Es un partido importante. Tanto, que Diego Simeone, habitualmente parco en palabras, ha despachado varias cuestiones en la previa de la Champions ante el FC Barcelona con respuestas monosilábicas o tan breves que provocaba arqueo de cejas en la audiencia. Sólo un mensaje se repitió constantemente en varias de sus alocuciones: “Nuestro objetivo es seguir adelante”.
Dice el argentino que el equipo está “convencido” de lo que necesitan. Ya son cinco partidos esta temporada contra ellos de los que los ligueros se saldan con dos derrotas, los de Copa del Rey con una victoria holgada y una derrota y la ida con la sorpresa por vencer en el Camp Nou, donde nunca había ganado. “Todo lo que imaginemos pueden ser solo imaginaciones. Luego comienza el juego y todo queda atrás”, ha explicado el Cholo y ha añadido: “Fe, esperar que el equipo pueda seguir respondiendo y seguridad en lo que queremos”.
Esa seguridad dependerá de dos defensas que no han sido titulares en lo que llevamos de temporada. Le Normand y Lenglet ocuparán el centro de la zaga y el entrenador ha admitido que no necesita hablar con ellos porque “saben lo que necesitamos”. “Robin viene creciendo y Clement tiene mucha experiencia”, ha explicado.
No ha desvelado, en cambio, el nombre del que vaya a ocupar la portería el martes a las 21.00 horas. Pese a que Oblak lleva varios días entrenándose con el grupo, el esloveno no ha participado desde hace mes y medio. “No di la formación. La daré a las 19.00 horas en el hotel. Tiempo para saber quiénes empiezan”, ha apuntado.
Centro del campo definido
La línea que parece más definida para la vuelta de cuartos de final de Champions es la del mediocampo. Con la recuperación in extremis de Cardoso y Barrios, parece que Koke y Llorente repetirán en la medular para intentar contener al equipo blaugrana.
El capitán habla de un partido “para entrar en la historia”.”Lo jugaremos como una final”, ha apuntado el jugador sobre una vuelta de cuartos de la que dice que se ha intentado mentalizar “visualizando cosas positivas” como el gol que les anotó para forzar su eliminación en la última eliminatoria europea que jugaron hace ya 10 años.
El seis rojiblanco ha apuntado que los jugadores están “motivadísimos” respecto a los 90 minutos que vienen y ha resaltado, como clave táctica, la importancia de salir bien de la presión y mostrar personalidad para no terminar “ahogado” por el Barça.
Un ventilador enorme rompe el silencio en la capilla de la Resurrección. El representante Jorge Mendes y el ex futbolista Joao Moutinho se sientan en las primeras filas del edificio junto a la familia Silva. Enfrente, dos féretros de color marrón, cerrados, con los restos mortales de Diogo José Teixeira Da Silva, Diogo Jota, y André Silva, su hermano menor, presiden un velatorio por el que pasará todo Gondomar a lo largo de este viernes. Al interior se llega tras atravesar un enorme pasillo de coronas de flores que mandan compañeros del futbolista, agencias de representación, clubes... pero también vecinos de la localidad que se quieren acordar de estos dos hermanos cuyo fallecimiento ha trascendido las murallas de esta pequeña localidad vecina a Oporto.
Si uno recorre los pasos que dieron los hermanos Silva, Diogo y André, ese camino está ligado a una pelota, lo primero, y a una portería, si había, después. Ana Oliveira, vecina de la familia cuando aún vivía en una casita humilde de Sao Cosme, en lo alto de Gondomar, tenía ambas cosas. Su hijo jugaba al fútbol con los hermanos en la calle sin asfaltar en la que se situaba su grupo de viviendas. Luego coincidiría con André en el Gondomar. "Tengo una tristeza muy grande", explica a EL MUNDO desde el balcón de su casa, contigua a la de los Silva, y rompe a llorar sin consuelo.
La muerte de los dos jóvenes ha golpeado duramente este humilde barrio de una localidad limítrofe a Oporto y desde la que se puede oler el mar, aunque no sea completamente costera. Apenas hay movimiento por unas calles mitad de asfalto, mitad de arena. En una de ellas para su pequeño camión repleto de material de obra Angelo Oliveira, otro amigo de la familia. "Eran muy buenos chicos, muy queridos, estaban todo el día jugando al fútbol", cuenta el albañil, y se despide: "La vida, por desgracia, pasa".
Cientos de personas hacen cola para dar su último adiós a Diogo Jota y su hermano André, este viernes en Gondomar.AFP
A apenas 100 metros de su casa, por la parte de atrás, está la escuela básica Aguiar, donde estudiaron hasta secundaria tanto Diogo como André. Un nuevo campo de fútbol, con las redes de las porterías ajadas, recuerda a estos dos niños que "siempre estaban alegres" y que "eran muy sociables" apuntan desde la institución.
Los Silva dejaron esas humildes casas bajas cuando Jota comenzó a triunfar en el fútbol, pero la abuela materna permanece en ese rincón de Gondomar al que ya no pueden volver dos de sus hijos predilectos. Una enorme cruz preside otro campo de fútbol que da entrada a la rua Minhoteira, la antigua calle de los Silva, como si fuera un homenaje improvisado a lo que ocurriría un 3 de julio de 2025 en el kilómetro 63,300 de la autovía A-52 que une Pontevedra y Benavente.
Aunque, si hay un lugar en el que brille con luz propia el recuerdo de los futbolistas es en las instalaciones del Gondomar Sporting Clube, el equipo del pueblo y en el que varias imágenes gigantes de Diogo Jota presiden tanto el estadio de Sao Miguel, donde dieron las primeras patadas al balón ambos chicos, como en las oficinas, donde se ha instalado un altar improvisado en el que hay numerosas velas, mensajes, flores y muchas camisetas de la institución.
Fernando Ferreira, ex entrenador de Diogo Jota, en el altar del Gondomar SCLNV
Fernando Ferreira, ex dirigente y ex director de las Escuelas del Gondomar SC, ha querido venir a presentar sus respetos a los jóvenes fallecidos. El hombre, de unos 70 años, se queda inmóvil ante el altar mientras contiene el llanto. "No tengo palabras porque por mucho que quiera, no me salen", explica a este periódico, y recuerda cómo el abuelo de los chicos, el señor Alberto, no se perdía ningún partido de los hermanos.
Dicen que André era el que tenía potencial para llegar más alto, pero Jota siempre aseguró que lo conseguiría. Lo cumplió, como muestra el respeto y el cariño de una afición y un club como el Liverpool, que ha planteado retirar el dorsal del portugués, el número 20, en su primer equipo. "Los rivales siempre tenían mucho respeto por Jota porque era muy humilde" destaca. "No merecían este final... nadie lo merece", concluye con la voz entrecortada.
Son momentos difíciles en esta población de casi 170.000 habitantes. Este viernes, Luís Filipe Araújo, presidente de la Câmara Municipal de Gondomar, había decretado día de luto y suspensión de las actividades. Las banderas de los edificios municipales ondeaban a media asta. "Estamos muy dolidos, hablamos de dos chicos muy jóvenes que siempre, especialmente Diogo por su popularidad, estaban disponibles para cualquier acción solidaria que se les requiriera", comentaba a EL MUNDO.
El primer edil aún no se puede creer que la última charla que tuvo con Jota fue para ofrecerle una condecoración de la ciudad por haber ganado la segunda Nations League con Portugal. No quiere pensar en futuros honores para los fallecidos que está seguro llegarán, pero insiste en que el dolor que viven en estos momentos no les permite pensar en esas coas.
El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa (derecha) visitando la capilla ardiente.MIGUEL RIOPAAFP
Araújo y parte del consistorio fueron los responsables de recibir al presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, en el velatorio de los futbolistas en la capilla de la Resurreción poco antes de las tres de la tarde. Por allí también pasaron el primer ministro, Luís Montenegro y el entrenador y hoy mandatario del Oporto, André Villas-Boas, entre otros. A las cuatro de la tarde se abrió al público para que quien quisiera pudiera rendir un último adiós a los futbolistas.
Hace 37 años, John Benjamin Toshack (Cardiff, 1949) aparecía en la portada del primer número de EL MUNDO. El galés, entonces entrenador del Real Madrid, criticaba a sus propios futbolistas: «He sudado más que algunos jugadores de mi equipo». A día de hoy, el ex integrante de la mejor plantilla del Liverpool y un mito en la Real Sociedad, ha vuelto a las portadas de los periódicos porque su hijo Cameron, con el que colaboró una época en los banquillos, dijo en el Daily Mail que su padre tenía demencia. «¿Demente? Todavía, no», dice a este mismo periódico con media sonrisa.
Toshack está sentado al sol en la masía que comparte con Mai, su esposa, en la localidad gerundense de Besalú. Vestido con un chándal de la Real, el ex entrenador tiene buena cara, pese a que su mujer nos informa de que no ha descansado bien. «Se durmió a las dos de la mañana llorando», cuenta sobre la preocupación que le generaron las declaraciones de su hijo mayor. «Lleva dos años sin verse con su padre», informa ella, y añade que sus hermanos, Sally y Craig, tampoco tienen una relación demasiado cercana con su progenitor. Para evitar mayores disgustos, Mai le esconde el móvil y de esa forma no pueda acceder a más información sobre lo que se dice acerca de su estado físico.
"El que más se preocupó fue Butragueño"
El galés lleva varios años delicado de salud. Esta misma semana cumple dos veces, cuentan. El pasado domingo celebraron su 77 cumpleaños y hoy, 27 de marzo, se cumplen seis desde que volviera de entre los muertos. «Tuve suerte de salir. Me dijeron los médicos que si no hubiera sido deportista, no habría sobrevivido», recuerda. Fueron 16 días en la UCI en Barcelona, entubado y recibiendo oxígeno sin parar por un COVID que casi le lleva al otro barrio. «Quien más se preocupó durante su proceso y quien se ofreció a acompañarme en los peores momentos fue Emilio», revela Mai sobre Butragueño, director de relaciones institucionales del RealMadrid.
David Ramirez/Araba Press
De esa experiencia cercana a la muerte, Toshack salió con serias secuelas físicas, que le tuvieron un tiempo incluso en silla de ruedas, y mentales. «Me he olvidado de todos los goles que he fallado, pero me acuerdo perfectamente de los que he marcado», bromea el británico, pero admite que su memoria a corto plazo se ha visto muy mermada. Hasta el punto de que en multitud de ocasiones pregunta por su móvil, sin que ninguna de las respuestas que le da su esposa le satisfaga.
Cuando vuelves al pasado, la cara de Toshack se ilumina. Se acuerda de su época de Cardiff, de la prueba que les realizó el Tottenham a él y a tres compañeros. «Sólo se quedó John Collins, pero luego no llegó a nada», apunta de manera precisa el nombre del elegido de un evento que ocurrió hace más de 60 años. Y también vuelve sin problemas a su amada Real, en la que hizo debutar a un tal Imanol Alguacil. «Es mi equipo», apostilla. Aunque no hace falta decirlo, porque, además de su chándal, las mallas de Mai también son de la Real y varios vasos de la cocina.
No obstante, tampoco olvida su etapa en el Real Madrid, claro. Exitosa y convulsa a partes iguales. Es, como entrenador del equipo blanco, cuando recita las frases que se volverían internacionales y por las que, muchos años después, los entrenadores le recuerdan y le dan la razón. Especialmente se refieren a la siguiente: «Los lunes siempre pienso en cambiar a diez jugadores, los martes a ocho, los jueves a cuatro, el viernes a dos, y el sábado ya pienso que tienen que jugar los mismos once cabrones de siempre». Frase que recita antes de echarse a reír.
"Ya no soy ese pollo de primavera"
Toshack tiene buen aspecto, aunque su movilidad dice que no le permite dar largos paseos. Ya no ve tanto fútbol como antes y su vida transcurre tranquila entre levantarse tarde, comer, siesta, un poco de tele y acostarse pronto. El galés rememora sus días libres de la Real cuando se levantaba a tomar café donde Arguiñano a las 10, se iba andando a Guetaria por la carretera, comía en el puerto un pescado recién salido del mar y, sobre las 17, volvía a su residencia de Zarautz de la que «si saltabas de la terraza, caías en la arena».
«Ya no soy ese pollo de primavera», se parafrasea a sí mismo cuando vuelve al presente con el mismo acento gales con el que llegó a España y provoca risas en su mujer, a la que llama cariñosamente Nessie, porque era el apelativo cariñoso de la esposa de Bill Shankly, uno de sus técnicos predilectos en el Liverpool. No hay nombre del pasado que se le pase a Toschack. Sin embargo, le cuesta mucho recordar a los futbolistas del presente, aunque en seguida alza las cejas cuando escucha los nombres de Vinicius, Mbappé, Oyarzabal o a uno de sus pupilos: Xabi Alonso. «Tengo problemas para recordar los partidos de ahora, pero no los de antes», apunta.
El ex entrenador aprovecha la hora de la comida para, entre vasos de Coca Cola Zero, vacilar a su mujer sobre cosas que no recuerda y luego guiña un ojo a los invitados antes de sacar otra sonrisa. Se come un plato de risotto preparado por Mai y cierra con una tarta de queso antes de un café, que ella le prohíbe por las mañanas. «Ya te habrás dado cuenta de lo que manda mi mujer», aprovecha en un descuido de ésta.
Es Toshack un buen conversador y cabal en sus razonamientos, pese a los lapsus que tiene en su memoria a corto plazo. La relación con sus hijos quizás no sea la mejor. Explica que porque no quiso romperles su rutina para mudarles a una ciudad de la que «le podían echar en tres meses» y, como añade Mai: «El roce hace el cariño».
Durante todo el día no se olvida de su teléfono. «¿Qué has hecho con mi móvil, Nessie?», pregunta insistentemente, con Willow y Claudia, dos de sus cinco perros, entre sus piernas. «Está en la tienda reparándose», responde, cariñosa, Mai.
El Atlético de Madrid afronta en el Camp Nou la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey con un FC Barcelona que cuenta con un once casi de gala salvo las ausencias de Lewandowski y Frenkie De Jong. Sin embargo, una de las claves del encuentro para Simeone estará en Lamine Yamal.
"Es un jugador individualmente muy bueno, desequilibrante sobre todo en el último tramo del juego. Tenemos que aprovechar la posibilidad que también nos da la posibilidad de atacar por ese sector, así que hay que llevarlo al lugar en el que siente más incómodo, que es defendiendo", ha analizado el técnico argentino las fortalezas y debilidades que aporta el concurso del canterano culé al rival.
Son muchos los jugadores desequilibrantes en el equipo rival como Pedri y Raphinha, debilidad del Cholo y al que le hubiera dado el Balón de Oro. "No hace falta decir la importancia que tienen en cualquier equipo, son muy buenos y seguro que estarán", ha apuntado.
El entrenador ha tenido un momento gracioso cuando un periodista le ha preguntado si firmaría el 3-0, sabiendo que, con los cuatro goles de renta, pasarían los rojiblancos. "No se puede saber antes del partido, hay que convivir con lo que va sucediendo, no puedo responder a esa pregunta porque sería adivinar", ha declarado.
El Atlético de Madrid vuelve a unas semifinales de Copa del Rey y repite presencia en octavos de Champions. El entrenador valoraba el lugar en el que se situaba el equipo en marzo, pese a que quizás se podría exigir estar más cerca en laliga. "Cuando empieza la pretemporada se piensa que ojalá estemos en marzo peleando por todo", ha comenzado el entrenador para luego añadir que "aunque aparezcan escenarios de temor, estamos fantásticos en el lugar que estamos".
En la cabeza del técnico no es esta semifinal un partido que puede marcar la temporada pese a que lo califica de duelo "importante" y de los que los futbolistas quieren jugar. Pero que es la prensa la que considera que una victoria o una derrota marcará el devenir de la temporada del club rojiblanco. "Para los que necesitan llenar un montón de espacios, lo hay, para nosotros no hay mucho espacio que llenar", ha concluido.