El Real Madrid pide al juez del Caso Negreira el acceso a los presupuestos y las auditorías del Barcelona entre 2010 y 2018

El Real Madrid pide al juez del Caso Negreira el acceso a los presupuestos y las auditorías del Barcelona entre 2010 y 2018

El Real Madrid sigue activo en su lucha judicial contra el FC Barcelona en plena investigación por el Caso Negreira. El conjunto blanco, personado como acusación en el juicio por los pagos del cuadro azulgrana al vicepresidente de los árbitros, ha pedido al juez distintas auditorías, informes y documentos de la entidad catalana entre los años 2010 y 2018.

Tal y como ha publicado el excolegiado Xabier Estrada Fernández en sus redes sociales, también personado como acusación popular, los representantes del Madrid en el proceso judicial han ido más allá en su actividad en el caso y han solicitado auditorias internas del club, cuentas anuales, informes externos, actas de reuniones y demás documentos que se le entregarán en las próximas semanas.

Un ejemplo más de que la paz institucional se terminó hace ya tiempo entre los dos clubes y que el Madrid, como anunció Florentino Pérez en la última Asamblea y en la comida de Navidad, no se pondrá de perfil ante la investigación al Barça por el Caso Negreira. Las peticiones del abogado del Madrid han sido estas:

- Los presupuestos elaborados entre los años 2010 y 2018, específicos del Área Deportiva y generales del club, en los que figuren contemplados y previstos los pagos a realizar a las entidades Dasnil 95 SL, Nilsad SCP, Soccercam SL, Best Norton SL, Tresep 2014 SL y Radamanto SL, con expresión de los autores de tales documentos y los receptores de los mismos dentro de la estructura del FC Barcelona.

- Las auditorías internas realizadas en el F.C. Barcelona entre los años 2010 y 2018 en las que figuren identificados, analizados y validados los pagos realizados a las entidades Dasnil 95, S.L., Nilsad, S.C.P., Soccercam, S.L., Best Norton, S.L., Tresep 2014, S.L. y Radamanto, S.L., con expresión de los autores de tales documentos y los receptores de los mismos dentro de la estructura del F.C. Barcelona.

- Las cuentas anuales y los correspondientes informes externos de auditoría independiente referidos a las mismas que fueran formuladas y aprobadas por el F.C. Barcelona entre los años 2010 y 2018.

- Las actas de las reuniones del Comité de Tax Governance de la entidad en las que figuren haberse analizado desde una óptica fiscal los pagos realizados a las entidades Dasnil 95, S.L., Nilsad, S.C.P., Soccercam, S.L., Best Norton, S.L., Tresep 2014, S.L. y Radamanto, S.L.

- Que se requiera a la entidad Camps Legal Advisors, S.L.P.40, a través de la Sección de Policía Judicial de la VII* Zona de la Guardia Civil, para que aporte, para su incorporación al procedimiento, todas aquellas comunicaciones y reclamaciones extrajudiciales o judiciales que en nombre de Dasnil 95, S.L. y/o de D. José María Enríquez Negreira dirigió al F.C. Barcelona.

El fútbol, al límite por las lesiones: 22.596 en cinco años en las grandes ligas y 3.450 millones de impacto económico

El fútbol, al límite por las lesiones: 22.596 en cinco años en las grandes ligas y 3.450 millones de impacto económico

Es curioso lo que sucede en el fútbol europeo desde hace varios años. Los salarios de los jugadores, el coste de los fichajes, las entradas a los estadios o los derechos de televisión son más altos y caros que nunca. La burbuja se ha inflado hasta casi reventar y nadie parece tener ganas de detenerla, con un Mundial de 48 selecciones, una Champions de 36 equipos o un SuperMundial de clubes como ejemplos de esa evolución. Pero en paralelo, hay una realidad silenciosa que lo condiciona todo, a los torneos, a los clubes y a los futbolistas: las lesiones.

En las últimas cinco temporadas, las grandes ligas de Europa, que son la Liga española, la Premier inglesa, la Bundesliga alemana, la Serie A italiana y la Ligue 1 francesa, han registrado 22.596 lesiones en total, con un impacto económico para los clubes que alcanza los 3.450 millones. Es decir, parte de lo que se gana por el crecimiento de los precios y el aumento de los partidos y torneos, se va por la enfermería.

Así se entiende tras la publicación del informe anual sobre el Índice Europeo de Lesiones en las principales ligas elaborado por Howden Iberia, uno principales de los brókers de seguros de Europa. Las grandes competiciones del viejo continente se enfrentan a una epidemia que, como la burbuja económica, nadie parece dispuesto a detener.

«Hoy teníamos nueve bajas, creo, entre lesionados y sancionados. Nos está pasando a nosotros y también a otros clubes en Europa. Tienes que convivir con ello, pero hay que ponerle contexto al momento en el que estamos», admitía Xabi Alonso en la rueda de prensa después del partido ante el Sevilla.

El Madrid sufre ahora mismos las bajas de larga duración de Militao, Carvajal y Alexander-Arnold, Alaba sigue en la enfermería y Fede Valverde se perdió el último partido por molestias. El Barça tiene a Gavi, Christensen, Olmo y Pedri de baja y el Atlético de Madrid a Lenglet, Giménez, Baena y Nico González. Y no son los únicos.

Sea el equipo que sea, todos caminan en Liga con el lastre de los problemas físicos de sus futbolistas. Algo que sucede también en el resto de ligas y que tiene su influencia económica más allá del balón. El estudio de Howden calcula el coste de cada lesión en base al salario diario del jugador y los días que está de baja, y de ahí salen los millones perdidos.

Lesionado cada 637 minutos

Según el análisis de los últimos cinco años, un jugador de la Liga se lesiona de media cada 637 minutos, es decir, cada siete partidos. Si un club disputa tres encuentros por semana, en poco más de 15 días le tocaría pasar por la enfermería. Los delanteros son los que sufren molestias de forma más frecuente, cada 534 minutos, por los 622 de los centrocampistas y los 699 de los defensas, aunque hay casos excepcionales como el del Madrid, cuyos delanteros no parecen tener problemas y sus defensores han sufrido diversos percances a lo largo del curso. Carvajal, Trent, Militao y Alaba están ahora de baja y Rüdiger, Huijsen y Mendy han tenido que parar en algún momento de los últimos meses.

168 millones de impacto en el Madrid

El acumulado de las lesiones en el conjunto blanco ha tenido un impacto económico de 168 millones de euros en el último lustro, por los 122 del Barça y los 60 del Atlético de Madrid, condicionado todo al sueldo de cada futbolista. El promedio de la Liga es de 834 lesiones por temporada y de 19 días de baja por cada lesión de un jugador.

«El informe de este año subraya las exigencias físicas cada vez mayores a las que se ven sometidos los jugadores de élite. Hemos observado una evolución en el número de lesiones y los costes asociados, lo que se hace eco de los debates actuales sobre la mejora de la protección de los jugadores dentro del juego», comenta el experto James Burrows, director deportivo de Howden.

«Hay que aceptarlo. El riesgo de las lesiones forma parte del fútbol», afirmó Luis Enrique, entrenador del PSG, hace unos días. «Si piensas en no lesionarte, no puedes ser futbolista profesional», añadió.

4.456 lesiones en una temporada

Las 4.456 lesiones de la temporada2024-2025 en las cinco grandes ligas es el dato más alto de la serie desde histórica desde 2021, curso condicionado por el Covid-19, porque las ausencias por el virus también se cuentan como lesión en el informe. En resumen, la evolución es alcista en toda Europa. 4.310 en la 2022-2023, 4.429 en la 2023-2024 y 4.456 el último curso.

El calendario es la primera causa que aterriza en la reflexión. Equipos como Madrid, Barça o Atlético superan con facilidad los 60 partidos cada año, lo que unido a los cuatro parones anuales por los partidos de las selecciones elevan la cifra para los jugadores internacionales a más de 70. La acumulación de minutos y viajes multiplica el riesgo de lesión tanto en jóvenes como en veteranos. Nadie se salva.

Según el estudio de Howden, los jugadores de menos de 21 años se lesionan de media cada 185 minutos, es decir, cada dos partidos. Si la edad se aumenta al rango entre los 21 y los 25 años, las lesiones llegan, de media, cada 569 minutos. Y el promedio sigue subiendo si elevamos la edad a casi 30 años. Una estadística que se observa también en la realidad, donde hemos visto lesiones en jóvenes como Lamine Yamal, Gavi, Nico Williams, Camavinga o Musiala, entre otros, y veteranos que aguantan el ritmo de la temporada con menos parones.

El fútbol sigue, y las lesiones también, camino de una temporada que terminará con el Mundial.

El brillo de Modric en Milán y la contradicción en el vestuario del Madrid: "Era el gran referente"

El brillo de Modric en Milán y la contradicción en el vestuario del Madrid: “Era el gran referente”

Luka Modric cumplió 40 años el pasado 9 de septiembre, entrando en una especie de cuarta juventud, la primera lejos del Santiago Bernabéu después de 13 temporadas en las que se convirtió en Balón de Oro y en el futbolista con más títulos, 28, en la historia del Real Madrid. La dirección del conjunto blanco decidió no renovar su contrato, se fue al Milán y, lejos de asomarse al horizonte de una retirada, es el jugador más utilizado por Massimiliano Allegri en un equipo que compite de tú a tú con el Inter y Nápoles por la Serie A.

Modric ha sido titular en todas y cada una de las 15 jornadas del Calcio, algo impensable en sus últimos años en Chamartín. Y no sólo eso. Ha disputado los 90 minutos en 13 de esos encuentros y sólo ha sido sustituido en dos, en los minutos 74 y 81 de los partidos. Es decir, ha jugado más que Maignan, el portero del Milán, baja en una cita por una lesión muscular. Nadie acumula más minutos que él en la plantilla rossonera: 1.325.

«Yo me siento bien, me gusta lo que hago. Me encuentro bien física y mentalmente, me estoy divirtiendo y todo está saliendo bien. Espero seguir así», dijo el croata este mes, comparando también el futbol italiano con el español: «El fútbol italiano es diferente al español, pero es una liga muy competitiva. Desde fuera quizá no se aprecia lo difícil que es. A mí no me ha sorprendido porque siempre lo he seguido».

Uno de los mejores medios del Calcio

Esa cifra le deja a sólo seis partidos de superar lo que disputó en la última Liga con el Madrid (1.820) y a tres de lo jugado hace dos cursos (1.744). Y todavía estamos a finales de diciembre. Allegri le ha entregado las llaves del centro del campo de su equipo y Modric ha respondido con un gol, dos asistencias y el quinto mejor 'rating' de todos los centrocampistas de la Serie A, según la plataforma de estadística avanzada WhoScored. Al croata sólo le superan el canterano madridista Nico Paz (Como), Calhanoglu (Inter), Anguissa (Nápoles) y Barella (Inter).

Un 7,12 de media que curiosamente mejora a todos los centrocampistas del Real Madrid salvo a Jude Bellingham (7,25). Ni Tchouaméni (6,97), ni Güler (6,89), ni Fede Valverde (6,75) ni Eduardo Camavinga (6,74) llegan a los números de Modric.

Ahí reside la contradicción madridista de estos meses. Mientras el conjunto blanco sufre problemas en la construcción de juego, Modric lidera a un aspirante al Calcio jugándolo todo. En el Bernabéu saben que los minutos que acumula en Italia serían imposibles de igualar en el Madrid, pero algunas voces dentro del club también reclaman que su incidencia dentro y fuera del campo hubiera sido necesaria en este vestuario madridista.

Según confirman varias fuentes cercanas al vestuario, Modric era, junto a Carvajal y Lucas, uno de los futbolistas veteranos que ponía las normas y controlaba que la plantilla no se saliera del camino correcto. El gallego se ha ido al Bayer Leverkusen, el de Leganés está lesionado y el croata está ahora en Milán, dejando al vestuario vacío. «Era el gran referente», explican desde Valdebebas, donde le echan de menos en el día a día.

Y dentro del césped, Ancelotti le rotaba lo justo y necesario, aprovechándole en los últimos minutos de los encuentros o para controlar el juego desde el inicio. Ahí están también sus números, dos goles y seis asistencias en las 35 jornadas que disputó en la última Liga, titular en la final de Copa contra el Barça y en la ida de Champions contra el Arsenal, donde el Madrid cayó.

El decidido "no" del Madrid

El equipo blanco ha perdido su juego y la ascendencia que tenía sobre la plantilla, donde ahora sólo Carvajal, Courtois y un poco Militao son lo suficientemente veteranos y con peso en el club como para lidiar con los problemas. El resto, demasiado jóvenes o con poco tiempo en la institución para tener la suficiente influencia sobre el resto de compañeros del club.

Pero la decisión de la dirección del Bernabéu estaba tomada desde hacía meses. Ya en la primavera de 2024 hubo dudas en la cúpula del Madrid sobre la continuidad del croata, pero la insistencia de Ancelotti y del vestuario y la importante salida de Toni Kroos decantaron la balanza por una renovación de una única campaña. Doce meses después, ganó el «no» a Modric.

El croata quería terminar su carrera en la Castellana y ofreció diferentes rebajas en su salario, pero la idea de la dirección era dar el relevo definitivo a Tchouaméni, Camavinga, Valverde y Güler en el centro de la medular, todos por detrás de Bellingham, jefe de la mediapunta.

Esa idea la asumió también Xabi Alonso, que en el Mundial de clubes dirigió los últimos encuentros de Modric en el Madrid y usó al croata como futbolista de rotación en los últimos minutos de los encuentros. Le hubiera gustado que siguiera, pero sabía que no era su decisión y se centró en explotar a los jóvenes. Unos meses después, Modric brilla en Italia y la medular del Madrid, y el vestuario, sufre para encajar sus piezas.

La eterna rabieta del peor Vinicius: con Alonso, con la grada y con el Madrid por una cifra que no llega

La eterna rabieta del peor Vinicius: con Alonso, con la grada y con el Madrid por una cifra que no llega

En dos meses, Vinicius Júnior ha protagonizado dos enfados totalmente opuestos, pero que resumen el clima de tensión en el que vive el brasileño desde que dejó de estar conectado con el balón. Se enfureció en mitad del campo cuando Xabi Alonso le retiró del clásico contra el Barça, el pasado 26 de octubre, mientras la afición observaba sin pronunciarse y la dirección del club fruncía el ceño ante la decisión del vasco. "Me voy del club", gritó en repetidas ocasiones delante del entrenador.

El sábado, sin embargo, abucheado por el Bernabéu al abandonar el duelo contra el Sevilla, se fue cabizbajo, sin gestos ni palabras, y terminó abrazado a Alonso en el área técnica mientras el ruido de los pitos opacaba la megafonía. Unos minutos más tarde, publicó una foto acompañada de tres puntos suspensivos y cambió su foto de perfil en redes sociales. Quitó la del Madrid y puso una con Brasil.

La diferencia en la forma de los enfados es curiosa. Del desplante a Alonso a la cercanía con él. De la indiferencia de la grada a los silbidos. Del apoyo del club a un momento, ahora, en el que la dirección madridista no entiende su reacción a los pitos y suscribe la soberanía del Bernabéu. El público, que ha tardado en tomarla con el equipo durante esta crisis de resultados, estalló contra Vinicius y contra sus compañeros durante gran parte del partido ante el Sevilla, provocando los mayores abucheos al equipo en toda la temporada.

Y Vinicius, cambiado por Alonso en el tramo final, se llevó la mayor parte de la culpa. El brasileño fue de más a menos en el duelo. Empezó activo, recibiendo muchas veces de espaldas, encarando a su par y llegando al área rival, pero no estuvo acertado en los últimos metros. Aún así, si Mbappé hubiera definido como acostumbra en un par de ocasiones, Vinicius se hubiera ido con varias asistencias. El final, sin embargo, le pilló en el foco. Desapareció del encuentro, tanto en ataque como en defensa, y el público pagó en ese momento los malos meses del brasileño.

Vinicius no marca desde el 4 de octubre, 17 citas seguidas en blanco, y lleva sólo cinco goles este curso, todos en Liga. En Champions ni siquiera se ha estrenado. Si Mbappé ha terminado el 2025 con 59 goles, el brasileño se ha quedado como segundo máximo goleador del equipo, pero con 13. Una cifra extraordinariamente baja que preocupa también en los despachos de Valdebebas.

El delantero marcó 17 tantos en la Liga 21-22, 10 en la 22-23 y 15 el curso pasado. Cifras a las que sumó 11, 10, 6 y 10 asistencias. En esta edición del campeonato liguero acumula cinco, pero sólo una en los últimos tres meses.

Vive, y así lo resumen las estadísticas, su peor momento como jugador del Madrid desde los primeros meses de 2021, justo antes de la llegada de Ancelotti. El aterrizaje del italiano en Chamartín cambió al brasileño, con él explotó todas sus cualidades y terminó marcando en dos finales de Champions y ascendiendo al podio del Balón de Oro. Pero ya nada es igual.

Con Alonso ha vivido una montaña rusa. Se enfrentó a él cuando el vasco decidió rotarle en el comienzo de la temporada, explotó (a nivel emocional y no deportivo) en el clásico y ha sido indiscutible para el técnico desde la famosa conjura de Atenas, cuando Xabi y los futbolistas hablaron y pusieron sobre la mesa todos sus problemas. A partir de ahí, el brasileño ha sido indiscutible, coincidiendo esa confianza de Alonso en la peor versión del atacante en todos estos meses. Errático y con poco esfuerzo en la presión, como sus compañeros, ha ido acumulando rabia a la grada hasta que el público explotó ante el Sevilla.

Renovación

El mal momento deportivo, además, coincide también con el parón en las negociaciones por su renovación, algo que no está ayudando a llegar a un acuerdo. El Madrid cree que podrá conseguir un pacto pronto, pero el entorno de Vinicius se mantiene en cifras económicas que ahora mismo no compensan lo deportivo. Su contrato termina en julio de 2027, en apenas año y medio, y ambas partes entran ahora en meses clave de las conversaciones.

El delantero renovó su contrato en 2022 y contando los diferentes bonus que cumplió, incluida la conquista de la Champions, se situó en más de 15 millones netos al año. El Madrid le ofreció cerca de 20 para renovar el contrato actual, pero los agentes del brasileño han pedido una cifra cercana a los 30, algo que el conjunto blanco no planea igualar. Y menos con su nivel actual.

Espíritu navideño

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En una interpretación prestada de la Astronomía, el Real Madrid y el F.C. Barcelona forman un sistema estelar binario, más tendente a la colisión que al equilibrio gravitacional. La relación entre ambos pasa hoy por un momento especialmente tenso en su larga e incómoda historia en la galaxia futbolística. La Vía Láctea, en referencia a la blancura dominante en el fútbol mundial. La 'central lechera', en la ácida cosmogonía de Pep.

El enfrentamiento actual tiene que ver también con las personas, no sólo con las instituciones. Dos hombres de generaciones distintas y física e ideológicamente opuestos. Dos personajes de diferente formación, carácter y manera de manifestarse. Laporta es un bocachancla, vocablo recién reconocido por la RAE. Florentino, más sinuoso, rima con sibilino.

En la Antigüedad, se establecía la 'Ekecheiria'. Una tregua sagrada que detenía las guerras durante la celebración de los Juegos Olímpicos. Ni el Madrid ni el Barça han respetado la 'Ekecheiria' navideña, el espíritu de estas fechas, paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad. Roto el feble y artificial armisticio de la Superliga, evaporado el pegamento de pega, valga el juego de palabras, que los mantenía 'juncti sed non uncti' (juntos, pero no revueltos), Pérez y Laporta se han enzarzado en una áspera batalla dialéctica. La atizó Florentino con sus ataques al Barcelona a cuento del caso Negreira.

Exageró cuando lo definió como "el mayor escándalo en la historia del fútbol mundial". Pero sí lo es del español. Con eso basta para darle la razón. Incluso así, no tiene mucho sentido culpar a aquellos años vergonzosos de las actuales decisiones arbitrales que no gustan al club. Sea como fuere, nuestro fútbol arrastra el baldón de haber ignorado o consentido el caso Negreira. Y los tribunales, el de dejarlo dormir, que es como dejarlo morir con esa forma de indulto que es la indiferencia y de perdón que es el olvido.

La respiración asistida de Xabi

Los bombardeos navideños de Florentino han sido selectivos. Se han centrado en el arbitraje. Los de Laporta, de saturación con un zafio rimero de invectivas e improperios contra un Real Madrid que, por ende, representa el 'despotismo no ilustrado' frente a un Barça en el que 'se respira libertad'. Y Joan, heroico desde su Arcadia libertaria, remató acusando al Madrid de 'barcelonitis'. Que el presidente de un club caracterizado históricamente por una 'madriditis' enfermiza recurra a tal melonada, remite a una psicopatología consistente en invertir la carga del dicterio y atribuir al adversario tus propias miserias. Abunda en política. Se la conoce como 'ganar el relato'.

Mientras Xabi continúa con respiración asistida por Courtois y Mbappé, y el Barça, después de un peñazo de partido en Villarreal, se mantiene en cabeza de esta Liga de juego mediocre, volvemos al principio de estas líneas: a la Astronomía. Estrenado el invierno astronómico, ha llegado, puntual, el frío. Y frías, templadas o calientes, proliferan en el mundo las guerras, reales o metafóricas. Aquí estamos en guerra futbolística, política y electoral. La mayor parte del resto del planeta tiene en estas fechas poco que celebrar y mucho que lamentar.

Infeliz Navidad.

Champions, Ligas, Balones de Oro, goles... Los retos de Mbappé a la sombra de Cristiano: "La celebración es para él, es mi ídolo"

Champions, Ligas, Balones de Oro, goles… Los retos de Mbappé a la sombra de Cristiano: “La celebración es para él, es mi ídolo”

Cristiano Ronaldo ganó cinco Champions, cuatro con el Madrid y una con el Manchester United, levantó cinco Balones de Oro, tres Botas de Oro, se convirtió en máximo goleador de la historia del club (450 tantos), de la historia de la Copa de Europa (141), batió el récord de goles en una edición del torneo continental (17), fue pichichi europeo en seis ocasiones, es el futbolista con más goles en las eliminatorias continentales (67)... Elijan uno de los récords.. Todos ellos están en el horizonte de Kylian Mbappé.

A sus 27 años, cumplidos este sábado en plena acción en el Bernabéu, el delantero francés tocó uno de los cielos de Cristiano, su ídolo. Marcó de penalti (celebrado al estilo Ronaldo) ante el Sevilla e igualó el récord de goles en un año natural con el Real Madrid, situado por el portugués en 59 durante el año 2013.

"Es increíble, mi ídolo, el mejor jugador de la historia del Real Madrid. La celebración es para él, quería tener un guiño para él porque siempre ha estado bien conmigo, me ha ayudado a adaptarme a Madrid y ahora está bien ayudar yo al Madrid a ganar partidos. Hoy quería compartir eso con él, tengo una muy buena relación con él, es mi amigo ahora y le mando un saludo a él y a todos los madridistas y una feliz Navidad y feliz año nuevo", dijo Mbappé nada más acabar el encuentro.

Cinco años para una Champions

A lo lejos, todas las cifras de un futbolista único. «Es el heredero de Di Stéfano», denominó Florentino Pérez a Cristiano Ronaldo. «Querido Kylian, vistes ahora la camiseta de las 15 Copas de Europa», le dijo el presidente al francés en su presentación.

Esa Copa de Europa es el gran deber de Mbappé en el Bernabéu. Tiene ya un Mundial con Francia y una Bota de Oro, conquistada tras su primer curso en Chamartín, pero no tiene ninguna Orejona, reflejo del paraíso madridista y objeto más preciado en la vida de Cristiano.

El delantero portugués, que aterrizó en la Castellana en 2009, tardó cinco años en levantar su primera Champions con el Madrid. Llegó al conjunto blanco con 24 años, por los 235 de Mbappé, y sufrió tres derrotas en semifinales antes de conquistar la Décima en Lisboa. Ese tiempo sin ganar creó en Cristiano una rabia y un ansia que empujó su destino.

Goles Mbappe y Cristiano. Igualan

El dorado también ahoga su futuro. Cristiano Ronaldo ganó cinco Balones de Oro, el primero con 23 en el United, el segundo con 28 en el Madrid. Es decir, a Mbappé le quedan doce meses para vestirse de oro y blanco casi a la misma edad que el primer galardón de Ronaldo como futbolista del cuadro de Chamartín. El galo, de momento, sólo ha conseguido entrar en el podio del premio una vez, con su tercer puesto en 2023 por detrás de Messi y Haaland tras el Mundial y el triplete del City.

Objetivo 450

Al Balón de Oro le llevarán los títulos, y a los títulos los goles. Es decir, la aspiración a la Bota de Oro. Cristiano ganó cuatro y Mbappé conquistó la primera el curso pasado. También va lento en ese sentido. A nivel interno, Mbappé lleva 73 goles en el Real Madrid, y está a (sólo) 377 de Cristiano. Tendría que batir el récord de goles en año natural para conseguir superarle en los próximos seis años, hasta las 34 primaveras, a una media de 62 cada 12 meses. Una barbaridad estadística que explica a la perfección la extraordinaria de lo logrado por el portugués.

Para su moral, hay que decir que el galo ha cumplido a nivel goleador en su primer año. Ha marcado en todas las competiciones, una de las virtudes de Cristiano, viendo puerta en Liga, Champions, Copa, Supercopa de Europa, Supercopa de España, Intercontinental, Mundial de clubes.

Pero claro, Cristiano es Cristiano. Marcó 61 goles en una única temporada con el Madrid, la 14-15, mientras que Mbappé se quedó en 43 en su primer curso y lleva 28 en este. Y tiene el récord anotador en una edición de la Copa de Europa, con 17, por los nueve que lleva Mbappé. El Mónaco y el Benfica aparecen como posibles víctimas en enero antes de aplicar a las eliminatorias de la Champions.

Xabi Alonso ya no tiene vida en el Madrid

Xabi Alonso ya no tiene vida en el Madrid

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Vale ya de tanta guillotina perpetua para el Madrid por culpa de su entrenador. Dije antes de que llegara Xabi Alonso que no daba la talla. Pero ahora es una realidad. No tiene más perdón.

La duda ahora es si Florentino Pérez se va a atrever o escucha al nuevo secretario técnico Jose Ángel Sánchez. Pero de no acabar esta agonía, el Madrid se expone a una temporada grotesca. No se puede jugar con tanta duda.

El técnico vasco ya no tiene defensa de ningún tipo. El Madrid es la nada. Sólo vive del increíble Courtois, que salvó una derrota. Y de algunas dentelladas de Rodrygo o Bellingham. Sí, porque Mbappé jugó todo el partido tan sólo para él. Quería goles, sin tener al equipo en su cabeza. Sí que empató al final con Cristiano, de penalti, pero no lo mereció. Hizo un partido horrible.

Luego, en televisión vi la cara del presidente blanco cuando Alonso se atrevió y volvió a quitar a Vinicius. Hubo expectación y en la pequeña pantalla se pudo ver que al presidente no le gustaba nada. Pero Rodrygo le dio la razón a Xabi, porque por la izquierda es mucho mejor que Vinicius, que no hizo absolutamente nada, borrado de la lista de goleadores, mientras su compatriota provocó un penalti y casi dos. No hay más que hablar.

Puede que Vinicius fuera una llamada para la despedida de Alonso, pero el nene del presidente es nada ahora mismo. Y no lo puede vender, porque el mercado del astro está muy a la baja.

En resumen, el partido del Madrid fue un esperpento, frente a un rival rabioso con uno menos.Alonso no sirve ni para animar al equipo, por su exquisita frialdad. Sólo jugó uno de los fichajes de han costado más de 250 millones de euros. Y fue Huijsen, que fue una puñetera vergüenza.

Lento, sin enterarse ni de un maravilloso jugador de casi 40 años como Alexis Sánchez y de la rapidez de Isaac Romero. Huijsen es una farsa como central sin protección. Tantos millones por ese jugador es una barbaridad de las mentes pensantes de la Casa Blanca.

Así que con un endiablada, mediocre y deslavazada plantilla y un errático entrenador, sólo se salva por dos fenónemos: Courtois y Mbappé. Y el último cuando no tiene miedo al error en partidos importantes.

El Madrid es un horror, el futuro es lo peor y lo que faltaba por decir es que se oye en nombre de Davide, el hijo de Ancelotti, justo el que llevó a su padre a los infiernos. En fin, crisis muy profunda en el Madrid, más de lo que ellos creen.

Una vez más el estado del césped del Bernabeú era pésimo. Se pasaron con el riego y destrozaron a los jugadores, que se resbalaban constantemente. Con la famosa lona del cielo del Bernbaeú, la pradera ni se corta ni se engrandece. Es una pesadilla.

Es un estadio sólo de fútbol. No es para la NFL, ni para sala de conciertos, ni para espectáculos pugilísticos u otras habilidades circenses. Es el Bernabéu. No un circo.

Justo desde la NFL, con el retraso de jugar en casa más partidos, el resto ha sido sólo una rémora el Madrid. Sobre todo para Alonso, con angustia perpetua. Sólo porque al presidente no le gusta, no le soporta. Si no les gustó desde el 4-0 del PSG en el Mundialito, debió despedirlo tras el bochornoso 5-2 del Metropolitano. Era el momento para despejar sus inquietudes. No lo hizo y desde aquello el Madrid va de zozobra en zozobra.

El Madrid gana al Sevilla entre silbidos y Mbappé iguala los 59 goles de Cristiano

El Madrid gana al Sevilla entre silbidos y Mbappé iguala los 59 goles de Cristiano

El tópico invitaría a recordar Pesadilla antes de Navidad, pero el sábado, que empezó con pitos, terminó con tres puntos para el Madrid y con Kylian Mbappé igualando los 59 goles en año natural de Cristiano Ronaldo. Los blancos se irán de vacaciones con mucho que reflexionar, con poco fútbol, poca actitud y con Xabi Alonso en mitad de las mismas dudas que antes. Bellingham, de cabeza, y el francés, de penalti, marcaron para superar a un Sevilla que se quedó con uno menos y mereció más suerte.

Dos semanas después, el Madrid volvió en Liga al Bernabéu y repitió la desidia del día del Celta, terminado aquel domingo con un desastroso 0-2 que provocó la reunión de urgencia para tratar el futuro de Alonso. El técnico apostó ante el Sevilla por un 4-2-4 sin ningún rigor táctico. Acumuló talento individual en ataque, pero sus cuatro estrellas apenas se movieron sin balón.

Mbappé, Vinicius, Rodrygo y Bellingham, aunque también Tchouaméni, Güler, Asencio y Fran García, quisieron todos los pases al pie, siempre con un sevillista a su espalda, convirtiendo el ataque estático de su equipo en una figura oxidada.

Por si fuera poco, el Madrid volvió a olvidarse de la famosa presión tras pérdida que el equipo de Xabi sí realizó en el comienzo de la etapa del vasco. No mordió, sólo tanteó, y el Sevilla le perdonó la vida que el Celta puso sobre el precipicio.

En el minuto siete, así de pronto, Chamartín estalló en abucheos hacia su equipo porque los andaluces fallaron dos ocasiones claras que les hubieran dado la ventaja nada más estrenarse el reloj del encuentro. Dos errores de Huijsen provocaron dos llegadas de Isaac Romero y Alexis, poco acertados, y Romero repitió intento unos segundos después al quedarse sólo ante Courtois, pero su vaselina se fue desviada.

Los pitos del público fueron constantes en el inicio de un duelo en el que el Madrid sólo gozó de una ocasión de Fran, tapada bien por Vlachodimos. Después, ataque posicional con muchos errores en los controles y en los pases, varios de ellos inexplicables en jugadores que venían de una racha extraordinaria como Mbappé. Noche extraña, como si hubiera perdido sus superpoderes en el día que debía superar el récord de goles en año natural de Cristiano Ronaldo.

Quizás fue el ansia por mejorar a su ídolo el que desvió la atención del francés, desaparecido en la Castellana. Huijsen y Rüdiger repitieron una salida de balón errática, donde sólo Vinicius, y de espaldas, se ofrecía a recibir para apostarlo todo a un giro exitoso sobre su rival.

Tchouaméni se situó entre centrales y dejó el mediocampo para Bellingham y Güler, intermitentes con balón, más deseosos de correr al espacio que de masticar jugadas. Es la contradicción constante de este Madrid, que imagina puzles que sus piezas no completan.

En el tramo final del primer tiempo, y justo cuando crecían las dudas, Bellingham conectó un buen cabezazo tras una falta lateral de Rodrygo y abrió el marcador de la única forma posible. A balón parado. Mientras, el Sevilla, con un Alexis Sánchez muy activo, seguía acumulando llegadas sobre el área pequeña de Courtois.

El descanso preparó una ensalada de calamidades en ambas áreas que rompieron el partido y desesperaron todavía más al Bernabéu. Mbappé, con Huijsen y Vinicius libres de marca, se jugó un disparo desde la frontal que enfadó a sus compañeros antes de que Courtois apareciera ante Alexis para salvar el empate.

El duelo aceleró, con Mbappé volviendo a fallar ante Vlachodimos tras la primera buena arrancada de la noche y errando de nuevo frente al portero después de una asistencia de Vinicius. Ambos intentos los había facturado durante estos meses, pero la sombra de Cristiano era alargada.

Al minuto, sin pausa, Courtois voló de nuevo para impedir el tanto de Isaac Romero tras una buena combinación sevilla ante la inconcebible apatía madridista. Situación que se repitió dos minutos después: Mbappé envió un cabezazo al palo y Courtois despejó un disparo de Alexis. El Bernabéu temblaba.

La roja a Marcao por doble amarilla después de una falta sobre Bellingham parecía relajar el sábado en el Bernabéu, pero siguieron las dudas y los pitos hasta el penalti de Juanlu a Rodrygo que transformó Mbappé, celebrando el gol como Cristiano. Aún así, volvió a aparecer Courtois. El Madrid se va de vacaciones con las mismas malas sensaciones.

Alexis Sánchez regresa al Bernabéu: cuando el ímpetu no tiene edad

Alexis Sánchez regresa al Bernabéu: cuando el ímpetu no tiene edad

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Bela tiene tres días. Su madre, la modelo rusa Alexandra Litvinova, anunció su nacimiento subiendo un par de fotos en blanco y negro a su Instagram. En una de ellas, su pareja y papá de la recién nacida, el futbolista Alexis Sánchez (Tocopilla, Chile, 1988), tomaba con suavidad el tobillo de la bebé, como a una espartana. El chileno está feliz en Sevilla. Sentía que le quedaba fútbol que regalar a Europa. Que su ciclo no había terminado.

Tras su último y poco lucido paso por el Udinese, club en el que brilló cuando desembarcó en el continente, eran muchos los equipos sudamericanos que lo querían de vuelta. Pero prefirió aceptar la extraña oferta de Antonio Cordón, recién nombrado director deportivo nervionense. No acostumbraba el Sevilla a fichar a veteranos, no al menos con Monchi o Víctor Orta. El chileno se plantaba en la capital andaluza con 36 años y aspecto de turista en un bufet libre.

"Nos puede dar mucho con su experiencia, puede enseñar a muchos jugadores jóvenes", dijo Cordón. Pero su concurso está yendo más allá de la ejemplaridad. Tiene talento y ganas, cuando participa da alegría y profundidad al juego ensimismado del Sevilla; aún precario. Con jugadores o desenchufados o abizcochados. Con Matías Almeyda rozando la afonía cada jornada, intentando mantener tenso al equipo desde el grito, la pizarra y la convicción.

Alexis fue casi todo antes de llegar a Nervión. Se ganaba unas monedas limpiando coches en el cementerio de su ciudad cuando tenía siete años, para ayudar en casa mientras soñaba con vivir del balón. Niño maravilla en Cobreloa, campeón precoz con Colo Colo y River, deslumbrante en el Udinese, figura en el Barça de Guardiola y tótem del Arsenal. En Italia volvió a levantar títulos con el Inter y en Francia fue importante con el Olympique de Marsella, mientras con Chile se convirtió en máximo goleador histórico y líder del bicampeonato de América en 2015 y 2016. También conoció el reverso: el paso decepcionante por el Manchester United, la deriva posterior, el desgaste de casi 800 partidos y más de 200 goles que parecía empujarlo hacia la categoría de vieja gloria en gira de despedida.

Un equipo en el alambre

Cierto que aterriza en un Sevilla necesitado, con una situación muy compleja en las oficinas, más de 50 millones en pérdidas y un divorcio evidente entre club y afición, cansada de delirios, promesas y balances en rojo. El Sevilla está en modo supervivencia, aguantado por Almeyda, que exprime recursos, recompone desde el carácter y compite mejor de lo que juega, mientras la planta noble del Pizjuán le pide milagros y la grada sólo quiere dejar de sufrir.

En ese contexto, Alexis es estímulo. Ha jugado una docena de partidos, suma pocos goles pero cada aparición entre líneas cambia el pulso del equipo. No se le pide que lo haga todo, sino que haga lo suyo: recibir de espaldas, girar, ordenar ataques y contagiar ambición a quienes se miran demasiado los pies.

Almeyda le ha reservado un lugar entre los líderes silenciosos del vestuario, junto a los capitanes, como ese veterano que asume responsabilidades cuando la pelota quema, que alivia el juego de un equipo lleno de chicos que debutan. Sevilla sigue siendo un buen lugar para los grandes futbolistas incluso en tiempos de estrechez. El chileno responde con carreras cortas pero llenas de intención y fe, con una agresividad que desmiente el tópico del jugador de paso. De mercenario.

Alexis Sánchez se niega a convertirse en pieza de museo. Si marca en el Bernabéu, pensará en su recién nacida, en Bela. Porque los goles siempre son una suerte de afectos.

Xabi Alonso, el mal juego, la presión del club y las risas en el banquillo, bajo el juicio del Bernabéu

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A la crisis de juego y la irregularidad de los resultados se unen, ahora, las risas. Mal asunto. Que jugadores fueran cazados sonrientes en el banquillo mientras quienes estaban en el campo padecían en Talavera, justo durante los goles locales, no parece, al menos, decoroso y se añade a las dudas en la cúpula del club sobre el control y la sintonía con el vestuario por parte de Xabi Alonso.

El entrenador dijo, ayer, no haberlas visto, en la voluntad de no abrir ningún conflicto más antes de recibir al Sevilla en el Bernabéu, el último compromiso del Real Madrid antes de Navidad. No es que el duelo se trate de un nuevo match ball, porque es la existencia del tolosarra en el banquillo la que se ha convertido en un permanente e insoportable match ball.

«No he visto las imágenes, conseguimos pasar la eliminatoria y ya pensamos en el Sevilla», afirmó, en el mismo tono de siempre, alejado de cualquier declaración que pueda generar polémica. Desde luego, no ha seguido el consejo de su alter ego Pep Guardiola: «Mear con la suya».

Las pipas de 2006

En esas imágenes no sonríe cualquiera. Lo hace Vinicius, suplente en Talavera. También Endrick, pero no es lo mismo. El primero es la estrella que habita en el filo, el futbolista que se rebeló contra su sustitución en el clásico. El segundo, en cambio, se marcha cedido del Madrid.

La situación recuerda a la que ya originó una gran crisis en el Madrid, en el año 2006, cuando Iván Helguera y Míchel Salgado comían pipas mientras el equipo caía estrepitosamente en Mallorca. Las consecuencias de aquel deterioro llevaron a dejar el club al propio Florentino Pérez. Entonces dijo que había malcriado a los futbolistas. Ahora sus dudas van en otra dirección.

«Desde el inicio, hemos tenido una relación cercana, de respeto y cariño. La exigencia es máxima. Es un camino largo, habrá momentos buenos y no tan buenos», explicó Alonso acerca de sus tratos con el club. En otros momentos críticos aseguró haber hablado con Florentino, pero el técnico sabe lo que se dice y se piensa en el entorno del presidente, donde hay voces, o voz, que piden más tiempo para su trabajo.

Los pitos frente al City

La victoria en Vitoria lo concedió, pero el sufrimiento en Talavera no alimenta esa prórroga. La imagen del tolosarra en el banquillo tras el pitido final era elocuente de su situación. El contexto convierte el duelo con el Sevilla, bajo el juicio del Bernabéu, en un partido envenenado. Pero envenenado para todos, también para los futbolistas, pitados por la grada en el último partido disputado ante su afición, frente al Manchester City. Cuidado.

A todos les conviene ganar, pues, al Sevilla, sea en el banquillo, en el campo o en el palco, porque lo único incontrolable es el Bernabéu.