Un demente Rayo Vallecano no quiso perder con el Madrid ni por lo civil ni por lo criminal. Pareció que se jugaba la vida, la salvación de su alma. Vehemente, leñero y comprometido hasta que le fallaron las fuerzas.
Vaya por delante que el Madrid mereció ganar. Pero era imposible en un terreno demasiado estrecho, donde resulta muy difícil jugar para los equipos técnicos. No hay espacio. Y menos si aparece un Rayo enloquecido, capaz de dar toda la
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Tiene la fama de ser uno de los futbolistas más duros de LaLiga, pero cuando se quita las botas de fútbol, Alfonso 'Pacha' Espino (San Jacinto, 1992) se transforma. Se sienta con EL MUNDO en la ciudad deportiva del Rayo Vallecano y se descubre como un hombre gracioso, humilde y fiel amante del mate, producto nacional en su Uruguay natal. Esta noche recibe al Real Madrid en Vallecas, donde promete alguna patada... Y algún perdón. En su pasado, viajes en autobús, momentos críticos, psicólogos y mucho mate.
Acaba de recuperarse de una fractura de peroné. ¿Cómo está y cómo lo ha vivido?
Sí, jugué el otro día en Copa y me sentí bien, aunque tengo que sacarme el miedo. En la primera parte tenía mucho miedo a los choques, a que me pegaran en la zona... Pero luego bien. No me duele y me siento bien. Es la primera lesión grave de mi carrera y no podía hacer mucho. Me fui a Uruguay, disfruté de la familia y poco más, aunque había días que los aguantaba mejor que otros.
Usted nació en San Jacinto, un pueblo a 50 kilómetros de Montevideo.
Sí, nací en la capital porque en el pueblo no había hospital. Hay 6.000 personas, más o menos, y nos conocemos todos. Te saludan por la calle, te quedas hablando... Es distinto.
¿A qué se dedicaban sus padres?
Mi madre era limpiadora de hogares y mi padre corredor de seguros, aunque también trabajó en la empresa frigorífica del pueblo. Mi madre sigue trabajando en una verdulería y mi padre se acaba de jubilar. Y luego tengo dos hermanos, los dos pequeños, que yo soy el mayor. Una familia de nivel medio-bajo, donde no faltaba un plato de comida. La familia donde trabajaba mi madre nos ayudó mucho, comía en su casa muchas veces, me llevaban a entrenar cuando tenía que ir a la capital...
Le tocó mandar a sus hermanos.
A veces haces un poco de padre. Mis padres trabajaban todo el día y yo estaba más con ellos. Sigo siendo medio boludo, pero ahí creo que tuve que madurar más rápido, darme cuenta de más cosas, aprendiendo...
Y mientras, jugaba al fútbol.
Jugué en San Jacinto siendo pequeño, y luego a Danubio, en Montevideo, ya en campo grande. Después a Huracán Buceo, que estuve seis años hasta que el club desapareció porque no tenían dinero. Ahí me fui a Miramar Misiones, donde hice la época juvenil, hasta llegar a Nacional.
Se hizo famoso por ir en bus a entrenar a Nacional.
Fue un revuelo porque yo estaba en Primera División, pero lo veía y lo veo como algo normal. Todo el mundo viaja en bus y no tenía carné de conducir, no tenía nada y no podía hacer otra cosa. Los conductores ya me conocían, me paraban donde quería, me despertaban si me dormía... No era nada sacrificado (risas). No le doy nada de importancia porque siempre había ido en bus, hasta dos horas para ir a entrenar siendo más pequeño.
Y hubo un momento en el que casi lo deja.
Y lo dejé. No dejé de entrenar, pero cuando terminé el contrato en Miramar Misiones, con 20 años, no tenía edad para el equipo juvenil y no me querían en el primer equipo, que estaba en Segunda División. Empecé a probar en varios clubes, pero veía que no me gustaba nada, que estaba cansado de todo... Y dije "no juego más". Decidí que quería trabajar en mi pueblo, en la empresa frigorífica, y que lo dejaba. Ahí me salvó un amigo, Matías Vecino, que jugaba en Nacional y me convenció a mí, porque yo le insistía en que no quería seguir, y al entrenador del filial para que probara. Y ahí me cambió el chip y la perspectiva. Corría más que nadie y me agarré a la posibilidad. Estuve dos años en el equipo reserva y luego me subieron al primer equipo, con 22. Con 27 al Cádiz y ahora en el Rayo.
Le cambió la vida.
Mi pareja se mudó conmigo estando en Nacional, tuvimos una niña y ahí ya me cambió un poco todo. Ya no era sólo mi carrera y mi decisión, era de todos. Le dije a mi representante que no quería ir a Argentina, que quería esperar a ver si podíamos ir a Europa. Bueno, a España, porque no sabíamos otro idioma (risas). Y salió el Cádiz.
Ahora se enfrenta al Madrid. ¿Usted, cuando juega contra grandes estrellas, es de hablarles y 'calentarles'?
Yo hablo poco en el campo, sólo pego (risas). Es bonito enfrentarse a gente muy conocida y de ese nivel alto. Te hace ver que tú estás a ese nivel. Trato de disfrutar, especialmente cuando me enfrento a uruguayos. Pero en el campo voy a ganar y si tengo que pegar 10 patadas, las pego y si tengo que pedir perdón por tres, lo pido, que algunas son sin querer (risas).
¿Tiene relación con los uruguayos que viven en Madrid? Valverde, Arambarri, Giménez...
Sí, Damián Suárez cuando estaba... Me metieron en la bandita, así que contento. Asados, cumpleaños... Fede creo que vive más cerca de Valdebebas y no tenemos tanto trato, pero hablamos mucho cuando nos vemos, aunque no tiene mucho tiempo porque juegan mucho.
¿El uruguayo es duro por naturaleza?
Creo que va un poco en cómo te educan. En Uruguay, con cinco años, te enseñan a ganar. A jugar al fútbol, poco. Aquí en España hay mucha más formación, nosotros venimos aquí y no sabemos controlar un balón, aquí todos saben. Pero nosotros tenemos un gen competitivo que desde los cinco años estamos deseando ganar. Eso hace que hagas cualquier cosa por ganar, cualquier trampa, todas las trampas posibles que haya en el fútbol. Todas por ganar. Hay gente más dura, menos dura... Eso va con cada uno. Pero competitivos, todos.
¿Cuando llegó a España notó la diferencia de calidad?
Sí, mucho. Yo técnicamente no soy muy bueno y se me notaba. Tenía que dar tres toques y la gente jugaba a uno. Tienes que ir mejorando para ponerte al nivel. Ahora voy menos al centro de los rondos (risas).
¿Es de ahorrar o de vivir al día?
Un poco de todo. Teniendo una niña piensas más en ella, en dejarle cosas para que esté tranquila en el futuro, en sus estudios... Por mí miro menos. No te privas de muchas cosas, pero piensas un poco en el futuro.
¿Cuál ha sido su mayor capricho?
Pues mira. A mí no me gustan los coches, pero quería uno, estaba ahí siempre mirando... Un Mercedes GLC. Quería ese y lo terminé comprando. ¡Y al final lo he vendido este año porque gastaba mucho (risas)! Hay que pensar en el futuro, ¿ves? Puedo andar en cualquier coche, así que me da lo mismo.
En el pasado trabajó con un psicólogo deportivo. ¿Sigue con ello o lo ha dejado?
Cómo lo voy a dejar... Si tengo una locura encima (risas). Me ayuda mucho, la verdad, aunque ahora con la lesión le he pedido tres meses porque no quería hablar con nadie. Yo en el fútbol saco toda la maldad, me caliento más de lo normal, pero luego soy muy tranquilo, no tengo problemas con nadie.
¿Cuándo empezó a trabajar eso?
En un momento complicado, cuando parecía que iba a ir a la selección y al final no fui. Lo pasé mal. Yo estaba en un momento malo, me enfadaba por todo, estaba muy irascible, en casa estaba como ido, después de los partidos me ponía a llorar...
¿Fue mientras estaba en el Cádiz?
Sí, unos meses antes del Mundial 2022, a inicio de año. Yo supuestamente iba a ir convocado y no fui. Supuestamente era porque no me había vacunado, pero luego era otra cosa... Pensé que podía con todo y no. Empecé con un coach deportivo por videollamada y te das cuenta de lo que tienes, entiendes que lo de la selección no se dio y no pasa nada, que ahora el fútbol es secundario para mí, que lo primero es la familia. Y luego pasé al psicólogo presencial. Me gusta más. No es que haya cambiado de un día para otro, pero disfruto más y no me caliento tanto. O en situaciones que no son contra mí, pero las tomaba personales...
¿Es usted de saltar cuando algo es injusto? En el colegio, con sus hermanos...
Sí... A veces es mejor callarse. Y me cuesta. De pequeño era muy caliente, siempre que le pasaba algo a los amigos me metía, sin pelear, que no me gusta, pero así.
¿Qué hobbies tiene?
Pues... No muchos. Tomar mate y comer asado (risas).
Sudamericano 100%.
Me tomo unos dos litros al día de mate, uno por la mañana y otro por la tarde. Hay que estar hidratado (risas). Bebo agua, claro, pero más mate. Los uruguayos somos de ir con el mate hasta al supermercado.
Mestalla con la herida sangrando de otra derrota que hunde más al Valencia pobló la grada de pañuelos, miró al palco en un intento estéril de que reaccione quien está a miles de kilómetros, pero acabó abucheando a sus jugadores, temblorosos y sobrepasados por una situación que les lastra los pies, incapaces de igualar el gol de Pathé Ciss en el minuto 7. No saben cómo escapar, y tampoco parece que lo tenga claro Rubén Baraja. Nadie le gritó 'Pipo, vete ya' durante el partido, sólo la Curva Nord con la grada ya vacía, pero haber sumado diez puntos de 42 le convierte en el eslabón más débil. El Rayo ha agotado su crédito.[Narración y estadísticas: 0-1]
El Valencia ha perdido sus constantes vitales y cada jornada un poco más la fe en que puede escapar de un destino lúgubre. No encuentra de forma de sobreponerse a la falta de calidad, a la inexperiencia que este año sí les está pensando y se empequeñece ante el más mínimo contratiempo. No hace temblar a sus rivales, ni siquiera los intimida.
De aquel equipo vertical que construyó Baraja ya no queda nada. Ni siquiera los principios tácticos a los que ha renunciado el propio entrenador con mareantes cambios que el vestuario no encaja. Apenas pervive alguna cabalgada de Gayà, estéril porque nunca hay nadie al remate. Sólo hay un ataque más romo en toda la Liga que el valencianista y lo tiene el Valladolid, que en el fondo de la clasificación. El equipo no es que sea fallón cuando pisa área, que lo es porque casi siempre elige mal, es que el campo se le empina como si fuera una montaña cuando intenta encarar la portería contraria. La pelota siempre acaba volviendo a los centrales, que bastante tienen con no errar.
La tarea la tenían encomendada ante el Rayo Barrenechea y Javi Guerra, porque a Pepelu le tocó banquillo de manera inexplicable. El argentino optó más por la seguridad, incluso cuando pisaba frontal, sin confianza para armar la pierna y probar una alternativa para hacer daño. Guerra lo buscaba, pero sus intentos de lanzar al equipo no cuajaban. Al Valencia le pesaban las botas ante un Rayo desahogado que se vio el marcador de cara en un pestañeo.
Si Valera reclamó un penalti en su primer acelerón del partido, los vallecanos respondieron con dos saques de esquina casi consecutivos. Las dos jugadas fruto de las carreras de Álvaro García a la espalda del improvisado carrilero Diego López. En el segundo córner, Isi cogió el mando y teledirigió la pelota a la cabeza de Pathé Ciss, que le ganó el duelo en el salto a César Tárrega. La montaña ya fue una cordillera y el runrún de Mestalla se disparó.
La feligresía que llena el estadio cada jornada está hastiada, enfadada con la condena que le ha impuesto Peter Lim, decepcionada con sus jugadores y perdiendo la fe en Baraja. Si nadie despierta al equipo, lo ven en segunda y, por momentos, asisten a su funeral.
Sin el calor de la grada, las dudas aumentaban y el Rayo se sentía cada vez más cómodo. No tenía que arriesgar y su rival tenía miedo de hacerlo. Además, tembló ante un contratiempo de Mamardashvili. Ver al georgiano echarse al césped fue un mazazo anímico más, pero se sobrepuso y el parón permitió a Baraja resetear las bandas.
Eso provocó que Rioja, ahora por la izquierda, robara una pelota y se colara hasta la línea de fondo. De nada sirvió porque no había nadie al remate, como ocurrió al filo del descanso con otro centro al que sólo llegó Mumin para ayudar a Batalla. Tampoco acertó Álvaro García a cazar un centro de Ratiu que hubiera sido la sentencia.
Lesión de Gayà
Si temió el valencianismo la lesión de Mamardashvili, al regreso del vestuario se encontró contra peor: la de Gayà. El capitán se quedó en la caseta con problemas musculares y a Jesús Vázquez le recibieron con pitos por su falta de rendimiento. Deshizo Baraja sus cinco defensas para estirarse, algo que seguía costando y que sólo lograba con disparos lejanos de Rioja y Valera.
Rafa Mir dialoga con los aficionados de la Curva Nord.M. BRUQUEEFE
Arrinconaron al Rayo, que demostró tablas para sostenerse porque sabe nadar en aguas turbulentas, con más corazón que fútbol. Su rival sólo había logrado tirar a puerta dos veces, pero la sensación era de que el Valencia podía buscar y buscar que no hallaría la forma de batir a Batalla.
Desde el banquillo mandaron al campo a Pepelu y a Rafa Mir, que saltó entre la indiferencia y fue protagonista de un gol fantasma. Su problemas con la justicia, muy graves, se olvidaron por momentos ante la necesidad. El Valencia es incapaz de sobrevivir en Mestalla y eso es un mal augurio.
El proyecto Baraja arrastra la losa de haber brillado por encima de sus posibilidades la temporada pasada, pero fue entonces, en abril, cuando empezó a mostrar síntomas de una enfermedad que es hora de atajar.
La decisión la tiene Singapur. "¿Irme yo? ¿Estás loco? Yo no soy de retirarme", advirtió. Con dos años de contrato por delante, seis millones de finiquito, el técnico no va tirar la toalla. Nadie va a librar a Peter Lim de tomar la decisión.
Delantero por genética. Etienne Eto'o Pineda (Palma de Mallorca, 2002) creció con un balón pegado a sus pies. Ser el hijo de Samuel, ex jugador del Real Madrid, Barcelona, Inter, Mallorca, Espanyol y Leganés, marca del destino. El chaval se abre camino en el filial del Rayo Vallecano. En la última eliminatoria de la Copa del Rey, frente al Villamuriel, se estrenó con el primer equipo. En apenas un par de chispazos exhibió su calidad, sólo disputó 15 minutos y marcó un tanto. Este miércoles espera contar con una nueva oportunidad en el Unionistas-Rayo (19.00 horas, Movistar). Curiosamente, Samuel Eto'o también hizo su primer gol como profesional en un partido de Copa, disputado el 10 de septiembre de 1997, en Vallecas, entre el Rayo y el Leganés.
Etienne Eto'o también juega de delantero, pero es más alto (1.89). Comenzó en las categorías inferiores del Mallorca, luego pasó por Atlético Baleares, Oviedo, Poblense, Guimares y Unión Collado Villalba. Esta temporada ha jugado 13 partidos con el Rayo B y ha marcado ocho goles. Posee doble nacionalidad, pero se ha decantado por Camerún, con la sub-23 ha participado tres partidos y ha marcado un tanto.
El Rayo controla con celo las intervenciones públicas de Etienne y aplaza para más adelante las numerosas peticiones de entrevista. En febrero de 2021, en la Copa de África sub 20, el jugador dijo, en la web de la Confederación Africana de Fútbol, que aspira a emular a su progenitor: «Quiero aprender y seguir los pasos de mi padre. Intentaré ser mejor que él, aunque sé que será difícil. Quiero trabajar duro para tener éxito como él. Él siempre está ahí para apoyarme y darme consejos».
David Cobeño, secretario técnico de Rayo Vallecano, en conversación con EL MUNDO, destaca la madurez del delantero: «Es muy educado. Desde el primer día se ganó el cariño de los jugadores del primer equipo. Da la sensación de que no le pesa el apellido, él lo sabe llevar muy bien y está orgulloso de lo que representó su padre».
Rápido y con recursos técnicos
Etienne vive solo en Madrid. Su madre, que reside en Mallorca, le visita periódicamente. Con su padre (actual presidente de la Federación de fútbol de Camerún) mantiene buena relación, coincidió con él en la pretemporada del Rayo. «Etienne es una referencia en el área, rápido, con recursos técnicos. Se sacrifica en beneficio del equipo y es muy efectivo en la primera presión adelantada. Es un jugador moderno. Si tuviera que compararle con alguien sería con Morata, por su facilidad de moverse en varias posiciones y jugar al espacio. Es más dinámico que Joselu. El tiempo dirá si triunfa en algún equipo grande, pero tiene mimbres para ello», señala Cobeño.
Ínigo Pérez, que le hizo debutar el 29 de octubre, este miércoles podría otorgarle otra oportunidad. La Copa, como gran escaparate. Quien sí jugará seguro contra Unionistas será James Rodríguez, según ha confirmado el técnico.
El hijo de Samuel Eto'o tiene contrato con el Rayo hasta junio y en el pasado curso destacó como goleador del Unión Collado Villalba, de Tercera Federación. Su entrenador entonces, David Bohega, valora su polivalencia: «Es rápido, remata fenomenal de cabeza y va bien con ambas piernas. Es muy completo. En la pasada temporada, con el Collado Villalba, marcó 15 goles y fue el autor del tanto con el que derrotamos al Real Madrid y logramos la permanencia. Ese gol fue muy especial para él».
Estudios superiores
«Es un chaval que sabe estar en su sitio, nunca tiene un mal gesto, cursa estudios superiores y lleva bien eso de ser el hijo de una estrella del fútbol», añade Bohega, que ahora trabaja como técnico en el Rayo Majadonda.
Silvia Díaz, gestora del Unión Collado Villalba, destaca que una de las virtudes de Etienne es la competitividad: «Es muy exigente consigo mismo. A mí me tenía frita todos los días, me llamaba para que le abriera las puertas del campo para entrenarse fuera de hora, al margen del equipo. El pasado 13 de octubre vino a jugar aquí con el Rayo B, la gente de la grada le ovacionaba. Al final del partido ganamos nosotros por 2-1 y él se cogió un enfadado monumental. Es un chico muy respetuoso, tiene un feeling especial para contactar rápidamente con la gente».
LaLiga ha solicitado a la Real Federación Española de Fútbol, "a petición de los clubes", el aplazamiento de los partidos Villarreal-Rayo y Valencia-Real Madrid, de Primera División, y Castellón-Racing de Ferrol, Eldense-Huesca y Levante-Málaga, de Segunda, fijados entre el sábado y el próximo lunes.
En un comunicado, LaLiga recalcó que esta petición se realizó "ante la situación actual sufrida en España por la DANA que ha ocasionado numerosas víctimas y damnificados, con especial afección en la Comunitat Valenciana".
La RFEF, a su vez, aseguró haber "recibido" esa petición y señaló que "solicitará que se tome la misma medida en competiciones no profesionales que se disputen en el mencionado territorio" que lo ocurrido "con los encuentros de la primera eliminatoria de la Copa del Rey".
Minuto de silencio
Tanto el Villarreal-Rayo, previsto para el sábado en el estadio de la Cerámica de Villarreal, como el choque entre el Valencia y el Real Madrid, fijado para la noche de ese mismo día en Mestalla, corresponden a la duodécima jornada de Primera División.
Los tres restantes son de la decimotercera jornada de Segunda: Castellón-Racing de Ferrol de Castalia, el domingo por la tarde; Eldense-Huesca, el domingo por la noche; y Levante-Málaga, el lunes por la noche.
Asimismo, la Federación explicó que el resto de los partidos de LaLiga tendrán un minuto de silencio en memoria de las víctimas de la DANA. "El fútbol español quiere expresar su consternación por la tragedia que se está viviendo y manda sus condolencias a las familias de las personas fallecidas", añadió el comunicado.
Era enero del año 2004 cuando Jorge 'El Mago' Valdivia llegaba al Rayo Vallecano en calidad de cedido desde Colo Colo. No estuvo demasiado tiempo pero más tarde, el habilidoso volante fue uno de los destacados en la selección de Chile durante la conquista de la Copa América 2015. Ahora, el ya ex jugador de 41 años, se encuentra en prisión preventiva tras recibir la Policía dos denuncias por violación en su contra.
La primera denuncia contra el que es uno de los ídolos del Colo Colo chileno y del Palmeiras brasileño fue presentada por una mujer, tatuadora de profesión, con la que al parecer se reunió la noche del pasado domingo en una restaurante peruano del centro para discutir el nuevo diseño que se iba a tatuar, informa Efe.
De acuerdo con medios locales, la mujer relató que bebieron "dos pisco souer" (bebida alcohólica a base de pisco limón) y que no recuerda nada más, excepto que se despertó con dolor vaginal.
Valdivia con el Rayo en 2004.RAYO VALLECANO
Asimismo afirma que revisó las cámaras del edificio en el que vive y que en las mismas se ve que llegó a casa con el jugador, en un caso muy similar al que la semana pasada supuso la renuncia del subsecretario chileno de Interior, Manuel Monsalve, denunciado por violación igualmente por una mujer tras tomar la misma bebida en otro restaurante peruano y perder ambos la memoria.
Sin embargo, en un comunicado, Valdivia, que ahora ejerce como reconocido comentarista deportivo en radio y televisión, aseguró desconocer "las motivaciones" de esa denuncia, y negó "tajantemente haber agredido sexualmente a ninguna persona". "Yo mantuve una relación consensuada con una mujer adulta", agregó.
Pero ahora la Fiscalía ha informado de que Valdivia se enfrenta a una segunda acusación por el mismo delito. El ministerio público comunicó en sus redes sociales que recibió "una nueva denuncia de una nueva víctima".
Una pancarta recorría toda el fondo norte del estadio de Vallecas: "¡Qué viva la madre que nos parió!" y debajo de ese mensaje, la efigie de una mujer que fue, como alababa el grupo ultra Bukaneros, una de las artífices del nacimiento de este humilde club hace justo 100 años.
Prudencia Priego fue la mujer en cuya casa, concretamente en el número 28 de la calle Nuestra Señora del Carmen (hoy Puerto del Monasterio 8) nació la Agrupación Deportiva El Rayo. Nombre primigenio del actual Rayo Vallecano. El 29 de mayo de este año, por cierto, se hicieron 100 años de ese momento.
Priego era la viuda de Julián Huerta, primer presidente de la historia de este humilde club, guardia civil de profesión, y la madre de Juan y Modesto, de 15 y 13 años en el momento en el que se originó el equipo. Juan, además, se convirtió en el primer capitán rayista.
En la reunión, muchos de los presentes además de muy jóvenes y de vivir en la misma calle eran hermanos: como los Rodríguez Salt (Francisco y Vicente), los Aguabella (José y Rafael) o los González Rubio (Luis y Emilio), entre otros. Algunos de ellos llegarían también a la presidencia del club.
El Rayo Vallecano fue el primero de los clubes que incorporaría este original fenómeno meteorológico a su nombre. Después vendrían otros como el de Majadahonda, actualmente en Primera RFEF, o el Rayo Cantabria, actualmennte considerado filial del Racing de Santander y en el que militaría un tal Paco Gento.
Para ser socio de aquella agrupación, apenas hacían falta 30 céntimos de peseta. Además, a falta de un presupuesto mayor, cada futbolista se pagaría su propia equipación.
Lo curioso de la creación de este club fue que la persona que la hizo oficial, 20 años más tarde de su fundación, fue otro de los hijos de Prudencia Priego: Ezequiel Huerta. Ezequiel fue presidente del Registro del Gobierno Civil de Madrid.
Prudencia Priego, 'madre' del Rayo.BNE
Prudencia no fue solo la encargada de acoger aquella reunión que dio origen al club, además mantuvo su implicación en la estructura del mismo guardando el material de la entidad así como lavando la equipación de los futbolistas. Su domicilio fue la primera sede oficial del club.
Este domingo no era la primera vez que los Bukaneros homenajeaban a Prudencia. El grupo ultra le dedicó otra pancarta por el día de la Madre la temporada pasada en el partido ante al Almería en la que se leía: "Gracias Prudencia por ser madre de todos".
En la rueda de prensa posterior, el entrenador del Rayo, Íñigo Pérez, felicitaba a la afición por los gestos que tienen: "Siempre que puedo, lo elogio. No quiero que parezca algo fácil, es una pasada la afición del Rayo. Son momentos que se lleva uno consigo. Me encanta el ambiente y ser entrenador del Rayo es un disfrute". Prudencia estaría orgullosa de sus chicos.
Hace 11 años no sabíamos lo que era el coronavirus, salíamos de una de las mayores crisis económicas de este siglo y el Rayo Vallecano de Paco Jémez ganaba al Atlético de Madrid. Fue en febrero de 2013 la última vez que el equipo franjirrojo se haría con un derbi y la única derrota de Simeone en un duelo con los vallecanos. En el partido de la temporada pasada en Vallecas, los rojiblancos le hicieron un siete a los locales, pero esta era otra historia y, pese a los esfuerzos y méritos de uno y otro, la contienda quedó en empate. El cansancio hizo mella en este calendario loco. [Narración y Estadísticas, 1-1]
El duelo comenzó como una tormenta eléctrica, con rayos a ambos lados. Más méritos ofensivos que defensivos salvo Oblak, que sacó un tiro de De Frutos abajo al palo, como si tuviera 10 años menos. Antes ya había perdonado Sorloth una contra fulgurante conducida por Llorente con velocidad y fuerza, como un tráiler, vamos. El control del noruego le impidió finalizar la meritoria jugada del madrileño. Y la cosa debía de ir de dominar el balón, porque el toque de Julián Álvarez para orientar un esférico que le cayó del cielo con Lejeune y Mumin de vacaciones fue tan malo, que el argentino desperdició una ocasión clarísima para abrir el marcador.
Repetía el argentino en el once tras la victoria ante el Leipzig del pasado jueves. De los pocos que lo hacían. Simeone debe de priorizar la salud mental de su ariete que la física, pese a que en la previa ya hubiera recordado la necesidad de dosificar a los futbolistas para afrontar el exigente calendario de los clubes importantes. "Sin salud es imposible. No puedes repetir siempre los mismos jugadores, aunque quieras, si lo haces sufrirás lesiones importantes", comentó el técnico. En Vallecas cayó Azpilicueta.
Sin embargo, quiso Álvarez levantarse a sí mismo la moral con un zapatazo que rozó la gloria. Desde el perfil izquierdo se abrió hacia la esquina del área y disparó con el empeine interior de la pierna derecha una comba que se estrelló en el larguero de Batalla. Respiraba un argentino y se lamentaba el otro.
Julián Álvarez, en el estadio de Vallecas.THOMAS COEXAFP
Vallecas no es que sea el precisamente el campo más grande de Primera División, tampoco es el más pequeño pese a que el fondo de los Bukaneros donde se homenajeó a Prudencia Priego, esposa de uno de los fundadores del club, y el no fondo, den la impresión de achicar su tamaño. No obstante, los dos equipos estaban tan juntos que se jugaba en 40 metros y, lo que es mejor para el espectáculo y peor para los entrenadores, cada balón a la espalda de las defensas, voluntario o accidental, era una ocasión de gol.
En una de esas carreras fulgurantes apareció De Frutos dividiendo a la defensa atlética por el centro como si fueran conos hasta que abrió a Ratiu, que estaba sólo pero algo esquinado ante Oblak. El lateral decidió hacer un centrochut que agradeció Isi con suspense en boca de gol. Aunque Melero López marcara fuera de juego en un primer momento, el VAR corrigió al colegiado y validó el tanto del capitán rayista.
Salieron en la segunda parte Griezmann y Correa para reconducir una situación anómala en el histórico de Simeone con el Rayo. No fueron ellos los protagonistas del empate sino Sorloth y Gallagher, las nuevas y más frescas incorporaciones de los rojiblancos. Solo que el orden fue el diferente a lo normal entre un medio y un delantero. Fue el noruego el que asistió al inglés en una buena jugada y este definió raso, como si fuera él el que llevara el 9 a la espalda.
Cansancio e imprecisiones
En la segunda parte el dominio cambió de bando y fue más rojiblanco, con algunas arrancadas de orgullo del equipo local. Los cambios rejuvenecieron el vigor de ambos equipos con James y Griezmann como estilistas de esta segunda parte. Si el francés viene de un momento dulce con el Leipzig, el colombiano debe aún mostrar su calidad en Vallecas. De momento solo se tienen noticias suyas con su selección.
Se notaron los minutos y la tensión de más de la Champions en el Atlético de Madrid. El esfuerzo de remontar al Leipzig resultó agotador y el equipo, pese a los cambios de Simeone, no mostró la frescura que venía exhibiendo, algo que se evidenció en los últimos minutos con un juego más impreciso de lo habitual. Queda mucha liga, pero psicológicamente es importante mantener el tren con los dos transatlánticos de cabeza. La plantilla de este año da para ello.
Sale Óscar Guido Trejo (Santiago del Estero, 1988) de la entrevista con EL MUNDO y la abuela Lola le aborda con un achuchón, unas magdalenas caseras y una camiseta para que se la firme. Ella, para quien no conozca su historia, no es familiar del futbolista, pero es un símbolo en Vallecas y en el club gracias a la comida que lleva al vestuario tras los partidos. "Sus tortillas están buenísimas", confiesa el argentino.
Y es que Trejo en Vallecas no es sólo el jugador extranjero con más partidos en la historia del Rayo Vallecano. Es el futbolista del pueblo, uno más en el barrio, alguien que no dudó en renunciar a la capitanía y enfrentarse a la propiedad por los trabajadores del club y el progreso de un equipo que él cree firmemente no sólo que "lo merece" sino que "puede permitírselo".
¿Volverás a la capitanía?
Si renuncié es por un motivo y si volviera es porque veo que las cosas cambian. Yo no puedo decir algo y que luego nada cambie y no lo hago por capricho sino porque quiero ver que las cosas avanzan.
Las cosas ahora están más calmadas pese a que hay numerosas pintadas en torno al estadio de Vallecas pidiendo la salida de Raúl Martín Presa de la entidad. "Con el presidente, nos saludamos, pero nada más", zanja el jugador un capítulo que no le gusta recordar tras ocho años en el club.
Los aficionados te adoran
Siempre he dicho que soy un hijo adoptivo de Vallecas. Me ha dado mucho la gente, pero creo que es por mi naturalidad y mi manera de ser porque ellos son el corazón del club. Abarrotan un campo un lunes a las 21.00 y te alientan ganes o pierdas, es inevitable no pelear por ellos y sentirse orgulloso de esta camiseta.
¿Qué quiere ser Óscar Trejo para el Rayo Vallecano?
Yo les digo a mis hijos que cuando no juegue, podré venir con ellos tranquilamente a la cancha sin agachar la cabeza, todo lo contrario. Lo he dado y estoy dando todo y lo he hecho con el corazón y la naturalidad de mi persona.
Trejo, en una de las porterías del estadio de Vallecas.Angel NavarreteMUNDO
Lo cierto es que son ya 36 primaveras y los años pesan. "Ya no recupero como antes", sonríe el mediapunta sobre su madurez y recuerda cuando llegó a España siendo un niño, apenas tenía 17 años, y ahora en cambio es el más veterano de un vestuario. Caseta que comparte con un jugador que se podría pensar que está de vuelta, pero que el Rayo lo ha acogido con la ilusión de un niño.
¿Qué tal con James?
Es un jugadorazo de talla mundial que nos va a dar muchas alegrías. Nos estamos conociendo y él también está muy contento por cómo se ha abierto el vestuario con él.
¿Cómo lleva volver al barro?
Creo que los que han pasado por tantos lugares, no sólo equipos, sino en diferentes países y culturas es como un reinicio. Y este no es un club top, comparado con otros que han estado, pero creo que aquí ganan en calidad humana. Para cualquier futbolista, la cercanía que hay con la gente no la hay en ningún lado.
Falcao también fue todo un descubrimiento
Ya como futbolista lo tenía en un pedestal, pero cuando conoces a la persona, en el día a día, a su familia...te alegras por todo lo bueno que ha hecho en el fútbol. Nos ha alimentado y nos ha hecho ver un fútbol al que no estábamos acostumbrados y cada vez que él hablaba todo el vestuario se callaba y escuchaba porque eran palabras de aprendizaje y de una calidad humana tremenda.
Sin embargo, sólo hay un futbolista que está arriba en la lista de Óscar Trejo. Y no es Antoine Griezmann, al que se enfrentará este domingo en el estadio de Vallecas y al que admira por su habilidad de "cambiar un partido pese a no tocar el balón durante 10 minutos".
El mejor del mundo
Siendo argentino, la respuesta se presume, pero no se trata sólo por la habilidad de Lionel Messi en el terreno de juego donde dice que "te da cosa marcarlo porque te va a hacer pasar vergüenza" sino por la afabilidad en el trato del que es uno de los mejores jugadores de la historia.
"Te sorprende la sencillez y la humildad que maneja un tipo que podría tener el mundo a sus pies y al contrario, él es el que baja sus pies al suelo", revela un futbolista que pudo compartir equipo con el 10 y no sólo eso, sino ganar un Mundial, aunque finalmente no terminara entre los seleccionados. "Le decía a mi mujer que estaba emocionado todo el día, salía la energía sola. Fue un momento que vino de trabajar mucho tiempo en en este mundo y fue de esas cosas que te llenan el alma", confiaba Trejo sobre esa única espinita clavada en su carrera.
Porque cada etapa en la carrera del argentino, desde Boca Juniors al Mallorca, Elche, Sporting, Toulousse y Rayo, por dos veces, ha sido un momento de aprendizaje y de alegría aunque ninguno como cuando pudo cumplir su mayor sueño desde que se calzó sus primeras botas por las calles de Santiago de Estero. "Mi sueño era regalarle una casa a mis padres. Nosotros éramos cinco hermanos y vivíamos todos en un cuarto de 20 metros cuadrados. Cuando lo logré fue una sensación inexplicable y aún tengo la imagen en la cabeza", cuenta Trejo.
El golazo de Raúl en el minuto 27 parecía complicar la noche para el Rayo Vallecano. Quedaba por ver si habría ocasión para el esperado debut de James Rodríguez, que había concitado un enorme entusiasmo entre los aficionados. Los gritos coreando su nombre elevaron sus decibelios en el descanso, cuando salió a calentar junto al resto de los suplentes, entre ellos el veterano Isi Palazón.
Habían pasado cuatro años y dos meses desde su último partido con el Real Madrid. A sus 33 años, el centrocampista colombiano llega al Rayo revitalizado tras ser elegido mejor jugador de la Copa América y dejar un notable partido ante Argentina en la fase de clasificación para el Mundial, en el que marcó un tanto y sirvió otro.
Si el tanto de Raúl fue espectacular, ni mucho menos desmereció el de Mumim recién iniciada la segunda mitad. Su violento disparo con la izquierda sorprendió al guardameta osasunista Sergio Herrera. Frutos y Palazón fueron las primeras alternativas de Iñigo Pérez. Unai López saldría unos minutos después. Vallecas aún debería aguardar por James.
Ratiu adelantó a los locales en el minuto 67, ayudado por el rebote del balón en un defensa del conjunto navarro. Prologado por mucho más que un murmullo en la grada, James saltó al campo en el 86, acompañado de Guardiola. Fueron un total de 10 minutos, con los seis de añadido, los que tuvo el colombiano para tocar algunos balones, cada uno de ellos coreado por sus seguidores. Seguramente el domingo, con la visita del Atlético de Madrid, la hinchada, que aún vio el 3-1 de Unai López en la feliz culminación de un contragolpe, tendrá más tiempo para disfrutar de James.