Los pitos a Vinicius y el dilema de Mbappé: "Queremos un Mbappé que quiera ser Mbappé todos los días"

Los pitos a Vinicius y el dilema de Mbappé: “Queremos un Mbappé que quiera ser Mbappé todos los días”

Cuando Thiago Pitarch perdió un balón en área propia que casi termina en gol de Gnabry, a los dos minutos estaba corriendo como un loco detrás de Harry Kane, provocando los aplausos de la grada. No fue el mejor partido del canterano, pero el público le recompensó el esfuerzo. A unos metros, Vinicius y Mbappé jugaban el encuentro a su manera, esperando una opción de ataque para tratar de acercar al Madrid en el encuentro mientras la grada, que espera el mismo esfuerzo de todos, se desesperaba con ellos.

Mbappé terminó anotando un gol que da vida al Madrid camino de Múnich, pero el aficionado se desesperó con sus ocasiones falladas, que hicieron MVP del partido a Neuer. Con Vinicius el volumen fue todavía más alto, con los pitos que aparecieron después de su error en salida de balón antes del 0-2 del cuadro alemán.

Los dos fallos del brasileño, que también perdió el balón previo al primer tanto y tiró al limbo una acción clarísima ante Neuer, le pusieron en la diana de un público que le tiene ganas. Vinicius sumó dos dobletes seguidos ante Manchester City y Atlético de Madrid a mediados de marzo y parecía que volvía a su mejor nivel, pero ante el Bayern se apagó. Intentó siete lanzamientos y realizó cinco regates, pero no fue el Vinicius que castigó a los alemanes en 2024. Esa versión constante sigue sin aparecer.

En el caso de Mbappé, el delantero empieza a acumular sobre él los focos del fracaso del Madrid en la última temporada y media. Los blancos se asoman a una campaña en blanco por primera vez desde 2021 y el público ve en su fichaje la razón principal. Es lo fácil, analizar la salida de Kroos y la llegada de Mbappé en un pack indivisible. En el club tratan de separarlo, reflexionando que la llegada de un mediocentro hará funcionar al equipo y mejorará la delantera formada por Vinicius y el galo, pero la realidad de estos meses desespera al Bernabéu.

Ante el Bayern, Mbappé, que "llegó para momentos así" según dijo Arbeloa en la previa, se encontró con Neuer en tres ocasiones y envió otras dos lejos de la portería. "Neuer fue el mejor", insisten en el vestuario blanco, pero la realidad es que si Mbappé llega a marcar uno de esos tantos, el camino hacia Múnich sería diferente.

El delantero francés lleva 14 goles en esta Champions, pero no estuvo ante el City, no marcó ante el Benfica, Liverpool ni Juventus. Sus goles llegaron ante el Kairat (3), Olympiacos (4), Benfica en fase de liga (2), Mónaco (2) y Marsella (2).

Unos números que unidos a todo lo demás, dejaron alguna frase interesante de Arbeloa: "He visto un Mbappé comprometido, capaz de desequilibrar. Lo que es, el mejor jugador del mundo. Este es el Mbappé que queremos. Un Mbappé que quiera ser Mbappé todos los días", manifestó el técnico salmantino.

El entrenador habló en varias ocasiones durante el partido con Vinicius y Mbappé, pidiéndoles estar más cerca en la presión y más liberados de su marca cuando el Madrid recuperaba: "Hablamos al descanso que cuando recuperas el balón tras correr un minuto o dos hay que dar opciones al poseedor, porque sino te metes en un ciclo de estar siempre defendiendo. Tenemos que ser capaces de descansar con balón, en la segunda parte lo hicimos mejor", reflexionó.

Arbeloa: "Si hay un equipo que puede ganar en Múnich, ese es el Real Madrid"E.M

El gol del galo mantiene con vida al Madrid, pero le obliga a ganar en Múnich, donde necesitará la mejor versión de Vinicius y Mbappé: "Podemos hacerle mucho daño al Bayern. Si algún equipo puede ganar en Múnich, ese es el Madrid", aseguró Arbeloa, que insistió en "lo futbolístico". "En lo anímico sé que tienen personalidad, porque lo primero que han dicho es 'vamos a ganar allí'. No hay miedo".

El Madrid cae ante el Bayern en el Bernabéu y necesita un acto de fe en Múnich

El Madrid cae ante el Bayern en el Bernabéu y necesita un acto de fe en Múnich

Un acto de fe no atiende a la razón ni a la realidad. El Madrid es uno en sí mismo, tantas veces resucitado que no creer, entre su gente, es pecado. Anatema. Ahora lo necesita más que nunca, después de sufrir la potencia ajena y su propia impotencia. El resultado es malo, muy malo, ante un rival que forma parte de la misma aristocracia que el Madrid. La realidad, sin embargo, es que pudo ser peor, mucho peor, y que el Bayern perdió la oportunidad de clavar la tapa del ataúd de su rival en el propio Bernabéu. El gol de Mbappé, en cambio, llegó como lo hace el soplo de la respiración asistida. En Múnich, la próxima semana, necesitará más que el milagro de la resurrección, también todos los panes y los peces que no encontró sobre la hierba del Bernabéu.

Perder y no sentirse perdido resume las sensaciones con las que acabó el Madrid, tan vulnerable como poderoso en la reacción. Son los intangibles a los que debe aferrarse, porque son los que el Bayern teme. Lo tangible, el resultado, es una losa frente a un adversario que ganó y calculó, sostenido por un arsenal que, hoy, no tiene el Madrid. Es duro decirlo pero es lo cierto. En el Allianz tiene el Bayern que tomar una decisión. En el cálculo puede estar su trampa. El Madrid ya no tiene nada en qué pensar, sólo creer. La fe es, hoy, su argumento.

Un Bayern calculador

Entre los hombres y las intenciones había una diferencia. Kompany lo puso todo, pero no se pusieron como siempre. El Bayern salió a dominar, con posesiones larguísimas, como si la pelota recorriera de un lado a otro los pasillos de un laberinto. En cambio, no salió a fuego, con esa verticalidad que inclina los estadios de Alemania hasta que el Madrid, herido, dejara el rastro de la sangre sobre la hierba. La razón no era el respeto, ni el peso del escenario. Era el temor a encontrarse sueltos a Vinicius y Mbappé en mitad de la pradera, como guepardos. Especialmente al primero, del que no tiene buen recuerdo desde que abrió en canal el Allianz. A ese recuerdo debe aferrarse el Madrid. Mbappé es el gol, sin duda, pero el desequilibro es Vini. El problema es que es tan capaz de desequilibrar hacia afuera como desequilibrarse hacia adentro. Que estos días pase por el sillón gris de Arbeloa.

El Bayern tiene a su Vini en Olise. El francés, de 24 años, es un futbolista al que se espera hace tiempo. Avanza del mismo modo que se despliega un látigo. Lo buscaron sus compañeros continuamente, enfrentado a un duelo clave frente a Carreras. No basta un defensa frente a un jugador semejante. Son necesarias las ayudas, como ante Vinicius.

Olise, en el Bernabéu.

Olise, en el Bernabéu.OSCAR DEL POZOAFP

El Madrid detectó el peligro, pero el Bayern es como una baraja con cartas marcadas. Ni Kane y Luis Díaz habían entrado apenas en juego, pero aparecieron como en un baile de máscaras tras un error de Vinicius en un pase. Kane y Gnabry combinaron para habilitar a Luis Díaz, que cruzó sobre Lunin.

Ese error que tanto quería evitar el Bayern, las pérdidas mortales, lo cometió el Madrid ante un rival que se parece mucho al conjunto blanco, pero en un proyecto muy maduro, no improvisado. La era de Kompany y la miniera de Arbeloa no tienen nada que ver y la diferencia no está sólo en los banquillos, también en el palco.

A un error le sucedió otro, esta vez de Carreras, sorprendido por Pavlovic, y el resto resultó demasiado fácil ante una defensa desguarnecida. Olise tuvo tiempo de controlar y mirar y Kane podría haberse echado un pitillo. Miró y colocó el balón donde quiso. Un hecho especialmente grave, puesto que llegaba inmediatamente después del descanso, en el que se supone que Arbeloa debió comprimir más a los suyos. Al contrario, Vinicius no aprovechó el regalo de Upamecano.

Bellingham, al final

Inicialmente, el técnico del Madrid había tomado decisiones consecuentes, como fue la de dejar en el banco a Bellingham para mantener a Thiago Pitarch y Güler. El inglés no estaba en la forma necesaria, aunque hay cosas difíciles de argumentar con tanto viento en contra, hoy una tempestad. Cuando entró Bellingham por el jugador de la cantera, señalado por un error en el área nada más empezar, el Bayern estaba al acecho con un Olise ya en modo figura. El inglés entró en el momento de la efervescencia y lanzó a Mbappé, que cruzó para forzar la mejor intervención de Neuer.

No fue la única. A sus 40 años, y pese a la inactividad reciente, el portero alemán se desplegó como dos de 20, un par de veces ante disparos del francés y en un mano a mano ganado a Vinicius. Sólo una vez pudo superarlo Mbappé, gracias a esos pases medidos de Trent. Un soplo de vida, y mientras hay vida lo siguiente es más cierto si es que hablamos del Madrid.

¿Habrá milagro en Múnich?

¿Habrá milagro en Múnich?

Actualizado

El Real Madrid no mereció perder. Y la pregunta que flota en el misterio del fútbol es si el Madrid será capaz de lograr una hazaña en Múnich, como si se tratara de una película del calibre de Los cañones de Navarone.

Puede parecer una quimera, una misión imposible sin Tom Cruise, pero con el Madrid en la Champions, todo es posible.

El error principal fue que Álvaro Arbeloa interpretó el partido como si el Bayern fuera el City. No lo es. Es un equipo bastante inferior. Y la estrategia de Arbeloa, una vez más, resultó equivocada. ¿Por qué despreciar tanto al Madrid y jugar como si fuera un equipo vulgar?

No lo entendí. Pero la estúpida corriente generalista en el madridismo actual sostiene que hay que correr. ¿Correr cómo? ¿Como un pollo sin cabeza? En efecto, Vinicius Júnior defendió mucho, pero por su zona llegaron los dos goles muniqueses. Y Kylian Mbappé bajó en exceso en la primera parte. No podía marcar ni aunque fuera un ángel. Correr mucho, sin atacar, es imposible.

La cantidad de balones perdidos fue alarmante precisamente porque no había nadie en posiciones ofensivas. Arbeloa parece creer todavía que dirige al Castilla. No se puede jugar con una táctica tan cobarde. Esto es el Real Madrid.

Con el mejor jugador del mundo convertido en esclavo defensivo, los muniqueses se creyeron durante un rato que se enfrentaban a otro rival alemán más.

A los veinte minutos de juego descubrieron que el Madrid, aun acurrucado atrás, no era un equipo menor. Mbappé tuvo una ocasión clara, lo intentó como un poseso, pero no tuvo fortuna: no cuenta con dos muslos al viejo estilo. Poco después llegó el gol del Bayern.

Trent Alexander-Arnold le dio el pase de gol y Mbappé no falló. Hizo todo lo que pudo —y más—, pese a las torpezas de Vinicius de cara a portería. Incluso logró provocar que el Bayern jugara con un hombre menos.

De repente, un gol del mejor jugador del mundo hizo creer que el hundimiento del Madrid era imposible. Y no lo fue: el equipo firmó un segundo tiempo soberbio, quizá el mejor de la temporada. No tuvo suerte y perdió, también condicionado por el arbitraje del inglés Michael Oliver, que siempre me ha parecido un colegiado alineado con la doctrina de la UEFA. Y ya sabemos que, ahora mismo, el Bayern pesa más que el Madrid.

El Madrid golpeó con fuerza al Bayern, pero esta vez lo salvó Manuel Neuer, que para desgracia del madridismo estuvo extraordinariamente brillante. El Bayern demostró en el Bernabéu que no es para tanto.

Aunque la plantilla madridista sea un cuadro de Picasso, con las piernas en la cabeza, el cuerpo quebrado y el pie hacia arriba; aunque no haya un entrenador sólido ni una plantilla bien ejemplarizada, el Madrid tiene futbolistas como Mbappé, Federico Valverde, Aurélien Tchouaméni, Trent, Arda Güler y Thibaut Courtois. El belga, por desgracia, no pudo jugar en esta derrota madridista.

La lágrimas del 'dernière danse' de Griezmann ante uno de sus peores rivales: "Era el mejor momento para decirlo"

La lágrimas del ‘dernière danse’ de Griezmann ante uno de sus peores rivales: “Era el mejor momento para decirlo”

«Había llegado al límite mentalmente, buscaba excusas cuando no me salían las cosas, probé, pero a los meses me di cuenta de lo feliz que era». Es Antoine Griezmann el que pronunció esta frase sobre La Decisión justo después de convertirse en el máximo goleador de la historia del club rojiblanco. La Decisión del francés, hoy con 211 goles como colchonero, fue buscar nuevos retos en el Barcelona al lado de Messi en 2019, pero aquella aventura de dos años no funcionó ni para él, ni para su familia, ni para el club culé. Tenía 28 años.

Con 35 le ha llegado la oportunidad de otro cambio de rumbo. Una oportunidad que apareció en enero, cuando el jugador era un buen sexto hombre, pero sin el peso que el futbolista atesora en el club y sin la importancia que merece en el juego del Atlético de Madrid. "En septiembre fue algo más difícil de gestionar. Pero con el vestuario que hay y la familia en casa se ha ido trabajando y buscando lo que necesitaba el Cholo. Lo entendí e intenté hacer lo mejor posible", apuntó el jugador

La oportunidad se la brindó el Orlando City con una petición inicial muy difícil para el francés que era que llegara en la ventana principal del mercado de la MLS que concluía el 26 de marzo. Entonces llegó la enésima explosión del francés. Dando exhibiciones, primero partiendo del banquillo y luego como titular.

Especialmente memorables fueron las de Copa del Rey ante Betis en cuartos y FC Barcelona en semifinales. "Parece tan ligero... Es como si estuviera bailando", calificó Hansi Flick al francés su habilidad para jugar entre líneas, girarse y, especialmente, lanzar los contraataques del conjunto colchonero. Esos partidos han colocado a su Atlético de Madrid en la final de Copa y en los cuartos de Champions ante su ex equipo. "Ojalá que sí la juegue. Se la merece más que nadie. Su calidad y talento lo va a mantener toda la vida. Qué puedo agregar más. Lo quiero mucho, quiero siempre lo mejor, ojalá pueda jugar esa final", pidió el Cholo.

Mientras, su entrenador y compañeros como Koke y Llorente hablaban de esa duda. "No sé qué va a pasar" decían sus amigos. "Tenemos unos objetivos en la vida y unas sensaciones y hay que respetarlas", añadió el 14 del Atlético sobre el galo. Pero el francés, callaba. Su situación inicial de la temporada a nivel individual había cambiado y, a nivel colectivo, el equipo tenía un título a tiro y la final de Champions, el mayor objeto de deseo de la historia del Atlético de Madrid, a cuatro partidos.

Lo cierto es que el futbolista nunca llegó a tomar una decisión definitiva y su entorno tuvo claro que la opción de quedarse hasta final de temporada era la más lógica. Había una parte sentimental tras un adiós difícil y feo al FC Barcelona y una reconciliación larga, lenta y muy trabajada. Y una deportiva que se fundamentaba en la posibilidad de ganar títulos con el Atlético de Madrid toda vez que él jugador se perdió la segunda liga del Cholo por estar en el FC Barcelona y sólo pudo conquistar, a nivel nacional, una Supercopa en 2014. "Siempre pienso en el equipo y creo que lo mejor para estar tranquilo y que no haya duda es que el cielo esté despejado y que era el mejor momento para decirlo", reveló el francés.

El peor enemigo

Precisamente el Barça se vuelve a interponer en el camino de sus sueños. Lo intentó antes en 2016 también en cuartos, pero el galo les ajustició a la vuelta con un doblete, después de perder 2-1 en el Camp Nou en la ida. Y no es precisamente el conjunto culé uno de los favoritos del francés. Nunca le ha marcado en liga con el Atlético y apenas le ha anotado seis tantos en 31 partidos de los que sólo ha ganado tres.

"Si Dios quiere vamos a jugar cinco partidos más en Champions". Era Simeone el que auguraba o deseaba lo que sería el dernière danse del francés. Un jugador, "de los mejores que ha entrenado" al que le dedicó un emotivo discurso de despedida para su sorpresa. "Gracias por lo que nos diste, nos das y seguís dando", apuntó el técnico en la rueda de prensa previa para luego recordar al jugador que primero es su entrenador y luego su amigo. "Te quiero mucho, pero soy tu entrenador y sabes que si no corres vas afuera", se despidió.

Estábamos equivocados: el problema no es Mbappé

Estábamos equivocados: el problema no es Mbappé

No hay un madridista, ni en la Tierra ni en la cara oculta de la Luna, que no tuviese la certeza de que la primavera de ilusión duraría hasta que emergiese Mbappé. Y pese a ello no hay mucho que reprocharle al francés. Hizo persecuciones defensivas hasta la frontal del área, conducciones explosivas a la contra, buenos desmarques y Neuer le sacó tres balones nivel Courtois y casi le para el del gol. La posibilidad de que sea gafe existe, pero más allá de eso no hubo leña para quemar a Kylian en la hoguera de la frustración del hincha. Al contrario.

El ojo entrenado en la Copa de Europa detectó las turbulencias cuando Olise cogió la primera bola y al paso no le salió Mendy, sino Güler y Carreras. El lateral sacó una bajo la línea como aquella de Ferland contra el City, pero no era lo mismo. Se produjo un milagro para no castigar con gol un fallo monumental de Pitarch, idéntico al de los octavos de final. Pero no era lo mismo. En otro tiempo, habríamos visto destellos de decimosexta hasta cuando el árbitro se inventó una amarilla a Tchouameni que empezaba a poner los cimientos de una exhibición redentora de Camavinga en la vuelta en Münich.

Pero nada era lo mismo. Vinicius, el antiMbappé, el hombre que sí nos ha dado la gloria europea dos veces, la enterró esta vez con dos balones lamentables al medio que cayeron como dos losas bávaras. Después falló el 1-2 en una jugada que despertó el tenebroso recuerdo continental de Gonzalo Higuaín.

Con todo, hubo arrebato europeo. El equipo nos castiga con la esperanza de la fe. Hubo un buen Bellingham, un apocadillo Bayern, un cambio inexplicable del gran Arda y la sensación de que la eliminatoria no está cerrada. La necesidad, también, de entender que la mística del estadio no existe y que plantillas mejores que la tuya es muy posible que el 99% de las veces jueguen mejor que tú, salvo que tengas a Mendy para frenar a ese demonio llamado Olise. ¿Ficharía el Real Madrid a un extremo del Crystal Palace? Por el mismo precio, fichó a Mastantuono...

Otro puñetazo de realidad al Real Madrid: el Bayern se une a la lista del Liverpool, el Arsenal y el PSG

Otro puñetazo de realidad al Real Madrid: el Bayern se une a la lista del Liverpool, el Arsenal y el PSG

Decía Arbeloa unos minutos antes del inicio del partido que «me sorprendería que el Bayern no viniera a jugar arriba». Y vaya si vino. Acompañado por 4.500 aficionados y por la inesperada lluvia vespertina que acechó la Castellana, los de Vincent Kompany volvieron a dar un puñetazo de realidad sobre la mesa del Real Madrid. Uno más, por si hiciera falta, para reconfirmar el secreto a voces en el que vive el club desde hace dos temporadas.

Desde que ganara la Champions en Wembley, retirándose Kroos y fichando a Mbappé, el Madrid había perdido contra el Milán, el Liverpool (en dos ocasiones), el Arsenal (también dos) y el PSG. Seis resultados en los que encajó 15 goles y anotó sólo 2. Todo sin contar las derrotas domésticas ante Barça y Atlético. A esa lista se sumó este martes el Bayern. De los diez primeros del ranking de la UEFA, sólo ha sido capaz de ganar al City en las dos últimas eliminatorias y a la Juventus en la liguilla de este curso. El resto, cruz.

Esos partidos han dejado una amarga sensación de impotencia en la grada madridista. El partido de ida contra el Bayern, que pudo marcar varios goles en el primer tiempo, recordó al cruce de la pasada campaña contra el Arsenal. Fue un Madrid incapaz, dependiendo una y otra vez de balones largos hacia Vinicius y Mbappé, errático en salida y sin generar fútbol. El brasileño, que prometió su mejor versión en la previa, falló en el inicio de los dos primeros goles del Bayern y se llevó una pitada.

En el banquillo, Arbeloa le pedía a Mbappé y a Vinicius que se pegaran un poco más a Kimmich, principio de todo en el cuadro alemán. El centrocampista germano es el tipo de jugador sobre el que gira todo un equipo. El tipo de jugador que era Kroos y el tipo de jugadores que son Pedri o Vitinha. El tipo de jugador que le falta al Madrid.

La derrota en Mallorca, con la que el conjunto blanco dijo casi adiós a la Liga, fue la gasolina que encendió el tramo final de un encuentro que no tuvo notas positivas para el Madrid. Tchouaméni se perderá la vuelta por acumulación de amarillas, pero la incapacidad de Vinicius y Mbappé, los mejores pagados de la plantilla, de generar alguna ocasión en la segunda parte desesperó al público. Tampoco ayudaron los fallos de los jugadores en controles o pases, fruto del nerviosismo del momento y de una realidad que el Madrid como club debe enfrentar: falta calidad técnica en la plantilla.

El volumen de los pitos a Vinicius aumentó con la clarísima ocasión fallada para poner el 1-2, pero desapareció con el gol de Mbappé y con el intento de asedio final del Madrid, más por corazón que por fútbol, y que demostró en 15 minutos que, al menos de pulmones, puede dar mucho más. En una semana, Múnich juzgará finalmente el proyecto del Madrid.

Simeone se despide de Griezmann entre lágrimas: "Te quiero mucho, pero soy tu entrenador y sabes que si no corres vas afuera"

Simeone se despide de Griezmann entre lágrimas: “Te quiero mucho, pero soy tu entrenador y sabes que si no corres vas afuera”

No ha dejado empezar al jefe de prensa del Atlético de Madrid la comparecencia previa al duelo de Champions ante el FC Barcelona. Antes Diego Simeone tenía unas palabras que decir sobre "uno de los mejores jugadores a los que ha entrenado". Las había pensado apenas seis horas antes, cuando supo quién le acompañaría frente a los periodistas. Su jugador y amigo Antoine Griezmann.

"Quería dar desde el entrenador que soy y el hincha del Atlético que estaré en su lugar, agradecerte tu trabajo, tu humildad. Sos una persona admirable en una sociedad que necesita gente como vos. Gracias por lo que nos diste, nos das y seguís dando", ha expresado el argentino en un discruso de algo menos de dos minutos en el que, por partes, se le rompía la voz.

Pero el Cholo tiene claros los roles de ambos y en dos ocasiones repitió que el francés antes era jugador que amigo. "Quedan ocho partidos de Liga, uno de Copa y si Dios quiere, vamos a jugar cinco partidos más en Champions", ha añadido el argentino para luego recordarle: "Te quiero mucho, pero soy tu entrenador y sabes que si no corres vas afuera".

Parecía complicado, después de estas emotivas palabras, ponerse a hablar del FC Barcelona. Pero unos cuartos de Champions no se juegan todos los días. "Es un rival importante en un momento importante de su competición", ha apuntado el argentino sobre un equipo que sólo ha perdido un partido de los 23 duelos de esta temporada en el Camp Nou.

Precisamente, lo que más teme el técnico rojiblanco son los arranques ofensivos del Barça. El perfil ofensivo blaugrana, uno que también está adoptando el Atlético, tiene una máxima difícil de cambiar. "Todos los equipos cuando atacan mejor defienden peor. El Barcelona es uno de ellos porque se juega con riesgos", ha explicado.

Pero, esté quien esté, el argentino cree en las posibilidades del Atlético. Quiere "seguir adelante y adelante" sin importar quién esté y se ha mostrado ilusionado con la posibilidad de llegar a la final de un torneo que se le ha escurrido dos veces en su último escalón.

Ekitiké, tras ser marginado por Luis Enrique y brillar en el Liverpool, prepara la vendetta en el Parque de los Príncipes

Ekitiké, tras ser marginado por Luis Enrique y brillar en el Liverpool, prepara la vendetta en el Parque de los Príncipes

Banquillo, convocatorias en blanco y silencios. Hugo Ekitiké (Reims, 2002) nunca encajó en el sistema de Luis Enrique. El talentoso delantero, que despuntó en todas las categorías inferiores del fútbol francés, vio frenada su trayectoria en el PSG. Ni el entrenador ni la dirección del club parisino confiaron en las condiciones de un chaval, que tras estar apartado del equipo y sin posibilidad de entrenarse, tuvo que marcharse a Alemania para enderezar su camino. Ahora, el marginado se consolida en el Liverpool. Este miércoles, el goleador regresa al Parque de los Príncipes, allí donde le hicieron la vida imposible. Es la hora de la revancha en la ida de los cuartos de final de la Champions.

Ekitiké es un nómada con raíces multiculturales. Su padre es de origen camerunés y su madre francesa. Se formó en la cantera del Stade de Reims, donde destacó por su potencia física, técnica y olfato goleador. En 2020 firmó contrato profesional con el club francés. En enero de 2021 se incorporó al Vejle Boldklub de Dinamarca en calidad de cedido para el resto de la temporada. Regresó al Stade de Reims para sellar, con el español Óscar García como entrenador, un excelente curso, con 10 tantos en 24 partidos. «Ekitiké tiene algo especial, atesora calidad y trabaja mucho en los entrenamientos», dijo entonces el catalán sobre un jugador que contaba 19 años.

En julio de 2022 recaló en el PSG. Anotó cuatro goles en 33 partidos y se proclamó campeón de la Ligue 1. Christophe Galtier otorgó confianza a un jugador que se entendía bien con Mbappé.

La llegada de Luis Enrique al PSG en verano del 2023 lo cambió todo. Entonces, la dirección del club presentó una remodelación de la plantilla y Ekitiké se quedó en un rol secundario. El técnico asturiano sólo contó con él en la primera jornada de la liga, en la que jugó ocho minutos. Los responsables del club le ofrecieron salir traspasado para facilitar el fichaje de Kolo Muani, pero el joven francés rechazó la propuesta y luego fue apartado del equipo.

Estrellla de la Bundesliga

El marginado se angustiaba y el final del túnel lo divisó en febrero de 2024, cuando fue cedido al Eintracht Fráncfort, escuadra en la que volvió a exhibir un alto rendimiento. En la formación germana estuvo durante un año y medio y anotó 26 tantos en 64 encuentros. Tras la cesión, el Eintracht se quedó con el delantero por 20 millones de euros. Fue incluido en el equipo ideal de la temporada 2024-25 de la Bundesliga.

Sus goles cautivaron a Arne Slot y al cuerpo técnico del Liverpool y el pasado verano decidieron contratarlo por cerca de 95 millones de ueros. Hizo su debut oficial el 10 de agosto en la Community Shield y sólo tardó cuatro minutos en marcar. La semana siguiente, en su estreno en la Premier, anotó un gol y dio una asistencia en el triunfo ante el Bournemouth. En la Premier ya suma 28 partidos y 11 goles; en la Champions: 10 encuentros y tres goles. Es ocho veces internacional con la selección francesa.

Este miércoles, Ekitiké vuelve al Parc des Princes de París y lo hace, según dice, sin intención de ajustar cuentas pendientes. «Yo vengo a hacer mi trabajo. Me concentro en mi equipo y en mí. El PSG sigue siendo un club al que quiero», advirtió el delantero tras eliminar en octavos de final al Galatasaray y confirmarse que se reencontraría con un técnico con el que nunca congenió y con un club hostil.

La FIFA abre expediente a España por los cánticos racistas de Cornellá

La FIFA abre expediente a España por los cánticos racistas de Cornellá

"La FIFA ha iniciado hoy un procedimiento disciplinario contra la Federación Española de Fútbol por los incidentes ocurridos en el partido amistoso contra Egipto". Con un comunicado (verbal), el máximo organismo del fútbol mundial ha anunciado en la tarde de este martes el inicio de un proceso que podría desembocar en una sanción para la Federación, que ha recibido la comunicación oficial a primera hora de la tarde, justo después de comer.

Lo normal, explican fuentes conocedoras del caso, es que todo termine en una multa económica, pero al tratarse de un tema tan sensible no se puede descartar nada. Los gritos de "Musulmán el que no bote", que se escucharon varias veces durante el choque del pasado día 31 de marzo, fueron recogidos en el acta por el árbitro, el búlgaro Georgi Kabakov.

Se abre ahora un periodo de tiempo en el que la Federación deberá presentar alegaciones, del mismo modo que pueden ser llamados cuantos testigos considere la FIFA. En principio, no hay plazos para la resolución del procedimiento.

La Federación alegará que cumplió el protocolo antirracismo desde el primer momento en que ocurrieron los cánticos, y que si no se publicaron los mensajes para que cesaran en los videomarcadores hasta el descanso fue por expreso deseo del árbitro que, siempre según la versión de federativa, pensó que era mejor retrasar esos llamamientos para no provocar un 'efecto llamada'.

También a través de sus redes sociales proclamó los mensajes de repulsa. Incluso el presidente, Rafael Louzán, y el seleccionador nacional, Luis de la Fuente, pusieron voz a lo que había ocurrido: "Es intolerable", dijo el técnico.

La Federación se expone a una sanción de un partido de la selección absoluta "con un número limitado de espectadores" y una "multa de al menos 20.000 francos suizos (21.600 euros aproximadamente)", según recoge la normativa de la FIFA en estos casos.

Paralelamente, los Mossos iniciaron una investigación de la que todavía no ha habido resultados.

Flick, sobre el enfado de Lamine: "Sólo tiene 18 años, le he dicho que puede cometer errores que yo le protegeré"

Flick, sobre el enfado de Lamine: “Sólo tiene 18 años, le he dicho que puede cometer errores que yo le protegeré”

Sonriente y sin perder la calma, Hansi Flick, entrenador del FC Barcelona, respondió de manera muy extensa, más de dos minutos, al enfado de Lamine Yamal en el duelo liguero ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano. "Todo el mundo tiene la mirada puesta en él porque es un jugador fantástico, pero sólo tiene 18 años. Le he dicho que puede cometer errores, que yo le protegeré", lanzó el entrenador germano.

Era la noticia que había estado circundando al Barça en la previa del duelo de Champions ante los rojiblancos, y el técnico alemán no quería que "el ruido" afectara al equipo ante uno de los objetivos de la temporada como es volver a pisar las semifinales de la máxima competición continental. "Puede ser frustrante si no logra marcar, pero es un jugador emocional y lo apoyo. Va por muy buen camino y le estamos ayudando a desarrollarse por el espacio adecuado", ha añadido.

Tanto Flick como Joao Cancelo, jugador que ha acompañado en la comparecencia a su técnico antes de los cuartos de Champions, confían en que el de Rocafonda pueda dar "su mejor versión" que es la de uno de los jugadores "con más talento del mundo".

Más allá de jugadores y del talento ofensivo de Yamal, o Rashford, para el que también ha tenido buenas palabras, el alemán ha querido incidir en multitud de ocasiones en el aspecto defensivo del equipo. "Es importante que todo el mundo aporte ofensiva y defensivamente", ha apuntado el técnico.

No obstante, hay algo que será innegociable en el Camp Nou mañana a las 21.00 horas y será "el estilo", al que Flick le da la máxima importancia para poder lograr el objetivo. Un estilo exigente y con "mucho riesgo", por la alta presión a la que obliga el germano, según ha expresado Cancelo. Y del que esperan que el esfuerzo que realizaron para llevarse la victoria en el Metropolitano "no les pase factura".

No obstante, el alemán habla de campeonatos "diferentes" respecto a LaLiga y a la Champions League, que la califica de "mejor competición del mundo" y apunta a que "todos los jugadores quieren dar su mejor versión en este tipo de partidos".

Aprovechar el Camp Nou

Flick ha hablado de igualdad y ha alabado la agresividad e intensidad que imprime el Atlético de Simeone en todos sus duelos. Eso hace que para el germano no haya favoritos y que mal harían en confiarse y relajarse en la presión, como les mostró el equipo rojiblanco en la ida de semifinales de Copa donde les endosó un 4-0.

Así, Cancelo ha apuntado la importancia de salir del Camp Nou con una renta importante para afrontar con mayor tranquilidad la vuelta en el Metropolitano. "Hay que hacer un buen resultado mañana y casi sentenciar la eliminatoria, pero debemos estar preparados para todo", expresó el portugués.