluso sugirió que se creara una medalla número 23 para otorgársela.
Aquel gol no le hizo feliz. Corrió el bulo de que le habían regalado un coche y una casa ("nos dieron 2.500 marcos por pasar de grupo, eso fue todo") y la imagen de enchufado de las autoridades le persiguió por los campos. Tuvo una oferta del Bayern, pero no hubiera podido salir, y menos con su mujer. Siguió en el Magdeburgo hasta 1979, cuando una lesión de cadera le retiró con tres Oberligas, cuatro Copas, una Recopa y 133 goles en 298 partidos, más 15 en 53 en la selección. Quiso formarse en pedagogía deportiva, pero las autoridades se empeñaron en que entrenara al Magdeburgo y, para forzarle, le impidieron hacer la tesis doctoral. Su hija, embarazada, pidió permiso para salir del país y eso le colocó en posición de sospechoso. Aunque tuvo que inscribirse en su día en el Partido Comunista para ser olímpico en Múnich 1972, no fue un devoto del régimen.
En 1988 encontró la ocasión de escapar, no mucho antes de que cayera el Muro de Berlín. Se la propició un torneo de veteranos en Saarbrücken, cuando su mujer había conseguido permiso para viajar a Lüneburg a ver a su nieto; ya se estaban aflojando los controles. "Era el 8 de enero. Aproveché un descuido del vigilante y salí. Me temblaba el corazón. Me había citado con una conocida, apareció y respiré". El Bild, que compró la historia, le alojó en un hotel de Hamburgo. La RDA, para la que era un símbolo, le tildó oficialmente de traidor. Le contrató el Eintracht Frankfurt como segundo técnico de Karl-Heinz Feldkamp, al que siempre estuvo agradecido. Luego entrenó al Darmstadt 98 y a otros equipos modestos, presidió la VdV, el sindicato de futbolistas. Jubilado, vive en Bad Vilbel, cerca de Frankfurt. Y dice jocoso: "Cuando muera, bastará que en mi lápida pongan 'Hamburgo, 1974' para que todo el mundo sepa quién está ahí".
En las últimas tres temporadas, el Real Madrid ha ganado solo 25 millones de euros en ventas de futbolistas. Una cifra escasa para el desembolso que ha ido realizando en fichajes en ese mismo periodo: 377 millones. El resumen es evidente: los jugadores no quieren abandonar Valdebebas. Este verano, el intento de reconstrucción del club chocará de nuevo con la misma piedra.
Dani Carvajal, David Alaba y Antonio Rüdiger son los tres futbolistas que terminan contrato con el conjunto blanco. De hecho, el capitán está a la espera de una conversación sobre su futuro, el austriaco ya sabe que no renovará y el alemán está cerca de hacerlo por una temporada más. Son negociaciones obligadas y relativamente fáciles: si el club quiere, el jugador sigue.
Las charlas complicadas para la dirección del Madrid están siendo las que deben tener con aquellos futbolistas con contrato que no cuentan para el club. Jugadores que lejos del Bernabéu encontrarán seguramente más minutos, pero un salario y un foco mediático inferior. Pocos, o ninguno, quieren eso. Ya se vivió ese problema con Vallejo o Mariano, pero también con futbolistas de más cartel que al final sólo se fueron cuando terminaron contrato, como Bale, Asensio o Jovic.
El caso de Ceballos es un ejemplo perfecto. El Madrid lleva varios veranos intentando encontrarle una salida al de Utrera, pero ninguna negociación ha terminado con éxito porque por los números no le cuadraban al futbolista. El último intento fue el año pasado con el Olympique de Marsella, con el acuerdo entre clubes conseguido pero sin entendimiento con el jugador, que tenía que rebajarse el salario en caso de firmar por el cuadro francés.
Ceballos termina contrato en 2027, dentro de poco más de un año, así que este verano es la única oportunidad del Madrid de conseguir un retorno económico. Lo mismo sucede con Fran García, que también acaba su vinculación con el conjunto blanco en junio de 2027. El lateral izquierdo, que volvió al Madrid en 2023, ha estado en la puerta de salida en los últimos meses e incluso llegó a aceptar una salida al Bournemouth en invierno, pero justo en ese momento los blancos no se lo podían permitir por la lesión de Mendy.
Más complicado es el tema de Asencio. El central canario renovó hace unos meses hasta 2031, elevando el salario que recibía en el acuerdo anterior. Cinco años por delante que el conjunto blanco preferiría terminar este verano. En la dirección del club existe una decepción con el defensa por los problemas que ha tenido con Arbeloa este curso, quedándose fuera de la convocatoria por decisión técnico en varias ocasiones.
El Madrid, que quiere ir al mercado para fichar a un central, cuenta también con Militao, Huijsen y Rüdiger en la posición, dejando a Asencio un escalón por debajo de los demás. Con 23 años, en Valdebebas creen que pueden conseguir una buena cantidad por él.
El dilema con Camavinga
El último protagonistas, y el que más debate genera, es Camavinga. El francés tiene varios años de contrato con el Madrid, hasta 2029, y a pesar de su mal año, dispone de un amplio cartel en el fútbol europeo. A sus 23 años podría ser una venta importante para el club, que debate a nivel interno si seguir confiando en él o utilizarle como fuente de ingresos para remodelar el centro del campo. Aún así, suena a imposible, porque según ha podido confirmar este periódico, fuentes cercanas a Camavinga descartan que tenga intención de abandonar Valdebebas. Es feliz en Madrid, es muy querido en el vestuario, donde tiene una relación «de hermanos» con Vinicius Júnior, y su contrato es lo suficientemente largo como para no valorar una salida.
Consciente de la situación, el Madrid tiene doble trabajo. Por un lado, decidir si quiere seguir invirtiendo en la evolución del futbolista, que ahora mismo parece estancada, y por otro, en caso negativo, convencerle de que un cambio de aires puede ser lo mejor para su carrera. Algo que no consiguieron con otros jugadores antes. En Valdebebas creen que hay equipos de la Premier que igualarían el salario de Camavinga y quieren ver hasta qué cifra se podría elevar el traspaso.
La lista de salidas, junto al debate del banquillo, es ahora mismo el gran dilema en Valdebebas mientras el club comienza hoy la ruta de siete partidos hasta el final de curso.
Cuartofinalista en el Masters 1000 de Miami, Martín Landaluce (Madrid, 2006) se ha estrenado esta semana en el top 100 y llega al Mutua Madrid Open, donde se enfrentará este miércoles al australiano Adam Walton, como uno de los tenistas que despiertan especiales atenciones. Conversa en la Caja Mágica con ELMUNDO y otro medio español. Muestra la templanza y el discurso de un joven con la cabeza bien amueblada.
Pregunta. Llega este año al torneo mejor que en cualquier otra ocasión, tras un salto cualitativo.
Respuesta. Sí, ahora estoy realmente preparado para jugarlo. Con anterioridad, era algo que se salía de la norma de los torneos por los que me movía. Llego en forma para hacerlo bien, como ya lo he hecho en algún Masters 1000 y en torneos de cierta dimensión. Me estoy metiendo de lleno en el circuito y se puede dar un gran torneo.
P. Aquí jugó su primer partido de un Masters 1000, hace tres años, ante Richard Gasquet. ¿Cómo ha evolucionado desde entonces?
R. Soy completamente distinto en todos los aspectos. Estoy muy satisfecho de todo el proceso. Tengo mucha mayor determinación y voy a por los partidos, genero mis oportunidades y voy a por ellas sin ningún tipo de miedo. Espero que así sea en el partido que viene y que haya más.
P. Tras ganar el Abierto de Estados Unidos júnior en 2022 tal vez le costó manejar las expectativas.
R. Se le puso mucha presión a un chaval de 16 años que recién empezaba a estar bajo el foco. Los primeros meses no fueron fáciles. Pretendía ir al ritmo que habían ido otros jugadores que eran enormes. Pero aquello me ayudó mucho a entender cómo funciona el mundo del tenis y todo lo que hay alrededor. He tenido bastante tiempo y he sabido forjar un carácter tan fuerte como el que tengo hoy y para que no me afecten para nada todo ese tipo de presiones.
P. En Miami, comentó que había aprendido de los mejores jugadores españoles de otras generaciones que había que ser valiente, pero en ¿qué cree que se diferencia de quienes le precedieron?
R. Mi estilo no es genuinamente español. Voy a por puntos más cortos. Juego más encima de la línea, más directo, más plano, un poco alejado del modelo de tierra. En cuanto al espíritu de lucha, toda la historia de nuestro tenis ha sido así y estoy superagradecido de haberles visto toda la vida, de haber coincidido en algún momento con ellos. Como digo, mi estilo es más incisivo, pero se complementa bastante bien con el carácter español.
P. Ya está entre los cien primeros del ránking, algo que quizás desde fuera a veces puede no valorarse lo suficiente.
R. Es algo muy difícil. Hay jugadores de gran nivel que no logran entrar y que tal vez no vayan a conseguirlo. El tenis es un deporte superexigente que requiere hacer todas las cosas bien para meterse en ese ránking. El trabajo está siendo muy bueno. Espero llegar más arriba y darle valor, porque al final, cuando estás en esta posición quieres más, pero es importante ponderar lo conseguido hasta ahora. Llevo muchos años persiguiendo seguir la pista de los jugadores buenos, poder competir con ellos y ganarles.
P. ¿Dónde se ve dentro de tres años?
R. Me veo jugando los mismos torneos y apuntando a ganarlos. Si hago cuartos o semifinales estaré contento, pero creo que para entonces puedo subir bastante en el ránking y hacerlo bien en los Grand Slam.
P. ¿Qué ha marcado la diferencia en su juego para dar este salto de calidad?
R. Lo que más he cambiado es la forma de afrontar los momentos difíciles y de ir a por el partido. Asumo que habrá épocas o torneos en las que precisamente por esa actitud, pierda o peque por exceso, pero creo que es la manera adecuada de proceder.
P. Es un joven de su tiempo. ¿Cómo gestiona las redes sociales y cuanto implican?
R. Estamos conectados casi sin quererlo, pero intento mantenerme al margen lo más posible. Más allá de mantener informada a la gente y de subir fotos a redes sociales, trato de pasar mucho tiempo con la familia, disfrutar de otras cosas y tener aficiones que me mantengan fresco para el tenis y con la cabeza en su sitio.
P. ¿Hubo algún momento desalentador hasta llegar a este punto de su carrera?
R. Trabajo con psicólogo desde los 13 o 14 años, en principio más para la pura gestión de mi propia vida. Obviamente, luego más centrado en el tenis. En ningún momento me he sentido deprimido ni forzado ni he dejado de disfrutar de este deporte. Creo que eso es lo más importante y espero que siga siendo así.
P. ¿El fenómeno Alcaraz ha ejercido como motivación o ha producido el efecto contrario?
R. Cuando me empezaron a comparar con él y con Nadal, entí que se me metía mucha prisa, pero le veo como un referente y un estímulo. Agradezco que esté donde está.