Raphinha-Flick: plena sintonía, fruto del agradecimiento y la confianza recíproca

Raphinha-Flick: plena sintonía, fruto del agradecimiento y la confianza recíproca

Actualizado Lunes, 1 diciembre 2025 - 23:22

La imagen de Raphinha consolando a Hansi Flick mientras el técnico exhibía su tristeza en el banquillo tras la poco convincente victoria frente al Alavés se ha convertido en viral. Hay un agradecimiento recíproco de gran calado entre ambos. El brasileño ha alcanzado su máximo rendimiento como profesional de la mano del técnico. Flick ha encontrado en él su aliado más comprometido y fiable.

La mejor noticia del sábado fue el regreso a la titularidad de Raphinha. El brasileño es el jugador que mejor interpreta y aplica esa presión asfixiante hasta lo indecible que tan buenos resultados le dio al conjunto azulgrana en la primera temporada del alemán en su banquillo. Y, también por eso mismo, está llamado a ser determinante en el duelo frente al Atlético que los barcelonistas disputan esta noche a las 21.00 (Movistar) en partido adelantado de la decimonovena jornada de Liga por la disputa de la Supercopa de España entre el 7 y el 11 de enero del año que viene.

En el campo, una vez superada ya la lesión que lo tuvo de baja durante casi dos meses, Raphinha exhibió a partes iguales ese perfil a veces un tanto anárquico con el que busca romper el orden de las defensas rivales como su capacidad para morder al adversario cuando este tiene el balón en sus botas con el objetivo de recuperarlo lo antes posible.

Seis partidos ausente

Raphinha sufrió una lesión en el bíceps femoral del muslo derecho el pasado 25 de septiembre, en el partido de Liga disputado en el Carlos Tartiere frente al Oviedo. En principio se estimaba que su baja sería de unas tres semanas, pero tuvo varias recaídas, en parte debidas a su propia ansiedad por regresar cuanto antes, según él mismo admitió. Se perdió seis partidos del torneo, entre ellos el del Sánchez Pizjuán, donde el Barcelona salió goleado frente al Sevilla (4-1) y el jugado en el Santiago Bernabéu, también saldado con derrota, 2-1. Su progresiva incorporación al equipo es una noticia esperanzadora para Flick en su deseo de recobrar el espíritu del colectivo la temporada pasada.

El brasileño confesaba ante las cámaras de DAZN que a veces se vuelve demasiado insistente a la hora de recalcarles al resto de jugadores que le acompañen en la presión. «Hay muchos momentos en los que mis compañeros pensarán que hablo demasiado, que soy un pesado, que les exijo mucho, pero así soy yo: exijo a las personas que sé que pueden dar mucho más», comentaba tras la victoria frente al Alavés.

Con números exorbitantes en el último curso, en este ejercicio ha disputado ocho partidos, seis como titular. Suma tres goles, tres asistencias y 15 disparos a portería. Menos cuantificable es su despliegue físico y su capacidad para tirar continuos desmarques. Dentro de lo intangible se encuentra su capacidad para revitalizar el compromiso de un grupo amenazado por la tentación de aburguesamiento y por la fractura de los egos, sobre la que ya alertó Flick.

Noche plácida y de récords para el Atlético ante el colista

Noche plácida y de récords para el Atlético ante el colista

Noche de récords en el Metropolitano. Empezó y terminó festiva. Efemérides, trofeos, rachas y resultado, ¿qué más se puede pedir? Los rojiblancos son el único equipo en 95 años que han inaugurado el marcador en las primeras catorce jornadas. Oblak es el único portero con seis zamoras y Koke es un hombre récord en sí mismo. Fue un partido plácido para todo el mundo, incluido el atormentado Sorloth, que muchas veces necesita cuatro ocasiones para hacer un gol y ante el Oviedo convirtió dos de tres. [Narración y estadísticas, 2-0]

Había incertidumbre en el Metropolitano tras los ocho cambios que ordenó Simeone del once del Inter. Julián y Giuliano, las dos mayores armas ofensivas de este equipo, fuera. No se les echó en falta. El martillo noruego, en su conexión con Hancko, se valió para encontrar un duelo plácido ante el colista, que no había ganado en sus últimos siete encuentros. El Atlético llevaba casi la racha contraria, seis seguidos venciendo. La quiniela parecía clara.

Bastaba ver los primeros 45 minutos de partido para preguntarse por qué Marc Pubill apenas había dispuesto de los minutos de la basura hasta esta jornada 14 de Liga. El lateral de Terrassa, ayer central derecho, es intenso, fuerte, potente y anda siempre bien colocado. Ante el Inter se proyectó más en ataque ya que salió para buscar el duelo y por el carril derecho, aquí le tocó bailar con Viñas y Rondón, y cumplió con nota.

También lo hizo Nico, cuya pareja, Hassan, era, a priori, la más complicada. La energía del argentino es muy del gusto de Simeone y del Metropolitano. No ceja en su empeño tanto defensivo como ofensivo. Secó al francés y no será porque el 10 del Oviedo no lo intentara y sus compañeros le buscaran insistentemente. No fue la noche del peligroso extremo azulón.

A quien se le vio algo apagado aunque sacaba la varita cada vez que retrasaba su posición es a Cazorla. El ovetense tiene algo en esas botas que no tienen muchos futbolistas actuales: teledirige los balones. Puso uno a Viñas y otro, precisamente, a Hassan, que a punto estuvieron de costar un disgusto a un frío Oblak. Lo hizo, eso sí desde lejos, los rojiblancos le asfixiaban cada vez que se acercaba a su área. Salió con una merecida ovación.

La segunda mitad empezó extraña. El Atlético se sentía tan superior que dio un paso atrás para esperar las contras de Giuliano, que había salido por Baena y tardó casi 10 minutos en salir de su campo. Lo hizo cuando Griezmann bajó el cuero y lo movió con criterio. Y con el primer susto de Sorloth volvieron las tornas a su punto inicial, aunque con menos presión rojiblanca que la del primer tiempo.

Para apuntalar la victoria, Simeone puso en el campo a Barrios y a Julián, probablemente titulares ante el Barça el próximo martes. El equipo dio un paso adelante, no para tirar cohetes, pero al menos para no sufrir por algún susto que le pudiera dar el equipo de Carrión de cara al final. Y eso que sería raro, no es sólo el equipo menos goleador de Primera, con siete, es que en 10 duelos se ha quedado sin marcar.

Fue un segundo tiempo ramplón, conservador y con un Oviedo incapaz de hacer daño. El Atlético contemporizó, siempre lejos de Oblak. Ni siquiera apareció la electricidad de Giuliano, algo fallón en las entregas y más pendiente de su labor defensiva que de atacar el espacio, aunque encontró una contra en la que le habilitó Barrios, pero falló ante Escandell, uno de los mejores porteros de la categoría.

Final tranquilo

Julián, en cambio, se movió cómodo entre líneas, pero claro, nadie ocupaba el espacio del 9 en el que antes habitaba Sorloth. Conclusión, el estadio, en el que de presentaron 61.000 almas en una noche gélida en Madrid, se fue vaciando paulatinamente a diez minutos del final. Los valientes, muchos del Oviedo que quisieron disfrutar de la vuelta de su equipo a la máxima categoría en un gran escenario, cantaban para calentar el cuerpo y la garganta.

Simeone despidió el partido sacando a Giménez, el héroe ante el Inter, por Nico, desfondado. Había poco que rascar a este partido. Los récords habían sido antes y luego quedaba la resaca. El Oviedo se mete en un lío y el Atlético sigue feliz.

La increíble historia de Fede Viñas, que dejó el fútbol a los 13 años para hacer de repartidor: "Era una etapa que veía cerrada, ya me veía como currante"

La increíble historia de Fede Viñas, que dejó el fútbol a los 13 años para hacer de repartidor: “Era una etapa que veía cerrada, ya me veía como currante”

No es difícil imaginar la historia de un niño humilde que sueña con ser futbolista y jugar en los mejores equipos del mundo. Y el relato de Fede Viñas (Montevideo, 1997), claro, empieza parecido. Disfrutando del balón por las calles de Villa del Cerro y progresando en el fútbol base hasta que un día, con 13 años, algo se rompió por dentro. "Me decía a mí mismo que estaba siendo egoísta, porque tal vez otro niño que tenía más ganas que yo podría estar en mi lugar ya que yo no estaba dando lo mejor de mí para ser futbolista", revela a EL MUNDO el hoy delantero del Oviedo.

Fede dejó el fútbol y el colegio y comenzó a repartir comida por Montevideo junto al padre de un amigo. "Era muy feliz, es una etapa que siempre voy a recordar porque trabajando podía darme mi lujito de, no sé, comprarme ropa", confiesa para quitar hierro a una decisión de la que no se arrepiente, pese a lo que se pueda pensar de alguien con su talento. Hablamos de un futbolista de Primera División e internacional con la Uruguay de Marcelo Bielsa y que esta noche se enfrenta al Atlético del Cholo un equipo que siempre bancó.

Un día, sentado en la calle tomando un mate con el amigo con el que repartía comida, éste le dijo: "Fede, ¿por qué no vuelves al fútbol?". Fue una pregunta muy inocente entre compadres de 17 años que se pasan la vida hablando de cualquier cosa. "Era una etapa que veía cerrada y yo ya me veía como currante", responde Viñas. Pero esas palabras se le quedaron dentro y empezaron a rebrotar, poco a poco, sus sueños de niño cuando pateaba para el Liverpool, no el inglés sino el uruguayo.

Se fue junto a su amigo a la casa de Jorge Contreras, el Loco, para preguntarle si tendría hueco en su equipo. El ex portero uruguayo les dijo que no, pero les habló de otro en el que quizás sí habría plaza, aunque tocaba empezar en la segunda categoría amateur. En apenas 18 meses, Viñas, que se reincorporó al deporte con 95 kilos de peso, ya estaba jugando en Primera División uruguaya en el Juventud de las Piedras. "Uno no se olvida de ser futbolista, aunque se separe del deporte, cuando se nace con eso no se pierde", apostilla.

El delantero, antes de un entrenamiento.

El delantero, antes de un entrenamiento.Real Oviedo

Terminado el paréntesis, la cabeza de Fede ya nunca se quiso volver a apartar del fútbol. "Empecé otra vez y me gustó. Volví a ser ese niño chiquito. Es lo más lindo", revela sobre la ilusión de practicar algo con lo que nació pese a que muchas veces, las derrotas, "hacen que el humor cambie". Y por desgracia, este año toca perder mucho para este jugador que se declara "un ganador". "No sólo del fútbol, sino de la vida, con todo lo que me pasó, las lesiones, el tendón de Aquiles, perder una Copa América, eso me hizo más fuerte, y bueno, yo no quiero estar en la situación que estamos, últimos, ninguno de mis compañeros quiere", revela.

El Oviedo es colista con dos victorias, tres empates y ocho derrotas y, lo más preocupante, sólo siete tantos a favor, el que menos de Primera . "Obviamente recae en los delanteros, porque son los que tienen que hacer los goles, pero el equipo también debe atacar bien para poder finalizar". Considera que quizás les está faltando "una cuota de suerte": "Cuando se dé la victoria todo puede cambiar, romper esa barrera, y quizás coger una racha para salir del descenso. Es lo que queremos todos, para seguir con más ganas", apunta el uruguayo.

Giro de guion

Hubo un momento esta temporada que no se olvida en Oviedo y es cuando el club prescindió de Veljko Paunovic, el entrenador que devolvió al equipo a Primera tras 24 años en el lodo, por Luis Carrión. Una decisión "inesperada" para Fede. "La mayoría de las veces cuando viene un técnico nuevo se renuevan las oportunidades, todos se quieren mostrar y a veces quizás se necesite un golpecito de eso, pero bueno, es injusto", explica el delantero.

Ahora el equipo está centrado en remar junto a su entrenador para salir de la zona peligrosa y evitar que una ciudad como Oviedo vuelva a ver a su equipo en Segunda. "A mí y a mi familia nos gusta mucho, siempre lo vamos a tener en nuestro corazón, por el nacimiento de nuestra bebé". Victoria, la hija de Fede, está a punto de cumplir un año y a su padre no le importaría que siguiera sus pasos. "Sería lindo", destaca y mantiene que él ha disfrutado mucho de su camino y que no cambiaría absolutamente nada. "Yo creo que no, porque si cambio algo no estaría donde estoy hoy en día, todo pasa por algo y estoy feliz del camino que estoy recorriendo tanto en la vida como en el fútbol", apunta este joven de 27 años que el fútbol consiguió reengancharle para reconvertirle en niño.

Aarón Escandell, el mejor ‘muro’ en una portería europea: salva más de cinco ocasiones de gol en cada partido del Oviedo

Actualizado Jueves, 16 octubre 2025 - 22:47

En junio de 2011, un chaval de la cantera del Valencia publicaba en su cuenta de, entonces, Twitter: «Portero menos goleado barrio del Cristo». Nadie imaginaba que aquel juvenil que salió de la Ciudad Deportiva de Paterna para trotar por el mundo sería un muro de LaLiga en 14 años después. No es el menos goleado —su equipo es el segundo que más encaja—, pero sí el guardameta con más paradas de las cinco grandes Ligas. A Aarón Escandell (Carcaixent, 1995) los focos le han llegado a los 30 años, cuando sus números han empezado a deslumbrar en el Oviedo, el recién ascendido al que le han marcado 14 goles, pero él ha evitado que fueran muchos más. En ocho partidos, ha parado el 74,1% de los tiros entre los tres palos que ha concedido el equipo de Paunovic, 40 de 54, y ha atajado un penalti, a Danjuma en Mestalla. Su promedio refleja que evita 5,13 goles por partido. Como carbayón, renovado hasta 2027 hace apenas unas semanas, ha encontrado su lugar en el mundo en Asturias.

Aarón se había quedado muchas veces con la miel en los labios. Empezó a dar pasos valientes cuando se marchó a Málaga, aquel equipo de Champions con Bernd Schuster en al frente. Jugaba en el filial en tercera, «pero entrenaba con Kameni y Willy Caballero, y en los partidos con el Milan o el Borussia Dortmund hacía de recogepelotas detrás de la portería», reconocía en una entrevista tras el ascenso.

Sin posibilidad de instalarse en el primer equipo, se marchó a Granada. Allí tuvo de cal y de arena. Con Rui Silva creció, tanto que Diego Martínez le dio la titularidad en la Copa del Rey de 2020... y en semifinales se la quitó. «No jugué contra el Athletic y, a cambio, me hizo debutar frente al Atlético en el Metropolitano y el Granada ganó 0-1», recordaba. En Los Cármenes debutó también en la Europa League contra el PAOK, pero la llegada de Robert Moreno le fue relegando al banquillo. Un error ante el Barça que les eliminó de la Copa pesó en su ánimo y le costó la titularidad para un técnico con el que nunca se entendió.

Un paso atrás para impulsarse... con Carrión

«Los porteros nos hacemos no solo entrenando, sino jugando, con la presión de los campos», recuerda el guardameta, que, con el descenso del equipo nazarí, decidió entonces dar un paso, esta vez hacia atrás. Se enroló en el Cartagena de Luis Carrión, en Segunda, donde fue una pieza imprescindible para un equipo que llegó a pelear por colarse en las plazas del ascenso. Eso llamó la atención de la UD Las Palmas, pero la experiencia en Canarias tampoco salió como esperaba. Solo jugó tres partidos. Fue entonces cuando apareció el Oviedo, que se había quedado a las puertas del ascenso. El primero que le empujó a firmar fue Luis Carrión, justo quien hace pocos días vuelve a ser su entrenador. No coincidieron antes porque el técnico catalán acababa de dejar el Tartiere justo para hacer el camino inverso hacia Las Palmas, aunque allí estaría poco tiempo. El relevo en el banquillo fue Javi Calleja, que le aportó toda la confianza para acabar disputando 45 partidos en los que acabó promediando casi tres paradas por partido y atajó dos de los nueve penaltis que le chutaron.

El aterrizaje en Primera no está siendo fácil para el Oviedo, que vive en la parte baja de la tabla con solo dos victorias en ocho jornadas. La estadística le deja como equipo que menos goles ha marcado, solo cuatro, y como segundo máximo goleado con 14, solo superado por los 17 que ha encajado Gazzaniga en el Girona. Eso supone que recibe una media de 1,75 tantos por partido, lo que le hunde hasta la duodécima plaza en el Trofeo Zamora.

Sin embargo, es la labor de Aarón la que hace que la cifra no sea más escandalosa por su porcentaje de paradas, que ha superado al de Courtois, Oblak o al propio Joan Garcia, antes de la lesión, en este arranque de campeonato. De hecho, está a mucha distancia de sus perseguidores en LaLiga que son Herrera (Osasuna), Agirrezabala (Valencia) y Dmitrovic (Espanyol).

Paunovic, destiuido en el Oviedo, primer técnico que cae en Primera

Paunovic, destiuido en el Oviedo, primer técnico que cae en Primera

Actualizado Jueves, 9 octubre 2025 - 17:36

El Real Oviedo destituyó el jueves a Veljko Paunovic, entrenador que consiguió el curso pasado el ascenso a Primera División 24 años después, pero que en las primeras ocho jornadas de Liga ha sumado dos triunfos y seis derrotas. El serbio se convierte en el primer técnico despedido esta temporada en Primera. El Oviedo negocia con Luis Carrión para sustituirlo.

Paunovic, que tenía contrato hasta el 30 de junio 2026, deja de ser entrenador del conjunto de la capital del Principado y de igual manera el cuerpo técnico que lo acompaña también finaliza su vinculación con la entidad carbayona, informó el club controlado por el Grupo Pachuca mexicano.

El Real Oviedo expresó su agradecimiento a Paunovic y a su cuerpo técnico «por su profesionalidad, compromiso y dedicación durante su etapa al frente del equipo», informa Efe. «Bajo su dirección, el Real Oviedo logró el tan ansiado ascenso a Primera División, un éxito histórico que quedará para siempre en la memoria del oviedismo», resaltó la entidad.

Fuera del descenso

En este inicio de curso en Primera División, el Real Oviedo ganó a la Real Sociedad, en casa, y al Valencia, a domicilio, y perdió frente al Villarreal, Real Madrid, Getafe, Elche, Barcelona y Levante. Con estos resultados, el equipo azul ocupa la decimoséptima plaza la tabla, fuera de los puestos de descenso.

Paunovic y su cuerpo técnico (Claudio Arzeno, Quinton Fortune y Nuno Miguel Gomes) aterrizaron en la capital del Principado a finales de marzo de 2025 y se marchan del club tras 11 victorias, cuatro empates y siete derrotas. Consiguieron el ascenso en un final de temporada brillante, sin perder un partido en las últimas 10 jornadas y eliminando en el playoff al Almería y al Mirandés.

El Oviedo remonta y noquea al Valencia en un minuto con dos zarpazos

Actualizado Martes, 30 septiembre 2025 - 22:16

Un minuto le bastó al Oviedo para desnudar a un Valencia obtuso, que solo jugó a ráfagas, sin acierto, ni de penalti, y con falta de mucha calle. Como si fuera el recién ascendido. Se le escaparon entre los dedos tres puntos por errores groseros defendiendo un balón parado, del que se aprovechó Ilic, y permitiendo la carrera a la espalda de la defensa del veterano Salomón Rondón. Dos zarpazos que provocaron los pitos de una afición desesperada. [Narración y estadísticas: 1-2]

Se relamió Mestalla cuando, en solo cuatro minutos, su equipo tomó ventaja con un picotazo de muchos quilates. Danjuma, de media bolea, cazó un centro que el diablillo Luis Rioja se sacó dentro la línea de fondo bregando con la defensa carbayona. Apenas había pasado el balón por las botas valencianistas, pero el brillo de su estrella auguraba una noche plácida, despejada como el cielo tras la tormenta. En la grada se frotaron las manos cuando otra vez el neerlandés, esta vez asistido por Gayà al primer palo, forzó a Aarón a mantener con vida al Oviedo. Sin embargo, las expectativas murieron muy rápido. El Valencia ya no volvió a tener una ocasión clara antes del descanso.

Si bien es cierto que el Oviedo no encontró balón en los primeros 15 minutos, condenado a perseguir sombras, también lo es que poco a poco se acercó al área de Agirrezabala y, sobre todo, fue capaz en su pelea hombre a hombre, de ganar todos los duelos a un Valencia que parecía desbravado tras el gol. No se encontraban los de Corberán, dubitativos e incapaces de dar un paso al frente que les devolviera el control.

Así, entre los remates de Federico Viñas y hasta del lateral Lucas, comenzó en runrún en Mestalla, que poco tardaron en convertirse en pitos. Demasiada debilidad estaba mostrando el Valencia, que solo se estiró una vez más con una carrera por la orilla izquierda de Danjuma para sentar a Hassan y a Lucas sin que su centro encontrara rematador. Tanto creció el Oviedo que fue Paunovic quien se echó las manos a la cabeza cuando Colombatto forzó a Agirrezabala en la mejor ocasión para los asturianos al filo del descanso.

Como si no hubieran pasado por vestuarios, el partido regresó con el mismo guion. El Oviedo se volcaba buscando el empate y encontrando la manera de provocar que todo el estadio se desesperara con los errores que iban acumulando sus jugadores. El banquillo lo detectó y rompió esa dinámica reforzándose. En el centro del campo con Pepelu y en la banda con Diego López, además de Lucas Beltrán para apretar en ataque. El Valencia volvió a dominar a su antojo, sin prisas... y con poca claridad. Al Oviedo le quedó un centro-chut cruzado en exceso de Brekalo. Justo lo mismo que hizo Danjuma cuando Diego López lo dejó mano a mano con Aarón.

Errores groseros

Que no iba a ser una noche cómoda para los valencianistas quedó claro cuando hasta Danjuma falló desde el punto de penalti. El VAR avisó a De Burgos de un codazo en el cuello a Diakhaby y el neerlandés le pidió a Pepelu, con el balón agarrado, ser él quien se plantase ante Aarón, que le adivinó el lanzamiento en el minuto 74. El Valencia solo tenía que agarrarse y defender su marcador ante un equipo que había marcado dos goles en siete partidos, pero no lo hizo. Lo peor acababa de empezar. En un minuto, el Oviedo se metió los tres puntos en el bolsillo.

Fue primero Ilic en el que, tras un saque de esquina que Rondón cabeceó para meterlo en el área pequeña, cazó de rebote el mal despeje de Santamaría para empatar el duelo. Al marcador le dieron la vuelta los asturianos robándole la pelota a Gayà -desde entonces pitado- por intentar un mano a mano en el lateral de su área sin que De Burgos viera falta. La pérdida provoca que el Oviedo lance una contra perfecta para que su veterano delantero venezolano se fajara con Tàrrega y tumbara al Valencia.

El talismán Portillo y la reparación de Paunovic en la vuelta del Oviedo a Primera: "Dios da las misiones más difíciles a su gente más dura"

El talismán Portillo y la reparación de Paunovic en la vuelta del Oviedo a Primera: “Dios da las misiones más difíciles a su gente más dura”

Cuando Francisco Portillo (Málaga, 1990) controló el balón con la rodilla en el minuto 103, todo el mundo sabía lo que iba a ocurrir. El malagueño es como el rayo de luz que encuentras en medio de una tormenta que dura 24 años. Es un valor tan seguro como que el cielo es azul. Ayer más que nunca. Tardó el balón en botar dos descensos e innumerables desgracias, pero cuando el centrocampista lo empaló en un medio giro eterno, Raúl Fernández supo que su estirada iba a ser inútil. No se puede evitar el destino.

Portillo aterrizó en el Oviedo en noviembre del año pasado. Llegaba el malaguista libre, después de no encontrar equipo tras dejar el Leganés. "Estoy en una edad en la que quería dar un paso seguro y cuando salió Oviedo no lo dudé", dijo el jugador en su presentación. Llámenle cábala, casualidad o como quieran, pero cuando Roberto Suárez le firmó, el director deportivo sabía que compraba todas las papeletas para el sorteo de Primera. Todas. No existe futbolista que haya protagonizado cinco ascensos seguidos. Cinco.

Real Betis (2014-15), Getafe (2016-17), Almería (2021-22) y el citado Leganés (2024-25) han sido los clubes que le deben ese favor al futbolista de la ciudad del Sol. Tres ascensos directos y dos a través de playoff (Getafe y Oviedo), en unos con más y en otros con menos protagonismo, pero no cabe duda de que en la capital asturiana recordarán siempre a este joven centrocampista que puso fin al calvario del Oviedo. Un gol llevaba en 23 partidos hasta aquella noche del 21 de junio donde paró el reloj en el minuto 103 de partido y también los corazones de Miranda y Oviedo. Unos de tristeza, otros, de alegría.

Amigo de Santi Cazorla desde la época del Málaga, donde jugaron juntos, la carrera de ambos centrocampistas ha sido desigual, pero sus caminos y sus tantos, el 8 también anotó de penalti para empatar el partido en el Tartiere, se han vuelto a unir para aupar al Oviedo a Primera División después de que cayera de la máxima categoría en 2001, con Radomir Antic en el banquillo y Veljko Paunovic, su hoy entrenador, en el campo.

Otro que coincidió con Portillo fue César de la Hoz. Ambos jugaron juntos en el Almería, al que ascendieron, y luego el cántabro lo hizo en el Valladolid. ¿Adivinan qué consiguió también con el conjunto pucelano? Efectivamente. Si Portillo lleva cinco, De la Hoz suma tres con el de ayer. Si el Oviedo necesitaba de algo más que fútbol, con estos jugadores lo tenía sobradamente. Pero el centrocampista del Oviedo es el único que suma tantos. Hasta ayer, compartía esa suerte con otro malaguista como Antonio Benítez, con cuatro, aunque éste siempre con el Málaga CF.

Especialmente emotivo fue el abrazo de Portillo con Veljko Paunovic, el entrenador que tenía una deuda con la entidad tras el drama de Mallorca hace 24 años. Las vueltas que da el fútbol y las posibilidades de revancha. El serbio sustituyó en marzo a un Calleja que no terminó de dar con la tecla con el conjunto carbayón. En los 14 partidos que ha dirigido a los blanquiazules acumula nueve victorias, cuatro empates y sólo una derrota. Precisamente en el partido de ida ante el Mirandés en esta final por el ascenso. No habrá a estas horas nadie en Oviedo que se acuerde de lo que pasó en Anduva hace tan sólo una semana. ¿Por qué deberían? "Dios da las misiones más difíciles a su gente más dura", es el lema que el entrenador le había puesto a sus futbolistas bajo sus camisetas. No son gente dura, son "héroes" los jugadores del Oviedo como les llamó su técnico en la rueda de prensa posterior.

Concentración total

"Entendieron que en estos momentos tenía que dedicarme a algo que es más grande que todos nosotros. Cumplir y reparar un daño emocional más allá que el deportivo y profesional", contaba Paunivic quien ha estado estos tres meses viviendo junto a su cuerpo técnico en la misma casa y sin ver a su familia más que digitalmente.

El daño sufrido en Mallorca está reparado gracias a Portillo, a él y a quienes ya no están como Dubovsky o Antic, a los que el serbio también ha querido dedicar esta hazaña. El Oviedo es de Primera 24 años después.

El Oviedo es de Primera: adiós a 24 años en el lodo entre descensos administrativos, líos municipales y amagos de desaparición

El Oviedo es de Primera: adiós a 24 años en el lodo entre descensos administrativos, líos municipales y amagos de desaparición

Los jóvenes asturianos que han nacido en este siglo nunca han visto al Oviedo en Primera División. Han sido 24 años en el lodo superando todo tipo de desgracias administrativas, futbolísticas y económicas, pero este 21 de junio de 2025 ya se puede decir que la penitencia ha terminado en la capital del Principado.

Lo ha conseguido el equipo de Cazorla, la plantilla de Paunovic y la institución financiada por el Grupo Pachuca. Cada factor es importante dentro del hito que ha conseguido el conjunto carballón. La ilusión que trajo el hijo pródigo, la garra del entrenador serbio y la tranquilidad económica de la empresa mexicana han terminado por lograr algo que la temporada pasada se escurrió entre los dedos con la derrota en Cornellá.

Le terminó pesando al descarado Mirandés de Alessio Lisci -que va camino de Osasuna- el vértigo de pisar la máxima categoría del fútbol español, algo que no ha conseguido en su historia, pese a vencer en Anduva, en el encuentro de ida de esta eliminatoria a cara de perro. Pero los ovetenses hicieron un fortín de un Tartiere a reventar. 30.000 almas empujaron recordando los añitos que han pasado en el infierno.

Eso sí, no pudieron esquivar el sufrimiento. Se les alejó un poco más Primera en el minuto 16 cuando Panichelli cabeceó un centro de Iker Benito para agrandar el 1-0 de ventaja que logró el Mirandés en la ida. No tuvieron más remedio que tocar arrebato para encontrarle el agujero en la casi perfecta tela de araña que tejió Lisci. Entonces llegó un rebote a la mano de Reina en el área y Cazorla, desde el punto de penalti, no falló. Habían logrado igualar en el minuto 37, aunque seguían necesitando más y el Mirandés se lo intentaba complicar. Se agarraron entonces al guardameta Aarón para seguir vivos. Voló para salvar una falta directa de Izeta y atajó otro remate de Panichelli.

El Tartiere seguía respirando ilusión y estalló nada más arrancar la segunda parte cuando Ilyas, tras un ataque comandado por Hassan y dos rechazos de la defensa jabata, logró no solo igualar la eliminatoria, sino agarrarse a la ventaja que eso le daba para el ascenso: eliminados los penaltis, acabar 120 minutos en igualdad mandaba al Oviedo a Primera por mejor clasificación.

A eso jugó Paunovic, a un empate pese a que quedara más de una hora de partido, mientras la grada hiperventilaba, incluido el piloto Fernando Alonso, porque el Mirandés se descaraba. Pudo aliviarlos Alemao en una contra en el 84 que mandó al fondo norte. Había que encomendarse a la prórroga, donde bastaba con aguantar. Pero apareció Portillo para acabar con el miedo y plantar al equipo en Primera. En el añadido hubo dos expulsados, uno por equipos, Costas y Egiluz. Nada importaba ya. El objetivo, largamente deseado por los asturianos, estaba cumplido.

Un sinfín de problemas desde 2001

Se acabó un calvario que comenzó en 2001 con la caída a Segunda División de la mano del difunto Radomir Antic, un técnico que el año anterior ya había bajado con el Atlético. Después llegó el descenso administrativo a Tercera por los impagos a jugadores y el conflicto con el ayuntamiento que desembocó en el cisma futbolístico de la ciudad, con el consistorio apoyando la creación de un 'nuevo' Oviedo, rebautizando al Astur como Oviedo Astur Club de Fútbol.

Entonces, los aficionados recondujeron la situación alcanzando el mayor número de abonados de la categoría, superando los 10.000. Se arregló la disputa con el consistorio y desapareció la dualidad de clubes. No obstante, las deudas de la entidad la pusieron al borde de la desaparición en 2012 hasta que una campaña liderada por los periodistas Sid Lowe y Paco González consiguió introducir nuevos inversores en el club, entre ellos el multimillonario mexicano Carlos Slim.

Hace precisamente una década que el club milita en la Segunda categoría del fútbol profesional. Un periodo en el que los azulones siempre han transitado en mitad de tabla, con algunos años rozando el playoff de ascenso, hasta que la entrada de más capital mexicano, concretamente del Grupo Pachuca, les ha dado el empujón para asaltar esa ronda eliminatoria.

El liderazgo de Cazorla

El Oviedo se ha impuesto a la edad de Cazorla, una estrella en su etapa final que quería vivir este momento «esté o no en el campo». «Es el partido más especial de mi carrera», dijo el doble campeón europeo con la selección española. Se ha impuesto a la designación de Sesma Espinosa, un árbitro, el riojano, con el que nunca habían podido ganar. Hasta este sábado. Y también a la opinión de Javier Tebas, que opinaba que el ascenso del Mirandés sería «un relato histórico que no sé cuántos años tardaríamos en ver».

Los ovetenses han roto también la maldición del tercer puesto, esa que desde 2018 dejaba a los equipos que perdían el ascenso directo la doble decepción de no conseguirlo tampoco en el playoff. El último había sido el Getafe en 2017. Contra maldiciones, contra desgracias, contra malas gestiones, contra enfrentamientos municipales, contra viento y marea, el Oviedo acompañará al Levante y al Elche a Primera División. La pregunta es si Cazorla seguirá vistiendo de blanquiazul. De momento, el sueño propio y de la capital del Principado lo ha cumplido.

El famoso gol de Atilano en otra lucha por el ascenso entre Oviedo y Mirandés: "Lo nuestro fue sólo un equipo asturiano que fastidió a Miranda"

El famoso gol de Atilano en otra lucha por el ascenso entre Oviedo y Mirandés: “Lo nuestro fue sólo un equipo asturiano que fastidió a Miranda”

Atilano Agüería (Muncó, Siero, 1953) podría ser un abuelo cualquiera que va a recoger a sus nietos al colegio para llevarlos a las instalaciones del Astur, donde entrenan ambos al fútbol. A sus 71 años ya se ha jubilado tras más de 40 trabajando en el ayuntamiento de la localidad asturiana de Pola de Siero, una población que dista casi lo mismo de Gijón que de Oviedo. Pero no son los gijoneses los que le tienen en su memoria pese a que "él es un poco más del Sporting", según revela a EL MUNDO, sino los carbayones por una hazaña que protagonizó hace justo 46 años.

A él siempre le gustó el fútbol y, tras comenzar en el club de su localidad, fichó por el Langreo de Segunda B donde el destino le tenía reservado un momento histórico un 17 de junio de 1979. Los langreanos ya habían conseguido la salvación ese año y en la última jornada iban a ser jueces del equipo que ascendiera a Segunda División. Los contendientes, les sonarán, eran el Oviedo y el Mirandés.

Los burgaleses tenían la sartén por el mango puesto que con un empate en esa última fecha les valía para alcanzar por primera vez en su historia el fútbol profesional. Los azulones, por contra, debían ganar al Pegaso y esperar que el Mirandés no puntuase contra, precisamente, el Langreo de Atilano. "Todavía me acuerdo de todo, son partidos especiales", rememora a este periódico.

"delantero reconvertido en lateral"

El primer detalle que le viene a Atilano sobre ese día es cuando paseaba por el campo de Anduva junto a un compañero y se encontraron a un señor con un bidón gigante con botellas de sidra y champán dentro. "No eches mucho hielo a ver si se te va a derretir", le gritó en broma su colega. Un grito que se convertiría en una premonición algunas horas después.

La última jornada de 2ªB comenzó unificada para que no tuviera ventaja ninguno de los aspirantes. "Nosotros íbamos allí a ganar y encima podíamos beneficiar a un equipo asturiano, me daba igual que fuera el Oviedo", cuenta Atilano. Transcurridos los primeros 45 minutos, la cosa pintaba mal para los carbayones, ganaba el Mirandés y ellos no habían conseguido marcar ante el Pegaso. Entonces anotó Herbera para los azulones en el 70 y 10 minutos después hacía lo propio Manzano para el Langreo. Pese a la unificación horaria, los ovetenses se iban a la caseta con el partido empatado en Miranda en su recta final. "El Oviedo tardó en meter su gol y nunca imaginó que íbamos a marcar, pero esperaban todos en el vestuario", explica el ex futbolista.

Así que llegó ese momento clave en la vida de un jugador y que comenzó con Atilano, un "delantero reconvertido en lateral derecho", haciendo una diagonal hacia el centro donde llegó al pase atrás de Mortera y empaló a gol desde la frontal. "Cuando metí el tanto pensé: 'Ay vamos a tener lío para salir'. Pero a nosotros nada, ni un mal silbido. La afición la tomó con el Mirandés'", describe.

Héroes o villanos

El Tartiere se desbordó de alegría y los jugadores retornaron al césped para festejar con los aficionados que esperaron confiando en el milagro y los que retornaron al campo tras iniciar la vuelta a sus hogares. "Me llamaron muchísimos amigos de la Pola después del partido para felicitarme", apunta un ex futbolista que volvería al campo del Oviedo unos días después para jugar un amistoso contra el club azulón. "Fue un agradecimiento por haber conseguido el ascenso y luego nos invitaron a cenar en un llagar de Colloto", revela Atilano sobre la 'supuesta' prima que recibieron por derrotar al equipo burgalés.

Casi medio siglo después no habrá intermediarios para dilucidar el equipo que ascienda no al fútbol profesional sino a Primera División, categoría que el Mirandés no ha pisado en toda su historia. "Con la ventaja del campo, yo creo que el Oviedo lo tiene en su mano y va a conseguir el ascenso", predice el ex jugador, pero no se quiere mojar en quién será el héroe que logre obrar ese "nuevo milagro". "Que fuera Santi Cazorla sería el colofón porque el hombre dio y da todo lo que tiene", desea.

Este 21 de junio, es el partido de vuelta en el Tartiere entre Oviedo y Mirandés con ligera ventaja para los visitantes que ganaron 1-0 en Anduva. Pero, como dice el ex futbolista y ex entrenador del Siero, Navia, Tuilla y Sariego, entre otros: "Lo nuestro fue sólo un equipo asturiano que fastidió a Miranda". De hecho, el equipo burgalés volvió a Tercera años después mientras que el Oviedo alcanzó la Primera División. El sábado será una moneda al aire. Si cae cara, ambas hazañas serán recordadas por Atilano y sus compañeros de la selección asturiana, en la que jugó con 16 años, y con los que se sigue juntando, "menos tres que ya no están", en cualquier llagar de la zona, quizás el de Colloto. Si cae cruz, el Mirandés habrá podido consumar la venganza del gol de Atilano.

El Mirandés vence al Oviedo, que falló un penalti, y defenderá su sueño en el Tartiere

El Mirandés vence al Oviedo, que falló un penalti, y defenderá su sueño en el Tartiere

Actualizado Domingo, 15 junio 2025 - 21:41

Alberto Reina y Raúl Fernández permiten que el Mirandés siga soñando con la hazaña de estrenarse en la máxima categoría del fútbol español. El capitán se encargó de marcar el único tanto de un duelo en el que el arquero detuvo un penalti en el minuto 80. El árbitro, tras la advertencia del VAR, dictaminó el máximo castigo por agarrón sobre Hassan, pero no acertó Colombatto en su ejecución.

El conjunto local consiguió así una victoria que tratará de hacer valer el próximo sábado en el Carlos Tartiere. Para los asturianos sería el segundo mazazo consecutivo en el playoff, después de que el Espanyol les cerrara el paso precisamente también en la final.

El arranque fulgurante que firmó el Mirandés obtuvo premio muy pronto. El capitán, Reina, anotó de cabeza el 1-0 tras un centro de un Iker Benito que nunca perdió la fe en la jugada, poco antes de que se cumplieran los tres primeros minutos del partido. El carrillero supo sacar provecho del despeje defectuoso de la defensa ovetense para propiciar la acción que desataría el delirio en un Anduva completamente entregado.

A partir de ahí, los burgaleses controlaron perfectamente a un Oviedo que no encontró su primer remate entre palos, terriblemente tímido, hasta la recta final del primer tiempo. Pudo incluso el Mirandés de hacer aún más sangre por medio de un disparo escorado del propio Reina rechazado sin problemas por Aarón Escandell.

Las prisas que les entraron a los visitantes para irse a los vestuarios por lo menos con la igualada en el marcador no tuvieron efecto. Con un rival buscando con insistencia el camino del gol, Urko Izeta tuvo una grandísima opción para el 2-0, pero Escandell la desbarató con un plástico alarde de reflejos. La acción espoleó a un Mirandés que decidió estirar un poco más sus líneas mediada una segunda mitad con muchas alternativas. No sucedió mucho más hasta el penalti, cuyas consecuencias reales se conocerán tras el partido de vuelta.