El increíble equipo del Santiago Bernabéu vivió otra de las hazañas históricas. Como siempre en la Champions. Ganarle por incomparecencia al millonario Mánchester City por tres a cero y que pudieron ser cuatro si Vinicius ejecuta el penalti es otro de los proféticos estigmas del club blanco.
Por velocidad, por convicción y buen juego aplastó al equipo de Guardiola. El técnico catalán ya sabe que muchas veces el Bernabeu puede ser su cementerio perpetuo. Su equipo casi no tuvo ocasiones de gol y se le veía depauperado. Era un City rendido, hundido y con complejo de inferioridad ante un Real Madrid resucitado.
Fede Valverde jugó el partido de su vida. Hizo muchas cosas cercanas a la genialidad y además hizo los tres goles. Su pasión, su velocidad y su remate fueron fulminantes. El Madrid buscaba un líder y creo que inequívocamente es Valverde, que además es el capitán.
Guardiola ha despreciado a Arbeloa desde que supo que su continuo exterminador le había tocado otra vez. En esta ocasión, en octavos, muy lejos de ganar la Champions. Pero, su minivalorado Arbeloa le metió un rejón de muerte. Sería otra hazaña dantesca que el City pudiera darle la vuelta en Manchester. Despellejó Arbeloa tácticamente a Guardiola. Seguro que no contaba que Valverde jugara de extremo y lateral y centrocampista, que se recorriera el terreno de juego como si fuera tan pequeño como el del fútbol sala.
Además, algo vital para el Madrid es que su entrenador dispusiera que Thiago Pitarch fuera la sombra de Rodri, la pesadilla, el eje del City. El sumo creador se quedó como un jugador más. Sin brújula, ni sentido vertical.
Buena apuesta de Arbeloa, que le salió como un gran jugador, aunque Rodri ya no sea el de antes. Ha perdido dinamismo, es más lento y ya no baja tanto. A Guardiola nunca le han gustado los defensas. Solo posesión, posesión, toque- toque e inutilidad ofensiva. Algo más anticuado que una película muda. Hasta ha dejado a Haaland como un monstruo al que le han dado veneno.
Hace dos días, Guardiola le decía al Daily Mirror que en cualquier momento puede llegar su fin, en un respiro, en un suspiro. A lo mejor este no es el momento decisivo. Pero este fracaso le va comiendo como la carcoma.
El Madrid fue un huracán y el City un ahogado. Ahogado en tristeza, en súltil envejecimiento y que no conecta con estos tiempos.Todos o casi todos dábamos por muertos al Real y, de repente, de improviso, aparece el increíble Real Madrid de las Champions. Por eso creo en Dios y en el Real Madrid.
El pasado 1 de febrero, el Tractor Sazi FC denunció el apagón informativo con el que el régimen de los ayatolás había querido sofocar otra oleada de protestas. "Cuánto dolor se ha vivido, cuántas vidas se han perdido estos 24 días", lamentaba el vigente campeón de liga, aún perplejo por el "asesinato" de su ex jugador, Mujtaba Tarshiz, abatido a disparos junto a su esposa. Estas muertes redoblaron la indignación en Tabriz, la ciudad del Tractor, al noroeste del país, cercana a la frontera con Azerbaiyán y Turquía, las dos naciones con las que sus hinchas se sienten realmente identificados. Durante los dos últimos partidos como local, las muestras de dolor se sumaron a las tradicionales protestas en el estadio Sahand.
"Los aficionados de Tractor no suelen corear consignas directas contra el régimen, sino que reclaman la educación a sus hijos en lengua turca y azerí, la liberación de presos políticos o denuncian el racismo sufrido por los turcos en Irán", explica a EL MUNDO el sociólogo Vahid Qarabagli, enfrascado desde hace años en la lucha por los derechos civiles de los azeríes iraníes. "Desde su ascenso en 2009, el Tractor se convirtió progresivamente en algo más que un simple club de fútbol para ser visto como un símbolo de Azerbaiyán y de la población turcoparlante de Irán", añade el activista.
Según una encuesta de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), realizada en enero de 2021, el Tractor es el equipo más popular de su continente, donde se estima que cuenta con 35 millones de seguidores. La mayoría, turcos azeríes procedentes de Irán y de la diáspora mundial turcoparlante. "Para ellos, su equipo representa a una comunidad que ha luchado durante largos años por el reconocimiento de su lengua e identidad cultural dentro del Estado iraní", revela Qarabagli, estableciendo similitudes con lo que representó el FC Barcelona durante los estertores del franquismo.
Agravios históricos
A esta tesis se suma Emil Aslan, profesor de Estudios de Seguridad en la Universidad Carolina de Praga. "La mayoría de los aficionados del Tractor muestran sus reivindicaciones separatistas, como las de algunos catalanes. Son partidarios de formar parte de Turquía o la República del Norte de Azerbaiyán en el Cáucaso. No obstante, tampoco diría que esta agenda irredentista suponga un gran problema para toda la comunidad azerí iraní, ya que muchos aún se consideran ciudadanos leales y no quieren la secesión", valora Aslan sobre esta etnia de religión musulmana chií, que representa alrededor del 30% de la población iraní.
El pasado 25 de febrero, tres días antes del primer bombardeo de Israel y Estados Unidos sobre Teherán, el Tractor remitió una carta a Mattias Grafstrom, secretario general de la FIFA. En su escrito cargaba con dureza contra la federación de su país, a la que acusaba de violar el principio de imparcialidad, de un mal uso del protocolo VAR y de pasar de puntillas sobre los cánticos racistas sufridos por su portero, Alireza Beiranvand, titular indiscutible de la selección, y su capitán Shoja Khalilzadeh, fijo también en los planes del combinado nacional. "Solicitamos la intervención del Comité de Ética de la FIFA para examinar las razones por las cuales la Federación no aborda los prejuicios étnicos y raciales, incluyendo si tal inacción se debe a presiones externas o consideraciones no deportivas", finalizaba el texto.
No se trataba de una reclamación puntual, sino el último capítulo de una serie de agravios históricos que había alcanzado su clímax en mayo de 2015. Entonces, el Tractor denunció un escándalo a gran escala durante la última jornada liguera. A falta de 20 minutos para el final de su partido ante el Naft Teherán, con 1-3 favorable, el árbitro expulsó de forma muy rigurosa a Andranik Seymourian. De modo que la ventaja se diluyó hasta el 3-3 definitivo. En cualquier caso, aquel empate les bastaba para ser campeones, ya que el Sepahan, su rival por el título, no había pasado del 2-2.
Una pancarta contra el racismo persa, en el estadio Sahand.TRACTOR FC
O eso es lo que parecía cuando en el minuto 87 la televisión, la radio y los teléfonos se apagaron repentinamente, dejando a todos en ascuas. Confiados en su destino, los futbolistas del Tractor ya no buscaron el 3-4. Tras cinco minutos de celebración, la noticia de que el Sepahan en realidad se había impuesto 2-0 cayó como una bomba en el vestuario. "Nos engañaron", clamó Toni Oliveira, su entrenador, que había sido personalmente informado del presunto 2-2 por miembros de la Federación iraní.
Tuvo que pasar justo una década, hasta el pasado 15 de mayo, para que el Tractor superase aquel trauma. "¡Abajo el racismo persa!", "¡Qué alegría ser turco!", "¡Tabriz, Bakú, Ankara! Persia nos queda muy lejos!". Así retumbaban las gradas del estadio Sahand, mientras más de 70.000 aficionados festejaban el primer título liguero de su historia. El delirio entre los Lobos Rojos, como se denominan a sí mismo, en referencia al animal totémico de los pueblos turcos. "No existen muchos canales para plasmar la desconexión con la República Islámica, así que se hace a través del fútbol, el deporte más popular del país. Es un fenómeno que se ha acentuado desde principios de la pasada década", sostiene Aslan.
Burro turco y mono persa
Habían pasado 55 años desde la fundación del club, destinado a dar alegrías a los trabajadores de las fábricas de maquinaria pesada en Tabriz. La revancha tanto tiempo postergada contra el Esteghlal, el gran rival capitalino, que siempre arrastró fama de progubernamental. Primero por sus lazos indirectos con el Sha de Persia y, tras la revolución de 1979, por sus vínculos con el gobierno islámico que se había hecho con las riendas del club. "Durante sus partidos se escuchan muchos eslóganes peyorativos. Los hinchas de Teherán se refieren a los de Tabriz como "el burro turco" y los azeríes les responden con "el mono persa", revela Aslan.
"Sabemos que la policía se ha vuelto menos dispuesta a aceptar los insultos étnicos, especialmente los que provienen de los azeríes iraníes. Son mucho más tolerantes con los insultos de los persas, pero mucho menos con lo que se dice contra ellos. Por lo tanto, tenemos pruebas indirectas de que las fuerzas del orden han intervenido tras estos partidos para localizar y sancionar a los aficionados azeríes iraníes", añade desde Praga el autor del estudio Football Nationalism Among Iran's Azeris, publicado en 2015.
En enero de 2010, el periodista deportivo Abdollah Sadoughi fue detenido en Tabriz tras publicar un cartel de apoyo al Traktor, el equipo de su corazón. Tras ser encarcelado sin cargos, se declaró en huelga de hambre. Fue recluido en régimen de aislamiento y trasladado después a una celda con delincuentes comunes. Un año más tarde Sadoughi volvió a ser arrestado por sus actividades en favor del lago Umbría, convertido en un enorme salar por la negligencia de las autoridades. En 2020 volvieron a registrar su domicilio para confiscarle material.
En cualquier caso, las tribunas del Sahand también han acogido escenas mucho más esperanzadoras, como la presencia de mujeres. "Con el tiempo, el estadio se ha convertido en un espacio donde los aficionados plantean diversas preocupaciones sociales y culturales, como los derechos de las mujeres. En los últimos años, se han producido algunos cambios y cada vez se permite más la asistencia femenina a ciertos partidos, incluidos los del Tractor, donde ellas han mostrado un apoyo firme y apasionado al equipo", finaliza Qarabagli.
Ni PSG ni Chelsea saben especular. No están hechos para jugar con el freno de mano puesto y sus estrellas se desatan buscando siempre la portería contraria. La locura. Es lo que hizo Kvaratskhelia, saliendo desde el banquillo para decidir este duelo de pistoleros y la eliminatoria. [Narración y estadísticas: 5-2]
El equipo de Luis Enrique quiso imponerse como le gusta, manejando el partido desde el dominio de balón, algo que le costó porque los ingleses lo castigaban a latigazos. Aún así, tuvieron momentos de fluidez. Fue con una circulación casi perfecta como se adelantó el PSG a los diez minutos, después de que Joao Pedro les avisara de lo peligroso. Vitinha buscó en el lateral del área a Dembélé para que centrara al segundo palo y que Neves, de cabeza, le entregara a Barcola un remate que mandó la escuadra.
No se amedrentó el Chelsea sino que siguió tratando de engrasar su plan: balones largos por las orillas a Pedro Neto, Palmer o la incorporación de Gusto en transiciones rápidas que diseñó Enzo Fernández. Ellos siempre necesitan menos contacto con el balón para hacer peligro. El partido se abrió y los golpes se sucedieron de portería a portería. Si Dembélé, tras recortar a Caicedo, obligaba a Jorgensen a salvar un zurdazo, Neto se escapaba por el carril izquierdo en una combinación rapidísima que Nuno Mendes casi manda al fondo de su portería, obligando a dos paradas acrobáticas de Safonov.
Fueron los minutos más fluidos del Chelsea, con Palmer en caliente y apareciendo con peligro Cucurella. Hasta Joao Pedro volvió a intimidar con un cabezazo blandito. Estaban cómodos los ingleses, con algún respingo como el que les obligó a dar Barcola luciendo juego de cintura para obligar al guardameta danés, y logrando el empate. Enzo, en otra contra, encontró a Gusto por el agujero que había dejado Nuno Mendes a su espalda y el francés armó un remate inapelable.
Habían sido 28 minutos de locura y los dos equipos bajaron un poco de revoluciones antes de volver a apretar al borde del descanso con una jugada en la que el segundo gol fue de la portería del PSG a la del Chelsea. Un disparo envenenado de Palmer lo atajó Safonov, la pelota la recuperó Hakimi, se la dio a Doué para que lanzara a la carrera a Dembélé. El Balón de Oro se plantó en el área para quebrar a Fofana con un movimiento de cadera y armar un derechazo que tumbó a Jorgensen.
Nadie se relajó en la segunda mitad. El Chelsea parecía atascado, pero estaba vivo y atento a cualquier error. Como la pérdida de Doué que, con la ayuda de Neto, Enzo convirtió en el empate. Una oportunidad, un gol.
Pero aún quedaba por aparecer Vitinha para aprovechar otro error de Jorgensen y volver a adelantar a los parisinos con una bella vaselina. Esa sutileza que luce el portugués. Tocaba ahora la respuesta del Chelsea, que apareció a través de las botas de Pedro Neto, siempre dañando por el carril, y que Enzo remató antes de que Hernández Hernández señalara fuera de juego.
Para entonces, Luis Enrique ya había mandado al campo a Kvaratskhelia, que aprovechó un robo de Mayulu para ir haciéndose hueco en el frontal del área hasta soltar un misil que dejaba claro que el PSG estaría en cuartos. Aún quedaba tiempo para que fuera anulado, también por fuera de juego, otro gol de Kang In. Y entonces apareció de nuevo todo el talento de los parisinos: un taconazo de Vitinha para encontrar a Hakimi y que pusiera un pase al punto de penalti al georgiano, que cerró un resultado inapelable y quién sabe si también el pase a cuartos.
En el primer minuto de partido Thiago Pitarch había robado un balón, le había caído un rebote, había hecho una apertura a banda de exterior y encendido al Santiago Bernabéu con una conducción hacia atrás. Ya no podía pensar en otro eslogan: queremos once thiagitos. Corajudos, raulistas y populistas en el esfuerzo, de cabeza erguida y orgullo primario. Cuando el estadio iba a recordar al original ito, Juan Gómez, Doku pilotaba su monoplaza contra el muro de la fe blanca. Daban ganas de no mirar, o mirar por una rendija entre los dedos, cada encontronazo de ese extremo diabólico con Trent. El propio Trent se perfilaba de espaldas, como para no ver tampoco él. En una de esas le pudo hacer penalti Thiago, en otra salvó el milagro Valverde. Después obró otros tres. Y Courtois salvó que un error camavinguico del canterano no fuera gol del City. Lo perdonamos todo: mientras llegan los once thiagitos, tenemos once federicos.
El capitán, cuestionado tanto en el inicio de temporada, fue ayer las noches europeas del Madrid, los 90 minuti y todo el refranero junto. Arbeloa planteó un equipo sin delantero, desnortó a la UEFA, que en el grafiquito del partido colocó de nueve a Arda Güler. Ese espacio en realidad no lo ocupó nadie, nunca, Gonzalo no jugó un minuto. Y en ese camaleón blanco, que el gol llegara mediante asistencia del portero era consecuencia casi lógica. A ella escapa la posterior definición con la izquierda en el segundo y el truco de magia en el tercero. Pero son ya momentos para la historia del club que justifican su brazalete.
Valverde metió al Madrid en un estado de autoconfianza imparable y ahí lo asentó Mendy, nuestro policía de Los Ángeles. Amado Ferland: no te vayas nunca mientras puedas regalarnos estos 45 minutos cada 12 meses. La entrada de Fran García fue un temblor colectivo, se había roto el muro, pero también él estuvo vallejiano cuando el penalti fallado de Vinicius condenó a aguantar. El estadio, obediente, no se acordó de Guardiola, que en general no hizo nada para que nadie reparase en él. Llegó con aroma sobrado y se fue con un revolcón de Arbeloa. El fútbol. Pero queda mucha eliminatoria: cabeza, cabeza.
Fede Valverde despierta por la mañana. Ha tenido un sueño. Es el sueño de un niño que marca tres goles en el Bernabéu en la Copa de Europa, la Champions, pero no unos goles cualquiera. No. Unos goles de los que se sueñan, con los autopases de Cruyff, los controles en carrera de Maradona o el sombrerito del adolescente Pelé en la final del Mundial de Suecia. Esas cosas no pasan. Se sueñan. [Narración y estadísticas, 3-0]
Valverde despierta y mira el móvil. Pone la radio. No puede ser. Lee su sueño, lo escucha, incluso mejor de lo que es capaz de recordarlo. Un hat-trick con el que el Madrid vence al Manchester City de Pep Guardiola, nada menos, al anticristo del Bernabéu.
El relato que escucha está cargado de adjetivos en los que jamás piensa, sólo corre, como un antílope en el Serengueti, para dejar que piense su cuerpo, que decida el instinto de un futbolista difícil de clasificar. Quizás eso explique que se sintiera extraño en la clasificación pretendida por Xabi Alonso y, en cambio, explote en este caos que tan bien le sienta al Madrid. El caos, en realidad, es un orden distinto que te permite estar en todas partes, y eso es lo que hace el uruguayo, en defensa y en ataque, en el área propia como en la contraria. No es un desconocido para el gol, en absoluto, pero eran goles distintos, explosiones de su propio físico. Estos goles son otra cosa. Se sueñan.
Convertirlos en reales no depende únicamente de la determinación y el deseo. Necesitan de una atmósfera, de una fuerza telúrica. Sólo la combinación de ambas puede convertir en una noche a un gran jugador en la sombra chinesca de los mejores de la historia. El control y el autopase a Donnarumma en el primer tanto y el sombrero sobre el defensor en el tercero son propios de lo mejor que se puede encontrar en las videotecas, en blanco y negro o tecnicolor. A esos añadió Valverde el disparo del segundo, certero pero más propio de su condición humana. Por algo, el destino le escogió también a él para esa suerte.
Es cierto que hubo errores del rival, de O'Reilly y el propio Donnarumma, malas mediciones en el primer gol, y que un rebote lo habilitó en la acción del segundo. Nada de eso, sin embargo, resta mérito y mística a lo hecho por el uruguayo.
Valverde logra el primer gol.OSCAR DEL POZOAFP
Los goles llegaron pronto, dos antes de la media hora y los tres antes del descanso, para rearmar moralmente a un Madrid ajado por las bajas, con Mbappé como un turista histérico en la grada vip después de su polémica estancia en París para recuperarse de una lesión. Guardiola olió el rastro de la sangre y salió con todas sus baterías. Incluso demasiadas. Se empachó. La sobrepoblación de delanteros apartó al técnico y a su equipo de su estado preferido, de las largas posesiones de su centro del campo. Rodri no parecía el Rodri renacido, sino un guardia urbano en la rotonda de Cibeles de madrugada. Cuando el técnico quiso corregirlo, con la entrada de Reinjders, ya iba tres abajo, ya jugaba sobre el desfiladero.
Guardiola buscó el talón de Aquiles del Madrid, la espalda de Trent, con insistencia. Lo hizo con Doku, un diablo. Las acometidas provocaron vértigo en el Bernabéu, miedo por lo que se venía, pero entonces Courtois tomó una decisión a contraestilo. Lanzó un balón larguísimo para la carrera de Valverde. Todo lo demás pasó en sus sueños.
Guardiola observa a Arbeloa.THOMAS COEXAFP
En el Bernabéu eran tan reales que acabaron por cambiar la realidad. El gol activó todavía más a un Madrid que había arrancado intenso, aunque no dominante. A partir de ahí, se comió el partido, con ayudas incesantes para auxiliar a Trent, fueran del propio Valverde o de un Thiago Pitarch estajanovista, de un lado a otro, imparable. El esfuerzo y despliegue físico del jugador de la cantera justifica la elección de Arbeloa como titular por delante de Camavinga, que salió en la segunda mitad. Uno llega con el compromiso que el Madrid, hoy, necesita. Hoy y siempre. El otro está detenido. El único error de Thiago Pitarch encontró la pierna salvadora de Courtois, el ángel de la guarda en el portal el Madrid.
Los goles continuaron para inflamar el alma blanca, con un tercero preciosista, en el que Brahim hizo un primer sombrero para que Valverde realizara el segundo y el remate definitivo. El malagueño fue un recuperado para la causa, después de llegar algo deprimido de la Copa de África. En la plaga bíblica que sufre el Madrid, su regreso es como el agua.
Tampoco para el City lo que pasaba era real. Era una pesadilla, con un ataque estéril, Haaland aislado, como un farero en un islote, y Guardiola con las manos en la cabeza. Le espera el rincón de pensar. Vinicius, en el punto de penalti, falló la estocada, aunque con este Madrid y este City quizás no sea necesario llevar el estoque a Manchester.
El Real Madrid necesitaba un gol de Fede Valverde porque la estadística decía que nunca perdía cuando marcaba el uruguayo: 32 victorias y dos empates. Necesitaba uno, pero el «Bombazo», así le llaman en el vestuario, se atrevió a marcar tres en 45 minutos al Manchester City. Una actuación histórica que lleva el nombre de pocos jugadores en la historia del fútbol: sólo Messi, Lewandowski y Haaland había anotado tres goles en un partido eliminatorio en Copa de Europa. Ni siquiera Cristiano Ronaldo, Rey de Reyes europeos en Chamartín. Valverde hizo suyo lo impredecible.
En la historia del Madrid, sólo tres jugadores habían marcado tres goles en una primera parte de Champions, aunque ninguno en la fase del K.O: Rial contra el Amberes en 1957, Puskas ante el Benfica y el Feyenoord en 1962 y 1965 y Mbappé ante el Olympiacos esta temporada. Nadie más hasta Valverde, que nunca había marcado un hat-trick.
"Uno sueña con noches así. Seguro que es mi mejor partido, sobre todo en goles. Disfruté mucho hoy, hacía bastante que no disfrutaba un partido de esta forma. Estoy contento, estoy alegre pero sobre todo por el triunfo del equipo. Si todos trabajamos juntos podemos conseguir grandes cosas. Gracias a la gente que nos apoya aunque sea una temporada difícil", reflexionó el uruguayo.
Fue una primera parte apoteósica en la que el Madrid salió a morder siguiendo los dientes de Thiago Pitarch. «Es un niño, pero muerde», admitían el martes fuentes del conjunto blanco a este periódico. Esas carreras constantes del canterano contagiaron a un equipo que parecía muerto en las últimas semanas e impulsaron el mejor partido del Madrid en toda la temporada.
Los goles de Valverde fueron la consecuencia de la presión y la verticalidad del Madrid de Arbeloa, que sentó a Gonzalo y a Camavinga para dar entrada a Brahim y a Pitarch. «Thiago no se va a esconder, va a querer el balón», avisaba el técnico antes del duelo.
"Habíamos entrenado bastante los saques de puerta, que ellos iban a presionar uno a uno. Somos rápidos arriba y lo aprovechamos bien", admitió Valverde.
Enfrente, Guardiola, que había prometido una alineación «sin sorpresas», apostó por cuatro delanteros para atacar más que defender. Y lo pagó. El Madrid se hizo grande mordiendo en transiciones.
Ahí apareció Valverde, al espacio en los tres goles, celebrando con rabia hacia el público cada uno de ellos, agitando los puños en tres ocasiones, como siempre hace, y repitiendo los hat-tricks de Benzema en 2022, los únicos de un futbolista con el brazalete al hombro en el Madrid.
En el descanso, Mendy se quedó en los vestuarios por unas molestias. «Un calambre», aseguraban en el conjunto blanco, que unido al tiempo sin jugar hicieron que Arbeloa no tomara riesgos.
Durante el tramo final, Tchouaméni y Valverde sintieron distintas molestias, pero aguantaron sobre el césped mientras Guardiola trataba de seguir vivo en la eliminatoria. El catalán agitó los brazos cuando Donnarumma detuvo el penalti de Vinicius y se los llevó a la cara cuando Courtois evitó el gol de O'Reilly. Desesperado, terminó quitando a Haaland y se llevó su peor derrota del Bernabéu en 13 visitas.
Desde 2020, el Madrid ha conseguido eliminar al City en tres de cinco cruces. Veremos si en una semana llega el sexto.
El Real Madrid ha solicitado a la grada de animación, tras la advertencia de cierre parcial del Santiago Bernabéu y la multa de la Comisión de Control, Ética y Disciplina de la UEFA de 15.000 euros por comportamiento racista en el encuentro ante el Benfica, que no porten banderas de España ni realicen cánticos ofensivos contra Pep Guardiola en la ida de los octavos de final de la Liga de Campeones.
La situación acaecida el pasado 25 de febrero, en el partido de vuelta de la ronda de clasificación a octavos de final ante el Benfica, cuando un aficionado de la grada de animación del Real Madrid fue expulsado del Bernabéu tras ser captado realizando el saludo nazi, ha provocado la petición del club blanco a sus aficionados.
Según informaron a EFE fuentes de la grada de animación madridista, ubicada en el fondo sur del estadio, en una reunión se les trasladó la petición de acudir vestidos de blanco y sin banderas de España. También se solicitó un especial cuidado en cánticos que se realizan contra la figura de Pep Guardiola, técnico del Manchester City, que ya provocaron multas económicas en el pasado.
El español Juan Ayuso (Lidl Trek) se ha retirado de la París-Niza en el trascurso de la cuarta etapa, que se disputa entre Bourges y Uchon sobre 195 km, tras sufrir una caída a 47 de la meta en la que se vieron implicados otros españoles, como Raúl García Pierna y Pablo Castrillo (Movistar), ambos retirados.
Ayuso (Javea, 23 años), que lucía el maillot amarillo de líder, se vio implicado en la caída junto a otros corredores que componían el grupo en fuga de 40 hombres, como el estadounidense del UAE Brandon McNulty. El corredor del Trek quedó tendido en la cuneta con muestras de dolor antes de optar por el abandono.
El ciclista español deja la carrera con el maillot amarillo y después de un comienzo de temporada esperanzador con el triunfo de etapa y de la general en la Vuelta al Algarve con su nuevo maillot del Lidl Trek.
Movistar también se vio perjudicado con las retiradas de García Pierna y Castrillo, mientras que el Visma de Jonas Vingegaard perdió en la caída al italiano Davide Piganzoli.
El ministro de Deportes iraní, Ahman Donyamali, ha asegurado este miércoles que la selección persa de fútbol no participará en el Mundial 2026, en el que juega sus tres partidos de la primera fase en Estados Unidos.
"Después de que el gobierno corrupto mató a nuestro líder, no hay condiciones que nos permitan participar en el Mundial", dijo el ministro, segun medios que citan a la agencia DPA, al referirse a los ataques de Estados Unidos e Israel del pasado 28 de febrero, en los que falleció Ali Jamenei.
"Considerando las acciones maliciosas llevadas a cabo contra Irán, nos han impuesto dos guerras en ocho o nueve meses, y miles de nuestros ciudadanos han muerto. Por lo tanto, definitivamente no tenemos posibilidad de tal participación", agregó.
Horas antes, durante un encuentro del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, con su homólogo estadounidense, Donald Trump, este había garantizado que la selección persa no tendría problemas para participar en el Mundial.
"Esta tarde, me reuní con el presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, para hablar del estado de los preparativos para la próxima Copa del Mundo de la FIFA, y la creciente emoción a medida que se acerca el comienzo en solo 93 días", publicó Infantino en su cuenta de Instagram.
"También hablamos sobre la actual situación en Irán, y el hecho de que el equipo iraní se haya clasificado para participar en la Copa del Mundo de la FIFA 2026. Durante la conversación, el presidente Trump reiteró que el equipo iraní es, por supuesto, bienvenido a competir en el torneo en los Estados Unidos", continuó.
El Mundial 2026 se disputará en México, Canadá y Estados Unidos desde el próximo 11 de junio. La selección iraní debía jugar sus tres partidos en Estados Unidos; el 15 y el 21 de junio, en Los Ángeles contra Nueva Zelanda y Bélgica, respectivamente; y el 26 de junio ante Egipto, en Seattle.
En noviembre, el presidente estadounidense garantizó que los jugadores y técnicos iraníes tendrían visados para entrar en Estados Unidos pero no así los aficionados, aludiendo a motivos de seguridad nacional.
La retirada le costaría a Irán sanciones económicas y deportivas. El reglamento de competición del Mundial 2026 prevé una posible retirada de una selección en su artículo 6:
- Si anuncia su retirada con más de 30 días de antelación al comienzo del torneo, el próximo 11 de junio, la Comisión Disciplinaría le impondría a la Federación Iraní una multa, como mínimo, de 250.000 francos suizos (323.730,60 dólares).
- Si renuncia con menos de 30 días de antelación. La multa será como mínimo de 500.000 francos suizos (647.712 dólares).
Sanciones
Además, la Federación Iraní debería reembolsar todos los fondos recibidos de la FIFA para la preparación de su selección, así como los pagos de contribuciones relacionadas con la competición que hayan recibido de la Federación Internacional.
El Consejo de la FIFA reunido en Doha el pasado 17 de diciembre acordó dar 1,5 millones de dólares a cada selección clasificada para cubrir gastos derivados de la preparación del torneo y un total de 10,5 millones de dólares por disputar el Mundial.
A estas sanciones económicas podrían unirse medidas disciplinarias como la exclusión de la federación de una competición futura organizada por la FIFA
Bam Adebayo, pívot de los Miami Heat, metió 83 puntos este martes en la victoria 150-129 de su equipo contra los Washington Wizards y superó los 81 puntos de Kobe Bryant para firmar la segunda mejor actuación anotadora en la historia de la NBA.
Adebayo, de 28 años y en su novena temporada con los Miami Heat, dejó atrás la estratosférica marca de Bryant de 2006 contra los Toronto Raptors y solo tiene por delante al legendario Wilt Chamberlain, que anotó 100 en 1962 con Philadelphia contra los New York Knicks.
Adebayo se retiró con 1.08 minutos por jugar con 20 de 43 en tiros de campo, 7 de 22 en triples y 36 de 43 desde la línea de libres en 41.49 minutos en pista.
"Gracias a Dios, a mi familia, a mis compañeros y a estos aficionados. Son como mi segunda familia, no podría hacerlo sin ellos, gracias al 'coach' por dibujar jugadas para mí", afirmó Adebayo, muy emocionado y rodeado de sus compañeros al acabar este histórico partido.
Adebayo aseguró que empezó a ver posible esta hazaña cuando llevaba 43 puntos al descanso y no dudó en poner este encuentro en el número uno de los mejores de su carrera.
Adebayo, con un cartel que muestra los 83 puntos.@NBA
Su nombre ya está en el Olimpo de la NBA, junto a Wilt Chambelain y a Kobe Bryant. "Son los más grandes de siempre", destacó Adebayo, que tenía a su madre y a su novia, la también jugadora A'Ja Wilson, presente en el Kaseya Center en la noche más dulce de su vida.
Una primera mitad de 43 puntos
Acabó entre cánticos de 'MVP', pero comenzó con un primer período asombroso, en el que Adebayo anotó 10 de sus 16 tiros de campo y cinco triples en 12 minutos.
Si no llevaba más de 43 puntos al ecuador del partido fue porque se atascó con el triple en el segundo cuarto, cuando falló sus tres intentos. A pesar de eso, añadió 12 puntos a su cuenta.
Los Heat mandaban 76-62 y la victoria ya no estaba en duda tras el descanso, cuando Adebayo selló otros 19 puntos para disparar su cuenta hasta los 62.
Miami estaba arriba 113-97 y, en un Kaseya Center que ya soñaba con la hazaña, Erick Spoelstra mantuvo a su pívot en el campo, con todos sus compañeros jugando para él.
Un final surrealista
Se abrieron entonces unos minutos finales surrealistas, en los que la defensa de los Wizards no pudo encontrar respuesta alguna para contener Adebayo. Es más, su agresividad sirvió para parar el cronómetro y enviar repetidamente al pívot hacia la línea de libres.
Adebayo lanzó hasta 16 libres en el último segmento y anotó 14 de ellos. También intentó seis veces desde el arco, conectando un solo triple.
Los puntos que dejaron atrás la marca de Kobe llegaron desde la línea de libres y, con 1.08 por jugar, Spoelstra sacó a Adebayo de la pista, ovacionado por el público y abrazado por sus compañeros.
Fue, obviamente, un récord anotador para la franquicia de Miami y la mejor actuación de la temporada. Hasta este momento, el serbio Nikola Jokic era el que más puntos había metido este curso, con 56 el último día de Navidad.
Más de 20 años después de la noche inolvidable de Bryant contra los Raptors, Adebayo reescribió la historia de la NBA y ya solo tiene por delante a Wilt Chamberlain.