El Madrid, entre el apoyo a Vini tras un pronto "innecesario" y la gestión recta de Xabi Alonso: una relación por definir

El Madrid, entre el apoyo a Vini tras un pronto “innecesario” y la gestión recta de Xabi Alonso: una relación por definir

Durante la última década, Cristiano Ronaldo, Karim Benzema o incluso Luka Modric contestaron con alguna mueca a Zinedine Zidane o a Carlo Ancelotti cuando los entrenadores decidieron retirarlos del campo. Alguna palabra suelta, seguramente fea, aprovechando la diferencia de idioma, alguna protesta a sus ayudantes, varios minutos de enfado en el banquillo y, seguro, muchas discusiones internas. Pero ninguna, y eso que hablamos de tres futbolistas ganadores del Balón deOro, se acerca a la reacción de Vinicius Júnior el domingo por la tarde. Xabi Alonso decidió sustituirle en el minuto 72 del clásico contra el Barça y el brasileño, un volcán en constante actividad, erupcionó en el centro del Bernabéu.

«¿Yo? ¿Yo? ¡Míster! ¡Míster!», gritó desde el círculo central. Caminó realizando aspaviento hasta el área técnica, chocó la mano con Rodrygo y pasó, también gritando, al lado de Alonso. «¡Siempre yo! ¡Siempre yo! ¡Yo me voy del equipo! !Mejor me voy!», repitió, sin saludar a Alonso, que le decía, casi sin mirarle: «Venga Vini, hostias». El brasileño evitó el abrazo de Parrilla, primer asistente, y bajó las escaleras del túnel de vestuarios.

Luis Llopis, entrenador de porteros, fue a por él y unos minutos más tarde el delantero regresó al banquillo para ver los últimos instantes del partido, para encararse, como casi todo su equipo, con los jugadores del Barcelona en la tangana final, para abrazarse con sus compañeros y también con su entrenador, que en rueda de prensa prometió hablar internamente sobre el tema durante esta semana.

"Tiene ese pronto"

Todo eso fue el domingo por la tarde. El lunes amaneció con alegría en Chamartín tras el empujón anímico del clásico, pero también con cierto debate. Tanto en el club como en las redes sociales, donde los aficionados se posicionaban sobre la reacción de Vinicius en el cambio. Exagerada para unos. Lógica para otros, que no entendían la decisión del tolosarra de retirar a una de sus estrellas a media hora del final de un encuentro tan importante. En los despachos del Bernabéu la conversación fue más o menos similar, aunque con un mayor entendimiento a la forma de ser del brasileño, con el que están cada día y al que han defendido desde su llegada. Es un volcán, pero es su volcán. «Vini tiene ese pronto, pero también un gran fondo», aseguran, valorando que regresara al campo. Su reacción fue «innecesaria», admiten, pero varias fuentes consultadas por este periódico también creen que el cambio de Vinicius se realizó demasiado pronto y que el brasileño podía haber hecho daño al Barça en el tramo final. Eso no gustó.

Una sustitución que se entiende desde los plenos poderes que le ha dado el Madrid a Xabi Alonso, con todo lo que eso conlleva. El vasco es un entrenador que prima lo colectivo sobre lo individual y que tiene menos reparos que otros, como Ancelotti, en saltarse las jerarquías del vestuario, aunque esas jerarquías coincidan muchas veces con las del club. Y Vinicius es su gran ejemplo. El brasileño ha sido suplente en tres de los 13 encuentros de este curso y desde la llegada de Alonso, incluido el Mundial de clubes, sólo ha jugado los 90 minutos en tres de los 19 duelos.

Mbappé, al otro lado

Esos datos son los que molestan a Vinicius y a su entorno, que ve cómo Mbappé ha terminado ocho partidos y nunca ha sido sustituido antes del minuto 80. El mensaje de esa estadística es contundente: para Xabi, ya no están en escalones similares. El tolosarra quiere que el futbolista que actúe como extremo izquierdo trabaje en defensa y al único que no permite un esfuerzo constante hacia ambos lados es al francés, que de momento lo compensa con 16 goles en 13 partidos. En cuanto Vinicius sumó dos jugadas seguidas sin realizar un esfuerzo hacia atrás, entró Rodrygo.

El ex del Flamengo termina contrato en junio de 2027 y quiere renovar, pero las conversaciones están paradas desde hace tiempo, con cifras, en la oferta y en la demanda, que de momento están demasiado distantes. Vinicius es uno de los futbolistas preferidos por la dirección general del club, donde se valora su evolución desde que llegara con 18 años, pero en el cuerpo técnico ha ganado mucho más peso en menos tiempo la figura de Mbappé. Y el resultado de eso es claro: si en el césped no están el mismo escalón, tampoco lo estarán a nivel salarial.

Así que ahora, todavía en octubre, el Madrid dejará en manos de Alonso la gestión con el brasileño: no intervendrá ni multará al futbolista. «Xabi está preparado para gestionarlo». Vinicius, como el resto de la plantilla, disfruta de dos días libres hasta el miércoles y regresará a Valdebebas para charlar con Alonso.

El clásico copero de la familia Mayoral en el Inter de Valdemoro - Getafe: "Nos lo debía un poco la vida"

El clásico copero de la familia Mayoral en el Inter de Valdemoro – Getafe: “Nos lo debía un poco la vida”

María Isabel y José Luis todavía no se lo creen. Ella está «algo nerviosa» porque no le gustan mucho las entrevistas, ni siquiera el fútbol. Él mira al césped del Coliseum, gigante e imponente desde la grada, y analiza las opciones de su hijo Cristian contra su hijo Borja en el clásico de la familia Mayoral. «Es que el físico es muy diferente. A ver cómo aguantan». Este martes, el Inter de Valdemoro, undécimo en la Primera Autonómica de Madrid, sexta división del fútbol español, se medirá al Getafe, décimo en la Liga, en el Coliseum del municipio madrileño, regalo de los azulones al equipo pequeño para que recauden más. En una plantilla está Cristian Mayoral, mediocentro de 32 años. En la otra Borja Mayoral, su hermano pequeño, delantero de 27. Los dos hermanos y los dos padres se sientan con EL MUNDO en una sala del Coliseum, donde recuerdan los esfuerzos de unos y las trastadas de los otros camino de una carrera futbolística que les ha regalado un duelo copero, familiar y único.

«Nos lo debía un poco la vida, sí», responde María Isabel. «Ha sido mucho esfuerzo, y no le mires a él, eh (a José Luis), mírame a mí porque el esfuerzo es mío. Porque él estaba trabajando en la carnicería, no podía llevarles y me tocaba a mí ir con uno y luego con el otro hasta que él (Cristian) se sacó el carnet», recuerda.

«Va a ser una fiesta, vienen amigos, primos, tíos... Todos», dice José Luis. «Hay que pedir a la alcaldesa que sea festivo en Parla», bromea Borja. «Nosotros siempre hemos sido una familia humilde y trabajadora y en eso seguimos. El éxito de Borja pues te llena de orgullo, pero no somos ese tipo de personas a las que se le sube a la cabeza, ni ellos dos tampoco», reflexiona el padre.

José Luis era carnicero y ahora está retirado, María Isabel era ama de casa y Cristian ahora trabaja como ojeador en la agencia de representación que lleva la carrera de Borja. El hermano mayor jugó en el Parla hasta que entró en la cantera del Atlético de Madrid, pero tuvo mala suerte con las lesiones y terminó haciendo carrera en divisiones más bajas mientras Borja, canterano del Madrid, llegaba a la elite.

«Mucha gente decía que el mayor era mejor que el pequeño», admite Borja. «Lo que está claro es que el gol lo tiene él», responde Cristian. «No sé qué hizo mi padre, pero en vez de repartirlo, se lo quedó todo él», bromea el hermano mayor, que admite las dificultades de llegar al fútbol profesional. «¿Cuántos chicos hay que no llegan? Es muy difícil y el embudo se va haciendo cada vez más pequeño. Siempre he intentado ser un ejemplo para Borja, en qué errores no cometer, qué cosas hacer y no hacer... Si le han servido lo tendrá que decir él», sonríe Cristian, mirando a Borja.

«Él era un hermano muy protector», explica el delantero del Getafe. «Es ese entorno que te va cuidando y te va llevando. Que te dice las cosas por tu bien, que no esté hasta tarde fuera de casa, en la calle con gente que no debo... Cuando vas cumpliendo años lo valoras más», asegura Borja, que cuando fichó por el Wolfsburgo se fue a Alemania con su hermano Cristian. El pequeño trató de abrirse paso en la Bundesliga y el mayor en ligas menores, acompañándole. Y en un futuro quieren jugar y entrenar juntos al mismo equipo. «Hablamos mucho de fútbol, de táctica, de partidos... Tenemos una visión muy parecida», explica Borja. «Yo sería el segundo», replica Cristian. «No, no, yo el segundo», responde Borja.

Las grabaciones de María Isabel

El vídeo del clásico de los Mayoral tendrá un sitio de honor en el baúl de los padres, una caja de recuerdos que han construido a través de la cámara de María Isabel, que grababa todos los partidos de sus hijos para que José Luis los pudiera ver después. «¡Dice que no le gusta el fútbol y se ha visto todos los de Borja!», clama Cristian, entre risas, hacia su madre. «Otra cosa es que prestara atención. No sé ni lo que es un fuera de juego», bromea. «Borja jugaba los sábados por la mañana y yo los grababa para que él (José Luis) los viera. Pero vamos, le decía a los otros padres que era porque mi marido no podía, que sino ni me hubieran conocido porque no me gusta», insiste ella. «¡Los he visto todos!», responde él.

Pero antes del césped estaba el pasillo de casa, donde «se jugaban finales de Champions», según José Luis: «Unas voces a las nueve de la noche... Una vez hasta se rompieron un diente». «Pero eso no fue por el fútbol, fue por la Game Boy», avisa Cristian. «Patadas, todas las que quieras. En el colegio eran un calvario», insiste José Luis. «Y algún cuadro han roto», añade María Isabel. «Borja siempre estaba pegado a mí. Cristian era más trasto», añade. «Yo era un poco chivato porque cuando mi hermano empezaba a salir con amigos y yo tenía rabia porque no me había llevado con él se lo contaba», admite Borja.

Del pasillo a las canteras de Madrid y Atlético. «No es lo normal, pero nunca se les subió a la cabeza», admiten los padres. Y esta noche, el clásico de los Mayoral en Getafe. ¿Un resultado? La familia aprovecha que Borja ha dejado la charla por un compromiso del club y tiran hacia Valdemoro... «Yo un empate, o incluso que gane Cristian», se atreve María Isabel. «Si fuera en un campo de hierba artificial, más pequeño, en tu casa... Pero es que encima es en Getafe. Hay que ser realista», reconoce José Luis. «Bueno, ya ves que mi padre va con el Getafe», se ríe Cristian.

«Creo que hasta Borja, por dentro, se alegraría por su hermano. Es algo histórico y ellos viven esas cosas todos los días. Creo que diría 'si me tiene que ganar alguien, que me gane mi hermano. A lo mejor este es nuestro Euromillón», comenta el hermano mayor.

El Atlético pone fin a su maldición a domicilio ante el Betis

El Atlético pone fin a su maldición a domicilio ante el Betis

Había que luchar contra el Betis y contra una maldición. Jugar lejos del Metropolitano era hacerlo contra el conjuro de una bruja, 11 victorias de 36 duelos. Los verdiblancos, encima, fueron el barro desde que el Atlético se impulsó la temporada pasada para inaugurar su gran racha que le llevó a ser campeón de invierno. El lunes fueron un tobogán, con algún bache, pero sin grandes amenazas. Valieron los goles de Giuliano y Baena y un Oblak sólido. [Narración y estadísticas, 0-2]

Quizás cueste sentirse en casa cuando uno juega en el exilio. Aunque voluntario, no es lo mismo el Villamarín que la Cartuja. Quizás por eso el Betis pareció llegar tarde al encuentro y se encontró con el zurriagazo de Giuliano con la zurda, que le puso el partido cuesta arriba. Un gol que no retrasó al Atlético sino que le animó a ir hacia delante, a incrementar la presión y a aprovecharse de la siesta verdiblanca.

Tardó casi 20 minutos en Betis en salir al césped de la Cartuja. Se agarró a sus extremos, como no podía ser de otra manera con la ausencia de Isco, su principal puntal ofensivo cuando está en el campo. Antonio de Triana puso un centro al que Cucho no llegó por centímetros y luego Abde obligó a Oblak a un paradón de esos para hacerse un póster.

El Atlético no se agobió con ese despertar y con perder la posesión. Saben los de Simeone que también tienen nombres para correr como Nico y Giuliano. El Cholito se aprovechó a la media hora de partido de un despiste de Ricardo Rodríguez y de la lentitud de Amrabat para llegar casi al área pequeña de Pau, pero se terminó embolicando y cedió a Julián, que no pudo concretar. El argentino dio el susto en el banquillo del Atlético poco después. Simeone se llevó las manos a la cabeza cuando vio a su estrella quejarse del codo izquierdo, pero fue un pisotón.

Amrabat se ha sentado en la medular de Pellegrini. Sonó por cierto para la de Simeone, y se entiende. Omnipresente el 14 hasta que le sorprendió otra contra fulgurante ante la perplejidad de los béticos. Y es que se quedaron protestando un penalti sobre Natan mientras los rojiblancos salían como centellas. Julián cedió a Baena en el pico del área y el almeriense amagó con un disparo, se abrió un paso y la colocó en la escuadra. El primer aviso fue un cañito a Amrabat a los segundos del inicio del duelo y el segundo fue ese tanto de bandera.

Giuliano, tras anotar un tanto ante el Betis.

Giuliano, tras anotar un tanto ante el Betis.CRISTINA QUICLERAFP

La segunda parte la anunció Abde con un lanzamiento de falta que despertó la Cartuja. Habían pasado 10 minutos anodinos, pero el disparo del marroquí conectó al Betis, que empezó a inclinar el campo sobre la portería de Oblak. A ello también contribuyó la salida de Lo Celso, el argentino da un punto más de creatividad al ataque bético a falta de Isco, dejarlo en el banquillo da solidez, pero dos goles abajo obligaba a tomar riesgos.

Simeone, por contra, sacó a Julián y Baena, sus dos mejores peloteros, por Griezmann y Sorloth. Sólo tres partidos completos ha jugado el 19 rojiblanco esta temporada, sintomático. Aún quedaba media hora y cualquier cosa podía pasar, así que un gol del Betis iba a despertar rencores. Casi lo hace Lo Celso a los cinco minutos, pero respondió bien Oblak.

La charla con Sorloth

Se esperaba más actitud del noruego, especialmente después de la charla con el Cholo en el entrenamiento abierto al público del domingo. Le felicitó el argentino por su labor en Londres, donde el Atlético perdió 0-4. Cosas de entrenador. Hay que tener a todos remando a favor, aunque su aportación sea infinitesimal respecto al curso pasado.

Los rojiblancos sólo tuvieron que aguantar a pie quieto las embestidas sin mucho filo del Betis. Quizás un remate en área pequeña de Bakambú, que salió por Cucho, fue lo más cerca que los béticos tuvieron acercarse en el marcador. No hubo muchas más claras ni para un lado ni para otro. Se rompió el maleficio con oficio. Que valga la rima consonante en tierra de poetas. Tranquilidad para el Cholo, que no ve cómo se aleja más el vecino. Aún está lejos, pero el Atlético es cuarto.

Lamine Yamal tiene que aprender a ser humano

Lamine Yamal tiene que aprender a ser humano

Lamine Yamal jugó el clásico andando, totalmente desconectado del juego en la primera parte y sin generar peligro cuando intentó asomar en la segunda. Como a estas alturas no necesitamos pruebas de que nunca se borra, hay dos explicaciones plausibles para su actitud: estaba aún más lesionado de lo que suponíamos, lo que sería una irresponsabilidad por parte de Hansi Flick, o la presión infinita que él mismo se pone le hizo mella por primera vez desde su supersónica aparición. No le vino grande el partido, le vino grande el personaje que ha construido.

Para saber más

Para saber más

La sobreactuación final de Carvajal y Courtois, expertos en gestos así, por lo que había dicho Lamine durante la semana convirtió la anécdota en noticia, pero lo relevante del asunto no es la (escasa) influencia que pudieran tener las palabras de un chaval en una plantilla, la de Xabi Alonso, con más batallas que el Grupo Salvaje de Peckinpah. Tampoco lo es la campaña para convertir chorradas de inmadurez en delitos de cárcel de ciertos periodistas, muchos de los que llevan años denunciando que a Vinicius se le ha demonizado por lo mismo desde su llegada a España. Si a Yamal le da por montar la que montó el brasileño al ser sustituido, hoy están pidiendo la intervención de servicios sociales.

Pero, no, todo eso no es más que folklore que da color para el aficionado y no tiene trascendencia en los vestuarios. Lo realmente importante para Lamine es si le compensa situarse día tras día, declaración tras declaración y gesto tras gesto, bajo la lupa; si asignarse el deber de ganar cada partido solo no acaba siendo contraproducente y convierte al jugador más alegre que hemos visto en años en el alma en pena que deambuló por el Bernabéu; si exigirse una grandeza constante que ni siquiera Messi ofrecía a su edad es una presión imposible de soportar incluso para un portento.

Tal vez esa corona que se coloca pese demasiado. No porque no la merezca ni por lo que piensen los demás, que le da y le debe dar igual, sino por lo que piensa él mismo. Es tan autoconsciente de su genialidad y la exhibe tan abiertamente que se obliga a ser perfecto para acallar a los enemigos y, sobre todo, a su propia cabeza. Y cuando las cosas no salen, se frustra y se flagela. Es más sencillo manejar las expectativas ajenas que las propias. Lamine necesita aprender a ser humano para poder ser extraterrestre.

Las 72 horas (y las palabras de Lamine Yamal) que calentaron en silencio al vestuario del Madrid: "Hablar es barato"

Las 72 horas (y las palabras de Lamine Yamal) que calentaron en silencio al vestuario del Madrid: “Hablar es barato”

"Esta victoria es importante por el convencimiento de que podemos ganar grandes partidos". La sonrisa de Xabi Alonso era evidente en los pasillos del Santiago Bernabéu. Tan evidente como la necesidad del Real Madrid de ganar un partido de semejante calibre tras las derrotas contra el Arsenal, el propio Barcelona y el PSG el curso pasado y el 5-2 recibido en el derbi madrileño del Metropolitano hace unas semanas.

El 2-1 de Chamartín llegó tras 72 horas de escucha y lectura sobre las palabras de Lamine Yamal, que calentó el clásico el jueves por la noche en una charla de la Kings League, la liga de streamers de Gerard Piqué en la que el delantero del Barcelona es el presidente de uno de los clubes. "Sí, roban y se quejan", respondió Yamal, preguntado sobre si el equipo de Ibai Llanos, 'Porcinos FC', era "como el Madrid". "La última vez que he ido al Bernabéu... ¿Cuánto? 0-4", repitió el de Rocafonca en esa conversación.

Ese comentario se hizo viral y llegó rápidamente al WhatsApp del vestuario del conjunto blanco, que lo repitió durante los entrenamientos de viernes y sábado, aunque mantuvo un silencio obligado. Había orden de no responder antes del partido y de centrar todos los esfuerzos, la rabia y las ganas en los 90 minutos del clásico. El propio Xabi Alonso no quiso valorar las declaraciones de la estrella culé, insistiendo en la rueda de prensa previa al duelo que "no voy a entrar". "Hay declaraciones de mucha gente en Barcelona y no puedo analizar todas", dijo.

El Madrid tenía en la cabeza los cuatro clásicos perdidos la temporada pasada, dos de ellos en las finales de la Supercopa y la Copa, y el mensaje era claro: "Silencio hasta el partido". No hubo respuesta pública ni mensajes indirectos en redes sociales. Sólo silencio.

Quizás así, en esa rabia contenida de la plantilla madridista después de siete meses sin ganar a un equipo de la máxima elite europea, de cuatro clásico perdidos y de las palabras de Lamine, todo estalló tras el pitido final.

Bueno, realmente todo estalló tras la expulsión de Pedri, ya en el descuento, cuando el Madrid entendió que había ganado el partido. Los jugadores que estaban en el banquillo blanco celebraron la roja al centrocampista canario como si fuera el pitido final y ambos grupos de suplentes se enzarzaron en la primera tangana de la noche, con Vinicius, Lunin, Ferran y Fermin como protagonistas y con Raphinha y Rüdiger, lesionados y no convocados, apareciendo por el césped para separarlos.

El portero ucraniano acabó expulsado y hubo amarillas para Vinicius, Rodrygo, Militao, Fermín, Ferran y Balde, hasta que unos minutos después, con el final, llegó el turno de la respuesta madridista a las declaraciones de Lamine. La rabia contenida.

La pelea

Carvajal, capitán de los blancos y compañero de Yamal en la selección, se cruzó con el culé al final del partido y le hizo un gesto con la mano, como diciendo "has hablado mucho". A lo que Lamine, mientras se iba a vestuarios, respondió retándole a ir al túnel. Ahí llegó corriendo Courtois para recriminarle las palabras al joven delantero y se armó la tangana general. Y Vinicius, caminando hacia el túnel, le repitió "hablas mucho" a Yamal, mientras éste le decía también de ir a vestuarios.

"A mí me gusta, si Lamine quiere hablar no hay problema. El partido se juega en el campo y hemos ganado. Me gusta, nos ayuda a competir", dijo Tchouaméni unos minutos después, ya en la zona mixta del Bernabéu. En Instagram, el galo publicó un vídeo que decía "supongo que esto es lo que todos queríais ver, eh".

"No sé si son consecuencia de una cosa o de otra", dijo Xabi Alonso sobre las palabras de Lamine y la reacción de sus jugadores al final. "Ha sido la tensión del momento, estos piques y tanganas han pasado siempre. No hay que asustarse", insistió.

Pero en redes sociales, sus jugadores pasaron del silencio obligado al éxtasis. "Hablar es barato", escribió Jude Bellingham, autor del segundo y definitivo tanto del partido. "Esto es el Madrid y el Bernabéu", publicó Carreras.

"No sé si estaba extramotivado, pero el equipo estaba muy motivado", insistió Alonso ante los medios. "Lo hablamos en la previa, que era importante el partido, ver de dónde veníamos y lo que podía suponer una victoria. Necesitaban esta sensación de partido grande y la motivación era completa", explicó el tolosarra.

El Madrid roba, se queja y te gana

El Madrid roba, se queja y te gana

Por primera vez en la historia, el Barça pierde un clásico en Youtube. Lo de que el Madrid «roba y se queja», que le soltó Lamine Yamal en el canal de Youtube de la Kings League al popular influencer Ibai Llanos, parece que encendió a algunos jugadores. Que hay que ver cómo anda el Madrid, que se tiene que enchufar a un clásico por lo que diga un niño de 18 años. Entre los más enfadados andaba Carvajal, que ya tiene edad para «visitar el románico», que diría David Gistau, pero que rumbo a los cuarenta hace esfuerzos por estar en la onda, que es lo que aún decimos los que vamos rumbo a los 50.

Es verdad que si Lamine viera más partidos del Madrid, descubriría que roba menos de lo que piensa, o lo mismo que roban los equipos grandes. Y que si viera más Real Madrid TV descubriría que se quejan mucho más de lo que piensa. Es más, en el Madrid, por quejarse, se quejan hasta por decir que se quejan, escuchando la pitada que había cada vez que Lamine tocaba la pelota.

A mí no me preocupa que Lamine hable mal del Real Madrid, ni que juegue un mal partido o haga fiestas de cumpleaños con enanos. Lo que me parece inadmisible es que empiece a comportarse con la grada y con los rivales como si fuera Vinicius; quien por quejarse, se quejó del nivel de Lamine al propio Lamine en medio del partido, por si algún votante de France Football no se había dado cuenta.

Lo único bueno para el Barça fue el corrillo que montaron los jugadores del Real Madrid en el centro del campo al final del partido. El típico que haces en mayo, cuando sentencias la Liga contra un rival directo, pero que en otoño en el Bernabéu sólo se le permitía al Alcorcón si te eliminaban en la Copa. Piqué siempre decía que lo más grande que había conseguido en su carrera fue que el Real Madrid hiciera una Rúa por ganarles una Copa. El corrillo de los jugadores de Xabi Alonso invita a pensar que creen haber logrado algo muy grande, y eso es muy bueno para el Barça.

El peor clásico de Lamine Yamal: sin brillo, sin gol y protagonista de la tangana final

El peor clásico de Lamine Yamal: sin brillo, sin gol y protagonista de la tangana final

Actualizado Domingo, 26 octubre 2025 - 19:29

Lamine Yamal no tuvo precisamente su mejor tarde en el Santiago Bernabéu. Las afirmaciones lanzadas por el joven crack azulgrana en la Kings League con el Real Madrid como protagonista provocaron no solo que le pitaran cada vez que tocaba el balón, sino que la zaga madridista se empleara especialmente a fondo para evitar que desplegara una versión que, por ahora, parece estar aún muy lejos.

En lugar de encarar, optó una y otra vez por mover el balón, muchas veces en paralelo, y sus mejores aportaciones en ataque llegaron más por medio de balones filtrados que buscando el uno contra uno, una de sus grandes especialidades.

Vinicius, por ejemplo, no dudó en recordárselo dentro del propio terreno de juego una y otra vez. Y, en cuanto el árbitro pitó el final del encuentro, se sucedieron las tanganas. En la primera, la policía tuvo que interponerse incluso entre ambos banquillos. El lío siguió también dentro del terreno de juego, con el brasileño acusándole con gestos de haber hablado demasiado y el de Rocafonda invitando a Courtois a seguir hablando fuera del campo.

"Cuando el árbitro pitó el final, vi muchos jugadores del Madrid corriendo hacia Lamine. Es un poco exagerado, pero, si quieren hacerlo, tendrás que preguntarles a ellos por qué", señaló al término del duelo un Frenkie de Jong que trató de quitarle hierro a las palabras de su compañero.

"¿Lamine ha dicho que el Real Madrid roba? Directamente, no. Está ahí, en la Kings League, la gente habla, no oí que él dijera eso. Puedo entender que en el Madrid estén enfadados con eso, pero no lo veo como algo tan gordo", insistió el holandés, quien sí le lanzó un recado a Carvajal por afearle a su compañero sus posibles excesos verbales. "Pueden hablarlo también en privado. Hacer gestos en el campo es más de lo mismo, creas algo de lo que hablar. Si eres compañero de Lamine, lo conoces y crees que no tiene que hacer declaraciones, le puedes llamar", señaló el centrocampista azulgrana. "Creo que se ha exagerado mucho lo que dijo", sentenció.

Por uno u otro motivo, el de Rocafonda no fue esta vez el de las grandes tardes. Algo que Marcus Sorg, relevo del sancionado Hansi Flick en el banquillo azulgrana, no dudó en aceptar en la sala de prensa.

"Para Lamine no ha sido fácil. Hablamos al descanso de que lo necesitábamos en el uno contra uno, pero no tuvo muchas opciones ni en la primera ni en la segunda parte, lo defendieron muy bien. Lo intentó todo, pero la defensa trabajó muy bien y tenemos que aceptarlo", señaló el germano, quien concedió que, tal vez, su última lesión aún lastra su rendimiento. "Creo que aún le falta algo, viene de una lesión importante y necesita más partidos para estar a su nivel más alto, es normal. Hay que darle tiempo y ayudarle, pero también es normal que la defensa rival esté bien. Hay que trabajar con él y ayudarlo para que recupere su mejor versión en el campo. Es joven, debe mejorar y le ayudaremos para que lo haga", apostilló Sorg.

Ronald Araujo, por su parte, prefirió no entrar demasiado en todo lo sucedido alrededor del joven 10 azulgrana. "No voy a hablar de Lamine. Es un gran profesional, de los mejores del mundo y estamos orgullosos de tenerlo", apuntó el uruguayo. "Es mayor de edad y ya sabe qué tiene que hacer", se limitó a señalar el capitán del Barça.

Al imperial Real Madrid le faltó más gol

Al imperial Real Madrid le faltó más gol

Hace años que no veía una superioridad tan ostentosa de un imperial Madrid ante una especie de vasallo que fue el Barcelona. Sin fuste, sin valentía y dejándose ir durante muchos minutos frente a un voluptuoso ataque del Madrid, que no terminó de rematar.

El imperial Madrid es el nuevo líder del fútbol español, pero le falta categoría con el gol, el tino de un gran cazador. Pienso que Mbappé hizo un partido deplorable. No se puede fallar un penalti de esa manera, ante un meta mediocre como Szczesny, ni desperdiciar al menos cuatro ocasiones de gol de las que nunca falla. No sé lo que le pasó con la Juve, tampoco lo que le ha ocurrido con el Barcelona, que pudo destrozarlo, pero parece que le devoran las responsabilidadades de grandes partidos.

Es posible que la sala de los 'Negreiras' le robara un primer gol por fuera de juego del pelo de un piojo. En Las Rozas no nos ensañan nunca el punto de cuando sale la pelota del pase. Hacen lo que les de la gana.

Fue como el penalti absurdo que le hizo Lamine a Vinicius, que lo vio muy bien el árbitro, pero los del VAR no quisieron que el Barcelona tuviera que jugar con dos goles en contra. Es lo que se mececieron. Como ante Olympiakos, están acostumbrados a que los árbitros sean sus salvavidas.

Claro que este Barcelona del matagigantes Flick ya no funciona. Es una sombra de lo que fue el año pasado. Tuvo que ver la posición que adoptó un inmenso Camavinga. Jugó en la derecha para sujetar a De Jong y Pedri de una tacada. Buena jugada táctica de Alonso.

Pero lo peor fue lo de Lamine, que dice que no tiene miedo a nadie, pero en el Bernabeu hizo el ridículo. No se puede jugar con tanto miedo y tanto odio al Madrid.

Este año las palancas no funcionan al Barça, no ha hecho ningún fichaje y tiene jugadores viejos. Además, no puede jugar en el Nou Camp, se tiene que ir a Montjuïc mientras pierden millones y millones de euros, se salta todas las reglas de LaLiga y está atado a un caballo perdedor como es Tebas.

Vaya fracaso y escándalo a la americana ha configurado. Para fiarse de ellos cualquier empresa del mundo. Pero ahí esta Laporta, el mayor Fantômas del fútbol y todavía con aires de grandeza. Es tan esperpéntico como lo que está ocurriendo en España.

Xabi Alonso pone su primera pica en el clásico por encima del Barça, del sistema de Flick, de Lamine y hasta de la histeria de Vinicius

Xabi Alonso pone su primera pica en el clásico por encima del Barça, del sistema de Flick, de Lamine y hasta de la histeria de Vinicius

Xabi Alonso pone su primera pica como entrenador del Madrid. No es una pica en Flandes, de las que tanto sabe el imperial Madrid, mucho más que real, no todavía. Pero una pica en un clásico no es una pica cualquiera. Una pica que es como una punción en el nervio ciático del Barcelona, porque no lo quiebra únicamente en el partido, también en el argumento, la 'línea maginot' de Hansi Flick, que ha cambiado la precisión por el corte de mangas, la butifarra. Mal asunto. Una pica que refuerza a este Xabi intervencionista, que cambia el sistema para incluir a Camavinga y retira a Vinicius, histérico e irrespetuoso en el cambio y en el desenlace, con la tangana entre banquillos. Una pica en la semana de la sobrada de Lamine Yamal con Ibai Llanos. Hay días para estar calladito, pero eso se aprende con los años. Una pica que amplía el liderato de un Madrid todavía en vías de desarrollo, pero con la pica de la autoridad bien fijada en el vestuario. Es un principio. [Narración y estadísticas (2-1)]

Un cuarto centrocampista fue la decisión de Xabi Alonso, al alinear a Camavinga junto a Tchouaméni, Bellingham y Güler. La maniobra, sin embargo, fue compatible con un hecho capital: mantener al turco en el centro, con todo el campo en panorámica. En el Metropolitano lo escoró a una banda, lo que implica un lado ciego, y eso penaliza las opciones del jugador que, hoy, posee más visión en la transición ofensiva del Madrid. Para otras cosas no es todo lo duro que el entrenador desearía, y la prueba es la pelota que le arrebató Pedri al borde del balcón de Courtois y que permitió al Barcelona, merced al remate de Fermín, volver al partido con lo mínimo tras el primer gol de Mbappé. Fue un espejismo, porque este Barça era como un muñeco de trapo zarandeado, roto su espinazo con ese primer tanto, y en el que pesan tanto las bajas, muchas, como las dudas.

Mbappé se benefició en el mismo lugar que no pudo hacerlo, desesperado, la pasada temporada. Ha cambiado el francés, veloz como el guepardo que mide los tiempos y salta en el momento justo, y preciso y seco en el remate. El penalti errado, mejor dicho, detenido por Szczesny, no quita una coma a lo anterior. Pero también ha cambiado el Barça, inseguro en lo que hace, lo que convierte su sistema en un caladero de goles para el contrario.

Xabi Alonso, durante el clásico.

Xabi Alonso, durante el clásico.Sergio PérezEFE

Mucho antes pudo adelantarse el Madrid, por un error de Fermín que encontró en la misma línea a Mbappé, pero con un taco de la bota por delante. Una anulación justa del VAR, la segunda, pero tan ridícula como la norma. Cuando cualquier ley se lleva al extremo, acaba en el absurdo. Por fortuna, cambiará próximamente. La primera actuación del videoarbitraje, con acierto, fue para indicar a Soto Grado que revisara el penalti señalado sobre Vinicius. Después de dos decisiones contra el Madrid, bien señaladas, no le pidieron que revisara el segundo gol del Madrid, obra de Bellingham, en el que el codo de Huijsen toca en Cubarsí. Soto Grado estimó que formaba parte de la disputa. Sigan. La cuarta del VAR llegó por la imprudencia de Eric García, al levantar la mano mientras caía en el área. No tuvo trascendencia.

Si en el primer tanto del Madrid Bellingham encontró a Mbappé habilitado en la línea por Balde, en el segundo, con independencia de la polémica, se puso de manifiesto la falta de contundencia de la defensa azulgrana, un poema. Para entonces, poco antes del descanso, Szczesny ya había realizado tres grandes intervenciones, frente a Mbappé y Bellingham. Ninguna, sin embargo, como el penalti que detendría al francés para convertirse en el mejor jugador de los suyos. Hasta entonces, Courtois había encajado un tanto, pero sólo había tenido que hacer paraditas. Indicativo de quien estaba mejor sobre el terreno de juego. De ese modo fue hasta el final, con una última parada del polaco en una falta de Rodrygo.

Lamento de Lamine en el Bernabéu.

Lamento de Lamine en el Bernabéu.AP

Los dos equipos buscaron en la presión alta su oportunidad y las encontraron, especialmente el Barça con su gol, pero con independencia de esa acción, un islote al que Fermín se subió como un náufrago, el resto de disputas y balones divididos fueron para los madridistas, sobre todo en el primer tiempo. Fue evidente entre Militao y Ferran Torres o Carreras y Lamine Yamal. El primero recordó sus buenos marcajes al azulgrana como jugador del Benfica. Sin Lewandowski ni Raphinha, lesionados, el equipo azulgrana necesitaba más de su jugador-franquicia, pero Lamine, en el clásico de sus polémicas palabras, fue menos.

Vinicius fue más, clave en la jugada del segundo tanto blanco, hasta que ofició su habitual autodestrucción cuando vio que era uno de los cambios elegidos por Xabi Alonso. El entrenador no le dirigió ni la mirada. Carvajal, Rodrygo y Brahim entraron en el campo, algo que no podía igualar el banquillo del Barça, un erial debido a las bajas.

Vinicius, agarrado junto al banquillo.

Vinicius, agarrado junto al banquillo.Bernat ArmangueAP

La activación que buscó Lamine tras el descanso no sirvió para hacer la diferencia que se espera de un futbolista llamado a tantas cosas. Más activado se mostró Pedri, perdido en busca de socios hasta el extremo en cada jugada, hecho que le costó la expulsión. Quizás hay que hablar más del canario como el verdadero futbolista jerárquico del Barça, digan lo que digan los goles y se repartan como se repartan las pelotas doradas, como caramelos para niños caprichosos. En el Bernabéu hubo dos, que alternaron sus numeritos, antes, durante y después del primer clásico de Xabi Alonso en todos los sentidos. El Barça que dominó los cuatro clásicos en el último año de Ancelotti es, tras las caídas ante PSG y Atlético, su primera pieza de caza mayor.

Todo lo que pasó en el Madrid-Barça: revisiones del VAR, el gigantesco enfado de Vinicius con Xabi Alonso, la tangana final con Lamine Yamal...

Todo lo que pasó en el Madrid-Barça: revisiones del VAR, el gigantesco enfado de Vinicius con Xabi Alonso, la tangana final con Lamine Yamal…

El clásico tuvo de todo. Separados por dos puntos en la Liga, Real Madrid y Barcelona se midieron en una batalla de goles, revisiones arbitrales, mucha tensión y muchos enfados. El VAR actuó para corregir un penalti de Lamine Yamal sobre Vinicius y un golazo de Mbappé desde fuera del área, todo en una primera parte en la que se vivieron tres goles, dos de los blancos y uno de los azulgrana, y que casi vibró con otro del delantero galo, esta vez en clara posición antirreglamentaria. En la segunda, un paradón de Szczesny a una pena máxima de Mbappé y otro gol anulado, ahora a Bellingham, por fuera de juego de Brahim. Y por si fuera poco, Vinicius Júnior protagonizó el gran enfado de la noche cuando fue sustituido en el minuto 72 del encuentro. Repitió varios aspavientos, no saludó a Xabi Alonso y se fue directo a vestuarios con 2-1.

De la tragedia del Metropolitano, Alonso había admitido esta semana haber "corregido cosas". Por su alineación, situando a Camavinga en la derecha y a Güler en la base de la jugada y dando entrada a un equipo que esta vez sí mostró actitud y ganas de llevarse el clásico, descubrió los errores del derbi madrileño y su Madrid fue otro. Hubo más "rock and roll" de ese que prometió en Miami.

Y el rock and roll llevó a la polémica. En el minuto dos, penalti de Lamine Yamal, el más abucheado en la alineación culé y silbado cada vez que tocó el balón, a Vinicius Júnior. Soto Grado señaló pena máxima, pero el VAR, en su primera intervención de la tarde, le avisó de que era falta del brasileño.

"Corrupción en la Federación", coreó el Bernabéu. Diez minutos después, el cántico cambió a "Negreira, Negreira" cuando el VAR avisó a Soto Grado del fuera de juego de Mbappé antes de anotar un golazo de volea desde fuera del área. Las líneas mostradas en televisión descubrieron una posición ilegal por un centímetro, el exterior de la bota del galo.

El tanto de Mbappé en el minuto 21, esta vez legal, espoleó a un Madrid superior. El galo marcó su undécimo gol en Liga y sólo se ha quedado sin ver puerta en dos encuentros este año, ante el Mallorca y contra la Juventus. El empate de Fermín tras un error de Güler puso las tablas, pero los blancos volvieron a abrir brecha en el marcador con el segundo gol de Bellingham, el segundo consecutivo tras el anotado ante la Juve. Pudo sentenciar el Madrid, que anotó en el 45, pero hubo fuera de juego de Mbappé.

Tras el descanso reinó la presión y volvió a actuar pronto el VAR, que avisó a Soto Grado por una mano de Eric García en el área culé. El colegiado acudió a la pantalla y pitó una pena máxima que Mbappé erró ante Szczesny, volando el polaco hacia su escuadra derecha. Fue el primer penalti fallado por Mbappé desde el 24 de mayo ante la Real Sociedad y después de siete consecutivos marcados.

El enfado de Vinicius

El Madrid siguió con ocasiones para sentenciar, pero volvió a caer en un tanto anulado por fuera de juego, el tercero de la tarde, por una posición ilegal de Brahim antes del gol de Bellingham. Todo antes del minuto 72, momento de inflexión en el proyecto de Xabi Alonso. El tolosarra sustituyó a Vinicius Júnior con 2-1 y el brasileño se enfadó de manera extraordinaria. Preguntó "¿yo? ¿yo?" en varias ocasiones, realizó distintos aspavientos y se dirigió al banquillo gritando hacia Alonso, al que no dio la mano, y se fue directo a los vestuarios.

Un show televisado que llega justo cuando las conversaciones sobre su contrato están detenidas, a la espera de nuevas reuniones, con el acuerdo terminando en junio de 2027. Unos minutos después, el brasileño regresó de vestuarios y estuvo en el banquillo junto a sus compañeros y el cuerpo técnico para ver los últimos instantes de un clásico frenético que terminó con tangana.

Pelea al final

Después de la expulsión de Pedri ambos banquillos se enzarzaron en el área técnica y tuvieron que ser separados por la Policía, y al terminar el encuentro volvió a haber tangana en el centro del campo. Carvajal le hizo un gesto a Lamine Yamal, compañero de selección, con la mano, en relación a sus declaraciones y el delantero le retó a irse al vestuario. Después llegó Courtois, que se encaró con el joven azulgrana. Ahí se sumaron todos, incluido Vinicius, que terminó retándose también con Yamal en el túnel y repitiéndole "habla ahora". Ahí estuvieron también Raphinha, Rüdiger y Alaba, no convocados pero presentes en el área técnica.