De Paquito Fernández Ochoa a Oriol Cardona: 54 años de diferencia entre dos pioneros

De Paquito Fernández Ochoa a Oriol Cardona: 54 años de diferencia entre dos pioneros

Le hubiera encantado abrazar a Oriol Cardona. La foto no tendría precio. Paquito Fernández Ochoa cumpliría el próximo miércoles 76 años. Han tenido que transcurrir 54 para que otro español sea campeón olímpico en unos Juegos de Invierno. Mucho tiempo, demasiado, y, además, contar con la cooperación de una modalidad nueva en el programa. Si no, imposible. Oriol Cardona ya es otro de nuestros insignes pioneros. Y lo es por partida doble: por terminar primero en una disciplina novedosa entre nosotros y porque esta disciplina es, como él, debutante en unos Juegos. Oriol también se ha convertido en un pionero internacional.

Ha partido de cero. O de un mundo desconocido para el gran público. Con toda probabilidad, para el público, a secas. Antes de Paquito, la gente no era ajena, o no completamente, a la presencia del esquí en el panorama deportivo nacional. Los interesados sabían de su existencia. También los indiferentes, porque no eran del todo ignorantes ante el hecho de que el esquí ocupaba un espacio en las informaciones periodísticas.

Paquito tuvo en España algunos precursores que abrieron un camino que nuestro campeón en 1972 completó para superarlos y hacer historia. Antes de Paquito y con Paquito, que se estrenó olímpicamente en Grenoble68 antes de ganar en Sapporo72, todos estos nombres representaron a España en los Juegos de Invierno, desde los celebrados en Saint Moritz en 1948: José y Luis Arias, Thomas Moravitz, José Vila, Juan Armiñán, Juan Poll, Ramón Blanco, Francisco Viladomat, Luis Moliné, Jaime Talens, Manuel García Morán, Luis Sánchez, Luis Viu, Juan Garriga, Javier Masana, Jorge Rodríguez, Francisco Prat, Aurelio García, Luciano del Cacho, Antonio Campaña y Carlos Adsera.

Oriol Cardona, durante la final de este jueves.

Oriol Cardona, durante la final de este jueves.AFP

Oriol no ha tenido a nadie en quién mirarse en tales alturas, aunque en Cataluña existe una cierta tradición en este deporte. A diferencia de Paquito, era favorito desde su condición de campeón del mundo. Paquito fue una sorpresa. La sorpresa, en el caso de Oriol, habría sido que no hubiese ganado. Si existen milagros en el deporte español, éste es uno de ellos. Y no porque Oriol sea fruto de una inopinada y favorable concatenación de circunstancias gozosamente imprevistas, sino por todo lo contrario: porque no ha necesitado de «ayudas divinas», de factores inexplicables o ilógicos para alcanzar la cima. Su oro no es el producto de la alquimia, el de la manipulación de elementos dispares. Es el de la naturaleza. No hay química falsificadora en los quilates. Hay física pura, sin procesos mixtificadores de probetas y alambiques.

Su medalla, de máximo valor, debe ser unida, junto a la también suprema de Paquito, a la plateada de Queralt Castellet en halfpipe, en Pekín2022. Y a las broncíneas de Blanca Fernández Ochoa, en la misma prueba que su hermano, en eslalon, en Albertville1992, Javier Fernández en patinaje artístico y Regino Hernández en snowboard, ambas en Pyeongchang2018. Y ahora, Ana Alonso en, también, esquí de montaña.

Después de Paquito, el esquí alpino español no se quedó huérfano de nombres en, aparte de los Juegos, la Copa del Mundo. Todos femeninos. Blanca ganó cuatro pruebas (tres eslalons y un gigante). María José Rienda, seis gigantes. Y Carolina Ruiz, un descenso. Fueron buenos tiempos.

No sabemos qué ocurrirá entre nosotros a partir de ahora con el esquí de montaña y, por afinidad, con otras modalidades invernales. Es de desear que toda esta popularidad promocional nacida del oro produzca un interés entre los jóvenes que desemboque en un aumento de practicantes. Ojalá este oro sea sólido y no se derrita, como la nieve, al llegar el verano.

Los detalles que dieron las medallas, de las escaleras de Cardona a las pieles de Alonso: "No me lo podía creer"

Los detalles que dieron las medallas, de las escaleras de Cardona a las pieles de Alonso: “No me lo podía creer”

Cuenta Joan Cardona que en casa tienen una tradición cada vez que su hijo pequeño Oriol logra una medalla. En la cena, reunidos todos, debe sacar el metal de donde lo tenga escondido, mostrarlo y recibir un aplauso de los suyos. No es vanidad ni chulería. Es todo lo contrario. Si fuera por Cardona guardaría todos sus oros y pasaría a otra cosa: no los mostraría ni a los suyos. Por eso deben recordarle que hay que celebrar los logros y recibir halagos cuando los merece.

«Con estas cosas es un poco frío», reconocía este jueves su padre, presente en la estación de esquí de Stelvio, y lo mismo aseguran sus amigos, entre ellos Kilian Jornet: «Es muy tímido, muy introspectivo. Se queda mucho para él». Después de ganar el oro en la carrera al sprint de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, ese carácter quedó a la vista. A falta de tres curvas para llegar a la meta, echó un vistazo atrás, confirmó que ni el ruso Nikita Filippov -plata- ni el francés Thibault Anselmet -bronce- le atrapaban y levantó los brazos. Fue lo máximo que se concedió. El festejo se quedó ahí. Como mucho hubo besos para sus padres y para su pareja, la actriz Amaia Aberasturi, pero ya está.

Preguntado por EL MUNDO, aseguró que ni tan siquiera se permitiría un postre por el oro, ni un tiramisú, ni un helado, porque todavía no ha acabado el trabajo. Este sábado, en el relevo mixto (13.30 horas), él y Ana Alonso, también medallista, deben regresar al podio. «Queremos estar centrados hasta el relevo. No celebraremos nada, no haremos nada fuera de lo normal», decía Cardona, que dejó una imagen icónica para la historia del deporte español. En plena subida, con las pulsaciones ya disparadas, se puso a saltar las escaleras de dos en dos mientras sus rivales se resbalaban y caían escalones abajo a su estela. Ahí se decidió su victoria.

John LocherAP

Las condiciones para la final no eran las mejores en los Alpes italianos, donde todas las competiciones se realizaron bajo una intensa nevada, pero «era lo que había». «Yo prefiero sol, como todos los españoles, pero en peores plazas hemos toreado», aseguraba el campeón olímpico, que pasa sus vacaciones en la playa y reconocía su orgullo pese a su calma: «Cuando he girado la última curva y he visto toda la grada ha sido un momento de felicidad enorme, nunca había sido tan feliz. Es un oro para España, que ya era hora, pero también para mi familia, mis amigos y mi equipo».

"Fui totalmente dependiente"

A su lado durante toda la ceremonia posterior a las finales, Ana Alonso trataba de igualar su tranquilidad, con el relevo mixto como objetivo compartido, pero en su caso se intuía la emoción a flor de piel por el bronce obtenido. Cinco meses atrás estaba tirada en una carretera de Granada después de haber sido embestida por un todoterreno y este juevesestaba en la gloria, en la mismísima gloria.

«Vengo de meses muy duros. Además de la rotura en la rodilla tenía lesiones en el hombro y en el tobillo, así que durante varias semanas fui totalmente dependiente. Me tenían que ayudar para cocinar, hasta para ducharme. En noviembre pensaba que era una locura, que tenía que dejarlo, pero no quería que llegaran los Juegos y pensar que no lo había intentado todo», contaba Alonso, que como Cardona aún no había reflexionado sobre cómo el éxito les cambiará la vida: «Lo que tenga que venir, vendrá. Lo recibiremos con los brazos abiertos».

GUILLAUME HORCAJUELOEFE

De 31 años los dos, tanto a Cardona como a Alonso la inclusión del esquí de montaña en los Juegos Olímpicos les pilló algo tarde, pero la aprovecharon al máximo. Horas después del logro de su vida ya hablaban de seguir incluso más allá del relevo mixto: de llegar a los Juegos Olímpicos de los Alpes 2030, de no parar ya nunca más.

Si en la final de Cardona las escaleras fueron decisivas, el momento de Alonso fue la última transición. Llegó cuarta arriba del todo de la subida, allí donde se cambian las fijaciones y se quitan las pieles de foca para empezar la bajada, pero salía tercera. Por detrás de la suiza Marianne Fatton y la francesa Emily Harrop, en la última transición la francesa Margot Ravinel se hizo un lío y le entregó el tercer puesto. «No me podía creer que fuera tercera, he tenido que mirar varias veces atrás», reconocía Alonso al acabar un día de gloria para el deporte español.

Ilia Malinin, el genio de las piruetas ninja: "Es como si hubiera venido del futuro"

Ilia Malinin, el genio de las piruetas ninja: “Es como si hubiera venido del futuro”

Ilia Malinin tenía 17 años cuando fue excluido del equipo estadounidense de patinaje artístico para los Juegos Olímpicos de Pekín2022 en beneficio del más curtido Jason Brown, un californiano de 27, que ya había participado en Sochi2014. La decisión levantó bastante polvareda, aunque lo cierto es que el Malinin de entonces no era el Malinin de hoy.

El de hoy, a los 21 años, es, probablemente, el mejor patinador que haya existido. Bicampeón mundial, poseedor desde noviembre del récord de puntos (238,24) del programa libre (335,30 en total, sumando el corto). Primer patinador en incluir siete saltos cuádruples en una misma rutina y en ejecutar un cuádruple axel (giro de cuatro vueltas y media entrando de frente). Imbatido en 14 competiciones desde 2023...

Apodado Quad God, el dios del cuádruple, 1,73 de estatura y 63 kilos de peso, nacido en Fairfax (Virginia) el 2 de diciembre de 2004, es hijo de dos patinadores de cuna rusa pero afincados en Uzbekistán: Tatiana Malinina (Novosibirsk, 1973) y Roman Skorniakov (Sverdlovsk, 1976).

Patinaje artistico Malinin. Cuadruple Axel

Disuelta la Unión Soviética, pero beneficiarios de su escuela, compitieron por Uzbekistán en los Juegos de Nagano1998 y Salt Lake City2002. En 1998 ya estaban en Dale City (Virginia) como profesores, huyendo de las dificultades postsoviéticas de Tashkent. En enero de 2000 se casaron. Tuvieron a Ilia y a Elli Beatrice. Ilia, ahora discípulo suyo, se ha beneficiado, pues, de los dos factores capitales en la formación de la personalidad y en el comportamiento del ser humano en cualquiera de sus actividades: lo genético y lo ambiental. Ilia no tenía en sus infantiles planes continuar la tradición familiar. Pero a los seis años se calzó unos patines y a los 13 realizó su primer cuádruple. No había marcha atrás.

Diríamos que es nieto de la Guerra Fría, lo mismo que sus compañeros de equipo, Maxim Naumov y Andrew Torgashev, descendientes también de la pasión eslava por el hielo y el arte, hijos de padres rusos que compitieron representando a la URSS. Los bloques, encabezados por la Unión Soviética y Estados Unidos, midieron durante aquella época sus fuerzas y sus ideologías para mostrar la superioridad de un concepto de la vida sobre el otro. La competencia política contribuyó a engrandecer el deporte en el mundo.

La URSS y sus Repúblicas aportaron figuras importantes, especialmente en el patinaje por parejas, con Irina Rodina a la cabeza, en unión de Alexander Zaitsev y Alexei Ulianov. Los americanos mantuvieron, sin embargo, una cierta superioridad con estrellas como Dick Button, el primero que unió en Estados Unidos el patinaje y el "show business", los hermanos Hayes y David Jenkins, Scott Hamilton, Brian Boitano...

Hamilton, campeón olímpico en Sarajevo84 opina de Malinin: "Hace piruetas ninja y esas rotaciones, cosas que antes no existían. Es como si hubiera venido de 50 años en el futuro para mostrarnos lo lejos que ha llegado este deporte". Tanto que, según Bonano, oro olímpico en Calgary88, "esas cosas que no se han hecho antes, quizás tampoco se harán en adelante".

La caída de la URSS sacó a la luz un aluvión de figuras amamantadas de niños en el sistema recién destruido: Viktor Petrenko, Alexei Urmanov, Ilia Kulik, Alexei Yagudin, Evgeni Plusenko... a los que se oponían, entre otros, Evan Lusacek y Nathan Chen. Hoy Malinin no pelea contra los rojos. En todo caso, contra los amarillos, representados por el japonés Yuma Kagiyama, que le superó en el programa corto por equipos de estos Juegos. Tuvo que doblegarlo en el libre para dar el oro a EE.UU por un solo punto. También lo dominó en el clasificatorio programa corto individual que daba acceso al libre de este viernes, cuando se deciden las medallas.

Programa

Patinaje artistico Malinin. Programa cuadruples

Planea una actuación este viernes con siete cuádruples, incluyendo un cuádruple axel. Y puede que rematando con un backflip, un salto mortal hacia atrás aterrizando sobre una sola cuchilla, ese hilo de acero de cuatro milímetros de ancho. Un movimiento efectista que no puntúa y que fue prohibido desde 1977 durante casi medio siglo. Ya está permitido y aunque no puntúa, tampoco penaliza.

Malinin cursó el instituto en la Falls Church High School antes de entrar en la George Martin University. Ya es millonario. Ha suscrito contratos con firmas como Coca Cola, Samsung y Honda. Ciertas publicaciones tratan de indagar acerca de su vida sentimental. Que se conozca, carece de romances y devaneos. Según sus palabras, no tiene tiempo para esas cosas. "Mi carrera es prioritaria. A ver qué me trae". Una carrera que quisiera extender con la asistencia a cuatro o cinco Juegos. "Veré cuánto tiempo puedo aguantar".

La intrahistoria del final de la Superliga: la reunión entre Florentino, Ceferin y Al-Khelaifi, la amenaza de los 4.000 millones, la soledad del Madrid...

La intrahistoria del final de la Superliga: la reunión entre Florentino, Ceferin y Al-Khelaifi, la amenaza de los 4.000 millones, la soledad del Madrid…

El 19 de abril de 2021, Real Madrid, Barcelona, Atlético, Milan, Arsenal, Chelsea, Inter, Juventus, Liverpool, Manchester City, Manchester United y Tottenham anunciaron la creación de una nueva competición de clubes en Europa: la Superliga. Una alternativa a la Liga de Campeones liderada por el conjunto blanco y en la que su máximo mandatario, Florentino Pérez, aparecía como primer presidente. Casi cinco años después (58 meses), ese proyecto que empezó con 12 clubes se ha diluido hasta la soledad del Madrid, abandonado mediáticamente por los ingleses en las primeras horas de la guerra con UEFA, por la Juventus más adelante y por el Barcelona esta misma semana. En su batalla judicial contra el organismo de Alexander Ceferin, Florentino y el Madrid encontraron este miércoles una paz que, en plena vorágine bélica, suena en parte a rendición.

Una bandera blanca judicial y mediática conseguida tras ir perdiendo aliados y tras nueve meses de conversaciones, presiones y amenazas, en la que los blancos han decidido poner en pausa su reclamación de 4.000 millones de euros por daños y prejuicios y que está condicionada a que «se implemente un acuerdo definitivo», según el comunicado a tres bandas emitido ayer por el Madrid, la UEFA y la Asociación de Clubes (EFC). Un texto, unos últimos meses y un futuro acuerdo que hay que analizar al detalle.

En la comida de Navidad con los medios de comunicación, celebrada el pasado diciembre en Valdebebas, Florentino aseguraba que «no vamos a renunciar a los cuantiosos daños y prejuicios que nos debe la UEFA por la Superliga. Vamos a reclamar». ¿Qué ha cambiado?

Mesa de negociación

En el momento de ese discurso, en el que seguía manteniendo las armas en alto, el presidente del Madrid ya se sentaba en una negociación a tres bandas con Ceferin y Al-Khelaifi para tratar de llegar a un punto de encuentro en este lustro de trincheras. Incluso el Madrid felicitó al PSG y a su presidente por la Copa Intercontinental conquistada por los franceses a final de año. Mensajes que ahora cobran especial sentido.

Esa mesa de negociación, en la que no ha estado presente Joan Laporta ni ningún representante del Barcelona, ha sido el punto de inflexión para lograr una paz que hace tres meses parecía imposible. Y es que durante todo 2025, representantes del Madrid, de la Superliga y de la UEFA se reunieron sin éxito en ocho ocasiones en mitad de las sentencias judiciales. Anas Laghrari, hombre de confianza de Florentino, y José Ángel Sánchez, director general del club, fueron las voces del Madrid, mientras que Teodoro Teodoridis, secretario general de la UEFA, representó al ente de Ceferin y Bernd Reichard, como CEO, a A22. No hubo acuerdo.

Mientras, los juzgados daban la razón a los intereses del Madrid, aunque el club seguía mediáticamente solo en esa batalla. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) y la Audiencia Provincial de Madrid publicaron sentencias que confirmaban el «abuso de posición dominante» de la UEFA al no permitir la creación de nuevas competiciones. Dos sentencias que abrían la posibilidad a una demanda multimillonaria. Ya no se hablaba de la Superliga, sino de dinero.

AP

Así que el 21 de noviembre, A22 inició los trámites para las demandas por daños y prejuicios, que podrían alcanzar los 4.000 millones de euros. En mitad de dicha mediación, los representantes en la mesa de negociación cambiaron. Ya no eran segundos espadas y sí los máximos responsables: Florentino, Ceferin y Al-Khelaifi. A la UEFA no le compensaba ni una posible multa ni una guerra constante contra el Madrid, y los blancos, asumido ya que su nueva competición no se iba a crear, no podían estar constantemente aislados y en pelea con la mayoría de las instituciones.

"Un acuerdo de principios"

Así se ha llegado a ese «acuerdo de principios», como se dice en el comunicado, una extraña definición usada y anunciada para que el Madrid ponga en pausa la reclamación millonaria y detenga las trincheras mientras sigue la mesa de negociación. «Hasta que lleguemos a ese acuerdo, no se renuncia a nada. Todo está condicionado a ese futuro acuerdo», admiten en el Bernabéu, aunque de puertas para fuera la imagen es otra.

Fuentes consultadas por este periódico en la UEFA, en el conjunto blanco y en A22 admiten que ahora se abre «una nueva ventana de diálogo». Una nueva mesa de negociación, pero dentro de la burbuja de la UEFA y no en la trinchera. Ahí, y ya sin la pretensión de crear una competición pero con la multa en el horizonte, desde Chamartín quieren que UEFA sea «mucho más dura» en el Fair Play Financiero, que «mejore» el actual formato y que la competición se emita a través de una plataforma de streaming accesible para todo el mundo, gratuita o a bajo precio, como la usada en el Mundial de clubes. Lo mismo que han querido estos meses cuando la Superliga, todavía herida, seguía viva.

Pero todos estos cambios, se realicen o no en un futuro, ya serán parte de la Champions, no de la Superliga. «Sin la presión del Madrid la Champions no hubiera cambiado», insisten en Valdebebas, pero la toalla de la Superliga está en el suelo.

El laberinto de Nico Williams y su pubalgia: expertos que se marchan, la necesidad del Athletic, el Mundial...

El laberinto de Nico Williams y su pubalgia: expertos que se marchan, la necesidad del Athletic, el Mundial…

Nico Williams, titular esta noche en el derbi vasco de semifinales de Copa del Rey, es el nombre propio de la temporada en el Athletic Club y uno de los futbolistas a los que se sigue más de cerca en la Federación Española de Fútbol. En Bilbao por su salario, renovado al alza en verano, y por un curso que se ha puesto cuesta arriba por la eliminación en Champions y por la irregularidad en Liga. Y en Las Rozas por la preocupación de cara al próximo Mundial. Siempre con el nombre de Nico pegado al de una lesión que da miedo a los futbolistas por su difícil solución: la pubalgia, cuyo único tratamiento suele ser el descanso.

El delantero lleva jugando con dolor en la zona de la ingle desde el final de la temporada pasada. Se exprimió para acompañar al Athletic a puestos Champions después de ser parte de la España campeona de Europa, pero este curso los dolores han ido a más hasta el punto de condicionar su día a día y de permitirle disputar sólo una vez dos partidos completos de manera consecutiva: en diciembre, contra el Atlético en Liga y el PSG en Champions. En los demás, o se ha quedado en el banquillo o no los ha terminado.

De hecho, sólo ha podido disputar tres de los ocho encuentros de la liguilla de Champions, una ausencia clave en el devenir de los rojiblancos, y en Liga sólo ha jugado tres partidos completos sumando cuatro goles y tres asistencias, números que están lejos de lo que aportaba en años anteriores (5 y 13 en el curso 23-24, por ejemplo).

Renovación por ocho temporadas

Por si fuera poco, la situación se ha complicado todavía más, obligando al Athletic y al futbolista a elegir las 'guerras' en las que debía pelear. No jugó en las semifinales de la Supercopa contra el Barça, pero sí una semana después en Copa contra la Cultural. Jugó ante el Mallorca en Liga, pero paró contra el Atalanta en Champions antes de salir media hora ante el Sevilla, donde sintió bastante dolor, para volver a quedarse fuera en Europa en el decisivo duelo ante el Sporting de Lisboa. Tres días después, fue titular en el derbi vasco de Liga, participó 20 minutos en Copa contra el Valencia y recuperó la titularidad en Liga contra el Levante.

Ernesto Valverde ha ido dosificando al futbolista y a sus dolores dentro de una situación que trae de cabeza al jugador, a su entorno, al club y a los preparadores que han trabajado y trabajan con él. Un día a día problemático en la que hay demasiados intereses cruzados. El Athletic, que paga su sueldo y que le renovó en verano por ocho temporadas más a razón de diez millones por curso, le necesita más que nunca, y Nico se ve en la obligación de ayudar hasta el límite a pesar de que en condiciones normales, que no son las actuales, lo ideal sería parar durante varias semanas e incluso haber pasado por el quirófano antes.

Pero eso, claro, sería no pensar en el presente, algo que el Athletic, 10º en Liga con seis puntos sobre el descenso y a seis de Europa, no se puede permitir. En San Mamés no se quiere oír hablar del Mundial y se exprimen las opciones para tratar al futbolista sin necesidad de un parón demasiado extenso. Una decisión que, según ha podido saber este periódico, ha provocado las idas y venidas de expertos en la lesión, que consideran que lo mejor es parar pero cuya respuesta choca de frente con los intereses del club. Tanto que algunos han durado menos de un mes trabajando con el jugador.

Nico Williams, calentando en Mestalla.

Nico Williams, calentando en Mestalla.Ana EscobarEFE

«Se ha visitado a cuatro especialistas y no ha funcionado el tratamiento aplicado», reconoció hace unos días Mikel González, director general del Athletic. «Estas pubalgias no se suelen operar porque puede ser de tres a seis meses de baja y no te garantizan resultados. Descartamos la operación», resumió, insistiendo en que Nico está poniendo «su compromiso con el Athletic por encima del Mundial». «Sabe que está jugando limitado, pero antepone el club a otras cosas», añadió. En la Federación, mientras, dan por hecho que no podrán contar con él a su mejor nivel durante la Copa del Mundo, y calculan su descanso durante los primeros días del torneo para tirar de él en las eliminatorias.

La realidad de Nico es similar a la que vivió Unai Simón antes de la última Eurocopa. Jugó con dolores en la muñeca durante el curso y el torneo y se operó después, ya sin la presión del club y de la selección. La pregunta es si es mejor un Nico limitado o un Athletic sin Nico durante un tiempo. La temporada dirá.

El misterio de Carvajal: entre sus ganas y la cautela de los médicos

El misterio de Carvajal: entre sus ganas y la cautela de los médicos

Quedan 130 días para que España debute en el Mundial el próximo 15 de junio; 114, aproximadamente, para que comience la concentración de la selección en Las Rozas y entre 106 y 110 para que Luis de la Fuente anuncie la lista de convocados para el torneo. Resumiendo, los futbolistas que quieran sumar papeletas para subirse al avión camino de Estados Unidos, México y Canadá tienen unos 100 días para demostrar que merecen un sitio. Esa es la contrarreloj que agobia a Dani Carvajal, cuya situación deportiva actual está más cerca del misterio que de la realidad tras su grave lesión de rodilla y los problemas sufridos durante su vuelta a los terrenos de juego.

El capitán del Real Madrid lleva un mes entrando en las convocatorias de Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa, llamado a filas desde el 4 de enero contra el Betis. A partir de esa fecha, el Madrid jugó nueve partidos en los que el español sólo disputó 29 minutos en dos citas, 14 contra el Albacete en la Copa del Rey y 15 ante el Mónaco en la Champions. En los demás, ni el tolosarra ni el salmantino vieron adecuada su presencia en el césped a pesar de las dificultades que pasaron en tardes y noches como la del Benfica, Rayo, Villarreal o Levante.

Los duelos ante Atlético y Barcelona en la Supercopa de España quizás llegaron demasiado pronto para el defensa de Leganés, pero en las últimas semanas el lateral se encontraba ya mucho mejor. Creía que podía aportar, pero ha tenido que ver los toros desde la barrera, centrado en el móvil en Lisboa, avisando de los resultados de los rivales y actuando como capitán antes y después en el vestuario en mitad de la pequeña crisis de juego y sensaciones que vive el Madrid, pero siempre lejos del campo.

En Valdebebas, el defensa repite a compañeros, entrenadores y directivos que se encuentra bien y «listo» para tener más minutos, pero los servicios médicos del conjunto blanco llaman más a la cautela y durante este mes han recomendado que la rodilla del español todavía no estaba preparada para tener tiempo de juego con excesiva continuidad, y menos todavía con partidos entre semana y tan exigentes.

El regreso de Rüdiger y Trent

El partido de Mestalla aparecía como su mejor opción hasta ahora, pero la urgencia de victorias en la que vive el conjunto blanco desde hace semanas obliga a Arbeloa a no dudar, y el regreso de otros lesionados no ayuda a las intenciones de Carvajal. Rüdiger y Alexander-Arnold están ya recuperados de sus lesiones y volverán a la lista de también contra el Valencia, así que las posibilidades del español se han reducido un poco.

«Necesita entrenamientos y minutos para que la rodilla gane movilidad y fuerza», admiten fuentes cercanas al vestuario del Madrid, donde la conversación también se está dirigiendo hacia la finalización del contrato del futbolista, que termina el próximo 30 de junio. Ambas partes han estado de acuerdo en esperar a ver el nivel que podía dar Carvajal en estos meses para saber el contexto de la negociación y de la renovación. Así que la palabra es la misma: misterio.

«Vengo de un proceso complejo, de una lesión muy grave. Realmente, lo que quiero es entrenar y disfrutar jugando. Tengo que jugar, ver el nivel que puedo mostrar sobre el terreno de juego y si el club y yo estamos en la misma línea, no habrá ningún tipo de problema», comentó Carvajal en Arabia Saudí, donde fue el protagonista de la rueda de prensa previa a la semifinal contra el Atlético. «Tengo seis o siete estructuras de la rodilla que han tenido que ser retocadas. No ha sido sencillo, pero vamos por buen camino», añadió.

Todo empezó en octubre de 2024

La cronología de esa rodilla derecha de Carvajal obliga ir con pausa. El 5 de octubre de 2024, se rompió el ligamento cruzado anterior, el colateral externo y el tendón poplíteo. Volvió a jugar el 9 de julio de 2025, 277 días después. El 27 de septiembre del año pasado sufrió una lesión en el sóleo, también de su pierna derecha, que le tuvo un mes de baja. Y el 26 de octubre, después del clásico, se le detectó la presencia de un «cuerpo libre articular» en la misma rodilla derecha, la operada.

Un cuerpo libre articular, para que se entienda, es un trozo de superficie que se suelta de la articulación, se mueve libremente por ella y puede llegar a provocar su bloqueo. Ese es el miedo de los servicios médicos del Madrid, que temen una nueva lesión en caso de que acumule demasiados minutos y aconsejan primero ganar músculo y movilidad poco a poco para evitar la inflamación.

Pero esa pausa se cruza de lleno con las ganas que tiene Carvajal de disputar el Mundial. Sabe que es su última oportunidad, que sería uno de los capitanes, que es uno de los jugadores más queridos del grupo y que la selección tiene muchas opciones de llegar lejos.

Jefté, el verdugo del Madrid amenaza al Barça: "Me puse a trabajar de electricista y casi lo dejo, no tenía la cabeza bien puesta"

Jefté, el verdugo del Madrid amenaza al Barça: “Me puse a trabajar de electricista y casi lo dejo, no tenía la cabeza bien puesta”

Jefté Betancor estuvo a punto de dejarlo todo, no lo hizo y unos años después fue pichichi en Grecia y eliminó al Real Madrid en la Copa del Rey. El resumen no hace justicia a la montaña rusa que ha sido la carrera futbolística de este canario de 32 años, pero explica que el destino del fútbol a veces es extremadamente caprichoso. Después de marcar el tanto que hizo hincar la rodilla a los blancos, Jefté y el Albacete reciben ahora al Barcelona en el Carlos Belmonte, un estadio convertido en matagigantes.

Lo de que el fútbol ha sido caprichoso con Jefté no es el clásico tópico del periodista, es que las últimas semanas del delantero han acumulado una serie de casualidades dignas de película. Un par de días antes del duelo de Copa contra el Madrid, Jefté tenía un billete de ida hacia Tailandia para fichar por el Buriram United. No estaba siendo indiscutible en el cuadro manchego y el equipo que le tiene en propiedad, el Olympiacos griego, había llegado a un principio de acuerdo con el Buriram para jugar en Asia el resto de la temporada.

La oferta le solucionaba muchos años de su vida, pero terminó diciendo «no» ante la ilusión de disputar una eliminatoria contra el Madrid y tras una conversación con el director deportivo del Albacete, Toché, otro delantero curtido en la Segunda División española y en Grecia. Las palabras del directivo, alentando al futbolista a disfrutar de la histórica ronda copera, tuvieron eco 48 horas después en el Belmonte, donde Jefté marcó dos goles en los últimos 10 minutos para tumbar al Madrid.

"Lo más grande"

«Esto es lo más grande que me ha pasado en el fútbol. Es lo que sueñas cuando eres pequeño. Hace años quise dejar el fútbol y hoy estoy soñando con esto», repetía en el césped, todavía sudando tras celebrar la victoria de su equipo ante los blancos.

Jefté es el fino ejemplo de un trotamundos del balón. Se formó en la cantera del Vecindario y en edad juvenil fichó por el Hércules, donde llegó a debutar en Segunda, pero a partir de ahí su fútbol fue más de barro que de joyas. Ontiyent, Tenerife B, Eldense, Viera, Badajoz, Las Palmas B, Arandina, San Fernando... Hasta que llegó un punto en el que pensó en la retirada.

«Hace nueve años quise dejar el fútbol, no tenía la cabeza bien amueblada y lo dejé por seis meses, empecé a trabajar, a entrenar en mi barrio con mis amigos... Me puse a trabajar de electricista para limpiar la cabeza porque no la tenía bien puesta. Recibí mucha ayuda, de mi familia, de mi psicóloga... Y hoy me veo muy recompensado», explicó después de ganar al Madrid.

De Austria a Grecia

El impulso de la carrera de Jefté llegó lejos de España. Decidió no colgar las botas y se fue a Austria para jugar en el Stadl-Paura de la Segunda División y después en el Mattersburg, Vorwärts Steyr y Sportvereinigung Ried, con el que consiguió ser Pichichi de Primera. Conseguido el galardón, voló a Rumaria, donde vistió las camisetas del Voluntari, el Farul Constana y el CFR Cluj.

Después de Rumania, tocó Chipre para jugar en el Pafos, que ahora está en Liga de Campeones. Y de su breve paso por la isla chipriota a Grecia, el lugar que le empujó de vuelta a España. Fichó por el Panserraikos, uno de los clubes más humildes de la Superliga, y terminó como máximo goleador de la competición, ganándose un nombre en el país hasta el punto de que el Olympiacos de Mendilibar le fichó en el mercado de invierno, dejándole en el equipo el resto de la temporada. En verano, y sin opciones con Mendilibar, escuchó al Albacete y volvió a España, con la casualidad, otra vez, de hacer historia contra el Madrid. Ahora le toca el Barcelona.

La recuperación de Alcaraz entre un mensaje a Fernando Alonso y un carrito de golf: "Cuando me levante voy a estar tieso"

La recuperación de Alcaraz entre un mensaje a Fernando Alonso y un carrito de golf: “Cuando me levante voy a estar tieso”

Carlos Alcaraz regresó a la vida sobre una bicicleta estática. Exhausto tras uno de los partidos más épicos de su carrera, el murciano encontró en el gimnasio del Open de Australia el primer paso hacia la recuperación física y emocional después de derrotar a Alexander Zverev en semifinales por 6-4, 7-6(5), 6-7(3), 6-7(4) y 7-5.

Tras la victoria, Alcaraz se lanzó al suelo, celebró con la bandera de Murcia, hizo un gesto de homenaje a Fernando Alonso y estuvo cerca de romper a llorar en su banquillo. Al salir de la pista no podía ni con su alma. En los pasillos de la Rod Laver Arena cojeaba por los rincones y se confesaba exhausto; si allí hubiera habido una cama, se habría estirado hasta el día siguiente. Pero su fisioterapeuta, Juanjo Moreno, le invitó a pedalear y ahí, sobre el sillín, empezó a rehacerse.

Si había un día en el que liberar las piernas era obligatorio, era este viernes. Además, sobre la máquina podía charlar con los suyos, relajarse y dimensionar todo lo ocurrido. Por allí pasó Novak Djokovic para felicitarle unos minutos antes de la otra semifinal, que acabaría con victoria del serbio. Allí recuperó el espíritu, la alegría, la sonrisa. En un instante, el grupo rompió en carcajadas: todo volvía a estar en su sitio.

Tan rehecho estaba Alcaraz en lo anímico -que no todavía en lo físico- que se subió a un carrito de golf junto a todos sus ayudantes y condujo el vehículo en los 50 metros que separan el gimnasio del vestuario, entre los gritos de «¡eh, eh, eh!» de su equipo. Luego llegarían la ducha, el masaje del propio Moreno y la rueda de prensa antes de marcharse, ya pasada la medianoche, a su hotel, el Crown de Melbourne.

Un recuerdo de adolescencia

«Ha sido uno de los partidos más exigentes de mi vida. Físicamente he llegado al límite, pero estoy muy orgulloso porque he creído en todo momento», analizaba Alcaraz, que recordaba cuándo nació esa fe. Pese a sus problemas físicos no pensó en retirarse «ni un solo segundo» porque ya sabía lo que venía después. «Cuando era adolescente había partidos en los que no luchaba, me rendía, y luego me pasaba días pensando que podía haber hecho más. Ese pensamiento me mataba. Por eso ahora nunca quiero darme por vencido. Sé que cada segundo de lucha vale la pena y que es importante estar orgulloso de mí mismo al día siguiente».

Dita AlangakraAP

Sus complicaciones comenzaron en el tercer set. Con dos mangas en el marcador, Alcaraz se acercaba a una victoria rápida, pero su cuerpo empezó a protestar. El día era caluroso en Melbourne, con alrededor de 30 grados, el sol cubría por completo la Rod Laver Arena y el esfuerzo le pasó factura. En un descanso, el número uno hizo algo extraño con una toalla. «¿Qué le pasa?», se preguntaban en su equipo, hasta que él mismo lo explicó: «He vomitado, no sé si tengo que tomarme algo».

A partir de ahí, el partido se convirtió en un ejercicio de supervivencia. «No sé qué ha pasado. He vomitado y luego he empezado a sufrir en el abductor derecho. No tenía claro que fueran calambres, porque solo lo notaba en esa zona, pero luego me ha comenzado a pasar en todo el cuerpo. Puede haber sido culpa de la deshidratación o de la tensión. La verdad es que antes del partido he sentido bastante nervios; es algo en lo que tengo que mejorar: no estar tan tenso», valoraba Alcaraz, que pasó de estar a un paso de la victoria a asomarse al abismo de la derrota.

Sentado en su banquillo, recibiendo un masaje, tuvo que aceptar que la situación había cambiado por completo para él y, además, hacerlo entre las quejas de su rival. El reglamento de la Federación Internacional de Tenis (ITF) impide que un jugador sea tratado por un fisioterapeuta si sufre calambres, pero Alcaraz sentía un tirón muscular en el muslo derecho y por ello fue atendido. Zverev estalló: «Es una vergüenza absoluta. Le están tratando de calambres. Siempre protegéis a estos dos», dijo en referencia a Alcaraz y Sinner.

El alemán intentó presionar a la jueza de silla, la serbia Marijana Veljovic, saliendo a la pista antes de que se reanudara el juego, pero no surtió efecto. Alcaraz fue auxiliado y Zverev se quedó con el enfado. Ya al final del partido, preguntado por la polémica, el número tres del mundo no quiso alimentarla: «Si te digo la verdad, no quiero hablar sobre ello. Creo que hemos protagonizado una de las mayores batallas que se han vivido aquí en Australia y no nos merecemos que se hable de esto».

IZHAR KHANAFP

Su milagrosa recuperación

«Tengo calambres hasta en el dedo meñique, hasta en el último pelo de la cabeza», confesaba Alcaraz a su entrenador, Samu López, a principios del cuarto set y era imposible imaginarle, dos horas después, celebrando ante una Rod Laver Arena rendida a él. A sus 22 años, su talento y su mentalidad han alcanzado un punto en el que ya no dependen solo del físico. ¿Cómo aguantó? Con medicación -se tomó una pastilla-, con jugo de pepinillos y, sobre todo, con paciencia.

«Poco a poco. Respira bien. Te encontrarás mejor. Ya tenemos dos sets nosotros», le aseguraba López y Alcaraz le hacía caso. Dejó de correr, incluso dejó de saltar en el saque, pero se mantuvo en el encuentro. Con su paleta de golpes aguantó, aguantó y aguantó. Hasta el quinto set no le concedió ni un 'break' a su adversario y sólo se doblegó en los tie-breaks del tercer y el cuarto set.

Entonces llegó la resurrección. «Voy mejor», admitía al banquillo, aunque justo cuando empezaba a moverse con más soltura Zverev le rompió el servicio. Daba igual. En cada juego al saque del alemán buscó su oportunidad una y otra vez, hasta encontrarla. Sus armas eran la magia y la fe; no le quedaba nada más. En los momentos decisivos, Alcaraz volvió a ser Alcaraz. Con 5-4 y servicio para que Zverev cerrara el partido, el español recuperó la igualdad y el triunfo ya era suyo.

Para la final, Nadal como ejemplo

«Mañana estaré tieso, eso es obvio, no lo puedo esconder. El cuerpo recuerda, tiene memoria, y costará recuperarse. Pero bueno las cosas se han dado de esta manera. Me recuerda al Open de Australia de 2009 cuando Rafa [Nadal] tuvo una gran semifinal [ante Fernando Verdasco], todos pensábamos que estaría cansado en la final y acabó ganando a Roger [Federer] en cinco sets. En una final de Grand Slam no puede haber cansancio», aseguró ya mentalizado para el domingo.

Ante Djokovic buscará su sexto Grand Slam y, lo que es más importante, convertirse en el tenista más joven que completa los cuatro ‘grandes’. Ya ha vencido en dos ocasiones en Roland Garros, Wimbledon y US Open; le queda la gloria en Australia, donde hasta ahora sólo había alcanzado los cuartos. Le ayudará lo que ya ha vivido: el carrito de golf, la felicitación de Djokovic, la bicicleta estática, la celebración con mensaje a Alonso y, sobre todo, uno de los partidos más épicos de su carrera.

Los viejos y nuevos problemas del Madrid: los enfados en el vestuario, la pretemporada de Pintus y el "no" a fichar en enero

Los viejos y nuevos problemas del Madrid: los enfados en el vestuario, la pretemporada de Pintus y el “no” a fichar en enero

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La de Lisboa fue la séptima derrota del Real Madrid esta temporada. Siete ocasiones en las que se quedó lejos de su rival y de su propia historia. Atlético, Liverpool, Celta, City, Barcelona, Albacete y Benfica han podido con el conjunto blanco, dejándole sin Supercopa de España, sin Copa del Rey, sin liderato en Liga y ahora sin Top8 en la Champions League, obligado a disputar el playoff ante Benfica o Bodo/Glimt (el sorteo será hoy) en las dos últimas semanas de febrero. Y todo, según las fuentes consultadas por este periódico, sin fichar en el mercado de invierno y mientras en el grupo se reabre las heridas y los problemas de hace unas semanas.

Decía Carlo Ancelotti que «el empate es la antesala de la crisis en el Bernabéu» y con tantas noches negras en pocos meses es normal que el estadio prepare una nueva pitada a su equipo antes del duelo ante el Rayo Vallecano, este domingo a las dos de la tarde. «Da un poco de vergüenza», admitía Kylian Mbappé en la zona mixta del Estadio Da Luz. El francés, que marcó dos goles, fue otra vez el portavoz de la plantilla, como en Atenas y antes del duelo contra el Mónaco. Molesto por la actitud del grupo, el galo parece elevarse como nuevo líder del vestuario.

«Uno sí y uno no... Eso no es de un equipo campeón», declaró el delantero. Tener al Pichichi de la Champions (13 goles) y al segundo portero con más paradas no le ha servido al Madrid para ser uno de los ocho mejores. El belga, el otro líder sin brazalete, se enfadó con sus compañeros por no saludar a los aficionados después del encuentro y sólo sus gestos y gritos llamaron la atención de algunos para acercarse a la grada madridista.

No fue el único enfado de la noche, porque Arda Güler se fue repitiendo «siempre yo, siempre yo» al ser sustituido en la segunda parte, generando un nuevo caso de rebeldía en el vestuario.

Pintus y febrero

En el área técnica, Antonio Pintus, de vuelta a la jefatura de la preparación física del primer equipo tras la salida de Xabi Alonso y la llegada de Arbeloa, analizaba ya los problemas del futuro a corto plazo. El italiano veía en el mes de febrero el momento ideal para intentar una minipretemporada que empujara la condición de su plantilla. Sin Copa del Rey y con el Top8 encarrilado antes de Lisboa, febrero aparecía sin partidos entre semana y sólo con las jornadas de Liga como preocupación. Al caer en Lisboa ya no será así, y el Madrid deberá viajar en la semana del 16 al Círculo Polar Ártico o a la capital de Portugal, y siete días después se jugará su futuro continental en el Bernabéu.

Eso se sabrá en el sorteo de este mediodía, que también dibujará el camino hacia la final de Budapest. En caso de pasar la eliminatoria, al Madrid le tocará cruzarse con el Sporting de Portugal o el Manchester City.

Una situación que ahora queda muy lejana en Valdebebas, donde se piensa en el día a día y en ganar el partido del domingo al Rayo para seguir en la pelea por la Liga. Es la realidad de un vestuario con errores claros en su configuración y de una organización que espera al verano para tomar decisiones importantes. El Madrid nunca ha sido amigo de recurrir al mercado de invierno, y a pesar de la crisis de resultados de esta temporada y de los síntomas que se llevan viendo en el día a día durante los últimos meses, este enero tampoco será diferente.

Ofrecimientos y bajas

Al Bernabéu han llegado varios ofrecimientos, especialmente para la posición de mediocentro y la de central, pero la negativa del club ha sido constante. El único movimiento previsto en el mercado es la cesión de Endrick al Olympique de Lyon, una operación que surgió a petición del futbolista por su falta de minutos con Alonso y que el Madrid ha permitido a pesar de que prefería que siguiera en plantilla. No habrá más, salvo que lleguen ofertas de momento inesperadas por jugadores que no cuentan demasiado, como Alaba o Ceballos, dejando para verano la reflexión sobre el futuro de varios jugadores con más peso en el equipo.

En la zona noble del Bernabéu se empiezan a deslizar nombres en la lista de bajas que hasta hace unos meses parecían intocables, escritos ahora en tinta roja después de unos meses que han dinamitado parte del proyecto construido en los últimos años. Los constantes problemas de actitud y de fútbol del equipo tendrán consecuencias, pero no en este mes de enero.

Sinner reabre el debate sobre los parones médicos: las artes oscuras en el tenis, el ejemplo de Djokovic y unos precedentes en su contra

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En el US Open de 2008, antes de su eclosión, Novak Djokovic parecía el paciente del juego Operación: cuando no le dolía la cadera, sufría del estómago; si no, una pierna... En octavos de final, ante Tommy Robredo, pidió dos tiempos muertos médicos y, en cuartos, ante Andy Roddick, otro más. "¿Qué será lo próximo? ¿Gripe aviar? ¿Ántrax? ¿SARS?", se cachondeaba Roddick después de su derrota y, en ese momento, nacía la leyenda: Djokovic, maestro de las artes oscuras.

A lo largo de su exitosa carrera —la más exitosa de la historia del tenis—, el serbio ha utilizado en múltiples ocasiones los tiempos muertos médicos —llamados TMO— y las pausas para ir al baño como un elemento estratégico más. "Aprovecho ese momento para reconectar mentalmente y cambiar el entorno", reconocía él mismo años más tarde en Roland Garros y, ante la polémica suscitada por su caso y muchos otros, el circuito ATP respondió en 2022 con un endurecimiento de las normas.

¿Se acabó la polémica? En absoluto. En este Open de Australia, el debate sobre la salud, los tiempos muertos y las tácticas ha regresado con fuerza gracias a otro campeón, Jannik Sinner, que ayer se clasificó para cuartos de final al derrotar a Luciano Darderi por 6-1, 6-3 y 7-6(2), en dos horas y nueve minutos.

¿Qué dicen las normas?

Todo deporte que se precie tiene sus trucos, aquellas acciones que llevan al límite el reglamento. En el fútbol, los delanteros se lanzan en el área en busca del penalti; en el baloncesto, los tiradores chocan contra sus defensores para sacarles la falta... En el tenis, se piden time-outs para parar los partidos a conveniencia.

Desde el cambio realizado hace cuatro años, las normas de la ATP establecen que los jugadores tienen las siguientes opciones: por cada dolencia que sientan pueden pedir una parada de tres minutos y, en un partido a cinco sets, pueden ir hasta dos veces al baño. Esas visitas deben durar menos de tres minutos y, en caso de cambiarse de ropa, el límite se amplía hasta un máximo de cinco minutos. El reglamento, de esa forma, es claro: pocos parones y cortos. Pero, en la práctica, los partidos siguen deteniéndose el tiempo y las veces que los protagonistas desean.

"Los tres minutos de tratamiento empiezan después de nuestra evaluación médica y nosotros no tenemos límite de tiempo. Tenemos presión para ir rápido, pero debemos hacer nuestro trabajo", comenta el fisioterapeuta François Morency, que suele trabajar en torneos ATP. El año pasado aquí, en el Open de Australia, Sinner se mostró mareado en su duelo de octavos ante Holger Rune y su parada médica duró 12 minutos porque incluyó un test cardíaco en el vestuario.

DAVID GRAYAFP

Las TMO suelen alargarse más de los tres minutos reglamentarios y existen otras excepciones: hay quien aduce diversas dolencias para ser tratado dos veces o quien pone excusas leoninas para que su visita al baño sea más larga de lo que toca.

Otras pausas a su favor

El efecto táctico de esas artimañas es imaginable: cambian el signo del partido. Un estudio de la Universidad de Manchester concluyó que los jugadores que están perdiendo piden un 55% más de time-outs que los que van ganando y un análisis del Wall Street Journal reveló que Djokovic vence el 84% de los sets que juega a la vuelta de los vestuarios —cuando su media habitual es del 79%—.

La efectividad de la estrategia es lo que crea suspicacias y el motivo por el que ahora se señala a Sinner. Antes de su duelo en Melbourne ante Rune, hace justo 12 meses, en Wimbledon 2024 ya había parado dos veces un partido ante Daniil Medvedev que acabaría perdiendo y, después, en las semifinales del US Open del año pasado, un tiempo muerto médico frenó la embestida de su rival, Felix Auger-Aliassime.

En la polémica suspensión de su partido de octavos ante Eliot Spizzirri del pasado sábado por el calor, hubo muchas críticas al momento elegido por la organización para detener el juego y techar la Rod Laver Arena, pero también a la posibilidad de que después el italiano pudiera disfrutar de un segundo periodo de descanso. Fue justo lo que necesitaba Sinner, que ya domina las artes oscuras del tenis como Djokovic.