Las mil vidas de Julián Calero, de policía contra la violencia de género al relator del 11-M y la dana: “En el fútbol he comido caviar y también mortadela”

Actualizado Jueves, 20 noviembre 2025 - 23:36

No le recordarán, pero al lado de Fernando Hierro en el banquillo de España en el Mundial de Rusia estaba Julián Calero (Parla, Madrid, 1970). También junto a Lopetegui en aquel Oporto de la Champions. A este apasionado del fútbol que siempre mira el lado brillante de la vida, la Primera División le ha llegado a los 55 años con el Levante, un club con estrecheces económicas. Es de lenguaje llano, cercano al aficionado y tan empático como cuando, como policía local en Madrid, vivió el 11-M. Cree en el poder de la experiencia, por eso supo qué hacer tras la dana. Hoy le toca debutar en un derbi ante el Valencia en Mestalla, otro capítulo más del libro que escribe.

Su lenguaje es muy directo, casi viral. No sé si se llega mejor así a los jugadores
Uno tiene que saber dónde está. En una rueda de prensa, estoy hablando para mi afición y quiero que me entiendan. Les hablo en un idioma llano, que ellos entiendan lo que quiero explicar. Y luego están los jugadores. Los vestuarios son muy heterogéneos. Tengo desde licenciados a gente que tiene lo básico, y tengo que hacer que todos me entiendan. Hay que hablar su idioma, soltar un taco y usar palabras que ellos manejan entre ellos. Yo les escucho y así me acerco a ellos.
Parece que los entrenadores tienen que medir sus palabras con los jugadores, no pueden criticarlos...
Sí podemos, pero no debemos. Es importante que, cuando hay un conflicto, intentes no hacerlo más grande. En mi caso, mi forma de resolverlo es a posteriori, sin la excusa de que estamos a 500 pulsaciones. En este mundo parece que al entrenador se le puede decir de todo, parece que siempre es el culpable, el tonto que menos sabe, y resulta que es el que más sabe, más que los jugadores. Creo que ahí falta un poco de educación deportiva, como con los árbitros.
Fue futbolista muchos años, ¿tuvo esos comportamientos? ¿Gestionar el egoísmo es lo más difícil en Primera División?
Hay muchas cosas muy difíciles. El problema de los jugadores son los entornos. Está en mis planes reunir, por ejemplo, a las parejas de los jugadores para que entiendan un poco por qué los entrenadores tomamos decisiones. De 25 jugadores solo juegan 11, más del 50% no lo hace. Si tengo a 14 enfadados, pues tengo un gallinero terrible. Entonces, tienes que hacer que sientan que se les respeta. Y se respeta a un jugador tratándole igual tanto si juega como si no juega.
¿Un técnico puede ser egoísta?
Nunca pienso en mí, solo en mi equipo. Si funciona, soy feliz. Si tengo que elegir entre algo para mí o para mi equipo, siempre mi equipo. Si tengo que elegir entre que critiquen a mis jugadores o me critiquen a mí, siempre me voy a poner de frente. Los valores de un entrenador tienen que ser contrarios al egoísmo.
¿Se ha encontrado algún entrenador que lo sea?
Probablemente sí tuve alguno un poco más egocéntrico, pero la verdad es que dependemos de los jugadores. Ser entrenador es muy difícil. Mira, tienes que ser un poco padre, un poco psicólogo, un poco maestro duro para meter normativa. Tienes que ser un poco planificador, entender de preparación física, tener un buen discurso para convencer. ¿Tú crees que es posible que una persona reúna tantas condiciones y todas buenas? Es muy difícil.
Estuvo con Lopetegui en el Oporto y en el Mundial de Rusia con Fernando Hierro. Usando sus palabras, aquello era caviar, que cambió por mortadela para entrenar en solitario.
He tenido altibajos en mi carrera. Es verdad que puedes pensar en por qué me fui del Oporto al Oviedo en Segunda, o de allí al Navalcarnero en Segunda B, pero a veces hay que luchar en la vida por lo que quieres, y yo quería entrenar, disfrutar de la profesión a mi manera. Por eso he comido caviar en forma de un Mundial, que es algo increíble, o de 18 partidos de Champions, y también la mortadela de Segunda B con un placer tremendo, porque me gusta el fútbol.
Ese Mundial no sería fácil tras el despido de Lopetegui...
Fernando Hierro fue el pacificador. Consiguió, al menos, volver a una cierta estabilidad que nos permitiera competir. De hecho, el primer partido con Portugal fue muy bueno, pero la situación no era sencilla. Ese caviar me lo regaló Hierro.
No ha tenido ofertas fáciles: en el Burgos prestó dinero a los jugadores, al Cartagena lo cogió último y al Levante, obligado a ascender...
Sí, son retos y me encantan. A veces pienso por qué soy tan torpe y me lo pongo tan difícil. Me emocionó. Por ejemplo, tras la primera conversación que tuve con el propietario del Levante, le dije a mi mujer que este era mi sitio. Porque intuyes las cosas. Y no me equivoqué porque terminamos ascendiendo.
Ha contado que tiene déjà vu que le ayudan a tomar decisiones...
También se llama experiencia, y solo vale si la usas y la usas bien. Por ejemplo, si al Levante lo hubiera cogido cuando empecé a entrenar, me hubiera pegado el tortazo.
Entrenador por vocación, ¿y policía municipal?
Eso no fue vocacional. Veía el final de mi carrera y tenía que seguir comiendo y viviendo. Y entonces un amigo me dijo que salían plazas en el Ayuntamiento de Madrid. Las pruebas físicas las pasaba muy bien y me metí a cuchillo a estudiar el temario. Me recuerdo en el coche oyendo una cinta que yo mismo me había autograbado con los temas de la Constitución, los derechos y deberes fundamentales. Me enamoré de ser policía. Los últimos años fueron en la unidad de atención y prevención a la violencia de género. Estaba en el turno de noche e iban todas las mujeres maltratadas. Aquello fue una etapa en mi vida brutal. No la cambiaría.
¿La plaza del policía sigue ahí?
Estoy en excedencia, aunque por la edad que tengo, va a ser complicado que vuelva. Tengo un grupo con mis compañeros, que son muy cariñosos y, además, les gusta que hable de ellos, que me sienta orgulloso de ser policía, porque hay quien reniega. Yo no.
¿Sigue escribiendo un libro?
Voy a ratos. Se llama Fútbol al rescate. Va despacito, porque estoy intentando hacer una conexión en mi vida de todas las cosas que no me han pasado por casualidad, pero parecen casualidad. ¿Por qué llego al Mundial de Rusia si Lopetegui era el seleccionador y yo había dejado de estar con él para irme con Hierro al Oviedo? Pues resulta que en los últimos tres días va Hierro al Mundial y yo, con él. ¿Todo esto es casualidad? No lo creo. Creo en la espiritualidad y en que somos dueños de nuestro futuro, que vamos moldeando con decisiones.
¿Y cómo la maneja?
Creo mucho en las energías positivas. Me levanto por la mañana y lo primero que hago es ponerme música con el teléfono para generarme positivismo. También medito para recargar mi calma interna, que procuro trasladar al equipo.
¿Y a ese libro alguna vez se plantea ponerle un final para publicarlo?
Sí, me lo planteo, pero es difícil mientras esté entrenando, porque surgen capítulos: se llaman Levante, dana, ascenso. Quiero contar por qué me van pasando las cosas.
Una de ellas fueron los atentados del 11-M
Cada vez que veo Atocha desde fuera, siempre me acuerdo del humo saliendo cuando llegamos.
¿Estaba en una jornada normal?
Entrábamos a las 7.00 horas y el atentado fue a las 7.40 para ser exactos. Yo había salido de patrulla, pero íbamos a tomar un café con otros compañeros a las 7.15, 7.30 horas más o menos en la Puerta de Alcalá. Entonces oigo en nuestra radio decir que hay un atentado en Atocha. No pertenece a mi distrito, sino al de al lado, pero desde donde yo estaba a la estación era un minuto en la moto. Veo salir a los compañeros corriendo y nos fuimos. Cuando subíamos el túnel de Alfonso XII nos encontramos el humo de la estación. Llegamos los primeros. Mi jefe y yo nos metimos y vimos la segunda bomba, que alertamos de ella, porque estaba debajo de un banco y en los cursos de antiterrorismo que tuvimos en la academia nos enseñaron a cómo detectarlas. Estuve allí desde las 8 de la mañana hasta las 12 ayudando a quien se podía, sacando cadáveres, muriéndose de gente en los brazos, intentando ayudar en lo que podías a los médicos... Era una barbarie. Es difícil de explicar porque parecía una película de terror, pero mal hecha. Una barbaridad.
¿Y la dana?
Nosotros vinimos ese día a Buñol a entrenar, pero por la tarde volábamos a Pontevedra. Cuando llegamos a la ciudad deportiva, en el aparcamiento tuvimos que quitarnos las zapatillas porque, más o menos, el agua nos llegaba a la altura de los tobillos, pero nos dijeron que hasta cierto punto aquí puede caer una de esas de vez en cuando. Lo que pasa es que la cosa fue in crescendo. Normalmente, el cuerpo técnico se suele ir sobre las tres y media. Aquel día nos fuimos dos horas antes. Dijimos que comíamos en casa y nos íbamos al aeropuerto. Esas dos horas nos salvaron la vida. En dirección a mi casa, en Chiva, la riada se llevó mucha gente, pero nosotros pasamos antes. Estaba lloviendo mucho, se cortó la luz, no había cobertura y, en nuestra ignorancia, intentamos salir para ir al aeropuerto, pero cuandolo hicimos, el agua pasaba por encima de los coches, y gracias a que mi casa está en alto. Fue brutal porque nos quedamos incomunicados un día y medio, sin poder salir de casa, el preparador físico, que vive al lado, mi hija, mi perro y uno que encontramos y adoptamos. No nos tocó ese día.
¿No sabían nada de lo sucedido?
Solo que había mucha agua y pensamos que habría muertos, porque la velocidad a la que bajaba era tremenda, pero no imaginábamos que iba a ser tan brutal. Durante un día y medio fuimos ignorantes, hasta que recuperamos las comunicaciones. Al día siguiente, sin saber nada, hicimos una barbacoa para comer, porque no teníamos luz y para aprovechar todo lo que se había descongelado de la nevera. Incluso el helicóptero pasó por arriba pensando que estábamos haciéndole señales. No sabíamos la magnitud de lo que había ocurrido todavía. A partir de aquello me he comprado una radio de pilas y una linterna.
¿Le removió lo vivido en Atocha?
Cuando ya nos damos cuenta de la magnitud, nos vamos a ayudar y nos metemos en mitad del fango y vimos la barbarie, porque había gente muerta, brazos enterrados, una barbaridad. En ese momento me mantuvo la tranquilidad que me daba saberme manejar en esas situaciones, la experiencia. La gente estaba muy nerviosa y yo decía 'tranquilos, esto aquí, esto allá. No, tú no cojas eso, vente para acá, vamos a tirar todos de aquí'. Mantuve la calma entre los nervios, porque cuando estás tranquilo tomas mejores decisiones. Por eso en los partidos no me permito estar muy nervioso, porque tomaría malas decisiones.
¿Cómo se consigue?
Hay trabajo psicológico, porque si los demás solo ven una cosa y tú logras ver más, estás en mucha ventaja. Ten en cuenta que el entrenador debe tomar decisiones rápido y, sobre todo, bien. Y eso es lo difícil.
Al Valencia solo se ha enfrentado una vez, en Copa con el Cartagena y expulsaron a su hijo.
Fue una jugada decisiva. Ganábamos 1-0 y le expulsaron porque el árbitro pensó que había hecho una entrada violenta. Luego se vio en la televisión que no, que ni le toca, pero como no había VAR... Terminó remontando el Valencia 1-2, pero aquel fue el punto de inflexión en ese equipo y en la segunda vuelta fuimos el mejor equipo, y veníamos de ser últimos.
¿Cómo es entrenar a un hijo?
Complicado. De hecho, yo siempre dije que no quería entrenarle. Pero él me lo puso fácil, porque jugó muy bien. Era ya era un jugador importante cuando yo llegué y por eso le ponía. A nivel personal, fue una experiencia única, pero me alegro también de que solo fuera ese año porque seguramente a la larga te trae más dificultades y más problemas que beneficios.
Dígame el jugador que va a liar en Mestalla
Me gustaría decirte un jugador, pero yo creo que si el Levante hace algo, va a tener que ser basándose en el colectivo, en la fuerza del equipo.
Es el primer entrenador que no permite que su club le hable de renovación...
Cuando yo vea que el equipo está bien, hablaré con quien haga falta. A lo mejor soy un poco antiguo, pero creo que primero se da y luego recibes. Mi objetivo es salvar al equipo, lo tengo entre ceja y ceja, y eso no quiere decir que no quiera renovar. Todo lo contrario. Lo que hago es eximir a mi club de una decisión que pueda pesarle. Si esto termina en una renovación, que sea porque todo el mundo está muy contento. Porque, ¿y si desciendes? ¿Con qué cara me presento yo a decirle a mis aficionados que sigo? Primero se cumplen los objetivos.
El Atlético, la "no suerte" en los córners y la fortuna de contar con Griezmann: "Nadie pone malas caras"

El Atlético, la “no suerte” en los córners y la fortuna de contar con Griezmann: “Nadie pone malas caras”

El dato es llamativo y más con lo que ocurrió en el primer tiempo ante el Levante. El Atlético sacó 13 córners de los 21 que botaría en los 90 minutos. Una suerte que no fue capaz de aprovechar en el partido ante la escuadra levantinista como no ha hecho a lo largo de toda la temporada, aunque Griezmann le sacó del embrollo con su doblete postrero.

Son 92 saques de esquina en lo que va de curso y cero goles a favor. Este sábado, el conjunto de Julián Calero les hizo uno, el ex rojiblanco Manu Sánchez y por el que pidió perdón, y a punto estuvo de empatar en otro. "La pelota parada no es suerte. Es trabajo, insistir y encontrar las mejores sociedades para encontrar soluciones", apuntó Diego Simeone. No debe de serlo porque Sánchez, el goleador levantinista, es un especialista. "Estuve aquí y no quise celebrarlo. Llevo tres goles en Primera y todos de cabeza", apuntó al término del partido.

Sólo el Elche y el Sevilla, además del equipo del Cholo, no han conseguido sacar nada positivo de esta suerte en lo que va de temporada. Claro que ninguno ha disfrutado de tantos lanzamientos como los chicos del argentino. Dijo Julián Calero, técnico del Levante, que la fórmula para aprovecharlos es tan sencilla como "tener a un buen lanzador y a jugadores que rematen". Algo que secundó el entrenador rojiblanco y recordó que su equipo dispone de esos perfiles y reveló que trabajarán para mejorar esa suerte para lo que queda de temporada.

Precisamente, Koyalipou estuvo a punto de aprovechar otro al final del tiempo reglamentario, lo que hubiera supuesto el 2-2 hasta que Griezmann volvió a demostrar, como hiciera a los 37 segundos de entrar en el campo, por qué es el máximo goleador de la historia rojiblanca con 203 tantos, y por qué es una leyenda del Atlético de Madrid esté en el campo o saliendo desde el banquillo. "Al final cada jugador quiere jugar, lo que hace feliz es estar en el campo, pero tengo la suerte de que en el banquillo están todos con muchas ganas y me motivan a hacer lo mismo", apuntó el protagonista tras firmar un doblete.

En el mismo sentido se expresó su entrenador sobre la suplencia del astro francés. "La idea nuestra es que el equipo somos todos y luego empiezan 11 con el portero, a partir de ahí está la fortaleza del grupo", comenzó Simeone, visiblemente molesto por responder a varias preguntas sobre la suplencia del siete. "Necesitamos a tener a todos enganchados", reiteró el entrenador. Y Griezmann le secundó poco después en rueda de prensa."Todos somos iguales. Nadie pones malas cara y yo tengo que dar ejemplo", explicó el francés.

Koke y Griezmann parecen haber cambiado las tornas de un año a otro. Si la temporada pasada era el francés el teórico titular, en esta es el capitán rojiblanco el que está partiendo más veces de inicio. "Es imposible convencer al jugador de salir desde el banquillo. Fui jugador de fútbol y el futbolista quiere jugar. No quiere verse esperando la oportunidad. Pero cuando firman el contrato no firman jugar, firman ser un equipo" concluyó el Cholo.

Griezmann no entiende de minutos ni de roles y da la victoria al Atlético ante el Levante

Griezmann no entiende de minutos ni de roles y da la victoria al Atlético ante el Levante

Ocurrió el curso pasado. El otoño fue dulce para el Atlético. Una racha de 12 victorias consecutivas le terminó por dar el campeonato de invierno. Este curso quieren replicarlo los colchoneros, con la diferencia de que el inicio fue diferente en la cabeza de la liga. El Metropolitano es un fortín y a él se agarran los de Simeone para seguir escalando posiciones tras un mal inicio. Durmieron igualados a puntos con el Barça, aunque estos deben aún jugar el domingo. Y todo gracias a un francés que puede que tenga otro rol, pero los goles no se le ha olvidado marcarlos. Hizo dos, y los dos por listo, por estar en el momento y en el lugar oportunos. [Narración y estadísticas, 3-1]

Empezó el Atlético el choque confiado. Se creían mejores. Quizás lo eran. En los primeros 10 minutos, todo parecía indicar que el resultado sería abultado. Barrios jugaba profundo, Baena hacía diabluras en tres cuartos y Giuliano seguía castigando a su par. Nada nuevo bajo el sol. De hecho, cuando Dela metió en su propia puerta el primer gol del partido, medio estadio celebraba contenido, como una consecuencia lógica de lo que debía suceder. Pero Julián Calero no perdía la tranquilidad.

El entrenador del Levante sabe que los rojiblancos han perdido las ventajas en muchos de sus partidos de esta temporada. Esta vez no sería menos. Lo peor es quien lo certificaría. Si Manu Sánchez recibía unos tímidos aplausos en su presentación como ex rojiblanco, 20 minutos después era él quien alzaba los brazos para pedir perdón. Acababa de cumplir la ley del ex. El lateral del Levante decidió aprovechar no un espacio, sino una llanura que el Atlético le había dejado al segundo palo en un córner. El defensa más cercano era un Giménez que, a cinco metros, sólo pudo ver como el menudo lateral se lanzaba en plancha para batir a Oblak.

Manu Sánchez pide perdón tras marcar en el Metropolitano.

Manu Sánchez pide perdón tras marcar en el Metropolitano.SERGIO PEREZEFE

El gol no afectó a los de Simeone. Mantuvieron ese juego alegre y ofensivo que caracteriza a un entrenador al que la etiqueta de defensivo ya no se le aplica en el 90% de los partidos. Lo cierto es que este Atlético se podría decir que ataca mejor que defiende, aunque suene a sacrilegio viniendo de un equipo del Cholo, que se sitúa en el top-3 de equipos más goleadores. La estadística que lo demuestra es que los colchoneros botaron 13 córners y llegaron 16 veces al área con un 77% de posesión sólo en el primer tiempo.

El arsenal que se ha fichado arriba lo justifica, desde luego. Aunque en estos últimos tiempos, quizás no en cifras, pero en sensaciones, Julián, la gran estrella rojiblanca, esté algo más fallón. No termina de ser tan certero como ha mostrado en este equipo, anotando todo o casi todo lo que le llegaba. En Champions, ante el Saint-Gilloise, falló un mano a mano impropio de él. Y ante el Levante tuvo un par de disparos claros que echó fuera.

Tampoco Sorloth estaba acusando los elogios del Cholo sobre sus últimos partidos. Desaparecido el noruego, salió Griezmann y a los 10 segundos consiguió el francés anotar el segundo gol rojiblanco. No muestra incomodidad el francés con su nuevo rol esta temporada. Juega lo que le toca y aprovecha los minutos que le brinda su entrenador sin un mal gesto y con una gran actitud. Ya son 700 esta temporada, quizás más de los que esperaba.

Susto y VAR

Pero el resultado era más corto quizás de lo que esperaban los cochoneros y aún quedaba hueco para la sorpresa como la que casi da Koyalipu tras un saque de esquina. El fútbol no entiende de merecimientos sino de contundencia. Menos mal que a 10 del final volvió a aparecer la leyenda rojiblanca para poner las cosas en su lugar. Porque en el sitio estaba el 7 del Atlético. Esperando los rebotes de una jugada trabada en el área del Levante. Se acabaron los sustos. O no, porque Carlos Álvarez en el 90 quiso dar emoción al partido. Una falta directa que se comió Oblak, pero la presencia de Matías Moreno, en fuera de juego, salvó a los rojiblancos.

Calcan los colchoneros el resultado con el que iniciaron esta racha en casa: 3-1. Quizás engañosos todos, también este, no por merecerlo sino por todo lo que ocurrió en los partidos. La suerte y la contundencia también cuentan.

Carlos Álvarez, el ‘Pelusa’ sevillano que pone la magia en el Levante y desafía a la defensa del Atlético

Actualizado Viernes, 7 noviembre 2025 - 21:32

Mayo de 2024. A las puertas de las oficinas del Levante en el Ciutat de València espera un joven aficionado con su padre a que salga un jugador al que quiere pedirle las botas. No un autógrafo, algo mucho más valioso por lo que encierran. «Las tengo en Buñol, pero dame tu nombre, vente un día y te las doy». Carlos Álvarez (Sanlúcar la Mayor, 2003) le sacaba apenas 10 años y sabe lo que significa para un chaval esa admiración. Aquel seguidor granota quizá vio que en esas botas estaba toda la magia del Levante.

Con apenas 1,69 metros de estatura, la élite se rinde ante un futbolista diferente. «Carlos deja que su imaginación vuele y saca un pase donde nadie lo vemos», admite su entrenador, Julián Calero. Él le aprieta, le obliga a entregarse más en defensa, pero sabe que tiene «un halo diferente». Quizá se lo dio el callejeo con sus hermanos. «Me he pegado horas haciendo regates en la calle desde los tres años», confiesa este menudo jugador, a quienes en el vestuario llaman, cariñosamente, Pelusa, sin que a él le pese. Ha buscado esos gestos que dicen que tiene en los vídeos de Maradona, pero se ha criado con Messi. «He estado cogiendo cosas para la mochila», dice sobre el ex barcelonista.

Sin comparaciones, talento para levantar a la grada le sobra. Quedó demostrado en el partido del ascenso, en Burgos. Recogió una pelota peinada por Espí, se la cosió al pie para correr toda la frontal del área de derecha a izquierda hasta armar un zurdazo ajustado al palo ante el que nada pudo hacer el portero. Era el broche perfecto a una temporada en la que marcó siete goles y dio 11 asistencias, pero en la que tuvo un pie en Arabia. En agosto de 2024, a un Levante pobre con telarañas en la caja le llegó una oferta de cinco millones, pero el jugador cerró la puerta. No era el momento. El club apostó a que tampoco, porque su cotización engordaría.

En Valencia, Carlos Álvarez había encontrado el ecosistema perfecto para afianzarse en Primera, aunque fuera empezando por apretar los dientes en Segunda. Convenció a Calleja y después a Calero, y tuvo la oportunidad que le negó el Sevilla, donde creció desde los seis años. «Mi madre me apuntó a un equipo con tres años para que me cansara y durmiera bien, porque era muy nervioso. Era tan pequeño que me dijeron que si sabía distinguir entre izquierda y derecha, me quedaba». Lo distinguía entonces y ahora, porque se mueve con la misma agilidad, indetectable por los dos perfiles.

Carlos juega con alegría, pero eso no le impide competir. «No me gusta perder nunca y si fallo un pase a dos metros, veréis como me cambia la cara», advierte. Esas asistencias a compañeros dan sentido a su juego. «No busco el regate por la jugada individual, sino para meter el mejor pase posible al compañero», explica, y pueden corroborar esta temporada Eyong y su colega Iván Romero. Juntos llegaron del Sevilla en el verano del 2023. En el caso de Carlos, gratis a cambio del 40% de un traspaso en los siguientes tres años y una prima si llegaba a Primera, que el Levante pagó gustosamente.

Ya mira con nostalgia cómo se ha asentado en el Sánchez Pizjuán Juanlu Sánchez, un futbolista con el que se proclamó campeón de la Liga Promises en 2015 ante el Barça de Xavi Simons, a quien arrebató el trofeo de mejor jugador en el torneo.

Antes de estrenarse en el Ciutat, Álvarez fue clave en el Sevilla Atlético y, en 2022, Sampaoli le hizo debutar en la Copa ante el Juventud Torremolinos. Marco un gol. Después, minutos en otra ronda copera y 9 minutos ante el Getafe. Poco para un jugador de 19 años tan friki que analiza cada partido para mejorar, siempre con el apoyo de Calero. «Tiene el don de la palabra y te convence. Es cierto que me pide más en defensa, pero también me da más confianza en ataque», reconoce el jugador. En su último año en el filial del Sevilla fue el futbolista que más faltas y tarjetas provocó. En la tarde del sábado, ante el Atlético, tiene una prueba de fuego.

El Levante pone la emoción y el Betis y el Alavés los goles en una última jornada copera sin caídas de los grandes

El Levante pone la emoción y el Betis y el Alavés los goles en una última jornada copera sin caídas de los grandes

La tranquilidad de la mayoría de partidos de equipos de Primera en las jornadas previas de Copa se vio truncada por la locura que se vivió en este último día de la primera ronda del torneo del ko en Orihuela. El Levante pasó sobre la bocina y al Espanyol también le costó, no así Celta, Alavés y Betis que ganaron sin problemas sus duelos.

Por volver a la localidad alicantina, el partido entre el Orihuela y el Levante (3-4) fue una auténtica lucha hasta el último minuto. De hecho, fue Espí en el 92, apenas dos después de que el conjunto amarillo empatara por medio de Ayo, el que dio la victoria a los, ayer, blanquiazules.

El Espanyol necesitó del mejor Kike García para resolver un duelo ante el Athletic Lleida que se complicó en la primera parte. Un doblete del ariete periquito salvó a los de Manolo González de caer en primera ronda como le ocurriera el martes al Oviedo.

Pocas opciones dieron el Celta y el Alavés al Puerto de Vega y al Getxo respectivamente. Los vigueses no necesitaron subir de marcha y ganaron de manera gris al equipo de Navia (0-2), que consiguió mantener su puerta a cero hasta el descanso. Óscar Marcos, el debutante en el equipo de Giráldez abrió el marcador y dos minutos después lo cerró Damián de penalti.

El Alavés fue una apisonadora en Getxo (0-7). Los vitorianos ya iban 0-4 en la primera parte con dobletes de Mariano y Carlos Vicente. El delantero caribeño completaría su póker en la segunda parte y los babazorros terminarían haciéndole un siete al conjunto vasco.

Otra fue el Betis, Riquelme fue un puñal por la banda y Altimira gobernó el medio campo ante el Palma del Río (1-5). Poco pudo hacer el ex bético Sergio León, aunque una asistencia suya dio el gol del honor a los cordobeses. Finalmente, los de Pellegrini terminaron con siete tantos.

El Levante se echa a la calle para festejar que está en Primera: “Hemos venido a quedarnos”

Actualizado Lunes, 26 mayo 2025 - 21:48

La tarde fue granota en Valencia. No había otro color en la ciudad que el de las barras azulgranas de las camisetas del Levante. Un río de aficionados afloraron de todos los rincones para poblar las calles del centro histórico y acompañar a sus héroes en su rúa con la que celebraron el ascenso a Primera División. Gafas de sol, bufandas al cuello, y una sonrisa pintada en el rostro. Amplia era la de Carlos Álvarez, que con su golazo encendió corazones; más comedida la de Vicente Iborra, el capitán, al que, a cada poco, se le llenaban los ojos de lágrimas por la emoción.

La fiesta empezó en el Ciutat de Valencia y acabó en la Fuente de las Cuatro Estaciones en la Alameda, pero no falto nadie en ningún punto del recorrido. "Hemos venido para quedarnos, el Levante no puede volver a Segunda", vaticinaba el entrenador Julián Calero, que no firmó menos autógrafos que sus chicos. Es una de las estrellas de este equipo que regresa a la máxima categoría.

Eso debió pensar la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, granota confesa, que salió a la Plaza del Temple a buscar a todo el equipo y a abrazar a Calero. "Este ascenso es el premio a la capacidad de resistencia de un club con una masa social cada vez más joven y muy fiel que ha aguantado los sinsabores de tres temporadas duras en Segunda", destacó Bernabé, a quien aún le escuece aquel gol de Villalibre en 2023 "que el karma nos ha devuelto".

La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, junto al entrenador Calero.

La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, junto al entrenador Calero.EFE

Después llegó el turno de ir a la Basílica, donde Iborra grabó la entrada "porque es un momento muy emocionante". Allí había ido el presidente Pablo Sánchez antes del partido ante el Elche, y el equipo ganó, y repitió antes de subirse al tren camino de Burgos. "Nunca vengo a pedir nada, y menos de fútbol, pero me senté recé y hablé con ella", confesó ante la Virgen de los Desamparados ante la atenta mirada de toda la plantilla, del presidente de honor, Paco Fenollosa, y del máximo accionista, José Danvila, artífice de la supervivencia del club en estos dos duros años. Junto a él, quizá un futuro jugador levantinista, porque genes para ello tiene. Es Luis, el bebé de apenas unos meses de José Luis Morales, el Comandante, y la ex jugadora y consejera Ruth García. Este ascenso, en buena parte, el levantinismo se lo debe también a sus papis.

Mazón, junto a toda la plantilla, en el Palau de la Generalitat.

Mazón, junto a toda la plantilla, en el Palau de la Generalitat.EFE

Después llevó una parada breve en la Diputación y directos a Saló de Corts del Palau de la Generalitat, "que no se abre para todos", les dijo el presidente Carlos Mazón. Estaba acompañado por los consellers Vicente Martínez Mus, José Antonio Rovira, Marián Cano y Nuria Martínez. Si alguno no tenía afición futbolera, Mazón tiene de sobra por eso sabe lo que cuesta un ascenso. "Sois una referencia en saber ganar, esforzaros y demostrar que ese esfuerzo e ilusión tiene premio. Sois un orgullo para la Comunidad Vaenciana, més granota que mai", recordó antes de acabar con un 'Macho Levante'.

Desde allí quedaba una parada, la Plaza del Ayuntamiento, abarrotada por miles de personas y un balcón que es el de la felicidad. Les esperaba la corporación municipal, pero sobre todo, los miles de aficionados que tampoco dejaron a su equipo solo en la fuente de la Alameda. Y aún queda una fiesta, el domingo en el Ciutat.

El Levante regresa a Primera tres años después tras vencer al Burgos con una remontada

Actualizado Domingo, 25 mayo 2025 - 21:47

El Levante es un club al que siempre le acompaña la agonía. Unas veces depara tristezas y les arrebata un ascenso con un penalti en el último minuto de una prórroga que les coloca al borde del abismo económico. Justamente en esa resiliencia encuentran las fuerzas para pelear un ascenso que llegó casi una redención por la crueldad vivida. El fútbol le mostró la cara amable en El Plantío, aunque no fue fácil. Tuvo que remontar un partido que el Burgos le puso cuesta arriba de inicio con un gol de Fer Niño, un penalti fallado, y el empate de José Luis Morales revisado por el VAR, y el segundo de Niño que les dejaba lejos de Primera

La derrota era un varapalo, pero tampoco valía el empate mirando que de los perseguidores sólo el Mirandés, con un empate ante el Almería, flaqueaba. Tenían que ganar, y empezaron por empatar con un tanto de Brugué. Quedaban cinco minutos y un añadido largo del que tenían que aprovecharse. "Habíamos buscado el empate hasta con Morales de lateral", confesaba el técnico Julián Calero. Llegó para obrar el milagro y superó todas las presiones y obstáculos posibles. "Decían que en el Levante nunca pasan cosas buenas y sí que pasan. Me jugué un órdago y salió", confesa feliz.

Hubiera tenido que sufrir una semana más si en el minuto 90+7 no hubiera aparecido el desparpajo de un jugador diferencial para el Levante esta temporada. Carlos Álvarez, menudo, rápido y habilidoso como ninguno, recibió un balón del Comandante Morales, lo condujo por toda la frontal del área hasta crearse el hueco por donde soltar un zurdazo que ponía el 2-3 en el marcador y al Levante en Primera. Aquel jugador al que no le vieron acomodo en el Sevilla ha resultado ser brillante vistiendo la camiseta granota.

A este equipo joven lo guiaron jugadores con veteranía como el portero Andrés Fernández o dos granotas de corazón como Vicente Iborra y Morales, que bajaron a Segunda para impulsarlo.

Iborra, llevado en volandas por los aficionados granotas en Burgos.

Iborra, llevado en volandas por los aficionados granotas en Burgos.efe

Vuelve el Levante a Primera y lo podrá celebrar ante el Eibar después una temporada convulsa con muchas apreturas económicas. José Danvila se convirtió en máximo accionistas después de que el Alavés, en el minuto 129 del play off les dejara sin acenso con un penalti, y ha batallado buscando la viabilidad del club que ahora se aclara. "Teníamos un plan a tres y cinco años que se ha materializado en dos. Se ha acelerado. Yo iba a los acreedores a decirles que confiaran en mí, porque yo había puesto mi dinero e íbamos a salir. Y lo hechos hecho", confesaba en las entrañas del estadio burgalense.

Para Danvila, Calero ha sido clave. "Hicimos una muy buena elección de entrenador, que sabíamos que iba a sacar lo mejor de esta plantilla joven. Le dimos chocolate para que lo convirtiera en oro y lo ha logrado", confesó.

Calero une su nombre al de ilustres como Manolo Preciado, Mané, Muñiz o Luis García, pero a mitad de temporada tuvo que remodelar su cuerpo técnico y prescindir del segundo entrenador porque el bolsillo levantinista no daba para más.

El club vendió en enero al lateral Andrés García al Aston Villa por 10 millones y a Fabrício Santos al EC Vitória de Brasil por 600.000 euros para poder hacer frente a los compromisos de tesorería y pagar las nóminas, y comprometió la del georgiano Giorgi Kochorashvili (5,5 millones) al Sporting de Portugal, al que se incorporará el 1 de julio. Era la única forma de sacar del atolladero al equipo mientras el club reducía sus gastos en 15 millones y tuvo que despedir a más de una veintena de trabajadores.

Los ingresos de televisión, que aumentan en Primera hasta lo 40 o 50 millones, le servirán para sobrellevar unas cuentas que la temporada pasada arrojaron pérdidas por valor 12,9 millones de euros, lo que elevó la deuda a 101,4 millones de euros.

Valencia y Levante piden aplazar sus partidos de Liga de este fin de semana

Valencia y Levante piden aplazar sus partidos de Liga de este fin de semana

Actualizado Martes, 5 noviembre 2024 - 16:38

El Valencia, que debe jugar el sábado ante el Espanyol, y el Levante, que se enfrenta al Tenerife el domingo, pidieron este martes a LaLiga aplazar sus respectivos encuentros en señal de respeto por los fallecimientos producidos a raíz de la DANA y la situación general de la zona, una solicitud que la competición trasladó a la Federación Española (RFEF).

En un comunicado conjunto, los dos equipos de la ciudad de València han demandado a LaLiga no disputar esta próxima jornada de Liga, como tampoco hicieron el pasado fin de semana, cuando aplazaron sus partidos ante el Real Madrid en el caso del Valencia y el Málaga, en el caso del Levante, lo mismo que ocurrió en Copa del Rey.

"Tan solo ha pasado una semana desde que se produjera la catástrofe de la DANA y la situación sigue siendo muy grave", recalca el comunicado conjunto que han publicado al mismo tiempo ambos clubs.

"Ambos clubes agradecemos la comprensión y la empatía mostrada por LaLiga, la Real Federación Española de Fútbol y nuestros rivales y mantenemos nuestro firme compromiso con seguir ayudando a todos los municipios afectados de la provincia de Valencia", incide el texto. Minutos después, LaLiga dio cuenta del traslado de la petición a la RFEF.

Esta DANA, producida hace justo una semana, ha provocado al menos 211 víctimas normales en la provincia de Valencia, según informó este lunes el Centro de Emergencias de la Generalitat, y ha afectado a 69 municipios.

El torneo más español desde hace dos décadas: menos de 200 jugadores extranjeros

El torneo más español desde hace dos décadas: menos de 200 jugadores extranjeros

El pasado 24 de febrero Pau Cubarsí fue el único futbolista español que formó de inicio en el Barça ante el Getafe. Tres meses antes, el Sevilla sólo había alineado a Juanlu frente al Villarreal, al igual que el Real Madrid, con la excepción de Lucas Vázquez en el Villamarín. Sin embargo, la tendencia en la nueva Liga que arranca el jueves no se parece en nada a estos casos. Por primera vez en 20 años, el campeonato español contará con menos de 200 futbolistas extranjeros. Horas antes de que el balón eche a rodar en San Mamés, el total ascenderá a tan sólo 197. Un 39,3% del medio millar de inscritos. Una minucia en comparación con los 401 de la Serie A (64,2%) o los 385 de la Premier League (65,4%).

Hay que remontarse a la temporada 2004/05 para encontrar un guarismo tan bajo de jugadores foráneos. Entre los 172 de aquel curso despuntaban Ronaldinho (Barcelona), Juan Román Riquelme (Villarreal) o Ronaldo (Real Madrid). Hoy, el campeonato dirigido por Javier Tebas puede celebrar las incorporaciones de Kylian Mbappé (Real Madrid), Luka Sucic (Real Sociedad) o Julián Álvarez (Atlético), pero la cifra total confirma una curva descendente iniciada hace algo más de una década.

La principal razón de este fenómeno estriba en la pérdida de poder económico. Si el pasado curso la Primera División quedó sexta en el ránking de gasto, con 443,8 millones de euros (22,2 millones de media por equipo), esta temporada el panorama no se antoja muy distinto. Incluso tras la estelar aparición de Julián Álvarez, LaLiga aún sigue sin alcanzar los 450 millones en fichajes. Esa falta de competitividad contrasta con el poder de atracción de la Premier League, que ya supera este curso los 1.500 millones, la Serie A, con más de 700 millones, o incluso la Bundelisga, a un paso de los 500.

Sube la media de edad

La dificultad a la hora de afrontar nuevas operaciones también repercute en la edad media de las plantillas. De hecho, LaLiga es el campeonato más viejo del Top-5 continental, con 26,9 años de promedio. Por encima de la Premier (26,0), la Serie A (25,9), la Bundesliga (25,7) y la Ligue 1 (25,4). Si sirven de ejemplos, el Rayo Vallecano ha tenido que tomar cedidos a Adrián Embarba (32 años) y Gerard Gumbau (29), mientras el Betis ha contratado a Diego Llorente (30), el Alavés a Stoichkov (30) y Las Palmas a Jaime Mata (35). Con presupuestos tan apretados, el futbolista español capaz de competir en la elite termina por imponerse. Más vale experto conocido, que extranjero por conocer. El club canario ha ido incluso un paso más allá pescando en el mercado de Segunda: Viti (Real Oviedo), Iván Gil (Andorra) y Álex Muñoz (Levante).

Por otro lado, los éxitos de España en la Eurocopa y los Juegos Olímpicos refuerzan la creencia de que el trabajo de formación termina dando fruto. Podría parecer una contradicción con los argumentos antes expuestos, pero lo cierto es que el atractivo de las canteras resulta cada día mayor. Al impulso de esos jóvenes se aferraron el curso pasado el Valencia, para su mejor actuación en el último lustro, o el Sevilla, salvado de la quema gracias a Isaac Romero, Kike Salas y Juanlu. La confianza en el filial sigue también guiando al Villarreal, que sólo se ha atrevido a gastar 10 millones en Willy Kambwala, un central francés de 19 años procedente del Manchester United. Dejando a un lado la anécdota de que un recién ascendido como el Leganés fiche a Enric Franquesa, criado en La Masia, a cambio de 90.000 euros, lo cierto es que los filiales de Barça y Real Madrid suponen el mejor caladero para Osasuna, Betis o Getafe.

En cualquier caso, parece fuera de toda duda que la clase media de LaLiga ha perdido un punto de talento diferencial. Ese extra que, en ocasiones, sólo se obtiene a cambio de mucho dinero. Para entender la repercusión del músculo económico en los resultados -y la influencia, por tanto, de los fichajes extranjeros- baste una ojeada al ránking que elabora la UEFA para sus competiciones (Champions, Europa League y Conference League). Si analizamos el coeficiente acumulado de los últimos cinco años, LaLiga ocupa la tercera posición con 89.489 puntos, por detrás de la Premier League (104.303) y la Serie A (90.284). Hace exactamente una década, impulsado por la expansión del gasto, el torneo español lideraba dicha tabla (97.713), muy por delante de la Premier (84.748) y la Bundesliga (81.641).